Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Necesito que mande una patrulla, al 1605, a Valladolid.
Es el año de la firma del Tratado de Paz entre España e Inglaterra.
Y han intentado envenenar al enviado inglés.
Pero este tipo es...
¿El del cual man?
Mándeselo inmediatamente a Melio.
¿Pero quién te va a querer con 27 años?
Algún viudo, quizás.
Necesito una misión.
Ya.
Exijo ver al rey.
Soy el duque de Alerva.
El duque me tiene apartada.
Y hace creer a todos que soy una celosa, enajenada.
¡Sí!
¡Mierda!
¿Me podéis explicar qué mierda de obra estáis ensayando?
¡Levantaos, inglés!
¡Estáis haciendo trampas, tunante!
No venimos aquí para que nos ensorten.
Anulemos la firma del Tratado.
Si guerra quieren, esos infames ingleses, guerra tendrán.
¡Miradte quién es!
William Shakespeare.
¡Quieto, cabrón!
Es el anillo del ángel extenuilador.
Creía que ansiabais la paz para vuestro imperio, para vuestro pueblo.
España ya tiene suficientes frentes abiertos.
Una emergencia, jefe.
Lola ha huido del ministerio.
Y al parecer han desaparecido del almacén algunos de los cuadros que se recuperaron
del Alcázar.
Me pasaré por el piso a las nueve para recoger mis cosas y devolverte las llaves.
¿Qué será de mí?
Ahora solo quedo yo.
¿Qué navío más hermoso?
Es el vapor Alfonso XII.
Orgullo de mi naviera y de toda la marina mercante española.
El resto son el Santander, Coruña, Havana y Ciudad Condal.
Ya veo que durante la república prefería usted usar nombres de ciudad.
Ay, que vivía el ritmo que marcan los tiempos.
Volver a época para poner nombres de reyes y santos.
Usted lo sabe bien, majestad.
Prometo mi mayor esfuerzo para no tener que volver a tiempos pasados.
Lo sé, majestad.
Nunca le agradeceré lo suficiente que nos haya invitado a pasar aquí las vacaciones.
Mi familia se lo está pasando en grande.
Si no fuera así, estaría cometiendo un pecado imperdonable.
Vamos, marqués.
Seguro que tiene usted pecados más graves.
Sin duda.
Y espero que Dios me los perdone.
Bueno, Dios no lo sé.
Pero el rey sí, se lo aseguro.
La corona le debe mucho, señor marqués de comillas.
Y yo no lo voy a olvidar nunca.
Gracias, señor.
Un brindis por el rey.
Por el rey.
Por el rey.
Justicia.
Justicia.
¡Aún vive!
¡Que vende el médico real!
Claro.
Dígale al general Martínez Campos que impida toda comunicación y que declara el
estado de emergencia.
No podemos permitir que se propague la noticia.
Sí.
Gracias, señor presidente.
¿Era el presidente personal?
Sí.
Sí, pero no a Rajoy.
Ah.
Era Sagasta el presidente de su época.
Llamaba desde 1881.
Tom Praxedes Mateo Sagasta.
¿Qué ocurre?
Un atentado.
Alfonso XII está en coma.
Al borde de la muerte.
¿Han atentado contra un rey?
Sí.
Por suerte, el médico real es un agente del ministerio de la actualidad.
Se lo asignamos al rey después de dos atentados anarquistas, de los que salió el
ESO.
En 1881 aún no había concebido a Alfonso XIII.
Y si mueren, no nacerán Juan Carlos I, ni Felipe VI, ni esas niñas tan monas.
Hay que salvar la vida del rey para que nuestra historia no se convierta en un
corre calles.
Ah, y averiguar quién está detrás del atentado.
Vale.
¿Dónde vamos?
A comillas, un pueblo de Cantabria.
Allí se iba a celebrar un consejo de ministros con el rey.
¿Dónde la señorita Folk encontrará gente conocida, tal vez demasiado conocida?
¿Está usted segura de poder participar en la misión?
Por supuesto.
Nadie conoce la época mejor que yo, es la mía.
Y ese marqués de comillas ganó muchas batallas, ¿no?
No, pero ayuda a ganarlas.
¿Y eso cómo se hace?
Es naviero.
Gracias a sus flotas se pudieron enviar tropas a las revueltas en Cuba y
Marruecos.
Se dice que es el hombre más rico de su época en España.
¿A qué se refería Salvador cuando dijo que podrías encontrar gente conocida?
Ese verano, en comillas, no solo estuvieron los ministros.
También empresarios que acudían a pedir favores.
¿Y eso qué tiene que ver contigo?
La mayoría de esos empresarios que sostienen al rey son catalanes.
Amigos de mi padre y mi familia.
¿Qué pasa?
Creo que deberías pensar seriamente si venir a esta misión.
No hay tiempo, el rey se muere.
Tienes razón.
¿Cómo os atreveis a dudar de Amélia?
¿Han traído lo que pedí?
Pues vámonos.
Nosotros nos quedamos aquí investigando a ver qué pasa.
¡Rápido!
¡Rápido!
¡Rápido!
¡Rápido!
¡Rápido!
¿Qué pasa?
¿Qué tal se te ha dado catalán?
¡Mucho bene!
¡Venga!
No encontrará maquinaria como la nuestra, y seguro.
Es una patente inglesa y tenemos la exclusiva.
No tengo el cap al negocio, Sara Folk.
Con el rey entre la vida y la muerte y a nuestra casa.
Que puc interrompre'ls.
¡Amélia!
¿Qué haces aquí?
Señor Méndez, quiero presentarle a mi tío, Pere Folk.
