All language subtitles for El Ministerio del Tiempo 02x10 Separadas en el tiempo

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Original subtitles

1734.

Allá vamos.

Irene Velázquez se encuentra en 1734 investigando lo que parecía ser el robo

del cuadro.

Pero tenemos motivos para pensar que se trata de un golpe organizado a gran escala

para desvalijar el Alcázar de Madrid.

Noche tras noche, alguien está sustituyendo los originales por copias que

se quemarán en el incendio sin dejar rastro.

Hola, soy Elena, la abogada.

¿Te acuerdas de mí?

Sí, sí, me acuerdo de vos.

De ti.

De ti, de ti.

Quería darte un regalo por tu santo.

Es solo un detalle.

Gracias por no contarle nada a mi madre.

Majestad, el rey ya ha escapado.

¡Otra vez!

¡Corra!

¡Felipe, por Dios!

¡Tengo hambre!

Lo único que necesito es hacer feliz a mi esposo para yo poder seguir gobernando.

La radiación me está matando.

Eres lo más raro que me he encontrado en mi vida, Alonso.

Y me gustaría saber más de ti.

Quedan solo dos zonas con cuadros en el Alcázar.

Hay que interceptar a uno de ellos sin que los demás se enteren.

Aquí Amelia, en posición.

Alonso, Julián, prevenidos.

Me ha apretado el gatillo.

Los hombres de Tarrago escapan, repito, escapan.

Quiero acabar con Darro.

Y le ofrezco la cabeza de Ferguson en bandeja.

Demasiado bonito para ser cierto.

No destruya las obras originales del Alcázar.

Quiero que se queden aquí, en el ministerio, bajo su custodia.

¿Qué voy a decir ahora yo a los compradores?

Ningún negocio vale más que la vida de un ser humano.

Hijo de puta.

Será mejor que cuando despierten mis padres no sigas en casa.

A ver chicos, escuchadme.

Esta señora de aquí es Clara Campoamor.

¿Sabéis quién fue?

No.

Bueno, pues lo vais a saber ahora mismo.

Clara Campoamor fue una política madrileña que defendió los derechos de la mujer.

Su trabajo fue fundamental para que las mujeres pudieran votar en España.

¿Las mujeres no podían votar?

No, durante mucho tiempo no.

¿Y por qué?

Pues porque desde que el mundo es mundo, el hombre siempre ha estado más cómodo

tomando las decisiones solo mientras la mujer hacía la comida en casa.

Mi madre cocina en casa porque a mi padre se le quema todo.

Pues mira, gracias a mujeres como ella, tu madre puede votar y hacer muchas más

cosas aparte de cocinar.

Y ya puestos debería decirle a tu padre que se compre un libro de cocina.

Clara Campoamor fue una mujer muy moderna que pensaba que en la vida todo era cosa

de dos, de hombres y de mujeres.

Tanto en el hogar, como en el trabajo, como en la política.

Todo menos una cosa que solo pueden hacer las mujeres.

Parir.

Exacto.

¿Tenéis alguna duda?

No.

Mira, Kevin, así podréis rellenar el cuestionario más fácilmente.

¿De acuerdo?

Podéis hacerlo en parejas.

Oye, lo siento, de verdad.

Perdona la interrupción, pero no he podido evitar escucharte.

No, no, tranquila.

Creo que también admiras a Clara Campoamor.

Sí.

A ella y a todas las mujeres que luchan por su libertad y por sus derechos.

Irene Larra.

Julia.

Julia Nazani.

Encantada.

Profe, ¿de qué año son estas fotos?

De 1930.

Si son tan viejas, ¿por qué usted sale en esa foto?

La verdad es que es exactamente igual que tú.

No puede ser, no sé, tu bisabuela o alguien cercano.

Muchas gracias.

Me tengo que ir, tengo que llevar a los niños al cole.

¿Quieres que te acompañe?

No, no, no, que va.

Estoy bien, de verdad.

Julia, mira.

Toma mi tarjeta.

No nos conocemos de nada, pero si te vuelve a pasar algo parecido y necesitas

ayuda...

¿Eres psicóloga?

No, pero se me da bien escuchar.

Sé que las pesadillas hay que vivirlas a solas.

Pero a veces está bien compartirlas.

Gracias.

¡Adelante!

Tienes visita.

Es Enriqueta.

¿Enriqueta?

¿Qué quiere?

No lo sé, hablar contigo.

Pero no lo entiendo.

Desaparece de repente, ahora vuelve.

¿No me habías dicho que se había ido a Sanfelio a cuidar de su madre?

Sí.

Pues espero que no quiera dinero.

Porque tal y como le van los negocios a tu padre es lo que nos faltaba.

Enriqueta.

¿Qué haces aquí?

¿Te pasa algo?

Señorita Amelia, necesito hablar con usted un momento.

A solas.

¿Qué pasa, chavales?

Esta mañana me he levantado, he meado mucho, además, y me he preguntado,

oye, con la de chorradas que haces tú durante el día, ¿cómo es que nunca has

hecho un unboxing?

Si no sabéis lo que es un unboxing, ya os estáis largando porque sois

demasiado viejos para estar viendo esto.

Que no, hombre, no, que es broma.

A ver, yo lo explico.

Un unboxing es, básicamente, abrir una caja de algo que te acabes de comprar y lo

enseñas por internet.

Yo, como no me he comprado nada, he cogido las bolsas de la compra de mi

abuela.

