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Original subtitles

Soy guardia civil. De Información.

Hemos descubierto que ETA planea atentar en París.

Tengo que dejar que ocurra.

- Me preparaste para esto. - Escucha.

- Quiero y puedo hacerlo. - Te dije...

Dijiste que les haría más daño infiltrándome.

Han interceptado un mensaje nuestro, ordenando una ekintza.

En París. Sus jefes le han apartado de la investigación.

- Ha decidido ir a París. - Ve con él.

Garbiñe, si ese atentado tiene lugar, adiós negociación, adiós santuario.

Lo tenemos que impedir.

En mi última visita a Marsella, contacté con miembros

del Frente de Liberación Corso. Nos dirán un falsificador.

Jacobo Moreno.

Los etarras tienen otro precio.

Que es diez veces más.

ETA está preparando un atentado en París.

El Ministerio de Interior español no va a avisar al tuyo.

No van a hacer nada para impedir ese atentado.

Y conociendo a ETA, no va a ser un atentado pequeño.

ETA nunca se ha atrevido a atentar en el suelo francés.

- No tiene lógica. - Háblale de lógica a un fanático.

El 25 de agosto de 1944

fui de los primeros en entrar en París para liberarla de los nazis.

Con la Segunda División Blindada del general Leclerc.

Cantidad de españoles republicanos habíamos allí.

Pensé que, después de lo de Hitler,

podríamos invadir España para echar a Franco.

Y esperando seguí hasta que la palmó de viejo.

Yanquis, franceses, ingleses, todos la misma escoria imperialista.

Pero yo no me rendí.

Ni un solo día de mi vida he dejado de luchar contra la opresión

y contra el dichoso orden establecido.

Y menos aún contra esa "democracia" española

que Franco dejó atada y bien atada.

Bueno, pues este es mi piso.

Edorta me ha dicho que ni la propia ETA sabe que estáis aquí.

Y así debe seguir.

La de verdugos que han intentado hacerme hablar

y se quedaron con las ganas.

Vuestro cuarto.

Me alegra ver que aún sale gente como vosotros.

Socialistas y eurocomunistas siempre han sido los siervos del sistema.

Siempre lamiéndole la cara y el culo a cambio de calderilla.

¿Solo hay una habitación?

¿Qué esperabas? ¿El palacio de Buckingham?

La cama es grande.

- No lo suficiente para él. - Está bien.

- Nos apañaremos. - Una cosa...

La dinamita que te prometí...

¿Qué pasa?

El contacto del almacén de la mina del que te hablé.

Se ha echado atrás.

¿Quiere más dinero?

No se fía.

¿Entonces?

¿Sí?

Buenos días. Quería hablar con un chico llamado Mario.

- Hola. - Hola.

Estaba esperando a que salieras del colegio para llamarte.

- ¿Qué tal à París? - Bueno...

- Te he comprado un regalo. - Ah, ¿sí? ¿El qué?

Es sorpresa.

En persona.

Yo también tengo una sorpresa para ti.

Te la he mandado al hotel con un lazo. ¿No te ha llegado?

No. No me han dicho nada en recepción.

¿No? A lo mejor te la han dejado en la puerta. Mira a ver.

Espera.

Mira a ver, ¿eh? Porque les he dicho

que te lo dejen en la puerta con el lacito.

No me creyó.

Piensa que el atentado en París es una mentira.

Pero ¿y tus superiores?

¿No deberían ser ellos los que informen a Francia?

¿Por qué tienes que venir tú, por tu cuenta y riesgo? No lo entiendo.

Quieren que ocurra el atentado.

Que Francia se enfrente de una vez a ETA.

Bueno, a lo mejor ese policía francés tiene razón, ¿no? Porque...

¿Por qué estás tan seguro de que ETA va a hacer eso?

Si no lo estuviera, no estaría aquí, haciendo de chivato.

¿Y no sabes nada más?

No.

No sé, algo que pueda hacer que ese policía francés te crea.

No sabemos el quién.

No sabemos el cuándo.

Ni el dónde. Solo sabemos el qué.

Me extraña.

