All language subtitles for El Ministerio del Tiempo 02x11 Tiempo de lo oculto

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Original subtitles

¿De qué año son estas fotos?

De 1930.

Si son tan viejas, ¿por qué usted sale en esa foto?

¿Cuál es su plano?

Investigar quién es la chica de la foto.

Hay muchas cosas de mi pasado que desconozco.

No sé nada de mi familia biológica.

Ya tengo el ADN de las dos.

Hasta la próxima.

Saludos de Nexus 6.

¿Es él?

¿Me has seguido al ministerio?

Enriqueta descubrió las puertas del tiempo y también su destino.

Convertirse en asesina.

¿Querías escaparte de mi mocosa?

Te he tratado como una reina niñata.

Decidió evitarlo avisándose a sí misma en 1912 de que la iba a detener la policía.

Como cuando Marty McFly ha avisado que en regreso al futuro.

Estás en peligro.

El resultado es que tenemos a una ladrona y asesina de niños viajando por el tiempo

con una criatura de cuatro años de la mano.

Qué fuerte tú eres.

Eres mi viejo.

Sí.

¿Cómo es posible que la muchacha que hemos visto acabe convertida en semejante

monstruo?

Mi hijo morirá de hambre porque seré tan pobre y estaré tan famélica que de mis

pechos no saldrá leche.

Han llegado los resultados de las pruebas de ADN que pidió Irene.

Son gemelas.

La vampira secuestró a dos hermanas.

Huyó con una hasta 1986 y a la otra la dejó en 1912.

Julia, necesito saber el número de la puerta.

805.

¿Soy un monstruo?

No.

Es duro criarse sin un padre.

No te creas.

¿Dónde está mi tumba?

Yo no sé si usted se acuerda, Anselmo.

Igual son cosas mías.

Pero qué importante era de joven saber hasta dónde debía dejarse uno la patilla.

Sobre todo si había verbena o fiestas populares.

Me acuerdo que yo entonces le decía a don Galo, al peruquero entonces, don Galo,

esta vez patilla de tres dedos cae baile.

Más de tres dedos, no porque mi padre enseguida me acusaba de kinky.

Era la época.

No, Anselmo, no.

No era la época.

Era mi padre.

Un dedo era lo normal.

Y así tiraba uno la temporada otoño e invierno.

Pero en cuanto llegaba la primavera, don Galo me preguntaba, Salvita,

¿qué?

¿Cómo se presenta el panorama?

Y yo le decía, muy bien.

Viene mi prima Marisa con unas amigas de Logroño.

Y decía, pues nada, marchando patilla de tres dedos.

Ahora mismo estoy con usted.

Hoy es distinto.

Bueno, como todo.

Pero le voy a decir una cosa, Anselmo.

Si tuviera que elegir una época de mi vida de cuando era joven para vivirla otra vez,

no sé cuál elegiría, pero le aseguro que me iba a pillar con patilla de tres dedos.

Ha pasado mucho tiempo, ¿no?

Perdón, ¿nos conocemos?

¿No se acuerda de mí?

Le di mucho trabajo hace siete años y medio, casi ocho.

Creo que se está equivocando de persona.

Bienvenidos a la hora de lo desconocido.

¿A qué arranca él?

¿Les suena más ahora?

Oiga, no quisiera parecer maleducado, pero...

No fue suficiente con quitarme el programa y hacer creer a toda España de que no

estuve ahí.

También tuvo que convencer a toda mi familia de que yo era un tarado.

Esta semana viene movidita.

Yo, si fuera usted, me dejaría la patilla de tres dedos.

Ha pasado mucho tiempo desde el último programa, pero tranquilos.

La espera mereció la pena porque volví para demostrarles que aquella puerta que

vi aquel día era real.

Y lo sé porque descubrí un sitio donde hay muchas puertas como aquella.

Está en la Plaza Duque de Alba de Madrid.

Hoy, en tiempo de lo oculto, desvelamos uno de los grandes secretos de nuestro

gobierno.

El Ministerio del Tiempo.

Otra vez Lombardi.

Lombardi, ese nombre me suena.

Este no era un chalado que tenía un programa de televisión de asuntos

paranormales que decía muchas gilipolleces.

¿Cómo qué?

Por ejemplo, que Franco estaba congelado junto a Walt Disney.

O que si escuchabas un disco de Luis Aguile, al revés, te estallaba la cabeza.

Y si lo escuchas al derecho, también.

Lombardi nunca lo supo, pero aquel programa estaba financiado por el

Ministerio del Tiempo.

Perdón.

Nos venía bien tener un charlatán a nuestro servicio.

Cuando el Ministerio quedaba al descubierto, se emitía un tiempo de lo

oculto, que así se llamaba el programa.

Cuanto más descabellados eran los temas, mayor audiencia tenían, y las

informaciones sobre el Ministerio pasaban desapercibidas.

¿Y cuál es ahora el método de desinformación?

Internet y las redes sociales ya no resuelven ese problema.

¿Cómo supo Lombardi del Ministerio?

En una visita que hizo al castillo de Olite para grabar unas psicofonías,

se encontró por casualidad con una puerta.

La atravesó y pasó media hora en el año 37, en plena guerra civil.

Desde luego no tuvo mucha suerte.

No escogió nuestra puerta más divertida.

Sí.

Afortunadamente, le detuvimos a tiempo.

Solo llevaba una grabadora de audio que requisamos.

Pero, aunque tapeamos la puerta, contó todo lo que vio y el programa fue un

éxito.

Tuvimos que alterar los datos de audiencia para suprimir el programa sin levantar

sospechas.

¿Cómo?

¿Pueden alterar las audiencias?

Bueno, invitamos a todos los que tenían audímetro en casa a un crucero.

Mientras estaban fuera, nuestros agentes entraban en las casas y conectaban a dos.

Nunca una película de Garci tuvo tanta audiencia.

Luego, Presidencia nos pidió que convenciésemos a España de que Lombardi

estaba loco.

Sí, pero ¿cómo lo se ha descubierto?

Nuestra información está protegida a prueba de filtraciones.

Porque no estamos preparados para una obsesión de ocho años.

Nadie le creerá.

No.

Pero el vídeo lleva más de medio millón de visitas en una mañana.

Y no para de venir gente a la puerta del ministerio para hacerse fotografías.

Corremos el vídeo, hagamos que desaparezca de nuevo.

Aún no.

Eso sería darle la razón.

¿Aún?

Presidencia ha activado todas las alarmas.

Si el vídeo sobrepasa el millón de visitas, habrá que eliminarlo.

¿De internet?

Eliminarlo.

Y aprovecho para mandar un cariñoso saludo a los agentes del Ministerio del Tiempo.

Quizá pudieron tapear aquella puerta, pero ahora no van a poder callarme.

Solo les pido que compartan mis vídeos con sus contactos.

Y si mis vídeos desaparecen de internet sin previo aviso, pueden estar seguros de

que fueron ellos.

No van a querer que se sepa la verdad.

¿Pero qué hacéis escuchando al necio ese?

Es que me hace gracia.

¿Cómo va a haber gente yendo y viniendo del pasado?

¿Te imaginas?

Pues no, claro que no me imagino.

Válgame Dios, tamaño disparate.

Válgame Dios, válgame Dios.

Bueno, da igual.

Luego lo veré en casa.

¿Es que hay alguien esperando?

No.

Suena porque han compartido el vídeo ese.

¿Y si hubiera quedado con otro, habría algún problema?

Porque digo yo que los dos estaremos viendo a otras personas.

