All language subtitles for La.Frontera.HDTV.1080p.Cap.1041

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Original subtitles

No podemos acudir a "Brise de Mer" después de matar a ese falsificador.

Pero nos queda la mafia marsellesa.

Tú vas a seguir con la vigilancia de nuestro objetivo: la jueza Leblanc.

Procuramos estar bien informados.

Una foto de Xavier Bergara

con la hija de su segundo matrimonio:

Garbiñe Bergara.

Lo que sé es que ETA está dispuesta a colaborar

para evitar ese atentado como sea.

Este puede ser Jon Olaberría.

Jon Olaberría. De Biarritz.

¿Puedes indagar?

Necesito a alguien sobre todo para las tardes.

Déjame el currículum.

- Mi padre trataba con Olivier Orsini. - ¿Monsieur O?

Puedo ir a Marsella y hablar con él para saber si alguno de los suyos

está negociando una compraventa con Jon Olaberría e impedirlo.

- No la dejarás ir sola a Marsella. - Claro que no.

Yo soy miembro de ETA.

Aquí, todo listo.

Uno de los terroristas que conducía el coche bomba

se lanzó a gran velocidad hacia la entrada de la casa cuartel

donde se hallan las unidades cooperativas de la Guardia Civil.

Toda España permanece todavía conmocionada

por el salvaje y cobarde atentado etarra.

Tenemos que decirles que sigue aumentando el número de muertos

como consecuencia de la explosión del coche bomba

en el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza.

Desde el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza,

donde a las 6:10 de hoy ha hecho explosión un coche bomba.

Un total de 11 personas muertas, entre ellas cinco niños,

y 34 heridos de diversa consideración.

Llevan todo el día con tareas de descombros.

- Sí, aita. - Miembros del Gobierno y autoridades...

¿Por quién le has tomado?

¡Que Jon no tiene nada que ver!

- Ya sabemos cómo piensa él. - ¡Que da igual lo que piense!

- Da igual. - ¿Has visto lo que han hecho?

O sea, en ETA hay muchas formas de pensar, ¿eh?

Y ni Jon piensa así ni yo. ¿Me oyes?

- Ni yo. - ¿Y dónde está?

Está de viaje.

Mira, si pensáis eso de él y de mí,

mejor no me llaméis más.

¿Por qué has decidido que no vamos a Marsella?

- No lo veo. - ¿Y qué hacemos?

¿Esperar aquí sentados al día del atentado?

Este menage a trois que nos hemos montado

es demasiado arriesgado para mi gusto.

Nuestro objetivo es el mismo.

¿"Nuestro objetivo es el mismo"?

Yo no comparto todas las decisiones de ETA.

De hecho, comparto muy pocas.

Pero de los tres, los que más tenemos que perder con ese atentado

somos nosotros.

Oh. Sí.

Pobrecitos, los verdugos. ¿Eh?

HORROR EN ESPAÑA: BOMBA EN ZARAGOZA

¿No dices nada, capitán?

No tengo mucho que decir.

Mi trabajo es evitar que esta escoria siga matando gente como en Zaragoza.

Haré cualquier cosa para evitar ese atentado.

Dame tu arma y tu placa.

No puedes ir armado a Marsella.

Tampoco penséis contar con mi ayuda.

Si os cogen y me preguntan,

pondré mi mejor cara de sorpresa.

Perfecto.

¿Y cuando volvamos?

No corras tanto.

Paso a paso.

¿Es de fiar?

No creo que ETA quiera abrir un nuevo frente con Francia,

pero tampoco parece una fanática.

No sé.

Estos dos

acabarán follando como tigres.

Eres un romántico, Maurice.

Deberíamos repasar lo que vamos a decir en Marsella.

Para no contradecirnos.

Tú eres la hija de Xavier Bergara, yo tu acompañante.

Tú hablas. Yo asiento.

Al menos deberíamos parecer compañeros, ¿no?

Lo pareceremos.

