All language subtitles for Memorias do carcere-1984.span

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish Download
pt-BR Portuguese (Brazil) Download
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

En noviembre de 1935, militares afiliados a la Alianza Nacional Libertadora

se rebelan contra el gobierno de Getulio Vargas.

La revuelta, sofocada por el ejército,

provocó medidas constitucionales de defensa del orden político y social

que suspendían las garantías de libertad individual de los brasileños.

Graciliano Ramos, maestro de la literatura brasileña moderna,

dejó de ese episodio el testimonio humano

en el que se inspira esta película.

PALACIO DE GOBIERNO Maceió. Marzo de 1936

No prohibí.

No me gusta ese verbo.

Tampoco le tengo miedo a las amenazas.

¡Váyase a la mierda, fascista!

Imposible, Teniente.

No hay recomendación superior

que me haga actuar contra las normas.

Ya se lo dije ayer. Y las otras veces que estuvo aquí.

No puedo crear un examen especial para una alumna fuera de plazo.

Aunque sea su sobrina.

- ¿Incluso con recomendación del Excmo...? - Su excelencia no conoce la ley.

Además, si la chica no consiguió aprender en un año...

no va a recuperar en días el tiempo perdido.

Su sobrina, no es ningún genio, supongo.

Eso es ella, un genio. Se lo puedo asegurar.

Han llegado dos más.

- ¿Telegramas de trámite? - No, señor.

- ¿Más amenazas? - Por desgracia.

Hasta mañana.

MEMORIAS DE LA CÁRCEL

El Gobernador reconoce que usted fue...

el mejor Director de Instrucción pública.

Pero su permanencia en el Gobierno se ha vuelto imposible.

El gobernador no aguanta más presiones contra usted.

No resistirá mucho tiempo. Sería mejor pedir la dimisión.

No, no lo haré.

Dígale a su padre que me cese.

Pero él no quiere hacerlo.

No hay un motivo real. Sólo rumores.

Mire, Carlos. Nadie me obligará a dimitir.

Será más digno que me cesen.

- Pero no hay motivo... - No hay motivo...

Siempre hay un motivo.

Razones de trabajo, por ejemplo.

Vámonos.

¿Qué piensa hacer ahora?

Terminar mi libro y después viajar.

- ¿Ya lo tiene listo? - Falta pasarlo a limpio...

Y suprimir algunas cosas.

INDIOS, UNÍOS.

Buenas noches, Ló.

- ¿No cenas? - No tengo hambre, gracias.

¡Está claro que no tienes hambre!

Estabas con ella en el bar.

¿Ella? ¿Quién?

Sabes muy bien de qué hablo.

¿Sabes qué tendría que hacer, Ló...

para acabar con tus celos?

Tendría que engañarte.

Y vengarme.

Si tuviese mano para esas cosas.

¡Eloísa! ¡Soy yo!

Albertina, estaba pensando en ti ahora mismo.

Necesito hablar con vosotros. ¿Y tu marido?

¿Por qué?

¿Ya sabes que le han despedido?

Buenos días, doña Albertina.

- ¿Es verdad que...? - Sí.

Fui destituido.

¿Por qué prohibió el himno nacional?

¡Hasta en mi casa!

No bastan las llamadas y los telegramas.

Hágame un favor, doña Albertina.

Vaya a denunciarme, si aún no lo ha hecho.

¡Comunista!

Que Dios te guarde.

¿Por qué no me lo dijiste?

- No puedo trabajar en este infierno. - ¡No me grites!

- Entre. - Tengo que hablar con el Director.

Está en la sala.

Le van a detener hoy mismo.

¡Haga algo, huya, escóndase!

No vale la pena.

De aquí no me muevo.

Que vengan a buscarme.

¿Puedo ayudarle en algo?

Haga copiar esto.

¿Sin más correcciones?

Debería hacerlas, y muchas, pero no hay tiempo.

Gracias y adiós.

¿Y ahora?

¿Qué vas a hacer?

¿Qué puedo hacer?

¿Huir?

¿Esconderme detrás de las dunas de la playa?

¿Deambular de un sitio a otro?

¿Cambiarme de nombre, dejarme barba?

¿Para qué?

¿Y los niños?

¿Y la casa?

Sólo piensas en ti.

¡En tu libro y en tu amante!

¡Deja de decir estupideces!

Menos mal que me libraré de esta prisión.

Llegaron.

Se ha retrasado, Teniente.

- Le espero desde mediodía. - ¡No es posible!

¿Sólo esa maleta?

Entre nosotros. Es conveniente que lleve más ropa.

Es un consejo.

Gracias, Teniente.

Es todo lo que tengo.

Cuídate.

Un momento, Teniente.

He pensado que sería mejor...

que te mudes con los niños a casa de tu padre.

Yo tengo 1.200.000 reis.

Te voy a dejar 600.000 reis.

El resto me lo llevo.

No tardaré mucho, Ló...

Pero si tardo, puedes vender los muebles.

Otra cosa...

Cuando Lunardi te entregue las copias del libro...

guarda el original en una casa y las copias en otra.

¿Comprendido?

Perdonen pero tengo órdenes que cumplir.

Capitán Mota. Su compañero de viaje.

¿Ud. me lleva a la cárcel?

No. También voy detenido.

Soy inocente.

Víctima de las intrigas de mis compañeros.

Por eso voy preso.

Como oficial de la policía soy todo un profesional.

Pero soy poeta por vocación.

Hice un curso en la policía de Rio.

Dónde fui muy conocido, como autor de estos versos:

Cuidado, amigo.

De los enemigos combato la irreverencia,

sus ataques y viles persecuciones.

Sin embargo no huyo a la resistencia,

ni a la campaña de las difamaciones.

Llegó el Comandante.

¿Cómo lo sabe?

Parásito de la nación...

llegó el Coronel...

- Buenos días, señores. - Buenos días, Coronel.

Buenos días.

¿Les hace falta algo más?

No, Coronel. No se preocupe. Todo está bien.

No, señor. La comida es horrible, sin exagerar,

pero es la que tenemos.

En fin, como Uds. están aquí de paso

podrán soportar algunas incomodidades.

Con permiso.

Capitán Lobo.

Señor Ramos,

Si no es molestia...

Me gustaría tener su autógrafo.

Gracias.

Respeto sus ideas.

No estoy de acuerdo con ellas.

Pero las respeto.

¿Y cuáles son mis ideas? Todavía no me he explicado.

¡Vamos! ¡Vamos...!

En la sala de al lado...

hay un oficial detenido.

Uds. se comprometen a no comunicarse con él.

Sé que cumplirán su palabra.

Cojan sus toallas y vengan conmigo.

Uds. usarán este baño.

Sólo este.

¡Cabo!

Deberán estar acompañados de un sargento o un cabo.

Adiós.

Hágase cargo de ellos.

- ¿Es Ud. de Palmiera? - No señor.

¿Conoce a la familia Mota?

Parásito de nación...

ven a por tu comida.

Quien está al lado es el teniente Xavier,

Ahí abajo, en la prisión de los sargentos, hay más gente de Maceió.

Viva el ejército patriótico nacionalista.

- Le va a contestar? - Sabe Capitán...

Empeñamos nuestra palabra al Capitán Lobo.

No debemos comunicarnos con ese oficial.

Aquí está el pedido y la vuelta.

Muy bien.

Parásito de nación...

ven a por tu comida.

Diablos, el comandante tiene razón.

¡No me creo que los oficiales coman esa mierda!

¿Cómo no?

La comida de los oficiales es esta, no tengas dudas.

Está muy bueno.

Nunca vi mujer soltera, ¡parir!

Buenos días, señores.

Buen día.

¡La puta que parió!

¿Qué piensa del Sr. Luiz Carlos Prestes?

En el tiempo de la columna Prestes,

una esperanza.

En el 26 mi tío Abilio Esteve estaba con los rebeldes,

con los grupos de Bahía.

Ahora no sé.

Sólo siento que esa gran fuerza,

esté detenida.

Respeto sus ideas.

Pero no estoy de acuerdo con ellas.

