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Original subtitles

México.

¿De qué son? Asta de toro, señora.

Me los llevo. Gracias.

¿Me compras estos pequeñitos, mamá? Claro que sí, mi amor.

-Culo veo, culo quiero.

¿Me los pones, mamá? Ahora mismo, tesoro.

A ver...

Qué flamenca vas a estar.

¿Te gusto? Estás guapísima.

¿De verdad?

Qué sí, tontina.

Ay, cuidado con el gorro...

¿Me compra una, señorita?

¿Eh?

-¿Te gustan?

Las encuentro un poquitín ordinarias.

-¿Un poquitín ordinarias?

El pendiente. Son para escuchar el murmullo

de la diosa de los mares y las profundidades.

Ah, ¿sí?

-Cinco. Cinco.

-J. -F.

-Cero. -Juega.

Ahí, ahí. -J, K...

-Ahí. -No, no.

-Hola.

¿Me compras un sombrero?

¡Mamá!

Mirad qué niña más rubia. -¿Juegas a los dados?

-¿No quieres? -¿Sí?

Venga. -Juega.

¡Mamá!

¿Y la niña?

No lo sé, se habrá entretenido por ahí.

¡Rebeca!

¡Rebeca! ¡Rebeca!

¡Rebeca! ¡Mamá!

Ay, mi vida, ¿qué ha pasado?

Hola. He perdido un pendiente.

¿Un pendiente? ¿El padre?

-El padrastro. -Tienen una hija preciosa.

Podríamos comprársela. -Sí.

-No es mala idea. Alberto.

¿Cuánto ofrecéis? -1000 cocos.

-1000 cocos. -¿1000 cocos? Pero...

Pero si esta niña vale mucho más.

¿Habéis visto este pelo

y esos ojos y los dientes? ¡Pero si está sana!

¿Eh? -1000 cocos.

-Salvaje y primitiva.

-1000 cocos. -2000 cocos mínimos.

-1500. -1500.

Alberto.

2000 cocos mínimo. No seas gamberro, anda.

2 mínimo. -1500.

Dos mínimo. Alberto, por favor.

-1500. -¿Quién da 2000 cocos?

¡Se ha ido!

¿Lo ves? Ya la has vuelto a traumatizar.

¡Rebeca!

¡Rebeca!

¡Rebeca!

"¡Rebeca!".

"Becky del Páramo, que abandonó el mundo de la canción

al casarse en segunda nupcias con don Alberto Caña,

ha recibido una sugestiva oferta para interpretar

en México a doña Víctima". Necesito trabajar.

¿Trabajar? Ocúpate de la casa, anda.

Y el tiempo que te sobre, empléalo en educar a tu hija.

No metas a Rebeca en esto, ¿eh?

Soy una artista, Alberto, no una ama de casa.

¡Debiste pensarlo antes de casarte conmigo!

¿Es malo que una mujer sea actriz? Conozco muchas que lo son.

Si no te importa, lo discutimos a mi vuelta.

No quiero discutirlo, Alberto.

Voy a aceptar la oferta de México.

Ni lo sueñes. ¿Cómo?

¡Mientras seas mi mujer, no te moverás de aquí!

¡Y recuerda una cosa, yo no me separo

como tu primer marido! ¡No soy tan moderno!

Eso ya lo sé.

Hay un Valium...

Aquí.

Rebeca, ¿estás ahí?

¡Sí, un momento, ya salgo!

¿Se puede saber qué coño estás haciendo?

No digas palabrotas, que ahora salgo.

¿Cuántas veces tengo que decirte que no utilices mi cuarto de baño?

También es el de mamá.

¿Te vas de viaje? Sí.

Y cuando vuelva, usted y yo tendremos una charla.

A ver qué es eso de escuchar detrás de las puertas.

De acuerdo.

Mamá, ¿estás bien?

"Esta mañana, en el cementerio de La Almudena,

han recibido...". -Qué pena de familia.

Papá debe estar contento.

¿Por qué? -"Víctima de un accidente".

A él tampoco le gustaba Alberto.

-"El coche...". -Vaya cosas que se te ocurren.

-"Como resultado de la colisión,

el automóvil que conducía el señor Ocaña se incendió".

"Todo parece indicar que el conductor se durmió

y el coche se salió de la carretera

hasta chocar con uno de los árboles que la flanquean".

"La salud del jefe del Estado es excelente

y están autorizados a decirlo".

¿Cómo es que una chica tan moderna se va a México?

Voy a trabajar. En mis circunstancias,

es más importante trabajar que ser moderna.

¿Y de las fotos ha pensado algo? No.

Le dije que podíamos hablar del rodaje, pero fotos, no.

Está demasiado reciente la muerte de mi esposo

y no me gusta vender esas cosas.

Lo siento.

¿Y si voy yo a México?

¿Me permitiría hacer un reportaje a fondo sobre el rodaje?

En ese caso, no tengo inconveniente.

(Timbre)

Bueno, aquí me puede localizar.

Muy bien.

De acuerdo.

Si me promete una exclusiva,

puedo convencer a mi revista. Se lo estoy prometiendo.

Nos veremos en México. De acuerdo.

Adiós. Adiós.

Adiós, nena.

Papá dice que no me voy contigo y tú me lo habías prometido.

Ay...

No puede ser, tesoro. ¿Por qué?

Pues porque...

-Las niñas no pueden estar siempre viajando.

Alguna vez tienen que estudiar, ¿no?

Pero en México hay escuelas, me lo ha dicho una amiga.

Menudas amistades tienes.

Un trato... Me mareas.

Perdóname.

Vamos a hacer un trato.

Tú me dejas ir a México a hacer una película muy bonita,

y cuando vuelva, ya no nos separaremos más.

Te lo prometo. No te creo.

No le prometas cosas que luego no vas a poder cumplir.

Eso, tú mete más cizaña, ¿eh?

Me prometiste llevarme ahora.

Ya lo sé, cariño,

pero si mamá no va a México, va a ser muy desgraciada.

¿Tú quieres que sea muy desgraciada?

No. ¿No?

Pues vete a tu cuarto, que tengo que hablar con papá.

"No sé que voy a hacer con ella".

"Tú ya has hecho bastante. Déjamela a mí".

Margarita, la guitarra.

Perdón. Mamá.

Soy yo, Rebeca.

Rebeca.

Deja que te mire.

Pero si estás hecha una mujer.

Mamá, que tengo ya 27 tacos.

Ya lo sé, estás reguapa con ese Chanel.

Hasta te hace cintura.

Qué va, tú sí que estás... maravillosa.

Puedo estar mucho mejor cuando haya descansado.

¿Y tu marido? No ha podido venir.

Ah, ¿no? Perdón.

No. Lo verás esta noche.

Esta bruta que te ha atropellado es Margarita.

Mi secretaria.

¿Qué tal? Encantada de conocerla.

Su mamá me ha hablado mucho de usted.

Ah, ¿sí? Pues claro.

Es catalana. Su padre fue el famoso doctor Forner,

un republicano que se exilió cuando la guerra.

Ella ha sido mi ángel de la guarda estos últimos años.

Qué bien. Qué suerte.

Bueno, aún me faltan dos maletas.

Les dejo con el carrito. Hasta ahorita.

Hasta ahorita.

Ven, vamos a quitarnos de en medio. Ay, sí.

Siempre estoy en medio, hija.

A propósito,

¿hay muchos periodistas afuera?

Ni uno.

No te preocupes, no he querido que supieran cuándo llegabas.

¿Por qué? No soy una apestada.

Pensé que no querrías follón.

No todos los días regresa una a su país

después de tantos años.

No todos los días me pongo un sombrerito como este.

Esperaba algo más de expectación.

Yo te esperaba con mucha expectación.

Ay, es verdad, tesoro, perdóname.

Es el "jet lag".

Al hotel Miguel Ángel, por favor.

¿No vienes a casa?

No, ya sabes que soy muy independiente.

Y además, no quiero causar ninguna molestia.

Pero nos veremos mucho...

Pues claro, güerita.

Dios santo, cómo ha cambiado esta ciudad.

Hay partes que no reconocerás.

Ya veo, ya.

Me preocupa que no me reconozcan a mí.

Marga, no tomes notas ahora, por favor.

¿Por qué toma notas?

Además de cuidar de mí, está escribiendo mi autobiografía.

¿Salgo yo?

Pues claro. Tú eres mi hija.

¿Por qué preguntas eso?

No me gusta que mi vida salga en un libro.

¿Sale también Manuel?

No.

Pero tenemos que hablar de él.

No me dijiste que te casabas con él.

Me enteré de purita casualidad.

¿No sería mejor olvidarlo?

No.

¿Por qué no me lo dijiste?

