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Vivirla sentimental nació en ti, y
solo en tu cariño morirá.
Sigue molestando.
Anda a ver mejor.
¿Usted es Mario?
Sí. ¿Y usted?
¿Yo?
¿La mujer de su padre?
¿La mujer... de mi padre?
Y yo que me preguntaba quién sería.
¿Y esto qué es? Te lo traje de regalo.
Parece que tiene hambre. Y yo que no te esperaba.
¿Con qué eres tú?
Francamente, qué guapo te has puesto.
Bueno, no hagas más el tonto. No es para tanto.
Convídale con algo. Déjalo.
Cortalo.
Ese irá vuelva.
Bueno, ya has llegado al lado de tu padre.
Estoy muy contento. ¿Ha envejecido mucho?
No, al contrario.
Está hecho un niño.
Debe ser de la buena vida.
¿Hace mucho no le veías?
Hace cinco años que se fue de casa.
¿Tienes con idea de quedarte a trabajar aquí?
Si encuentro algo, sí.
Por nada.
Estoy muy contento que hayas vuelto. A tu salud, Mario.
Salud. Salud.
¿Me gusta el vino?
Sí, es muy bueno.
Voy a ver un poco todo esto.
Qué lindo es.
No aguantaba más en el pueblo.
A usted le he visto antes.
Sí, puede ser. Yo también lo recuerdo.
¿Te has casado?
Bueno, aún no.
Voy a ver.
¿Casarnos? ¿Quién piensa en casarse? Por favor, aún no estoy loca.
Bueno, me muero de calor.
Ya vuelvo.
¿Por qué habrá venido?
¿Te molesta?
Pues quiso venir.
Y aquí está.
Y aquí estoy.
¿Qué hay de malo?
Es una estúpida.
¿Qué quieres que haga delante de él?
Me tiene sin cuidado.
¿Qué me importa a mí eso?
Me río pensando en la cara que pusiste al reconocerlo.
A mí no me causa risa.
¿Qué voy a hacer ahora?
Nada. Vivir con él.
Es tu hijo.
¿Y tú?
Yo seguiré viniendo a visitarte, como siempre, todos los domingos.
¡Qué lindo lugar!
¿Cómo se te ocurrió venir?
No contestabas las cartas.
No recibí ninguna.
Te hemos escrito varias veces.
Se habrán perdido.
Las cartas importantes se pierden siempre.
¿Entonces no sabes nada de casa?
¿No? ¿Cómo voy a saber?
El trabajo escasea.
Las cosechas se perdieron.
¿Pero para qué? Te voy a contar.
Sin embargo, varias veces mandé dinero.
Poco, muy poco.
No olvides que son cinco años.
Sí, tienes razón.
Cinco... ¿Es cierto?
Cinco años.
¿Tienes novia en el pueblo?
Más o menos.
¿Es linda?
¿Por qué no contestas?
¿Es linda?
Más linda que yo.
¿Por qué me hablas así?
¿Cómo quieres que te hable?
Siempre se está riendo.
¿De qué?
Debe ser de ti.
¿De mí?
¿Por qué de mí?
Bueno, este...
Querida, está todo listo.
Anda a poner la mesa, por favor.
¿Dónde la conociste?
¿Dónde la conociste?
Dime dónde.
¿Dónde la conociste?
Dímelo todo, te digo.
Hablaba.
Una noche.
Que deambulaba por el pueblo, buscándote.
Quería encontrarte.
Estaba solo.
Tenía ganas de verte.
Un momentito que ponga la música y enseguida vuelvo.
La triunfaron.
No los hagas esperar.
Están aplaudiendo.
¿Verdad?
a las noches.
Todos locos contigo.
No te olvides que me debes mucho.
Y no te voy a dejar eso.
¿Qué se sirve? Cerveza.
Ahí tienes un cliente.
Ya lo vi.
Estos vienen de la cosecha.
Tienen plata.
No quiero amigos con tipos así.
Son... peligrosos.
¿No te gusta?
