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¿Estás seguro de ponerlos juntos?
Son muy distintos.
¿Queréis trabajar para un despacho secreto de la corona?
Espía.
Algo así.
Alonso es un veterano de los Celsius de Flandes.
Es el soldado perfecto.
Le pones delante de un marine cuerpo a cuerpo, sin más tecnología que un
cuchillo, y no le dura ni medio minuto.
Estaréis muertos para todos, incluida Blanca, vuestra esposa.
Le va a costar trabajar con mujeres.
Esos valores son antiguos, pero eso tiene su lado bueno.
Su sentido de rol y de la palabra ya no se encuentran.
Amelia, sin embargo, es el cerebro.
Es moderna, inteligente.
Ve lo que los demás no ven.
Si hubiera nacido en el siglo XXI, sería lo que quisiera.
Tu mundo se te queda pequeño, querida.
Y eso sí lo podemos solucionar.
Pues ahora tienes la posibilidad.
Es de ellos, de quién dudo.
Julián.
Enfermero del servicio de urgencias muy valorado por sus superiores.
Casado con su novia del Instituto Maite.
Fallecida hace tres años en un accidente de tráfico.
El causante se dio la fuga.
Desde entonces sufre cuadros de depresión con posibles tendencias autodestructivas,
pero se niega a ser tratado.
Julián Martínez.
Salvador Martí.
Encantado de conocerle.
No sé si estoy en condiciones de decir lo mismo.
El origen del ministerio se remonta a los Reyes Católicos.
Un rabino judío, a cambio de no ser expulsado, le reveló el secreto de una red
de puertas que conectaban con el pasado de los reinos españoles.
Entonces, al poder viajar al pasado, se podría mejorar nuestro presente.
Eso sería peligroso.
Nuestra historia puede que no sea la mejor posible, pero podría ser peor.
¿Qué pasa?
Lope de Vega.
No va en el Sarfán.
¿Y eso qué quiere decir?
Que va a morir antes de lo que dicen los libros.
Hemos hablado por Skype con nuestro hombre en Valencia, que es donde vivía.
¿Pueden conectarse por Skype con el pasado?
¿Qué es por Skype?
Debe venir a Lisboa 1588.
Averiguar en qué barco se ha enrolado Lope.
Impedir que zarpe en él.
Y meterlo en el San Juan o en cualquiera de los barcos que nos hundieron.
¿Lisboa?
Eso no está fuera de nuestro alcance.
Entonces pertenecía a la corona española.
Es territorio ministerial.
El siglo de oro necesita un excel.
¿En qué?
Nada.
Cosas mías.
¿Cómo es posible que Lope de Vega no esté en las listas del San Juan?
Y sí, en las de un barco que se va a hundir.
No puede ser.
¿Qué pasa?
En esta lista estás tú.
Sí.
Debe ser tu amante.
¿No quise hablar conmigo?
Lo habéis vuelto a llamar.
¿Y qué pasa?
Una vez vale, Julián, pero ya por costumbre.
Sois don Félix Lope de Vega.
¿Qué botanates es el que hemos de salvar?
Eso parece.
No consientes que he cruce el vado claro y el más ciego y mayor fondo me arrojas.
Estáis intentando quitarme a mi esposa en mi propia presente.
¡Va pa puto perigo perlero!
No sé si estoy en lo cierto.
Lo cierto es que estoy aquí.
Otros por menos han muerto.
Maneras de vivir.
Ya sé cómo hacer que Lope no vaya en el San Esteban.
Estuve en Flandes, en Sicilia.
De veras, mi padre también.
¿Cómo se llamaba vuestro padre?
Como yo.
Alonso de Entre Ríos.
Hola, Julián.
¿Va todo bien por ahí?
Dice que bien, pero no le creo.
Se le notaba nervioso.
Servicio de habitaciones.
¿Qué es eso de servicio de habitaciones?
¡Oh!
Lo que me sale de los cojones.
A ver si vais a ser el único que pude hablar en verso.
¿Se puede saber qué estás haciendo, Amelia?
No tienes derecho a meterte en mi vida.
Quédate preñada y a ver cómo lo explicas.
No, que el padre es Lope de Vega.
Sigue tu vida.
Adiós.
No voy a dejar a Blanca sola.
Ya me perdió a mí y no voy a permitir que pierda a su hijo.
Ahora me entiendes cuando llamo a mi mujer.
