All language subtitles for El Ministerio del Tiempo 03x03 Tiempo de hechizos

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Original subtitles

Lola, venga conmigo, no hay tiempo.

Hay que salvarles.

Es una locura, lo son.

Vamos a dejar que mueran, Vince Smith.

20th Century Force, el hombre que nunca existió.

Han asesinado a un hombre en la sala de interrogatorios del ministerio delante de

nuestras narices.

¿Quién lo hizo trabajar en este ministerio?

¿En este o en uno de los anteriores?

Otra rebelión.

¿La dejaste escapar?

Sí.

¿Se lo vas a decir al jefe?

Nunca le fallaría a un compañero, pero espero que tú tampoco nos falles más.

¡Dios mío!

Si Londres no quiere hacer la operación Miss Smith, nosotros haremos la operación

al gombeguilla.

Entonces solo me hace falta la foto.

Bueno, y un muerto, ¿no?

Puedo salvar miles de vidas.

Puedo ayudar a ganar una guerra.

Perfecto.

Si es auténtico, es mi miedo.

Si no me crees, puedo buscar fuego.

¡Fuera!

El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo.

Puta mariposa.

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

Sin lugar a dudas, la doncella de mis sueños era la misma que habíamos conocido

en las ruinas de Trasmoz.

Solo nos dio su nombre.

Mencía.

Mi hermano Valeriano había captado su intrigante belleza en un dibujo que

conservo como oro en paño.

Tengo que encontrar a Mencía.

Buscando a Mencía desesperadamente.

Sí, sí.

Algo así.

Desde mi celda.

Es la décima carta de Gustavo Adolfo Becker.

¿Décima?

Pero solo escribió nueve, ¿no?

Así es.

Y se publicaron en el periódico El Contemporáneo.

Sí.

Por suerte hemos interceptado la décima a tiempo, antes de su publicación.

¿Y vamos a montar una misión porque Becker escribió una carta de más?

No.

No es por la carta.

Es por esta señorita que ha aparecido de la nada.

O por esta otra, del grabado de 1687.

Es una bruja.

O por esta tabla más antigua y aún sin datar.

Como ven, el parecido entre las tres es más que razonable.

O sea que la churri de Becker viaja en el tiempo.

Si no tuviera esa sospecha, no les habría llamado.

Becker estaba enfermo de tuberculosis.

En 1863 sufrió una grave recaída y los dos hermanos y sus familias se trasladan a

vivir en la hospedería del monasterio de Beruela.

El aire puro del Moncayo era conocido como tratamiento contra la tuberculosis.

¿Y curose?

No, hombre, no.

El aire no da cura.

Muriose.

¿No?

Joven, creo.

Con 34, sí.

Exacto.

Después de casi un año de vivir en el monasterio, Becker consiguió un trabajo en

Madrid como censor.

Ahora sabemos que lo ha dejado y que ha vuelto a Beruela persiguiendo su obsesión

por Mencía.

Deben saber que los originales de las dos imágenes más antiguas se encuentran en los

archivos de Trasmoz, un pueblo vecino al monasterio con una historia muy

particular.

Es el único pueblo excomulgado del mundo.

En el siglo XIII, Trasmoz se negaba a rendir cuentas al monasterio de Beruela.

Incluso acuñaban su propia moneda en secreto.

Además, la actividad de las brujas estaba en todo su pleno pujeo.

Por eso el papa decretó su excomunión.

Excomunión que todavía no ha sido revocada hoy en día.

Pero eso no es todo.

Irene, cuénteles lo de la maldición.

Sí.

En 1511, el abad de Beruela echó una maldición a los habitantes de Trasmoz y a

sus descendientes en una ceremonia en la que participaron todos los monjes del

monasterio.

Joder, qué ojaliza les tenía.

No toleraban que vivieran en libertad.

De espaldas a la norma cristiana.

Hereges, no se preocupen, Osso.

Al año que esto desviaja, en 1864, Trasmoz ya lleva varios siglos muy

cristianizado.

Su misión es encontrar a la tal mencía.

Y si comprueban que viaja por el tiempo, deben capturarla.

Y evitar que interfieran en la vida del poeta.

¿Cuánto trachón nos queda?

¿Estás bien?

Un par de horas a buen paso.

¿Quieres volver al ministerio?

No me da ganas.

¿Qué ocurre?

Joder, que me voy de maleta.

Que me voy.

Si es que el problema son las escaleras de caracol.

Demasiados peldaños para llegar a las letrinas.

Pensaba que ya estabais mejor.

Y espero que los remedios modernos le hagan efecto.

El pasado no es un buen lugar para andar con la tripa floja.

¿Y qué?

¿Tienes ganas de conocer a Becker?

Sí, soy una gran admiradora de su obra.

¿Y tú?

Bueno, yo me aprendí algunas rimas en el colegio.

Para ligar.

¿Y qué funcionó?