Ayer, por la mañana, la policía de Rio capturó,

en el barrio de Meyer al jefe comunista Luiz Carlos Prestes.

¿Cómo es eso de la mujer soltera?

- Nunca vi mujer soltera... - ¡De frente!

¿Qué pasa?

El General.

Excelencia, con permiso.

General, el señor es...

¡Comunista, eh!

No.

¿No?

Comunista confeso.

¡De ninguna manera!

No confesé nada.

Con su permiso.

Si el Gobierno me dejase, le mandaba fusilar.

¿Y por qué no lo ordenó ya?

¿Y el señor?

Soy inocente, Señor.

Espero que tenga buenas pruebas para presentar ante la justicia militar.

Le probaré a su excelencia,

que soy un buen patriota.

¡No me lo pruebe a mí!

Pruébeselo a su patria.

Todos en formación.

¡Presenten, armas!

Los señores viajan por la mañana.

¿Para dónde?

No lo sé.

Bien, yo...

no puedo responder

Adiós.

Adiós.

Y gracias.

¡Sr. Ramos!

Por favor.

Se me olvidaba.

Quiero hacerle una petición.

¿No sé cómo podría ayudarle?

Bueno, se trata de esto.

Olvide su cargo,

aunque sé que fue cesado inesperadamente.

En caso de que sus condiciones no sean óptimas

yo le muestro, en breve, una libreta,

y el señor pone en un cheque la cantidad que necesite,

yo firmo,

y por la tarde le traigo el dinero, ¿acepta?

No me hace falta.

Estoy bien, muchas gracias.

No le estoy ofreciendo dinero.

No se le ofrece dinero a un hombre.

Le estoy haciendo un préstamo.

Por supuesto, sin plazos.

Págame cuando esté fuera.

Yo también estuve preso y viví exiliado.

Viaje en la bodega de un barco de Sao Paulo a Europa.

Estoy bien.

No necesito nada.

Gracias.

Entonces, adiós.

¡Calma, recluta!

Emanuel.

Ud. estaba en el alojamiento de los oficiales.

Bien tratado.

La cárcel es cárcel, Emanuel.

Es lo mismo para todos nosotros.

Doctor.

Cuide de las maletas.

Sí señor, Doctor Emanuel.

Fui víctima de las envidias de algunos compañeros.

pero probaré mi inocencia.

Yo también soy inocente.

¿Por qué está preso?

Por nada.

Solo quería abrir una cooperativa.

¿Y usted, Cabo?

¿De dónde viene?

Del vigésimo batallón.

Soy un revolucionario.

¡Vayan bajando!

¡Vayan bajando!

- ¡Cuidado con las maletas! - Sí, señor.

¡Vamos, vamos, rápido!

¡Hatajo de comunistas!

¡Vamos, vayan bajando! ¡Vamos, vamos, viejo!

Nos estás retrasando.

¡Vamos!

¡Abajo!

¡Abajo! ¡Abajo!

¡Compañeros! ¡Nos vamos a separar!

¡Desembarco!

Si no volvemos a vernos,

ya sabéis el lugar de mi muerte.

- Adiós, camarada. - ¡Adiós!

¿Ya te has visto en alguna de estas?

Nunca.

Se bienvenido, compañero, me llamo Geraldo Ferreira.

Se bienvenido, compañero, un placer.

Bienvenido compañero.

Yo no soy comunista.

¿De dónde vienen los caballeros?

Venimos de Rio Grande do Norte, yo soy Mario Pinto.

Pero no somos comunistas.

Entendido. Con su permiso,

estoy buscando dónde ponerme.

Allí arriba.

Gracias.

Señores.

Pónganse cómodos.

Van a tener aquí, lo que la burguesía dio al proletariado

Mucha mierda, mucho pis y una comida mala de cojones.

Mucho gusto.

- Soares - Mucho gusto.

Doctor Emanuel Da Silva Cruz.

Presidente de la ANL.

¿Quiere vender su hamaca?

Por favor,

¿el señor tiene cerillas?

- Gracias. - De nada.

- Gracias por las cerillas. - De nada.

¿Ud. usa eso?

Cuando triunfe nuestra revolución,

ateos como Ud. serán fusilados.

Amigo, por favor, amigo.

Por favor, amigo.

Revolución, solo con Dios.

Muerte a los ateos.

¡Muerte a los ateos de todos los credos!

Mi padre era ateo.

¿Doctor, que es lo que le hizo a nuestro beato?

Disculpe.

Cuando embarcó, pensé que era un poli.

¡Vaya! ¿Por qué?

Bien vestido, maleta en la mano y sombrero de paja,

¡Dame ya el agua, Mario Pinto!

¡Ten, pesada!

¿Solo conseguiste eso?

Esta es María Joana.

Si quiere cualquier cosa de ella, puede preguntar en este camarote.

Deme un cigarrillo.

Esa otra, ¿quién es?

María Leonilia.

Fue atrapada con la ametralladora en las manos.

Esperamos 48 horas, a que el país entero se rebelase.

Hasta que fuese fácil derrotar a la policía y tomar el poder.

Luego, nos acordamos que había que nombrar un Gobierno Revolucionario.

Me hice cargo de la Secretaria de Interior y no sabía lo que hacer.

Y este muchacho de aquí, nombrado, alcalde de la capital.

Pero todos esos cargos,

solo sirvieron para aumentar nuestra tortura.

Nos pegaron más que a ladrones.

Pero Uds. ¿no querían eliminar a los ricos?

Querían eliminar la explotación de los pobres en las fabricas.

No, no. La gente solo quería una distribución justa de la tierra.

Y mejores condiciones de vida para los trabajadores.

- Sólo eso. - Sí.

Ya, para ellos eso es robo.

Eso estuvo bien.

- Eso estuvo bien. - Pessoal, la comida está ahí.

¿Uds. no van a comer?

No, no, yo no.

Yo mandé buscar la comida en primera clase.

¡Burgués!

Listo, Dr. Emanuel.

¿No quiere acompañarme?

No, gracias.

No tengo hambre, buen provecho.

¡Qué país, Dios mío!

¿Piensan que estamos en una pocilga?

¡Cerdos!

Santa María, Madre de Dios, ruega

por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén

¡Sr. Ramos, Sr. Ramos!

Tienes a alguien esperándote en cubierta.

La vieja, la vieja, la vieja María...

¡Gracias!

¿Vamos a desembarcar aquí?

En cuanto a Uds. no sé.

Yo estoy esperando al Gobernador de Bahía.

El señor es un pequeño burgués.

Ya sabe que no puede entretenerse.

¡Qué tontería!

- ¿Por qué vino? - Te traje ropa limpia.

- Un pijama nuevo y cigarros. - ¿Y Eloísa? ¿Y los niños?

Están bien, no te preocupes, volverás muy pronto.

Todo esto no será más que un malentendido.

No, José.

No volveré.

¡Apúrese, padre, apúrese!

Vas a volver y muy pronto.

Vamos, padre, venga.

¿Quién era?

- ¿El Gobernador? - ¡No!

El obispo.

No, no.

Vamos a esperar un poco más.

Capitán.

¿Cómo se llama aquél?

Van Dick.

Cuidado con él.

Dicen que es un soplón de la policía.

¿Será larga nuestra lucha?

¿Lucha?

¿Contra quién?

Contra el Imperialismo y el Latifundio.

Pero venceremos.

La flauta era de Lobato, mi madre siempre decía...

Toque la flauta... Lobato tenía una flauta...

La flauta...

¡Deme un cigarrillo, doctor!

¡Graciliano! ¡Ven aquí!

Lobato tenía una flauta...

...la flauta era do Lobato... - ¡Por favor, eso no es de recibo!

Dígame, Emanuel.

¡La culpa es suya! De la osadía de ese muchacho.

¡Échele de aquí!

¿Qué es esto? ¿Quién lo pidió?

El camarero no quería vender solamente bollos.

- Y yo... - ¡Te lo compro!

Déjala, ¡yo te compro la cachaza!

¿Cuánto costó?

Una fortuna, doctor. 1000 reis.

No, no.

No se moleste.

Ya está pagada.