¡No!
Tu hijo zarpara mañana en el San Juan con nuestro amigo Lope.
Ningún alonso de entretención va a morir luchando con arma de invenciones.
Estoy zarpado, señor.
¿Entonces no tiene nada más que decirme?
No, señor.
Nada.
No sé si hemos cambiado la historia o no que lo habíamos hecho, pero si te digo la
verdad, me importa un huevo.
¿Usted no cree que estos tres nos ocultan algo?
Estoy seguro de ello.
Pero, ¿quién oculta algo en este ministerio?
Soy Amelia Folk.
Tengo 23 años y, sin embargo, he salvado la vida del empecinado.
He conocido a Lope de Vega.
Y he visto la Armada Invencible.
Viajo por el tiempo como quien se sube a un tranvía.
Pero no puedo contar mi secreto.
Ni siquiera a quienes más quiero.
Mis padres.
Señorita, puede dejar de moverse.
Hija, últimamente no sé qué te pasa, pero siempre tienes la cabeza en las
nubes.
Aquel día, después de disimular en casa, viajé hasta el ministerio.
Julián se entrenaba en el arte de la guerra.
Alonso, por su parte, se afanaba en ponerse al día con las costumbres del
siglo XXI.
Yo salvo vidas, no las quito.
Hay misiones en las que todo puede torcerse.
Y pocas vidas podrá salvar si no salva primero la suya.
Pues esperemos que no se tuerzan.
Madre del amor hermoso, qué belleza es.
A veces, incluso, teníamos tiempo para celebraciones.
¡Una vela!
Quien quiera saber cuántos cumple Velázquez, que lo busque en la wikipedia.
Para haber nacido en el siglo XVII, estás estupendo.
Uno que sabe cuidarse.
Venga, va.
Uno, dos y...
¡Tres!
¡Bien!
De haber sabido lo que se nos venía encima, no nos hubiéramos reído tanto.
¡No!
¡Vamos!
¡No!
¿Dónde me metí?
¡No!
¡No!
La desinformación se cree por Himmler.
¿Quién es esa desinformación?
Yo sé cómo voy a ir por el tronco.
Yo sé cómo voy a ir por el tronco.
¡No!
¡No!
¡Los mil다면 no ser!
¡El ¡No, no, no, no!
¡Miré del édicto!
¡Heil Hitler!
¿Dónde
estabais?
Hemos salido fuera por si venían nuestros compañeros.
Si no han vuelto de Francia es que están muertos.
Como vosotros si no salís ya.
Aquí tenéis la documentación y los billetes de avión a Brasil.
Allí nadie os buscará.
Y unos euros para gastos.
¿Euros?
¿Qué ha pasado con las pesetas?
Una larga historia.
¿Preparados?
Suerte.
Así que esto es el futuro.
Vamos, la pensión está a dos calles de aquí.
Escúchame atentamente porque no se lo voy a volver a repetir.
Le prohíbo terminantemente que escriba cartas al director en ningún diario.
Ni en revistas especializadas.
Tampoco.
Están restaurando mal mis obras.
Están demasiado iluminadas.
Parecen una serie española de televisión.
Bueno, se aguanta.
Yo descubrí la perspectiva aérea.
Me anticipé al impresionismo.
Soy el gran Diego Velázquez.
Y yo soy el gran jefe de este ministerio.
Pero...
Mire, se ve claro.
Ya le pasé que se pintara la Cruz de Santiago en las Meninas.
Pero ni una más.
¿Me dieron la Cruz de Santiago?
Pero tres años después de pintar el cuadro.
Cuando no tenía fuerza ni para soltarle los pinceles, hombre.
¿Qué se cree?
Que no sé que utiliza una de las puertas para pintarse la dichosa crucecita.
¿Eh?
Llamaron gente desde Madrid.
Año 1940.
Está bien.
Puede retirarse.
Ni una más.
Sí.
¿Estás seguro?
Bien.
Sí.
Mándeme la documentación a mi despacho cuanto antes.
Gracias.
¿Malas noticias?
Las peores.
Traigo comida de la China.
Hoy hay restaurantes de todas las partes del mundo.
Pero bueno, el chino era lo único que había abierto hasta las horas.
Además, era barato.
Mejor.
No andamos para muchos gastos.
Mira.
Arroz.
Fideos con gambas.
