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Este tío es un fenómeno.
Una de las figuras más importantes de nuestra historia puede estar en tela de
juicio.
Veo que está muy bien informada.
Y no precisamente por usted, que es quien debería hacerlo.
Así que tenemos un topo en el ministerio.
Tenemos rodada la muerte de Cid.
Hostia puta, ¿sabe lo que ha hecho?
¿Qué pasa, que hay dos tíos?
Eso, es lo que tienen que averiguar.
Soy Rogelio Buendía Ortiz.
Agente 185, patrulla 23.
¡Cirradlos!
El auténtico Cid murió por vuestra culpa.
Sí.
Veinte años antes de lo previsto.
La historia se me ha ido de las manos.
No ganaré la batalla después de muerto.
Yo la ganaré por vos.
No os voy a pedir perdón, porque sé muy bien que el perdón no se regala.
Pero os demostraré que podéis volver a confiar en mí.
He visto arder brujas en la hoguera que eran menos asociadas que vos.
Os prohíbo que salgáis a combatir.
He jurado.
Y lo que juro lo cumplo.
Y yo lucharé a vuestro lado.
¡Por Santiago!
¡Por Santiago!
No cometa usted un error que puede ser su pesadilla durante toda su vida.
¿Qué le ocurre a ustedes?
Julián, se ha ido por una de las puertas.
No me busquéis.
Solo necesitáis saber que voy donde pueda ayudar a los demás.
Voy donde nadie sepa de mi pasado ni de mis problemas.
¿Son ellos?
Sí, son ellos, sí.
¿Qué hacéis?
¿Para qué corréis?
¿No somos colegas o qué?
¿Quieres un madero, tío?
Que una cosa es que seamos unos chotas y otra que se entere todo Dios.
¿Chotas?
Chivatos.
A ver si aprendemos idiomas, ¿eh?
¿Qué?
¿Nuevo?
Sí, claro.
Recién salido de fábrica.
Mira el lobato.
El pesicolo y el bocas.
Venga, pa'l coche, hostia.
Mira a ver qué llevar.
Es que no llevamos nada, ¿eh?
¿Qué hacías el otro día ahí, trapicheando en el Parque Sur?
¿Nosotros?
Está confundido.
Mira, ¿estos quiénes son los pecos?
Pachino.
¿Y esto?
¿Qué te he dicho a ti?
¿Qué te he dicho?
Que quien trabaja contigo nada de drogas.
Ah, claro.
Venga, los grillos.
¿Los grillos?
Las esposas, coño.
¿Pero voy a tener que traer un traductor o qué?
Pachino, ¿podemos darte un quedo de lo gordo?
Chántala muy...
Central, aquí unida 27.
Vamos para allá, repito, vamos para allá.
¿Pero los vamos a dejar aquí?
¡Vamos, hostia!
¿Pero qué haces con la pipa?
¿No te estás pasando un poco?
Te quedas aquí y pides refuerzos, ¿eh?
¿Me quieres decir qué está pasando aquí?
Que te calles y hagas lo que te he dicho.
Central, aquí coche 27.
Aquí coche 27.
Solicito refuerzos en Antonio Grillo, número 10.
Sí, rápido.
Buenas noches, señora.
¿Quién le ha llamado?
Yo.
Ay, Dios mío.
¿Ha visto subir a alguien que lo conociera?
No, estaba sacando la basura.
Tercera izquierda, ¿verdad?
Sí, señor, sí.
Todo el mundo a sus casas.
¡Policía, abran!
¡Abran!
¡Abran!
Con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, y me voy con el
convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a
mí, siempre creo que mi patria me exige en este momento.
Políticos, son todos iguales.
Y la cosa no va a mejorar, se lo aseguro.
¿Me gusta?
Creo que voy a jubilar el cuchillo.
¡Ey!
Deja que se vayan.
La de una persona aferrada al caso.
No se mueva.
Esto no va con usted.
Vaya.
Creo que tendré que darme prisa.
Hasta nunca.
¡Vamos!
¡Ey, chaval!
¡Ey!
Hay un policía abajo.
Dile que pido una ambulancia.
¡Venga, vamos!
¡Tira, tira!
¡Sal de ahí!
¡Tranquilo, tranquilo!
¡Al suelo!
¡Soy policía!
¡Soy policía!
¡Soy policía, hostia!
¡Soy policía!
¡Tranquilo, tranquilo!
¡No se mueva!
¡Estoy siguiendo un asesino, joder!
¡Soy compañero, joder!
¡Mira la placa, coño!
¡Mira la placa, joder!
¿Dónde tienen la placa?
En el bolsillo interior izquierdo.
¡Ay, mira la placa y suéltame, coño!
¡Otro colgado!
¡Si es del 81!
¿Qué has comprado?
¿En el rastro?
¿O qué?
El primer aniversario del rey Felipe como jefe del estado.
El 19 de junio se cumple un año de su proclamación.
¿Se sabe algo del señor Martínez?
No.
He enviado su foto a todos los ministerios.
He ordenado búsqueda y captura, pero hasta ahora nada.
¿Ha encontrado algo en su casa?
No.
He revisado la agenda, el ordenador y no hay nada.
Lo he borrado todo.
Deberíamos volver a intentarlo.
Siempre se puede recuperar algo del disco duro.
Estoy en ello.
No se me han olvidado los procedimientos del ministerio, Ernesto.
De hecho, los últimos los redacté yo.
Discúlpeme.
Voy a seguir trabajando.
Veo que no han mejorado sus relaciones.
