All language subtitles for EL SOLTERO INOCENTE (ESP)

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Original subtitles

París.

París.

París.

Bienvenido a casa, señor.

- Hola, Robert. - Gracias, señor.

- ¿Cómo fue la caza? - Muy bien, muy bien.

África es una tierra maravillosa, Robert.

Pero París es más maravilloso.

- ¿Dónde lo dejo, señor? - El Rolls Royce, por el quiosco

Oh, no, Roberto.

Cuando un hombre se va a casar le dice adiós a todo eso.

Sí, señor.

Lo siento.

Y adiós a todo esto también.

Definitivamente adiós.

- Adiós, señor. - Adiós.

- ¿Ya está todo, señor? - Sí.

Gracias.

- Me subo delante contigo, Robert. - Si señor

Supongo que la Srta. Louise...

Le pido perdón, señor. Iba a decírselo.

Víctor no pudo comunicarse ni con la Srta. Louise ni con su padre.

- ¿No saben que venía hoy? - No, señor.

¿Y nadie sabe que estoy en París esta noche?

No, señor.

- ¿Ni siquiera tú? - No, señor.

- Di una letra. - "S".

Silvia 6714.

Silvia 6714.

Pero, ¿a dónde se mudó?

Hola.

El dueño de ese coche es rico.

En nuestras condiciones seríamos arrestados.

¿Arrestados por qué? Por deshacerse de un bebé que no es nuestro.

Ya te dije que se lo prometí a Marie y John.

Lo siento por Marie y John, pero están muertos, se han ido.

No podemos traerlos de vuelta y encima añadir uno más a los seis que ya tenemos.

Claro que sí, cariño.

Pensé en ti cada semana.

Todos los días, cada minuto.

Paulette.

Claro que quiero verte.

De acuerdo, pues. ¿A las 10 en el café?

Me muero por verte.

Te contaré todo allí.

Sí.

Si, tía.

Si, tía.

Adiós, tía.

Mi tía me necesita.

Dale un besazo a tu tía de mi parte.

Qué dulce.

- A casa Robert. - Sí, señor.

¡Alto!

Por ahí. Será un minuto.

René, ¿cuándo has vuelto a París?

- Hoy mismo. - Me alegra verte.

Por favor, quisiera ese ramo si no es mucha molestia.

Con mucho gusto, señora.

Gracias. Muchas gracias.

¿Cuándo te veo?

¿Qué tal a las 12?

Muy bien. Allí estaré a las 12.

¡Alto! Allí.

Dos minutos.

♪ Oh, estoy enamorada, nunca hubo un amor como este ♪

♪ Sentí que me derretiría cuando sentí ese beso ♪

♪ Tomé esa dirección, ahí es donde está el ganador de mi cariño ♪

♪ Tenemos todo, no hay nada que echemos en falta ♪

♪ Mira lo que yo tengo, mira lo que tú tienes ♪

♪ ¿No nos hemos divertido? ♪

♪ Tú tienes mi corazón, yo tengo tu corazón ♪

♪ Eso es lo que ha hecho el amor ♪

♪ Tienes lo que se necesita para hacerme feliz ♪

♪ Y tengo el paraíso a la vista ♪

♪ Mira lo que tiene él, mira lo que tiene ella ♪

♪ Mira lo que yo tengo, te tengo a ti ♪

Cuánto te he echado de menos.

¿Cómo ha ido la caza por África?

¡Bésame!

Tengo un compromiso esta noche, pero lo anularé.

Recógeme después del espectáculo.

- ¡A escena! - Un minuto.

¡Bésame!

¿Esta noche?

- Dame hasta la una, ¿vale? - Sí.

- A la una allí. - Adelante.

Adiós.

- ¿A casa, señor? - A casa.

- Gracias.

- ¿Qué es esto? - Un bebé.

Tómalo.

Yo llevaré las maletas.

- ¿Qué es esto, Robert? - Es un bebe.

No puedes traerlo aquí.

Supongamos que todo el mundo trajera a sus bebés aquí.

¿Dónde iríamos a parar? pregunto.

Es del jefe.

¿Qué?

venía con su equipaje, eso es todo lo que sé.

Dios mío, él nunca ha hecho algo así antes.

Pásalo.

Bueno, sobre el bebé... ¿Con qué desea Ud. que haga con él?

¿Bebé? ¿Que bebé?

El bebé que trajo de África.

- ¿Que bebé? - El bebé.

Debe haber algún error en todo esto.

- Espero. - Señor.

- ¿De dónde lo has sacado? - Iba con un equipaje, señor.

- ¡Imposible! - Sí, señor.

Justo en la parte trasera del coche.

Bueno, deshazte de él.

Pero no puede dejarlo en la calle.

Qué cosas.

Hola.

- Hola, quiero un policía. - Señor.

Es niño.

Un niño precioso.

¿Hola,? ¿Es la estación de policía?

- Señor. - ¿Estación de policía?

