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Jesús Méndez, detective de la policía en la brigada de estupefacientes del distrito
de Usera en el Madrid de 1981, apodado por sus compañeros como Pachino.
¿Qué hacéis?
¿Para qué corréis?
¿Quiere un madero, tío?
¿Chapino?
No, Pachino.
¿Cómo llegó hasta aquí?
¡Policía, abran!
Hasta nunca.
¡Sale ahí!
A través de un armario.
¡No se puede dar!
¡Tira el arma!
2016.
¿Qué pasa?
¿Que he viajado al futuro?
Me da claro.
Pero yo soy Colombo.
Pero tenéis una criatura.
¿O no?
¿Esa es falsa?
El asesinato que yo estaba investigando no es el primero que ocurre en esa casa.
Hubo otro en 1946.
¿Cómo lo sabe?
Porque mi padre fue quien llevó ese caso.
Tengo que pillar a ese hijo de puta.
El señor Méndez no se ha presentado.
Nadie sabe dónde está.
Ya me imagino dónde pueda haber ido.
Pero salvó a Amelia.
Eso no cuenta.
La señorita Folk no hubiera tenido que estar en peligro si al señor Pachino no lo
hubiera dado por ser el pecador justiciero intertemporal.
Me voy a tener que quedar aquí, ¿verdad?
Esta mañana escribí el último capítulo.
Pero decidme, Lord York, ¿dónde os han hablado de mi prosa?
Leí La Galatea y mi deleito.
Después un conocido nos habló de su próxima novela.
Es más que una novela.
Y mejor que un libro de caballerías, os lo aseguro.
He roto las normas, he desatrado mi escritura y he juntado géneros.
Épica, lírica, tragedia, comedia, todo.
Todo está aquí.
¿Y no has tomado mucho riesgo?
Amigo mío, sin riesgo no hay arte.
Estamos ansiosos por leerlo, ¿verdad, John?
Mucho me temo que tendrán que esperar.
Con suerte, la primera edición saldrá de la imprenta a principios de año.
No podemos esperar tanto tiempo.
Dos mil escudos de oro.
¿Y esta fortuna?
Semejante cantidad habría bastado para pagar cuatro veces mi rescate del encierro
de Argel.
Será suya, a cambio del manuscrito.
Pero aquí no hay menos de ochocientos mil maravedías.
Más de lo que nunca ganará con las copias del libro.
Con esto podría montar mis obras de teatro.
Entonces, acepto el trato.
Lo acepto.
Pues esas Mercedes se llevan el cofre.
Y yo me quedo con el tesoro.
No puedo creer que era tan fácil.
¡Oh, Dios mío!
Niños.
¿Estás listo?
Sí.
Choptan.
Empate entre cuatro países.
¿Pero a quién se le ocurre esta chapuza?
Esta misión no era un trámite.
Pero es que las canciones de Holanda y de Francia eran buenas.
Sí, me lo permite la del Reino Unido también.
¿Es verdad?
Pero por Dios y por la Virgen.
No me la comparen conmigo cantando.
Ese ritmo, esa coreografía.
¿Permiso?
Adelante.
Traigo un aviso de 1604.
Por su cara no parecen buenas noticias.
Cervantes no ha llevado el manuscrito del Quijote a la imprenta.
Esas son palabras mayores.
¿Se sabe por qué?
Soy todo oído.
Necesito que me haga una gestión.
Tiene que encontrar a Miguel de Cervantes.
Averiguar si ha presentado el Quijote al Consejo de Castilla para solicitar su
licencia de impresión.
Ah, si es necesario lo lleva a rastras a la imprenta, ¿entendido?
Gracias.
Así que impresor.
Sé que acabáis de terminar una historia.
Pues vuestro oficio lo sabréis de buena tinta.
Ya sabéis, el gremio de impresores es pequeño.
Y lamento que sin futuro.
Por estos lares, por cada lector, hay cuatro que no saben leer.
El futuro está en el teatro.
Todo el mundo va y todos pagan su entrada.
Pero el teatro es efímero.
Y la gloria de lo escrito, eterna.
De la gloria no se come.
Los libros se pagan una vez y se pueden leer cien.
En cambio, el teatro, si os place una comedia, pagaréis gustoso cada vez que
vayáis a verla.
Pero se pueden presentar comedias y a la vez publicar libros.
No alcanza el dinero para tanto.
Entonces, quiero publicar vuestro último libro sin coste alguno para vos.
Una oferta estupenda.
Lástima que llegue tarde.
Se lo entregué a unos ingleses.
¿Tendréis copia?
No hubo tiempo.
¡Antonia!
Por el camino del Yavoy se va a la casa del nunca.
¿Os quedaréis a comer?
No, no, gracias.
No, me esperan.
Id con Dios.
¡Antonia!
Tenemos un problema.
Y gordo.
Damas y caballeros.
España ha perdido el Quijote.
¿Pero qué pasa?
¿Qué es eso del Quijote?
Ah, tío, un poquito de cultura general.
No me llaméis tío, pues no sois mi sobrino.
Alonso no conoce el Quijote porque vive 35 años antes de que se publique.
Usted, en cambio, lo habrá leído varias veces, ¿no?
Mmm...
Sí.
Bueno, lo he empezado varias veces.
Ya.
Un Lord Inglés ha comprado a Cervantes el manuscrito.
Lord Charles York y su chambelán Joan Bennett.
No tiene sentido que Cervantes haya renunciado a la publicación de su gran
obra.
Sí, a cambio de empezar una carrera teatral.
Cervantes aspira al éxito y a la fama de otros dramaturgos como Lope de Vega,
por ejemplo.
Eres una experta en esa época.
Gracias.
Pero las compañías nunca quisieron sus dramas.
Solo compraron los entremeses.
Pero Cervantes que era charcutero también.
Los entremeses son obras cortas de humor.
Ok.
Por eso ahora ha montado su propia compañía.
Eso es lo que tienen que pedir.
Cervantes debe abandonar su carrera de empresario teatral y volver a la novela.
Pretende que saboteemos las funciones, ¿no?
Podemos infiltrarnos en la compañía.
¿Cómo?
Yo, actor...
O sea, yo no estoy para esas mariconadas, ¿eh?
