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Niña. Dani, levanta.
Que te levantes, coño.
Dani, coño, levanta. ¿Qué pasa?
¿Sabes la hora que es?
Bueno, ya voy, ya voy.
¿Tú no te ibas a las seis?
Me he quedado dormido.
Ya veo, ya.
Cuidate, María.
Levántate.
Tía, me estoy haciendo pis.
¿En tu casa?
Pues déjame lavarme un poco.
Eso. Y luego desayunamos las dos juntas con papá.
Vale.
¿Esto es lo normal?
¿O esto cómo es?
¿Viene todas las noches? No.
Solo a veces.
Muy bien.
No tengo ni idea de lo que haces durante el día.
Ahora por lo menos sé lo que haces por las noches.
¿No se te ha ocurrido consultármelo?
Sí, por eso te lo consulto.
¿Puede quedarse a dormir?
No.
Pues eso. ¿Pues eso qué?
¿Puedes darme algo de dinero?
¿Para qué lo quieres?
Una pregunta.
¿Para gastarlo? ¿Y por qué no te lo ganas como todo el mundo?
Ya lo intento.
Pero no es tan sencillo.
Puedes trabajar conmigo en la tienda. Te lo he dicho muchas veces.
Mira, si no quieres no me des nada y ya está.
Ya me busco yo la vida.
¿Ah, sí?
¿Y cómo?
Ya lo sé.
Ya se me ocurrirá.
Pues ya se te puede ir ocurriendo.
Porque a partir de ahora no vas a recibir un duro más de mí. ¿Cómo?
Lo que has oído.
No me gusta la vida que llevas.
Puedes estudiar algo si quieres. O trabajar conmigo en la tienda. No
estar en la tienda. Te lo he dicho mil veces. Y yo no soporto ver cómo haces el
vago todo el día. Y que encima por las noches te traigas los tíos de casa.
Mira, tú verás lo que haces.
Pero a partir de ahora quiero que empieces a vivir como las personas
si no, no hay nada más que hablar.
Las personas normales también follan. Y gastan...
¿Vienes a cenar?
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Esta es la cocina completa.
Lavadora y nevera.
El salón comedor, exterior.
¿Y los muebles? Los muebles se quedan aquí, ¿eh? De aquí no puede salir nada.
El cuarto de baño, con ventana.
¿Y el dormitorio?
¡Qué olor!
Bueno, ¿y esta qué hace aquí?
Bueno, esta o este, lo que sea, que es chico o chica. Mira, ¿te qué te importa?
Hola.
Hola. Hola.
Bueno, que se lo quedan o no se lo quedan.
Pero, ¿tenemos que decirlo ahora?
Pues claro, yo no tengo toda la mañana.
¿Y las chicas? Estas chicas son cosa mía, se lo quedan o no.
¿Podemos llamarle luego? No, no pueden llamarme luego, tienen que decidirlo
ahora. ¿Tu cabeza?
Sí, sí.
Bueno. Pues muy bien. Así.
Mañana por la mañana a primera hora tienen el piso a su disposición.
A primera hora he dicho.
¿Te vas a llevar todo esto?
¿Me oyes?
Perdona, todo esto es mío. Te lo pienso dejar en la casera, tía.
El barriño este, ¿para qué coño lo quieres?
Pues para el apacho, yo qué sé.
Aquí hay que elegir. Toma, vete llevando esto.
Ojo, y la cafetera pase.
Pero la tabla esta.
Las jarritas no, que las acabo de comprar.
Los vasos.
No, estas no. Lo que me jode es que salga esto de la casera, tía.
Hola.
¿Qué tal?
Muy bien. ¿Qué hacéis?
Yo paro en el hospiz a la Trini, que se cree que nos vamos sin trailer.
¿Y has dicho ya que nos vamos de viaje?
Nos vamos de viaje, cielo.
¿Que os vais?
Sí.
A prosperar.
Porque dice la niña que esto es un cutrerío y hemos decidido irnos de viaje
hacernos ricas.
¿Qué?
Irnos a hacer ricas.
Ah, ya, ya, ya.
¿Cómo? Pues ya lo pensaremos cuando lleguemos.
Ah.
¿Cuando lleguéis a dónde?
Pues es verdad.
¿Dónde nos vamos, niña?
A hacernos ricas, ¿no?
Pues eso.
Ya, ya, ya, ya, ya.
Pero, a ver, ¿al norte, al sur, dónde?
¿Qué mejor?
Ah, yo sé.
Yo el sur lo conozco poco.
En el norte hace mucho frío, ¿no?
Sí. Pues al norte no.
Yo quiero ir a la playa.
Nos vamos a la playa.
A la playa.
Es lo más fuerte.
Hay que ver los sitios tan bonitos que hay.
Mira qué fuente, tía.
A mí me gusta más Cádiz.
Además, que ahí en Granada no hay playa.
Mira, qué bonito. ¿Y eso dónde es? Eso, Torremolinos, Málaga.
Málaga. Ahí es donde se corta el bacalao, tía, que yo lo he leído.
En Málaga la gente no curra.
Se tumban todo el año debajo de las palmeras. No curran mucho.
Tampoco se tumban debajo de las palmeras.
Claro, claro que no se tumban porque no hay.
Sí que hay, listilla.
Sí que hay.
En Málaga no hay palmeras. Pero vamos a ver, ¿vosotros habéis visto esto en
Málaga? Yo no.
¿Y tú?
Yo no, pero es que eso no tiene nada que ver con el ruido de las palmeras. Pues
entonces, ¿qué viste?
Y esa mierda.
Mira que te vas.
Sí.
Tú te vienes, ¿no?
¿Yo? Sí. Yo no. Bueno, yo no lo sé.
Que además yo digo en mi casa que me voy a hacerme rico por ahí y me parte la
cara. Pues no digas nada.
Pero si es que no sabéis ni dónde vais.
¿Qué? ¿Nos vamos? ¿Y los billetes?
¿Los billetes?
Los billetes están carísimos.
Si cogíamos coche los sábados por la tarde y nos íbamos por ahí a dar
Pero siempre lo devolvíamos el domingo por la noche.
Es muy fácil.
Cuando quieras te enseño, ¿vale? Vale.
Lo que pasa es que no sé conducir.
¿No sabéis? No.
Pues pasa adelante que te lo explico, si es facilísimo.
Mira, hay tres pedales, freno, acelerador y embrague. Esto es el cambio
marchas, el volante y el retrovisor.
Mete la primera, embragando.
Pero el retrovisor, mira el retrovisor.
Pero dale al embrague.
Ya está dado. Vale. ¿Viene alguien? No.