Ya sé que algunos de vosotros me vais a decir que esto no se llama unboxing,

que se llama haul.

Pues yo le llamo como me sale de los huevos.

Vamos a empezar.

Mira, una lata de berberechos.

¿Ves?

Pone, de 60 a 80 unidades, peso escurrido 64 gramos, al natural.

Ya se me ha colado la gata.

Claro, al oler los berberechos.

Garra justiciera, ¿cuántas veces te he dicho que no entre sin llamar?

Coño, angustias.

Qué susto me ha dado.

Me tengo que ir.

Hasta la próxima.

Saludos de Nexus 6.

¿Es él?

Sí que se le da un aire, sí.

No, no es él.

Yo estaba buscando un poco de información, documentándome un poco.

Pues es claradito.

Mira, angustias.

Se lo voy a dejar muy claro.

Sí, jefe.

Sí, enseguida voy.

Déjeme pasar, por favor.

¿Qué coño será esto del Nexus 6?

Es Julia, estoy convencida.

En otra época y sin aparente conocimiento de los viajes por el tiempo.

Sí, así es.

Bueno, o eso dice ella.

Esa chica no tiene ni idea de lo que está ocurriendo, estoy segura de ello.

Las sin sombrero.

¿Las conoce?

Mal su secretario sería de este ministerio si no supiera quiénes eran.

Las mujeres de la generación del 27.

Las mismas, completamente olvidadas por la historia.

Por exiliadas tras la guerra y por ser mujeres.

Margarita Manso, Maruja Mayo, Rosa Chacel, María Zambrano, María Teresa León.

Las llamaban la sin sombrero porque, como signo de rebeldía, una vez cruzaron

la Puerta del Sol sin el sombrero puesto, como era costumbre en las clases altas.

La intensigencia no solo es propia de mi época.

No, no lo es.

¿Cuál es su plano?

Investigar quién es la chica de la foto.

Muy bien.

Así sabremos de una vez si era ella o una antepasada sin más.

Muy bien, pues, me pongo a ello.

Yo haré que vigilen a la profesora.

Cualquier precaución es poca.

Sobre todo con Irene, ¿verdad?

La veo muy ilusionada con esta emisión y no sería la primera vez que mezcla lo

personal con lo profesional.

Correcto.

Pero al final, ¿quién no lo hace en este ministerio?

El que esté libre de pecado.

Que tire la primera piedra, ¿no?

Claro.

¿Me has seguido el ministerio?

Sí, pero usted, esté tranquila, que no le he dicho nada a nadie.

¡Que esté tranquila!

Has viajado por el tiempo.

Sí.

Y he cometido un gran error.

Cogí prestado su librito, el de las puertas.

Y he descubierto algo terrible.

De mayor voy a ser una persona mala.

Muy mala.

Como de mala.

¿Quién ha dejado esto abierto?

¿Quién ha sido?

Julita?

¿Has sido tú?

¿Tú?

Seguro que sí.

Siempre has sido la más desobediente.

¡Ven aquí ahora mismo!

Cariño, ¿dónde estás?

¿Jolita?

¿Sal?

Para que pueda verte, bonita.

¿Qué pasa?

No estoy enfadada.

Te lo prometo.

¡Ay!

¡Ahí estás!

Ven aquí, cariño.

Ven aquí conmigo.

¿Cuántas veces te he dicho que no se abren las ventanas?

¿Cuántas?

¿En qué estabas pensando?

¿Querías escaparte de mí?

¿Querías escaparte de mí, mocosa?

Te he tratado como a una reina niñata.

Te he dado comida, te he dado un sitio donde dormís.

¿No estás acá?

¿Eh?

¿Y así me lo apagas?

¿Tiéndome a enfadar?

Deja de llorar.

Ya.

Ahí está.

Aquí sí.

Sabes que no debes abrir las ventanas porque puedes resfriarte.

¿Eh?

De fuera hace mucho frío.

Y no queremos que te pongas malita, ¿verdad?

Policía, abra.

Policía, abra.

¿Qué haces?

Vámonos.

Enriqueta.

Escúchame.

¿Quién eres?

Estás en peligro.

Pero eso puede cambiar, ¿eh?

Yo puedo ayudarte.

Pero tienes que dejar de hacerlo.

Lo que haces.

Tienes que fíjate de mí.

Te conozco.

Y sé por lo que estás pasando.

¿Qué sabes?

Sé que te buscan.

Y que van a encontrarte.

Te encarcelarán.

Y nunca saldrás.

Y nunca saldrás.

Pero podemos cambiarlo.

Solo tienes que soltar a la niña.

Y venir conmigo.

¡Ah!

¿Serás una ladrona de niños?

También haré cosas peores.

Todo el mundo hablará de mí.

Pasaré la historia como una asesina sin escrúpulos.

Seré...

La vampira del trabal.

Y por esta muchacha nos han hecho llamar tan urgentemente.

Esa muchacha se llama Enriqueta Martín.

Y es una de las criminales más abyectas de nuestra historia.

Y les juro que a pesar de su apellido...

no tiene nada que ver con mi familia.

¿Esa cría?

Imposible.

Cuesta creerlos, ¿eh?

Pues créanselo.

Están ustedes ante la famosa vampira del rabal.

Según cuenta la historia, esta mujer comerció, robó...

incluso asesinó a niños entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Eso, además de prostitución, proxenitismo, incluso brujería.

Joder, vaya currículum.

¿Y qué hace aquí?