¿Te basta con José?
Si no te paga, ¿por qué vas?
Es un modo de liberarme de toda esta inmundicia.
Me paga con placer.
Allá todo es limpio.
Vuelvo limpio.
Voy a ver qué le pasa.
¿Qué te pasa?
¿Por qué me miras así?
¿Te debo algo?
No, me gustó verla bailar.
¿Así?
¿Y nada más?
¿Y qué más?
Que me gusta verla así, cerca mío.
Y no de otros.
¿Te preocupa eso?
Sí.
Vamos.
A mí no me gusta que me abandones. ¡Basta, cargoso!
Yo puedo estar con quien quiero.
Cuando estoy yo, no.
Vamos.
Déjela. Me está diciendo que no quiere ir. No la oye.
Pártese.
Por menos he cosido apuñaladas a grandotes como usted.
Vamos, Deba.
Por favor, me comprometes.
Ya la volveremos a ver.
¿Sí?
¿Qué esperas?
Que tú no puedes pasar sin mujer.
La mujer es como la muerte.
No es posible librarse de ella.
Yo no te digo nada.
Es cosa tuya.
Claro que no es mujer que sirva para remendarte la ropa.
Eso lo hago yo solo.
A mí me cuentas.
Hace 50 años.
¿Sabes? Esa viene porque quiere.
Y no me cuesta cara.
¡Vamos, a comer!
¡La comida se enfría!
A ver las cataratas.
De noche son imponentes.
Bueno, ¿la acompaño?
No.
Me va a acompañar tu padre.
A veces dormimos afuera cuando hace calor.
Como hoy.
Vamos. Bueno.
Tu hijo es muy bueno.
No te importa eso.
¿Te enojas?
Ten cuidado.
Te prevengo, no hagas estupideces.
No me asustes, José.
Y tú no provoques, ¿por qué?
No me amenaces.
Si no te portas como este hijo, yo te voy a masijar a golpes.
A mí me vas a pegar.
No me toques.
Te voy a abrandar los huesos, cretina.
¿Por qué? ¿Soy acaso tu mujer?
¡Soy libre!
¡Libre, oye!
Y tú, en cambio, le temes a tu hijo. ¡Daba vergüenza verte todo forzado
él!
¡Ya te debes amenazarme!
¡Imbécil! ¡Te voy a cortar!
¡Sacasos de aquí!
No te he dicho todo, sabía.
Sé que te envaneces con tu hijo diciéndole que eres indispensable para
¡Como el pan!
No es a ti a quien quiero.
Es a ese ticho que me gusta.
Es tu ruido infernal.
Siento muy capaz de encontrar un hombre cuando lo necesite. Y mejor que tú
también.
Mejor que yo.
Mejor que yo.
Vivías.
¡Una grandísima puta!
Te lo has callado hasta ahora.
Ahora lo sé.
¿Quién te ha llenado la cabeza?
¿Fue él?
¿Mario? Pues sí.
Soy todo lo que dices y mucho más aún.
Vivo de los hombres.
Del amor.
De ustedes estúpidos.
Hago el amor cuando quiero y con quien quiero.
¡Mario!
¡Córsate que te voy a matar! ¡No!
¡No quiero casarme! ¡Soy una puta!
¡Y soy feliz!
¡Soy feliz!
¡No!
Me quiere.
Yo creí que ella no me quería.
Pensé, ahora que llegó el hijo... Mi hijo no se puede meter en mis asuntos.
te he pegado por culpa tuya.
Lo hice a propósito. Para probarme.
Lindo modo de probarme.
Me has pegado por cariño.
¿Verdad?
Yo sabría pagar.
¿Cómo? Tú ya lo verás.
Todo lo que es pecado.
Y mándenme al infierno.
Porque yo también la quiero.
A la mujer de mi padre.
Óndenme si quieren.
Y mándenme al infierno.
¡Gracias!
La vida en todas partes es lo mismo.
Además hay muchas clases de mujeres.
