All language subtitles for El Ministerio del Tiempo 02x09 Óleo sobre tiempo

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Original subtitles

Tenemos para usted una misión importante.

Es una misión para un hombre solo.

¡Viene un soldado con bandera blanca!

¡Trae un mensaje!

El ejército español ha abandonado prácticamente la totalidad de la isla.

Mienten.

Si España haya perdido esta guerra, estos hombres están aquí resistiendo para

nada.

Son los últimos de Filipinas.

Qué puta manía de preservar la historia.

No le parece mucha casualidad que los nuevos se conozcan.

No puedes esperar que los demás te cuenten su vida si tú no cuentas la tuya.

Llevamos tanto tiempo esperando buenas noticias que usted no quiere creerse las

malas.

¿Pasa algo, mamá?

Quiero divorciarme de tu padre.

No me hagas esto la parla.

Vaya mierda.

Mi padre no sabe que vive solo.

El mismo día que se jubila, se queda sin trabajo y sin mujer.

Las manos arriba.

No sé dónde está tu padre.

¡Ayúdame!

Ellos están en la lista.

Me tengo que ir.

Voy a hacer de agente en 1981.

No voy a rendir esta plaza nunca.

Tengo tanto miedo a saber la verdad que vivo paralizada.

Salvo cuando estoy en una misión.

Es el único momento en el que me siento viva de verdad.

¿Está usted completamente loco?

Era Alonso.

Todo era verdad.

La pérdida de Cuba y las Filipinas.

no he resistido todo este tiempo aquí para nada.

¿Puedes estar seguro?

Volveré.

No.

No.

No.

No quiero.

Hazlo por mí.

No.

Sí.

Majestad.

No.

Me niego.

No voy a dormir con esa camisa.

Está limpia y recién planchada.

Está enverrenada.

Otra vez con lo...

¡Me quieren matar!

Otra vez con lo mismo.

Temela.

¿Lo ves?

Sigo viva.

La camisa está perfectamente.

Tocad algo más suave.

Unas marionas que arrullen a su majestad para dormir.

Más tranquilo.

Más tranquilo.

Sí.

Buenas noches.

Buenas noches.

Buenas noches.

You can take your masks off.

Robarle los cuadros a un rey.

Uno de los sueños de mi vida.

Adiós, Sitges 2010.

Un poco más cerca en el tiempo y podríamos haber ido con una agencia de viajes normal

y corriente.

No hay una cosa que sigo sin entender.

No vuelvas otra vez con lo de que no entiendas el amor entre dos hombres.

Ah, no.

Es que eso es.

En fin, dejémoslo.

No, es respecto al cónclave este...

El Club Bilderberg.

Sí.

Llevan más de 60 años reuniéndose para mejorar las cosas en el mundo.

Y nada.

Porque no dejan de reunirse.

No es mala idea.

Ahí lo has dado.

Chicos, yo debería irme.

Es el santo de mi padre y como llegue tarde a la cena, mi madre me mata.

Vaya.

Os había convidado a cenar en mi humilde morada.

Me había olvidado, lo siento.

Yo me apunto.

Os veo el lunes.

Buen fin de semana.

Venga.

Hasta el lunes.

Qué extraño.

Amelia no se suele olvidar de las citas.

¿Has quedado con ella muchas veces últimamente?

Sí, venía de visita y Pachino ella y yo nos entreteníamos haciendo cosas modernas.

¿Cosas modernas?

Me quiero no preguntar.

Sí.

Bueno, pues comíamos palomitas, veíamos series.

Muy bien.

Qué buena caligrafía, don Diego.

¿Redondille?

No.

Bien bastarda.

Le noto tirante.

Sí, voy a dimitir.

¿Otra vez?

No, esta vez va en serio.

Ya.

Como las siete veces anteriores.

Estoy harto.

Me tratan como a un vulgar chupatinta.

Quiero volver a Italia.

No puede.

No volver a Italia hasta dentro de doce años, cuando cumpla cincuenta.

¿Otra cosa supondría cambiar la historia?

Me da igual.

Me siento estancado, angustia.

Quiero crecer como artista.

¿Más?

No puede ser.

Este cuadro no existe.

Es una falsificación.

No, no, sí, lo pinté yo, pero...

Se quemó en el incendio del Alcázar de Madrid.

En 1734.

¿Usted también se ha enterado?

Por supuesto.

El buscador me avisa cada vez que sale mi nombre en internet.

Desde luego.

Su ego es insaciable, Velázquez.

¿Y está seguro de que no es una falsificación?

Completamente seguro.

Entonces sí que tenemos un problema.

Sí, traficantes de arte intertemporales.

Me parece que ya conocemos algún caso.

Hay que ir de inmediato a la corte de Felipe V y averiguar lo que saben del

tema.

De inmediato no sé si será posible enviar a alguien.

Podría ir yo.

No.

¿Y no hay ninguna patrulla disponible?

¿Dónde está la mele en los suyos?

Viniendo de Sitges.

Pero llevan muchos meses sin descansar y les prometimos que este fin de semana

librarían.

De verdad, podría ir yo.

Que no.

¿Y la patrulla de Ortigoso no está de guardia?

Nada.

Solucionando problemas comerciales con los feniciosos.

¿Solo hay una patrulla de guardia?

El resto pasaba de 40 horas semanales.

Lo compensamos con días de lloranza.

Para que luego digan que no hay crisis.

¿Puedo ir yo?

No me importa volver a viajar.

Sí, de acuerdo, pero no vaya sola, ¿eh?

¿Yo puedo acompañarla?

Que no...

¿Por qué no?

¡Son mis cuadros!

¿Sabe lo que le digo?

Creo que sería de gran ayuda que Velázquez me acompañara.

