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Vengo a defender los intereses de los descendientes directos de Rabino Abraham
Levy, autor del Libro de las Puertas.
Son las claves de las Puertas del Tiempo.
La reina prometió que le protegería.
Sin embargo, no cumplió su compromiso.
¿Qué les ocurrió a mis padres?
¿Quién fue mi marido?
¿Dónde estará mi hija?
Nos quedan cinco días para vernos en los juzgados.
Al día siguiente, este ministerio dejará de ser un secreto.
¿Y qué vamos a hacer?
Deben viajar a 1491 para salvar a los Rabinos de la Hoguera.
Pues entonces, ¿a qué esperamos?
No es tan fácil.
La Puerta 148 está en un permanente bucle temporal.
O sea, como el Día de la Marmota, pero medieval.
Les presento a don Manuel López Castillejo, especialista en Derecho
medieval.
¡Hala!
Ya puede ponerse sus ropajes.
¡A la hogada!
¡Ey!
¡Ey!
Cambientazo.
Entra a su excelencia el inquisidor general, don Tomás de Torquemada.
Fijaos.
No puede ser.
Por la autoridad que me otorga la Santa Iglesia, yo, Tomás de Torquemada,
condeno a este hombre a la muerte en la hoguera.
¿No sabe que Ernesto se parece mucho al cabrón de Torquemada?
No es que se parezca.
Es idéntico.
Mañana volverán allí con locos planes y nadie se atreverá a atacar.
Serán emisarios del mismísimo Papa de Robles.
Mira, Amelia, a tu madre no la engañas.
¿Qué quiere decir?
Que tú no vas a la biblioteca.
Esto es personal, no tenía derecho a leerlo.
No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí.
Otros por menos han muerto.
Maneras de vivir.
Pues entonces lo que podéis hacer es llevar a casa a un novio falso.
Anda, que tú también, vaya ideas tienes.
Será universitario, imagino.
¡Cuánta marrano!
¿Quién se atreve a interrumpir este oficio?
Traemos una bula papal de absolución del reo.
Me extraña un poco este asunto.
Si no acatan esta bula, arderán en el infierno.
¿No sois vos quien decide el que arde en el infierno?
¿Y acaso sois vos quien lo decide?
Yo solo decido quien arde aquí.
Mañana no irán de procesión.
Irán a ver a la reina antes de que salga de aquí.
¿Y bien?
¿Cuál es el motivo de vuestra visita?
¿Pero esto qué es?
Juraría que la conozco, Merló.
Escribiré una carta de mi puño y letra antes de partir.
¡Heraje!
¡Heraje!
¿Quién se atreve a interrumpir este oficio?
Un emisario de la reina.
Decidle a la reina que luego lo contestaré.
Y ahora, dejadme, que tengo que continuar con el juicio.
No hay manera.
Ni con la reina, ni con el papa.
Creo que solo nos queda una posibilidad.
Y usted sabe a lo que me refiero.
Tengo que decirles dos cosas muy importantes.
La primera es que Amelia y yo queremos casarnos.
Si consideran inaceptable el compromiso, lo entenderé.
De ninguna manera.
Será un honor de amarte hijo cuando regreses.
Tengo que enviarle una misión a la que jamás quisiera tener que haberle enviado.
Que nadie venga por mí, pase lo que pase.
¡Fantamarrano!
Destruye el diario.
Esta misma noche.
¿Quién se atreve a interrumpir este oficio?
Traemos una bula papal de absolución del reo.
El papa ha hablado.
Absuelvo al reo de todas las acusaciones.
¡Corred!
¡Llamé a la guardia!
¿Qué está pasando aquí?
¡Huy!
¡Guardias!
¡Obedece!
¡Frentete a este impostor!
Ningún hombre se queda atrás.
Yo sabía lo que le pasaría si atravesaba la puerta.
Y él también.
¿Quién eres?
Soy tu padre.
Eres tan ciego que no eres capaz de reconocer nuestro parecido.
Sí, lo veo.
Y es obra del maligno.
A medianoche moriréis en la hoguera.
Es tu libro.
Le presento al mismísimo Abraham Levy.
Resolveremos este asunto.
¿Creíais que iba a dejar que os mataran?
¡Me encanta el futuro!
Buenas tardes.
Quizá usted, estando solo en casa, haya escuchado el sonido de unos pasos.
O haya sentido un aliento en su nuca.
Seguro que hay una explicación perfectamente racional.
Pero también puede ser que su casa esté encantada.
Como la madrileña Casa de las Siete Chimeneas, sede del Ministerio de Cultura.
Construida por Felipe II para su amante de nombre Elena.
Esta casó luego con un capitán llamado Zapata.
Pero la felicidad duró poco.
El capitán murió en Flandes.
Y al mismo tiempo, ella moría de manera misteriosa e inexplicable.
Durante años, los madrileños dijeron ver una fantasmal figura femenina en el
tejado, dándose golpes de pecho, siempre mirando a Flandes.
¿Leyenda?
¿Superstición?
Puede.
¿Es esta Elena, la triste viuda del capitán Zapata?
¿Pero si es Irene?
Sí, es Irene.
La divertida esposa de la doctora Celaya.
¿Doctora?
Será doctor, ¿no?
Ahora en España se pueden casar dos hombres o dos mujeres.
Sí.
Los tiempos cambian, ya se irá acostumbrando.
¿Y por qué nos enseña esto?
Por dos razones.
La primera porque este es un claro ejemplo de lo que jamás debe ocurrir.
dejar huella de nuestro trabajo en el pasado, y es la segunda vez que ocurre en
poco tiempo.
Doy fe de que no dejamos ninguna huella.
Y yo doy fe de lo contrario.
Ya me han dado una patrulla a resolver el problema.
Ustedes están aquí para obedecer mis órdenes, ¿de acuerdo?
La segunda razón, y es por la que les he puesto este programa de nuestro pasado
televisivo, es porque Irene fue a buscar algo que no encontró y que ahora deben
ustedes hallar.
El recibo del Guerrica.
Es un cuadro de Picasso.
Quizás sea el más importante de todo el siglo XX.
¿El recibo?
¿Qué pasa?
¿Que lo quieren devolver?
Pues no sé yo si no se habrá pasado la garantía.
Anda que no lleva años aquí en España.
Exactamente desde 1981.
Ese fue el año en que el MoMA, el museo norteamericano donde estaba,
lo devolvió.
Bueno, así dice la historia.