Ya no viene nadie.
Esto me recuerda cuando me escapaba de mi perno.
¿De mi perno?
Por ahí.
Fui a un tren y me iba por ahí.
Pero siempre me pescaban y me llevaban de vuelta.
Hasta los 16 años.
Que ya no me buscaron más.
¿Tu padre?
Pues... A mi padre no lo vi nunca.
Y a mi madre un poco, pero muy poquito.
¿Por qué?
Pues porque tenía muchas cosas que hacer, supongo.
¿Dónde está ahora?
La Edmadre no es lo más importante de mí.
¿Hay o no hay palmeras en Málaga?
Si es que siempre tengo razón y la gente se tumba debajo.
Trabajo por horas, reparto, distribución, buzoneo, por lo necesario
Eso, nos venimos de Valladolid para repartir publicidad. Vaya una mierda,
prosperar. Trabajo en casa tricotando.
Seleccionamos señoritas compañía Redax, 18 -25 años, con experiencia 500 .000
fijas. Solo necesitamos experiencia.
No seas tonta tía, que eso es de putas.
Hotel necesita animadoras. Buena presencia, imaginación e inglés.
¿Qué es eso?
Pues eso, buena presencia, imaginación e inglés.
Animadoras. Buena presencia tengo yo.
¿Inglés tú?
¿Sabes? Sí.
¿Y lo de la imaginación para qué?
Para que te inventes cosas, ¿no? Para que te ocurran ideas, supongo.
Pues vaya un morro, ¿para que te inventes el trabajo?
Hombre, inventarse el trabajo no.
Porque tampoco aquí nosotros tenemos ya un programa que está funcionando
habitualmente, ¿no?
Unas fiestas, hacer algún concurso, competiciones de deporte de ellos que
practicar. ¿Y podemos hacer excursiones y salidas?
Excursiones con mucho a la playa, ¿eh?
Pero bajo ningún concepto llevarlo a otros locales nocturnos, restaurantes.
no lo podemos hacer.
¿Por qué?
Pues porque después de tantos años en el hotel hemos logrado hacer imponer
nuestro lema, que es disponemos de toda la oferta de ocio necesaria para unas
vacaciones completas de los extranjeros que vienen a la Costa del Sol.
A ver, acercaros.
Pesaos. Venga.
Vosotros, los de este lado, sois el equipo A.
¿Cómo se decía?
Team A.
Pues eso, vosotros sois el team A y vosotros sois el team B.
Cuando yo diga ya... ¿Os queréis callar? Por favor, que luego nos enteráis.
Cuando yo diga ya, os tiráis a la piscina a por la piedra. Y el equipo que
traiga la piedra hacia el lado gana la botella de champán.
Vale.
¡Una!
6, 4, 5, 6, 7,
8, 9, 24, 7, 62, 62, 49.
3, 57, 2, 24, 17,
23. ¿Nadie canta bingo?
Pues a mí esta vida me encanta.
Pues a mí no. ¿No?
A ver, Trini, ¿cuándo has vivido tú así?
Yo nunca, pero...
No todo es comer, dormir y reírse de los guiris pringados del hotel.
Pues a mí me parece cojonudo.
Bueno, pues a mí no.
Y además, a mí esta habitación no me gusta.
A mí me gustaría una casa, casa.
Con su cuarto de estar, su mesa camilla, sus manteles y su plancha. Y alguien
que se preocupe por ti y por tu futuro.
¿Tú crees que a alguien le importa una mierda lo que a nosotras nos pasa? Que
haya planchado una casa no significa que cuiden de ti.
En mi casa había plancha.
¿Y quién planchaba?
Y además, a mí sí que me importa lo que te pase.
¿De verdad?
Pues claro.
Y por último, nuestros ganadores del tenis de mesa.
Finalmente, nuestro ganador del ping -pong está aquí, Frederic y Caro. Un
aplauso. Una gran mano para ellos, por favor.
Vamos, Timmy.
¿Tú conoces Madrid?
Sí.
Yo no. Tiene que ser bonito, ¿verdad?
No es ni bonito ni feo.
Mi padre lo llama el pueblón mancheo.
¿Por qué no vamos?
¿Para qué?
No se nos ha perdido nada allí.
Y además que ya me estoy hartando de tanto que ir y colorar.
¿Tú conoces a alguien en Madrid?
Sí, a mi madre.
¿Madre? ¿Y qué hace allí?
Vive. Ya, pero ¿qué hace?
Creo que tiene una peluquería.
¿Y cómo no me lo habías dicho antes?
¿El qué? Pues que tu madre estaba en Madrid.
¿Y qué más da? Hombre, claro que da. Si yo sé que tu madre está en Madrid, no me
empeño en venir a Málaga. Nos vamos directas para Madrid.
Anda, tía, cuéntame cosas de tu madre.
¿Cómo es? ¿Es buena?
Déjalo ya, Trini.
¿Vale? Que no tengo ganas de hablar de eso.
¿Por qué?
Pues porque no me apetece.
¿Pero por qué nunca quieres hablar de eso? ¿Qué te ha hecho?
Nada.
¿Entonces?
Pues eso.
Que no me ha hecho nada.
Es lo suficientemente egoísta como para no hacer nada a nadie, ni pensar en
nadie, ni aguantar a nadie. ¿Pero qué dices?
¿Quieres saber cómo es?
Sí. Muy bien.
Pues es borde, cínico, histérica, egoísta.
¿Entiendes? Mi madre es una completa hija de puta.
¿Tú crees que se puede hablar así de una madre gilipollas? ¿De qué vas?
¿Sabes yo cómo tengo que hablar de mi madre?
Déjame en paz.
Cállate, imbécil.
¡Que te calles!
Nada, no ha pasado.
¿Cómo es una madre que se marcha de casa y se la vuelve a saber una vez?
Tú no te preocupes, niña. Que no vamos a Madrid.
Ah, muy bien.
O sea, que no vamos a Madrid porque lo dices tú.
¿Por qué me dices eso?
Porque me estoy hartando.
Ayer había que irte a Madrid porque te salía a ti del moño. Y hoy no vamos por
lo mismo.
Yo no he dicho eso.
¿Cómo que no?
Acabas de decir que no vamos a Madrid. O estoy sorda.
Claro, pero porque tú no querías ir.
Pues a lo mejor ahora sí que quiero.
Fíjate.
Pero si no querías ir a ver a tu madre.
Yo no he dicho que vaya a ver a mi madre.
Madrid es muy grande.
Bueno, pues vamos a Madrid y nos vemos a tu madre, ¿vale?