¿Qué te extraña?

Me extrañas tú.

Deberías estar con tus superiores, ¿no?

Esperando a que pase el atentado, a que haya muertos,

para que Francia se implique.

Mi deber es evitar atentados.

No permitirlos.

Ya.

¿Qué vas...?

¿Qué vas a hacer ahora?

¿Ver París contigo?

¿Y ya?

No.

¿Qué haces?

- ¿Nos volvemos a casa? - No.

A Marsella.

Pero si tuvimos que salir echando hostias de allí.

No podemos acudir a "Brise de Mer" tras matar a ese falsificador.

Pero nos queda la mafia marsellesa.

La organización ya lo ha hecho alguna vez.

¿Y si le cuentan que estás pidiéndoles explosivos?

Un riesgo que corremos.

Ni de coña.

Pegamos cuatro tiros al objetivo y ya está.

Sin complicarnos.

No.

No se trata de un atentado contra la judicatura francesa

ni contra una persona en concreto.

Tiene que ser un aviso alto y claro contra la República.

Un coche bomba.

Que sepan que no avisamos en balde.

Tú no.

Tú vas a seguir con la vigilancia de nuestro objetivo.

La jueza Leblanc.

¿La conoces?

Es la jueza que está entregando a todos los nuestros a España.

Una hija de puta que se lo ha tomado como algo personal.

Armando ha hecho su seguimiento, pero quiero que te ocupes tú ahora.

Una jueza.

Una jueza, sus perros guardianes y el que se nos ponga por delante.

Me parece bien.

De hacerlo, a lo grande.

Y nada de idioteces mientras esté fuera.

¿Tienes alguna idea de cómo llegar a la mafia?

Con lo único que entienden.

Dinero.

Tiene que acompañarnos.

¿Qué he hecho?

Posesión ilegal de armas.

¿A qué viene todo esto?

Nuestra última conversación lo fue entre colegas.

Hoy soy un inspector de la DCRG

interrogando a un ciudadano extranjero armado ilegalmente.

¿Interrogándome sobre qué?

La Guardia Civil suele tener buena información.

Pero únicamente me dijiste que ETA planeaba un atentado en París.

No me diste más opciones.

- Luego hay más. - Una informadora mía

descubrió un mensaje cifrado.

Lo tenía un hombre en un coche alquilado en Marsella.

Utilizaba una identidad francesa, falsa.

¿Puedo hablar con esa informadora?

No quiero exponerla.

Hace unos días,

asesinaron, precisamente en Marsella,

a un falsificador de la mafia.

Fueron un hombre y una mujer, jóvenes.

Las balas pertenecen a la misma arma que te disparó a ti en la frontera.

En Marsella.

Los asesinos alquilaron allí un piso bajo una identidad falsa.

Gilbert Delannoy.

¡Gilbert Delannoy! Con ese nombre alquiló el coche.

¿Los habéis cogido?

Volaron.

La pistola que me disparó es la misma

que se utilizó contra el empresario secuestrado, pertenece a ETA.

Y ahora, ¿qué hago?

¿Informo a mis superiores

que el Gobierno español nos está ocultando información

sobre un atentado en el suelo francés?

Si haces eso, me pones en un aprieto.

-¿Sí? -Aita, soy yo.

- Estoy con él, en París. - ¿En París? ¿Qué ha pasado?

Vino a contárselo a la policía francesa y no le han creído.

Nadie va a hacer nada por evitarlo. Ni aquí ni allí.

¿Me oyes?

¿Y él qué va a hacer ahora?

No sé. No puede hacer mucho más.

¿Va armado?

¿Por?

Tienes que hacerlo.

- ¿Hacer el qué? - Estás en otro país

bajo una identidad falsa, nadie te conoce, no estás fichada.

Él es un policía en un país extranjero. Está confiado.

- Es el momento. - No.

¿Qué piensas que haría él si te descubriera?

Sabes bien lo que ellos hacen con nosotros.

Nos detienen, nos torturan y nos matan.

Y te acabará descubriendo tarde o temprano.

Y entonces ¿qué?

O tú o él.