¿Y tú me lo preguntas?

Pues si eres tú.

Desde el siglo XX tenéis malentendido el romanticismo.

Hablo la experta.

El otro día saqué un DVD de la biblioteca a una comedia romántica.

Y de romántica no tenía nada.

¿Y no había dos enamorados?

Sí.

Pero el romanticismo en realidad es la exaltación del yo y de lo subjetivo.

De la insatisfacción ante un mundo que nos limita.

Anda, coño, yo sin saberlo.

Los románticos prefieren fusionar su alma con una naturaleza agreste y oscura.

Que es el espejo de sus emociones.

Anda.

En lugar de comedia romántica tendrías que haber mirado en cine de terror.

Pues entonces no leáis las leyendas del Suso y Ocho Becker si no queréis que se os

aflojen las tripas.

¿Pero tú te las has leído?

Por supuesto, les echo un vistazo.

Son inquietantes, yo es que no lo entiendo.

La vida ya es suficientemente ardua y sombría.

¿Para qué inventarse historias escalofriantes?

Porque eso es el romanticismo.

¿Quiere que instruya a Lola como agente del ministerio?

Exacto.

Sé que fue injusta con la otra Lola antes de morir.

Pero no olvidemos que era una traidora.

Traicionó al ministerio en otra época.

Hemos cambiado, ¿no?

Ella es la misma.

Tal vez no supe involucrar a Lola lo suficiente en el ministerio.

¿Usted mejor que nadie debería entenderme?

Le agradecería que no me compare con ella.

Yo pretendía terminar con las injusticias, construir un ministerio mejor.

Ella traficaba con arte, no es lo mismo.

Nos robó el libro de las puertas.

No, no robó el libro.

Lo fotografió antes del incendio en la sinagoga.

No te recordaba tan benevolente con los traidores, Ernesto.

Bueno, hasta la oveja más descarriada puede volver al rebaño.

Ella no es de los nuestros.

Por eso lo necesito, Irene.

Quiero que esa chica vea en usted alguien capaz de trabajar a favor del sistema.

Y al mismo tiempo ser crítico con él.

¿Y cree que así será leal?

¿Y qué hacemos si no?

¿La encarcelamos antes de que nos traicione?

Si acepto formar a Lola, usted tendrá que aceptar algo a cambio.

Si al final del proceso decido que ella no es apta para el trabajo...

...usted lo asumirá.

De acuerdo.

Salidme en la corriente.

Buenas tardes, le de Dios, buen hombre.

Buenas tardes, muchacha.

¿Qué les trae por Trasmus?

Una promesa a la Virgen del Pilar.

Venimos caminando desde Soria a Zaragoza.

Pues debéis estar sedientos.

Tomad agua y llenad esos pellejos.

Gracias.

¿Qué sucede?

Ven, ven a conocer a estos peregrinos.

Aurelia, mi mujer.

Qué rica, ¿eh?

¿Y usted no bebe?

Yo es que estoy un poco revuelto del estómago.

Prefiero hervir el agua, hacerme unas manzanillas, ¿sabe usted?

Pero si el agua del Moncayo lo cura todo.

Beba, hombre.

Nosotros pasaremos la noche en el monasterio de Veruela.

¿Está lejos?

Es poco trecho, menos de una hora, más de media.

En el bosque nos hemos cruzado con una muchacha que parecía perdida.

No será del pueblo.

No.

Es una forastera, no se acerquen a ella.

Es una bruja.

Miren, ahí llega nuestro Damián.

Pronto nos hará vuelos.

Enhorabuena.

¿Y bien?

¿Qué le parece el ministerio?

Desconcertante.

No se preocupe.

A todos los que llegan les pasa lo mismo.

Ya le habrá dicho a Irene, nuestra jefa de logística, que estará al cargo de su

instrucción.

¿Le...

¿Le interesa el trabajo?

Por supuesto.

Lo celebro.

¿Alguna pregunta?

¿Qué hay fuera?

¿Fuera?

¿En el presente?

Sí.

No quieras estar deprisa, papá.

Bueno, pues...

Hay un país que vive en democracia, pero que aún conserva vicios del pasado.

Nuestros vecinos del norte nos miran por encima del hombro y nosotros miramos por

encima del hombro a los del sur.

Tenemos el país que merecemos.

¿Y eso es bueno o es malo?

Buena pregunta.

Qué maravilla.

Gótico cisterciense.

Ya te digo.

Allí la tenemos.

Ya voy yo.

Me gusta más un poeta que un tonto en lápiz.

A los poetas también les gustan los lápices.

Era una forma de hablar.

Por aquí, por favor.

Qué preciosidad.

Disculpe.

Amelia de Montejo.

Gustavo Adolfo Becker.

Un placer.

Un gusto es mío.

¿Becker?

¿Becker?

¿No será usted escritor?

Nunca me habían reconocido.

