All language subtitles for 2014 - Canon - Fidelidad al Limite

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Original subtitles

La verdad es que yo nunca he creído en eso que llaman amor eterno. Bueno,

ni en la pareja estable.

Pero con Julián y con Mariana, mis teorías se sacudieron.

Estamos en los albores del nuevo milenio, en muchos lugares del mundo ya

recibido al 2000, en Egipto, en París, en Londres y aquí en México. Estamos a

menos de cuatro minutos de recibir al 2000, una ocasión única en la vida.

a disfrutarlo, vamos a gozarlo. Yo no olvido al año viejo.

Porque me ha dejado cosas muy buenas Que yo no olvido, no, no, no al año viejo

Porque me ha dejado cosas muy buenas

¿A dónde van?

Ay,

para celebrar, papá. ¿Dónde crees?

Me voy a llevar esto.

Ahora te la regreso por tu espacia, pero te la regreso.

Fue en la noche del milenio.

Las pasiones y las desgracias ya estaban ahí.

Con ellos.

Sin siquiera tocar a la puerta.

No duran nada estas madres. No duran nada. Hay que pedirle.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

el azar hizo de las suyas para que Mariana, pasante de arquitectura, y

fotógrafo y corresponsal de guerra, se encontraran ese día.

A Mariana, su director de tesis, le había cancelado una cita a última hora y

decidió acompañar al grupo de los cursos de verano.

Julián recién había regresado de Salvador, donde la guerra estaba en

apogeo. Esa mañana se fue a Coetzalan a buscar algo de paz.

Por su cámara aparecían rostros felices.

Lo que no esperaba es que se le apareciera el de ella.

Y de mi amiga Mariana.

No, no, por favor, no.

No, no, no. No, no, no.

No, por favor, no.

Julián, Julián, Julián, tranquilo un momento, está bien.

¿Qué?

¿Qué te trae?

No, no, no.

Perdóname, no sé qué me pasa.

Ni te hagas, ¿eh?

Que hoy a ti te toca lavar los platos, gordita. Oye, claro que no. Quedamos que

dos días cada semana. Así que te toca a ti esta mañana.

¿Sabes qué, mi hija?

¿Tu hermana tiene razón? Yo escuché cuando quedaste con ella la semana

Si es que te me pones a lavar los platos, ¿eh?

Pues sí.

Lo que pasa es que se la quiere dar de grande.

A ver, a ver. Tú te callas. A ti nadie te pidió, ¿no?

Termina de desayunar, nos va a dejar el camión.

Señora. Ay, Aurelia. Ay, disculpe, pero hay huelga de combis.

Pero ahorita me apuro y ya va a verte.

Aurelia, no seas malita, lava los platos tú, por favor. Es que ya llegó el joven

de la escuela. Lávalo, te toca a ti. Mamá, nos va a dejar.

No, hombre, Aurelia, eres la felicidad de este hogar, caray. Eres la felicidad

de este hogar, caray.

Ni creas que se me olvida, mañana te toca lavarlos a ti. Ay, espérame.

Se llevó justo el tiempo para salvarnos.

Pero afortunadamente el Ministerio Público me conocía y resultó rápido.

Después de cinco años de terapia, lo que me asombra es que llegues entero a las

sesiones.

Es que no entiendo.

No entiendo. Están cosas horribles.

En guerras, terremotos.

Cosas realmente horrendas.

Y siempre con una seguridad.

Se veía racional, como si mi cámara fuera un escudo protector.

Pero esta vez sentí terror.

Terror de que me fueran a quemar a mí también, ¿entiendes?

Terror, como un niño chiquito me puso.

Pero no saliste corriendo.

Tú escogiste tu trabajo.

Lleno de riesgos, por algo será.

Tú dime, doctora.

De eso vengo a terapia.

Creo que soy un adicto a la adrenalina.

¿Y las pesadillas recurrentes?

El miedo a que Mariana tenga un accidente de tránsito.

Que a tus hijos les pase algo horrible.

Vives de captar instantes.

Pero en un instante la vida cambia.

Como a tu papá, que se le fue la vida en un instante.

Temes y adoras los instantes.

¿Y qué instante más terrible que el que tú te mueras y los dejes solos?

El fuego te da terror, Julián.

¿De qué hora hablando lo veo así? Lo siento.

Se acabó el tiempo.

Llegaste tarde.

Nos vemos el viernes.

¿Hasta dónde dos personas se pueden poseer la una a la otra?

¿Hasta dónde pueden saber lo que el otro desea, lo que piensa, lo que

siente?

¿Hasta dónde el placer del otro es el propio placer?

Cuando Julián encontró los viejos negativos en casa de sus suegros, Sintió

se apoderaba de lo único que no poseía de Mariana.

Su infancia.

Cuando vio esos enormes ojos negros en el dulce rostro de esa niña, no sintió

alegría.

Quizás envidia.

Ahí estaba yo al lado de Mariana.

Cantando con todos.

Las fotos engañaron a Julián.

¿Cómo decirle que no fue así?

Que no fue feliz del todo.

Que esa niña también me escondía los dolores de la niñez.

Buenos días.

Hola, hola. Hola, buenos días, Silvia.

¿Cómo está? Buen día.

Menos mal que llegas. El hombre llegó hace rato, está adentro con Ramón.

Y hoy, pareciera como que la cosa no le gusta mucho.

