Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Downloaded from YTS.MX
Official YIFY movies site: YTS.MX
LA BARCA DE ORO (Una película de Raúl Ruiz)
Éste no es mi lugar, hijo.
El problema es que no es mi lugar. Soy de Los Ángeles, ¿entiendes?
No hay nada peor que esto, recuérdalo...
- ¿Me escuchas? - Sí, señor.
Debes de tener la misma edad que mi hijo.
Sí, señor.
¿Qué estás viendo, no tienes nada mejor que hacer que pararte a ver morir gente?
- No, señor, yo... - Date la vuelta y sigue adelante.
Sí, señor.
- ¡Oye! Oye, ¿esto es tuyo? - No.
Bueno, ahora es mío.
- Está bien. - ¿Qué?
¡Haga lo que quiera!
¡Eso es exactamente lo que voy a hacer! ¿Por qué no? ¿Acaso es ilegal?
No.
Escucha, quizá esto haya sido tuyo hace un par de minutos.
- Ahora es mío, ¿entendido? - Sí.
- ¿Qué? - ¡Dije que haga lo que quiera!
Si es suyo, está bien, ¡es suyo!
¡No! Me llamaste hijo de puta.
Me llamaste hijo de puta, no estoy soñando.
¡Hijo de puta!
Policía, ¿cuál es su emergencia?
Hay un hombre herido en la calle 8, entre las calles 2ª y 3ª.
Me agradas, muchacho. Sé cómo distinguir a la gente.
-Policía, ¿cuál es...?-Tengo algo que hacer.
- ¿El qué? - Tengo que irme.
- ¡No! - Escuchen, ustedes dos, salgan de aquí.
- ¡Dios mío, fuera! - ¿Y si no quiero hacerlo?
Ese es el problema. No mientras yo esté aquí, eso es un hecho.
Tengo un hijo que trabaja por aquí. Quizá podrías llamarlo.
Sí, sí.
Aquí está el número, llámalo. Es doctor. Los doctores saben lo que hacen.
- Me llamaste hijo de puta, no lo soñé. - ¡Oiga!
¡Largo!-¿Quién habla?
Sí, es un mensaje de... de alguien, acerca de su padre. Está herido.
Estoy en un bar entre la calle A y...
Una coca light, por favor.
- ¿Conoces a ese tipo? - No.
Bueno, pues yo sí.
No a él exactamente, pero sí a los de su tipo.
Vienen dos o tres cada semana.
Entran sangrando y luego se mueren.
- ¿Está muerto? - ¿Cómo voy a saberlo?
- ¿Alguien se lo llevó? - Por supuesto.
- ¿Se va a morir? - Por supuesto.
¡Dios santo!
Son seis dólares del whisky doble y la coca. No me mires así.
- ¿Bebió un whisky, en su condición? - Sí y tú vas a pagarlo.
Sí, sí, claro.
Es increíble... un whisky doble.
Hola.
- Hola, ¿de nuevo no tienes llave? - ¿De nuevo?
- ¿Quieres salir? - No lo sé.
- Tengo algo de dinero. - ¡Qué novedad!
- ¿Unos camarones fritos? - En otra ocasión.
En otra ocasión, quizás no tenga dinero.
No, una vez que empiezas a tener dinero, no para.
- ¿De verdad quieres invitarme a salir? - Claro, tú sabes que sí quiero.
- ¿Y sabes que...? - Sí, lo sé, lo sé.
- Aun así quiero invitarte a salir. - Siempre y cuando todo esté claro.
Está claro como el agua, no quieres ser mi novia.
- No es eso. - ¿Qué?
¡Sorpresa!
No tengas miedo, jovencita. Él no quiere admitirlo, pero soy su padre.
- ¿Él es tu padre? - Seguro que sí.
- ¿Qué fue lo que le pasó? - Me atacaron, pero no es gran cosa.
No es comparable a una reunión entre un padre y su hijo.
Tenemos que hacer algo, ¡llama a una ambulancia!
Claro, pero mi hijo es pobre, ¿cómo va a pagar?
Hoy en día los hospitales cuestan una fortuna.
Tienes dinero, ¿verdad?
Eso es nuevo.
Vamos, ayúdame, hay que subirlo al departamento.
- Me agrada tu novia. - No es mi novia.
Sí que lo es, ¿a qué se dedica?
Sí, creo que lo mejor que podemos hacer es llamar una ambulancia.
¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta!
- Ya vienen de camino. - Genial.
Esto se va a terminar para siempre.
No seas estúpido, todo va a estar bien.
- Él no es mi padre. - Claro que sí lo es.
Siempre fue así, desde que era niño.
- Tienes que perdonarlo. - Naturalmente, yo perdono a todos.
- Cierto. - Por fortuna.
¿Sabes? Ustedes se parecen.
Hasta hace unos años, todo el mundo pensaba que éramos hermanos...
Y entonces pasó lo que tenía que pasar.
- El cuchillo. - Así es él.
Es cierto, ¿cómo puedes decir eso?
- No sé ni lo que digo. Me voy. - ¡No puedes hacer eso!
Sí puedo. Me conozco a mí mismo.
Mejor de lo que yo me conozco a mí mismo. Él es único.
Jamás me habría imaginado escuchar eso de ti.
Pues sorpréndete.
¿Vas a abandonar a tu propio padre en tu apartamento?
- Me voy y eso es todo. - ¿Y yo qué?
Déjame adivinar... te invitó a cenar.
Y después...
- No es un mal hombre. - Es mi hijo, no es mal chico.
- Un poco... - Sí.
- ¿Qué más? - No me agrada.
- Sí, eso sí que lo creo. - No, no es eso.
Tú sabes a lo que me refiero, siempre anda detrás de... tú sabes.
- Y yo... - Y tú, nada.
Entiendo, soy como tú,
- siempre al borde de la muerte. - ¿Cómo lo supiste?
Años de esto y aquello, mi vida ha sido una gran pesadilla.
Incluso ahora, estás aquí esperando a que vengan a llevarme.
Es la única forma, ¿o hay otra?
No, no la hay. Eso no cambia nada.
Claro que no. Me recuerdas a alguien a quien conocí ayer.
- ¿Yo? - Es en serio.
- ¿Por qué no es serio esto? - Ayer, en el trabajo.
- Bueno. No era yo. - No, pero...
No era yo, probablemente no haya sido nadie. Esas cosas suceden.
- Puedes hablar. - No hay nada nuevo.
- No quería ofenderte. - No hay nada nuevo.
Bueno...
Van a llegar, no te preocupes.
¿Te duele?
Sí, me duele.
- Ya deberían de estar aquí. - ¡Ese hijo de puta!
- Es tu hijo, ¿no? - Él tiene el dinero.
Sí.
Llegarán en cualquier momento, ¿qué vamos a hacer?
Dame una idea.
Bueno, sea como sea, fue inevitable, ¿cierto?
- Supongo... - ¿Qué?
- Me agradas. - Prepararé un café.
Yo no quiero, lo prefiero así...
mil veces así.
- ¡Debes de estar loco! - Puede ser.
- Voy a irme. - No.
- Déjame ir. - Algo que odio...
es a la gente que pone esa cara de: "¿con quién fui a caer?"
Todos caemos con la gente equivocada. Es un hecho de la vida, ¿o no?
- No lo sé... - No, no lo sabes.
¿Puedes decirme qué cosa sí sabes, cariño?
- Sólo quería ayudarte. - Sí, todo mundo quiere ayudarme...
Hasta que se dan cuenta.
- Sí... ¿puedo irme? - No.
- ¿Por favor? - En verdad eres inolvidable.
Ése es el problema, así es la vida,
sales a caminar un rato y conoces a alguien inolvidable
y todo se detiene... aquí.
Estás sangrando por todos lados, pero no te mueres.
Por lo que sé, siempre debió de haber sido así.