Pero nos llega un aviso de que parece ser que ahora se lo están pensando demasiado.
El cuadro se lo encargó el gobierno republicano a Picasso en plena guerra
civil.
Si encontramos el recibo, queda claro a quién pertenece el cuadro.
Pero ha desaparecido.
Al parecer, había tres copias del recibo.
Perdón un momento.
Su secretario...
Pero, ¿de verdad?
¿Cómo se lo tengo que decir?
Su secretario...
Su secretario ni lees, pero ¿cómo se lo tengo que decir?
Al menos me podría decir...
Ya sé que quiere conocer a Picasso, pero no es posible.
No está en España, está en Francia, no tenemos cobertura.
Es usted obsesivo.
¿Entonces no?
Entonces...
Ya mejor que se vaya, don Diego, que cuando se pone usted pesadito...
Es que ya no sé ni por dónde iba.
En que había tres copias del recibo.
Ah, sí.
Gracias, Angustia.
A ver...
Había...
Había tres copias del recibo.
La primera, la del gobierno republicano en Barcelona, se perdió en 1939 cuando vino a
Francia.
La otra, la de la embajada en París, estaba en los archivos que compró el
gobierno en 1981.
Que era la que yo buscaba.
¿Y la tercera?
La del propio Picasso.
Así que tendrán que ir a la Barcelona de 1939 y encontrar el recibo antes de que lo
pierda el gobierno republicano.
Este es el alto funcionario que perdió el recibo.
¿Y cómo valorará el apoyo de las muchas estrellas de Hollywood a la República?
Como algo natural.
En el mundo de las artes y de las letras, lleva tiempo mostrando su apoyo al
legítimo gobierno de la nación.
No podría ser de otra forma.
Esto es un sin Dios.
Todo el mundo está buscando la forma de irse a Francia.
Me dan ganas de decirles que es pan para hoy, nazis para mañana.
La habitación está protegida.
¿La del tío ese?
Es la 212 y ahí puede entrar cualquiera.
Con este nivel de seguridad no me sorprende que perdieran la guerra.
Quédate aquí vigilándole, Julián.
Es una alarma antiaérea.
Será mejor que nos vayamos.
Pero tenemos que...
Tranquilos, el refugio del hotel está en el sótano, por favor.
Diríjase hacia allá con calma.
¿Qué es ese ruido?
Aviones bombardeando la ciudad.
Pero esto es horrible.
Eran niños y gente inocente.
Precisamente el cuadro del recibo, el Guernica, va de eso.
Durante la guerra civil, la aviación alemana bombardeó el pueblo de Guernica en
el día del mercado.
Murieron mujeres, niños...
En fin...
Una masacre.
No es de hombres hacer la guerra sin dar la cara.
Y decís que hoy en día las guerras se libran más en los despachos que en el
campo de batalla.
Cada vez más.
Eso lo explica todo.
¿El qué?
Que ya no seamos un imperio.
Siempre hemos tenido muy buenos soldados.
Pero muy malos jefes.
O sea que la cosa viene de lejos.
Huele a humo.
Una bomba.
Si fuera una bomba no habría hotel.
Venga, venga.
Rápido, que es para hoy.
Disculpe.
¿Qué ha pasado?
Nada, un pequeño incendio, pero lo estamos controlando.
¿Y dónde ha sido exactamente?
En la segunda planta.
Habitaciones 201, 202 y 213.
Qué casualidad.
Y yo que lo veía tan fácil.
Nada es fácil.
Nunca.
Bien, no nos queda más remedio que ir a por la segunda opción.
Vamos a ver.
En 1981 el gobierno se gastó una fortuna en unos documentos que no lo valían.
Y pagó solo por el recibo.
Así que forzosamente tiene que estar ahí.
Pero Irene no lo encontró.
No, pero Irene fue dos meses después de que llegara a España.
Y pudo traspapelarse en aquel tiempo.
Así que van ustedes a recibir los documentos.
Es decir, la valija.
Bien, no sería más fácil...
Perdona, vuestra merced, pero...
Pero no sería más fácil de obtener la copia del recibo del pintor.
De ese tal Picasso.
No, no.
Calle por Dios.
Menudo lío de herencia.
Tenía mujeres, hijos, no sé cuántas amantes...
No, no, Julio, no, no.
¿Otro como López?
¿Qué pasa?
¿Que todos los genios españoles son unos pichabrabas?
Pues mire, ahora que lo pienso puede que tenga razón.
Sí, aquí está.
Puerta 864.
Según nuestros datos, la valija llegará a Madrid mañana en la mañana.
Al Madrid de 1981, claro.
Así que saldrán esta misma tarde.
¿Esta tarde?
Bueno, ¿quién dice esta tarde?
Dice a última hora de la tarde.
Pero tranquilícese.
Tendrá tiempo de comer con su padre.
Por cierto, felicítele de mi parte.
¿Cómo sabe que es el cumpleaños de mi padre?
Mal jefe sería yo de este ministerio si no supiera nada acerca de mi gente.
Y ahora dense prisa o van a llegar tarde.
Angustias a salir a tomar café si necesitan cualquier...
Velázquez, como vuelva a insistir, le mando a Altamira a pintar bisontes.
¡No lo entiendo!
¡No lo entiendo!
Ya me encarno yo.
Nadie quiere hablar conmigo.
Soy como un apestado en este ministerio.
Tal vez, si mejorase las formas...
Ser menos...
Insistente.
No me gusta dar consejos.
Menos al pintor más grande que ha dado España.
No soy el más grande.
El más grande es Picasso.
Más que usted o que Goya.
Sí, claro, sí.
Por eso lo quiero conocer.
Pocas veces un artista piensa que otro es mejor que él.
Cuando voy a ver su obra al museo y se acerca un tipo y dice, mira esos
garabatos, los haría mi hijo.
Me dan ganas de estrangularle allí mismo.
Ignorantes.
Hay gente que pinta abstracto porque no sabría hacer otra cosa.
Pero Picasso...
Picasso no, Picasso...
Pintaba cuadros con 14 años que parecen fotografías.
Es...
Yo...
Yo le llamo a la teoría Picasso.
¿Y cuál es esa teoría?
Sólo aquel que pinta la realidad mejor que nadie puede hacer luego lo que le da la
gana.
Prometedme algo y no insistiré más.
Si está en mi mano.
No os olvidéis de mí si necesitáis ayuda.
Lo que sea.
No se preocupe.
Por el cumpleañero.
¡Olé!
