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I want to make you star.
Lo veo.
Le dije que pasaba algo.
Ahora vengo.
Lo veo, mujeres.
Me preocupo por lo que me da la gana, que para eso soy el jefe.
Estoy buscando unos servicios.
Quieres secuestrarle en el estreno de su película.
¿Y tú sabes lo que eso significa?
Estamos en plena guerra fría.
Cualquier percance relacionado con Hitchcock sería un desastre.
para las futuras relaciones entre España y Estados Unidos.
Entonces, ¿cuál es el plan?
Sabemos que intentarán secuestrar a Hitchcock al finalizar la proyección de la
película.
Ustedes se adelantarán a ellos.
Chipirones, nosotros go to la Nicolasa.
Chipirones en su tinta.
No podemos traicionar al ministerio.
Mátalo.
Irene, ¿qué sabemos del obrero?
Bajo al pozo buscando un baño.
Lárgate.
No quiero volvarte a ver en mi puta vida.
Marta ha escapado.
Repito.
Marta ha escapado.
Bienvenido.
Me alegro mucho.
Yo también.
Al final, siempre parece a alguien.
¿Vos le gustaría venir a ver en mí?
Merci.
Me sató un buen ami.
Podría disimular un poco.
No conviene llamar la atención.
Lo sé, pero es superior a mis fuerzas.
¿Tiene los billetes preparados?
¿Alguna vez le he fallado?
Creo que ese es su hombre.
Creí que no llegaba.
Está cayendo una helada de cojones.
Do you like meat?
I love mince meat.
William Martin, supongo.
Encantada.
Soy Lola Mendieta.
Parece que no le gusta la música alemana.
Yo soy más de Paso Doble.
¿Y usted?
A mí me agarra más el cante hondo.
¿Por qué me mira así?
No imaginaba que usted fuera tan joven.
Ni yo que un inglés tuviera acento andaluz.
Mi madre es de Huelva, de Río Tinto.
Allí conoce a mi padre...
No me cuente nada de su vida.
Así si le matan lo sentiré menos.
A mí no me van a matar.
La Virgencita de Rosario me protege.
La Virgencita de Rosario.
¿Estás bien?
Ya, claro.
No hay nada más que me lo imagen.
Aquí hay toda la documentación.
Escucha cuando se lo diga.
Los dos no podremos salir de aquí.
¿Qué es lo que pasa?
¿Qué hora es?
Las ocho.
Pues se está retrasando.
No entiendo por qué quieres verle.
Porque no me quiero morir, Lucía.
Y no me queda mucho tiempo ya.
Maquíllame un poco, anda.
Que no quiero que me vea así de fea.
Como quieras.
No sé de lo que me estás hablando.
Han asesinado a un hombre en la sala de interrogatorios del ministerio delante de
nuestras narices.
Que lo hizo, se ha dado la fuga.
Yo no tengo nada que ver, Salvador, te lo juro.
Desde que deserté, solamente he entrado en el ministerio cuando tú me detuviste y
cuando te ayudé a acabar con Darrow.
¡Qué hijos de puta!
Por su culpa me estoy muriendo.
Y por eso te he llamado.
Para que me salves.
No soy Dios.
Pero diriges el ministerio.
Y puedes evitar que Darrow empiece a viajar en el tiempo.
Hazlo por mí.
Y tendrás el libro de las puertas completo.
¿Y qué piensas hacer?
No puedo aceptar la oferta de Lola.
Pues no sé, si Lola no tiene nada que ver con el asesinato del ruso...
Es...
¿Quién lo hizo o trabaja en este ministerio?
¿En este o en uno de los anteriores?
No, en este es imposible.
Nunca utilices la palabra en esta casa.
Hasta ahora...
Bueno, quitando a Lola.
Nosotros siempre hemos luchado contra enemigos que utilizaban puertas del tiempo
desconocidas para nosotros.
Pero nunca entraban en el ministerio.
Ni siquiera lo conocían.
Otra rebelión.
Exacto.
Y lo malo es que no tenemos ni gente suficiente para vigilar los pasillos de
las puertas.
Ya, por no hablar del IVA.
Pagamos al vestuario el 21% como si fuéramos una compañía de teatro.
Sí, claro.
Mucho hablar de lo sagrada que es nuestra historia.
Pero a los que la mantenemos intacta, ni un euro.
Todo por mi culpa.
Me siento responsable.
Usted tenía razón y no le hice caso.
Sí, tenía razón, pero estaba hasta las cejas de tranquilizantes.
Así que lo lógico es que usted pensara que estaba obsesionado.
No se culpe, Irene.
Disculpen, pero es urgente.
Eso es la mendieta.
¿Aborto?
No se trata de la Lola Mendieta de ahora.
Es una llamada del ministerio de 1943.
Joder, ya sé que no se puede cambiar la historia, pero coño, el café.
El café lo podrían mejorar un poquito, como digo yo.
¿Qué pasa?
Háblame de Marta.