No, no, no, Ramoncito, no, no, la verdad no.

No, este concepto de los baños integrados con las habitaciones, como

Ni me gusta ni lo entiendo, la verdad.

Yo se lo puedo explicar.

¿El ingeniero Betanzos?

Sí, servidor.

Soy Mariana González.

¿Mariana? Sí. Ah, mucho gusto. Ya me habían hablado sus socios de usted, de

talento.

Bueno, verá, ingeniero, el concepto interior es mío. Me siento muy orgullosa

él, así que espero poder convencerle.

Bueno, soy difícil de convencer, pero la escucho.

Bueno, voy a hacer mi luchita.

Este es el aspecto exterior de las villas. ¿Usted estuvo de acuerdo con el

concepto marroquí?

Sí. Sí, lo que no me gusta mucho es esto de que los baños no tengan paredes y

que los divida solamente un jardín entre las recámaras y eso como que...

como que no tienen intimidad, ¿no cree?

¿Conoce usted Marruecos?

Claro, sí, he estado varias veces.

¿Recuerda sus interiores?

El juego de texturas en los muros.

Las fuentes dentro de las habitaciones, la sensualidad siempre presente.

Bueno, digamos que eso es lo que logramos manteniendo el estilo marroquí.

Pensamos que nuestros posibles compradores son adultos contemporáneos

de un refugio vacacional como este. Un lugar fresco, sensual, algo irreverente.

Y la intimidad está cuidada porque visualmente no hay contacto aún siendo

mismo espacio.

¿No se siente atraído por la posibilidad innovadora que le proponga el

ingeniero?

Pues sí.

Sí, sí, la voy a tener que pensar, ¿eh? Pero... Bueno, lo voy a pensar.

Bueno, y ya que vamos a trabajar juntos, ¿por qué no rompemos las formalidades?

Yo soy Javier.

Bueno, ya sabes yo, Mariana, y es un placer trabajar para ti.

Gracias.

Cuídate.

Igualmente.

Muy bien, ¿no?

Quiero que me publiquen el texto como yo se los mandé.

Exactamente eso es lo que no quiero que publiquen.

No quiero que mencionen a la policía.

Y mucho menos que la policía me salvó.

Mira, hagamos una cosa.

O me lo publican como yo quiero, o me devuelven las fotos.

¿Ok?

Para Julián las fotos eran los fantasmas del pasado que siempre volvían.

Decía que a veces era mejor guardarlas en el cajón para que se añejaran, para

degustarlas después, como se degusta un buen vino.

Usted, jovencito, a dormir.

Mañana tiene colegio.

Y tú, Miguel, ve nada más como me rija en el cuarto.

Parece que el que tiene nueve años eres tú.

¡Cuán mal!

Tomándote para que vengas a comer.

¿Sabes que me molesta que no hagas caso?

El tipo... El tipo no es tímido.

Me mira directo a los ojos.

Eso sí, con elegancia y disimulado, pero... Pero le sientes la mirada.

No sé, a lo mejor es mi imaginación.

Pero bueno, yo muy profesional, explicándole lo del baño marroquí.

Y mientras tanto, Oscar y Ramón como dos idiotas ahí, viéndose un poquito.

Y como el tipo es duro de roer, seguro por eso te lo dejaron a ti sola.

Y ya te imagino, tú toda recatada, sin prestarte a nada.

¿Qué? ¿Por qué me ves así? No te estoy acusando de nada, ¿eh?

Que estaba tan ruborizada.

Ya me conoces. En esos momentos se me pone la cara roja y... ¿Y el tipo se dio

cuenta? Estoy segura que se dio cuenta.

Estoy segura que se dio cuenta.

Hola.

Los niños no han llegado.

Ni van a llegar.

Los mandé al cine.

A cada uno por su lado.

Y hace rato me llamaron al celular porque querían pedirme permiso para

quedarse a dormir en casa de sus amiguitos.

Y, pues, yo les di permiso, mi amor.

Así que ya tengo todo controlado.

Porque, además, hoy es viernes.

No, no, no.

No me acuerdo.

No, no, no.

Vamos a estar aquí.

Este lugar es nuestro.

Les dije que iba a estar haciendo unas maquetas con unos amigos que luego les

llamaba.

¿A dónde me vas a llevar?

Al mar, amor.

Al mar.

Ya, ya, ya, ya, ya.

Es hermoso.

¿Ahora?

Quiero tomarte unas fotos.

Es nuevo.

¿Estás loco?

Sí. Sí estoy loco.

Y más vale que te voy a acostumbrar.

No hay nadie.

Estamos solos.

Julián no imaginó la sorpresa que Mariana le tenía guardada.

Jamás le había creído el cuento ese de que siempre se había quedado en la

orillita. Como ella decía, sonriendo con pena.

Espérate, espérate.

Vamos a dormir.

Era verdad.

Esta tarde, él se convirtió en el primer hombre de su vida.

Era la más orgullosa monogámica que he conocido.

Tres días después, se casaron por los civiles en Coetzalán. A los seis meses,

con Juan María Navarriga, se casaron por la iglesia, complaciendo las peticiones

familiares. Los dos se alejaron, querían estar solos.

En Yagualichán sintieron que el mundo era solo para ellos.

Si te quiero tenés siempre.

Gozando siempre.

No me importaría.

Para detenerte, te metes en la cama con otro.

