All language subtitles for El Ministerio del Tiempo 02x08 Tiempo de valientes II

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Escúcheme con atención porque no tenemos mucho tiempo.

Saben dónde está, así que tienen que salir de ahí inmediatamente.

Marisa, ¿qué haces aquí?

Presidencia, no os quiero hacer una auditoría de cuentas y una inspección.

Se llenan la boca con el imperio español, pero ya podrían por lo menos alimentar

dignamente a sus soldados.

Creo que esto es para usted.

¿Hasta dónde ha leído usted angustias?

Solo hasta lo de que tiene usted un hijo secreto.

Echas de menos, se te nota.

Esta mañana he encontrado una llamada perdida en el móvil del ministerio.

No sé quién me ha escrito ni cuándo.

¡El crea desahucio!

¡Lo vamos a parar!

No voy a armarlo.

Pero para ti.

¡Ire a comisar!

¿Cómo te llamas?

¡Legó todo entre ríos!

¡Yo soy Elena!

Pero imagino que si saben leer, sabrás escribir.

Sí, claro.

Esto ya está.

Mucha gracia, compadre.

Es ella, solo que no puede ser.

Han pasado más de 400 años.

Ha intentado contactar con Amelia.

Si puede saber qué está pasando.

Se está olvidando España de nosotros.

He estado ayudando a Julián desde que salió del ministerio.

Pero Susana Torres me descubrió.

Gracias a mí.

El problema es que esté donde esté ahora Julián.

Ya no es territorio español.

O sea que tenemos un agente no oficial perdido en el pasado.

Esto es una emboscada de peli de manual.

La última llamada que realizó Julián fue el 11 de junio de 1898.

Hay que salir de aquí.

¡Vamos!

¡Vamos!

El día siguiente, el 12 de junio de 1898, fue el día en que Filipinas se independizó

de España.

¡Señores!

¡A partir de ahora, esta va a ser nuestra casa!

No haces mala cara, ¿eh?

Esto es hora de comer tanto.

Las digestiones se hacen pesadas, ¿eh?

¿Qué tal?

¿Te sigue doliendo?

Depende.

¿De qué?

Del ron que me haya vivido.

Eso no lo pongas en la carta, ¿eh?

Y que me han herido tampoco...

Tampoco lo pongas.

Ya lo verán cuando vuelvas, que seguro que se lo cuentas a todo el pueblo.

Pues claro.

De algo me tiene que servir toda esta mierda.

Ni que sea para presumir.

¡Capitán!

¡Venga a ver esto!

¿De qué se trata?

¡Viene un soldado con bandera blanca!

¡Que no entre!

¿El de los nuestros?

¡Que no entre, coño!

¡Mi capitán!

¡Trae un mensaje!

¡Pregúntele!

¡Pregúntele!

¡Si trae noticias de Manila!

¿Eh?

¿Son noticias de Manila?

¡No!

¡Es una carta de Calixto Villacorta!

Esta es la nota de despedida de Julián Martínez.

Y esta es la carta que el soldado Lafarga envió a sus familiares de Filipinas.

¿Qué le parece?

¿Qué es la misma letra?

Idéntica.

Exacto.

Buen trabajo, Irene.

Entonces Julián se esconde tras el nombre de José Lafarga.

No, no lo creo.

Hay más cartas.

Esta, por ejemplo, firmada por Felipe Castillo.

Esta, Gregorio Catalán.

Y esta, Domingo Castro.

Pero todas tienen la letra de Julián.

¿Trastorno múltiple de personalidad?

No.

Julián escribe la correspondencia de los soldados analfabetos.

Y la mayoría lo eran, en las guerras de cubo, Filipinas.

¿Qué país es nuestro?

¿Ya ha podido averiguarle el origen exacto de las cartas?

Valer, Filipinas.

Me queda bueno...

Perdón.

Julián está con los últimos de Filipinas.

Estimado capital Las Morenas.

La situación que usted se empeña en sostener es irracional.

El ejército español ha abandonado prácticamente la totalidad de la isla.

Y la capital ha caído en su asedio.

Bien.

Tenemos constancia de su precario estado.

Eso lo saben por su enfermero Tagalo, el traidor.

Eso lo sabe cualquiera.

Me dejan acabar de leer.

Tienen ustedes la oportunidad de rendir las armas ahora.

Siendo tratados con respeto y consideración.

En un ser así, no tendremos ningún miramiento con los derrotados.

Atentamente, Capitán Calisto Villacorta.

Es una trampa.

Tenemos que exigir a esos tagalos que respeten la legalidad y le pongan las

armas.

Hace tres meses que no tenemos noticias de Manila.

En este tiempo han podido pasar muchas cosas.

España es una potencia.

Y su ejército el mejor del mundo.

Respecto a eso, hay dos escuelas de pensamiento.

El doctor está empezando a hartarme con sus tonterías.

Ese es el problema, teniente.