Agradecido.

Trae, que yo la abro.

El emú gimió en el tronco de un jurema. El emú gimió en el tronco de un jurema.

Fue una señal bien triste, morena.

Me puse a imaginar.

¿Será que nuestro amor, morena se va acabar?

Sabes bien, que cuando el emú canta,

trae en su canto una pizca de infortunio.

Tengo miedo, morena, tengo miedo,

pues pienso que está muy cerca el fin de nuestro amor.

Ven morena, ven, ven, ven.

Ven, bésame

Dame un beso, dame un beso.

Para acabar con ese miedo.

El emú gimió en el tronco del jurema. El emú gimió en el tronco del jurema.

Fue una señal bien triste, morena.

Me puse a imaginar.

¿Será que nuestro amor, morena se va acabar?

Sabes bien, que cuando el emú canta,

trae en su canto una pizca de infortunio.

Tengo miedo, morena, tengo miedo,

pues pienso que está muy cerca el fin de nuestro amor.

Ven morena, ven, ven, ven.

Ven, bésame.

Dame un beso, dame un beso,

para acabar con ese miedo

Ven morena, ven, ven, ven.

¡Ven, bésame!

Dame un beso, dame un beso.

para acabar con ese miedo.

¡Ven morena!

¡Gente! ¡Vamos a desembarcar!

¡Ferroso!

¿No te preocupa conversar con un prisionero?

Ven por aquí, poeta.

Siguiente.

¿Nombre?

Graciliano Ramos.

¿Profesión?

Funcionario público.

¿Qué cargo desempeñaba el señor ahí fuera?

Director de Instrucción pública, del Estado de Alagoas.

¿Qué significa eso?

Significa que irá a una prisión diferente.

¿Mejor o peor?

Mejor.

Mucho mejor.

¿Religión?

Ninguna.

¡Es necesario responder!

Bien, entonces escriba: ninguna.

Yo no puedo hacer eso.

Le explico,

no puedo dejar una línea en blanco.

El señor no me va a convencer ahora, de que tengo una religión.

Haga el favor de escribir: ninguna.

Siga para la inspección.

Emanuel Da Silva Cruz.

Doctor en Medicina.

No puede.

No, no, no... son sellos.

Es una gran colección! Es mía, la más grande del mundo.

No, no

¡Prohibido!

Eso es mío.

¡Sellos, millones!

Ellos lo conservarán aquí.

Cuando sea liberado, todo le será devuelto.

No entra con esto.

¿Y por qué?

¡Prohibido!

El sombrero.

¡Doctor!

Puede entrar.

- ¡Este parece perro viejo! - Exacto.

¿Por qué?

Entra como si lo hiciese en su propia casa.

¡Brasil, de amor eterno sea símbolo,

la bandera que ostentas estrellada!

¡Para que diga su verde laurel,

paz en el futuro y gloria en el pasado!

Mas si enarbolas la Justicia, hazlo fuerte.

Verás que un hijo tuyo no huye de la lucha,

ni teme, quien te adora, la propia muerte,

¡Tierra adorada! Entre otras mil, eres tú, Brasil, ¡oh, Patria amada!

De los hijos de este suelo eres madre gentil,

¡Patria amada, Brasil!

¡Vivan nuestros compañeros revolucionarios del norte!

¡Viva!

¿Pero qué revolución pueden hacer estas bestias?

¿Qué hace aquí ese fascista?

¿Fascista, yo?

¡Fui oficial de Bela Kun!

¡Camaradas, esos cabrones quieren matar a la gente de frío!

Compañero Ramos, mucho gusto. Mi nombre es Leonardo Grossi.

Su libro "San Bernardo" es un verdadero tratado

sobre la psicología del terrateniente.

Muchas gracias.

Desiderio. Trabajador.

Barrendero.

Encantado, igualmente.

Lacerda, profesor de inglés

Los compañeros me llaman judío.

Golden, médico.

Sea bienvenido.

Encantado.

Antonio Carlos Peixoto Correia.

Médico especialista en gonorrea, a su disposición.

Encantado.

Sergio.

Trotskista. Puede entrar.

Encantado.

Hola. Un placer.

Pónganse cómodos.

¿Vas a ponerte arriba?

¿Por qué?

¿Quieres ponerte abajo?

No, déjalo, me pongo arriba.

Vamos a vuestras celdas.

Buenas noches.

¿Quién es el Capitán Mota?

Soy yo.

Un mensaje, Capitán.

Cuando vuelva, deme la respuesta, capitán.

He sido trasladado.

¡Hola, hola, hola!

Al habla, radio libertadora, desde la plaza roja.

Anunciando el programa de esta noche.

Radio Libertadora da la bienvenida a los compañeros revolucionarios del norte.

Los bravos luchadores antifascistas,

que instauraron el primer Gobierno Popular de Brasil.

¡Calla la boca, portugués!

Noticias del día.

El Gobierno antipopular de Getulio,

solicitó al congreso, la ampliación del estado de guerra.

Corresponde al pueblo brasileño por medio de sus organizaciones de masa,

¡Calla la boca fascista!

Escucharemos ahora, un número de música popular.

En la voz de la notable cantante que es Laura Leal.

¡Demonios!

Hay mujeres por aquí.

Está cayendo el rocío.

Viene a mojar mi sombrero.

Y por eso se van desvaneciendo...

las estrellas en el cielo.

Lo he pasado tan mal

Mi cama es una hoja de periódico

Mi cortina es un amplio cielo azul.

Mi despertador es un guardia civil...

que por cierto aún no he visto.

¡Que desgracia haber caído tantos días en su cuartel!

¿No sería mejor que te acostases?

- ¿Qué? - Descansar...

Estoy bien.

Pero tenemos los ojos puestos en un ideal

Playa maravillosa,

llena de encantos mil...

lejana y rabiosa.

Centinela de Brasil.

Centinela de Brasil.

¡La ametralladora escupe, atajo de bestias!

¡Despertad, borregos!

¡Es la Revolución! ¡No oís la ametralladora!

¡Despertad, borregos!

¡Es la revolución! ¡Ella nos salvará!

¡Despertad, borregos!

¡Despertad, borregos!

¿Café?

Quiero más, por favor.

Yo de Ud. no tomaría tanto de ese café.

¡Pan!

Capitán. Necesito que me haga un favor.

A sus órdenes, camarada.

A pesar de las pulgas, anoche escribí un cuento.

Una tontería.

Si tiene la amabilidad,

hágaselo llegar a mi editor.

La dirección está ahí.

Tiene mi palabra. Su cuento será editado.

Eso significa un poco de dinero para mi familia.

Yo también escribí unos versos.

A ver qué le parecen.

"Monstruo atroz...

Este verso... "la burguesía"...

¿No le gusta?

No es eso. El ataque no está claro.

Los burgueses progresistas son amigos nuestros.

Entonces, el imperialismo.

Eso. El imperialismo. Exacto.

El imperialismo va bien y no rompe la métrica.

¡Atención!

Traslados.

Antonio Práxedes.

Dios mío.

No puedo más. Me van a matar.

Joaquín Araujo.

Fuerza, compañero.

Capitán Severino Mota.

Compañeros.

Quiero despedirme con estos versos:

¿Adónde vas tú, libertador, con tu fusil, a pelear?

Voy a la lucha con ardor

el alma revuelta a vibrar.

Cual enemigo feroz... ¿qué te atrae fatal abismo?

Sólo uno...

un monstruo atroz...

El imperialismo.

¡El imperialismo!

- ¿Cuánto es? - Quince mil reis.

¿Cómo tanto?

Son, cinco de las cerillas y los cigarrillos

y diez más por el papel y el lápiz.

No le diga a nadie que yo le he dado el papel.

No te preocupes.

Cállense, camaradas. No hay tiempo que perder.

El compañero França tiene la palabra.

Como dice el compañero Desiderio, no hay tiempo que perder.

Queremos saber si los amigos del Norte pueden colaborar.

10.000 reis. 10.000 por semana.

- Yo. - Yo.

Todos sabemos que hay en otros pabellones...

compañeros muy necesitados.