¿Lo de ver a otras personas en qué sentido?

Pues que aquí nadie ha hablado de que seamos una pareja.

¿Entonces qué somos?

Ay, Alonso, con lo mayores que somos me vas a obligar a que te ponga una etiqueta.

Pero algo así seremos, ¿no?

Yo que sé, ¿qué quieres que te diga?

¿Folla amigos?

¿Folla qué?

Folla amigos, sí.

Eso se dice así ahora, ¿no?

Lo habrás oído por ahí, seguro.

Sí, sí, sí, claro.

¿Y te agobia?

No tanto como el ruido ese.

Es que ahora es trending topic.

¿Trending qué?

¿Eso que es otro folla amigo?

Alonso, si te agobia.

Lo hablamos, somos adultos.

¿Agoviarme?

¿No estás viendo a nadie más?

No.

Y pensaba que vos, que tú tampoco.

Bueno, pues si quieres que hagamos otros planes, deberíamos empezar por hablarlo,

¿no?

Mira.

Este sitio es muy chulo, es un hindú.

Si quieres podemos ir a cenar allí.

¿Queréis dejar de compartir el vídeo ese, por Dios?

Es que a mis amigos les encanta.

Lleva ya más de un millón de visitas.

Pueden estar seguros de que fueron hechos.

No van a querer que se sepa la verdad.

¡Qué barbaridad!

Un millón novecientas mil visitas.

¿Ha hablado con presidencia?

Sí, me ha llamado el mismísimo presidente.

Está muy nervioso.

Es normal que esté nervioso.

El vídeo se ha convertido en viral en muy poco tiempo.

Le he dado mi palabra a Moncloa que sabremos solucionar el problema.

Ah, buena respuesta.

¿Pero sabemos cómo solucionarlo?

Por lo pronto le he dicho que hemos activado el nivel de alarma alfa.

¿Nivel de alarma alfa?

No he escuchado ese término en mi vida.

Ah, no, tampoco.

Pero algo tendría que decirle para que se tranquilizara.

Nos ha dado cuatro horas.

Cuatro horas es muy poco tiempo para detenerlo.

Sí, pero si detenemos a Lombardi, tendremos una legión de seguidores

convencidos de que dice la verdad.

Es que dice la verdad.

Ese es el problema.

Hay que hacerle creer que está equivocado.

¿Y ha pensado cómo conseguirlo?

Quiero a todo el mundo reunido en seis minutos.

Señoras y señores, estamos ante una amenaza que pone en peligro la existencia

de este ministerio.

Por ello, he diseñado un plan estratégico.

He llamado a Lombardi y le he invitado a que nos visite.

¿Cómo?

Silencio, por favor.

Tenemos cuatro horas para hacer que este sea un ministerio de lo más aburrido y

normal.

Pues muy normal, no es cuando bajamos por un pozo.

Mejor, así pensará que está descubriendo algo.

No sé, deberíamos tener una entidad, ser un departamento del Estado,

llamarlos de alguna manera.

Seremos una subsecretaría junto al Ministerio de Obras Públicas.

¿La que se dedica a las rotondas?

¿Qué es una rotonda?

Alonso, tienes que viajar menos por puertas y más en coche.

Aquí está lo de la campaña de vacunación contra la escarlatina, anda.

¿Y esto qué es?

Quedada para comer cochinillo en 1590.

Pero bueno, ¿por qué nunca nos avisan de estas cosas?

Desde luego, últimamente, no te hace gracia nada de lo que digo.

Tenemos mucho trabajo por delante.

Hay que destruir todo esto.

Bueno, se supone que esto sigue siendo un ministerio.

Protocolo de salud.

¿Esto qué es?

Un aviso sobre prevención laboral y la clasificación de la liguilla solteros

contra casados.

Natalia y Ortigosa se casan.

Anda.

Qué calladito se lo tenían, ¿eh?

Saben lo que es la discreción.

Pero no basta con que este parezca un ministerio normal.

Lombardi no es tonto y lo mirará todo con lupa.

Para ello es necesario que se metan una idea en la cabeza.

Somos funcionarios españoles.

Muy bien.

Todo el mundo a instalar el solitario en su ordenador y que lo vea Lombardi

abierto.

¿El Buscaminas también vale?

Pues sí, también vale.

Cada uno en una pestaña.

Y no se os ocurra minimizar.

Y no pueden ir vestidos como les venga en gana.

Ah, no.

Lombardi tiene que llevarse la misma impresión como cuando uno va a inscribirse

a un registro.

Para ello, he contactado con un agente nuestro cercano a las rebajas de Sepu de

1996.

Está trayendo ropa de saldo.

Pueden elegir lo que quieran, pero recuerden, que no les favorezca.

Muy bien.

Esa máquina de café, dejadla ahí.

Y trae tres o cuatro más.

Daos prisa.

Qué fácil es mandar con lo que pesa la condena.

No te quejes.

Cuando se está, te condenarás dos huevos.

Aquí muy bien.

Ahora hay que coordinarse para que siempre haya dos o tres haciendo cola y hablando

de lo mal que está el sindicato.

Y por favor, no coges los cafés y os largues a trabajar.

Hay que quedarse aquí perdiendo el tiempo y haciendo corrillos.

Cuidado con la sonrisa.

A ver si va a sospechar.

Recordad, recordad, a las dos en punto todo el mundo en su casa.

Que nadie haga ni un minuto extra.

¿Pero qué es esto?

Pues menos mal que se habían acabado los recortes.

¿Qué hacen ustedes aquí?

Es que no han leído la circular.

Que nadie entre ni salga por las puertas.

Leche.

Jefe.

¿Qué pasa?

Jefe, ya está aquí.

Ya ha llegado Lombardi.

Pero eso no era lo que habíamos pactado.

Ya, ya lo sé.

He intentado convencerle de que se vaya, pero no hay manera.

Pues a ver cómo lo arreglamos.

Ustedes escondanse en el baño por si acaso.

Vamos.

Buenos días, señor Martí.

Buenos días.

Perdone, señor Lombardi, pero todavía quedan dos horas.

Una hora y media.

Pero no pasa nada por empezar un rato antes, ¿no?

¿Tuvieron tiempo de disimular lo que está pasando acá?

Tampoco se me dijo que vendría acompañado.

Yo por mí me iba a mi casa ahora mismo.

No...

Es Sonia, mi hija.

Quise que fuera testigo de mi victoria.

Papá, ¿puedes dejar de decir bobadas, por favor?

¿Que te crees que van a camuflar todo esto por ti?

De verdad.

Encantado, Sonia.

Y tiene usted razón.

Aquí no hay nada que camuflar.

Entonces no habrá ningún problema para empezar la visita ahora, ¿no?

Por favor.

Ninguno.

Adelante.

Voy yo primero, si no le importa.

Como guste.

Un lugar tan especial.

Es todo muy raro.

Enigmático.

¿Lo dice usted por el claustro?

Ajá.

Madrid está lleno de claustros.

¿Y el pozo ese funciona?

No, no, no.

Pero tiene cierto encanto decorativo.

No me refería al agua.

Digo que...

¡Próbame!

Digo que si funciona como máquina del tiempo.

Papá, es un pozo.

Vos alerta, hija.

Que en este lugar nada es como parece.

Mire, por primera vez le voy a dar la razón.

Porque esta es la entrada al ministerio.

Lo sabía.

Es todo secreto.

Por eso está bajo tierra.

Sí, es secreto, pero nada paranormal, se lo aseguro.