No, no, no, señor. Espere, espere, por favor.

Envíe un policía ahora mismo al nº43 de Avenue Victory Go.

Ya está todo.

Señor.

Mire.

- ¿Sí? - Acérquese.

Por ambos lados.

¿Qué pasa, Víctor?

El perfil.

Trae al bebé.

Sostenlo.

Vítor...

Usted...

- No pensará que... - Oh no, señor.

De momento...

¿Qué...?

¿Qué edad dirías que tiene?

Diría que alrededor de un año, señor.

¿Dónde estaba yo alrededor de enero del año pasado?

Aquí mismo. En París.

Me lo temía.

Si me permite sugerir, señor, podríamos consultar los libros.

Buena idea.

1931.

Víctor, míralo ahora.

¿Qué ha pasado con su labio?

Por supuesto que era ridículo suponer eso.

- No, nunca pensé seriamente en eso. - Oh no, señor.

Ese debe ser la prometida de señor. Ya ha llamado dos veces esta noche.

Pues dile que no he llegado.

Dile que me he retrasado.

Pero ya le he dicho que estaba aquí.

Pues dile que te equivocaste.

Que estabas borracho o lo que sea.

¿Hola? Buenas noches, Srta. Louis.

Hola, Víctor. Páseme con René, por favor.

- Pero pensé que había dicho... - No, no, no. Estaba equivocado.

No llega hasta mañana por la mañana.

No, señorita.

Bueno, la verdad es que soy algo idiota.

No, señorita. Idiota... idiota.

I-D-I-O-T-A

Víctor, ¿has estado bebiendo?

Muy bien, sí, bastante borracho.

Como una cuba, de hecho.

Estaba muy enfadada, señor.

Le espera el viernes para pasar el fin de semana.

Parece muy molesta por algo.

¿Qué puede hacer uno para que un bebé deje de llorar?

La puerta.

- ¿Señor? - La puerta.

- ¿Llamó por teléfono a la policía? - Sí.

Si me permite.

Alguien lo puso en mi coche.

Señor, iremos a la jefatura por la mañana y haremos un informe.

Por supuesto. Gracias, señor.

Las organizaciones de caridad se ocuparán de él.

¿Caridad?

Sí. Alguna institución para niños huérfanos.

¿Será un buen hogar?

Sí, pero ya sabe Ud. que esos lugares no son como un hogar propio.

Hay tantos miles de bebés en un lugar como ese que no es de extrañar que...

¿Que a veces enfermen y mueran?

Tienen la mejor atención médica, pero algunos mueren.

Es inevitable.

Buenas noches.

¡Oficial!

Deberías avergonzarte.

Llamando a la policía.

Menuda idea.

Oficial, puedo asegurarle que no volverá a suceder.

Buenas noches.

Ahora, Sr. bebé debe irse a dormir.

♪ Pequeñín afortunado ♪

No te desveles, eso es malo.

No, no, no tengas prisa.

Solo espera, acabas de empezar.

Este mundo está lleno de cancioncitas.

Estrellas centelleantes y mucho más.

Y chicas, chicas, chicas.

Entonces...

♪ Cierra esos ojos y duerme mientras puedas ♪

♪ Sr. bebé, buenas noches ♪

¿Por qué has aprendido a llorar tan pronto?

Todos le lloramos a la luna.

Nos pasamos la vida consiguiendo, olvidando y arrepintiéndonos.

Lloramos mucho y todo, ¿para qué?

Solo sueños.

Trabajamos duro y todo lo que conseguimos son facturas, facturas, y más facturas.

Entonces...

♪ Cierra esos ojos y duerme mientras puedas ♪

♪ Sr. bebé, buenas noches ♪

El amor te traerá pesares en el corazón.

El matrimonio te traerá dolores de cabeza.

Un bebé como tú te traerá mucha alegría.

Pero él no dormirá y tú no dormirás.

Durante noches, noches y más noches.

Entonces...

♪ Cierra esos ojos y duerme mientras puedas ♪

♪ Sr. bebé, buenas noches ♪

Sueña, y descansa.

Hazte grande y fuerte.

La vida es una larga y dura batalla.

♪ Mientras por el suelo tú te arrastras ♪

Has sido una bendición

♪ Duerme, Sr. bebé ♪

Duerme...

- Eso es todo, Larry. - Sí, señora.

¿Sí?

Sigues aquí, ¿eh?

¿Estás bien, Sr. Bebé?

¿Sí? ¡Fenomenal!

Ahora quieres levantarte, ¿eh?

- Buenos días, señor. - Buenos días.

Buenos Días...

Mírale.

- ¿Ha llegado la niñera? - Aún no, señor.

¿Qué tal un poco de solecito, Sr. Bebé?

¿Qué pasa con el Sr. Bebé? ¿Cómo lo bañamos esta la mañana?

¡Víctor, la esponja!

- ¡Oh, dios! - Víctor...

El borde de la bañera no es el lugar para dejar la pastilla de jabón.