No me lastimes, sólo quería ayudarte.
Jamás he lastimado a nadie.
Las cosas suceden... mi vida.
Las cosas suceden, te hieren y luego sigues adelante.
Mi madre dice que le bajen a la música.
- ¿Quién es tu madre? - Está enferma, no puede moverse.
Felicidades. ¿Y qué más?
Dice que bajen a la música.
Cuando alguien te pide algo amablemente, es como para romperte el corazón.
Claro que le bajaré a la música.
Vete y dile a tu madre que iré en un rato para saludarla.
Gracias, señor. ¿La señorita está enferma?
Se está muriendo. Por eso le subí tanto a la música.
No quería que se enteraran, ¿sabes? Le duele mucho, molesta a los vecinos.
Sí, está sangrando. La lastimaron.
Profundamente, más vale que lo creas.
¡Qué cosas pasan en estos días! Anteayer mataron a alguien aquí cerca.
- ¿Te interesa esa historia? - No, pero el tipo realmente murió.
Ella también va a morir, no te preocupes.
- ¿Hizo algo malo? - ¿Cómo puedo saberlo?
No tuve nada que ver.
Tú también estás herido.
Lo estoy, en estos días la gente no le tiene miedo a nada.
- Tenemos que hacer algo. - Cierto, es hora de hacer algo.
En lugar de quedarnos aquí sin hacer nada hasta que sea nuestro turno.
Bueno, tu turno ya llegó.
Por desgracia, tienes razón.
Fui uno de esos que se dejan agarrar, mueren muy rápido... y aquí estoy.
- ¿Puedo ayudar? - Es demasiado tarde.
- No, seguro puedo ayudarte. - ¿Cómo?
- Tú dímelo. - Si hubiera sido como tú, no estaría así.
- Joder. - Cuida tu lenguaje, soy muy sensible.
Ya lo veo, te gusta llorar.
- ¿Se nota? - Hace un minuto estabas llorando.
Tengo mis razones.
Igual que todo mundo, pero no todo mundo llora tan fuerte.
¡Ay, odio a los chicos!
Dale la mano al indio amigable, sabes que no puedo moverme...
Ven con tu tío, pastelillo.
- No. - ¿Cómo que no?
Piénsalo: llego y lo primero que veo es un charco de sangre.
Bien dicho, debe de haberte sorprendido.
Y luego te veo moviéndote como si nada hubiera sucedido.
Eso no es cierto, capullito, me muero de dolor y tristeza.
- ¿Acaso no ves en qué condición estoy? - No, no es eso.
La cosa es que mataste a esa mujer y ahora me estás viendo así.
¿Cómo puedes decir eso?
Eres un niño, la criatura más adorable de la creación,
¿crees que podrían destruirte estas manos que han hecho hasta lo imposible?
No, no, eso no podría ser, sería simplemente impensable.
No me agradas.
Ésa es otra historia.
Podemos tener gustos distintos y discutirlo, estar de acuerdo o no.
- Pero... ¿y la sangre? - ¿Qué sangre?
Me voy.
¡Vete!
-¿Quién habla?-Usted no me conoce,
su padre me dio su teléfono.
Mi padre, qué interesante.¿Y entonces?
Bueno, sólo quería decirle que su padre está en problemas.
-¿Cómo lo sabe?-Bueno, lo vi.
-¿Cómo sabe que lo vio?-Bueno...
es decir, conocí a un hombre herido.
¿Herido? Eso lo cambia todo.
Estaba malherido, me parece... y está un poco loco.
Interesante.
Bueno, como le decía,
ahora está en mi apartamento y está un poco loco.
-¿Lo atacó?-No, no exactamente...
Pero no se quería ir. Tuve que irme yo.
Una amiga está con él, y puede que la cosa se pongan fea.
-Claro que se pondrá fea.-¿Quiere mi dirección?
Muy bien, ya basta. ¿No cree queeste chiste fue demasiado lejos?
-¿Quiere decir que no va a venir?-¿Ya acabó?
-¡Es él, está aquí!-¿Está con usted?
¡Sí, sí! ¡Está justo afuera de mi puerta!
-¿Me lo dice en serio?-¡Es verdad! - ¡Él está aquí!
Claro, de otra formano me habría llamado.
Será mejor que nolo haga de nuevo.
- ¿Quién es? - ¡Doctor!
Escucha, amigo, déjame darte un consejo:
déjame en paz o haré llamar al recepcionista.
¡Yo soy el recepcionista! ¡Ábreme!
- ¡No te creo! - ¡Ábreme o te mato!
Lo siento, chico. Necesito un antidepresivo
y no tomo pastillas, ¿entiendes lo que digo?
Lo malo es que te asusté.
Perdí el control, pero no soy un mal tipo.
- ¿Quieres un sorbo? - No.
Tengo que irme.
¿Así que no te gustan las bromas?
Bueno, a mí no me gustaría que alguien se metiera a mi casa,
donde tengo mis cosas.
Y que luego salgan con un montón de ofertas y cualquier cosa.
Tú sabes que cuando estás solo, quieres estar solo.
Eso es lo único que deseas, que te dejen solo.
Y luego se aparece alguien con las mejores intenciones
y quiere hacerte compañía.
O quizá esa persona también esté sola, desesperadamente sola,
y que deseé, más que ninguna otra cosa, que le echen una mano.
Pasa, ¿sabes? Pasa más a menudo de lo que crees.
Sé de lo que estoy hablando.
¡Dios mío!
Muchacho, estás muy mal... tómate una aspirina.
Es la única medicina de la que sabemos algo.
- Gracias. - Y tómate un trago.
Déjame presentarme, soy Doc. Me llamo Nathan Daniels.
Soy Israel... Israel Williams.
- Israel, ¿como el país? - Supongo.
Dios, qué triste suena esa pieza musical.
Bueno, me voy.
Paz, hijo.
No te preocupes por la puerta, me encargaré de ella mañana.
-¿Quién es?-Soy yo otra vez.
Te echaba de menos.¿Qué hay de nuevo?
No, escúchame, es verdad, tu padre está en problemas.
Ya sé, no podría estaren peores problemas, ¿cierto?
Sí. Ahora escucha mi dirección.
Es la calle Ámsterdam 698, número 4W, ¿lo tienes?
Calle Ámsterdam 698, número 4W, ¿lo tienes?
-Sí, claro.-Ve y fíjate si sigue ahí.
De no ser así, es que se lo llevaron al hospital, pero no tiene nada de dinero.
Eso es normal.
No me crees.
¿Cómo puedes estar tan segurode que es mi padre?
Bueno, él me dio tu teléfono.
¿Y eso es todo?
-Ya veo.-Estoy seguro que sí.
-Hoy todo mundo está haciendo chistes.-Pero tú eres el mejor. Buenas noches.
Buenas noches.
Ya veo. Eso seguro.
Bueno, es una idea que tengo.
Por supuesto que nadie está interesado,
porque es la verdad y es demasiado horrible, eso es lo malo.
Sé que Dios es un virus y nadie quiere creerlo.
Tú me dijiste que todo cobraba sentido.
Eso es, Dios es un virus y no hay forma de matarlo.
Pretende estar muerto y regresa cuando menos te lo esperas.
¡Es tan hermoso, un verdadero diamante, una ave!
¿De quién estás hablando?
- De ella. - Claro.
¿Te diste cuenta en ese momento de que no puedo ocultarte nada?
¡Dios mío!
¡Lo hiciste, hijo de puta! ¡Prometiste nunca hacerlo de nuevo!
¿Por qué tuviste que mencionarla? Ella no es ningún Dios que yo conozca.
Mi Dios.
Ahí está, el hijo de puta. Te ha estado siguiendo, te lo dije.
Un día vamos a terminar quién sabe dónde debido a alguien como él.
¿Quién es ella?
