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Levántate, Broadway.

TERRITORIO DE MONTANA

Al día siguiente, Moisés le dijo a su gente:

"Han cometido un gran pecado.

Ahora subiré para hablar con el Señor.

Tal vez pueda hacer expiación por sus pecados".

Así que Moisés regresó con el Señor y le dijo:

"Esta gente ha cometido un gran pecado.

Se hicieron dioses de oro.

Y adoraron ídolos falsos.

Pero ahora, te ruego que les perdones su pecado".

Que el Señor bendiga su nombre. En el nombre de Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros.

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

- Papá... - ¿Qué haces aquí, muchacho?

Recibí una carta de un cura.

El padre Jacob.

- ¿Viniste a verme morir? - No, señor.

Quiero decir, sí...

señor.

¿Sabes quién me hizo esto?

Sí, señor. Mamá me lo dijo.

- Di su nombre. - El comisario Butler de Trinidad.

Sufrí en la cárcel todos estos años.

Lo sé, papá.

Mi alma no podrá descansar mientras él esté en esta tierra.

Sabes lo que tienes que hacer.

Isaac Broadway,

la redención llega a aquellos que se entregan a Dios.

Papá, por favor, diles que no mataste a esa gente.

Prométeme que lo harás, hijo.

Déjame llevar algo de piedad a esas horcas.

Dilo. Dime que lo prometes.

Lo prometo.

Y después de hacerlo, busca a Dios por tu recompensa.

Tu casa es la casa de Dios.

Se acabó el tiempo.

Pronto verás a mamá, papá.

No la veré por las llamas.

Mis condolencias, hijo.

Queman los cadáveres para prevenir el cólera.

Los hacen cenizas.

Algunas familias esparcen las cenizas. Algunas se las quedan.

Otros ponen una cruz donde debería estar el cuerpo.

¿Confesó algo camino a la horca?

Lo incriminaron.

¿No les pasa a todos?

Firma aquí, por favor.

Vamos, frena.

¿Pedirás algo?

No, gracias.

Tienes que pedir algo si quieres quedarte.

Dale de comer al chico, yo pagaré.

- Tráeme otro trago, por favor. - Sí, señor.

- ¿Te conozco? - No.

Pero es descortés rechazar un trago gratis.

En realidad, no bebo.

Tomaré una copa por tu amigo.

- ¿Adónde te diriges? - Hacia Trinidad.

Vaya viaje.

¿Y este quién sería?

Mi papá.

- Lo estoy llevando a casa. - Mis condolencias.

¿Puedo preguntarte cómo falleció?

- Lo colgaron. - ¿Qué?

¿Era un forajido?

Lo incriminó el comisario de Trinidad.

¿Por qué el comisario haría algo así?

¡Maldito tramposo!

¡Te mataré!

Cálmate, Peter. Calma.

Maldita sea.

Toma.

Quizá necesites esto.

Me llaman San Cristóbal, por cierto.

Soy Henry Broadway.

Agarra eso, Henry Broadway.

TABERNA DE TRINIDAD

Dile a tu papá que me debe dos días de paga.

Tag, las traes.

Lárgate de aquí.

Vete antes de que te dé una paliza. ¡Vete!

- Hola, comisario. - Hola, niños.

¿Qué está tramando?

Comisario Saul Butler, mi nombre es Henry Broadway.

Soy quien te matará.

¿Me oíste?

Te oí, hijo.

Pero antes de que hagas eso,

te aconsejo que levantes la parte de atrás de mi abrigo.

Ahora...

me pondré de pie.

Me daré la vuelta muy despacio.

Si vas a dispararle a un hombre,

al menos deberías intentar mirarlo a los ojos.

Mírame.

Te estoy mirando.

Mi nombre

es Gabriel Dove.

- ¿Eres el comisario de Trinidad? - Así es.

- Pero ¿no eres Saul Butler? - Me temo.

Sigamos esto afuera.

No hay lugar para las armas en la casa de Dios.

Tranquilo. Con cuidado.

- ¿Dónde está? - Te llevaré con él.

Cuando salgamos por estas puertas, llamaremos la atención.

Y cuando te haya convencido de que no soy el hombre que viniste a matar,

quisiera que te entregues pacíficamente.

¿Puedes hacer eso?

Sí, señor.

Muy bien.

Un paso a la vez.

Henry, ¿no?

Necesito que me digas si la gente nos está mirando.

Sí.

¿Hay un hombre con un abrigo de piel de lobo acercándose con su hijo?

Sí, creo que lo veo.

¿Están armados?

- Mira. Es el comisario. - Sí.

Vienen hacia aquí.

Muy bien, McCaughly.

Bájala. Puedo manejarlo.

Comisario.

¿Estás bien?

Parece que estás metido en problemas.

Todo está bien. Gracias, Gideon.

Verás que es posible hacer justicia

y dejar algunos corazones latiendo.

Henry...

Quiero que revises el patio de la iglesia.

Por aquí. Ven.

Tranquilo, hijo. Con cuidado.

¿Qué dice?