Tú no quieres eso, mi amor.

Te lo voy a decir.

Quiero que te metas con otro.

Quiero que te entregues con otro.

Lo que siempre eres es a mí.

Siempre.

Te lo quiero.

Vuelves loco a otro.

Pero vuelves loco.

Pero que siempre le dejes a mí.

Siempre.

Que me lo cuentes.

No, no, no.

No.

Papi, mami no se va a morir.

¿O sí?

¿Quién de nosotras no ha vivido alguna vez eso de escoger la ropa que pensamos

le podría gustar a alguien?

Mariana se repetía a sí misma, eso de sacarse el diablo del cuerpo.

Solo que todos llevamos el demonio agazapado. Al final aparece.

Claro que aparece.

Mariana creyó tenerlo dominado.

No fue así.

Así déjatelo, se te ve muy bien.

Digo... Me refiero al pelo, que se ve bien.

Gracias. Muy bien,

tú. Bien, traigo los planos. Ah, perfecto.

Yo lo empaco.

Bueno, vamos a ver esos planos.

Bueno, te explico. En esta plaza lo que buscamos es integrar al conjunto.

Me lo imagino como el punto de reunión de un pequeño pueblo.

Claro.

Como un pueblo marroquí, ¿no?

Me recuerda un poco la plaza de Marrakech.

Un poco más chica, pero... ¿La conoces?

No. Nunca he estado en Marroquí.

Pero sí, sí me parece que es como... Así como la plaza de Marrakech,

¿no? Por supuesto.

Digo, sin los contadores de cuentos ni encantadores de serpientes.

No sé, sí me gusta, sí me gusta, pero tendríamos que... Déjame pensar en los

costos, ¿no? No me importa.

Lo importante para mí es que te haya gustado.

Ah, no, la que me gusta, me gusta.

Oye, ya es un poco tarde, ¿no tienes hambre?

Te invito a comer.

Hay un lugar en Marroquí aquí cerca.

No puedo, Javier, no puedo.

Hágame comida.

Come bien. De verdad, no puedo.

Es que la comida... La próxima.

Perdón, mi amor.

Te gusta el tipo, ¿verdad?

Esa es la verdad.

Entonces llegaste hasta el aeropuerto.

Por eso llevaste flores.

Estabas con él.

Sí,

estaba con él.

Para una cita de trabajo nada más.

Digo, porque... porque si es una fantasía, pues disfrútala, pero... ¿en

no te importaría que Mariana se metiera en la cama con otro?

No.

Yo quiero que ella sea libre.

Que viva la vida plenamente. O sea, a lo mejor es una manera de... de

conservarla. Tengo pánico perderla.

Pero yo sí creo que si ella me lo cuenta, no es un engaño.

¿No?

Pero yo no quiero que la rutina estrague nuestro matrimonio.

¿Qué te cuento a ti? Tú eres mujer.

Tú sabes mejor cómo piensan ustedes.

Sabes mejor que nadie esa parte oscura que ustedes nos ocultan a los hombres.

Yo soy tu analista, no tu amiga.

Lo que importa es lo que tú sientes.

¿Qué es lo que estás buscando?

¿Qué es lo que quieres para tu relación de pareja?

El hombre llamó tres veces.

Quiere ponerse de acuerdo contigo para ir a visitar las obras de la playa.

Bueno, pues, tendré que ir, ¿no es así?

Bueno, ¿qué le digo?

No le digas nada, yo me encargo. Ok.

Marta, por favor, comuníqueme con el ingeniero Betanzos. Bien.

Arquitecta, el ingeniero Betanzos acaba de salir, creo que le dejé el mensaje.

Dile que lo llamé para ponernos de acuerdo de las fechas para supervisar

obras.

¿Qué tal si te sumas y hacemos un test a tarde?

Si metemos el choro a mi jefa que vamos a estudiar, cerramos la puerta con

llave, ponemos música clásica y así crean que estamos haciendo la tarea.

Es que mi jefe viene a buscarnos, no creo que pueda.

Y Juanma, con lo bueno que estás, qué lástima que todavía estás bajo las

de tu mamá y los pantalones de tu papá.

Juanma, ya llego papá, ya vámonos.

Está bien.

Vaya con Paki.

Recuérdese que aquí hay un regalito.

Así se le ofrece.

Ese es de su mami, ¿eh?

Vaya.

Gracias, amor.

¡Qué linda sorpresa!

Ven.

Tómalo.

¡Qué hermoso!

¡Qué emoción! Las fotos ampliadas por Julián debieron ser el mejor regalo de

aniversario de boda.

Sin embargo...

Mariana al verla sintió un extraño sentimiento.

Era como si Julián se hubiera apoderado de algo que solo le pertenecía a ella.

Apenas pudo disimular que este no era el más feliz de sus aniversarios.

Voy a ordenarle radioterapia y luego las líneas, hermano.

Benigno.

Tuve que extirparle el seno y todos los cánceres.

Dios mío.

No sé cómo vaya a superarlo.

Es sencillamente extraordinario, señoras y señores.

Nos sentimos sumamente emocionados.

Maldigo el día en que me casé contigo. ¡Deja de maldecir!

¡No es cristiano!

Papi, ¿dónde estás papi?

Papá, ¿dónde estás papá?

Gracias.

Julián, apúrate que te estoy esperando.