Seguro que se sabe de memoria todos los cuadros que se quemaron en el incendio del

Alcázar.

Así es.

Está bien.

Vaya los dos.

¿Me deja ir de misión?

Sí, que le dejo.

Me debe un retrato.

Velázquez, ¿dónde va?

¿Dónde va, Velázquez?

¡A prepararme!

Por favor, Irene, vaya con él.

No le pierdas de vista, ¿eh?

Que no se metan líos.

Ustedes inspeccionan bien lo que hay alrededor, pero no intervengan.

Nada, no se preocupe.

Tres días faltan para el incendio del Alcázar.

Claro, sí que nos quedan dos noches de trabajo.

¿Y cuántas piezas?

Cuarenta.

En la galería del rey y parte en la capilla.

No llegamos.

¿Y esto?

Nada.

Me cayó un santo de berruguete encima.

¿De quién?

Por Dios, es un nombre imposible de decir.

A ver, berruguete.

Lola, tienes que pedir refuerzos a Ferguson.

Ay, sí.

No sé por qué todavía no nos ha mandado al sustituto de Cooper.

Por cierto, ¿tú sabes si todavía sigue de baja Walcott?

Sí, está enfermo.

Pues a ver si se recupera pronto, porque nos haría muchísima falta.

¿Pasa algo?

Walcott, ya no saldrá del hospital.

No tenía ni idea.

Lo siento.

Uy, perdón.

Lo siento, señorita.

Pensaba que no había nadie.

Espera.

No se lo digas a mí.

Madre.

Está exquisito, madre.

Como si lo hubiera cocinado ella.

Enric.

Mujer, es broma.

La cocinera hace lo que puede.

Tu suquet de peixe es invadible.

Gracias.

¿Retiro los platos?

Sí, Enriqueta.

¿Qué hay de postre?

Buñuelos de Lampurdán y carquiñoles con el café.

Mis favoritos.

No hay nada como celebrar el santo.

Por cierto, Enriqueta, ¿hoy también es tu santo?

Sí, don Enric.

Pues venga, trae una botella de cava con los dulces y siéntate aquí para

celebrarlo.

Me gusta, ¿eh?

Está buena mi receta de jabalí con castañas.

Está bueno, ¿eh?

Sí.

Aunque para cenar igual un poco potente, ¿no?

No.

¿No?

¿Por qué?

No sé.

Lástima que Amelia no haya podido venir.

Me hubiera gustado conocer su opinión.

¿De qué?

¿De la comida?

Y...

Y de otros asuntos también.

¿Y no te vale la mía?

Vos no sois una mujer.

Eh...

Nadie es perfecto.

A ver, repasemos el plan.

¿Ha traído la lista de los cuadros que desaparecieron?

Me la sé de memoria.

Muy bien.

Pero si trae la lista, mejor.

Eres un mío ángel de la guardia.

Qué exagerada.

Mira, aquí se ha olvidado una cámara.

Perdona, ¿es vuestra, esta cámara?

No.

Yo pinto.

No hago trampas.

Vale, vale.

Si echas un vistazo a las fotos que tiene la cámara, igual...

Tienes una pista de quién es el propietario.

Ah...

Sí...

Pues buenas noches.

Buen fin de semana.

Buena.

Bueno, lo nuestro.

¿Por quién nos tenemos que hacer pasar?

Sí.

Somos un matrimonio de indianos, originarios de Almendra, lejos,

que ha amasado una gran fortuna en América.

Exacto, ¿y qué más?

Visitamos al rey para que nos conceda un título nobiliario a cambio...

A cambio de un cuadro de Velázquez.

Es decir, un cuadro suyo, que pertenece a nuestra familia desde tiempo inmemorial.

Juan, ¿me traes un café, por favor?

De eso, precisamente, quería hablarle.

Vamos a investigar el robo de un cuadro.

¿Para qué llevarles otro?

Solo uno de sus cuadros puede ganarnos el favor de Felipe V.

No hay otra manera de conseguir audiencia.

¿Qué quiere?

¿Que me lo roben también?

Es un Velázquez.

He tenido una idea.

La reina Isabel era amante del buen comer.

Amaba el queso de su tierra.

La llamaban la parmesana.

Y...

Cafecito.

Gracias.

En lugar de un cuadro, ¿podríamos llevarle un queso de esos enormes que pesan un

quintal?

¿Quedaríamos como señores?

Me está tomando el pelo, Velázquez.

Mañana le quiero aquí con su cuadro.

Y sin queso.

¿Entendido?

Y dime, Enriqueta.

¿Estás contenta en esta casa?

Sí, señor.

Me perdone.

Pero es que está todo tan rico que prefiero no hablar con la boca llena.

Come tranquila, Enriqueta.

Amelia, hace tiempo que no recibes carta de tu prometido.

¿Tienes noticias del frente?

No, madre.

¿No le dan licencia?

El domingo recordadme de poner una vela para San Cosme y San Damián.

Sí, mujer.

Toda ayuda es poca en Cuba.

Bueno.

Y ahora, los postres.

¿También lo has hecho tú?

No, son del súper, pero estaban de oferta.

Veo que te adaptas bien a estos tiempos.

Algunas cosas sí, a otras...

Otras te dan pánico.

Como lo sabéis.

Intuición femenina, no te jade.

Has conocido a una mujer, ¿no?

No exactamente.

No se trata de eso.

Maldición.

Yo lo cojo.

Sí.

Alonso Entre Ríos.

Sí, ahora se pone.

Es para ti.

Sí, dígame.

Hola, soy Elena, la abogada.

¿Te acuerdas de mí?

Sí.

Sí, sí, me acuerdo de vos.

De ti.

