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Sí, yo sí, yo-yo-yo sí cogí la daga.
Sí, sí, yo la cogí, pero es que no es lo que parece.
- Todo el mundo la vio. - Ya, pero todos saben que yo no.
- ¿Usted no qué? - Que yo no hice nada.
¿No amenazó al doctor Marlow?
Señora Morantes, contésteme, contésteme.
- ¿No amenazó usted al doctor Marlow? - ¡Yo no soy una asesina, no lo soy!
Perdón, lo siento.
Está bien. Tranquilícese.
De momento, nadie le está acusando de nada.
Yo no soy así.
De verdad.
No sé qué me está pasando.
Tómese el tiempo que necesite.
Yo solo necesito conocer su versión de los hechos.
- ¿Mejor? - Sí.
Está bien.
Empecemos desde el principio.
Desde su llegada a la bodega.
Me trajo una amiga.
Cómo se llama su amiga.
Estefanía Sarria.
Estuvimos juntas hasta las ocho.
Luego nos quedamos solo los pacientes.
¿En la noche del viernes tuvieron oportunidad
de conocerse un poco entre los pacientes?
Sí, supongo.
¿Supone?
Yo no me encontraba muy bien.
Algo me ha comentado el señor Ramírez.
- ¿Quién? - Ustedes lo conocen como la torre.
Me ha contado que usted, bueno,
tuvo unas reacciones un tanto extrañas.
¡Ay, no!
Me asustó.
Parece buena persona, pero es muy brusco.
¿Y del resto qué opina?
Pues qué quiere que le diga...
El matrimonio me pareció el típico de chica joven callada
con hombre que no calla, pero él, muy desagradable.
Resulta que la señora peón es un cerebrito...
Tenía comentarios para todos.
A ver si bajamos los humos, reina mora.
- Se cebó con la torre. - Madre mía...
No puedo entender cómo se pueden hacer comentarios así
en un lugar como este.
¿Y de la doctora Sayyid? El alfil.
Ella se preocupó por mí después de la cena.
Se ve que lo ha pasado fatal.
Y el caballo...
El caballo es una persona muy muy especial.
Tres personas pueden guardar un secreto
si dos de ellas están muertas.
¿Y no hay nada más que le llamara la atención?
Disfruten de su última cena.
No me acuerdo de nada más.
Usted no acudió a la visita a la bodega, ¿por qué?
Estaba cansada.
Por mi medicación.
- ¿Puedo irme a mi habitación? - Por supuesto.
Cuénteme, ¿qué pasó?
¿A qué se refiere?
Todo el mundo la oyó gritar.
Tuve una pesadilla.
¿Me la puede contar?
¿Y qué importa eso ahora?
Pareces un travesti.
¿Así mejor?
¿Así te gusto más?
Eres patética.
Usted fue la segunda en someterse al tratamiento del doctor Marlow.
¿No es así?
Así es.
Tuvimos que esperar a que la torre se recuperara.
Y luego el doctor me pidió que me preparara.
Obsérvelo.
Dígame lo que ve.
Lo siento, no...
No sé muy bien qué decir.
Huélalo.
Nada especial, ¿verdad?
Perdón, es que no entiendo... No entiendo mucho de vinos.
Esto no es un examen.
Ya.
Pruébelo.
Sí.
- De verdad que no entiendo... - No sabe a nada.
No.
De nuevo la realidad destruye nuestras expectativas.
Ese vino estaba destinado a ocupar un lugar relevante,
pero en algún momento su camino se torció.
Qué desperdicio.
Cierre los ojos.
Viajemos... adonde se torció su camino.
Yo la acompaño.
Tres.
Dos.
Uno.
¿Qué es lo que le hizo recordar el doctor?
A mis padres.
Eran los dueños de una de las empresas textiles
más importantes del mundo.
Vivimos en muchos países hasta que nos instalamos en España.
A pesar de vivir tan ocupados,
siempre iban a buscarme a mis clases de ballet.
Siempre.
Éramos una familia muy feliz.
Hasta que un día...
¿Qué ocurre?
No...
¿Dónde están sus padres?
¿Dónde están?
Hoy no vinieron.
Tuvieron un accidente.
Mi padre se durmió al volante, murieron en el acto.
Lo siento mucho.
Y yo.