Aquí guardamos todos los planos de obras públicas desde que España es España y...

y todas las facturas por pagar.

¿Verdad, Angustias?

Como ve, mucho más prosaico de lo que imaginaba.

¿Quieres seguir con su investigación?

Por supuesto.

¿Y por qué un pozo?

¿Tiene algún simbolismo?

No.

Patrimonio Nacional no nos dio permiso para hacer una escalera normal.

En casa del Herrero.

Cuchillo de palo.

Acompáñame.

Yo antes.

Gracias.

¡Gracias!

¡Gracias!

Ya está aquí, no puede ser.

No vienes solo.

No sé quién es, pero trae una cámara.

Rápido, todos a trabajar.

No a trabajar tampoco que pongan el solitario.

¿Y el cazumas?

Eso es efecto Carrasco.

Quites esa sorpresa, coño, y nada de darlos.

Buenos días.

Venga, acción.

¿Y esas escaleras a dónde van?

No, a ningún sitio, no.

Es que se acabó el dinero para las obras de ampliación.

Bueno, ¿qué le voy a contar?

Mala gestión de los fondos públicos.

Después dicen que mi programa es paranormal.

Qué hostia tiene.

Adelante, por favor.

Y aquí es donde servimos de apoyo contable a las subcontratas de obras públicas.

Jesús del gran poder me ha aburrido solo con decirlo.

Tranquilos, de verdad.

Se agradece el esfuerzo, pero puede relajarse.

Sé perfectamente lo que está ocurriendo acá adentro.

Así que no hace falta que sigamos con esta farsa.

¿Pero por qué gritas?

Vos no sigas su juego.

Esta gente es capaz de viajar en el tiempo.

¿Ah, sí?

¿Y por qué no pides que te lleven diez años atrás?

A ver si borras todas las tonterías que has dicho desde entonces.

Pero, pero, por favor.

Aquí la única forma de viajar en el tiempo es que...

es que Angustia nos enseña la yogurtera que tiene en su cocina.

Lombardi, acompáñeme, por favor.

Es por aquí.

Por ejemplo, vos, ¿en qué estás trabajando?

Lombardi, la visita ha terminado.

Si me acompañas...

Solamente le pregunté en qué está trabajando.

Eh...

No, bueno...

Buenos días, lo primero.

Y estoy trabajando en...

No, trabajando no.

Estoy, estoy jugando a...

Esperando que me salga el seis de picas en el porta minas.

Pero bueno, ahora me iba a poner con lo mío, así que...

No, no, no, no, eso no.

Se...

Se...

¿Eh?

¿Qué datos hay en este cuaderno?

Quizá códigos temporales de diferentes épocas que no quieren revelar.

Graba todo.

¿Cuántas veces tengo que decirle que no pierda el tiempo con dibujitos,

eh?

Ay, lo siento, de verdad, era un momento que estaba...

¡Que sigas grabando, te dije!

¿Pero por qué tengo que grabar los garabatos?

¿Cómo que grabatos, señorita?

L-Lombardi...

L-Lombardi...

¿Eh?

Uno no puede ir solo ni siquiera al baño.

Si adivino dónde están, porque no hay ninguna señal por ninguna parte.

Saliendo, vamos, izquierda.

Papá, cuando vuelvas nos vamos, por favor.

Pero mentira.

Izquierda.

Si no va a entrar aquí, no sé para qué coño estamos haciendo el paripé.

¿Y a ti qué te pasa?

Vos tenéis folla amigas.

¿Cómo?

Olvidadlo.

¿De dónde te has sacado eso de folla amiga?

No, lo he oído por ahí.

Y no es que a mí me interese, no, no.

Tan solo era mera curiosidad.

Elena.

Es que las mujeres de vuestra época son muy extrañas.

Elena me habla de folla amigos, de...

de compartir vídeos.

Pero es que en esta época se comparte todo para diez.

Tú por eso no tienes que preocuparte, Alonso.

Y para colmo, me ha dicho que tenemos que hablar.

Por eso sí tienes que preocuparte.

Esa frase no es anticipo de nada.

Bueno, lo sabes, ¿no?

Ya, ya lo intuía.

No.

Y además quiere que vayamos a hablar a un sitio...

¿Qué haces?

... bastante extraño.

¿Qué haces?

¿Qué haces?

¿Qué haces?

¿Qué estás haciendo?

Los ablados debe custodiar sus documentos importantes, ¿no?

De verdad tienes que llevar encima hasta el recibo de la luz.

Quiero saber vuestra opinión.

Y ahora quieres que lo toque.

Enséñamelo.

Bueno, un restaurante indú, es buen plan.

Mientras no te pases con el picante y te giñes encima...

¿Dónde están?

Perdón.

Las puertas, ¿dónde las tienen?

Aquí, pero están ocupadas.

Carrasco, Periañez y Olivares.

Oye, venga, amigos, que es para hoy, ¿eh?

¡Ay!

¡El café del bar!

¡Que me ha dado un apretón!

¿Pero qué se piensan?

¿Que soy pelotudo?

Sé perfectamente lo que está pasando acá.

Mira, al Lombardi este sí que le vendría bien una buena folla amiga para relajarse,

¿eh?

¿Me vais a explicar qué significa exactamente ese vocablo?

Si nos llamáis el de aquí, te lo explico yo.

¡No!

Lo siento, es que...

Es que mi padre no está muy bien.

Estaba mejorando, de verdad, ¿eh?

Lo que pasa es que de repente descubrí internet y volvió a empeorar porque empezó

a grabarlo todo, a colgarlo todo...

Una lástima.

Debería hablar con él para que olvide esa tontería de lo paranormal.

A usted le era más caso.

Bueno.

Vamos, hija.

A mí este tío me da un poco de pena, la verdad.

Pobre.

Cuando empezaba, hacía unos programas de misterio que estaban muy bien.

La Gartura de Jiménez del Oso.

Te quedabas completamente enganchado con la tele y con sus enigmas.

Las caras de Belmez, los fantasmas del reino Sofía, el palacio de Linares...

Molaba.

Es una pena que se le haya ido la olla justo cuando tiene razón.

Bueno...

A veces saber la verdad te puede volver loco.

Te veo preocupada.

Sí, lo estoy.

Parece mentira que un solo hombre y sus vídeos pueden poner el jaque al

ministerio.

¿Es solo por Lombardi?

Bueno, si quieres hablar, ya sabes que estoy aquí.

Gracias.

Pero no lo necesito.

¿Sabes una cosa, Amelia?

Que hay problemas que no se pueden resolver a solas.

Hola.

Ya se marchan.

Un café solo, por favor.

Menos mal.

Pues sí.

Gracias.

Bueno, pues...

Ya sabe dónde nos tiene para cualquier cosa que necesite.

No cante Victoria.

No soy de los que se rinden fácilmente.

Eh... bueno, pues nada, que gracias por todo y disculpe las molestias.

No, no se preocupe, no.

No tiene importancia.

¿No responde?

Después.

El móvil, por favor.

¿Me está usted pidiendo que le entregue mi móvil?

¿No le parece que eso está pasando de castaño oscuro?

Sonia, sacá la cámara y grábalo todo.

Que le voy a enseñar a nuestro anfitrión un souvenir de cuando me colé por una

puerta y aparecí en la batalla de Brunete, a cambio de que me enseñe los mensajes que

está recibiendo en el móvil.

Por favor, por favor, por favor.

Deme el móvil.

O lo mato usted, mato a mi hija y me suicido.

¿Y no puede alterar el orden y suicidarse usted primero?