Pues tienes nombre de estrella, Pachino.
Hagan lo que sea, pero tienen que recuperar el manuscrito.
Si los ejemplares no salen de la imprenta en la primera semana de 1605, el Quijote
se borrará del presente.
Y al boss no le peinan.
¿A quién?
Al boss, como no le gusta que le llamen tío.
Él ya va de su época.
Ya.
Oye, una cosa.
Sobre el tema de la misión.
Yo me ocupo de buscar a los ingleses y vosotros os metéis a la compañía.
Así conocéis al gran Miguel de Cervantes.
Lo digo más que nada por organizarnos un poco.
¿Vale?
Y tú te libras de actuar, ¿no?
Bueno, alguien te tiene que hacer el trabajo sucio.
Vale.
Está bien, lo reconozco.
Yo no me veo en escenario.
Es que la voy a cagar, la cago fijo.
De pequeño hice de San José.
Y me quedé en blanco.
Se me olvidaron los nombres de los reyes magos.
Perfecto.
El objetivo es sabotear la obra.
No.
Tú lo que necesitas es un policía que te pise a la calle.
Que te busque a los ingleses.
Que te encuentre en el manuscrito.
O sea, tú.
Sí.
Me lo pensaré.
A fe mía que es bueno este libro.
Muy bueno.
Eh...
Hola.
Hola.
Con Dios.
299.
Las damas primero.
Y vos el segundo.
Buenos días, señores.
Me alegro muchísimo de verles.
No les conozco de nada.
Pero tienen un aspecto tan saludable, tan inteligente...
Qué aspecto tan agradable tenéis, señor.
Qué maníaco los pozos y los claustros, eh.
De verdad.
¿Sucede algo?
No.
No.
Me ha caído el libro al pozo y este joven lo ha rescatado.
Para que luego digan de la Santa Hermandad.
Sois el nuevo, supongo.
Sí.
¿Vos es?
Vos sois.
Gil Pérez, para serviros.
Ya os iréis acostumbrando.
Me alegra que volvamos a encontrarnos.
Lo mismo digo.
Los conocimos en 1588 y seguís igual.
El tiempo no pasa por vos.
En realidad no ha pasado.
He pasado yo por una puerta.
Ese es el secreto de mi belleza.
¿Sabéis dónde está Cervantes?
Ensayando los baños de Agel con su compañía.
Pero esa obra nunca se estrenó.
¿Conocéis alguna taberna cerca del corral de comedias?
Por supuesto.
Iremos allí cuando acabe el ensayo.
De Arabia, todo el oro.
Del sur, todas las perlas.
Con servil de coro, os iré a ofrecerlas.
Si devolvéis mi esposa, un nuevo mundo ofrece...
Quiero lágrimas.
Sentimiento.
Los moros han raptado a vuestra amada.
Pagaréis cualquier rescate.
Seguid.
Si devolvéis mi esposa, un nuevo mundo fresco.
Con todo cuanto encierra todo el cielo y la tierra.
Locuras digo más.
Pues no merezco alcanzar esta palma.
Llevaos mi cuerpo.
Pues os lleváis mi alma.
No sé qué es mejor.
Vayamos a la siguiente escena.
Buenas.
Eh...
Estaba buscando a don Miguel de Cervantes.
Lo tenéis delante.
Ah, pensaba que...
Bueno, es igual.
Eh...
Soy cuadrillero de la Santa Hermandad.
Ya lo veo.
¿Ha hecho últimamente algún negocio con unos ingleses?
Le vendí un manuscrito.
Pues sepa vos que no le van a publicar la obra.
Son dos ladrones muy buscados y le han pagado con dinero robado.
A buenas horas mangas verdes.
Ese dinero es mío y no pienso devolverlo.
Bueno...
Llevadme preso.
Si eso os place.
No me asusta.
Tampoco se ponga dramático, no...
Pasé cuatro meses en la cárcel de Sevilla, y otro en Argamasilla.
Y cinco años cautivo en Argel.
Un nuevo expediente.
Habláis con frases extrañas.
¿De dónde sois?
Yo lo único que quiero es que me describa esos ingleses.
Nada más.
Haberlo dicho.
Ni enjuto ni grueso.
Era uno de complexión recia.
Con aires de nobleza, de teznivia y ojos de añil.
Un pijo, vamos.
Perdón.
Seguid, seguid.
Pelo ondulado, ambarino, de frente ancha, mentón estrecho, y un medallón digno de su
rango, con grabados de círculos concéntricos como ola, en estanque dorado
cruzado por rayo de sol, y un bigote inglés.
¿Cómo inglés?
Monchego no era, eso seguro.
Frisaba a la edad del Lord en los cuarenta, y el chambelán apenas tenía
treinta.
Velázquez López de Arripio.
Sí, lo procuro.
Y ninguna va a robar la frente.
Ni bella, ni cicatriz.
Disculpe, ¿me permite su identificación?
Lo siento, pero no está autorizada para estar aquí.
¿Usted sabe quién soy?
Susana Torres.
Encantado.
¿Me puede indicar por dónde se llega la cafetería?
Está ahí mismo, baje las escaleras y gire a la izquierda.
¿Con lo que gana no le da para comprarse el periódico del día?
Es una larga historia.
Otro día se la cuento.
Ya.
Últimamente no hablas mucho.
Tú tampoco.
Lo sé.
Creo que es hora de cambiar de actitud.
Fue muy duro para mí lo que hiciste.
Lo sé.
En fin.
Creo que es hora de pasar página.
¿Has vuelto a saber algo de tu esposa?
No.
Vaya.
Lo siento.
El jefe quiere que subamos.
Pues vamos.
¿Qué se le habrá perdido aquí abajo?
Quiero mezclarse con la plebe.
Ya.
¿Se queda libre esta mesa?
Sí, se queda libre.
Mañana, Lori.
¡La tengo todo el día!
Velázquez ha terminado el retrato de los ingleses.
Pero me temo que este asunto...
es más grave de lo que yo pensaba.
¿Es Walcott?
El americano que viajaba por el tiempo.
El mismo que viste y roba.
Mr. Walcott.
One moment, please.
Hablo de español.
¿Algún problema?
Haga el favor de acompañarnos.