Soy lectora de Contemporáneo.

Me gustaron mucho sus cartas desde Montenegro.

Un honor.

¿Y qué le trae de vuelta al monasterio?

La inspiración.

¿Y a usted?

Una promesa, pero es una larga historia.

Por favor, esas son mis preferidas.

Mis hermanos y yo nos vimos en aprietos navegando por el norte de nuestro barco

naufragón.

Qué impresión.

Al ver nuestras vidas en peligro, nos encomendamos a la Virgen del Pilar y

ella nos escucha.

¡Cómo me alegro!

¿Y usted lleva muchos días aquí?

Una semana.

Este paisaje debe servirle de inspiración.

Sin duda.

Salvo cada día a pasear por el bosque.

Precisamente en el bosque nos hemos cruzado con una extraña muchacha

solitaria.

¿Sabe quién es?

¿Por qué quieres saberlo?

En Trasmud nos han dicho que es peligrosa.

No les haga caso.

Son gente inculta y supersticiosa.

Hace apenas 15 años mataron a una mujer entre todos los vecinos.

Era la última bruja de Trasmud, la tía Casca.

Dicen que procedía de una estirpe de brujas maléficas.

La acusaban de traer males a las cosechas y los ganados.

Y la lincharon.

Despeñaron a la pobre vieja.

Qué horror.

¿Qué queréis?

¡Soy Juana!

¡Quiero una respuesta!

¿La tenéis?

Es un niño.

No señor, no funcionará.

No todo el mundo sirve para este trabajo.

Y que nadie me acuse de tener prejuicios con Lola.

Porque no son prejuicios.

Son posjuicios.

Que la conozco hace mucho.

A mí no me tienes que convencer.

Me han dicho los de Archivos que se pasa el día os me ando por allí.

¿Con qué autorización?

La de Ernesto.

Dice la chica que así se prepara como futura agente.

Lo que hay que oír.

Hola.

Ya he terminado el psicotécnico.

¿A qué hora empezamos mañana?

Aún no hemos acabado.

¿Qué tengo que hacer?

Enumera todo lo que recuerdes del despacho de Salvador.

Todo.

Todo.

¿Algún problema?

Solo que pienso que igual serían más eficientes si empezara a...

Está bien.

Como quieras.

Hay un casco trollano.

Es una reproducción.

En la estantería hay un reloj de arena.

Y la cazoleta de una espada ropera convertida en ceniceta.

En la pared de la derecha hay ocho blasones.

Uno de ellos tiene un cóndor leonado.

Y en la pared de la izquierda...

Hay cuatro láminas enmarcadas.

Con motivos marinos.

Vaya, le gusta el arte.

Son grabados.

Creo que no soy el único que no puede pegar ojo esta noche, ¿eh?

Me importa si le hago compañía.

Por favor.

Tengo mal cuerpo, ¿sabe?

Bueno, mejor le ahorro los detalles porque...

Usted no puede dormir y yo no quiero.

¿Y eso?

Tengo sueños inquietantes.

Demasiadas preocupaciones.

Me pasa por escuchar tantas leyendas de gente supersticiosa.

Se me quedan encerradas en la cabeza.

Y la imaginación es un caballo desbocado.

A veces uno confunde los límites entre la razón y las pesadillas.

Entre lo real y lo sobrenatural.

Así es.

Sí.

En la literatura puede ser un desahogo.

Pero en la vida real es un tormento peligroso.

¿Teme usted algún peligro?

¿Yo?

No.

No son muchas preguntas.

Hábleme de usted.

¿Yo?

Bueno, yo...

Bueno, yo soy un tipo normal.

Amigo de mis amigos.

Explíqueme su naufragio.

Amélia lo mencionó, pero me gustaría saber un poco más.

Fue muy duro.

Muy duro.

Traumático.

Incluso.

El barco escoraba a amor, a estribor.

Era imposible achicar tanta agua.

Un enorme témpano de hielo había chocado contra el casco de la nave.

La orquesta seguía tocando por donde...

Disculpe.

Había una orquesta en el barco.

Sí, bueno, era un...

Era un crucero.

¿Como el Britania?

Más o menos.

Sin duda son ustedes gente de posibles.

Te aseguro que la muerte y el miedo igual a pobres y a ricos.

Fue terrible, terrible.

La tripulación gritaba, las mujeres y los niños primero.

No había botes salvavidas para tanta gente.

Mi hermano y yo nos tiramos por la borda agarrados a una tabla.

Cuando el agua es tan fría como la del Cantábrico, te mata del dolor antes de que

pueda ahogarte.

El parque es de roble con acabado brillante, la alfombra de imitación persa

y tiene polvo debajo.

¿Debajo de la alfombra?

Sí.

Que tiene rayos X en los ojos.

En la esquina de la librería hay un enchufe.

Ahí, a ras del suelo, la pared está un poco desconchada.

Posiblemente por humedades.