De ti, de ti.

Disculpa que te llame a estas horas.

¿Recuerdas el desalojo de Josefina Pérez?

Sí.

Es que estoy preparando la defensa de los manifestantes y me gustaría saber si

mañana tienes algún hueco libre para hacerte algunas preguntas.

Mañana.

Mañana.

Sí, sí, mañana os llamo.

Te llamo.

Te.

Te.

Igual, ha colgado.

O sea que no era una mujer, era...

Era una cabra, un conejo.

No, es que no se trata exactamente de eso, yo jamás os mentiría.

¿Y de qué se trata?

Esta Elena.

Es blanca, mi esposa.

Dirás que se le parece, Alonso.

No.

Es idéntica, Julián.

Idéntica.

Yo no puedo probarlo porque en mi época no existían las fotografías, pero os juro que

es ella.

Te creo, te creo.

¿Y lo sabe alguien más?

Pachino.

No.

Yo no quise comentaros nada porque temía que mis cuitas reabrieran vuestras viejas

heridas.

Hay heridas que nunca cicatrizan.

Y falta que hace.

Hay que mirar hacia delante, Alonso.

Es lo que he aprendido en Cuba y Filipinas.

No sabéis como me gusta oíros decir esas palabras.

Va.

Vamos a poner los postres.

Me cuentas.

Uy, cuidado, joder, que es un Velázquez.

Soy pintor, no porteador.

Por aquí, sígame.

Aquí es.

¿Huele a queso?

Bueno, le he traído un poco de parmesano, por si acaso.

Usted primero, don Diego.

1734.

Allá vamos.

Así que de Almendra lejos.

¿Y cómo han encontrado la villa después de tantos años?

Igual.

Nada.

El principal misterio del matrimonio es unir a quienes opinan lo contrario de

cualquier cosa.

Qué gran verdad.

Decidme, ¿qué os trae por aquí?

Queremos celebrar la Navidad en España y nos quedaremos hasta Pascua.

Quien con Dios cuenta tiene buenas rentas.

Así es.

Ha llegado a mis oídos que traes un lienzo del gran Velázquez.

Veo que os encanta Velázquez.

El pintor más grande que ha dado este reino.

Hasta Rubens lo dijo.

Sí, Rubens amaba la obra del insigne maestro sevillano.

¿Sabíais que se conocían?

Me parece que la reina preferiría contemplar el cuadro antes que seguir

hablando y hablando del propio pintor.

Sí, sí, claro.

Pertenece a nuestra familia desde tiempo inmemorial.

Es el retrato de una dama con abanico.

¡Oh!

Es bellísimo.

Al rey le encantará.

Me recuerda a su favorito, el retrato de una dama con pañuelo.

Debo confesarles que es tan de su gusto que alguna vez he sentido celos de esa

dama pintada.

Nos encantaría poder contemplar ese cuadro aunque fuera solo un instante.

Imposible.

Se encuentra en los aposentos privados del rey.

Yo le haré llegar este lienzo a su majestad.

Queríamos entregárselo en persona por presentarle nuestros respetos.

El rey se encuentra indispuesto y no recibe.

Qué lástima.

Con la ilusión que teníamos.

En Almendralejo guardamos una gran colección de lienzos de Velázquez.

Y pensábamos entregarlos a su majestad porque en nuestro viaje a América podrían

deteriorarse.

¿Verdad?

Sí.

Está bien.

Vayamos.

Pero han de saber que el rey se encuentra intranquilo.

Sufre de vapores melancólicos que le empañan el espíritu.

Esperemos que mi cuadro le anime.

El cuadro, nuestro cuadro.

De la familia.

¿Seguro que no queréis un café o cualquier otra cosa?

No, no, gracias.

Sí, no quiero molestar.

Pero te he llamado varias veces por teléfono y nunca lo cogías.

Necesitaba hablar contigo.

Ya, es que por mi trabajo tengo que viajar mucho y... y a veces el teléfono no

funciona.

Pues sí que debes viajar lejos.

No salgo de España, la verdad.

López, Calderón, Cervantes...

No tienes muchos libros, pero todos son del siglo de oro.

Es mi época... preferida.

Se nota.

A mí me encanta Cervantes, pero poco más.

Soy más del siglo XIX o XX.

Yo soy de Sevilla.

Estupendo.

¿Y...

¿Y tú?

Yo soy de aquí, de Madrid.

Pero mis padres son de Córdoba.

Andaluces como tú.

Aunque tú mucho acento no tienes.

No, no, no.

Pero...

Porque por el trabajo...

Tengo que pasar mucho tiempo fuera y...

Ya.

Respecto a lo de testificar...

No te preocupes.

Sé que no vas a hacerlo.

Si te sacaron tan pronto de la cárcel es porque tienes buenos contactos ahí arriba.

Como para querer meterte en líos.

Te pegaste con la policía para defenderme sin importarte poder tener un problema.

¿Por qué lo hiciste?

Porque no me gusta ver cómo maltratan a una dama.

No me pude contener.

Gracias por ayudarme.

Bueno, me voy.

Que no quiero molestar.

No habéis venido por lo de testificar.

¿Sabíais que no lo haría?

Sí.

¿Entonces?

Quería darte las gracias por defenderme sin conocerme de nada.

Eres lo más raro que me he encontrado en mi vida, Alonso.

Y me gustaría saber más de ti.

¿Saber?

¿El qué?

Pues salir a cenar, tomar una copa.

Pero si tú quieres.

Yo no soy de las pesadas, ¿eh?

Si me necesitas, silba.

¿Y decís que es un Velázquez?

Sin lugar a dudas, majestad.

La paleta de colores cálidos y la pincelada suelta y estirada son

indudablemente del maestro.

