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En las Navidades de 1808, el ejército francés del Mariscal Ney apresó a tres
españoles, acusados de espionaje.
Uno de ellos era el mismo cura de Tordesillas.
Los encerraron en el monasterio de Santa Clara.
¿Hay que salvar a esos tres hombres?
¿O la España que conocemos no existirá?
¿Tan importantes son?
Uno de ellos es antepasado en sexta generación de Adolfo Suárez.
¿Nombres?
Amelia Ruiz.
Mi nombre es Carrasco.
Madre abadresa María Angustias de la Esperanza.
Y el antepasado Suárez se llama Rodolfo y su futura esposa Rosa.
Le presento al Mariscal Ney.
Disculpe mi francés, pero no es muy bueno.
Su francés mejorará con la práctica.
¿Salvador?
Organiza la desaparición de un agente y luego nos encarga a buscarle.
Salvador ha hecho mucho por este ministerio.
Sí, pero su hora ha pasado.
El que faltaba, Napulio.
Cuando me ofrecieron el cargo de abadesa tuve miedo.
Pero si he llegado hasta aquí no pienso huir ahora.
Porque nos podrán robar la patria, pero no la dignidad.
He metido la pata, ¿verdad?
El antepasado del futuro presidente lo van a matar mañana por la mañana.
Ya estoy muerto y estoy en el cielo.
Y su futura esposa no quiere verle porque le tira los tejos a Melia.
Y para colmo yo le he tenido que pedir un favor personal a un pedazo de mariscal
francés.
Que me está tirando los tejos a mí.
Vaya bodevil.
¿Y entonces qué hacemos?
Organizar la fuga de los presos.
No hagan nada hasta que les envíe refuerzos.
Es hora de que Alonso vuelva a trabajar.
Ya lo hemos rellenado con el sofrito y frotado bien con aceite de oliva.
Es usted un catatua.
¿Que Napoleón va a liberar a los presos?
Y me ha nombrado abadesa emperatriz.
¡Ay!
He conseguido que la historia no cambie y esta vez me alegro de ello.
¿Qué?
Tenemos que conseguir que vuelvan de inmediato.
Está bien.
Sois libres.
De prochain foie no tendréis tanta suerte.
¿Qué hace usted aquí?
Usted es la nueva subsecretaria.
Y tengo que decirles que a partir de ahora van a cambiar muchas cosas en este
ministerio.
¡Empuje, Micaela!
¡Empuja!
¡Más fuerte!
¡Vamos!
¡Empuje!
Un poco más.
Un poco más.
Y hasta casi un poco más.
¡Ahora!
¡Vamos!
¡Fuerte!
Dime, ¿qué ves?
Es que no veo nada, joder.
Igual que yo, entonces.
No poder ayudar por ser un hombre.
¡Esto es absurdo!
Son sus costumbres, Vargas.
Irene, ¿estás bien?
Sí, estoy bien.
Es que no sé qué hacer.
Puede que tenga el cordón umbilical enrollado.
¿Conoces la maniobra de Somersault?
Se acabó.
Por el amor de Dios, señora.
Soy médico.
¿Qué costumbres gitanas ni qué...?
¡Es que no quería que nazca su nieto!
De acuerdo, señora.
Usted es la que manda.
Rápido, Irene.
Toma.
¿Y qué hago con esto?
Es un forceps.
Con las dos palas, primero una y luego otra.
Coges la cabeza del feto y la extraes.
Te oigo el agua y los paños.
A buenas horas.
Lávalo.
Que ha sido el tibidabo.
Irene, ¿de verdad que estás bien?
Que sí.
Solo necesito un minuto.
Venga bien.
¡Empuje!
¡Empuje!
¡Vamos, que lo tengo!
¡Empuja!
¡Empuja!
¡Ahora!
¡Empuja, Micaela!
¡Empuja!
¡Ya lo tengo!
¡Empuja un poco más!
¡Empuja!
¡Ah!
Toma, toma.
¡Ya está aquí!
Trae.
Tranquila, ya lo tengo.
Trae.
Ya está aquí, tranquila.
Ya está aquí.
Es una niña.
Es preciosa, Micaela.
No se mueve, que no se tiene.
¡Ah!
Se va a llamar Carmen.
Carmen Amaya.
¿Han dejado a Irene en el siglo pasado?
Los síntomas apuntan que puede ser gripe española.
¿La dejan atrás por una gripe?
No es una gripe cualquiera, fue una epidemia mundial.
Esa gripe empató a 50 millones de personas en un año, cinco veces más que la Primera
Guerra Mundial.
Pero eso fue en el año...
1918.
Ha pasado casi un siglo de eso.
Sí, y la población ha perdido la inmunidad.
Si traemos a la enferma, puede suceder como en América, cuando los conquistadores
llevaron la viruela a Nuevo Mundo y millones de indígenas murieron.
¿Hoy en día hay antibióticos?
Los antibióticos no curan las infecciones víricas.
Hágale caso.
Vargas salvó a Fernando el Católico en su atentado de Barcelona.
Por algo es el jefe de los servicios médicos.
Y yo soy quien manda aquí.
Quiero que vuelva.
Si la traemos, también traeremos el virus al presente.
Podemos provocar una pandemia a escala planetaria.
El virus de la gripe se contagia con extrema facilidad.
Entiendo que acabo de aterrizar en el cargo y todavía no me conocen lo
suficiente.
Pero a partir de ahora se acabaron los malos hábitos del pasado.
Y uno de ellos es que aquí nunca se deja ninguna gente atrás.
No vamos a dejar a Irene allí.
Punto.