Que para usted lo que opinan los demás siempre son tonterías.

No voy a consentir.

Caballeros, caballeros, por favor.

Mantengamos la calma.

Julián.

Julián.

He venido a sacaros de este infierno.

Tú solo.

¿Estás loco?

Yo soy el que está loco, ¿no?

Aquí hay más de 30 tíos y estamos sitiados.

Anonso, ¿qué?

Solo he venido a por vos.

Espera, espera.

¿Tú cómo has llegado hasta aquí?

¿Qué vas a hacer?

La fe mía que no lo sé.

O sea que después de 400 años, ha saltado la chispita del amor,

¿eh?

No digáis barbaridades.

Podría ser mi descendencia.

Sí, hombre.

La nieta de la tataranieta de tu tataranieta.

Ahí no hay un pijo de ADN.

En caso de que lo sea.

Llámala, ¿eh?

¿Cuánto tiempo llevas sin estar con una mujer?

Eso no es de vuestra incumbencia.

Claro que es de...

Claro que es de mi incumbencia.

Eres mi compañero, mi compañero de piso.

Eres un tío como un castillo, Alonso.

Necesitas tus desahogos, tus...

No, yo no necesito esos entretenimientos.

Además, sigo enamorado de mi mujer.

Pero que tu mujer es del siglo XVI.

Que tú no vas a volver ahí.

Llevan mucho tiempo de luto, Alonso.

No debí contaros nada.

Yo ruego que no le contéis mi secreto a nadie.

Por supuesto.

Onda.

Hay que irse.

Reunión urgente.

Esto es inadmisible.

En este ministerio solo se exige una cosa.

Discreción.

Y a usted solo se le ocurre pegarse con la policía en una manifestación.

Estaban agrediendo a una mujer.

Pero esta es una institución secreta, Alonso.

Y había cámaras.

Hoy en día todo el mundo tiene una cámara en su móvil.

Lo siento.

Lo siento yo.

El asunto ha llegado arriba.

Y han abierto expediente disciplinario intertemporal.

Hasta que se resuelva quedas apartado del servicio.

Y tendrás que asistir a un curso de adaptación en el que te enseñarán a

controlar tus impulsos.

Los impulsos de Alonso nos han salvado la vida en más de una ocasión.

Señorita Folk.

Deje de hacer de abogado del señor Entre Ríos.

No le hace ningún bien.

Paula Stey y el señor Pachino salgan, por favor.

¿Y Alonso?

Tenemos que hablar con él.

¿Algún problema?

Sí.

No me parece justo lo que están haciendo con Alonso.

Se está acostumbrando a una nueva época.

Lo suyo sería que le dieran...

Marchaos.

Marchaos.

Soy un hombre que asume sus responsabilidades.

Y sus errores también.

Siéntese.

Siéntese.

¿Qué es eso del interdisciplinario temporal?

Suena grave, ¿no?

Me la acabo de inventar.

Necesitamos su ayuda.

Así que relájese, porque todo era un paripe.

¿Un paripe?

Una pantomima.

Un engaño.

¿Un fingimiento?

Pues no me gustan estas chanzas.

Ni a mí que se pegue con la policía.

Pero tenemos para usted una misión importante.

Ya.

Tan importante como que no pueden saber de ella mis compañeros.

Exacto.

Es una misión para un hombre solo.

Usted.

¿Y de qué se trata?

Hemos localizado a su compañero, Julián Martínez, en una situación de alto

riesgo.

Os han localizado por la llamada que le hicisteis a Amelia.

Ella os la intentó devolver, pero un mensaje le decía que os hallabais fuera de

cobertura por no estar en territorio español.

Filipinas ya no es España.

Dejo de serlo al día siguiente de vuestra llamada.

Por suerte, una de las Islas Marianas todavía es de España.

He ido viajando a través de las puertas y luego de barco en barco hasta llegar aquí.

Ha sido un suplicio.

¿Y Amelia?

Amelia está bien.

Pero esta era una misión para un hombre solo.

De hecho, es una misión secreta.

Tan solo Salvador, Ernesto e Irene saben que estoy aquí.

¿Y Salvador?

Todo en orden.

¿Qué ocurre?

¿En qué estáis pensando?

Si España ya ha perdido esta guerra, estos hombres están aquí resistiendo para

nada.

Exactamente.

Para nada.

Son los últimos de Filipinas.

¿Cómo que los últimos de Filipinas?

Pensé que lo sabíais.

Estos hombres sufrirán un encierro de 337 días.

¿Llevas una chuleta?

Pobrecillo.

Sí que tenéis hambre.

Julián, esto no es una chuleta.

Es un papel donde he anotado las cosas que van a pasar, los supervivientes,

los muertos, para que nada cambie.

Qué puta manía de preservar la historia.

Hay que salir de aquí cuanto antes.

No.

Julián, vos no tenéis que estar aquí.

Pero lo estoy.