En un pueblo una tiene que casarse aunque sea contra su voluntad.
Y una vez casada es una esclava eterna.
Cultiva la tierra, cocina, cose, lava, plancha y para ella nada.
Mientras que aquí una es libre.
Libre como una gaviota.
Puede una volar a su antojo.
Y nadie se lo impide.
Desgraciadamente, tengo que volver.
Bueno, me voy.
Vamos.
Hasta el domingo.
Hasta el domingo.
Va a ser un día atroz.
Como la noche.
¿De qué te ríes?
¿Yo? ¿De qué voy a reírme?
Tienes razón.
Creo que no hay motivo para reírse.
sentimental nació en ti.
Y solo en tu cariño morirá.
No quiero mentir en mi capricho.
No miento yo al decir que eres mi amor.
Otro de igual.
Ese domingo debí evitar que ella fuera a ver a Dios. Ya saben, sigan mi
instrucción.
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
De buena la he salvado.
Menos mal.
Pasó un mal momento.
Eran muchos.
No me dieron miedo.
¿Por qué me miras así?
Porque es muy hermosa.
Si se entera tu padre.
Mi padre.
Supongo que no te habrá comprado.
Vaya un espectáculo.
Pero no para ti.
¿Sabes? No quiero ser causa de pelea entre tu padre y tú.
¿Me entiendes?
Y no me toques.
No seas quisquillosa.
¿De veras crees que no me atrevería a tocarte?
Claro que no.
Te metería un tiro en la cabeza.
¿A que no?
¿A que no?
Te lo voy a dar.
Qué miedo.
Vaya una mujer.
Dime, ¿por qué has elegido a un viejo?
Hay viejos que valen más que los jóvenes.
Sí, pero si el padre es bueno, el hijo es mejor.
¿Quién te lo hizo creer?
¿Las muchachas del pueblo?
¿Qué saben ellas?
Eso tienes que preguntármelo a mí.
¿A ti?
Claro, tú tienes experiencia.
¿Experiencia?
Verás cómo se va a poner tu padre cuando lo sepa.
Siempre hablándome de mi padre.
Basta ya.
No soy un niño y no tengo miedo.
Tengamos la fiesta en paz. ¿La fiesta en paz?
¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?
Estoy dispuesto a robarte a mi padre.
No, Mario, déjame. Querida, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.
No, no, no, no.
No, no, no, no.
No, no, no, no.
No, no, no, no. No, no, no, no.
No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no.
No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no. No, no, no, no,
no. No, no, no, no, no. No, no, no, no, no. No, no, no, no, no. No, no, no, no,
no. No, no, no, no, no.
No, no, no, no, no. No, no, no, no, no
¿Quién es usted para echarme... ...y meterse en lo que no le importa?
Yo se lo pido de buenas maneras.
No va, Siboney.
Le puede hacer falta.
¿De buenas maneras?
Si no hay otra.
Porque por las malas te puedo arrancar la cabeza.
Sí. Entonces le diría a tu padre que anda con su mujer.
Te voy a matar.
Te voy a tirar abajo.
¡No, Mario!
¡No, Pelé!
¡Basta! ¡Basta!
Por favor, Simón. ¡No, Pelé!
No tienes que decir nada a nadie.
Yo nada tengo que ver con Mario.
Te lo suplico. ¡Te lo ruego!
Bien, lo te aclaro.
A mí no me gusta mentir.
A pesar de todo, le diré a tu padre que anda con su mujer.
Traidor, mal hijo.
Mal hijo. Soy un traidor.
Soy un traidor.
Soy un traidor.
Qué lindo lío estoy metida.
El muchacho me sigue por doquier.
Y el paso puede conocer cualquier vez a ti.
Me estará esperando.
Pero no, no debo ir.
Quizá no deba volver nunca.
Cuánto sufro durante tu ausencia.
Cuento los días y las noches.
A veces es terrible.
Veo las cataratas hermosas.
Y tú en un velo flotando sobre ellas.
La mano de un mes.
Excitándome.