Felicidades, papá.
Gracias, hijo.
La crisis.
Ya podías poner unas gambitas.
No sé quién le besaste de barijo.
Será la costumbre.
Coño, no cierre el jodido.
Lo están chapando todo.
El barrio está desconocido.
Se lo quedan todos los chinos.
Bueno, todo no.
¿Te acuerdas de aquel bar donde quedabais siempre con tu panda?
El Salem.
Bueno, pues ahora es un bar de merengue y bachata.
El brother latino lo llaman.
Te cagas.
El Salem.
No me habré tomado tercios ahí, madre mía.
Oye, hablando de cerrar.
¿Cómo lleváis en urgencia a Rory Cortés?
Bueno, como en todas partes supongo.
A mí no me toca de momento.
Oye, una cosita.
¿Cuándo nos vinimos al barrio?
En el 82.
Tú eras un enano.
Tenías seis años.
¿En el 82?
¿Seguro?
¿Seguro?
Era el mundial del naranjito.
A España la echaron cuando nos estábamos haciendo la mudanza.
Creo que fue a Alemania.
Vamos a pasar tiempo, ¿eh?
Sí.
Deprisa.
Muy deprisa.
Cómo me gustaría poder volver a aquellos años.
Tendría que existirnos en la máquina del tiempo o algo así.
¿Y por qué querrías volver allí?
Porque cuando tienes un hijo pequeño, todo el mundo es él.
No te fijas en nada más.
Y es maravilloso.
Luego crecéis, os vais...
Y es como si te quitaran la vida.
Vos hijos tendríais que tener cuatro o cinco añitos siempre.
Esa es la edad perfecta.
Qué bonita es, ¿eh?
Qué bonita es mi madre.
Guapa, guapa.
¿Qué?
¿Te gustas?
No estoy segura.
Con ese pelo parecéis un zagal.
Ni caso.
Estás muy bien.
Es cómodo.
Ah, por cierto.
No te he preguntado qué tal con tus padres.
Tendría que verles más a menudo.
¿Todo en orden?
De verdad tengo que ir así.
No te quejes que te da muy bien el rollo heavy este.
¿Qué es el rollo heavy?
Señores, por favor, vamos a lo que vamos.
Ah, y recuerden, se alojarán en un piso franco.
Lo tenéis señalado en este mapa.
Allí tenéis toda la documentación necesaria, las acreditaciones y la ropa
para la misión en Marajas.
Perfecto.
Alonso...
Ah, y no se preocupen.
En el piso encontrarán ropa de todas las tallas.
No, si no es cuestión de talla.
Es que parezco mi padre.
Es más, creo que mi padre es más moderno.
Pues no deciré tanto de la que vos lleváis cada día.
¿Qué pasa, que para ti toda la ropa del siglo XX es igual?
Sí.
¿Sí?
Pues si conocieras a Tino Casal, lo ibas a flipar.
Tino Casal...
Soldado.
Ya les acompaño yo a la puerta, jefe.
Julián.
Verás, una cosita que...
Bueno, que...
Que no va a ser, porque no creo.
Pero por si acaso, a lo mejor se pasa una chica por el piso preguntando por mí.
Te llevas a tus ligues al piso franco.
Es que no hay noches más divertidas que las de Madrid en los años 80.
Pero tú no estás casada.
Técnicamente, aún no.
Esa puerta da 1981 y yo no me casé hasta 2012.
No, si no digo ahora.
Tú no estabas casada antes.
Sí, cuando me reclutaron en los 60.
Pero para el 81 ya estaré viuda.
Así que en ese año no tengo ningún compromiso.
Se mire por donde se mire.
Eso es trampa, se mire por donde se mire.
Es mi juego.
Son mis reglas.
La 864.
Es esta.
Te cogeré los recados.
Tranquila.
Suerte.
Permiso.
Por aquí.
¿Estáis seguros de que es por aquí?
¿Según en el mapa?
Sí.
¿Por qué?
Estas calles me resultan familiares.
Normal.
Es el Madrid de los Austrias.
De Madrid de tu época.
¿El ministerio no te había puesto una casa por aquí?
Sí, pero eso fue en 1570 y ahora estamos en 1780.
En 1981.
¿Qué pasa?
¿Que no cambian las calles?
Calla, calla.
No le decidías al ayuntamiento.
Bienvenidos a casa de los Alcántara.
Supongo que eso significa algo en tu época.
Pues sí.
¿Qué te pasa Alonso?
Yo estaba aquí.
Esta es la morada que me otorgaron cuando empecé a trabajar para el ministerio.
¿Estás seguro?
¿Cómo va a ser tu casa?
No es la misma casa, pero es el mismo sitio, os lo juro.
Joder.
Pues sí que eran amortizados, ¿eh?
Entonces, eso quiere decir que en al menos cuatro siglos, pero a la vez, aquí vive
mucha gente.
Calla, calla, que se me están poniendo los pelos como escarpias.
Yo a veces no tengo de todo claro no estar trabajando para el mismísimo diablo.
Bueno, dejamos al diablo en paz y concentrémonos en lo nuestro.
Salvador nos dijo que aquí encontraríamos todo lo necesario para la misión.
Y yo no veo nada.
Vamos a mirar en las habitaciones.
Aquí está la ropa para ir al aeropuerto.
¿Qué hay en la caja?
Acreditaciones en nombre de los tres.
Y un dossier.
¿De qué?
Son recortes de prensa de la última semana sobre el Guernica y la compra del archivo.
Habrá que estudiarlos a fondo.
Mañana hay que estar a las diez de la mañana en el aeropuerto.
Igual así mejor, ¿no?
Gracias.
¿Encuentras algo?
Al parecer todos los papeles del Guernica están en Zurich.
Un diplomático de la república se los llevó de la embajada española de París
antes de que perdieran la guerra contra el bando nacional.
Una guerra entre españoles.
A veces me dan ganas de regresar a mi época y no volver nunca más.
Bueno, ni que fuera la única.
Isabel la Católica estuvo en guerra contra su propio hermano, Enrique IV.
El ejército de Carlos I contra los comuneros, en el siglo XIX las guerras
carlistas...
Ya, suficiente.
Basta, por favor.
Nunca discutas con Amelia de historia.
Novedades en torno a la vuelta del Guernica a España.
Fuentes del Ministerio de Cultura han informado de que la avenida España de la
documentación referente del cuadro prevista para mañana tendrá que esperar.
