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Dime, Isa.
Hola, mamá.
¿Charly, qué hace despierto tan pronto, mi amor?
¿Te has ido de viaje?
No, todavía no.
Me pillas haciendo la maleta.
Quiero ir contigo.
Ya, cariño,
y yo si pudiera, te llevaría.
Bueno, a ti y a todos.
Mamá, ¿a dónde vas?
Anda, cariño, vuélvete a la cama.
Te echo mucho de menos.
Y yo también, Charly.
Devuélvele el teléfono a la tía Isa y duérmete otra vez.
- Venga, adiós. - Vale, mami, te quiero.
Ya era hora.
Os llevo esperando desde las 7 de la mañana.
Os había dejado la puerta abierta y todo.
Venga, que no tengo todo el día.
Son las primeras imágenes
de una operación contra el narcotráfico que ha permitido
desmantelar una red internacional que operaba en varios países,
tanto en Sudamérica como aquí
en Europa.
Hacía llegar la cocaína a España escondida
en grandes piezas de maquinaria. O en contenedores.
Los laboratorios estaban localizados en barrios madrileños.
Una de ellas es una mujer española, Olimpia.
- Mira qué guapa. - ¡Que nos adelantan!
¡Guapa!
Que nos adelantan.
Eso no vale.
Están ahí, ya vienen, ya vienen.
Que te estoy viendo.
¡Corre!
Mira quién conduce.
¡Oye!
Chaval.
¡Que viene, corre!
Está yendo marcha atrás y nos pilla.
¡Eh!
Nos lo vamos a pasar muy bien en el cumpleaños del abuelo, ¿a que sí?
Sí. Me muero de hambre.
Pues dile a tu padre que acelere
porque a este paso no llegamos a la tarta.
¡Acelera, papá, acelera!
¡Acelera, acelera!
- Os dejo en la puerta y me voy a casa. - Sí, claro,
- y mi padre te mata. - Y si voy, también,
así que para el caso.
Hiciste la maleta.
Ay, sin decirme adiós. Ay, qué dolor.
Tu amor me abandonó. Ay, qué dolor. Y solo
me dejó. Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor. Ay, qué dolor. Ay, qué dolor.
- ¿A ver cómo vais a bailar? - A ver mis chicas.
Mira para delante.
Jolín, de verdad.
A ver, ¿cómo vais a bailar en el cumpleaños?
¡Acelera, papá, acelera!
Por más que me pregunto
no encuentro la razón. Ay, qué dolor.
Para dejarme así. Ay, qué dolor.
Sin una explicación. Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor. Ay, qué dolor...
Venga, hija, de verdad...
- Venga. - Yoli, espera.
- Hombre. - Muy buenas.
- Hombre. - ¿Qué tal?
- ¿Qué tal? - Muy bien ¿y tú?
Está muy rico el lomo.
¿Quieres?
¿Y el arroz cómo ha salido?
Increíble, mamá.
- Un poquito soso, ¿no? - ¡Ese Ramón!
Hombre, ¿qué pasa, primo?
- Lo ha hecho la abuela, ¿no? - Es el pollo de Manolo.
Isa.
¿Cómo te ha enseñado el abuelo a silbar? Mira.
No, no, no. La lengua abajo.
Así, dobladita.
Tienes que ver cómo lo hace la mamá.
Que no, que tienes que doblar la lengua
- y ponerla abajo, así. - Ah, vale.
Es que se le escapa el aire.
Papá, que es muy chica todavía.
A ti con cuatro años se te oía
- desde la churrería. - Y tanto.
- Es verdad. - Sí.
Es que la Oli ha sido muy espabilada siempre.
La más espabilada de la familia.
Si me llega a salir macho
se come el mundo.
¿Bueno, qué?
La sorpresa esa que me habíais preparado, ¿qué?
Pero, papá, ¿qué te había pasado ahí?
Ahora está más guapo.
Mira.
- En las vacaciones con el... - Sí.
¿Ese eres tú, papá?
¿Qué voy a ser yo?
- ¿Ese es el abuelo? - Mira, mi abuelo.
Mi abuelo y mi padre.
- ¿Y tú? - Y yo, y yo.
- El niño soy yo. - Mira el abuelo.
Oye, ¿de dónde has sacado esas fotos?
Ay, por favor. Qué joven estaba yo ahí. ¿Eso de cuándo es?