Pues no.
Tenemos que mirar hacia adelante, Ernesto.
Sí, claro.
Ya ha contado Irene que tenemos un topo en el ministerio.
No.
Eso se queda para usted y para mí.
¿Alguna novedad al respecto?
Cojonudo.
¿Qué tiempos aquellos en los que se llamaba las puertas han de entrar?
Lo siento, pero es muy urgente.
Ha llamado nuestro contacto del Ministerio de Interior.
Han detenido a un asesino que llevaban buscando desde 1981.
¿Y qué tiene que ver con nosotros?
Usted dirá.
Han pasado 34 años y ahí sigue igualito.
Tan guapo y tan asesino.
Qué pena, Dios mío.
Pues yo estoy convencido que ha viajado para estar con Maite.
No lo creo.
Mi padre tenía un perro.
Jarete, le llamaba.
Era leal, cariñoso como un hijo y rápido como un rayo.
Cuando murió mi padre, yo no sé quién lo sintió más.
Si el perro o yo.
Al día siguiente, desapareció.
Nadie sabía dónde estaba.
¿Sabéis dónde había ido?
A la tumba de mi padre.
Acudía cada día, no paraba de ladrar.
Es como si quisiera despertarle para que su dueño siguiese acariciándolo.
Y Julián es igual que ese perrete.
Ha vuelto allí, estoy seguro.
Si fuera así, no habría escrito que quiere comenzar una nueva vida.
Sea lo que sea, Dios quiera que sea feliz, aunque no lo volvamos a ver.
Pues yo quiero volver a verle.
No.
Ah, pero que Julián y vos...
No, no, no, Julián.
Menos mal.
Pensaba que me ibais a decir que la foto de la boda era verdadera.
Y no sé qué me hubiera molestado más.
Si que no me lo dijerais, o ser tan tonto como para no darme cuenta.
Hay otra foto.
¿Otra?
¿Pero tenéis una criatura?
No.
¿Y si es falsa?
¿Eso lo ha visto Julián?
Menos mal.
Eso es bueno.
Porque eso significa que no está huyendo de vos.
El jefe.
Ya hablaremos.
Pero una cosa quiero deciros.
Vuestros problemas son mis problemas.
Nunca estaréis solas.
No.
Ha llegado nuestro conocimiento.
La existencia de una puerta del tiempo no registrada por el ministerio.
No es la primera.
Ni será la última.
Pero esta trae sorpresa.
Por ella ha viajado un asesino hasta nuestros días.
¿Nuestra misión cuál es?
¿Cazarlo?
No.
No será necesario.
¿Dónde estoy?
En mi despacho.
¿Le gusta?
No estoy para tonterías.
Ahí fuera hay un asesino suelto.
¿Estás seguro de eso?
Es de lo único que estoy seguro.
2016.
¿Qué pasa?
¿Que he viajado al futuro?
Vea, claro.
Yo soy Colombo.
No.
Usted no es el inspector Colombo.
Usted es Jesús Méndez.
Jesús Méndez, detective de la policía en la Brigada de Estupefacientes del Distrito
de Usera en el Madrid de 1981.
Apodado por sus compañeros como Pachino.
¿Chapino?
No, Pachino.
Es Pachino.
Por la película, Sérpico.
La del policía infiltrado.
Pachino.
Pachino.
Futuro de mierda, es este que no conocen al Pachino.
¿Es tan importante para que tengamos que conocerlo?
Pues es un actor guapa.
El mejor del mundo.
Yo prefiero la obra en Sol y Vie, pero no vamos a discutir por eso.
No estamos aquí para hablar de cine.
Esto es mentira, soy inocente.
Tengo un testigo.
Había un niño.
Si se refiere al hijo de la víctima, sufrió un shock por el trauma.
No recuerdo nada.
Tengo más testigos.
La portera, los vecinos, me vieron subir.
Oyeron los gritos de la víctima.
Según la versión de la policía, ningún vecino vio entrar o salir a otro
hombre que no fuera usted.
Mi compañero estaba en el coche mientras yo subía a la casa.
Su propio compañero respalda la versión que tiene delante.
Además, la bala que mató a esa mujer salió de su pistola reglamentaria.
Soy inocente, lo juro.
Había un tipo más en la casa, me dio un golpe en la cabeza, me quitó la pistola y
disparó a la víctima.
Por eso coincide el análisis de balística.
¿Dónde está el hombre que le golpeó?
No lo sé, yo solo le seguí hasta aquí.
Esto es un montaje.
O estoy en coma por el golpe que me dio ese hijo de puta en la cabeza.
Estoy soñando, esto es un sueño, ¿no?
No, no lo es.
¿Cómo llegó hasta aquí?
Hasta nunca.
¡Sale ahí!
Dígame por dónde vino.
Otra vez no, joder.
A través de un armario.
Ya sé que parece una historieta de Mortelo y Felemón, pero es la verdad, se lo juro.
¿Y dónde estaba ese armario?
En la calle Antonio Grillo, número 10, tercero izquierda.
Vamos allí, así sabremos si miente o no.
No.
Un armario se puede mover fácilmente.
Lo que nos interesa es la puerta por la que llegó aquí.
Hay que ir a ese bar, el resto.
Acompaña a Amelia y a Alonso.
Y yo no voy.
Yo soy el único que puede identificar al asesino.
Por eso no va.
Irene, vaya a la sala de visionado y que lo preparen todo.
Si dice la verdad, lo sabremos.
Buenos días.
Consejería de Sanidad.