No, señor.

Si puedo sugerir...

¡Vale, buena idea! Vamos.

¿Debo entender, señor, que la diversión ya ha terminado?

Tendrás que ayudarme con la esponja.

Agua calentita.

¿Ves? le gusta.

Ve rápido.

- Buenos días, señora. - Vaya, Víctor...

Buenos días, señor Max

René.

- René. - Max.

- Bueno, ¿Cómo estás? - Me alegra verte.

Espera, estás viendo a un hombre casado ahora.

Quiero que conozcas a mi esposa.

Señor Levy Conte.

Paulette...

¿Cómo supiste que su nombre era Paulette?

- Acabas de decir que era Paulette. - ¿Yo dije Paulette?

¿Estás seguro?

- ¿Dije Paulette? - Sí, querido. Dijiste Paulette.

- ¡El bebé! - ¿Bebé?

¡Oh, Dios santo!

No, no, no...

¡Esperad!

¿Es ése bebe?

Chiquitín...

El bebé no puede asustar al tío Víctor.

¿Un trofeo de caza?

¿Puedo ver tu reloj, por favor?

Claro.

Vamos, Max, no sabe lo que hace.

- ¡Apártese! - Pero, señora.

¿Señora? ¡Qué bueno! Tú llamándome Señora.

¿Dónde está?

Gabrielle.

¡Bueno, cuánta gente! debía decirlo.

¿Quién inició esta fiesta?

- ¡Incluso un bebé! - Gabrielle debes saber...

¿Debo saber qué? ¿De quién es? ¿De ella?

Señora, estamos casados, pero no ha habido tiempo aún.

¿Qué tiene eso que ver con esto?

Gabrielle, debes controlarte.

¿Te das cuenta de cuánto tiempo estuve esperándote anoche?

¡Dos horas enteras!

Cuando tiene una cita con una señora, Sr. Levy Conte, debe cumplir.

¿Quién ha pedido su opinión?

Mira lo que has hecho.

¿Lo que he hecho? ¡Qué bueno!

Juguemos otra vez.

¡Genial!

¿No hay alguna habitación más tranquila en alguna parte?

¡Sí! Sígame, señorita.

Estoy segura de que no le importará.

Bueno...

Gracias por llamar.

Bueno, supongo que será mejor que nos vayamos.

- ¿Se va usted? - No, no me voy.

¡Genial!

¡Pare!

Deje en paz a René. No pinta nada en su apartamento.

Adiós.

Espera.

Max está muy celoso. Me mataría si alguna vez se enterara.

Lo sé, por eso que nunca debemos darle motivos.

No es tan fácil. Hay muchas cosas que...

Tenemos que hablar tranquilamente de esto y solucionarlo.

¿Secretitos?

Adiós, Maxi.

La vida es bastante complicada a veces, Víctor.

Sí, señor.

Pero ahora que el Sr. Bebé está aquí, simplificará las cosas.

Sí, señor.

Paulette, Gabrielle...

- Suzanne. - ¿Perdón, señor?

Esta tarde Víctor vas a Cartiers,

y vas a comprar cualquier cosa que venga a costar unos mil francos.

Se lo envías a una joven con una nota.

Sí, señor.

Dile que siento mucho lo de anoche.

Pero que todo ha terminado.

- ¿Lo entiendes? - Lo entiendo, señor.

El mismo formulario que enviamos cuando inicia un compromiso.

Exactamente.

Que quede bien.

Pero que sea firme. Muy firme.

- ¿El nombre, señor? - Suzanne.

- ¿Suzanne? - Suzanne Debois.

Nº52 de la calle Ricard. Hay una floristería.

¿Es ésta la señorita, señor?

Sí.

- La conoce. - En cierto modo.

Es mi esposa.

Nunca pensé...

Naturalmente, señor.

No se acerque tanto, Víctor.

Entiendo, señor.

Naturalmente, estoy un poco molesto y un poco nervioso, señor.

Lo siento, señor.

Muy bien, Víctor.

Supongo que...

si te asegurara que todo fue bastante inocente

- no me creerías, ¿verdad? - No, señor.

Ni aunque te diera mi palabra de honor.

No, señor.

Como caballero, Ud. estaría obligado a mentir.

Eso es verdad.

Entonces...

Entonces, ¿qué va a hacer al respecto?

Tendré que...

dejar el servicio, señor.

Tendré que irme.

- ¿Lo considera justo para mí, Víctor? - Creo que sí.

Por supuesto, con el habitual aviso anticipado de dos semanas.

Pero yo estoy acostumbrado a ti, Víctor.

Será muy incómodo estar sin ti.

Lo siento.

Debería restarle importancia a todo esto, Víctor.

Después de todo...

hemos estado juntos...

mucho, mucho, mucho tiempo.

Me lo pensaré, señor.

Le haré saber que he decidido lo antes posible.

Sí, pero tómate tu tiempo, Víctor.

No hay ninguna prisa.

Un momento, señor.