Pues de hace mucho tiempo
porque no estaban ni la Cata ni el Álex.
Qué guapos.
Qué guapos.
¡Qué bonito!
¡Qué bonito!
¡Qué bonito!
¡Esa Oli, viva la madre que la parió!
¡Viva, viva!
- ¡Y que viva el padre también, hombre! - ¡Viva!
¡Que vivan los Mercheros!
¡Viva!
A la de tres.
Una, dos y tres.
Un besito, ¿no?
Venga va, a abrir regalos.
¿Quién me lo ha regalado? ¿Esto de quién es?
- Es nuestro, papa. - Venga, de Manuel. ¿Eh?
Vacío.
Ni un billete.
A ver... ¡Olé!
Mirad qué bonito. "Al mejor abuelo".
Sin permiso y sin perdón.
Hago siempre lo que siento.
A veces sin ton ni son.
¡Vamos!
Dale.
- Vamos, mamá. - Venga.
A la buena gente esta canción voy a regalar.
¿Qué pasa, Ramón? ¿Te han gustado los regalos?
Sí...
Han estado bien. Sí.
Muy bien.
El mío no lo has abierto.
Ni falta que hace, ¿no?
¿Eso qué es, la colonia de todos los años?
Bueno, por lo menos algo es algo. ¿Eh?
¿Dónde está el hombre más guapo de la fiesta?
No me jodas, Oli. Que ni ha abierto el regalo.
¿Tú con quién te has casado?
¿Con mi padre o conmigo?
- Contigo. - Pues ya está.
No te acerques tanto que no respondo.
Ya, y lo que te faltaba con mi padre.
Déjalo para luego, anda.
¿Qué te pasa?
¿Estás bien?
- Seguro? - Ya está, ya está.
¿Llamo al médico?
Llama a mi mujer.
Olimpia.
Lo siento, pero...
no tengo buenas noticias, Alejandro.
Tienes un tumor en el hígado.
Pero lo bueno es que podemos operarte,
que hay muchas posibilidades de que lo podamos eliminar por completo.
Hombre, cuñado...
Mucho ánimo, va a ir todo bien.
Papá.
Papá. Te queremos.
Que te cures.
Te quiero, papá.
A partir de aquí no puede pasar.
Te quiero mucho, ¿vale? Ahora te veo.
- ¡Es mía! - ¡Es mía!
Porque yo lo digo. Es mía.
- ¡Mentira! - Bueno, ya vale vosotras dos, ¿no?
¿Querés ver cómo castigo toda la semana? Y la semana es muy larga.
- Pues tengo hambre. - Y yo.
Álex.
- ¿Qué pasa? - ¿Cómo que qué pasa?
Que se están matando las niñas.
- ¿Qué hora es? - Pues casi las siete.
Perdona,
no sé qué ha pasado.
Pensé que...
No sé lo que pensé.
Amor.
No has probado bocado. Ni la comida
ni la cena.
No tengo hambre.
Pero acuérdate de lo que dijo el médico. Tienes que comer.
Ya me gustaría ver lo que come ese hijoputa
después de que le den una quimio.
Bueno, pues las pastillas te las tienes que tomar.
Lo siento.
No sé qué me pasa.
A veces es como que no soy yo.
- No sé. - Es la medicación. No te preocupes.
¿Quieres que me quede aquí contigo viendo la tele?
Adiós, papá. Adiós.
Adiós, papá.
Niñas, eh, venga, a desayunar, que llegamos tarde.
- Venga. - ¿Por qué el papá no me ha dado un beso?
- ¿Hemos hecho algo malo? - ¿Está enfadado?
¿El Álex cómo está?
¿Ya ha empezado a trabajar?
No. Aún no.
Si es que...
Pobre mía, pero tu padre y yo sabíamos que Alejandro...
Mamá. Te lo he dicho mil veces.
No quiero hablar del tema de Alejandro con vosotros.
Que he estado pensando que a lo mejor me podría poner a trabajar yo
hasta que Álex pueda volver.
¿A trabajar en qué?
Oli, tu sitio está en tu casa.
Con tu familia y tus hijos. ¿O es que no lo sabes?
Tú trabajas.
¿Esto?
Esto no es trabajar, Oli, esto es otra cosa.
Bueno, vente al puesto conmigo.