¿Es usted el dueño?
Joder, esto es acoso, hombre.
Anoche el zumbao ese y la policía y ahora los de Sanidad otra vez.
¿Cómo que otra vez?
Sí, vinieron unos inspectores la semana pasada.
Sí.
Sí, sí.
Nosotros somos los supervisores que vigilamos a los inspectores para controlar
que hagan bien su trabajo.
Para que luego digan que no sobran funcionarios en este país.
Mire, de momento va usted a hacer dos cosas.
Primero me entrega toda la documentación de este local y después va a callarse.
Vale, vale.
No se me ponga usted así, hombre.
No soporto que hablen mal de los funcionarios.
Aquí tiene.
Muy bien.
Mientras lo reviso, los técnicos van a inspeccionar la zona de la cocina y de la
trastienda.
Los baños y almacén están abajo.
Verán que hay una puerta clausurada.
¿Clausurada?
Sí.
Bueno, cuando me traspasaron el bar, ya estaba así, ¿eh?
Vamos a necesitar ayuda.
Pero esto es increíble.
Desde aquí se puede ver todo.
Controlan la vida de la gente.
Son como una organización secreta del gobierno o algo así.
¿Recuerdas la hora a la que llegaste al bar?
Pues estaba el telediario.
Serían las ocho de la tarde.
Ahí está.
Es él.
Congere la imagen.
Amplíe.
Haga una captura para que Irene se la mande a la patrulla.
No veo la pistola.
¿La llevarán en el abrigo?
¿O la tirarían en el bar?
La policía ha registrado el local de arriba abajo y no han encontrado nada.
Un momento, un momento.
Decía la verdad.
Yo siempre digo la verdad.
Si se puede.
¿Sí?
Pues aquí, leyendo el Quijote.
Supervise la papelera que hay saliendo del bar a mano derecha.
Ahí está la pistola.
Bueno, si es que no ha pasado los de la basura.
La puerta no se podía abrir desde afuera.
He tenido que llamar a Cusco Llora.
Hecho, jefe.
Lo nunca ha visto.
Una puerta de seguridad puesta del revés.
Muy bien, gracias.
Ya están allí.
¿Qué hacemos cuando vuelan?
Clausuramos.
Bien, entonces dejamos todo como estaba para que no se note que la hemos abierto.
Esperemos a ver lo que han averiguado.
Gracias.
Me parece que ha llegado el momento de decir la verdad.
Sí, no nos queda otra.
Ni a él tampoco.
Chapino no mentía.
Lo del armario no.
Pero eso no significa que no sea el asesino.
No lo veas, os lo aseguro.
Estaba desesperado y un hombre desesperado no miente.
Desde luego, si lo hace, es un gran actor.
Matar a una madre delante de su hijo.
¿Cómo puede un ser humano hacer tal barbaridad?
Quien ha hecho esto no es un ser humano.
Es una bestia.
Es alucinante.
Eso mismo dije yo el primer día que lo vi.
Venga conmigo, le enseñaré las puertas del tiempo.
¿Pero vamos a bajar andando?
¿No hay un ascensor?
Sí, claro que hay ascensor.
Está detrás de la galería.
Pero siempre está estropeado.
Ah, y tenga cuidado, no tropiece.
Esto tiene más caída que el IBEX 35.
¿Y eso qué es?
Un tormento.
Cada puerta conduce a un día determinado de nuestro pasado.
Pero aquí las puertas son fijas.
Y yo he viajado a través de un armario.
Porque hay puertas fijas y puertas móviles.
Y puertas que conocemos y otras que no, como su armario.
Hola, jefe.
Hola, Antonio.
Buenos días.
Este agente viene de Cádiz.
¿De los carnavales?
No, no.
Del año 68 a.C.
Le tenemos vigilando a Julio César, que de joven anduvo por allí recabando
impuestos.
Es que nos han dicho que se prepara un atentado contra él.
Y si se nos muera antes de tiempo, imagínese.
Ni la historia de España ni de Europa sería la misma, se lo aseguro.
Por aquí.
Esta es nuestra misión esencial.
Hacer que la historia no cambie.
Pues es una pena, ¿eh?
Porque nuestra historia tiene cosas chungas.
Pero ¿quién nos dice que si las cambiamos no puede ser para peor?
Es como el chiste.
Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.
Buenas tardes.
Hola, Moyano.
¿Pero las puertas no están ordenadas cronológicamente?
No, no.
Con menudo lío, ¿no?
Bueno, hay un listado que nos indica dónde va cada puerta.
Se renueva cada semana.
Y también hay una aplicación para móviles más fácil.
Pues será más fácil, pero no sé de qué me está hablando.
¿Me he dicho algo gracioso?
No, no, no.
Por Dios.
Estaba pensando en lo rápido que cambian los tiempos hoy en día.
A Lonzo le tuvimos que explicar lo mismo que a usted.
Los móviles, los ordenadores, los whatsapps.
Y venía del siglo XVI.
¿Alguna pregunta más?
Sí.
Que no, que no se puede viajar al futuro, lo insista.
Bueno, pues yo lo he hecho.
Yo vengo del año 81.
Sí, y puede viajar al pasado y volver.
Es como hacer un viaje de día vuelta en tren.
Pero esta es la última estación.
A partir de 2016 no hay vías.
Pues no lo entiendo.
Mire, el tiempo es el que es y el que ha sido.
A nosotros no ha venido a saludarnos nadie del futuro.
Eso solo pasa en los anuncios de los detergentes.
