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Con lo guapas que estáis, vais a romper más de un corazón.
A mí me vendría muy bien echar una carita al aire.
Ojo de Ortigosa, no a ti se te ocurre casarte en un castillo.
El señor de este castillo se enamoró de una joven llamada Constanza.
Pero ella estaba enamorada de un joven pastor.
Vaya pedazo de rubia, anda que presentas.
¿Estoy presentable?
En todas las bodas hay un gilipollas.
Soy la nueva enlace de presidencia con este ministerio.
Tenéis razón, iré con vos.
¿Qué pasa?
¡Eh!
Pero esta chica nos...
Constanza.
Os persigue don Fadrik, ¿verdad?
¿Cómo lo sabéis?
¡Constanza!
Ay guay chaval, como lleva la piñata este.
¿Pensáis lo mismo que yo?
Sí.
¿Dónde está mi esposa?
Es él.
Ha encontrado la puerta.
No deis un paso más o moriréis.
¡Madrid!
¡Habéis matado a un pobre pastor llamado Sancho!
¡Vualá, Ramón García, chaval!
No podéis saber todo eso.
¡Quedaréis reducidos a cenizas por lo que habéis hecho!
¡Vámonos!
¡Vámonos!
¡He perdido una esposa!
¡Pero acabo de ganar otra!
¡No!
Espero que cumpláis en la batalla de las Navas de Tolosa, como dice la historia.
¡Fuera!
¿Qué bebés, Alonso?
Perdón, y la vida es indeseable, aunque hubiese querido aplastarle.
¿Ha pasado algo?
En esta foto entre tú y yo había un bebé.
¿Y qué ha pasado para que haya cambiado todo?
Me acosté con Pachino.
Muy urgente tiene que ser para despertarme a estas horas.
Lo es, señor.
Carta del Duque de Medina Sidonia.
Hemos perdido.
Nuestra grande y felicísima armada ha sido derrotada por los ingleses.
Así es, majestad.
Las primeras cuentas hablan de setenta árabes hundidas y más de diez mil hombres
muertos.
De momento...
¿De momento?
Desconocemos la suerte de varios miles más que huyeron en sus barcos hacia las costas
irlandesas.
He fallado a mi reino.
Llamada de las cuevas.
Quiero verla inmediatamente.
¿Queréis ver al secretario del Ministerio del Tiempo?
Sí.
La armada volverá a zarpar.
Y esta vez será para vencer.
¿Elena?
Adiós, Alonso.
Un día me dijiste que a tu lado nunca tendría miedo.
Te equivocaste.
Porque de quien tengo miedo es de ti.
Elena.
¿Por qué me miras así?
Pensaba que yo era el lobo y tú el corderito y el resultado ser al revés.
¿Nos vemos esta noche?
Claro.
Tenía que haberte contado antes lo de la foto.
Tampoco habría cambiado nada.
Tu vida es tu vida, Amelia.
Bueno, también es un poco la tuya.
De hecho, según esa foto, un poco bastante.
Si te digo la verdad, ya no sé cuál es mi vida.
A mí me pasa lo mismo.
Intenté salvar a Maite y fracasé.
Me fui a otra época para intentar sentirme útil y solo vi penas y miserias.
Y cuando volví me sentía vacío.
Igual por eso empecé a pensar cosas que no debía.
Amelia, tú no tienes culpa de nada.
Soy yo que soy...
como el rey Midas pero en chungo.
Todo lo que toco lo convierto en mierda.
¿Os imagináis que de repente conoces a tu padre?
No es broma.
A tu padre.
Y le dices que...
que encantado de conocerte...
pero que... hasta otra.
Y luego empiezas a darle vueltas...
y piensas...
Igual...
igual me he pasado un poco.
Y de repente se acerca la fiesta de mi cumpleaños...
y como que me apetece tomar una caña con él.
Pues eso...
Ya sabes, tipo serio.
No sabía que también trabajases de secretaria.
Bueno...
Ya ves...
Angustia está todavía ayudando a Constanza a adaptarse a su nueva época y...
aún estamos esperando la suplente.
Las cosas de Paracio van despacio.
¿Está el jefe?
Sí, sí.
Con respecto a lo de la otra noche...
¿Qué noche?
No sé de qué me estás hablando.
Bonito detalle.
¿Cuál?
Colgar el cuadro de Susana Torres después de todo lo que le hizo.
¿Y por qué no iba a hacerlo?
Es la primera mujer que accede a ese puesto.
Y no es la primera que mete la pada.
El rencor no es un buen compañero de viaje.
Pero... siéntese, por favor.
Por cierto...
Enhorabuena por el nuevo cargo.
Gracias.
Aunque no sé cuánto tiempo va a seguir siendo amable conmigo...
Mi intención es mantener una reunión semanal con usted.
Perfecto.
Hace tiempo que no mantengo citas periódicas con ninguna mujer.
Ya va siendo ahora, ¿no?
¿Alguna novedad?
Pues no, ninguna.
Llevamos unos días tranquilos.
Parece que la historia no nos necesita.
Eso es bueno, ¿no?
No, no lo crean.
La experiencia me dice que después de la calma...
viene una tempestad...
y de las gordas.
¿Cómo que no puedo viajar al pasado?
Son las reglas que impuso la reina Isabel la Católica cuando fundó el ministerio.
Lo dejó escrito claramente.
La ambición de nadie, ni siquiera de un rey, deberá hacer uso de ello.
Mi bisabuela no tenía un reino tan grande como el mío.
Ni tantos enemigos llamando a la puerta.
Soy vuestro rey.
Enseñadme la puerta por la que debo entrar para que la armada gane la batalla.
¡Hablad!
He dotado al ministerio de buenos presupuestos.