A ver, Amelia, la vida no es siempre como uno quiere.
La vida es como es.
Y bueno, pues yo llegué a 1981 y estaba solo.
Y conocí a Marta.
Y bueno...
No me interesa lo tuyo con Marta como pareja.
Que tú y yo hiciéramos...
¿Eso?
Sí, eso.
No significó para mí que nos prometiéramos o algo así.
Que sea del siglo XIX, no quiere decir que piense que las mujeres se tienen que casar
y tener hijos.
Muy bien.
Y entonces, ¿por qué me preguntas por Marta?
¿La dejaste escapar?
Sí.
Sí.
¿Se lo vas a decir al jefe?
No.
Nunca le fallaría a un compañero.
Pero espero que tú tampoco nos falles más.
Gracias.
¿Qué pasa?
¿No me digas que otra vez me he puesto ropa muy ajustada?
No.
Que va preciosa, como siempre.
¿Pasa algo?
No, estoy bien.
Pues nadie lo diría.
No, es solo que...
Me llevan del trabajo.
¿Solo que qué?
¿De verdad tenemos que salvar a esa traidora?
Bueno, técnicamente todavía no nos ha traicionado.
Piensen que estamos hablando de mil novecientos cuarenta y tres.
Diez años antes de que la reclutáramos para el ministerio.
Lola Mendieta tendría unos veintitrés años.
Salvar de joven a quien está a punto de morir ahora.
No estamos jugando a ser dios.
No.
Estamos intentando salvar la historia y a este ministerio.
Ernesto, por favor.
Sí.
Lola ha sido detenida por el ejército nazi cuando estaba a punto de cruzar la
frontera con un oficial inglés.
Él ha logrado escapar, pero ella está siendo trasladada a un campo de
concentración.
Donde la torturarán hasta que les dé las claves de la operación Mismith.
Twenty Century Fox.
El hombre que nunca existió.
Anda.
La conoces.
Así se llamaba la película que contaba toda la historia.
Era una de mis pelis favoritas de crío.
Bueno, y una operación clave en la Segunda Guerra Mundial.
Pero, Mismith no es un pastelito de carne picada inglés.
Claro, carne picada.
Por lo del cadáver.
¿Pero qué cadáver?
A ver, lo voy a explicar desde el principio para que todo el mundo lo
entienda, ¿vale?
En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, Alemania había ocupado prácticamente toda
Europa.
España se había declarado imparcial.
Bueno, ya sabéis.
La reunión de Endaya, Hitler...
Sí, sí, sí.
Lo conocemos perfectamente, se lo aseguro.
Inglaterra, con Francia ocupada, tenía que reaccionar de alguna manera.
La clave era el desembarco por el Mediterráneo.
Y ahí es donde empieza la operación Mismith.
Se basaba en engañar a Hitler.
Los ingleses enviaron un submarino que llegó hasta las costas de Huelva.
Y lanzaron al mar un cadáver.
Las corrientes lo llevarían hasta Punta Umbría.
El muerto era un oficial inglés.
La historia oficial dice que era el de un mendigo que se había suicidado con
mataratas.
No me acuerdo ahora del nombre.
Un pescador lo encontró en el mar.
El cadáver llevaba documentación falsa para engañar a los alemanes.
En ella se decía que iba a haber un gran desembarco en Grecia, cuando en realidad
iba a ser en Sicilia.
La documentación llegó a manos de Hitler, que se lo creyó como un niño.
La operación Mismith aceleró el final de la Segunda Guerra Mundial y ahorró miles y
miles de vidas.
¿Qué pasa?
Todo esto no ocurrirá si Lola es interrogada y cuenta todo lo que sabe.
Bien, señores, en sus manos está que Hitler no tenga posibilidad ninguna de
ganar la Segunda Guerra Mundial.
El señor Jiménez, que domina al alemán, les acompañará la misión.
¿Dónde vamos exactamente?
A Gordos, un pueblecito francés.
Pero no estaba encerrado en un campo de concentración, de no sé dónde.
Sí, el campo de Gurs.
Tenemos que interceptar a Lola antes de que llegue allí.
Síganme.
No lo entiendo.
Vamos a invadir territorio extranjero.
Eso no va contra las normas del ministerio.
Solo son unos kilómetros.
Además, es un asunto de seguridad nacional.
Si tú ya has estado en Nueva York, Dios está más lejos que Cuenca,
¿eh?
¿No te acuerdas, Alonso?
Bien, hemos llegado.
Puerta 222.
La galleta que se pide por su número.
Perdón, era una tontería de cuando era pequeño.
Señores, vamos allá.
Cabeza de León al habla, cambio.
¿Puede repetirme lo que me ha dicho, cambio?
Perfecto, cambio corto.
Ahí vienen.
Todos a sus puestos.
El conejo va a entrar en la madriguera.
Madre mía.
Un conejo, un león...
Solo falta un águila, nuestro amigo cocodrilo...