Y viajamos al espacio para ver marcialitos.
Eso lo hace el cine o la televisión.
Porque este ministerio es una cosa muy seria, señor mío.
Mire, es Eskin Cozes, una figura del fútbol.
Hola.
Y estas angustias, mi secretaria.
Me voy a tener que quedar aquí, ¿verdad?
Así es.
Es el precio por saber del ministerio, supongo.
Supone bien.
No le podemos decir a la policía de su época que el asesino es un viajero del
tiempo.
Y que usted también lo es.
Pero es la verdad.
Hay verdades tan increíbles.
que a veces es mejor seguir mintiendo.
¿Y mi honor?
¿O el de mi padre?
¿Y qué tiene que ver su padre con todo esto?
El asesinato que yo estaba investigando no es el primero que ocurre en esa casa.
Hubo otro en 1946.
¿Cómo lo sabe?
Porque mi padre fue quien llevó ese caso.
20 de marzo de 1946.
A las 9 de la noche.
Hasta nunca.
¡Alto!
¿No consta nada de esto en nuestros informes?
No.
Ni en los suyos ni en los de la policía.
Era 1946.
Sal de ahí o disparo.
En aquella época todo era perfecto, ya sabe.
Y la policía también.
Voy a contar hasta tres.
¿Una?
¿Su padre le contó lo del armario?
No, yo era un crío.
Entré después.
Cuando entré en el cuerpo.
¿Sabe cómo me llamaban?
El hijo del loco.
Ya se imagina usted por qué.
Mire, mi abuelo era policía.
Mi padre, mi madre era hija de policía.
Para nosotros ha sido un suplicio.
Mi viejo no dijo nada en el primer informe de ningún armario.
Dijo que el asesino se había escapado por la azotea del edificio.
Pero el hombre no se podía quitar la imagen de la cabeza.
Y al final se lo contó un compañero.
En mala hora.
Todo el mundo lo sabía.
Todo el mundo se reía a sus espaldas.
Y los jefes no tardaron en darle la baja.
Y sabe lo peor de todo.
Que yo tampoco la creí nunca.
¿Su padre se recuperó?
No.
No, precisamente.
7 de mayo de 1950.
Yo tenía 5 años.
Mi madre no superó su muerte.
Y la perdí 5 años después.
Lo siento.
Tengo que pillar a ese hijo de puta.
Como sea.
Creo haber encontrado algo.
Yo no soy muy ducho en estos menesteres, pero...
Si ahora estamos en 1981, aquí hay libros que no se corresponden.
Anuario dinámico, temporada 73-74.
La historia del fútbol español puesta al día.
40 años de resultados deportivos.
Fútbol.
No entiendo cómo a la gente le puede gustar tanto ese juego.
Yo también he encontrado algo.
Son recibos.
Van desde los años 40 hasta diciembre del 2015.
¿Y de qué son?
Son donaciones a un mismo orfanato.
Mucho dinero a lo largo de varias décadas.
Todas con el mismo nombre.
Francisco Morán.
Exacto.
Quien también es dueño de la inmobiliaria que posee el edificio de Antonio Grilo.
Me lo ha documentado en dos días.
A comienzos de los 90, rehabilitaron el edificio.
Lo convirtieron en viviendas de alquiler por semanas y meses.
Claro.
Así no reconocerá ningún vecino.
El bar donde está la puerta de salida también es propiedad de la inmobiliaria.
Desde el año 1945.
Y también hemos encontrado estos libros.
¿Me permite?
Anuarios de resultados deportivos.
Números de lotería...
De hasta el año pasado.
No me extraña que tuviera una inmobiliaria.
Se sabía de memoria todas las quinielas y los números gordos que iban a tocar.
Como en regreso al futuro.
Definitivamente hace falta una filmoteca en este ministerio.
O sea que ese cabrón se ha hecho millonario con las quinielas.
Así es.
Bueno, nosotros tuvimos un caso parecido.
Era un tesorero nuestro.
Nos extrañaba que se fuese tanto a esquiar a Suiza.
Así que claro...
Será mejor que sigamos con nuestro caso.
Hay algo que no me cuadra.
El asesino va urdiendo un plan desde 1945.
Pero solo sabemos de una víctima.
La que no pudo salvar el señor Méndez de 1981.
Hay unas víctimas.
Y nuestro amigo Pachino sabe de un asesinato parecido.
Carmen Salgado.
También madre soltera.
29 años.
Año 1946.
Como la mujer que mató en 1981.
Entonces hay más muertes, estoy segura.
Irene, llame a nuestro contacto en el Ministerio del Interior.
Que investigue los sótanos de la calle Antonio Grilo, número 10.
Me parece que lo que nos vamos a encontrar allí no va a ser nada agradable.
Ya.
Y ojalá no nos equivoquemos.
¿Qué hacemos con el armario?
¿Lo clausuramos?
No.
Tengo una idea mejor.
Si la montaña no va a Mahoma...
Mahoma irá a la montaña.
No se olviden de esa cara.
Buenos días.
¿Vive usted aquí?
Sí.
Bueno, al menos un par de semanas por trabajo.
Ya.
¿Y conoce usted al dueño?
¿Sabe si hay portero?
¿Al dueño o no?
No, no, no.
Del alquiler se encarga la empresa y tampoco hay portero.
Hay un servicio de limpieza que viene una vez a la semana.
Siento no poder ser de gran ayuda.
¿Qué está buscando?
Lo siento, eso no se lo puedo decir.
Claro, claro.
Normal.
Gracias.