Esta vez ni siquiera lo fingiste.

¿Qué? El orgasmo.

¿Crees que no me he dado cuenta que lo fingías de vez en cuando?

¿Sabes qué me duele?

Que teníamos un pacto.

Siempre amarnos el último día del año y el primero del año siguiente.

En la noche del milenio me di cuenta.

A Mariana el diablo ya se le estaba metiendo en el cuerpo.

Ya no podía esconderlo.

Julián no podía entender que sus planes ya no fueran los de ella.

Uno quisiera que el tiempo se detuviera.

Ay, pero qué va.

El tiempo no tiene alma.

ni sentimientos.

El tiempo de ahí en adelante corrió muy deprisa.

Hola, Mariana.

Javier.

Gracias por venir.

Pensé que me ibas a dejar plantada. ¿Cómo crees?

¿Una oportunidad así?

¿Alguna vez en la vida?

Eh, joven, llévese la maleta de la señora, la educación, esa que hay allá.

va hasta allá y luego las trae todas las días. Ok, su tarjeta, señor. Gracias.

Gracias.

Qué bonito lugar.

Es lindo, ¿no?

¿Y sabes qué cero se junta con el mar?

Hola, soy Vivi. Mis papás no están, yo tampoco.

Mi hermano, quién sabe, si duerme igual no escucha. Deja tu mensaje. ¡Chao!

Es mamá.

Estoy en el 783 -83 -71610, habitación 303.

No hay señal de celular aquí, así que yo me voy a tratar de comunicar con

ustedes más tarde. Un beso a los tres.

Este es el lugar.

No te preocupes.

¿Cómo ves, Mariana? ¿Te gusta?

¿Lugares?

Exactamente. Sí,

lindo.

¿Qué?

Me gustaría ir a la laguna, mami.

Vamos. Mira.

Me encanta verte como disfrutas la comida.

Habla muy bien de ti.

Ingeniero, si me sigue halagando tanto, no voy a comer más carne.

¿Ah, sí?

Oye, ¿y tu familia?

Estoy casada y tengo dos monstruitos adolescentes.

Ah, mira.

Salud. Estamos en las mismas.

Felizmente casado.

Yo tengo tres varones. Tengo uno de 22, otro de 18.

Y uno tiene 14.

Mucho gusto.

Mariana Gonzalvo, enamoradísima de un loco que para intranquilidades

de guerra.

Y Juan María, que tiene 15 años.

Y Viviana, de 13.

Con permiso.

Bendito ser bien.

Si sigues así me voy a ruborear.

No.

Lo último que quiero es que te ruborees.

Quiero que te la pases muy bien.

Eres un hombre lleno de sorpresas.

Este es mi vino favorito. ¿Sí? Sí.

Soy mago.

Te lo confieso.

Te lo pregunté a tus socios.

Salud.

Por el trabajo.

Salud por las sorpresas.

Ya, ya, ya.

Espera, espera, espera.

¿Bueno?

Hola, chiquita.

Hola.

¿Por qué no me has llamado en todo el día?

Sí, sí les llamé. Les dejé recado en la grabadora. Lo que pasa es que aquí no

funcionan los celulares.

¿Qué estás haciendo?

Nada, estaba en la regadera.

Con razón, porque he estado marcando como 15 veces y se me hace muy rápido.

¿Qué fue ese ruido, Mariana?

¿Quién está ahí?

¿Con qué chingados estás?

Mariana, ¿estás con alguien?

Muchas veces lo hemos hablado.

Uy, qué obediente.

Como lo hemos hablado, ya estás en la cama con otro cabrón.

Muchas veces me pediste que lo hiciera.

Que mi vida era mía y que no te importaba si estaba con un hombre o con

Y aunque no me lo creas, Julián, no ha pasado nada.

Estábamos a punto cuando sonó el teléfono.

Ah, no me digas. Perdón, perdón, los interrumpí.

Discúlpame. Dice que te quedaras otra vez en la orillita.

No, ya no está aquí.

¿Que tú me crees tan pendejo como para creerme todo eso?

Eres loca puta.

No me insultes. Por favor, no me insultes. Es una pinche puta.

No me insultes.

Tienes que creerme, yo nunca te he mentido.

Traté de regresar ayer, pero... Yo no había vuelo.

No pasó nada, Julián.

Te lo juro por la vida de nuestro hijo.

Nunca te vas a jurar por nuestros hijos, Ed.

Lo hiciste.

Claro que lo hiciste.

¡Que me lo digas, cabrona!

¡Eres una pinche mentirosa!

No me insultes, por favor.

No te mentí.

Nunca lo he hecho.

No lo hicimos.

¡Claro que lo hiciste!

¡Mariana, no me mientas! ¡No te estoy mintiendo!

¡Tú te lo hiciste!

¡Yo sé a qué fuiste! ¡Te lo fuiste a coger!

¡Dime la verdad, Mariana!

Así, dilo rápido, me lo quería coger.

Si lo hubiera hecho, te lo hubiera dicho.

Pero por el amor de Dios, Julián, tienes que creerme, no pasó nada.

No entiendo por qué me quieres engañar.

No, me lo cogí.

No me engañes, Mariano, dime la verdad.

Siempre supe que podía ser una...

Hay que montarla.

¿Ok? Gracias.

No, a ver, estas fotos están muy pegadas, las de la derecha. Hay que

poco más de aire.