Cojonudo. O sea, que no me puede dar a mí la gana de ver a mi madre.
Bueno, niña, a ver si te aclaras. ¿Quieres o no quieres?
Está cerrado. Vámonos.
Vámonos, Trini, que está cerrado.
Ay, no, tiene que haber alguien.
Espérate, ¿eh?
¿Ves?
¿No vas a dar un beso a tu madre?
Uy,
mi marido.
Hola. Uy, cuidado, cuidado.
Uy, cómo te he puesto.
¿Y qué haces aquí?
Hemos venido a verte.
¿Ah, sí?
Se lo he ocurrido a ella.
Ah, pues muy bien.
¿Habéis desayunado?
¿Tú qué quieres, este o este?
No, igual.
¿Tú quieres un croissant, Mariló?
No, no, a comer vosotras.
¿No quieres?
Luego me cojo un cuernito.
Ah, pues yo también.
Entonces estáis de viaje.
Sí, bueno, queríamos hacernos ricas.
¿Cómo?
Pues que queremos prosperar, buscarnos la vida, sacar pelas y...
¿Tenéis dónde quedaros?
Acabamos de llegar, todavía no lo hemos pensado. Pues muy bien, nos quedáis en
casa. No lo hemos pensado, pero ya lo pensaremos.
Parece hay un hotel, ¿no?
Mujer, ¿pero cómo te vas a quedar en un hotel teniendo la casa?
Sabes perfectamente que a mí los hoteles no me gustan.
Pues buscamos un piso, Trini. No hay problema.
Oye, de verdad, que a mí no me molesta nada. Yo tengo sitio en casa.
Que no.
Coge esta de terciopelo.
¿Cuál? Esta de las patas. Está rota.
Pero el respaldo, mira, no está por ahí.
Esta la arreglamos.
Esta está muy guay también.
¿Cuál?
Pues esa.
A ver.
No se aguarra, tía, que eso está... Tiene algo.
Tía, qué asco.
He visto una cuca de chesto y de gorda en el portal.
Póngalo por aquí.
¿Por aquí?
Pues yo no lo veo tan mal.
Cuando encontremos un par de cosillas más, listo.
Tía, esto no es prosperar ni es nada.
Hasta estaba mucho mejor mi casa.
Sí, pero cuando hablábamos de esto ya no era tu piso. Estábamos en la calle, ¿no
te acuerdas?
Así que sí que hemos prosperado.
Ahora buscamos un currito y ir a vivir.
A ver, pásame.
Seguro que la casa de Marilo es mucho más bonita y a ella no le importaba
Me da igual.
Yo no salgo de casa de mi padre y me meto en la de mi madre, joder.
Que no.
Oye, ¿no había un curro de esas para hacer en propio domicilio?
Sí.
Tricotando. Pues ya está, tricotamos.
No digas tonterías, ¿cómo vamos a tricotar? Pásame la otra.
Oye, si nos pagan no veo por qué no.
Pues porque uno no se puede poner a tricotar, así como así.
Pero tú sabes lo que es eso.
¿Sí? Te abro.
¿Quién es, marido?
Anda, que te ha faltado tiempo para decirle dónde vivimos.
Tía, me ha dicho que le hacía mucha ilusión venir a vernos. Ya.
¡Uy! ¡Oye, me giras!
Bueno,
¿se puede?
Sí, pasa.
¿Qué tal, bonita?
¿Qué? Sí, pero está mal.
¿Te gusta?
Está bien, hombre.
Hay que hacer una pequeña reforma, pero yo creo que tiene mucha luz.
Está bien.
A mí me gusta.
Uy, mira, esto es para vosotras.
Me lo regalaron hace tiempo, pero eso no lo es nada.
Es un mantel precioso.
Mira.
Muy mono.
Lo podemos usar de colcha mientras encontramos una mesa.
Es verdad.
Pues la próxima vez os traigo la mesa. ¿Seguro que la encuentro? No, déjalo. No
te moleste.
No, es verdad que justo tengo... Que lo dejes.
La mesa la buscamos nosotras. Pero cafeteras sí que tenemos. Si quieres
un cafecito, ¿vale?
No, no, no, de verdad. No, si voy deprisa.
Que va, que va, que no puedo.
No, si en realidad solo venía a invitaros a cenar. ¿Cuándo?
Pues esta noche a casa, si os parece bien. Sí, sí, sí. ¿A las nueve? Vale.
Adiós, niña. Te acompaño.
Adiós. Qué guapa.
Uy, qué guapo.
Adiós.
Hasta luego. Hasta luego.
Tía, habrá que ponerse guapas. Me dejas tu chaqueta, te dejo la de las
mariposas. Mali, ponte lo que quieras.
Yo no voy.
¿Por qué?
Porque no me apetece.
Pero es que ya nos esperan las dos.
Pues que espere.
¿Tú qué pasa? ¿Que nunca vas a dejar de estar enfadada con ella o qué? Yo no
estoy enfadada.
¿Entonces por qué no vas?
Porque no me da la gana.
Por fin llegamos al puente de Madrid.
Muy pronto voy a viajar por las calles con conocidos y romperme la
capa.
¿Qué piensas? ¿No me puedes conocer?
¿De dónde has salido tú?
¿De dónde has salido tú?
¿De dónde has salido tú?
¿De dónde has
salido tú?
¿Cómo te llamas, guapetón?
¿Tú, pitón? ¿Yo, pitón?
Yo no soy pitón.
Yo soy otro.
¿Qué?
Hay que ver la personalidad que tiene.
¿Verdad?
Mira, mira, yo creo que le gusta.
Oye, Trini, no te equivoques, ¿eh?
Ven para acá.
Espera un momento, ¿eh? Que tenemos que ayudar a aclarar algo.
Ven para acá.
Trini.
Trini.
Trini.
El chaval ha venido conmigo. Ya.
¿Y me despiertas para contármelo?
No.
Para que me dejes la cama.
Ah, muy bien. ¿Y yo dónde me meto?
Pues yo creo que con unos cojines de salón por aquí.
Tan ricamente, ¿no? ¿Cómo que tan ricamente? ¿Qué quieres, que duerma en
cocina? Pues sí.
Pues no, muy poco respeto me tienes tú.
¿Por qué no dormimos los tres en la cama? Yo no hago ruido.
Venga, Trini.
¿Te gusta mucho?
cariñoso. Ah, sí.
Pero no es que poco.
Pues tiene que serlo, porque los hombres que roncan mucho suelen ser más
cariñosos. Y este no veas.
Hola.
Buenas.
¿Sal café?
Sí.