Saul Butler.

¿Qué es lo que busca el chico?

Bueno, cree que Saul le hizo daño de alguna manera.

Debe estar equivocado.

Saul nunca lastimó a nadie.

Obviamente, fue mal informado.

Si quieres dispararle a la lápida

solo por lo poético del gesto,

no te detendré.

¿Cuál es tu problema con Butler?

Incriminó a mi padre.

Lo envió a la horca.

¿Ah, sí?

Muy bien, todos.

Vuelvan a lo suyo. Ya terminamos aquí.

Vayan. Aquí está todo bien.

Todo está bien.

SAUL BUTLER SOLDADO CONFEDERADO - ALGUACIL DE TRINIDAD

¿Me arrestará?

¿Por querer dispararme por la espalda?

Tendría que arrestar a media ciudad.

Entremos.

Sam, un güisqui para mi joven amigo y un café para mí.

Con respecto a ese güisqui, comisario...

- Realmente no bebo. - Siéntate.

Siéntate.

Está conmigo, Chuck.

Henry Broadway.

Eso significa que tu padre era Isaac Broadway.

- ¿Lo conocías? - No. Pero construyó la mitad del pueblo.

Todos conocen el nombre Isaac Broadway.

¿No lo sabías?

No lo vi más luego de que fue a prisión, después de la muerte de mi mamá.

Te daré un consejo.

Mantén tu ascendencia entre nosotros.

No todos los hombres conocidos son amados.

¿A la gente no le caía bien?

- Buenos días, Sam. - Cada pueblo tiene sus héroes y villanos.

Dos de las mejores.

En esta ciudad, Saul Butler era el héroe e Isaac Broadway, el villano.

Ahora, Butler está muerto.

Como eres el hijo de Broadway, no querría que nadie tuviera ansias de venganza.

¿Cómo murió?

Sospechan de una chica de los Pies Negros.

- ¿Y lo hizo? - No lo creo.

Viniste a matar al comisario.

- ¿Cuál era tu plan después de eso? - Realmente no tenía un plan.

Gasté todo lo que tenía para llegar aquí.

Sam, hazme un favor.

Alimenta al chico y dale un cuarto para esta noche.

Mientras tú lo pagues.

Por la mañana, quiero que subas a ese carruaje

y te alejes lo más que puedas de esta ciudad.

Lamento haber intentado matarte.

Podrías haber sido un héroe.

Como dije...

Héroes y villanos.

No te quedes parado del lado equivocado de esa moneda.

- Gabriel. - Hola.

Vino a decir que Rachel no se siente bien.

Buena chica, Mabel.

Cuidas de Rachel. Déjame ver qué tengo aquí.

- Está bien. - Dulces.

Toma. Eso es para ti.

No le digas a nadie que te di dulces.

- Gracias. - Buena niña.

Estoy preocupada por ti. La gente está molesta.

No te preocupes. Aún soy más rápido que ellos.

Ve a ver a Rachel ahora.

Vayan.

Te amo.

- Vayan. Adiós, Mabel. - Vamos, cariño.

- Sé que estás ahí, Gideon. - Gabriel, te pido un momento.

Solo quiero saber qué vas a hacer con respecto a esa india asesina.

Primero, no hay evidencia de que Cachorra Veloz,

una chica de los Pies Negros, no una india, haya matado a Saul Butler.

- Creo que sí hay. - Dejando eso de lado, ella se fue.

Incluso si quisiera entregártela para que la linchen,

es todo un reto arrestar a una persona que no está.

Mira, hay un cazador de pieles del norte

que dice que vio a alguien que se parece a ella

en el arroyo Strawberry.

Cuando dices: "Se parece a ella", ¿te refieres a que era de los Pies Negros?

Hay varios miles de ellos.

Tal vez deberías nombrarme ayudante, ya que no encuentras a nadie.

Lo investigaré.

Lo haré. Gracias por tu deber cívico.

Pedazo de mierda.

Probablemente fue una comida que te cayó mal.

Pero ya estamos cerca. No te levantes.

Y no despegues la espalda.

¿Puedes encargarte de su clientela por encima de la tuya?

¿Por encima?

¿Quieres decir apilados como una torre de panqueques?

- ¿Qué debo hacer? - Descansar.

Conozco a un hombre que no la dejará descansar.

Bueno, no tiene opción.

Tienes que pensar en el bebé más que en nadie.

- Hola, mamá. - Ahí está mi niña.

Hola, cariño. Hiciste bien en traer a la Sra. Sarah.

Eres muy responsable, ¿no, Mabel?

Bien.

- ¿De dónde sacaste esos dulces? - Gabriel dijo que no dijera nada.

Habría sido un buen padre.

¿No deberías volver?

Sí.

Vamos, cariño. Vámonos.

¿Hola?

¿Hola?

Sal. Sé que estás ahí.

Estás detrás de mí.

Claro que lo estás.

Un cazador de pieles dijo que te vio.

Gideon quiere reunir un grupo. Lo convencí de no hacerlo.

La próxima vez no será tan fácil.