He adecentado vuestro edificio.
¿Y qué me habéis dado a cambio?
La vida.
Nuestros agentes atendieron a vuestra abuela Juana cuando daba a luz en una
letrina vuestro padre.
Os salvaron de un atentado en Londres, otro en Lisboa.
No ha sido poca cosa.
No es suficiente.
Además, ahora no está en peligro mi vida, sino la gloria del reino, que es mucho más
importante.
La gloria se gana día a día, no cambiando la historia.
¿Os atrevéis a darle consejos a vuestro rey?
Se acabó.
El santo oficio os ayudará a soltar la lengua.
Estáis cometiendo un error.
Cambiar la historia puede tener consecuencias terribles.
¿Qué os anda rondando por la cabeza?
Cambiar el orden de las cosas no es asunto de hombres.
Solo Dios debe tener ese poder.
¿Dios?
¿Dónde estaba Dios cuando se hundió mi flota?
Organicé esta empresa para llevar la verdadera fe a Inglaterra.
Mis ejércitos combaten a los seguidores de Lutero en los Países Bajos y al infiel en
el Mediterráneo.
¿A quién tiene Dios que atender que haya hecho tanto por él?
Que me perdone Dios si le ofendo.
Y si no, que me lo haga pagar.
Que no tardaré mucho en rendirle cuentas.
Pero es hora de cambiar la historia.
Señoras y señores, se ha producido un grave hecho que puede alterar de forma
definitiva la historia de nuestro país.
¿Es Agustín de Arguelles?
El mismo.
¿Tiene apellido de línea de metro?
Más bien, la línea de metro y el barrio se llaman así por él.
¿Está en peligro?
Arguelles se ha alistado con los voluntarios asturianos para luchar contra
Napoleón.
Y no sabemos dónde está.
Hemos recibido un informe de 1809.
La patrulla de la que formaba parte se ha perdido cerca de Medina de Río Seco.
Concretamente, en esta zona.
¿Y cuáles son los méritos de ese tal Arguelles?
Es uno de los padres de la Constitución de 1812.
La primera de España, llamada La Pepa.
Junto a Muñoz, Torrero y Pérez de Castro.
Exacto.
En ella se defendía la libertad de los españoles, la libertad de prensa,
y se limitaba el poder del rey, Fernando VII.
En su artículo 172, dejaba claro que el rey no podía impedir, bajo ningún
concepto, la celebración de las cortes, ni suspenderlas, ni disolverlas.
Y que quien le ayudara a ello, sería considerado un traidor.
Cuando lea esto, el rey Fernando le va a dar un pasmo.
Perdón por mi ignorancia, pero...
¿Qué es una Constitución?
Es la ley fundamental.
El conjunto de reglas y normas que establecen un estado de derecho,
bajo la supervisión de las cortes.
Algo muy serio, Alonso.
No será tan serio cuando tiene nombre de vulgar vecina.
La Pepa.
Se llamó así en Cádiz, porque se promulgó el 19 de marzo de 1812, día de San José.
Por lo que veo, la gracia gaditana viene de lejos.
Tienen que encontrar a Argüelles antes de que sea demasiado tarde y llevarle a
Sevilla.
Allí estará seguro.
Y, según la historia, empezará a redactar la Constitución.
El origen de la democracia en España está en peligro.
Maldigo la democracia y la modernidad.
Cómo añoro los tiempos en los que el rey decidía todo y los súbditos simplemente
obedecíamos.
¿Y los tiempos en los que las mujeres no te dejaban plantado también?
Cuando solo manda uno haría cualquier cosa por mantener su poder.
Y no hay nada más peligroso que eso.
¿Vais a declarar?
Lo ruego.
Siempre fui leal a la corona.
Entonces, ¿por qué no le dais al rey lo que quiere?
Tenemos un problema.
Y grave.
¿Argüelles?
No.
Hemos recibido una alerta de 1588.
El secretario del ministerio ha desaparecido.
¿Desaparecido?
Por lo visto, fue llamado a consulta por el rey y no ha vuelto.
Tenemos los frentes abiertos simultáneamente.
Uno en la época de Felipe II y otro en la Guerra de la Independencia.
Envío una patrulla 1588 que utilicen las puertas interministeriales.
Sí, señor.
Esperemos que Kamele y su patrulla encuentren Argüelles pronto.
¡Desaybú!
No, por Dios.
No pidas clemencia.
Si hay que morir, que sea con dignidad.
¡Apague!
Cada vez que veía el cuadro de Goya, soñaba con hacer esto.
Días y días buscando y casi no llegamos a tiempo.
Es él.
¡Huyamos de aquí!
No hace falta que lo repita dos veces, ¿sí?
Vamos.
¡No, no, no!
Usted viene con nosotros.
¡Marchaos!
¡Y vigilad!
La próxima vez no tendréis tanta fortuna.
¿Quiénes son ustedes?
Los envía a Jovellanos.
Tenemos órdenes de llevarle con nosotros a Sevilla.
¿Sevilla?
Porque me quiere Jovellanos tan lejos de mi tierra.
Tengo que luchar contra los franceses, he de combatir por España.
Creo que la serviréis mejor escribiendo leyes que con un arma.
Sevilla queda varias jornadas.
Tengo ganas de llegar a mi casa.
¿Y esa arma?
¿Dónde la habéis encontrado?
En el ministerio del tiempo.
De las cuevas murió sin hablar, así que decidí hacer un registro.
Y no encontré nada interesante.
De las cuevas intuyó por qué le buscábamos.
Y lo ocultó todo.
Así es, majestad.
Pero Dios vino en nuestra ayuda.
Mientras registrábamos el ministerio, aparecieron tres indiosos por una de sus
puertas.
¿Quiénes eran?