- No hay marcha atrás. Debes hacerlo. - Pero...

Con su propia arma. En un descuido.

Nadie te ha visto con él.

¿Y cuáles son tus planes ahora?

Pasear por París con una amiga que ha venido a verme.

Bien.

Que tengas mucha suerte.

Sí, eso dicen cuando el paracaídas no se te abre, ¿no?

Ahora sale.

La juez Leblanc.

Es una mujer muy progresista.

Con una fobia peculiar a los grupos terroristas.

Dieciséis segundos.

Veinte la vez que más ha tardado en meterse por esa calle.

Siempre a la misma hora, menos los jueves y los viernes.

¿No te habrán visto fisgar por aquí?

Aún tu madre no había nacido y yo ya me dedicaba a esto.

Chavalita.

Podemos activar el coche bomba desde cualquier punto de la calle,

a simple vista y a distancia.

E irnos andando tranquilamente a la salida del metro.

Quiero fotos desde todos los ángulos de la calle.

Pero otro día. No hay que dar demasiado el cante.

Pues no te pongas esas minifaldas.

- Los guardias tienen ojos. - He quedado.

Un momento. Jon ha dicho...

De praxis y analítica anarquista sabrás mucho,

pero de follar con desconocidos sin dejar rastro yo sé bastante más.

¿Te dejo algo de cena?

¿Qué te pasa?

- Llevas callada desde el hotel. - Nada.

Estaba...

Estaba pensando.

¿Pensando? ¿En qué?

En...

- Mierda. - ¿Qué ha pasado?

Creo que hemos pinchado.

No me lo puedo creer.

- ¿Es esta? - Sí.

- ¿Qué hacemos? - Pues cambiarla.

- ¿Necesitas ayuda? - No.

CERRADO

- Está cerrado. - Venía a hablar con su hijo.

No está.

Lo sé. Está en la cárcel.

Pero solía comprarle algo a él.

Algo que necesito ahora.

- De los negocios de mi hijo no sé nada. - Él no decía lo mismo.

No te conozco de nada.

Y no me fío de los que tienen carita de buenos.

¿Qué quieres?

40 kilos de dinamita y dos detonadores.

El doble a la entrega.

SE BUSCA DEPENDIENTA POR LAS TARDES. IMPRESCINDIBLE HABLAR EUSKERA.

¿Ya tienes hambre tú?

A ver, que te estás comiendo la manita.

Nos vamos a comer ahora.

Nos vamos a comer.

- Ahora vengo, ¿vale? - ¿Sí?

Sí, paso un momento por...

la habitación y vengo.

Vale. Bien.

Vale.

¿Qué pasa?

¿Qué hacéis aquí?

- ¿Quiénes sois? - Inspector de la DCRG.

Información, como dicen ustedes.

¿Qué pasa?

La Guardia Civil siempre ha creído que hacemos la vista gorda con ETA.

Pero...

procuramos estar bien informados.

Aquí está una foto de Xavier Bergara,

uno de los actuales dirigentes de la banda.

Con la hija de su segundo matrimonio,

Garbiñe Bergara.

Nunca se me olvida una cara.

Y al ver la de tu chica, pensé:

"Qué esperanzadora y bonita historia de amor a lo Romeo y Julieta".

Llévatela.

¿Diga?

- Soy yo. - Llevas días sin llamar, Jon.

- ¿Pasa algo? - No. Nada.

- ¿Todo bien? - Todo bien, no.

No estoy nada tranquila.

No me dices dónde estás ni qué haces.

Y tengo la sensación hace unos días de que alguien me sigue.

¿Por qué lo dices?

No lo sé. Pero yo ahora, con todo lo del GAL, tengo miedo.

- ¿Y si te están buscando? - ¿A mí quién me va a buscar?

¿Qué es lo que está pasando?

No me lo quieres decir, pero sé que pasa algo.

Nada, no pasa nada.

No te creo.

Y yo no quiero vivir así, vigilada. Por unos, por otros.

Que tenemos un hijo.

Lo hablaremos más tranquilos cuando vuelva a casa. No por teléfono.