Buena pregunta, ella lo es todo.
- Ya basta. - Él piensa lo mismo.
Amamos a la misma mujer, ¿y qué, cuál es el gran problema?
Ya basta.
- Claro que ya basta. - Siéntate, muchacho.
- ¿Qué le pasó a Alina? - Quiere saber qué le pasó a la putita.
Ella no es una puta. ¿Qué le pasó?
Está en algún hospital.
Lo sabía. ¡Lo sabía!
¿Y qué? Esas cosas suceden, estaba muy herida.
¡Maldición! Puede que sea un cobarde, pero si algo le pasó a Alina,
te juro que vas a pagar por ello, ¡te juro que vas a pagar por ello!
¿Y con qué voy a pagar: con lástima, con amor, con odio?
Elige una, no hay más.
Claro que hay más opciones.
Nombra una, yo no conozco más.
- Una vez las conté y eran 37 opciones. - Está bien, está bien.
¿No hay noticias de ella aún?
Cuando te la llevaste, estaba viva.
Ahora bien, no puedo decir nada sobre lo que haya sucedido después.
Tengo 70 y cumplo una condena de por vida, no es fácil para mí, ¿entiendes?
- ¿Por qué lo hizo? - ¿Lo conoces?
No, pero puedo encontrarlo.
Hazlo, porque uno de estos días te vas a meter en grandes problemas.
- ¿Estás segura de que él dejó eso? - ¿Quién más? Tú no fuiste.
Estaba escrito en español; léemelo, por favor.
Es una carta de amor típica.
- ¿Me la leerías, por favor? - Otro día, tengo mejores cosas que hacer.
Por favor, Sra. Antonia, es importante.
¿Y esto no lo es?
Sra. Antonia, hablamos de un asesinato.
Jovencito, lo único que es importante aquí es mi vida.
Y ésta es mi vida, es lo único que me queda.
Por favor, ni siquiera he empezado.
Dice que... las noches de luna llena son como una tortura para mí.
Te extraño y tengo ganas de asesinar y de morir.
Lloro por ti más que nunca, querida Amelia López, mi único amor.
- ¿Eso es todo? - Es que se empieza a poner pesado.
Siga, sólo un poco más. Es importante.
Es lo mismo, Amelia esto y Amelia aquello.
Amelia López, ¡es ella!
¿Y qué? Es el mismo nombre, mucha gente se llama así,
es un nombre común.
-No lo sé, no puedo responderte.-¿No ves que ya esperé suficiente?
Dios mío, no sé qué hacer.
Mientes, estás enamorada de mi hijo, de mi hijo, el doctor.
-Me estás traicionando con mi propio hijo.-¿Y si eso fuera verdad, qué?
-Te mataría.-¡No tienes agallas!
¿No? Ya verás.
Ella realmente es muy hermosa.
Ya le fue infiel a su esposo con su mejor amigo.
Uno de estos días te arrepentirás...
DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
¿Crees que vas a seguir así?
Bueno, estoy buscando una mejor forma de decirlo.
Estoy de acuerdo.
Mira, aquí dice que si X es el asesinato de Y, cometido por Z...
entonces hay una A que es Y, o Y se está muriendo,
y X es la causa de A por Z,
- ¿es correcto? - Eso creo.
Bien. Sabemos que hay un A que es Y, o Y se está muriendo.
Y que X es una causa de A por Z.
Eso creo. Sí.
Tú eres el único que lo sabe.
- Sí, es así. - Bien. Continuemos.
Ya casi debe ser hora, sigamos mañana.
Bien, muchas gracias.
- ¿Qué está pasando? - Ven, quizá puedas ayudarnos.
- ¡Suéltenme! - Claro, pero tienes que ayudarnos.
¡Vamos!
¡Suéltenme!
- Habla, habla... ¿viste algo? - ¡Nada!
Te dije que no tenía caso. ¿Por qué no nos turnamos?
¡Oye tú! ¿Te vas a quedar pegado a la pared?
¿No es esto ilegal?
Es ilegal.
Dios mío, es ella.
- ¿Quién? - La profesora.
Bien, habla, eso está bien.
- Puede oírnos. - Ya habíamos pensado en eso.
Dios... en verdad es ella.
No soy la clase de tipo que piensas que soy.
- ¡No! - ¿Qué?
Hay un hombre ahí con ella.
Sigue.
¡Aléjate de mí!
- ¡La va a matar! - ¡Suéltame!
- ¡No! - ¡Cuidado! ¡Cuidado!
¡Auxilio!
Te dije que era mala idea.
- ¡Esto nos pasa por espiar! - ¡Te dije que era una mala idea!
¿Están muy ocupados corrompiendo el mundo?
Eres tú el que está en medio de todo esto.
Hay incendios cada cinco minutos.
Es el fin del mundo, de toda la humanidad, puedo sentirlo.
- ¿Feliz? - Sí, eso creo.
¡Bueno, entonces salgamos de aquí! ¿Qué estás esperando?
¿Qué hace un artista, un gran artista, cuando ve salir tanta sangre? ¡La usa!
Un artista de verdad siempre está listo para usar lo que sea que tenga a la mano.
- Esto es un crimen. - No me gusta matar hijos de puta.
Los marco, los hago sangrar. Eso es lo que ellos me hacen a mí, ¿o no?
Estás loco, estás peor que loco.
Ahora vas a decirme que lo que dijiste significa algo.
¡Claro que sí!
¿Qué quiere decir eso?
Es la letra de una canción. Me gustan las canciones mexicanas.
En mis días solía cantar... pero tuve mala suerte.
- Haz algo. - ¿Cómo qué, mi niño?
- Está loco. - Así es, loco de amor.
- Eso no existe, loco y ya, punto. - Sí, claro.
Y ustedes son los que hacen hoyos y ven cosas que no deberían de ver.
¿Crees que no sé lo que pasa aquí?
Escucha, chico, estás bien. Sé lo que hago y sí, maté.
Soy consciente de la situación y lo siento.
Pero en casos como éste me resulta fácil actuar con sangre fría
porque no soporto a la gente que se pone a ver lo que no debería,
¡así que cállate y déjame usar tu sangre!
Este mundo está lleno de orates.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué cosa? Dime.
- Yo también pinto. - ¿Ah, sí?
Bueno, hago varias cosas. Hago crítica de rock para el Village Voice,
pinto, dibujo, estudio aquí. Hago lo que puedo.
- ¿Crees que ese fuego es real? - Sí, eso creo.
Da igual. Ya acabé.
- Veámonos de nuevo uno de estos días. - ¡Seguro!
- Tengo que hablar contigo. - ¿Hablar?
¡Oye, párale!
Ve y encuentra un dentista nuevo.
¡Más duro, pégale más duro!
¿Y si no quiero?
Me agrada este tipo.
Quizá sea mi hermano o algo.
¿Ya hicieron un trato o algo así?
Me contó todo tipo de historias sobre ti. No podía creerlo.
¡Siempre se me olvida que no deja de mentir!
- Me dio su autógrafo... - No era mi intención molestar.
- Lo dejé entrar. - Déjame presentarme.
Él ya sabía dónde estás, ¿no lo reconoces?
- No soy tan conocido. - Es el amante de Amalia,
el hijo del esposo.
¿Amalia? ¡Ah, sí, claro! ¡De la televisión!
Bueno, aquí estoy, ¿dónde está el que se supone que me sigue?
Espera un minuto, reconocí esa voz. Eres el hijo de Austin.
No, es decir, eres el hombre que no es el hijo de Austin.
Sí, en verdad debería de irme, pero no puedo hacerlo sin un autógrafo.
- ¿Por qué no? - No puedo creerlo.
- Entonces, ¿qué pasó con mi padre? - Se fue.
- ¿Cómo es él? - Tiene unos sesenta años.
- ¿Es latino? - No, pero le gusta la música latina.