Y de regalo, una galleta de la suerte.
No.
No te la metas entera a la boca.
Me han dicho que dentro lleva un mensaje.
¿Mensaje de quién?
El Papa de Roma.
No te jode.
Un viaje de miles de kilómetros empieza por el primer paso.
Coño.
Que fueran adivinos estos chinos.
¿Qué?
¿No vas a abrir la tuya?
El amor y la tos no se pueden ocultar.
Mira.
Eso sí que es irrebatible.
Juan.
¿Qué te pasa?
¿Qué estás ocultando ahí?
Lola nos prohibió traer nada del pasado.
Es solo una foto de mi familia.
Es la única forma que tendré de recordarles el resto de mi vida.
Juan, nos vamos para volver.
¿Volver a dónde?
¿Quién nos esperará?
¿Quién nos recordará?
Estamos vivos, ¿no?
¿Qué más se puede pedir?
Venga, vamos a comer.
¿No es un horror, Alonso?
Dímelo.
Pues a mí me gusta.
Muestra la grandeza del ejército español.
¿Español?
Pero si la mayoría eran mercenarios, que lo vi en un documental.
Os aseguro que los españoles somos el alma de los tercios.
Bueno, Espinola era genovés.
Él ganó la guerra, luego le nombraron grande de España.
Pues hubiera sido un honor luchar junto a ese Espinola.
Estar pintado en ese cuadro.
Yo me fui de Flandes con una derrota.
El jefe.
Yo no he pintado esto.
En 1940, Hitler se entrevistó con Franco en Endaya para negociar la entrada de
España en la Segunda Guerra Mundial.
Guerra en la que nuestro país al final no participó.
¿Y por qué no?
España estaba en la más absoluta miseria.
Solo había pasado un año desde el final de la Guerra Civil.
Otros dicen que España no entró en guerra porque Franco pidió a Hitler demasiadas
cosas a cambio.
Gibraltar, Marruecos, Guinea y Orán.
Un poco más y le pide Berlín.
Todo eso ya lo sabemos.
¿Cuál es el problema?
Hemos recibido una alarma de 1940.
Alemania ha enviado 5.000 toneladas de trigo a España.
Y se rumorea que hay una carta de Hitler aceptando parte de esas condiciones de las
que hablaba Irene.
¿Pero qué le podía ofrecer Franco a Hitler?
No tenía armas y un ejército potente.
Eso es lo que quiero averiguar.
Como ustedes saben bien, Hitler visitó Madrid para hablar de esas condiciones
antes del encuentro en Endaya.
Luego viajó a Montserrat.
¿Montserrat?
¿La abadía de Montserrat?
La misma.
Estaba convencido de que allí estaba enterrado el santo Grial.
Por los clavos de Cristo.
Sí, esto también los buscaba, no crea.
Los nazis creían en el poder de las reliquias, la lanza con la que Longinos
hirió a Cristo o el arca de la Alianza.
Eso me suena.
Alguien quiere reescribir nuestra historia y eso no podemos consentirlo.
Ernesto, usted habla alemán.
Debe viajar con Irene inmediatamente al Madrid de los años 40 y averiguar lo que
quiere Himmler.
Supongo que se hospedará en el Ritz.
Eso no ha cambiado.
De momento.
Bienvenido a España.
Welcome in Spain.
Danke.
Para que se sientan como en casa, les hemos preparado unas especialidades
bávanas.
Lebe Knudelsuppe.
Tiene un aspecto espléndido.
Dígale que me alegro lo que tiene eso.
Nein, eso lo he dicho yo.
Lebe Knudelsuppe es este gran albondrigón.
Ah, claro.
El menú se completa con...
...Schweinhatsche mit sauerkraut.
Zum nazis...
...Affelstrudel mit vallerische Kreme.
Habla usted un alemán impecable.
En España se estudia alemán en todas las escuelas.
Saber alemán es esencial...
...para el futuro de nuestra juventud.
¿Qué dice él?
Que la gente en las escuelas españolas en alemán...
...pueda servir.
Ah, claro.
Que yo tengo que hablar con estos señores.
Estas son las últimas peticiones del generalísimo Franco.
Las escuelas españolas.
Ah.
Las estudiaremos con mucho gusto.
Perfecto.
Mañana pasaré a las cuatro de la tarde.
Hemos preparado en su honor...
...una corrida.
¿Corrida?