¿Su tío?
Encantado de conocerle.
Igualmente.
Disculpeme, no habla usted catalán.
No mucho.
La señorita Amelia Folk, mi sobrina, don Eusebi Güell, un buen amigo.
Es un honor conocerle, señor Güell.
Admiro mucho su labor por las artes.
Muchas gracias, señorita.
No, no, las gracias habría que dárselas a usted por apoyar a un joven genio como
Gaudí.
Me fascinan sus motivos naturalistas.
Yo le encarregaría un parque.
Buena idea.
Y pensaré, si me disculpan...
Está muy afectado por lo que ha ocurrido.
¿Y usted no?
Sin duda.
Pero yo no soy yerno del Marqués.
¿Y tú qué haces aquí?
No estabas en Madrid trabajando para una viuda rica, la señora...
Irene Larra.
Irene Larra.
¿Y qué haría exactamente Amelia para usted?
Ordenar y clasificar mi biblioteca.
Mi difunto marido era un santo, pero tenía un vicio incorregible.
Compraba muchos más libros de los que podía leer.
Mudarse a Madrid y soltera.
Qué barbaridad.
No, no tiene por qué preocuparse.
Yo...
Me ocuparé de ella.
¿Que no me preocupe?
Con tanta dedicación a los estudios y a los libros, mi hija se va a quedar para
vestir santos.
Estoy convencida, señora, de que Amelia tiene cosas mucho más importantes que
hacer en la vida.
¿Entonces qué dice?
¿Qué más da lo que yo diga?
Si total, tu padre siempre te consiente todo.
Pero no me dedico solo a eso.
También publico artículos en el imparcial.
Bajo pseudónimo masculino, por supuesto.
No se lo digas a nadie.
A estas alturas dudas de mí.
¿Me reciben?
Sí, perfectamente.
Escucha también el neurocirujano.
Bien, antes de seguir, quisiera reiterar mi desacuerdo.
Soy médico de 2017, pero esta no es mi especialidad.
Ya lo ha apuntado en su expediente, señor Morales.
Valor, se le suponía.
La diferencia está en que usted es agente del ministerio y nuestro invitado no.
Enfoquen al paciente, por favor.
Nunca debí pedir una excedencia en el mi salud.
Si es Alfonso XII, de verdad.
¿Qué se creía?
¿Que era un chiste?
Le recuerdo que ha firmado un acuerdo de confidencialidad.
Así que... adelante, por favor.
Proceda a lavar la herida.
Casa y suero.
Y coloque la batalla del riñón sobre el paciente.
¿Listo?
Eso, sí.
Y cierre los ojos si quiere.
Esto va a ser de todo menos bonito.
Tranquilo.
Ya he visto muchas carnicerías.
¿Es verdad que fue un criado del marqués quien disparó al rey?
Sí.
Pero lo pagó con su vida.
Tu compañero es un buen periodista.
Muchas gracias.
¿Por qué?
Porque sabe lo del criado y el disparo al rey.
De hecho, se supone que la residencia estaba cerrada cal y canto.
Ya habéis podido pasar.
Tenemos buenos contactos.
Siempre supe que tenías talento y que ibas a triunfar.
Se os ve muy compenetrados en lo profesional.
E intuyo que también en lo personal.
No.
No.
Solo somos compañeros de trabajo.
Por supuesto.
Ella quería venir y yo decidí acompañarla.
No es bueno que una señorita viaje sola.
Cierto.
Pero a ti no corre ningún peligro.
Somos gente de Vierna.
La creme de la creme del mundo político y empresarial.
Me fío más de carteristas y chirleros que de políticos y prevostes.
Ya que tu compañero nos considera poco menos que unos ladrones, voy a presentarle
al jefe de la banda.
Madre
del amor hermoso, se le va a escapar el alma por ese agujero.
Vamos a por la durotomía.
Le agradezco que sea tan didáctico, pero dígame lo que tengo que hacer y
punto.
¿Pinzas y tijeras?
Sí.
Haga una pequeña incisión en la duramadre y continúe con las tijeras.
Dios.
Dios mío.
Pare.
No hay remedio posible.
El cerebro está muy inflamado.
Por eso es su cura.
Hay que intentarlo.
Hay que... hay que chocarle la bala.
Si lo hace, lo único que conseguiría es acelerar su muerte.
Vuelva a colocar el cuero cabelludo y vende.
No hay nada más que podamos hacer.
Mierda.
Mierda.
Comparto vuestra rabia.
Pero uno tiene que saber cuándo ha perdido la batalla.
¿Cuánto tiempo le queda?
Horas.
Un día como mucho.
Tienen las funciones vitales afectadas.
Bien.
Alonso, hable con sus compañeros y céntrese en la investigación del atentado.
A ver si podemos encontrar una solución.
Es la única opción que tenemos.
Sí, señor.
Una de las primeras mujeres universitarias.
Le doy la enhorabuena, señorita, en el nombre del gobierno y en el mío
propio.
Esa es la España que quiere mi gobierno.
Ciudadanos cultos que trabajen sin descanso por la ilustración general.
Tal vez ayudaría si facilitasen el acceso de las mujeres a la universidad.
O incluso si pudiésemos votar, como los hombres.
Tomaremos medidas, se lo aseguro.
He ordenado una comisión al respecto.
Pero paso a paso, señorita.
España todavía no está preparada para tantos cambios de golpe.
Ha salido el médico.
Tengo la satisfacción de informarles que la operación ha sido un éxito.
Su majestad, el rey, está muy débil.
Pero da muestras de una pronta recuperación.