No pienso dejarles tirados.

Vive Dios que no habéis cambiado.

Es él alguien que lo necesite.

¿Qué pasa?

¿Que no está bueno mi arroz o qué?

La Farga, en tiempos de guerra, mejor alimentará a los soldados que a los

capitanes.

Sí, señor.

Me va a hacer sentir culpable, capitán.

¿Cómo que coja fuerzas, teniente?

Las va a necesitar.

No le parece mucha casualidad que los nuevos se conozcan.

Dicen que ha luchado juntos, no hay Manila.

¿Por qué no habría de creerles?

¿Cómo sabemos que no son espías?

Teniente, los espías no salvan vidas.

Y Julián ya ha salvado unas cuantas.

Julián, no.

Pero el otro...

¿Usted se cree que el ejército español ha huido de la isla?

Eso no.

Intentan engañarnos.

Entonces ese tipo es un espía.

Quizás a él también le han engañado.

Sea como sea, no se puede quedar.

Cada vez cada vez se empeora la situación.

Diga sí, Alonso.

España la necesita.

¡Que se enteren esos cabrones!

¡Mierda seca!

¡Que se enteren esos cabrones!

¡Mierda seca!

Pues...

Mucha faldita.

¿Qué les pongo?

Un cortado con leche natural, por favor.

Tráeme a mí uno solo, por favor.

Yo un cortado, José Carlos.

Al español un café.

Os veo muy serios.

Queríamos hablar contigo.

¿Qué pasa?

¿Algún problema?

¿Cuándo vuelve Alonso?

¿Pronto?

Pronto nos dijeron hace dos semanas.

Y llevamos un mes sin verle.

Ya, es que hay cosas que llevan su tiempo.

¿Cuánto dura el curso ese de adaptación al presente?

Pues...

No lo sé, depende del alumno.

Y para Alonso es todo un reto.

Alonso se estaba adaptando al presente mejor que muchos.

¿Tú crees?

Sí.

Salvo en algunas ocasiones, pero sí.

Pues esas ocasiones son las que importan.

Y me voy porque me ha llamado el jefe para una reunión.

Por cierto, Pachino, tienes los dos días libres que pediste de permiso.

¿Y estáis invitados?

¿No ibas a tomarte otro café?

Pediré que me lo pongan en un vaso de plástico.

¿Has pedido dos días libres?

Sí.

Mi padre se jubila y va a ser un golpe duro para él.

Quiero estar a su lado.

Podrías haberme lo dicho.

Habla dueña secretos.

Esto va de dar y recibir.

No puedes esperar que los demás te cuenten su vida si tú no cuentas la tuya.

Amelia me ha preguntado sobre el paradero de Alonso.

Sospecha que la estamos engañando.

Amelia es inteligente.

¿Qué le vamos a hacer?

Por eso la hemos contratado.

Podríamos decirle la verdad.

¿Y hablarle otra vez de Julián?

¿O reconocer que durante todo este tiempo sabido dónde estaba?

Irene, yo...

Yo me esfuerzo por mejorar.

Y ha cambiado.

Pero no tanto.

Ahora lo importante es que Julián y Alonso vengan cuanto antes.

Usted sabe que no va a ser una tarea fácil.

Sí, lo sé.

Mi insomnio me lo recuerda cada noche.

Angustias, el día que llame antes de entrar le subo el sueldo.

Eso me dijo cuando fui a negociar con Napoleón y aún lo estoy esperando.

Ya.

Su café y el resumen de prensa.

Gracias.

Por cierto, ¿alguna de las dos sabe si le pasa algo a Ernesto?

No tengo ni idea, ¿por qué?

No, no, por nada.

¿Angustias?

Usted tampoco sabe nada, claro.

¿Yo?

No, yo no sé nada.

Lamento decepcionarte, pero no.

No fui yo quien escribió esa carta.

No tenemos un hijo Ernesto.

No suponía, pero tenía que asegurarme.

¿Y por qué lo suponías?

Bueno, no te ofendas, pero...

no sé, no te veo llevando esa vida.

Eres agente del ministerio.

Y...

además, la mujer morena de Julio Romero de Torres.

Una de tantas.

Mujer...

la de las naranjas y los limones.

¿Y?

No sé, que...

que no te veo como madre de familia.

Pues lo habría sido por ti.

Vaya...

Eso...

no me lo habías dicho nunca.

Bueno...

Hay cosas que si es necesario explicarlas, es mejor no hacerlas.

Claro.

Bien.

Yo...

tengo que irme.

Tenemos una auditoría de presidencia y...

y mucho trabajo.

Bien.

Asunción...

lo siento mucho.

Tranquilo.

El tiempo lo cura todo.

Hasta el mal de amores.

Y da recuerdos a Velázquez.

A ver cuándo se deja de infantas y pinta mujeres de verdad.

Lo siento.

Un mal sueño.

Ya veo, ya.