Oye, niña, he pensado que como lo haces, te querrá hacer turismo. No se llama
Olaf. Tampoco sabemos si quiere hacer turismo.
¿Ah, no? ¿Y cómo se llama?
No lo sé.
Pues Olaf. Y como es extranjero, querrá hacer turismo.
Y de paso, si nosotras salimos un poco.
Y lo primero que tenemos que ver es el kilómetro hacer... Hola.
...de la Puerta del Sol y también ir al teleférico.
Yo quiero ir al teleférico.
Tú vete al telefónico si quieres.
Me parece que a la filla no vamos a quedar. ¿Verdad, bonito?
¿Y eso?
¿Por qué?
¿Cómo que por qué?
Pues porque me apetece.
¿Qué pasa, que quieres follártelo? Pues sí.
Pues follártelo.
A mí no me importa, yo me espero un rato.
Venga. ¿Te vas a quedar ahí?
A mí no me molestáis.
¿Qué pasa, que no te lo follas?
Pues no.
Pues me lo follo yo.
¿Pero qué dices, Trini? ¿Qué dices tú? No seas egoísta, no lo compartimos todo.
Perdona, Olaf está conmigo.
A ver, que lo decida él.
¿Qué pasa, que no nos da gusto?
Olaf, ¿quién te gusta más, ella o yo?
Claro,
que sí es muy fácil. Tú primera, yo después.
Y que él decida.
Si te da corte, yo me voy a la cocina, tía.
Es una neurálgica.
Pero tú has visto cómo me toca.
Tú has
visto. No le ha parecido que yo esté mal. O sea
que ya lo sabes, reina. Los tres juntitos.
Ay, qué horror, por favor. Qué horror.
Qué horror, por favor. No, mamá, es mucha. Dile que no se mueva.
Gorky de Rusia.
¿Sí? Claro.
¿Cómo que claro? Si no te estás enterando.
Gorky americano.
Mira, mira, mira la gente, mira la gente. Mira, mira, mira.
¿Dónde viven los reyes?
¿Dónde viven los reyes de España?
¿Y tu padre no te ha dicho por qué se fue a Mariló?
¿Qué va?
No le gustaba hablar de él.
Lo único que sé es que se marchó.
Pues ahora se lo puedes preguntar.
Paso de preguntarle nada.
¿Qué haces?
No me dejaste coger mis vasos y en casa no hay.
Pero tú quieres saber por qué se fue.
Sí. Pues entonces coges y se lo preguntas.
Pero que no le quiero preguntar nada.
Que me lo cuente ella.
Pero no seas cabezona. ¿Cómo te lo va a decir si no se lo preguntas?
Pero es que yo quiero saberlo, no preguntárselo.
A ver, es que no entiendes nada, ¿eh? Primir.
Pero que hay que entender. Cuando uno quiere saber algo, lo pregunta. Es que
hay otra manera, niña.
Joder, pero es que no es tan simple.
No te interese.
Si tienes algún problema conmigo, me lo dices. Nos damos cuatro hostias y el
asunto es terminado, ¿eh?
Me cobre esto, por favor.
Hola.
¿Me tomas aquí?
Siéntate y estoy contigo un momento, ¿eh?
Te pongo el secador.
¿A ti?
¿Estás bien?
Bueno.
¿Y qué, has venido a verme? ¿O a que te corte el pelo?
¿Por qué no querías estar?
¿Qué? ¿Por qué no querías estar?
¿Dónde? ¿Dónde vas a ir?
Pues me encanta.
Con papá y conmigo.
Mira, vamos a hacer una cosa.
Esperas a que termine con esta señora y nos vamos juntas y hablamos de lo que
quieras, ¿eh?
Es que solo quiero saber eso.
Mira, niña, no es ni el momento ni el lugar.
O sea que si me esperas un poquito salimos y hablamos.
Además, si no lo ibas a entender.
Vamos, vamos.
A mí lo que me gustaría es que fuésemos amigas.
Pero es que eres mi madre, ¿sabes?
Espera un momento.
Lola.
¿Dónde está Olaf?
Pues ahora ha salido.
¿A dónde?
No sé, no estaba cuando me he despertado.
¿De dónde ha podido ir?
A lo mejor hay suerte y ha salido a comprar el desayuno.
Vamos a esperarlo, ¿no?
Tía, ¿no te cuesta la espera que vuelva?
¿Y si no vuelve?
¿Por qué no va a volver?
¿Y por qué sí?
Pues porque no veo por qué no.
Pues porque a lo mejor se ha tenido que ir el muchacho. ¿A dónde?
Hay que ver lo cabezona que eres, ¿cómo lo voy a saber? Pues si no lo sabes,
¿por qué dices que se ha tenido que ir?
Pues porque se ha ido, ¿no lo ves?
Y digo yo que si se lo estaba pasando bien, que seguro que sí, es que se habrá
tenido que ir.
Es lo que tiene lo del ruso.
Lo mismo, nos ha dicho que se tenía que ir y no nos hemos enterado.
Lo mismo se ha vuelto a Rusia.
Pero como no sabemos nada, pues tampoco tenemos el disgusto, ¿no?
Es lo bueno que tiene lo del ruso también.
Así que como no sabemos nada, vamos a desayunar.
Menos mal que no te ha vuelto a Rusia.
La Trini decía que igual te había sido, ¿sabes?
¿Estás helado de frío?
Trini está helado de frío.
Abre.
Ya voy.
Hola, Trini.
Hola.
¿Vais a tomar más fruta?
Niña.
¿Qué quieres?
Hola.
¿Qué quieres?
Perdóneme.
Palada.
Perdón.
¿Quieres un cafelito?
¿Qué? Que si quieres un cafelito aparte de la banana.
Venga, yo lo hago. Si quieres te lo tomas y si no... Es
prontísimo. ¿Y con un mono dónde vas tú a estas horas?
¿Qué? Que lo mismo es que trabajas.
Trabajas. Qué suerte tienes. Porque hoy en día el trabajo está muy malo.
La niña y yo tuvimos un trabajo que era malísimo.
Diga ella lo que diga.
Pero estamos ahora peladas.
Y yo estoy encantada de que estés aquí, Olaf, ya lo sabes.
Pero eres el único que trabaja en casa y aquí no pones un clavo. Yo no entiendo.
Pues que colabores, que las bananas valen dinero, las manzanas, todo. Y tú
a la sopa boba.
La casa está gratis, o sea que colaborar un poquito podrías, ¿no?
Dinero, que pongas dinero.
Que pongas dinero.
¿Dinero? Eso mismo, claro.
Un poquito, si solo quiero que me des un poquito.