Sí, sí.
Pero con los mejores toneros.
Ah.
Marcián Lalanda, Pepe Luis Vázquez...
...y Rafael Ortega, el gran gallito.
¿Gallito?
Venga usted aquí.
Ayúdeme a explicar esto.
Corrida de toros.
Fiesta nacional.
Es esta en español tradición.
Menos con un gran esfuerzo...
...cámpfen con la tierra.
Hombres luchando contra toros.
Sí, sí, sí, sí.
Este hombre está en Dumpkopf.
¿Qué ha dicho?
Que irán encantados.
Yo no lo hubiera traducido mejor.
Laca.
La galleta china tenía razón.
El amor y la tos no se pueden ocultar.
Lárgate, Luis.
¿Y dejarte aquí solo?
No.
No lo pienses.
Como sea, pero tú te vienes conmigo.
No seas imbécil.
No me dejarían embarcar en este estado.
No puedo dejarte solo con esta fiebre.
Estás ardiendo.
Cuando salgas...
Dile al tipo de la pensión...
...que llame a un médico.
Pero vete ya.
Que vas a perder el avión.
Te dejo esto para...
...que te apañes cuando te pongas mejor.
¿Eh?
¿Es verdaderamente importante lo que tiene que decirme?
Podría serlo.
Cuénteme.
Siéntese, mujer.
Ha llamado uno de nuestros agentes de interior.
Hace una hora han ingresado a un tipo en un hospital.
Estaba delirando y hablaba de una puerta del tiempo.
¿No será un loco o un fan de la ciencia ficción?
Mire.
Esta es su foto en el hospital, hecha esta misma mañana.
Y esta, una foto que llevaba encima.
Es de 1940.
¿1940?
Todos los conduce al mismo año.
Bien.
Que Amelia y su gente vayan a verle.
Inmediatamente.
Viajar por el tiempo sin saber que es alérgico a las gambas.
Eso sí que es una temeridad.
No sé de qué me está hablando.
De esto.
Tenemos prisa.
Así que ya podéis confesarlo todo.
Tranquilo, Alonso.
Cuéntenos cómo ha llegado aquí desde 1940.
Estaré enfermo, pero no loco.
No se puede viajar en el tiempo.
Sí, sí que se puede.
Nosotros lo hacemos sin ir más lejos.
Así que estoy seguro de que no está loco.
Pero si no colabora, podemos encerrarle en un manicomio de por vida.
¿Seguro que funcionará?
He sintonizado una frecuencia con mi móvil.
Podremos oír todo lo que Zimler diga desde su habitación.
No soy yo nada.
No habrá vuelto de la corrida.
Aquí están.
Qué asqueroso espectáculo.
Gallito es un asesino.
¿Dónde está Auschwitz?
Ese sí que es un espectáculo para toda la familia.
¿Qué tal?
¡Gracias!
¡Vamos un teléfono entre sí!
Sí.
¡Franco!
Un teléfono entre sí!
Todo está funcionando así.
Lo que queremos.
Todo va como queríamos...
Accepcerem los objetivos de Francos.
Así que aceptarán las condiciones de Franco.
¡Las mierdas!
¡Es una hermosa noticia!
Vamos a ir a Montserrat por el Grial de los Griales.
¡Lazenme a Montserrat!
¡Al Hitler!
¡Qué horror!
Chiquete, te cantaría a Wagner con más solenidad.
Apague eso, por favor, apague eso.
¿Por qué los nazis aceptarán lo que pide Franco?
¿Qué han averiguado?
No sabemos si en Montserrat está el Santo Grial, pero en lo que sí hay es una puerta
del tiempo.
Claro.
El Grial de los Griales.
Aceptan las condiciones porque quieren esa puerta.
¿Y por qué los nazis tienen información de una puerta que nosotros desconocíamos?
Por Lola Mendieta.
Vienes solo.
¿Dónde está tu compañero?
Ví cómo lo mataban escondido entre los matorrales.
Y huí sin hacer nada como un cobarde.
Lo importante ahora es que estás vivo y que vas a salir de este infierno.
Tenemos que darnos prisa.
Himmler ya está en Madrid y no tardará en ir a Montserrat.
Pero él no sabe nada de esto, ¿no?
No, él no sabe nada de la puerta del tiempo.
Él va en busca del Santo Grial.
O por lo menos eso es lo que cuenta la historia.