¿Qué soñabas?

Fantasmas del pasado.

Y a vos que os atormenta que tampoco podéis dormir.

Son tantas cosas que no sabría por dónde empezar.

Vine aquí por...

por ser útil, por ayudar a la gente, pero es imposible.

Vayas donde vayas en la historia, hay demasiado dolor, demasiadas penas,

demasiada injusticia.

Así es la verdad.

Matas o te matan.

Ya...

Ya lo sé.

Eso di y se lo ha tocado.

Que se iba a casar cuando lo reclutaron.

No tenía dinero para pagar y liberarse del servicio militar.

Lo heredia.

Que la primera vez que vio el mar fue para meterse en un barco y venir aquí a matar

gente.

O a los hijos de la Farga.

Tres tiene.

Tres tiene.

Y no saben si volverán a ver a su padre.

Aquí hay gente de todas partes de España.

Andaluces, catalanes, extremeños, vascos...

Pero todos tienen una cosa en común.

Son pobres.

Por eso están aquí combatiendo en una guerra que no se puede ganar.

Una guerra que nadie entiende.

Ya.

Bueno...

En fin...

¿Es que no podemos dormir porque no hablamos de cosas un poco más agradables?

Sí.

¿Cómo van las cosas en el ministerio?

Bien.

¿Qué tal la patrulla?

Supongo que tenéis un compañero nuevo.

Sí.

Pachino se llama.

¿Qué dice?

¿Cómo el actor?

Sí.

Es un mote con una película...

Sérpico.

Sérpico.

Buena peli.

Sí, pues se ve que se parecía mucho al hombre que la...

al actor.

Entonces seguro que es un buen tipo.

Lo es.

¿Y Amelia?

¿Qué tal?

Os echo mucho de menos.

Doy fe de ello.

¿Y tú no me echas de menos o qué?

Yo también.

Pero estoy más acostumbrado que ella a perder a gente querida en batalla.

Ay...

Nada de apostar raciones de comida.

Descuidme, teniente.

Que tocase comer a todo su arroz y mi guardia.

Lo raro es que no nos matemos unos a otros.

No ver la luz del sol empeora el ánimo.

Y comer mierda también.

Fijaos.

Mala señal cuando el capitán y el cocinero están tan endebles.

Deberían ser los que mejor comieran.

Imaginaos al resto.

¡Inteniente!

Se acerca un hombre con un trapo blanco.

Y dale, no se cansan.

¡Es un tagalo!

Es un oficial español.

Eso ya lo veremos.

Por el uniforme parece capitán de infantería.

Habrá que salir a parlamentar con él.

¡Voy!

Con el debido respeto a mi capitán.

Permita que salga yo.

Es mi deber.

Lo sé, pero se ha sacrificado mucho por sus hombres y está débil.

Y usted...

No quiere que los de fuera sepan en qué condiciones lamentables estamos,

¿no?

Lo siento, pero así es.

Estaríamos perdidos.

Tiene razón.

Salga usted.

Habiéndose firmado el tratado de paz entre España y los Estados Unidos y habiendo

sido cedida la soberanía de estas islas a la última nación citada, se servirá a

usted de evacuar la plaza trayéndose el armamento, municiones y las cercas del

tesoro.

¿Pero de qué tesoro hablan?

Encima, cachondeo.

Siga, siga, por favor.

Ciñiéndose a las instrucciones verbales que de mi orden les dará el capitán de

infantería, don Miguel Olmedo y Calvo.

Dios guarde a usted muchos años, capitán general Diego de los Ríos.

Otra vez.

El mismo engaño de siempre.

No hay alguna posibilidad de que sea verdadera.

No está numerada, como es preceptivo.

Llevamos tanto tiempo esperando buenas noticias que usted no quiere creerse las

malas.

Por eso le parecen falsas.

¡Es que lo son!

Si la guerra ha terminado, ¿por qué no siguen disparando cada noche los tagalos?

Más que los tagalos, el problema es el beriberi.

Hay dos enfermos más, doctor.

Sí.

Se nos va a llevar a todos.

Descansad en paz en esta tierra tan lejana, y que el Señor Misericordioso os

acoja en su seno por vuestras buenas obras, y os otorgue el perdón por vuestras

faltas.

In nomine Patris et Fili et Espíritu Santi.

Amén.

Amén.

¡Romba en filas!

Vaya pedazo de placa que te han dado al final, ¿eh?

Sabes que la cambiaba por seguir trabajando.

Ya has trabajado mucho, papá.

Y yo estoy muy orgulloso de ti.

De verdad.

Además, ahora vas a tener más tiempo para estar con mamá, para todo...

Sí, es lo único bueno que me queda.

Tu madre.

Y tú.

Tengo todo esto manga por hombro.

Y están a punto de llegar los invitados.

¿Te echo la mano?

No, cariño.

Ya me apaño yo sola.

Bueno, hijo, a ver, cuéntame.

