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¿Béquer?
¿Béquer?
¿No será usted escritor?
Nunca me habían reconocido.
O sea que la churri de Béquer viaja en el tiempo.
Su misión es encontrar a la tal Mencía.
Hace apenas 15 años mataron a una mujer entre todos los vecinos.
La forastera lleva demasiado tiempo merodeando por nuestros bosques.
Hay que echarla y que no vuelva.
Soy Lola Mendieta.
¿Cree que cambiará?
Siempre se puede cambiar.
Y que nadie me acuse de tener prejuicios con Lola.
Porque no son prejuicios, son posjuicios.
¿Estás bien?
El pasado no es un buen lugar para andar con la tripa floja.
¿Quiere que instruya a Lola como agente del ministerio?
Exacto.
¡Soy Juana!
¡Quiero una respuesta!
Debeis estar sedientos.
Tomad agua.
Juana Parido.
Es un niño.
Matan a los niños que nacen.
Por eso solo hay niñas.
¿Mentiste a Ernesto para poder acceder al archivo del ministerio?
El niño es mío.
Es tuyo, el niño es tuyo.
Espera, espera, no te vayas.
Pero es que yo no soy una traidora.
Y lo serás.
Porque esa es la pregunta del millón.
Cuando el pueblo venían a nincharla y sabe otra cosa, su hermano Alonso estaba con
ellos y parecía el más sanguinario de todos.
¡Salve, Satanás!
¡A ti me entrego!
¡Salve, Satanás!
Ha debido ser con el agua.
Yo hervié a la que tomaba porque estoy mal del estómago.
Los análisis revelan una gran cantidad de mandraco en sangre.
Me odiáis y no me conocéis.
La maja desnuda.
No es una Venus.
No es una figura mitológica.
Es una mujer de carne y hueso.
De hecho, se dice que es la primera obra de arte que representa el bello público
femenino.
Esto le trajo problemas a Goya, que sufrió un juicio por parte de la
Inquisición.
Miren esta belleza tan adelantada a su tiempo, por favor.
Se me ha echado el tiempo encima.
Pasemos, por favor, a la siguiente sala.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Anda, coño.
Buenas noches.
José Carlos.
Los plomos.
Hola.
¿Qué haces aquí?
Te echaba de menos.
¡Hostia puta!
¡Joder!
¡Adiós!
¡Adiós!
¿Tú no dormías con Elena?
¿Con Elena?
Sí.
Sí, sí, sí.
Yo dormía con Elena, por lo menos eso pensaba yo.
¿Qué pasa?
Pues que no sé qué pasa.
Ese es el problema, que no sé qué pasa.
Pacino, yo...
Yo quería pediros disculpas por lo ocurrido en nuestra anterior misión.
No tiene...
No, por favor, pero si estabais drogados.
No sabéis lo que hacíais, tanto Amelia como tú.
No pasa nada, no pasa nada.
¿Un café?
Sí.
Pero hay una cosa que no entiendo.
¿Por qué debería conocer yo a esta Meretriz?
Porque tienes el Museo del Prado a tiro de piedra, tú.
Gracias, Angustias.
Uy, las tiene operadas fijo.
Ya es.
Eso he pensado yo siempre, que esas tetanos son suyas.
¿Cómo las mujeres operan...?
Hoy en día te vas a operar de todo.
¿Y eso importa?
Silicona total.
Angustias.
No tiene nada que hacer.
Ernesto, por favor.
Bien.
El famoso cuadro de Goya, la maja desnuda, ha sido destruido.
¡Oh, Dios!
¿Y cómo se han saltado a la seguridad del museo?
No ha sido en el museo.
Y tampoco en el presente.
Nos han informado de que Francisco de Goya fue atacado en su propio estudio en 1799.
Le dejaron inconsciente y acuchillaron el cuadro.
Y el cuadro apareció así, de repente, en el Museo del Prado.
¿Y sospechan de alguien?
La Inquisición.
Pero son solo eso, sospechas.
El cuadro generó polémica y la Inquisición lo secuestró por los denos.
Pero no hasta 1814.
¿Pero en aquella época todavía había Inquisición?
Sí, las Cortes de Cádiz lo abolieron en 1812, pero en realidad no fue efectivo
hasta...
Isabel II... 1834.
Y hoy más de uno estaría encantado de que volviera.
¿Y el Ministerio de la época no ha averiguado nada?
En ese momento, Manuel Godoy era el hombre de confianza del rey.
Pero su lealtad con España era bastante dudosa.
El Ministerio temía que si le confiaban el secreto de los viajes, pudiera venderlo a
los franceses.
No pueden ayudaros.
Tenéis que ser más discretos que nunca.
Bien.
Su misión es viajar a 1799.
Averiguar quién lo hizo.
Y conseguir que Goya vuelva a pintar la maja.
Pero ese cuadro era un secreto.
No se supo de su existencia hasta años después de ser pintado.
¿Cómo vamos a...?
Les he dicho cuál era su misión.
No que fuera sencilla.
¿Qué
tal con la joven Mendieta?
Es lista.
Aprende rápido.
Yo no me fiaría de ella.
¿A quién vamos a convencer para posar?
Porque hay dudas sobre quién fue la modelo.
Bueno, ¿no fue la duquesa de Alba?
Es una de las teorías, sí.
Pero la otra dice que fue Pepita Tudó, la amante de Godoy.
Es una posibilidad.
Síganme.
Conservarán sus nombres, aunque hemos añadido algunos apellidos.
A veces eso vale más que el dinero.
No, no, no.
Alos y Pacino formarán parte de la famosa expedición Laval-Mala Espina.
Es una expedición de carácter científico y político que recorrió los dominios de la
monarquía española de 1730 a 1794.
Mala Espina, no me gusta ese nombre.
Bueno, eso les dará crédito para mezclarse con los ilustrados y los nobles.
Al mismo tiempo, su presencia no llamará la atención en los lugares más populares.
¿Y yo?
Porque deduzco que en el Malaspina no viajaron mujeres, con lo cual voy de
esposa de...
De Pacino.
Se harán pasar por una pareja amante del arte.
Irán a ver a Goya con la excusa de adquirir uno de sus caprichos.
Los ha puesto a la venta este mismo año en su casa.
Ahí lleva en la dirección, calle Desengaño.
Pero no vayan hoy.
¿Entonces dónde vamos?
Tras el accidente, la duquesa de Osuna está muy pendiente de él.
Hoy estará con Goya en la inclusa de Madrid.
El orfanato.
¿A qué esperan?
¿Vamos?
¿Se puede?
Tengo un día muy complicado.
Deme cinco minutos.
He oído que la patrulla de la señorita Folk va a conocer a Goya.
Vamos a ver.
¿Qué parte de cinco minutos no ha entendido usted?
¿Eh?
Al grano, por favor.
Déjeme ir con ellos.
No.
Necesito conocer al maestro.
¿Sabe cuánto tiempo llevo esperando algo así?