Pues no lo sé.
Tuvimos que usar la fuerza para acabar con ellos.
Murieron doce de nuestros guardias.
Esos pequeños arcabuces tuvieron la culpa.
Son armas muy mortíferas.
No hace falta cargarlas para disparar de nuevo.
Y...
también... esto.
¿Y esto?
¿Qué diantres es?
Nunca había visto nada igual.
Me había tocado una superficie como esta.
¿Han encontrado ya de las cuevas?
¡Está vivo!
¡Matadlo!
¿Hola?
Se ha cortado la comunicación.
Año dos mil dieciséis.
¿Cómo es posible?
Es la fecha más lejala que he encontrado en el libro.
Y también...
se señalan las puertas para llegar hasta allí.
Al último y principal ministerio.
Con armas como estas...
ningún enemigo podría hacernos frente.
Vamos, Vázquez.
Hay que partir de inmediato.
¿A dónde?
Al futuro.
Hasta ahora he sido el rey del mundo.
Ahora seré también el rey del tiempo.
¿Quién me iba a decir que iba a tardar menos en viajar cuatro siglos al futuro
que en ir a cazar a la casa de campo?
Aunque debo confesar que esperaba algo un poco más espectacular.
¿Y ahora?
Sí, es por aquí.
Sí, dígame.
Señor subsecretario.
¿Han entrado intrusos en el ministerio?
¿Intrusos?
¿Qué tipo de intrusos?
¿Hay alguien ahí?
¿Con quién hablo?
Con su majestad el rey Felipe.
¿Felipe sexto?
Felipe sexto.
Creo que se ha equivocado de número.
Tomad este cachivache.
A ver si conseguís embudecerlo.
Yo ya no tengo edad para esos chismes tan raros.
Y buscad la biblioteca.
Majestad, sé de vuestro amor por los libros, pero no me parece.
No seáis necio.
Si tienen biblioteca, en ella habrá libros que hablen del pasado.
Necesito averiguar en qué fallé para que la armada perdiera frente a los ingleses.
Sí, majestad.
Ha llegado el santo oficio para lo que dispongáis.
¿Qué está pasando aquí?
Lo que yo quiera que pase.
¿Vos sois?
Salvador Martí.
Responsable de este ministerio.
Justo la persona que andaba buscando.
Contadme.
¿Cómo van las Españas?
Los americanos son ahora los dueños del mundo.
¿Cómo unos indios salvajes han llegado tan lejos?
No son indígenas americanos.
Son descendientes de unos colonos ingleses que un día tomaron en el norte de América.
¡Malditos ingleses!
Siempre por medio.
Sin duda es un problema que tendré que arreglar.
Hay una cosa que no entiendo.
Pues imagínese yo.
El rey de ahora, ese tal Felipe VI, ¿no guerrea contra esos americanos?
No.
Es una potencia aliada.
Pero si ellos son los amos y nosotros sus aliados, entonces es que somos sus
súbditos.
Como un rey que lleva mi sangre, permite tal afrenta.
Es que no pertenece a la casa de Austria.
Es un borbón.
Durante el siglo XVIII, tuvo lugar la llamada guerra de sucesión.
Los borbones vencieron a los austrias.
Eso es otra cosa que tendré que arreglar.
Contadme.
¿Qué se dice de mí ahora?
Bueno, se os conoce como...
como el rey prudente.
¿Puedo preguntaros qué pretendéis hacer, maestad?
Lo primero que la grande y felicísima armada vuelva a zarpar y gane la batalla.
¿Queréis salvar a la armada inmecible?
Sí.
Pero no la llaméis así.
Eso fue un invento de los ingleses.
Para conseguir que sus soldados lucharan con más empeño.
¡Cómo odio a esos ingleses!
Su cerveza es tibia y amarga.
Sus mujeres feas.
Su comida infame.
Convierten a piratas en almirantes.
No tienen sentido del honor ni buen gusto.
¿Y después qué?
¿Reimplantar la santa Inquisición en pleno siglo XXI?
No.
Pero es que en estos tiempos no existe la Inquisición.
Sin duda España ha cambiado mucho.
Y para peor.
El escorial lleno de turistas.
¿Pero de dónde son originarios esos turistas?
Pues de muchos países.
Es una nueva alianza que nos ataca.
Sí.
Sí.
Bueno, no, no.
Por lo general son buenas gentes que viajan por el mundo para visitar ciertos
lugares.
¿Cómo hacen los peregrinos?
Más o menos.
Ellos llegan a un lugar, pues pagan su entrada y lo ven.
Y entran en mis aposentos.
¿Desde cuándo un plebeyo puede entrar en la casa de un rey?
Majestad.
Tengo la solución.
Plymouth.
¿Qué pasó en ese puerto inglés para que pudiera haber sido la clave de nuestra
victoria?
Nuestra flota navegaba hacia Flandes y encontró en Plymouth a la armada inglesa.
Fondeada, sin posibilidades de defensa.
¿Y por qué no atacaron los nuestros?
El almirante Martínez de Recalde aconsejó atacar, pero el duque de Medina Sidonia se
negó.
Ese inútil.
¿En qué hora pensé en él para dirigir tan gran empresa?
Cuando me dijeron que se mareaba navegando, debí destituirle.
No sois prudente, Felipe.
Quizá lo fuerais en su día.
Pero ahora tengo ante mí a un insensato.
¿Cómo os atrevéis a dirigiros así a vuestro rey, majadero?
Porque soy un ciudadano libre y tengo derecho a hacerlo.
Y os diré, por si no lo sabéis, que ni la gloria ni el poder son eternos,
majestad.
Si la gloria no es eterna, al menos que sea duradera.
Y merece la pena tanto sacrificio.