Lo que yo he hecho contigo es lo mismo que tú haces.

Pero tú eres un héroe y yo una zorra, ¿no?

¿A qué viene esto?

Mario.

Mario.

- ¿Diga? - Soy yo.

¿Dónde estabas?

- ¿Alguna novedad? - Sí.

El que portaba el mensaje cifrado es el de la floristería.

¿Segura?

Ninguna duda. Trabajo en su tienda por las tardes.

- Cuidado, Maia. - Lleva días fuera.

De viaje, dice su mujer.

Ella está muy inquieta. La oí hablar con su padre.

Creen que Jon tuvo algo que ver con lo de Zaragoza.

No.

Imposible. Descartado. Él ahora mismo está en Francia.

Tendrías que poner un micrófono en su teléfono.

¿Se lo pido a tu gente?

No. En San Sebastián no tienen que saber nada de esto.

Ni donde yo estoy, ni lo que tú estás haciendo. ¿De acuerdo?

Pero ¿por qué?

Escúchame bien.

Alguien se pondrá en contacto contigo. Del RG francés.

El inspector León Renaud.

- Haz lo que te pida. Estamos juntos. - ¿Del RG? Pero...

Vamos a mantener al margen a la Guardia Civil esta vez.

Y tú, mucho cuidado. Estás en la boca del lobo.

Como querías, ¿no?

Ten cuidado tú.

No sé si sabes lo que estás haciendo.

Necesito bajar.

Pensé que te ponían los grilletes.

No vamos a volver a parar hasta Marsella.

Mario, vamos a dejar las cosas claras.

Nunca pensé que esto fuera a terminar así.

¿Y cómo pensaste que iba a terminar?

¿Conmigo con un tiro en la cabeza?

"ETA, mátalos", eso gritan en vuestras manifestaciones.

Y se os da bien matar.

Yo no quiero lo de Zaragoza.

Ni lo de Hipercor.

Hay que hacer que esto termine. Y la única manera es una negociación.

Has dicho muchas cosas desde que te conozco.

Todas mentira.

¡Maia!

¿Podemos hablar?

Sí.

En el coche.

¿En serio? ¿No te parece un poco infantil esto?

¿Tú conoces personalmente a este mafioso?

¿A Monsieur O?

No, yo no.

- Pero él conoce bastante a mi aita. - ¿De qué?

Desde lo de Sokoa, la organización tiene cuidado con el dinero.

La mafia marsellesa nos ayuda. Y viceversa.

Por eso deberíamos llamar a mi aita.

Eso no va a ocurrir.

Joder. ¿Por qué no?

¿Qué pasa? ¿Te sientes mejor castigándome?

Mi aita les puede convencer de quiénes somos y a qué vamos.

Ahora les recibe el señor Orsini. Síganme.

Así que eres la hija de Xavier Bergara.

Tu padre ya sabe que las cosas serias no me gusta hablarlas con una mujer.

Y si es guapa, todavía menos.

No ha podido venir él personalmente.

Pero podemos llamarle.

Debemos.

A solas.

A solas, ha dicho.

Ven aquí.

Vas a hablar tú con él, ¿vale?

Marca.

Ah, nada de hablar en vasco.

¿Sí?

Aita, soy yo.

- Llevas días sin llamar. ¿Qué pasa? - Escucha. Estoy en Marsella.

Con Monsieur O.

¿Qué? ¿Y el capitán?

No hace falta que hables en clave. Tengo a Monsieur O delante de mí.

Y quiere saber por qué me has enviado hasta aquí.

Para ver cómo puede ayudarnos.

- ¿Has ido sola a verle? - No. Ya sabes con quién. Escucha.

- Jon Olaberría dirige el talde. - ¿Qué? ¿Olaberría?

Él y una chica. Si sabes cualquier cosa...

Xavier. Sí, aquí Orsini.

Dime una cosa.

¿Cómo es posible que un pellejo seco como tú

tenga una hija tan bonita?