- ¿La barca de oro? - No sé, conozco poco de música latina,
soy crítico de rock, pinto, dibujo, estudio, toco algo de música,
- hago lo que puedo. - Genial, ¿y qué hay de él?
- No sé nada de él. - Dime si reconoces esto...
Sí, acabo de ver esas mismas palabras escritas con sangre.
- ¿Con sangre? - Es una larga historia.
Me gustaría escucharla, pero no aquí.
- ¿Puedo irme? - Claro.
- Huele bien. - Así es.
Hola. ¿Qué van a querer?
Quiero un perro de sushi, una enchilada de won ton.
Y una botella de Chianti.
- Muy bien, ¿y usted? - Lo mismo.
Les van a encantar los perros de sushi, ¡son maravillosos!
Gracias.
En la vida real mi esposa es Amelia López y estoy muy preocupado por su seguridad.
Hemos recibido llamadas amenazantes a todas horas del día y de la noche.
Cambiamos nuestro número de teléfono, nadie conoce mi número nuevo.
Pero, de alguna forma, él siempre logra encontrarnos sin importar dónde estemos.
Ya sea aquí o en Los Ángeles.
- Siempre dice que él es de Los Ángeles. - Es él.
- Llamaré a la policía. - Tu amigo, el que nos está siguiendo.
- ¿Dónde está? - Está esperando afuera.
No, no es mi amigo.
- Me pegó en las escaleras de mi edificio. - Escucha, tú mismo eres bastante raro.
Es una larga historia.
No tienes que explicarme. Lo que intento decirte
es que en lugar de buscar a este tipo, nos buscan a nosotros.
Siguen a todo mundo.
- ¿Qué vas a hacer al respecto? - Ya veré.
Si lo ves de nuevo, ¿me avisarías?
- ¿Lo conoces? - Creo que sí, es un ex detective.
- ¿Estás seguro? - Casi, hace unos años lo contraté
para que siguiera a mi ex esposa, soy un tipo muy celoso.
- ¿Era él? - Jamás lo vi.
Es mi abogado quien se encarga de esas cosas, pero él la mató.
- ¿La mató? - Sí, lo hizo.
Dios, eso es espantoso.
Y ahora me están siguiendo, ¿eso te parece justo?
No, supongo que no.
Escucha muchacho, yo me conozco, sé bien quién soy.
No soy tan vanidoso como para pensar que donde sea que vaya
- hay alguien que quiera mi autógrafo. - Sí, no sería normal.
Mi esposa, sí. Ella es muy conocida. Y es natural que quieran eliminarme.
Todo mundo, ¡tú también!
No estés tan seguro, sé distinguir a la gente.
Escucha, no vas a achacarme todo lo que te pase por la cabeza, ¿entiendes?
Tú y yo no tenemos nada en común y menos aún lo tengo con tu esposa,
¡apenas ayer la vi por primera vez en televisión!
¿Qué opinas?
- Creo que es bonita. - ¿Ves?
¿Qué te pasa?
Hay cosas que me ponen paranoico.
- ¿Cómo qué? - Como tú.
Bien, ¿quieres pelear aquí ahora? ¡Está bien! ¡Me gusta tu esposa!
Me gusta mucho tu esposa y está muy bonita,
quizá los otros quieran lastimarla, pero yo no...
- ¿Qué otros? ¿Hay muchos? - Eh... dos.
¿Más de dos?
Yo sé de dos.
¡Hay más de dos! Créeme lo que te digo.
Dios, está aquí de nuevo.
- ¡Ese tipo me sigue a todas partes! - ¿Ahora quién es el que está paranoico?
¿Sabías que para el año 2000, cuatro de cada cinco estadounidenses estarán?...
Dos perros sushi y dos enchiladas de won ton. Buen apetito.
- ... ¿paranoicos? - Pero yo estaré lejos.
- Bueno, ¿entonces dónde está ese tipo? - Viene para acá ahora.
No te preocupes, sé cómo cuidarme. ¿Estás seguro?
Completamente.
¿Dónde demonios está la policía?
Justo cuando más los necesitas.
Buenas noches, ¿están disfrutando su cena?
Está muy buena, muy buena. Déjame presentarte a tu padre.
Tengo las manos llenas de sangre, iré a lavarme y regresaré.
- Entonces, ¿es él? - El mismo que viste y calza.
- ¿Tienes miedo? - No, en realidad no.
Lo que es bastante extraordinario, dado que siempre soy muy cobarde.
Yo sólo soy cobarde en ocasiones como ésta, nos vemos luego.
¡Espera un momento! No puedes dejarme así.
¿No viste que tenía las manos llenas de sangre?
- Siempre las tiene llenas de sangre. - Me voy.
Un momento. ¿Quién pagará la cuenta?
Casi se me olvida.
Mesera, la cuenta, por favor.
Tu amigo es un hombre de pocas palabras.
Es sólo que asustas a todo mundo.
Parece que tienes razón, no siempre fueron así las cosas.
¿Cuándo?
- Espera un momento, ya vuelvo. - ¡No, no, Austin, por favor!
Le voy a enseñar quién soy a ese hijo de puta.
Dijiste que no matabas hijos de puta.
- Eso es verdad. - Siéntate.
Está bien, ya estoy sentado.
Ahora me vas a explicar algunas cosas.
¿Y si no lo hago?
Austin, por favor, sé razonable. Dime, ¿de quién fue el turno ahora?
Tu vecina.
¿Antonia?
- ¿Hice algo malo? - No, no.
Eso pensé.
No me quiso decir dónde estabas.
Sí lo hizo.
No sé... lo único que hice fue seguir mi estrella.
Sé a dónde voy, puedo verlo.
Y es lo que voy a hacer ahora mismo. En cuanto a ella... no es verdad.
Jamás le puse la mano encima, me lo dijo de inmediato.
¿Antonia?
La sangre era de Doc.
- ¿De nuevo? - ¡Sí, lo hice de nuevo! ¿Y qué?
No tienes que gritar, ¿sabes? No te tengo miedo.
De eso me doy cuenta. Nadie me tiene miedo.
Eso es lo que pasa.
- ¿De dónde salió la sangre? - Ayudé a Doc.
¿Lo ayudaste a hacer qué?
¡Dios, ustedes están hechos el uno para el otro!
¿Qué pensaron esta vez?
Doc no es como yo, él trabaja.
- ¿De dónde crees que sale el dinero? - ¿Qué estabas haciendo?
Doc es cirujano, hace operaciones.
¿Dónde?
No es lejos de aquí... en la calle.
- Están hechos el uno para el otro. - Somos viejos amigos,
amamos a la misma mujer.
- Es gracioso. - Vamos, nadie va a servirte aquí.
Es problema de ellos entonces, jamás voy a regresar.
¿Sabes algo? No le agrado a la gente de por aquí.
Yo no soy de aquí, vengo de lejos.
- Lo sé. - ¿Cómo lo sabes?
Bueno, sé muchas cosas.
No soy de por aquí.
Ya sé, eres de Los Ángeles.
Me gustaría ser de Los Ángeles,
es un buen sitio. Pero allá tampoco le agrado a nadie.
- ¿Quién sabe lo que hiciste? - Me defendí,
lo único que hago es defenderme. Me defiendo con todo...
Me defiendo y siempre gano. ¿Me perdonas?
- ¿Dónde dejaste el radio? - Lo tiene Doc,
lo necesita para operar, no puede hacerlo sin el radio,
son los viejos métodos de prueba. Te llevaré ahí ahora.
No voy a ir a ninguna parte.
En otra ocasión.
¿Quién es tu padre? ¿Cómo aprendiste a vivir?
Ya basta, estoy harto de esto por hoy.
¿Qué es eso de estar harto? ¿Puedes decírmelo con exactitud?
Me estás haciendo enojar. Me voy.