Si vos lo decís por nombre.

Su majestad siempre ha sido más de pañuelo que de abanicos.

Eso mismo pienso yo.

¿Dónde esté un buen pañuelo que se quite lo demás?

Isabel, guardadlo a buen recaudo.

Últimamente hay ánimas en el Alcázar.

Me vigilan, me desvelan y descuelgan los cuadros sin tornizón.

Ánimas, majestad.

¡Tengo hambre!

Traedme mi gallina hervida.

Ahora mismo.

¿Queréis caldo con la gallina?

Falso.

¿Estás seguro?

Cualquier otra cosa me sentaría mal.

Será mejor que dejemos descansar a su majestad.

Los criados han dispuesto todo para que su estancia sea lo más placentera posible.

¿Quién eres?

Soy Lola.

Lola Mendieta.

Me encantó.

Me encantó.

Me encantó.

No quería despertarle.

Ya.

Ya tendré tiempo de dormir.

Bien.

¿A qué vienes?

¿Cómo te encuentras?

Ya le he dicho a Ferguson que...

que voy a hacer público todo.

Mi mujer ha llevado todos los documentos a un notario.

los documentos que prueban que...

no sabe nada.

¿Qué tendría que saber?

La radiación me está matando.

¿Qué radiación?

La del tunel.

La del sistema...

de teletransportación.

Se mete en el cuerpo.

y nos...

envenenar.

Somos ratones laboratorio.

Un día empezarás a sangrar.

y te caiga bien.

los mechones de pelo.

y ese día sabrás que tengo razón.

Ayúdame.

Por favor.

Ayúdame.

Viaja al pasado.

Viaja al pasado.

Destruyelos.

Destruyelos antes de que nos destruyan a todos.

Tranquilo.

Destruyelos, por favor.

¡Nurse!

Help.

Help me, please.

Please do it.

Help.

Help.

Please.

Lola.

Do it.

Please do it.

Do it.

Mindyeta, do it.

Si quiere todos los originales necesitamos más personal.

Todo lo que no nos dé tiempo a sacar entre esta noche y mañana se perderá para

siempre.

Asignaré dos personas más.

Estoy planeando hacer la subasta la semana que viene.

No dará tiempo a catalogar todas las piezas.

Tiene que estar.

Nuestros clientes no están acostumbrados a esperar.

Quieren la experiencia total.

Viaje y la subasta en el siglo XVIII, ¿ok?

He estado esta mañana en el hospital viendo a Walcott.

Está convencido de que ha enfermado...

Por nuestra culpa.

El cáncer le ha hecho metástasis en el cerebro.

Es terrible.

Todas sus teorías no tienen fundamento, pero no se puede razonar con él.

¿Y qué hay de las radiaciones?

Las emisiones están dentro de los estándares internacionales.

Muy por debajo de lo que produce una simple radiografía.

¿Quiere ver los informes de nuestros ingenieros?

Por favor.

¡Adelante!

Me traigo su vaso de leche.

Gracias.

Puedes dejarlo ahí.

Buenas noches, señorita.

Espera.

Gracias por no contarle nada a mi madre.

No.

No tiene importancia.

¿Te pasa algo?

Si tienen un prometido, ¿cómo pueden gustarle a las mujeres?

¿Por qué dices eso?

Lleva pantalones como algunas mujeres de Santa Madrona.

Es una larga historia.

Pero me gustan los hombres.

Bueno.

Si no desea nada más...

Sí, en realidad...

Quería darte un regalo por tu santo.

Es solo un detalle.

Es precioso.

Muchas gracias, señorita.

Nunca me habían regalado nada.

Pues ya hará ahora.

Es usted muy buena.

Muy pronto volverá su prometido.

Y podrán casarse.

Ya lo era.

Muy prometido.

¿Le ha pasado algo?

No, no, no.

Es solo que está...

lejos.

Mi madre dice que la distancia mata al amor.

Pero yo creo que si se quiere de verdad el amor no muere.

Algún día yo también encontraré al hombre de mi vida.

Y le querré para siempre.

¿Y cómo sabrás distinguir al hombre de tu vida del que no lo es?

Eso no se puede explicar.

Lo sientes y ya está.

Es como...

un hormigueo en la tripa.

Y que solo pasa una vez.

Y dura siempre.

Eso dicen, ¿eh?

Sí.

Eso dicen.

¿Tú lo has sentido alguna vez?

Yo el único hormigueo que sentió la tripa es cuando tengo hambre.

Pero mi madre me dice que un buen día yo también tendré un mozo a mi lado.

Y criaremos muchos hijos.

Como usted.

Ya lo verá.

¿De verdad es necesario ponerse el camisón de dormir?

Somos marido y mujer y si la cotilla de la reina manda algún criado para espiarnos,

es mucho mejor que no sospeche nada.

Dígame, ¿qué ha podido averiguar?

La mayor parte de los cuadros que hay en palacio son burdas copias.

¿Hay algún sitio donde los cuadros pueden ser originales?

En el Salón de los Espejos.

Ahí están el Apolo, el Adonis y Venus y el Psique y Cupido, que pinté yo.

Pues esos serán los próximos que roben.

Tenemos que vigilarlos esta noche.

¡Qué desastre!

¿Qué le pasa ahora, Velázquez?

Para una misión que me dejan viajar y no puede ser más triste.

Tengo que vigilar que no roben mis obras para que sean pasos de las llamas.

¿Sabéis el tiempo que dediqué a ellas?

El amor con que las pinté.

Yo lo entiendo, de verdad, perfectamente.

Pero usted sabe que la principal misión del Ministerio es que la historia no

cambie.

Yo lo de la historia lo entiendo, pero...