Porque no siempre fuimos pellejos.

Bueno, tú dirás.

¿Para qué me la mandas?

Dicen que eres de la ETA,

de los que acaban de matar a un montón de gente y niños en España.

Sorpresa.

¿Y esto?

- Eso es un busca. - Ya.

Pero esto puede contener un micrófono.

Dime.

Mira,

yo no es que sea precisamente un boy scout,

pero aquí nos parece

que poner una bomba para reventar a cinco niños

es de hijos de puta de la peor calaña.

A mí me parece que...

es una buena manera de hacer sentar a negociar a un Gobierno.

Mira,

ahora vas a llamar a un número que te voy a dar yo.

Uno de los tuyos.

Sabrán que estás aquí, ¿no?

Nosotros no nos contamos todo como hacéis los boy scouts.

Tú llama. ¿O tampoco sabes hablar vasco?

Eso sí sabrás.

Llama.

Llama.

Toni. Para, para.

- ¡Mario! - Ya.

¿Qué estáis haciendo?

No hacía falta, Toni. Es la hija de un amigo y su novio.

- Sí. - Ya.

Hombre, Ainhoa. ¿Qué haces aquí?

Aupa.

- ¿Qué tal gudari? - Bien.

- Venía a hablar con vosotros. - Muy bien.

Solos.

Eh.

Agur.

- Agur. Bai. Agur. - Agur.

Tú dirás.

¿Dónde está Jon?

- ¿No te lo ha dicho? - No, y siempre me lo dice.

Y esta vez no.

Lleva días que no llama. Eso no ha pasado nunca.

- Así que quiero saber dónde está. - La verdad es que no lo sé.

¿Ha participado en lo de Zaragoza?

- ¿Qué? - Que si tiene algo que ver.

Sé que esta vez ha ido a hacer algo diferente.

Lo sé.

Jon nunca ha estado en un comando activo.

Y mucho menos en España.

¿Y por qué no llama?

¿Por qué no está dando señales de vida? ¿No ha hablado contigo?

Sí, conmigo sí ha hablado.

Y está bien.

Es lo único que te puedo decir.

¿Sabes lo que os digo yo?

Que a ver si le dejáis en paz.

Mira, Ainhoa.

A Jon nadie le dice lo que tiene que hacer.

Igual eres tú la que tiene que tener las cosas más claras.

Pero estate tranquila, que está bien. Vendrá en unos días.

Sí.

Oye, ya que estás aquí.

Esa chica, la de la tienda.

- ¿Maia? - Maia.

- ¿Qué? - ¿La conocías de algo?

No.

Hay que tener cuidado con los desconocidos.

Bien.

Es que Maia me gusta.

¿Y sabes por qué me gusta?

Porque con ella puedo hablar de cosas normales

y no de lo de siempre

con los de siempre para decir lo de siempre.

Yo solo digo que recuerdes quién es tu marido.

Tengo la sensación de que a veces se te olvida.

No, no se me olvida.

A ver si es verdad.

Adiós, Edorta.

Adiós.

¿Maia?

Se habían terminado.

Ya está.

- ¿Estás bien? - Sí.

¿Pasa algo?

No.

Ven, dame un abrazo.

- Le acabo de hacer una propuesta. - Chis.

- ¿Qué pasa? - Espera.

Un momento.

- ¿Crees que nos escuchan? - Podría ser. Es por seguridad.

¿Qué le has dicho a tu padre?

No sé, lo mínimo. Tenía a Orsini delante.

¿Por qué le has dicho que éramos novios?

Me pareció lo más seguro.

Bien hecho.

¿Estás bien? ¿Te duele?

Sí, sí, estoy bien.

Aunque no me creas,

siento mucho todo esto.

Todo.

Así que os ha salido un hijo rebelde que quiere ponernos una bomba en París.

Sí.

¿Qué esperáis de mí?

El comando está en Marsella buscando explosivos.

- No cuenta con los de ETA. - Y creéis que han venido a nosotros.