¡Amelia!

¡Amelia!

¿Qué sucede?

Pero te hay otro vestido.

Tú sabes qué hora eres, madre mía.

¡Amelia!

¡Adelante!

Ya era hora.

Creo que ayer me gané la confianza de Becker.

Mientras vosotros dormíais como troncos.

Como benditos querréis decir.

Esto es el cielo en la tierra.

La última vez que descanse también era una niña sin preocupación.

Bueno, a ver, a ver.

Becker está preocupado por algo.

Y sospecho que tiene que ver con Vencía.

Vencía.

Entonces, si la seguimos, probablemente nos lleve hasta ella.

Probablemente no, estoy seguro de ello.

Pues sí, vele.

A ver, si vamos juntos, será más fácil no perderlo de vista y dar con Vencía,

¿no?

Nosotros tenemos que investigar en el pueblo.

A ver, por favor.

Pachilino, ya sabéis quién manda aquí.

Qué paz se respira.

Pachilino dirá lo que quiera, pero el agua y el aire del moncayo son curativos.

Sin duda.

Pensar que todo esto estaba plagado de brujas.

Solo un milagro devuelve a Dios lo que está infectado por el diablo.

Mira.

Venga, dale pa'luga.

Venga, con fuerza, con fuerza.

Con fuerza.

¡Ay!

¡A ver, gira fuerte!

¡No hace falta ayuda!

¡Gira fuerte!

¿No nos vendría mal una mano?

Quédate con ellos.

Nos vemos luego.

¡Que les mejore el día!

Vamos, a la de tres.

¡Una, dos y tres!

¡Ahí está!

Gracias.

Gracias.

Un placer.

Qué buena mañana se ha quedado, ¿eh?

Preciosa.

¿Cómo ha cambiado la mezquita de Córdoba?

Pues esto es solo el aperitivo.

Hola, Camilo.

Hasta luego.

¿Qué puedes contarme de Camilo?

Varón caucásico, disfrazado de centurión romano, un ochenta y principiante.

¿Por?

Lleva al Gladius en el lado equivocado.

¿Podría ser zurdo?

No.

Es novato.

En el ejército les obligan a sujetar la espada con la mano derecha y llevarla a

fondo a la izquierda.

Espero que no se metan un lío por eso.

No está mal.

Ayer me quedé con ganas de hablar contigo.

¿Conmigo?

Yo no soy nadie.

No digas eso.

Y alegra esa cara que vas a ser madre.

¿Es usted madre?

Lo seré.

De una niña, estoy segura.

¿Qué te sucede?

Ayer preguntaba usted por la chica del bosque.

Todos creen que es mala, pero no lo es.

No te preocupes por ella.

Estoy aquí contigo y no te va a pasar nada.

¿Estás bien?

Agárrate a mí.

¿Puedes?

Sí.

No le cuente nada, por favor.

¿Qué sucede?

¿Estás bien?

Son los primeros dolores.

Es muy pronto.

Hoy no deberías salir al campo.

Y no vayas a parir hasta que nosotras volvamos.

Pero ¿cómo vas?

Sé de qué hablo.

Todavía tiene la barriga muy alta.

Yo voy a darle de comer a los hombres.

¿Me acompañas?

Claro.

Tu ayuda me vendrá bien.

Tú y Alonso deberíais quedaros en Tasmuff.

No puedes seguir aquí.

Los del pueblo te tienen miedo.

Mejor, si me temen, no os preocupéis.

Dicen que eres la reencarnación de una vieja bruja.

Quizás lo soy.

No digas sandeces.

No tengo dónde ir.

Ven a Madrid.

Encontraremos un lugar seguro para ti.

Un castillo.

Una pensión para señoritas.

Después ya veremos.

¿Por qué sois tan bueno conmigo?

Solo soy un egoísta y no quiero perderte.

¿Por qué?

No sé si el mundo de los sueños está dentro o fuera de mí.

Solo sé que te soñé por algún motivo y me debo a ti.

¿Dónde es el brujo sois vos?

Veo que ya conoces los archivos.

Sí.

Estaba estudiando.

Estas imágenes me llamaron la atención.

¿Y eso por qué?

¿Ya eres una experta en arte?

Lo he estudiado desde niña, igual que la historia.

Mi madre se empeñaba en ello.

Estoy bastante segura de que es la misma mujer.

Lo es.

Ya habíamos llegado a esa conclusión.

En todas lleva el mismo cordón con nueve nudos alrededor del cuyo.

Y eso es un símbolo común en brujería.

¿Y si es una bruja por qué está rezando?

No está rezando.

Pide perdón.

Está maniatada.

Y además podemos fechar la pintura gracias a este mapa.

Un mapa del reino de Nápoles de Fernando el Católico con el Sacro Imperio Romano al

norte.

Por un lado sabemos que la Santa Sede concedió el reino de Nápoles a Fernando en

1510.