Esto es historia del arte, son cuadros que no hacen daño a nadie.

Y que podría ver todo el mundo en los museos.

¿Qué pasa?

Mis penas os...

Os aburren.

Don Diego.

¿Don Diego?

¿Qué?

¿Eh?

¿Eh?

Perdón.

Yo no pretendía...

Lo sé, lo sé.

Nos han dormido, creo.

Y habrán robado más cuadros esta noche.

¿Cómo?

Con gas.

Esto es una acción completamente organizada y vamos a necesitar ayuda.

¿Pero dónde va?

A ver qué cuadros quedan.

Bien pensado.

Ernesto.

Sí, ya sé que es domingo.

Esta misión es de las guardas.

Vamos a necesitar ayuda.

Irene y Velázquez se encuentran en 1734 investigando lo que parecía ser el robo de

un cuadro.

Pero la situación se ha complicado.

Tenemos motivos para pensar que se trata de un golpe organizado a gran escala para

desvalijar el Alcázar de Madrid.

En ese año se quemó, ¿no?

Uh-huh.

Causando su total destrucción.

De hecho, van a viajar apenas a 24 horas antes del incendio.

Qué ilusión.

El incendio es la clave de este robo perfecto.

No, perfecto no, Ernesto.

No hay crimen perfecto sino policía torpe.

Bueno, casi perfecto.

Noche tras noche alguien está sustituyendo los originales por copias que se quemarán

en el incendio sin dejar rastro.

Entonces nosotros tenemos que atrapar al ladrón y recuperar los originales para que

se quemen en lugar de las copias, ¿no?

Así es.

¿Le ocurre algo, señorita Folger?

Sí.

Me molesta que colabremos con un descerebrado como Felipe V.

Se dice que él mismo mandó quemar el Alcázar.

Vaya.

Veo que no le cae muy bien Felipe V.

Quizás me caería mejor si no hubiese ordenado sitiar mi ciudad durante un año y

bombardearla sistemáticamente.

¿Visto así?

De todas formas tengo entendido que en ese año ni pincha ni corta.

Sí.

Era la reina Isabel de Farnesio la que llevaba los pantalones.

¿Y eso?

Bueno, pues porque el rey estaba...

A ver, ¿cómo se lo digo?

Como una regadera.

Bueno, de hecho aquí tiene el informe médico.

A ver...

Trastorno bipolar de tipo 1, hipocondría, episodios destructivos, paranoicos,

desórdenes alimentarios, alucinaciones, delirios nihilistas...

Vaya cuadro.

Exacto.

Por si acaso intenten no alterarle demasiado.

Salgan de inmediato.

Cuando lleguen al Alcázar pónganse a las órdenes de Irene.

Majestad, es un honor para mí presentarle a mi hija Amelia y a su prometido don

Alonso de Entre Ríos.

Mi futuro yerno sirvió con honor al antiguo virrey de Nueva España,

don Juan de Acuña.

¿Y la joven Amelia?

¿Conocía España?

Apenas tengo recuerdo, pues salí muy de pequeña.

Espero que os guste.

No todos los indianos reciben invitación del rey.

Lo sé.

Es muy generoso por su parte, Majestad.

Estoy impaciente por ver los cuadros del maestro Velázquez.

Todavía no han llegado, Majestad.

¿Acaso no los traía vuestro yerno?

Sí, sí.

Pero es que el camino desde Almendralejo no es muy propicio, es muy abrupto.

Nosotros hemos venido a caballo.

Los criados traen las obras a pie.

Nunca me perdonaría que los lienzos de tan gran maestro sufrieran ningún percance.

Espero que no tarden.

Sería una lástima que eso frenase los trámites en la Cámara de Castilla,

para lo de vuestro título de nobleza.

No se preocupe, Majestad.

Los lienzos estarán en palacio en unos días.

¿Y quién es ese mozo tan apuesto y tan silencioso?

El doctor Julián Martínez, un íntimo amigo de la familia recién llegado de la

Sorbona.

¿Martínez?

¿No seréis pariente del doctor Martín Martínez, que en paz descanse?

No, no.

Creo que no.

Creo que no.

Martín era nuestro médico de Cámara más querido.

Un gran cirujano.

¿Cuál es vuestra especialidad?

El equilibrio de los humores, Majestad.

Estudio la cura de los vapores melancólicos.

¿Queréis decir que tienen cura?

Los vapores se deben a un exceso de sangre que hace que los gases asciendan al

cerebro.

Eso obstruye el flujo sanguíneo ocasionando los males del paciente.

Quizá vos podríais examinar al rey.

Su católica Majestad no se encuentra muy...

¿Católica?

¿Cómo dice?

Será un honor examinarle.

Majestad, el rey ya ha escapado.

¿Otra vez?

Señor, ¿por qué me pones a prueba?

Pura.

Porra.

Porra.

Felipe, ¡por Dios!

Pero

¿qué le está pasando?

Según los cronistas, su Majestad a veces se creía una rana.

¡Sacadle del agua!

¡Majestad!

Debéis tomar esto.

Neozores en el 1, 2, 3.

Haced un esfuerzo, majestad.

¿Qué me habéis servido, Galeno?

Es una fórmula magistral.

Viene de Francia.

¿Igual que yo?

Lo sé, majestad, lo sé.

Yo amaba Francia.

Y Versalles...

¡Oh, la, la!

Con sus jardines maravillosos.

¿Lo conocéis?

No, no, no.

El Alcázar de Madrid es el único palacio que conozco.

Lo lamento por vos.

Esto...

es una choza comparado con Versalles.

Me parece, majestad, que no habéis visitado muchas chozas.

¿Por qué tendría que hacerlo?

Soy el rey.

Por supuesto.