Sí, un poquito.
Pues este poquito también, ¿no?
Poquito, poquito.
Pues poquito, si necesito poquito, si es solo para la compra.
Bueno, con esto tengo de sobras.
¿Y el
siguiente?
¿Dónde? ¿Dalgo?
Buenas. ¿Y eso?
¿Te gusta?
El peinado lo ha escogido Mariló, pero el maquillaje yo... Mira, es de Malvas.
Me ha hecho un descuento a que te cagas.
Bien enrollada.
Estoy encantada.
Mariló ha dicho que podemos trabajar en la peluquería. Y yo me he pasado por
allí esta mañana y no es muy difícil.
Ah, ¿sí?
Pues yo paso a trabajar en la peluquería.
No pintamos nada allí.
Claro que pintamos. Es un curro como otro cualquiera. Y no es tu madre
Y además, a mí me gusta.
¿Cómo te va a gustar si no la conoces de nada? Claro que la conozco. Y además,
tú dices que no te gusta y tampoco la conoces mucho. Pues la conozco de sobra.
Además, eso es diferente.
No veo por qué va a ser diferente.
Pues a lo mejor porque es mi madre y no la tuya. Pues eso, como es tu madre,
pintamos. Y como tú dices que a ti no te gusta y yo digo que a mí sí y no la
conocemos, lo mejor que podemos hacer es ir a trabajar allí y así la conocemos.
¿Y qué te va a pagar?
Pues de momento nada, porque la mujer tiene mucho lío. Pero me ha dicho que
adelante sí.
Ya.
Además, a mí tampoco me va a hacer mucha falta.
Porque me voy a ir a vivir con ella.
¿Que te vas a su casa?
Sí.
Yo alucino, tía. ¿Cómo que alucino? Yo alucino.
Niña, yo no puedo seguir más tiempo durmiendo en la cocina.
Mariló tiene sitio de sobra.
Y a ella le parece bien.
Desde luego, Trini, eres un chollo, ¿eh?
La pagas porque te pongas un putón.
Te vas a poner a currar sin cobrar.
¿Y en su casa qué?
¿Te vas a poner a insistir en nada también?
Lo que a ti te pasa es que te jode que me lleve bien con ella. Que estás
eso es lo que te jode. ¿Cómo que me jode? ¿Eres imbécil o qué?
¡Ah!
¡Suéltame!
¡Suéltame! ¡Ah!
¡Suéltame!
Estoy pensando que si te vas a ir podríamos hacer una fiesta despedida.
Vale. ¿Te apetece?
Un montón.
Pues venga.
¿De verdad que no te importa que me vaya?
Claro que no, boba.
Voy haciendo la lista.
No envides a tantos.
Tía, si aquí no vamos a caber más de cuatro gatos.
Vete a la calle y me buscas un churri que tú ya tienes, yo compro alcohol y a
beber, tía, que son dos días y total.
¿No?
Hola, dáfalo.
Un poquito.
¿Pero qué me has traído si no ha vuelto nada?
Se llama Pepe.
Hola, Pepe. Hola.
Qué pequeño eres, Pepe.
Tú lo que tienes es hambre.
Bueno... Siéntate ahí, anda, que te preparo algo.
Bebe.
¿Bueno?
¿Qué te parece mi amiga?
Una bomba.
Este es Pepe. Pepe, hola.
No estás de rojo tú, ¿no?
No, un poquito francés.
¿Esto para ti?
Niña, ¿ya has dicho ya que me voy?
Que te viste va bonito.
Nos quedamos solos. Pero, ¿te vas de Madrid?
¿Qué va? Me voy a casa de Mariló.
Es que esto de dormir en la cocina es un cutrerío.
Y Mariló tiene una casa muy bonita, muy grande y a ella no le importa.
¿Quién es Mariló?
¿Mariló?
¿Quién es?
Mariló. ¿Mariló?
No, no, no. ¿Qué mamona?
Qué detalle, tía.
Hola.
Hola.
¿Dónde dejo esto?
Ahí. Pasa.
Hola.
Yo soy Mariló.
Encantado. Hola.
¿Pero tú estás fijo?
No, no, no estoy fijo. Estoy de refuerzo. Me llaman cuando necesitan
gente. Las bodas y las comuniones, yo me las trago todas.
¿Tienes un limón? Sí, espera un momento.
Pues a mí el trabajo de camarera no me gusta nada.
¿Pero tú también eres camarera?
No, ahora no, pero mi buen curro que me he pegado. A mí tampoco me gusta, ¿eh?
Nada.
A mí lo que me gustaría sería cantar.
¿Qué me dices?
¿Tú cantas?
Sí. ¿Y qué cantas? De todo.
Bueno, me gusta más la canción romántica, pero puedo cantar todo.
Qué gracia, cántate algo.
Que no, que me da mucho corte.
Venga, dándote una, porfa.
Cuando era pequeño, qué alegría, jugando a la guerra,
noche y día, saltando una perja, verte a ti y así en
tus ojos algo nuevo descubrí. ¡Qué bonito!
Me encanta.
Es precioso.
Me encanta.
Mira.
Es bonito, ¿eh? Pues pruébatelo.
Ven, yo te ayudo.
Mira esto.
¿Te ha gustado de verdad?
Es muy bonito, me ha encantado.
Esto es un cóctel que ha preparado Pepito.
Bueno,
pues venga, vamos a brindar.
Venga. Darubia. Darubia.
Darubia. Darubia. Darubia.
Darubia. Darubia.
Darubia.
Darubia.
Darubia.
Esa es mi enamorada de Olal.
Sí. Qué bien.
Yo nunca he estado enamorada de tu padre.
¿Por qué te casaste?
¿Lo has dado a tu padre?
No.
Pues porque estaba embarazada.
Y porque la familia se empeñó en casarnos. Y porque tu padre se empeñó en
casarnos. Por eso me casé.
Es que tu padre y yo no teníamos nada en común. Ni siquiera un solo amigo.
Él estaba siempre en la tienda o contigo.
Luego, cuando me salió el trabajo en Madrid, él se negó a venir.
Tampoco pienso que venías conmigo.
¿Por qué no me has llamado nunca?
Hombre... Eso es un poco más difícil de explicar.
No sé, yo cuando empecé a trabajar en Madrid, pues aquí lo sentí quedando un
poquito lejos.
Y a medida que pasaba el tiempo, pues, no sé, cada vez se me hacía más difícil.
No sé si me entiendes.
Pues no lo sé.
Mira,
mira, mira, mira.
¿Y tú sales con alguien?
Ahora no.
He vivido con uno varios años, pero... Pero lo hemos dejado.