Se arrepentirá de haber tomado esta decisión.
No me gusta que me amenace.
No es una amenaza.
Es una advertencia.
Muy buena.
Algo escasa, eso sí.
Muchas gracias por esperar.
Por cierto, Alonso.
Mañana no estaría mal que llegaras un poquito tarde a casa.
Que viene a visitarme...
Otra dama, ¿no?
Sí, otra dama.
Anda, que si supieran que están liadas con un tío de 1943...
Iban a alucinar.
Por dios, sois insaciable.
Os gusta más el fornicio que a Lope de Vega.
Bueno...
Hoy por mí, mañana por ti.
Lo dudo mucho.
Ay...
Las damas de esta época y yo somos como el agua y el aceite.
A lo mejor lo del agua tiene algo que ver, ¿eh?
¿A qué os referís?
Vuestra higiene, Alonso.
Y mira que yo hice también en Ceuta.
Yo estoy curado de espanto, pero vamos, lo vuestro...
Vos también.
Os voy a decir una cosa.
El agua en exceso ablanda el cuerpo y abre los poros, permitiendo la entrada a las
enfermedades.
Que lo sepáis.
Vale, vale, tranquilo, colega.
Era una sugerencia.
Pero vamos, yo que tú, mañana me abría los poros antes de salir, ¿eh?
Gracias, Ramón.
Yo me encargo del resto.
Después de quitarse el traje, la besé a conciencia.
De acuerdo.
Tranquilo.
Venga, hasta mañana.
No.
¿Se curará?
Eso dependerá de sus defensas.
Es fuerte.
Pero hay que ver cómo evoluciona las próximas 48 horas.
Lamento si antes le he parecido autoritaria.
Solo pretendo que se humanice el trato a los agentes.
De momento, seamos discretos.
No quiero provocar la alarma.
Mañana cierre la enfermería y atienda a la gente en otro cuarto.
¿Con qué excusa?
Algo se le ocurrirá.
¿Adivinan dónde les voy a mandar?
Pues hombre, yo me hago una ligera idea.
A la Feria de Abril de Sevilla.
Qué envidia me dan.
¿Cómo?
Yo soy de Sevilla y estos trajes no son de mi tierra.
¿De qué trata la misión?
Ha llegado un aviso desde el ministerio de 1991.
Se ha encontrado una remesa en mal estado para pescadito frito que hay que retirar
del mercado.
¿Y por qué no llaman al departamento de sanidad de esa época?
Bastaría si en las cajas no viniera empresa esta fecha.
Se están deshaciendo de todo el material en mal estado.
Y es alguien que viaja del tiempo.
Hay que descubrir quién lo ha hecho.
Y eliminar esa partida en mal estado.
Un escándalo en Sevilla un año antes de la exposición universal del 92.
Podría ser terrible.
¿Se siguen celebrando exposiciones universales en esta época?
Así es.
¿Y eso qué es?
Que Amelia se lo explique por el camino.
Puerta... 2020.
En una hora un agente les espera en Sevilla.
Alonso.
Puede usted muy bien.
Ya era hora.
Gracias.
Menos mal, ya pensé que no venías.
Ponerse este traje no es tan fácil.
¿Qué tal está?
Bueno, estable dentro de la gravedad.
Esto es una locura, ¿eh?
Me gustaría saber si se hubiera montado todo este operativo si el enfermo fuera un
agente raso en vez de una jefa.
Ni de coña, ya te lo digo yo.
¿Qué tal?
¿Cómo estás?
Hasta luego.
Alonso.
Vamos.
Ya si eso no estábamos un rebujito en Sevilla.
Venga, vamos.
¿Y esto lo llevan todos los días?
Es muy incómodo.
¿Te has perfumado?
Ha sido idea de pachino.
Buena idea.
Bueno, ya está bien.
Si antes apestaba, ¿por qué nadie me dijo nada?
¿Para que no te molestases?
¿Las han bloqueado?
Aviso a todos los funcionarios.
Desalgo en los pasillos de las puertas ordenadamente y acudan al claustro de
inmediato.
Repito, desalgo en los pasillos de las puertas ordenadamente y acudan al claustro
de inmediato.
Esto no es un simulacro.
Desalgo en los pasillos de las puertas ordenadamente y acudan al claustro de
inmediato.
¿Sabes qué ha pasado?
Nos lo cuentan arriba.
Esto no es un simulacro.
Aviso a todos los funcionarios.
Bloquear con puerta.
Cuidado.
Qué ganas de quitarme este vestido.
¿Te gusta o qué?
Demasiado provocativo.
Demasiado provocativo.
Pues en las Ramblas venden flamenquitas como recuerdo de Barcelona.
No te creo.
Sí, sí, sí.
Si ese es el futuro, estamos apañados.
Sí, sí.
Bloquear salida.
¿Qué ocurre?
Pronto habrá más infectados, se lo advertí.
Y yo le ordené que sellara la enfermería.
¿Se sabe lo que ha podido pasar?
Todavía no.
Pero siendo uno de ellos el enfermero, probablemente se habrá infectado al
quitarse el traje.
Vaya inútil.
Si quiere, le traigo un traje a ver qué maña se da.
Cuando quiera.
No creo que haya que ir a Harvard para aprender a ponérselo.
Bien, no es momento de discutir.
Hay que informar a los funcionarios.
Lo sé perfectamente.
¿Han avisado a los agentes en misión que no pueden volver?
Angustias está en ello.
Bueno, pues esto ya está.
A ver si aguanto otros 5.000 años hasta la siguiente revisión.
Eres un artista, Mariano.
Lo sé.
Me dan ganas de firmarlo y todo.