¿Sí? Un poco más separadas, más de aire.

Gracias.

Uno quisiera intervenir, regresar la película y suplicar que Mariana hubiera

perdido ese avión.

O que Julián no hubiera escuchado el mensaje para que no llamara.

O que Mariana por una sola vez no hubiera sido tan responsable y se

olvidado dejar el número del hotel.

O que no hubiera oído el teléfono.

O si lo hubiera oído, que no se levantara, que no le importara.

O que Betanzos no se tropezara.

Pero qué va.

Las cosas son como son.

La vida le trajo sorpresas a Mariana.

El azar jugó en su contra una vez más.

¿Por qué no me dice la verdad?

Claro, yo le dije que lo hiciera, pero ¿por qué no me dice la verdad?

Quedamos enormes engañados.

Ella es mi ancla.

¿No vas a decir nada?

¿Carajo, tiene algo?

¿Qué? Tengo una impresión de que ese día estoy hablando como pendejo y tú no

dices nada.

¿Sabes qué? Esto no me está ayudando.

Tienes razón.

Quisiera que te viera otra persona.

Yo ya no te puedo ayudar.

Ya no sé cómo.

Perdóname.

Llevo... mucho tiempo en conflicto y no he sido honesta contigo.

Te lo pido de corazón.

Hola, buenos días.

¿Cómo estás, Oscar? ¿Qué tal, ingeniero? Buenos días.

Mariana.

Buenos días, Javier. Qué lindo traje.

Gracias.

Ramón. ¿Qué tal? Buen día.

¿Listos los diseños que quería ver?

Bueno, vamos a ver estos diseños que han platicado ya.

Pues me gustan los diseños de interiores también.

Recogieron mis sugerencias. Eso me gusta.

Y con respecto a la supervisión de las obras, ya hablaron.

¿Con Mariana?

¿Para saber quién está dispuesto a viajar?

Bueno, en realidad Mariana no ha venido a trabajar en los últimos días.

No hemos tenido la oportunidad de... Está bien, Oscar.

Dímelo ahorita.

Bueno, hemos estado pensando que has estado con mucho trabajo estas últimas

semanas. Y como te has sentido un poco mal, hemos tomado la decisión de

suspenderte por un tiempo de la supervisión de las villas.

Bueno, pues esa es una decisión que toman ustedes.

Espero que te sientas bien, que te puedas reincorporar al trabajo con el

entusiasmo de siempre, Mariana.

Adiós, Javier.

¿Quería platicar con usted? Sí.

Así que, honestamente, esto no te lo voy a poder perdonar nunca.

Así que te dejo libre para que pases más tiempo con tu amante.

Que no es mi amante.

Ya párale la cantaleta.

Claro, claro, claro.

Pero se me olvidaba, se me olvidaba.

Tú te fuiste a un retiro espiritual.

Ah, claro, es como una especie de monja frustrada.

Que no hice nada.

Nada de lo que tú siempre quisiste.

¿No te la vivías diciéndome, acuéstate con otros, no me importa?

Eres patético, Julián.

Y no me vas a hacer sentir culpable.

Me llamo para el norte.

Cuando regrese me voy a un departamento que ya rente.

Ahí te agradecería que expliques a los muchachos.

La versión que tú cuentes, el apoyo.

Muy bien.

Pues hasta aquí nos trajo el río.

Y no te preocupes.

Yo te hago el trabajito con los muchachos.

Voy a cuidar tu imagen.

¿Te vas temprano para no despedirte?

No, no los quería despertar.

Ya son dos o tres días.

Pinche mentiroso.

¿Nos vas a dejar?

¿Qué?

¿Ya te cansaste de putear a mi mamá?

Y ni siquiera tienes los huevos para darnos la cara.

¿Quién te crees por hablarme así? ¿Quién te crees?

Soy tu padre y me respetas.

¿Oíste?

¿Sabes qué?

Mejor lárgate.

Te quiero volver a ver.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Amén.

La muerte del papá de Mariana fue un golpe súbito.

Inesperado.

El doctor Benigno se murió dormido.

Julia ni siquiera pudo llegar al entierro.

Mariana no hizo comentario alguno.

La rodeó el cariño de sus hijos.

Bueno.

El mío también. No nos dejes caer en las tentaciones.

Líbranos y guárdanos de todos los malos.

Quiero que acompañen a su abuela al coche.

Yo quiero estar un ratito sola.

Ahorita los alcanzo, ¿sí?

Gracias.

¿Quién?

Elena.

Qué bueno que te encontré.

¿Puedo pasar?

¿Quieres algo a tomar?

No, gracias.

Déjame hablar.

Yo estoy aquí.

No eres mi paciente y entonces puedo hablar con honestidad.

Y te puedo decir que me gustas.

Que...

Lo siento, mamá.

Tengo que ir a estudiar, me están esperando.

Espérate un rato.

Tu abuela necesita de nuestra compañía.

Mariana, hay que vender la casa lo antes posible.

Aquí fuimos muy felices, ¿verdad?

Sí, mamá.

¿Estás segura que quieres venderla? Yo puedo ayudarte con los gastos.

Esta casa sin venir, no.

Voy a consultar un rato, ¿vale?

mi amado Benigno.

Espero que el búho de barro te haya gustado.

Es apenas un pequeño detalle, nada para lo mucho que me has dado.