Pero vamos a ver.
Su maestro no era Picasso.
Picasso y Goya son los dos artistas más grandes que ha dado la piel de toro junto
con un servidor.
Por supuesto.
Somos la santísima trinidad del arte español.
Claro.
Y usted es el Dios Padre.
Por edad, me toca serlo.
Goya es pintor de la corte.
Seguro que él conoce bien mi obra y mi persona.
Razón de más para que no vaya a verle.
Porque solo falta que Goya le reconozca y le den un zarto.
¿Qué tiempos aquellos en los que el arte era estimado por reyes y estadistas?
¿No entiende que nadie mejor que un gran pintor se puede entender con otro gran
pintor?
¿Por qué me mira de esa manera?
Porque a lo tonto, a lo tonto, me ha dado hasta una idea.
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué diga?
Por allí.
Dios me bendijo con un cabello fuerte y sano.
¿Qué necesidad hay de llevar este espantajo?
Los ilustrados van a la moda.
Y la moda nunca es cuestión de necesidad, sino de clase social, de imagen.
Decís unas palabras muy bonitas, aunque no entiendo nada.
Como tampoco entiendo la importancia de salvar un cuadro de una mujer en pelotas.
¡Eh!
En pelotas.
Ahí manejando ya largos.
Si lo veinte, si lo veintiuno.
Muy bien, muy bien.
Bueno, en realidad ya se hablaba así en el libro El buen amor.
De las cifres de Edita.
Y Cervantes también usaba ese vulgarismo.
Los galeotes le quitaron el galón a Sancho y dejaron en pelota.
Viene de empeyote, una especie de ropa interior antigua.
Yo creía que era por lo de las coletillas.
Si te refieres a los testículos, eso ya fue en mi época, en el XIX.
Mirad, la pradera de San Isidro, tal como Goya la pintó.
Nadie miraba a Madrid como él.
Adelante.
¿Qué quería, jefe?
Oh.
Memorable.
Gracias, pero llevo el mismo traje de siempre.
Que en vestuario hay menos variedad que en un convento de clausura.
No, no, no.
Si no lo decía por la ropa.
Lo decía porque en siglos es la primera vez que llaman a la puerta antes de
entrar.
Ande, siéntese.
Esto que...
No, que tengo una misión para usted.
Mientras no sea volver a ver a Napoleón.
No, no, no.
Tiene que ir a ver a Velázquez.
Pues no sé qué es peor.
Pues es lo que hay.
Tiene usted que vigilarle.
¿Para qué?
¿Cómo que para qué?
Para que no se distraiga.
Porque será un grande de la pintura, pero es el rey de la procrastinación.
Es el mayor observador de moscas volando.
Tiene usted...
Ayudar a que se concentre en pintar una copia de la maja desnuda.
¿Cómo lo sabe?
Ah.
Ha estado usted escuchando detrás de la puerta.
Que haya llamado ahora a la puerta no significa que no sea la misma de siempre.
Memorable.
¿Quién puede abandonar a su hijo en un sitio como este?
Cuando sabes que lo que le puedes dar aquí, por difícil que parezca,
es mejor que lo que le puedes dar en casa.
España acaba de salir de la guerra del Rosellón y está en pleno conflicto con
Gran Bretaña.
No es el mejor momento para la hacienda real.
Bendita sanidad pública.
Una escena de campo alegre, positiva, que haga sonreír a los niños.
Hace tiempo que ya no hago sonreír a nadie, señora.
Pues no debe de resultarle tan difícil cuando acaba de conseguirlo conmigo.
¿Don Francisco de Goya?
Alce la voz o no le oirá bien.
¿Don Francisco de Goya?
Para servirle, dígame.
Una enfermedad le provocó sorder hace unos años y no se ha recuperado.
Queríamos hablar con usted.
Ella es mi esposa, Amelia Zolk y Domene.
Él es mi compañero, Alonso de Entre Ríos, Torres, Carrasco.
Y mi nombre es Jesús Méndez de Somavia y Pachino.
Pero con que me llame Pachino, me vale.
Encantado, Francisco de Goya y Lucientes.
¿Qué les trae por aquí?
Verá, Alonso y yo viajamos en la expedición Mala Espina.
Y mi esposa estaba interesada en comprar uno de sus caprichos, aprovechando el
viaje.
Ah, es que ahora estoy ocupado.
La duquesa me ha encargado que le pinte un fresco para la inclusa.
Es lo menos que puedo hacer con quien tan generosa ha sido siempre conmigo.
Con los genios sería un error no serlo.
¿Cómo dice, señora?
No le oigo.
Que con los genios sería un error no serlo.
Señoras, con su permiso.
Si han estado en la Mala Espina, debieron de ver Prodigio Sin Fin.
No le quepa duda.
No me he presentado.
María Josefa Pimentel y Tellez Girón, duquesa de Osuna.
Ellas son la condesa de Montijo, María Isidra Quintana y María Teresa del
Toro Alaiza.
¿Del Toro Alaiza?
¿La conozco de algo?
Debe confundirse con otra persona.
Todas formamos parte de la Junta de Damas de Honor y Mérito.
Recogemos al año unos 1500 niños, así que hacemos lo que podemos.
Bueno, ya tengo todo lo que necesitaba, duquesa.
Pues no haga esperar más a estos señores.
Ha sido un placer.
Una pena no poder conversar más.
Pues eso tiene fácil solución.
¿Por qué no vienen esta tarde a mi Palacio del Capricho?
Doy un pequeño ágape y...
Y sería un privilegio que asistieran.
Les presentaré al resto de la Junta.
Será un honor para nosotros.
Tomaremos un chocolate riquísimo.
Me lo traen de París.
Y vendrá la duquesa de Alba.
Cada día tengo más claro que oye usted lo que quiere, don Francisco.
Pase, pase, pásalo.
Aquí tienes.
Mira.
Tómense el tiempo que necesiten, ¿eh?
Mira.
Esta es la duquesa de Alba.
Se supone que la pintó para criticar su veleidad después de una fuerte pelea.
O sea, que le dio calabaza y él luego se vengó.
Al fin y al cabo, al arte lo mueven las pasiones.
Pero si se llevan a maltraer, será complicado que la pinte de nuevo.
Eso suponiendo que ya sea la del cuadro.
¿Es un burlo eso?
Pues no.
¿Qué le ha ocurrido?
Don Francisco.
¿Eh?
¿Que qué le ha ocurrido?
Ah, un accidente.
No tiene importancia.
Es que mis reflejos ya no son lo que eran, ¿eh?
Don Francisco, a la puerta.
Don Francisco.
La puerta.
¿Cómo?
La puerta.
Ah, la puerta.
¡Ya va!
Está muy caro de ver estos días, don Francisco.
Es Manuel Godoy.
El valido del rey.
El rey hablaba por su boca.
Como Mari Carmen y sus muñecos.
¿En qué puedo servirle, don Manuel?
Lo sabe perfectamente.