La historia.
Me encantaría poder viajar en el tiempo y cambiarla, te lo juro.
Es lo que estamos haciendo.
Sí.
Es lo que estamos haciendo.
Vamos.
Madrid está lleno de espías.
¿Y Juan y Luis?
Están a salvo.
Salgan inmediatamente para Montserrat.
Tienen que destruir esa puerta antes de que la encuentren los nazis.
Ustedes viajarán a Andaya.
Si ellos no consiguen destruir la puerta, tienen que impedir que España entre en la
Segunda Guerra Mundial.
Como sea.
Parezco un fantoche.
No nos crejemos que no me quiero imaginar cuando viajemos a conocer a Viriato.
Sabía que tenía que llegar algún día.
Pero viajar a mi propio futuro me aterroriza.
En 1940 tendré más de 80 años.
Eso son sólo 60 años después de vuestra época.
Imaginaos cómo me siento en cada viaje.
A veces es mejor viajar lejos que cerca.
Los recuerdos son los que te matan.
Sí, pero tienes suerte de que no se pueda viajar al futuro.
Así nunca sabrás lo que será de tu vida.
El futuro no me importa.
Me preocupa más mi pasado.
Y a veces demasiado, sí.
Además, pasado, futuro, ¿qué más da?
Un buen soldado debe olvidar su pasado y saber que es muy posible que no tenga
futuro.
Porque lucha por su vida como si cada día fuese el último.
Le derogo a Alonso.
Para animar a la gente eres único, macho.
Venga.
No entiendo.
El sitio donde nos esperan está...
Está dos calles de aquí.
También es casualidad que nos vengan a buscar a mi propio barrio.
Por favor, ¿me da algo?
Es para comer.
Sí.
Aquí tiene.
Gracias.
Nunca había visto tanta pobreza.
Acaba de terminar la guerra, la gente tenía hambre y había poca comida.
La que les daban con la cartilla del racionamiento, me lo contó mi abuelo.
¿Cómo ha cambiado todo?
Oye.
Juraría que eres tú.
Cuando ayer salí de casa estaba en medio pintar.
Iba a presidir el salón.
¿Entramos a preguntar?
No.
Tenemos una misión que cumplir.
Llega tarde el Angelus.
Lo siento.
¿Lola, cómplice de los nazis?
Imposible.
Ella está salvando vidas y se está jugando la suya.
La suya y la de media humanidad.
Si los nazis localizan esa puerta vendrán al presente y conseguirán armas y
tecnología moderna.
¿Sabe lo que eso significaría?
Que ganarían la Segunda Guerra Mundial.
Y eliminarían a todos los que no convulgamos con sus ideas.
No hace falta que me lo cuente.
Tengo bastante experiencia en ese tema, se lo aseguro.
¿Qué harán conmigo?
Lo estudiaremos.
Ahora retírese.
¿Puedo llevarme la foto?
Permiso.
Como si lo necesitara.
¿Sabemos qué le pasaría si volviese a su tiempo?
No.
¿Quiere localizarme a Espínola?
¿Le estoy llamando y yo comunica o salta al contestador?
¿Espínola?
Pues sí que están mal las cosas.
Siento la espera.
No les esperábamos tan pronto.
No me extraña.
El tipo que nos ha traído debía tener un aceite importante después.
Es que Calafí es un loco.
Fangio le llamamos.
¿Y qué?
¿Cómo van las cosas por el 2015?
Espero que mejor que ahora, porque la gente no tiene ni que comer.
Camino de eso, vamos.
No se crea.
Para que luego digan que la humanidad evoluciona.
Por los cojones se evoluciona.
¡Alto ahí!
Tirad las armas.
La cagamos, Maquis.
¿Y estos quiénes son?
Estos son unos cabrones.
Repíteme eso si tienes huevos.
Sois unos cabrones.
Muy bien.
Tú lo has querido.
Cabrón, tú que no paras de hacer trapas jugando al mus.
Tú a mí no me ganas al mus ni con capucha, Mariano.
¿Se conocen?
Sí, también son del ministerio.
O sea que todo esto era una broma.
Sí, se lo hacemos a todos los que llegan nuevos, como vosotros.
Curioso sentido del humor el vuestro.
Bueno, es que si no nos divertimos de vez en cuando, esto sería la muerte pelona.
Anda, vamos.
Mi puta gracia.