El de tanta gente.
El de vuestro pueblo.
Pensadlo bien, señor.
Porque cuando muráis, ya que los reyes también mueren, no os podréis llevar a la
eternidad ni la gloria ni el poder ni el dinero, por mucho que tengáis ahora.
¿Queréis que os cuente cómo fue vuestra muerte?
Porque no fue una muerte digna de un rey, majestad.
Callad.
Vos, tan pulcro, tan limpio, os pudristeis en vuestra cama, oliendo vuestra propia
mierda, porque por muy rey que seáis, sois de carne, hueso y sangre como todos
los demás.
¡Basta de palabrería!
No me vais a impedir cambiar la historia.
No será con mi ayuda.
Presidencia, buenos días.
Póngame con el presidente.
Si no suelta ese aparato, es hombre muerto.
Sí.
Buenos días.
¿Cómo va la vida?
Soy Salvador Bartí.
Sí.
Le hablo desde el ministerio...
Era necesario, majestad.
Podría habernos enseñado mucho sobre este ministerio.
Para eso os tengo a vos.
Quedaos aquí, a estudiar con los miembros del santo oficio.
Debéis discernir en qué momentos de nuestra historia futura debemos
intervenir.
Me temo que van a ser muchos.
¿Marcháis, majestad?
Sí.
Regreso a nuestra época.
A decirle al botarate de Medina Sidonia lo que debe hacer.
Mañana mismo Inglaterra será nuestra.
Voy a cambiar el pasado.
Y con ello este futuro tan mediocre.
Todo será distinto.
Todo.
¿Y puedo ver otra gente moviéndose?
Sí.
Se llaman vídeos.
Del latín, ver.
No digo que no.
Al habla el rey.
Hombre, Medina Sidonia, ¿qué me contáis?
Hemos ganado.
Magnífico.
Es maravilloso no tenerse que comunicar por carta en estos tiempos de Dios.
Sí, majestad.
Y... y... explicarme.
Esto del Excel, ¿cómo funciona?
Aquí, ¿qué ocurre?
Va todo el mundo de luto.
Parece que Ernesto está creando escuela.
Todo ha cambiado desde que nos fuimos.
Ahora nos dedicamos a perseguir alienígenas.
¿Esos de qué país son?
De muy lejos.
¿Ya están aquí?
De rapidez.
Se partieron ayer noche.
Supongo que habrán cumplido su objetivo.
Sí, señor.
Perfecto.
Ese tal Argolles ya nos estaba tocando las narices en el siglo XIX.
Pretender que España tenga una constitución.
Hay que ser majadero.
Qué idiota.
Usted también ya puede volver a administración.
Cuando necesite su asesoramiento le llamaré.
¿Dónde está Salvador?
¿Qué Salvador?
Disculpen, señor.
Quería recordarle que hoy había pedido la tarde libre.
Es el cumpleaños de mi hija mayor, Juana, y quería ir a recogerla al colegio.
Sí, Irene.
Puede irse.
La familia es lo primero.
Ah, y salude a su marido de mi parte.
De su parte, señor.
Gracias.
¿Esto qué es?
¿Una broma?
¿Perdón?
Lo siento, señor.
Estamos muy cansados.
Ha sido una misión muy difícil.
Sí.
Vuelvan a sus casas.
Y tómense hoy y mañana como descanso.
Se lo han ganado.
Ah, y por favor, primero cambiense esas ropas.
Ya saben que la uniformidad es muy importante en este ministerio.
Conocen nuestro lema.
El tiempo es el que es.
Disciplina, discreción y sensatez.
Sí, señor.
Ya vamos a cambiarnos.
Ah, usted los...
Espere un momento.
Perdone, se me había olvidado.
Esto es para usted.
Han participado todos los funcionarios de dirección.
Felicidades.
Largo.
Se esperan tormentas fuertes al oeste del país, sobre todo en la zona de las
Californias.
Recordarles también que en las Indias es temporada de lluvias, especialmente en el
sector de San Salvador y de Nueva España.
Por otro lado, se mantiene el riesgo de tifones, especialmente en Filipinas,
con vientos de más de 190 kilómetros por hora.
Finalmente, en Castilla sigue la sequía.
En este sentido, le recordamos la necesidad de participar en las
procesiones...
Amelia.
Esta chanza no tiene ninguna gracia.
Será mejor que disimulemos.
Que parezca que nada nos sorprende.
Le dejamos ahora con un mensaje de nuestro patrocinador.
Yo soy España.
Yo soy España.
Yo soy España.
Yo soy España.
Yo soy España.
Yo soy España.
Yo también soy España, oye.
¡Tú también tienes que serlo!
La Cruz de Borgoña, los Tercios...
Que alguien me pellizque por Dios.
Para ser una broma, se han dejado una pasta.
No es ninguna broma.
Algo ha pasado mientras volvíamos de la misión.
Este ministerio es otro ministerio.
Pero Ernesto...
Ernesto es otro Ernesto.
Irán está casada con un hombre y tiene hijos.
Hasta la misión de salvar a Arguelles aquí es otra.
Había que acabar con él.
Alguien ha conseguido cambiar la historia.
Rey de Reyes.
¿Pero quién?
Señor del mundo y del tiempo.
Él.
Este es el homenaje que su pueblo le dedica humildemente.
Por cuidar de nuestro reino y de nosotros.
Sus súbditos.
Tenemos que averiguar qué ha sucedido.
Yo lo siento, pero...
Debo ir a mi casa.
Me gustaría saber con quién estoy casado en este mundo.
Sí.
Sin duda, la respuesta es un psiquiatrona por encima de los tiempos.
Vale.
En media hora estoy ahí.
Un besito.
Es Maite.
Tranquilos.