Aun así, se muestran optimistas y esperan que todo se solucione rápidamente.
Y pasamos a los deportes.
A ver si lo entiendo.
¿La valija no venía mañana?
Sí, eso nos dijeron.
¿Y no se supone que el ministerio sabe las fechas exactas de lo que ocurre en el
pasado?
Mal asunto, ¿no?
Venid a ver esto.
¿No reconocéis a nadie en esta foto?
¿Este tío?
¿Dónde lo he visto antes?
Barcelona, 1939, en el hotel.
¿Cómo valorar el apoyo de las muchas estrellas de Hollywood a la República?
Es el mismo.
Y está igual.
Y han pasado 42 años.
¿Otro viajero por el tiempo?
Esto se nos está yendo de las manos.
Espere, espere un momento que pongo el altavoz.
¿Estás segura de lo que me está diciendo, Amelia?
Sí, a no ser que tenga un hijo igualito que él.
Y que en el 39 sea reportero y en el 81 está en Suiza, siempre con el recibo del
Guernica al lado o...
Sí, yo tampoco creo en las casualidades.
¿Y cómo dice que se llama?
Paul Walcott, con dos test.
Paul Walcott.
Bien, a partir de ahora tenemos dos misiones.
Localizar ese tal Walcott y encontrar el recibo del Guernica.
¿Qué quiere que hagamos ahora?
Quédese en el viso franco hasta que tengamos nuevas noticias.
Alguien está intentando reescribir la historia.
La valija debería haber viajado en 1981 mañana, no pasado mañana.
Y para colmo tenemos un americano que viaja por el tiempo y no trabaja con
nosotros.
Otra vez alguien que intenta vender puertas secretas.
Es una posibilidad.
Lo que me extraña es que esté en Suiza.
Porque las puertas del ministerio solo funcionan en España.
Bien, puede haber viajado en 1981 a Madrid y de allí haber cogido un avión.
O viaja por el tiempo de otro modo, lo cual sería abrir un melón importante.
Yo creo que la pregunta es otra.
Nosotros sabemos que Walcott viaja por el tiempo.
Pero él sabe que nosotros también lo hacemos.
Bien pensado.
Si es así, no debe ver a Amelia ni a ninguno de la patrulla.
Puede recordar haberlos visto en Barcelona en 1939.
Cuando contacte con él será mejor que sean ustedes los que den la cara.
Irene.
Estamos seguros de que no hay un equivalente al ministerio del tiempo en
Estados Unidos.
¿Por qué no hay un informe de nuestros servicios de información al respecto?
¿De verdad cree que el servicio de inteligencia español va a descubrir algo
que los Estados Unidos quieren ocultar?
Bien, tenemos 24 horas para averiguar quién es ese tal Walcott.
Contactar con nuestros funcionarios en 1981 para saber si la valija se retrasa
aunque sea un solo día.
Y averiguar si el recibo del Garnica está en ella.
Lo que no entiendo es por qué nos han encargado esta misión.
Tan importante es esa pintura.
Si las lanzas de Velázquez no estuviera en España, ¿no te molestaría?
Por supuesto.
Es el símbolo de la grandeza de nuestra patria.
Pues el Garnica es el símbolo de la España de ahora.
No me hagáis reír.
Esos muñecos mal pintados pueden ser el símbolo de algo.
Por lo que he leído, representan la llegada de la democracia a España después
de la dictadura.
¿La democracia?
¿Qué es eso?
A ver cómo te explico.
Democracia es que el pueblo elige quién le gobierna.
¿Pero cómo?
Se presentan unos políticos que quieren mandar.
Luego cada ciudadano vota al que más le gusta.
Y el que más votos tiene, gobierna.
¿Pero cómo no...?
¿No lo decide todo el rey?
¿Lo decide la gente?
¿Qué?
Pues eso es ridículo.
Si supieras la lucha que tenemos las mujeres en mi siglo para poder votar como
hacen ahora...
¿Ah, que las mujeres también pueden hacer eso de votar?
No, esto es un sin Dios.
Me voy a dormir hasta ni que me aguante.
A veces lo estrangularía.
Deja, ya recojo yo.
¿Un hombre recogiendo la mesa?
Eso en mi época es impensable.
Pues en mi época si no lo haces no veas la bronca que te cae.
Hasta mañana.
Buenas noches.
Descansa.
Y gracias también a este centenar de niños y niñas...
Pero ¿por qué la pagáis?
Es muy divertido.
Sí, como ver pastar una vaca, más o menos.
Pues hasta que no nos den órdenes no sé qué vamos a hacer.
¿Están diciendo el tiempo que va a hacer mañana?
Esa es la gracia, ¿eh?
Parece cosa de brujería.
¡Ihhh!
Aquí dentro.
Tienes que meterlo.
¡No metes una!
¡Gol!
Es un gol.
Es un gol.
Hasta mañana.
¿Nuevas órdenes?
Era Ernesto.
Han confirmado que la valija llega mañana por la tarde.
Irene y él vendrán a primera hora para ayudarnos.
Hasta entonces tenemos que esperar aquí.
Perfecto.
Bueno, señores.
¿Quién me acompaña a conocer mi barrio?
Pero no acabáis de oír que nos han dicho que tenemos que esperar aquí.
Pero si hasta mañana no vienen.
Os empeñáis en desobedecer órdenes.
Tú desobedeciste órdenes y gracias a eso Ernesto sigue vivo.
Oye, me apetece ver mi barrio de cuando era pequeño mucho más que conocer a Lope
de Vega o a Virial.
Os lo aseguro.
¿Es tan difícil de entender eso?
Hasta luego.
Será mejor que vaya con él, no le dé por hacer alguna tontería.
Así que este es tu barrio.
Sí.
¿Naciste aquí?
No, no, que va.
Llegaré a Carabanchel el año que viene.
Este tipo de allí va a ganar una millonada a la lotería dentro de cinco o seis años.
Pues el tío siguió con su bar, levantándose a las cinco de la mañana
hasta que se jubiló.
Hay gente pato, como decía aquel.
El hijo de la dueña de esa tienda iba conmigo al colegio.
Luego me enteré que se mató arreglando un ascensor.
En fin.
Y aquí me traían mis padres cuando era pequeño.
A jugar y tal.
Qué fuerte.
La niña de rojo va a ser la tía buena del barrio.
Estábamos todos locos con ella.
Y resulta que se lió con el de la bodega.
Era un calvo gordo grasiento que la sacaba 30 años.