Eso no se lo explicará mejor, Amelia.

Era mi criada.

La despedí porque la pillé robando.

Debía de seguirme después sin darme cuenta.

¿Te siguió hasta el ministerio?

Enriqueta descubrió las puertas del tiempo y también su destino.

Convertirse en asesina.

Decidió evitarlo avisándose a sí misma en 1912 de que la iba a detener la policía.

Como cuando Marty McFly ha avisado que en regreso al futuro.

¿Cómo?

Ya la veremos.

Señores, por favor, centrémonos en el tema.

Sí.

Bien, el ministerio de 1912 nos ha confirmado que cuando la policía fue a

detenerla a su casa, tal y como cuenta la historia, la vampira había huido.

¿Hay alguna pista para poder encontrarla?

No, no sabemos dónde está.

Para evitar que la detuvieran, Enriqueta Joven trajo a Enriqueta Mayor al

ministerio y ésta escapó por una puerta.

Enriqueta, no sabemos cuál cual.

El resultado es que tenemos a una ladrona y asesina de niños viajando por el tiempo

con una criatura de cuatro años de la mano.

Un momento.

Ella está aquí.

Si acabamos con ella, evitaríamos todos los crímenes del futuro.

Alonso, hijo.

Vamos a ver, ¿qué parte de la frase no se puede cambiar la historia?

¿No acaba de entender?

Sí.

Quédese con esta cara porque es la persona que tienen que encontrar.

La vampira del rabal.

No parece la misma mujer.

Desgraciadamente lo es.

Hemos dado la alarma a todos los ministerios.

Se están registrando palmo a palmo todos los pasillos de las puertas del tiempo.

La situación es de extrema alerta.

Creo que deberíamos inspeccionar su casa, a ver si encontramos algo.

Quizás ha vuelto por allí.

Muy bien.

Adelante.

¿Qué hacemos con ella?

Interróguela.

A foto.

Teresa Méndez.

Te encontré.

Nos dirigimos a vuestra época y a vuestra ciudad.

¿No corremos el riesgo de encontrarnos con otra voz?

No, no creo.

Hombre, Barcelona es enorme.

Mucha casualidad sería, ¿no?

A mí me reconoció un soldado de los Percios de Flandes 20 años después de

verme por última vez.

Toda precaución es poca.

¿Cuándo fue eso?

Pues cuando fuimos a convencer a Cervantes de que escribiera el Quijote.

Ya veo que nos habéis aburrido.

Y volvimos a coincidir con el engolado ese de Lope.

Vaya, que calladito te lo tenías.

Ya hablaremos de eso en otro momento.

Ahora que lo hemos trabajado.

Bueno, tenéis que ponerme al tanto de todo lo que habéis hecho mientras yo no estaba.

¿Podemos entrar de una vez?

Por favor.

Aquí huele a maldad.

Ya cerrado.

Es 12 meses que no lo ventilan.

Ponte los guantes mejor que estamos en lugar del crimen.

¡Venid!

Por lo poco que me ha dado tiempo a leer.

Al parecer la vampira le vendía sangre de niños pequeños a ricos enfermos de

tuberculosis.

Pensaba que así se curarían.

Aquí hay de todo, ¿eh?

Pero ¿cómo es posible que la muchacha que hemos visto acabe convertida en semejante

monstruo?

Del ser humano, que tiende a empeorar casi siempre.

Esta es la pintura.

Pero no parece de pincel, ¿no?

Es de spray.

Spray de grafitti.

Desde luego aprende rápido en sus viajes por el tiempo.

¿Cómo he podido ser tan torpe?

No te tortures, Amelia.

Todos cometemos errores.

Mira yo.

Soy campeón del mundo de tropezar siempre con la misma piedra.

¿Eh?

Un reportaje sobre nosotras.

Sí.

Hay una periodista que ya lo está escribiendo.

En realidad es como si fuera una de las nuestras.

Josefina Carabias.

¿La conoce?

Sí, es una gran periodista y una gran mujer.

Mi reportaje no será tan bueno como el suyo, pero...

Cuanto más se hable de ustedes, las sin sombrero, más posibilidades hay de

que el mundo entero conozca su valía.

No valía de una mujer, poco se aprecia en estos tiempos.

Estoy segura de que eso cambiará.

Acepta que la entreviste.

Por supuesto.

Entonces la invito a tomar un café, que ya va haciendo frío.

¿No ocurre algo?

No.

Creo que más que un café me tomaré una manzanilla.

Muy bien.

Ya tengo el ADN de las dos.

Lo enviaré inmediatamente al laboratorio.

Hay algo que no entiendo.

Usted dice que esa mujer no es ninguna de las conocidas de la sin sombrero.

Han estado tan olvidadas que hay algunas de ellas que ni siquiera sabíamos que

existían.

La foto de la exposición, por ejemplo.

Yo no la conocía.

¿Y no puede ser que Teresa y su doble sean la misma persona?

No, qué va.

Ninguna de las dos miente.

Tendrían que ser unas actrices estupendas.

Y le aseguro que son idénticas.

Incluso tienen los mismos mareos.

Muy bien.

Pues esperaremos al informe del laboratorio sobre el ADN.

Así que dejamos aparcado el caso.

Mientras tanto, concentraremos nuestros esfuerzos en encontrar a la vampira.

Entendido.

Disculpe.

Es Julia Lozano, la profesora.

Cójalo.

Gracias.

Sí, Julia, dime.

Necesito hablar contigo.