Investiga de sola.
Mañana nos vemos a primera hora.
A las que no les tiembla el pulso.
Y mejor lejos de aquí.
Unas manos que han tomado las riendas del imperio.
¿Una cervecita como siempre?
Sí.
Sí, lo de siempre.
Muy bien.
Vaya cara.
Que hubieras visto un fantasma.
Que aproveche.
Gracias Miguel.
Por fin sonríes, menos mal.
Es que esto es el paraíso.
Una cervecita, unas bravas...
Y tú.
Tómate eso rapidito, que tengo ganas de llegar a casa.
¿Cuánto es?
Casi nada, 50 pesitillas.
50 pesitas.
Venga, al lado.
Ahí va.
Muy bien.
Todavía no me creo lo que está pasando.
Ni yo.
Pero me encanta.
Por cierto, Elena quiere que vengáis a cenar.
Maite y tú.
¿Se conocen?
En este mundo, sí.
Vena.
Amelia.
Hola.
¿Qué tal estáis?
Bien.
Yo muy bien.
Elena está embarazada de seis meses.
¿Y Maite...?
¿Es Maite?
¿Has descubierto algo?
Todo cambió a partir de la Armada Invencible.
Ganó.
Entonces...
Entonces eso significa que mi hijo ganó la batalla.
Felipe II cambió la historia a partir de ese momento.
Y la cambió mucho.
Londres sigue siendo hoy territorio español.
Como Lisboa.
Espero que por lo menos hayan existido los Beatles.
Eso no lo he buscado.
Pero lo que sí os puedo decir es que no existe el Quijote.
Ni el Lazarillo.
Goya fue depurado.
Como lo fueron Jovellanos, Picasso, Buñuel...
Y la Inquisición sigue haciendo listas de libros prohibidos.
¿La Inquisición?
En pleno siglo XXI.
Así es.
¿A qué se dedican nuestros ejércitos?
Estamos en guerra contra los Estados Unidos y contra el Islam.
Pero eso no es nuevo para Felipe II.
Pero a ver, ¿Felipe II en qué época vive?
En todas.
En todas.
Y en todas es rey.
Como residencia habitual sigue viviendo en su época.
Pero eso sí, se mueve por las épocas como por sus posesiones.
Y cambia o elimina a cualquiera que la historia le advierte que puede ser
contrario a sus intereses.
Por eso nos enviaron a eliminar a Arguelles.
Exacto.
Y en esta nueva historia España no ha conocido constitución alguna.
Ni ha tenido nunca elecciones.
¿Pero por qué nosotros nos damos cuenta de que todo ha cambiado y los demás no?
No entiendo.
Creo que porque nos pilló viajando entre puertas es la única explicación que le
encuentro.
Tenemos que intervenir.
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
La hoguera.
Lo primero es lo que busco.
Lo segundo es lo que tendríais que evitar vosotros.
Viajaríais a otro momento de su vida en el que fuera vulnerable.
Aquí en el cuaderno he apuntado uno con la puerta exacta que lleva allí.
Un momento.
Insinuáis que debemos atentar contra el rey.
Le convenceré.
No tendríamos que llegar tan lejos.
Ya, pero si no lo hacéis deberíamos actuar.
Eso no sería cambiar la historia.
Es él el que ha cambiado la historia, Alonso.
Baja la voz, por favor.
Que vengo a menudo a este bar.
No quiero problemas.
No me vais a ayudar, ¿verdad?
Amelia, se están cumpliendo todos mis sueños.
Deberíais entenderlo.
Y los tuyos también.
Y los tuyos no, por lo que veo.
Has averiguado algo de tu futuro.
¿Qué insinúas?
¿Y Pachino?
¿Qué ha sido de él con este cambio de historia?
Murió.
Te ejecutaron por matar a esas mujeres.
Ah, pero él no cometió ningún crimen.
Entiendo lo difícil que debe ser per cumplirse todos tus sueños y tener que
renunciar a ellos.
Pero yo no puedo vivir en un mundo sin derechos y en el que sigue existiendo la
Inquisición.
Yo voy a cumplir mi parte del plan.
Vosotros pensad si cumplís la vuestra.
Eso.
Oye, ¿quién juega hoy?
La selección del Imperio contra los mamones de los principados alemanes.
Se ha dejado el cuaderno.
Irene.
Sí.
¿Podemos hablar un momento a solas?
Sí, claro.
El jefe se ha ido al fútbol con la plana mayor.
En su despacho creo que podemos estar tranquilas.
Ir de misión, qué envidia.
¿Qué se siente?
Es mucho más emocionante que ser administrativa.
Me encantaría ir alguna.
Aunque mi marido no me dejaría claro y apenas tengo tiempo con los niños.
¿Qué querías decirme?
Coñac.
Bueno, pero un poquito, que se me sube mucho la cabeza.
Por nosotras.
Por nosotras.
Qué raro que no hayamos hablado antes.
No tengo muchas amigas, ¿sabes?
Y las que tengo se empeñan en hablar siempre de niños y de recetas de cocina y
no...
No es que no me guste porque me gusta.
¿Pero te gustaría hablar de otras cosas?
Pues sí, la verdad, sí.
Si...
Si mi marido me viera aquí hablando contigo y...
No puedo, Amalia.
No puedo.
No puedo hacerlo, no puedo hacerlo.
Lo tenía superado.
Hice un curso que me recomendó mi confesor.
No tienes nada que superar.
Es pecado.
Si me descubren, me encerrarán en el castillo de Loare.
Me apartarán de mis hijos.
¿Eres feliz?
Soy responsable.
Disciplina, discreción y sensatez.
Ese es nuestro lema.
¿Por qué me haces esto, Amalia?