Compañeros que no son hijos de gente rica, no.

Yo puedo dar 50.000 reis.

Déselos al compañero França es el responsable de la colecta.

Y ahora tiene la palabra, el compañero Leonardo.

Protesto, es sobre el mismo asunto.

Compañero, no es hora de hablar ahora. ¡No es hora de hablar ahora!

Vale habla.

Creo que las limosnas de los más ricos...

no resuelven el problema.

Luchamos contra el régimen inhumano de esta prisión.

Y la única manera de hacerlo, es la huelga de hambre.

¡Yo también lo creo!

- Eso es una provocación - Claro.

Sométalo a votación.

Yo voto,

Ahí está la comida.

- ¿Qué es un terrateniente? - Latifundista.

Le llaman de la 50.

¿Quién es?

No lo sé. Pero le interesa.

Debe ser importante.

Es aquí.

La sala 4 es aquí. Detrás de la toalla.

- Un recado de su mujer. - ¿De Eloísa?

Mandó decir que vendrá a verlo. Consiguió el permiso.

¡Qué estupidez!

¿Qué vendrá a hacer a Rio?

Debería Ud. alegrarse.

No es eso. Es que no puedo hacer nada por ella.

Es una criatura indefensa. Sólo me traerá problemas.

De todas maneras, debería alegrarse.

Con permiso.

Perdón.

¡Eh! Vamos.

Quiero hablar con mi mujer.

Estela. Estela, ven.

¡Los compañeros del tercer regimiento de aviadores acaban de llegar!

y el Sol de la libertad, en rayos fúlgidos,

brilló en el cielo de la Patria en ese instante.

Si el empeño de esa igualdad conseguimos conquistar con brazo fuerte,

en tu seno, oh, libertad, desafía nuestro pecho a la propia muerte.

¡Oh, Patria amada! ¡Idolatrada! ¡Salve, salve!

Vivan los compañeros del tercer regimiento de la escuela de aviación.

¡Cállate, anarquista!

Teniente José Cordero. Para servirle.

Dr. Jorge Sequeira. Encantado.

Capitán Macedo.

Teniente Charles Chec.

Capitán Aquiles Pompeu. ¿Hay sitio para uno?

- Por favor. - Gracias.

Ya nos conocemos, en la revolución del 30.

En Lagoes. ¿Se acuerda?

Claro.

¿Cómo podría olvidarlo?

Sus soldados amenazaron con fusilarme.

¿Se acuerda?

¡Atención! Las compañeras Olga y Elisa...

están amenazadas de deportación.

La policía de Getulio...

presiona a la justicia para que impida las garantías de su estancia en Brasil.

Obedeciendo órdenes de sus jefes nazis...

Getulio quiere enviarlas a Alemania.

¡Atención, atención!

Las tropas fascistas del General Franco...

han sido detenidas por el Ejército Republicano.

El gobierno reaccionario de Getulio firmó un tratado con EE.UU.

Eso significa que los bancos extranjeros...

Van a financiar una vez más, el pago de nuestra deuda externa...

a cambio de vergonzosas concesiones del gobierno...

contrarias a los intereses de la nación.

¡Qué estupidez!

Hablo de la visita de mi mujer.

¿Qué vendrá a hacer aquí?

Una chica de provincias perdida en una ciudad como Río...

¿No le parece una estupidez?

¡Y yo que sé!

¿Y yo que sé?

Me pedirá dinero. Y no tengo.

¡Qué tonto!

Puede pasar.

¡Qué tontería!

¡Qué tontería!

¿Ud. por aquí, Sr. Lunardi? Gracias.

¿Cómo consiguió el permiso?

Gracias a Doña Eloísa, que me ha traído.

Fui al ministerio de la guerra...

al de Justicia, al Palacio de Gobierno...

En fin, me dieron el permiso.

Y yo me presenté como pariente.

¿Cómo viniste a Rio? ¿Dónde te hospedas?

Con mi tío Mario, en Meyer.

- ¿Y el dinero para el viaje? - Vendí los muebles.

Como me dijo.

Yo vine a Rio para operarme.

Y quise pasar.

Quería verle antes de ingresar.

Es una imprudencia.

Gracias.

¿Hiciste todo esto sola?

Los niños están con mi padre.

¿Y cómo están?

- ¿Tristes? - No te preocupes por ellos.

Hasta ahora, no.

¿Y más tarde?

Aún no me han interrogado.

No sé cuando saldré.

No quiero limosnas de los parientes.

Está preocupado por el dinero ¿no?

No es para menos.

Te traigo una propuesta.

Estuve en una editorial.

José Olympio recibió el borrador. Quieren publicar el relato inmediatamente.

¿Ofrece un anticipo, aceptas?

Pero, Ló,

publicar el relato así, ¿sin corregir?

Sí.

¿Quieres hacerlo?

¡Ah, otra cosa!

El cuento que mandó con el Capitán...

- ¡Capitán Mota! - Eso.

- ¿Lo consiguió? - Exacto.

Será publicado en la revista este mes.

Nunca viene mal algo extra.

¡Se acabó la visita!

Ló.

Procura...

Deja, deja, deja...

Déjalo estar.

Hoy la bazofia está peor que nunca.

Ya.

¿No va a comer?

¡Huélalo!

- Quiero dos. - Y Ud.

Una.

- ¿Y Ud.? - Dos.

Yo paso.

Uno, dos, tres, cuatro.

¡Camaradas, escuchen!

- ¿Que ha pasado? - Vinieron a por Olga y Elisa.

- ¡Para deportarlas! - ¡Qué!

¡Camaradas!

¡Camaradas!

Ellos se llevan a las compañeras Olga y Elisa del ala 4.

No podemos dejar que eso suceda.

Ellos las van a entregar a la Alemania nazi.

¡Fascistas!

¡Camaradas!

¡Camaradas!

No podemos aguantar más la dictadura.

¡Muerte a Getulio!

¡Nazis, fascistas! ¡Mierda!

- Deprisa, le están llamando. - ¿Qué pasa?

¡Fuera!

¡Silencio, por favor!

Director...

Puedo garantizarles,

que ellas no serán deportadas.

El director ha llegado y ha pedido una tregua.

¡Pida silencio!

¡Silencio!

¡Silencio!

¿Qué pasa?

El director está en el ala 4 y quiere un trato.

¡Pida silencio!

¡Camaradas!

¡Camaradas!

¡Camaradas!

El director pidió una tregua.

Quiere hacer un trato.

¡No, no hay acuerdo!

¡No hay acuerdo!

¡Silencio!

Se trata solo de un traslado.

No es más que para un interrogatorio.

Sabemos que eso es mentira.

¡Mentira!

- ¡Vamos a hacer un trato! - ¿Que trato?

Pueden elegir dos presas, para acompañarlas.

¿Cómo es eso?

¡Camaradas! ¡Camaradas!

¡Ustedes quieren deportarlas!

¡Camaradas!

¡Por lo menos vamos a oír la propuesta!

No queremos escuchar la propuesta.

No, no, no.

¡Un momento, quietos!

- ¡Habla! - ¿Cual es la propuesta?

No serán deportadas, solo trasladadas.

Y que con ellas pueden ir dos compañeras como garantía.

¡Camaradas! ¡Silencio!

¡Silencio!

¡Camaradas!

Él dice que las compañeras no serán deportadas. Se trata de un traslado.

Compañero pecas de inocente. Ellas serán deportadas por esta dictadura.

¡Camaradas!

¡Todavía no terminé!

El director nos dice, que para nuestra seguridad...

serán acompañadas por dos compañeras.

¡Parad!

La comisión que fiscalizará el traslado de las compañeras, Olga y Elisa,

deberá ser constituida de este modo.

Dos compañeras de celda y un médico.

Dr. Goldberg, por ejemplo.

¡De acuerdo!

Bien, voy a esperar su decisión.

¿De acuerdo? Vuelvo, digamos, en unos 5 minutos.

Creo que es todo mentira.

Esto es una...

¡Nos han engañado!

¡Se las han llevado!

Olga...

Tan joven,

Era tan...