Gideon peleó con Saul en la guerra. No se detendrá.

Esta tierra alberga el espíritu de mi familia.

Así como ellos se mantuvieron firmes antes que yo,

tampoco me iré.

Está bien.

Te traje algunas provisiones.

¿Viniste a cenar?

¿Me podrías dar también un vaso de güisqui, por favor?

¿Qué más da? El comisario lo paga.

Hola, guapo.

Quítate el sombrero. ¿Acabas de llegar?

- ¿Cómo te llamas? - Henry.

Solo estoy aquí hasta esta noche, señorita.

Bueno, Henry.

Creo que mereces descansar después de todos tus viajes.

¿No lo crees?

Sí, planeo descansar.

Eres demasiado lindo.

Bueno, ¿vas a quedarte mirando mis pechos toda la noche

o vas a invitarme un trago?

En realidad, no tengo dinero.

¿Cómo conseguiste ese güisqui?

Lo pagó el comisario.

Bueno, ¿no es eso grandioso?

Sam, ¿te importaría ponerme en la cuenta de Henry?

Te anotaré como cena de bistec.

Otra cena de bistec.

Mira eso. Ahora tienes dos cenas de bistec.

¿Cuál probarás primero?

Sírvenos un maldito trago, Sam.

Quédate ahí. Sostén mi sombrero.

¿Dónde está mi trago?

¿Qué diablos miras, muchacho?

¿Qué es eso?

No quiero problemas, señor.

Es una urna, Asa.

Para alguien que murió. No seas tan malo.

Es mi papá.

¿Trajiste a tu papá muerto por un trago?

- Respóndeme, chico. - Sí.

Paguémosle una ronda.

Vamos, cariño. Salgamos de aquí.

- Toma tus cosas. - Oye, Julia.

Dile a Rachel que venga aquí.

No trabajará hasta que nazca el bebé, Asa.

Entonces puedes tomar su lugar.

Esperarás tu turno, como todos los demás.

No tardes mucho, niño.

Sé que no lo harás.

Gracias.

Ya sabes por qué no puedo irme.

Sabes la verdad.

Lo que les pasó a mi madre y a mi padre.

Sabes que Butler los mató.

Está muerto.

Quedarse aquí y morir no impartirá justicia.

La verdad no puede morir con aquellos que guardan secretos.

Alguien tiene que estar ahí para contarla.

Cuando te fuiste de tu casa...

¿seguías siendo tú?

Cuando me fui de Irlanda,

quería dejar todo atrás.

¿Y lo conseguiste?

No, no del todo.

Aún me quedaba el latido de quién era, de dónde venía.

Los recuerdos...

de las penas de mi juventud.

No me dirás que nunca has estado con una chica, ¿no?

Nunca tuve tiempo.

Bueno, la mayoría de los hombres no se toman nada de tiempo.

Oye, mírame.

Dame la mano.

Te haré sentir bien, ¿sí?

¿Ves? ¿No se siente bien?

- Sí. - Todo estará bien.

Tendrás que soltarte un poco.

Puedes besarme si quieres.

Apúrense.

- No tengo toda la noche. - Cállate, Asa.

Tendrás tu turno cuando sea tu turno.

Ven aquí, cariño.

- Abre la maldita puerta. - Yo me encargo de esto.

Deja de golpear mi maldita puerta.

Vuelve abajo y espera tu maldito turno.

Es mi turno.

Afuera. ¡Ahora!

¿Me apuntarás con eso?

Haré mucho más que apuntar si no te vas ahora mismo.

Maldita sea.

Me disparaste.

Ahora nos divertiremos.

- ¡Dios mío! - ¿Ese es Asa?

¿Qué diablos?

¿Quién es?

¿Ese es Asa?

- ¿Y el comisario? - Ve.

- Asa. Asa. - Asa.

¡Oye! ¡Retrocede, carajo!

Mierda.

- ¡Está muerto! - ¿Dónde estás, muchacho?

¡Iré por ti, muchacho!

Yo tomaré el camino. Tú vete.

- ¿Qué viste? - No vi nada.

Voy por ti, muchacho.

Sé que estás aquí, cobarde.

Sal y actúa como un hombre.

No hay salida, niño.

Mira eso. Oinc, oinc.

Ahora morirás sobre una pila de mierda de cerdo.

¡Maldito bastardo!

¡Fue un error!

Está bien.

Necesitaremos otro caballo. Vamos.

¡Comisario!

¡Comisario!

- ¿Quién está ahí? - Sarah. Es McCaughly.

¿Está el comisario? Debe venir ya al pueblo.

Hubo un tiroteo. Hay dos muertos.

Un minero llamado Asa y Julia, de la taberna.

- ¿Rachel está bien? - Está conmocionada. Todos lo están.

Parece como si ya no existiera la ley aquí.

¿Está el comisario ahí?

No.

Nadie estará contento con eso, Sarah.

Yo iré. Déjame vestirme.

- ¿Y el comisario? - Estará aquí.

Tú.

¿Eres la ayudante?

¿Esto es lo que este pueblo tiene por ley?