Va para allá.
El ideputa va de camino.
Perfecto, ya es nuestro.
¿Todo preparado?
Preparado.
Pues vamos.
¿Cruzaste la puerta?
Sí.
Y ahora te voy a cruzar la cara.
Ha sido un placer.
Vaya, siempre me pierdo el mejor.
¿Cómo supieron lo del armario?
Perdone, pero aquí somos nosotros quienes hacemos las preguntas.
Aunque le propongo un pacto.
Nosotros le ayudamos a solventar sus dudas.
Y usted nos ayuda a resolver las nuestras.
Quid pro quo.
Exacto.
Veo que eso es tu nombre de derecho.
¿Por qué se sonríe?
Ya hemos encontrado ocho cadáveres en el sótano de su casa.
Se siente orgulloso de haber matado a mujeres.
De haber dejado a sus hijos huérfanos.
Siempre me he ocupado de ellos.
Sí.
Haciendo donaciones a un orfanato.
Curiosa manera de...
de la par su conciencia, ¿no cree?
¿Sabe lo que es dejar a un niño huérfano?
¿Sólo en el mundo sin saber lo que hace en él?
¿Sin cariño?
¿Sabe usted de lo que habla?
También es huérfano, ¿verdad?
Bien, vayamos a verlo.
¿Desde cuándo viaja por el tiempo?
No me acuerdo.
¿A cuántas mujeres ha matado?
¿Dónde consiguió ese armario?
¿Por qué siempre madres solteras?
¿Por qué las mató delante de sus hijos?
Ernesto.
Pégueme si quiere.
Pégueme.
No le tengo miedo a nada ni a nadie.
Veo que es usted un valiente.
Espero que no sea muy friolero.
Porque las va a pasar canutas en nuestro penal favorito.
Un castillo del medievo en el Pirineo Ostense.
¿Un castillo del medievo?
Sí.
Con unas vistas magníficas.
Lástima que las celdas no tengan ventanas.
Desde aquí pueden viajar a otras épocas.
Se acabó la conversación.
Le deseo una larga y jodida existencia, señor Morano.
Hablaré.
Pero no con ustedes.
Entonces, ¿tú tendrías...?
146 años.
Pues parecen mucho más joven.
Vamos, yo te echaba 85.
No mucho.
¿Puedo haceros una pregunta?
Dispara.
Que os dispare.
Ahora queréis que os pegue un tiro.
No, hombre, no.
Es una forma de hablar.
Quiero decir que...
De acuerdo.
Sí, sí.
¿Por qué os llaman chapino?
¿Acaso fuisteis zapatero?
¿Qué dice?
El chapín fue un zapato femenino del siglo XV.
Que no es chapino, que es pachino, pachino.
¿Cuántas veces lo tengo que decir?
Pachino.
Nunca hemos tenido aquí un tipo tan raro como tú.
Es de la película.
De Serpico.
A ver, en mi época era una película muy conocida.
Y dicen que me parezco al prota, que era un polio así de raza.
Y el actor que lo interpretaba era al pachino.
De ahí viene el mote.
Ah, ¿y ese Serpico era un buen agente de la ley?
El mejor.
Era un policía que se pasaba las órdenes por el forro.
Que luchaba contra la corrupción.
Y contra el poder establecido.
¿Poder qué?
Bueno, los que mandan, vaya.
Y eso, según vos, es propio de un buen alguacil.
Pues hombre...
Depende de cómo se ponga la cosa.
Tiene que acompañarme.
El asesino quiere hablar con usted.
¿Ese cabrón quiere hablar conmigo?
Por mi encantado.
Prométame que no le hará ningún daño.
Se lo juro.
No.
Estás por mi padre.
Hijo de puta.
Tenías algo que decirme, ¿no?
Ya me has contestado sin tener que hacerte la pregunta.
El policía que entró en la casa en 1946 era tu padre.
Por eso tuviste las agallas de entrar en el armario.
Porque sabías que había ocurrido antes.
Tu padre te lo contó.
Pero él no tuvo las agallas que has tenido tú.
Se acabó la tontería.
Espera.
Espera, no te vayas.
Dime lo que me traes que contar y rapidito.
¿Qué fue de tu padre?
Se suicidó.
Por tu culpa.
También te dejé huérfano.
Somos todos víctimas.
Tú no eres una víctima.
Víctimas son las mujeres que mataste y sus hijos.
¿A cuántas has matado?
Muchas.
Muchas.
Todas madres de un niño.
¿Por qué?
Porque tanto dolor.
No se puede soportar solo.
Quiero hacer un trato contigo.
No estás en disposición de hacer ningún trato.
Yo creo que sí.
Te ayudaré a resolver el caso por completo.
Te daré los nombres de todas las mujeres, las fechas.
Y hasta los contratos de alquiler.
A cambio solo te pido un favor.
Soy todo oídos.
Tú puedes viajar en el tiempo, ¿verdad?
Igual que tú.
No, igual no.
A mí me van a mandar a un castillo del medievo.
Eso significa que desde aquí se puede viajar a otros sitios.
Y yo que creía que se lo podía hacer yo desde mi almario.
¿Qué quieres?
Que viajes al pasado.
Al 8 de mayo de 1886.
¿Quieres que viaje al siglo XIX?
¿Para qué?
Para matar a mi padre.
Veinte mujeres asesinadas.
Y solo hemos encontrado ocho cuerpos.
Diez.
Ya han encontrado a diez.
Gracias, Irene.
Es una enferma.
