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Original subtitles

Gora ETA!

Nos ha llegado el informe de Balística.

Es el proyectil de la bala disparada al secuestrado.

Pertenece a la misma arma que os disparó en Dantxarinea.

¡Capitán!

¿Cómo es tu relación con ese amigo tuyo de la DCRG?

Voy a pasárselo a la juez Leblanc,

que lleva todos los temas relativos a ETA.

Se lo agradezco, León.

Una ekintza en Francia sería suicidarnos.

O tienes miedo, o te lo tienen a ti.

¿Quién apoya responder a Francia con una ekintza? ¿Y en contra?

- Votaron no atentar en Francia. - Francia nos detiene,

nos entrega a la Guardia Civil y hacemos como si nada.

Entonces, lo que vengo preparando en Marsella, ¿lo dejamos?

No. Si damos un buen golpe en el corazón de París,

- los demás tendrán que seguirnos. - ¿Es esto?

Escrito a mano por un mismo bolígrafo.

La misma letra.

- ¿Estás bien? - Estoy bien, gracias.

- ¿Segura? - Sí.

- Me llamo Izaskun. - Mario.

Yo es que he pasado la vida como una pelota, de aquí para allá.

¿No preferías volver a Suiza con tus padres?

Murieron.

¿Y tú? No me cuentas nada de tu vida.

- Es el informe cifrado de Bayona. - ¿Qué dice?

Atentado en París.

Atentar en París significa declarar la guerra también a Francia.

Informaré directamente al ministro. Esto es muy importante.

¡Papá!

Ya está, "aita".

- Y no sospecha nada. - ¿Estás segura?

Es un capitán de Información.

Bastante segura.

Buenos días.

¿Podría traerme un café, por favor?

Cómo no.

- Dígame, señora. - ¿Cómo lo toma?

Solo.

- Un café solo. Gracias. - Enseguida.

No nos conocíamos en persona.

Teresa Ricart, asesora del secretario de Estado.

Encantado.

- Perdón, creí... - Siéntese, por favor.

Perdone, pero creí que la reunión iba a ser

con el señor secretario y, bueno, con los demás.

Sabe que mi Gobierno está preparando el terreno

para unas conversaciones clave con la banda terrorista ETA.

Debemos tratar con el Gobierno francés, el argelino,

los partidos políticos españoles...

Yo soy la encargada de mantener ese equilibrio en la cuerda floja.

El hecho de que sea una mujer no le debe preocupar.

Lo que pasa es que yo vengo a traer una información

puramente antiterrorista al secretario de Estado.

- No se ha puesto en contacto con usted. - No.

Error nuestro.

Con el secretario de Estado. Es urgente.

Sí, coronel Dávila.

Es un tipo solitario, no parece que sospeche nada.

- ¿Cómo lo llevas? - Bueno...

Al menos no es un Tejero.

Pregunto cómo lo llevas tú, Garbiñe.

Se me hace raro responder al nombre de Izaskun.

Y ya que lo preguntas, no,

no me gusta lo que estoy haciendo.

¿Y él? ¿Cómo es?

¿Qué pasa? ¿Te debo contar si hemos follado?

Garbiñe, aceptaste hacerlo.

Ahora tienes que sacarle toda la información que puedas.

Es un tipo amable.

¿Y?

Nada. Que me sorprende de un guardia civil.

Bueno...

Aquí está el objetivo. Y aquí, el disparador.

Como no podrá ver lo que encuadre, dispare tantas veces como pueda.

- Alguna foto saldrá bien. - Vale.

Por cierto, tengo la información que me pidió.

- ¿Y? - Coincide con la que usted tenía.

Izaskun Beitia, ciudadana suiza.

Sus padres emigraron en el 56 por trabajo.

Y ha llegado a San Sebastián

para trabajar en un colegio desde comienzo de curso.

Ni vinculación política, ni antecedentes, nada.

- Está limpia. - Bien.

Pero ¿quién es?

Una chica.

Ya.

Mi capitán, solo soy sargento, pero hasta ahí llego.

Ahí están.

Hay dos dormitorios.

Elige uno.

No está mal el piso.

A partir de ahora, vamos a hablar en español o en francés.

El euskera canta mucho y no hay que llamar la atención.

Como quieras.

Joder, chico, aquí nadie nos oye hablar.

Da igual.

Siempre puede haber una vecina cotilla, cualquier desliz.