Deme el puto móvil que pueda ver yo los mensajes.

Sonia, agárralo y léelo.

Eh...

Pone, ¿levantamos ya el cierre de las escaleras?

Repito, ¿levantamos código de seguridad?

No sabía.

Contesta que sí, por favor.

Lombardi no haga ninguna tontería.

Volvemos abajo.

Pero, papá, ¿qué haces?

Sonia, cállate en la boca y grábalo todo.

Nos haga el canchero.

¿Todo bien, jefe?

No.

Avise que volvemos a bajar y que va armado.

Sí, y apuntando a su hígado.

Así que avise de que nadie se interponga en nuestro camino.

Ay, hija santa.

Ernesto, tenemos un problema.

Amenazar a un funcionario del estado es un delito muy grave.

Sí, y en cambio destrozar la vida de alguien como yo sale gratis.

¡No bajemos!

Papá.

¿Qué?

Déjalo ya, por favor.

Hagaré caso a su hija, Lombardi.

Sonia, solo te pido que confíes en mí.

¿Otra vez?

Por una última vez.

Vale.

¡Bajemos!

Baja la pistola, Lombardi.

Bajen las usas ustedes o el señor Martí es hombre muerto.

Jeremia, de esta no salimos, papá.

Vamos.

¿Ves como ocultaban algo?

¿Desde cuándo en un departamento de obras públicas la gente va armada?

¡Bajen las pistolitas!

Y la barrera de seguridad de las escaleras.

¿Pero cómo sabe?

Ni se nos ocurra hacer caso a este loco.

Desactiven el telón.

Y bajen las pistolas.

Por fin alguien piensa con el bolcho.

Lo siento, no podía poner en riesgo su vida.

Maravilloso.

¡Vamos!

¡Prosiga!

¡Alguien lo reviento!

¡La reconcha de la lora!

¡La reconcha de la lora!

¡Vení!

Sonia.

Grabando todo.

¡Papá, papá!

¡Que me da el vértigo!

¡Que me da el vértigo!

Este pasillo me da buena onda.

Pero señor, no ve que aquí hace falta una censura.

Nadie la ha pensado.

Aparece un concurso.

¿A dónde nos llevarán a puerta 503?

O mejor dicho, ¿me grabás a la cara?

O mejor dicho, ¿a cuándo nos llevará?

Papá, que esto a mí me parecen trasteros.

Encontramos lo que buscábamos, estoy seguro.

Sí, es que tú siempre estás seguro.

¿Estabas seguro del Yeti de Baqueira Beret?

¿Estabas seguro de las apariciones marianas del Santiago Bernabéu?

¡No es lo mismo!

Acá tenés delante la demostración de que esto sí es verdad.

¿Pero qué demostración?

Papá, que estos son pasillos y puertas.

Es que no entiendo qué hago aquí.

Le tendría que haber hecho caso a mamá.

Todo el mundo se equivoca, incluso a tu madre.

Ah, es eso.

Todos estamos en tu contra, ¿no?

No te preocupes, te dejo a tu aire.

No, por favor, hija.

¿Qué vas a hacer?

¿Me vas a apuntar con la pistola también para que no me vaya?

¿Pero cómo te voy a apuntar, mi amor?

Se acabó.

Volvamos a mi despacho.

Ambos sabemos que si vuelvo a ese despacho estaré acabado definitivamente.

Nunca he sido amigo de Farolés.

Si no me acompaña, dispararé.

Papá, que te va a pegar un tiro.

Prefiero un tiro en el pecho que seguir viviendo en la vergüenza.

Camine.

No.

No va a disparar.

Hay secretos que tienen que seguir siéndolo.

Lo siento, Sonia.

Las balas son de fogueo, pero la culata es de verdad.

Vamos a seguir grabando, sobre todo ahora.

Después lo editamos, sin el golpe.

Vamos, vamos.

Vení.

¿Estás preparada?

¿Pero preparada para qué?

Para descubrir lo que hay detrás de esta puerta.

Mira, papá, ya puede ser la leche porque la acabas de liar parda con ese señor.

Joder.

¿Entendés, hija?

¿Por qué me quitaron el programa?

¿Pero qué?

¿Entender qué?

Acabamos de entrar por una puerta subterránea para salir directamente a un

campo.

Papá, que esto es lo que se hace ahora muchísimo.

Es la realidad virtual esa.

¿Sabes lo que te digo?

Que no sé cómo se hace, pero se hace.

Lo que no se hace es viajar en el tiempo, papá.

Eso no se hace.

Te equivocás, hija.

Esta es la prueba definitiva.

Tantos años clamando en el desierto.

Tanto sufrimiento.

Despreciado por los negacionistas de mis teorías.

Como Galileo Galilei.

¿Te estás comparando con Galileo Galilei?

Que ahora no me acuerdo de quién era, pero creo que era alguien muy importante.

Galileo era un señor que fue condenado por la Inquisición, porque nadie quiso mirar

en su telescopio y observar desde ahí que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al

revés.

Ah, sí, sí.

Mirá, hija.

Mirá con tus propios ojos.

Es pur si mueve.

¡Mirá, mirá, mirá, mirá, mirá!

¡Mirá!

¡Mirá!

¡Ah!

¿Y eso es 3D?

Papá, ¿eso es el efecto 3D?

Mira, mira, mira cómo se va acercando y se va viendo el píxel, papá.

Eso es como cuando vas al IMAX.

Pero en plan súper cutre.

¿3D?

¿Eh?

¡Volvamos!

Esperamos que la próxima puerta sea un poco más tranquila.

¿Pero qué próxima, papá?

Que no, que no voy a entrar en ninguna puerta más.

¿Grabaste el tipo de la lanza?

¡No!

¡No!

¡Es que me dio susto!

¡Pero vos sos boluda!

¡No!

No me podés dejar ahora.

Vamos a donde vos quieras, pero...

Tenemos que entrar en una de esas puertas y grabarlo todo.

Tenemos que salir acá.

Pues tú primero.

¿Pero esto qué es?

¿Tú no la venderías al ministerio?

No es el ministerio, hija.

No digas boludeces.

¿Ves?

Esta ropa no es de nuestro siglo.

Papá, esto es ropa vintage.

¿Qué es lo que compran los hipsters en Malasaña?

Oye, que no cojas eso, que no es tuyo y vale una pasta.

¡Vení!

¿Qué?

¿Qué haces?

¿Qué?

Agarro ropa para nosotros.

No podemos salir así.

Papá, esto no es mi talla.

Mejor, así puedes esconder la cámara.

Vamos.

No.

Es que es de chico.

Espere.

Parece que suena por ahí.

¡Vamos!

Dios mío.

No, levántese.

No se preocupe por mí.

Estoy bien solo.

Solo un poco mareado.

Hay que llevarlo al hospital.

No.

Ahora lo importante es lo suyo.

Hay que encontrar a Lombardi.

No podemos dejar a ese hombre sueldo con una cámara en la mano.

Ya habrá tiempo de ir a por él.

¡Que no, no!

Es urgente.

No sabemos lo que puedo hacer en el pasado ni...

ni en lo que puede cambiarlo.

¡Hay que encontrar a ese hombre ya!

¿Y?

¿Seguís sin creerme?

Papá, esto es un decorado.

Es un plató, que es que se nota el cartón piedra.

Sí.

Y hay un microteatro detrás de cada puerta.

Mira, te quiero mucho, hija.

Pero no saliste tan eséptica como tu mamá.

Papá, ¿sabes lo que es esto?