Hay que llamar a la patrulla.
Mira.
O sea, que el Lori inglés es un americano que viaja en el tiempo.
Sí, trabaja para Darro.
Una empresa que organiza viajes turísticos al pasado.
Ya intentaron quedarse con el Guernica.
¡Qué hermoso cuadro!
Claro, y ahora el Quijote, ¿no?
Eso no es una agencia de viajes.
Es una organización criminal.
Pero vamos, si están por aquí, dale con ellos.
Perfecto.
¿Y nosotros cómo nos infiltramos en la compañía?
Vale, yo tengo una idea.
En los ensayos he visto que uno de los actores salta desde bastante Arturo al
vacío.
Yo creo que si le quitamos a tiempo el colchón, seguramente se rompa algo y así
Alonso puede sustituirle.
Yo le puedo romper la crisma directamente.
Sería más rápido.
No, no.
No quiero heridos.
Podemos raptarle.
O extorsionarle.
Prefiero algo más sutil.
Por orden del rey, las actrices tienen que estar casadas con un actor de la compañía.
Tenemos que conseguir que uno de los matrimonios deje de tener ganas de
trabajar juntos.
Necesito un voluntario para seducir a la dama.
Vale, yo no, yo...
Vamos, la cago seguro.
Todavía me lío con el usted, con el vos...
Yo la cago seguro.
¿Alonso?
Es la compañía.
¿Cómo sabías que iban a venir ahora, después del ensayo?
Son actores.
Alonso, es tu momento.
Venga, eh, colega.
Seguro que triunfa.
Con el pedazo ese que tiene, que parece el guitarrista de Queen.
Cuéntame, ¿cómo es Cervantes?
¿Es un hombre sabio?
Pues es...
antiguo.
Y bueno, de manco tiene lo que yo de calvo.
No te puedes fiar ni de lo que te cuentan en la escuela, de verdad.
Porque nunca llegaron a amputarle la mano.
Se le quedó inútil, porque un trozo de plomo le seccionó un nervio.
Eres la enciclopedia despasa.
Pero guapa.
Hay un contratiempo.
Os ha visto a vos.
Y le gustáis más.
El deber os llama.
Triunfará.
He visto una ilustración del amadís de Gaula y esclavadito.
¿Ya?
Decídme algo.
Y ahora que queréis conversación o hablo, vamos al lío.
Una de las dos cosas.
¿Al lío?
Al lío, al lío.
Este infeliz es el marido.
Alonso de Entre Ríos.
¿Estáis vivos?
No sé de qué me habláis.
Soy Blas Duarte.
No os conozco.
Luchamos en Flandes.
Debe ser cosa de brujería que estáis igual que hace treinta años.
Me confundís con otro.
¡No!
¡No es cierto!
¡Soy Saluzo!
Me contaron que os habían condenado a muerte.
Y luego alguien creyó haberos visto por Madrid como un fantasma.
Estáis borracho.
Se llama Julián.
Elfante es valiente luchado.
Elfante es con un traigo valor.
A la cruz de Borgoña he jurado a sus
hombres.
María.
José.
Mira, solo falta el niño Jesús.
¡Callaos!
¿Qué le habéis hecho a mi esposa?
Más cosas que tú en cinco años.
¿Pero estáis casada?
Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.
Alza los ojos y atiende aquella parte de mi banco.
Y mira si comprende tu vista que un paño blanco de una luenga caña pende.
O es el pendón de mi esposa.
Bien dices.
Y atado está.
Quiero me llegar allá para ver esta hazaña.
Por Dios, que se alza la caña.
Ve, que la muy zorra lo abajará.
No os inventéis el texto.
No me lo invento.
Es una zorra.
Y tú, un mentiroso, que prometes lo que no das.
De sentimiento, vuestra interpretación es excelente, pero respetad el texto.
Seguid.
Once escudos de oro son.
Entre ellos viene un doblón que nos manda ese zorrón.
Basta, basta.
Esto es desesperante.
¡Furcia!
¡Bujarrón!
¡Basta!
Estáis despedidos.
¡Raviza!
¡Eunuco!
¡Apartaos de mi vista!
¡Ravira!
¡Ravira!
¡Emporra!
Y ahora donde encuentro yo un actor y una actriz.
Don Miguel.
Buscáis una actriz y un actor.
No encontraréis pareja de cómicos mejor avenidos.
Bueno, esperemos que no se atasquen.
Con los papeles antiguos siempre tengo problemas.
Y no os cuento con los pergaminos.
En esta escena, vos estáis leyendo el billete que la mora os ha escrito y ha
metido dentro del pañuelo.
Junto a la moneda.
Sí.
Aquí.
Mi padre.
Que es muy...
Perdón.
¿No debería leerlo yo, que soy quien lo ha escrito?
Es Lope quien lo recibe y lo está leyendo.
¿Leo?
Sí.
Mi padre, que es muy rico, tuvo por cautiva a una cristiana...
Que me dio leche y me enseñó todo el cristianesco.
Insisto, lo he escrito yo.
Más bien, lo he escrito yo, que soy el autor.
Pero son los pensamientos del personaje de Zahara, no de Lope.
Son los pensamientos de Lope en cuanto lo lee.
Pero no son su voz.
Debería ser la mía.
Sé las cuatro oraciones y leer y escribir que esta es mi letra.
Dijome la cristiana...
Es Lope quien lee en voz alta.
Pero...
Ni peros ni peras.
Leer.
Ah, cristiana.
Que Lela Marien, a quien vosotros llamáis Santa María, me quería mucho.
Y que un cristiano me había de llevar a su tierra.
Es absurdo.
Si leen voz alta, los guardianes se enterarán del plan.
Vais a hacer que enloquezca.
Qué dolor de cabeza.
Perdón.
¿Se conoce alguno de estos Lope?
En esta escena, Lope se encuentra con cuatro hermosas damas con velo.
E intenta discernir cuál de ellas le tira la caña en los baños.
Empecemos.
¿Puedo haceros una pregunta?
¿Otra?
Espero que esta sea importante.
Lo es.
¿Por qué llamáis a la función los baños de Argel si aquí nadie se baña?
Ah, pues es verdad.
¿Tenéis toda la razón?