Si nos dicen cuando estudiamos restauración que ibas a hacer esto...
¿Sí?
Hola, angustias.
¿Cómo que no podemos volver ahora?
Pero tú sabes el frío que hace en el Paleolítico Superior, chiquilla.
Vale, vale.
Han sellado el ministerio, la cosa está chunga.
Hay una epidemia de gripe española.
Pues allí tendrá la gripe española, pero aquí vamos a pillar una pulmonía
madaleniense.
No te habrás traído un G600, ¿no?
¡Atención, por favor!
¡Silencio!
¡Silencio!
Les hemos reunido para comunicarles que en el...
¡Que nos devuelve y la paga de Navidad!
¡Silencio, por favor!
Señor, esto no es ninguna broma.
Se ha detectado un brote de gripe en el ministerio.
Y se han clausurado todas las puertas.
Estamos en cuarentena.
Una gripe.
Es un virus del siglo pasado.
Muy agresivo.
Se han suspendido todas las misiones.
Y queda prohibido salir o entrar del edificio.
No podemos correr el riesgo de contagiar a nadie fuera.
Estoy bien.
Es que...
Es que soy fumador.
Pero lo estoy dejando.
Pues olvídense de salir a echar un pitillo al cuarto de fumadores.
Esa puerta también está sellada.
Y hasta nueva orden queda prohibida toda comunicación con el exterior.
Se están tomando todas las medidas pertinentes para que la epidemia no se
extienda.
¡Silencio!
Se trata de una gripe muy particular que debe ser tratada desde sus primeros
síntomas.
¿Qué tiene de particular?
Es...
gripe española.
Bueno, si es española no puede ser tan mala, ¿no?
A lo mejor la llamarán así porque el virus se bajita y con mala leche.
No es momento para bromas.
Es la primera vez que pasa una cosa así desde que estoy en el ministerio.
Atención, por favor.
El doctor Vargas les explicará cuáles son los síntomas.
Si alguien nota algo parecido, aunque sea leve, debe acudir al servicio
médico.
Los síntomas son...
tos con flemas, fiebre alta repentina, dolor de cabeza, problemas de respiración,
dolor en el pecho, debilidad en los miembros y mareos.
¿Se encuentra bien?
No, no, no.
¡Don Diego!
Me parece que aquí hay otro.
No, no, estoy bien, estoy.
Estoy bien.
¡Eh, matasanos!
¡Sercadme de aquí!
Yo no estoy enfermo, ¿eh, señora?
¡Suéltame!
¡Malditos!
Palosso, reservad fuerza.
Si la gripe es tan grave como dicen, nos van a hacer falta.
Sí.
¿Estáis locos si pensáis que me voy a quedar postrado aquí con el alfeñique?
¡Vargas!
Ha habido un error, ¡sacadme de aquí!
Ahora estoy con usted.
¿Cómo se encuentra?
No podría...
darle un tranquilizante al oso.
Podría agravar su insuficiencia respiratoria y provocarle una crisis.
Me duele todo el cuerpo.
Ahora le toca el antipirético.
Le aliviará.
¿Tiene un bolígrafo?
Sí.
Tome.
Solo será un pinchacito.
¿Nos van a sangrar?
Pase la voz.
Solo necesito una muestra.
¡Ah!
Doctor, está aquí.
Hay otro contagiado.
Eh, de acuerdo.
Tómele las constantes vitales.
Voy enseguida.
¿Pero qué disparate me está usted diciendo?
Susana se ha saltado todos los protocolos.
Ha puesto en peligro a todo el mundo con tal de salvar a Irene.
La vida de todos y la historia de España.
Sí, un desastre.
Con el sentido de la disciplina que usted tiene.
Le será muy difícil actuar a espaldas de sus superiores.
Mi único superior es y será usted.
Usted, mientras pueda, sigue informándome.
Yo intentaré moverlos por aquí fuera.
Germán también se ha puesto enfermo.
¿Germán?
El Bedel.
Mira que no saberte su nombre.
Hombre, Germán.
¿Sabes cómo está Irene?
Aquí nadie suelta prenda.
Entonces es mal asunto.
Oiga, doctor.
Vargas.
Oiga, doctor.
Vargas.
Vaya con más cuidado.
Lo siento mucho, doctor.
Doctor.
Quiero hacer de voluntaria.
Pero angustias.
Sé que andan mal de personal.
Les vendrá bien mi ayuda.
Parece que se ha manchado, ¿no, doctor?
Vaya la tinta del bolígrafo.
La leche para eso en mano de santo.
Gracias.
Ahora me cambio.
Empiezo ahora mismo, si le parece bien.
Angustias, es muy peligroso.
Bueno, tampoco es el fin del mundo contagiarse.
Mucha gente superó la enfermedad, ¿verdad?
Murió el 20% de los infectados.
¿Te parece poco?
Angustias, eso es uno de cada cinco enfermos.
No voy a dejarles solos.
No voy a dejarles solos.
Debo ser muy mala persona.
¿Por qué?
Por no presentarme a voluntaria.
Yo creo que tú y yo vamos a ser más útiles en otros asuntos.
¿En qué?
Todavía no estoy seguro.
¿Buscaba algo?
En realidad a usted.
Venga, siéntese.
Esta vez va a tener difícil justificar a sus padres no volver a casa, ¿eh?
Ya pensaremos algo.
Ahora hay temas más importantes.
¿Hay internet?
Sí, aquí sí.
He enviado a Galindo a tomar algo.
¿Por?
Quería buscar información sobre la enfermedad.
Aquí nadie nos cuenta nada.