Presenta tu sabiduría como médico que curó mi cuerpo, pero también la manera

sabia como has sabido amarme y devolvernos las ganas de

vivir.

Ve a buscar a tu hermano que ya nos vamos.

Mi hermano ya se fue, ma.

Pensé que se había despedido de ti.

Ya aparecerá en la casa.

Dale un beso a tu abuela y vámonos.

Todo un

detalle ese de haber conservado el regalito que te...

Parece que querías que te iniciáramos en la motita, ¿no?

Pinche Juanma.

Ahora sí que la música se acabó.

Todo para que tus jefes se conan el cuento de que le estamos dando a la tara

geología.

Pinche loca.

Hubieras puesto algo menos funerario.

Pinche ignorante.

Pues obvio que tiene que sonar a tu mirada.

¿No ves que es el requiem de Mosa?

Ni le jodí.

Es pura...

Mi jefe también le gustaba este tipo de música.

Ay, ¿se murió tu viejo?

Se murió.

Ay, con lo simpático que era.

No.

Mi madre es que se murió.

Digo que le gustaba porque ahora me vale si le sigue gustando.

Pinche viejo jete.

Se debe haber acomodado a una supermadriza para que le tengas el

caliente.

Te pongas triste.

Todos los viejos...

Es un bien ojete.

¿En casa de quién dijiste que iba a estudiar?

No sé, mamá.

Julián, perdón por la hora, pero... Juan María no aparece.

Es tardísimo, ya lo llamé al celular y nada.

No sé qué hacer.

Llamo a la policía.

Tengo miedo.

Ya llegó.

Te llamo mañana.

¿Qué pasó?

¿Dónde estabas? Te llamé muchas veces al celular.

¡Contéstame!

Ahorita no, mamá.

Déjame descansar, ¿sí?

¿Adrián Alcántara?

Qué agrada mi sorpresa.

No podía dejar de ir al cementerio.

Lo entiendo.

Pero no podía dejar de ir.

Le traje algo que le pertenece.

Gracias.

¿No te molestaría pasar un rato a la calle?

Para mí es muy importante.

¿Te gusta el chocolate?

Está muy rico, gracias.

Iba a preguntarle que... que cómo lo sabía.

Lo de los chocolates.

Me imagino que papá se lo contó.

Sé algunas cosas de ti.

Que sacaste las mejores calificaciones de la secundaria.

Que le dijiste a Benigno que te casabas con Julián en tres días.

Y que por fin lograron convencerlo de que se casaran por la iglesia.

Pero lo de los chocolates, pues no.

No lo sabía él, eso fue una coincidencia.

La verdad estoy aquí porque tengo mucha duda.

Nunca imaginé que mi padre tuviera una relación secreta por tantos años.

Y no es por juzgarlos.

Pero necesito que me lo cuente.

Sé que estoy siendo indiscreta, pero... me haría muy bien saberlo.

Nos vivimos así, escondidas.

Al principio pensamos que pasaría, pero después ya no pudimos separarnos.

Y jamás se planteó que las dejara a ustedes. Y yo nunca se lo pedí.

Mira, yo sé que es difícil.

Pero te pido que lo entiendas.

No solo lo entiendo.

Cuando era niña, le pedí a mi padre que me

regalara el búho.

Y él me dijo que no.

Que porque era un regalo de una persona que quería mucho.

Es así, me dejó jugar con él.

Y dice, no te importa.

Me gustaría.

¿Estás bien?

Ok, sí, sí. Nada más dime dónde estás.

Sí, ok, ok.

¿Angelópolis? ¿A qué altura?

No me tardo, voy por allá.

¿Estás bien? ¿Te sientes bien? Sí, sí.

Viene conmigo.

Yo me encargo.

¿Cómo estaba?

¿Cómo demonios, doctor?

¿Quién demonios eres?

Julián Rocio.

A mí me vale madre. ¿No viste el mal rato que me están dando?

Una pinche vieja que le dio un mal rato. Bájale de huevos.

¿Por qué? Yo voy a pagar.

Ah, ok.

Así me hubieras dicho.

¿Estás bien? Sí.

¿Algún herido? ¿Nada? No, nada.

Yo voy a pagar.

Ey, tranquilo, espérate. Pasa, pasa, pasa. Pasa, pasa.

Gracias.

Cuando lo estés viendo, estés muy bien.

Cuando lo estés mal... Vente, vamos a tomar.

Todo va a estar bien. Ya es.

Sé que no te encantan las motos, pero vente. No me gusta nada.

Algo debes estar haciendo bien para verte tan bien y yo... Yo debería hacer

mismo, ¿no? Porque... Ahora te ves increíble.

¿En serio?

Estás bien, ¿no?

Bueno.

A veces estoy bien, a veces estoy mal.

¿Y cómo vas con tu depresión?

¿Depresión?

¿Que me veo deprimido?

No, no.

Digo, como todos, a veces estoy bien, a veces estoy mal.

¿Sigues yendo a consulta con la doctora Mireya?

Me dio de alta.

Caso perdido.

Julián, necesito que me ayudes con Juan María.

Me está desapareciendo por las noches.

Te llamé porque estaba desesperada.

El otro día que llegó se veía muy mal.

La mañana siguiente estuvo vomitando y Aurelia encontró en su pantalón un

paquete de marihuana.

Era poca, pero...