Lo estás disfrutando, ¿eh?
Es como si estuviera viendo una película de mi vida.
¡Uy!
Parece que le has gustado.
Maite, ven.
No molestes al señor.
Perdona.
No, no pasa nada.
No hay nada que perdonar.
¡Hola!
¿Ese entretenido es tuyo?
¿Quieres que juguemos un ratito?
Dame la mano.
Vamos.
¿No es chiquero tu marido, Nina?
¿Eh?
Ah, sí.
Sí, lo es, sí.
¿Tenéis hijos?
No, no.
Todavía no.
Pues tiene mano con los niños.
Que no vea si es especialita mi niña.
Bueno, se te ve jovencita.
Tienes tiempo.
Dios, que si no me ponía, se me iba a pasar el arroz.
Ya, ya, ya, ya, ya.
Muy bien.
Qué bien llevas el triciclo, ¿no?
Adiós, Maite.
Te quiero.
Era tu Maite, ¿verdad?
Sí.
Era mi mujer con tres años.
Julián, por Dios.
No lo sabía, Amelia, te lo juro.
No lo sabía.
No es buena idea escarbar en el pasado.
Ni en nuestro futuro.
Porque a veces uno piensa que el pasado...
No puede ser.
Gracias, señor.
Gracias por estos alimentos.
Me acompañas a un concierto esta noche.
Con todos vosotros, hoy invitados especiales, dentro de la juventud baila,
el Grupo Leño.
Desde niño he escuchado a Leño en casa.
Era el grupo favorito de mi padre.
¿De quién?
De mi padre.
Siempre me pregunté cómo hubiera sido ya un concierto suyo.
Pues mira, ventajas de trabajar en el ministerio.
¿No te gusta o qué?
Eh, sí, sí.
La música estuviera más baja, sí.
El rock no se puede tocar bajo.
¿Qué es el rock?
El invento más maravilloso de la humanidad, junto con la cerveza y las
patatas bravas.
¡Vamos!
Tenemos
que irnos.
Mañana tenemos un día complicado.
Amelia, por Dios, que tienes 20 años.
Diviértete un poco.
¿Con este ruido?
¿Ruido?
No sé cómo podéis vivir en tus siglos sin rock and roll.
Bastante bien, sin dolores de cabeza.
Una más y nos vamos.
Toma un botellín.
No me lo puedo creer.
¿Estás segura de que es tu padre?
Pues sí, es él.
Julián, por favor, vámonos.
Ni de coña, es mi padre.
Y esa de ahí no es mi madre, que estará en casa con un niño.
O sea, yo.
Será una locura de una noche.
En 2015 sigue con tu madre, ¿no?
Sí.
Pues entonces no tienes de qué preocuparte.
Bueno, también se supone que el Guernica llega a España en 1981.
Pero aquí estamos porque ahora resulta que la cosa no está tan clara.
No.
No, no.
No, los servicios no.
Julián, por favor.
¿Tendrán ganas de harinar?
Cómo se nota que en tu siglo no había discotecas.
A ver, servicio.
Ahora
mismo.
Salid ahora mismo.
Parece que te pasa.
Pero, tío.
Quédate el rollo, ¿no?
Policía secreta.
Venga.
Todo el mundo fuera.
Venga.
Carril.
Rapidito.
Para ya, por Dios.
Me está empezando a dar vergüenza.
Pues imagínate a mí, que es mi viejo.
Bueno, ¿qué?
¿Salís o tengo que entrar yo?
Ya va.
¡Venga!
Pero, ¿se puede saber qué están ustedes haciendo?
Esto es escándalo público, señores.
¿Qué escándalo?
No hay que escándalo.
Estamos en un concierto de leño.
¿Quiere pasar la noche en comisaría?
No, no, no.
No queremos.
Cállate, Miguel.
Los carnes, por favor.
Los carnes.
Ahora el suyo.
Que no se vuelva a repetir.
Venga, fuera.
Aire.
Lo sabía.
Sabía que ibais a meteros en un lío.
¿Me quieres dejar en paz?
¿Dónde vais?
A acabar de resolver este asunto.
A acabar de fastidiar lo querréis decir.
Julián, no te puedes ir ahora.
Ernesto y Irene están a punto de llegar.
Quítate de en medio, Alonso, o te juro que al final...
¿O te juro que qué?
Deben ser ellos.
No te des cuenta de lo que estás haciendo.
No puedes jugar a ser dios, Julián.
No puedes romper las reglas.
¿Pero qué reglas ni qué niño muerto?
El ministerio se las salta siempre que le viene bien.
Como cuando nos la jugamos para salvar al rabino.
¿Le importa si me siento?
Total, se va a sentar igual.
Me va a perdonar.
Amelia me ha dicho que no se ha pisado.
Buen consejo.
Pero yo no puedo más.
Necesito saber cómo va la misión.
Ernesto e Irene han ido a apoyar a la patrulla.
No le puedo decir más.
¿A qué año han viajado?
¿Y qué más le da?
Vayan al año que vayan.
Salvador no le va a dejar participar en la misión.
¿Usted sabe lo que vale un dibujito con mi firma?
¿Me está sobornando?
No.
No, no, no, no.
Millones.
Son millones.
Angustias.
No.
Y un retrato lo puedo hacer como si fuera de época.
Ya sé, le puedo cambiar la cara a vieja friendo huevos y poner la suya.
Hombre, gracias por el cumplido.
Pero no me va el costumbrismo.
¿Y una de las hilanderas?
¿Qué le parece?
Es la fábula de Aracnes, un tema trascendente.
Es intelectual.
Mira, ese me pega más, pero no.
Pero puede pasar a la posteridad de la mano de mi arte.
Pero yo no quiero pasar a la posteridad.
Yo solo quiero tomar el té en paz.
Solo le estoy pidiendo un poco de información.
Necesito conocer a Picasso.
Sí, pero qué manía le ha dado Juan Picasso.
No lo entiendo.
Pero si hace unos garabatos que podría hacer cualquier niño.
¿Se sabe algo del americano?
Oficialmente, como nos dijiste, su nombre es Paul Walcott, de nacionalidad
canadiense.
Pero vete tú a saber si es todo falso.
Sabemos que se hace pasarlo por especialista en documentación del período
de entreguerras.
Bien, su avión llega a las 4 de la tarde desde Zurich.
Lo más importante es que nos vea, por si os recuerda, del hotel de Barcelona
de 1939.
Claro.