Yo no sé mucho más que usted.
¡Ay!
Descuere.
¿Sí?
Hola.
Hola, me reciben.
¿Cambio?
Sí, sí, sí.
Alto y claro.
¿Es Ernesto Jiménez?
¿Cambio?
Sí, soy yo.
Oiga, no hace falta que repita cada vez la palabra cambio.
Estaría bien que conectase la cámara.
Lo intento.
Hola.
Buenas tardes.
Soy el doctor Marañón.
Don Gregorio, ¿se ha enterado de la crisis?
Sí, por mi amigo Salvador.
¿Salvador está al corriente?
En 1918 formé parte de la Comisión Internacional que investigaba la gripe.
Consultenme lo que necesiten saber a ver si puedo ayudarles en algo.
¿Está por ahí el doctor Vargas?
Con el doctor Vargas tendrá que hablar más tarde.
¿Cómo consiguieron frenar la pandemia?
Por desgracia no conseguimos detenerla.
Simplemente remitió al cabo de un año.
Ni siquiera lo cree que dejaran de llamarla española.
He leído que la llamaron así porque España fue el único país que no censuró la
noticia.
Cierto.
Después de la gran guerra, los países afectados no querían publicar malas
noticias.
El virus se extendió rápidamente en cuanto los soldados regresaron a sus países.
Debió ser horrible.
Nunca vi morir a tanta gente en tan poco tiempo.
Muchos amigos fallecieron.
Incluso algunos colegas se inocularon el virus para probar vacunas, pero fue
inútil.
Creo recordar que una farmacéutica alemana siguió investigando con cadáveres de
infectados.
Soblie, si no me equivoco, pero nunca consiguieron nada.
Lástima.
Nos hubiera venido bien.
¿Y a ellos?
Recuerden lo que sucedió en 2009 con la dichosa gripe A.
¿Qué pasó?
¡Coyo!
¡A cenar!
Es Dolores.
Tengo que dejarles.
Si mi esposa se entera que existe internet, me escabecha.
¿Qué pasó con la gripe A?
La OMS la declaró como pandemia mundial.
Eso provocó una alarma sanitaria exagerada y los medios extendieron la paranoia.
Debía haber intereses económicos detrás.
¿Quisieron hacer negocio con la salud de la gente?
Los he hecho siempre.
Los gobiernos gastaron cifras astronómicas en millones de vacunas que jamás se
utilizaron.
Son las farmacéuticas las que siempre salen ganando.
¡Que em teña honra que me siga!
¡Que em teña honra que me siga!
María.
Ernesto.
María, ¿qué hace aquí?
Yo...
Yo me confundí con la puerta de ciña.
Cuidado.
¿Es María Pita?
¿La que defendió la coruña del asalto inglés?
Sí.
La misma.
Es una heroína pero con un sentido de la orientación malísimo.
Voy a llevarla al enfermería.
Pero se puede contagiar.
En mi época sobreviví a tres epidemias de peste.
Vale.
Bicho malo nunca muere.
Vamos, María.
Despacio.
No puede estar aquí.
Quería ver cómo está Alonso.
Es una zona restringida.
Váyase.
Vale, vale.
Vale.
Atención, por favor.
Respeten los turnos de cena por censa de nacimiento.
Siglo 19 y 20 a las 21 horas.
Siglo 28 y 29 a las 21, 30 horas.
Siglo 15 y...
Laura, ¿dónde estabas?
¿Dónde estabas?
Por ahí.
Me dije que se pusiera el traje.
No necesitamos más enfermos.
Perdona, Francisco.
Cuando ves pasar tu vida delante de tus ojos, te vas a morir, ¿verdad?
Si eso fuera verdad, yo me habría muerto mil veces.
No hago más que repasar mi vida.
¿Qué has soñado?
Soñé.
Besaba el maestro Pacheco.
Gracias a él me convertí en pintor.
Él me acogió.
12 años.
Y era un crío.
Válgame Dios cómo me hizo sudar.
¿A esto le llamáis pintar?
Tendríais más futuro si os dedicaseis a hornear pan.
Todo lo que hacía le parecía una mierda.
Fue muy duro conmigo.
Muy duro.
Nunca me daba su aprobación.
Ni un gesto de ánimo, nada.
Nada.
Llegué a pensar que no servía para las pinturas.
Así que decidí presentarme a un concurso.
Para huir de él.
Y para entrar en la corte, claro.
Cuando fui a presentar mis obras.
¿De verdad no sabíais que Pacheco estaba en el tribunal?
No.
Buena suerte.
Yo me voy.
Perdón.
Perdón.
Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
Vuestro turno.
Felicidades, señor Velázquez.
Habéis sido el elegido.
El empeño del maestro Pacheco en apoyarlos ha sido razón suficiente a la hora de
deliberar un fallo.
Muchas gracias, maestro Pacheco.
No lo celebréis mucho, don Diego.
Esto es su primer paso.
Recordad, de cada diez obras que un pintor pinta, solo una vale.
Después de tanto luchar, ya no me voy a morir sin pintar las merinas.
Tranquilo, se curará.
¿Y si no lo hago?
Necesito lienzo y pincel.
Tengo que pintarlas.
Ha llamado de presidencia.
¿Cómo se han enterado?
No lo sabemos, pero solo nos faltaba esto.
Les he dicho que estaba todo controlado.
Es usted muy optimista.
Ahora los tendremos encima todo el tiempo.
Están muy preocupados por Velázquez.
Sí, si solo fuera Velázquez.
Un par de restauradores atascados en Altavira.
Un problema alimentario intertemporal en 1991.
Y María Pita se ha contagiado.