¿Qué vamos a hacer? Es nuestro hijo.

Sí, claro, pero... Yo recuerdo y yo no tuve nada que ver con este problema.

Mariana, estás cosechando lo que sembraste, nada más.

Sí, Juan María es un desastre.

Me cuesta mucho trabajo comunicarme con él.

Bueno, que se droga.

Hay que verle los labios a estos partidos todo el tiempo. Claro que se

mierda.

Tienes que hacer algo para controlarlo, sí, estamos de acuerdo.

Si tienes, porque tú nos metiste en esto.

Tú nos rompiste la madre.

Y ellos lo resienten.

Pues antes de que te dé por insultarme otra vez, mejor me voy.

Tranquila, porque es la verdad. Una verdad es una verdad y nada más.

Sí, sí, la verdad. No te pongas así. Discúlpame por haberte molestado.

Y te juro que la próxima vez... Lo resuelvo sola Siéntate ¿No quieres que

lleve? Mami, un lado me lleva

Duele. ¿Dónde me la trajiste?

Pues, hija blanda.

Para mí, a la primera visión.

Ya, Blande. No hagas de tanta tos y ganas.

Gando y Gando.

¿Qué pasa?

Qué rápida.

Es piedrita pura.

Cansa para el estrés. Si quieres, dos minutos.

Ey, espera, ¿y esta?

¿Qué propina?

Está hasta la pared. No nos va a molestar y de pronto si desaparece hasta

colabora en la acción.

Bueno,

mi duende, vas para adentro otra vez.

Como que son menores de edad.

Si es así, te los llevas y llamas a sus padres.

No hay de otra.

Por esta vez se los pueden llevar.

Pero quisiera que firmaran un compromiso para enviar a sus hijos a tratamiento.

La cosa es seria.

Están consumiendo marihuana, cocaína, crack.

Esto no es un juego.

Y salir de esto no es fácil.

No es obligación de que firmen.

Pero si vuelven a caer, nosotros los vamos a enviar a tratamiento.

Les vamos a tener que echar el ojo para enviarlos a una correccional.

Aún están a tiempo, señores.

Supongo que tendrás muchas cosas que decir.

No hay de otra.

Te vas. A ti también.

Pero, papá.

Tienes que huesecer.

Ya nos prometimos.

Sí. ¿Cómo no?

Seguro vas a llevarme todos los días por las tardes.

Ah, y les explicas que estoy pasando por un mal momento.

Por el divorcio.

Que toda la vida ustedes dos me han metido el cuento de que son la parejita

ejemplar.

Hasta que mi mamá le dio por coger con otro. ¡Ya!

No nos vas a tratar así, ¿eh?

Por favor, deja de faltarnos.

Buenas, señor.

Juan María, ¿pasa algo?

¿Estás enfermo? ¿Te sientes mal, mi niño? Juan María.

Siente aquí.

Tenemos que hablar.

Diego.

Vamos a hacer las cosas como son.

Nosotros somos tus padres, te guste o no.

Hemos de todo ser.

Unos padres comprensivos.

Hemos tratado de ser tolerantes.

Mi amor, mi amor, mi amor, mi amor.

Tranquilo, tranquilo.

Tranquilo, a ver, vente.

Tranquilo, tranquilo.

Tranquilo, todo va a estar bien, mi amor.

Todo va a estar bien y nosotros siempre vamos a estar contigo.

¿Puedes contestar?

Al menos eso, ¿no?

Hola.

No, la mamá de Viviana está ocupada.

Soy su papá. ¿En qué le puedo ayudar?

Ok, ok, ok.

Por favor, dígale a Viviana que su mamá va para allá.

Gracias.

A Mariana se le vino el mundo encima.

Los problemas como que vienen juntos.

Y cada pedazo de vida se nos vuelve un frente de guerra.

Bueno, Vivi, aquí está tu mamá.

Y cuando quieran se pueden ir. Gracias.

Ay.

Qué pato, mi amor.

De repente, todos estaban burlándose de mí.

Estaba todo manchado.

No supe qué hacer.

Me enterré en el baño y me quedé ahí hasta que la mis fue por mí.

Mi mujer.

No respire, no se mueva.

Bien, Mariana, una molestia. Vamos a comprimir.

Por tus características hereditarias, quisiera sacarlo de inmediato y hacer

biopsia.

Necesitamos estar seguros.

Pues al mal paso hay que darle prisa.

Bien. Te voy a programar para cirugía mañana temprano.

¿Sí?

Está bien, está bien.

Claudia, ¿estás dormida?

Tú sabes que no dije mentiras como debe tantas, ¿verdad?

Tú sabes que yo siempre te he creído.

Pero esto es la tuya, ¿a qué importa?

¿A qué importa?

Lo estuve pensando y... Y es lo mismo.

Finalmente ella que va con las piernas abiertas y expuestas, le hubiera dicho a

Julián que sí lo hizo.

Me puse a llorar. Me aterré.

Ni siquiera pude dormir.

Puse la maleta y en la madrugada no fui al aeropuerto.

Estoy segura que sí fue.

Pero tú te lo perdiste, amiga.

Pobre tipo.

Había pensado que estabas más loca que una cabra.

Yo creo que sí. Y seguramente él pidió que me sacaran de la supervisión del

proyecto. No.

No, no, no.

Fue Oscar.

Él fue el que dijo que sería mejor.