Español o francés.

Aquí va la limpieza

y aquí, la comida.

¿Algún acento español concreto o de fachadolid de toda la vida?

Gracias.

¿Da crédito a esto?

El mensaje es de ETA, no cabe duda.

Y el contenido, sí, es creíble.

Ojalá lo hicieran.

Sería el fin del santuario de ETA en el sur de Francia.

Pero me extraña que den ese paso.

ETA y su mundo

lo fían todo a esas conversaciones de las que usted me habla.

Están convencidos de que poniendo más muertos

presionan al Gobierno a negociar.

Esa es su lógica.

Quizá han decidido aplicarla también a Francia.

"Quizá" no me vale.

En todo caso, avisar a París de este mensaje

es la mejor manera de demostrarles que estamos en el mismo bando.

¿Alguien más sabe de esto?

El capitán que lleva la investigación y yo.

Nadie más debe saber de la existencia de este mensaje.

Cualquier otra información me la pasa a mí.

Solo a mí.

En mi última visita a Marsella,

contacté con miembros del Frente de Liberación Corso.

Nos darán el contacto de un falsificador.

¿Son de fiar esos corsos?

En la mafia marsellesa hay dos clanes.

Uno es el tradicional, el dominante, y otro este, el procedente de Córcega.

Se llaman "Brise de Mer". Vamos a acudir a ellos.

Los otros tienen relación con el poder y la policía. A saber.

- Capaces de delatarnos. - "Brise de Mer".

Qué nombre tan bonito.

Es el nombre del bar de Bastia donde se solían juntar.

Pero nada de mencionar a la organización.

Podrían irle con el cuento.

Para ellos vamos a ser ladrones de bancos.

¿Y novios?

Un anís.

Gracias por su confianza.

Ya estoy con usted.

¿Ha terminado de rellenar el formulario?

Estoy en ello.

Ven.

Ven.

¿Sabes algo nuevo del hombre del mensaje?

No, nada. ¿Habéis podido descifrarlo?

No.

Por aquí no ha vuelto a pasar.

Espera.

He estado pensando, Mario.

Llevo mucho tiempo infiltrada en un perfil bajo.

En el ambiente abertzale soy una más. Creo que puedo dar el paso.

Maia...

Es un camino que no se puede deshacer.

No es aprender euskera, moverte en el ambiente independentista,

decirme lo que ves, lo que oyes. Entrar en ETA es otra cosa.

- Se lo debo a mis padres. - ¿Y si te reconocen?

Entonces era una niña. Ahora tengo otro nombre, otra identidad.

Es imposible relacionarme.

- Me has preparado para eso. - Escúchame.

- Quiero hacerlo. Puedo hacerlo. - Te dije...

Me dijiste que les haría más daño infiltrándome.

Me lo dijiste la primera vez que nos vimos.

Y para esto me has preparado.

Me lo prometiste.

Ah, mira, tocas el piano.

Un poco.

- Estudié Música. - Ah, ¿sí?

Mi madre quería que fuera pianista.

- ¿Y te hiciste agente de seguros? - Mi padre lo quería.

Era la figura de autoridad.

Un hombre de orden.

Bueno, de orden de puertas para afuera.

En casa era un animal.

Era un borracho que le hizo la vida imposible a mi madre y a mí

hasta el final de sus días.

Me prometí ser opuesto a él en todo.

La música es como debería ser el mundo. Perfecta, todo encaja.

Pero, al final, elegiste el mundo tal y como es, donde nada encaja.

Te has hecho agente de seguros.

Es un trabajo temporal.

Ah, ¿sí?

¿Seguro?

Sí.

Aquí no.

Aquí sí.

- Me he dormido. - Y que lo digas.

Hace semanas que no dormía así.

Ah, ¿sí?

Eso es que follas poco.

He visto que...

Llevas pistola.

Me he asustado un poco.

No quiero que te preocupes por eso.

No quiero seguir.

Es impenetrable. No menciona ni un detalle de su trabajo.

No le voy a sacar nada.

Y si insisto más, va a resultar sospechoso.

Demasiado tarde, Garbiñe.

Va a parecer una ruptura normal.

Movimos cielo y tierra para acercarte a él.

- He prometido resultados. - No los habrá. Es una tumba.

Pues, a la tumba se le manda.

¿Qué dices, aita?

¿Creías que estabas jugando a los espías?

Aquí todos nos jugamos la piel por Euskadi, de una forma u otra.