Necesito hablar a solas con don Francisco.
Así que vuelvan en otro momento.
Supongo que es una orden, ¿no?
Si no hubiera dicho, por favor.
No hay ningún problema.
Podemos esperar en otra sala.
Aún nos quedan muchos grabados por ver.
Ya los verán otro día.
Ahora márchense.
Y sí, es una orden.
Será el hombre más poderoso de España.
Pero tiene la educación de un porquero.
El poder y las buenas maneras son como el agua y el aceite.
De todas maneras, no tendríamos que haber salido.
Y si nos perdemos información importante.
No lo haremos.
He colocado el micrófono.
Vamos donde no nos vea nadie.
¡Lo han destrozado!
¿Destrozado?
¿Pero cómo que destrozado?
Sí, a cuchilladas y con ahingo.
¿Pero quién haría algo así?
Si además nadie sabía que le habían cargado esta pintura.
El santo oficio pone los ojos y los oídos en todas partes.
Y más tratándose de la amante de Manuel Godoy.
La Inquisición, no.
Imposible.
Ya le habrían detenido.
No será cosa del pueblo.
El pueblo, bastante tiene el pueblo con intentar llevarse la comida a la boca.
¿Ve usted fantasmas?
¿Dónde no los hay, Manuel?
Pero esta no es Pepita.
¿Eh?
Es su cara.
Pero desde luego no es su cuerpo.
Bueno, el rostro es el suyo.
Tuve que corregir el cuerpo y utilicé a otra modelo.
No quería molestar más.
¿Y quién es esta hermosura?
¿Por qué habría de importar eso?
Porque va a pedirle que pose de nuevo.
¡Qué belleza!
No, no, eso no lo voy a hacer.
Si quiere le devuelvo su dinero.
No quiero mi dinero, quiero mi cuadro.
Pues entonces encárguéselo a otro.
Jamás volveré a pintarlo.
No me desafíe, Francisco.
Por lo muy pintor de cámara que sea, no lo haga.
Pintará ese cuadro.
O sea, tendrá las consecuencias.
Choricero, cabrón.
Hijo de mil putas.
Miserable, venido a más.
¿Os dais cuenta?
Sí, lo está diciendo de todo menos guapo.
No me refiero a eso.
Las dos versiones son ciertas.
La otra modelo tiene que ser la duquesa de Alba.
Se rumoreaba que estaba liada con Goya.
Uy, con la ilustración.
Nero, no parar, ¿eh?
Pues sí.
De hecho, Godoy no era solo amante de Pepita Tudó, sino también de la reina.
Pero bueno, pero es que el leimo de realidad no tiene límite en esta época.
Vamos a otro sitio.
¡Agua, va!
Dios, mira tú por dónde me voy a cagar en tu puta madre.
Bueno, ¿y por qué le llamaban Choricero a Godoy?
Así llamaban a los extremeños, como él.
De hecho, se piensa que lo de chorizo por ladrón viene de aquí.
Bueno, como menos dejó algo para la posteridad.
Dejó muchas unas cosas.
Godoy fundó el Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos, el de Caminos.
La escuela de sordomudos, la escuela de medicina, el observatorio astronómico.
¿Has dejado algo?
Era un hombre de cultura y ciencia y pretendía que España también lo fuera.
O sea, un iluso.
Ah, por Dios, vayamos al grano.
Tenemos que conseguir que la duquesa vuelva a pasar para Goya y que él la pinte
de nuevo.
Pues ya me diréis, ¿cómo?
Porque no parece que se lleve muy bien.
Bueno, cuando la duquesa quedó viuda, Goya y ella pasaron el verano juntos en
Sanlúcar de Barrameda.
Mira.
Allí la pintó en toda clase de posturas eróticas.
Pero algo debió pasar, porque volvieron enfadados.
Bueno, eso está bien.
Si te tiras los platos a la cabeza es que todavía hay pasión.
Pachino, esto no es el siglo XXI.
Aquí las relaciones sentimentales funcionan de otra manera.
No, pues deben parecerse, porque yo no comprendo ni las del XXI ni las del XVIII.
Hay cosas que no cambian, ¿eh?
Hola.
No, no, no paséis.
¿Cómo lleva usted el retrato?
Uy, muy avanzado no está.
Tan difícil es hacer una copia.
No es cuestión de copiar.
Se trata de arte.
Usted tampoco es un pitamonas.
Imitar a un cualquiera es sencillo, pero replicar a alguien así, eso es
imposible.
Pues no tendrá más remedio.
El Museo del Prado no puede tener la sala cerrada mucho tiempo sin dar
explicaciones.
El arte es el impulso que te lleva a crear una obra.
Si no sé qué sentía Goya, no podré pintarlo nunca.
Y menos sin una modelo.
A mí no me mire.
Yo soy más modelo de Rubéns que de Goya.
Tengo que saber qué hay detrás de la pintura.
En la cabeza del que lo pintó.
Hombre, no hace falta ir a la universidad para saber eso de que tiran más dos tetas
que dos carretas.
No seáis grosera.
Estamos hablando de una obra de arte pintada por un genio.
Los genios y los que no lo son tienen algo en común.
Sienten, se enamoran.
Usted nunca ha estado...
Lo estuve, y mucho.
Durante mi viaje a Italia.
Fue el momento más feliz de mi vida.
Hasta que esa emoción desapareció para no volver jamás.
El amor duele.
Pero duele más olvidarlo.
Yo lo he olvidado por completo.
Por eso necesito hablar con Goya, entenderle.
Sería un viajecito insignificante.
Y de volver.
Con eso bastaría.
Y esta era solo la residencia de verano.
El resto del año vivían en el palacio del Benavento.
Y decís que la hacienda pública estaba pasando por un mal momento.
Bueno, cuanto peor va la hacienda pública, mejor va la de los poderosos.
Al menos la duquesa intentaba darle una vida mejor a sus niños.
Otros tenían más y hacían menos.
Ya, ahí está nuestro amigo Godoy.
Esa es su esposa, ¿no?
No, su amante.
Pepita Tudor.
La cogió en su casa cuando era una niña con su madre y sus hermanas y se acabó
enamorando de ella.
Vamos, que le gustaban jovencitas.
¿Pero cómo?
¿Va de la mano de su amante el público?
¿Como un hombre que lleva así su matrimonio o va a gobernar un país?
Voy a presentarle mis respetos a la duquesa de Osuna.
Vosotros búscatela de Alba.
Ok.
¿Estáis seguras de que yo debería hacer esto?
Alonso, a la duquesa le gustaban los hombres rudos.
Y yo soy más fino que tú te pongas la peluca que te pongas.
Pues ya me explicaréis cómo es la cuestión esa de las cita ciegas porque yo no lo
entiendo.
No ocupe que yo te lo explico.
Mira.
Supongamos que tengo éxito.
Sí.
¿Y Goya?
¿Cómo haremos que se encuentre con la de Alba?