Que Dios nos ayude, chicos.

Si Saul estuviera vivo, ya habrían colgado a alguien.

No estoy aquí por los muertos.

Vengo por los vivos.

Deja todo como está para cuando llegue el comisario.

Rachel.

¿Qué debo hacer?

Es el papá de mi bebé.

Y está muerto.

Rachel, tienes que acostarte.

Respira. Cálmate.

- Sí. Buena chica. - ¿Dónde está tu esposo?

¿Dónde está tu esposo?

Está en camino.

Respira. Buena chica.

Toma. Usa esto.

Sí que te amigaste rápido con el comisario.

¿No era que había incriminado a tu papá?

Me equivoqué de comisario.

Bueno, ahora huyes.

Creo que fue Dios...

castigándome por intentar estar con esa mujer.

Algunos dirían que es un pecado no estar con una mujer cuando te llama.

Eso suena a algo que diría tu papá.

¿Qué sabes de mi padre?

Conocí muy bien a tu papá.

Antes de la guerra,

ayudaba en una plantación,

propiedad de un viejo banquero en Savannah.

Conocí a tu papá cuando llegó el Ejército de la Unión,

y quemaron todo.

Sabía dónde estaba escondido el oro, y se lo dije a tu papá.

Robamos suficiente oro

como para pavimentar las calles del cielo.

Planeamos ir al oeste con esta pareja de Pies Negros como guía.

Así es, Henry.

La misma pareja de Pies Negros por la que colgaron a tu papá.

Pero él me engañó a mí.

Negoció con una patrulla de esclavos

los derechos sobre mi persona.

¿Te vendió?

La guerra seguía, la gente compraba y vendía esclavos.

Así que supongo que no le pareció mal vender mi negro trasero

para ganar un poco más y quedarse con mi parte.

Viniste por ese oro.

Lo he estado buscando desde que terminó la guerra.

Te dije que mi papá fue incriminado.

El comisario Saul Butler

solía ser un agente de la ley en Savannah.

Solía escuchar historias sobre él, que se había mudado

a un lugar llamado Trinidad en busca del oro de ese viejo banquero.

Así que tal vez tenía una buena razón para incriminar a tu papá.

- ¿No crees? - ¿Crees que sé dónde está el oro?

No lo sé. ¿Lo sabes?

No.

Es un río hermoso.

Tuviste una larga noche.

- Hola, comisario. - Hola, Mabel.

Veo que la estás cuidando.

¿Dónde estabas anoche?

- Quizá... - ¿Mabel?

- Ve arriba y empieza a leer. - Bueno. Adiós, comisario.

Buena chica. Estoy bien.

Estoy bien.

Ven, siéntate.

Te digo que ese Gideon es como una bolsa de comadrejas.

Habla demasiado, quiere ir con una pandilla al arroyo Strawberry

y atrapar a la chica de los Pies Negros que mató al comisario Butler.

Pensé que sería mejor salir antes de que se derramara sangre.

Mientras no estabas, tres personas murieron en el pueblo.

- ¿Quiénes? - Asa y Red Benton...

Y su mamá.

Lo siento.

Les dije que dejaran todo como estaba.

Está bien. Muy bien.

¿Dónde está Red?

¿Dónde estabas?

No te lo preguntaré de nuevo, Sam.

Red está muerto.

Está con los cerdos.

Bájate.

¡Mierda!

Quiero al chico que le hizo esto a nuestro hermano.

El chico que trajiste aquí fue quien lo hizo.

Los hermanos de Asa no descansarán hasta que lo hagan sangrar.

Lo sabes, ¿verdad?

¿Dónde crees que estaba parado?

- ¿Quién? - El chico.

Cuando les disparó a ambos.

No sé. Ilumíname. Tú eres el comisario.

Qué gracioso, Gideon.

Porque, te juro por Dios, todos los días me dices cómo hacer mi trabajo.

Quiero ver que se haga justicia.

La justicia necesita basarse en la verdad. Lo que tú quieres no es justicia.

Es sangre.

Sí.

Y no hay ninguna chica india cerca del arroyo Strawberry.

Ahora, sal de mi camino.

¿Adónde vas?

Buscaré al muchacho.

Subiré hasta ahí y lo buscaré, ¿sí?

- Por favor, ten cuidado. - Lo haré. Bien.

Sal.

Henry, él es Jacob. Jacob...

Me gustaría que conozcas al hijo de Isaac Broadway, Henry.

¿Qué hace aquí?

Jacob es un respetado actor de teatro.

O eso me dijeron.

Contraté sus servicios para obtener una confesión de tu papá.

Pero tu padre no quiso hablar libremente, jovencito.

Aunque no entendí lo que te susurró al final.

- ¿Quiénes son estos payasos? - Nos conocemos hace mucho.

Actuamos juntos en el este.

¿No es así, amigos?

Teníamos un acuerdo.

Y planeo cumplirlo.

Llámalo inspiración divina.

Bueno, pueden pasar sagradamente el plato de colecta entre ustedes.