¡Viva el rey!
¡Viva!
Al rey le queda un día de vida como mucho.
¿Al rey se muere?
Salvador, ha sido muy claro.
Tenemos que encontrar una pista cueste lo que cueste.
Me alegra oír eso.
Ya hemos encontrado muchísimos amigos.
Ahora vamos a hacernos cuantos enemigos.
Su majestad es fuerte como un roble.
Por fin la encuentro, señor presidente.
¿Podría hablar con usted?
¿De qué estamos hablando?
Me envía el subsecretario Martí.
Disculpe, señor Márquez.
¿Por qué no me lo dijo antes?
Tiene que averiguar quién ha hecho todo esto.
Estamos trabajando en ello.
Ahora le voy a pedir que haga uso de su autoridad.
¿Cómo iba a desconfiar en mi criado?
Tomasín era leal hasta el extremo.
¿Y cómo llegó a su casa?
Era un pobre huérfano.
Le recogí en Santiago de Cuba cuando tenía cinco años.
Yo viví allí más de una década y después me lo traje a la península.
¿Y alguna vez lo vio en compañías extrañas?
No.
Llevaba una vida muy tranquila.
Estaba volcado en su trabajo.
El trabajo le hacía feliz.
Llevaba 30 años con nosotros.
¿30 años?
O sea que usted le regala 30 años de felicidad a Tomasín y él se los devuelve
atentando contra el rey.
Y todavía pretende que yo me lo crea.
Yo he sido como un padre para mis empleados.
Y para Tomasín más que para ninguno.
Si yo mismo le enseñé a leer.
Claro, y seguro que le iba a casar con una de sus hijas.
Hacía mucho tiempo que nadie me hablaba así.
Y el último recibió un navajazo en la tripa.
Por eso tuve que embarcarme para Cuba sin una perra en el bolsillo.
Yo no nací marqués, ¿sabe?
Yo tampoco.
Pero de navajazo sé lo suficiente.
Y ahora, antes de que el señor marqués saque la cheira, me va a enseñar la
habitación de Tomasín.
Ya la vieron los escoltas del rey.
Pues ahora la voy a ver yo.
Está casi vacía.
¿Qué esperabas?
¿Que hubiera una tele y un radiocasette?
A ver si estamos un poquito a lo que estamos, ¿eh?
¿Qué quieres decir?
A ver Amelia, me parece muy bien que te estés reencontrando con tu pasado.
Mi presente.
Bueno, sí.
Tu presente.
Pero te recuerdo que estamos aquí para investigar un atentado.
Ya veo que tu tío es muy importante para ti.
Ni te lo imaginas.
No es tallis rocinante tan delgado.
Amelia, ¿sabes quién es Rocinante?
Sí, es un burrito pequeñito, flaco, flaco, flaco.
Sí, otra vez.
Va.
Le debo mucho a mi padre, pero sin mi tío no sé si sería la que soy hoy.
Y poder volver a verle aquí, rodeado de gente tan importante, es a la que una
mujer de mi época no tiene la oportunidad de conocer.
Ninguno de los de aquí es tan importante como tú.
Todos ellos existen porque tú has salvado la historia mil veces antes.
Como la intentamos salvar ahora.
Mira.
Parece que el Marqués las trata como una familia.
No te fíes de las apariencias.
Anda, mira.
Se les ha pasado una costurita aquí.
Esta gente no ha visto a Colombo en su puta vida.
¿Qué?
Da igual.
Está fechado en Santiago de Cuba en 1851.
El destino es Guantánamo y el buque el general Armero.
Antonio López y hermano.
Pero este tipo es...
Es el señor Marqués antes de ser Marqués.
Ven esa lista de números, sexo y edad.
Son esclavos.
Eso es un contrato de compraventa y transporte de esclavos.
A ver, señores.
Que el Marqués se hizo rico a costa de la venta de esclavos.
Es algo que sabemos todos.
Sí, pero ahora viene lo bueno.
Ahí dentro hay una cédula de identificación de esclavos.
Aparece un nombre de mujer, Rosario y un tal Tomasín, como su hijo.
Sí.
El criado que disparó contra el rey.
La pregunta es, ¿y si Tomasín no sabía que había nacido esclavo?
Pachi, no se ponga retórico.
¿Qué quiere decirnos?
Vamos a ver, imaginemos por un momento que Tomasín adoraba al señor Marqués porque
durante 30 años le había dado trabajo y comida siendo huérfano.
Imaginando.
Pero un día, cotilleando los papeles del señor Marqués, se da cuenta de que ha sido
comprado como esclavo y separado de su madre.
Seguramente me entrarían ganas de matar al que me compró y que luego vendió a mi
madre.
Así que el tal Tomasín a quien quería matar era al Marqués y no al rey.
Y entre el pánico y que no era buen tirador, le dio al rey por error.
Pues joder con el error.
Tenemos que actuar urgentemente.
Alonso seguirá en comillas protegiendo al rey.
Ustedes dos irán a la Cuba de 1851 a liberar a la madre de Tomasín.
Suprimiendo el motivo de la venganza, evitaremos que ésta se ejecute 30 años más
tarde.
Ya, pero eso cambiaría la historia.
A veces hay que cambiar algo para que todo sea igual.
Hombre, igual, igual...
Al rey le quedan horas de vida.
Si muere, las consecuencias serán irreparables.
Aquí te casas al suelo y te sirven a la plancha.
Tranquilo, ya llegamos.
Creo que es ahí.
Recapitulemos.
A ver, tu hermano, que es mi cuñado, tiene un negocio azucarero en Guantánamo y
yo soy su nuevo administrador.