Para que no sepa que nosotros viajamos en el tiempo como él, ¿no?
Esa es mi chica lista.
Cuando estemos en el aeropuerto, ¿qué hacemos?
Menos mal.
Quería que se había quedado usted mudo.
Llegaremos al aeropuerto una hora antes.
Deberemos ir perfectamente uniformados para pasar desapercibidos.
Amélia e Irene vestirán de acefatas de vuelo.
Julián, de piloto.
Alonso y yo, de guardias civiles.
Al llegar allí, nos dividiremos en dos equipos.
Irene y yo nos iremos directos a buscar al americano.
Amélia y Julián se encargarán de revisar la valija.
Un grupo de altos funcionarios del Ministerio de Cultura vendrán a recogerlo.
Tendrán un cuarto de hora antes de que se den cuenta de que Walcott ha desaparecido
y reclamen la valija.
Deberán darse prisa.
En cuanto perdamos el contacto visual entre nosotros, acudan de inmediato a
hacer su cometido.
Vigilen de tener las comunicaciones abiertas por si damos señal de retirada.
Debemos actuar perfectamente sincronizados.
¿Cómo algo tan grande y pesado puede volar?
Eso me pregunto yo siempre.
Venga va, vamos.
¿Cuánto se tarda en llegar a Nueva York?
No he ido nunca, pero un amigo me dijo que unas ocho horas más o menos.
Increíble.
Mr. Walcott, one moment please.
Hablo español.
¿Algún problema?
Haga el favor de acompañarnos.
Oye, oye, os traigo una queja con mi embajada.
Ya veráis vosotros.
Muy bien, de momento cuéntate.
Ahí.
Vamos.
Ayúdeme.
¿Este líquido cómo se llama?
Por favor, arriba.
Buen invento, vive Dios.
Bien.
Usted vaya a controlar a los del Ministerio de Cultura.
Yo voy a por la ambulancia.
Ahí está.
Gracias.
A mandar, señorita.
Ahora.
Retirada.
Mierda.
Voy para allá.
Corre.
Aún no hemos terminado.
¿Qué tal os ha ido?
La caja donde debería estar el documento tenía los precintos rotos.
Y el recibo no estaba.
¿Y el americano?
Lo tenemos.
Lo están llevando al Ministerio, al 2015.
¿Qué tal?
Una vez más, Walcott.
¿Dónde están los documentos que faltan en la valija?
Váese a la mierda, cabrón.
Y siempre me he preguntado, ¿por qué lo primero que aprenden los extranjeros en
castellano son los tacos?
Exijo que llamen a mi embajada.
¿Para qué?
¿Para que tengamos que soltarle en diez minutos?
Deje, deje.
Tengo inmunidad.
Uh, mal asunto.
¿Eso quiere decir que trabaja para el gobierno americano?
¿A nosotros eso de la inmunidad?
Como que nos trae sin cuidado.
Cuando se enterren mis jefes, les asegurro.
No pensarán lo mismo.
¿Ah, no?
Ustedes, los españoles, me dan risa.
Ustedes siempre hablan y hablan, pero no hacen nada nunca.
Viven de las glorias del pasado.
¿Qué hacemos con él?
Creo que deberíamos hacerle saborear eso que él llama las glorias de nuestro
pasado.
Pero antes me gustaría ver como si leyera la sonrisa.
Perfecto.
Bien, Walcott.
Solo una pregunta más.
No, no trabajo para el gobierno americano.
No, no, tranquilo, no se trata de eso, es una pregunta muy sencilla.
¿En qué año estamos?
1981.
Mire bien la fecha.
2015.
¿Cómo ve?
¿No es usted el único que viaja por el tiempo?
Raquel.
¿No tuviste bastante con lo de anoche?
Podemos hablar, cinco minutos.
¿No eres policía?
¿Entonces a qué vino el numerazo que montaste?
Bueno, no soy policía, pero trabajo para el gobierno, eso sí.
Para un organismo secreto.
¿Miguel está metido en algún lío?
No, no está ningún lío.
Está ningún lío policial.
Pues entonces sí que no entiendo nada.
A ver...
Yo conozco a Miguel, ¿vale?
Pues anoche no dio esa impresión.
Bueno, digamos que le conozco yo a él mucho más de lo que él me conoce a mí.
Y sé que tiene mujer.
Y un niño pequeño.
Sí, de cinco añitos.
Es precioso.
Mira Raquel, esto no puede salir bien.
Tú te vas a hacer ilusiones y al final te vas a llevar un chasco.
La familia tira mucho.
Él es distinto.
Otros se enrollan contigo y después de echarte un polvo te enteras que están
casados.
¿Y él no ha hecho eso?
No.
Él no me oculta nada.
Ni habla de su hijo, de lo mucho que le quiere.
Se llama Julián, ¿sabes?
Le encantaría que de mayor fuera médico.
Me ha prometido que pronto nos iremos a vivir juntos.
No lo va a hacer.
Le conozco.
¿Qué quieres decir?
Raquel, no eres la primera a la que se lo promete.
Hace dos semanas se lo prometió también a mi hermana.
Por eso quería avisarte.
Perdón.
¿Privatizar los viajes por el tiempo?
¿Pero en qué cabeza cabe semejante disparate?
Es que hay cosas que no se pueden privatizar.
Claro, como la educación o la sanidad o los viajes por el tiempo.
Es que se piensa en los...
Por cierto, ¿y el señor Martínez?
Me aviso de que le dolía mucho la cabeza, pero está en camino.
Ya.
¿Entonces la misión de Walcott era hacer desaparecer el recibo?
Suponemos que el Museo de Nueva York contrató a la empresa de este hombre para
borrar cualquier prueba que acredite que el cuadro pertenece a España.
Y han hecho bien su trabajo.
No hay recibo.
Tal vez si me dejan un rato a solas con él.
No, ese no es nuestro estilo.
Un estilo demasiado blando, por lo que veo.
No se cree, Alonso.
Ya le hemos encerrado y bien lejos.
¿Lejos?
Sí.
El ministerio tiene un lugar donde se manda a la gente que juega con el tiempo
indebidamente.
Ahora mismo nuestro americano debe estar arrepintiéndose de no haber querido hablar
con nosotros.
¡Ey!
¡Ey!
¡Llamad!
¡Llamad a la embajada norteamericana, por favor!
¡Llamad a la embajada norteamericana, por favor!
¡Oye!
Bien.
Volvamos al Guernica.
¿Alguna idea?