¡Calla la boca, fascista de mierda!

Compañero, espera.

Deja que me despida de mi mujer.

Sabes, cariño. Tenías razón.

La revolución tiene que ser universal.

Ahora ya puedes cerrar, compañero.

¿Cómo? ¿No van a abrir la puerta?

Van a quedar encerrados por el tumulto de antes.

¿Ud. no tiene odio?

¿Odio, a quien?

Los individuos que te apresaron.

Son instrumentos.

Los que gobiernan.

Los responsables de esto.

No hay responsables.

Todos son instrumentos.

¡Hola, hola! Estamos iniciando un programa de radio libertadora...

Este es el decimoctavo día

del innombrable castigo impuesto por los esbirros de la dictadura.

Coraje, compañeros.

¡Coraje!

La verdad, es que el odio de los fascistas nada significa para nosotros.

¡Revolucionarios!

El señor toma mucho café, cuidado, ¿eh?

¿Cuándo podremos salir?

El director tiene miedo del teniente.

Está muy disgustado.

¡Ven aquí, muchacho! ¡Eso es una vergüenza!

¿Café?

¿Qué tenemos que ver con este teniente?

¿De dónde viene Ud.?

¿Ud. no cree en la defensa de sus derechos?

¿Café?

¡Va a salir de aquí, señalado!

Y todas las veces haya una pequeña revuelta va a ser detenido otra vez.

Como todos nosotros.

¡Habla Radio Libertadora!

Con ansias de libertad,

comenzamos nuestro programa.

¡Libertad, libertad!

Abre tus alas sobre nosotros.

En las intempestuosas luchas

deja que oigamos tu voz

¡Libertad, libertad!

Abre las alas sobre nosotros.

En las intempestuosas luchas,

deja que oigamos tu voz

¡Inspección!

¡Inspección!

¡Inspección!

¡Abrid todas las celdas!

¡Viva la libertad!

¡Viva la libertad!

Manoel, el juego, sentí mucho su ausencia.

Vamos a jugar.

Vamos al casino, que ha reabierto.

¡Libertad!

¡Libertad!

Libertad, querida y suspirada

Que el despotismo acérrimo condena:

Libertad.

A mis ojos más serena

que el tranquilo destello de la madrugada.

Atiende mi voz que gime y grita por verte,

por disfrutar tu cara amable;

Dulce libertad,

destierra la pena, que en este alma infeliz yace sepultada.

Jorge, vamos a poner orden en esa marabunta.

¡Atención!

¡Silencio!

¡Oficiales!, ¡firmes!

¡Preparados para educación física, al comando del capitán Macedo!

Vamos, Macedo, todo suyo.

¡Atención!

¡Agrupación a mi orden!

¡Después de mí!

¿Su mujer no viene a visitarle?

¿Mi mujer...?

Es una prófuga.

¿Y la suya?

Gracias a Dios, se quedó en Maceió.

Le necesitamos, compañero.

si pasa el registro, déselo a su mujer.

¿Para qué?

Ella sabrá que hacer.

...34, 35, 36...

Entonces...

¿Y la carta?

- ¿Lo sabías? - Es parte de mi trabajo.

Cuidado, Ló.

No te compliques.

- ¡Basura! - ¿Cómo?

¡Basura!

¿Para qué sirve eso?

Solo para liarlo más.

Eres un burócrata. Lo complicas todo.

Olvídalo, Ló.

No hay justicia en estos tiempos.

¡Pero si no hay ningún proceso contra ti!

¡Ninguna acusación!

Mañana iré al palacio de Gobernación.

Olvídalo, Ló.

Atención, policía.

Todos los escritores cariocas, mandaron cartas a Getulio en tu favor.

Bobadas. Pierden el tiempo.

- ¿Ud. es Trotskista? - ¿Yo?

¡Qué memoria! Soy internacionalista.

- ¿Quién le habló de trotskismo? - Es lo mismo.

El libro está casi listo. Habrá una gran fiesta.

¿Ló, aquí, en la cárcel?

¿No teme hablar conmigo? Soy policía.

¡Cuentos!

Soy un espía. ¿No se lo han dicho? Pues ya lo sabe.

Cuidado. No hable con según quién.

No es nada. Mala hierba nunca muere.

Recibí los derechos de los libros y del cuento.

En total, 300.000 reis.

Ya estoy listo, señores. Voy al correccional, que es mi sitio.

Estoy aquí por error. Es difícil vivir tanto tiempo a su lado.

Mis brazos están cansados...

¡Manchados!

de tanto cargar harina para que podáis comer.

¿Y el libro que estás escribiendo?

José Olympio, te ofrece un anticipo.

Aún no podemos pensar en eso.

Imposible suprimir la monogamia.

Pienso en una sucesión de estado monogámicos.

Eso no es dialéctica.

Se acabó la visita. Ya es la hora.

¡Es hora de salir!

Hasta el viernes.

¿Por qué no da Ud. más charlas?

¿Qué lenguaje es ese, Leonardo? ¿Existe eso entre nosotros?

¡Rancho!

Manoel. ¿Puede traer mi plato?

Yo no sirvo a nadie.

Siguiente.

Tenga.

Guarde la vez, por favor.

Otro.

Tenga.

Este plato no es para sopa.

Siga.

Otro más.

Siga.

- ¿Me hace un favor? - ¿Qué es?

¿Puedo cambiar el postre? Quisiera dos plátanos.

Bueno.

El siguiente.

- ¿Que quiere? - Espero mi postre.

- Ya se lo di. - Perfectamente.

Pero quedamos en cambiarlo. ¿Recuerda?

Ya se lo di.

Está equivocado.

Retírese.

¡Métase los plátanos en el culo, fascista!

¿No tiene apetito?

El muy imbécil creyó que quería robarle dos plátanos.

Estuvo Ud. grosero con Jorge, ahí abajo

No es verdad. Él fue grosero conmigo.

Le llamó fascista. Es el peor insulto para un oficial.

Debería haberlo pensado.

No lo pensé.

Realmente, no lo pensé.

Debería haberlo hecho.

¡Un oficial del ejército, sí, señor!

Claro, Ud. también es oficial.

En su presencia, hay que cuadrarse.

Saludar militarmente, en posición de firmes.

Somos cabos. Sí, Sr. Capitán.

Es lo que quieren.

Fascistas.

Capitanes. Son todos unos fascistas.

Vengo a pedirle disculpas.

Fui injusto con Ud.

Ud. no sabe lo está perdiendo.

Aquí tiene lo que me pidió.

Alma de jugador.

Necesita tratamiento.

Vístase.

Le recetaré vitaminas. Pero no es suficiente.

Mande comprar esto.

Pero, desgraciadamente, aquí no tenemos estos remedios.

¿Una herida de la revolución?

No. Una vieja operación. Que vuelve a molestarme.

Que se mejore.

Gracias.

Con su permiso.

¿Usted?

Creí que ya estaría en casa.

Pensé que podría librarme de Uds.

Será difícil, paisano.

Macedo. Un momento.

Los franquistas avanzan rápidamente a Extremadura.

Ya están en Toledo.

Por allí.

Otras ciudades han caído en manos de los fascistas.

Como Salamanca y Burgos.

Eso fue al principio.

Los republicanos están reorganizados.

Compañeras, sean bienvenidas.

¿Cómo están?

¿Están bien?

¿Dejan el hospital?

Nada de eso. El director nos separó de la plebe.

- Vengan, por favor. - Después nos veremos.

"Me espera mi linda muchacha. Allá voy."

Visita.

Prohibido.

Visita solo en el pasillo.

Estás pálido.

No te preocupes.

El médico me ha dado vitaminas.

Voy a leer un poco.

- Yo también. - Vamos.

Tendría que jubilarme. Estoy cansado de este trabajo.

¿Cansado Sr. Braga?

Tengo 70 años. Estoy casi ciego.

Apenas veo, todo está borroso.

Ni sé si la puerta está abierta.

Gracias, Sr. Braga.

Será un libro de 500 páginas.

Es lo que precisa la historia del Barón.

¿Cuándo estará lista?

Sólo falta escribirlo.