En la ciudad de Argel no había suficientes celdas para tantos cautivos como éramos.
Y utilizaban los antiguos baños como mazmorras.
Sabed que el cautiverio es el mayor mal que pueda venir a los hombres.
Y la libertad uno de sus más preciosos dones.
Empecemos.
Y lo tendré en cuenta para mi papel.
¿Podemos empezar?
Sí, imaginaré el peso de los grilletes en mis tobillos y en mis muñecas y como un
gran peso en el cuello que encorve mi espalda.
Imaginad lo que os plazca.
Empecemos.
Y puedo imaginar también que me han cercenado algún miembro como las orejas o
la nariz o...
Sería bueno para su personaje.
Cállate, cállate.
Vos estáis en mi perro.
Pues sois esclavos de rescate como lo fui yo.
Y no de trabajos forzados.
Se nos daba este trazo preferente a menos que intentásemos escapar.
Venga, empecemos.
¿Y vos no intentasteis escapar?
Por Dios, cuatro veces y a todas fracasé.
¿No hubo castigo?
Me libré de ser empalado y mutilado gracias a mi ingenio.
Podemos empezar ya.
Ya no tengo más preguntas.
Gracias a Dios.
Empecemos.
¿Dónde están Zahara y la otra mora?
Han ido a aliviar sus vejigas.
Pero no os desaniméis, don Miguel, que si queréis puedo haceros más preguntas
para aprovechar el tiempo.
¿Viste usted alguno de estos elementos?
Buenas.
¿He visto alguno...?
¿Hola?
¿Qué tal?
¿He visto alguno de estos?
No.
Disculpen señora.
Han visto unos hombres...
tal que así.
¿Eh?
¿Dónde vas tú?
Yo no he hecho nada.
¿Ah no?
¿Y qué llevas ahí?
¿Y esto qué son?
¿Canicas?
Gracias.
Venga.
Saca lo que tengas ahí.
Venga.
Venga.
Que lo saques, hombre, que si no te lo saco yo a collejas.
¡Vamos!
¿Y esto?
¿Esto a quién se lo ha robado?
Unos señores, no eran de aquí.
¿Cuándo?
No sé.
Hace poco.
¿Puedo irme?
Toma, anda.
Que no te voy a ver por aquí, ¿eh?
Venga, tira.
¡Vamos!
Podría ser un metal raro o plástico.
Igual tiene una inscripción.
A ver...
¡Se ha roto!
Lo siento.
Dame, a ver si puedo arreglarlo.
Pero esto no está roto.
Esto es un pendrive.
¿Un qué?
Un pincho.
¿Acaso no sabéis lo que es un pincho?
También lo llaman memoria USB.
A ver cómo le explicamos lo que es esto.
Es un invento del siglo XXI en el que puedes almacenar conocimiento.
¿Como un microfilm?
Bueno, se usa con ordenadores.
¿Te refieres a computadoras?
El caso es que aquí dentro caben películas, fotografías, libros enteros...
Lo que quieras.
¡Acojonante!
Eso mismo pienso yo.
Llévaselo a Gil Pérez, para que vea qué tiene dentro.
¿Y vosotros?
Mañana madrugón.
Tenemos ensayo.
Veamos qué llevan en el pincho.
Veo que usted también es un experto en computadoras.
En mi siglo, el que más.
Qué vergüenza.
Son todos del año de la tos y tienen más idea de tecnología que yo.
Estamos al día.
Somos modernos.
A ver...
Esto pinta mal.
No puedo abrir los archivos.
El ordenador es demasiado viejo y no puedo bajar las actualizaciones.
¿Y en el ministerio sabrán?
Pues más les vale.
La de papeleo que me habría agarrado yo si esto se hubiera inventado hace 30 años.
No, no se crea.
Con ordenador o sin él, la burocracia es la burocracia.
Está muy claro.
Los hombres de Darro se hicieron con el Quijote para comerciar con él en el
presente.
Cualquier coleccionista pagaría una fortuna por algo así.
Me temo que no es eso lo único que buscan.
El pendrive está repleto de información sobre Lope de Vega.
¿Cree que también quieren hacerse con alguno de sus manuscritos?
Son americanos.
Si pueden comprar algo, lo comprarán.
Con suerte aún no se habrán reunido con él.
Por eso deberá usted ir antes, Pachino.
Angustias le dará la dirección de Lope y un dossier con la información.
Averigua si los americanos han contactado con él.
Si no lo hubieran hecho, podemos adelantarnos y recuperar el manuscrito.
Ok.
Señor Méndez, Lope es un hombre sensible a los halagos.
Regálele los oídos y lo tendrá ganado.
Ah, y vaya solo.
Tanto a Menia como a Alonso coincideran con Lope cuando tenía 15 años menos.
Y para ellos apenas ha pasado el tiempo.
Exacto.
Este es de los buenos.
Irene, ¿va todo bien?
Tengo una cita y ya llego tarde.
Si hay algún problema, avisadme.
Traigo más.
Gracias.
Eres el único que me trata bien aquí.
¿Qué haces?
Trátalo bien.
Suéltame.
De nada.
¿Qué haces aquí?
¿Y a ti qué te parece?
Vamos.
Vamos.
Levanta.
No podemos permitir que se nos pague la miseria que se nos paga.
No somos una compañía de título, pero tampoco queremos morir de hambre.
Es cierto que hay lugares de mejor pago, pero aquí el trato es decente.
¿Dos maravedíes por función os parece decencia?
¿Y por qué no nos pagan con una hogaza de pan y una gallina?
No sería la primera vez.
Pues debería ser la última, ¿no creéis?
Mi esposo y yo solo queremos trabajar con dignidad, ¿no es cierto?
Claro.
Amelia tiene razón.
No podemos permitirlo.
Se puede saber a qué viene semejante aglomeración.
¡A que estamos hartos!
Hemos ensayado un día tras otro sin descanso.
Y vos nos pagáis dos míseros maravedíes por función.
¡Somos actores, no porqueros!
¡Eso es!
No son los tiempos más bollantes, ni yo un autor de nombre.
He tenido que levantar esta representación de la nada, sin más dinero que el mío
propio.
Vos tenéis problemas y nosotros hambre.