Si tú sabes que lo que necesites, tu padre y yo estamos ahí.
Gracias, pero no hace falta, mamá.
Por orgullo que no sea.
- Que no... - ¿No?
Encima te vas a ofender. Mira,
ya te puedes ir sacando esa idea del trabajo de la cabeza, ¿vale?
Que no quiero disgustos.
Que sí, mamá, que no sé por qué he sacado el tema.
Pues por hablar de algo.
Pero que ya está, que tema zanjado.
Oli, mírame.
Mírame.
Prométeme que no nos vas a avergonzar.
No te he escuchado, Oli.
Que no os voy a avergonzar.
Y vamos a jugar hoy en esta pregunta
con mil setecientos setenta...
Un reloj inglés emblemático.
- ¿Qué es eso? - Bolígrafos.
Bueno, futuros bolígrafos. Hay que montarlos. Es fácil y rápido.
Y lo puedes hacer desde casa.
Pagan una miseria, porque pagan una miseria,
pero es mejor que estar todo el día sentado comiéndote la cabeza.
Que tenemos mi paro.
Joder, Álex, que tu paro acaba en dos meses.
¿O es que no te das cuenta?
Bueno, 500 de cada color.
A ver, Yoli, ¿sabes, o te enseño?
Cuidado con los muelles, eh, Rebe,
- que los enredas. - No me entra.
A ver. Al revés.
¿Te ayudo?
Ahora pruébalos, eh,
para ver si funcionan.
Qué rápido aprendéis, ¿no?
Los chicles.
50 céntimos.
¡Prieto!
¡Eh!
- ¡Vosotras...! - Venga, date prisa, venga.
Venid aquí.
Venga, Rebeca,
Joder, Rebeca, qué patosa eres.
¡Alto!
¡Alto!
¿Dónde vais, sinvergüenzas?
- Pues ya está. ¿Ahora qué? - ¿Ahora?
Ahora debería llamar a la policía.
Pero no lo voy a hacer. ¿Sabe por qué?
Por estas dos niñas, que no tienen la culpa de nada.
Pues muchas gracias.
¿Usted cree que es un buen ejemplo
para sus hijas?
¿Y usted para los suyos?
Y los chicles...
Me los llevo. Que los he pagado.
Vamos.
¿Me puedo bajar ya?
Todavía no.
¿Y ahora qué hacemos?
Pues ahora nos vamos al chino.
Oye, ¿necesitáis ayuda?
No.
Niña, que vais a ser una boca más a partir de ahora.
Nos apañaremos como siempre.
Vale.
Pero no seas terca.
Si necesitáis algo, me lo dices. ¿Vale?
Vale.
Te he dejado una docenilla de churros ahí, para las crías.
Por si los quieren desayunar.
Vale.
- ¡Eh! - Eh, ¿qué?
- Aquí no. - Aquí no, ¿qué?
Que no.
Vale, vale. Ya está.
¿Marga?
Hostia, la Oli, ¡tú!
Pero si estás igual.
Bueno,
- casi. ¿De cuánto estás? - De seis.
Y con este ya van tres.
- Joder, sí que hace que no te veo, sí. - Desde el instituto.
Qué fuerte.
No te vas a creer a quién me encontré el otro día.
- ¿A quién? - A la Botijo.
- No. - ¿A la de inglés?
A la botijo, a la botijo.
- Bueno, y el Jony tú... - No.
Así que el pavo cree que se puede vivir del aire y pasa de currar. Joder.
No es eso, tía,
es que no sé ni lo que es. No sé si...
Si es el cáncer, la medicación...
o que le ha cogido la depresión. O todo junto, también puede ser...
Pero ya no es él.
Vaya putada, tía, mira que lo siento, la verdad.
¿Te puedo a hacer una pregunta?
Pero si te parece una gilipollez, me lo dices y tan amigas.
Vale.
¿Tú crees que podemos trabajar juntas?
¿De qué?
Marga... Que te he visto.
¿Tú?
No creo que sea tan difícil.
No, pero hay que tener un poquito de psicología.
De eso mí me sobra.
Con mirarte y ver la postura
y el gesto que tienes, sé lo que estás pensando.
¿Ah, sí? No me digas.
¿Y que estoy pensando ahora? A ver...
Que estás deseando que curremos juntas.
Y que una mujer con esta panza
no te viene mal.