No lo soporto más.

Necesita verme.

Dígame por qué puerta huyó la vampira.

¿Otra vez?

¿Usted lo trajo al ministerio?

¿Te parece poco grave?

Ya le he dicho todo lo que sé.

Pues me lo cuenta otra vez.

¿Sabe usted que casi muero cuando mi madre me trajo al mundo?

No, no lo sabía.

Ojalá hubiera muerto.

No habría sufrido tanto.

Ojalá hubiera muerto como lo hará el hijo que traeré al mundo.

Vaya, veo que se ha aprendido muy bien su futuro.

Y voy a contárselo.

¿A mí?

¿Para qué?

Para que le duela.

Mi hijo morirá de hambre.

Porque seré tan pobre y estaré tan famélica que de mis pechos no saldrá

leche.

Los que escribirán sobre mí dirán que ahí será cuando me volveré loca.

¿Tiene usted hijos?

Sí.

Pues cuídelos.

Cuando salga de aquí rezaré para que no pase por lo que pasaré yo.

Mire, señor.

Puede interrogarme cien días enteros con sus noches y no le contaré nada más.

Porque no sé nada más.

Pero si cuando la encuentren me necesitan para algo, le juro que les ayudaré.

Haré lo que me pidan.

¿Por qué iba a creerla?

Hasta ahora solo se ha ayudado a sí misma escapando de la policía.

Al fin y al cabo, es usted la vampira.

Todavía no.

¿Me escucha?

Todavía no soy ese monstruo.

Solo quería convencer a Antiqueta de que se detuviera.

De que aún podía salvarse.

Pensé que si la obligaba a recordar quién era antes de convertirse en semejante

monstruo, quizás...

Quizás yo tampoco me convertiría en él.

Era la casa del terror, pero no encontramos ninguna pista del paradero de

la vampira.

El interrogatorio tampoco ha servido para nada.

Enriqueta jura y perjura que no sabe la puerta por la que huyó la vampira.

Gracias.

Señores, el tiempo pasa y no tenemos nada.

Ernesto, hay que recabar información de otros ministerios.

Ya lo he hecho.

He pedido informes.

Sabremos si se han producido crímenes similares a los de la vampira en otras

épocas.

Sería terrible.

Y todo por mi culpa.

A la gente no se la mide por las veces que tropieza, señorita Folk.

Se la mide por las veces que es capaz de levantarse.

Le perdonaría cualquier error, menos que se venga abajo.

La necesitamos.

Las pocas horas que duermo se repite la misma pesadilla.

Casi prefiero el insomnio.

¿Y no puede ser un recuerdo que tengas por ahí escondido?

Sí, eso es lo que más miedo me da.

Hay muchas cosas de mi pasado que desconozco.

Mis padres me adoptaron cuando era muy pequeña y no sé nada de mi familia

biológica.

¿Has ido alguna vez al psicólogo?

Sí, he ido, pero no ha servido de nada.

¿Y una sesión de hipnosis?

¿Eso funciona?

No lo sé, pero por probar no pierdes nada.

Julián.

Sí.

¿Puedo hacerle una pregunta?

Sí, hombre, claro.

Es una de algo...

Nexus 6.

Sí, son unos replicantes de Blade Runner.

¿No lo ha visto?

No.

No replicantes.

Son unos robots tan humanos que no se distinguen de los hombres.

Ya.

¿No se toma algo?

No, no, no.

Tengo algo importante que hacer.

Venga.

¿Sí?

Sí, ¿quién es?

Oye, es la décima vez que llamáis de este número y no decís nada.

No sé si hay alguien ahí, pero aún no acosa os digo.

No pienso cambiar el ADSL.

Así que dejad de llamarte una puta vez.

Amélia, ¿cuántas veces os tengo que decir?

Té, té tengo que decir.

Té, té, té.

Por los clavos de Cristo, no me acostumbraré jamás al tuteo.

Ni de tú ni de vos.

Alonso.

¿Qué me quieres decir?

¿Que coma algo para coger fuerzas para la siguiente misión?

Así es.

Ojalá no hubiera misión.

Puedo ser la culpable de que exista la vampira.

¿Qué quieres decir?

Enriqueta se volvió loca porque perdió a su hijo.

No tenía ni con qué darle de comer.

Y se convirtió en un monstruo.

Hubiera llegado tan lejos si yo no la hubiera despedido.

Si hubiera tenido un sueldo.

Era su destino.

Juro por Dios que quien es malo es porque así nace.

Lo siento, pero no estoy de acuerdo con eso.

Hay golpes en la vida que cambian a las personas.

Nadie cambia tanto.

Buscar excusas es propio de criminales y tramposos.

¿Y si es así por qué vino a avisarme de lo que había hecho?

Si Enriqueta roba o mata a un niño a partir de ahora en la época en la que ella

ha ido no será la única culpable.

Yo lo seré tanto como ella.

Sube el primer pestaño y siente como te sumerges en el recuerdo.

Sube el segundo escalón, Julia.

Cada peldaño es un paso más profundo a tu subconsciente.

Sigue.

Sigue subiendo la escalera cuando llegues al último peldaño.

Explícame qué es.

Es una casa antigua.

Hay una música que está sonando de fondo.

Pobre viejecita.

Qué delicadita.

No.

No, por favor.

No volveré a dejar la ventana abierta, se lo juro.

No me lleve.

Se lo suplico, señora.

Tranquila, Julia.

¿Quién te está llevando?