Sin dinero no hay actuación.
Os avendríais a un contrato de parte, un tercio de las entradas os
corresponderán a vosotros.
Pura limosna.
La mitad.
O mañana no habrá representación.
Sea.
Lo queremos por escrito.
Lo tendréis.
Venga, empecemos.
Cada actor es como Dios lo hizo.
Y aún peor muchas veces.
¿Vais a dejaros comprar por esa miseria?
No es un maltrato y me temo que no podemos aspirar a más.
Esperaba más ayuda por tu parte.
El pobre hombre está desesperado.
Y el resto ha aceptado el trato de buen grado.
¿Qué más podría hacer yo?
Ya que no podemos parar el estreno, vamos a ofrecer un buen espectáculo.
Vamos a ensayar.
¡Venga, venga!
¡Moveos!
¡Empezamos!
Que si pesao.
Disculpa la tardanza, pero estos días estoy más atareado de lo habitual.
Don Félix López de Vega y Carpio.
Es un honor.
Espero poder decir lo mismo.
¿Qué trae por aquí un cuadrillero de la Santa Hermandad?
Sea quien sea la criatura, juro que no soy el padre.
No, no se trata de ningún asunto legal.
Soy un fiel admirador de su obra.
Pasaba por aquí y he decidido saludar al...
Fénix de los ingenios.
¡Ah!
Vaya, pues parece que después de todo sí que será un honor conoceros.
Eh... sentados, por favor.
Gracias.
Bien, y decidme cuál de mis obras os ha provocado...
Taman y admiración.
Todas, todas.
¿Ah?
Bueno, si tuviera que quedarme con alguna, no sé...
La Hermosura de Angélica.
La Dragonera.
¿Dragonera?
¿Queréis decir dragontea?
Eso, eso.
No negaré que me siento orgulloso de ambas.
O como...
Isidro, los embustes de Fabia...
La Dama Boba.
¿La Dama Boba?
Sí.
No.
¿No?
No.
No recuerdo haber escrito nada con ese nombre.
Lo siento.
Debo haberme equivocado.
No, pero el título me despierta curiosidad.
Intentaré hacerme con ella.
Haceos, haceos.
No os vais a arrepentir.
Y bueno...
¿Qué os traéis entre manos?
Vuestros seguidores nos morimos por ver algo nuevo.
No sois los únicos.
No quiero pecar de soberbia, pero...
Mi obra ha empezado a provocar admiración allende los mares.
Parece que quieren estrenar alguna de mis comedias en el famoso clove londinense.
Sí.
Muy merecido.
Muy merecido.
Muy merecido.
¿Pensáis viajar a Londres?
No.
Me he citado mañana con unos ingleses interesados en comprar algunos de mis
originales.
Llevadlos a una taberna.
Los ingleses son de buen beber.
Sacaréis buen precio.
Se lo propuse.
Pero se negaron.
Nos reuniremos en la granjilla de La Fuente.
Tengo el sitio y la hora.
Esos yanquis lo llevan clarinete.
Me alegro de que os vaya mejor que a vuestros compañeros.
¿La obra sigue en pie?
Pues valga la redundancia, parece que Cervantes se nos ha puesto quejotesco con
lo del teatro.
No hay forma de hacerle tirar la toalla.
¿Tirar la toalla?
Ajá.
¿Existe el boxeo en este siglo?
No.
Ojalá, ojalá.
El boxeo y el cine policiaco son mis dos grandes pasiones.
Siempre que puedo, me voy al futuro a disfrutar de ellas.
¿Habéis visto una película llamada El crack?
No.
Estupenda, estupenda.
Qué guión.
Y qué actores.
Alfredo Landa.
Un titán de la escena.
Bueno, a lo que vamos.
¿Tiene papel y pluma?
¿Qué se os está pasando por la cabeza?
Que solo hay una cosa que les interese más a los artistas que el dinero o los
caprichos.
La fama.
Este trato de la imaginación no se sacó que la verdad lo fraguó bien lejos de la
ficción.
Dura en Argel este cuento de amor y dulce memoria.
Y es bien que verdad e historia alegren el entendimiento.
Y aún hoy se hallarán en él la ventana y el jardín.
Y aquí da este trato fin.
Que no lo tiene el de Argel.
Bravo.
Bravo, bravo, bravo, bravo.
Enhorabuena a todos.
Ya veis, emocionadlo.
Mañana no tendremos sino un rotundo éxito, estoy seguro.
Excelente Lope, don Alonso.
Acá pararéis todos los elogios.
Estás disfrutando con esto, ¿verdad?
¿Acaso preferiríais que lo sufriera?
Damas y caballeros, ¿podrían prestarme un instante de atención?
Mi nombre es Gil Pérez y me envía don Félix Lope de Vega.
Pero vos no erais impresor.
Y entre otras cosas, don Félix está buscando actores para su nueva comedia.
Y ha llegado a sus oídos la calidad de esta compañía.
Pero esta es mi compañía.
No va contra las leyes que sus actores se marchen a otra.
Hostia, ese monstruo de la naturaleza no se detendrá hasta acabar conmigo.
Pero es que no tiene suficiente con su fama y su fortuna que tiene que hundir a
los demás.
Eso no es asunto mío, yo solo soy su mensajero.
Si se fijan, la misiva va rubricada por el mismísimo Lope.
¿A qué ha venido esto?
Idea de Pachino.
Un artista del artificio.
Un vistazo a la firma de Lope en su despacho.
Bastó para replicarla con exactitud.
Pachino ha estado con Lope y no se me ha informado.
Le conocisteis hace 14 años.
Cruzaros de nuevo con él puede ser todo menos conveniente.
Créedme.
Lope nos reclama.
Hemos de acudir a su llamada, compañeros.
Ningún actor que se precie dejaría pasar semejante oportunidad.
Nuestro estreno es mañana.
¿De verdad vais a abandonarme a mi suerte de esta manera?
Lope, Lope, no os ofendáis, pero ¿quién conoce a Miguel de Cervantes?
¿Acaso no vais a hacer nada?
¿Y qué pretendéis que haga?
No son perros a los que pueda retener con una correa.
Solo conozco dos maneras de doblegar la voluntad de los hombres.
La espada y la parla.