¿Qué tal te va con tu nuevo destino en Las Palmas?

Bueno, pues...

Digo, no me falta, desde luego.

A ver si vuelves pronto, ahora que voy a tener más tiempo para verte.

Si me acabo de ir.

Yo tengo contactos.

Y puedo mover algunos hilos.

No.

No, lo que consiga tiene que ser por mis propios méritos.

Y ya está.

Cuando vuelva a ser inspector jefe o nada.

Tú lo que tienes que hacer ahora es buscar una buena mujer y casarte.

La familia es lo más bonito que hay en la vida.

¡Un brindis!

Eso es.

Un brindis por el jubilado, claro.

¡Qué coño!

Por el mejor policía que ha pisado las calles de Madrid.

Mi padre.

Voy por el champán.

No es necesario que te jubiles, Luis.

Conozco gente que pronto va a tener cargos importantes.

Necesitan gente como tú.

Con experiencia.

¿Para qué?

Vigilancias.

¿Vigilancias?

¿Qué quieres que mi padre se ponga ahora de detective privado?

No hablo de esa chusma.

Hablo de trabajar de jefe de seguridad con algún ministro.

La puta democracia esta que nos han traído tiene una cosa buena.

Hay que investigar a los enemigos.

Buscar sus debilidades.

Cosas que los policías ya no podemos hacer.

Y para eso nadie mejor que tu padre.

La puta democracia.

La puta democracia.

¿Me puedes explicar ese concepto, el de la puta democracia?

Jesús, ¿por qué no vas a ayudar a tu madre?

Parece que se está retrasando un poco, ¿no?

Sí.

Va a ser lo mejor.

Qué cacho anda tu hijo.

Oye, Luis.

¿Pasa algo, mamá?

Sí, hijo.

Quiero divorciarme de tu padre.

La Farga.

Te traigo algo para que recuperes fuerzas.

Julián.

No lo gastes conmigo.

Venga.

Todavía me tienes que dictar muchas cartas para tu señora y tus churumbeles.

Va, abre la boca.

Venga, La Farga, rico y con fundamento.

No me hagas esto, La Farga.

Que te voy a escribir unas cartas de puta madre.

Abre la boca, anda.

Escribe mi nombre.

No te brillo.

No digas tonterías, joder.

Te lo pido por favor, La Farga.

Abre la boca, va.

Venga.

Vaya mierda.

Vaya puta mierda.

Iba a ser un gran cocinero.

Decía que gracias a Filipinas había aprendido a cocinar la olla podrida.

Pero poderida de verdad.

¿Creéis que recemos una oración por su alma?

Reda tú si quieres.

Quiero irme.

Aquí no pintamos nada.

¿Sí?

Hola, bonito.

¿Está tu madre?

¿Viene usted a vender algo?

No.

Entonces sí.

¡Mamá, es para ti!

Dígame.

Perdón.

Creo que me he equivocado.

Buscaba a Luisa.

¿Luisa Rivas?

Sí, sí, la conoce.

Sí, era la antigua inquilina, pero falleció hace unos meses.

Lo siento.

Lo siento.

No tenía que haberselo dicho así.

Pero, bueno, que pensé que cualquiera que la conociera, que ella, bueno,

que ya lo sabría.

No, no, no se preocupe.

Hacía mucho que no nos veíamos.

Demasiado.

Pero puede hablar con su hijo.

Javier se fue con los tíos cuando murió Luisa.

Si no se han mudado, debo tener la dirección por ahí en algún sitio.

¿Se llama Javier?

Sí, es un chico estupendo.

Tiene apenas 20 años y ya se gana la vida con algo de ordenadores.

Cuidó de Luisa hasta el final.

¿Quiere que le dé su dirección?

Perdón.

¿Si no le molesta?

No, claro que no.

Gracias.

Se han hecho mayores, pero continúan ejecutando sus pasos más conocidos.

El Ramsés.

La mirada...

O la carretilla.

Por supuesto.

Su tantas veces y dada obra maestra.

¡Pa!

Danzar y break.

Una fusión de baile tradicional vasco.

Break dance.

Primero el que revolucionó y el por el que nos hicimos mucho es la carretilla.

¿Qué haces aquí?

Vení a ver qué te pasa.

Perdona el desorden, pero bueno, normalmente es Adolson que se ocupa de

este y...

Lo siento.

¿Cómo estás?

Pues...

Para el ministerio se supone que estoy con gripe.

Y para ti, si quieres que te sea sincero, pocas ganas de ver a nadie.

¿Quieres algo?

No.

¿No?

Quiero saber qué te pasa.

¿Te importa?

Claro que me importa.

Mis padres se van a divorciar.

Acaban de sacar la ley.

Como si me descuido, mi madre es la primera mujer divorciada de la democracia.

¿Has hablado con ella?

Sí.

Bueno, lleva desde siempre cuidando de él, aguantándole.