¿Por qué?
Bueno, pues no sé, supongo que... Se acabó.
Y porque yo no valgo para vivir con nadie.
¿Qué vamos a hacer?
Bueno, yo soy así.
Joder, es más guay.
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¡Gracias!
Pero si esto no tiene mi jarrón.
Vamos con un jarróncito.
Sí, claro, y un atelier. No te jodas, es tanto carísimo, Pepe.
Como es tanto.
Una flor es un jarróncito. Pero ¿por qué no se lo compras tú?
¿O te lo compras yo? A mí Dios.
Buenos días, señoritas.
Anda. ¿Está la niña?
Sí. Hola.
Señoritos, pitos, señoritos.
¿Y el tío ya habla como Dios manda o qué?
Qué va, solo sabe placer.
Hola,
Pepito. ¿Qué tal? Qué guapísima estás.
Igual parece que estáis guapos.
Mira,
yo soy ruso mascovita.
¿Usted? Yo no, yo con blónica.
¿Cómo está Marilo? Muy bien, tiene una casa preciosa.
Televisión, vídeo y tengo hasta un cuarto para mí sola.
Qué bien.
Estoy muy contenta. ¿Y el trabajo qué tal?
El trabajo lo mejor.
Estoy... Bueno, me encanta, he aprendido un montón. Mira, esto de princesa me lo
he hecho yo.
Estoy todo el día allí lavando cabezas, poniendo tintes.
Lo que pasa es que cortar no me deja Marilu todavía.
Me tienes que hacer un favor.
¿Cuál?
Dejarme algo de pasta.
Tía, no tengo un duro.
No. Es que Marilu dice que todo el dinero que tiene lo ha de guardar, que
planes. ¿Cómo planes?
Sí,
me ha dicho que mañana nos invita a comer en su casa y nos lo cuenta a
que a mí sola no me lo ha querido contar.
Moscú u otras ciudades de la URSS.
Ciudades. Ciudades de la URSS.
Y lo ha preparado de pinto. ¿Tú qué te piensas? ¿Que le vamos a invitar a una
pizza congelada?
¿No? ¿A una pizza congelada? No. Sí, un no. Diga.
No. Pizza no.
Pinto. Tenemos que hacer una cosa manual.
Patata.
¿Patata?
Pues hay patata en el penún previsto porque la sé pelado yo.
No falta más.
Bueno.
¿Cuál es ese plan que tienes?
Ah, sí.
Hacerme rica.
Anda, como nosotras.
Igual. ¿Para saltar un banco o qué?
No, no hace falta.
Yo tengo una idea mucho mejor.
Y es legal.
¿Ricas y legal?
Imposible.
Imposible, ¿no?
Con una terraza.
¿Cómo una terraza?
Una terraza de copas. ¿Un chiringuito?
Sí, digamos que es un chiringuito, pero es como...
Una cosa así de madera, muy maja, con música, todo, no sé. Eran unos amigos
Y bueno, la habían puesto en venta y yo cerró los ojos y ahí voy.
¿Y la peluquería?
Va, la peluquería no es negocio.
¿Tú conoces a alguien que vaya de peluquería en peluquería?
No. Ni nadie.
Sin embargo, todo el mundo va de bar en bar tomándose copas, ¿no?
Y más en verano.
Mira, si juntas toda esa gente, es muchísimo más que toda la clientela fija
pueda tener yo en todo el año.
Si funciona bien, puedes vivir el resto del año sin trabajar.
Pero claro, yo todo esto no lo puedo poner en marcha sola.
Yo necesito socios.
Por eso había pensado en vosotros.
¿Nosotros de socios? Sí. Pues si no tenemos ni un duro. ¿Qué más da?
Pepe Zamparo.
Yo no sé dónde voy a dormir la semana que viene.
¿Y a la Trini no la pagas?
Pero vosotros no tenéis que poner dinero si ya lo hago yo.
Vosotros ponéis la mano de obra.
¿Y por qué no contratas camareros?
Eja, ahora mismo yo no puedo pagar a nadie.
Mira, solo si los camareros son también dueños es posible empezar con este
negocio, pero sin arriesgar tantísimo dinero.
Eso es verdad.
Claro, ¿no creéis que es rica?
Pues aquí está vuestra oportunidad.
¿Trabajaréis en vuestro propio negocio o qué os parece?
No sé, yo es que no entiendo por qué nos lo cuentas a nosotros.
Porque tú misma has dicho que no tenéis trabajo ni nada mejor que hacer.
La gente que yo conozco tiene familia. Bueno, y aparte de que me pediría un
sueldo, ¿qué me echas tú a saber?
Yo no nos puedo pagar.
Bueno, y sobre todo, que me gustaría que pasáramos el verano juntas.
¿Tú qué dices, Pepe? No, a mí no me parece mal.
Yo la verdad es que nunca he tenido así un trabajo propio.
Sí. Sí.
Pero, pero, espera.
¿Cómo, cómo? ¿Dónde era exactamente?
Antes te lo he dicho. Mira, a ver. Sí.
A venir. Aquí está, mira.
Trini, Pepe, Mariló, ya.
Y ti, te quieres venir.
¿Te apetece?
Sí, y ya.
Sí.
¿No se puede?
¿Por qué no puedes?
¿Por qué?
Ah, no, no, no.
Yo quiero.
¿Quieres? Todo.
¿Cómo que todo?
Mucho.
¿Dónde?
Yo sé que te quiero mucho.
¿En dónde?
En el sur, en la playa.
¿Entonces qué? ¿Te vienes?
No me acuerdo.
Vete a la mierda.
¿Entonces sí?
Será un placer acompañarles.
¿Pero tú le habías dicho que nos íbamos?
Igual es que no te entendió.
Pero es que aunque no lo hubiese entendido habría vuelto a casa, ¿no?
día. ¿Cuántos días dices?
Tres.
Estaría en casa.
Pues igual se piensa que nos hemos ido.
¿Se lo explicaste bien?
Igual es que no quiere venir.
No sé, Cari.
¿Cómo no va a querer venir?
Podemos ir a buscarle.
¿Tú sabes dónde trabaja?
Bueno, la casa que vivía antes, antes de vivir con vosotras.
Bueno, o si tiene algún amigo. ¿No conoces a ningún amigo suyo? Es lo que
lo del ruso. Es que no lo entendemos.
Lo mismo ahora sí que se ha vuelto ruso.
Mira, esperamos unos días a que aparezca.
¿Dónde vas?
No lo sé.
A buscarle.
Adornaba con orlas.
Puñetas.
No, empieza por O.