Vos sois un maestro de la segunda.
Haced uso de ella.
Escuchadme, os lo ruego.
Lope es autor de nombre y fama, lo sé.
Pero de verdad queréis trabajar para alguien que la consigue como él lo hace.
Lope desprecia a su público.
Cientos de veces ha dicho que en el arte nuevo al vulgo es justo hablarle necio
para darle gusto.
Y eso y de otro parecer.
El público merece ser mejor.
Y se le hace mejor dándole buen alimento y buena letra.
¿Cómo se nota que no ha trabajado en televisión?
Huyamos de la vida regalada, de la hipocresía y de la ambición.
Y busquemos para nuestra propia gloria la senda más angosta y más difícil.
Hagámoslo y seremos loados por quien merece la pena.
Podéis fiar en mis palabras.
Yo me quedo con vos.
Y yo, si Lope los quiere, ¡que venga él mismo a buscarnos!
Alonso, ven conmigo ahora.
¿A qué ha venido eso?
Casi lo habíamos conseguido.
¿El qué?
¿Arruinarle en la vida a un hombre con semejante pasión?
¿Por qué habríamos de hacer algo así?
¿Por qué es nuestro trabajo?
No.
Nuestro trabajo es conseguir que el Quijote se publique y de eso ya se está
encargando Pachino.
Alonso, los baños de Argel nunca se estrenó.
Si el Quijote es la obra cumbre de la literatura universal, como vos decís,
poco importa si Cervantes llegó a estrenar o no ese Sainete.
¿Vos?
¿Otra vez?
Marchémonos de aquí.
Un día de la noche, el vino nublará mis sentidos.
Pero estáis seguros de no equivocarme.
Sois Alonso de Entre Ríos.
¡Soltadme, Botarate!
Os repito que os equivocáis de hombre.
Y yo os repito que no.
Este hombre y yo servimos juntos en Flandes.
Entonces teníamos la misma edad.
Miradlo a él y miradlo a mí.
Bajad la voz, insensato.
¡No estoy loco!
Mi Dios, es cosa de brujería.
¡Cállate una vez!
Os juro que os arrepentiréis.
¡Ayuda!
¿Qué os pasa?
¿Qué tenéis?
Lo mataste solo con tocarlo.
¡Sois un brujo!
Por orden de Su Majestad Don Felipe III, rey de España y Portugal, se hace saber
que desde el día de hoy y hasta Nueva Orden, quedan estrictamente prohibidas las
representaciones teatrales a causa del fallecimiento de un vecino de Alcalá de
Henares en una reyerta frente a la entrada del Corral de Comedias.
Los hados se han confabulado contra mí.
Ahora ya no me cabe dudar.
Al final la suerte se ha quedado a nuestro lado.
Y vive Dios que el pobre desgraciado no pensara lo mismo.
Cervantes o el soldado?
¿A qué os importa?
Ahora consigamos ese manuscrito y vayámonos de aquí cuanto antes.
Los yanquis se reunirán con Lope en este muro.
Para acceder solamente hay dos sitios.
¿Entonces solo hay que esperar a que lleguen y abalanzarnos sobre ellos?
Una redada de manual, todo controlado.
Por fin un plan sencillo, ya era hora.
A mí no me lo parece.
¿Pretendéis utilizar a Lope como cebo?
Un pringao tiene que haber.
Y tiene que ser el dramaturgo más importante de la historia de España.
Normalmente es un yonki, pero le ha tocado a él, ¿qué le vamos a hacer?
Pues lo siento, pero no.
No podemos arriesgarnos a que leyera, no algo peor.
Tendremos que pensar en otra cosa.
Mira, Chata, precisamente lo que no tenemos es tiempo para pensar.
Esto lo he hecho millones de veces.
No va a pasar nada.
Me cuesta creer que un hombre del siglo XVI acepta mejor las órdenes de una mujer
que uno del siglo XX.
No es suficiente.
Vale, ¿por qué no lo votamos?
Porque esto no es una democracia.
Ah, o sea que yo me he tragado 30 años de franquismo y dos de transición para tener
que obedecer otra vez como un borrego.
El rango es el rango.
Y que lo diga una mujer, con lo que se ha luchado por el voto femenino.
Muy bonito, ¿eh?
Muy bonito, vamos.
¿El resto os parece bien votar?
Es que sería la primera vez.
Que yo sepa, la democracia nunca ha hecho daño a nadie.
Está bien.
Pero creo que lo justo es que mi voto como jefa valga doble.
Davutén, votos a favor de la redada.
¿Quieres ejercer tu doble voto o nos ahorramos el tiempo?
Seguimos.
El lugar tiene un ascenso por dos cañadas de entrada, ¿vale?
Ellos entrarán por esta, que es la más cercana al camino.
Bueno, nosotros vamos a estar esperando en la segunda.
Os dejo trabajar.
Hasta luego.
Hasta luego.
Ellos solamente podrán salir por donde han entrado.
Así que en cuanto lleguen al muro, a por ellos.
Bueno.
Yo creo que deberíamos ponernos ahí, en esos arbustos.
¿Estáis seguros?
No sé, ¿alguna otra idea?
Yo creo que aquella roca nos cubriría mejor y no nos obligará a agacharnos para
permanecer ocultos.
Anda.
¿Has estado alguna vez en alguna otra redada?
He matado holandeses a espadazos en decenas de encamisadas antes de que vos
existierais.
Sabré arreglármelas.
Bueno, entonces sabrás que aquí le mataré y le dan hay.
Si pillas unos caminos de poca monta, pues les puedes apretar las tuercas.
Pero como los de Fenestres, tengo que pasar jefe en la puta vida.
No os negaré que a veces me cuesta entenderos.
Lo que quiero decir es que lo que tenemos que saber es dónde está el manuscrito,
¿no?
Lo que no quita que para conseguir la información podamos...
Apretar las tuercas.
Efectivo, Ander.
Venga, vamos para allá.
Seáis quien seáis, volved mañana.
No tengo tiempo.
Ni siquiera para una vieja amiga.
Me dijeron que podía encontraros aquí y pensé que sería buena idea pasar a
saludaros.
Os recordaba más amable.
¿No vais a invitarme a pasar?