Muy bien.
De todas maneras, aquí, si le das la pasta, me da igual tu arrojera lógico.
Pues aquí es.
Adelante, señorita.
Gracias.
Buenos días.
Buenos días.
¿Qué desean?
Soy el cuñado del señor Feliu.
Venimos a comprobar la calidad del material.
Yo no puedo ayudarles.
Necesito el permiso del dueño.
Yo soy solo el capataz.
Bueno, pues... búsquelo y pídele permiso, ¿no?
A estas horas estarán almorzando.
No va a querer, ya se lo digo yo.
Pero ahora hay que preguntarle, ¿no?
Figura.
¿Qué pasa, Neluco?
Muy buenos días, señores.
Menudo calor, ¿eh?
Y tanto.
Buenos días.
Venimos de parte del señor Feliu.
Ah, sí.
¿Qué tal van las cosas por Guantánamo?
Bien, estamos ampliando el negocio y necesitamos mano de obra.
Que deben enviárselos la semana que viene.
Compré el cargamento hace seis días, según salió del Golfo de Benin.
Son negros lucumíes, grandes trabajadores.
Y están sanos y fuertes.
Aún así nos gustaría verlos.
¿No se fienden de mí?
Hombre, si compro un caballo le miro los dientes.
Y ya que venimos de Guantánamo...
Déjalo, Jesús.
Buscaremos una casa de comercio más amable.
No se moleste, señora.
Es que no me parece un lugar adecuado para usted.
Póngame a prueba.
Como desee.
Neluco.
Acompáñanos, señores, al barracón.
Síganme.
Míralos, qué caritas.
A estos los tenemos juntos porque son familia.
No se querían separar.
Dios santo, qué paciencia.
Lo aprendes, ¿eh, Tomasín?
¿Tomasín?
Bueno, ellos le llaman Fopi.
Pero le hemos puesto un nombre cristiano.
Este es el más rebelde.
Y eso le gusta al señor López.
Se lo va a llevar a su ingenio.
¿Quieren algo más?
No.
Vámonos.
Creo que se nos está yendo de las manos.
Alfonso XII a punto de morir, Lola desaparecida, las malditas sociedades
secretas y ahora Amelia y Pacino cambiando la historia por orden de Salvador.
¿Qué harías tú en su lugar?
Está en juego la vida de un rey y su descendencia.
Supongo que habría hecho lo mismo, pero esa no es la pregunta.
La pregunta es qué no habría hecho.
No lo sé, dímelo tú.
Pues mira, habría sancionado a Pacino.
Me dejó escapar a Marta y todos lo sabemos.
Todos hemos fallado alguna vez, mejor que lo veamos así.
Oye, Ernesto, por favor, Pacino es demasiado buen policía como para cometer
ese fallo.
Y además, habríamos atajado el problema de las sociedades secretas hace mucho tiempo.
Bien.
¿Segundo?
Jamás habría reclutado a Lola Mendieta de nuevo.
Ya.
Pensar que esta Lola no tiene nada que ver con la Lola que todos conocemos es una
ingenuidad que un subsecretario de este ministerio no se puede permitir.
No te equivocas, Irene.
Tenía órdenes de Salvador de matar a Lola si la ve hundirse en los interrogatorios
del campo de concentración.
Pues a lo mejor no era tan mala idea.
No.
Sabes que eso supondría eliminar todas las misiones que el futuro iba a resolver.
Pero solucionar ese problema es mucho más fácil que todo lo que se nos puede ver
encima.
Ya, la encontraremos.
¿Ah, sí?
Dime cómo.
Eres muy leísta.
Sabe escabullirse.
Lleva haciéndolo desde niña.
Además, ese no es el principal problema.
Aunque a todos nos dé miedo hablar de ello.
Salvador ha roto una regla sagrada de este ministerio.
No reclutar dos veces a la misma persona.
Viajar por el tiempo genera demasiadas paradojas como para provocar otra más.
¿Qué pasará si las dos no las encuentran en un viaje por el tiempo?
Cuando lleguemos al río cruzaremos el puente.
Pues claro que sí.
Y lo cruzaremos.
Y lucharemos por el ministerio, como siempre.
El Salvador de toda la vida habría tomado otras decisiones.
No sé.
Tenía...
Tenía otra intuición.
Otro olfato.
¿Qué quieres decir?
No lo sé.
Supongo...
Supongo que todos nos hacemos mayores.
Y Salvador también.
¡Ey!
Tranquilo.
Que solo he venido a divertirme un rato.
¿Por qué no te diviertes conmigo?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¡Rachino!
¡Rachino!
¿Qué haces?
Hemos cambiado la historia por un rey.
No la vamos a cambiar por esta gente.
Date prisa.
¡Soboda!
¡Soboda!
¡Soboda!
¡Soboda!
¡Soboda!
Si mi abuelo supiera que estoy velando a un rey...
Madre mía.
Se levantaría su tumba y me daría una colleja.
¿No le gustaban los reyes?
No.
Era republicano.
Decía que en un mundo moderno nadie debería heredar el poder, sino ganarlo en
las urnas.
Pues yo he dado la vida mil veces por un rey.
Y bien orgulloso que me siento.
Me lo imaginaba.
Sois de los tercios viejos.
A veces hasta renunciabais a vuestra soldada para que los mercenarios que
luchaban a vuestro lado pudieran cobrarla.
¿Y vos cómo sabéis eso?
Me gusta leer libros de historia.
Tal vez por eso, al contrario, que a ti no me gusten los reyes.
Como mi abuelo.
No.