Investigaba a sus futuras víctimas para decidir si les alquilaba el piso o no.
Tenían que ser madres solteras o mujeres que vivían de sus maridos.
Creían que al fin iban a estar tranquilas con sus hijos y...
su salvador era su asesino.
Me podían dejar cinco minutitos a solas con él.
Con la paliza que le he dado al señor Remendez ya tiene bastante.
Nos prometió que no le iba a hacer daño.
No son nuestros métodos.
No, no, ni los míos.
Pero Nono siempre tiene la oportunidad de encontrarse con quien te ha arruinado la
vida.
Bien.
Asunto resuelto.
Enhorabuena a todos.
Un momento.
¿Cómo que asunto resuelto?
Sabemos dónde, cómo y cuándo mató en varias épocas.
Podemos evitar los crímenes.
Salvar a mi padre y limpiar su nombre.
Eso ya ha ocurrido.
No se puede cambiar.
A ver, ya sé, ya sé que no se puede cambiar la historia.
Y lo entiendo, lo entiendo.
Pero no les estoy pidiendo matar a Napoleón o salvar a Kennedy.
Estoy hablando de gente normal.
Gente que no tiene ningún peso en la historia.
Todo influye en la historia y aquí sabemos bastante de eso.
Y aunque le duela, aquí hay unas reglas.
¿Está dispuesto a cumplirlas?
He sido policía en una dictadura.
Estoy acostumbrado a tragarme órdenes que no me gustan.
¿Cuándo empiezo?
Mañana.
Es una misión sencilla.
Solo tendrá que observar.
Amelia y Alonso se encargarán del resto.
¿De qué se trata?
Tienen que ir a Barcelona en 1997 convencer a Pau Gasol de que su futuro no
está en la medicina, sino en el balocesto.
Ernesto les dará mañana mismo las instrucciones en la puerta.
Es la... la 295.
Aquí está.
Yo no acabo de ver clara la misión.
Ayudar al Cid es algo glorioso.
Cazar a un asesino de mujeres es...
es algo inexcusable.
Pero esto...
Pau Gasol es una gloria para España y tiene que seguir siéndolo.
Punto.
¿Y dónde vas a vivir?
De momento aquí.
Mañana pasado me darán las llaves de un piso del ministerio cerca de San Antonio
de la Florida.
Pero me tengo que quedar aquí.
No puedo volver a mi época.
Soy el nuevo Richard Kimball.
Vosotros lleváis poquito aquí, ¿no?
Lo digo porque de cine y de tele...
ni pa' joler idea, vamos.
¿Y qué será de vuestra esposa, de vuestra familia?
Soltero y sin hijos.
Que yo sepa.
No me espera nadie.
Vaya, lo siento.
No pasa nada.
Lo bueno es que no me tengo que bajar la escalinata como vosotros para llegar a
casa.
Con coger el 75 me vale.
Si sigue existiendo, claro.
¿Y pero qué es el 75?
Un autobús.
Que también es un misterio.
No se sabe cuánto tiempo te toca esperar en la parada.
Hasta mañana.
Hasta mañana.
Hasta mañana.
Con Dios.
Con Dios.
¿Se fía de él?
No me fío de él ni de nadie.
Bueno, excepto de usted.
Pero el que quiere es la condición humana.
Todo el mundo quiere curar su dolor y buscar su beneficio y el de los suyos.
Y más cuando puede volver a vivir su pasado.
Salude, Ernesto.
Que se sienta querido.
Inteligencia emocional.
Ve.
Pero ¿qué hace?
Que va a fumar en un claustro de siglo XV.
¡Fuera!
¡Fuera!
¡Fuera!
¡Fuera!
Es usted el guardián de las reglas.
Las reglas...
están para cumplirlas.
Pues siento decepcionarle, pero más de un cigarrillo me he fumado yo ahí junto al
pozo, ¿eh?
Sí, lo siento, no soy perfecto.
¿Usted no se ha saltado ninguna regla?
Nunca.
No lo creo.
Le juro que no va a salir de esas cuatro paredes, pero...
¿no ha tenido usted nunca una... una debilidad?
Tener un amante.
Apuntarse a un curso de cocina.
Ir a la tomatina de Buñol.
Hacer microteatro.
Nunca.
Veo que su vida privada es tan aburrida como la mía.
Me alegro no ser el único bicho raro del universo.
Pueda retirarse.
Señor.
Ah, Ernesto.
¿Dónde está Irene?
Creo que está con el ordenador de Julián.
Gracias.
Aquí está.
Cuba 1895.
Mal momento para ir de vacaciones, Julián.
A ver de qué discuto ahora con mi madre.
Con las madres no se debe discutir.
Te presto a la mía un par de días y cambias de opinión, seguro.
¿Por qué me miras así?
Quería deciros que nunca había conocido a una mujer como vos.
No, tranquila, Amelia.
No os estoy cortejando.
Es más que eso.
Os admiro.
Después de todo lo que ha decido, seguís trabajando como si tal cosa.
Alguien me enseñó una vez que cuando hay que resolver un problema de los demás,
jamás debes pensar en los tuyos.
Me gustaría conocer a ese maestro.
Lo conoces bien.
Eres tú.
¿Nada?
Nada.
He recuperado todos los archivos y en ninguno hay señal de dónde ha podido ir
Julián.
Qué raro.
Nunca pensé que fuera un experto en informática.
Seguramente no lo sea.
Quizá lo improvisó sobre la marcha sin planificar nada.
No, no lo creo.
En su carta de despedida decía que iría allí a donde pudiera ayudar.