¿Por qué no me puedes decir...?

¿Por qué no me dices dónde estás? Siempre me lo has dicho.

Te lo he dicho ya varias veces.

Pero no te creo.

¿Te llamo

y esto es lo único que tienes que decirme?

La identidad de Izaskun Beitia es falsa.

Su padre forma parte de ETA desde 1966.

Se casó por segunda vez,

y Garbiñe es su hija.

Otro de sus hijos está en prisión

en España, también miembro de ETA.

El otro está en paradero desconocido.

Sí, ese fue un confidente.

Un arrepentido.

Y ahora es cuando me sorprendes y me dices que ya sabías quién es ella.

No. No lo sabía.

- Lo siento. - ¿Desde cuándo la conoces?

Hace poco.

¿Y sabe algo de lo del atentado?

Sí.

Y sabe que has venido a París

a decírmelo.

Bueno...

Al lío.

¿Quiere un café?

No, gracias. No quiero nada.

Podemos hablar español.

¿Estoy detenida?

Has entrado aquí con una identidad falsa.

Lo que es lo mismo, nunca has entrado aquí.

Ni siquiera estás sentada aquí conmigo ahora mismo.

Así que...

Vamos a hablar.

- ¿Verdad? - Sí.

Eres miembro de ETA.

Ayer a la mañana tuviste una conversación telefónica

desde tu habitación del hotel.

¿A quién llamaste?

A mi padre.

Tu padre, tu hermano son miembros de ETA, pero tú...

prefieres follar con un guardia civil de Información.

Por...

pasar el rato.

Reconozco que el riesgo y el peligro son buenos afrodisíacos,

pero lo tuyo...

ETA quiere evitar ese atentado en París como sea.

Por eso estoy aquí.

Disculpa, me he perdido.

No es ETA quien quiere atentar en París.

Eso ya se debatió y fue rechazado.

¿Y quién es, entonces?

No sé, alguien de la organización, pero que actúa por libre.

¿Un grupo disidente?

- ¿Sabes quién lo forma? - No.

Lo que sé...

lo sé por el capitán Mario Sanz.

¿ETA es la que te mandó a sacar información al capitán?

Sí.

Ya que parece que manejas

toda la información,

quizá sepas algo que a nosotros se nos ha escapado.

Lo que sé es que ETA está dispuesta a colaborar

para evitar ese atentado como sea.

¿ETA está dispuesta a colaborar con nosotros?

Con quien haga falta.

Represento al Gobierno francés,

no puedo colaborar con una banda terrorista.

Es que yo no formo parte de ETA.

Tampoco te hagas mala sangre, ¿eh?

Tu tropiezo

es todo un clásico del espionaje, ¿no?

La investigamos.

Hice todo lo que se supone que hay que hacer.

Y aun así, caí como un pardillo.

Yo la creo.

¿Qué vas a hacer con ella?

¿Cómo se dice en español, soltarle carrete?

- ¿Se dice así? - Sí.

Dejarla, a ver hasta dónde nos lleva.

ETA es una organización muy disciplinada.

Nunca han desobedecido una orden de este calibre.

Sigo la política española por obligación.

Y cualquier ente

que exista en el País Vasco

acaba siempre escindiéndose en dos.

Y sí que existe un fuerte debate entre ellos sobre qué hacer con Francia.

Quiero seguir, hasta el final.

A cambio, quiero que nos entregues a ella, a su padre y a los que caigan.

Esto no te lo puedo prometer.

Podría detenerla, pero las entregas a España las decide un juez.

Pues detenla.

Aquí permíteme que el policía sea yo.

¿Vas a aceptar su ayuda?

No puedo permitirme el lujo de rechazar ninguna.

Esa tipa es una terrorista.

Y tú un policía de otro país.

Y conmigo hacemos un estrambótico cóctel.

Por suerte, con mis jefes tengo un amplio margen de maniobra.

Mientras no se enteren de lo que hago.

Ahora, capitán...

Con este cóctel no quiero odios,

pasiones desatadas, venganzas a lo Carmen de Bizet.

- Bien. - A la primera escenita,

te mando a España de una patada.