Y sin embargo os habéis dejado el alma para intentar salvarle la vida.
Es mi misión.
Y es mi paciente.
Y no hay nada que duela más a un médico que ver morir a quien cuida.
Para mí es tanto dolor como para un rey perder su reino.
¿Qué ha sido eso?
Tranquilo, debe ser el cambio de guardia.
No me fío de nadie.
Deja, ya voy yo.
Así de paso voy a mear.
¡Quieto!
¡Quieto y...
Tragala, perro!
¿Qué ha pasado?
Mis compañeros lo han conseguido.
Han cambiado la historia.
Pues podrían haberla cambiado un poco antes y me hubiera ahorrado el chichón.
Y el rey.
Vamos a buscarle.
Parece que le gusta a usted el barco, majestad.
Mucho.
Y no solo porque se llame como yo.
¿Por qué se ríe, señor?
Mañana va a ser un gran día para España.
Y para usted, don Antonio.
¿Ocurre algo?
No, majestad.
Solo... solo quería comprobar que estaba bien.
¿Y por qué no iba a estarlo?
¿Quién es este hombre?
Es mi nuevo ayudante.
Mi nombre es Alonso de Entre Ríos, majestad.
Siempre a vuestro servicio.
Pues si quiere seguir sirviéndome cortes el pelo.
Parece usted un bandolero de Sierra Morena.
El rey está sano y salvo gracias a ustedes.
Pero... hay novedades.
No sé por qué me da que no van a ser buenas.
Alonso nos ha informado de que estaba peleando con dos tipos que querían matar
al rey Justo cuando ustedes reiniciaron el tiempo, los tipos se volatilizaron.
Como el asesino de aquellas mujeres.
Exacto.
El tiempo se reinició como si el rey nunca hubiera sido herido.
Tomasín nunca estuvo en comillas, no hubo disparos, nada.
Pero si esos tipos desaparecieron delante de las narices de Alonso...
Es que son de 1881 o incluso antes.
O sea que no hemos conseguido nada.
Esa gente seguirá ahí y volverá a intentarlo.
Por eso tienen que volver allí.
Alonso está protegiendo personalmente al rey.
¿Y tienen alguna pista sobre quién puede ser?
Bueno, uno de los tipos con los que estaba peleando Alonso dijo...
...trágala perro al intentar matar al rey.
Hombre, a lo mejor con el calentón...
Quiero decir que peores cosas se me han escapado a mí en algún interrogatorio
chungo.
El tragala perro fue una suerte de himno durante la revolución liberal de 1812.
Se refiere a cuando Fernando VII se vio obligado a firmar la Constitución.
Vamos, que un absolutista jamás la usaría.
No, claro.
Por eso tienen que volver y saber quién está detrás de todo esto.
Ah.
Y recuerden, deben actuar como si fuera la primera vez que van a comillas.
Perdón.
El tiempo se reconstruyó a partir de la liberación de los esclavos en Cuba.
El atentado de Tomasín nunca se ha producido, así que nadie recordará que han
estado allí.
O sea, como si le dieras para atrás a la cinta.
Sí, exacto.
Es que, con perdón, no veas las charlas que nos pegan para explicar algo,
¿eh?
Hasta luego.
Al final vamos a tener que darle las gracias al destino.
¿Y eso por qué?
Si el criado no hubiera disparado al rey por error, nunca hubiéramos averiguado que
otros querían matarlo.
Pues ya que el destino nos ha ayudado por una maldita vez, vamos a cazar a esos y de
putas.
Ya he formado de todas a gastra.
Es genial esto de pedirle plenos poderes a todo un presidente y que encima te lo dé
dos veces.
¿Por dónde empezamos?
Repetiremos todo lo que hemos hecho.
Tú vigila.
Bien, voy a volver a presentarte a mi tío.
Muy bien.
Pues quedemos así, señor Folk.
Espero las seves máquinas con impaciencia.
Gracias, amigo güey.
Diet, quina sorpresa.
¿Qué haces en comillas?
Crónicas políticas.
Colaboro con un diario nacional bajo seudónimo masculino, por supuesto.
Por supuesto.
¿Y usted no será...?
Soy un compañero del periódico.
He querido acompañarla.
¿No está bien que una señorita viaje sola?
No, aquí está segura.
No encontrará lugar en España con más guardias vigilando, aunque no se note.
¿Y tus padres cómo están?
Hace semanas que no hablo con ellos.
Yo tampoco les veo mucho ahora que estoy en Madrid, pero están bien de salud.
Por cierto, no saben que estoy aquí.
Me gustaría que...
Se dé una tumba.
Así que crónicas políticas, ¿eh?
Sabía que llegarías lejos.
Si nos perdona un momento...
¿Qué ocurre?
Bueno, el trabajo es el trabajo.
¿Nos disculpas?
Por supuesto.
Acabo de ver al alabardero que intentó matar al rey.
Ahora va vestido de criado.
A mí hay algo que no me cuadra.
¿El qué?
No lo sé.
A lo mejor son tonterías mías.
Vamos.
Cuanto más os mováis, más apretaré.
Vos sabréis si queréis volver a caminar.
¿Quién no va a volver a caminar?
Eres tú.
¿Qué es esto?
Ya sabemos quién quiere matar al rey.
Es tu tío, Amelia.
Tu tío viene del futuro.
No digas tonterías.
Tienes razón, Amelia.
Yo también viajo por el tiempo.
Por cortesía de los nuevos hijos de Padilla.
¿Pero cómo supiste?
La primera vez que nos vimos, primero habló en catalán y luego en castellano.
Por cortesía conmigo.