¿Es agente del ministerio?
La reclutaron ayer mismo para solucionar un tema de Felipe II con algo llamado el
Círculo del Escorial.
Hoy era su primer día en el ministerio de su época.
¿Y cómo ha acabado aquí?
Apareció por error en 2016.
Me parece que se armó un lío con las puertas.
Perdón, ¿quién es María Pita?
Si se salva, evitará que 12.000 soldados ingleses capitaneados por el pirata Drake
invadan la Coruña en 1589.
Si muere, la próxima vez que usted vaya a veranear a San Genjo, es probable que
todos hablen con acento de Liverpool y que en vez de pulpo, coman fish and chips.
Necesita oxígeno.
No tenemos, esto no es un hospital.
Voy a avisar al doctor.
No, no, no, avísen a un cura.
Alguien tiene que darle los últimos sacramentos.
No llaméis a un cura.
No le gustaría.
¿No cree en Dios?
Tiene que ser terrible estar a punto de morir.
Y no creer en Dios.
Lo es.
Te lo aseguro.
Pongamos un poco de orden.
Necesito un par de cada hora.
Perdone, pero bastante trabajo tengo.
¿Que lo haga Angustias?
Angustias está de enfermera.
¿Quiere un informe?
Se lo daré ahora mismo.
Y si quiere, lo escribe usted.
Hasta ahora hay siete infectados, pero habrá más.
Y ya no queda espacio en la enfermería.
Sí, sí, lo sé.
Habrá que poner más camas en los pasillos.
A ver, quiero soluciones, no problemas.
Eso los conozco muy bien.
La única solución que veo es probar otros antivirales.
Los que usamos no están funcionando.
Ya, pero para eso tendrá que ponerse en contacto con el exterior.
No, no puede salir del edificio.
Eh, no será necesario.
Puedo contactar con el laboratorio y que nos dejen la medicación en la gareta de
entrada.
Yo mismo iré.
No habrá peligro de contagio, se lo garantizo.
¿Cuándo veríamos si funcionan?
No puedo darle un tiempo exacto, pero desde unas horas hasta un par de
días.
Doctor, tenemos una insuficiencia respiratoria aguda.
¿Hora de la muerte?
9 y 10.
Cuando todos duerman.
No me jodas, Susana.
Quiere dejarlo aquí toda la noche con los enfermos.
Si lo sacamos ahora, todos lo verán.
Vale.
De acuerdo.
Y pida los antivirales.
Por supuesto.
Nosotros nos haremos cargo de los gastos funerarios.
Sí, señor presidente.
Buenas noches.
14.
Y todo por culpa de un imbécil que ni sabe de historia.
Ah, eso sí.
Seguro que tiene tres másteres en los Estados Unidos y es profesorada en una
universidad de esas inventadas.
Dios.
Es lo que tendrá este país que cuanto más tonto eres, llegas más alto.
Nunca le había oído hablar así.
Es que nunca he tenido la necesidad como hoy de desahogarme.
¿Cómo está, Alonso?
Mal.
Le he dicho a Angustias que la quiere.
Y que os quiere.
Que soy su familia.
A mí también me quiere mucho.
Y a Salvador.
El alcohol y la fiebre.
Los mejores sueros para la verdad.
Sin duda.
Eso y saber que vas a morir.
Bueno.
Tendremos que descansar un poco, ¿no?
Venga.
Amelia.
Tengo que decirte una cosa que nunca le he dicho a nadie.
¿Qué?
Roncotela.
¿Tela?
Mucho vaya.
Sonriendo está más guapa.
Buenas noches.
Buenas noches, Pachi.
Aquí morimos, tío.
¿Y si salimos?
Para que nos zampumamos.
Deja, deja.
Entonces...
¿Entonces qué?
No, nada.
No, nada.
No, diablo.
Eh...
Que estaba pensando que...
que si nos abrazamos...
nos daremos calor.
Vale.
Pero, mariconada, la ajustas, ¿eh?
Joder...
Pepe, coño.
Parece como si no me conociera.
Desde luego...
Tiro...
No, no, no.
No, no.
No, no.
Uno,
dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once,
doce, trece, catorce, quince.
Voy.
Te pillé.
¿Qué te pasa, Blanca?
Blanca...
¿Puedes confiar en mí?
Debemos partir de Sevilla.
Hoy mismo.
¿Por qué?
¿A dónde?
A Arevalo, padre, ha encontrado faena en el cereal.
Ya sabes cómo están las cosas, que no hay ni pan ni trabajo.
Te esperaré.
No jures nada que no puedas cumplir.
Un
poco tarde para pasear al perro, ¿no?
Voy a recoger unos antivirales que hemos solicitado al laboratorio.
Los que estamos administrando no están teniendo el efecto deseado.
Ya.
Ojalá todo se solucione pronto.
Y no tengan que morir más compañeros.
Bueno, será mejor que vaya.
Ya habrán dejado los fármacos.
Ya.
¿Me acompaño?
De verdad, no es necesario.
Solo un momento.
Bueno, bueno.
¿Perdone?
¿Eso qué es?
Es una nevera médica para llevar la medicación.
Mmm, claro.
Como cuando iba al pantano de San Juan con los colegas para llevar las cervezas.
¿Sabes qué?
En mi época eran igual de grandes, pero rojas.
Y con el asa negra.
Ya.
Bueno.
Le veo luego.
Bueno, ¿qué?
¿Pones el transistor o...?
Tengo que pedírselo a la enfermera.
Venga, espabila.
Y hasta ahora el Atlético de Madrid trata de conseguir su ascenso matemático a la
Primera División.