Como cuando montan el mercado medieval de Móstoles.

¿Te acuerdas?

Que lo montan en Navidad.

Pero vamos, que el de Móstoles está muchísimo más logrado.

¿Dónde va a parar?

Y la gente también es falsa, ¿no?

No, son figurantes.

Papá, este mendigo de la esquina te tengo visto.

Que este le he visto yo.

Me suena muchísimo de las series estas que hacen ahora de época, como Isabel o Águila

Roja o...

Que la barba es falsa, por favor.

Que es el típico mendigo que está siempre en todas partes.

Esto tiene que ser una cámara oculta...

o algo, pero...

Papá, no me digas que estamos viajando en el tiempo, de verdad.

Sí, estamos viajando en el tiempo.

¿Qué te he dicho que no me lo digas?

Vení conmigo.

Gracias.

Hemos desplegado el dispositivo de emergencia, pero no va a ser fácil dar con

él.

Puede estar en cualquier época.

Esperemos que las alarmas salten si algún hecho histórico se ve comprometido.

Velázquez, ¿cómo va el retrato robot?

Con prisa, no vamos a ninguna parte.

La prisa es mala, consejera.

Como dijo aquel, vísteme despacio que tengo prisa.

Poco a poco llegamos antes.

Verás que bastare de dicho se acabe de una vez.

¡Coño!

Vamos, por favor.

A cada minuto que esté en el pasado, Lombardi se vuelve más peligroso.

Si me miráis, tardo más.

Yo con esto ya tengo suficiente para atrapar a este rufián.

Falta el sombreado.

Está bien así, hombre.

A la vuelta lo coloreas a tu gusto.

¿Colorear un carboncilla?

Julián, os tengo en alta estima.

No cambiemos eso.

Hágalo llegar a todos los ministerios.

¿Y nosotros?

Aquí están sus destinos.

No hace falta que les diga que esta no es una misión normal.

El ministerio se juega su pasado y su futuro.

Vamos a ver, vamos a ver.

Toscanelli.

¿Toscanelli?

Sí, Toscanelli.

Marco Polo.

Marco Polo.

También ellos estaban equivocados.

También ellos serían objeto de vuestras burlas.

El viaje se puede hacer.

Es posible.

Confiad en mí.

Estos estúpidos no saben con quién están tratando.

¿Qué sabréis vosotros de rutas marítimas si no habéis subido a un barco en vuestras

vidas?

¿Se puede llegar a Oriente siguiendo una ruta hacia el oeste?

Bastante será si hoy encuentran la ruta hacia la cama.

¡Ya basta!

¡No está loco!

Papá, por favor.

Este hombre tiene razón.

Y algún día se van a tragar sus burlas.

Tienen delante al descubridor de un nuevo mundo.

Bueno, sin exagerar, yo no...

¡Otro loco!

¡Una ronda para los dos iluminados!

¡Ya, ya, ya, ya!

¡Ya, ya, ya!

¿La ves a donde vayas o qué?

¡Escuchen todos!

Vamos a ver, ¿qué tenemos acá?

¡Un huevo!

¡Es un huevo!

¡Un simple huevo!

¿Lo ven, no?

Si pongo de pie este huevo, ¿se van a dejar de reír?

¡Eso es imposible!

¡Un huevo de pie!

¡Imposible!

¿Qué, no?

Es imposible, ¿no?

¡Increíble!

Y la tontuna esta del huevo, ¿qué tiene que ver con lo otro?

Bueno, que nada es imposible.

Sí, sí.

Dadme un huevo, que ya he visto vuestro truco.

Claro, esa es la cuestión.

Copiar es fácil.

Hacer algo por primera vez, eso es lo difícil.

Justo lo que había pensado yo, pero no me atreví a interrumpir.

Señores, tienen delante un pionero.

Un respeto para él.

¡Pártense!

¡Venga, va!

¡Pártense!

Locos.

Disculpe mi atrevimiento, pero me gustaría saber el nombre de la única persona

ilustrada de esta taberna poblada de ignorantes.

Soy Sebastián Lombardi.

¿Lombardi?

Vaya, ¿y ese nombre de dónde procede?

De Buenos Aires.

¿De dónde?

Buenos Aires.

Está entre Burgos y Ávila.

Bien.

Encantado.

Yo soy Colón.

Cristóbal Colón.

Todavía no hay nada.

Nada.

Sí, ¿qué hay?

De acuerdo.

¿Se sabe algo de la patrulla?

Sí.

Solo les queda ir a 1992.

Hasta ahora no han encontrado nada.

Es como buscar una aguja en un pájaro.

¿Dónde estás, Lombardi?

No las tengo todas conmigo con los reyes católicos.

La verdad, este viaje requiere mucho gasto.

Y sus oraciones, su dinero, son para la reconquista de Granada.

Así que...

Tal vez, Fernando, no sea tan fácil de convencer.

Vos tenés que hablarle, Isabel, de todos los indios que se pueden hacer

tan católicos como ella.

Y tampoco te sigues con Oriente.

Vos dejate llevar por el viaje y a ver a dónde llegás.

Que lo mismo no es Oriente.

Es buena idea esa de las conversiones.

Sí, señor.

No se me había ocurrido.

Sí.

Vos le tenés que comentar que tu principal objetivo es evangelizar a todo lo que se

mueva.

Y ya vas a ver cómo te pone tres caravelas.

No, no, tres no.

No, no, no.

Yo había pensado en cuatro.

Bueno, obvio.

Vos le pedís cuatro para que te dé tres.

Así negocio yo con las televisiones privadas.

Papá, igual estás bebiendo demasiado, ¿no?

¿Y qué?

Estoy muy a gusto con mi amigo.

Al fin y al cabo, sos como yo.

¿Y cómo sois vos?

¿Yo?

Un adelantado a mi época.

Como vos.

Bueno, quizás yo un poco más que vos.

Por eso nos pasa lo que nos pasa.

A mí también me trataron de tarado.

Hasta mi propia hija se avergonzaba de mí.

Ay, pero ya no.

Ya no.

Bueno, me alegro mucho de escuchar eso.

Y más si se lo contás también a tu mamá.

¿Y me grabás un poquito más a mí?

Que estás todo el tiempo con Colón.

Pero es que esto has visto como habla.

Papá, que es que a ti te tengo muy visto, pero es que este señor...

Sí, sí, sí.

Yo...

Yo voy a acostarme.

Mañana, mañana me espera un largo viaje.

Debo partir hacia Alcalá de Henares y...

Tengo que dejar a mi hijo con mi familia.

Si me disculpan...

¿Y si voy con vos?

No, papá, no.

Y deja ya de beber.

No vas...

Alcalá de Fisch.

Alcalá, a las Indias, a Oriente, al Infinito y más allá.

No quiere más vino.

Vos necesitás un agente, un representante.

Vos vas a ver como a mí no me cuesta nada hablar con Isabel sobre tu presente.

No, no, no.

Con la reina hablo yo.

Pero por favor, dejá el storytelling a un profesional.

Un Swing Tonic, por favor.

¿Eh?

¿Habéis visto a este hombre?

Si no lo ha visto Curro, no lo ha visto nadie.

¿Qué haces?

Es inútil.

No los vamos a encontrar.

Aunque sepamos la puerta que han cogido, han tenido tiempo de sobra para escapar.

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¿Dónde está el gabacito?

Señores, vamos Arturo.

Hito, hito, hito.

¿Dónde está el gabacito?

Lo siento, caballero, lo siento.

Eso.