La segunda vez, directamente en castellano.
Si ni siquiera preguntó por lo de tu trabajo en Madrid.
Reconozco que estoy empezando en esto de los viajes por el tiempo.
Todavía me despisto.
Yo no me despistaré cuando se esté cortando el cuello.
¿Quiénes son los hijos de Padilla?
Unos piraos, como los del ángel exterminador.
No, no somos lo mismo.
Ellos quieren que España viva siempre en la oscuridad de sus viejos fueros.
Nosotros que la luz de la revolución la ilumine.
Pues eso, unos piraos.
No podía creer que estuvieras implicada en esto.
Pero cuando te vi con ese tipo, él vigilaba al rey e impidió que mis
hombres le mataran.
Por eso utilice a uno de ellos como cebo.
Sabía que le reconocería.
Picó él y vosotros dos también.
Vinimos aquí a matar al rey.
Y ese criado casi hace el trabajo por nosotros.
Luego, cuando fuimos a rematarle, cambiasteis la historia.
¿Cómo lo hicisteis?
A ti te lo voy a contar, no te jode.
Porque a mí no.
Escúchame bien, Amelia.
Quiero que te unas a nosotros.
España se merece una historia mejor.
Y nosotros vamos a dársela con nuestras ideas.
¿Estás hablando de ideas?
Matar a un hombre para defender una idea no es defender una idea, es matar a un
hombre.
Sebastián Castellón.
Quizá tu madre tenía razón.
T'he portado una cosa.
¿Qué pasa?
No els vols?
No, es que la mama no ho vol. Escolta'm bé, Amelia.
La teva mare t'estima, t'estima molt.
I vol el millor per tu.
Però alguna vegada t'ha preguntat què és el que vols tu.
I tu què vols?
Aleshores llegeix-los.
Aquests i tots, com més millor.
En els llibres és on trobaràs el coneixement.
I amb el coneixement seràs el que tu voldràs a la vida.
Únete a nosotros, Amelia.
El destino de mis compañeros será el mío.
Asegúrate...
de que ella no sofre.
¿Es la señorita Folk?
Una videollamada?
¿Señorita Folk?
Me temo que la señorita Folk no se puede poner en este momento.
Oiga, pero...
¿Pero qué es esto?
¿Quién es usted?
¡Contésteme!
¿Quién es usted?
¿Pero qué pasa?
Déjenme ver.
No soy.
Somos los hijos de Padilla.
Y van a comprobar con sus propios ojos de lo que somos capaces.
Pero, oiga, oiga, oiga, escuche, escuche.
Vamos a hablar.
Creo que podemos encontrar una solución.
¡Pero, pero hablemos!
Algo que tenemos que hacer hay que...
Matar embozados es de cobardes.
No.
Es de quienes no quieren ser reconocidos.
Tu puta madre, cabrón de mierda.
Aquí les traigo los informes que me habían ped...
¿Qué está pasando?
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Disparad de una vez!
¡Disparad y de putas!
Tus deseos son órdenes.
¡Acabad con ellos!
No puede ser.
Lola.
¿Lola?
¿Lola?
Que sí, que sí.
Que soy yo, Lola.
Ya sé que me dijo que hiciera prisioneros.
Jefe, pero eran ellos o nosotros.
No os lamentéis.
Bien muertos están por diez.
Suscribo lo que dice Alonso.
Sabía que podía contar con usted, Lola.
Es mi trabajo.
Y no está terminado, no tenemos tiempo que perder.
El objetivo ahora no es solo el rey.
Es todo el gobierno.
¿Nos puedes ir desatando mientras se lo cuentas?
Claro, perdón.
Bien, ahora...
Ahora corran, corran.
Y si necesitan apoyo logístico, llamen de inmediato, ¿de acuerdo?
Sí, señor.
Creo que nos debe una explicación.
Y como subsecretario que soy de este ministerio, se la voy a dar.
Recibí una alarma de 1821.
Un intento de liberación de un preso anarquista condenado a muerte llamado
Simón Cascajosa Sañudo.
¿Sañudo?
Ese es el apellido de Marta.
De Marta.
De Marta.
La mujer que Pachino dejó escapar en el caso de Hitchcock en San Sebastián.
El condenado a muerte era su padre.
Envié a Lola a investigar el caso.
Pasa.
¿Qué he averiguado?
Viajé al día en que intentaron liberar al tal Cascajosa y coloqué una cámara.
Fueron estos hombres y esta mujer.
Marta.
Y no es la única del grupo que ha trabajado para el ministerio.
Este hombre también es agente nuestro, concretamente de 1982.
Se llama Luis Cejudo y es conocido por sus ideas radicales.
¿Y cuál sería su plan?
Viajar hasta allí e infiltrarme.
Pero eso es peligroso.
¿Se la descubren?
Estoy preparada.
Se lo aseguro.
Bien.
Los documentos que tenemos aún han dado sus frutos.
Necesito saber quiénes son.
Y cuántos agentes del ministerio están implicados.
Sí, señor.
Y otra cosa.
Nadie debe saberlo.
Nadie.
Absolutamente nadie.
Entonces nadie lo sabrá.
La ha infiltrado en los hijos de Padilla sin decirnos nada.
Si hasta lanzamos una alarma intertemporal.
Un secreto deja de serlo cuando lo comparten demasiadas personas.
Y ustedes deberían saberlo mejor que nadie.
Ahora nos toca esperar.
¿Se encuentra mejor?
Sí.
Pero otra como este la has picho.
Venga.
Muchas gracias.
Es un honor ser compañero vuestro.
¿Entonces sabes qué pretenden?