Trabajas para la Inquisición, ¿verdad?
Ellos siempre están vigilando de cerca el comportamiento de la gente.
No.
Vengo de otro 2016 donde existe otra Irene.
Que cumple sus deseos.
Dura e independiente.
Que ha luchado a mi lado y no es solo una servil secretaria.
No.
¿Y que soy allí?
La jefa de logística de este ministerio.
Una mujer en un alto cargo.
Eso es imposible.
En el mundo de donde vengo, las mujeres pueden tener cargos de poder.
Y no es delito que amen a otra mujer.
Eso lo has soñado, Amalia.
No.
Lo he vivido.
Será mejor que me vaya.
Yo guardaré tu secreto.
Guarda tú el mío.
Deja de la.
Ya pongo yo la mesa.
No, tú siéntate.
Esto es cosa de mujeres.
La Maite que yo conozco me hubiese tirado un plato a la cabeza si no le ayuda a
poner la mesa.
La Elena que yo conozco también.
Esta Elena es más como Blanca.
¿Y qué te gusta más?
No lo sé.
No quiero pensar en ello.
Me da dolor de cabeza.
Ya te queda poco.
¿Ya tienes pensado cómo llamarás al niño?
Pues si es niña me gustaría que se llamara Isabel.
Como la católica supongo.
No, como la madre del rey Felipe.
¿Y si es niña?
Pues Felipe.
De eso no tengo ninguna duda.
Aunque a mí me da igual que sea niño o niña, ¿eh?
Yo lo que quiero es que nazca sano.
¿Ya está listo?
Porque me muero de hambre.
Sí, está listo, pero hay que esperar.
¿A qué?
Pues a qué va a ser.
Al discurso semanal del rey.
Claro.
Bueno.
San José de Cupertino.
Correcto.
Santa Tecla, patrona de Tarragona.
23 de septiembre.
Correcto.
Y tiempo.
Un magnífico, magnífico reto superado.
Superado.
Miguel, es usted un prodigio.
Felicidades, Miguel.
Muchas gracias, muchas gracias.
Increíble, extraordinario.
Señoras y señores, ha superado el reto.
A todos, a Miguel y a todos ustedes...
Hay cosas que no cambian.
Mañana, en una nueva emocionante edición de Saber y Triunfar.
Con ustedes, su majestad el rey Felipe, rey del mundo y del tiempo.
Saludos siempre afectuosos de vuestro rey, queridos españoles.
Como cada semana me presento ante vosotros para hacer balance de la situación de este
nuestro gran imperio.
Me llena de orgullo y regocijo informaros del éxito en nuestras últimas cruzadas
contra el infiel.
Ante sus continuas amenazas terroristas.
Quiero tranquilizaros y pediros fe en nuestro ejército, el más poderoso de la
tierra.
Lamento las pérdidas humanas que la guerra acarrea, pero pronto llegará la victoria.
Y yo os llevaré a ella, porque tengo una fuerza interior que me guía siempre por
encima de todo.
En otro orden de cosas, me alegra comunicar que el paro ha descendido al 2%
gracias a los recortes de mi gobierno.
Quiero pediros un esfuerzo en cumplir con vuestros impuestos.
Hacienda sois todos, y sin vuestro esfuerzo y disciplina, nada sería posible.
Nos vemos la semana que viene.
Y recordad, la sensatez y el sentido común son las luces que nos guían.
Es admirable.
Sin él estaríamos perdidos.
Ya lo decía mi abuela, menos mal que es eterno.
¿Eterno?
¿Cómo que eterno?
Ha sido elegido por Dios a través de los tiempos.
Él nos guarda y nos cuida, nos da alimentos, y nuestros hijos darán
orgulloso su sangre por la gloria del reino.
¿Qué pasa?
¿Se os ha olvidado el credo?
Si fueras mis alumnos, os suspendería, ¿eh?
Bueno, ahora sí.
Llegó la hora de la cena.
Sé lo duro que tiene que ser ver cumplirse todos tus sueños y tener que renunciar a
ellos.
Pero yo no puedo vivir en un mundo sin derechos y en el que sigue existiendo la
Inquisición.
Yo voy a cumplir mi parte del plan.
¿Vosotros pensáis si cumplís la vuestra?
Estás muy serio.
¿Estás bien?
Sí.
Estaba pensando en el trabajo.
Menos mal.
Por un momento pensé que estabas pensando en otra mujer.
¿Qué va?
Siempre te tengo en mente.
Buenas noches, cariño.
Buenas noches.
¿Has visto a Meria?
La llamo y no coge el teléfono.
Habéis mirado en la administración.
Ahora trabaja allí.
Sí.
Nadie sabe nada de ella.
Espero que no se le haya ocurrido llevar a cabo su plan.
No creo.
Es una persona inteligente.
Sí.
Mucho más que nosotros.
Creía el rey que encarcelando a Miguel de Piedrola y a mi hermana Lucrecia acabaría
con los profetas.
¿Se equivocaba?
Aquí estoy para demostrar que nuestra fe sigue viva.
Y que el final del rey y de su imperio está cerca.
Porque todo imperio basado en el desprecio a las personas debe ser derrotado.
Porque basta ya de impuestos que nos llevan a la pobreza.
Porque somos ciudadanos libres y no súbditos.
Podrán matarme.
Podrán quitarme mi voz.
Pero nunca quitarme la razón.
Porque somos más que el rey y por debajo de él ninguno.
Vení con nosotros, zorra.
Nos estaba esperando.
¿Quién sois vos?
Una mujer que busca justicia.
No sois del grupo de los profetas, ¿no es cierto?
Soy agente del Ministerio del Tiempo de 2016.
Mi nombre es Amelia Folk.