Perfecto.

- Gracias. - A ti.

Una pareja, hombre y mujer,

dispararon a un falsificador ultraderechista en Marsella.

Pensamos que son miembros de ETA.

Hablaban vasco entre ellos.

Una testigo asegura que él era un hombre joven, delgado,

rubio y muy pálido.

¿Este?

Puede ser Jon Olaberría.

- ¿Jon? - Olaberría.

Aunque siempre ha estado en la retaguardia, nunca en talde.

- En ningún comando activo. - ¿Le conoces?

No, le he visto un par de veces.

Es que es poco más que un oficinista en la organización.

Pero ideológicamente, de los más duros.

¿Y le encargarían a alguien como él una acción semejante?

Quien esté desobedeciendo a la cúpula no tendrá mucho donde elegir.

Podemos enseñar su foto a la testigo que vio al asesino.

Pues ahora vamos con la chica.

¿Diga?

Jon Olaberría Zúñiga.

Espera, espera.

¿Te suena?

No sé quién es.

Tu Carmen empieza a funcionar.

Ella nos ha dado ese nombre como el posible etarra de Marsella.

Y la testigo ha reconocido su foto.

Jon Olaberría.

No lo tenemos fichado.

Casado con una ciudadana española.

Vive en Biarritz y allí tiene una tienda de flores.

- Nosotros tampoco lo tenemos fichado. - Déjamelo a mí.

Antes de hacer nada, me lo cuentas.

Y sin sorpresas.

No te preocupes, hago una llamada y te cuento.

- ¿Dígame? - Soy Mario.

El parisino.

- ¿Qué tal por la ciudad del amor? - Bueno, si yo te contara.

Oye, Jon Olaberría,

- ¿te suena? De Biarritz. - No, no lo conozco.

¿Puedes indagar?

Mucho cuidado. Muy posiblemente sea de ETA.

En Biarritz.

Déjame ver.

Pero cuéntamelo solo a mí.

Ni al sargento, ni a nadie más. ¿De acuerdo?

Otra cosa. Xavier Bergara.

Eso ya son palabras mayores.

Lo sé, lo sé.

Pero ¿y su familia?

Su hija, Garbiñe Bergara.

Primera noticia que tenga una hija.

- ¿Dónde vamos? - Tranquila.

Nosotros no damos el paseíllo a nadie.

- Tengo que hacer una llamada. - Entra.

En serio.

Dejadme hablar con vuestro jefe. Debo hacer la llamada.

Nos vamos.

Entra.

Vamos.

Perdona el desastre.

No soy muy ama de casa.

¿En serio me vais a encerrar aquí?

No puedo hacer nada sin libertad de movimientos.

Cállate.

Tengo que hacer esa llamada a mi padre para que sepa lo que está pasando.

Que te calles.

Joder, necesito ponerme en contacto con mi gente

para que me digan dónde está Jon Olaberría.

Puedes hacer dos cosas.

Obedecer y hacer lo que se te diga,

o hacerte la heroína.

Te advierto que tengo el sueño muy ligero.

CERRADO

¿Tiene lo que le pedí?

Lo tengo.

Pero hay un problema.

- ¿Cuál? - Tu nombre.

Aunque mi hijo está en prisión, he podido hablar con él.

Y no conoce a nadie con tu nombre.

Cambio de nombre a menudo.

A mi marido le sobraba coraje, pero le faltaba sesera.

Mi hijo ha salido a él.

Por eso he tenido que ayudarles siempre en los negocios.

Soy medio bruja medio siciliana. Huelo los problemas.

No hay ningún problema.

Me da la dinamita y yo le doy el dinero.

Demasiado explosivo para robar un banco.

A lo mejor son dos bancos.

O tres.

¿Qué quiere? ¿El nombre y la dirección de los bancos?

- ¿El día que voy a dar el golpe? - Quiero saber de dónde vienes tú.

Ya veo.

Me devuelve mi dinero y...

tan amigos.

Vienes aquí,

preguntas por mi hijo, sabiendo que está en prisión.