Nunca hablamos de que tuviera que matar.

Ya que no vales para eso, otros lo harán.

Cítale en un lugar concreto.

Con eso bastará.

Joder. Al final, ninguno de mis hijos ha hecho nada por la lucha.

Uno, un traidor. El otro, un cobarde.

- Y tú... - Joder, aita.

¿No ves que nunca vamos a estar en una situación igual?

El Gobierno español quiere negociar.

Hemos conseguido resquebrajar su resistencia, a base de golpes.

¡Hay que insistir!

Estamos a punto de conseguir la independencia de Euskal Herria.

No me vale que vengas aquí con cara de pena y la lagrimita.

Eres mi hija. ¡Pelea! ¡Él es un puto picoleto!

No dudaría en pegarme un tiro aquí mismo. ¡Hostia!

¿Sí?

Soy yo.

Ay, Jon, estaba preocupada. ¿Todo bien? ¿Pasa algo?

Estoy perfectamente. Todo bien.

- ¿Dónde estás? - Solo llamaba para ver cómo estabas.

- Tú y arkakuso. - Bien.

Bueno, Ibai tiene un par de décimas.

Pero bueno, nada grave.

Vienen mis aitas el fin de semana a conocer a Ibai.

Aprovechando que no estoy.

Ya sabes que no.

Vuelve pronto, por favor.

¿De dónde vienes?

De llamar a mi mujer.

¿Tu chica está preocupada por mí?

- Con la fama que tengo. - Nadie sabe con quién estoy.

Pero es mentira, ¿eh?

Nunca follo con etarras.

Si no son unos curas, son unos bestias.

Y si no, unos muermos en la cama.

Aunque no sé tú.

Igual ahí... eres un show.

¿Vamos de boda?

¿Tienes la servilleta?

CALLE DE FREDERIC, C-13

¿Jack Moreno?

Nos envía un amigo de la Brisa.

No os esforcéis.

Distingo a un español de lejos.

Jacobo Moreno.

De Cartagena.

- Española también. ¿A que sí? - Si usted lo dice.

En Marsella, lo mejor es decir lo menos posible.

Nos han dicho que nos podía ayudar.

¿Dos carnés de conducir?

Siempre utilizo mi propio material.

Se preguntarán qué hace un cartagenero como yo

en esta ciudad llena de rojos y de moros.

Yo también tuve mis cosillas con la justicia española.

Y con esa puta democracia que se han inventado.

Vamos.

Y ustedes, ¿qué negocio buscan aquí?

En Marsella, lo mejor es decir lo menos posible.

Yo los acentos los pillo al vuelo.

Y la señorita es más vasca que el bacalao al pil pil.

- No. - ¿Y si lo fuera?

Nada, mujer.

Si a mí me encanta esa tierra. Buena gente.

Eso sí, cuando salen hijos de puta, salen muy hijos de puta.

Porque mira que hay hijos de puta en España.

Pero los separatistas, los peores.

¿Cuándo podemos pasar a recogerlos?

Dos días.

El resto entonces.

Vámonos.

Estas son las fotos actualizadas

de los grupos de apoyo del comando Donosti.

No quiero detenciones.

Les seguimos, que nos lleven a otra gente,

a otras pistas.

¿De acuerdo?

¿Sí?

Entendido, ahora mismo. Gracias.

Capitán, el coronel Dávila quiere que vaya a su despacho.

Bien. Enseguida vuelvo.

Adelante.

- A sus órdenes, mi coronel. - Cierre la puerta.

Pase, capitán.

Le presento a Teresa Ricart,

responsable de una nueva asesoría del ministerio.

El capitán Mario Sanz,

responsable de la investigación que nos ocupa.

El coronel me ponía al día de su hoja de servicios,

que es impresionante para su edad.

El capitán ha descubierto y descifrado el mensaje del atentado de París.

¿Lo has llegado a comentar con algún compañero?

- No, mi coronel. - Muy bien. Así debe seguir.

Solo sabremos de su existencia nosotros tres.

Pero para continuar, necesitaré a mi equipo.

No se va a seguir investigando.

Se archivará como secreto de Estado.

Nuestro trabajo es investigar todas las actividades de ETA. Y más...

Mire, capitán. Esta tarde tomo un avión hacia París.

Mi función es coordinar la información confidencial entre ambos países.

Es mi responsabilidad dosificar esa información.