Él es enfermero.
Ahora ha buscado un lugar y una época donde sus conocimientos pudieran ser
útiles.
¿Una guerra?
Sí, eso es lo que siempre he pensado.
Pero menuda pista como para encontrar algo.
Si hay algo que no falta en la historia de España son guerras.
¿Qué ocurre?
¿No tenían que estar con Pau Gasol?
El señor Méndez no se ha presentado.
Nadie sabe dónde está.
Ya me imagino dónde puede haber ido.
El asesinato que yo estaba investigando no es el primero que ocurre en esa casa.
Hubo otro igual en 1946.
¿Cómo lo sabe?
Porque mi padre era quien llevaba el caso.
20 de marzo de 1946.
A las 9 de la noche.
Ha ido a 1946.
A impedir que el asesino mate a esa mujer y evitar así el suicidio de su padre.
¿Su padre se suicidó?
¿Por qué?
Se volvió loco al ver que el asesino desaparecía por el armario.
Marzo 1946.
Ha arrancado la hoja.
Entonces no hay duda de que ha ido allí.
¿Hora?
9 de la noche.
9 de la noche.
Puerta 175.
No nos queda mucho tiempo.
Si aquí son las 12, allí son las 20 horas.
Pero la puerta se encuentra en cuatro caminos, en frente del estadio
metropolitano.
Está muy lejos.
Cojan un taxi.
En el 46 apenas había tráfico, Madrid.
Vamos a cambiarnos.
Esperad.
Con todo el respeto, pero creo que debería ir yo y no Amelia.
Es una misión de choque.
Yo tengo más experiencia.
Si llegamos a tiempo, no tiene por qué pasar nada.
Yo convenceré a Pacino.
¿Y si no lo consigues?
Entonces yo me basto y me sobro.
Nunca debimos fiarnos de alguien que reniega de la autoridad.
Va a salvar a su padre.
Tú no harías lo mismo.
Nunca había visto a nadie hablar tanto como ese taxista.
¿Quiénes son ustedes?
Me quieren decir qué coño hacen aquí.
Ayúdenme, por favor, ayúdenme.
¡Tú calla, zorra!
Tranquilo.
Tranquilo, tranquilo.
No le haga daño.
Pacino.
Ya debería estar aquí.
Váyanse o la mato.
La policía está a punto de llegar.
Será mejor que tire el cuchillo y salga.
No haremos nada para detenerle.
Yo tengo el cuchillo.
Yo mando.
No vas a volver a tocarme.
Eres un cretino.
¡Cobarde!
¿Me oyes?
¡Eres un cobarde!
No tienes agallas.
¡Eres un cobarde!
¡Maldita zorra!
No vamos a volver a tocarme.
¡Suéltala!
¡Suéltala o te dejo seco!
Al vez de que dispare, la mato.
¿Lo de qué va vestido?
¿Quién es usted?
¿De dónde ha salido?
¡Suéltala!
Si me sigue apuntando con la pistola, la mato.
Le propongo un trato.
Si deja en paz a esa mujer y a su hijo, le dejaremos escapar por el armario.
¿Sabe lo del armario?
Lo sabemos todo y de puta.
Se llama Francisco Morán Ruiz.
Y asesina a madres solteras o separadas.
Tira el cuchillo.
Tira usted el arma.
Mira, te lo voy a dejar claro.
Si la matas a ella, tú de aquí no sales vivo.
Tira el arma al suelo y déle una patada para que llegue hasta aquí.
Tira el arma al suelo y déle una patada para que llegue hasta aquí.
Que no se lo volveré a repetir.
Despacito.
Quieta y quieta.
Fuerte.
Arriba.
No lo haga.
Me gusta.
Creo que voy a jubilar el cuchillo.
Lléveme a mí como Ren.
Podemos escapar los dos por el armario.
Mierda.
Huya por el armario.
No le seguiremos.
Acérquese, señorita.
No lo hagáis.
¡Acérquese!
Despídase de su amiga.
Si la mata, eso os perseguiré hasta el mismísimo infierno.
Ahí es donde va a ir usted después de ella.
¿Cree que voy a dejar que me siga?
Francisco Morán, supongo.
¿Por qué sabe mi nombre?
Eso ya da igual.
Por los clavos de Cristo.
¿Qué ha sucedido aquí?
Pachino.
Desde luego, Pachino, cuando usted desobedece, lo hace a lo grande.
No solo ha cambiado la historia desde 1946, sino que la ha cambiado desde
finales del siglo XIX.
Nos engañó arrancando la página para que creyéramos que había viajado a 1946.
Soy policía.
Entiendo de estas cosas.
Lo hice para que pensaran que estaba en otro sitio.
Lo que no entiendo es por qué viajaste tan lejos en el tiempo y no a salvar a tu
padre a 1946.
Por lo que me contó Francisco Morán.
Quiere salvar a todas las mujeres que maté.
A todos los niños que dejé huérfanos.
Pues matando a mi padre lo conseguirás.
¿Por qué querría el asesino matar a su padre?
Era un borracho y un sádico.
Le pegaba a él y a su madre.
Y un día fue demasiado lejos.
Él tenía solo 11 años y vio todo desde el armario.
Cuando su padre lo descubrió, el pobre entró en pánico.
Pegó la espalda al armario y activó la puerta del tiempo.
Morán fue la primera víctima.
El primer huérfano.
Eso es.
Apareció de repente con 11 años en 1921.
Lo encontraron en la calle.