Te llamé por teléfono para decirte que me casaba.

¿Lo recuerdas?

Sí, pero no dijiste que era Manuel.

No me diste tiempo.

Antes de decirte quién era,

me dijiste que estabas ocupada y que no podías venir.

Me sentí tan herida,

que para qué te iba a dar más detalles.

Tienes razón,...

pero debiste decírmelo.

Y dale.

Señor conductor,...

¿puede llevarnos a la plaza del Alamillo antes?

Ay, la mierda... No importa.

Las ventanas...

Por estas ventana veíamos los pies de la gente.

A veces me daba miedo, pensaba que venían a por mí.

Claro, que solo tenía cinco años. Tú ni siquiera habías nacido.

La he comprado, ¿sabes?

Ah, ¿sí?

O sea, ¿piensas quedarte en Madrid? Sí.

Cuando la tengamos arreglada, nos cambiaremos.

¡Becky, mi hijita, mira, eres tú!

¿Qué dice?

No se me parece mucho,

pero la foto sí, ¿eh?

Yo me hice una igual.

Con las mismas plumas, la misma postura...

"Femme Letal, la verdadera Becky".

¿No soy yo? Pues claro, mi hijita.

Es un transformista que imita tu época pop.

Y tú que te creías que la gente te había olvidado.

¿Le has visto actuar? Sí, es amigo mío.

Cuando te echaba de menos, le iba a ver.

Me recordaba a ti.

Las espero en el coche.

Perdóname por esta ausencia tan larga.

No tengo pretexto y no me quiero quitar la culpa,

pero tu padre no ayudó mucho a que nos viéramos.

Ya lo sé, mamá, más bien al contrario.

¿Tú...

me quieres todavía un poquito?

Yo te quiero mucho, mamá.

Tenía miedo de que me odiaras.

A veces también te odié,...

pero incluso en esos momentos,

no dejaba de quererte.

Se me ha enganchado el pelo en el arete.

(RÍE)

¡Por fin!

Ahora.

Ahora.

Ay...

No te lo vas a creer.

Yo tuve unos pendientes iguales hace muchísimo tiempo.

Sí. Todavía vivía Alberto.

Me los compré en una isla del Caribe.

Sí, la isla Margarita.

¿Cómo lo sabes?

Estos pendientes me los compraste tú en la misma isla, el mismo día.

Ay, qué cabeza tengo.

¿Cómo no me voy a acordar? ¡Es el "jet lag"!

Deja de montar números.

Deja de montar números o meteremos la pata constantemente.

Lo importante es que estamos juntas.

¿Eh? Tienes razón, cariño.

Qué madura te veo.

Sí.

Estoy tan contenta, Marga...

Rebeca está estupenda.

Me he quitado un peso de encima. No vayas tan rápido,

todavía te queda lo peor. ¿Por qué no dejas que te acompañe?

No, esto tengo que hacerlo yo sola. Hace 15 años que no los veo.

No estás en situación de comportarte como una heroína.

Solo intento ser un poco generosa con Rebeca.

Mírala.

Está en un noticiero.

A ver...

"Buenas tardes".

Qué bien lo hace. "Los atentados

han sido perpetrados esta mañana por el Comando Vizcaya de ETA".

"El primero de ellos produjo la muerte de Roberto Agalburu,...

al hacer explosión la bomba colocada debajo

de su coche".

Huy...

"El fallecido se dedicaba a la venta ambulante de ajos".

Ay... "Tenía antecedentes,

y al parecer, relación con el tráfico de drogas".

"La explosión pudo haber provocado una matanza".

Pero ¿cómo se ríe de algo así?

"Se encontraba aparcado cerca de una guardería".

Hubiera preferido no verlo. "Inundaciones".

¿Qué le digo si me pregunta?

"El teatro, la música y la danza

estuvieron durante siglos al servicio de la monarquía".

"La mayor parte de los intérpretes actuales

(Timbre)

son mujeres".

Buenas tardes. Hola.

Mamá. ¡Hola!

Puedes irte.

Qué lindo.

Que no se entere Manuel. ¿Has visto las noticias?

No, se me olvidó, lo siento. Mejor.

Pensaba que me estabas viendo y me puse nerviosa.

Lo hice fatal.

¿Cómo estás, Manuel?

¿Has visto qué guapa?

Está estupenda.

Tengo que ir al baño, perdonadme.

Así que diriges una cadena de televisión.

Estarás contento. En ese aspecto, no me puedo quejar.

Sabía que no te quedarías en un simple reportero.

¿Por qué no me dijiste que os habíais casado?

Rebeca no me dijo que era hija tuya.

¿Y no lo encontraste raro?

¿No se te ocurrió preguntarle por su familia?

Por supuesto que se lo pregunté

y me dijo que su padre había muerto hacía dos años.

¿Y su madre?

Me dijo que su madre era como si hubiera muerto

porque no la veía desde hacía mucho y vivía fuera de España.

No tiene justificación ninguno de los dos.

Tú menos que ella.

Pero no he venido en plan la visita del rencor,

al contrario.

Quiero recuperar a mi hija y ayudarla a ser feliz,...

pero eso no solo depende de mí, también depende de ti.

Tú la quieres, ¿verdad?

Preferiría no hablar de ello.

¿Por qué?

Ella te adora.

Tu hija es muy difícil, Becky.

A quién se lo dices...

Pero no me has respondido.

¿Estás enamorado?

¿Y cuándo actúas?

Dentro de un mes.

Sabes que Tele7 está a tu disposición.

Gracias, lo voy a necesitar.

Hoy es la última noche que actúa Letal.

¿Vamos a verlo?

Si no es demasiado tarde...

No, no, en una hora.

Tu madre estará harta de ver travestones.

Manuel es muy liberal.

Pero ¿qué dices? Ni liberal ni puñetas.

No me gusta que tu mejor amiga sea un travesti.

En eso tiene razón. Una cosa es que seas moderna,

y otra, que seas parte de su mundo.

No son malos, pero llevan una vida sórdida.

Letal es especial.

Si continúas hablando así, se pondrá celoso.

¿Celoso yo? Estaría bueno.

Aquí si alguien tiene derecho a estar celosa, soy yo.

Ha ido muy bien

y muy relajado.

Sí, ninguna tensión.

No sé, una hora o así.

Que no, Margarita, estoy divinamente.

Hasta luego.

¿Vas armado?

Madrid es una ciudad peligrosa.

En el sitio donde vamos esta noche,

hace unos meses mataron a un travesti.

No sé si procede hacer mi presentación en un antro semejante.

¿Qué pasa?

Estábamos hablando del Villa Rosa.

No es un lugar para que la vean en público. Quedémonos.

Ah. Quedaos vosotros si lo preferís.

Yo me voy.

¡No se hable más!

Seguro que he estado en sitios peores.

Y tú también, Manuel.

Vámonos.

¿Por qué te has cambiado? Por cambiar.

("Playback" de Becky)

# Lo nuestro se acabó

# y te arrepentirás

# de haberle puesto fin

# a un año de amor.

# Si ahora tú te vas,

# pronto descubrirás

# que los días son eternos

# y vacíos sin mí.

# Y de noche...

# Y de noche,

# por no sentirte solo

# recordarás

# nuestros días felices.

# Recordarás

# el sabor de mis besos.

# Y entenderás

# en un solo momento,

# qué significa

# un año de amor.

# Qué significa

# un año de amor.

# ¿Te has parado a pensar

# lo que sucederá,

# todo lo que perdemos

# y lo que sufrirás?

# Si ahora tú te vas,

# no recuperarás

# los momentos felices

# que te hice vivir.

# Y de noche...

# Y de noche,

# por no sentirte solo

# recordarás

# nuestros días felices.

# Recordarás

# el sabor de mis besos.

# Y entenderás

# en un solo momento

# qué significa

# un año de amor.

# Y entenderás

# en un solo momento

# qué significa

# un año de amor. #

Becky... Hola.

Qué apuro. Espero que no te haya molestado.

¿Molestarme?

Hay a quien no le gusta que le imiten.

Me halaga. Me hace sentir joven y absurda.

A ver, deja que te mire.

De cerca no te me pareces mucho, pero los gestos son míos.

He tratado de imitar tu espíritu, tu estilo, eso que te hizo única.

Todavía lo soy, pero he cambiado.

No se puede seguir siendo una cantante pop a mi edad.

Me he convertido en una gran dama de la canción.

Ya lo sé, pero a mí me va más lo antiguo:

los pelucones, la minifalda, el plataformón...

Tu espíritu, tu estilo...

Oh, qué chistoso.

No sé si mea de mí o es encantador.

No, es encantador. Lo que hay que oír.

Córtate, Manuel.

A propósito, no os he presentado. Letal, es mi marido.