Porque no renunciaré a mi parte.

Muy bien. Escóndanse.

No lastimen al niño.

Adelante. Llegará en un minuto.

- ¿Quién vendrá? - El comisario.

Dejamos un camino bastante claro para que nos siga.

En caso de que no sea obvio para ti, Henry,

te ofrezco la oportunidad de forjar una vida por ti mismo.

Para enmendar el error de tu padre.

Si me ayudas a encontrar ese oro, puedes quedarte con su parte.

Igual habría sido tu herencia.

¿Por qué querrías compartirla?

No soy el diablo, hijo. Solo soy un pecador.

Siempre planeamos sentarnos en algún lugar

y enterrar el oro. Mantenerlo a salvo.

Desenterrar un poco de vez en cuando cuando lo necesitáramos.

Recuerdas la casa donde naciste, ¿no?

- Yo... - ¿No?

No la recuerdo.

Espero que la recuerdes pronto, porque creo que ahí es

donde tu papá enterró el oro, y le construyó la casa encima.

Bien. Tengo que hacer una emboscada.

No quiero ser un villano.

Un hombre no sabe quién es hasta que está acorralado, Henry.

¿Se supone que me quede aquí?

¿Me estás siguiendo?

Te estoy esperando.

Vi a los otros tipos pasar por aquí antes

y pensé que estarías acabado.

- Iré contigo. - No.

Que no te vean.

¿Entiendes que no puedes hacer esto solo?

Entiende que si nos ven juntos, debo arrestarte.

Te he estado buscando.

¿Quieres decirme qué pasó anoche?

No maté a esa mujer.

Pero después de eso, no lo recuerdo.

- Me estás mintiendo. - No.

Vamos.

Veo que hiciste nuevos amigos.

No son mis amigos. No los conozco.

- ¿Un cura? - No creo que sea un cura de verdad.

Es como un luterano.

Dispara, a esa marca.

¿Qué?

- Cinco segundos. - Cinco. Cuatro.

Dos.

Suéltala. Con cuidado.

¿Puedes decirles a tus amigos que bajen las armas?

Hazlo, Henry.

Ese chico no matará a nadie.

Hazlo, Henry. ¡Hazlo!

Eres un buen hombre.

Ve al granero.

Iré en breve.

Ese es el joven

que llegó a la ciudad y alborotó todo.

Es el hijo de Isaac Broadway.

- ¿El pequeño Henry? - Sí. ¿Lo conocías?

Lo traje a este mundo justo ahí.

¿Qué?

¿Es un asesino?

No, no es un asesino.

No sé qué es, pero no es eso.

Escucha, pondré el rifle junto a la puerta, ¿sí?

Si aparece alguien que no conoces, incluso si es un hombre de Dios,

especialmente si es un hombre de Dios, con disfraz y todo,

en cuanto abra la boca, le disparas.

- ¿Me oíste? - ¿Con disfraz?

Sí.

El mal está usando todo tipo de cosas últimamente.

Aquí tienes una manta.

Sabes,

cuando llegué aquí, lo único que quería era enorgullecerlo.

Mi mamá solía hablar de él.

Era inocente.

Era un buen hombre.

Nos amaba.

Resulta que lo único que le importaba era una pila de oro.

¿Oro?

Sí.

Que robó del sur.

Una gran pila.

Luego vino aquí con los indios.

- Seguro que le importabas. - Mentira.

Sé que es mentira.

Porque si nos hubiera amado, se lo habría dicho a mi mamá.

¿Una gran pila de oro?

Pudo cambiar nuestras vidas. Podría haber salvado la vida de ella.

Y estuvo enterrado debajo de la casa que construyó todo este tiempo.

Henry...

Esta era la casa de tu padre.

Naciste aquí.

Pensé que esto era tuyo.

En realidad, le pertenece al pueblo.

Saul Butler se aseguró de eso.

Dios, lo derribó y lo construyó tantas veces,

que pensamos que estaba loco.

Debe haber estado buscando el oro.

Y por eso mató a los padres de ella.

Debió...

- Bueno... - ¿Qué?

Creo que puedo limpiar tu nombre y el de Cachorra Veloz.

¿Cuántos de esos hombres siguen vivos?

Solo uno.

Exesclavo, robó el oro con mi papá.

- Ahora lo quiere de vuelta. - Sí.

Mataste a uno de esos hombres.

Ahora estás conmigo.

Entra y toma un tazón de sopa cuando estés listo.

Cantinero, un güisqui.

¿Qué hace aquí?

Dios.

¿Qué te pasó, señorita?

No es nada.

¿Por qué no te metes en tus asuntos?

Es nuestra hermana.

Si fuera mi hermana y estuviera así de magullada,

querría averiguar quién lo hizo eso.

Para cortarle la garganta a ese hijo de perra.

Buenas tardes, damas y caballeros.

Uso ese término a la ligera.

Apuesto a que todos se preguntan

qué hace un demonio apuesto como yo, con una tez claramente distintiva,

vagando por su humilde establecimiento.