Ya estamos llegando.
¿Estás segura de que el traductor no aparecerá por endalla?
Me encargué de él personalmente.
Pasar unas semanas y levantarse del retrete, te lo aseguro.
Porque nunca me toca seducir a una mujer hermosa en vez de a salir dos asientos.
Por la misma razón que vamos a ver a Hitler en vez de a Wagner.
Mira, a esa sí la conocí, pero debo ser la única que no presume de ello.
Hitler.
Ha habido demasiados cabrones en este mundo y he conocido a muchos de ellos.
No sabía que fumaras.
Ni yo tampoco.
La de veces que nos hemos jugado la vida juntos y todavía no sé...
¿De qué época soy?
Sí.
Es tan lejana que ni siquiera la recuerdo.
¿Es usted el capitán Pascual?
A la orden, mi comandante.
Acompáñeme.
A la orden, su excelencia.
¿Dónde está Álvarez Estrada?
Indispuesto, su excelencia.
¿Y ustedes?
Capitán Pascual a sus órdenes, su excelencia.
¿Dónde sirvió en la guerra?
Con el general Gili Yuste, Servicios de Información en Árabas, su excelencia.
Buena referencia.
¿Sabe de la importancia de estas negociaciones?
Sí, su excelencia.
Pues en sus manos estoy.
Porque yo con el inglés me apaño.
Pero con el alemán...
Vaya idioma del demonio.
Puede estar tranquilo, su excelencia.
Tranquilo.
Con Hitler.
Imposible.
Es un estirado.
¿Cómo un cabo puede haber llegado tan lejos?
¿20 de las SS?
Entonces la cosa está jodida.
Porque nosotros aquí solo tenemos 4 hombres más.
Solo sois 8.
¿Y guardia civiles cuántos?
Los que ve.
Desde que hay recortes de personal en el ministerio, cuando jubilan a uno,
no meten a nadie más.
Encima las armas son de la guerra con marruecos.
¿Y cuál es el plan?
Tienen lo que les pedimos.
Ahí está la ropa.
Ahí va.
Dos trajes de la penemérita y para usted uno de monje.
Y aquí están los explosivos para volar la puerta.
Ya la llevo yo.
No vamos a discutir por eso.
Ah, una cosa más.
En caso de urgencia, tocar las campanas de la abadía.
¿Y para qué tenemos los móviles?
Aquí de atrezo, porque en estos montes andamos fatal de cobertura.
Ya veo que lo del infierno español viene de lejos.
¿Qué es eso del infierno español?
Nada, un chiste.
Ya se lo cuentas por el camino.
Vamos al monasterio.
Nuevo mensaje para Espínola.
Llamada urgente del ministerio.
Repito, llamada urgente del ministerio.
¿Estás preocupada?
¿Y tú no?
Tenemos una misión muy complicada por delante.
No te preocupas, solo eso.
Me estás dando vueltas a lo del cuadro de tu familia, ¿no?
No se me quita de la cabeza.
Ayer mismo estaba posando con mi familia.
Mi madre me regañaba porque no me estaba quieta.
Cuando acabemos la misión, volvemos y nos enteramos de qué ha pasado con tu familia.
No sé si quiero saberlo, Julián.
Ahí está.
Una nueva misión nos espera.
Victoria o muerte.
Prefiero lo primero.
Ni yo.
Vosotros id a ver al prior.
¿Y vos?
Empezaré a buscar.
Con este hábito no sospechará nadie.
Ten cuidado.
¿Y a qué se debe su visita?
Existe la amenaza de un atentado por parte de los maquis.
Lo dudo.
Nosotros somos gente de paz y, como tal, siempre hemos sido respetados.
Mire, un pez gordo del ejército alemán va a visitar este monasterio.
Necesitamos asegurarnos de que no le pase nada.
Hagan lo que quieran, pero no molesten a los hermanos.
Han venido ustedes a la hora de la muerte.
Hagan las amas.
¡Llegan las amas!
Hombre, qué detalle.
Este no necesita subtítulos.
He dicho, llegan las amas.
¡Stein Bleiben!
¡Genia!
¡Nella!
¡Ella viene con nosotros!
Hay que hacer algo.
Sí.
Pero a su debido tiempo.
¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
Si sois tan amable, ¿por qué no me contáis el chiste ese del infierno español?
¿Qué haces tú aquí?