Sí.
Matar a todos.
Al rey, al consejo de ministros en pleno.
¿Cómo?
Han puesto una bomba en el sótano del palacio.
Y la harán detonar en pleno consejo de ministros.
¿Cuánto falta para eso?
Treinta minutos.
¿Una bomba en el sótano?
¿Sabes dónde está colocada?
Claro.
Vi cómo la ponían.
¿Sabes desconectarla?
¿Yo?
Ni idea.
Fue Pera Folk.
Tenía razón.
Viajaba a su futuro.
Porque esa bomba no es ni siquiera de mi época.
¿Y si desalojamos el palacio?
Tardaríamos demasiado.
Llamado al ministerio.
Que avisen a un experto.
¿Dónde vas?
A buscar al médico.
Él tiene esa cámara del demonio.
Tenemos otro asunto al que resolver.
Lo sé.
Cuando lloramos busca a mi tío.
Si vamos a evitar o no esta masacre, tiene que pagar por esto.
Buenos días a todos.
Por favor.
Antes de comenzar este consejo de ministros, quería dedicar unas palabras a
nuestro magnífico anfitrión.
Don Antonio López.
Marqués de Comiñas.
Para mí es un placer y un honor que nos haya acogido tan generosamente en su
morada.
No tendrías que estar aquí.
Esto no es tu misión.
Si algo sale mal...
Nada va a salir mal.
Si consigo ponerme este dichoso gonete.
Si algo sale mal, ¿qué?
Eres demasiado joven para morir.
Pues andate tú.
Es la primera vez en mi vida que estoy a punto de morir dos veces al mismo día.
A mí me he pasado ya varias veces.
Toma.
Listo.
Nosotros también.
Tenemos aquí a don Gaspar Antuña, TEDx y agente del ministerio.
Siento no estar para presentaciones, pero estamos a punto de saltar por los
aires.
Bueno.
Vamos con calma.
Acérquese a la parte superior y busque el mecanismo de apertura.
¿Esto?
Eso es.
¿Tiene un destornillador o algún objeto punzante?
Sí.
¿Esto serviría?
Vale.
Lo primero que tenemos que hacer es abrir la tapa del cilindro que contiene el
detonador.
Hágalo muy despacio.
¿Te vas a perder los fuegos artificiales?
¿Estás vivo?
No sé si por mucho tiempo, por culpa de vuestra puta bomba, pero por si muero me
gustaría cumplir un último deseo.
¿Cuál?
Para leer tanto ya te lo podías haber imaginado.
Madre del amor hermoso.
Estese quieto, por favor.
Sí, sí, perdón.
Tienes suerte de que sean cables.
Suerte sería no estar aquí, caballero.
Mire, a la derecha del temporizador hay un pistón cromado del que salen 5 cables.
La derecha...
Esto será el pistón cromado.
Bien.
Pues hay que cortar el marrón.
5 cables.
¿Será esto?
Sí.
¿Y el marrón?
Este.
¿Estáis seguro?
Todo lo seguro que puedo estar desde aquí.
Tras escuchar las palabras del señor ministro de Ultramar, pasamos a someter la
propuesta a votación.
A favor.
Se nos acaba el tiempo.
Por Santiago y por España.
Ya.
Ha funcionado.
Ha funcionado.
Ha funcionado.
Ya está, ya está.
Traidora.
No consiento que nadie me llame así.
Nunca lo he sido y nunca lo seré.
Dejemos de discutir y volvamos al ministerio.
Muy bien.
Y tirando a vosotros.
Yo todavía tengo que arreglar unos asuntos con el señor Márquez.
Vamos.
¿Estás segura de lo que haces?
Más que nunca.
Te arrepentirás de haberlo hecho.
Te arrepentirás toda tu vida.
Cerrad la boca si no queréis que os corte la maldita lengua.
Vamos.
Que conste que lo recibo porque me lo ha pedido el propio presidente Zagasta.
Debe ser usted una persona muy importante.
No, yo solo soy un funcionario que viene a hablar con usted del pasado.
Bien.
Supongo que no tiene sentido negarlo.
¿Qué es lo que quiere?
Dinero a cambio de su silencio.
¿Es eso?
No.
No todos hacemos todo por dinero.
No todos somos como usted, señor Márquez.
¿Qué quiere que le diga?
En aquel momento era legal.
Esclavizar seres humanos ni era, ni es, ni será ético.
Aunque las leyes se redacten a conveniencia.
Eso no me lo va a negar, ¿verdad?
Si ha venido usted a darme lecciones de moral, puede ahorrárselas.
Escúcheme bien.
Yo he financiado la futura universidad de comillas.
He patrocinado a cientos de artistas y he ayudado a tanta gente que no puedo contar.
Para limpiar su nombre.
¡Para limpiar mi conciencia!
Dios me castigó quitándome a mi hijo mayor.
El menor va a recibir un legado manchado de sangre.
¿Cree usted que no me arrepiento cada día de lo que hice?
¿Que no me gustaría poder cambiar el pasado?
Me temo que eso es imposible, señor Márquez.
Aunque hay algo que sí que podría hacer.
¿Al final pudo hacerme el favor que le pedí?
Por supuesto.
La madre y el niño ya están allí.
¿No creo que cambie mucho más la historia después de la que hemos liado?
No.
No.
No insista.
Nunca venderé a mis compañeros.
¿Saben que nos diferenciamos usted y yo?
Ilúmíneme.
Usted no tiene ideales, yo sé.
Ajá.
¿Y cuáles son?
La restauración es un régimen corrupto.
El gobierno en pleno está pasando las vacaciones en casa de un empresario al que
van a enriquecer.