Manuel.

Ah. ¿Es este?

Encantado.

¿Cuál es tu nombre de verdad?

Como en la canción de la Piquer, soy lo que quieran llamarme.

Mis amigos me llaman Letal.

Perdona, pero ¿Letal es masculino o femenino?

Depende.

Para ti soy un hombre.

¿Quieres tomar algo con nosotros? No, gracias, no puedo.

Acabo hoy y tengo que recoger todas mis cosas.

Pero me gustaría tanto quedarme con un recuerdo tuyo...

¿Un autógrafo?

No, algo más personal.

Tus pendientes, por ejemplo.

Pero me voy a quedar mocha. Mamá, dáselos.

Te los doy si tú me das algo a cambio.

Pídeme lo que quiera.

Pídele una teta.

Eso, dame una teta.

¿La izquierda o la derecha?

La derecha, la del corazón.

¿Qué?

Gracias por los pendientes y por todo, Becky. Gracias.

Gracias por la teta. Ya tengo tres.

¿Me acompañas a ayudarme? Sí, claro.

¿Me permitís?

Bueno, has estado total.

¿Para ayudarle? ¿A qué?

Ay, no te enfades, Manuel, ese chico es inofensivo.

Es por Rebeca, aprovecha cualquier ocasión para humillarme.

En la cena dijo que tenía razones para estar celosa.

¿Es eso cierto?

Bueno, ya me conoces.

Sigues igual, ¿eh?

Tú también.

Me alegro de que ninguno de los dos haya cambiado.

Yo sí.

Aunque no se note a primera vista, he madurado.

¿Esta canción no te ha recordado cosas?

Demasiadas.

Tú y yo tenemos algo pendiente.

¿Recuerdas?

¿Cómo te atreves, Manuel?

Me insultas con tus insinuaciones.

Vamos, tú nunca has sido una mujer convencional.

¿Y qué tipo de mujer he sido según tú?

Bueno, una mujer maravillosa.

Durante casi 50 años, he sido una mujer maravillosa.

Ha llegado el momento de convertirme

en una maravillosa persona. ¿Quién dice que no lo seas?

Olvidas que ahora soy la madre de tu mujer.

Por poco tiempo.

Pienso divorciarme de Rebeca.

¿Lo sabe ella?

Sí.

Pero no lo quiere admitir.

Dame la laca.

Sí. ¿Algo más?

Sí, las peinetas.

Ponlas en la bolsa. Vale.

Rebeca. ¿Sí?

¿Me ayudas con la cremallera? Sí.

Huy.

¿No estás incómodo con esto? Sí.

Si quieres tener buen tipo, hay que sufrir.

Pues yo sufro mucho y no estoy segura de tener buen tipo.

Oye, Rebeca. ¿Qué?

¿Te molesta que imite a mujeres?

¿Molestarme? ¿Por qué?

Al contrario, me encanta que imites a mi madre.

Me gustaría ser algo más que una madre para ti.

Ah...

Qué cosas dices.

Anda...

Ahí va...

Qué tramposo.

Mira las caderas. ¿Me ayudas a bajarme las medias?

Bueno...

Anda que...

¡Anda!

Tienes un lunar en el glande.

Es de nacimiento.

Bueno...

Venga, Letal, ya está.

Ya está, Letal.

Suelta... ¡El vestido!

Suéltame. Mujer.

Rebeca.

Ay.

Venga, suéltame. Huy...

¡Suéltame!

Oye, venga, ayúdame a bajar. Me puedo romper un tobillo.

Si abres las piernas,...

bajar es más cómodo.

¿Qué dices?

Déjame a mí.

¿Qué dices?

Ábrete, mujer. ¿Qué dices?

Te lo digo yo. Letal.

¿Qué dices?

¿Qué dices? ¿Qué...?

Huy.

Ay...

Letal. Letal.

(GIMEN)

No me tientes.

Que llevo cuatro meses de ayuno

y abstinencia.

Ay...

¡Ay!

Ay...

¿Por qué tarda tanto Rebeca?

Tu hija es imprevisible.

En eso ha salido a mí.

Huy... Cómo me he pasado.

Hace tiempo que quería hacerlo.

Te lo agradezco mucho.

La verdad es que lo necesitaba.

Pero no debe volver a ocurrir, ¿eh?

¿Por qué?

Porque estoy casada y amo a mi marido.

¿A ese monstruo?

Sí.

A ese monstruo.

Además, no sé nada de ti.

No sé cómo te llamas ni dónde vives.

Eso tiene arreglo.

Te doy mi dirección y mi teléfono.

Letal, las cosas están bien como están.

(Puerta)

De verdad, no te compliques la vida conmigo.

¿Volveremos a vernos?

No lo sé.

¿Puedo llamarte?

No, ahora no,

prefiero buscarte yo. ¿Dónde?

Aquí.

No creo que vuelva.

Pues entonces, adiós. Suerte.

¿Qué pasa, guapa? ¿Estáis sordas?

No, perdona, tengo prisa. La que tiene prisa soy yo.

Soy una "working girl" y no una rica heredera como tú.

La consientes demasiado, Letal.

Ay, los toros... Pobrecitos...

Aquí anuncios por palabras, no me interesa.

El tiempo... Sube y baja. Bah.

No... Ah, mírala.

Aquí está.

¿Me quieres acercar el álbum de Becky del Páramo, corazón?

Sí, mamá.

-"La primera noche de Becky en Madrid".

Me alegra.

Me alegra que hayas vuelto a casa.

¿Tienes algo de Brigitte o de Madre Teresa?

No, hoy no, solo de Becky.

Gracias, tesoro.

Ay, Eduardo, hijo,

qué mala cara tienes. ¿No estarás malo tú también?

Estamos los dos estupendamente, mamá.

Ay... No sé, no sé...

Con esa vida de pasotismo que llevas,

no me extrañaría que hayas cogido algo.

¿Te has hecho la prueba del sida?

Por favor, no empieces.

Si no te la haces tú, me la haré yo.

No estoy muy católica.

Dame las tijeritas que tengo ahí, corazón.

La semana pasada tenías la lepra, la anterior, escorbuto,

y esta, el sida. ¿Tú sabes cómo se contrae, mamá?

Lo que sé es que me encuentro fatal, estoy agotada.

Eso te pasa por no levantarte.

Justamente, debería estar descansadísima.

Tráeme el pegamento, que está ahí.

Y no me mires así.

Tengo derecho, como todo el mundo, a saber si soy seropositiva.

No sé tú, pero yo no puedo vivir con esta incertidumbre.

Mamá, ¿dónde está esto? No lo encuentro.

Mira, está en el televisor. Trámelo.

Si quieres hacerte la prueba del sida, iremos a un hospital,

pero para eso tendrás que levantarte.

Así que tú verás.

Ay... Algún día te arrepentirás de haber sido tan cruel conmigo.

Y ese día, no va tardar en llegar.

Cómo ha envejecido Becky.

¿Y la hija? Qué cara tiene, ¿verdad?

(Disparo)

El cadáver de don Manuel Sancho

yace sobre la cama en posición decúbito lateral

y presente evidentes signos de rigidez.

Tiene el pelo castaño oscuro.

Castaño claro, señor juez.

Castaño claro. Con entradas.

Mide aproximadamente 1,80.

Algo menos, 1,78.

-Yo creo que algo más. Pues 1,80.

Y está vestido con un pijama de seda roja.

Satén cereza. Satén cereza.

Ya.

Presenta sendos orificios a la altura de pecho y espalda

producidos por arma de fuego. Puede ser la causa de la muerte.

Según el forense,

don Manuel Sancho murió entre las nueve y las once de las noche.

Durante esas horas, tres mujeres le visitaron.

Con una hizo el amor,...

con otra mantuvo una conversación muy tensa...

y la tercera le descubrió muerto.

En primer lugar, me gustaría saber si alguna lo mató.

Yo no, desde luego.

Ninguna lo mató. Muy bien.

Me gustaría confirmar de nuevo

a qué hora llegaron y salieron. ¿Fue la primera en llegar?

Sí. ¿A qué hora llegó?

Llegar llegué a las 20:30 y lo dejé poco después de las 21:00.

¿Cuánto tiempo después?

No lo sé.

No cronometro esas cosas. ¿Qué fue a hacer allí?

Antes del telediario, Manuel me llamó a casa.

Quedé en que pasaría a verle.

¿Fue desde el estudio?

Sí.

Quería que Manuel me diera un programa de locutora.

Estoy harta de lo de los sordomudos.

La gente se piensa que también lo soy.

Cuéntenos exactamente qué hicieron.

Ya se lo he dicho.

Hicimos el amor.

Pero no pudimos hablar porque Manuel recibió una llamada

y me pidió que me fuera.