Toma tu sonrido más.

Mi abuelo Luis me obligó a partir.

No quería que yo fuera rival para mi hermano mayor.

Por favor.

La última vez que lo vi, me dijo, sed español.

Este es vuestro único y principal deber.

Figuraos qué locura.

Yo, español, pudiendo ser francés.

¿Y la reina?

Espera afuera.

La haré llamar.

Esperad.

Estoy cansado.

¿Cómo deseéis, majestad?

No.

No me entendéis.

Estoy cansado de ser rey.

¿Cómo decís?

Pues...

Hace una década lo conseguí.

Pero Dios...

no permitió que disfrutase de esa dicha.

Se llevó a mi primogénito.

Una tragedia.

Entonces la reina...

me obligó a volver.

A veces el deber está por encima de uno mismo.

Sentaos.

Amigos...

nunca habéis sentido ganas de dejarlo todo.

Yo no necesito un imperio para ser feliz.

Solamente me bastan dos cosas para vivir.

Una Biblia...

y una mujer.

Y un palacio de Versalles.

Ah.

Eso...

También.

¿Un sorbito más?

Sí.

Gracias.

¿Qué os aflige, majestad?

Mi esposo no soporta estar encerrado en el Alcázar.

Odia la arquitectura castellana.

En una de sus peores crisis me inventé las jornadas reales.

Casi cinco años de viaje por Andalucía para animar a mi esposo.

Y ni por esas.

¿Y la música no le calma?

Quiero traer a Farinelli para que le cante.

Mmm...

El castrato.

De joven cuando llegué a la corte todos se reían de mí, por inculta.

Fui elegida porque me creía en una princesa sumisa incapaz de controlar las

intrigas de la corte.

Pero vos no sois así.

Si lo fuese, este imperio estaría sumido en el caos más absoluto.

Lo único que necesito es hacer feliz a mi esposo.

Para yo poder seguir gobernando.

Moriscos.

La expulsión de los moriscos.

Listo.

Don Diego, tenemos que irnos.

Un instante más.

No podemos estar aquí plantados.

Decidme, ¿renunciaríais a la oportunidad de ver una vez más algo que dabais por

perdido?

Si fuese algo muy querido por mí, pues no sé, intentaría recuperarlo.

Tan querido como un hijo.

O una esposa.

¿Conocéis la historia de este cuadro?

No, pero me temo que me la vais a contar.

No os preocupéis, seré breve.

Ojalá.

En 1627 hubo un concurso en la corte de mi rey Felipe IV.

Y buscábamos por pintar la obra varios artistas.

Ninguno de mi talla, por supuesto.

Uno de ellos era este pérfido italiano.

Carducho, un gaznapiro bien relacionado.

El premio era suculento.

Cargo de ujier de cámara y méritos para obtener licencia educados.

Más dos años de salario, una bicoca.

¿Y?

Como no podía ser de otra manera, mi boceto fue seleccionado por su

majestad.

Meses después,

cuando el rey pudo contemplarlo en todo su esplendor, supo que la elección era la

correcta.

Todo este talento, todo este esfuerzo, se perderá como lágrimas en la lluvia.

Sí, don Diego, pero...

pero ahora tenemos que volver con los nuestros.

Adiós, hijo mío.

Adiós, adiós.

Vamos, vamos, don Diego.

Vamos, vamos, vamos.

Quedan solo dos zonas con cuadros en el Alcázar.

La capilla y la galería del rey, donde se encuentra el salón principal.

Y mi cuadro de la exposición de los moriscos.

Así es.

La clave está en no alertar a esos rufianes.

Hay que interceptar a uno de ellos sin que los demás se enteren.

De lo contrario, todos huirán.

Exacto.

Amelia vigilará el salón principal, yo la alcoba real, y vosotros dos,

los corredores que dan a la capilla.

No sabemos cuál es el plan.

El primero que detecte a los ladrones tiene que dar aviso al resto.

¿Y yo qué hago?

Usted no puede correr ningún riesgo, Velázquez.

Son órdenes de salvador.

Me quedo aquí encerrado, sin disfrutar de la emoción, de la aventura, como un

inútil, como el pelele de Goya.

Al contrario.

Usted es encargado de las comunicaciones.

Es una tarea vital para la misión.

Estupendo.

Tome.

Preocúpese de que las baterías están siempre cargadas.

Y recuerde, estamos en sus manos.

¿Cómo funcionan estos chismes?

¿Que entonces hoy estoy vivo, caleno?

Así es, majestad.

Podéis dormir tranquilo.

Dulces sueños, mi rey.

Vuestro remedio es mano de santo.

Soy subgenio de la medicina.

Dejemos de descansar.

Aquí Amelia, en posición.

Espero instrucciones.

Aquí Irere, estoy en posición.

Todos han salido.

Aquí Alonso.

No tengo nada que decir.

Don Diego, por los clavos de Cristo.

Me voy a decir cómo va.

En la oreja.

En un minuto estoy.

Están dentro.

Repito, están dentro.

Redivido.

Follow me.

Hablan inglés.

Son tarro.

Alonso, Julián.

Prevenidos.

Se dirigen hacia Amelia.

Esperad mi señal.

Recibido.

Avisadme cuando coca en mi cuadro.

Don Diego, deje el intercomunicador.

Pues estésse calladito, por favor.

Ya se ha disipado el gas.

Podéis quitaros las mascarillas.

El pájaro está en el nido.

¿Queréis dejar de hablar de pájaros que me confundís?

Y ayudadme, que pesa como un fardo.

¡Vamos!

¿Está muerto?

Desmayado.

Traed agua.

¡Buenas!

¿Qué hacéis aquí?