Esperando a que llegue a trabajar.

Que tenga sus líos.

Seguro que saben rehacer su vida, no te preocupes.

No, mi madre sí.

Para ella va a ser una liberación.

Pero mi padre...

Mi padre no sabe vivir solo.

El mismo día que se jubila, se queda sin trabajo y sin mujer.

Pero bueno...

Tiempos modernos.

Benditos sean.

En mi época las mujeres no solo no podemos divorciarnos.

Hasta para tener trabajo necesitamos el permiso firmado de nuestros maridos.

Gracias por venir.

Gracias a ti por contarme tu vida.

Me debes una.

Algún día me tendrás que contar tú la tuya.

Pero bueno, tranquila, que no es obligatorio, ¿eh?

Y te prometo que mañana voy a trabajar.

¿Qué estás viendo?

Pues una mierda.

Muchas cadenas, ¿sabes?

Pero como en mi época...

Claro, son atletas, son gente joven y es mucha latina.

Nos escaparemos por el boquete en el muro este.

¿Pero si no hay ningún boquete?

Me ofrecí voluntario para arreglarlo cuando lo destrozó el cañonazo.

Colocó las piedras sueltas sin argamasa.

Muy bueno.

¿Y después de salir qué?

Dios proveerá.

La segunda parte del plan está un poco verde.

¿Y este qué quiere?

Ey!

¿Qué caras?

Si molesto me voy.

Pues ahora que lo dice ese...

No te preocupes, hombre.

Me salió a respirar un poco.

¿Qué hacéis?

Todavía no entiendo qué hacemos en esta isla.

Si la quieren los tagalos, que se la queden.

A fin y a cabos de ellos.

Espero no haber metido la pata por decir eso.

No, hombre.

Tranquilo.

A mí también me cuesta entenderlo.

Cago en la puta.

Toda la vida pasando miseria en España.

Y no estar aquí por la fuerza a pasar más hambre.

Esperad.

Yo hago guardia por las noches.

de centinela.

Si alguna vez necesitáis ayuda...

por favor...

pedidmela.

¿Me entendéis, no?

Esperadse.

Si no aparece, nos vamos.

¿Eh?

¿Quién va?

¿Estoy aquí?

¿Estoy aquí?

Seguís, ternícalo.

¿Quién nos acompaña?

¿Tocca viene con nosotros?

Ese no era el plan.

Conozco un camino por la selva.

Que venga.

Que venga.

¡Vamos!

Las manos arriba.

Un desertor...

Un desertor es el peor de los cobardes.

El patio está lleno de cruces.

¡De héroes!

Entregaron su vida por la patria.

¿Y ustedes?

No son dignos de pisar esta tierra.

¿De qué héroes habla?

Esos hombres lo que querían era estar lo más lejos posible de aquí.

Son militares.

Porque les obligan.

Y gente como usted les lleva como ovejas al matadero.

¡Julian!

No lo empeore.

De usted podía imaginármelo.

Al fin y al cabo, no es militar de formación.

Pero de usted, entre ríos...

No puedo entenderlo.

¿Quién le habrá metido esa idea en la cabeza?

Nadie, mi teniente.

Entonces...

Máteve a mí.

Que yo sí estoy aquí porque he querido.

Y deje a estos hombres en paz.

¡No es usted quien da las órdenes aquí!

Va a matar a unos hombres que han dado su vida por su patria.

¡A cambio de nada!

¡La patria!

¡La patria da honor y gloria!

A quienes luchan por su bandera.

Lo único que les da su patria es hambre y miseria.

Métase su bandera donde le quepa.

De un paso más.

Y es hombre muerto.

Claro.

Ya lo estoy.

Así que si lo hace, lo estaré dos veces.

Llévenselos...

...al almacén.

...y amárnos con grilletes.

¿Qué piensa hacer con ellos?

Son desertores.

Si usted no sabe lo que se hace con los desertores en tiempos de guerra...

...entonces es que sabe menos del ejército de lo que yo pensaba.

¿Qué pasa?

Mamá, dime.

Hijo...

...hijo, estoy muy preocupada.

No sé dónde está tu padre.

Hemos quedado con los abogados, pero no se ha presentado.

¿Pero no está en casa?

No, no, no está aquí.

He venido y no está aquí.

Y tampoco...

...y tampoco está su pistola en el cajón donde siempre la guarda.

Vale, voy yo para allá.

No te preocupes.

Voy para allá.

¿Pero cómo vas a venir si estás en las palmas?

Cuando llegues...

No te preocupes que llego.

Oye, no llames a nadie, ¿eh?

Venga, ahora.

Quieren asegurarse de que estamos vivos antes de fusilarnos.

Tenía que hablar con ustedes.

El capitán está organizando una racia.

¿Y eso qué es?

Un ataque sorpresa.

Incendiarán varias chozas para que los tagalos huyan del poblado.

Así podrán saquear los graneros y los huertos.