Vamos a llamarnos bien.

Maestro.

¿Qué?

¿Tú me entiendes, no?

Vamos a llamarnos bien.

Venga.

Sigue, sigue.

Mira el gabacito.

Por lo pronto no debemos distraernos con juegos de azar.

No es azar, es atención.

Azar es lo que estamos haciendo nosotros, intentando encontrarlo por casualidad.

Así no vamos a conseguir nada.

¿Qué?

¿Quién?

Está en el de enmedio.

Levanta, levanta.

¡Oh!

Que avancéle, que avancéle.

Mira, el gabancito va a instalar.

Ahí, caballero.

Moni, moni, moni.

Venga, ¿qué?

Y siga jugando, siga jugando.

No pasa nada.

Una vez al...

No puede ser.

Eh, que esos verduros son míos, eh.

Que yo no lo he obligado al que iría a jugar, que ha jugado porque ha querido.

Conoce a esta persona.

Se está casi andando de mí.

Yo no tendré muchos estudios, pero sé quién es descubrido de América.

Hasta ahí llego.

Deme mi billete y váyanse a pitorrearse de su puñetera madre al pabellón del EPE.

O se valía, eh.

Te lo cambio por esto.

¿Qué es lo que es?

¿Qué es lo que es?

A ver...

La booty.

Olé.

No se lo va a creer.

Ah, pues sí que es increíble, sí.

No se ha gastado todas las dietas.

Esto sí que es una novedad, eh.

Es Lombardi.

¿No lo ves?

Ya.

¿Qué tiene de raro que en un billete aparezca el descubridor de América?

¿Pero desde cuándo es Lombardi el descubridor de América?

Desde el 12 de octubre de 1492.

¿Y Colón?

El del detergente.

Bueno, ya vale.

Ya está bien de cachondeo, eh.

No están bromeando.

Mirad.

Lombardi ha cambiado la historia.

Solo nosotros percibimos la alteración porque estábamos de viaje en otro tiempo.

Entonces la gente que se queda en el presente no se entera del cambiazo.

Lo asumen como realidad indiscutible.

Supongamos que tienen razón.

Que ese Lombardi no es el hombre más importante del siglo XV, sino un

telepredicador que ha viajado en el tiempo.

¿Y que Nueva Lombardía se llama en realidad Colombia?

Que ya es mucho suponer.

Si eso es así, ¿por qué no ha saltado ninguna alarma?

Porque ese cambio temporal no ha tenido ningún aviso.

Usted nos explicó que no todas las puertas tienen funcionarios del ministerio.

El número de funcionarios fue lo primero que se recortó hace cinco años.

Pero si hallamos una puerta que nos lleve directamente al siglo XV y que no esté

vigilada, allí encontraremos a Lombardi y a su hija.

Y a Colón también.

¿Y de dónde es ese Colón del que tanto hablan?

Es un misterio.

Algunos dicen que es genovés, otros gallego, otros catalano.

El origen de Lombardi también es un misterio.

Lombardi es argentino.

Pero ¿cómo va a ser argentino desde descubrir América?

Aquí.

La Rábida, 1485.

Aquí es donde Colón llegó con su hijo desde Portugal.

Empezaremos a investigar ahí.

Pero si América se descubrió en 1492...

Son solo siete años.

Más fácil.

En marcha.

Un momento.

Si no ha saltado ninguna alarma, ¿por qué hemos de fiarnos de lo que nos

cuentan?

Porque nosotros somos la alarma.

O sea que ese tal Colón fue quien lombardizó América.

Debe jurarme que no revelará nadie lo que va a haber.

Ni siquiera a su hija.

Lo juro por Diego Armando Maradona.

¿Quién es?

¿Un santo?

No, más que eso.

En la mano de Dios.

Bien.

Pues por la mano de Dios.

¿Quién no ha visto esto?

Este mapa me lo entregó un viejo marino de Lequeitio.

Su barco persiguió la ballena más allá del golfo de Vizcaya.

Se fue a la deriva.

Él y sus compañeros pensaban que iban a caer al abismo.

Que el mar se iba a terminar.

Pero no.

Amistaron tierra.

Eh, ¿no le parece un descubrimiento sorprendente?

¿El qué?

¿Cómo que el qué?

Pues todo.

Que la tierra no sea plana, por ejemplo.

Ah, claro, claro, claro, claro.

Que la tierra redonda.

¡Estupefanto me quedé!

Por favor, le pido a Colón que modere este tipo de sorpresas porque ya no estoy por

estos oponcios.

Continúe, por favor, siga sorprendiéndome.

Pues estoy seguro que el marino vasco dibujó las Indias.

Donde las casas tienen sus techos de oro.

Claro, pero si la tierra es redonda, quizás, digo, quizás, lo que vio ese

marinero es un nuevo continente.

¿Cómo que un nuevo contin...

¿Pero qué?

No, hombre, no.

Es imposible.

Mi ruta es un atajo hacia las Indias.

Es una ruta alternativa.

Ningún mapa habla de otro continente.

Está bien, ya lo vamos a ir hablando poco a poco.

Vos dejate aconsejar, ¿eh?

¿Qué?

Te cambié la cara.

¿Qué pasa?

Debo contaros algo muy importante.

¿Qué?

Si decís ayudarme, podéis correr un grave peligro.

¿Por?

Porque los portugueses conocen mi proyecto, tienen espías en Castilla.

No sería de extrañar que el rey Joao haya enviado hombres a buscarme.

No, pero los portugueses no te van a encontrar.

¿No?

¿Cómo puede estar tan seguro?

No, no es que estés seguro, es que lo sé.

Ya.

¿Qué es eso?

¿Es un pequeño cañón?

Más o menos.

No había visto nunca un cañón tan pequeño la pólvora que la lleva dentro.

Esto es inofensivo.

Conozco lo que puede hacer la pólvora, querido amigo, y es de todo menos

inofensivo.

No, mira, mira, mira.

Sonia, ¿podés venir un momento?

Bien.

¿Te vas a estar quieto ya con la pistolita?

Papá, de verdad, pareces un niño pequeño.

Es un arma mágica, es...

Es un arma mágica.

Por lo menos va a servir para asustar a los portugueses, si es que aparecen.

¿Qué portugueses?

Pues conmigo lo ha conseguido.

Desde luego que sí.

Pero ese es un tipo sensible.

Se nota que sos...

¿Dónde naciste?

Yo, pues...

Yo nací en...

Te dos o no paí.

Disculpen.

Tengo que atender mis deberes de padre.

Buenas noches.

Ya tendré oportunidad de preguntárselo durante el viaje.

Papá, tú no vas a ir a ningún lado.

Que no, que tú estás mal de la cabeza.

Que no vas a ir a hacer ningún viaje.

¿Tu madre no decía que yo era un perdedor?

Bueno, que se vaya enterando que voy a descubrir a Argentina.

Ay, sí.

Echa que la siesta, papá.

Vamos a preguntarle al tabarnero.

Hola.

¿Quién tiene el retrato de Lombardi?

Lombardi ha estado aquí.

Y Colón me imagino que también.

¿Cómo lo sabes?

Siempre os estáis metiendo conmigo con que no sé quién es Terminator o Antonio

Bandera o Paquito de la Calzada.

Chiquito, chiquito de la calzada.

Bueno, da igual.

Para una vez que puedo, dejadme demostrar mis conocimientos.

Está bien, pero ¿cómo sabes que han estado aquí?

¿Habéis oído hablar del huevo de Colón?

¡Dale tú, venga!