Que morro que tienes tía.
Desde luego que eres la misma.
¿Cuánto te sueles sacar al día?
Pues eso depende
de si hace calor, de si juega el Madrid, de si hay luna llena.
No me preguntes por qué pero la gente fuma más con luna llena.
¿Y yo cuánto te tendría que dar?
Tú mínimo el 25.
El 20.
Y cuando haya luna llena te doy
un 30.
¿Te hace?
Tú y yo vamos a ser muy grandes.
Ya lo verás.
Pues muy bien. Pero no me pongas laca que me echas 20 años encima.
Venga, pues apañada.
- Buenas... - Hombre.
Hola, preciosas.
Hola.
¿Y no se las has dejado a tu madre?
Sí, claro. ¿Y qué excusa le pongo?
Cualquiera. Tu madre es una bendita.
Ya. Y vas tú y le explicas al Álex por qué las he dejado
con ella.
Bueno, tú sabrás.
- Oye, Trini. - Dime.
¿Por qué no te las quedas tú?
¿Pero tú qué te piensas que es esto? ¿Una guardería o qué?
Pero si tú las pones ahí
a pintar y ni te enteras de que están aquí.
Ya. A poco que hayan salido a la madre
sí que me entero, sí.
- Venid aquí. Qué guapas. - Qué pelo tan bonito tienes.
¿Os gustan las mechas a vosotras?
Yo te doy un par de porros
y si te estresan, que no te van a estresar.
Pero si te estresan,
te fumas uno.
Yo las quiero rosas.
Bueno, pero la piedra bien grande.
Niñas, a portaros bien con la tía Trini.
La tía Trini dice la jetas.
Y vosotras, la que se porte mal, la rapo la cabeza.
Si te pillan con eso no te van a hacer nada,
pero te lo quitan
y te jodes. Y si te jodes,
me jodo yo porque hay que pagarlo.
Así que mejor lo escondes bien y lo sacas de a pocos.
Con esto tienes para varios días.
Y nada, esto es como
en el mercado, a vender bragas, pero sin pegar voces.
Hala, tira.
¿Qué tal, chicos? ¿Queréis porros?
¿De dónde coño vienes?
De la peluquería. Que las niñas se querían hacer unas mechas.
¿Y tú qué? ¿Cómo estás?
¿A ti que te parece?
Si no te tomas las pastillas no vas a mejorar. ¿Lo sabes, no?
Pues dámelas tú.
Te he dicho mil veces que no sé qué es lo que me tengo que tomar.
Pero claro, me dejas aquí todo el día solo como un perro.
Pero si te las he dejado ahí preparadas.
Tómatelas.
Cariño, ¿y si te plancho la camisa y nos vamos a cenar fuera?
A mí en la calle no se me ha perdido nada.
¿Tienes hambre?
Sí, quiero chóped.
No. Hoy nos vamos a ir a cenar a un sitio bueno, bueno.
Pero bueno de verdad, eh.
Un sitio de lujo.
Qué guay.
¿Sabéis que estáis muy guapas con las mechas?
Gracias.
Buenas.
Mira, me pone porfi una margarita...
una caprichosa
y dos pepperoni.
Muchas gracias.
Mamá, ¿mañana vamos a volver
- con la tía Trini? - ¿Os gustaría?
- Sí. - No.
¿Por qué?
- Porque es tonta. - Oye,
que la tía Trini no es tonta.
Bueno,
¿le pedimos una pizza a papá?
Sí.
¿Cuál le pedimos?
¿La puedo elegir yo?
Dime cuál le pido.
La de cuatro quesos que le gusta mucho a papá.
Sí. Pues venga, se la pido.
Venga. Cuando se despierte, se la doy de vuestra parte.
Hala venga. A dormir.
-Rebe, ven a jugar. -Chicas, ¿queréis bailar? -Rebe, ven a jugar. -Chicas, ¿queréis bailar?
- Sí, yo quiero. - ¡Vamos a bailar!
Hace calor, hace calor.
Yo estaba esperando que cantes mi canción.
Y que abras esa botella,
y brindemos por ella,
y hagamos el amor en el balcón.
Mi corazón, mi corazón
es un músculo sano, pero necesita acción.
Dame paz y dame guerra y un dulce colocón.
Y yo te entregaré lo mejor.