Aquí nadie puede retenernos.

No hay quien vence a nuestra gallardía.

Quien se entrega a una noble misión,

no puede creer en la tiranía.

Siento algo en el aire, aparte de los aviones.

¿Qué es todo eso?

Es la fiesta del Barón.

Dos mil libros.

¡Qué encuadernación más fea!

El Sr. Sobral quiere hablar contigo.

Un placer.

Felicidades. Siento no poder quedarme.

Tengo que entregar hoy mismo los poderes firmados.

Voy a cambiarme, con permiso.

Con permiso.

¡Vamos a brindar!

- ¿Que payasada es esta? - Quiere ser tu abogado.

- Es una estupidez. - Es el abogado de los presos políticos.

Ya sé. Liberal, católico.

Ya sé.

No voy a firmarle ningún poder.

Seguro que es rico.

Y yo no tengo dinero ni para las pólizas.

Déjame en paz. No logro entender a esa gente.

Dile al Sr. Sobral que se vaya al diablo.

¡Que se vaya al infierno!

Yo estoy bien.

No os preocupéis por mí.

El Sr. Sobral no quiere cobrar nada.

Tu regalo.

¿Cómo has podido entrar esto?

Dije que era algodón.

¿Algodón?

¿Y el Sr. Sobral?

¿Llegamos a la cima? ¡Oh, no!

estábamos los dos en mitad del camino

La sandía le hizo daño a María.

Bajamos a un lugar que había abajo.

Pobre María. Toda la sandía salió como entró.

¡Muy buena!

Dr. Sobral...

¿Cómo preparará la defensa si no hay una acusación?

No hay proceso.

Dele gracias a Dios.

¿Por qué está Ud. Detenido?

Sinceramente, no lo sé. Nunca me lo han dicho.

Son idiotas. Suerte de eso.

Si yo fuera jefe de policía,

Ud. estaría detenido de forma legal y procesado.

Muy bien.

¿Qué motivo habría para eso?

Sus novelas.

Con las leyes vigentes, sus novelas le condenarían.

Bueno. Tengo que irme.

Permiso. Gracias por el libro. Y por los poderes. Adiós.

Adiós. Y gracias.

- Le daré noticias. - Le acompaño.

Un placer verle, doctor. Hasta la vuelta.

¡Es Ud. un genio!

Ló.

Cuando salga de aquí...

iremos a vivir a Rio. O Sao Paulo.

No volveremos a Alagoas.

Ya lo pensaremos.

Creo que es la hora.

¿Y si me llevo esto?

Hoy será fácil pasarlo.

No, no. Tonterías.

Aún tengo que corregirlo.

Tienes razón. No vale la pena arriesgarse por una semana.

- Traslado. - Estoy listo.

- ¿Quién es? - El Sr. Ramos está libre.

Tengo que darle una carta.

Cuídese.

Acuérdese, de los pequeños levantamientos.

- Adiós. - Suerte en la libertad.

Les esperaré fuera.

Felicidades.

¿Va a pasear?

- ¿Adónde vamos? - A una colonia, claro.

Todos fuera.

¿Orden política y social?

No le entiendo.

¿Le pregunto si es un preso político?

¿Por qué esa pregunta?

No es un ladrón.

¿Y si le digo lo que soy?

Entonces sería peligroso.

¿Y si yo le digo que nadie lo creería?

Tampoco es Ud. un asesino.

Si lo fuera, no habría venido aquí.

Allá sólo van políticos y ladrones. Y ladrón no es.

¿Está lejos?

Doce kilómetros de sierra.

Debe ser un sitio terrible, ¿no, Sargento?

No, para el señor, no.

¡Vamos! ¿Por qué no?

En cualquier parte se siente como en casa.

No le pasará nada malo.

Un hombre inteligente se adapta a todo.

¿Tiene dinero?

Tengo.

Poco, pero tengo. ¿Por qué?

No cometa la tontería de entregarlo.

Sólo le dejan cinco mil reis.

Sargento.

Tengo otra cosa...

que para mi vale más que el dinero.

- ¿Un arma? - No, no, no.

Son papeles.

Estoy escribiendo una novela.

Déjeme ver.

¿Me dejarán entrar con esto?

Tírelo detrás de aquella mata.

Mañana se lo entregarán.

¿Quién?

Se lo darán.

¿Qué espera?

- ¿Y mi pitillera? - Confiscada. Vamos.

Quítese la ropa.

La maleta y el sombrero aquí encima.

Quítese toda la ropa.

¿Quiere quedarse así?

¿Cómo así?

Tan elegante.

Los calzoncillos también.

Bonito conjunto.

La cartera queda confiscada.

Por favor...

¿Para qué la quiere Ud.?

Por favor, son fotografías.

No tengo dinero.

Confiscada.

Váyase.

¡Andando!

Coma.

La comida está buena. Pruebe.

Gracias.

Es imposible.

¿Le hago daño?

No, en absoluto. Va muy bien.

La flauta era de Lobato.

Mi madre siempre decía...

Al que acaba de llegar siempre se le pide algo.

Ven aquí.

Un cigarrillo. ¿Qué voy a decir?

Mario Pinto, pide un cigarrillo para mí.

No hay. Al infierno.

Venga. Deme un cigarrillo.

¡Eh, quieto!

¿Está enfermo?

Cruce los brazos, jefe, cuando hable conmigo.

Llame a sus hombres. A formar en el patio.

¿Mis hombres?

Sí, sus compañeros. Dígales que formen allí.

¡Ahora, vaya! Abra.

Tenemos que reunirnos.

Es el cabo de turno, ¿eh?

¡Sr. Ramos! ¡Sr. Ramos!

Le presento a Gaucho.

Ladrón, carterista. De todo.

Atención. Todos a formar.

¡En formación!

¿No se lo dije? Cabo de grupo.

Cabrón.

Hijo de puta.

Bruto.

¿Me da un cigarrillo?

¿Me da un cigarrillo?

¿Ya están de juerga, cornudos?

Quiero respeto.

Y mucha disciplina.

¡Cruza los brazos, pedazo de mierda!

Otra cosa.

Aquí no hay derechos.

Escuchen bien.

¡Ningún derecho!

Aquellos que eran grandes, más vale que lo olviden.

Aquí nadie es importante.

Todos son iguales.

Los que tengan padrinos...

que se olviden de ellos.

¡Aquí no sirven!

Ahora escuchen bien, banda de vagabundos.

No han venido aquí para reformarse.

Están aquí... ¿Me escuchan?

...están aquí para morir.

Escuchen bien.

¡Han venido aquí para morir!

¿Me oyen?

¡Han venido aquí para morir!

¡Rápido!

Ud. a la cocina.

Ud. a la cantera.

- ¿No puedo ir a la cocina? - Cruce los brazos.

¿Cocina?, es un hombre fuerte. A cargar piedras.

Vamos, rápido. Ud. también, rápido.

A la cantera, rápido. Cantera. A la cantera. Ud. también.

Usted. Vuelva.

- ¿Por qué? - Cruce los brazos.

- Ud. está enfermo. - No. Estoy bien.

Ya se lo he dicho. Se vuelve.

¿Doctor, es el 3356?

¿Es el 3356?

¿Doctor, es el 3356?

Se olvidó.

¿Yo solo quería saber, por qué estoy preso?

Mire lo que conseguí.

Para que el señor pueda escribir ese libro.

Amigo.

Un poco más, por favor.

No, maldita sea, no.

¡Ud. se piensa que esto es un hotel!

Disculpe.

No puede ser, ellos no dan más.

Está bien, no se preocupe.

¿Dónde va?

¿Quiero orinar?

Mee allí.

¡Ay, mi madre!

¡Qué pasa, nunca vio a nadie dando por el culo!

¡Aquí no hay grandes!

¡Todos son iguales!

Los que tengan padrinos...

que se olviden de ellos.

¡Aquí, no!

¡Ahora, escuchen bien lo que voy a decir!

No están aquí para reformarse.

¿Me escuchan?

No están aquí para reformarse.

Están aquí, para morir.

¿Me escuchan?

Están aquí, para morir.