A mí se me ha ocurrido una, pero a lo peor es una tontería.
Tú pensando alguna tontería, me extraña mucho, la verdad.
Es un método poco ortodoxo.
En la vida no importa el método, sino la victoria.
Como en el mus.
¿Y si falsificamos el recibo del Guernica?
Mira, eso es muy español.
Sigue en boga la picaresca, ¿no?
Elevada la categoría de arte, se lo aseguro.
No lo veo fácil, Amelia.
Los del Museo Americano tienen especialistas que analizarán todo.
Sí.
El papel del documento.
La tinta, la tipografía de la máquina de escribir.
Por no hablar de la firma de Picasso.
No sé, lo veo complicado.
Lo primero sería conseguir la firma original de Picasso.
¿Total?
No, sí.
Al final alguien va a sacar algo positivo de todo esto.
Don Pablo, ya un señor Abarra que pregunta para usted.
El jefe quiere verle.
¿Se puede saber dónde estaba?
Comprando un disco en los sotanillos.
¿Sabe que está prohibido traer cosas de otros tiempos al ministerio?
No lo voy a vender, es personal.
Además, podría comprarlo ahora, pero tendría que pagarle una pasta a un
coleccionista y la verdad, no me apetece.
No sé lo que le apetece o no, pero estamos en medio de una misión importante.
¿Y usted qué hace?
Irse de compras.
El Guernica es el símbolo de la reconciliación entre las dos Españas tras
la dictadura.
Lo sé.
Dele su disco.
Pero está prohibido traer cosas de otras épocas.
Déselo.
Por favor.
Está bien.
Venga.
Mire, señor Martínez.
Yo puedo perdonar todo menos una cosa.
Que alguien deje tirados a sus compañeros y eso es lo que usted acaba de hacer.
Pero...
Ni pero ni nada.
La misión no está acabada y hasta que se acabe hay que estar alerta.
¿Sabe dónde están en este momento Alonso y Amelia?
Un buen compañero.
Debe saber en todo momento dónde está y qué hace el resto de su patrulla.
¿Entendido?
Sí, señor.
Le juro que se antepone otra vez sus intereses a los del ministerio.
Yo mismo me encargaré de que se arrepienta.
Gracias.
Un café con leche, pero cortito de café, por favor.
¿Qué?
¿Otra vez hurgando por tu pasado?
¿Cómo sabes eso?
Tranquilo.
No me ha chivado nadie nada.
Sencillamente nos pasa a todos.
Pero hay dos cosas que debes aprender.
¿El qué?
A irme a ligar al pasado sin que nadie se entere, como tú.
Pues sí.
Tienes que ser discreto.
Todos tenemos nuestros secretos, pero nunca deben interferir en nuestras
misiones.
¿Y qué más tengo que aprender?
Que aunque te vaya mal, no eres más que nadie.
El mundo no se para por tu dolor.
Pierdes lo que más quieres, pero todo sigue.
El domingo habrá fútbol y los telediarios seguirán hablando de guerras.
Alguien dará su primer beso y...
Y lloverá.
Lloverá como ha llovido siempre.
Todo sigue adelante.
Y tú también debes hacerlo.
Gracias.
De nada.
Si necesitas ayuda ya sabes dónde me tienes.
¿Cómo va la misión?
Pues ahora mismo dependemos de Velázquez.
Que por fin ha conseguido lo que quería.
Ir a conocer a Picasso.
La de gente que pagaría una pasta por verles juntos.
Pues sí.
Madrid como ciudad es poblerina.
Antigua.
Siempre lo ha sido.
Pero su frente es fantástica.
Es escálida, abierta...
Te hacen sentir madrileño desde el primer día.
Y allí está todo lo que un artista necesita para saber de pintura.
¿El Museo del Prado?
¿El Museo del Prado?
Claro.
Sí.
¿Iba usted a menudo al Prado?
Pasaba más tiempo allí que en la academia.
Banda de inútiles.
Los de la academia.
¿Para qué pintar jarras y naturalezas muertas como si fueran reales?
Para eso ya existe la fotografía.
¿Qué le gusta más del Prado?
Goya, sin duda.
Tiene una capacidad increíble de mostrar el horror humano.
Las pinturas negras, los fusilamientos.
Y Velázquez.
Bueno, Velázquez es el mejor.
¿Ha visto usted las meninas?
Sí, claro, alguna vez.
¿Quién no ha visto las meninas?
No.
No digo por un rato.
Digo mirar el cuadro durante horas.
No.
Pues debería hacerlo.
Cada vez que miras el cuadro, descubres algo distinto.
Una luz, una sombra, un rasgo.
Es como si las figuras se movieran y todo cambiara.
Ese Velázquez sí que era un genio.
No debe mirar tanto al pasado, Pablo.
Usted tiene la posibilidad de cambiar el mundo.
Hombre, tampoco hay que exagerar.
Que yo con vivir de esto me conformo.
Por eso no se preocupe.
Su firma valdrá millones.
Y no por lo que ha hecho, sino por lo que le queda por hacer.
¿Es usted evidente?
No, no, pero creo que sé cuando un artista lo es.
Ah, ¿le puedo pedir un favor?
Cuando sea famoso me gustaría decir que yo lo conocí antes y mostrar su autógrafo
como evidencia.
Si no le importa...
¿Esto es vino?
Me temo que sí.
Ahora necesitamos una máquina de escribir de la época y una puerta que nos lleve a
los años 30.
El cuarto de fumadores.
Aquí hay cuarto de fumadores.
Bueno, no exactamente.
Cuando la prohibición de fumar llegó a las oficinas de la administración la gente
empezó a usar esa puerta.
Es la salida de incendios de un teatro de Vitoria.
No hace falta cambiarse de ropa.
Todo pasa por un ensayo.
La selección argentina.
Está en todo tipo.
Dicen de Messi, pero para mí quien marca ahí la diferencia es sinista.
¿La oficina?
La segunda puerta.
Disculpen, ¿qué obra están ensayando?
Un Shakespeare.
Qué manía.
Siempre haciendo teatro de vanguardia.
Donde esté Echegaray.
Sois un indisciplinado.
Si por mí fuera estaríais con el americano.
¿Cuántas veces tengo que pedir perdón para que me dejes en paz?
¿Queréis callaros de una vez?
Tenemos una misión que cumplir.
¿Y eso qué es?
Esto es muy moderno para mí.
A ver, déjame.
Yo vigilo fuera para que nadie os interrumpa.