Si es una mujer, dígale que me acabo de pegar un tiro.

Soy la niñera de la agencia.

- Ya está aquí, señora. - Imposible.

Aquí hay está mi aviso.

Bueno, ¿le importaría esperar aquí un minuto?

Vine directamente de la agencia. Un error queda descartado.

Por favor, siéntese.

Me dieron su nombre y su dirección, pero...

pero ningún aviso.

Qué extraño.

Es extraño que nos envíen a otra persona.

Probablemente sea solo una confusión.

¿Avisó ya a la policía? Me iré por mí misma.

¿De dónde viene?

Estaba sentada en la agencia cuando entró su llamada, así que...

me arriesgué.

Pensé que podría demostrarle que podía

hacer el trabajo y que descartara a la verdadera niñera, pero...

Solo quería intentarlo.

¿Pero entonces Ud. no es una niñera como tal?

No.

Bien...

Hasta luego, amiguito.

Nos habíamos hecho muy buenos amigos, ¿no?

Siento haberle molestado tanto, señor.

Au revoir.

Un momento.

Siéntese.

Por las molestias, señora.

Pero me dijeron que querían una niñera.

No era lo que pedí.

Pedí un entrenador.

Qué raro todo.

Estoy hambriento.

¿Le apetece algo?

No, gracias.

¿Cuándo comió por última vez?

Bueno, he tenido una especie de dieta últimamente.

- Tome otra galleta. - Gracias.

Americana, ¿no?

Sí.

¿Qué está haciendo en París?

Buscando trabajo, principalmente.

Vine con intención de actuar y me quedé estancada.

¿Actriz?

¿Qué hace? ¿Canta?

¿Baila?

¿Juegos malabares?

No, vine con Mardov, el mago.

Yo era la chica que le acompañaba.

¿Y qué pasó?

Bueno, Mardov se puso tonto

y se propasó en el camerino.

Hasta ese momento era un gran trabajo.

¿Y qué hacía antes de eso?

Modelo, taquígrafa,

hacía cajas de cartón, cajera en un restaurante, pero duraba poco.

Pero nunca fue una niñera profesional.

Bueno, crié a mis tres hermanas. Aunque sea de manera amateur.

Por eso me la jugué cuando entró su llamada en la agencia.

Déjame traerle más galletitas.

No, gracias.

Ya le he dado suficientes problemas. Ha sido Ud. sumamente considerado.

Lo primero que tiene que hacer es ir de compras.

El Sr. Bebé necesita ropa.

Una cuna, juguetes, mantas... Cosas así.

Compre todo lo que sea necesario. No tenemos de nada.

¿Quiere decir que me quedo con el trabajo?

Sí.

Será mejor que compre algo para Ud. también.

Uniformes de niñeras, un gorro...

- Ya Sabe. - Sí, ya sé.

Ya sé qué comprar.

¿Cómo sabe que volveré?

Me arriesgaré.

Gracias.

Gracias.

Disculpe.

Gracias

Lo siento mucho.

Perdón, señor,

pero probablemente esta sea la última vez que la vea a ella, y a su dinero.

Víctor, eres un cínico.

Las mujeres me han convertido en ello, señor.

¡Anímate Víctor!

Anímate y búscame un carrito por algún lado.

¿Un carrito?

El Sr. Bebé necesita tomar el aire y que le dé el sol.

Lo voy a sacar a dar un paseíto.

Pero señor, los vecinos...

Les dará mucha envidia, Víctor.

Mucha envidia.

Sé razonable, sé razonable.

♪ Mira ese monito, mira la campanita ♪

♪ Mira ese bebé que hay allí ♪

♪ Pero no pueden compararse contigo ♪

♪ No, no pueden compararse contigo ♪

♪ Mira ese burrito, mira ese hombrecillo ♪

♪ Mira a esa bella dama de allí ♪

♪ Pero, yo prefiero estar contigo ♪

♪ Sí, prefiero estar contigo ♪

♪ Todo pájaro tiene un compañera, cada caniche tiene una compañera ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Todo patito, todo pececito parecen cumplir sus deseos ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Esos bebés que juegan bajo la luz del sol ♪

♪ Despreocupados y libres ♪

♪ Pronto estarán jugando bajo la luz de la luna ♪

♪ Donde nadie les pueda ver ♪

♪ Cada día hay ruido de cascabeles y juguetes ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Cada noche hay silencio y las rositas se sonrojan ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Todo amante y su amor descubren que la Naturaleza es maravillosa ♪

♪ Y todos quieren estar en el parque, en París, en primavera ♪

♪ En cualquier banco se aprende mucho cuando está en un lugar con sombra ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Todos el mundo parece detenerse donde las sombras son más oscuras ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Esos gendarmes siempre cumplen con su deber ♪

♪ De eso me di cuenta ♪

♪ Y cuando estás sentado con una belleza, ellos siempre merodean alrededor ♪

♪ Hay vino en el aire, un aire despreocupado ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

♪ Cada chica que ves parece que dice: Oh, oui ♪

♪ En el parque, en París, en Primavera ♪

- ¿Le gustaría sentarse? - Sí.