Y este es el hombre de la tierra, ¿eh?
¿Cómo?
Feliz Rodrigo de la Fuente.
Venga, hasta luego.
Madre mía.
¡Adiós!
Die papilla, revite.
Baby, haberme quedado con Ernesto.
Sí, claro.
¿Tienes una pinta alemán, tú?
¿Ein problema?
Perfecto.
Wir abrreden die gefangen in Nagur.
Ich habe befehl, sie personlich hinzubringen.
Lise, sie.
Vienen dos jeeps.
¿Cómo?
Mierda.
No hay nadie ha dicho que nos ayudará.
Nosotros nos ayudamos.
Los espinos han sido de una posible...
...de una francesa rebelión.
Si nos escoltamos...
¿Vale?
Yo estoy aquí.
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
¿Quieres?
Si no las sacamos de ahí, van a caer como chinches.
Aguanta.
¿Cómo se llama la ciudad de Alemania?
¿Ya?
¡Es una cosa!
Hay que salvarles.
Es una locura, Luz.
¡Corra!
¡Corra, fiel de coche!
¡Corra, huya!
¡Déjame!
¡Déjame!
¡Retirada!
¡Es una orden!
¡Huyan!
¡Huyan!
No le den más vueltas.
Han hecho lo que han podido.
Debemos volver a salvar a Ernesto.
Es un suicidio.
Ya está en sobreviso.
¿Vamos a dejar que mueran?
No, en absoluto.
Pero debemos darlos prisa.
Deben ir a Huelva, exactamente a Punta Hombría, 1943, y localizar al inglés que
escapó de los nazis.
Recuerden, su nombre es William Martin.
Memorizad esta cara.
Es él.
¿Y qué hacemos cuando la encontremos?
Ayudarle a que la operación Miss Bid sea un éxito.
A usted no tengo que explicarle nada porque se la sabe de memoria.
Yo os acompañaré a la Puerta 657.
Os llevará hasta Úbeda.
Y allí tendréis un coche para que podáis llegar a vuestro destino.
Solo una cosa.
La chica, Lola Mendieta, terminará siendo una traidora.
Pero pudo haberse escapado.
Y se quedó para intentar salvar a Ernesto.
Solo era eso.
Quiero un informe de todas las misiones que ha realizado Lola Mendieta para el
Ministerio.
Si muere, habrá que rehacerlas y no son pocas.
Eso significa que da Lola y Ernesto por muertos.
Hay que estar preparado para todo.
Angustias, póngame con el Ministerio de 1943.
Es urgente.
Vaya.
Parece que vamos a compartir fialdad.
Es para escuchar lo que hablemos.
Y no solo por eso, conozco bien sus tácticas.
Si me ve echa un trapo tras un interrogatorio, es posible que hable con
tal de que no me haga más daño.
Son la santa Inquisición.
Sí, de eso sé mucho.
Lo he estudiado, vaya.
Pero por Dios, Pachino, no podéis ir más rápido.
Noto segundo a segundo cómo me crece el pelo.
Alonso, si acelero, este rastro se quema.
Que no, que no puede ser, hombre, que este coche es de leño a la dos.
Ah, venga.
Mira, estas son las prisas.
Bueno, no, si ahora será culpa mía.
Me dicen que el coche de reemplazo está pronto.
Ahora sí que vamos a llegar rapidito, ¿eh, Alonso?
¿Qué locura?
Ya ves.
Me refería a la operación Minsmith.
Tiene nombre de pastelito, utiliza un cadáver para engañar al enemigo.
Hay que tener la imaginación de un escritor para que se te ocurra algo así.
Es que lo era.
Se llamaba Ian Fleming.
Trabajaba para el servicio secreto británico.
Luego se hizo novelista.
Creaba James Bond.
¿Y ese quién es?
No me digas, ¿que no conocéis a 007?
¿Superagente 86?
Entonces, de Anacleto, agente secreto, ni hablamos, ¿no?
Madre mía, colega.
He recibido un mensaje del ministerio de 1943.
Dice que el canario va a entrar en la jaula.
Perfecto.
Angustias.
Siéntese, por favor.
Si quiere redactar una carta, espere, voy a por mi cuaderno.
No, no, no se trata de ninguna carta.
Simplemente necesito hablar con alguien para no reventar por dentro.
Mire esta foto.
Está hecha apenas un año después de que la reclutara.
En 2007.
Hace diez años.
Para nosotros, para ella era...
1953.
Una mala época para este país.
Es lo que tienen las guerras.
Lo curioso es que...
El padre de Lola Mendieta veía con buenos ojos el levantamiento del 36.
Tenía negocios y, bueno, temía que los republicanos se lo quitaran.
Aunque que ganaran los suyos no le sirvió de mucho.
Alguien cercano al poder puso los ojos en las empresas del señor Mendieta y...
Le mandaron a un campo de reeducación.
En realidad era un campo de concentración.
Pero así quedaba más fino.
Y se quedaron con todo.