Estoy solo.
Completamente solo en este desierto.
Qué pequeño te sientes entonces.
Si en esos momentos quedaras a mi lado, no sufrirías tanto.
Te espero y nos vemos.
Sentir odio por mi padre.
Hola, ¿cómo estás?
Siempre trabajando.
Para no perder la costumbre.
¿Por qué no viniste el domingo? Estuve solo todo el día. No, no pude.
Estuviste emborrachándote. No.
Estuve vigilando a tu hijo y a su madrastra. Vaya una preocupación. No son
niños. Son algo peor que eso.
Uno es una bestia y la otra es una puta.
¿Pero qué dices?
Lo que oyes.
¿Desde cuándo?
Lo aseo siempre.
La mujer hace falta una cosa. Que tenga buen cuerpo, buenos pechos y buenas
caderas.
¿Qué más sabes de ella?
¿Cómo se ve que ayer te emborrachaste?
Dices unas cosas.
Ven, vamos al rancho a tomar unas copas.
Así me podés contar algo más.
¿Vas a irte?
Iré cuando quiera.
¿Me da lo mismo?
Sí,
ya sé que para ti es lo mismo.
¿Qué pasa con Eva?
¿Qué pasa con Eva?
¿Qué pasa con Eva? ¿Qué pasa con Eva?
¿Qué pasa con Eva?
¿Qué pasa con Eva?
Hay muchas como ella.
¿Dónde hay una como ella, viejo bruto?
No, no hay ninguna igual.
¿Me lo vas a decir a mí?
Es única.
Única. ¿Por qué la defiendes tanto a ella?
Pues entérate.
Se casó conmigo hace tiempo.
Hace mucho tiempo.
Ya sé que está contigo.
Nunca quise meterme en nada. ¿Para qué?
Pero ahora tu hijo, Mario, Marito,
la persigue.
Páralo, ¿eh? Y dale una buena paliza, porque si no se la daré yo.
Yo te aprecio como un amigo verdadero.
La prueba que nunca me metí entre tú y Eva.
Ahora caigo.
¿Tú también la quieres a Eva?
¿Y quién no?
Si me hubiera llevado el apunte, hace rato que estaría conmigo.
Pero no me quiere.
Entonces, ¿por qué carajo te metes entre los dos?
Es una mujer diferente a las demás.
No es mala.
Diría que me da lástima.
Si fuera una muchacha pura, se le podría tener lástima por inocente.
Tienes razón.
Es una buena mujer.
En cuanto a Mario, no le voy a enseñar a ese.
se mete entre los dos como una cuña.
Eso será si yo lo dejo.
¿Por qué? Porque me pegó.
Se lo ha permitido.
Es un idiota.
¿Pude impedirlo?
¿Sí? No quise.
Me gustó que me pegara.
¿Cuánto quieres a ese viejo canalla?
Yo qué sé. Déjame en paz.
Pero tú sabes lo que quieres.
No.
A veces quisiera irme lejos.
Donde nunca más viera un hombre.
Otra quisiera tener alrededor mío a todos.
Y hacerle girar a mi antojo como trompos.
Que pronto me mataría.
¿Cuántas veces pensé tirarme del salto más grande de las cataratas?
De pronto me aburro.
Y al minuto estoy loca de contenta.
Dos hombres que una conoce.
Mira, preciosa, termina con esta historia.
¿Sabes?
Me alejaré un tiempo de aquí.
Me va a salir un negocio importante en el Dorado.
Donde me puede ir muy bien o muy mal.
Pero antes de irme...
Voy a tratar de embrujarte a ti y a ellos.
Sí, sí.
Al padre y al hijo.
Principalmente al padre.
Tenemos una cuenta pendiente desde hace mucho tiempo.
¿Por qué quieres hacerlo? ¿Así porque sí?
Sí.
Así porque sí.
Y porque no quiero llevar este asunto a la tremenda.
¿Con qué beneficio?
Simplemente por una cosa.
Adiós, preciosa.