No, no creo que le gustes.

♪ Es un placer estar en el parque, en París, en las calles ♪

Eso reduce nuestra búsqueda a tres lugares.

Creo que lo más probable fue en la estación.

- ¿Será discreto? - Por supuesto.

No alarmes a los padres del niño, si los encuentras.

Los encontraré.

Cuando así sea, tráigamelos aquí. Quiero hablar con ellos personalmente.

- Entiendo. - Gracias

- Buenas noches, señor. - Buena suerte.

No se moleste.

Las siete, señor,

Aún no ha vuelto.

¿Debo llamar a otra niñera?

Víctor, hay momentos en que eres muy pesado.

Sí, señor, pero tengo mucha experiencia juzgando a la gente.

En el momento en que vi la cara de esa chica...

Ya sé, ya sé...

Vaya...

¿Creyó que nunca volvería?

Tuve que estar esperando. Esas tiendas no son muy rápidas.

Póngalo todo justo ahí. Bien, justo ahí.

Saque esos paquetes, pero deje la cuna donde está. Póngalos por allí.

Aquí está el cambio y éstas son las facturas.

Verá que he comido algo. Un té y unos sándwiches.

- ¿Le importa? - No.

¿Y cómo está el bebé? ¿Ha comido?

- Buenas noches. - Buenas noches.

¿Estás segura de que compró todo lo necesario?

Hay mucho, ¿eh?

Qué extraño resulta gastar el dinero de otros.

¿Puedo coger al bebé?

- Disculpe. - ¿Vemos si le va bien?

Sí.

Póngaselo.

¿Solo un par?

Comprar más sería gastar dinero. Crecen muy rápido.

Ya verás cuando vea las otras cosas tan cucas que le he comprado.

¿Qué le parece esto?

- ¿Lo llevo a la cama? - Oh, no.

Que se quede un ratito junto al fuego.

Ha de acostumbrarse a dormir ahí por las noches.

De lo contrario, rara vez lo hará.

¿Es su primer hijo?

- Creo que sí. - ¿No lo sabe?

Bueno... No me han hablado de otros.

- ¿Es esa su madre? - Oh, no.

Pero lo será, cuando nos casemos y lo adoptemos.

Verá, todavía no es realmente mi bebé.

¿No?

Me lo encontré.

¿Y lo adoptó?

Me hice cargo.

Pobrecillo.

- ¿Ya le hablado a ella de él? - Todavía no.

Quiero que lo vea primero.

Y entonces, le encantará.

Es tan dulce.

Pero las mujeres son muy raras.

A veces prefieren tener a sus propios bebés.

Oh, Louise, no.

Ya verá,

mañana cuando lleguemos allí, abrazará al Sr. Bebé...

- y nos lo quedaremos. - ¿Dijo nosotros?

Por supuesto, el Sr. Bebé no puede viajar sin su niñera.

Espero que le guste.

¿Cómo se llama?

Yo lo llamo Sr. Bebé.

Pero tiene que tener un nombre. Los nombres son muy importantes.

- ¿Cuál es el suyo? - Sally.

No podemos llamar a El Sr. Bebé, Sally.

Podría ser malinterpretado, ¿no?

¿Por qué no llamarlo como usted?

¿René?

Oh, no.

Él no es un René.

Ya sé. ¡Robin!

Llamémoslo Robin. Se parece a un Robin. (petirrojo)

¿Robin?

¿Se refiere a esos pajarillos que salen por la mañana y comen gusanos?

Chiquitines con ojos azules y cabello dorado.

¿No cree que eso arruinaría su vida?

- ¿Cómo? - No lo sé.

Haciéndole comer gusanos, tal vez.

Creo que es un gran nombre.

Bendito seas, cariño.

Amén.

Tal vez deberíamos abrir una botella de champán.

Deberíamos acostarlo y eso es lo que voy a hacer.

- ¿Y luego? - ¿Se refiere a mí?

Luego vendré y...

cogeré la silla más cómoda de esta habitación y me sentaré junto al fuego.

¿Y luego?

Bueno, entonces tal vez yo...

Apague todas las luces y me siente aquí a mirar los tejados de París.

Será curioso observar París desde arriba para variar.

Siempre la observe desde abajo.

Pero, ¿no se aburrirá estando ahí sentada?

Señor, si supiera cuánto ansiaba esto, una mecedora, una chimenea y...

Vamos, Robin.

Víctor, tráeme una bata.

Son las 7:30, señor.

Una bata y unas pantuflas.

¿Unas pantuflas? ¿No va a salir el señor?

¡He perdido unas pantuflas!

¿Qué tiene eso de raro?

¿Es que no puedo pedir un pantuflas en mi propia casa sin que me miren?

Sí, señor.

Estas están cuarteadas, son muy viejas, señor.