Con sus casas, con sus fábricas.
Murió de tuberculosis.
En prisión.
Y mi madre y yo nos exiliamos en México, pero ella echaba de menos a su hermana.
Así que volvimos a Madrid.
Me contactó la resistencia francesa y empecé a trabajar para ellos.
¿Cuántos años tenías?
Veinte.
Y ya sabía francés e inglés.
Y había empezado a estudiar alemán.
Había sido educada como lo que era.
Una señorita bien.
La espía perfecta.
Si lo fuera no estaría que ahora.
¿A cuántos has salvado?
A muchos.
Ochenta y tres.
Todos eran republicanos o judíos que huían de la represión.
A los primeros les llevaba a Francia y a los judíos les traía...
y a España para que no les cazara a los nazis.
Gracias.
Tengo sangre judía.
Tengo que ir a la guerra mundial.
Tengo que ir a la guerra mundial.
Cuando terminó la guerra mundial...
Lola pensó que los aliados entrarían en España...
y que así devolverían el favor que ella y otros muchos españoles...
les habían hecho luchando a su lado.
Pero no me hubieron ni un dedo.
Fue un golpe muy duro para ella.
Cuando murió su madre...
no tenía por lo que pelear.
¿Y apareció usted?
Bueno...
Yo le di un motivo para seguir luchando...
pero en su cabeza siempre rondaba la misma idea.
¿Por qué no cambiar la historia?
Y evitar así todo el sufrimiento vivido.
Habla con pena de ella.
Con la de dolores de cabeza que le ha dado.
Ni ahora puedo salvarla de un cáncer.
Ni posiblemente pueda evitar que muera con apenas 23 años.
y todo por una pirueta de la historia.
No lo entiendo.
Aquí están todas las misiones que Lola Mendieta realizó como espía para los
aliados.
Nunca participó en la operación Mismith.
Jamás la detuvieron los nazis.
Y el inglés que supervisó lo de Punta Bria...
lo hizo entrando desde Portugal.
¿Nada es como está pasando ahora?
Nada.
El simple aleteo de una mariposa...
puede cambiar el mundo.
Déjame...
Déjame que te ayude.
Despacio.
Despacio, aquí.
A ver...
A ver...
Tranquila.
Dios mío.
No he hablado.
No he dicho nada.
Nada.
¿Por dónde empezamos a buscar?
Somos españoles.
Por el Barreto.
Parece que no se aburren aquí.
Me encanta su pena espanta.
Y en esta época había mucha pena.
Te lo aseguro.
No puedo estar sin verte.
No puedo estar sin verte.
Tengo una pena...
No puedo estar sin verte.
que provoca muerte.
No provoca muerte.
¿Qué deseas señorita?
Hablar con usted.
¿De qué?
Soy amiga de Lola Mendieta.
¿Quién me ha denunciado?
Nadie.
Venimos a ayudarle.
¿En qué?
Minsmit.
Siga presa.
Junto con un compañero muy querido.
Tan joven.
Qué pena.
¿Pero qué pasa en España?
Solo reclutan niñas para combatir el fascismo.
No es tan joven como parece.
No se crea.
Veamos el tema que nos ha traído hasta aquí.
Pues me temo que no hay mucho que hacer.
Londres ha paralizado la operación Minsmit.
Piensan que Lola hablará y se perderá el factor sorpresa.
Pero si la operación no se realiza, Hitler podría ganar la guerra.
La gane o no, ese cabrón ya no ha cambiado la vida todo.
Pues yo me niego a caer sin luchar.
Si nos rendimos la muerte de Lola se da en vano.
Volverá a llamar a Londres.
So I've got good news.
Our contact in Spain says it's safe to resume the operation.
No, Minsmit has been aborted.
Yes, but sir, but that's ridiculous.
I said operation Minsmit has been aborted.
Officer.
Yes, sir.
Minsmit is aborted.
Hijos de puta.
Hijos de puta.
Cabrones.
Burocratas de mierda.
No, no, no.
Calmese.
Ahora hay que mantener la cabeza fría.
Es que no tienen ni idea.
Es que no tienen ni idea.
Pues para ser inglés dicen los tacos en español de barabilla.
Ya.
¿Nos damos una vueltecita por la playa?
Gasito, vamos al aire.
¿Verdad?
Vamos a la playa.
Claro que sí.
Vamos a la playa, venga.
Vamos a la playa.
Venga.
Vamos.
No, no, no, no,
no.
Vamos a la playa.
Vamos.
Vamos a ver si estos dan sus zapatos...
Ese es el mayor honor para un soldado.
Alonso no la líes.
No, no, no, déjalo.
Su amigo habla como un soldado.
Lo soy y lo seré hasta que me muera.
Entonces me entenderá perfectamente.
Yo lucha por la democracia y por la libertad para que mi esposa y mis dos
hijos no vivieran en un mundo de mierda.
¿Y lo conseguiremos?
Ya es que es demasiado tarde, hija.