No lo sé.

Es una mujer.

No consigo verle la cara.

No.

No me lleve.

No quiero dejarla sola.

¿A quién no quieres dejar sola?

A la otra niña.

¿Qué haces?

Todos.

Soy yo.

Nos metemos por una puerta.

La puerta está marcada con una cruz roja.

¿Y a dónde te llevas?

No lo sé.

Es un lugar muy raro.

Es...

Es como un pasillo antiguo.

Y está lleno de puertas.

Dios.

¿Qué ves en ese pasillo?

La mujer está discutiendo con una joven.

No.

Yo consigo escaparme, pero la empuja.

Me está siguiendo.

Voy corriendo por otro pasillo.

Hay gente disfrazada.

Como en un carnaval.

Sigo corriendo, pero me canso.

Me quiero esconder detrás de una puerta.

Me está arrastrando hacia otra puerta.

¿Puedes ver el número de la puerta, Julia?

No veo nada.

Hay que parar la sesión.

Ni se le ocurra.

Es peligroso.

Julia.

Julia, necesito saber el número de la puerta.

Por favor, cariño, haz un esfuerzo.

El número de la puerta.

805, 805.

805.

805, sí.

La vampira huyó por la puerta 805.

Esa puerta conduce a 1986.

Avise al ministerio de ese año que pongan en alerta a la policía y llame a la

patrulla.

No, que la patrulla no salga hasta que yo llegue.

¿Por qué razón?

Creo que les puedo decir dónde tienen que ir exactamente.

Ok.

He dicho muchas barbaridades.

No, que va, ninguna.

Creo que puedo ayudarte a resolver tu problema.

Pero necesito algún dato de tu adopción.

Puedo preguntar a mis padres.

¿Qué necesitas saber?

Lo primero, la fecha en la que fuiste adoptada.

Esta es la canción que tarareaba en trance a la mujer de tu caso.

Sí.

La vampira se llevó a Julia cuando supo que la iba a detener la policía en 1912.

Luego llegó al ministerio y escapó por la puerta de 805.

Apareciendo en 1986 donde la vendió.

Por lo menos sabemos que la vampira no hizo daño a la niña.

Y que tuvo unos buenos padres porque si no no sería la mujer que es ahora.

Unos buenos padres que pagaron fraudulentamente por adoptarla.

Bien, ya sabemos a qué año ir.

Al año 1986.

¿Barcelona?

No, Madrid.

Sin duda, ese monstruo no ha tardado en adoptarse a su nueva época.

Ni Adrede hubiera podido encontrar un momento mejor.

Durante los años 80 hubo en Madrid una trama de niños robados nada más nacer.

Apartando a los de la madre.

Parece ser que esta tal Enriqueta no es el único monstruo de la historia.

Mientras haya alguien dispuesto a comprar habrá alguien dispuesto a vender.

Lo que sea.

Ya tengo los datos.

Tomen buena nota.

Aquí están la dirección de la clínica, el informe y las fotos del doctor

Madrigal.

Y de puta.

Bien definido.

El tal Madrigal estuvo encausado años después por vender niños recién nacidos.

De una familia humilde pasaban a ser hijos de familias con más medios.

Pero Julia tenía cinco años, no era una recién nacida.

Estos son los datos que nos han dado los padres de Julia.

Parece ser que el doctor Madrigal hacía de intermediario entre ellos y la vampira.

Por lo visto, el doctor Madrigal debía recibir más demandas que ofertas y decidió

ampliar el rango de edad de los niños.

Sé lo duro que es tratar temas tan escabrosos, pero hay algo que quiero

dejarles muy claro.

No deben intervenir en el caso de los niños robados ni detener al doctor

Madrigal.

¿Y no podemos castigarle un poco?

No, Alonso.

Hay que encontrar a la vampira.

Ustedes dos serán pasar por un matrimonio que busca un hijo de la manera que sea.

Así, de repente.

Tranquilo.

Ya he pedido cita para mañana a través del ministerio del 86.

Ese será el pretexto para que el doctor Madrigal le reciba.

Una vez conseguido ese objetivo, él nos llevará hasta la vampira.

¿Y si no conseguimos que nos atienda?

Bueno, en ese caso estoy seguro de que nuestro amigo Alonso conseguirá que ese

hijo de puta nos preste la debida atención.

sea como sea.

El doctor Madrigal está terminando con unos pacientes.

Enseguida les atiende.

Gracias.

Gracias.

Bueno, pues otra vez haciéndonos pasar por matrimonios.

Sí.

¿Alguna vez lo has pensado?

¿El qué?

Tener hijos.

Lo intentamos, pero no hubo manera.

¿Y tú?

¿Que si lo he intentado o no?

No, no, joder.

Que si alguna vez te has planteado ser madre.

Ah.

Bueno, tampoco soy de las que piensan que las mujeres tienen como único objetivo ser

madres.

Maite opinaba igual.

De hecho, odiaba cuando las abuelas la miraban con pena por no tener críos.

O cuando le decían eso de si te está pasando el arroz.

Lo odiaba.

Ella ponía por delante conseguir un trabajo y ser independiente.

¿Por qué me miras así?

Es la primera vez que te veo hablar de Maite sin dolor.

Puede que sea la mejor forma de seguir queriéndola.

La verdad que igual deberíamos haber tenido un crío.

Sería una manera de tener algo de ella.

Porque ahora al que se le está pasando el arroces a mí y con este curro no se puede

pensar mucho en el futuro, la verdad.