Y sé que habéis cambiado la historia tras la derrota de la grande y felicísima
Armada.
¿Cómo podéis saber eso?
Estaba de misión con mi patrulla en el siglo XIX.
Cambiasteis la historia justo cuando estábamos de regreso entre puerta y
puerta.
¿A qué habéis venido?
¿Qué fue del Felipe que soñaba con ser un caballero como la madriz de Gaula?
¿Cómo sabéis eso?
Sé de historia.
De la real.
Y no de la que habéis inventado a costa del progreso.
El progreso es un concepto sobrevalorado.
No pensabais eso cuando pretendíais que Madrid fuese tan culta como Bruselas.
Cuando fundasteis los mejores archivos y las mejores bibliotecas.
Cuando criticabais a vuestro padre por los altos impuestos que empobrecían Castilla.
¿Qué queda de ese Felipe, Majestad?
El poder y el paso de los años te enseñan la realidad.
Gobernar es hacer realidad lo posible.
¿Qué hicisteis con Salvador Martí?
Tuvo un accidente.
Bueno, creo que ya es hora de que las preguntas se las haga yo.
¿Quién está a vuestro lado en esta traición?
Nadie.
Bien que lo siento.
Entonces, ¿sois una suicida?
No.
Soy alguien que cree que dentro de cada hombre, campesino o rey, hay un ser humano
que siente y padece.
Pues eso, una suicida.
Prefiero morir a perder la dignidad.
No os creo.
Sí.
A sus órdenes, Majestad, ¿en qué puedo ayudaros?
Deje las carpetas encima de la mesa y el árguese, vamos.
Sí, señor.
Sí.
¿Cómo?
¿Que Amelia Zoll se ha hecho pasar por profetisa en 1588?
No
puede ser un buen destino para una traidora.
Que me da igual si te duele la cabeza, no lo sé, piensa, piensa.
¿Y si Amelia tiene razón?
Podemos dejar el tema.
Quiero estar con la nena y mi sueño es tener un hijo con ella y lo voy a
conseguir.
Y el mío era volver a estar con Maite.
Bueno, pues dejamos las cosas como están.
Pero tú es que no te das cuenta.
¿De qué me tengo que dar cuenta?
Que no son ellas.
Esta sociedad de mierda las he cambiado, son sumisas.
Tienen su mismo cuerpo, su misma cara, su misma voz, pero no tienen su misma
alma.
¿Pero por qué no quieres reconocerlo?
Por la gloria del reino.
¿De qué sirve tanta gloria si los que vivimos en él no tenemos dignidad?
No es por la gloria, es por mí.
Me da miedo estar solo.
Y a mí, no te jode.
¿Nos citan?
Sí.
Puerta 816.
Un poco extraño, ¿no?
Tenéis que huir.
Os van a detener y os encerrarán.
O lo que es peor, os matarán en un auto de fe, como van a hacer con Amelia.
Ha viajado a 1588 a plantarle cara al rey.
Lo ha hecho.
Está loca, ha actuado por su cuenta y no se ha arruinado la vida.
¿Puedo preguntaros algo?
Claro.
Amelia me habló de otra Irene.
Una mujer nada sumisa y capaz de tomar sus propias decisiones.
A mí me gustaría ser como ella, pero aquí no puedo.
Aquí no me dejan.
¿Vosotros la conocéis?
La conocemos.
¿No es una locura de Amelia?
No, no lo es.
Os decía la verdad.
Entonces os lo suplico.
Tenéis que conseguir que la Irene que exista sea ella.
Y no yo.
Ya tenemos a Julián Martínez.
Nos falta todavía el otro, pero pronto lo tendremos.
Podéis estar tranquilos, majestad.
Ahora me lo va a contar usted todo.
Hombre, todo, todo.
Ni que esto fuera un programa del corazón.
Vaya.
Ya veo que su hijo tuvo un buen maestro.
¿Qué sabe usted de mí?
Que es un torcamada.
Eso ha sido siempre un secreto.
En otros tiempos usted y yo los compartíamos.
Sí.
Pues es una lástima.
Porque en estos tiempos va a ser usted quien comparta los sueños.
Mi querida Amelia.
En menudo embrollo me estáis metiendo.
Se lo preguntaré otra vez.
¿Quiénes más forman parte de este complot?
Váyase la mierda.
A sus órdenes, majestad.
No, no.
Martínez no quiere hablar.
Sí.
Así será.
Corto y espero la foto.
No creo que saquemos nada de ella.
Habrá que conseguirlo de otra manera.
¿Qué?
¿Hablarás ahora o qué?
Sois unos hijos de puta.
No puede ser.
¿Qué estáis viendo, majestad?
¿Os habéis puesto pálido?
Mejor vedlo vos mismo.
Soy yo con siete años.
Vaya.
Ya pensé que no llamaríais.
Escuchadme bien, alonso de Entre Ríos.
Si me hacéis algo, sois hombre muerto.
Si lo decís por los guardias os equivocáis, os lo aseguro.
No podéis cambiar la historia.
Con todos mis respetos, majestad, no estoy para chanzas.
¿Qué queréis?
¿Fortuna?
Mando en un ejército.
Para eso ya tenéis al gran duque de Alba.
Yo a su lado soy un simple aprendiz.
¿Qué deseáis entonces?
Que liberéis a mis compañeros y atendáis todo lo que Amelia os diga que hagáis.
¿Y si no lo hago?
Moriréis siendo un niño.
No tendréis gloria.
Nadie os recordará.
No venceréis en Gravelinas ni en Lepanto.
No construiréis el escorial en homenaje a San Quintín.
No existiréis para la historia.
Sois de los tercios.
Servir al rey es vuestra obligación.
Lo sé.
Como sé que cometer este crimen me romperá por dentro.