- ¿No es así? - No, mi gente tiene sus negocios.

Y yo hago como que no me entero.

No tenemos vuestras nobles convicciones políticas.

- ¿Por qué tengo que ayudaros? - Porque hemos colaborado antes.

No, guapa.

Hemos hecho negocios.

Pero aquí no alcanzo a ver dónde está mi beneficio.

Por mí, que pongan esa bomba.

Detesto a los parisinos.

Pero ustedes han sabido ser útiles al Gobierno francés.

Las guerras, las huelgas, todo eso.

El Gobierno francés les correspondía. Ahora ya no es así.

Claro, evitar el atentado sería un servicio para la República, ¿no?

Y ese hijo rebelde,

¿se sabe algo más de él?

Sí, no tiene antecedentes.

Ni un puesto asignado en la organización.

Es un perfil bajo.

Olivier, si es una cuestión de dinero, mi padre lo puede reponer sin problema.

Una chica como tú, con esos ojazos,

hablando de trabajo, de dinero.

- ¿A ti no te resulta triste? - No. A mí me gusta.

- ¿Diga? - Hola.

- ¿Cómo? - Soy Orsini.

¡Señor Orsini! ¿Cómo se encuentra?

- ¿Qué tal? ¿Y los hijos? - El mayor, en prisión.

Ya, ya. Pero sigue con sus cosas, ¿no?

Qué va. Ya no. El pobre, qué va.

Ah, no sé.

Dicen que está vendiendo explosivos

a un comando de ETA.

¡Ah, eso! Un compromiso antiguo de mi hijo.

Sabe que no tiene cabeza.

¿Y habéis entregado ya esos explosivos?

Aún no. Pero lo que usted me diga, señor Orsini.

Faltaría más.

Vamos a hacer una cosa. Se los vas a entregar.

Como si nada.

Pero esta conversación es entre tú y yo.

Lo que diga.

Cabronazo borracho.

Esos explosivos todavía no se han entregado al comprador.

- Ni se deben entregar. - No, todo lo contrario.

Si se entregan, podremos seguir el envío.

Con suerte, nos llevan al resto del comando.

Lo contrario sería simplemente un retraso en sus planes.

Volverían a intentarlo de cualquier manera.

Bueno, no esperaréis contar con mi ayuda para el trabajo sucio.

Bastante tenemos con el nuestro.

- ¿Me ha visto alguien? - No.

¿Por qué no avisamos ya a León?

Hay que esperar.

Y ver si sacan los explosivos y dónde los llevan.

Ahí está.

Déjame salir y llamarle.

- No me voy a escapar. - Te conoce.

No quiero que exista la posibilidad de que te reconozca.

La señal.

Va todo bien.

- ¿Qué haces? Le vamos a perder. - Espera.

Ahora.

Floristería Fleur du Basque, dígame.

Hola, estoy buscando...

¿Ninguna noticia del marido?

Ninguna.

La mujer de Olaberría parece incómoda en el entorno de ETA.

Seguimos con las escuchas, ya aparecerá.

Lo que me preocupa es estar sin noticias de Mario, de Garbiñe

o como se llame.

¿Qué estarán haciendo en Marsella?

- Maurice piensa que... - Ya sé qué opina Maurice.

- Mierda. - Le vamos a perder.

Déjame salir. Hay que avisarles.

Déjame bajar.

Escucha. El atentado es en París, desde aquí son siete horas en carretera.

Lo perderé en algún momento. La matrícula está en la libreta.

- Se la das a León. - Vale.

Intentaré seguirle hasta donde pueda.

Te dejo aquí.

Venga.

Va, va.

Sí, ¿dígame?

Soy yo. Hemos estado siguiendo a Jon Olaberría.

Va vestido de oscuro, tiene la mano izquierda vendada.

Ha cargado los explosivos en una furgoneta blanca

matrícula 2908 SR 13.

Ahora está saliendo de Marsella.