Ganaremos espacio y retrasarán sus líneas de fuego.

¿Y nosotros qué pintamos?

Seguro que muy poco.

Serán momentos de mucha confusión.

Dudo que nadie se quede para vigilarles.

Intentaré hacerme con la llave de los quirilletes.

Eso es muy arriesgado.

No se me ocurra otra opción.

Es exponerse demasiado.

Si os descubren...

¿Por qué no te callas?

Doctor, por favor.

Inténtelo.

Si os descubren, os fusilarán como a todos nosotros.

Y los de ahí fuera os necesitan vivo.

Tú eres un tarado.

¿Pero para qué le dices eso?

¿Qué haces?

Quitarme de en medio.

Ya solo soy un estorbo.

No, papá.

Lo serás si te quitas de en medio.

Y nos dejas aquí a todos jodidos.

Hijo...

Tú ya tienes tu vida.

Dejame que acabe con la mía, ¿no?

Ni de coña.

Ni de coña.

El año que viene es el mundial.

Te prometiste que íbamos a seguir a la selección por toda España.

¿La selección?

La selección nunca ganará nada.

Sí va a ganar, papá.

Sí va a ganar.

Te lo digo yo.

Y el rayo va a subir a primera.

Papá, tú me enseñaste que en la vida hay que ser un valiente.

No seas tú un cobarde ahora.

Hijo...

Tu madre se ha ido.

No me queda nada.

Estoy solo.

No estás solo.

Yo voy a estar contigo.

Siempre.

Te lo prometo.

Cojan sacas, latas, lo que sea.

Arramblen con toda la comida que encuentren.

Esto me lo enseñó Houdini.

¿Houdini?

¿El mago?

Sí.

Cuando salgamos de esta, hay muchas cosas que os debo contar.

Vamos.

¡Eh!

¡Eh!

¿Os habéis soltado?

¡Ayúdame!

¡A mí, por favor, ayúdame!

¿Qué?

Déjame esto.

¡Vamos, Julián!

Estante quieto, estate quieto.

¡Aquí!

¡Estante quieto, Julián!

Espera, espera, ya voy.

Trae.

Toca.

Por favor, toca.

No podemos esperarles.

Espérate, coño.

Toca.

Toca.

Por favor, toca.

Por favor.

Ellos están en la lista.

Toca, inténtalo.

Por favor.

Me tengo que ir.

Por lo menos hasta que todo se calme.

¿Has hablado con Salvador?

Sí, lo he entendido perfectamente.

Voy a hacer de agente en 1981.

Me ha dicho que tengo las puertas abiertas para cuando quiera volver.

Y si eso es así, supongo que trabajaremos juntos otra vez.

No tardes en regresar.

Alonso sigue desaparecido y Julián Dios sabe dónde estará.

Solo me quedabas tú.

Bueno, tú eres fuerte.

Eres la más inteligente de los tres.

Sabrás apañártelas.

Eso no quita que te eche de menos.

Ven.

Tú me has contado tu vida.

Yo te voy a contar la mía.

Esta es mi historia y aquí acaba.

Sé cuándo voy a morir.

Sé que tengo una hija.

Pero tengo tanto miedo a saber la verdad que vivo paralizada.

Salvo cuando estoy en una misión.

Es el único momento en el que me siento viva de verdad.

Es el

único momento en el que me siento viva de verdad.

¿En tu siluco o en el mío?

Cállate, en vez.

Cuando yo sentí...

De cerca...

Tu mirar...

De color de cielo...

De color, de amor.

Mi paisaje triste se vistió de azul.

Sí, por fin.

Es convertido en flor.

Era un día nublado que olvidara.

El sol pasó como una ojera de mujer, como un cristón.

Azul, azul, de amanecer.

Mi paisaje triste se vistió de azul.

Con ese azul que tienes tú.

Era un, no me olvides, convertido en flor.

Era un día nublado que olvidara.

Como

una ojera de mujer, como un cristón azul, azul.

De amanecer azul.

Julián.

Bienvenido.

Julián.

Un abrazo, hombre.

Bienvenidos.

Tomen asiento.

Angustias, trágueme su café, por favor.

Ay, qué tonta, me emocionado.

Alonso, sabíamos que no fallaría.

Un honor.

Y usted, Julián, por fin de vuelta al redil.

Comprenda que el sitio de Valer es un hito en nuestra historia y no podíamos

arriesgarlo con interferencias.

He convivido meses con esos hombres.

Me gustaría saber qué les pasó.

Por supuesto.

En casa tengo el DVD de los últimos de Filipinas.

Mañana se lo traigo.

Demasiado patriótica, para mi gusto.

Sí, pero interesante, ¿eh?

En ella debutó Tony LeBlanc.

Prefiero el libro, si no le importa.

Todo suyo.

¿Sí?

Sí.

Ahora mismo voy.

Sí.

Era Alonso.