Ya.

¿Ya pueden pasar?

Si son tan amables.

Gracias.

Carlos y Elena Martín es la primera vez que visitan la clínica, ¿verdad?

Sí, doctor.

Siéntense, por favor.

Bueno, ustedes dirán.

Unos amigos nos han recomendado venir aquí al conocer nuestro problema.

Más bien el mío.

Soy yo quien no puede tener hijos.

buscan una segunda opinión.

Ya la hemos tenido.

Usted es un experto.

Imaginará por lo que estamos pasando.

Nos hace tanta ilusión ser padres.

Y sabemos que hay muchos niños que necesitan una familia.

Por supuesto.

Es una lástima que a veces haya tantas trabas burocráticas.

Al fin y al cabo, lo urgente es que esos niños reciban cariño.

Además, no nos importaría criar un niño que no fuese un bebé.

Suponemos que es mucho más difícil para los que no son tan pequeños.

El dinero no sería un problema si hubiera que agilizar algún trámite.

Creo que es mejor que se vayan.

No sé quién se han imaginado ustedes que soy.

Sabemos perfectamente quién es.

Un cabrón que negocia con niños.

Salgan de aquí ahora mismo.

No sin que antes nos ayude a localizar a esta mujer.

Marga, llame urgentemente a seguridad.

Ahora mismo, doctor Madrigal.

¿Quién es usted?

¿Dónde está Marga?

¡Váyase!

¡No llamo a la policía!

Vamos a ver, os lo voy a explicar muy clarito.

O colaboráis con nosotros o vais a experimentar sensaciones que no habéis

sentido jamás.

Y ninguna es buena.

Muy bien.

Perfecto, Amelia.

Gracias.

Madrigal colaborará.

El método entre ríos no falla nunca.

Sí.

A veces dan ganas de cambiar la historia, ¿verdad?

Sobre todo cuando hay niños de por medio.

Separar a un niño de su propia madre es el peor de los delitos.

Sí, lo es.

Es un tema que conozco de primera mano.

Yo también fui un niño abandonado.

los primeros años de mi vida que recuerdo los pasé en el colegio de San Ilefonso.

¿El de la lotería?

Mm-hmm.

El mismo.

Hay

Joaquín Sánchez que pasan a la mesa.

640.

Salvador Roa.

Roa era el apellido de mi padre biológico.

Murió poco tiempo después de nacer yo.

Tuberculosis.

Mi madre no tenía recursos así que...

bueno.

Me dio el orfanato.

No sabía que fuera un niño de San Ilefonso y mucho menos que cantase un gordo.

Dos.

Bueno, eso ya es suerte.

La lotería son probabilidades, Ernesto.

La suerte es otra cosa.

Hola.

¿Y tú?

¿Cómo te llamas?

¿No me quieres decir tu nombre?

¿Para qué?

Si nunca me cogen.

Venga.

Dime tu nombre.

Salvador.

Eran diplomáticos y me lo dieron todo.

Una casa, una carrera, una familia.

La suerte son hechos de algunas gentes que a veces repercuten en otras.

Una pareja que se fija en un niño al que no quiere nadie.

Unos padres que en un momento dado deciden no quieren ejercer como tales.

¿Ocurre algo, Angustias?

Han llegado los resultados de las pruebas de ADN que pidió Irene.

¿Tan pronto?

Son los primeros datos, pero...

creo que son suficientes.

¿La coincidencia entre el ADN de la sin sombrero y su profesora de instituto es

absoluta?

Entonces, ¿son la misma persona?

No quiero dejarla sola.

¿A quién?

A la otra niña.

No.

Soy yo.

Son gemelas.

La vampira secuestró a dos hermanas.

Huyó con una hasta 1986 y a la otra la dejó en 1912 y esta fue la que se

reencontró con sus padres.

Dos hermanas separadas por el tiempo.

Qué crueldad.

¿La ves?

No.

Sabéis lo que os espera si nos habéis mentido, ¿no?

Vendrá.

Juro que no he mentido.

Ganas me dan de dejarle a solas con mi amigo aunque no nos mienta.

No soy un criminal.

Hago feliz a mucha gente.

Venga, hombre, no me joda.

Que roba hijos a sus padres.

Padres sin medios que apenas podrán educar a sus hijos que se convertirán en

delincuentes.

No hago el mal, hago el bien.

Te doy al gaznapiro este.

Dale.

Viene alguien.

Es ella.

Trae al niño.

Dad las joyas.

No intentéis nada extraño.

Os estaré vigilando.

Buenas tardes.

Hola.

¿Ha traído lo acordado?

Sí, sí.

La niña que me entregó ya está con sus padres adoptivos.

Por mí, cómo se hacen morcillas con ella.

¿Cuántos niños más quiere que le traiga?

De momento, ninguna.

Pues es una pena.

Porque ya le había echado el ojo a dos.

¿Qué pasa?

¿Ha cambiado de planes?

No.

No, no es eso.

Vamos, ven.

Ven conmigo, chavalín.

Quieto ahí.

He tratado con suficientes hombres en mi vida como para saber que me está

engañando.

No.

No es eso.

Vamos, vamos.

Aléjese o se lo clavo al niño.

Aléjese.

Aléjese.

Bruja, no escaparéis.

Enriqueta, espera.

Usted ya no me da órdenes, señorita.

Si no me dejan ir, le doy un pequeño corte aquí y se desangrará como un cerdo.