Eso me sentó muy mal, no me gusta que me traten así.

Se lo dije.

¿Era la primera vez que lo hacían?

No, desde que estoy en el telediario, lo hemos hecho...

No veo por qué mi hija y yo

debemos escuchar los detalles de su vida sexual.

No hablamos de la vida sexual de Isabel,...

sino de la de un hombre que fue asesinado

poco después de hacer el amor.

¿Qué más le comentó Manuel?

¿Recuerda algo? ¿Vio a alguien por los alrededores?

No.

No pudimos hablar.

Y yo ni...

Muy bien.

Puede irse.

Ya me voy,...

solo quiero decirle que esto me viene muy mal.

No se preocupe, no habrá publicidad.

Porque yo también canto y bailo

y hago jazz, baile moderno y full contact.

Y una cosa es acostarse con un hombre,

y otra muy distinta, matarle.

Aprecio la diferencia. No volveré a molestarla.

Si usted puede molestarme siempre que quiera,

pero hágase cargo.

Sí, sí, me hago cargo.

Adiós.

Bueno.

Pues... adiós.

(CIERRA LA PUERTA)

Fue usted quien llamó y también fue a verle.

Sí.

Llegaría sobre las 21:30.

Interrumpió su ensayo para ir. ¿Por qué tanta urgencia?

Tenía que hablar con él.

¿De qué hablaron?

Me resulta muy difícil tratar este asunto delante de ella,

aunque lo que pueda decir no sea ninguna novedad.

Yo no le maté.

No se mata al marido de una hija dos días antes de debutar.

Tú me crees, ¿verdad?

No es a mí a quien tienes que convencer, sino a él.

A mí tampoco, me conformo con que me diga de qué hablaron.

Fui a romper con él.

Eso quiere decir que eran amantes.

Sí.

Fue una locura y quería ponerle fin cuanto antes.

¿Usted lo sabía?

No.

No mientas, Rebeca. Tú lo sabías perfectamente,

o por lo menos, te lo imaginabas. Ninguno me dijisteis nada

y no me gusta imaginarme cosas.

No soy responsable del fracaso de tu matrimonio.

Nadie te culpa.

Limítate a hablar con el señor juez.

Es él quien te interroga, no yo.

Manuel me sedujo y yo me dejé seducir.

No estoy orgullosa, pero siempre fui débil con los hombres.

Con algunos, quiero decir.

Cuando descubrí que también me engañaba,

comprendí que aquello era absurdo y decidí cortar cuanto antes.

Por eso fui al chalé.

¿A qué hora lo dejó?

No lo sé con exactitud.

Serían las diez.

Pero se lo puede confirmar el taxista, lo llamé desde allí.

Ya le hemos interrogado.

Dijo que cuando salió, estaba desencajada.

¿Cómo iba a estar tras discutir con un hombre

que destrozaba mi vida y la de mi hija?

Si ha terminado conmigo, me gustaría irme.

De acuerdo.

Puede irse.

Si necesitas algo, llámame.

Estaré en casa.

(CIERRA LA PUERTA)

Si su madre no le mató, el asesino tuvo que actuar

entre las 22:00 y las 23:00.

Mi madre no le mató. ¿Por qué está tan segura?

Ya la ha oído.

"Dos días antes de debutar no es comercial matar a nadie".

Y mucho menos al marido de su hija.

Reconozco que no es un mal argumento.

Según su declaración anterior, llegó a las 23:00.

Sí. Estaba funcionando el riego, empieza a esa hora.

Su marido había comprado comida y bebida al mediodía.

Se instaló en el chalé solo. No llamó a la servidumbre.

¿Por qué?

Por la mañana habíamos discutido violentamente.

Él me pidió el divorcio y yo le dije que nunca se lo daría.

Él amenazó con abandonarme, y yo con suicidarme si lo hacía.

Por eso se fue al chalé.

Sí, quería estar solo.

Me hizo prometerle que no iría.

Pero usted fue. Claro.

Después del telediario, volví a casa.

Estaba muy nerviosa.

Busqué mis tranquilizantes

y no estaban donde yo solía dejarlos.

Supuse que se los había llevado,

porque solo me dejó dos comprimidos.

Temería que hiciera alguna locura.

Con la excusa de ir a buscar las pastillas,

fui al chalé.

Intente...

hacerme una descripción minuciosa de su llegada.

Trate de recordar...

todo lo que vio, si oyó algo...

Hacía viento.

Las hojas de los árboles se movían.

Me parece estar oyéndolas.

Cuando entré en la habitación,...

estaba todo a oscuras.

No quise encender para que no viera que había estado llorando.

Me senté en un sillón que hay en el rincón.

Manuel me daba la espalda.

Apenas distinguía su figura en la cama.

En voz baja le pedí que me perdonara...

por la discusión de la mañana.

También le dije que le concedería el divorcio si quería.

Que no se preocupara, que ya me las arreglaría.

Pero no respondió.

Yo pensé que seguía enfadado.

En la mesita de noche estaban mis pastillas.

Iba a cogerlas e irme.

Me acerqué a la cama y me senté muy cerca.

Debí de estar ciega para no ver lo que ocurría.

Pero yo seguía pensando que estaba enfadado...

y rompí a llorar por su insensibilidad.

Cogí las pastillas y me dirigí lentamente hacia la puerta.

Pero me volví.

No podía soportar despedirme de aquel modo.

Una vez en la cama,...

me acosté junto a él...

y le abracé,...

pero no reaccionó.

Me separé de él y entonces me di cuenta...

que tenía las manos y mi vestido manchado de sangre.

¿Por qué no lo denunció hasta la mañana siguiente?

No lo sé.

No lo sé.

¿Qué hizo durante la noche?

En algún momento, volví a casa.

No conseguía hacerme a la idea de que había muerto.

En aquellos momentos, tampoco me importaba morir.

Me tomé un montón de pastillas,...

pero como no había tomado nada, las vomité enseguida.

Por la mañana, llamé a la policía.

Hola. -Hola.

Esto hacen 1000. -Gracias.

-Las tuyas. Están aquí. -¿Están?

-Vamos a ver...

A ver... Este es el tuyo.

Ahora te doy el tuyo.

-Un sillón.

Oye.

¿Es tuyo este sillón? Sí, sí.

Estas son las mías. Se han equivocado de sobre. Toma.

Me suena esta cara, ¿eh? ¿Sí?

Sí. Es...

Bueno, era mi novio.

Hace meses que no le veo.

¿Le conoces? No.

No. ¿Sabes dónde le puedo encontrar?

No, no, no. Vale.

Hola, buenas tardes.

Hola.

Hola, Rebeca.

-Te acompaño en el sentimiento. Gracias.

Y yo también.

Gracias también.

Dijeron que te tomabas la semana de descanso.

No, el trabajo me servirá de distracción.

Claro.

-Rebeca.

Pensé que hoy no vendrías.

Pues ya ves, aquí estoy.

-¿Te pongo lo de siempre?

No, ponme más.

Buenas tardes. Protestan... Si necesitas algo, Rebeca...

¿Eh? Lo que sea.

Gracias. Suerte.

-Rebeca, lo estoy pasando fatal.

No te preocupes.

Quería decirte que lo siento y que...

Y que no te preocupes. No eres tú la que debe preocuparse.

Muy bien.

Solo quería decirte eso.

-Atentos a lo que pueda pasar, ¿eh?

-No sé qué pinta aquí hoy.

-Rebeca, ¿hacemos una prueba de sonido?

Sí.

Buenas tardes. Protestas en el campo.

Cientos de kilos de maíz han sido arrojados...

frente a la embajada de EE. UU. en Madrid

por los agricultores esta mañana. (CARRASPEA)

La organización agraria Pienso, integrada en la gran patronal,

ha organizado este acto de protesta.

¿Vale así?

(Sintonía)

Buenas tardes. Protestas en el campo.

Cientos de kilos de maíz

"han sido arrojados esta mañana...

¿Cómo ha podido ir hoy a trabajar? por los agricultores".

La organización agraria Pienso, integrada en la gran patronal,

ha organizado este acto de protesta

por la masiva importación de maíz norteamericano

cuando aumenta su cultivo en España.

Esta tarde, se dieron sepultura a los restos mortales

de don Manuel Sancho Bermejo,

que murió asesinado hace tres días

"entre las 21:00 y las 23:00

en su casa de campo".

Desde muy joven, don Manuel Sancho

se dedicó al mundo de la comunicación,

siendo en el momento de su muerte director de la cadena Tele7.

Diversas personalidades del mundo del espectáculo y de la cultura,

además de amigos y familiares,

acompañaron a Manuel esta tarde hasta su última morada.