Mi mujer murió con mi hijo de 12 años en un bombardeo en Londres.
Mi otro hijo se ha listo en el ejército.
No duró ni una semana en el frente de África.
Yo ya no tengo a nadie por quien luchar.
Pero necesito vengarme de esos asesinos nazis.
Y ahora no puedo.
Comprendemos vuestro dolor.
Y por eso queremos ayudaros.
Podemos organizar la operación desde aquí.
¿Desde aquí?
¿Cómo?
Necesitamos papeles falsos.
Alguna deuda bancaria, una entrada de algún teatro londinense y documentos que
indiquen que el desembarco será en Grecia.
Bueno, y un muerto.
¿Y usted cómo sabe tanto de la misión?
Nos lo contó Lola.
Por si le pasaba algo.
Si Londres no quiere hacer la operación misma, nosotros haremos la operación
albondiguilla.
Albondiguilla.
Albondiguilla.
Buen nombre, ¿eh?
Vení conmigo.
Os voy a presentar a unos amigos.
Les vamos a necesitar.
Y son ustedes andaluzas, pero parecen ingleses por sus costumbres.
Es que también somos ingleses.
En verdad, somos una mezcla de las dos cosas.
Eso es lo que me resulta curioso, que siendo dos culturas tan distintas...
Lo mismo les pasó conmigo.
Me conocieron cantando fandango.
Hermes o cantado de flamenco rubio del mundo.
No, no, damos fe de ellos.
Isabel, trae más pastitas, por favor.
Mi padre y mi abuelo, igual que los de mi esposo, trabajaron en las minas de Río
Tinto.
¿Donde sigo trabajando yo?
En la Río Tinto Company Limited.
Se casaron con un ubense y trajeron las costumbres inglesas.
La puntualidad...
Necesaria.
El té...
Delicioso.
¿Y el fútbol?
El acabose.
El mejor deporte del mundo.
No me digáis que os gusta ese juego absurdo.
Julian llegó a jugar en el recreativo.
Un club que también fue ayudado a fundar por ingleses.
Y un alemán.
Pero claro, eran otros tiempos.
Ahí donde lo tiene, era un delantero muy goleador.
Un ídolo.
Bueno, a ver, tampoco era tan bueno.
No como para jugar en el Manchester United, que era mi sueño.
¿Y a ti por qué te parece absurdo el fútbol?
Un juego donde no se pueden utilizar las manos, pues no tiene ni pies ni cabeza.
Creo que tenemos que hablar de otros asuntos.
Por supuesto, querido.
Isabel, vamos a dar un paseo, cariño.
Bueno, Willy, dime.
¿Qué puedo hacer por ti?
Lo pego a mi padre.
Dios otra vez, ¿no?
Cura.
En efecto, soy el padre Azkárate.
No se fíe.
Si le dejan pasar es que trabaja para ellos.
Entiendo su rabia.
Pero le aseguro que yo solo trabajo para Dios.
Siento mucho por lo que están pasando.
¿Quieren confesión?
Muy amable, pero no quiero confesión.
Cuando muera ya le diré adiós.
Si le veo, lo abandonado es que tiene a sus siervos.
El tiempo es el que es y no tenemos mucho.
Creo que usted debería confesarse.
Tengo un mensaje de Salvador Martí para usted.
Le escucho.
Sus compañeros están en Huelva, reorganizando la operación con el inglés.
Pero ya no debe hablar.
No, no lo hará.
Es fuerte.
¿Está usted seguro?
La orden es que si le ve flaquear...
Ya sabe usted lo que tiene que hacer.
Coja.
Dios mío.
Son miles de vidas las que están en juego.
Y la historia.
Sí, la puta historia.
Yo te perdono, hijo mío, en el nombre del espíritu.
Ya hemos terminado, hijo de puta.
Es un alivio que estos toquetes no entiendan castellano.
¿Verdad?
¿No es este el obrero del Warburg?
Exacto.
El mismo que mató al ruso.
¿Cómo ha dado con él?
Pensé que si el método de esta gente era no dejar cabo suelto, seguramente a este
tío le quedaba muy poco tiempo de vida.
Y que si se paseaba por el ministerio como si fuera su casa, seguramente sería uno de
nuestros agentes, como usted dijo.
Y buscó en los últimos informes de agentes muertos o desaparecidos.
Le presento a Francisco Rodríguez Melquiades, agente del ministerio de 1958,
desaparecido en una misión en el siglo XIII.
Después de cometer un asesinato.
Mientras simulaba estar en otra misión.
Investigaré por si hay más agentes de nuestro ministerio en la misma situación
de esta o de otras épocas.
Perdón.
Sí, dígame.
Ya le he dado su mensaje a Ernesto Jiménez.
Mal.
Está mal.
La joven es brava, pero no creo que aguanten mucho tiempo.
Gracias, escárrate.
Manténgase en la zona y...
y téngame al corriente de las novedades, aunque me temo que no serán muy positivas.