Sabemos que lleváis días cambiando los cuadros originales por copias.

Mejor en un museo que calcinados, ¿no?

Estoy de acuerdo.

Todos sabemos que no irán a un museo, precisamente.

¿Y tú qué sabrás?

Bueno, ya está bien.

¿Dónde están los cuadros, Rufián?

No pienso deciros nada.

Eso ya lo veremos.

No me importa morir.

Cuanto antes mejor.

Así me ahorro el sufrimiento.

¿De qué hablas?

Vuestra manera de viajar por el tiempo es más pedestre.

Pero, sin duda, también es más segura.

No sé de qué coño está hablando.

Bueno, basta de pamplinas.

¿Dónde están los cuadros?

Sí, eso.

Basta de pamplinas.

Let's go.

¿Qué ha sido eso?

¿Me recibís?

Me ha apretado el gatillo.

¿Pero por qué se ha matado?

Los hombres de Tarrago escapan.

Repito, escapan.

¿Me escucháis?

El tiempo hay que seguirles.

Usted no.

Alguien tiene que vigilar al muerto.

Maldición.

Llegamos tarde.

Joder.

Lo siento.

Un momento.

Hay que abrir esta compuerta.

¡Fantasmas!

¡Son fantasmas!

Don Majestad.

Soy yo, el doctor.

Alonso, dame luz.

Abre la boca.

Hola.

A sobar.

Por Dios.

Pues nada.

Las mujeres primero.

¿Y Amelia?

Espéralda.

Mi rastro del enemigo.

Pero tenemos lo que estábamos buscando.

Qué maravilla.

Sobrecogedor.

Extraordinario.

Acojonante.

Enhorabuena, patrulla.

Buen trabajo.

Han recuperado los cuadros.

Pero no hemos acabado con Darro.

Atrapar esos ganapanes no va a ser tarea fácil.

No se mortifique por eso.

Estoy seguro de que volverán a cruzarse en nuestro camino.

Y mi retrato de una dama, compañero.

Es verdad.

Que ha sido del tonto del selfie que lo compró.

Bueno, Ernesto se está ocupando de recuperarlos en este momento.

¿Para qué?

Prefiero que lo tenga un millonario de Wisconsin a que lo incineren.

Visto así.

¿Acaso no es el final que le espera?

Como el resto de mis cuadros los van a quemar.

¿Quieren salir un momento, por favor?

Usted también, Irene.

Esto merece una conversación a solas.

Si le sirve de consuelo, no solo vamos a quemar sus cuadros.

Ah, ya.

Más de muchos.

Pensé que al final no se perdería.

Póngase en mi lugar.

Póngase usted en el mío.

Sé cómo se siente.

Pero desde el principio de la misión usted sabía que este momento tenía que llegar.

La historia dice que se quemaron más de 500 pinturas.

Y así debe ser.

Y así será.

En el incendio se quemarán las 500 copias que hay en el Alcaza.

Sí, claro, hombre.

Y nos quedamos con los 500 originales por la cara.

Esta vez la tragedia se puede corregir sin cambiar la historia.

Es una gran oportunidad.

El Bosco, Tiziano, Rubens, Leonardo lo merecen.

Lo siento, Diego.

Tarde o temprano se arrepentirá.

Volveré.

Estoy seguro de ello.

No he visto a nadie tan pesado en toda mi vida.

Venga, va.

¿Quién se apunta a la última?

¿La última?

¿Qué significa eso?

Ni idea.

Que si os apetece tomar algo antes de ir a casa.

Yo no puedo, me esperan.

Pasadlo bien.

¿Es cosa mía o Amelia me está evitando?

No sabría deciros.

Bastante tengo con lo mío.

La cafetería está cerrada.

Nos sentamos aquí un rato.

Cualquier excusa con tal de no ir a casa.

¿Problemas domésticos?

Sí, sí, que siguen...

Los recuerdos que siguen allí son muy jodidos.

No es fácil desprenderse de ellos.

De hecho, estoy pensando en venderla a casa.

Yo, si queréis, os puedo ofrecer un catre.

No es muy cómodo, pero por lo menos cambiáis de aires.

Gracias.

¿Puedo haceros una pregunta?

Dispara.

Eso decía siempre Pachi, ¿no?

Echas de menos, ¿no?

Era agradable tener compañía al llegar a casa.

¿Qué me querías preguntar?

El bebedizo este que le disteis a Felipe V para aplacar sus nervios, ¿qué era?

Un antipsicótico y benzodiazepina.

Calmantes.

Es que... pienso que me convendría tomar algo así.

Ah...

Elena.

Elena, Blanca y las ánimas del purgatorio.

Ni cuando entraba en combate sufría tanto pavor.

¿Y qué hacías?

Pues cerrar los ojos, armarme de valor y encomendarme al Altísimo.

Pues no es el mal plan.

Mejor que los calmantes, te lo aseguro.

¿Quién hay ahí?

Buenas noches, señorita.

¿Qué haces levantada?

Tenía hambre y no he podido evitar la tentación.

Le pido disculpas.

¿Me das uno?

Estaba robando.

Es por necesidad, señorita.

Mi madre está muy enferma y no tenemos para las medicinas.

Podrías haberme pedido el dinero.

Me daba vergüenza.

¿Y no te da vergüenza robar?

Será mejor que cuando despierten mis padres no sigas en casa.

Me está echando.

Me está echando.

Ha roto nuestra confianza.

Yo mentí por usted.

Esto es muy distinto.

A su madre no le gustará saber que lleva pantalones debajo de la falda.

Cuéntaselo.

Y dile también que te quería llevar la plata.

¿Qué haré ahora?

¿Qué será de mi familia?

Toma.

El resto del jornal del mes.

Y ahora vete.