Pero si miran más allá de mi negritud,

verán que no somos tan diferentes.

¿De dónde eres?

- De Georgia, señor. ¿Y tú? - Georgia.

Sabía que lo conocía de algún lado.

¿Intentas que te maten?

Bueno, señor, si hicieras eso,

tal vez no descubras dónde se esconde la chica de los Pies Negros

de la que tanto has estado hablado.

Y quieres saber dónde está, ¿verdad?

Si sabes dónde está, creo que me lo dirás.

Tal vez.

Estoy bastante seguro de que lo harás.

Es grande.

Pero si me invitas otro trago, por supuesto que te lo diré.

Otro güisqui sería genial.

Aquí viene el comisario, papá.

Ya es hora de que la ley signifique algo aquí.

Gabriel. Resulta que hay una india cerca del arroyo Strawberry.

Pero ya lo sabías, ¿no?

Así que supongo que iré a hacer el trabajo por ti.

No seas imbécil, Gideon.

¿Quieres que tu hijo Thomas sea huérfano?

Vamos, papá.

Vamos, hombres.

Hola, comisario.

Buenos días.

- Linda ciudad. - Buena gente.

Si alguna vez necesitas ayuda con algo, avísame.

Siempre pensé que sería un buen agente de la ley.

¿Ah, sí?

No dejes que te retenga. Ve a alcanzar a los chicos.

Y asegúrate de que traigan a esa chica sana y salva.

Bienvenido a Trinidad.

Escuché que eres un hombre santo.

Tomemos un trago cuando vuelvas. ¿Quieres?

No puedo esperar.

Haz lo que haces.

Y tú haz lo que haces.

Haz lo que haces.

Y tú haz lo que haces.

Hola.

Hola, señora.

¿Sería demasiada molestia darme algo de tomar?

Estuve galopando todo el día. Tengo mucha sed.

¿Es un hombre santo?

No, señora, claro que no.

Retrocede, por favor.

¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Hay agua en el pozo de ahí. Puedes servirte.

Gracias, señora. Se agradece.

Señora, ¿alguien podría ayudarme

a levantar este balde?

Mi hombro está muy mal, y no creo que pueda levantarlo solo.

Mi esposo está arriba, pero está descansando.

Muy bien.

Puedo traerte una taza de la casa, y la dejaré en el porche.

Eso estaría bien, señora. Muy bien. Se agradece.

- Aquí tienes. - Gracias.

Lamento no poder ser de más ayuda.

Pero no quiero despertar a mi marido.

Lo entiendo completamente, señora.

Le digo a mi hija todo el tiempo

que no deje entrar extraños a su casa, incluso si está su esposo.

- ¿Tienes una hija? - Claro. La luz de mi vida.

Bueno, una de ellas.

Su hijo, mi nieto...

Es el niño más angelical que hayas visto.

¿Tienes hijos?

No.

Señor. ¿Te importa

si me siento un rato para descansar?

Por supuesto.

Señor.

¿Estás bien?

Monté al viejo Blue todo el día.

Entra.

- ¿Estás segura? - Estoy segura.

Gracias.

Si no te molesta, prepararé la cena.

No, adelante.

Soy Sarah.

Sarah Dove.

Apellido de soltera, Creuzburg.

Siempre asegúrate de decirle eso a la gente, por si conocen a mi familia.

Soy Cristóbal, señora.

Pero la mayoría de la gente me llama San Cristóbal.

Mi esposo es el comisario del pueblo.

¿Ah, sí?

¿Acaso viste a un chico corriendo por aquí?

Se llama Henry Broadway.

Está en problemas. Intento ayudarlo.

¿Conoces a Henry Broadway?

Sí. ¿Y tú?

Sí, lo conocí, cuando él era joven.

¿Te importa si tomo otro vaso de agua, por favor?

Claro.

Gracias.

Eres una buena mujer, Srta. Dove. El nombre le queda bien.

Henry hablaba mucho de la casa que construyó su papá.

Creo que lo hacía sentirse joven e inocente, antes de meterse en problemas.

Por casualidad, ¿no sabrás dónde está esa casa?

Creo que ahí es donde se esconde.

¿Srta. Dove?

No.

No, ¿no sabes dónde está la casa?

Lo conociste cuando era niño, ¿pero no sabes adónde vivía?

¿Srta. Dove?

¿Estás bien?

Sí, sí. Estoy pensando.

Pareces un poco nerviosa. No quise molestarte.

- Es esta casa. - ¿Esta casa?

No lo he visto.

Debe estar escondido en algún lugar del bosque.

¿Qué te da gracia?

¿Cómo es que tú y tu esposo

viven en este lugar?

Le pertenece al pueblo.

Vivimos aquí porque él es el comisario.

¿En la casa de un convicto?

El pueblo lo decidió. No fui yo.

Mi esposo ni siquiera estaba aquí.

- Sarah. - Mabel.

Mabel, la cena estará lista en una hora, ¿sí?

Ahora, sube.

¿Me oíste?

Tal vez quieras enviarla a jugar afuera.

Vete.

El oro no está aquí.