La suya es facilitármela.

Ahí termina.

Eso es todo, capitán.

- Mi coronel, considero... - Entiendo su interés.

- Pero ese mensaje no llegó a sus manos. - Debemos informar a París.

- Eso lo decidirá quien deba decidirlo. - No entiende su gravedad.

Me doy perfecta cuenta de la gravedad, capitán. Créame.

¿Vamos a permitir que cometan ese atentado?

¿No vamos a hacer nada para impedirlo?

Les va a sonar duro,

pero un atentado en París obligará al Gobierno francés

a actuar contra ETA de manera mucho más firme.

Mi coronel, nuestro deber es evitar...

Obedecer, capitán.

Quiero que se dé cuenta de una cosa.

Mi objetivo, el de mi Gobierno, es el mismo que el suyo:

acabar para siempre con ETA. No lo ponga en duda.

Y si para ello he de tomar decisiones envenenadas,

seré la primera en tomarlas.

Mi coronel, ¿me permite?

Le doy mi palabra de que el capitán Sanz

acatará las órdenes.

Hace poco, el capitán Sanz cruzó la frontera sin orden alguna

provocando un incidente en el que murió un guardia civil.

¿A eso le llama usted cumplir las órdenes?

Con el debido respeto, señora,

había que estar allí en aquel momento.

Voy.

Coronel, ¿qué hace aquí?

- No es una visita oficial. ¿Puedo? - Por favor.

Espere.

Mi coronel, disculpe, mi intención no era cuestionarle antes.

Esa mujer es el ministerio.

Y nuestro deber como guardias civiles no es dar nuestra opinión,

sino obedecer.

Mira, me vas a hacer caso y te vas a coger ese mes de vacaciones

que se te debe desde hace ya ni sé. Desapareces un tiempo.

Hay muchas líneas de investigación abiertas. No es...

- Sin ti, la guerra sigue igual. - No puedo dejarle todo el...

Te estoy diciendo que te cojas un mes de vacaciones,

no que te cortes la puta mano. ¡Hostia!

Hay que saber parar, Mario.

Hay que saber cuándo parar.

Así que te jodes y te tomas un descanso.

A sus órdenes, mi coronel.

Mario.

¿Qué haces aquí?

Venía de ver a una amiga. ¿Cómo que...?

Eh.

¿Qué te pasa?

Soy guardia civil. De Información.

No debería decírtelo, porque pongo en riesgo mi vida, y la tuya.

Pero ya cometí el error de no decirlo una vez.

- Mario... - Escucha.

Tú eres de fuera, pero aquí hay gente

que está dispuesta a matarme solo por ser guardia civil.

Otros brindarán si me matan. Y al resto le dará igual.

¿Estás dispuesta a seguir con esto?

Tendrás esposas.

¿Cómo?

De las de atar. Siempre me han dado mucho morbo.

- Te hablo en serio. - Y yo.

- No. - ¿Sabes qué pasa?

Que aunque seas agente de seguros, pianista o picoleto, me gustas.

¿Qué hago?

Grilletes.

- ¿Qué? - Las esposas.

- Perdón. - Grilletes.

Grilletes.

Mucho más morbo todavía.

- Hola. - Hola.

¿Hoy no trabajas?

Estoy de vacaciones.

- Ah, ¿sí? - Sí.

Así tengo tiempo de sobra para pensar que si no trabajo,

no tengo absolutamente nada.

Gracias, por la parte que me toca. Muchas gracias.

No es eso.

Me han apartado de la actividad.

¿Por?

No debería decírtelo.

¿Desconfías de mí?

- No es eso. - ¿Es algo de ETA?

¿Y qué coño me importa todo eso?

Mario, a mí me importa lo que te pasa a ti.

¿Tenéis un manual de buen capitán que dice que hay que guardárselo todo?

¿Tú solo contigo, hasta reventar?

Mi trabajo es evitar muertes, secuestros, atentados.

Esa es mi vida.

Ayer me hicieron ver que eso les da exactamente igual.

Igual.

- ¿Qué pasó ayer? - Nada.

Mario.

Hemos descubierto que ETA planea atentar en París.

- ¿En París? - Y tengo que dejar que ocurra.

Veinte francos.

Gracias.

Edorta.

- ¿Todo bien? - Sí, sí, todo bien.

Solo quería saber si Jon te había llamado.

Una vez.