Sí, pero es una leyenda.

En mi época era bien conocido, os lo aseguro.

Dame eso.

¡Vamos!

Buenas.

Yo creía que lo del huevo de Colón era otra cosa.

¿El qué?

Nada, está igual.

Está en el monasterio, vamos.

¡Vamos!

¡Vamos!

Pero, papá, ¿qué más necesitas?

Está todo grabado.

¡Volvamos ya, por favor!

Tenías razón, Sonia.

¿Y de qué te sirve tener razón si no quieres volver?

Llevo ocho años preguntándome por qué no me quedé en aquella puerta del pasado.

¿Sabés lo que son ocho años todos los días haciéndome la misma pregunta?

Ahora tengo que llegar hasta el final.

Bueno, pues yo no me quiero quedar aquí.

No.

Vos vas a volver.

Papá.

Tenés que contar a todo el mundo lo que descubrimos.

Sobre todo a tu madre.

Lo colgás en internet y que todo el mundo sepa la verdad.

A tu madre se lo pones también.

Se lo pones vos porque ella no se maneja bien con el ordenador.

O mejor, primero se lo das a ella y después, en todo caso, se cuelgue en

internet.

¿Y por qué no vienes tú conmigo y se lo enseñas tú a mamá?

No, mi amor, yo no me puedo ir con vos.

¿Sabes lo que voy a ver con Colón?

Un nuevo mundo.

Pero es que para mí esto también ha sido nuevo.

¿El qué?

Pues, estar contigo y creer en ti, hacer cosas a tu lado.

Ay, no llores.

Si no lloro.

Sí, estás llorando.

Reconocelo.

Es bueno desahogarse, pero deberías estar feliz de que tu padre pase a la historia.

Ya, pero es que yo quiero tener un padre.

Mi padre pase a la historia.

Vení, corre.

Colégale en internet y decíle a tu madre que no la culpo.

A todos nos hubiera pasado lo mismo.

Bueno, quizás yo le hubiera dado un voto de confianza a tu madre y no me hubiera

ido con el primer guacho que...

Ay, bueno, basta.

Adiós.

Hija, pero no te vayas así.

Dale un beso a tu papá.

O por lo menos decirle a uno de esos curas que me traiga agua caliente.

Hay que vigilar toda la salida del monasterio.

No se puede escapar de esta.

Por favor, me tienen que ayudar.

Mi padre está en peligro.

Él es el amigo de Cristóbal Colón.

¿Dónde está escondido Cristóbal Colón?

¿Y quién es?

El agua para su baño, señor.

Ah, ya era hora.

Espero que con lo que tardaron el agua sea caliente.

En efecto, es el hereje que andábamos buscando.

Ya ve cómo ha reaccionado al agua.

Debo de avisar a don Cristóbal.

El hereje vino con él.

Quizás hay que prevenirle.

No se preocupe.

Nosotros nos ocupamos.

Gracias.

Hasta luego.

¡Alto disparo!

Don Adame, soy imbécil.

Salvador ya nos dijo que era falsa.

Dejen que me vaya.

Juro que no voy a decir nada.

No quiero volver a nuestro tiempo.

Quiero ir a América.

A América vais a ir del mandoble que os voy a soltar.

Ya lo tengo.

Podemos irnos.

A ver, espera.

La tarjeta de memoria no está.

Dejen que me pase y les digo dónde está.

¿Os creéis en disposición de hacer tratos?

Os voy a decir lo que vamos a hacer.

Nos vais a dar la tarjeta y vais a venir con nosotros.

Si no la tiene aquí, la tendrá su hija.

Sonia volvió a casa.

Eso no puede ni hacer nada.

Callarte la boca.

Eso sí que podemos hacer.

Buena idea la del bozal.

Aprovecha.

No creo que vuelvas a ver un argentino tanto tiempo callado.

He aprendido muchas cosas en esta misión.

Argentinos, follamigos...

¡Alto ahí!

¿Dónde creen que van?

Bueno, don Cristóbal, echa las presentaciones y yo me retiro.

¿Qué haces?

¿Qué es Colón?

Sé quiénes son ustedes.

No buscan herejes.

Me buscan a mí.

¿Qué pasa?

¿Acaso son mudos?

Hablen portugueses del demonio.

Eh...

Buenas noches.

De buenas nada.

¿Quiénes son ustedes?

¿Por qué quieren llevarse a este buen hombre?

Somos Cristiano y Ronaldo.

Eh...

¿No son mercenarios del rey Joao?

No, no, no, no, no.

Somos comerciantes de toallas.

Iba callao.

Eh... ¿Quién es usted?

Eh...

Es Ronaldinha.

Ronaldinha da Silva Mourinho.

Cantafados.

Y nos ayuda con las exportaciones.

Vaya.

Ya por un momento creí que me estaban tomando el pelo.

Pero he vivido muchos años en Portugal.

Y ahora sé que me lo están tomando por completo.

¿Cree que con ese juguetito va a asustarme?

Eh...

Venga.

Dispare.

Adelante.

Buenas noches.

Buenas noches.

Vaya, ya sé.

Este no es un lugar seguro.

Hay unos hombres que no son de fiar.

¿Qué venís buscando?

¡Papá!

¡Papá!

No es un cargo levar.

Esto vao Colombo.

Lo siento, pero lo hemos encontrado a nosotros primero.

Si quieres salir de aquí con vida, síganos la corriente.

Queremos saber qué van a hacer con él.

Lo mismo que ibas a hacer vosotros.

Matarlo y quitarle el mapa.

Justo.

Justo eso, sí, sí.

Así que podéis iros que ya nos encargamos.

Matadle.

Mas nosotros nos llevamos el mapa.

Ni hablar.

Si no hay mapa, no hay menina.

¡Papá!

¡Papá!

¿Qué pasa con él?

¿Quién es?

Suéltelo.

Queremos oír qué tiene que decir.

Oiga, no tenemos suficiente follón ya.

Por favor.

Por favor.

Por favor.

Tranquilo, tranquilo.

Tranquilo.

Tranquila, hija.

Tu padre va a arreglar esto.

Colón, entrégales el mapa.

Que no le hagan daño.

Lo siento por su hija, pero yo... yo no tengo ningún mapa.

¿Qué?

¡Papá, por favor!

¡Vas a dejar que la maten!

Por favor, voy a ser todas las que ustedes quieran.

Pero salven a mi hija.

Voy a volver, no voy a contar nada.

Les voy a dar la tarjeta, pero por favor hagan algo.

Está bien, está bien.

Les daremos el mapa.

Dalo por ahí, Ivo.

Confíenme.

Ronaldo, el mapa.

¿Qué mapa?

El mapa, el mapa.

El del palacio de las Indias.

El mapa, el mapa.

¿Pero qué haces?

Tranquila, tranquila.

Ahí está.

Cógelo, cógelo.

Háselo.

¿Qué clase de pergamino es este?

Es que es un papel que procede de las Indias y por eso lo más seguro es que no

lo hayan visto nunca.

¿Este palacio?

El palacio del emperador de allí.

Cheque Gourmet.

¿Me hiciste en un mapa?

Darle la vuelta y lo veréis.

Al revés, al revés.

Ahí, ahí.

Lavapiés.

Lavapiés, lavapiés, lavapiés, que es la ruta alternativa la que pasa por el océano

de Antón Martín, directa y sin transbordos.

Estudaremos el mapa.

Ahora maté a Columbus.

Los Martínez siempre cumplimos nuestras promesas.

¿Y eso qué es?