Perdonen que le haya llamado familiarmente "Manuel",

además de director de esta cadena,...

era también... mi marido.

"Si sigue así, corta".

Había recibido más de un anónimo amenazándole de muerte.

Desgraciadamente, no les hizo caso.

Ni los denunció. Prepara "Noches en los jardines".

Un día me preguntó:

"Si me ocurriera algo,

¿darías la noticia en el telediario?".

Yo le respondí que no.

Sin embargo, Manuel, aquí estoy.

Intentándolo.

Desde hace dos días,

el juez Domínguez instruye el caso

sin haber encontrado ninguna pista digna de sospecha.

Según los resultados de la autopsia,

la víctima,...

poco antes de morir, había hecho el amor.

Solo puedo añadir que no fue conmigo.

-Como sigas así, me voy.

A las 22:30 de la noche del jueves, fui a nuestro chalé...

y encontré su cadáver en la cama.

-¡Dentro el 22! -¡Espera!

-No cortes pase lo que pase.

Aunque no lo haya dicho, sé quién cometió el crimen.

Fui yo. -¡Ah!

Yo le maté.

Le mató.

Rebeca.

Soy el juez Domínguez.

Preséntense inmediatamente en los estudios de Tele7

y detengan a Rebeca Giner.

No sé qué hice con la pistola.

Debí tirarla por algún sitio.

No recuerdo bien lo que ocurrió después.

Solo recuerdo que volví a casa.

Y una vez allí, se me vino todo encima.

No podía llamar a nadie para desahogarme.

No sabía qué hacer.

Solo sabía que no volvería a ver a Manuel.

Y eso me producía un dolor tremendo.

No sé cómo se me ocurrió de pronto...

Para luchar contra aquella angustia,...

cogí una cámara de fotos y empecé a fotografiar...

los recuerdos de nuestra vida en común.

Fotografié la mesa de su escritorio...

con los papeles como los ordenó la última vez.

Su bolsa de deporte.

La cama.

Su bata.

El armario con sus trajes...

El sillón donde él solía verme frente al televisor.

Fotografié incluso un par de sábanas preciosas...

que había comprado unos días antes...

y que ya no compartiríamos.

Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba sola...

y de que matando a Manuel no había matado el amor que sentía por él.

-Señorita.

¿Le importa acompañarnos?

Esperen un momento, todavía no he terminado.

De momento, eso es todo.

Les recordamos

que a las 20:30,...

en la segunda edición de noticias, podrán ustedes ver

esta y otras noticias que irán llegando a nuestra redacción.

Hasta ese momento, y como siempre, gracias por su compañía.

Y adiós.

Lo siento, Javier.

Tiene derecho a guardar silencio,

a no declarar si no quiere y a no confesarse culpable.

También tiene derecho a que le asista un abogado

en toda las diligencias de reconocimiento y declaración.

Tiene derecho a poner en conocimiento del familiar

o persona que desee

el hecho de la detención y el lugar de custodia.

(Sirena)

Entre.

La próxima vez que mate, préstele más atención al arma.

Siéntese.

¿Por qué no me dijo que le mató?

¿Por qué se lo ha confesado a todo el país y no a mí?

¿Qué más da? Lo importante es que he confesado.

No basta con eso.

No es tan fácil ser culpable.

Necesitamos pruebas.

Búsquelas. En eso estamos.

Y usted va a sernos de gran ayuda

¡si se decide de una puta vez a confesarnos la verdad!

Acabo de hacerlo.

¿Cuándo?

En lo que va de día, que yo sepa, ha confesado dos veces.

Una esta mañana, aquí, y otra ahora en televisión.

¿Con cuál de las dos me quedo?

¿Cuál de las dos es verdad?

Las dos.

¿Las dos?

En la primera, usted iba al chalé a buscar unas pastillas.

No mencionó que llevaba un arma.

Y eso es un dato importante.

La pistola estaba junto a las pastillas, en la mesita.

Era de mi marido.

¿Todavía no recuerda qué hizo con ella?

Acompáñeme.

Quítele las esposas.

Vale.

Intento ayudarla, pero necesito su colaboración.

¿Por qué quiere ayudarme? No creo que le matara.

No lo necesitaba.

Si quería perderle de vista, le bastaba con divorciarse.

Olvidemos su confesión y supongamos que usted no lo hizo.

¿Qué me dice de esas amenazas de muerte?

¿De los anónimos que mencionó en el telediario?

Manuel no les hizo caso.

¿No sabe quién podría ser el autor?

Sí.

Era yo.

Joder.

Sigamos suponiendo que no lo hizo.

¿Sabe de alguien que pudiera desear su muerte?

Ahora no caigo.

Perdone la pregunta,

pero ¿tiene usted algún amante?

¿A usted qué le importa?

Mucho, soy yo quien instruye este caso.

Pues no, no tengo ningún amante.

¿Nunca le fue infiel? No.

¿Ni siquiera una vez?

Le he dicho que no.

A mí me consta lo contrario.

Ah, ¿sí?

El día que llegó su madre a Madrid fueron al Villa Rosa.

Esa noche, usted le fue infiel casi delante de sus narices.

¿Cómo puede saberlo?

Sé más de lo que imagina.

¿A quién intenta proteger? A nadie.

¿Tiene algo que añadir?

No.

Muy bien.

No me queda otra opción que encerrarla.

Puede hacer una llamada para que le traigan algo.

Necesitará ropa y...

un abogado entre otras cosas.

"(Aplausos)"

Buenas noches, Madrid.

Ha sido muy duro llegar hoy hasta aquí,...

pero ahora me alegro.

Esta noche,...

mi única hija duerme en la cárcel.

Y no importa lo que haya hecho.

Como cualquier madre, mi corazón está destrozado.

Con vuestro permiso, me gustaría dedicarle la primera canción.

(Música)

10.

11... A ver...

12, 13, 14...

16, abajo.

17, 18, 19...

21, 22,

23, 24,

25, 26, 27, 28, 29,

30, 31...

# Si tienes un hondo penar,

# piensa en mí.

# Si tienes ganas de llorar,

# piensa en mí.

# Ya ves

# que venero tu imagen divina,...

# tu párvula boca

# que siendo tan niña

# me enseñó a pecar.

# Piensa en mí...

# cuando sufras.

# Cuando llores,

# también piensa en mí.

"# Cuando quieras... #"

Es tu madre. Qué bonito lo que ha dicho.

Quítalo, por favor. -¿Por qué?

No soporto oírla.

-Pobrecilla.

-Pues, hija, tápate los oídos.

-Luisa.

Te la compro.

-10 000 pelas. -Oye,

que me costó 15 000. -Es verdad.

17 000, perdona.

Muy bien.

Me acaban de robar el dinero, pero te las daré mañana.

Hija, entonces hablamos mañana.

-Lo siento, yo se la regalé, pero es de ella.

"# Cuando llores,

# también

# piensa en mí".

# Cuando quieras

# quitarme la vida,...

# no la quiero

# para nada.

# Para nada

# me sirve

# sin ti.

# Piensa en mí...

# cuando sufras.

# Cuando llores,

# también

# piensa en mí.

# Cuando quieras

# quitarme la vida.

# Para nada,

# para nada

# me sirve

# sin ti. #

¡Hola! ¿Qué tal? -Hola.

-Hoy os va a llevar la tía Paula a la guardería.

Clotilde no puede venir porque está enferma.

Hola, Míriam.

Hola. Hola.

Me llamo Paula.

Pertenezco a APRAPRE,

una asociación que colabora con las presas.

Ah. Sí.

Nos conocemos.

¿No te acuerdas?

Claro.

En la tienda de fotos.

¡Ah, sí! Sí.

Quería decirte que me emocioné mucho

cuando sacaste las fotos en las noticias.

Yo también hago fotos a las cosas.

Te entendía tan bien...

Bueno, y cuando sacaste,

las sacaste del bolso

y te pusiste a explicarlas,

me puse a llorar como una tonta.

Sí, yo también. Sí, ya lo vi.

Bueno, mira, ahora no puedo hablar, tengo prisa,

tengo que llevar a los críos,

pero si quieres cualquier cosa... Sí.

Necesito pastillas para dormir.

¿Pastillas? Sí.

Ya hablaremos, ¿eh? Ya hablaremos.

Como te veo tan preocupado por esa Rebeca,

he investigado por mi cuenta.

Gracias, mamá, pero no hace falta.

Me voy, tengo una cita con su madre.

Esa mujer te oculta cosas. Ya lo sé, por eso voy a verla.

Mira esta foto.

¿Le reconoces?

Es el muerto.

¿Sabías que hacía años estuvo liado con ella?

Mira.

Aquí lo dice.

(Claxon)

"¿Quién es?".

El juez Domínguez.

"Pase".