Y por otro que en 1512 se añadió el término germánico al Sacro Imperio Romano.

Y eso aquí todavía no aparece.

Por lo tanto esta pintura es de 1510 en 1511.

Ese dato es fundamental.

Y eso no es todo.

Entre los tres retratos hay la misma diferencia de años.

177.

Así que es como si hubiera entrado por una puerta en 1510 para salir en 1687 y luego

dar un salto hasta 1864.

La forastera lleva demasiado tiempo merodeando por nuestros bosques.

Hay que hacer algo con ella antes de que se entere el obispo y nos lo impida.

¿Os parece tan peligrosa?

Pero es que no le has visto la cara.

¿Y si nos envenena el agua?

¿Y qué hacemos?

¿Cazarlo?

Echarla.

Que se vaya de aquí.

Hay que echarla y que no vuelva.

A mí me ha robado gallinas.

Podemos pedir ayuda a Alonso.

Esos tres también son forasteros.

Sí, pero Alonso y Amelia nos ayudaron.

Es el otro el que no ha querido.

Sí, el otro.

El que se esconde de nosotros.

Por algo será.

Tienes que tener cuidado con tu mujer, hijo.

Está muy enredona.

Últimamente habla en voz baja y se cree que yo no me doy cuenta.

Yo ya me ocupo de mi esposa.

Pero ¿y tú?

¿Cuántas veces has dicho que hay que hacer algo con la forastera y nunca haces nada?

Tendremos que esperar el momento adecuado.

¡Juana!

¡Juana ha parido!

¿Pero por qué no me habéis avisado que estaba de parto?

Es un niño.

Con fecha de 1510 buscamos en los archivos de la Santa Inquisición y efectivamente

hay una mencía cabrera.

Ese mismo año fue acusada de brujería, pero consiguió escapar sin ser

ajusticiada.

Tal vez llegó a sus oídos que entras mozo de las brujas campanas sus anchas y pies

para el que os quiero.

Todavía tenemos que confirmar cómo viaja por el tiempo y si conoce alguna puerta.

Buen trabajo.

Dígaselo a Lola.

Me alegro de que Lola colabore.

¿Por eso la has autorizado a meter mano en los archivos del Ministerio sin

supervisión?

Bueno, ha resuelto el enigma, ¿verdad?

Tienes razón.

Felicítela de mi parte.

Habría que informar a la patrulla, ¿no?

Por cierto, ¿sabemos algo de ellos?

No, pero siempre que usted hace esa pregunta llaman.

Irene.

¿Eh?

Llamemos nosotros.

Sí, claro.

Apagado o fuera de cobertura.

Pachino.

¿Dónde estabais?

En el pueblo.

Todo el día.

Pensaba que había pasado algo.

¿Qué nos iba a pasar?

Por lo menos habrá sido productivo, ¿no?

Ha sido muy agradable.

¿Pero cómo que agradable?

¿Que estamos aquí de vacaciones o qué?

Nadie ha dicho eso.

He encontrado el escondite de Vencía.

Pero como no estabais, hemos desaprovechado una oportunidad de oro.

Me tento saber si mañana sigue allí.

Hablando de mañana, ¿cómo nos organizamos?

Primero toca descansar y mañana será otro día.

Buenas noches.

Hasta mañana.

Me alucino, colega.

¡Niño!

¡Que se han llevado el niño!

¡Ayuda, por favor!

¡Padre!

¡Padre, el niño!

¡Ya ha pasado, padre!

¡Que se lo han llevado, padre!

¡Que han entrado en la casa y se lo han llevado!

Tranquilo.

Tranquilo.

Vamos a encontrarlo.

Se han llevado el niño.

Por favor, necesitamos vuestra ayuda.

¡Ay, mierda!

Lo que nos faltaba.

Hay que encontrar al niño antes de que la bruja se lo lleve demasiado lejos.

¿Tan seguro estás de que ha sido ella?

Entonces, ¿quién ha sido?

Ha sido la forastera.

De acuerdo, encontraremos al niño.

Y pediremos ayuda, si hace falta.

No, no hace falta.

Tú sabes dónde se oculta la bruja.

¿Dónde está su escondite?

No.

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabes?

Si nos contaste...

Me equivoqué.

Era un refugio de pastores, no lo sé.

Tengo que regresar a Trasmoth.

Acompañarla.

¿Y tú?

Por favor, gracias.

Vení conmigo.

Yo voy a interrogar muy seriamente a Becker.

Le voy a arrancar toda la verdad, aunque sea lo último que haga.

Yo puedo colaborar si me falta.

No, no.

Tú vete al bosque.

Te necesitan.

Ayúdales a organizar la batida.

Venga, no perdamos tiempo.

Vamos.

Éfano, ¿por qué no se lo habéis pedido a Amelia?

Tengo que llamar al ministerio.

Hay que pedir ayuda para encontrar al niño.