Dulce como el vino, salada como el mar,
princesa y vagabunda, garganta profunda,
sálvame de esta soledad.
Son de fresa, los que te gustan. ¿Quieres uno?
¿Dónde has estado?
¿Dónde crees?
¿Y antes?
Estás todas las tardes fuera con las crías.
Te lo he dicho mil veces.
¿No te acuerdas, no?
No te preocupes. Nos lo dijo el oncólogo.
Ibas a tener pérdida de memoria con la medicación.
Pues estoy en la plaza con las niñas para que jueguen con otras crías.
Así también las da un poco el aire.
¿Juegan hasta la hora de la cena?
O hasta que se cansan.
¿Y si llueve?
Pues nos ponemos debajo de los soportales.
Vente un día si quieres.
Solo somos madres, pero por lo menos te da un poco el aire.
No me apetece.
Bueno qué, ¿cómo te ha ido?
Bastante bien.
Muerta ya con los pies que no veas como los tengo.
Pues normal.
Eh, vosotras.
Mira que me lo habían dicho y no me lo podía creer.
Resulta que es verdad.
Dos tías vendiendo la plaza. En mi plaza.
- ¿Este quién coño es? - Déjalo,
- Oli, ¿vale? - ¿A que tú sí que me conoces?
- Pensaba que estabas en el trullo. - Pues ya ves, parece que me han soltado.
Así que a partir de mañana os vais a vender a otro lado.
O mejor os quedáis en vuestra puta casa.
Venga, la pasta de hoy. Tú flipas.
- No me has oído. - Vale, tranquilo, ¿vale?
Vale.
Va.
Y el chocolate también.
Dáselo, Oli.
Y el chocolate también.
Muy bien.
¿Este quién coño es, Marga?
El punto de la plaza es suyo.
Mira, que una polla.
- ¿Oli, qué coño haces? - ¡Eh, mi cuchillo!
¿De qué va esta tía?
- ¡Tú! - ¿Qué haces?
¡La riñonera! ¡La riñonera! Y ahora el dinero. ¡Vamos!
Y yo vendo donde me sale del coño, ¿estamos?
¡Venga!
¡Hija de puta!
Que sí, pesado. Toma. Tu cuchillo.
¿Tú estás loca? ¿A ti se te va la cabeza?
Venga, que te invito a tomar algo.
¿Y las niñas?
Que las lleve mi hermana.
Oye. ¿Por qué no me haces un homenaje y le pones Marga?
Bueno, Margarita.
Claro. O cuatro quesos.
Además, que va a ser un niño.
Pues mira, mejor,
porque Marga es nombre de desgraciada. Que míranos qué dos.
Ahora que nos iba más o menos bien.
- Y mejor que nos va a ir. - Sí, pues no sé cómo.
Mira, además de vender por las tardes, vamos a vender por las mañanas.
Así aprovecho que a la Rebe la dejo en el colegio,
y a la Yoli con la Trini.
Menos los días que tengo que trabajar en el mercado con mi madre.
El resto a vender.
Hay que buscar una zona nueva.
A mí me gusta lo que hay.
- ¿Y si vuelve? - Pues lo reventamos.
Mira, como decía mi abuela, que además se llamaba Olimpia como yo:
"Hacia atrás ni para coger impulso".
Ni un paso atrás.
Hiciste la maleta.
Ay, sin decirme adiós. Ay, qué dolor.
Tu amor
me abandonó. Ay, qué dolor.
Y solo me dejó. Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
¡Olé!
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
¡Vamos, Marga!
Por más que me pregunto,
no encuentro la razón. Ay, qué dolor.
Para dejarme así. Ay, qué dolor.
Sin una explicación. Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor. Ay, qué dolor.
Vamos, Oli.
Ay, qué dolor.
Ay, qué dolor. Ay, qué dolor.
Contigo todo lo tenía,
nada me faltaba, nada me faltaba.
Contigo todo lo tenía. Ya no tengo nada, ya no tengo nada.
-¿Tienes todo? -Sí. -¿Tienes todo? -Sí.
Las albóndigas, la carne...
Venga.
No, hombre, no. No me lo arrastréis, que me rayas el parqué.
La pones abajo. Sí, sopla. Venga.
Que no,
que no es así, Rebe. Mira.
No me sale.
Bueno, paciencia, cariño.