¿Esto?

¿Una pistolilla?

¿Qué va a ser?

Un arcabuz pequeño.

¿Procedo?

No, no, no.

Sí, sí.

No, no, no.

No, no, no.

No.

No veo sangre.

No acredito.

Es una arma.

Esto revienta a las personas por dentro.

¿Queréis probar la mía?

Un momento, almirante, un momento.

¿Almirante?

Pues no me suena mal, la verdad.

¿Puedo pedírselo a Isabel y Fernando, si consigo convencerles?

Estoy segura de que lo conseguirá.

Son un grupo curioso.

Sí, está claro que no son portugueses ni son cazadores de herejes.

¿Son cómicos?

No, no.

Somos más bien folla amigos.

Bien.

No, no sé lo que significa.

Pero lo cierto es que os debo la vida y mi amigo también.

Podemos ir juntos a ver a los reyes, si quieres.

Mi deber es quedarme con mi hija.

Tengo una deuda pendiente con ella y con esta gente.

Y sobre todo con mi hija.

He seguido tu consejo y he enviado a mi hermano a Francia y carta a Inglaterra.

Isabel y Fernando no permitirán que otros reinos se les adelante.

En alta mar, el sol aprieta.

Con esto avista las tierras sin problema.

Vaya.

Gracias.

Bien.

Pues me voy...

por ahí.

Ah, Cristóbal, una última cosa.

¿De dónde son?

De Génova, Catalán...

Hay enigmas que es mejor no desvelar.

Qué poca fascinación por el misterio tienen ustedes, Lombardín.

El consejo que le ha dado a Colón.

Lo de ponérselos es a los reyes.

Los reyes son como las televisiones.

Te quieren para que no te tengan los demás.

¿Pero eso sirve para otros menesteres?

Funciona con todo.

Los celos siempre dan resultado.

Vamos.

Sí.

La tarjeta.

No, no, por favor, un momento.

No, hace falta destruir las imágenes.

Papá, da igual, déjalo.

Olvídate ya de esto, ya está.

No, no, no.

Ya está no, ya está no.

Allá hay oro puro.

Y la tarjeta de 200 gigas.

¿Pretende hacerme creer que no lo va a colgar en internet?

No me pueden quitar de la cabeza lo que vi allá abajo.

No.

Lo que queremos es que nos ayude a protegerlo.

Nos vendría muy bien que un programa de televisión se inventara sucesos

paranormales para que nadie se fije en nosotros.

¿Y volver a parecer un loco?

No.

¿Papá?

¿Papá?

¿Qué da igual?

¿Qué más da?

¿Qué más da?

Tú siempre has querido formar parte de algo como eso, ¿no?

Y a mí me vendría de miedo tener trabajo.

Cuando empezamos.

Bueno.

Amigos, regresa su show favorito.

Regresa Tiempo de lo Oculto.

Y volvemos con una revelación que dejará atónitos a nuestros queridos televidentes.

Hoy les daremos datos precisos que desvelan que la presentadora de

informativos, Ana Blanco, tiene varios clones idénticos.

Esta noche, en Tiempo de lo Oculto.

No se lo pierdo.

Os dejo.

El Palacio de las Indias, ¿o qué?

Sí.

Espero que los portugueses no estén cenando allí.

Sí.

Vamos.

¿Una cita?

Sí.

Anulso está enamorado.

¿No te habías dado cuenta?

No.

Pero bueno, yo no soy buena con estas cosas.

De hecho, soy un desastre.

¿Ya te vas?

Sí.

Hasta mañana.

Ponme otra cerveza cuando puedas.

Y que por eso Ana Blanco está en el telediario de la 1, en el de la 2,

en el del fin de semana, en una conexión con Bruselas, porque tiene clones y está

multiplicada.

Y por eso no envejece, porque las sacan a todas de un molde que hicieron en el 87.

Mira, de verdad, una risa con el Lombardi este es lo más divertido que hay en la

tele.

Bueno, basta ya de hablar de ese pazguato, ¿no?

Yo... yo he venido aquí a... a hablar de cosas más importantes.

¿No querrás cortar?

Porque si vas a cortar, me pido antes un lasi que me encanta.

¿Cortar?

Ver conmigo, Alonso, que a veces siento que te tengo que enseñar a hablar en

castellano.

No, no quiero cortar, ni romper, ni dejaros de ver.

Par diez.

Par diez.

Eso me ha gustado más que cuando has dicho pazguato.

Para vos todo es una broma, ¿no?

Muy bien.

Pues he estado pensando en la conversación del otro día, lo de ver a otras personas.

Y creo que no solo podemos, sino que debemos hacerlo.

¿Ah, sí?

Sí, sí, sí, sí.

Yo, por mi parte, ya tengo una cita para el jueves que viene.

Sí.

Con una... con una folla amiga inglesa.

Y el viernes con una francesa.

Mira, qué bien.

Muy europeo todo.

Sí.

Sí, así me gusta, que hablemos de estas cosas para que luego no haya confusiones.

Yo, en cambio, soy más de producto español.

Un canario.

Un extremeño.

Un vasco.

Con todos esos hombres tan instita.

Pide el pollo tica, que está buenísimo.

Bueno, basta ya.

Bueno, pues pedimos otra cosa.

Es mentira lo de mis otros encuentros.

Yo no quiero ver a nadie y no quiero que vos veáis a nadie tampoco.

¿Y por qué me has mentido?

Pues porque un amigo, bueno, un... una persona, me...

me comentó que para conseguir algo de otra persona, pues antes tenías que darle

celos.

Mira, Alonso.

Lo primero, ese consejo es una mierda.

Y lo segundo, ¿qué es lo que quieres conseguir tú de mí?

¿Yo?

Lo que quiero es estar...

estar contigo.

No quiero que veamos a otras personas.

Aunque ya seamos mayorcitos.

Elena, yo lo que quiero es que nos pongamos una etiqueta.

¿No tenéis nada que decir?

Sí.

Que decir lo que piensas es un buen comienzo.

Un buen comienzo de no sé qué, pero un buen comienzo.

¿Cómo era el pollo ese?

Tica.

Pollo tica, madre mía.

Madre mía, madre mía.

Ernesto, ¿usted sabe por qué nos alegramos en las bodas y lloramos en los funerales?

Porque no somos la persona involucrada.

¡Qué barbaridad!

Vaya morla.

Hortigosa, macho.

Que si no me pongo delante del Miura, mañana no hay boda.

¿Qué te pasa con Elena?

Nah.

Con lo guapas que estáis, vais a romper más de un corazón.

Mira la a ella, qué escotazo.

A mí me vendría muy bien echarle una canita al aire, la verdad.

Prenda más inútil, por Dios.

Joder, Hortigosa, solo que si te ocurre casarte en un castillo.

Sí, y menos mal que no era el de Huesca.

El señor de este castillo se enamoró de una joven llamada Constanza.

Pero ella estaba enamorada de un joven pastor.

Vaya pedaza de rubia, anda que presentas, ¿eh?

Vamos.

Oye, ¿qué tal acabaste?

Disculpa, disculpa.

Disculpa, disculpa.

Disculpa, disculpa.

Yo estoy impresentable.

En todos los bodas hay un gilipollas.

¿Os mola el castillo o qué?

Es de mi criado.

Hombre, por fin ha llegado.

Qué bien nos han puesto juntos.

Oh, qué ilusión.

Soy la nueva enlace de presidencia con este ministerio.

¿Pero qué ocurrió con la dama?

Se suicidó tirándose por la almena.

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