No va a ser posible.

¿Y eso?

El teléfono está roto.

¿Cómo que está roto?

Sí, se me cayó.

Y lo quisiera sin querer.

¿Me estás diciendo que estamos incomunicados?

No saltaréis, Pacino.

De peores entuertos hemos salido.

Además, aquí nadie nos va a hacer daño.

¿Alguna vez ha cobrado dinero de un soborno?

No.

¿Arriesgarías su vida para rescatar a un compañero que está en peligro?

Sí.

¿Alguna vez ha conspirado a espaldas de sus superiores?

No.

¿Cuánto va a durar esta prueba?

Lo que haga falta.

¿De verdad nunca has conspirado a espaldas de tus superiores?

Nunca.

¿Por qué me repites la pregunta?

Para darte una oportunidad.

Una confesión a tiempo es mucho mejor que una mentira.

¿Mentiste a Ernesto para poder acceder al archivo del ministerio?

Solo busqué información porque quería ayudaros.

Y quería demostraros que valgo.

Eso que dices es muy bonito.

Pero ¿buscaste algo más en el archivo del ministerio?

No.

Miente.

¿Qué más buscabas en los archivos?

Qué lástima.

Empezabas a cargarme bien.

Hemos terminado.

Gracias.

Espera.

Entré en el archivo porque quería saber si teníais información sobre mí.

No debiste hacerlo.

Sabía que te pasaba algo conmigo.

¿Y qué?

¿Ya te cuadra?

La Lola Mendieta que yo conocí nos traicionó.

¿Por qué tendría que ser amable contigo?

Yo tampoco sería amable con un traidor.

Pero es que yo no soy una traidora.

¿Y lo serás?

Porque esa es la pregunta del millón.

Dice la verdad.

También miré tu hoja de servicio.

¿Y qué?

¿Vas a darme una lección?

No.

Me avergoncé de mí misma.

Bueno, de mi yo futuro.

Las normas a veces pueden ser injustas.

Pero es mejor cometer un crimen luchando contra la injusticia que cometiéndola.

¡Eh!

¡Ayuda!

¿Puedes ayudarme?

Me hospedo en el monasterio.

¿Tienes al niño?

¿Es mi niño?

Sí, sí, sí, sí.

Es tu niño.

Es tu niño.

Tranquilo.

El niño es mío.

Es tuyo.

El niño es tuyo.

¡Espera, espera!

¡No te vayas!

¡Mensía!

¡Puedo ayudarte!

¿Cómo vais a ayudarme?

Vienen a por ti.

Y yo te puedo proteger.

¿Vos solo?

Sí, sí, sí.

Ya sé que resulta extraño, pero era mi trabajo antes.

Proteger a la gente.

Y lo hacía bastante bien.

¿Como un ángel de la guarda?

Sí, como un ángel de la guarda.

Sí.

Corta la guarda.

Llevo tantos años huyendo de gentes que me quieren muerta, que ya no sé dónde estoy.

Sé perfectamente cómo te sientes.

Sé que estás perdida.

De verdad.

Vos también os persiguen.

Yo también vengo de otro sitio.

De otro lugar.

Donde la gente habla...

como vos.

La cuerda.

¡Mirad bien, coro!

¡Mirad bien arriba!

¡Tiene que haber un rastro!

¿Lo habéis roto?

No sé.

Creo que se ha roto un tarro o algo así.

Era leche para el niño.

Bueno, ahora conseguimos más.

¿Dónde?

¿Dónde encontramos una nodriza?

Aquí en el bosque, desde luego que no.

Vamos.

¡Vamos!

Sí, vamos.

Tendría que haber estado aquí.

Tendría que haber estado pendiente.

No entiendo cómo se llevaron al niño y no te desvelaste.

Damián no oyó nada.

No hace falta que me lo recuerdes.

Tan responsable es él como tú.

Ya sé que estás débil.

Y no quiero que te sientas culpable.

Tendríamos que ir a buscar al médico a Taradona.

Vamos a molestarle solo para eso.

Lo que tendríamos que hacer es encontrar a la criatura.

Seguro que así mejorará.

¿Puedes ir a por leña?

Claro.

Por fin la encuentro.

Te convencí a Micella.

¿Qué?

Sí, esta es la llave.

No permita que salga.

Eso sería un rap, te escuché.

Su amiga ha tomado prestado un bebé del pueblo y dice que es suyo.

Ella no está bien.

Bueno, ella se atreve.

Es una chica especial, vamos a dejarlo así.

Pero corre un gran peligro.

Tenemos que protegerla.

Los del pueblo.

Exacto, los del pueblo.

No le diga a nadie que está aquí.

Ni siquiera a mis hermanos.

Usted tiene un don con las palabras.

Y adora a Micella.

Tiene que convencerla de que el niño va a estar mejor con su madre.

Y otra cosa, necesitamos una nodriza cuanto antes.