Javier de Diego.
Cuéntanos.
Buenas tardes.
Muy buenas tardes.
Tras dos años en infierno...
Y...
Bueno, ya iremos la próxima temporada.
Cuando subamos a Primera.
Esperemos que el Manrique ese no...
no nos toque las narices con la bucina, como siempre.
Apaga la radio.
¿Te pasa algo?
Seamos sinceros, hijo.
Nunca más veré al Atleti en Primera.
Si subimos hoy que conociendo a estos...
no me fío un pelo.
Y aunque tú y el médico digáis que todo va a ir bien...
sé que no me queda mucho.
Y quiero...
hablar contigo.
Quiero...
Quiero pedirte perdón...
por no haberte dicho lo mucho que te quiero y lo orgulloso que siempre he
estado de ti.
Esas cosas no hace falta decirlas.
Que sí, coño, que hace falta decirlas.
A mí...
me criaron con el soniquete de que los hombres no lloran...
y hay que ser duros y fuertes...
y una mierda pa' ellos.
Que no te pase lo mismo con tu hijo.
Te quiero mucho.
Y venga, coño, por la radio.
Que lo mismo ya hemos metido un gol y no nos vamos a enterar.
Espabila.
Un poco después...
en pasado al saber...
el equipo rojo y blanco.
Así fue...
Atlético de Madrid...
un poco...
un poco...
Angustias.
Angustias.
Angustias, ¿estás ahí?
Pasa algo, Germán.
Necesito un favor.
Lo que sea.
Puedes traerme un teléfono.
Tengo que hablar con mi hijo.
Nos han prohibido las comunicaciones con el exterior.
Es que no puedo oírme sin decirle.
Sin que sepa lo mucho que le...
Lo mucho que le quieres.
Tranquilo, te traeré un teléfono.
Gracias.
Amelia.
¿Qué ha pasado?
¿Cómo están eso?
No hay ninguna novedad.
Están pasando cosas muy raras.
¿Qué?
Aquí donde te lo puedo contar.
Aquí está mal otro el de la moto.
¿Quién?
Ven conmigo, ven.
Estaba bien.
Y de repente...
Es algo normal.
El virus actúa así en ocasiones.
¿Vos sois quien vais a sanarme?
Sí, señora.
Haré todo lo que esté en mi mano.
¿Qué contiene este artefacto?
Se llaman antivirales.
Santa María, Madre de Dios.
Vaya no me dodemo.
No se preocupe.
Esto aún la curará.
Es que en mi época todo se cura con cataplasmas y sangrías.
Parece cosa de meigas.
Sí.
A ver las aislas.
Intente descansar.
Me han recibido todos la dosis.
Perfecto.
Esta noche es crucial para ellos.
Dentro de unas horas comprobaremos si el nuevo tratamiento es su defecto.
¿Crees que Vargas esconde algo?
Si no, ¿para qué va a mentir en paridas?
¿Paridas?
En cosas sin importancia.
Como cuando dijo que la mancha roja era de boli y no de sangre.
¿Cómo sabes que no era de tinta?
Amelia, soy madero.
He visto más sangre que un matarife.
Y luego está al lado de la nevera.
Sale con ella y vuelve con cajas.
Esa medicación no necesita nevera.
¿Entonces para qué la quiere?
Los cultivos sí necesitan frío.
¿Cómo los cultivos?
Quizás ha sacado muestras del virus para analizarlo.
Si lo he hecho ha sido sin permiso.
No se puede sacar el virus del ministerio.
Yo cuando me he puesto un plan Colombo con él se ha tensado de cojones.
Ese tío esconde algo.
Lo sé.
La empresa de los antivirales es la misma de la que nos habló el doctor Marañón.
Xoibla.
Tienes razón.
Tenemos que avisar a Ernesto.
No puede ser.
Blanca.
El oso.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Toda una vida.
Volvéis a Sevilla para quedaros.
Con vuestro esposo, imagino.
No.
Os equivocáis.
Como hija menor quedé para cuidar a mi padre hasta su muerte.
Falleció hace unas semanas.
Vaya.
Os acompaño en el sentimiento.
¿Y dónde vais a vivir?
Mi prima y su familia tienen casa cerca de San Marcos.
¿Y vos?
¿Alguien cuida de vuestros desvelos?
Soy un soldado.
Nunca contraje nupcias.
Hace tiempo decidí que ninguna mujer debía sufrir mis penurias.
Entiendo.
Además...
Jamás conocí a una dama como vos.
Yo no estoy aquí.
Intenta aspirar.
¿Qué pasa?
Angustias, dame la botella de oxígeno.
¿Dónde está?
Pues no te han traído del laboratorio.
Voy.
Avisa a Vargas pero ya.
Vamos Germán, vamos.
Tú a mí no te me mueres.
Aguanta por diez.
No responde al oxígeno.
Angustias, traiga el aspirador.
¿El aspirador?
Ya voy yo.
Desalucha al paciente.
Hombre mía.
Pisturín.
Respire las secreciones y conéctalo al respirador.
¿Está inconsciente?
Está vivo.
Atención, por favor.
Por su seguridad...
Así que sospechan de Vargas.
Sí, creemos que le ha pasado el virus a unos alemanes.
A los laboratorios Sample, Sample...
Bueno, ¿cómo se llame?
No sabemos exactamente los motivos, pero estamos convencidos de que la cepa ha
salido del ministerio.
No hay tiempo que perder.
Corran a la sede de los laboratorios.
Saben lo que tienen que hacer.
¿Le deberíamos informar a Susana?
No.
Asumo toda la responsabilidad.