Pensar cómo salir.
¡Esperen!
¡Esperen!
¡Sáquenme de aquí!
¡Conozco un secreto aún más importante para Himmler!
Aquí dentro hay una puerta del tiempo.
Una sola.
Yo puedo enseñarles cientos.
¡Traidora!
Himmler es tier.
Siento decepcionarle, pero el santo Grial no está en Montserrat.
Nuestro único Grial es la Moreneta y la costumbre besarla.
El único Grial no está en Montserrat.
Sí.
Dígale de mi parte, qué buen provecho con el cianuro.
¿Sabe usted el alemán?
Estudien tu vinga.
Sé que no puedo prohibir que pisen esta tierra sagrada, pero sí puedo encerrarme
en mi celda hasta que se vayan de aquí.
Procuren no romper nada.
Tenemos que temer a la ira de Dios.
No.
Han de temer a la mía.
¡Geneta!
Hoylein Lola Menyeta.
No sabe lo contentos que estamos de conocerla.
Sin usted jamás habríamos llegado hasta aquí.
Pues estarán mucho más contentos cuando sepan del Ministerio del Tiempo.
Allí hay cientos de puertas que conducen a todos los momentos del pasado.
Das Zeitministerium.
Entonces el tipo del infierno alemán que está de mierda hasta las orejas se
encuentra con el tipo del infierno español y le pregunta que cómo lo lleva.
Oye, no sé qué hago contando un chiste.
Vete a saber lo que están haciendo los nazis con la menía.
Seguid con el chiste, os lo ruego.
Entonces el español le dice que se vive estupendamente en el infierno español.
El alemán se queda a cuadros y le pregunta.
¿Pero no te echan dos cubos de mierda al día?
Y el español contesta.
Es que en el infierno español cuando hay cubo no hay mierda.
Y cuando hay mierda, no hay cubo.
Pues no lo entiendo.
Bueno.
Igual España ha cambiado mucho en el siglo XVI.
A peor, por lo que veo.
Parece que ya están aquí.
Vamos.
¿Queréis callaros de una vez?
Me tenéis harto con tanta palabrería.
Deberíais aprender a luchar mejor.
Yo salvo vidas, no las quito.
La primera vida que hay que salvar es la de uno mismo.
Y ahora vamos a por Amelia.
Como si te tiraras a la piscina.
¡Heil Hitler!
Heil Hitler.
Heil Hitler...
Hei Hitler.
Es ist wirklich wahr.
¿Cómo has podido hacer esto?
¿Y tú?
Eres peor que un traidor.
Eres un asesino que va a matar a toda la gente que ya no podrá salir por esa
puerta.
Prometieron dejarme ir al futuro.
La tenemos a usted, fräulein.
No la necesitábamos.
Wir müssen Hitler informieren.
¿Cómo que no puede venir ahora mismo?
Oiga, que lo que están viniendo no son la tuna, ¿eh?
Quiero que mi despacho, ¡ya!
¡Espírala!
¡Espírala!
Se ha constatado, Dios.
Orden de evacuación.
Que los funcionarios vuelvan a su época y a sus casas.
Solo servicios básicos y seguridad.
Sí, señor.
¿Y qué hacemos con Juan?
Si no le importa, lléveselo a su casa.
Yo me quedo con usted.
No angusties.
Usted se va a su casa.
Pues creo que me voy a tener que quedar.
Ay,
gracias, adiós.
Adiós y a este artefacto prodigioso.
Hay que darse prisa.
Lola les ha contado la existencia del ministerio.
Pagará por ello, lo juro.
El móvil.
Hay que avisar al ministerio.
¿Aló?
Demasiado tarde.
Ya están allí.
Pues entonces hay que avisar a los paquis.
Paquis.
Bueno, como se llamen.
Erlich.
¿Ha dicho Gisela?
Fantástico.
Wunderbar.
Maravilloso.
Qué barbaridad.
Ni que le hubiera tocado la lotería.
Ah, ya.
¿Y ahora qué ha dicho?
Mira, como en español.
Danke, lieber Heinrich.
Gracias, querido Heinrich.
Danke, mein Führer.
Ja.
Hitler es glücklich.
Ich muss winken.
¿Y de lo que pedimos, qué?
Wir sagen zu allem, ja.
Sí, a todo.
Pronto llegarán dos batallones de Francia.
Viajarán al futuro.