- No te creo. - Lo juro.

Esta es la casa de tu papá, ¿no?

Saul Butler la destrozó una y otra vez buscándolo.

Si estuviera aquí, lo habría encontrado.

Entonces, ¿dónde está?

Mi papá construyó media ciudad. Podría estar donde sea.

¿Donde sea?

"Donde sea" no es una buena respuesta.

¿Adónde vas?

Cachorra Veloz, ¿adónde estás?

Cachorra Veloz.

Tienes que salir de aquí.

Tienes que irte ya. Viene una pandilla.

Y vienen por ti.

No huiré de ninguna pandilla.

Es hora.

Sube a tu caballo y lárgate de aquí.

Tendré que intentar convencer a esta gente

y hacerlos entrar en razón.

No tiene sentido en este lugar olvidado por Dios. Me quedaré.

Santo cielo.

Ahí está, muchachos.

Tráiganla.

Cachorra Veloz.

Vinimos a arrestarte

por el asesinato del comisario Saul Butler.

Vamos. Entrégate.

Ven aquí.

Levanta las manos.

Más arriba.

- Saul Butler era un asesino. - ¿Un asesino?

No.

- Mató a mi padre, a mi madre. - ¡Tú lo mataste!

No, no lo hizo. Por eso no la arresté.

Ten cuidado, hijo.

- Es inocente. - ¿Y cómo lo sabes?

Porque yo lo maté.

El único crimen de ella fue querer justicia.

Por el amor de Dios, Gideon. Él iba a matar a un niño.

Lo detuve.

¿Matándolo a tiros?

Es la pura verdad de Dios, Gideon.

Sé que muchos de ustedes pelearon con Saul.

Pero no cambia la verdad.

Bueno, no cambia el hecho de que lo asesinaron.

Si sigues pensando así,

la mitad de nosotros morirá.

¡No!

¡Thomas!

No, Thomas. ¡No!

Está bien.

Espera.

- ¿Qué pasó? - Fue Gideon.

Gideon y sus hombres.

- ¿Está bien? - Sí.

La balearon en el costado.

Vamos.

Perdió mucha sangre. Déjame buscar a Sarah.

San Cristóbal estuvo aquí.

Le dije que no había oro, y se fue. No sé adónde.

Bien. La próxima vez, dispárale a ese maldito.

Oye.

Te recuerdo.

Nuestros padres eran amigos.

Te enseñé a montar.

¿Lo recuerdas?

"Polvo eres, en polvo te convertirás,

no se habla del alma".

Aprenderé a leer para poder leérselo a mi bebé.

Agradezco que hayas roto tus reglas por mí.

Sí, gracias por ser cuidadoso.

Nuestro pueblo.

Mientras Gabriel Dove siga vivo...

Les pregunto...

- ¿Me apoyan? - Sí.

Dije: "¿Me apoyan?".

¡Sí!

¿Me apoyan?

¡Justicia!

Amigos míos, ¿los guie bien o los guie mal? ¿Ella estaba ahí?

- Sí. - ¿La mataron?

Mi hijo está muerto, pero ella aún no.

¿Mató a tu hijo?

Mis condolencias.

Les contaré una historia.

¿Recuerdan a ese chico que vino hace dos días?

¿Saben quién es su papá? O era.

¿Te refieres al que tenía en esa urna?

Isaac Broadway estaba en esa urna.

Y envió al chico aquí a matar al comisario Butler.

Pero eso no es todo.

Isaac Broadway robó un montón de oro

cuando era soldado en Georgia.

Lo sé porque lo ayudé.

Es un crimen que confieso,

que he expiado y por el que se me ha perdonado.

Pero Isaac Broadway nunca confesó.

Solo escondió el oro.

¿Y adónde estaría ese oro?

En su casa. La misma casa en la que el comisario Butler vivía.

La misma que le dieron al nuevo comisario.

Apuesto todo lo que tengo

a que Henry Broadway está ahí,

además del comisario y la chica india.

¿Qué estamos esperando?

Henry Broadway mató a mis hermanos.

¡Mató a mis hermanos!

¡El hijo de perra debería estar colgando de un maldito árbol!

Déjame invitarte un trago.

Dedícaselo a tu hijo.

Diablos, de hecho...

¡Tragos para todos!

Tráeme un trago.

Vamos.

Así que...

Inhala.

Relájate. Bien.

Estás bien.

Estás a salvo.

Estás a salvo.

Estarás bien. Buena chica. Lo estás haciendo bien.

Sarah.

Los hombres vendrán pronto. Tratarán de matarme.

¿Qué pasó?

Maté a Saul.

No tenemos mucho tiempo.

Cuando estés lista,

quiero que tomes esa bolsa que empaqué para ti.

Quiero que te lleves a Mabel y quiero que te vayas con Henry.

¿Qué? No.

Moriré esta noche, Sarah. Y quiero que vivas.

- No. - Cuida a Mabel.

Querías un hijo, y no pude darte uno.

Pero esta es tu oportunidad. Esta es tu oportunidad, cariño.