Mientras iría por Vargas.
¿Y la cuarentena?
Por el forro.
Ese virus puede extenderse por todo el planeta en menos de 24 horas y cae en las
manos equivocadas.
No tenemos nada que perder.
Vamos.
Si el enfermero hubiera seguido el protocolo a la hora de quitarse el traje,
nada de esto habría pasado.
No digas eso.
Lo siento.
La responsable de todos soy yo y no sé a quien quiero engañar.
Quería salvarme.
Me dejó de preguntarme qué hubiera hecho salvador en mi lugar.
Habría seguido el protocolo, supongo, aunque...
aunque se le llenase la boca diciendo que a ninguna gente se deja atrás.
Lo siento, Irene.
Yo solo quería cumplir la promesa que te hizo.
Mi ha avisado Ernesto, llaman de Presidencia, es urgente.
¿Otra vez?
¿Han dicho que quieren?
Información, supongo.
Ven, por favor.
Es la primera vez que ves a un superior.
¿Ah, sí?
¿Y qué tal?
Pues, por ahora no me puedo quejar.
¿Qué piensas?
En todo este tiempo...
Tanto dolor, tanto sufrimiento para nada.
Sí.
Tenemos mucho que hacer.
No vamos a dejar a ninguna gente atrás ni a sus familias.
Todo esto va a cambiar para mejor, ya verás.
Incluida nuestra historia.
¿Y qué pasará con Salvador?
Los tiempos cambian.
¿Usted le ha entregado el virus osoible?
Sí.
Para que fabriquen la vacuna en Alemania.
Dentro de unas horas viajará rumbo a Mónich.
Para usted el juramento hipocrático no significa nada.
¿Sabe que por su culpa podrían morir millones de personas como ocurrió en 1918?
Se equivoca, se salvarán muchas vidas.
Hay que estar preparado si el virus se extiende fuera del ministerio.
¿Y quién va a extenderlo?
Cualquiera que salga o cualquier objeto infectado que llegue al exterior.
El señor osoible podría provocar un contagio masivo para enriquecerse
vendiendo su vacuna.
Es posible.
Y supongo que usted sacará su parte.
Es probable.
¿Sabe qué supone esto?
Le recuerdo que no fui yo quien provocó este caos.
Pero usted se ha aprovechado para sacar su propio beneficio.
Sí.
Mientras salvaba la vida de muchas personas.
Arriesgando mi vida.
¿Y todo para qué?
Dígame usted.
Para cobrar un sueldo de mierda.
Cuando me retire tendré una pensión de mierda.
¿Sabe qué pensión tendrá Susana Torres?
La máxima.
Y despacho, chofer y secretaria a costa de nuestros impuestos.
¿Y con qué méritos?
Joder, que dirige un ministerio cuya labor es preservar la historia y ni siquiera
sabe quién es María Pita.
Si me hubiera hecho caso, ni habría muerto nadie.
Ni yo habría hecho lo que he hecho.
Si me envía al puto castillo medieval me lo mereceré.
Pero no más que ella.
Las reglas son las reglas.
Sabía que diría eso.
¿Por qué sonríe?
Sabe que no va a poder disfrutar de ese dinero en toda su vida.
Lo sé.
Sonríe porque me está deteniendo un tipo que me cae bien.
Usted tiene una ética.
No como otros.
Si me hubiera detenido otro, ahora estaría cogiendo un avión lejos de aquí.
Le untaría y santas pascuas.
Usted es insobornable.
Conocerle ha sido un honor.
Y una gran putada.
¿Puedo seguir atendiendo a mis pacientes?
Se lo agradecería, de hecho.
Tranquilo.
Ya me avisa cuando me tenga que ir de excursión al siglo XI.
Aquí es.
¿Y cómo entramos?
Por la puerta de atrás.
No sabía que también fueras cerrajero.
Un buen policía tiene que tener métodos de buen ladrón.
Esto me lo enseñó el toalete.
¿Un toalero famoso?
El mejor.
Tenía un temple y un manejo con el estoque y vamos, mi manolete.
Hala.
Vamos dentro.
Bueno, ahora te toca a ti.
¿Qué hacemos?
Encontrar el virus y destruirlo.
Se ha jodido mayor, pero ¿cómo?
Como dijo un amigo, son españoles.
Improvice.
Venga.
Tú busca por aquí y yo buscaré por aquí.
Ok.
¡Pachino!
Creo que es aquí.
A ver.
Imposible.
¿Esto qué es?
Es para abrirlo con la huella dactilar.
No va.
Claro, supongo que no valdrá cualquier dedo.
Pues habrá que buscar otra huella.
Le cortamos el dedo y para arriba, ¿eh?
¡No!
¡No!
¡No!
Espera.
¡Viene!
¡No!
¡Abre, abre, abre!
La madre que lo parió.
¡Esa colega!
¿Qué pasa?
¿Tiene frío?
¿Para qué pone la calefacción?
No, es para matar el virus.
Lo vamos a dejar toda la noche fuera del congelador a temperatura máxima.
Tú sí que sabes.
Me he informado.
Aquí está.
Ahí está.
No se puede abrir.
La llave tiene que estar por aquí.
Vale.
Ten cuidado, ¿eh?
A ver si te vas a constipar.
Me encanta.
Cada vez que sacó el tema te pones como un tómate.
¿Sabes qué?
¿Qué?
La última vez que abrí una de estas, la vi una cabeza adentro.
Tú y tus historias.
Sí, en serio, la vi una cabeza.
Estaba así.
¿Quieres hacer el favor de abrir eso y callarte ya?
Sí, que sí.