Sí, claro, claro.
Disculpadme, pero...
Apenas puedo creer lo que veo en mis ojos.
Sois...
Sois Amelia Folk.
Veo que no os habéis olvidado de mí.
Eso es imposible, ¿cómo podría?
Seguís tal y como os recordaba.
El tiempo ha sido generoso con vos.
Extremadamente.
A vos tampoco os ha tratado mal.
Bueno...
Mis sienes ya peinan canas y las arrugas devoran mi rostro.
Pero gracias.
Sin embargo...
Vuestra belleza no...
No ha menguado ni un ápice.
Ni vuestra zalamería.
No creáis.
Demasiadas peripecias han sucedido en mi vida como para no aprender a tomármela con
más relajo.
¿Y tenéis tiempo para hablarme de ellas?
A no ser que os ocupe otro menester?
Ninguno más importante que vos.
No debería estar aquí ya.
Hace ya un rato.
¿Dónde coño está Lope?
Con algo de fortuna no hará falta su presencia.
No la separan.
¿Qué hacen esos desgraciados?
Claro, no ven a Lope.
No se fían.
Se van.
Cago en la puta, se van.
No sé si nosotros podemos evitarlo.
Pero perdemos el factor sorpresa.
Lo que sea antes de perderles a ellos.
Bueno, son traficantes de libros.
Tampoco deberían correr mucho, ¿no?
¡Vamos, vive Dios!
¡Su puta madre!
¡Son rápidos para diez!
¡Aprieta!
¡Quietos al disparo!
¿Estás bien?
Ya.
¡Arriba las manos!
¡Donde pueda verlas!
¡Ya, hostia!
¿Rendíos o probaréis mi acero?
I don't think so.
¿En cristiano mal nacido?
Que los españoles habláis mucho, pero hacéis muy poco.
¿Qué ha sido eso, por Dios?
Su puerta del tiempo.
¿Dónde coño está Lope, joder?
Así que tras ocho años de destierro, regrese a Madrid.
Me enamoré y me casé.
Pero no quiso la lengua castellana, que de casado a cansado hubiera más de una
letra de diferencia, así que me desenamoré.
Pero me enamoré otra vez, sí.
Y después... otra vez... y otra vez...
No sé por qué no me sorprende.
Lo que sorprendería es lo caro que resulta el amor.
No puedo permitirme dejar de escribir ni un instante.
¿Y eso que ganamos todos?
¿Y vos... seguís casada?
Eso creo.
Mi esposo me abandonó.
Pero a pesar de semejante canallada, vos... seguís enamorado de él.
¿Creéis que no debería?
Ahora buscáis mis consejos sobre amores.
No conozco a ningún hombre que lo entienda como lo hacéis vos.
La raíz de todas las pasiones es el amor.
De él nace la tristeza, el gozo...
La alegría y la desesperación.
¿Seguís siendo mi fiel lectora?
Mientras sigáis escribiendo.
Amelia...
Ningún hombre que se considere tal abandonaría a una mujer como vos.
Así que mi consejo es que le olvidéis.
Y que busquéis a otro hombre que os trate como merecéis.
Ni más ni menos.
Sí, sí, entiendo vuestras dudas.
No hay cosa más fácil que dar consejo.
Ni más difícil que saberlo tomar.
Pero...
Hacedme caso en esto.
Antes o después alguien con dos dedos de frente sabrá reconocer lo que valéis.
¿No vais a decirme que si alguien está delante de mis narices?
Ya os he dicho que no soy el hombre que era.
Pero...
Si queréis que lo vuelva a ser...
No tenéis más que pedirlo.
Genio y figura.
Me cago en la puta de oros.
¿Siempre tenéis que perjurar de esa manera?
Siempre que pierdo un sospechoso.
¿No habéis atrapado a los americanos?
¿Usted lo ve por algún sitio?
¡Hombre!
¡La jefa!
Amelia...
Esos oceánicos no tienen nada que envidiar a nuestras puertas del tiempo.
Se desvanecieron delante de nuestras narices como por arte de magia.
Cosa que no hubiera pasado si ese poeta amigo tuyo hubiera aparecido.
Que por cierto, no tendrás ni idea de dónde estaba, ¿verdad?
No.
No te lo crees ni tú.
Yo no tengo que darte explicaciones de nada.
Sí, cuando la misión ha fracasado por tu culpa.
Ahora ya ni Quijote, ni americanos, ni la madre que me falló.
Entrémonos en arreglar el problema, no en buscar culpables.
Claro, seguro que Amelia tiene un plan infalible.
Igual podemos convencerle para que lo reescriba.
Igual, como tiene pocas páginas.
No quiero ser agorero, pero...
está desapareciendo.
¿Qué?
Es cierto.
Tenemos que darnos prisa.
Y el plan de Amelia es el único que tenemos.
Eso es si encontramos a Cervantes.
¿Don Miguel?
Si no encontramos a Cervantes, el Quijote no tendrá futuro.
Aquí hay algo.
Unico en el ingenio, solo en la cortesía, extremo en la gentileza, Fénix en la
amistad, magnífico sin tasa, grave sin presunción, alegre sin bajeza y
finalmente, primero en todo lo que es ser bueno y sin segundo en todo lo que fue ser
desdicha.
Pues me ha quedado igual.
Es un fragmento del Quijote.
Habla de Grisóstomo, un pastor que se quitó la vida por amor.
Entonces es una carta de suicidio.
¿Cómo podéis estar tan seguro?
He visto unas cuantas.
Nosotros somos los únicos responsables.
Le hemos llevado al límite.
Tenemos que conseguir encontrarla antes de que lo haga.
En la novela se intuye que Grisóstomo se cuelga de un árbol.
Vale, perfecto.
Ya sabemos cómo lo va a hacer.
¿Qué más?
Eh...
Pide que le entierren bajo un alcornoque, donde vio por primera vez asombada.
El bosque donde esperamos a esos oceánicos estaba lleno de ellos.
Perfecto, así me gusta.
Trabajo en equipo.
Venga, vamos, vamos.
¡Dichosa siniestra!
No me falléis ahora.
Puesto un pie... ya en el estribo.
¡Allí!
La cuerda, la cuerda, la cuerda.
Está bien.