Por eso precisamente se llama cita ciegas.
Nosotros quedamos con Goya en el mismo sitio y a la misma hora para comprarle uno
de sus caprichos.
Pero en realidad la que llegará será la mismísima duquesa de Alba.
Disculpe.
Creo que nos conocimos esta mañana en la inclusa.
Sí.
Permítenme que les presente a María Teresa y Silva Álvarez de Toledo.
Encantada.
La duquesa de Alba.
Encantado.
Él es Alonso y yo soy Pachino.
El resto de los apellidos los podemos dejar para cuando no tengamos de qué
hablar.
Ambos son miembros de la expedición Malaspina.
Seguro que tienen cientos de aventuras maravillosas que contar.
Miles, miles.
Alonso estará encantado de deleitarlas.
La tarde es larga, señores.
Os aseguro que ya habrá tiempo para ello.
¿Pero sabéis qué me apetece ahora?
¿Qué?
¿Jugar a la gallinita ciega?
No puede hacernos esto.
Le recuerdo que teníamos la palabra del rey para hacernos cargo de la inclusa.
Señora mía, si alguien puede cambiar su palabra en este país, ese es sin duda el
rey.
Y supongo que usted no ha tenido nada que ver en ese cambio.
Yo hablo con el rey, el rey escucha lo que le digo, claro.
Esos niños seguirán muriendo a decenas y la junta de damas nos hace cargo de la
inclusa.
No se preocupe, en realidad el asunto tiene fácil solución.
Hable con Goya.
Si él hace lo que le pido, usted tendrá su inclusa.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Vámonos.
¿Qué ha ocurrido?
Manuel Godoy, eso ha ocurrido.
Machino.
Esto es lo de la cita a ciegas.
Antes era una cosa más metafórica, ahora ya es más literal.
Una cosa.
¿Qué pasa?
Yo no soporto estar a ciegas, me pone frenético.
Tómatelo con calma, ¿vale?
Tú sabes las tonterías que yo he tenido que hacer para ligar.
Además, si la señora quiere jugar a los bolos, o quiere jugar a la gallinita
ciega, o quiere jugar al cinquillo, se juega a la misión, ¿vale?
Con tanto, Remilgo, no me extraña que el imperio se fuera, Piqué.
¡Atención!
Todos conocemos las reglas, ¿verdad?
No, y me temo que debería.
Más que nadie.
A ver, para los que no lo sepan, formaremos un corro.
Y nuestro nuevo invitado se colocará en el centro, con los ojos vendados,
y esta cuchara de madera.
Le hacemos girar sobre sí mismo, y tendrá que intentar tocar a alguien con
la cuchara.
Si lo consigue, cambiarán lugares.
¿Entendido?
¿Entendido?
Sí.
¿Entendido?
Vamos, el agua.
No risas, ¿eh?
Tranquilo, tranquilo.
Ya está, ya está.
¡Al oso!
¡Para!
¡Para, para!
¡Para!
¡Para!
¿Pero a ti te gusta eso?
Esto es un hombre de verdad.
Yo creo que no soporto la oscuridad.
Es como si me fueran a ejecutar.
Me he dejado la piel por este país.
¿Para qué?
¿Para que un puñado de gatimoños se rían a mi costa?
Me alucino, colega.
¿Qué pretendéis ganar, Piro?
¿Pero qué haces?
¿Este quién es?
Este es un niñato que se ha colado.
Seguro que quiere atacar a Goya, quien nos envía...
¡Nadie lo juro!
¡No me pegué, se lo suplico!
Deténgase, por favor.
Le conozco.
Es Simón Bolívar.
Teresa, me dijeron que estarías aquí.
No me dejaron pasar, pero es que necesitaba verte.
Levántate, por favor.
No te has humillado ya bastante.
¿Este mequetrefe es quien te pretende?
Seré un mequetrefe, pero un mequetrefe enamorado.
Y cada día que paso sin ti es una tortura para mí.
Mequetrefe y poeta.
Una mezcla propia de los que no llegan ni a hombres.
Sin faltar, señora.
Quien faltas a las buenas reglas eres tú, colándote donde no te han invitado.
Y no tengo ganas de verte.
No te lo he dicho ya mil veces.
Madre mía, el Prince Floyd este es el Libertador de América.
¿Cómo que Libertador de América?
La de las Indias, como dices tú.
Esto luego me lo tenéis que explicar, tranquila.
Me lo pierdo.
No me preocupes.
Vaya.
¿Quién iba a suponer que tras un hombre de ciencia se escondía semejante rudeza?
¿Os apetece un buen vino?
Me muero de ganas de oír sus aventuras en alta mar.
Sí.
Misión cumplida.
Hay cita con la de Alba.
Ha surgido un asuntillo...
No creo que sea más grave que el problema que tenemos con Godoy.
¿Qué pasa?
Godoy le ha retirado la concesión de la inclusa a la junta de damas.
Y no se la devolverá hasta que Goya no vuelva a pintar la maja desnuda.
Pero eso no puede ser.
Los niños morirán.
Tenemos dos misiones.
Conseguir que Goya vuelva a pintar el cuadro y que Godoy le devuelva la inclusa
a las damas.
Muy bien.
¿Cuál era el asuntillo que me querías contar?
Ah, nada, Alonso, que ha estado a punto de partirle la cara a Simón Bolívar.
¿Habéis conocido a Simón Bolívar?
También mi colega la ha pillado colándose para intentar librarse a la niña esta,
la de la junta de damas.
¿Cómo se llama la chabalina?
¿A Teresa del Toro?
Esa.
Pero vamos, la lleva crudísimo.
No le gusta nada.
Como no me he dado cuenta antes.
¿Qué ocurre?
Que no tenemos dos misiones.
Tenemos tres.
¿Y ahora qué te pasa?
Nada.
Los reyes quieren que les acompañe a la granja.
Salimos mañana.
Serán solo unos días.
Y te voy a echar mucho de menos.
De verdad, me gustaría que vinieras conmigo, cariño.
Pero la reina se molesta si te llevo al lado de mi mujer.
¿Y tu mujer no se molesta de que te acuestes con la reina?
¿Por qué has prohibido a la junta gestionarla inclusa?
Me parece que no lo entiendes.
Estos nobles se creen los dueños del reino.
Y no voy a dejar que una duquesa se ponga por encima de mí.
Esos niños son el pueblo.
Ese por el que tanto has luchado.
Sí, ese mismo pueblo que ahora me llama el Choricero.
Que se pasa el día entre fiestas, chistes y corridas de toros mientras me
desprecié a mí con todo lo que he hecho por ellos.
Has devuelto a la miseria unos huérfanos.
Yo era como ellos.
Hablas de lo que no sabes, Pepita.
Yo soy político.
Y tengo que considerar razones de estado que tú no puedes entender.
Pues a ver si entiendes tú esto.
No volveré a ser tuya hasta que esos niños sean tratados como se merecen.
Teresa del Toro es la futura esposa de Simón Bolívar.