Ha encontrado a Julián y lo ha llevado de vuelta al ministerio.

Bueno, ya tienes tu patrulla completa.

Contigo siempre estuvo completa.

¿Y los periódicos?

¿También mienten los periódicos?

¡La guerra ha terminado!

¡Se puede falsificar!

¿Otra trampa?

¿Cuántas llevamos ya, teniente?

No voy a rendir esta plaza.

Nunca.

Vas a recibir las órdenes de un superior.

Me parece un poco un teniente, coronel.

He exigido que me traigan...

al mismísimo general de los Ríos.

Así ganamos tiempo.

Mañana por la noche intentaremos romper el cerco.

Y cruzar la selva...

...rombo a Manila.

¿Está usted completamente loco?

Las ordenanzas militares...

...se cumplen.

El día de aquí...

...todo era verdad.

La pérdida de Cuba...

...y las Filipinas...

...tengo resistido todo este tiempo aquí para nada.

El teniente segundo...

...de la escala de reserva de infantería...

...Francisco Díaz Navarro...

...destinado a Maraja.

¿Y?

El teniente Díaz Navarro era un buen amigo de juventud.

Siempre me decía que su ilusión era volver a Maraja...

...donde vive en su familia...

...y su novia.

Los tegalos no pueden haberse inventado eso.

Si no se han inventado eso...

...no se han inventado nada.

Y yo...

Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo...

...las fuerzas españolas que guardaban Valer...

...que con tanto valor y heroísmo defendieron la bandera de la patria...

...aun sin esperanzas de auxilio alguno...

...Emilio Aguinaldo...

...presidente de la República Filipina...

...decretó que los valerosos soldados españoles...

...en considerados amigos...

...y no prisioneros de las tropas filipinas.

Asimismo, a petición del propio teniente...

...don Saturnino Martín Cerezo...

...el rey Alfonso XIII...

...le concedió la laureada de San Fernando...

...por su heroica actuación en el sitio de Valer.

En cuanto a la tropa...

...no se hallaron hechos individuales...

...en el comportamiento de los soldados...

...que diesen lugar a las recompensas que determina la ley.

¡Defrente!

¡Defrente!

El espachino...

...del que tanto os hablé.

Espero que bien.

Encantado.

Y por cierto, me encanta Serpico.

Es un peliculón.

Hombre, menos mal que alguien ha visto la película.

¿No nos hemos visto antes?

No creo.

Cuando yo llegué, tú ya no estabas.

Serán imaginaciones mías.

Seguramente.

Bueno, yo...

...me abro.

Tengo nuevo destino.

Venga, suerte.

Gracias.

Amelia, ha sido un placer trabajar contigo.

Igualmente.

Os acompaño a la puerta.

Parece un buen tipo.

Lo es.

Tampoco hace falta que me acompañaras, Alonso.

Así me despido de mi compañero de piso como Dios cuanda.

Que por cierto, te quedas a tus anchas, ¿eh?

Sabéis que os echaré de menos.

Y yo a ti.

Bueno.

Prometedme que volveréis algún día.

Puedes estar seguro.

Volveré.

No puede ser.

Este cuadro no existe.

Se quemó en el incendio del Alcázar de Madrid.

En 1734.

Traficantes de arte intertemporales.

Hola, soy Elena, la abogada.

¿Te acuerdas de mí?

Sí, sí, me acuerdo de vos.

De ti.

1734.

Allá vamos.

Uy.

Perdón.

Si tienen prometido, ¿cómo pueden gustarle a las mujeres?

Pero han de saber que el rey se encuentra intanguilo.

Sufre de vapores melancólicos que le empañan el espíritu.

¡Tengo hambre!

Esta misión es de las gordas.

Vamos a necesitar ayuda.

Irene y Velázquez se encuentran en 1734 investigando lo que parecía ser el robo de

un cuadro.

Pero tenemos motivos para pensar que se trata de un golpe organizado a gran escala

para desvalijar el Alcázar de Madrid.

Majestad, el rey ya ha escapado.

¡Otra vez!

¡Felipe, por Dios!

Estoy cansado de ser rey.

Lo único que necesito es hacer feliz a mi esposo para yo poder salir gobernando.

Jefe tiene una visita.

Debe ser muy importante para que lo anuncie.

No se lo va a creer.

Me quedo aquí encerrado sin disfrutar de la emoción, de la aventura.

Como un inútil, como el pelele de Goya.

Aquí Amelia, en posición.

Aquí Alonso.

No tengo nada que decir.

Esta vez la tragedia se puede corregir sin cambiar la historia.

Es una gran oportunidad.

El Bosco, Tiziano, Rubens, Leonardo lo merecen.

Lo siento, Diego.

¡Ah!

Mi mito.

Búsquese a otro retratista.

El Bosco, Tiziano, Rabia.

El Bosco, Tiziano, Pedro y Reales.

Tu, Tiziano, Ramos.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.