De Paco me encargo yo.
Acabo de hablar con él.
¿Quién es Paco?
Hermeo falsificador del mundo.
Un artista.
Él se encargará de todos los documentos.
Recibo de deuda del Joy Van tengo.
¿La tarjeta de oficial?
Toma la mía.
¿Las entradas del teatro?
Tengo, de mi último viaje a Londres.
¿Las cartas del alto mando?
¿El mapa de Grecia?
El mapa te lo consigue él.
Cartas tengo yo en mi cuchito.
Entonces solo no hace falta la foto.
Bueno, y un muerto, ¿no?
Eso tendremos que esperar a que Paco tenga todos los documentos.
Si no, el muerto va a estar más seco que la Moama.
Lo importante es que Naos se trague el anzuelo.
¿Quién es Naos?
El cónsul alemán en Huelva.
Luchó en la Guerra Civil contra la República.
Este estuvo en la Legión Cóndor, la que bombardeó Gernica.
Nunca entenderé cómo un soldado puede matar civiles inocentes.
¿Quién hace eso no es un soldado?
Es un fanático.
Afortunadamente no le conozco.
Si yo no volví aquí desde antes de la Guerra Civil...
Afortunadamente quien no te conoce es él a ti.
Y así debe seguir.
Así que déjame a mí con las gestiones.
Señores, se nos olvida algo importante.
Si queremos hacer pasar a este tipo por un oficial británico...
Tendría que tener una mujer.
Una novia.
Esos detalles son los que hacen las mentiras creíbles.
Pues tendremos que buscar una.
Aquí está guapísima Isabel.
Parece un ángel.
Gracias, bonita.
Venga, un par de fotos más y ya está.
Un par de fotos nada más.
¿Y nosotros qué?
¿Qué?
¿No?
Venga.
Venga.
No, no, yo no quiero.
Venga, venga, venga.
Venga, venga, venga.
Vamos, Alonso.
Los otros te roban el ánima.
Venga, venga.
Nada, cambiar, cambiar.
Yo ya, yo ya.
Solo las señoras.
Ahora tú.
Yo te cojo, te cojo.
¡Ah!
Y ahora...
¿Pasa algo?
Bueno.
El mundo apunta de desmoronarse, Ernesto ya sabe si está vivo.
Nosotros aquí jugando, tan felices.
Se llama espíritu de supervivencia.
¿Qué hacemos con ello en el cerebro?
En el cerebro y en el alma.
Venga, vamos.
Vamos.
A ver qué pasa.
¡Vamos, vamos!
¡Vamos!
Siempre he soñado con el día en que no quedara ningún fascista en el mundo.
Ese ha sido siempre el motor de mi vida.
Y me voy a morir sin conseguirlo.
El mundo ha sido siempre complicado.
Y Rosela, cada día más.
No.
No puede arreglar una sola persona.
Pero una sola persona sí puede estropearlo.
Está cerrado.
Ven aquí, anda.
Ven aquí.
No importa.
Claro que no.
Tengo miedo, Ernesto.
No sé si podrá aguantar un interrogatorio más.
¿Something new?
No movement of German troops into Sicily has been reported.
Well, that means that the Spanish spy has not spoken.
With all due respect, I think we should move forward on this.
Yes.
Well, is everything prepared?
I mean, the corpse and the submarine and the...
Yes, sir.
Well, then let's move forward.
Notify Martin.
Right away, sir.
Thank you.
There's no answer, sir.
We're still moving forward.
Yes.
Buenos días.
Buenos días.
¿De dónde vas?
¿Ha escribido una carta de amor?
Si tiene novia, le escribirá cartas de amor.
También llevaría cartas de ella.
Pero esas no sé yo si las habrá escribir.
Y además, sabrán por la caligrafía que las ha escrito el mismo hombre.
Iré a donde losnaylor a que me la escribas.
No hace falta, ya te lo hago yo.
¿Tú sabes inglés?
A nivel de Winston Churchill.
Ya sé que es una caja de sorpresa.
Un soldado no llevaría cartas de amor.
Me distraerían.
Bueno, mientras tanto, nosotros no vamos a dar una vueltecita.
¿Qué te pasa a ti?
Aguenta, anda.
No, es que siento vergüenza de hablar de mis cuitas estando en una misión tan
importante.
Hombre, la vida es como es, hay que lidiar con ella, no te da vergüenza...
Venga, cuenta.
Llevo mucho tiempo con Elena.
Ajá.
Juro por Dios que no he yacido nunca tanto con una mujer.
Mira que bien.
Pues no consigo preñarla.
Pues una de tres.
O...
tú eres estéril, o lo es ella, o se está tomando la píldora.
¿Qué es eso de la píldora?
Uy, macho, con la de tiempo que llevas aquí en este siglo y todavía no sabes...
Se llaman píldoras anticonceptivas.
Y si las tomas evitas quedarte embarazada.
Pero...
Pero eso debería consultármelo, ¿no?