Servirán, Víctor.

No las has llevado desde aquella vez que pasó una noche en casa antes del incendio.

¿Eso cuándo fue?

Poco después de la guerra, señor.

- ¿Y cómo estaba yo? - Casi se vuelve loco.

- ¿Cenará en casa, señor? - Sí.

¿Puedes pedir algo?

- ¿Para dos? - Sí, para dos.

Aquí, junto al fuego.

Sí, señor.

Supongo que aún no me crees si te aseguro que lo tu esposa...

- fue todo bastante inocente. - No, señor.

Pero...

Víctor, creerás al menos que lamento lo sucedido.

Sí, señor.

- Gracias Víctor. - Gracias, señor.

Apaga la luz.

♪ Solía pensar que era un viva-la-vida ♪

♪ Mírame, ¿Puede que esté perdiendo facultades? ♪

♪ Con pantuflas y una vieja bata ♪

♪ Nada de bailes ni romances ♪

♪ Debería haber probado esto antes ♪

♪ He descubierto algo nuevo ♪

♪ Y te lo transmitir ♪

♪ Dale a un hombre una chimenea en las noches lluviosas ♪

♪ Y tendrás un paraíso hogareño para dos ♪

♪ Dale a un hombre una noche como esta ♪

♪ Y conseguirás que el cuento para dormir se haga realidad ♪

♪ ¿Merece la pena ser libre y despreocupado? ♪

♪ ¿Qué ganas? ♪

♪ Deambulas por toda la ciudad y luego vuelves a casa solo ♪

♪ Me pregunto si no es más divertido ser fiel solo a una ♪

♪ En tu pequeño hogar pero a la tuya ♪

Dale una chimenea a un hombre,

Y tendrás un paraíso hogareño para dos.

Dale a un hombre una noche como esta.

Dale un beso de buenas noches al bebé.

Y conseguirás que el cuento para dormir se haga realidad.

¿Merece la pena ser libre y despreocupado?

¿Qué ganas?

Deambulas por toda la ciudad y luego vuelves a casa solo.

Me pregunto si no es más divertido ser fiel solo a una.

♪ En tu pequeño hogar pero a la tuya ♪

- Buenas noches. - Buenas noches.

¡Más despacio, Robert! Es más distinguido.

Y además, mecemos al bebé.

Señorita, ¿preparo cena para Sr. René?

- No. - Pero Louise...

Louise.

Cariño, siento llegar tarde.

Tuvimos que conducir muy despacito.

Alguien le dejó a ese bebé en su coche.

Al menos eso dice.

Pero no es broma.

El bebé es... quiero decir...

Por aquí, por favor.

General...

No puede pasar por alto una cosa como esta.

No tengo intención de hacerlo.

Un momento.

- ¿Sí? - Esto es imperdonable.

- Pero general... - Espere...

Me cuesta creer que no se dé cuenta de lo insultante que es todo esto.

No solo para mí y para mi casa, sino también para mi hija, su prometida.

- No acepto excusa alguna. - Lo siento.

Señor...

He llegado a una decisión sobre lo de mi esposa.

Muy bien.

Se rieron de él.

Creo que Robin tiene sus ojos.

No puede ser.

La ciencia aún no ha llegado tan lejos.

Tienes razón, Robin.

No nos importa lo que digan.

El general es un viejo cascarrabias.

Un insulto para mi casa y para mi hija, su prometida.

¿Interrumpo?

Oh, Louise.

Me gustaría recalcar que el general es mi padre.

Bueno, nunca dudé de ello. Quiero decir...

¿Lo ves?

Si es así cómo te gusta divertirte, te has pasado de la raya.

Merezco un poco de respeto.

Todo el respeto del mundo, querida.

Entonces saca esa cosa de aquí.

¿Cosa?

Oh, Louise.

Que los sirvientes lo saquen de aquí ahora mismo.

Louise...

Dejaron a este bebé en mi coche.

- Alguien que no lo quería. - Pues yo tampoco lo quiero.

Pensé que te gustaría.

Es tan pequeño.

Tan indefenso.

¿Ni siquiera vas a mirarlo?

No sabía que la gente abandonase a sus bebés.

Sabía que la gente, a veces, roba.

Se matan entre ellos.

Pero nunca que abandonasen bebés, porque se quedan solitos.

Pensé que te conocía, René.

Pero no.

Eres un extraño.

Louise.

Creo que ambos hemos cometido un error.

- Si es así cómo te sientes. - Así es como me siento.

Nunca nos amamos de todos modos.

Y ahora todo se ha vuelto demasiado ridículo.

Haré los preparativos para marcharme esta noche.

No es necesario.

Preferiría que hicieras acto de presencia esta noche.

A menos que te encuentres más cómodo aquí arriba.

¿Sally?

Sí.

¿Estás dormida?

No, estoy despierta.

¿Cómo está Robin?

Durmiendo como un angelito.

Nos vamos por la mañana. A primera hora.

Lo tendré todo listo.