¿Ha salido de Marsella con dirección a París?

No sabemos. Quizá sí.

Pero lleva los explosivos consigo

y confía totalmente porque Orsini colaboró.

¿Y cuál es el plan del capitán?

Tratar de seguirle e intentar que le lleve hasta el comando.

¿Y si le pierde en el camino?

No sé, no había otra opción.

Hay que interceptar esta furgoneta.

No puede entrar en París llena de explosivos.

¿Y Mario?

El capitán es demasiado kamikaze.

Supongo que nos estamos...

despidiendo para siempre. ¿No?

Debo dejarte. En cualquier caso,

gracias por la colaboración.

Va, va, va.

Estamos buscando una camioneta blanca,

con matrícula 2908 SR 13.

El conductor lleva la mano izquierda vendada,

viste de oscuro y transporta varios kilos de explosivos.

Todo indica que se traslada a París.

He pedido la colaboración de la Gendarmería

para vigilar las entradas de la ciudad desde el sur.

Sabemos que su intención es atentar aquí, en París.

- No sabemos cuándo ni dónde. - Dígame.

Inspector.

Sí, ¿dígame?

Soy yo. La he perdido, he perdido la furgoneta.

¿Se ha dado cuenta de que le seguías?

Diría que no. La dirección era París, eso seguro.

Ahora, ¿quién sabe?

La policía ha puesto controles de vigilancia

en las entradas de la ciudad, pero si sospecha que le seguimos,

- será difícil dar con él. - No podía imaginar

que después de recoger los explosivos, partiría hacia París.

He tenido que avisar de todo a mis superiores.

Pero de ti no he dicho nada.

¿Y de ella?

¿Has dicho algo?

¿Qué quieres, que me pongan a sellar pasaportes?

¿Sabes dónde está?

Habrá volado. Y casi mejor.

Ella nos ha dado

todo lo que nos podía dar

y ya no la necesitamos.

Si encontráis la furgoneta, ¿qué haréis?

Le detendremos al momento.

No puedo permitir que circule por ahí con explosivos.

Bien. Voy de camino.

Perdona.

- ¿Qué pasa? - Nada, que te estaba mirando.

¿A mí?

Que me...

Que me das un poco de envidia, la verdad.

Vas, vienes, sin problemas, sin ataduras.

Con toda la vida por delante.

Bueno, acabas de tener un hijo,

- Jon está fuera. - Por eso.

Supongo que no es fácil.

Pero va a volver pronto, ¿no?

Sí.

Oye...

¿Tú te podrías quedar atendiendo la tienda mañana y tarde?

Unos días.

Eh... No sé.

Por las mañanas trabajo en una agencia de alquiler de coches.

¿Te vas a algún sitio?

Igual sí.

A España.

Con mis padres. Una temporada.

¿Y tu marido?

Pues...

Perdona que me meta donde no me importa.

Pero, no sé, creo que deberías llamarle y hablarlo con él.

Es que no sé ni dónde está.

¿No estaba en un viaje de trabajo?

Ainhoa, este es un pueblo muy pequeño y la gente habla.

Ya.

¿Está en un problema?

No sé.

No sé.

No sé, porque...

No sé, es que hace un montón de días que no me llama y no...

Yo creo que deberías esperar aquí a que te llamara.

Buenos días.

Adelante.

- Capitán. - ¿Alguna novedad?

Aquí hay fotografías de la furgoneta y Jon Olaberría.

Langlois, por favor.

Mande eso a revelar cuanto antes, gracias.

¿Qué pasa?

Quién sabe si ha entrado en París con tal volumen de tráfico.

Quién sabe si se ha desviado, si se ha escondido, o quién sabe nada.

El hecho es que una furgoneta llena de explosivos

circula libremente por estas calles.

¿La mujer de Jon Olaberría?

La única línea de investigación que nos queda.

De momento, él no se ha puesto en contacto con ella.

Parece que ella no sabe gran cosa.

- ¿Hay algo más que pueda hacer? - No, gracias.