Que estabas pasando por un mal momento, que no le parecía pertinente que

siguieras. Pero muy discreto, ¿eh?

Sin darle ningún detalle, nada.

Siempre ha sido una gran amiga.

La mejor de todas.

¿Seguro que no quieres nada?

Tómate aunque sea.

Pues tu jugo es de naranja, niño.

No, no quiero.

Te dije que yo hoy no tenía clases. No sé para qué me despertaste.

Fueron órdenes de tu mamá.

Viviana, acércame.

En dos horas me operan.

Tengo un nódulo en el pecho y...

Imposible que sea cancelado.

No, mamá, pero ¿cómo es que...? Escúchame, por favor.

Ahora que estoy bien y segura, quiero que sepan que ustedes son lo más

importante para mí.

Juan María, o te enderezas o te vas de esta casa.

No hay otra.

Así que a partir de hoy arreglas tu cuarto solo.

No vas a salir de noche entre semana y mañana mismo.

Quiero que empieces un tratamiento.

Vivi.

Por si no me alcanza el tiempo, quiero que sepas que Claudia siempre va a estar

a tu lado.

Igual que Aurelia, que es parte de la familia.

Las obedeces a las doce.

Ya sabes, Juan María.

O te enderezas, o no cuentas con los otros.

Te amo, ¿eh?

Ya, mi amor, ya.

Todo va a estar bien.

¿Qué le parece que le llaman a su papá y le avisen?

¿Vamos a empezar?

Papi, mami no se nos va a morir.

Mariana estuvo solo una hora en cirugía.

El doctor San Martín nos dijo que solo era un nódulo, que nada de cáncer, que

todo estaba bien.

Ya le habían dado el resultado de la biopsia.

Es que Dios aprieta, pero no ahorca.

Y en momentos como estos es cuando uno reflexiona y piensa que no hay tiempo

perder.

Salí esta noche del hospital a recuperar el tiempo.

Porque la vida es corta. A veces demasiado corta.

Buenas noches, Alfredo.

¿Pensé que me iba solo?

No, al contrario.

Esta vez la agradecí a César.

¿Tienes razón?

Bueno, pues entonces vamos a darle una respuesta para que se quede todo.

Salud. Salud. Con la izquierda para que se repita.

Con la izquierda para que se repita.

Oye, Mariana, yo... Yo quería decirte algo.

Yo no tengo nada que ver con que te hayan separado del trabajo.

Yo solo pensé que... Pensé que en la circunstancia en la que tú estabas...

Bueno, en la que estabas... Es

que era mejor que te hubieras alejado de esto.

Javier, quiero que sepas que fue un muy corto tiempo.

Hace tiempo que no.

Digamos que me lo dijo un pajarito, amigo y solidario.

Así que dicho esto, quiero que sepas que esta noche vengo a salvar una vieja de

mi madre.

¿Qué vamos a brindar?

Vamos a brindar... por la vida.

Por favor, tiene una urgencia de... de...

de...

Julián, despiértate.

Despiértate, Julián.

Mierda, me morí. Estoy en el infierno.

¿Qué haces aquí, pinche Fernando?

Güey, soy tu médico.

Habló Mariana y me viene de volada para acá.

¿Qué me pasó?

No, no, no me digas.

Ataque cardíaco, ¿no? Me voy a morir como mi viejo.

No te vas a morir.

Digo, no todavía.

Te dormimos para hacerte una endoscopía y resulta que te cargas una hernia tal

bien severa, con muchísimo reflujo.

Te vas a tener que cuidar, maldito. Si no, entonces sí te vas a morir pronto.

Pero bueno, ya Mariana tiene las medicinas y las indicaciones.

Ya le ganas, mi Julian.

Ya, esperas.

Ya puedes irte.

¿Cómo te sientes?

Eso pensás, Julián. Dame la mano.

Yo me llevo esto. Llévate esa mano. Vamos a pasar a Kansas.

Dale, vamos.

¿Qué voy a hacer con tú?

Te amo.

Saben que estoy no puede ser nada con... No me refería a eso. Sí, así es.

Que te llevo a tu apartamento.

Vamos a la casa para que te cuiden.

Tengo una mejor idea. ¿Por qué no me cuidas en mi apartamento?

¿No quieres subir?

¿No conoces mi casa?

No voy a subir.

La llave de la casa es la misma.

Puedes volver cuando tú quieras.

Pero yo soy tu esposa, no tu amante.

Dime la verdad.

En aquel entonces que dije la verdad, me quedé en la orillita.

Ya han pasado varios meses y... Ahora lo preguntas y la respuesta es distinta.

Si quieres detalles, te los cuento.

Tú pones las reglas.

Hacela como tú quieras.

Nada más decir que... Que sí lo hiciste, ¿no?

Fue en la terraza del cuarto de la pilla.

Había luna llena.

Estábamos frente al mar.

Yo me desnudé.

La verdad es que nunca he creído en eso que llaman amor eterno.

Vamos, en la pareja estable.

Pero con Julián y Mariana, mis teorías se sacudieron.

Y ahora me pregunto, ¿puede la relación de dos seres que se aman ser un solo

ciclo con fases ascendentes y crepusculares?

¿Debe el ciclo amoroso terminar sin remedio antes que la vida?

¿O quizás en una relación hay varios ciclos que se van a ir ganando?

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