- Siento lo de esta noche. - ¿Lo de tu compromiso?

No, lo de Louise.

Esas cosas que Louise te dijo.

Oh, no me importa.

No puedo dormir.

¿Sabes dónde estuve toda la tarde?

En el jardín.

Solo.

Pensando.

Haciendo planes.

Te contaré un secreto, Sally.

Soy muy feliz.

¿Estás ahí, Sally?

- Sí. - Bien.

Justo aquí, en la puerta.

Sentémonos.

¿Estás cómoda?

Sí.

¿Sabes qué he decidido?

Voy a dejar París.

Irme a un lugar a la orilla del mar.

Donde Robin puede tumbarse bajo sol, y que crezca y se haga fuerte.

Y que nadie lo trate mal.

¿No crees que eso es bueno?

Oh, sí.

Y allí me buscaré una mujer.

Alguien que sea de mediana edad y respetable.

¿Qué me dices?

Nada.

No pareces muy entusiasmada.

Sí, lo estoy.

Estoy segura de que será bueno para Robin

y que tú serás muy feliz.

¿Y tú no lo serás?

- Quizás. - Sally.

Sally, no estarás pensando en dejarnos.

Dejándome con las complicaciones que la vida conlleva.

La razón por la que hablé de un ama de llaves

fue porque me di cuenta de que eres joven y bonita.

Y vivir conmigo en la misma casa, eso debe ser para una señora.

Alguna señora seria.

Pero, aún así, si prefieres no irte.

No, yo no dije eso.

Supongo que podría dar con otra persona.

Pero yo quiero ir. De verdad.

A medida que Robin crezca, será mucho más difícil tratarlo.

Me pregunto si eres lo suficientemente fuerte.

Soy muy fuerte, de verdad.

- ¿No será todo eso? - No.

Ahora que lo pienso...

No podrías hacerlo.

Sí.

Abre la puerta. Quiero decirte algo.

Acércate.

Sally, no quiero ninguna otra mujer.

A partir de ahora, Sally, te prometo que no habrá otra mujer.

No, lo que quiero decir es que estoy totalmente satisfecho.

De hecho, de hecho, estoy feliz.

Me alegra pensar que tú y Robin,

- Y yo... - ¿Sí?

Quiero decir...

Oh, no importa.

Dáselo a Robin de mi parte.

Y ese para ti.

Buenas noches.

¿Sí?

Lo siento René, tenía que verte.

Estuve toda la noche tratando de hablar contigo.

- Pero aquí no. ¿Estás loca? - Pero tenía que hablar contigo.

Está rondando por mi cabeza y me está poniendo nerviosa.

Por favor, ¿quieres?

Perdóneme.

Pensé que esta era la habitación de René.

Está absolutamente celoso.

Le juré que nunca te había visto antes, pero no me cree.

Si alguna vez se enterara...

- Te lo aseguro, Paulette... - ¿Me vas a dejar terminar?

¿Qué pitillera llevas esta noche?

- ¿Pitillera? - Esa que yo te regalé.

Si Max llegara a ver la inscripción que hay en ella, nos mataría a los dos.

Cada vez que se acercaba a ti esta noche me angustiaba.

Te prometo que la enterraré. Por favor vete, Paulette.

Disculpen que les interrumpa.

Pero pensé que les gustaría saber que el esposo de la señora...

merodea por el pasillo tratando de encontrarla.

Abre la puerta y déjame entrar.

Mira lo que has hecho.

Si no abres esta puerta, la tiro abajo.

Llevémosla ahí detrás.

Ahí detrás. Corre las cortinas, por favor.

Abre esta puerta, ¿me oyes?

Sostenla, por favor. Por favor, sostenla.

Abre esta puerta. ¿Me escuchas?

¡Abre la puerta!

¿Dónde está?

- ¿Quién? - Mi esposa.

¿Cómo voy a saberlo?

Vamos, Paulette.

Vamos, te digo.

No es Paulette.

¿Esperas que me lo crea?

Tranquilo, Max. Escúchame. Insisto.

- ¡Apártate! - Hay una señora detrás de esa cortina.

- Pero no es tu esposa. - No te creo.

- Te aseguro que es verdad. - Entonces déjame echar un vistazo.

Espera, no hagas algo de lo que puedas arrepentirte.

¿Qué quieres decir?

Después de todo, eres un caballero.

Si corres esa cortina...

y expones a una dama que no es tu esposa...

nunca te lo perdonarás.

- Bueno, me arriesgaré. - No, no lo harás.

¡No tienes derecho a saber quién es esa dama!

- Tengo derecho a saber dónde está mi esposa. - ¿Es que no te lo he dicho ya?

Pero espera.

¿Reconocerías la mano de tu esposa si la vieras?

¿Cómo podría estar seguro? Todas las manos son muy parecidas.

Qué buen marido.

Ni siquiera conoce la mano de su propia esposa.

¿Reconocerías sus piernas si las vieras?