Puñetas cabe perfectamente.
Sí, pero no, pero empieza por O.
Espera, or está ya.
Or -la -va. Niña, no lo pienses más.
Es que no lo entiendo, hostia, no lo entiendo.
Es que no hay nada que entender.
Un buen día tú te encuentras con alguien y estás muy bien, y eso se acaba.
¿Por qué se acaba?
Porque se acaba y ya está.
Anda que no me ha pasado a mí veces.
No digas eso.
Le ha podido pasar cualquier cosa.
¿Qué le va a pasar?
Que si la gente no desaparece así como así, le han podido deportar o... Mira,
cuando uno que tiene que venir no viene y luego sigue sin venir, es que ya no
viene. Y así pasa siempre.
No viene a hablar, pero en cambio viene perrito, que es un amor.
¿Tú no decías que había que ser operativo sin prosperar y todo eso?
Pues estar dándole vueltas y vueltas y vueltas no es ni prosperar, ni ser
operativo, ni nada.
¿Qué haces?
Me voy a Madrid.
¿A Madrid para qué?
Para ver a Olaf. Ay, ¿te vas así sin decir nada? ¿Para qué te voy a decir
Si no lo entiendes. ¿Qué pasa, que soy tonta?
¿Qué es lo que hay que entender? A ver.
Que no quiero ir a ningún sitio sin Olaf.
Hasta que no entiendas nada eres tuya.
Vamos a ver.
¡No seas imbécil que vamos a perder el tren! ¡Que me voy a Madrid, Crini!
¿Pero se puede saber qué vas a hacer allí? Ya te lo he dicho.
Buscar a Olaf.
A ver si te enteras de una puta vez que Olaf se ha ido. Que se ha marchado.
¿Estás entrando?
Sí.
¿Qué haces aquí?
¿Tú qué crees?
¿Y Pepe?
¿Y Pepe? En el tren.
Con mi ropa, con mis cosas, con todo. Oye, que yo no tengo la culpa, ¿eh?
Ah, no. La tengo yo. Yo no te he dicho que te bajaras del tren. Como vaya, te
parto la cara. Si tienes que bajar del tren es porque te ha dado la gana.
Porque yo no te lo he pedido.
Eres lo más egoísta que me he hecho hablar.
¿Y para qué vienes?
¿Cómo que a qué vienes?
A que me preocupo por ti para que no hagas porquerías. ¿Te preocupas, eh?
Pues ya ve lo que te ha importado que no viniera a hablar.
Mira, piensa lo que te dé la gana, porque no pienso hacer ni esto más por
¿Sabes? Me largo. Por mí como si te mueres ahí.
¡Imbécil!
¿Qué vas a hacer?
Seguir a dedo. ¿Qué quieres que haga?
A lo mejor Pepe se baja a la siguiente estación y te espera.
A lo mejor vuelve a por ti. A lo mejor, si no te hubieses bajado, esto no habría
pasado, mona. Pues si me hubieras dejado en paz esperándolo, tampoco.
Niña, tú eres gilipollas.
¿Pero tú te crees que yo me hubiese ido con Mariló y con Pepe dejándote sola en
Madrid? ¿Sin dinero?
Porque vamos, a ver si te piensas que a mí me importa una mierda la tontería esa
de irnos a hacer ricas. Si no, vamos juntas.
¿A dónde vas? Voy a tiempo.
Sube. Espera un momento.
Un momento, por favor.
¡Qué susto! Pensaba que te habías... Antonio.
¿Qué?
Esto tampoco.
Sí, es que no sé nada. Prueba, prueba.
Es que lo estoy probando, pero no entiendo.
presiento que tú estás en esa estrella el gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía y siempre serás
En mi mirar, lágrima clara de primavera, el
gato que está en la oscuridad, sabe que es mi alma.
Pepe, hazme tú la caja, ¿vale?
Vale, vale, vale.
Parece que se me ha pasado un poquito.
Oye, oye, vamos a brindar, que hay motivos de sobra.
Por Pepe, que es la estrella de la terraza.
Ya
lo
recuerdo.
Pepe, tú más que la cocina, deberías dedicarte a la canción.
Seguro que triunfabas.
Ya triunfo.
¿Pero en serio?
No, no, no, en serio no.
Seguro que no me lo pasaba bien.
A mí me gusta hacer más cosas diferentes, cambiar un poco.
Si haces algo bien, luego todo el mundo anda pidiendo que lo hagas mejor y a mí
eso me agota. No, no, no, pero lo tuyo es un arte no porque lo hagas bien, sino
porque lo parece.
¿Cómo?
No entiendo eso.
Pues mira, es cuestión de hacer las cosas como si no llevase toda la vida
haciéndolas. Sin dudar.
Más hace Pepe, con toda la decisión del mundo.
O sea que canto mal, ¿no?
Que no, que no quiero decir eso, tonto. No. Que no.
Mira, las haces así con decisión.
Y aunque te salga mal, pues no es que esté mal.
Sino que simplemente es así.
Mira, por ejemplo, Trini.
Tú el otro día serviste un mojito desastroso.
Y lo serviste con cara de culpabilidad. Eso no puede ser.
Mira, tú preparas el mojito que te sale mal. Pues le cambias de nombre y
andando. Ya, pero que me pedí un mojito que era un mojito. Bueno, a ese de
momento le dices que no tenemos mojitos.
Sino que tenemos este otro Harry White que está muchísimo mejor.
Ay, el Harry White me encanta.
No, bueno, lo que se te ocurra. No, el Harry White me encanta. Bueno, pues
White. No tiene por qué enterarse nadie.
Hay cosas que están mal, aunque tú digas que son así.
Las cosas no están ni bien ni mal. Las cosas son como son y punto.
¿Verdad, Manilo?
Las cosas no son trini. Las cosas están de una manera o de otra.
Ya, pero es que para ti siempre están mal. Para ti todo es muy simple, ¿no?
¿Cómo es que lo que las cosas son lo que son? ¿Y qué le pasa a eso? A ver. Pues
que es la tontería más grande que has hecho en tu vida. ¿Ah, sí? Sí.
A ver, ¿qué te pasa?
¿Por qué no estás contenta, tía? Tenemos casa, trabajo, amar y lo.
Estamos mucho mejor que antes.
Mira, guapa.
A mí lo único que me importa es ganar pasta.
Si estoy contenta no es mi problema.
Así que déjame traerla.
¿Sabes cuál es tu problema? Que sigues colgada por Ola.
Y eso no tiene solución.
Eso no tiene nada que ver.
Ya.
¿Y esto?
Es un regalo.