O...
O una mujer puede tomarlo sin que lo sepa su hombre.
Vamos.
Mira, mejor que lo alejes con ella, ¿vale?
Pero tienes que respetar lo que quiere hacer con su cuerpo, porque al fin y al
cabo su cuerpo es suyo.
Por mucho que la ames.
¿Vos?
¿Estáis pensando en Marta?
No.
Estoy pensando en William Martin.
Que me suena el nombre y no sé de qué.
Podéis buscarlo en la red de redes.
Lo he intentado.
Lo que pasa es que...
No hay cobertura.
Ah, claro.
No hay cobertura.
No hay cobertura.
Ya esta?
I wish you were here with us.
We need you.
We love you.
Ya esta?
Por Dios, las cartas de amor no tienen que ser tan largas.
Tranquilo, yo ya he acabado.
Y yo.
Bueno, ahora solo nos falta... una cosa.
Tenéis diez minutos.
Yo me espero aquí por si viene alguien.
Demasiado mayor.
Vamos a ver otro.
Alonso.
Este nos podría servir.
Pero como va a ser este pobre hombre un oficial inglés?
No se lo van a creer.
Aquí hay dos cadáveres más.
Con una maquillemos.
Bueno, el bigotillo ya tiene.
Pachino, por favor, un respeto.
Es verdad.
Pues estamos jodidos, eh.
Como no matemos a alguien no se donde vamos a encontrar un muerto que nos valga.
Pues sería la única solución, eh.
Si no fuera porque nunca mataría a alguien.
Esto va a ser imposible.
Si desde Londres nos hubieran ayudado.
Venga, vámonos.
Ha sido un honor haberos conocido.
Recordadme con cariño.
Martín.
¿Estáis locos?
No tomas cuerdo en mi vida.
No podéis morir.
¿Por qué no?
¿Nadie me espera en casa?
Vais a volver conmigo.
Tú dijiste que no hay mayor honor para un sordao que morí en batalla.
Y esta es mi batalla.
Puedo salvar miles de vidas.
Puedo ayudar a ganar una guerra.
Véame ahí, amigo.
Toma.
Yo ya no la necesito.
Vuestra mujer y vuestros hijos.
Se alegrará mucho de volver a veros.
Me la dio antes de partir.
¿Sí?
Soy un ídolo.
¿Y William?
Ha decidido sacrificarse.
¿Dónde está?
Flotando en el mar.
¡Imbécil!
Se ha sacrificado por nada.
¿Qué queréis decir?
Londres ha estado intentando comunicarse con él.
Como no podían, no han enviado un mensaje cifrado.
La operación Miss Smith vuelve a ponerse en marcha.
No puede ser.
Lo es.
Un submarino viene para escapar a arrojar un cadáver al mar con toda la
documentación.
¡Mierda!
¡Oh, Dios mío!
¿Qué pasa?
No me jodas.
Puto cable de mierda.
Ha muerto por un puto cable suelto.
Hay que recuperar el cadáver de William.
Y permitir que su muerte haya sido en vano.
Ni hablar.
Pues entonces encontrarán dos cadáveres y la misión se vendrá abajo.
Naylor tiene razón.
La historia ha vuelto a su ser.
Mejor dejarla así.
¿Qué dice?
Han hundido el submarino.
No hay cadáver.
Decidle a esos gaznapiros que ya no hace falta.
Sam.
La misión sigue adelante.
Gracias a Dios.
Y a la Virgen del Rosario.
Si alguien del pueblo encontrara el cadáver, podría reconocerlo.
O el tal Naus podría averiguarlo.
Los nazis no dejan cabos sueltos.
¿Qué significa eso?
Que hay que desfigurar su rostro.
¿Y qué cadáver llega a nosotros antes que a la morgue?
Hablaré con unos pecadores de confianza para que recuperen el cadáver.
Yo me encargaré del otro.
Lo siento.
Te estoy contando como pasó.
Bueno, como lo contaba la película.
¿Algo más?
Sí, tiene que llevar el crucifijo y la medallita de la Virgen.
¿Por qué?
Para que lo entierren en el mismo día.
Y no se lo lleven a Alemania.
Este es un pueblo muy católico.
Y pidieron respeto para el muerto.
Y no, nunca.
Perfecto.
¿Necesitaba un médico alemán, señor Naus?
Sí.
La ciencia forense no es muy avanzada en España.
No creo que los forenses de aquí sean muy malos, ya que el doctor ha dictaminado lo
mismo que ellos.
¿Sabe usted el alemán?
Soy un hombre de negocio.
A pesar de todo, quiero llevarme el cara de Abeli.
Eso ni pensarlo.
Es súbdito inglés.
Estamos en guerra.
En España, ¿no?
Y este hombre era católico.
Debe tener cristiana sepultura de inmediato.
Si quiere, puede llamar al alcalde o al obispo.
Creo que opinará lo mismo que yo.
Y ellos también tienen sus contactos.