No lo sé.

Y lo que es más, ya he tenido bastante.

Voy a ver la cara de esa mujer.

¡Eres imposible!

Nunca vi a un hombre que supiera tan poco sobre su propia esposa.

¿De qué color es el cabello de tu esposa?

- Es morena, ¿verdad? - Tú sabes muy bien cómo es.

Señora, le pido disculpas por la actitud de este caballero.

¿Le importaría mostrarle su cabello?

Ahí tienes.

Espero que hayas quedado satisfecho.

Lo siento. Lo siento mucho.

- Señora, me disculpo. - Deberías.

Gracias por evitar que haga el ridículo.

Está bien.

Si hubiera corrido esa cortina, nunca me lo hubiese perdonado.

Yo tampoco.

Francamente, me dije a mí mismo, si Max corre esa cortina...

nuestra larga amistad tendrá que terminar.

No te culpo.

Bueno, me voy, espero que ambos me perdonen.

- No. - ¿No?

Cualquier hombre que irrumpe así y hace tales acusaciones falsas

es capaz de esperar fuera en el pasillo y espiar.

René, no creerás que yo vaya a espiar.

Yo tampoco pensé que ibas a hacer algo como esto.

No.

- No debes ver su rostro. - Te lo prometo.

Si eres un caballero debes cerrar los ojos.

Y volver la cara hacia la pared.

Y dar tu palabra de honor...

de no girar la cabeza hasta que la dama haya desaparecido completamente.

Palabra de honor.

Por favor...

Buenas noches, René.

Bueno, Max.

Gracias Sally.

Qué momento tan embarazoso, Sally.

No sé qué hubiera hecho sin tu ayuda.

Sally, abre la puerta, quiero hablar contigo.

He hablado con mis amigos sobre ello.

Sí, muy bien, muy bien.

Sally, ¿no me vas a dejar explicártelo?

No sabía que ella iba a venir. Acababa de llegar.

Y creo, señor...

No era lo que crees.

No puedes estar segura de que ella me diera la pitillera.

Dadas las circunstancias, he llegado a la conclusión de que Ud. no tiene la culpa.

Por lo tanto, con el consentimiento del Señor...

retiro lo dicho y permanezco al servicio del Señor.

Víctor, toca esta puerta continuamente hasta que te diga que pares.

Sí, señor.

No quiero oír nada al respecto.

- ¡Renuncio! - No puedes renunciar.

- ¿Quién dice que no puedo? - Te pagué por adelantado.

- Tu semana sigue vigente hasta... - Hasta que te devuelva el dinero.

No tienes derecho a irte hasta que no consiga a otra niñera.

Significas mucho para Robin.

No puedo quedarme aquí. No lo haré.

Entonces llévate a Robin contigo a París.

- Bien. - Yo me ocuparé del resto.

- De acuerdo. - Muy bien.

Robert, no conduzcas muy rápido y ve con mucho cuidado.

Sí, señor.

Y ahora mire a ver si puede conseguirme un coche.

De acuerdo, señor.

Buenas noches, Sr. Levy Conte.

Ahí está la gente.

Les localicé exactamente hace 21 minutos.

¿La niñera y el bebé no han llegado aún?

No, señor.

Dijiste que te los trajera en cuanto les encontrara.

Sí.

No se enfade con nosotros, señor, todo fue un error.

Lo sentimos y estaremos encantados de llevarnos al bebé.

No queríamos causarle ningún problema.

Echamos de menos al pequeñín.

Lo queremos mucho.

¿Quieren llevarse al bebé?

Han venido a llevarse al bebé.

Pero no puedes dejar que se lo lleven.

Si lo amaran, no lo hubieran...

10.000 francos.

Señor, somos pobres. ¿Cómo podríamos...?

¿Quiere decir que quiere pagarnos 10.000 francos?

¿No es bastante?

Pobre pequeño huérfano.

Él es como si fuera nuestro.

El Señor está siendo muy generoso con ustedes.

¿Está dispuesto a pagarnos? Aceptamos, señor.

- Somos muy pobres. - Cállate.

Trato hecho, trato hecho.

- Es Ud. muy amable. - Para nada, para nada..

Arreglaremos todo mañana cuando reciba los papeles de adopción.

- Somos muy pobres, señor... - Vamos.

Está bien, Sally.

¿Por qué estás llorando?

Mi corazón se detuvo.

Pensé que íbamos a perderlo.

¿Dijiste nosotros?

No quise decir eso. Se me escapó.

¿Todavía estás enfadada?

Ya te dije que ella vino a por la pitillera.

- No te creo. - Es verdad.

Lee la inscripción.

Ahora, dame al bebé.

No sabes cómo sostenerlo.

- Me enseñarás. - Lo haría.

- Toma. - No lo quiero.

Todo aquello terminó mucho antes de que se casara con Max.

- Bueno, ¿qué hago yo con esto? - Me da igual. Tírala.

¡Te odio!

¡Y yo te quiero!

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