¿Qué pasa con la llave?
Tiene que estar aquí, supongo.
A ver, trae.
No se para que ponen tantas llaves.
No toques nada.
Vale.
Aquí dentro está nuestro enemigo.
¿Qué
vas a hacer?
¿Lo vas a abrir?
Sí, tranquilo.
Solo para que le entre el calor.
Hijo de puta.
Parece mentira, ¿eh?
Una cosa tan pequeña puede matar a tanta gente.
Vámonos.
¿Cómo se encuentra?
Mejor.
De angustias.
Acaba de irse a descansar.
En cuanto he sabido que ya había pasado lo peor, no he conseguido convencerla.
Si no, aquí seguía al pie del cañón.
Muy fácil.
La clave está en asustar al pulpo.
Lo metéis en agua hirviendo tres veces.
Lo quitáis y después se cuece, dependiendo del tamaño del pulpo.
Tráeme mis pinceles.
Tráeme mis pinceles.
Y un caballete y lienzo también.
Modelo no necesito, con los pacientes que hay aquí me basto y me sobro.
Tienes que descansar.
Ha estado muy grave y todavía no se ha curado del todo.
Oiga, soy Diego Velázquez.
El gran Diego Velázquez.
Tengo muchos cuadros que pintar todavía.
La Venus del Espejo.
El Niño de Vallecas.
Le suena a las meninas.
No puedo estar aquí esperando a que venga la parca y...
Y me lleva antes de tiempo.
El pueblo necesita mis obras.
Los museos no serían los mismos sin mis cuadros.
Y el impresionismo, ¿eh?
Que sería sin mí.
Y Dalí...
¡Oiga!
¡Oiga!
¡Al menos traedme papel y carboncillo!
Gracias por todo, doctor.
Sin usted no sé qué hubiéramos hecho.
Solo hacia mi trabajo.
¿Ha hablado con Ernesto?
No desde ayer.
¿Por?
Simple curiosidad.
Todos los pacientes evolucionan favorablemente.
Sí, parece que estamos todos mejor.
No quería perderte.
Tenía tanto miedo.
¿Está usted seguro de lo que va a hacer?
No.
Pero algo me dice que debo hacerlo.
Toda regla tiene una excepción.
La mía va a ser esta.
¿Por qué?
Bueno...
Salvando a toda esa gente, ha conseguido que las meninas vayan a pintarse que Paría
Pita salve a la Coruña.
Y ha logrado salvar a mucha gente muy querida por mí.
Como Alonso, como Germán...
Como Irene.
Sí.
Como Irene.
No sería justo que estuviera encerrado toda su vida después de lo que ha hecho.
Bien.
¿Seguro que quiere ir allí?
Sí.
Córdoba en el siglo XII tuvo buenos médicos.
Siempre quise conocer a Maimonides.
Buena suerte.
Gracias.
Hombre.
Mariano y Pepe.
Por fin de vuelta, ¿eh?
Sí.
Y ahora mismo pido el traslado a Écija.
Yo al Sahara Occidental.
Bueno, que se fija puede estar también muy bien.
No.
Con una regla rota ya vale.
Voy para casa.
Te quiero, hijo.
Sí, ya sé que soy muy pesado con esto, pero no me importa.
Gracias.
¿Estás seguro de que solo quiere agua?
Gracias.
Sí, sí.
Ya sabe que no bebo.
Muy amable.
Ya veo que ni siquiera en una situación extrema le hace cambiar.
En vez de traje debería usted llevar una capa de superhéroe.
No exagere.
Todos tenemos nuestras debilidades y nuestros defectos.
Te veo muy bien.
¿Y qué esperaba?
¿Que te dedicase a ver obras o a jugar a la pitanca?
No.
Mire usted.
No madrugo.
Duermo como un lirón.
No estoy pendiente del busca.
¿La pide a padre?
No le creo.
Hace usted bien.
La verdad es que no sabe cuánto echo de menos el despacho.
Este ministerio engancha como una droga.
Sí, de eso quería hablarle.
De su vuelta al ministerio.
Ay,
por Dios, la maldita alergia.
Ya.
Y dígame, antes de que me cuente lo que me tiene que contar.
¿Ha habido alguna alteración en la historia con tanto lío?
Ninguna.
Menos mal.
Un gran empresario quiere que los Estados Unidos conozcan a nuestro Argamasilla.
Apenas conoció la noticia, el gran Houdini lo ha retado para que le demuestre sus
poderes.
Argamasilla es uno de nuestros agentes estrella de la primera mitad del siglo XX.
El ministerio de 1924 teme que el viaje de Argamasilla no tenga tanto que ver con las
variedades como con que Hoover averigüe el secreto del ministerio.
No hay nada más ridículo que un tío con capa.
Hice todo por salvarte la vida a costa de la vida de otros y de hacer peligrar el
ministerio.
Yo no valgo tanto como eso.
Usted.
España tiene un ministerio en el que se puede viajar por la historia.
¿Pero a quién va a contar un secreto tan increíble?
Al gobierno americano.
Me han dicho que se lo diera en secreto.
¿Es grave?
Mucho.
Peados hombres.
Es...
La muerte.
Deténlo.
Si no me dejan salir de aquí montaré un escándalo.
No lo hará.
Ah, ¿no?
¿Y eso por qué?
Debe ser muy duro para ti.
Eso ahora no importa, Ernesto.
Hay que intervenir.
Coño.
De modo que ahora necesita usted mi ayuda.
No me lo ponga más difícil, por favor.
Si cree que no voy a disfrutar de este momento, es que no me conoce.
Un momento.
Esto ya lo he vivido.
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