Y quieres que te venda dinamita. Pero tú no eres un ladrón.

¿Qué eres?

Mi dinero.

No es poli.

Entonces, ¿qué es?

Buenos días.

Vengo por lo del anuncio.

Hablo euskera, como pedís.

Y español.

- ¿Eres española? - Eso pone en mi pasaporte.

Pero llevo años viviendo aquí.

Pues necesito a alguien sobre todo para las tardes.

Porque con el niño y todo

- no doy abasto. - ¿Estás sola?

No. O sea, mi marido trabaja conmigo, pero está de viaje.

Ah, entonces, ¿el trabajo es solo por unos días o...?

No, no. Es definitivo.

O sea, en algún momento va a volver.

- Claro. - Pero, de todos modos,

necesito a alguien que esté aquí por las tardes, ya te digo.

Pues si quieres, déjame el currículum.

Sí.

Vale.

- Gracias. - A ti.

Perdona, ¿eh?

¿Qué?

Agur.

Agur.

Buenas.

No podía dormir. No puedo estar sin hacer nada.

Gracias.

Tampoco suelo ser así de guarra.

Necesito hablar con tu jefe.

No tiene sentido tenerme aquí encerrada mientras el atentado sigue en marcha.

¿No entiendes que para nosotros es igual de importante?

- ¿Pretendes que nos fiemos de ti? - No os queda más remedio.

¿Puedo hacerte una pregunta?

¿Qué?

Es interés profesional, pero también personal.

Yo sería incapaz de acostarme con alguien al que detesto.

Me bloquearía.

¿Qué se siente?

No sé.

No tiene nada que ver con otros hombres.

O sea,

- repugnante. - No.

Yo no he dicho eso.

Te gustó.

Adelante.

Buenos días.

Gracias, Adele.

El capitán también está dispuesto a ayudarnos.

Siéntate.

Yo no puedo colaborar con la Guardia Civil.

Ninguno de los tres podemos hacer lo que estamos haciendo.

Pero dada la situación, necesitamos al capitán. Por favor.

Querías decirme algo.

Sí.

Debo contarle a mi padre lo que está pasando.

- En su momento. - Él nos puede ayudar.

En su momento.

La única razón que tiene Jon Olaberría, o quien sea,

para ir a Marsella es proveerse de armas y explosivos.

- No puede contar con los de ETA. - ¿Y por qué matar a un falsificador?

No lo sé.

No le veo sentido a eso.

ETA ha acudido en diversas ocasiones

a la mafia marsellesa por armas, blanqueo de dinero.

- Mi padre trataba con Olivier Orsini. - ¿Monsieur O?

Sí, lo conocemos.

Intenta introducirse en los casinos de Cataluña.

Yo podría ir a Marsella y hablar con él en nombre de mi aita.

Para saber si alguno de los suyos está negociando

una compraventa de armas o explosivos con Jon Olaberría, e impedirlo.

No te ofendas, pero no me fío mucho de ti.

Ya, eso me está quedando bastante claro.

¿Cuál es el plan, entonces?

¿Quién te manda?

Nadie.

Eso vamos a verlo.

Traedlo aquí.

¡No!

¡No!

¿No dices ni pío?

Liquidadlo. Con su pistola.

Alto.

Yo soy...

Yo soy miembro...

de la ETA.

¿Qué?

Ha dicho de ETA.

¿Cómo sé que es verdad esto que dices ahora?

Yo he matado a Jack Moreno.

Por colaborar con los GAL.

Ni la poli sabe quién se cargó a Jack Moreno.

Yo no quiero pleitos con terroristas hijos de puta.

Pero hijo...

Mira lo que te han hecho, hombre de Dios.

¿Por qué no lo has dicho desde el principio?

¿Qué nos importa a nosotros lo que hagáis en España?

Trae, trae el botiquín.

- ¿Te llevamos al hospital? - No.

No.

A un hospital, no.

¿Por qué no dejas que hable con su padre?

Porque no es tonta.

Sabrá que estamos escuchando, grabando y localizando la llamada.

Además,

quiero apretarla un poco más. Que vea que no lleva tanto la iniciativa.