Buenos días. Buenos días.

Le extraña que viva en una antigua portería, ¿verdad?

Pues sí, no lo esperaba.

Mis padres eran los porteros.

Yo nací en esta casa.

¿Por qué ha tardado tanto en volver?

No es fácil de explicar.

Gracias, Julia, déjelo.

Durante el primer año, no tuve tiempo.

Lo fui dejando, y cuando me di cuenta, habían pasado 15 años.

¿Quiere té? Gracias, sí.

Entiendo ese tipo de inercia, a mi madre le pasa algo parecido.

¿Es también artista? Artista de neurótica más bien.

Me ha dicho que le diga que siente lo de su hija y su yerno.

Gracias.

¿Cuándo le conoció?

¿A quién?

A Manuel, a su yerno. ¿Ahora a su vuelta?

Sí.

Rebeca me invitó a la boda,

pero no pude venir, no sé qué hacía.

¿Reconoce esta foto?

Está jugando sucio, señor juez.

Responda a mi pregunta.

Sí.

La reconozco.

Eso fue hace mucho tiempo.

Era un periodista que se ganaba la vida

enamorando a las artista que entrevistaba. No fui una excepción.

¿Por qué me ha mentido?

Tengo derecho a olvidar.

Se comporta como si fuera culpable.

Pues no lo soy.

¿Piensa que lo mató su hija?

Yo ya no pienso nada.

Sufro demasiado para poder pensar.

Aunque no lo crea,...

intento ayudarlas.

¿Ayudarnos a quién?

A mí no. Usted no esta en la cárcel.

No creo que allí lo pasara peor.

Si es a Rebeca a quien pretende ayudar,...

recuerde que fue ella la que confesó su culpabilidad.

En esa confesión no creo que su hija dijera toda la verdad.

Con lo que dijo fue suficiente.

¿Por qué no intenta hablar con ella?

A usted no le mentirá.

Qué poco la conoce.

¿No le preocupa saber cómo está?

¿Si necesita algo?

¡Pues claro! ¿Cómo no me va a preocupar?

¿Por qué no quiere verla?

Porque no quiero hablar con ella.

¡Me niego a seguir escarbando en mis heridas!

Solo intentaba decirle que si quiere verla,

le evitaría la burocracia.

No sería necesario que fuera a la cárcel.

Gracias,...

pero le tengo miedo a Rebeca.

No tengo fuerzas para enfrentarme a ella.

Cada mañana, cuando me despierto,...

mi única ambición es llegar viva a las 22:00...

para hacer lo único que sé hacer:

actuar.

Para lo demás no me quedan fuerzas.

Y ahora, si no le importa, déjeme sola.

Me gustaría quedarme con el recorte.

No es mío, tengo que devolverlo.

Váyase.

(CIERRA LA PUERTA)

(Alboroto)

¡Va, ya va!

(Música)

# Cuando se quiere como yo quiero,

# grande es la herida por una traición.

# Envenenaste mis sentimientos

# con el pecado de tu corazón.

# De mí te fuiste, aventurera,

# y hoy, pecadora, has regresado a mí.

# Ya no te quiero

# y he de marcharme,

# y estando lejos yo te olvidaré.

# Cuando yo me vaya,

# nadie te amará

# porque está manchado

# tu corazón

# con el pecado.

# Cuando yo me vaya... #

-Qué guapa la cimarrona. Vino conmigo en el furgón.

¿Sí? Sí.

Es puta y tiró un ladrillazo a un guardia

para estar aquí con su novia. Pero es más buena...

Tiene un corazón más grande que las tetas.

Toma, las pastillas.

-¡Baila!

"Good bye".

"Arrivederci".

# Cuando yo me vaya,

# nadie te amará. # -¿A ver?

-Déjame. -Déjame no, ¡abre!

¿Ya te has metido? -No hace falta que lo publiques.

-Ya hablaremos.

¿A ti no te dije que no la vendieras?

¡Estate quieta, coño!

Te voy a matar, hija de puta. -¡Susana!

-# ...te amará. #

-¿Para qué coño crees que le he pegado una pedrada a ese?

¡Solo para venir a verte!

-# ...con el pecado. #

-Te dejo, ¿eh?

-¿De quién es esta chupa? -Mía, ¿de quién va a ser?

-¿Es tuya? -Sí.

-¿Me dejas mirar una cosa?

-¡Suéltame!

-No te suelto, es mentira. Es de un amigo, se la regalé yo.

-Bueno, pues ahora es mía, es mía. -¿Tuya?

No te la voy a quitar, ¿eh?

¿De dónde la has sacado? -De un tipo que la palmó

y nos repartimos sus cosas. -¿Que la palmó?

¿Tú estás segura?

-El que yo te digo era un confidente de la policía.

-¿Un confidente?

No.

-Cuando él trapicheaba, cogieron a muchos.

¿Eres amiga de ese hijo puta?

-No le llames hijo puta!

-No me toques. -¿Que no te toque? ¡Suéltame!

Tranquila.

¿Eh?

¿Te puedo enseñar una cosa?

¿Es este?

-El mismo. -¿Seguro?

-Sí. No sé. -¿Seguro?

-No sé, déjame.

¿Qué ha pasado?

-¿Eh? ¿Qué te pasa?

Me acabo de enterar de que mi novio ha muerto.

Lo siento. (ALTAVOZ) "Atención".

"Atención".

¿Es este? "Se va a repartir la medicación".

¿Te lo ha dicho la negra? -Sí.

La chupa que lleva era de él, se la regalé yo.

Buah, ni caso, yo no me fiaría. Llama a alguien y entérate mejor.

No conozco a nadie que le conociera. Solo vivimos unos meses juntos.

Además,

desaparecía continuamente como todos los yonquis.

¿Era yonqui? Sí, hija, sí.

Joder.

Intenté ayudarlo como a cualquiera,...

pero me enamoré de él

y no soportaba que me mintiera.

Así que un día le dije: "Hala, vete, déjame sola".

Se fue y no volvió.

¿Y estas fotos de cuándo son? De entonces.

Cuando estoy un poco amuermada, las cojo

y me consuelo haciendo fotos de sus cosas.

Las fotos. Mira, su nabo.

¿Tenía un lunar en el glande? Sí.

Hija, no me lo digas así.

Lo importante es el glande, no el lunar.

Para colmo, me dice esa que era confidente de la policía.

Confidente, ¿tú crees? No me extrañaría nada.

Muchos yonquis lo son, ¿sabes?

Ahora que me acuerdo,

no paraba de preguntarme de gente que yo conocía

que estaba en la cárcel.

-"La interna Rebeca Giner preséntese en ingresos".

-Rebeca, que te llaman. Hasta luego.

(Sirena)

Hola.

Quítele las esposas, por favor.

¿Qué tal, Rebeca?

Espero que esté dispuesta a hablar. ¿De qué?

De Femme Letal, necesito localizarle.

Basta ya de farsas, señor juez.

Letal es su confidente. Yo no tengo confidentes.

¿Quién si no le contó lo del polvo en el camerino?

Solo estábamos él y yo.

¿Le importaría decirme dónde vive?

No lo sé.

Solo le veía en el Villa Rosa.

No me dio su dirección. Ahora lo entiendo.

(Puerta)

¡Un momento!

Entre en esa sala y espéreme,

le tengo reservada una sorpresa.

Un momento.

Cierre la puerta.

Mamá.

Hola, Rebeca.

El juez ha insistido en que hablemos.

¿Adónde vas?

A apagar el cigarrillo.

¿Por qué lo hiciste?

Yo no lo maté, mamá.

Pero tú misma lo confesaste.

Nadie te obligó.

Matarle hubiera sido lo legítimo,

pero como no me permitisteis ni eso,

mi única venganza ha sido confesarlo.

¡Aunque fuera mentira!

¿Por qué me martirizas, Rebeca?

¿Es por haberme acostado con él?

¿Es por eso? No digas tonterías.

No fuiste la única.

¿Entonces?

¿Has visto "Sonata de otoño"?

Es la historia de una pianista que tiene una hija mediocre.

Una historia como la nuestra.

Un día, la madre visita a la hija, ya casada,

que también es aficionada al piano.

Después de comer, la madre le pide que interprete algo.

A la hija le da un apuro...

Pero ante la insistencia de la madre, accede,

y toca muy nerviosa un preludio de Chopin.

Cuando termina, le dice que lo ha hecho muy bien,

pero no puede evitar sentarse al piano ella también

para darle algunos consejos.

Y no hay nada más humillante para la hija

que escuchar aquellos consejos.

Porque la madre le dice: "Eres una negada".

"¿Cómo te atreves a poner tus dedazos sobre esta partitura?".

"¿Cómo puedes pensar que mi sensibilidad lo va a soportar?".