Bueno, lo era hasta que la espantasteis humillándome.
¿Pero qué ocurre con ese Bolívar?
¿Por qué es tan importante?
Porque fue el libertador de América.
Ayudó a muchos países a deshacerse del yugo del gobierno español.
¿Pero cómo que yugo?
Castilla llevó a las indias la fe en Cristo.
Llevó la industria, llevó la educación.
Llevó la edad, la clavitud, no todo fue de color de rosa.
No consiento que faltéis a la gloria de España.
Si ese niñato socavó el poder del imperio, no entiendo por qué no tendríamos que
ayudarle.
Porque la historia es la que es.
Si Bolívar no se casa con Teresa del Toro, su vida será diferente y la América que
conocemos hoy también.
Será aún mejor.
Alonso, ya sabes cómo funciona esto.
¿Te guste o no?
No tenemos otra opción.
Bueno, bueno.
¿Qué hacemos?
Vosotros no sé, pero yo tengo mucho que pensar, así que me retiro.
No os acostéis tarde.
Que va, tranquilo, tranquilo.
¿La copita?
Sí.
A ver si consigo soportar tantas cosas que no entiendo.
¡Quieto!
¡Quieto!
¡No volverás a moverte jamás!
Pretendéis que Goya pinte ese espanto de nuevo, pero eso no es posible.
Deteneos y marchaos de aquí.
No habrá un segundo aviso.
¡Está claro!
¡Está claro!
¿Estás segura de que este es el dibujo?
Cobra olvidarlo.
No teníamos que haberte dejado sola.
Lo siento.
Sin duda podemos descartar la Inquisición.
Todo parece apuntar a algún tipo de sociedad secreta o alguna logia.
Irene y Ernesto se encargarán de investigarlo.
Ustedes volverán a 1799.
Pero tenemos demasiados frentes abiertos.
¿No nos vamos a dividir?
No.
No lo harán.
Dada la importancia del asunto, he hablado con Presidencia.
Quieren que nos centremos en Bolívar y en Goya.
Esas son las órdenes.
Y mientras tanto los niños de la inclusa morirán.
Puede ahorrarse el alegato moral, Pacino.
Sé muy bien lo que significa una inclusa, créame.
Y no se confundan conmigo.
Una cosa es lo que diga Presidencia y otra lo que diga yo.
No, si cuando el jefa tú tiene una idea...
Gracias.
No se me habría ocurrido.
El mérito es suyo, suyo y de la junta de damas.
Nosotros solo hemos encontrado un atajo.
Vengan conmigo.
Quiero que vean lo que estamos haciendo.
Pasen.
Lo primero que hemos hecho ha sido separar a los niños sanos de los enfermos.
En la inclusa estaban todos juntos.
Cada mañana se cambian las sábanas y se friega bien todo con vinagre.
Pero tenemos un problema.
Solo hay una ama de cría por cada tres bebés.
A los niños les falta el alimento.
Y como muchos nacen enfermos de sífilis, al compartir el pecho se multiplican los
contagios.
Nada que no hay manera, señora doquesa.
Que no quiere comer.
Y no pueden contratar más.
Mujeres sanas y bien alimentadas.
Con los medios que tenemos es imposible.
Por eso estamos probando a darles papillas.
Vamos a ver...
Está contadito, ¿verdad?
A ver...
A ver...
A ver...
No, no, no, no, no, no, no, no.
No quiere.
Discúlpenme, pero no damos abasto.
Vámonos, vamos a un sitio más tranquilo.
Disculpen.
Hoy tenemos al libertador.
Teresa.
¿Qué quieres?
Te he traído unos dulces.
Estoy muy ocupada.
Déjame en paz.
Pues liberará a América.
Pero es un pringao...
Tenemos que hacer algo.
Teresa tiene que volver a enamorarse.
No conmigo no contéis.
Y pensar que con un buen puñetazo a tiempo se salvaría el imperio...
Alonso.
Eso es.
Eso es lo que hizo Lope conmigo para intentar conquistarme.
Ese malnacidospe con puñetazo.
No.
Ningún hombre que hiciera eso merecería mi atención.
Lo que hizo fue contratar dos actores para simular que me estaban atacando y él
salvarme.
Podemos hacer lo mismo con Bolívar y su amada.
¿Eso lo hizo Lope?
Qué cabrón.
Eso lo vi yo el otro día en una película.
Ya estamos.
Regresa al futuro se llamaba.
No, está claro que ninguna idea es original.
Bueno, alguna más que otra.
Pero que yo nunca me he pegado con nadie.
No hace falta.
No hace falta.
Son dos actores.
Tú te acércale.
Pegas un puñetazo a uno.
Va al suelo y María Teresa a salvo y muerta de amor por ti.
¿Así tan fácil?
Sí.
Yo lo veo muy peligroso.
Sería mejor que siguierais enviándole bombones.
Es la única solución.
María Teresa perdió el interés en ti cuando Alonso te humilló en público.
Ella lo que necesita es ver a un hombre hecho y derecho.
Ver a un héroe.
Esa niña es una caprichosa.
Tengo yo a una sobrina, Simón Bolívar.
Alonso, por favor.
No, señor de Entre Ríos.
Temo el rechazo de María Teresa más que la muerte misma.
Pero desde el día en que la vi, supe que le iba a entregar mi vida.
Eso lo tengo claro.
Será María Teresa o no será ninguna.
Lo que no entiendo es por qué quieren ayudarme.
Qué paciencia hay que tener.
Velázquez.
No ha hecho usted nada.
Porque lo más difícil es dar con el tema.
saber qué quiero mostrar.
¿Qué quiso mostrar Goya?
Una mujer en pelotas.
Claro, pero detrás.
¿Qué hay detrás?
Un diván.
No me entiende.
Eso es lo racional, lo evidente.
Pero ¿cuál es el sentimiento, la pasión?
¿Cuál es la pasión?
Velázquez, no me cabré.
El sentimiento se lo guarda usted para pintar puestas de sol en sus ratos libres.
Usted sabrá mucho de informes y de reglamentos, pero de arte no tiene ni
idea.
Lo que sé es que si la misión fracasa, dependemos todos de este maldito cuadro.
Yo no soy una fotocopiadora.
No, por supuesto que no.
Usted es un dolor de muelas.
Y usted es un cabestro.
¿Qué?
Perdón, perdón, perdón.
Perdón, perdón, perdón.
No, no, no se lo ocurra.
Se acabó.
O termina usted el cuadro o le suspendo de empleo y sueldo.
Buenas tardes.
Don Francisco.
Buenas tardes.
Mire, aquí le traigo su grabado.
El sueño de la razón produce monstruos.
Muchas gracias, don Francisco.
Es impresionante.
¿Y tan cierto?
Precioso, precioso.
Me alegro mucho de verla, señora duquesa.
¿Qué hace esta mujer aquí?
Qué sorpresa verle por aquí, don Francisco.