Pues la lleva.

- No la dejarás ir sola a Marsella. - Por supuesto que no.

Pero yo no puedo ir con ella.

- Me conocen. - A mí no.

Podría hacerme pasar por uno de los suyos.

ETA acepta ciudadanos franceses en sus filas.

Pero un hijo de argelinos...

Resulta poco creíble.

¿La chica?

¿Adele?

¿Dos mujeres tratando con la mafia marsellesa?

No les conoces.

Entonces yo.

Soy español, la mafia no sabe quién soy.

Conozco bien a ETA, puedo hacerme pasar por uno de ellos.

Mi cuota de errores ya está cubierta.

¿Hay más candidatos?

Mis superiores no saben nada de esto. Si les informo,

entrará un juez y todo el aparato del Estado.

A ella la detendrán

y a ti te expulsarán del país.

Ahora me dices que es la primera vez que trabajas por tu cuenta.

Sin informar a tus jefes.

Venga.

Lo que no quisiera

es que esto acabara como Carmen,

con el guardia civil matando a la delincuente por despecho.

No soy un aficionado.

Si te contara las tonterías que he visto hacer a algunos

por una cara bonita.

¿Entonces?

No sé.

¿Diga?

Es Jon.

Ya creía que te habías largado con el dinero a Mónaco.

¡En castellano, hostias!

Te veo contento.

Lo tengo. Todo arreglado.

- ¿Cuándo vienes? - Estoy enfermo. Nada serio.

En dos días voy para allá.

¿Todo bien?

Sí. Ya te contaré.

Comprad lo que hablamos.

Lo tenemos.

Aquí, todo listo.

Bien.

Te he traído las cosas del hotel.

Gracias.

Es un error que el capitán venga conmigo a Marsella.

Yo recibo órdenes.

Es que si pudiera llamar a mi padre, él nos allanaría el terreno.

Es bonita.

La boina.

Es un regalo del capitán.

No envidio el viaje que os espera.

...pasaron el día retirando escombros,

sin saber si podría haber supervivientes.

Aparcado a pocos metros del cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza,

el coche bomba, un SEAT 127 beis,

fue robado por tres hombres procedentes de Francia,

que huyeron en otro vehículo.

Aunque aún no ha trascendido,

todo apunta a que el atentado fue perpetrado

por la organización terrorista ETA.

La explosión ha provocado 12 muertos, de los cuales 4 son niños.

Este atentado...

Uno de los terroristas que conducía el coche bomba

se lanzó a gran velocidad hacia la entrada de la casa cuartel

donde se hayan las unidades cooperativas de la Guardia Civil.

Instantes después, lo abandonaba para huir en otro coche,

un Renault 5 en el que lo esperaban tres personas.

La explosión se produjo a los pocos segundos, sin que los...

Jon.

Mario, vamos a dejar las cosas claras.

Nunca pensé que esto fuera a terminar así.

¿Y cómo pensaste que terminaría?

¿Conmigo con un tiro en la cabeza?

- ¿Tú conoces a ese mafioso? - No, yo no.

Pero él conoce bastante a mi aita.

La mafia marsellesa nos ayuda. Y viceversa.

- ¿Dónde está Jon? - La verdad es que no lo sé.

¿Sabes lo que os digo yo? Que a ver si le dejáis en paz.

A Jon nadie le dice lo que tiene que hacer.

Igual eres tú la que tiene que tener las cosas claras.

Dice que es de la ETA.

Poner una bomba para reventar a cinco niños

es de hijos de puta de la peor calaña.

A tomar por culo.

¿Alguna novedad?

Sí, el hombre del mensaje cifrado es el dueño de la floristería.

Trabajo en su tienda por las tardes.

Cuidado, Maia.

Estás en la boca del lobo.

Escucha, el atentado es en París.

Desde aquí son siete horas, seguro que lo perderé en algún momento.

Estamos buscando una camioneta blanca,

transporta varios kilos de explosivos.

Mi trabajo es evitar que esta escoria siga matando gente como en Zaragoza.

Haré cualquier cosa para evitar ese atentado.

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