Hija de mil putas, ¿cómo lo hagáis?

¿Qué quieres, Enriqueta?

Irme a casa.

Así de sencillo.

Perfecto.

Pero, ¿qué decís?

Lo primero es la vida del niño, Alonso.

Hay que dejar que se vaya.

Mierda, no podemos dejarla escapar.

Yo creo que me han pedido...

Alonso, estamos protegiendo la vida de un niño.

Tenemos que vigilarla con discreción, saber a dónde va.

Sí.

Es Amelia.

Sí, Amelia, dígame.

Sí.

¿Cómo?

Ya.

Sí, sí, sí, de acuerdo.

Estaremos preparados.

No han podido detenerla.

Ha amenazado con matarla al niño que trae como rehén.

La están vigilando.

Le he dicho que estaremos preparados.

¿Para qué?

Hay varias opciones.

Que intente ocultarse en los años 80.

O que vuelva aquí para intentar regresar a su época, a su casa.

Ajá.

O que intente huir por cualquier puerta.

Avisen la seguridad.

¿Y el niño qué?

Si se ve amenazada, es capaz de cualquier cosa.

Si mata a ese niño, cambiará la historia.

En efecto.

Creo que hay una manera de evitar todo esto.

Vaya.

Ahora veo que me necesitan.

Así es.

Usted nos dijo que si necesitábamos su ayuda, nos la daría.

Y usted no me creyó.

No.

Entonces, ¿por qué me lo pide ahora?

Porque es nuestra última oportunidad.

Y porque está en juego la vida de un niño.

¿Qué ganó a cambio?

Ya veo que yo tenía razón.

Espere.

Le ayudaré.

Solo pongo una condición.

No.

No creo que estemos en disposición de aceptarle ninguna condición.

No me la niegue antes de escucharme.

Van de camino.

¿Está todo preparado por si falla el plan de arresto?

Sí, señor.

Todo preparado.

Ojalá el destino pudiera cambiarse.

Vamos a cambiarlo.

Aunque sea un poquito.

Esto no ayudará.

Prefiero hacerlo solo.

No actuarán si yo no lo ordeno.

Tranquila.

Vamos.

Si no me dejan ir, mato al niño.

Lo mato.

No lo harás.

¿Qué haces tú aquí?

Te estaba esperando.

Ni un paso más.

O lo dejo seco.

¿Te acuerdas de Felicidad?

Todavía la tengo.

Nos la trajimos de San Feliu.

¿Te acuerdas?

Cuando nos la regalaron no sabíamos cómo llamarla.

Mamá nos dijo que era un hombre muy raro para una muñeca.

Muy largo.

¿Qué hiciste con ella?

Yo siempre la cuide.

Yo siempre los cuido.

Si eso fuera verdad, soltarías el cuchillo.

Déjalo ir.

Te lo ruego.

No.

Este no me lo vais a quitar.

Yo siempre los cuido.

¿También tuviste un hijo?

¿Lo recuerdas?

Pobrecito.

Murió.

Era mi bebé.

Murió de hambre.

Y no hice nada.

Pero no fue culpa tuya.

Tú estabas sola.

Y es muy pobre.

Ninguna madre se merece perder a su hijo.

La madre de este niño tampoco.

Mírame.

¿Quién eres?

Soy un monstruo.

No.

No eres un monstruo.

¿Quién eres?

Soy Enriqueta Martí.

Bueno, pues, llevar a la cárcel a febrero de 1912, es así como lo dice la historia.

¿La ejecutaron?

No, no dio tiempo.

Sus propias compañeras la lincharon en prisión.

Bueno, hay otras teorías.

También se dice que murió envenenada.

Pobre viejecita.

Tan delicadita.

Esa fue la única condición que la joven Enriqueta le puso a Ernesto.

No sufrir.

Pobre Enriqueta.

Tan joven y saber de lo que se va a convertir.

¿Y qué van a hacer con ella?

Pues, devolverla a su época y vigilarla.

Ella le juró a Ernesto que asumiría su propio destino.

Y después de lo que hizo por nosotros, no tengo por qué dudarlo.

Superar esta crisis ha sido un verdadero milagro.

Y, por cierto, ¿y Ernesto?

Me ha pedido el día libre para asuntos propios.

No recuerdo la última vez que Ernesto ha pedido un día libre.

No, ni yo.

Y si es de serle sincero, no sé si preocuparme o alegrarme.

Ya.

Por cierto...

Buen trabajo.

Estoy orgulloso de ustedes.

Y cuando digo ustedes, quiero decir todos ustedes.

Así que tómense dos días libres.

Se lo merecen.

¿Tiene un momento?

Es por lo de esa profesora, ¿no?

Sí.

No va a superar la crisis hasta que no sepa la verdad.

Ya, pero eso supone conocer la existencia secreta del ministerio.

En realidad, ya lo conoce.

Estuvo aquí de pequeña.

He pensado que puede ser una buena gente.

Entonces no me cabe la menor duda.

No nos va a decepcionar, ya lo verá.

Si es la mitad de buena Camelia Folk, me conformo.

Gracias.

Perdona.

Oye, perdona.

Tú eres Javier, ¿verdad?

¿La conozco?

No, no, no nos conocemos.

Verás, yo soy...

Bueno, yo conocí a tu madre.

Me llamo Ernesto.

¿Ernesto?

Ah, no me suena igual así por nombre, no...

¿De qué se conocían?

Si no te importa, ¿nos sentamos un momento?