Es muy urgente, ¿me entiende?

De acuerdo.

Bien.

¿No trabajas para ellos?

Solo estoy ayudando.

¿Y tú?

Me gustaría ver a la madre del niño.

Juana está descansando.

No, está mala, pobre.

Me gustaría hablar con ella.

¿Qué tienes que contarle?

¿Sabes algo de la bruja?

No.

¿Entonces?

Quería ayudar, como vosotros.

Qué bien.

Vive en la tercera casa.

¿Qué quería?

¿Sabe dónde están la bruja y el niño?

¿Te lo ha dicho?

No, pero lo sabe.

Si no, no habría venido hasta aquí.

¿Y dónde los tiene?

Sabe que la estaremos buscando en el bosque.

Seguramente la ha dejado en el monasterio.

Conozco su forma de actuar.

Su pulso es muy débil.

¿Es usted doctor?

No, pero sé lo que digo.

¿Han llamado al médico?

Por supuesto.

¿Usted no ha venido a hablar con Juana?

Sí.

¿Entonces por qué no habla ya con ella?

¿Me trae el vaso de agua ese que me ha ofrecido antes, por favor?

Enseguida se lo traigo.

Gracias.

Tu hijo está a salvo y pronto estará

con...

¡Sepáremonos!

¡Vamos!

¡Alto!

¡No pueden estar de esta manera!

Fuera de aquí.

No está en ninguna celda.

¿Dónde la habéis metido?

No sé de qué me habla.

Si no lo decís por las buenas, lo haréis por las malas.

¡Alto!

¡Han encontrado el rastro donde comienza el bosque!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Quirlos!

Mencía me ha reconocido que el crío no era suyo.

Que la madre le suplicó que lo alejase del pueblo para ponerlo a salvo.

¿Y usted se la ha creído?

¿Dónde está?

Ha ido a buscar a la moderita.

Sabía dónde encontrarla.

Sí, claro.

Había una vuelta.

Mire, yo no soy ningún héroe.

Pero sé que Mencía sigue viva gracias a mí.

Las del pueblo venían a lincharla.

¿Y sabe otra cosa?

Su hermano Alonso estaba con ellos y parecía el más sanguinario de todos.

Pensaba que eran ustedes una familia civilizada.

Yo también lo pensaba.

Este lugar está sacando lo peor de mis hermanos.

¿Una hoguera?

Puede ser de allá.

Vamos, vamos, vamos.

Ahí está.

Ahora no joder.

Y ahora son ellos los que juegan a ser burgos.

Se me están revolviendo las tripas.

Bienvenido al club.

¡Salve, Satanás!

¡Salve, Satanás!

Señor de los infiernos, apodérate de los cuerpos y las mentes que se rinden ante

ti.

Y ante tu presencia se arrodillan.

Satanás, el lucero de la mañana del Altísimo.

¡Rey de reyes!

Arranca de nosotros todo maleficio de quien te desterró.

Que te comienzo la liturgia.

En tu nombre, a ti me entrego.

De aquí en adelante, yo he de ser una misma cosa contigo.

Yo he de ser demonio.

¿Qué coño haz?

Señor, tu nombre a ti me entrego.

De aquí en adelante yo he de ser una misma cosa contigo.

Yo he de ser demonio.

¿Qué coño haz?

Satanás, llévanos ante la iluminación y la verdad.

No dejes que el rebaño se apodere de nosotros.

Ayúdanos a vencer al ejército del hipnotizador y a sus herviles,

siervos.

Lo que nace del fuego debe regresar al fuego.

¡Salve, Satanás!

¡Salve, Satanás!

¡Salve, Satanás!

¡Salve, Satanás!

Fíjese ahí a las dos en punto.

¿Qué?

¿Cuánto tarde se ha hecho ya?

Hombre, no.

Digo, ahí a la derecha que se fije.

Unos 20 metros a los arbustos.

Vale.

Síganme, pero sin hacer ruido, ¿de acuerdo?

Para matarme.

Y al niño también.

Gírate, gírate con el niño.

Gírate.

Se llevan al niño.

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Vamos!

¡Que no escope!

¡Vamos!

¡Adelante!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos, padre!

¿Y vosotros a qué esperáis?

¡Tenéis que demostrar!

¡Vamos!

¡Y el monte aquí!

¡Vamos!

¡Acabad la intrusa!

¡Adelante!

¡Vamos!

Hay que separarse.

Conozco un sitio seguro para mentira.

Llevas al niño al monasterio.

Si decís que sois el padre, os creerán.

Él y su madre, a la madre la mataron esos salvajes de una paliza.

No, no voy a separarme de ti.

Si voy con el niño, nos acabarán matando a los dos.

Esto es de locos.

Matan a los niños que nacen.

¿Por eso solo hay niñas?

Los pocos hombres que quedan solo sirven para procrear más niñas.

¡Vamos!

¡No!