Está bien.
¿Qué hace?
Llevame la documentación que traía el cadáver.
Eso es un atentado a la intimidad del muerto.
No pienso permitirlo.
Yo respecto sus asuntos espirituales.
Los terrenales son cosa mía.
Misión cumplida.
Lástima que William no pueda celebrarlo.
Lo estará celebrando allá donde se encuentre.
Seguro.
¿Ernesto estará bien?
La verdad es que no me lo puedo quitar de la cabeza.
Bueno, ni a él, ni a William, ni a la joven Mendieta.
¿Pero sabéis lo que pienso para consolarme?
Que se la hemos colado a Hitler.
Sí, es auténtico, mi miedo.
¡Ah, Griechenland!
¡Tú hay de un glóis en cid!
Sí.
Tiene una llamada de un tal Azcárate.
Pásemela.
Cuénteme, Azcárate.
Vamos a necesitar algo para desinfectarla.
Ya, ya.
¡Los!
¡Los!
Creo que ya no va a hacer falta.
Amén.
Isabel, me tengo que ir.
Pero antes quiero que me prometas una cosa.
Que nunca le van a faltar flores a esta tumba, ¿vale?
A ver cómo andéis de puntería, cabrones.
¿No tienes miedo?
Sí.
Mucho, pero no hace falta que lo sepan.
¡Laden!
¡Andy!
¡Folla!
¿Qué ha
pasado?
¿Quiénes son ustedes?
Justo a tiempo.
Calle, por Dios.
Que hemos pinchado y creí que no llegábamos.
¿Quién es usted?
Alguien que valora mucho su trabajo, señorita Bandieta.
Gracias.
¿Qué va a hacer con ella?
Reclutarla.
Total, según dice la historia, la reclutaré dentro de diez años.
¿Cree que cambiará?
Bueno...
Siempre se puede cambiar.
Pase.
¿Qué hace usted aquí?
Lo siento.
No sea cínico.
Si Lola le hubiera importado, le hubiera salvado la vida.
Y la he salvado.
Le aseguro que...
Dios, lo siento.
Todo lo que pase en el ministerio a partir de ahora será culpa suya, Salvador.
Culpa suya.
Lola ha dejado una carta para usted.
Pintada, no vacía.
Pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias.
Ya sé de que me sonaba el nombre de William Martin.
He revisado la novela, que la leí hace años, he vuelto a ver la película y lo
mismo.
Un submarino dejó en el mar el cadáver de un mendigo que se había suicidado con un
matarratas.
Haciéndolo pasar por un oficial inglés.
Bueno, es un hombre.
William Martin.
¿Pero eso quiere decir...?
Eso quiere decir que lo que cuenta la historia es falso.
O que nosotros la hemos cambiado.
O que la historia nos estaba esperando para que pasara lo que tenía que decir.
No sigáis, por Dios.
Llevo planteándome ese tipo de cuestiones desde que trabajo para el ministerio y
cada vez que lo pienso me dan mareos.
Yo solo sé una cosa.
Era un soldado y un verdadero hombre de honor.
Con saberlo yo, me basta.
Me pregunto si todavía habrá flores frescas en su tumba.
Ya está ella.
Sin lugar a dudas, la doncella de mis sueños era la misma que habíamos conocido
en las ruinas de Trasmoz.
Solo nos dio su nombre.
Mencía.
La ciudad de mí.
Mi hermano Valeriano.
Había captado su intrigante belleza en un dibujo que conservo como oro en paño.
Tengo que encontrar a Mencía.
Buscando a Mencía desesperadamente.
Sí, sí.
Algo así.
Desde mi celda.
Es la décima carta de Gustavo Adolfo Becker.
¿Décima?
Pero solo escribió nueve, ¿no?
Así es.
Por suerte hemos interceptado la décima a tiempo antes de su publicación.
¿Y vamos a montar una misión porque Becker escribió una carta de más?
En lugar de comedia romántica tendrías que haber mirado el cine de terror.
Pues entonces no leáis las leyendas del suso y dicho Becker si no queréis que se
os aflojen las tripas.
¿Pero tú te las has leído?
Por supuesto, les echo un vistazo.
Son inquietantes, yo es que no lo entiendo.
La vida ya es suficientemente ardua y sombría.
¿Para qué inventarse historias escalofriantes?
Porque eso es el romanticismo.
Quiere que instruya a Lola como agente del ministerio.
Exacto.
En el bosque nos hemos cruzado con una muchacha que parecía perdida.
¿No será del pueblo?
No.
Es una forastera, no se acerquen a ella.
Es una bruja.
Ya le habrá dicho a Irene, nuestra jefa de logística, que estará al cargo de su
instrucción.
Y que nadie me acuse de tener prejuicios con Lola porque no son prejuicios,
son posjuicios.
O sea que las churras de Becker viajan al tiempo.
Si no tuviera esa sospecha, no les habría llevado.
No.
No.
No.
Subtitulado por Jnkoil
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