- ¿Nadie más ha preguntado por él? - ¿Por Jon?

Alguien de la organización. No sé.

No. Pero ¿por qué iban a preguntar por él?

No, por nada, por seguridad.

No.

Hola.

Bueno...

Hola, mamá.

Hemos dado un paseo estupendo.

¿Sí?

Lo traemos antes de que se desespere por comer.

¿Qué pasa?

Luego echas la siesta, ¿eh?

¿Qué?

¿Qué, mi amor?

Un trabajo de primera.

Conforme.

Caray, qué prisa.

Para una vez que estoy con compatriotas.

Venga, un finito de Jerez.

Soy un sentimental.

Con lo mal que me ha tratado mi España

y que la eche tanto de menos.

Un brindis.

¡Por España!

Igual la señorita prefiere esa mierda de vino que beben los vascos.

Ese chacolí.

Vámonos, vámonos, venga.

Han contado mal.

Aquí falta dinero.

Es lo acordado.

Es lo acordado para la gentuza habitual.

Pero los etarras tienen otro precio.

Que es diez veces más.

No somos etarras.

No me ha dicho eso el amigo que os ha mandado.

A mí tratar con terroristas corsos me la pela.

Al fin y al cabo, solo joden a los gabachos.

Pero a los etarras les tengo unas ganas especiales.

Han matado a algún que otro amigo militar.

Ni habías nacido cuando yo ya montaba armas de fuego con los ojos cerrados.

¡Diez veces más!

Y a ti te voy a follar hasta hartarme. De propina.

- Hijo de puta. - Suéltala.

Que la sueltes.

Y danos los negativos.

Tranquilo, chaval.

Que los nervios aprietan el gatillo demasiado pronto.

Mira.

Aquí tengo tus negativos.

Calma.

Vale.

Aquí están.

¿Esos son los negativos?

No.

Mejor irnos.

Habrán oído los tiros.

No sin los negativos. No los puede encontrar la policía.

Mechero.

Toma.

Un hijoputa menos.

¿Qué podíamos hacer?

¿Dejar que se chivara a la poli?

Fuiste rápido.

A mí no se me habría ocurrido lo del fuego.

¿Qué haces?

Necesito salir a dar una vuelta y despejarme.

Si no pongo la cabeza en otra cosa, me voy a empezar a poner paranoica.

No te pongas en plan padre prior.

Pero deja aquí la pistola.

¿Dónde quieres que la lleve?

Tranquilo, tontorrón.

Al menos nos ha salido gratis la documentación.

Voy.

- Aquí tiene, capitán. - Gracias, Pilar.

A ver si aprendo a planchar y dejo de darte la lata ya.

Quite. De mil amores.

¡Qué bien de vacaciones! ¿No?

- Sí. - Pilar...

¿Me dejas un momento con él? Tengo que hablar unas cosas.

Claro, cariño.

Que disfrute, capitán.

Gracias.

- Pasa. - Sí.

Quería comunicarle que las líneas de investigación ya están repartidas,

pero en cuanto al mensaje, no tenemos nada.

Olvídalo. Déjalo.

- Pero ¿cómo que lo olvide? - No era nada. Está archivado ya.

- ¿Archivado? Pero ¿por qué? - Está archivado ya.

Bien. Bueno...

Pues nada, lo dicho. Que...

Que disfrute. Y, sobre todo, que descanse.

Gracias.

¿Sí?

Soy yo. Hola.

Hola.

Estaba decidiendo dónde irme de vacaciones.

Ah.

¿Te vendrías conmigo?

- ¿Cuándo? - Ahora.

No sé, Mario, es que es un poco precipitado.

No puedo dejar así el colegio tan de repente.

¿Adónde...?

¿Adónde vas?

- A París. - ¿Por qué a París?

Pues porque solo he estado allí por trabajo.

Porque hay que conocerla.

Porque hay un montón de chicas guapas y...

¿Tiene algo que ver con lo que me contaste?

No.

Demasiado rápido, ¿no?

No. Bueno, sí.

Supongo que sí.

Pero llámame.

Claro.

Claro.

Adiós.

¿Sí?

Aita, soy yo.

- Hola, maitia. - Te llamo desde el colegio.

¿Qué pasa? ¿Ha pasado algo?

Él.

- ¿Te ha descubierto? - No.

Todo lo contrario.

Me ha confesado en lo que trabaja.

Han interceptado un mensaje nuestro, ordenando una ekintza.