Venga.
A ver, escribe.
Yo, Pablo Ruiz Picasso, recibo del gobierno...
Espera, espera, no tan deprisa, que no soy angustias.
¿Yo?
Sí.
Pablo Ruiz Picasso.
Recibo del gobierno de la República de España...
Sí.
La cantidad de 100.000 francos franceses...
¿Qué haces?
¿Qué buscas?
Un sobre.
Aquí hay uno.
¿Qué más pongo?
Ay, sí, perdona.
Eh...
En concepto...
De pago...
De materiales...
Empleados...
En el cuadro...
Guernica.
Guernica.
Ya está.
Pues tres días de moscoso que me quedan.
Más unos asuntos propios.
Más el día de fiesta que es el lunes.
De un puente me saco unas vacaciones de quince días...
Que lo flipa, tío.
Nosotros trabajamos, que hoy tenemos tajo.
Venga, va.
Le he enviado a tu nombre.
Años ochenta.
Allá voy.
La acompaño.
No hace falta.
Gracias.
Ya voy.
Sí.
¿Y tú dónde vas tan deprisa?
Buen
trabajo.
Todo conforme lo había planeado, señorita Folk.
¿Qué te pasa?
Nada.
Solo estaba pensando una cosa.
Si el recibo del Guernica existió alguna vez o no.
Yo también lo he pensado más de una vez, no creo.
Bueno, pero ya existe, ¿no?
Sí.
Pero ese recibo lo hemos creado nosotros, no Picasso.
A veces hay que cambiar las cosas para que todo sea igual.
Lo importante es que el Guernica está en España.
Y todo gracias a usted.
Y todavía te estarás preguntando que por qué pueden votar las mujeres.
A ver.
Coño.
Leño.
Pero si está nuevo.
Te debía tu regalo de cumpleaños.
Me encanta como huele.
Por eso te lo he comprado en vinilo.
Porque eres un clásico.
Un clásico.
Lo que soy es un viejo.
Yo he estado en este concierto, ¿te lo he contado?
Sí, alguna que otra vez, papá.
¿Sabes?
Me repito como los abuelos.
¿Te pasa algo, viejo?
Yo me imaginaba así de viejo.
Yo también.
Pero no con tu madre.
De verdad, papá, no hace falta que me cuentes ciertas cosas.
Tú eras muy pequeño.
Tu madre y yo atravesábamos una mala racha y de repente...
la conocí.
Se llamaba Raquel.
La vi y dije...
Esa es la mujer de mi vida.
¿Qué vas a hacer?
¿Cagarte en el calendario porque no la has conocido antes?
La vida es como la siete y media.
Nunca sabes cuándo plantarte.
Pero al final te quedaste en casa.
Me hubiera gustado decirte que...
Fui yo el que tuve el valor para cortar.
Pero no.
Fue ella.
Nunca se me olvidará ese día.
Hace tres días que habíamos ido a ver el concierto de leño y de repente apareció
llorando diciendo...
que me dejaba.
Jamás sube por qué.
Nunca la volví a ver.
Pues le agradezco lo que hizo, supongo.
Yo quiero mucho a tu madre.
Siempre la he querido.
Y tú eres lo más importante que me ha pasado en la vida.
Pero no hay día que no me acuerde de Raquel.
Me quiero mucho, hijo.
Y yo a ti, papá.
Tenía que haberte hecho caso.
Tenía que haberles dejado en paz.
No le das más vueltas.
Hiciste lo que pensabas que era correcto.
Lo que pensaba que era correcto o lo que yo quería que fuera correcto.
Mi madre siempre dice que los hijos somos egoístas.
No sabe cuánta razón tiene.
Con todo lo que habla, estaría bueno que alguna vez no tuviera razón.
No debería hablar mal de ella.
En realidad se desvive por mí y es mi madre.
Sí, las madres son como la rosa del principito.
Rosas hay muchas, pero la importante es la tuya.
¿El principito?
No lo he leído.
Te lo voy a regalar.
Solo por leerlo merece la pena que hayas viajado al futuro.
¿Me acompaña en vuestras Mercedes?
¿Dónde?
A saborear nuestro triunfo.
Es emocionante.
Me recuerda a los fusilamientos de Goya.
Lo que no entiendo es por qué está pintado sin color alguno.
Blanco, negro y gris.
Como si fuera la fotografía de un periódico que está dando la noticia del
bombardeo.
No sabía que supieras de arte.
Y no sé.
Pero era el cuadro favorito de Maite.
Y me lo explicó de cabo a rabo.
Siempre decía que no se podían contar más cosas en un solo cuadro.
Aunque a ti te seguirán pareciendo unos muñecos mal pintados.
Ya no.
Sí.
La fecha más cercana a la puerta de nuestro hallazgo está en Salamanca en
febrero de 1520.
Pero este es el momento de la revuelta de los comuneros contra Carlos I.
Que parezco de la tuna.
Solo me faltan las cintas y la pandereta.
Lo que faltaba.
¡El rey de Castilla se queda en Castilla!
¡Eso!
Dime para quién trabajas.
Esta cárcel es inhumana.
No te quejes que vosotros tenéis Guantánamo.
Viaja por el tiempo a través de un túnel.
Dice que lo pueden graduar temporal y espacialmente.
Y que funciona con energía nuclear.
Has usado lo del veneno y el antídoto.
Tal como me enseñaste.
Mi madre se puso de parto justo al cruzar el río.
Por eso a mí me llaman Lázaro de Tormes.
¿Que el lazarillo de Tormes existió?
¡Por Santiago y por España!
Era el mejor agente del ministerio.
Ahora está ahí pudriéndose entre los peores.
¿Algo pasa aquí?
Podría deciros cosas de vuestro futuro y conseguir lo que quisiera.
¡Me muero!
En toda batalla siempre hay muertos.
Puede que no sepa tanto de la vida como tú, Superman, pero hay una cosa que tengo
muy clara.
Si puedo salvar una vida, la salvo.
La puerta 598 ha desaparecido de nuestro mapa.
¿Qué ocurre?
¡Comunidad!
¡Comunidad!
No se os ocurra luchar.
El embajador de Estados Unidos exige su inmediata repatriación.
¡Vamos!
No hay tiempo que perder.
Ninguna gente se queda atrás.
¡Ya está bien!
Hay muchas cosas que están prohibidas, pero de vez en cuando hay que saltarse las
normas.
¡Vamos! ¡Vamos!
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