¿Ahora se dedica a hacerse el encontradizo?
De noche y en una taberna me temo que es inevitable.
Lo raro sería encontrarla usted en su casa guardando el luto.
¿Se quiere sentar?
Cuide sus comentarios, señor pintor.
Van a pensar sus amigos que hablan por despecho.
Usted, sin embargo, puede hablar con toda tranquilidad.
Ya sabe todo Madrid que cambia usted de hombre más que de vestido.
En eso tiene razón.
Y le diré por qué.
Es difícil encontrar un hombre que valga la pena.
Uno en particular que no se pase el día con quejas y lloros.
Sí, sí, claro.
Mucho mejor entregarse a los majos y a los torericos.
Cuanto más alta es la dama, más bajas son sus pasiones.
¿Bajas pasiones?
No entiendes nada.
Yo aspiro a vivir cada día como si fuera el último.
Jugármelo todo una carta.
Como esos toreros que tú tanto desprecias.
Que yo los desprecio.
Si yo los despreciara, no los pintaría.
Pero tienes celos de ellos.
¿Celos?
¿Sabes por qué voy con ellos?
Porque prefiero revolotear alrededor de la luz, aunque me queme.
Eres un hombre atormentado, Paco.
Y yo no quiero que me alcance tu sombra.
Sí.
Sí, entiendo.
Manténgame informado.
¿Se sabe algo de la patrulla?
El plan de la duquesa ha fracasado.
Necesitamos nuevas ideas.
Pues me temo que eso no es lo peor.
¿Por qué?
Por el sello que vio Amelia cuando la atacaron.
Hemos averiguado a quién pertenece y se confirman nuestros temores.
Se trata de una sociedad secreta.
Se hacían llamar el ángel exterminador.
La leyenda se mezcla con la realidad, pero sabemos con certeza que fue un
grupúsculo violento, de corte integrista y ultramontano.
Pretendían acabar con todos los avances ilustrados y restaurar la Inquisición,
valiéndose de cualquier método, extorsión, robo o asesinato.
Porque la causa de Dios os llama.
Aplastad la perfidia liberal, que muera su libertad de pensar, ruina de nuestra
patria.
¡Viva Dios inmortal!
¡Viva!
¡Viva los viejos fueros!
¡Viva!
Pero eso no es lo más grave del asunto.
El ángel exterminador no existía en aquella época.
Fue fundada 20 años después, en 1821.
¿Puede que...
que se estuviera gestando?
No, no creo.
El ángel exterminador nace para derrocar a Fernando VII.
Les parecía un blando.
Querían entronizar a su hermano, Carlos María Isidro, que era todavía más
reaccionario.
Irene, necesito que se incorpore la misión.
Que ayude a la patrulla a recuperar la maja desnuda y les advierta de este nuevo
peligro.
Sí, señor.
No hay prisa.
¿Qué nos va a ver?
Ay, perdón.
Estoy un poco nervioso.
Ahora.
Pero no le diga a nadie que le he ayudado, ¿eh?
No, no.
Antes me torturarán como a San Lorenzo.
Mejor que no le pillen.
No nos pongamos dramáticos.
¿Qué tal estoy?
Muy bien.
Os dejo la vida.
Vale.
¿El ángel es terminador?
Eso lo usaba mi abuela para matar cucarachas.
Pachino, no estamos para bromas.
Y menos si se confirma que esos tipos viajan por el tiempo.
¿Qué podemos hacer?
Pues por ahora andarnos con mucho cuidado.
Y terminar aquí nuestra visión cuanto antes.
¿Qué podemos hacer con el cuadro?
O ya no va a volver a pintar a la duquesa de Alba.
Se odian.
Pues entonces hay que buscar otro modelo.
Solo nos queda recurrir a Pepita Otudo.
Muy bien, yo te ayudo con eso.
¿Qué pasa con Bolívar?
Que es un blando insoportable.
Sí, pero a los ellos tenemos un plan infalible.
¿Está usted pensando lo mismo que yo?
No.
Usted está pensando lo mismo que yo, que para eso soy el jefe.
¿Cómo?
No, perdón.
Era un chiste.
Malo, pero un chiste.
Como dijo el sabio, es preferible reír que llorar.
¿Qué sabio dijo eso?
Pérez, uno de los reyes de la rumba catalana.
Bueno.
Así que tenemos una sociedad secreta que viaja por el tiempo.
Éramos pocos y parió la bola.
Eso está aún por confirmar, perdón.
Sí.
La tostada siempre cae al suelo del lado de la mantequilla.
Vaya.
Hoy está usted desbordante de sabiduría popular.
La sabiduría popular no tiene mucho que envidiar a la de los que van de
intelectuales.
Y eso define perfectamente nuestra situación.
Si hay posibilidad de que pase algo malo, pasará lo peor.
Hemos superado muchas crisis.
Esta no tiene por qué ser diferente.
Lo difícil no es superar las crisis.
Lo difícil es...
las heridas que quedan abiertas.
Y España está llena de ellos.
Sí, que los hablen precisamente aquellos que se creen con la verdad absoluta,
¿eh?
Y tratan de imponerla a los demás.
Exacto.
Sí, se les llena la boca de palabras como patria, Dios...
Y luego negocian con las dos cosas.
Sí, o los que proclaman revoluciones.
Y cuando triunfan...
imitan a las dictaduras que antes criticaban tanto.
Ay, sin saber que todo no es nada más que una lucha entre hermanos.
Bueno, ahí tiene usted a Caín y Abel.
O a Enrique IV y a Isabel la Católica.
Las guerras carlistas, la guerra civil.
En definitiva, las pinturas negras de Goya.
No sé dónde vamos a ir a parar.
Qué vamos a contar.
Por eso tenemos que conseguir que...
para que la maja desnuda subsista.
Aunque sea para igualar, ¿no?
No va a ser todo oscuro y sombrío.
Ya está.
Velázquez se ha ido a conocer a Goya.
Ni se le ocurra decir que lo sé y que no he dicho ni pido, ¿eh?
Porque si se entera, le tengo todo el día en el despacho pidiendo miramisiones.
Tranquilo, jefe.
Tranquilo.
¿Quién les ha hablado de ese cuadro?
Se supone que era un secreto.
No debes preocuparse.
El secreto estará a salvo con nosotras.
No queremos perjudicar a su protector.
Lo que queremos es que Godoy le devuelva...
Disculpe.
Supongo que se refiere usted al príncipe de la paz.
Claro.
Perdóneme.
El príncipe de la paz quiere ese cuadro y nosotras queremos que el príncipe de la
paz le devuelva la inclusa a la junta de damas.
Sí, ya se lo de la inclusa.
Me lo ha contado Manuel.
Goya estaría dispuesto a pintar el cuadro.
Pero necesitamos que usted vuelva a posar para él.
¿Goya acepta?
Mucho me extraña.
¿Por qué?
Si apenas miraba mi cuerpo.
Pasó peor rato él que yo de tan pudoroso.