Y lo llevaron al orfanato de Sagrado Corazón.
El mismo que sufragó Morán con su dinero durante todos esos años.
Pero si Morán apareció en 1921 con 11 años...
¿Cómo consiguió hacerse con la casa después?
El destino quiso que una familia adinerada se hiciera cargo de él.
¿Y el armario?
Eso es lo más curioso de todo.
Nunca se movió de esa casa.
Yo hay una cosa que no entiendo.
¿Por qué se esfumó todo el mundo como si fueran ánimas?
Al salvar a su madre, todos los acontecimientos posteriores se
modificaron.
Morán murió en el año 1915.
Tuberculosis.
Así que en 1946 Morán ya no existía ni era el dueño de la casa.
Cuando se cambia la historia, las consecuencias pueden ser imprevisibles.
Y ahora yo me pregunto, ¿qué pasaría si encontramos un asesino que mata al
presidente y que resulta ser el viznieto de una de esas pobres mujeres?
Pero salvo a Amelia.
Eso no cuenta.
La señorita Folk no hubiera tenido que estar en peligro si al señor Pachino no lo
hubiera dado por ser el becador justiciero intertemporal.
Ahora salga a todos, por favor.
Ernesto, usted quédese.
Dígame.
Hay...
Hay un asunto pendiente.
Al cambiar la historia, todas las donaciones que Francisco Morán hizo al
orfanato del Sagrado Corazón han desaparecido.
Así es.
Tráigame los anuarios y los resultados de las quinielas.
A ver si podemos hacer algo.
Fichorradas esta, envuelves la comida en plástico.
Trae.
Yo ya tengo práctica.
Gracias.
Siento mucho haberte puesto en peligro.
Al final me salvaste.
Ya, pero de chiripa.
No volveré a hacerlo.
Voy a cumplir las normas como el primero.
Lo juro.
Yo soy mucho de cumplir las normas.
Pero en esta ocasión no tenéis que arrepentiros por lo que habéis hecho.
No me arrepiento.
Tener la oportunidad de salvar a la persona que más quieres y no hacerlo.
Sería inhumano.
Me hubiera vuelto loco.
A un compañero le pasó algo parecido.
Toma.
Para ti.
¿Esta es tu pistola, padre?
No, no me hace falta.
Y tú te la mereces, hijo.
Digan lo que digan.
Eres un buen policía.
Para mí es el mejor.
Aunque me gustaría que te cortaras esas greñas.
Gracias.
Y ya sabes.
Disparar siempre...
Disparar siempre es el último recurso, padre.
Lo sé.
Sí.
Sí.
Apacentando a un joven su ganado, gritó desde la cima de un collado.
¡Favor, que viene el lobo labradores!
Estos, abandonando sus labores, acuden prontamente.
Y hallan que es una chanza solamente.
Vuelve a clamar y temen la desgracia.
Segunda vez los burla.
Linda gracia.
Pero...
¿Qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.
Entonces el zagal se desgañita.
Y por más que patea, llora y grita, no se mueve la gente escarmentada.
Y el lobo le devora la manada.
¿Cuántas veces resulta de un engaño contra el engañador el mayor daño?
Sin que nadie me lo haya pedido.
Pensaba que no vendrías.
Yo nunca falto a mis citas.
¿Qué tal ese nuevo fichaje del ministerio?
Pachino.
Sí.
Es muy bueno.
Aunque es aún más rebelde que Julián.
Otra bomba de relojería.
Eso me temo.
¿Se sabe algo del señor Martínez?
Sí, se ha escapado a Cuba.
1895.
Desde luego que a veranear no ha ido.
¿No sabe el ministerio?
No.
Buen trabajo.
Me juraste que todo esto era para conseguir un ministerio mejor.
No me falles.
Yo no te fallaré.
Nunca.
Damas y caballeros.
España ha perdido el Quijote.
¿Y esta fortuna?
Será suya.
A cambio del manuscrito.
Tenemos un problema.
Y gordo.
Cervantes no ha llevado el manuscrito del Quijote a la imprenta.
El futuro está en el teatro.
Cervantes debe abandonar su carrera de empresario teatral y volver a la novela.
Pretende que saboteemos las funciones, ¿no?
Quiero lágrimas.
Sentimiento.
Buenas.
Estaba buscando a don Miguel de Cervantes.
Lo tenéis delante.
Pero me temo que este asunto es más grave de lo que yo pensaba.
¿Es Walcott?
¿El americano que viajaba por el tiempo?
El mismo que viste y roba.
¿Por qué llamáis a la función los baños de Argel si aquí nadie se baña?
Ah, pues es verdad.
¡Al oso de en tres días!
¡Estáis vivos!
El pendrive está repleto de información sobre Lope de Vega.
¿Cree que también quieren hacerse con alguno de sus manuscritos?
Don Félix Lope de Vega y Carpio.
Sea quien sea la criatura, juro que no soy el padre.
¿A Chino ha estado con Lope y no se me ha informado?
Este hombre y yo servimos juntos en frantes.
Entonces teníamos la misma edad.
Mirando a él y mirando a mí.
Tojad la voz, insensato.
¿Pretendéis utilizar a Lope como cebo?
Un pringado tiene que haber.
¿Y tiene que ser el dramaturgo más importante de la historia de España?
Normalmente es un yonki, pero le ha tocado a él.
¿Qué le vamos a hacer?
Soy Samelia Folk.
Veo que no os habéis olvidado de mí.
Soy Samelia Folk.
Soy Samelia Folk.
Soy Samelia Folk.
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