No te dejaré.

Nunca te dejaré.

- Sarah. - No.

Nunca.

Vamos.

Vamos. Súbete a la maldita carreta.

Ensíllense, muchachos.

Cabalgamos por mi hijo, y cabalgamos por la justicia.

¡Vamos!

- ¿Qué tienes para comer? - Frijoles.

- ¿No tienes carne? - No.

Está bien. Güisqui.

¿Broadway enterró oro debajo de esa vieja casa?

Sí.

Me imagino cómo surgió este pueblo mientras él estaba aquí.

Él construyó esta taberna.

¿Ah, sí?

Los establos, la cárcel del pueblo,

todo pueblo necesita una, la iglesia.

"Mi casa es la casa de Dios".

Eso es lo que decía.

¿Qué dices que él dijo sobre esa iglesia?

"Mi casa es la casa de Dios".

Hijo de perra.

Están aquí.

Abajo.

Cachorra Veloz, lleva a Mabel arriba.

- Vamos. - Buena niña.

Eso es. Buena niña.

Gideon, ¿vamos a decirles que salgan?

No, no tiene caso.

Mátenlos a todos.

Que algunos hombres rodeen la casa. Ustedes al frente.

Vamos.

Rompe la puerta.

Sarah.

Las ventanas.

Atrás.

¡Vienen por el costado!

- ¿Estás bien? - Sí.

- ¡Están en el techo! - Cartuchos.

Vamos, pedazo de mierda.

Abre la puerta.

Mierda.

Quédate ahí, niña. No te muevas.

- Quédate agachada. Quédate ahí. - Llévalo al granero.

Vamos. Toma su collar.

Ahora te divertirás.

Sostenlo.

Otra vez y otra vez.

Trae la cuerda.

¡Trae la maldita cuerda!

Escucha a tu maldito hermano.

Agárrala.

Disfrutarás morir, pedazo de mierda.

Eso fue por Asa.

Eso fue por Red.

Y esto es por mí.

Nos llevaremos todo el oro de tu papá. Todo.

Mantenlo vivo por mí, hermano.

- ¿Sí? - Sí.

Solo tú y yo ahora, muchacho.

- ¡Sra. Sarah! - Quédate agachada.

¡Oye! ¡No!

Siempre dijeron que no valía nada.

Ahora saben que no es así.

¡No lo hagas!

¡Gideon!

¡Basta! ¡Se acabó! ¡Déjenlo!

¡Termina con esta locura!

Ojalá pudiera, Gabriel.

No seas estúpido.

- No. - Ha ido demasiado lejos.

Mi muchacho.

No hay vuelta atrás.

Dios.

Hola a todos.

Veo que no invitaron al pastor.

Tuvo que ir a una reunión con su creador.

Saca tu gordo trasero de ese agujero y deja de profanar este lugar.

¿Vamos por el trago que dijiste que me comprarías?

Claro que lo haré. Te lo llevaré a la celda.

Sabes, casi derramo mi trago

cuando me dijeron que Isaac Broadway construyó esta iglesia.

Si ese hijo de perra fuera cristiano,

tendrían que derribar todas las iglesias que hay

y volver a consagrar el suelo sobre el que están construidas.

Los pecados del padre recaen en el hijo.

Me traicionaste.

Eres el segundo Broadway que me encadena.

Pensé que teníamos un acuerdo.

Que igual lo matarías.

Dividiríamos el oro.

O puedes matarme

y esperar a que él sea justo contigo.

Henry, ve y átale las manos.

Ni lo pienses. Ni siquiera lo alcanzarás.

Si hay oro allí, no obtendrás ni una pizca, te lo prometo.

Me salvaste la vida.

Te doy la oportunidad de salvar la tuya.

Toma tu parte y vete.

Tomaremos la parte de mi padre y se la daremos al pueblo.

¿Qué?

Me cansé de que la gente muera por oro que no le pertenece a nadie.

Mi parte me pertenece.

Me la gané.

Lo tomaré y me iré, y te garantizo

que nunca volverás a ver mi negro trasero.

Henry, ve hasta ahí, hijo. Con cuidado.

Vamos.

- ¿Estás bien? - Sí.

- ¿Sí? - Me disparó la pierna.

Aquí vamos.

Muchacho.

Tranquilo.

¿Sí?

Vamos.

Lo siento, comisario.

- Se equivocaron contigo. - ¡Agua!

Lo hicieron, McCaughly. Lo hicieron. Eres un buen hombre.

- Salud. - Por el padre Steve.

A decir verdad, comisario, ya me cansé de los curas.

Despierta.

Hora del desayuno.

Al venir aquí, pensé que vengar a mi padre lo era todo.

Y pensé que tal vez era por el oro,

pero no lo era.

La casa.

Es tu derecho de nacimiento.

Se la quitaron a tu padre.

No deberían quitártela a ti.

No, es tu hogar. Es tu familia.

Así es.

Quiero que te quedes.

Gracias.

Bien.

Muy bien.

Subtítulos: Marina Aguiar Beltramino, Deluxe

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