¡Obedecedme entonces!
Si en cinco minutos no habéis atendido a mis deseos, os desvaneceréis en el aire.
Y tranquilo, no sufriréis.
Le he aplicado cloroformo y sé cómo clavar una daga para que ni duela.
¿Por qué hacéis esto?
Por honor.
Porque vos sois un rey pero yo soy un soldado.
Y hay una cosa que está por encima de cualquier otra cosa en mi vida.
Jamás abandono un compañero de batalla.
Y Amelia lo es.
Cinco minutos.
Ni uno más.
Soltadla.
Y llevadla a mi despacho.
Vaya.
El loco mundo de las comunicaciones.
¿Qué queréis que haga?
Librad al compañero que Ernesto tiene preso en el ministerio.
Que se reúna con Aronso de Entre Ríos.
Hecho.
Después volveréis al momento en el que subisteis del desastre de la Armada
Invencible.
Y no haréis otra cosa que no sea llorar por vuestros propios errores.
Son tantos que no sé si tendré lágrimas suficientes.
Todo se me ha ido de las manos.
Todo.
Es imposible gobernar un reino donde no se pone el sol.
He sobrevivido a todos.
A los que me odiaban.
A los que me amaban.
Quiero haceros una pregunta.
¿Cuál?
Hay algo que nunca me he atrevido a averiguar.
¿Cómo moriréis?
¿Cómo sabíais que era eso?
Porque yo tampoco me he atrevido a saber de mi propia muerte.
Salvador Martí me dijo que sería entre grandes dolores.
Y oliendo mi propia podredumbre.
Nos mintió.
Dentro de diez años.
Puedo pediros un favor.
¿Cumpliréis con lo pactado?
¿Cuál?
Hemos perdido.
Otra vez.
En realidad solo hemos perdido una vez.
Pero lo hemos vivido dos veces.
¿Qué pensáis hacer, majestad?
Pedir perdón a Dios por mis errores.
Y cumplir lo prometido.
El tiempo seguirá siendo el que tenga que ser.
Me alegra vuestra decisión.
Aunque el rey no entre en decadencia en el futuro.
Pero eso será responsabilidad de otros reyes.
Y de aquellos que les permitan cometer esos errores.
Yo con los míos, ya tengo bastante.
Pues menos mal que la misión ha salido bien.
Porque si llega a salir mal...
Lo importante es que Arguelles está sano y salvo en Sevilla.
Yo solo le pido que no nos vuelva a enviar donde esté el ejército de Napoleón.
Por favor.
Siento no haber podido acudir en vuestra ayuda.
Bastante hiciste, Alonso.
Si no llega a ser por ti, no lo contamos.
Bien.
Necesito un informe sobre Arguelles lo antes posible.
¿Y por qué tanta prisa?
Para que se pueda tomar unos días libres.
Entonces lo redactaré de inmediato.
No sabes lo que me alegro de verte.
¿Qué haces aquí?
Esperarte.
Quiero estar contigo.
Solo te pido una cosa a cambio.
La que sea.
No me mientas nunca más.
No me digas más tonterías de esas de que viajas por el tiempo.
Sea lo que sea, me dices la verdad.
Pero es que yo...
No me digas nada ahora.
¿Te vas a tomar, guapa?
Un café con leche.
Muy bien.
Tengo
que cumplir vuestras promesas.
Como vos cumplisteis la vuestra majestad.
Siento decepcionaros.
Pero esos cuernos no pueden ser de unicornio.
Los unicornios no existen.
Por si acaso.
Por si acaso.
Además...
Llegado este momento...
Hasta dudo de la existencia de Dios, Amelia.
He sido el hombre más poderoso del mundo.
Y aquí me tenéis.
Pudriéndome en vida.
Tengo miedo.
Mucho miedo.
Tranquilizaos.
Pensad en el día más feliz de vuestra vida.
No habéis tardado mucho en encontrarlo.
No ha habido muchos.
Ha sido fácil.
Entonces pensad en él.
Buenas noches, hijo.
Buenas noches, madre.
Es verdad que voy a ser rey.
Sí.
Cuando seáis mayor...
Lo seréis.
Pero...
Nunca podré ser mejor rey que mi padre.
Sí.
Podréis.
Gracias.
Madre.
El ministerio está atravesando un...
momento delicado.
Julián.
Se ha ido por una de las puertas.
No me busquéis.
Solo necesitáis saber que voy donde pueda ayudar a los demás.
El ministerio se le está yendo de las manos, señor Martín.
Salvador ha hecho mucho por este ministerio.
Sí.
Pero su hora ha pasado.
Me voy a tener que quedar aquí, ¿verdad?
Así es.
Es el precio por saber del ministerio, supongo.
Supone bien.
Desde este instante queda relevado de sus funciones al cargo de este ministerio.
Pero la mis...
¿Cómo?
Estamos en cuarentena.
Soy su jefa.
Por poco tiempo.
Bienvenidos al viejo ministerio.
O sea que Julián está en Filipinas.
Exacto.
En una Filipina se enverga.
Pero tenéis una criatura.
¿O no?
Es una misión para un hombre solo.
¿Usted?
¿De qué se trata?
Hemos localizado a su compañero Julián Martínez en una situación de alta riesgo.
Esta Elena es blanca, mi esposa.
Me tengo que ir.
Por lo menos hasta que todo se calme.
Sé cuándo voy a morir.
Sé que tengo una hija.
Ahora soy como los demás.
¿De qué hablas?
Mi futuro vuelve a ser un hoja en blanco.
Prometedme que volveréis algún día.
¡Clayer!
Puedes estar seguro.
Puedes estar seguro.
Entonces… Luka.
CPI FE PASIRA Gracias por ver el video.
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