"Eres demasiado vulgar para imitar uno solo de mis gestos al piano".

"No has nacido para esto, y aunque ensayaras años,

no conseguirías ser una pálida sombra de lo que yo soy".

"Tu imitación para mí no es un homenaje, sino un insulto".

No sé de qué me hablas.

Me he pasado la vida imitándote.

Desde que nos separamos,

he intentado competir contigo en todo

y sin ningún éxito.

¡Solo una vez conseguí ganarte, una!

¡Con Manuel!

Con Manuel perdimos las dos. ¡Sí, pero yo me case con él, no tú!

¡Pero tuviste que venir para demostrarme que podías quitármelo!

¡Yo lo sabía, pero tú tenías que demostrármelo!

Perdóname, Rebeca.

Sé que me he portado muy mal contigo.

¿Qué puedo hacer ahora?

Ahora solo puedes escucharme.

Tú dirás.

Desde pequeña, solo fui una molestia para ti,

pero a pesar de mi insignificancia, me esforcé por serte útil.

Porque te adoraba.

¿Recuerdas cuando Alberto murió?

Sí, claro.

Estuvisteis discutiendo. Yo os oí.

"Te tenía acorralada y solo había

una solución para que te dejara en paz".

"Sabía que tomaba pastillas para estar despierto y para dormir".

"Entré en vuestro baño y las cambié".

Rebeca, ¿estás ahí?

Sí, sí, un momentito.

Por eso se durmió mientras conducía.

Si no llego a matarle, no te habría concedido el divorcio

y tú no habrías vuelto a cantar ni a hacer películas ni a amar...

Yo solo quería que fueras dueña de tu vida...

y tú me prometiste que la disfrutaríamos juntas,

que nunca nos separaríamos. Pero no cumpliste tu promesa.

Y eso creo que nunca te lo perdonaré.

Tome, señorita.

(JALEAN)

¡Quítasela! -¡Corre!

(SILBAN)

-¡Jolines! -¡Venga, tira!

-¡Uh! -¡Uh!

¡Corre! -¡Se ha caído una!

-¿Quién? -La nueva.

-¡Está muerta! -¿Cómo se llama?

-Rebeca, creo. -Rebeca, eh.

Rebeca. -Oye.

Mira, ya viene, ya viene. -Mírala.

-Oye. -No ha comida nada.

-Seguro. -Oye.

Rebeca. -¿Estás bien?

¿Eh? ¿Estás bien?

-Qué rara, niña. -Sí.

-¿La llevamos a la enfermería? -Vamos.

Anda. -Venga para arriba.

Vamos. -Vale.

-Hala. -No te preocupes,

no es nada grave. Estás embarazada.

¿Embarazada?

No puede ser. Seguro.

Las pruebas así lo demuestran.

Y... lo único es que te encuentro un poquito débil.

Tendrás que cuidarte,

comer más,...

no fumes,...

intenta llevar una vida sana, no te metas,

no bebas...

Y por lo demás...

Alegra esa cara, estás estupenda.

¿Qué hago yo ahora? Una vida sana y a esperar.

(ALTAVOZ) "Atención, atención".

"La interna Rebeca Giner acuda al locutorio de abogados".

"Repito. La interna Rebeca Giner

acuda al locutorio de abogados".

-¡Oye, niña!

¡Rebeca!

¿No sabes que te están llamando en la megafonía esta?

¡Vamos!

¡A ti!

¿Quién es usted? Un agente judicial.

Le traigo su orden de libertad para que la firme.

"Certificado de liberación definitiva".

Pero ¿quiere decir que estoy libre? Sí.

No tengo boli.

Tenga. Firme y quédese una copia.

¿Qué tengo que hacer ahora?

Nada, la directora ya ha firmado. Recoger sus cosas y marcharse.

Gracias. Suerte.

¡Taxi!

(Timbre)

(Timbre)

(Pasos alejándose)

(Teléfono)

¿Sí? "¿Rebeca?".

"Soy yo, el juez Domínguez".

"Acabo de llamar a su puerta y no me ha abierto".

"¿Ocurre algo?".

No, me asustó el timbre.

"La directora de la prisión me ha dicho que está embarazada".

"¿Es cierto?".

Sí.

"Espero que no cometa ninguna locura".

Oiga, eso es asunto mío, ¿eh?

"Voy a subir a verla".

Ahora no, estoy ocupada, mejor mañana.

"Voy a subir ahora".

"Pero será solo un momento".

(Timbre)

Hola. Hola.

Perdone el desorden, pero lo hemos registrado.

Ya, me lo imaginaba.

No habrá venido a ayudarme a ordenar la casa...

No.

He venido para hablarle de Letal. Debuta esta noche en el Villa Rosa.

¿Cómo lo sabe?

Me ha llamado al despacho.

Qué casualidad, ¿verdad?

Mi puesta en libertad, la llamada de Letal su debut...

Y la noticia de su embarazo.

A veces las cosas ocurren así,

de golpe.

¿Podemos sentarnos?

Qué remedio.

No.

¿Por qué? Es el sillón de Manuel.

Ah, perdón.

¿Aquí sí puedo? Sí.

Letal quiere que vaya a verle esta noche al Villa Rosa.

¿Para qué?

Supongo que querrá hablar con usted

y me imagino que usted tendrá cosas que contarle.

Pues imagina mal.

Yo ya no tengo nada que contarle,

y lo que él pueda decirme, no me interesa.

¿Entonces no va a ir?

No.

Pues yo sí.

A mí sí me interesa lo que pueda decirme.

¿Todavía se atreve a negarme que Letal es su confidente?

¿Por qué es tan agresiva conmigo?

Si no es por mí, estaría en la cárcel.

Perdone que no le haya mandado un jamón,

pero supuse que pensaba que soy inocente.

En cuyo caso, cumple con su deber.

A veces tengo dudas.

Todavía no he oído decir de sus labios que lo sea.

Soy inocente.

¿Entonces por qué se acusó?

Estaba desesperada.

Me sentía culpable.

Esa explicación es válida para un psiquiatra,

pero a mí no me sirve.

Para sentirse culpable no hace falta serlo. ¿Entiende eso?

Claro que lo entiendo,

es a usted a quien no acabo de entender.

Yo tampoco le entiendo a usted.

Eso se llama reciprocidad.

¿Por qué me ha ayudado desde el principio?

¿Por qué me ha dejado libre si tiene dudas?

No dudo de su inocencia.

Con eso debería bastarle.

Pues no me basta.

Hay tantas cosas que no sé y que me gustaría preguntarle...

Pero no tengo derecho a hacerlo aunque sea el juez.

En eso estamos de acuerdo. Sí.

Será mejor que me vaya.

Adiós.

¡Señor juez!

¿Sí?

Perdone, ¿me da un cigarrillo?

En su estado, no debería de fumar. Tiene razón.

¿Tiene fuego?

Perdone si he estado poco...

hospitalaria, pero es que estoy nerviosa.

Adiós, ¿eh?

"Mamá, ya estoy en la calle".

"Perdóname por la escena de ayer".

"Hoy tengo cosas que hacer, pero mañana, si no te importa,

me gustaría verte, abrazarte y decirte que te quiero".

"Y que todavía estamos a tiempo".

"Te adora, como siempre,

tu pequeña Rebeca".

(Música)

Mi niña.

("Playback" de Becky)

# Si tienes un hondo penar,

# piensa en mí.

# Si tienes ganas de llorar,

# piensa en mí.

# Ya ves

# que venero tu imagen divina,...

# tu párvula boca

# que siendo tan niña

# me enseñó a pecar. #

¿Letal?

Estoy en el baño, salgo ahora.

Gracias por venir, Rebeca.

¿Tú?

¿El juez también?

Sí.

¿Me quieres explicar qué significa todo esto?

He venido para eso.

Para explicártelo y para pedirte que te cases conmigo.

¿Contigo, con quién?

¿Con Hugo, con Letal, con el juez? ¿Con quién?

Con los tres.

Aunque la policía es la que se ocupa,

se me ocurrió inventarme un personaje

para infiltrarme en el ambiente de un caso que instruía.

Me dio buen resultado y repetí.

No sé si me entiendes.

Yo creaba e interpretaba a mis propios confidentes.

¿Te estás quedando conmigo?

Es la verdad.

Tan verdad como que esperas un hijo mío.

¿Cómo lo sabes?

Hace meses que no follabas con él, tú me lo dijiste.

Podía haberte mentido, yo también sé hacerlo, ¿eh?

Ya me he dado cuenta,

pero si el hijo no fuera mío,

no habrías venido a verme. Te habrías ido con tu madre.

Dame una calada. Toma.

¿A quién investigaba Letal?