¡Vamos!

¡Confiad en mí!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Hijos de Satanás!

¡Eso es todo lo rápido que podéis correr!

¡Vamos!

Me odiáis.

Y no me conocéis.

Tenéis miedo porque soy distinta.

No tenemos miedo.

Si la primera mujer de la creación trastornó el mundo ella sola, ¿por qué no

podemos reconstruirlo ahora, entre todas?

¿Qué piensas hacer?

No puedes hacer nada en contra de la fe de nuestro señor.

¡Eh!

¡Aquí estoy!

¡No hay huevos, irá por mí!

¿Cuántos sois?

¿Una docena?

¿Dos?

¿Contra una mujer?

¡Vamos!

¡Vamos!

Poco importa escapar.

La persecución nunca termina.

En todas partes encuentro la misma inquisición.

Y en todas ellas soy culpable.

Ofrezcamos a ese forastero a nuestro señor.

¡Dolos!

¡Vamos!

¡A por él!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos!

Aquello es una secta.

Desalabado el cerebro.

¿Y cómo lo han hecho?

Ha debido ser con el agua.

Yo hervía la que tomaba porque estoy mal del estómago.

¿O esos son brujos de verdad?

He cajado.

No se culpe.

Ha hecho lo que ha podido y más.

No, pero no ha sido suficiente.

No.

Ve que era salida indemne.

Y además ha salvado a un bebé que en un futuro se convertirá en su hijo pequeño.

Y como cuenta la historia, las malas lenguas dirán, y con razón, que no era

suyo.

Bueno, Ernesto, ¿tiene el resultado del análisis?

Sí.

El resultado es positivo.

La hoja pertenece al libro de las puertas.

Las inscripciones indican la existencia de dos puertas cercanas a Transmode,

interconectadas y separadas por 177 años.

Lola tenía razón.

Mencía utilizó las puertas para escapar de la Inquisición en 1510, pasar por 1687 y

llegar a 1864.

Pero no fue bien recibida por los vecinos de Transmoz.

Pobrecita, no tenía dónde ir.

Y su ángel de la guarda le falló.

No me extraña que se creyera bruja.

No podía entender que viajaba por el tiempo y...

Bueno, pensó que tenía poderes.

Bueno.

¿Y ahora qué?

¿Cómo traemos a Alonso y a Melio?

Pues por lo civil...

o por lo criminal.

Acabo de hablar con el médico.

Los análisis revelan una gran cantidad de mandrágora en sangre.

¿Mandrágora?

Sí.

La planta, no el grupo.

En altas dosis puede producir amnesia y alteración de la voluntad.

Tenía usted razón.

Bueno, debieron diluir la droga en la fuente.

Su dolencia estomacal le ha salvado.

¿Sabe cuándo los van a despertar?

Cuando eliminen toda la sustancia tóxica del organismo.

Tranquilo.

Se pondrá bien.

Estaba pensando en alguien que ya no va a despertar nunca más.

Espero que haya encontrado por fin la paz que tanto buscaba.

Bien, el famoso cuadro de Goya, la maja desnuda, ha sido destruido.

¡Oh, Dios!

¿Y cómo se ha asaltado la seguridad del museo?

No ha sido en el museo y tampoco en el presente.

Nos han informado de que Francisco de Goya fue atacado en su propio estudio en 1799.

Y el cuadro apareció así, de repente, en el Museo del Prado.

Su misión es viajar a 1799.

Averiguar quién lo hizo y conseguir que Goya vuelva a pintar la maja.

Pero ese cuadro era un secreto.

No se supo de su existencia hasta años después de ser pintado.

Les he dicho cuál era su misión.

No que fuera sencilla.

¡Al oso!

¡Al oso!

¡Al oso!

¡Vale, vale, vale!

¡Para, para!

¿Don Francisco de Goya?

Para servirle, dígame.

En ese momento, Manuel Godoy era el hombre de confianza del rey.

Pero su lealtad con España era bastante dudosa.

Necesito hablar a solas con don Francisco.

Así que vuelvan en otro momento.

Supongo que es una orden, ¿no?

Si no hubiera dicho, por favor.

He oído que la patrulla de la señorita Folk va a conocer a Goya.

Déjeme ir con ello.

¡No!

Necesito conocer al maestro.

¿Sabe cuánto tiempo llevo esperando algo así?

¿Qué necesidad hay de llevar este espantajo?

Los ilustrados van a la moda.

Y la moda nunca es cuestión de necesidad, sino de clase social, de imagen.

Decís unas palabras muy bonitas, aunque no entiendo nada.

¿Qué tal con la joven Mendieta?

Es lista.

Aprende rápido.

Yo no me fiaría de ella.

¿Qué tiempos aquellos en los que el arte era estimado por reyes y estadistas?

¿Qué tiempos?

¿Qué

tiempos?

¿Qué tiempos?

¡No!

¡No!

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