Adelante.

Jefe, tiene una visita.

Debe ser muy importante para que la anuncie.

No se lo va a creer.

¿Cuánto tiempo, Salvador?

No pasan los años por usted.

Por usted tampoco, Lola.

¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Por una puerta.

Conozco más puertas que ustedes en el ministerio.

Ya.

Claro.

¿Un café?

No, gracias.

Muy amable.

Ser amable es lo mínimo.

Cuando después voy a encerrarla de por vida.

No lo hará.

Parece usted muy segura.

Le voy a hacer una oferta que no va a poder rechazar.

Perdón, pero...

Me está sangrando por la nariz.

Gracias.

¿Se encuentra bien?

Perfectamente.

Creo que voy a aceptarle ese café.

¿Y por qué habría de creerla?

Quiero acabar con Darrow.

Y le ofrezco la cabeza de Ferguson en bandeja.

Demasiado bonito para ser cierto.

¿Y para qué querría mentirle?

Me he metido en la boca del lobo.

Pero, conociendo su amplio historial de altas tradiciones, no me extraña que

quiera acabar con los suyos.

No son los míos.

Igual que yo, no soy de nadie.

Correcto.

Pero, ¿por qué arriesga su vida para ayudarnos?

Hace muchos meses que mi vida está en riesgo.

Además, le quiero pedir un favor a cambio.

No, claro.

Entiendo.

No destruya las obras originales del Alcazar.

¿Las quiere para decorar su salón?

Quiero que se queden aquí, en el ministerio, bajo su custodia.

Muy bien.

Acepto.

Usted liquida a Darrow y yo salvo los cuadros.

Solo una cosa más.

Usted dirá.

Ya sabe que no me sentó nada bien que cubriera parte del libro de las puertas

que se quemó en la sinagoga.

Esas puertas clandestinas nos han causado más de un problema día sí día también.

Le propongo un trato al respecto.

De momento, si no le importa, seguirá en mi poder.

Una nunca sabe cuándo lo puede necesitar.

Espero no tener que arrepentirme.

No lo hará.

¿Y cuándo piensa acabar con Darrow?

Ahora mismo.

Si no tiene inconveniente.

¿Me permitiría usar su ordenador, por favor?

No faltaría más.

Y discúlpeme, pero creo que no debería salir en este plano.

¿Dónde se había metido?

Pensé que había muerto.

Eso le facilitaría mucho a las cosas, ¿verdad?

¿Qué ha pasado con la misión?

¿Tiene los cuadros?

Le voy a responder primero a la segunda pregunta.

Los cuadros están aquí, en el Ministerio del Tiempo.

Y la misión se acabó.

¿De qué habla?

Usted me prometió las obras.

¿Qué voy a decir ahora yo a los compradores?

Puede decirles que Darrow ha terminado, que se terminaron los viajes en el tiempo,

y sacrificar a sus empleados.

Ningún negocio vale más que la vida de un ser humano.

Mire los informes, for God's sake, ya le decía que Walcott estaba loco,

crazy.

Todo lo que decía es mentira, mentira.

Vivir para ver.

Sigue ahí.

Quien mentías eras tú, hijo de puta.

¡No, no, no!

Ya no mentiras más.

Yo he cumplido mi parte del plan.

Le toca a usted.

Salvador.

Mierda.

Le dije que volvería y aquí me tiene.

Hombre de palabra.

Dimito.

Búsquese a otro retratista.

Escúcheme, por...

No, no, no.

Mi decisión es irrevocable.

No, siéntese.

Es que aquí ya no pinto nada.

Soy el último mono.

¿Pero quiere escucharme de una vez, Leche?

Vamos a ver.

He estado dándole vueltas a su petición de...

de conservar las obras.

Y tras meditar en profundidad lo que me ha dicho, estoy convencido.

Tiene usted razón, Velázquez.

No las vamos a destruir.

¿Lo dice de verdad?

Por supuesto.

Se quedan en el ministerio.

Así que ese papel ya...

ya no sirve para nada.

Me alegro de que mis argumentos le hayan hecho cambiar de opinión.

Una vez más, ha sido usted fundamental para la historia del arte.

Elena.

Bueno, este es el piso, como puedes ver.

Es bastante luminoso.

Aquí tenemos la habitación principal.

Madre del amor hermoso.

¿Pero qué hacéis?

¿Tú qué crees, pavo?

Las sin sombrero.

Las mujeres de la generación del 27.

Completamente olvidadas por la historia.

¿Me has salido al ministerio?

He prestado su librito, el de las puertas.

Y he cometido un gran error.

¿Quién ha dejado esto abierto?

Hasta la próxima.

Saludos de Nexus 6.

¿Es él?

Hay muchas cosas de mi pasado que...

que desconozco.

Durante los años 80 hubo en Madrid una trama de niños robados nada más nacer.

He tratado como a una reina niñata.

Nos dirigimos a vuestra época y a vuestra ciudad.

¿No corremos el riesgo de encontrarnos con otra voz?

¿Cómo es posible que la muchacha que hemos visto acabe convertida en semejante

monstruo?

Si no me dejan ir, mato al niño.

Lo mato.

Señores, el tiempo pasa y no tenemos nada.

Tiene usted hijos.

¿O colaboráis con nosotros?

¿O vais a experimentar sensaciones que no habéis sentido jamás?

El método entre ríos no falla nunca.

Puedo ser la culpable de que exista la vampira.

¿Te perdonaría cualquier error?

Menos que se venga abajo.

La necesitamos.

Separar a un niño de su propia madre es el peor de los delitos.

Es un tema que conozco de primera mano.

Dime tu nombre.

Salvador.

¿Qué coño será esto del Exus 6?

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