El asesinato de un travesti

que actuó hace meses en el Villa Rosa.

Pero no he descubierto nada.

Bueno, sí, te descubrí a ti.

Es el guardamuebles de mi madre, pero lo uso como guarida.

Qué caos...

Este sitio no lo conoce nadie.

Eres la primera persona que traigo aquí.

Oye, Rebeca,...

¿echamos un polvo o me pongo la barba?

Ponte la barba.

¿Cómo voy a follar con el jamacuco que tengo?

Te relajarías. Oye, que no, que no insistas.

Con el jersey no puedo ponerme la barba.

Ah.

¿Con tu madre también te pones la barba?

Sí, claro.

Y ella no se cosca...

No, la pobre está loca.

Lleva diez años sin salir de su habitación.

Qué familia.

No sé cómo puedes vivir así,

mintiéndole a todo el mundo.

A todo el mundo,

menos a ti y a mí mismo.

¿Nunca piensas en la gente que dejas atrás?

Gente como Paula, que se enamoró de uno de tus personajes.

Ya no habrá más personajes.

Si hoy ha vuelto Letal, ha sido para explicártelo.

Desde el juez me era difícil, pero se acabó.

¿Cómo puedo creerte?

¿Cómo saber que no eres una asesina?

¿Y yo cómo puedo saber que no eres homosexual o yonqui?

Rebeca, no nos compliquemos la vida con esas preguntas.

Ni tú ni yo somos perfectos.

Con esta confesión me estoy poniendo en tus manos.

Podrías destruirme si quisieras.

Yo no quiero destruirte.

Entonces, cásate conmigo. Qué manía con casarse.

Rebeca, aunque te cueste admitirlo,

tú y yo hemos formado una familia.

Letal, por Dios, no me confundas más.

Me llamo Eduardo.

Me pides que me case contigo y no sé cómo te llamas.

Así. soy yo.

Mamá. "# Piensa en mí...

# cuando sufras".

"# Cuando llores... No puedo escucharla sin llorar.

# también... Es preciosa.

# piensa en mí. #".

"La actriz Becky del Páramo acaba de ser ingresada de urgencia

en la clínica Ruber

después de sufrir un infarto en el escenario del María Guerrero,

el teatro donde actuaba".

"Según ha declarado el doctor que la atiende,

la artista padece una angina de pecho,

aunque ella lo había ocultado hasta el último momento".

(Ladridos)

Rebeca, por fin...

¿Cómo está? Mal.

Ha preguntado por ti.

-Por favor, que no hable mucho, no debe esforzarse.

Soy el juez Domínguez. Encantada.

-Siéntese, por favor. Gracias.

Mamá.

Rebeca.

Cierra.

Mamá. Hija.

Qué alegría que ya estés libre.

No hay pruebas contra mí.

Y tú, calladita,...

pero a mí me tienes que decir la verdad.

Cuéntame la verdad.

No quiero morirme sin saberla.

(LLORA)

Yo le maté.

Supongo que no eres la única culpable.

No digas eso.

¿Por qué no me dijiste que estabas enferma?

Porque hubiera sido como hacerte un chantaje.

Me siento como si te hubiera matado a ti también.

No te culpes más, hija, que ya tienes bastante.

Rebeca.

Escúchame.

Dile al señor juez que entre.

¿Para qué? Dile que entre.

Tengo que hablar con él.

Quiere hablar con usted. Perdón. Me han llamado.

-Sí, padre.

Pase, por favor. Gracias.

Acérquese, señor juez.

No tenemos mucho tiempo.

Quería decirle...

que usted tenía razón.

Fui yo quien mató a Manuel.

Rebeca se acusó para protegerme.

Pero fui yo.

Estaba seguro.

¿Cómo ocurrió?

Lo hice con su pistola.

Pero no me obligue a darle más detalles.

No tengo tiempo.

Pero necesito alguna prueba.

¿Qué más prueba quiere?

Mamá, no hables más, por favor.

Y ahora que he cumplido con la justicia de los hombres,...

permítame cumplir con la de Dios.

Rebeca, llama al capellán, por favor.

Sí, mamá, sí.

No llores más, hija.

Padre, quiere confesarse.

-En su estado es una locura hablar.

-Si hay algo razonable en su estado, es que se confiese.

Buenas noches.

Buenas noches.

Padre, ¿qué se dice antes de confesarse?

Hace mucho que no lo hago.

Actualmente hay una introducción un poco larga,

pero yo creo que en este caso sobra.

¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas?

Era una niña.

Bueno...

Pues vamos a hacerlo como cuando eras una niña.

Ave María purísima.

Sin pecado concebida.

Padre, me acuso sobre todo de haber mentido.

Acabo de declararme culpable de la muerte de mi yerno

y no es cierto.

Yo no lo hice.

¿Por qué has mentido?

Para salvar a mi hija.

Pero si tu hija ha cometido una falta tan grave,

solo a Dios le corresponde salvarla a través de la confesión, no a ti.

Yo soy su madre y seguro que Dios lo entenderá.

En vida no le he dado nada.

Es justo que mi muerte le sirva de algo.

¿Estás arrepentida por haber mentido?

Pues no.

La verdad es que estoy muy contenta de haberlo hecho.

Tu intención es buena,

pero si quieres que Dios te absuelva,

debes arrepentirte.

Me arrepiento, padre,

de toda la infelicidad que he causado a mi alrededor.

Mamá.

Mamá.

Cuéntame lo que ocurrió.

No seas morbosa, mamá.

No es por morbo, hija mía.

Es que el juez no está muy convencido de mi confesión...

y temo que quiera volver a interrogarme.

Ya.

Bueno, pues...

Cuando llegué al chalé,

Manuel estaba dormido.

¿Cómo pudo dormirse

con la que tuvimos...?

Pues sí, estaba dormido.

En la mesita de noche

estaban mis pastillas junto a su pistola.

Cuando abrí el cajón, se despertó...

y yo le pregunté que cómo prefería verme morir.

de un tiro en la sien o de una sobredosis de calmantes.

¿Y qué dijo?

Dijo que quería perderme de vista, que el cómo le daba igual.

Ay, los hombres...

Total, que discutimos.

Mira, cuéntame lo más "heavy", hija.

Es lo que el juez querrá saber.

¿A qué distancia estaba cuando le disparaste?

¿Se cayó hacia delante o hacia atrás en la cama?

¿Qué ocurrió?

Todo eso, hija, que yo estoy vendida.

No te preocupes, te lo contaré todo.

No te canses.

Verás...

Yo ya estaba decidida a pegarme un tiro en la sien

cuando Manuel me dijo que no me atrevería.

Entonces, me ofusqué y disparé,...

pero no contra mí, sino contra él.

Él cayó bocarriba,...

pero yo no podía verle la cara, esa cara de sorpresa.

Entonces, le di la vuelta hacia este lado, hacia la derecha.

A pesar de que se había portado mal,

porque mira que se ha portado mal, mamá,...

a mí me dio mucha pena.

Porque nadie se merece un final así.

Rebeca.

Aprende a solucionar tus problemas con los hombres de otro modo.

Sí, mamá.

Sí.

Enséñame tú.

"Tercer misterio".

Jesucristo en la columna.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

-El pan nuestro dánosle hoy.

Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos

a nuestros deudores.

Y no nos dejes caer en la tentación. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia.

Bendita tú eres entre todas las mujeres.

-Santa María...

(Timbre)

No, déjelo, voy yo.

Venga a nosotros, pecadores...

¿Cómo está? Igual.

Rebeca.

Rebeca, debo decirte algo importante.

Ahora no, antes tengo que verla.

-Te está esperando. Llévame la maleta a mi habitación.

Voy a dejar el caso.

Voy a pedir una excedencia y me sustituirán enseguida.

No puedes hacerlo ahora que está resuelto.

Me siento muy implicado, no es ético.

Si tú te vas, esta pesadilla no acabará nunca.

No tengo pruebas contra ella.

No es el momento de ponerme a pedírselas.

Si quieres pruebas, te las daré.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

Mamá, he traído la maleta con mis cosas.

Qué bien.

Ya estamos viviendo juntas otra vez.

Sí.

¿Y la pistola?

La tengo aquí.

Dámela. Mamá, por favor.

¿Estás segura de que quieres hacerlo?

Sí.

No, así no.

Yo lo hice así.

Gracias.

Abre las ventanas.

Quiero ver la calle.

De pequeña, cuando vivíamos juntas,...

no podía dormirme hasta que no oía el ruido de tus tacones.

A lo lejos.

Perdiéndose por el pasillo

después de cerrar la puerta de mi habitación.

No me importaba a la hora que llegaras.

Yo te esperaba despierta...

hasta que oía tus tacones.

(LLORA)

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