- ¿Podemos parar un segundo? - ¿Aquí?
Si no, ¿dónde? Austin, ¿de dónde sacaste a este tipo?
Tú lo recomendaste.
- Fuiste tú el que lo escogió. - Otra mentira.
- ¿Podemos parar? - Ya está.
Gracias, chico, es sólo que esto no es natural.
Claro que es natural, es una invención humana.
- Por eso es que no es natural. - No vas a llegar lejos caminando.
Caminando se llega a cualquier parte, sólo necesitas saber lo básico.
Lo siento, pero se acabó. ¿Podemos cambiar de tema?
Aún no, hay cosas que Dios previó y cosas que no.
- Todo mundo lo sabe. - ¿Sabes qué?
- Me haces sentir como un criminal. - Debes de serlo.
Estoy aquí para pagar una deuda. Eso no te da derecho a insultarme.
- Ya casi acabas. - Los días eternos...
- Está bien, continuemos. - ¿Qué estoy haciendo aquí?
- Eso me estaba preguntando. - Vamos, chofer.
No soy chofer, estoy pagando una deuda.
Ya casi acabamos.
Policía, su licencia, por favor.
¿Qué tal va todo, qué tal los riñones?
¿Tú otra vez? ¿Cómo estás, qué tal la vida?
Terrible.
- ¿Cómo estás, Austin? - Tengo a la muerte dentro de mi alma.
No dejes que eso te deprima.
Más vale que sigas. No puedes quedarte aquí.
- ¿Aquí no se puede? - No, buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches, chicos. Jamás jugaré al póker con ustedes de nuevo.
Así son las cosas, incluso tener amigos influyentes no sirve de nada.
A final de cuentas, da lo mismo.
¿Podemos parar un segundo? Tengo que vomitar.
No seas gallina, sólo va a 65 kilómetros por hora.
- Es demasiado rápido para mí. - ¡Ve más lento, hijo de puta!
Escucha, no me llames hijo de puta.
- Cómo quieras hijo de puta. - No lo soy.
¡Sí que lo eres! No tienes idea de lo suertudo que eres.
Muy bien.
Ya basta. Todo tiene sus límites.
- ¡Jamás vuelvan a acercarse a mí! - ¡No seas así!
Así son las cosas, la gente hoy en día no paga sus deudas.
Yo hubiera pagado, pero no me gusta que me insulten.
A mí sí, es una de las leyes de la naturaleza.
Chico, sigue derecho hasta la autopista.
- Yo también tengo corazón. - ¿A eso le llamas corazón?
Al menos yo hablé con ella. Y me devolvió la sonrisa.
- ¿Esperas que me lo crea? - Así es.
Va a ser mía, aquí o en otro mundo.
Es sólo una mujer.
Al menos yo lo sé, entre en ella, pendejo.
- No debiste haberlo hecho. - Lo hice por amor.
- ¿Qué hiciste? - Cállate y maneja.
¿No tienen nada planeado para esta noche, verdad?
Si lo que dije duele es porque es verdad.
Ella es mía. No debiste de haberlo hecho.
Ahí estaba, como un pajarillo asustado...
Y ahí estaba yo también.
Me pidió una dirección...
Él se la dio y la violó. Eso no está bien.
- No recuerdo nada. - Leo los periódicos.
La prensa miente, todo mundo lo sabe.
Yo no sé eso, Dios habla a través de los periódicos.
Entonces, no existe.
No digas eso, me vas a hacer enojar.
- Inténtalo. - Ahora verás que Dios existe.
¡Alto! ¡Ya basta!
¡Carajo! ¡Paren!
¡Maldición! ¡Paren!
¡Alto!
¡Alto!
- ¡Maldición! ¡Paren! - ¡Ve más lento, más lento!
Lo siento.
- Quizá no sea cierto. - ¿Que la violaste?
Lo leí en los periódicos. ¡Y Dios existe!
Nadie lo vio.
Hay mucha gente que no me ha visto y yo existo.
- No. - Dios, perdónalo.
- El día que Dios me perdone, me suicido. - Por favor, Austin, no blasfemes.
Si Dios existiera estaríamos casados, tendríamos hijos y seríamos felices.
- ¿Y qué hay de mí? - Estarías muerto.
¡Está bien! ¡Ya basta! ¡Mátame! ¡Vamos, mátame!
- Después de todo esto. - Después, siempre dices que después.
¡Escucha, para ti todo es un gran drama!
¡Jesucristo! ¿Acaso todo tiene que ser para tanto?
Dos calles más adelante gira a la derecha.
- Siempre es el mismo camino. - ¿Cómo que siempre es el mismo camino?
- ¿Hay otro? - Siempre hay otro.
- No podemos reinventar el mundo a diario. - Sí, sí puedes.
Sí, pero es agotador.
Tenemos todas nuestras vidas para descansar.
Le das la vuelta a todo lo que digo.
Es porque todo lo que yo digo tú lo dijiste antes.
En general, así son las cosas.
- ¿A la izquierda? - Sí, y ve más lento.
- ¿Aquí qué hago? - ¿Cómo que qué?
- ¡Tú eres el conductor, haz tu trabajo! - Tranquilo, nos está haciendo un favor.
¡No nos está haciendo un favor! ¡Nosotros se lo hacemos!
Está aprendiendo lo que es la vida y eso no tiene precio, ¿sí o no?
¡Así que tranquilo!
- ¿Qué tal, Austin? - Como siempre, ¿y tú?
- Igual. - Me da gusto.
- ¿Aún enamorado? - Sí, aún.
Bueno, ¿qué estamos esperando? Vamos adentro.
De repente ya no sé... tengo miedo.
¿Miedo de qué? Jamás le has temido a nada.
Gran error, siempre tengo miedo.
- ¿Qué pasa? ¿Puedo ayudar? - No gracias, muchacho.
Entremos, es la voluntad de Dios.
Como digas.
¿Puedo ir?
Como ustedes digan, yo sólo quiero ayudar.
¿Hay alguien en casa?
Ahí está.
No veo nada.
¿Amelia?
¿Señorita, señorita...? Aquí estamos.
¿A dónde se fue?
- Así que eres tú. - No me digas que nos conoces.
Nos engañaron. Lo sabía. Ya fuimos.
Así es, tenía que pasar tarde o temprano.
- ¿Qué está pasando aquí? - Nada, abuelo.
Yo no tengo nada que ver en esto.
- Mejor para ti, abuelo. - ¿Cómo que "abuelo"?
- Soy más joven que tú. - ¿En serio?
Parece que has tenido una vida dura... abuelo.
Entonces, ustedes son cuatro, ¿verdad?
- La vida no es bonita. - Sí lo es y eso es una orden.
- De repente, el muchacho creció. - Ya basta, ¡vámonos!
- No tan rápido. - ¿Qué quieres decir?
Es mi regalo para Amelia, por nuestro aniversario de bodas.
- Jamás olvido las fechas importantes. - ¡Qué puta molestia!
- Todo por impresionar a las mujeres. - Ya basta.
- Escucha, podríamos destrozar este sitio. - De eso no cabe duda.
Piensas en todo.
Si se van de aquí, no tienen nada que ver con esto.
Sí, claro, ahora quiere separarnos.
Bueno, parece que es hora de irnos.
Bueno, yo me quedo.
¿Quién lo habría imaginado?
Cambiaste, Doc. ¡Y cambiaste para mal!
Déjame pensar qué vamos a hacer con ustedes.
- Déjame adivinar... asesinarnos. - Entregarlos a las autoridades.
- Y esas autoridades somos nosotros. - Correcto.
- Tenemos los permisos y todo. - ¿Permisos para qué?
Tenemos permisos para todo, incluso para los doctores.
- El mundo no ha cambiado. - Y jamás lo hará.
Por ejemplo, mi amor hacia Amelia
no cambiará en siglos y siglos.