Vete a tu hotel, descansa. Te avisaré si hay novedades.

Bien. Tuve que dejarla ir, para que te avisara.

Sí, ¿dígame?

La furgoneta.

Entran en París, sí.

En La Défense, pasaron el puesto de control.

Hasta el Arco del Triunfo.

Por La Défense, perfecto. Un coche los sigue.

Probablemente van hacia los Campos Elíseos.

¡Policía!

¡No he hecho nada!

¡Salid! ¡Que salgas!

¡No he hecho nada!

- ¡Estaba abierta! - ¡No te muevas!

- Vacío. - Estaba abierta.

¡Joder!

Jon.

- ¿Qué te ha pasado? - Ah, joder.

- ¿Qué te pasa, estás bien? - Sí, estoy bien.

Espera, espera.

Lo tenemos.

Lo tenemos.

He abandonado la furgoneta.

Por si me seguían.

¿Quién te ha hecho esto?

Los de los explosivos.

Les tuve que decir que era de ETA.

Iban a pegarme un tiro.

Tranquilo.

Si no, se habría ido todo al carajo.

Ya estás aquí.

Nadie me ha seguido. Estoy seguro.

Lo tenemos.

Eres un caso.

Menudo repaso te han dado.

Lástima.

¿El qué?

Lo digo por tu mujer.

Estas... cicatrices

y golpes

seguro que...

la ponían cachonda como una perra.

Qué desperdicio, ¿no?

Encontramos la furgoneta

aquí.

Pero los chicos

dicen haberla encontrado abandonada y vacía aquí.

La puerta no estaba cerrada.

- ¿A qué hora? - 18:30.

- La Científica la está analizando. - Eso significa

que Olaberría hizo el viaje directo desde Marsella

sin detenerse en otro lugar.

Supongo que su refugio está cerca

de donde dejó la furgoneta, ¿no?

- Nadie va paseando con explosivos. - Exactamente.

- Ningún testigo vio al conductor. - No tenemos nada.

¡No tenemos nada!

Vamos a concentrar la búsqueda en este perímetro.

En Bobigny.

Vamos, todos a trabajar. Vamos.

Por favor, vamos.

- ¿Y las huellas digitales? - Estamos en ello.

Mire lo que me he encontrado en casa.

Ven conmigo.

- ¿Habéis encontrado la furgoneta? - Aquí las preguntas las hago yo.

- ¿Has hablado con tu padre? - Sí.

Le he contado todo.

¿Sabe algo de Olaberría?

No, todavía no. Pero están intentando encontrar quién le está apoyando.

Dimos con la furgoneta en París.

- Ah, ¿sí? - Vacía.

A partir de ahora, en cualquier momento,

puede producirse el atentado

que tanto os preocupa.

¿Por qué has vuelto?

Quiero ayudar.

Tú conoces a los de Lapurdi, ¿no?

Tenemos que mandar a alguien a que detenga ese atentado.

Como sea.

Hay que dar un golpe de autoridad que acalle tantas voces.

No tenemos suficiente infraestructura en París.

Debemos pararlo desde aquí. Descubrir quién está detrás de Jon.

Él solo no es capaz de dar tal paso.

Cada uno de nosotros conocemos bien a nuestra gente.

Antes de ayer estuve con la mujer de Jon.

No sabe nada.

Pero sí, lleva varios días fuera.

Acaba de tener un hijo, ¿no? Podemos presionarla.

Decirle qué le pasará a Jon si pone la bomba.

Es una maqueta.

Ni sabe, ni quiere saber.

Pero dejádmela a mí, la conozco bastante bien.

A mí me preocupa otra cosa.

Y mucho.

Tu hija. Está colaborando con la policía francesa.

Habla claro.

Nos ha avisado de lo que está ocurriendo.

Pero tú eres su padre. Y los franceses lo saben.

Como dirigente, estás quemado.

Lo sé.

Pero Garbiñe no es ninguna traidora.