La justicia no es igual para el rico que para el pobre.
Y dos partidos políticos.
Parece que estoy hablando de su época en vez de la mía.
Piénselo bien.
Si nos dejan arreglar el pasado, el futuro sería mejor.
Al futuro.
Se llega segundo a segundo, no asesinando a gente.
La historia está llena de violencia.
Desde Esparta.
Roma.
Hasta las guerras mundiales.
Esos son errores de los que hay que aprender.
No, eso son injusticias que no hay que olvidar.
Ustedes me recuerdan a los reaccionarios del ángel exterminador.
Intentan evitar que cambie el pasado, la historia.
Pero si está llena de errores, ¿por qué no corregirlos?
Le he explicado a Amelia lo que pasará.
¿Lo que pasará?
¡Lo que ha pasado, imbécil!
¡Lo que ha pasado!
Adelante.
¿Qué van a hacer con mi tío?
Intentar contra el rey y está penado con la muerte.
Pero el gobierno de Sagasta inventará cualquier motivo para detenerle.
Y llevarle al castillo del bar.
Pocos lo merecen más que él.
Lo sé.
Si no tiene nada más que decirme, necesito ir a ver a mi familia.
De eso quería hablarle.
Y no será fácil, se lo aseguro.
Siéntese, por favor.
Como usted sabrá...
No solo hemos cambiado la historia, sino también la historia de mi vida.
Exacto.
La reclutamos en 1880.
Justo hace dos años.
Y esta misión tuvo lugar en 1881.
Que me voy a encontrar cuando llegue a casa.
Cuando vuelva...
...su padre llevará muerto un año.
Cuando detuvieron a su tío...
...el gobierno incautó todas sus empresas.
Empresas de las que su padre también era sucio.
No lo pudo superar y...
...bueno...
...sufre un infarto.
Lo siento.
Cuando...
Cuando acepté...
...formar parte de este ministerio...
...lo hice creyendo que era lo correcto.
Pero nunca pensé que eso iba a destrozar a mi familia.
No creo que pueda seguir adelante como si eso no hubiera pasado.
Necesito elegir entre...
...el ministerio y mi familia y...
...voy a elegir a mi familia.
Entiendo.
Hay dos maneras de sacar a su familia de la miseria.
Casarse con un rico heredero...
...o levantar el negocio familiar usted sola.
Yo prefiero esta segunda.
Porque eso significa que algún día...
...podrá volver al ministerio.
¿Qué es esto?
Bueno, es...
...cierta información sobre...
...sobre dónde puede invertir en bolsa en los próximos años.
Mi padre quería invertir en globos aerostáticos.
¿Cepelines?
No, mal negocio.
Es mucho mejor invertir en...
...telefonía...
...o electricidad.
Siempre da beneficios.
Y en su época es un negocio creciente.
Gracias.
Amelio.
¿No quiere despedirse de sus compañeros?
Ahora no...
...no puedo.
¿Dónde estabas?
Volviendo de Madrid.
En el aniversario de la muerte de tu padre.
¿Sabes lo difícil que es esta fecha para mí?
No sé cómo puedes dejarme sola.
No volverá a ocurrir, madre.
No volverá a ocurrir.
Estoy sola.
Pobre...
...y sola.
Y así me voy a morir.
Ojalá sea cuando antes.
Saldremos adelante, madre.
Y lo haremos juntas.
¿Qué hacéis aquí?
Acompañaros en el duelo.
Aunque sea un año tarde.
¿Cómo te fuiste?
Sin avisar.
Lo siento.
No me gustan mucho las despedidas.
¿Quién ha dicho que esto es una despedida?
Para nada.
Si no queremos vernos, hacemos unas puertas y ya está.
Yo me fui...
y luego regresé.
Y tú tienes que hacer lo mismo.
Acabo de irme y no puedo pensar en otra cosa.
Os echaremos de menos.
Y yo a vosotros.
Tenemos que viajar a 1961 para salvar Viridiana y conseguir que Buñuel gane el
Festival de Cannes para España.
Se harán pasar por productores cinematográficos norteamericanos.
Salvador ni ha nombrado a Amelia.
En este ministerio no hay tiempo para sentimentalismos.
Tú eres la única persona en la historia de este ministerio que ha sido reclutada dos
veces.
Salvador se ha saltado todas las reglas contigo.
¿Cómo has sabido que estaba aquí?
¿Quién era ese?
Mi marido.
¿Titaluga al aparato?
Nos enfrentamos a una más que posible guerra civil a lo largo de todos los
tiempos.
Mira.
Ese soy yo.
Jugar con las personas tiene su precio.
Lo siento, pero no sé hacerlo mejor.
Veo que tenéis alguna cuenta pendiente.
No te imaginas cuántas, Alonso.
Nunca, ¿me oyes?
Nunca te engañes a ti mismo.
Cine, cine, pero yo lo que quiero es estrenar mi Viridiana de una puta vez,
coño.
¡Viridiana es una blasfemia!
Si usted acierta 14 con este boleto que yo le doy, me ayuda a que Viridiana pase la
censura.
Me declaro objetor de conciencia.
¿Pero tú sabes lo que es eso?
Sí, me lo explicó Julián.
Yo he muerto.
Hace unos meses.
¿Y por qué no me lo ha contado antes?
Porque no hubiera querido tener que decírselo nunca.
¿Y por qué lo ha hecho ahora?
Porque la historia de España está a punto de estallar.
Y este ministerio a punto de derrumbarse.
Suéltame, suéltame, suéltame, suéltame.
Irene.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.