En París.

Es imposible.

No entró en detalles, pero es real.

Sus jefes le apartaron de la investigación.

No quieren avisar a Francia.

Quieren que ocurra.

¿No será una trampa que te está tendiendo?

No.

Si confía totalmente, yo...

Creo que se ha enamorado.

O me necesita.

O no sé qué demonios le pasa. Pero no miente.

Hay más. Ha decidido ir a París, por su cuenta.

¿No dices que le han apartado del servicio?

Yo qué sé. Es un obsesivo, aita.

No sé qué pretende hacer allí, pero seguro que tiene que ver.

Ve con él.

Aita, joder.

Garbiñe, si ese atentado tiene lugar, adiós negociación, adiós santuario.

Lo tenemos que impedir como sea.

Eres la única pieza que tenemos ahora en el tablero.

Buenos días.

¿Quién está al mando?

Inspector Renaud. DCRG.

Buenos días, inspector.

El cadáver estaba aquí.

Parece un ajuste de cuentas.

Colaboraba con el Frente de Liberación Nacional Corso, ¿verdad?

Colaboraba con todos, incluso con nosotros.

¿Puede ser ese el motivo?

Jack Moreno era un donnadie.

No molestaba ni a la mafia marsellesa, ni a la corsa, ni a los independentistas.

Pues yo diría que alguien se enfadó con él.

Inspector.

Esa señora dice que vio salir corriendo a un hombre y a una mujer del taller.

La mujer no recuerda nada de sus rostros. Que él era muy pálido y rubio, lo único.

No son terroristas corsos.

Él, de traje. Ella, de fiebre de sábado noche.

Son dos delincuentes comunes.

Otro testigo dice que vio entrar a una pareja en un coche y salir pitando.

Un coche azul.

Esto se lo dejamos a la policía de Marsella,

que tendrá ganas de que les dejemos en paz.

Disculpe.

La mujer se me quedó mirando. Me apuntó con su pistola. Iba a disparar.

Pero el hombre salió y le apartó el arma.

- Y se fueron corriendo. - ¿Le dijeron algo?

A mí, no.

Hablaban entre ellos en un idioma extranjero.

- ¿Español? - No.

- ¿Italiano? - No.

- ¿Corso? - Tampoco.

Era un idioma muy raro.

Gracias por todo. Y disculpe las molestias.

- Le informo si damos con algo. - Vale. Muchas gracias.

Euskera.

¿Perdón?

Que podría ser euskera lo que hablaban.

Un verano estuve allí. Sonaba parecido.

- Euskera. - Sí.

Muy bien.

Gracias, señora.

Maurice.

Adele.

Gracias.

En invierno,

menos, pero con esos meses tiramos bien.

¿Y Jon?

Tenemos pensado abrir un bar. En un futuro.

¿Aquí, en Francia?

Las cosas pueden cambiar mucho en poco tiempo.

- Cambiar todo. Y entonces... - Ainhoa...

Déjate de castillos en el aire

y de repúblicas independientes, por Dios.

Piensa en tu hijo. Piensa en ti.

Nosotros pensamos así, aita.

¿De verdad?

¿De verdad piensas así?

¿Que matando se consiguen cosas?

- ¿Eso es lo que has acabado pensando? - No empieces, por favor.

Por favor.

Vosotros habéis tenido vuestra vida, ¿no?

Pues nosotros, la nuestra.

- ¿Dónde está Jon? - Trabajando.

Dormido.

Testigos de un crimen han reconocido este coche.

Dice que alquiló el piso a una pareja de artistas.

Eso dijeron.

- ¿Eran extranjeros? - No creo.

¿Están en el apartamento ahora mismo?

No lo sé.

¡Policía Nacional!

¡Policía!

¡Que nadie se mueva!

¡Policía!

- ¡Salgan con las manos en alto! - ¡Policía!

¡Policía!

Les hemos perdido.

¿Quieres que conduzca yo un rato?

No hace falta.

Estoy bien.

¡Pero qué cuadriculado eres!

Aquí no nos oye nadie, paranoico.

¿Está buena?

Tu mujer.

No eres su tipo.

Eso habría que verlo.

Tú...

Has matado antes, ¿no?

Pues sí.

¿Y sabes qué?

Que da igual.

Miles mueren cada hora en el mundo.

¿Alguno importa?

Ninguno.

Qué frío hace.