O eso, o no le gustaba lo que veía.
Imposible.
Por eso pintó otro cuerpo.
Con esos pechos tan...
Que no son los míos, desde luego.
No cuenten conmigo.
No pienso someterme a otra humillación como esa.
Discúlpeme.
Pero creo que usted más que nadie debería compadecerse de esos niños siendo
huérfana.
Acabáramos.
Tanto prolegómeno para llegar a esto.
Son ustedes muy amables, pero pueden irse a su casa.
Pero escúchenos un momento, por favor.
Solo pretendo...
¡No pienso ceder!
Para mí sería un honor, don Francisco.
Ser la musa de un genio, el objeto de admiración...
Un chantaje, señorita Tudó.
Lo de su amigo Odoi es un chantaje.
¿Y qué me has dado, don Francisco?
El destino de esos pobres niños lo justifica todo.
No se rebaje usted a su altura.
Parecen ustedes más sordas que yo.
Es que no lo entienden.
No puedo pintar ese cuadro.
¡No puedo!
Es lo de siempre.
Usted vende grabados en defensa de la razón.
Pero cuando hay que dar la batalla mira hacia otro lado.
¿Tiene usted algo más que decirme?
Así ha pasado siempre y así seguirá pasando en este país tan injusto.
Los inteligentes acaban divididos en mil luchas intestinas.
Los audaces frente al pelotón de fusilamiento.
Los íntegros en el exilio y los inocentes en la miseria.
Don Francisco.
Disculpe, Francisco.
Perdone que le moleste.
Es un honor.
Discúlpeme, es que no oigo bien.
¿Cómo?
Es un grandísimo honor conocerle.
No sabe cómo le admiro.
Yo también soy pintor, ¿sabe?
Sí, lo celebro, lo celebro.
Necesito su ayuda.
Solo será un momento.
¿Qué es lo que quiere?
Necesito retratar a una mujer.
¿Mande?
Pintar...
una mujer...
desnuda.
Pero...
¿Qué broma es esta?
¡Váyanse a la mierda, hombre!
¡A la mierda!
No me entiende.
Me quiero presentar a un concurso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
¿No sabe que yo soy académico de honor?
Yo no puedo recomendar a nadie.
Será solo un momento.
A ver...
¿A usted qué le empuja el lienzo?
La belleza del cuerpo desnudo, la nostalgia de la juventud, el miedo a la
soledad.
Todo eso no son más que bobadas.
Bobadas y patrañas, ¿me entiende?
¿Qué va a entender usted?
Solo se puede pintar a una mujer que te obsesione.
Que te tenga vencido.
Y a su merced.
No basta con quererla, ¿eh?
Tiene que haberte robado el alma.
Y uno debe tener la nobleza de reconocerlo.
Sí, porque si solo hay lujuria, el retrato será una violación.
Y si solo hay desapego, pues, ¿cuál es la diferencia con el cirujano que te clava un
bisturí?
Para pintar bien a una mujer, primero hay que haberse entregado a ella.
Porque pintar es otra forma de hacer el amor.
Fíjese, por ejemplo, en el grandísimo Diego Velázquez.
Es magnífico.
¡Cállate!
¡Que se calles, perra!
¡Estate quieta!
¡Que se calle ella!
¡Soltadla, cobardes!
Esa dama es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Os juro que os mataré si no la soltáis.
No tengas miedo, María Teresa.
Conmigo siempre estarás a salvo.
Te vas a enterar.
A mí no me pagan para partirme la cara.
¡Ah!
¿Pero qué hacéis, insensato?
Temblando?
Se han ido los otros dos.
¿Temblando?
¿Pero que le ha rech veya cabeza a Simon Bolívar?
¿A quién?
Es que verad que será un maestro inalcanzable.
¡Ay!
¿Que podemos ver?
Vamos a hacer los que hemos venido detrás.
Admirar su genio.
Lamentar nuestra mediocridad.
Será poparate.
Señoras, he venido a pedirles disculpas.
¿Por qué, don Francisco?
¿Va a volver a pintar el cuadro?
No, no.
Lo siento en el alma, porque de verdad admiro su obra con los niños, pero ya no
soy capaz de pintarlo.
¿Pero por qué?
No consigo entenderlo.
Yo soy un viejo amargado y descreído.
Ya no aspiro a que me comprendan.
Y eso es lo que ha venido a buscar aquí.
Nuestra compasión.
Me piden que retrate la belleza de la mujer, pero a mí solo me salen monstruos,
brujas y demonios.
Eso es lo único que veo a mi alrededor, una España miserable, atrapada en su
pesadilla.
Y entonces escoge rendirse.
Oye, no sabe cuánto me decepcionó, don Francisco.
Señora Duquesa, no es mi... Señor, yo también quería pedirle disculpas.
He sido muy injusta con usted.
No, no tiene que disculparse.
Muchos pedantes que se las dan de ilustrados deberían tener su inteligencia
y su capacidad de palabra.
Usted es la verdadera ilustrada, no ellos.
Si yo tuviera 20 años menos, estaría perdidamente enamorado de usted.
Bueno, dicen que el amor no tiene raza.
¿Cómo?
Nada.
Nada.
Esa frase se le tuvo que ocurrir a algún viejo mentiroso.
Perdón, no esperábamos que fuera a parecer un gilipo, un loco así de repente.
Qué gran idea la vuestra.
Casi me mata de un golpe el salvaje ese.
¿Saben quién era?
No.
Tenía la locura en su mirada.
No puedes colarte en una misión, Velázquez.
¡No puedes!
Tenía que hablar con Goya.
¡Si te cargas a Bolívar!
Por favor, no digáis nada.
Velázquez, por favor.
Como se entere Salvador, me mata.
¿Pero qué te ha dicho?
Lo que necesitaba saber.
Que él solo puede pintar a una mujer a la que admire, que le obsesione, que le tenga
su merced.
¿Para eso has hecho este viaje?
Pero eso es la vida misma, hombre.
Sea pintor, futbolista o fontanero.
Niños.
¡Suelten!
Oigan, por favor.
Por favor.
¡Suelten a los niños!
No se lo consiento.
Godoy, esto es un atropello.
Llévense a todos a la inclusa.
Deténgase, por favor.
Es que no se le parte el alma.
Le ordeno que suelten a los niños.
Pero si esto es un rescate, señora.
Es usted quien los tenía secuestrados.
¡Es la última!
¡Suéltela ahora mismo!
No se va a llevar a ningún niño.
¿Y quién me lo va a impedir?
¿Tú?
Sí.
Y yo también.
No, por favor.
Dejenlos pasar.
No quiero sangre.
Le juro que pagará por esto.
Ah, sí.
¿Tú quién eres?
Otro mediocre que quiere la fama por enfrentarse a mí.
No.
Yo soy Simón Bolívar.
Acuérdese de mi nombre cada vez que cometa una injusticia.
Lo siento.
Pero ya se me ha olvidado.