Apendicitis?

No, Doctor.

Úlcera.

Se empezó a hinchar un poco.

Realmente, está muy mal.

Si quiere, se lo podemos operar.

¿Aquí, Doctor?

No, muchas gracias.

No me apetece suicidarme.

Pida la receta al salir.

¿Qué es lo que me va a recetar el señor?

Un paliativo, no se puede hacer nada más.

Muchas gracias.

¿Qué le pasa?

Lobato tenía una flauta...

caminando en la frontera de Lobato...

Mi madre siempre decía.

Toque la flauta, Sr. Lobato.

Está enfadado, pobrecito.

Lobato tenía una flauta... La flauta era de Lobato...

Tenga.

Un poco para "vuesa" merced.

¿Me va aponer en el libro?

Gaucho, ¿dónde consiguió esto?

Secreto profesional.

Me va a poner en el libro.

¿Quiere que cambie su nombre?

¿Cambiarlo?

¿Por qué?

Yo quiero que aparezca mi retrato.

¿Tendrá "vuesa" merced esa deferencia conmigo, no?

Soy un perro callejero.

Lo poco que sé lo aprendí con mi mujer

¡Aquí soy un tipo muy apreciado!

32 detenciones.

32.

¡Atención! ¡Todos a formar!

Ya me ocupo.

- ¡Gaucho! - ¡Ya voy!

- ¡Gaucho! - ¡Ya voy!

¡Estoy desnudo! ¡Mierda!

¡Ese miserable!

Desgraciado, hijo de puta.

¡Eres una sucia rata! ¿Qué robaste del escritorio?

- ¡Podemos irnos! - ¡Vamos!

¡De frente!

Voy a leer lo que la gente votó. Con permiso.

Al Congreso Nacional:

Señores diputados,

- Nosotros, los presos políticos. - No, no, no.

Presos, no. Ciudadanos brasileños.

Sí, creo está mejor así. Un momento, que lo cambio.

Nosotros, ciudadanos...

presos aquí, injustamente, ¿ahí sigue, no?

- ¡Mira, alguien llegó! - ¡Compañero Soares!

- Llegó en medio de una votación! - ¡Atención!

- ¡Vamos a votar! - ¡Todos a formar!

¡La comida!

¿Qué está haciendo?

¡Tiene que comer, doctor!

Así, no se va poder poner en pie, ¿no lo ve?

¿Por qué está preso, cubano?

Por vagabundo, doctor.

¡Atención!

¡Traslado!

¡Fuera de la formación!

¡Póngase cerca de la verja ¡Cruza los brazos, gallina!

No, yo no salgo de aquí.

A mí no me sacan de aquí.

Será mejor que te alejes de mí.

Sr. Ramos.

Póngase en la formación.

Póngase en la formación.

Gracias, cubano.

- No quiero comer. - ¡No le pregunto, se lo ordeno!

¡Ponte en la fila!

¿Cubano?

¿Qué tontería es esta?

¿Ud. no me dispensó de formar?

Sr. Ramos, discúlpeme, pero no le voy a dejar morir de hambre.

Tendrá que ir a la fuerza.

No me echan de aquí.

¡Me valía cualquiera!

¡Vamos, rápido allí!

¡Hatajo de tarados! ¡Detengan a ese hombre!

¡Vamos, deprisa! ¡Entren!

Y con esperanzas aguardamos las patrióticas medidas de los señores diputados.

Etc., etc., etc.

El texto está bonito,

pero lo que valen son las ideas.

¡Aquí dentro, y aquí!

- Eso es lo que importa. - Ud. se precipita, compañero.

¡Eh, Soares!

Tiene razón.

¿Por qué estoy preso?

¿Yo quiero saber algo?

¿Por qué estoy preso?

- Explíquemelo. - ¿Qué quiere que le diga?

¡Yo no lo sé!

¿Yo tampoco sé por qué estoy preso?

¿Ud.? Esa es buena.

¡Ud. está preso por ser comunista!

Siempre lo fue.

Desde pequeño.

Siempre lo fue.

Desde que llevaba pantalón corto.

¡El ya leía esas cosas en el almacén de su padre!

Desde pequeño que habla de comunismo, revolución, todo.

Pero, ¿y yo? ¡Que hice para estar aquí!

¡Explíqueme que hice!

¿Por qué me enviaron aquí?

¡Dígame lo que es comunismo, yo no lo sé.

Nunca fui con ustedes.

Nunca leía esas cosas.

¡Explíqueme!

¡A formar!

¡Todos a formar!

Está bien, compañeros, está bien.

Voy a hablar con él.

Compañero.

Vamos a necesitarle,

Un pequeña tarea, corregir esto.

¡Quieto ahí! ¡Quieto!

No puede cambiarlo todo. ¿Qué hace?

Esto está discutido y aprobado y tiene que quedar así.

Solo tiene que corregir los verbos y poner las comas.

Si me disculpa, amigo.

Esto no tiene ningún sentido, la corrección es indispensable.

Bien, se lo llevo a ellos y que decidan.

Su propuesta fue aceptada. Puede seguir.

¿Qué es?

Una coma.

Si la célula se reúne para discutir cada enmienda...

esto no se acaba. Es absurdo.

La redacción está llena de faltas.

Tengo que corregir mucho.

Seamos prácticos.

Yo corrijo lo necesario.

Y después Uds. se reúnen...

y lo examinan todo en bloque.

Creo que será lo mejor. Voy a hablar con ellos.

Están de acuerdo. Adelante.

Otra cosa.

Por ejemplo.

Proleta.

¿Quiere decir proletariado o sólo proletario?

Hágalo como le parezca.

- ¿Que quiere? - No quería interrumpirle.

Solo esperaba que terminase.

¿Para qué?

Soy lavandero.

Cuando tenga algo sucio, acuérdese de mí.

Lo hago barato.

¿Ud. quiere salir en el libro?

¿Quién, yo? No. Ahí no hay sitio para mí.

Vamos. Todos al trabajo.

- ¿No puedo ir a la cocina? - Ud. a cargar piedra.

Usted.

A la cantera.

Usted, no. Vuelva. Está enfermo.

- Gracias. - Vamos. Rápido.

Vamos, deprisa.

¡33-53!

- ¡33-53! - Quiere hablar con Ud., vamos.

Déjenos cubano. Váyase.

Baje los brazos. Póngase cómodo.

Quiero un regalo, un pequeño favor.

- No sé cómo podría ayudarle. - Es poca cosa.

El director, el Sr. Sarmiento, cumple años mañana.

Le preparamos una fiesta.

Yo quiero hacer un discurso en nombre de la policía.

¿Podría Ud. escribírmelo?

Un discurso pequeño, de una hoja.

Después,

El resto de las hojas se las queda para sus escritos.

¿Quién le dijo que yo sé escribir discursos?

¡Cómo no va a saber!

Le veo garabatear todo el día.

Supongamos que sé hacerlo...

¿Ud. se imagina que lo puedo hacer?

No conozco sus sentimientos.

Si escribiera ese discurso...

todo el mundo se daría cuenta de que no es suyo.

Sería falso.

Utilice su propio lenguaje.

No la valen las frases bonitas, si son ajenas.

Diga, sencillamente, lo que siente.

Es mejor, ¿no cree?

Yo no tengo motivos para ser amable con el Director.

Ud. los tiene. Es lógico.

Pero yo...

¿Ud. cree que yo puedo tratarle como un amigo?

- No. - ¿Entonces?

Póngase en mi lugar.

Si Ud. fuera un preso... y supiera escribir,

...¿haría Ud. ese discurso?

No. No lo haría.

Pídame algo que no me perjudique.

No. Gracias.

- Pídame otra cosa. - No. Gracias.

Pónganse cómodos.

Si no estuviera prohibido beber...

brindaría por el Sr. Sarmento. Por sus 45 años.

Cachaza, con sinceridad...

Una cachaza, ¿eh?

Muchas gracias, Arruda.

Si no es por Ud. yo ni me acordaba de mi cumpleaños.

Se lo agradezco a todos.