Tu tendencia a exagerar te viene en la sangre.
Estoy orgulloso de mi sangre.
¿Y yo necesito chuparle la sangre a los demás?
¡Ya basta!
Me recuerdas a un hijo de puta que conocí en Los Ángeles.
- Era yo. - Muy probablemente.
- ¿Estás seguro de que no es tu hijo? - Si lo fuera, ya estaría muerto.
- ¿Son ustedes profesionales o qué? - Lo siento, el tipo no dejaba de hablar.
Era de esperarse, sabe que está perdido.
¿Perdido? ¿Qué tengo que perder? He perdido un millón de veces antes.
¡Es un pedazo de mierda que llevas contigo desde que llegaste a este mundo!
Mi consejera es mi novia, ha estado conmigo desde que nací.
Y jamás me ha sido infiel. Nos amamos como hermanos.
- ¿Qué es lo que tú sabes? - No se preocupe, jefe.
Pero creo que no puedo estar cerca de este perdedor.
¡Este perdedor es tu actor favorito, hijo de puta!
- Es igualito a mi padre. - ¡No llores!
Está llorando, ¿y qué?
En serio, ¿y qué?
Es un cobarde.
¡Amelia! ¡¿Dónde estás?!
Aquí.
No necesitas ver esto, mi amor.
No lo hagas, Tony.
- Tú lo pediste. - Sí, lo sé, pero ahora...
- ¿Ahora qué? - Míralo, está llorando.
- Yo también puedo llorar. - No, no puedes.
- Sí puedo hacerlo. - Entonces, adelante, llora.
¿Por qué? La vida es buena.
Somos felices, el hombre que te amenazaba está bajo control.
Vamos a entregarlo.
Pero está llorando y tú no puedes.
Sí, sí puedo. Escucha, es un actor, como yo.
Pero es un fracaso, un perdedor. Yo soy un ganador.
No soy tan grande como tú, claro, pero tengo a mis seguidores.
Aunque hay gente que intenta evitar que siga adelante,
a diario avanzo más. Sí, sé que tengo enemigos,
especialmente entre quienes creen ser mis amigos.
¡Ay, Dios mío!
Ten algo de respeto por quienes sienten dolor.
Es ridículo, tú lo odiabas.
Me despertabas a medianoche gritando que él estaba ahí.
Y ahora que lo tenemos... Pero no puedes hacer que me desvíe.
He esperado mucho tiempo por esto.
¡Sí, claro!
No, no me engañas. Claro que no.
Te gusta que te amenacen, que te persigan.
Es bueno para la taquilla, esos intentos de violación...
- A mí no me engañas. - ¡Este tipo es demasiado!
¡Ve por una pistola, por favor!
Todos son iguales.
Claro que todos somos iguales. ¿Creías que éramos distintos?
No te engañes.
- ¿Piensas igual de rápido de lo que hablas? - Perdónalo, hace lo mejor que puede.
- Por favor, Tony, déjalo ir. - Acabo de darme cuenta.
No me malinterpretes, pero no me gusta nada esto... con gente llorando.
Pobre gente, es muy triste. Es como para hacer que te mueras de tristeza.
Claro, corazón. Es la vida real.
Hay ideas y hay eventos. Los eventos son crudos.
- Cierto. - ¡Cállate! Ustedes están muertos.
- ¿De qué forma? - Eso iba a preguntar.
Todos están en mi contra. No es nuevo y me gusta.
Es bueno para la moral. Bueno, empieza a bromear.
- Te dije que a este tipo le faltaba algo. - No te engañes, no me falta nada.
- Apuesto que te olvidaste de lo principal. - Es difícil de creer.
Lo supe hace tiempo. Es como si lo leyera en el periódico.
Santa madre de Dios, qué energía.
Eso pasa cuando tienes que memorizar 20 páginas al día, te haces bueno.
- Me gusta esta chica. - ¿Y a quién no?
- Bueno, ¿van a jodernos o no? - Sólo que nos paguen primero.
Bien dicho, hablemos de cuánto nos van a pagar.
¡Qué cosa! Pensar que contraté a la mejor agencia del país.
Tony, acabemos con esto. Dijiste que íbamos a salir esta noche.
- ¡No, no cariño, claro que no! - ¡Cállate!
- ¡Aquí hay gente llorando! - Claro, como en una actuación.
¿Y si fuera una actuación? Una actuación de amor.
Este tipo es raro.
No lo creas.
No lo creo, no creo que ésta sea mi casa.
Me estoy muriendo.
Esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer.
- ¿Quién huyó? - Cállate, no estoy hablando contigo.
- ¿Tampoco tú? - ¿Intentas ser agradable?
No estoy hablando con nadie. No sé qué pensar... no es eso.
- Ya basta. - Dilo de una vez por todas.
- La palabra de honor de un hombre es... - No estoy hablando con nadie.
Bien hecho...
- Si te lo dijera no me lo creerías. - Está bien, ya basta,
- que no se te quite el sueño por esto. - Déjenlo llorar.
Lo está haciendo a propósito.
Te ofrecí un trabajo.
Dilo de una vez por todas.
Lo está haciendo a propósito.
Bueno, dime, Amelia, ¿me amas a mí o amas al mundo?
Tú lo dijiste.
- Ofrécele un trabajo. - Dilo de nuevo.
- Es especial. - ¿Qué es esto?
Esto se acabó.
- Sus niños. Amor. - Se acabó.
- ¿Dijiste apasionado? No era yo. - El amor es...
¿Qué pasa? ¿Quién apagó la luz?
Demasiado ruido por tan poco, ¿no crees?
Más o menos, hay un poco de sangre aquí y allá.
No soporto mirarla. Antes sí podía, pero ya no.
Bueno, se está haciendo tarde.
- Por favor, no te vayas. - Pero van a llegar en cualquier momento.
Por favor, limpia la sangre. No soporto verla.
Me trae demasiados malos recuerdos.
Lo siento, no te escucho.
Tendrás que disculparme, soy crítico de rock
y escuchar tanto esa música me ha dejado sordo a ciertas frecuencias
y, por desgracia, tu voz entra justo en ese rango.
No sé si estoy siendo lo suficientemente claro.
Bueno, lo siento mucho.
Estoy hablando con una mujer como tú y no puedo ni siquiera comunicarme.
Quizá tú sí puedas escucharme a mí.
O quizás estés sorda a mis frecuencias.
Es decir, eso sería todo un giro, ¿verdad?
No, me doy cuenta de que sí me escuchas.
Claro que te escucho y lamento mucho todo esto.
Los chicos hoy en día no se cuidan apropiadamente, mírate.
En verdad es una lástima, puedo escucharte mover las manos,
puedo oír el tráfico afuera, pero tu voz, para nada.
No es importante, quizá sea mejor así, ¿cierto?
Así es como siempre me imaginé a mi público, igual que tú:
cercano, pero incapaz de comunicarte.
Así que no te ofendas si hablo en español.
En lo que recupero mi capacidad de oír, limpiaré un poco esta sangre.
Tú eres mi público, necesitaba verlo.
Antes que nada soy una actriz de teatro y nosotras las actrices de teatro
necesitamos tener cerca a un público, que esté en la misma onda.
¡Guau! Aquí hay dos personas muertas.
Creo que me voy a ir, sea como sea, éste no es mi apartamento.
¿Qué va a decir la policía?
Bueno, quizá sea mejor así.
Así es como tiene que ser. Nadie es perfecto.
Vine aquí a darte una lección
y a conseguir algo de información para atrapar a los asesinos.
Pero, la verdad, es que no tengo ganas de pegarle a nadie.
Jamás me ha agradado pegarle a la gente, no es mi vocación.
Pegarle a la gente me lastima más a mí que a ellos.
Lo único que me provocaba placer era beber cerveza con mis amigos.