Sí, sí, claro.

Bien.

Javier, Luisa, nunca te habló de tu padre.

Joder.

Qué fuerte, tú eres...

Eres mi viejo.

Sí.

Siento mucho que te hayas enterado así, pero...

Tu madre nunca me dijo que yo tenía un hijo.

¿Y cómo te has enterado?

Luisa me escribió una carta antes de fallecer.

Pero...

Llegó muy tarde y estaba incompleta.

En ella me dijo...

Que yo tenía un hijo y que...

Sentía mucho no haberme lo dicho antes.

Escucha.

¿Ella nunca te dijo nada sobre mí?

No, no, no.

Es que ella era...

Era muy especial.

Sí, lo sé, lo sé.

A mí me extrañaba que los demás chicos del cole tuvieran padres.

Y yo no, y una vez le pregunté, oye, ¿dónde está el mío?

Y me dijo que había decidido criarme sola.

Lo siento.

Es duro criarse sin un padre.

No te creas.

Bueno, mira, Javier, yo sé que tú y yo ahora somos unos perfectos desconocidos.

Pero quiero que sepas que a partir de ahora aquí me tires para lo que quieras.

Gracias.

Gracias.

Pero me ha ido bien así.

Tengo 20 años y no necesito algo que no he echado de menos.

Lo siento, es que me tengo que ir.

Pero bueno, que...

Que de todas formas ha estado guay haberte conocido.

Espera.

Toma.

Aquí tienes mi número.

Guárdalo.

No sé, por si en algún momento necesitas cualquier cosa, lo que sea.

Gracias.

¿Javier?

¿Qué?

Encantado de conocerte.

¿Estás bien?

¿Pasa algo?

Sí, sí.

Pero estoy temblando.

¿Le gusta?

¿Ah, sí?

Sí,

pero no, no, no.

Entonces ella es la niña que estaba en mis sueños.

Es ella.

Tu hermana.

Logró escapar cuando la vampira huyó.

La encontraron y la devolvieron a vuestros padres.

¿No puedo?

No.

Sería un impacto demasiado fuerte para ella.

No podemos interferir en la historia.

Bueno, pero ¿qué la puedo pasar antes de un año?

Bueno, pues...

Muchas gracias de todas formas.

Dicen que los gemelos están comunicados de una forma muy especial, estén lo lejos que

estén.

Ya no tendré pesadillas.

Y ya tampoco.

Elena.

Sí, soy yo, Alonso.

No, quería...

Quería disculparme por no haber llamado antes.

No, no, no, no, estuvo estupendo.

Estuvo genial.

Sí, sí, sí.

Precisamente os quería llamar porque quería...

Te quería llamar, te quería llamar para ver si...

Bueno, pues nos podíamos ver otra vez.

¿Sí?

Perfecto.

Sí.

Sí, sí, sí.

He estado afuera.

Sí, por trabajo y...

Parece que Alonso ha encontrado su media naranja.

Me alegro.

Sí, cualquiera lo diría, con el careto que tienes.

Demasiadas cosas a un poco tiempo.

¿Poco tiempo?

Si algo sobra en este ministerio, es tiempo.

Era un chiste, pero no debía de ser muy bueno, por lo que veo.

Eso está mejor.

Sí, sí, sí.

Sí, no lo ha pasado.

Sí, estuvo...

Pues habrá que repetir, ¿no?

Oye, había pensado que...

Podríamos salir a cenar.

O al cine.

Aquí, en mi época.

Creo que necesito estar sola, pero...

Otro día.

Gracias.

Otro.

Ya está.

Ha salido todo a pedir de boca.

¿Y Amelia?

¿Qué le pasa?

¿Dónde ha ido?

No sé.

Tenía que irse.

Mi tumba.

¿Dónde está mi tumba?

En tiempo de lo oculto, desvelamos uno de los grandes secretos de nuestro gobierno.

El Ministerio del Tiempo.

Presidencia ha activado todas las alarmas.

Y no para de venir gente a la puerta del ministerio para hacerse fotografías.

¿Y cómo los he descubierto?

Porque no estamos preparados para una obsesión de ocho años.

¿Cómo va a haber gente yendo y viniendo del pasado?

¿Te imaginas?

Le he dado mi palabra a Moncloa que sabremos solucionar el problema.

¿Y ha pensado cómo conseguirlo?

Estamos ante una amenaza que pone en peligro la existencia de este ministerio.

Por ello, he diseñado un plan estratégico.

He llamado a Lombardi y le he invitado a que nos visite.

¿Y el pozo ese funciona?

No, no.

Tenemos cuatro horas para hacer que este sea un ministerio de lo más aburrido y

normal.

Para ello es necesario que se metan una idea en la cabeza.

Somos funcionarios españoles.

He contactado con un agente nuestro cercano a las rebajas de Sepu de 1996.

¡Que nadie haga ni un minuto extra!

Ahora hay que coordinarse para que siempre haya dos o tres haciendo cola y hablando

de lo mal que está el sindicato.

Pero, por favor, aquí la única forma de viajar en el tiempo es que angustia nos

enseña la yogurtera que tiene en su cocina.

Sonia, saca la cámara y grábalo todo.

Ernesto, tenemos un problema.

Amenazar a un funcionario del Estado es un delito muy grave.

¿Ves cómo ocultaban algo?

Desactiven el telón.

Y bajen las pistolas.

Maravilloso.

Yo soy Colón.

Cristóbal Colón.

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