Tiene pulso.
Lo hemos logrado.
Si ha llegado tan lejos una vez, puedo volverlo a hacer, ¿eh?
No me extrañaría.
Lo hemos convertido en un hombre desesperado, que ha fracasado en lo que
más amaba.
¿Qué pretendíais que hiciera?
Si supiera lo que va a conseguir, lo importante es que su obra va a ser para
el mundo.
Si Cervantes supiera quién va a ser Cervantes, no intentaría colgarse en un
árbol.
¿Y por qué no lo iba a saber?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde?
¿Dónde me encuentro?
¿Qué es este lugar?
¿O esas mercedes?
¿Y esas vestimentas?
Sin duda, esto debe tratarse de un sueño.
Así es.
Un sueño premonitorio.
Acompáñenos, don Miguel.
Queremos mostraros algo.
¿Y esto por qué?
Porque sois vos.
No os merecéis menos.
Vuestra novela es la más importante de la historia de la humanidad.
No puede ser.
Y sin embargo, lo es.
Vení.
Os mostraremos por qué al castellano se le conoce como la lengua de Cervantes en todo
el mundo.
¿El mundo entero conocerá mi obra?
El mundo entero la admirará.
Es la obra más traducida después de la Biblia.
Mucho se ha escrito sobre el Quijote, pero creo que estas palabras son sin duda
las más bellas.
Si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres.
Veamos.
¿Qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis
deducido de ella?
Podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego.
Esta es mi conclusión sobre la vida.
¿Y podríais condenarme por ella?
Yo soy don Quijote.
El brazo que me acercan las obras que queden por aquí.
La actriz de figura.
Yo soy Sancho Panza.
El es Sancho Panza.
El es Sancho Panza.
El es el cálcito que se mantiene de frente.
El viejo famoso.
El carabón al infraestructura.
Sígueme.
Debo coger mi pluma y volver a escribir.
La alabanza propia envilece, pero no así la ajena.
Si esto es lo que la humanidad desea, no puedo fallar.
Don Miguel, el viaje ha sido largo.
Bebo usted un poquito.
Debo decir, eso sí, que ninguno de mis retratos, ya sea en forma de pintura o de
escultura, me hacen justicia.
La realidad, sin duda, es mucho peor.
De pronto, siento un tremendo cansancio.
Lo veo todo borroso.
Mi visión se nubla.
¿Qué le habéis dado?
Nada.
Un relajante muscular.
Lo que pasa es que la primera vez siempre pega.
Ojalá López hubiera visto todo esto.
Se hubiera muerto de envidia.
No
quiero acordarme.
Está abierto.
Ah, sois vos.
Adelante, adelante.
Don Miguel, ¿cómo estáis?
Ocupado, de todo punto ocupado.
¿Acaso estáis empezando la escritura de una nueva obra?
Reescritura.
Una novela que desgraciadamente mal vendí, que ahora sé que debo retomar desde el
principio.
¿Y cómo ha sido eso?
Porque lo he soñado, amigo mío.
Y los sueños son el alivio de las miserias que tenemos despiertos.
Por cierto, vuestras Mercedes también aparecían en dichos sueños.
¿Y cómo vais?
¿Terminando?
Mucho me temo que lo contrario.
Apenas he escrito una decena de páginas.
Pero... no hay prisa.
Si de algo dispongo, es de tiempo.
Bueno, pues no me lo sé de memoria, pero todo parece en orden.
Les felicito.
Lo que no alcanzo a comprender es cómo escaparon los americanos.
Ustedes sabían dónde y cuándo iban a estar.
Lo tenían todo a su favor.
Eh... fue culpa mía.
No reconocí bien el terreno y les dejé una vía de escape.
Asumo toda la responsabilidad.
Bueno, era su primera vez y la misión ha sido un éxito.
Lo dejaremos pasar.
Pero es importante que no vuelvan a fallar.
Hay que dar con los americanos.
Hay otra cosa.
¿Usted irá?
Necesito un piso en Madrid en esta época.
Oiga, esto no es el 1, 2, 3.
Aquí nos regalamos apartamentos.
Ahí me han dado uno.
Era el último disponible.
La cuestión es que me han reconocido en mi época y la cosa no ha acabado bien.
Algo habrá que hacer, ¿no?
Yo tengo un sofá cama en mi salón.
¿Qué tal sienta la libertad?
¿Qué quieres, Susana?
¿Deberías estar más contenta?
En la guantera hay algo para ti.
¿Qué es esto?
Tú y yo tenemos mucho de qué hablar.
Tienen que viajar a un año que la señorita Folk conoce muy bien.
1808.
La guerra de la independencia.
¿Otra vez el empecinado?
No.
Se trata del mismísimo Napoleón Bonaparte.
Nunca has pensado en que pueda haber distintas líneas del tiempo.
En las Navidades de 1808, el ejército francés del Mariscal Ney apresó a tres
españoles.
Acusados de espionaje.
Uno de ellos era el mismo cura de Tordesillas.
Los encerraron en el monasterio de Santa Clara.
Me dijo de sorprenderme, es una...
Tostadora.
Tostadora se llama.
Hay que salvar a esos tres hombres o la España que conocemos no existirá.
Tan importantes son.
Uno de ellos es antepasado en sexta generación de Adolfo Suárez.
¿Y estas cosas pasan a menudo?
¿Vamos allá?
¡Qué remedio!
Bonjour.
Disculpe mi francés, pero no es muy bueno.
No problema.
Su francés mejorará con la práctica.
Cuando me ofrecieron el cargo de abadesa tuve miedo.
Pero si he llegado hasta aquí no pienso huir ahora.
Porque nos podrán robar la patria, pero no la dignidad.
He metido la pata, ¿verdad?
Hasta el corbejón.
El antepasado del futuro presidente lo van a matar mañana por la mañana.
Ya estoy muerto y estoy en el cielo.
Y su futura esposa no quiere verle porque le está tirando los tejos a Amelia.
¿Sí?
Sí.
Y para colmo yo le he tenido que pedir un favor personal a un pedazo de...
mariscal francés.
Que me está tirando los tejos a mí.
¿Sí?
Sí.
¡Vaya Vudeville!
¡Vaya Vudeville!
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