Y ahora todos ellos se han ido y no van a regresar.
No, no quiero pegarte, pero sé quién lo hizo y cómo encontrarlo.
Lo único que tengo que hacer es seguirlo,
pero tampoco tengo ganas de eso.
No siento ganas de hacer nada...
creo que estoy deprimido.
Estoy profundamente deprimido.
Sea como sea, he hablado más que nunca.
Pórtate bien. Adiós.
Espera, espera, ¿dijiste que sabías cómo encontrarlos?
Siento llegar tarde, había mucha gente y tuve que esperar en la cola.
- Acabo de llegar. - La vida es larga.
- Sí. - Terminé mi tesis.
Ya había escuchado eso antes.
- No, en serio, esta vez es cierto. - Te creo.
- Escucha, confía en mí. Lo necesito. - Eso sí que es nuevo.
- Así es, soy una persona nueva. - Porque necesitas serlo.
- Ni siquiera me reconozco. - Yo te reconozco.
Escucha, ¿qué dirías si te dijera que voy a dejarlo todo?
- ¿Tu doctorado y todo? - No, no. Primero sacaré mi doctorado.
- Es una cuestión de honor. - Claro.
- Pero después, después... ¡sí! - ¿Qué?
- Dejaré todo para ayudar. - ¿Como qué cosa?
La música, la pintura, todo.
Está bien, está bien, debiste de habérnoslo dicho.
Veamos... ¿qué tal ahí?
No tengo mucho tiempo. ¿No te importa hacer esto ahora?
Tengo que terminar una reseña.
- ¿Está bien así? - Genial.
- ¿Puedo hablar? - Sí.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? - Claro.
- ¿Qué significa dejarlo todo? - Muy buena pregunta.
¡Sal de aquí!
- ¡Fuera! - Siempre llego listo para irme, cariño.
- ¿Aún estás molesta? - ¿Quieres ver lo que me hiciste?
- Será un placer. - ¡Ya basta!
¿Cuál es tu problema?
- Es más fuerte que yo. - Tú arreglaste esto.
¡No! ¡No! Te juro que no lo hice, de verdad.
No te creo. Eres capaz de dejarme con él.
- Dilo de nuevo. - Ya me escuchaste.
Escucha, ¿qué puedo hacer?
Puede que uno de estos días te sorprenda.
No seas mala, nena. Él te ama como quizá sólo yo podría hacerlo.
- ¿Qué estoy haciendo aquí? - Estás posando, como todo mundo.
- Ya es suficiente. - Aún no.
- Tú arreglaste esto. - ¡No te muevas! Aún no termino contigo.
- ¿Y qué si lo arreglé? - ¿Chicos? Necesito silencio.
¿Alguna vez les dije que siempre quise ser pintor?
¡No digas tonterías!
Sé que dirás que la ciencia tiene poco que ver con el arte,
- pero te equivocarías. - ¿Qué es esto, una violación o algo así?
No lo había pensado. De hecho, esta chica tiene razón.
El arte siempre es una violación.
Está en un lugar muy lejano.
Es un artista, concentrado en su arte.
- Siempre quise dibujar. - ¿Entonces qué esperas?
Eso es lo que quiero decir.
Quiero irme.
Ése es el problema, ella escogió una posición difícil de mantener.
¿Sabes qué hacer en estos casos?
No es difícil, hipnotizar es fácil.
Sólo se necesita la complicidad del paciente.
- ¡Como en cualquier cosa! - Quiero irme.
Está ansiosa.
Cuándo estuve en San Diego conocí a la más extraordinaria de las modelos.
Podía pasarse todo el día parada sobre una sola mano.
- ¿Y qué le pasó? - Lo normal.
Amén.
El amor es duro. Te golpea en el corazón, no hay otra solución.
Amén.
¿Qué le pasa a esta chica?
¿Por qué?
No se mueve para nada.
Está hipnotizada.
¿Cuándo pasó?
No lo sé. A veces hipnotizo a la gente sin querer.
- ¿Puedo dibujar? - Claro.
¿Qué tal, Mike? ¿Aún tienes gota?
- Sí. - ¿Y tu esposa?
- La maté. - Bromeando como siempre.
- Siempre. - Amén.
Bueno, estoy en el apartamento equivocado.
Yo también.
Bueno, ya es suficiente, todos ustedes se irán.
- Por cierto, ¿dónde está Austin? - Pintando, sigue aquí.
- ¡Austin! ¡Austin! - Quizá fue al baño.
Conozco a Austin desde hace años, jamás va al baño.
- ¿Y cómo lo hace? - ¡Austin!
Se fue con unos tipos.
¿Se fue o se lo llevaron?
- Eran tres. - Siempre son tres.
- Tengo que irme. - Iré contigo,
¡Esto no es para niños!
No soy un niño, soy un enano. Tengo treinta años.
Los niños siempre dicen lo mismo.
Ya sé cuál es el problema...
Esto no está bien. Ya sé cuál es el problema.
Lo siento, casi se me olvida. Despierta y sé feliz.
Lo lamento, lo lamento mucho, no lo hice a propósito, fue...
¡Austin!
¡Austin!
¡Austin!
¡Austin!
¡Sorpresa!
¿Tenías que quitarle la ropa?
Desde mi punto de vista, es una señal terriblemente mórbida.
Odio a la gente que le gusta matar claramente,
- matar claramente una contradicción. - Desde mi punto de vista,
- no deberían de matarte y desnudarte. - ¿Quién te dijo que lo desvestimos?
- Ésa es su ropa. - Me gusta quitarles la ropa a los ladrones.
Tengo una colección muy buena, pero nada como lo que tú traes puesto.
Así que no me presiones.
Necesito una aspirina.
Claro, yo también.
Créeme, esta tarde soñé con el muerto.
¿Estaba en el cielo?
- Rodeado por ángeles. - Así es como debe de ser.
Se podía oír música angelical.
Y luego Austin les hizo una señal.
Los ángeles empezaron a golpearme. ¡Dios! ¡Vaya que me pegaron!
Me pegaron con todo y me dejaron medio muerto.
Amén.
Entonces, Austin vino y me dijo:
"Escucha, hijo de puta,
si no vas de inmediato con mi amigo y le dices que me busque,
"que me desentierre y me lleve al cementerio católico,
estarás en grandes problemas".
¿Estás seguro de que estaba en el cielo?
Así parecía.
¿Dónde está enterrado?
En Coney Island. No debe ser tan difícil encontrarlo.
Lo siento, sé que eres uno de los mejores amigos de Austin,
pensé que querrías saberlo.
- Gracias. - Bueno, adiós.
Supongo que ésta será la última vez que nos veamos.
Hasta luego, señorita.
- Buenas noches. - Oye, espera un segundo. Iré contigo.
No vayas, no hay nada que puedas hacer.
No entiendes, soy un caballero.
El mundo está lleno de caballeros.
Es una pérdida de tiempo.
Creo que las instrucciones no fueron muy claras.
Puedo oler un cadáver aquí cerca.
¿Y qué vamos a hacer con él?
- Tenemos que enterrarlo apropiadamente. - ¿Y qué hay de la policía?
Les diremos lo que tengamos que decirles, lo que sea.
Ya se ha hecho antes.
¿Aún confías en tu sentido del olfato?
La fe lo hace durar.
- ¿Están buscando un cadáver? - Así es.
Bueno, aquí hay café y sándwiches, alguien los mandó.
Jamás he visto una buena acción que no me agrade. Gracias.
- ¿Ves hasta dónde te puede llevar la fe? - ¿Pero y si pierdo la fe?
Es decir, ¿qué pasa si empiezo a sentir que estamos en cámara escondida,
o que nos está filmando el FBI o la CIA? Es decir, esas cosas pasan.
Alguien siempre te está filmando.
Por eso debes mantener tus modales día y noche.