Un día feliz, que me hace olvidar mis tribulaciones,

para que todos Uds. mis huéspedes...

Sí. Mis huéspedes.

Mis hermanos.

...puedan cumplir con paz y armonía sus condenas.

Nuestro pastor, Padre Mangaratiba, tiene la palabra.

Como dice el Conde Alfonso Celso...

Sería un enorme crimen no amar a Dios aquí.

Eso quiere decir "a pesar de los crímenes de mis hijos.

- "aún así serán inocentes... - Esos brazos.

- Esos brazos. - y podrán ser llamados inocentes..."

Levante la cabeza. Los brazos. Baje los brazos. La cabeza.

"... Dios nos acompaña... está presente en todo...

en el espíritu y en la materia".

En nuestras bocas...

Y en esa sabrosa comida que nos espera.

Por eso...

Venga. Levante la cabeza. Baje los brazos. Vamos.

Erguido. Ese cuerpo, erguido. Arriba. Levante la cabeza.

¡Baje los brazos! Relájelos.

Sr. Ramos. Mire lo que le traigo.

- Cubano. ¿Cuánto es? - No es nada. Nada, señor.

Guarde su dinero.

Tenga. Tiene Ud. que comer.

Tiene que comer. Si no, se morirá de hambre.

Tenga, tome.

Yo se lo guardo.

Y el libro, ¿cómo va?

Todavía no es un libro, cubano.

Son notas.

Escribo sobre lo que veo.

Sobre la gente.

Quiero presentarle a Paraíba. Sabe muchas cosas.

- Le conozco de vista. - Bueno, pues mejor. Vamos.

Pero este cinturón es mío.

- ¿Tuyo? - Sí, mío.

No. Era tuyo. Ahora es mío.

- Me costó cinco mil. - ¿Quién te lo vendió?

El que me lo vendió ha muerto.

- Paraíba. - Cubano.

Este es el Sr. Ramos.

Escribe un libro. Quiere información.

¿Información?

Nada más, sólo para el libro.

Me gustaría saber cómo trabaja.

No podemos decirle a extraños nuestros secretos profesionales.

No te hagas el loco.

Bueno. Espera un poco. Ahora estoy trabajando.

Cinco mil, sin intereses.

Es muy caro.

¿Caro?

Entonces tres mil.

Una cachaza...

por el amor de Dios.

Buenas noches, pandilla.

¿Qué te pasa, Pinto?

Denme una cachaza, por el amor de Dios.

¿Dónde andabas, gaucho?

Me aislaron.

Póngalo en su libro ¿eh?

Campobello también quiere salir en el libro.

Yo le conozco de fuera.

No me acuerdo.

Un día, volviendo del trabajo...

- ¿Usted trabaja? - Sí. Soy panadero.

Pero no habló conmigo, ¿no?

Yo ya me escapé de la isla de Fernando de Noronha.

Aquello si fue difícil.

Escapar de aquí...

es un juego de niños.

La huelga todavía es la mejor arma del trabajador.

Nosotros los timadores usamos armas psicológicas.

Con usted, por ejemplo...

Usaría "el golpe de la vieja".

Cuando la policía invadió el sindicato...

Apenas tuve tiempo de...

Algún día, volveré a mi tierra.

Me uniré a la guerrilla. Y mataré soldados.

Es lo que importa.

Las discusiones no sirven de nada.

Usted, por ejemplo.

No aguanta ni un mes más. Se morirá de hambre.

Pero yo, no.

Yo aún puedo resistir algunos años.

Estoy acostumbrado a la miseria.

Enterrado hasta aquí.

Un día me echarán a la calle.

Pero fuera...

Cuando llegue el momento, ya verán...

Yo entro en el baile.

Una cachaza. Por el amor de Dios.

Tome.

3249, 3250...

¡Aquí!

¡No. No. Fuera de aquí. Esta cama es mía. Mía!

¡Salgan de aquí. Esta cama es mía!

¡Mía, mía!

¡Mía, mía!

¿Quiere Ud. comprar mi cama?

¿Cuánto vale, Gaucho?

Cinco mil reis.

Vamos. ¡Una buena cama!

Compañero...

¡Compañero, oye!

¡Eh, compañero!

¡Compañero!

¿Qué hay?

¿Quién le dijo que se quedara con esta cama?

¿Por qué?

Porque hay compañeros más enfermos.

Ellos tiene preferencia.

De acuerdo.

Que venga uno. Yo se la dejo.

Hay compañeros enfermos.

La cama está a su disposición.

Para que repetirse.

Ud. habla como si fuera el propietario.

- ¿Quién le ha autorizado? - Basta de charla.

No tengo ningún placer en acostarme en esta porquería.

La cama es suya. Hágase cargo de ella.

- Es suya. - No es para mí.

Usted actúa como un pequeño burgués.

No ha consultado al colectivo.

¡Váyase al diablo!

Y yo aquí, como un niño, aguantando regañinas estúpidas.

¡No quiero oír nada más! ¿comprende? ¡Nada más!

¡Esta cama es mía! ¡Pagué 5.000 por ella!

De aquí no salgo. Es de mi propiedad.

Soy un propietario. Un propietario. ¿Entiende?

Nació burgués. Vive como un burgués.

Y morirá burgués.

El Zumbí de los Palmares...

se tiró del cerro...

diciendo: "adiós mi pueblo...

voy a morir porque esclavo no soy"

El gordo se aprendió de memoria el A B C.

Y lo recitaba en las fiestas, acompañado por un violín.

Sr. Ramos. El Director quiere verle.

Vaya a hablar con el Director.

Un telegrama del Palacio.

Directamente del Palacio.

Va a regresar a Rio.

Perdone. No sabía que Ud. fuera tan importante.

Comprenda que yo cumplía con mi deber.

Muy bien. ¿Cuándo me voy?

Hoy mismo.

Gracias.

Director, quisiera la cartera que me robaron en la secretaría.

Aquí no se roba.

¡Santo Dios! Aquí no se hace otra cosa.

Llame a Jacinto.

¿Quiere sentarse? Por favor.

Con permiso.

Es esto.

Una cartera que Uds. me robaron el día que llegué.

Aquí está el monedero y el cinturón con mis iniciales.

La cartera tiene las mismas iniciales.

¿Tiene Ud. un recibo?

No, hombre. Claro que no.

Los ladrones no dan recibos.

No fui yo. Pero puedo buscarla.

Yo creo que esto significa su libertad.

¿No se alegra?

Me alegraré más, si me devuelven la cartera.

¿Tanto valor tiene?

Mucho.

Contiene fotos de mis hijos, de la mujer.

Con permiso.

¿Es esta? Este sombrero también parece ser suyo.

Ahí tiene, señor. El ladrón lo ha traído.

¡Aquí no se roba!

Adiós, señor.

Y gracias.

Voy a acompañarle.

Espero que comprenda mi posición.

¿Cómo?

No olvidándome.

Me llevo excelentes recuerdos de usted.

Algún día les pagaré su hospitalidad.

¿Pagar cómo?

Contando ahí fuera, lo que ocurre en Isla Grande

- ¿Contando? - Sí, Señor.

Sí. Escribiendo.

Lo pondré todo en el papel.

- ¿Es Ud. periodista? - No, señor. Escribo libros.

Voy a escribir uno sobre la colonia correccional.

Uds. me han dado un tema magnífico.

La culpa es de esos idiotas...

que me envían gente que sabe escribir.

Remita al profesor Saldanha. La dirección está aquí.

...Si consigue sacarlo.

¡Todos a formar!

Quietos dónde estén. Los brazos cruzados.

Que nadie se mueva.

Uds. por allá. Uds. conmigo.

Abra la maleta.

- ¿Dónde están los papeles? - ¿Qué papeles?

No tengo papeles.

Los que traje me los quitaron cuando llegué.

No sea ingenuo. Ya me entiende.

Los que siempre andaba escribiendo.

Diga. ¿Dónde están los papeles?

¡Yo que sé!

Eso es todo lo que tengo.

Es muy listo. Ya los sacaron, ¿eh?

Está bien. Puede irse.

Atentos, formación. Rompan filas.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.