Bueno, ¿qué tal? No me lo veo. Está muy bien.
Buenas. Hola.
¿Quién se baña?
Hace frío para bañarse ahora.
¿No hace frío?
Mira, estoy sin bañador. Pero es que yo he traído para todos.
A ver.
Este para Mariló. ¿Para mí?
Este para la niña.
Y tú no te rías porque a ti también te he traído uno de marcar paquete, que a
te va muy bien. No, no, no, de nadador no, ¿eh?
Oye, pero todo esto... Están carísimos. No los traigo y no te puedes bañar.
Y este para mí, que es buenísimo.
Pues yo lo he pensado muchas veces.
Hombre, no te digo muchos, pero uno... ¿No te gustaría?
No, no me lo he pensado mucho.
Un pepito.
Como tú.
¿No te imaginas de abuelo amarelo?
Amarelo no.
¿No se te ocurrirá contar a tu padre que estás trabajando conmigo, no?
¿Por qué?
Porque no te falta que se lo digas, por eso.
¿Y qué más da?
Hombre, ahora estamos juntas y yo estoy encantada, de verdad. Pero no me mezcles
las cosas, ¿eh?
Que tú y yo seamos amigas no incluye para nada a tu padre.
Lo que yo le diga es cosa mía.
¿Y mía?
¡No, chorro!
¿Qué has comprado? Mira.
Hoy te he traído una cosita, mira.
Mira a ver qué te parece esto.
Cómo te queda.
¿Y esto?
¡Oh, qué bonito!
Este es precioso.
¿Y por qué no te lo pruebas?
¿Y estas chaquetitas es igual?
Son muy ricos. Mira.
¡Ja, pero porque la pruebo muy con desgracia!
Está todo así.
Oye, pero ¿por qué no me escucháis?
Somos ricos. Pepe, recoge todo eso que ya debería estar en el banco, ¿eh?
Ricos, somos ricos.
Niña, que dice Pepe que somos ricas.
¿Cómo? Que somos ricas. Ala, venga, no digas más tonterías. Y tú recoge todo
eso, Pepe. ¿Cómo de ricas?
Millonarias, millonarias no somos, pero un poquito ricas sí. Aquí tiene que
haber un millón y en caja... En caja nada.
En caja nada, porque lo que hay en caja es para pagar las facturas y el
alquiler, Pepe.
Pero eso ya lo he tenido en cuenta.
Muy bien, pues vamos a repartir.
¿A cuánto toca, amor?
A ver, a ver, a ver.
¿Pero es de broma o qué?
¿Aquí quién ha hablado de repartir, Pepe?
Pues yo no he dicho nada.
Ah. Oye, ¿no somos ricos?
¿Y no nos lo hemos currado todos?
Pues eso, a repartir. No digas estupideces, niña, ¿eh? No digas
¿Cómo que estupideces? Vamos a ver. Aquí, de momento, no somos ricos nadie.
Y este dinero está gastado ya de antemano.
Otra cosa es que queráis algún dinero, pero a cuenta, claro, porque es que yo
he recuperado un solo duro de lo que he puesto.
No me miréis con esa cara.
Vamos a ver.
O yo estoy muy equivocada o estáis viviendo de mi dinero.
Estáis comiendo de lo mío y estáis trabajando en mi terraza, ¿o no? Pero es
tú habías dicho que éramos una sociedad, Mariló.
Claro que sí.
Y lo he.
Y haremos cuentas, pero una vez que termine el verano, ¿no? ¿En eso hemos
quedado o no? Pero es que la sociedad es lo que los socios opinan. Bueno, vamos
a ver. Yo lo he leído. Es la sociedad.
La mayor accionista soy yo.
Entonces, si no os importa, yo decido, ¿vale?
Mi marido, eso no es justo. ¿Cómo que no es justo? ¿Cómo que no es justo? Pepe,
ya está bien.
A ver, ¿quién paga las facturas en esta casa?
¿Y las de la terraza quién las paga? ¿Y quién trabaja en la terraza?
El marido no tiene razón en todo.
También es un poco precipitado ponerse a repartir ahora.
Bueno, no, no hay por qué.
... ... ... ... ... ...
...
Nada más, tres cervezas.
Niña, he visto un filete que lo mismo te apetece.
Le he dicho que hace mucho que no comes carne.
¡Cristian!
Trini, no me lo vuelvas a hacer, ¿eh?
¿Me oyes?
¿Qué pasa?
Nada Que la actriz se ha propuesto que me coma aquí el filete.
¿No está mal?
No.
No está.
¿Entendido?
No puedo.
Pero no te compliques la vida.
Si el amor de tu vida no está y hay otro, pues vas con ese otro y ya está.
Pero soy un poco putón, ¿no?
No, no, no soy un poco putón.
Intento ser práctico y no llevar la contraria. ¿Y lo de Mariló qué es? ¿Por
llevarle la contraria?
¿Qué pasa?
¡Qué mierda! Este está enamorado de Mariló.
¿Qué estás diciendo? ¿Qué no?
Pues si te estoy viendo a darte el pico con ella.
No entiendes nada, no entiendes nada. ¿Pero te crees que soy gilipollas? Dame
bolso. Trini, escúchame un momento. ¡Que te calles, coño! ¡Dame el bolso!
No te escucho nada. ¿Dónde vas con el bolso? ¡Que te vayas a la mierda!
Trini, por favor, escúchame.
¿Por qué no haces nada? ¡Que te calles!
Helada de frío.
Tengo una sorpresa.
Tu parte.
¿Esto?
¿Me lo han dado ellos?
La caja de Iber.
¿Sabes lo que más me duele de todo esto?
No es lo de Pepe.
Es que Marilu ya sé que no era mi madre, pero... Para mí como si no fuera.
Es que Marilu no quiere ser la madre de nadie.
¿Sabes lo que podíamos hacer?
Irnos de viaje hasta fundirnos las pelas.
Podíamos ir a la India o a Nueva York.
Bueno, Venecia debe ser chulísimo.
Yo me voy a Madrid.
¿Quieres venir conmigo?
¿A Madrid otra vez?
¿Y eso por qué?
A buscar hola.
¿No seas cabezona con hola?
Quería muchísimo.
No vino, tuvo que ser por algo.
¿Y tú?
¿Qué vas a hacer?
Yo... voy a tener un niño.
¿Se hace embarazada?
No, no ahora, hijo.
Pero no sé, ya que no he tenido madre, me apetece hacerlo.
Me parece muy bien.
¿Tú crees que soy una buena madre?
Hombre, no me cabe la menor duda.
¡Ay, ay, ay!
¡Gracias!
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