- Ni lo era tu otro hijo. - ¿Qué estás diciendo?

- ¡Basta! - Lo que oyes.

No tiene nada que ver. Pero Edorta tiene razón.

Tienes que apartarte. Y lo tienes que hacer por completo.

Bueno, a partir de ahora, las cosas serán de otra manera.

Lo primero, ¿cómo neutralizamos a Jon?

¿Alguna idea?

¿Y después de que la jueza

salga volando?

Después, nos quedamos aquí metidos unos días, sin salir.

Hasta que pase el jaleo.

¿Tú y yo?

Aquí juntos,

todo el santo día y toda la santa noche.

Así podré enseñarte alguna cosilla.

- Tu mujer lo agradecerá. - Basta.

No te ofendas, hombre. Si estuvo muy bien.

Esas cosas que decías...

¿Qué?

Entonces flores de temporada.

Pero ¿por qué no te pasas por aquí y lo vemos juntas?

...el juzgado.

Sí, esto es una floristería.

Buenos días, la Fleur du Basque, ¿diga?

Buenos días, señora, querría...

¿Diga?

- ¿Ainhoa? - ¡Jon!

Es Jon. Avisa al inspector. Hay que localizar la llamada.

¿Qué tal? ¿Cómo está el peque?

- ¿Dónde estás? - Sabes que no te lo puedo decir.

Dime solo si has pasado a España, por favor.

No.

A España no. ¿Por qué?

Solo quiero saber una cosa. Y me la vas a decir.

Si no, te juro que cojo a Ibai y no nos vuelves a ver.

Tranquilízate, por favor.

¿Has participado en el atentado de Zaragoza?

Ainhoa... Por teléfono no.

¡Me da igual!

Quiero la verdad.

Quiero saber si has tenido algo que ver.

¡No! Te lo juro.

Ainhoa, ¿qué pasa?

Pues que no puedo más.

No puedo vivir así.

- ¿Así, cómo? - No lo entiendes.

No lo entiendes, ¿no?

Pero ¿qué habrías hecho si te lo hubiesen pedido?

No me lo han pedido.

¿Y si te lo hubiesen ordenado?

Ir.

- ¿A matar niños? - ¿Y lo que nos hacen a nosotros?

En las guerras matan. Esto es una guerra.

- No permitiré que mi hijo viva una. - Ya la está viviendo.

Lo que estoy haciendo es para acabarla.

¿Acabar? Te voy a decir cómo vamos a acabar los tres.

Contigo en la cárcel. O peor.

Con acciones como las de Zaragoza es como se vence.

Te parecerán terribles.

Pero es la única manera, no hay otra.

¿Y para qué llamas, entonces?

Llamaba para oírte.

Pues ya me has oído.

No cuelgues.

Cuando vuelva, lo entenderás todo.

Lo he entendido perfectamente.

Ainhoa...

Te pido por favor que no hagas nada hasta que vuelva.

Vale.

Bueno, Ainhoa, voy a ir recogiendo. ¿Vale?

¡Ahora bajo!

Aquí está la cabina utilizada por Jon Olaberría.

La tenemos vigilada las 24 horas del día.

Su marido forma parte de un comando de ETA.

Si ese atentado tiene lugar, su marido y usted irán a la cárcel.

En su mano está evitarlo, Ainhoa.

Tenemos que activar el coche bomba. Donde sea, antes de que nos cacen.

El objetivo es la jueza. Si tienes miedo, vete.

¡No me vengas dando lecciones!

Tú no pudiste elegir a tu padre, ¿verdad?

Pues yo tampoco.

No me toques.

Si esa bomba explota, a ti y a mí no nos salva ni un milagro.

Hemos cometido todo tipo de irregularidades.

León, necesito mi arma.

¡Policía Nacional, no se mueva!

¡No se mueva! ¡Las manos sobre la cabeza!

No sigas, Jon, por favor. Que te van a matar.

Tengo que hacerlo.

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