Espérese aquí, por favor.
Quédese con ella hasta que yo vuelva.
- Que pare, que pare, que pare. - ¡Cabo! Cabo.
- ¿Señor? - O sea, ¿no hay o...?
¿No hay otra forma de abrirla?
Lo siento, señor, tardaremos lo mínimo posible.
Avíseme cuando terminen.
Dale, venga, dale.
Disculpe la molestia.
Aquí estaremos mucho mejor.
Me...
Me contaba que el doctor le hizo recordar...
el día del accidente de sus padres.
¿Puede creer que eran tan organizados
que lo dejaron todo preparado?
El consejo de administración se hizo cargo de la empresa.
Mientras yo me formaba en los mejores colegios,
universidades y escuelas de negocio.
Hasta que estuviera lista para ocupar el lugar de sus padres.
No, no, yo empecé desde abajo.
Primero fui dependienta de tienda y después encargada.
Ya en la central fui pasando por casi todos los departamentos.
Estrategia, marketing,
logística y así.
Sus padres querían que conociese bien la empresa.
Así es.
Hasta que entré en el consejo de administración.
Fue entonces cuando conoció a su marido.
Sí.
Sí, sí, ayer el doctor quiso que me centraré en él.
Usted está aquí por su marido.
Sí.
Me ha dejado.
Ahora quiero que vaya al momento en que lo conoció.
¿Haría eso por mí?
Sí.
Tres.
Dos.
Uno.
Un objetivo claro.
- ¿Cuál? - Tú.
- ¿Yo? - Tú.
- No. - Misión de hoy: que Ana ligue.
- ¿Qué? Pero ¿por qué? No. - Mira qué guapo.
O sea, es todo tu estilo...
Nunca pensé que un hombre como Sebastián
se podría fijar en mí.
Pero lo hizo.
Hola.
Vente. Ven para aquí.
¿Qué hace un chico como tú en un lugar como este?
Había quedado con unos colegas, pero parece que no han llegado todavía.
- Pero puedes esperar aquí. - No, que no quiero molestar.
La mato, te lo juro que la voy a matar.
Ya lo veo, ya.
Muy divertida... Ponte ahí, al lado de Ana.
- ¿Tú eres Ana? - Sí, hola.
Desde la muerte de mis padres
no me había vuelto a sentir ilusionada y...
- Salud. - Y feliz.
¿Y a qué te dedicas?
He estudiado económicas, negocios...
¿Tú?
Bueno, una empresa familiar...
¿Y te van bien los negocios?
No nos va mal, sí.
Lo tenía todo.
Guapo, inteligente,
cariñoso.
Parece que encontró al hombre perfecto.
Lo es.
¿No iré demasiado arreglado, la gente va así?
Estás increíble.
- ¿Seguro? - Así estás superbién.
Un tipo brillante.
- Con un despacho... - Con talento, carisma y...
Y una intuición fuera de lo común.
Por eso mismo decidimos que él ocupara mi puesto en el consejo.
Gracias.
Todos estuvieron de acuerdo, y así se hizo.
Vamos a darle la bienvenida a Sebastián Rivas,
que es el esposo de la accionista mayoritaria
y está aquí para supervisar con nosotros
el orden del día de la junta de hoy.
Así que sin más...
Y yo me dediqué a presidir la fundación.
Bueno...
Y a intentar cumplir mi sueño de formar una familia.
Creo que nunca he sido más feliz.
Los mejores años de mi vida.
Ahora quiero que viajemos...
unos meses más adelante.
¿Qué haces? Soy mayorcito, sé vestirme solo.
Perdona, solo quería ayudarte.
Guapísimo.
No. No, no, por favor.
- Es necesario. - No.
- Se lo suplico, no... - Debe hacerlo.
No, por favor.
- Hágalo. - Por favor, no.
- Es necesario. - No quiero.
Dígame exactamente qué le hizo recordar.
Cómo lo jodí todo.
¿Podría ser más específica?
Soy un desastre.
Ni siquiera pude quedarme embarazada, no sirvo ni para eso.
Tampoco fui capaz de entender bien el trabajo de Sebastián
y los sacrificios que tuvo que hacer.
Buenos días.
Como representante de la accionista mayoritaria,
les propongo los siguientes cambios.