La vida es dura como mi cerebro.
Te creo.
Sigamos cavando.
Tengo la sensación de que Dios nos está observando.
Nos está probando.
¿Nada aún?
Dios nos está probando.
Dios es alguien más.
A veces es así. Les traje un sándwich de pastrami.
- Es el último que queda. - Amo el pastrami tanto como a mi madre.
¡Amelia! ¿Dónde estás?
¿Escuchas lo que escucho?
Música del inframundo, es una señal de allá arriba.
Es él.
No digas eso si no estás seguro.
- Oye, escucha... - ¡Amelia!
- Es él. - ¡¿Dónde estás?!
¿Tú crees? Sí, tienes razón. Es él.
- Es él. - Amén.
En verdad es él, ¡está vivo! Golpeé algo.
¡Está vivo!
Sé que es él. ¡Está vivo!
- ¡Está vivo! ¡Está vivo! - Amén.
- Lo encontramos. - ¡Es él!
Sabía que estaba vivo.
Adelante.
¿Qué haces?
Me gustaría saberlo.
- Bueno, entra. - Gracias.
¿Tu esposo sabe que estás aquí?
No lo sé, no estoy segura de que esté vivo.
Hubo un accidente.
Lo que quiero decir es: ¿puedo sentarme?
Sí, claro, siéntate.
- ¿Te puedo ofrecer algo? - Un whisky.
En realidad no tengo nada de alcohol. No bebo.
Está bien, yo traigo el mío.
Creo que lo maté.
¿Qué?
Él intentó matarme.
Enloqueció cuando me vio con ese hombre con la música.
¡Empezó a gritar que Dios existe!
Intentó ahorcarme, pero no es tan fuerte.
Soy bastante ágil y he tomado clases de defensa personal,
lo que es muy importante en estos días.
Así que lo maté.
¿Lo ahorcaste?
¿Quién crees que soy? No, no podría hacer algo así, ¡qué asco!
Dios mío, por favor, perdóname.
Bueno, quédate esta noche aquí y mañana iremos con la policía.
Sabía que podía contar contigo, pero no quiero ir a la policía.
Eso no entra en mis planes.
¿Qué quieres hacer?
Ven conmigo, sé de un lugar donde nadie podrá encontrarnos.
Igual yo.
No quiero estar sola esta noche.
No te preocupes, no lo estarás.
Duerme, yo me quedaré despierta.
No, duerme tú y yo me quedo despierto.
Eres un ángel, un ángel de verdad.
No puedo ni decirte cuánto aprecio esto.
No tienes que hacerlo.
No debería...
- ¿Quién eres? - No te preocupes, la pesadilla terminó.
- ¿Qué pesadilla? - Este asesino ya no lastimará a nadie.
- ¿Qué asesino? - Éste.
No, él no es un asesino.
De acuerdo a mis fuentes era un asesino de unos 60 años.
- No es él. - No puedo estar equivocado.
- ¿De dónde eres? - Soy suizo. No puedo equivocarme.
Dios mío.
Soy suizo, no puedo equivocarme.
Soy suizo, no puedo equivocarme.
Soy suizo, jamás podría equivocarme.
Soy suizo, ¿cómo podría equivocarme?
Soy suizo... no puedo equivocarme.
Soy suizo... no puedo equivocarme. No puedo equivocarme.
Soy suizo, ¿cómo podría equivocarme? No puedo equivocarme.
Soy suizo... no puedo equivocarme.
¿cómo podría equivocarme? Soy suizo... no puedo equivocarme.
Bésame.
Con tu lengua.
Soy suizo, ¿acaso no lo ves? No puedo equivocarme.
Soy suizo, no puedo equivocarme.
Soy suizo, ¿cómo podría equivocarse un suizo?
Soy suizo, no puedo equivocarme.
No soy un hombre, no puedo equivocarme. Soy suizo, no puedo equivocarme.
- No va a venir. - ¿Por qué lo dices?
Sé lo que digo. No va a venir.
No es mi culpa, le dejé un mensaje en su casa.
No va a venir.
Es porque no quiere.
Sea como sea, no entiendo por qué no habría de querer.
Así es, los amigos son los amigos.
Si tuvieras una cita con un amigo, irías, ¿verdad?
Supongo que sí.
- Está muerto. - Vamos, ¿cuál es tu problema?
Sé que está muerto.
¿Cómo puedes estar tan seguro?
Porque me siento más joven.
- No puedes hacer esto. - ¿Qué cosa no puedo hacer?
Seguirle robando la juventud a otras personas.
Está muerto, nosotros lo matamos.
¡Cállate!
¡Dios mío, está muerto!
¡Y tú vas a pagar por ello!
¿Cuál es tu problema?
¿Cuál es tu problema?
- ¿Cuál es tu problema? - No sé.
Saltarle encima a la gente en pleno día, a tu edad.
¿Por qué no? Aún soy joven.
Demuéstramelo.
Cuidado, no sabes con quién estás hablando.
Tampoco tú.
Es cierto...
Dios, ¿qué me pasa?
Matar ya no me emociona.
- ¿Hablas en serio? - Claro, ¿quién crees que soy?
Un asesino, no.
Lo que pasó fue que... estuve muerto.
Yo también.
¡Las cosas que tengo que soportar! ¡Estos días todo mundo ha estado muerto!
Estuve en coma durante cuatro años.
Y los años pasaron flotando, ¿cierto?
- Cierto. - ¿Los sentiste?
No lo sé, perdí mi fe en Dios.
¡Dios mío!
Oye, ¿qué haces?
¡No podrías hacerlo!
No, tienes razón. ¡Estás acabado!
- ¿Y qué hay de mí? - ¿Quién es ella?
Una amiga. Estuvimos muertos al mismo tiempo.
- ¿Un trago? - Claro, lo necesito.
Cuando pienso en ese pobre chico.
¿Qué hizo para merecer que lo tratáramos así?
- ¿Quién? - Un jovencito.
- ¿Qué le pasó? - No lo sabemos.
¿Sabes algo? Ese chico era maravilloso.
Ya no hacen muchachos como él.
Claro, en los libros hay personajes como él, pero nunca en la vida real.
La vida real es gris, no pasa nada.
- Interesante. ¿Cómo murió? - Probablemente lo mataron.
Pero voy a vengarme.
- El éxito es la mejor venganza. - ¡En eso tienes razón!
Un día voy a escribir un libro lleno de sangre, sudor y lágrimas.
Les diré toda la verdad sobre ese chico, la sociedad lo mató.
Sí, escribámoslo.
Tiene razón. Escribamos un libro y ganemos mucho dinero.
- Ya basta de vivir como parias. - De acuerdo.
Contaremos toda la verdad sobre ese chico. Será un gran éxito.
¿Qué tiene de especial?
- Él era yo, ¿acaso eso no basta? - Supongo que sí.
Empecemos. Un trago para el camino.
No, gracias. Antes bebía mucho, pero ya no.
Este lugar, hijo, no es mi sitio.
El problema es que no es mi lugar. Soy de Los Ángeles, ¿entiendes?
No hay nada peor que esto, ¡recuerda eso, muchacho!
¿Me escuchas?
Sí, señor.
Debes tener la misma edad que mi hijo.
Sí, señor.
¿Qué estás viendo?
¿No tienes nada mejor que hacer que pararte a ver a la gente morir?
No, señor... ¡sí, señor!
Está bien, date la vuelta y vete.
Sí, señor.
¿Nombre y dirección?
Javier Maldonado.
¿Javier qué?
Maldonado.
¿Qué estás esperando?
Nada, es decir...
¿Qué?
Me gustó su libro, eso es todo.
No es mío, fue un trabajo colectivo.
Soy marxista, uno de los últimos que quedan.
¿Cuántos hay?
Tres.
¡Son muchos!
Definitivamente.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.