Eva, ¿qué te he dicho?
Quedas entre tú y yo.
Esa es la gran noticia.
Eva te quiere a ti.
Pero no te afloja por temor a tu padre.
El viejo está furioso.
Ayer me dijo, yo le voy a enseñar a ese chiquilín a galantear a mi mujer.
¡Te quiero a ti!
¡Vamos, Galettini!
Sigo ne...
¿Qué puedes ofrecerme tú? Amor. Amor. Mucho amor.
Eso no basta.
¿Pero qué te da mi padre?
Lo que tú no comprendes.
Amor. Pero otra clase de amor.
El que tú pretendes vale mucho dinero.
Y tú no lo tienes.
Lo tendré. Lo tendré. Te juro, Eva.
Pero ahora... Ahora quiero tenerte a ti.
Déjame en paz.
Déjame pensar.
Ahora ve tranquilo y espera.
Y si arreglaremos esto, antes hablaré con tu padre.
Sé bueno.
Y déjame en paz.
Condénenme si quieren y mándenme al
infierno, porque yo también la quiero,
a la mujer de mis padres.
Condénenme si quieren y mándenme al infierno.
Porque yo, ni en la muerte, voy a renunciar a ella.
La quiero,
con la furia de mis ansias, con el fuego de mis besos.
La quiero, porque ella es toda mi vida, porque
ella es toda esperanza. La quiero.
Estuviste emborrachándote.
Acabarás mal.
A ti te pasará lo mismo que a Simón.
Un borracho perdido.
No, a mí no me pasará lo mismo.
¿Por qué me contestas?
Sé muy bien lo que digo.
Te llevas aquí tres semanas. ¿Y qué has hecho?
Puede hacer mucho.
Entonces, ¿para qué pierdes el tiempo? ¡Vuélvete!
Quizá. No te rías.
No debes reírte cuando tu padre te habla.
¡Tu padre te está hablando y tú te ríes!
No me iré. Puedo hacer contigo lo que me parezca.
¡Lo has olvidado! Yo no olvidé nada.
Pero piensa un poco en tu pasado.
¿Quién eres tú para meterte en lo que yo hago?
¡Te voy a romper las muelas!
No vuelvas a hacerlo por mí. ¡Por favor!
¿Qué buscas? ¡Que te mate!
¡No te rías!
No me mire.
Te voy a enseñar. Papá, no quiero
pelear contigo.
Quise matar a mi hijo por tu culpa.
Nunca pensé que llegaran a tanto.
Tanto te quiero como para matar por ti.
Eres parte de todo esto.
Una vez te dije que si no estabas tú, me daba igual cualquier otro.
No, José.
Solo tú.
Aquí. ¿Por qué actúas de ese modo?
Contra los sentimientos no se puede luchar.
Yo tengo la culpa por haberte amado.
Y por ser la causa de la lucha con tu hijo.
Vengo a despedirme.
Me voy.
No podremos ser felices nunca.
Nunca.
Siempre estará Mario entre nosotros.
¿Te vas?
Sí.
Me voy.
Y estoy dejando mucho.
Dejo todos tus recuerdos.
Me voy a trabajar.
¿A dónde?
Muy lejos de aquí.
Podríamos haber seguido nuestra vida tranquilamente, sin pelear.
Está muy mal lo que has hecho.
Vas a pervertir a mi hijo.
Tienes vergüenza.
Temor de Dios.
¿Te das cuenta de lo que has hecho?
Yo sé lo que tengo que hacer.
Tengo limpia la conciencia.
Vete. Soy capaz de aplastar.
Tú me quieres, pero yo no. Pero yo... Cállate.
Esto se acabó. ¿Quién eres tú?
Y no sigas mirándome así.
¿No te has dado cuenta que mi destino y mi felicidad están aquí?
Llegaste tú y todo cambió.
Pero dime, ¿no comprendes a tu padre?
Me tienes atrapada.
Sinvergüenza.
Pero quiero decirte algo de mi vida.
Cosas. No me digas nada.
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