Tienen el detalle delante de ustedes.
Me diagnosticaron depresión.
Así que empezaron las terapias, los...
Los psiquiatras, las medicaciones.
Hasta que llegó al doctor Marlow.
Estoy segura que cuando me recupere, Sebastián va a volver.
Él me quiere.
Y yo a él.
¿Por qué insiste en decir esto?
¿Qué?
En su informe no consta que su marido la haya dejado.
Ya, pero...
Eso es porque...
Eso es porque fue el viernes, justo antes...
Justo antes de venir para acá.
¿Por qué me está mintiendo?
¿Por qué dice eso?
El informe de la doctora Marlow
no cuadra con lo que me está contando.
No puede ser.
En mayúsculas y subrayado.
¿Me quiere hacer creer que el doctor no consiguió hacer
que usted fuera consciente de eso?
Tres.
Si ya sabe lo que pasó, ¿por qué quiere que se lo cuente yo?
Dos.
Porque usted dice que no es una persona violenta
y yo quiero creerla, pero no puedo hacerlo si me miente.
Uno.
¿Vienes a cenar?
¿Qué tal?
Hoy me he cargado a Wallace.
¿Por qué?
Porque es un inútil.
Joder.
Está fría.
Es que ya ni eso.
Estoy rodeado de inútiles.
Tranquila.
¿Qué haces despierta?
Te llamé, estaba preocupada.
- ¿A mí? - Sí.
Cada día eres más tonta, Ana.
¿Dónde estabas...?
No me vuelvas a tocar en tu puta vida.
Perdón.
¡No, no! ¡Por favor, no!
Hijo de puta.
Por favor.
Por favor.
Tranquila.
No...
Estaba siendo víctima de maltratos físicos y psicológicos
por parte de su marido.
Nunca hablé de esto con nadie antes de la ceremonia.
Siento no habérselo contado. Pero yo no maté al doctor.
Todo lo contrario, estaba muy agradecida con él
por haberme ayudado.
Pero, si le estaba tan agradecida, ¿por qué le amenazó?
Está siendo muy fuerte.
Pero para completar su renacimiento tenemos que dar un último paso.
Quiero que vaya al momento en que su marido la abandonó.
No.
No, no.
No.
¿No quiere ser libre?
Vuelvo el domingo.
En la nevera hay comida preparada para todo el fin de semana.
¿De qué estás hablando?
Te lo dije.
- Voy a terminar con mi terapia. - Tú no vas sola a ningún sitio.
No, si Estefanía va a acompañarme.
Con esa mucho menos.
Mi amor, esto ya lo hemos hablado muchas veces.
Bueno, le digo que voy sola.
Pero el tratamiento quiero acabarlo.
- Me está ayudando, estoy mejor. - "Me está ayudando, estoy mejor".
- Olvídate. - Es importante para mí.
Para los dos.
- Voy a ir. - ¿Perdona?
Voy a decirle que mejor no me acompañe.
- Ay, por favor. - ¿Tú me escuchas cuando hablo?
Amor, cuando vuelva, voy a estar bien.
Vamos a volver a estar bien.
- Te lo prometo. - ¿Te he hecho una pregunta?
¡No!
No, no.
¡Ana!
¡Ana!
Perdóname.
Yo te quiero. Yo te quiero mucho.
Perdóname.
- Pero yo a ti no te quiero. - Perdóname.
Tú no te enteras de nada, ¿verdad?
Wallace me contrató para que te tuviese controlada.
El muy gilipollas nunca me tuvo como una amenaza.
Así le ha ido.
Pero no... Eso no es verdad.
Lo único que me importaba de ti
era la empresa de tus padres, imbécil.
Y realmente...
ahora que ya tengo el control sobre toda la empresa,
no tengo por qué seguir aguantando tus gilipolleces.
Ni un día más.
De hecho, el que se va de esta casa...
soy yo.
¡No, no, no!
¡No, no, no!
¡No!
Acepte su ruptura.
Un paso más y todo habrá terminado.
Ahora tiene que llamar a la policía.
¿A la policía para qué?
Para denunciar a su marido por malos tratos.
No.
No, yo no puedo hacer eso. No, no puedo.
Si no lo hace usted, lo haré yo.
No, no, es que usted no me entiende.