Vamos.
¿Qué hace usted aquí?
No necesitaba una modelo a la que pintar.
Parece que Godoy ha dado su brazo a torcer.
Yo con gusto le hubiera retorcido el suyo.
Muy pronto la inclusa quedará perfecta, tal y como la historia cuenta.
Buen trabajo.
No hay mejor misión que salvarle la vida a un niño.
Tenemos un asunto pendiente.
Bueno.
Creo que solo le falta un empujoncito.
Ya no te importa que el chaval reviente el imperio, ¿eh?
Mucho.
Lo que pasa es que ha salido a defender al débil.
Y eso siempre hay que respetarlo.
Claro.
No sé.
Lo que pasa es que me disculpa.
Tengo algo que decirle al señor Bolívar.
Qué peligro tiene Irene.
Las olas.
Solo quiero felicitarle por cómo se enfrentó ayer al soldado.
Muchas gracias.
Si no llegas el por usted no estaríamos aquí.
Y esta inclusa es fundamental.
Así que le doy las gracias.
Hay que cuidar de esos niños.
No sé por qué, sino...
Pero creo...
¿Me ayudas a traer los pañales?
Claro.
Creo que podemos irnos tranquilos.
Ahora os alcanzo.
Señora Luquesa.
Sí.
Vengo a despedirme.
No sabe cuánto agradezco su ayuda.
Creo que andaban buscando algo parecido a esto.
Le será útil.
Hasta la vista.
Gracias.
Tetina Biberón.
¡Salud!
Salud, Ruth.
Y dígame, maestro, ¿le gusta a Velázquez?
Que si me gusta, es el más grande de los maestros.
¿Le hubiese gustado conocerle?
No, en absoluto.
Tenía fama de ser un andaluz insoportable.
Bueno, esto es un cariñera estupendo, señores.
Pero debo marcharme.
El arte es largo y la vida es breve.
Tenga.
Esto es para usted.
Muchas gracias, don Francisco.
Señores.
Es el capricho número 81.
Qué maravilla.
Por favor.
Por favor.
Pero Voya solo pintó 80.
Lo que yo decía le falla a la técnica.
Que sí, que sí, que es genial.
En fin.
Menos mal que ya no tengo que pintar la maja.
Voya está en peligro.
¿Qué pasa?
Había tres parroquianos que le miraban muy mal y han salido detrás de él.
¿Me
encuentras bien?
Sí, sí.
¡Arriba!
No sé qué ha pasado.
Se han abalanzado sobre mí.
No he visto a nadie.
Dos sombras.
Han huido por ahí que hay arriba.
Amelia, sígueme.
Están muertos.
Llevan los anillos.
Ernesto, necesitamos un equipo de limpieza.
Les hemos perdido.
Volvamos con los nuestros.
¿Habéis encontrado algo?
No.
No te agobies, Pachino.
Al final ha salido todo bien.
Tenemos el cuadro de Goya, la inclusa está en manos de la junta de damas y Bolívar se
casará con María Teresa.
Bueno, se casaron en La Coruña en 1802.
Espero que sean felices.
No sabes lo que pasó.
No.
Se fueron a vivir a Venezuela, pero María Teresa enfermó con unas fiebres
y murió al poco tiempo.
O sea que los mandar a los chavales sea la peor desgracia de su vida.
¿Pasa algo?
No.
Y delante, por favor.
Nos vemos en el despacho de Salvador.
Es la historia.
Tenía que ser así.
Nada tiene por qué ser así, joder.
Se equivoca, Pachino.
Las cosas son como son.
Perdón.
Cuando la mujer de Bolívar murió, él se marchó a París y allí encontró
nuevos ideales.
Pero juró que no se volvería a casar.
Que su único amor sería la independencia de América.
¿Y qué fue de Godoy?
El pueblo de Aranjuez se amotinó contra él.
Tuvo que huir a Italia con Pepita y se pasó el resto de su vida escribiendo unas
memorias para justificar todo lo que había hecho, limpiar su nombre.
¿Acaso hay algo que acabe bien en España?
No.
Te equivocas, Pachino.
La junta de damas continuó su labor en la inclusa durante medio siglo.
Reformaron la institución, redujeron la tasa de mortalidad del 96 al 20% e
introdujeron muchos avances médicos.
Bueno, y hemos conseguido que Goya esté a salvo.
A salvo.
Tampoco es que le quede mucha salud.
No, no lo crea.
La duquesa de Alba murió dos años después, pero Goya la sobrevivió 23 más.
Años difíciles.
Hizo lo mejor de su obra, pero...
tuvo que morir en el exilio.
¿Sabemos algo de los muertos?
Ernesto está en la autopsia.
Caramba.
No creí que la cosa fuera tan rápida.
Hay noticias.
Uno de los cadáveres había ido a menudo al dentista.
Y por las piezas implantadas sabemos que no precisamente en 1817.
fecha en la que nace la Sociedad del Ángel Exterminador.
¿De qué año estamos hablando, Ernesto?
1990.
No es posible.
Sí, sí lo es.
Este es el collar que le regalé a Marta.
¿Está usted seguro?
Sí.
Lo estoy.
Su Majestad me ha encomendado una tarea de suma importancia.
Ah, sí.
La crónica.
Cada mañana es lo mismo.
Ahora saldrá de la habitación y me dará los buenos días.
Buenos días.
¿Para qué me recluto a Salvador si no me asigna ninguna patrulla?
Necesito una misión.
Ya.
¿Te preocupas que no le asigne misiones a Lola?
Quien me preocupa es Pachino.
No entiendo cómo pudo dejar escapar a Marta.
¿Eh?
Es el año de la firma del Tratado de Paz entre España e Inglaterra.
Y han intentado envenenar al enviado inglés.
Bien.
Le envío a la patrulla de inmediato.
Bueno, así que alguien quiere romper el Tratado de Paz entre España e Inglaterra,
¿no?
Sí, si lo consigues, será el hundimiento de nuestro país.
¿Quién puede preferir la guerra antes que la paz?
Pues cualquiera que fabrique armas.
O muchos nobles españoles, como Lerma, que no podían olvidar las afrentas
inglesas en el mar.
¿Cómo va vuestra crónica, don Miguel?
Guillermo Saquespeare.
Necesito conocerlo.
A veces pienso que el rey es el de Lerma y nosotros sus servidores.
Y mientras, el rey, de cacería.
Vosotros acompañaréis a la comitiva inglesa.
Bueno, mi inglés es muy básico, ¿eh?
Beer...
You aprendí a amar cerveza fría en Cadiz.
Hombre, es que ni puto de comparación.
Vamos, igual que el pescadito frito con el fish and cheese.
Yo soy funny.
Permitidme que os presente...
No es necesario, majestad.
Nos conocimos.
El tiempo va.
Mejor os iría si alguna vez me escuchaseis a mí, en lugar de alernos.
No estéis obsesionada.
Are you William Saquespeare?
That's right.
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