Sin paciencia nada se aprende.
Rebe, ven a jugar.
- Ahora vengo. - Anda.
Ya voy.
Bueno, ¿qué, papá?
¿Has probando la butaca nueva?
A mí es que estas cosas modernas no...
Se reclina y todo, eh...
¿Ah, sí? Anda quita de ahí, zángano.
Muy cómoda, ¿no?
- ¿Cómo se reclina esto? - Álex, enséñale.
¡Coño! ¡Coño!
Oye, por aquí me veo yo la Liga,
la Champions League y lo que haga falta.
Pues, ya sabes, te puedes venir cuando quieras.
Madre mía.
Oye. ¿Y por cuánto os ha salido esto?
Ramón, hijo.
- Qué pregunta. - Lo normal, ¿no?
Me la ha regalado una amiga.
Marga.
Se lo compró para su casa, no le gustaba y como
no le devolvían el dinero, me lo ha traído.
Qué maravilla, ¿no? Qué maravilla de amiga.
Con amigas así, quién quiere currar,
¿no?
Voy al baño.
Bueno, oye,
¿y ahora cómo me levanto yo de aquí?
- Con la misma palanca. - Bueno, Oli,
¿el cocido para la cena o cómo?
¿Qué haces con eso?
Así te compras un sillón y tres más, no te jode.
Son mis ahorros.
Déjate de hostias, niña,
que un colega te ha visto la plaza, anda.
Es solo hasta que Álex pueda volver a trabajar.
- ¿Eso cuándo va a ser? - Pues no lo sé.
¿Se lo has dicho a papá?
¿Te crees que papá iba a estar tan tranquilo si se lo hubiera dicho?
- ¿Y a Álex? - Tampoco.
Oli, joder. Que una mujer no puede hacer un trabajo así.
¿Lo entiendes?
Que tú tienes que estar aquí en tu casa, con tu marido y con tus hijas.
Teniendo un hogar como Dios manda.
Yo puedo vender por ti.
- ¿Tú? - Sí.
No duras en la plaza ni cinco minutos.
¿Pero qué dices?
Dame eso.
¿Qué dices?
Y no vuelvas a meter la mano donde no debes.
Me cago en la hostia. ¿Tú sabes qué puede pasar si se entera papá de esto?
Que no vuelves a ver a tus hijas.
Que una mujer Merchera no abandona a su hombre, nunca.
Es él el que me está abandonando a mí, no yo a él.
Eso es lo que dices tú.
Mira, Manuel, no se lo vas a decir
ni a papá ni a mamá
ni Álex ni a nadie.
Porque por mis hijas
que te corto los huevos.
¿Comemos?
Sí.
¡Niñas, para dentro!
¡No, queremos jugar!
Rebeca, te he dicho que para dentro.
Joder con la Trini. Ya estará fumada.
Y las niñas tampoco te hacen mucho caso.
Hasta luego.
Marga.
Marga.
¡Marga!
¡Tira, tira!
Marga. Marga, por favor.
¡Marga, no me hagas esto! ¡Marga, por favor!
Trini. Trini, ¿dónde están las niñas?
Trini. ¡Trini! ¿Que dónde están las niñas?
¡Lo siento mucho, no sé dónde están!
¡Rebeca!
¡Rebe!
¡Yoli!
¿Yoli, dónde estás?
¿Estáis bien?
Álex, ¿tú aún me quieres?
¿Pues sabes qué?
Que aunque tú no me quieras, yo a ti sí. Y no voy a dejar que te mueras.
Aunque te empeñes.
¿Qué haces aquí?
Un hermano de Marga, que es colega.
Ya ves lo que pasa, ¿no?
Tranquilo, que ya me vuelvo a mi casa con mi marido y mis hijas.
Pues muy bien que me parece.
Mira Manuel, yo creo que ahora mismo no tengo cuerpo
ni para ponerme a discutir ni para nada.
Tenemos que hablar.
Lo siento mucho.
¿Quién mató a mi hermana?
Seguro que lo sabes.
¿Conocías a mis hermanos?
Solo a Marga.
Pues iban a vuestro instituto.
- Es este. - ¿Estás segura?
- Sí. - Para.
- Por Marga. - Por Marga.
Mamá.
¿Qué haces?
¿Estás en casa?
¿Puedo ir a verte?
Vale. No tardo.
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