Ninguno de ustedes me entienden, no.
Nadie va a hacer nada que no quieras hacer, tranquilízate.
No.
Si no quiere hacerlo, será por algo.
Bueno, vale ya. Vamos a dejar que el doctor haga su trabajo.
¡Nadie va a llamar a la policía!
¡Nadie la va a llamar! ¡Nadie!
¡Nadie!
Nadie. Nadie.
Yo no soy su enemigo, solo su guía.
- Sebastián es un mal... - ¡No lo nombre!
¡Cállese! No lo nombre.
No lo nombre.
Esa ya no es usted.
Usted ya no le tiene miedo.
Ya no puede hacerle daño porque ya...
Ya no está, ¿verdad?
Suelte la daga, por favor.
Haz caso al doctor, suelta eso.
Lo siento.
Lo siento mucho.
Lo siento.
Lo siento mucho.
Me asusté mucho.
Sí, me pudo el miedo.
No sé, muchas emociones juntas.
Pero el resto de la ceremonia estuve sentada tranquila,
puede preguntárselo a todos.
Eso haré.
Señor.
Ya han abierto la caja.
Muy bien.
Acompáñala a su habitación para que descanse.
Pero antes... tómela declaración.
Va a presentar una denuncia por maltrato.
¿Qué?
Si no lo hace, no podré descartarla como sospechosa.
¿Por qué?
Usted no tenía intención de llamar a la policía,
pero el doctor la amenazó con hacerlo.
Es posible que le matara para evitar que denunciara a su marido.
Aún no hemos terminado.
¿Teniente?
Garza, en la sala de ceremonias había una cámara oculta.
Pero la doctora Marlow dijo que en esa habitación no había cámaras.
Puede que solo lo supiera el doctor.
Entonces, ¿el asesinato está grabado?
No. No hay tarjeta en la cámara.
Se me han adelantado.
¿Señora Morantes?
- ¿Qué pasa? - Señora Morantes, abra...
- Garza. - ...la puerta, por favor.
Señora.
Abra, por favor. Abra la puerta.
- ¿Qué ha pasado? - Ha cerrado por dentro.
Soy el teniente Castro, abra la puerta.
Ana.
Por favor, abra la puerta.
Apártese.
- ¡Hostia puta! - Usted quédese aquí.
Vuelvo el domingo.
- Tú no vas sola a ningún sitio. - Si Estefanía va a acompañarme...
Con esa mucho menos.
¡Te has vuelto completamente loca!
No, por favor.
Voy a ir.
¿Tú me escuchas cuando hablo?
Mi amor, eres muy ridícula.
¡Ana! ¡Ana!
No.
Perdóname.
Yo te quiero mucho.
Perdóname.
- Pero yo a ti no te quiero. - Perdóname.
Lo siento.
Lo siento mucho.
Pero ¿dónde iba, mujer?
Con el calor que hace.
No sé.
A ninguna parte.
- ¿Es por la denuncia? - Por favor...
Yo no quiero que vayan por mi marido.
- Oiga... - Por favor.
- Oiga... - Se lo pido, se lo suplico.
No vayan por mi marido, por favor.
Es comprensible, tiene miedo, tiene...
- No. - Escúcheme.
Escuche, nosotros podemos protegerla.
No, no, no, no.
- No, no, no, no. - Ana, Ana, por favor, escúcheme.
Yo mismo puedo acompañarla hasta su casa.
No, es que yo no quiero que vayan a mi casa.
Yo no quiero que me protejan.
No quiero que se preocupen más por mí.
- Escúcheme. - ¡No, escúcheme usted!
Yo lo único que quiero es ser libre.
Yo lo único que quiero es vivir en paz.
Eso es lo único que yo quiero. Por favor se lo pido.
Se lo suplico. Por favor, ayúdeme.
Lo único que me interesaba de ti era la empresa de tus padres, imbécil.
Y realmente...
ahora que ya tengo el control sobre toda la empresa,
no tengo por qué seguir aguantando tus gilipolleces.
De hecho, el que se va de esta casa...
soy yo.
¡Ana!
¡Ana!
- ¿Estás bien? - Sí.
- Vamos. - Estoy aquí hace mucho rato.
Ana, ¿qué pasa?
Nada, vamos.
Pero ¿por qué no salías?
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