Oficina de la DCRG.

Le paso, caballero.

Buenos días, señor Renaud.

Tiene una visita personal. En su despacho.

- ¿Una visita personal? - Sí, está ahí.

- Gracias. - De nada.

Capitán.

Siempre me he preguntado cómo sería su despacho, la verdad.

¿Está aquí por motivos de trabajo?

No. Estoy de vacaciones.

Me tiene en ascuas.

No me diga que es una visita personal.

Tampoco.

No sé por dónde empezar.

Entonces, comiendo.

Intuyo que la ocasión va a ser algo especial.

- ¿Sí? ¿Vale? - Sí.

Sí.

Hay un restaurante que...

Ya que está de vacaciones,

hoy voy a acompañarle con este Grand Launcet del 78.

Lo puede poner a decantar sin más. Gracias.

Ya verá. Un vino excelente.

- Con el precio que tiene, no me extraña. - Permítame invitarle.

- León, escúcheme. - Tú dirás.

Pero creo que podemos empezar a tutearnos, ¿no?

ETA está preparando un atentado en París.

He interceptado un mensaje interno.

Son ellos, es ETA. Seguro.

¿Es una comunicación oficial de la Guardia Civil?

No.

El ministerio ha ordenado archivar y olvidar ese mensaje.

¿Tú estás desobedeciendo esa orden?

Creo que es mi deber, sí.

¿Y algo más que deba saber?

El Ministerio de Interior español no va a avisar al tuyo.

No van a hacer nada para impedir ese atentado.

Y conociendo a ETA, no será un atentado pequeño.

¿Tienes pruebas de lo que dices?

Mi palabra.

Ya sé que es mucho decir para...

un guardia civil, pero...

a mis superiores les va a parecer un poco... poco.

ETA nunca se ha atrevido a atentar en el suelo francés.

No tiene lógica.

Háblale de lógica a un fanático.

¿No pruebas el Borgoña?

¿Crees que te miento?

Yo no sé qué creer.

Y eso siempre es lo peor.

Señor Renaud.

- ¿Sí? - Al teléfono.

Disculpa.

- Sí. - Soy Maurice.

Acabo de ver el informe de Balística del caso Jack Moreno.

- El falsificador muerto. - Sí.

Han identificado un proyectil, pese al fuego.

¿Recuerda el incidente de hace semanas?

¿El tiroteo entre guardias civiles y ETA en nuestro lado de la frontera?

El arma que mató al guardia civil es la que acabó con el falsificador.

La vecina no andaba equivocada.

Lo que hablaban los asesinos era euskera.

¿ETA?

Espérame en el despacho. Voy para allá.

Perdona, capitán, pero voy a tener que dejarte.

Un imprevisto.

Apúntalo a mi cuenta.

Disfruta de la comida. Y de París.

¿Qué piensas hacer con la información que te he contado?

No te ofendas, pero me ha parecido

un intento un poco chapucero, como decís vosotros,

de demostrarnos vuestra leal cooperación.

Dile a tu coronel que he estado a punto de tragármelo.

Pero sé que ETA ha debatido en asamblea lo de atentar aquí

y votaron que no.

Sin rencores, capitán.

¿Por qué tienes que venir tú aquí por tu cuenta? No lo entiendo.

Quieren que ocurra el atentado.

Que Francia se enfrente de una vez a ETA.

No podemos acudir a "Brise de Mer" después de matar a ese falsificador.

Pero nos queda la mafia marsellesa.

¿Y si le cuentan que les pides explosivos?

Un riesgo que corremos.

No me dices dónde estás ni qué haces.

Yo aquí tengo una sensación hace unos días de que alguien me sigue.

- ¿Te están buscando? - ¿Y a mí quién me va a buscar, Ainhoa?

Hace unos días, asesinaron

a un falsificador de la mafia.

Fueron un hombre y una mujer, jóvenes.

40 kilos de dinamita y dos detonadores.

Vino a contárselo a la policía y no le han creído.

Nadie va a hacer nada por evitarlo. Ni aquí ni allí.

- Tienes que hacerlo, Garbiñe. - ¿Hacer el qué?

¿Qué crees que haría si te descubriera?

- No hay marcha atrás, debes hacerlo. - ¡Papá!

Con su propia arma, en un descuido.

Estás en otro país. Bajo identidad falsa, nadie te conoce.

Es un policía en un país extranjero, está confiado. Es el momento.

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