Eso será la victoria definitiva.
Qué raro.
Son y 20.
Es que en España no somos tan puntuales como ustedes.
¿Pero estás seguro de lo que dices?
Sí.
Hablaba con Himmler, estoy seguro.
Ha dicho Danke, Herrlich.
Y ha colgado.
Y ha aceptado todo.
Si pudiéramos hablar con el ministerio, ellos sabrán cómo van las cosas por
Montserrat.
No, no podemos.
Estamos fuera de territorio español.
Nuestros móviles no funcionan aquí.
Tendríamos que volver a Irún y no tenemos tiempo.
Pero Amelia y los suyos están en nuestra misma época.
Podemos bajar y llamar desde la estación.
Tienes razón.
Voy a bajar.
No.
Podrían llamarte en cualquier momento y sería sospechoso que no estuvieras.
Yo me encargo.
¿Pero qué se creen que es esto?
¿La Ramblas?
Montserrat es un lugar de recogimiento espiritual.
Perdón.
Sí, Irene.
Pues no muy bien, la verdad.
Bueno, si te soy sincero, las cosas van como el culo.
Los nazis han tomado el ministerio.
¿Y los de seguridad?
Denles por muertos.
¡Se le echo!
Hay que reconocer que tienes de cojones, ¿eh?
Pones a dibujar ahora.
Si no dibujo, me cago aquí mismo.
Ah, no?
Entonces mejor siga dibujando.
Adecuadosos que se quedarán sin pintarse y muero ahora.
Los museos no serán lo mismo.
Te he dicho alguna vez que eres un ególatra.
¡He dicho que silencio!
No la toques.
Gracias, Juan.
Le debo una.
¿Dónde estará Espínola?
¿Qué vamos a hacer ahora?
Pasar del plan B.
Pero alguien ha calculado lo que puede cambiar la historia...
...si matamos a Hitler.
Ya.
Pero sabiendo lo que hizo, igual la mejoramos.
¿Estás seguro de lo que vamos a hacer?
Sí.
Si los alemanes están en el ministerio es que no están aquí.
Serán pocos.
Son buenos soldados.
Nosotros tampoco somos mancos.
Tranquilos.
¿Qué vamos a hacer?
Se pregunta cómo irá la cosa ahí fuera.
Pues creo que debería preocuparse más de lo que está pasando aquí dentro.
¡Quieto!
¡Que no se mueva nadie!
¡Soltad las armas!
¡Al suelo!
¡Tirad las armas!
¡Quieto!
¡Vamos!
No hay tiempo que perder.
¿No os atrevéis a hablar, Arpía?
El ministerio ha caído y ha sido por culpa vuestra.
Os estoy ayudando.
El ministerio tiene sus mecanismos, sus propias fuerzas.
Y yo he enviado a los nazis a una trampa de la que no podrán escapar.
Por favor.
Por favor.
Por favor.
¡Yo voy a la camarada!
No tengo nada.
¿Sie creen que serán ganados?
¿Y tú de qué te ríes, tontola, va?
¿De qué piensas en ganar a nuestro glorioso Orgésito?
Eso ya lo veremos.
Vamos.
¿Dónde?
Al ministerio.
Es la única manera de que sepamos qué está pasando.
Estos serán nuestros escudos.
Espero que los alemanes sean de verdad buenos soldados.
¿Y para qué?
¿Para que nos maten?
No.
Porque un buen ejército jamás deja morir a su general.
Quedaos con ella.
No.
Ya me quedo yo.
Cuantos más seáis allí, mejor.
¿Estás segura?
Sí.
Lo importante es el ministerio.
Vamos.
¡Oh!
Jesús.
Perdón.
Perdón, perdón.
Perdón, perdón.
Eh...
No lo has hecho.
Además, voy a decirte una cosa.
No te conviene matarme.
Amelia Folk.
¿Me conoces?
Sí.
¿Qué sabes de mí?
Todo.
Tu padre se llama Enric.
Tu madre, Karma.
Y tú eres hija única porque tu madre casi se muere cuando te dio a luz.
Por hoy es suficiente.
Tengo negocios que atender.
Después de lo que has hecho, ¿crees que te voy a dejar ir así?
No he hecho nada.
Me han traicionado.
Yo he salvado vidas.
Gente que habría terminado delante de un pelotón de fusilamiento si no los hubiera
sacado de aquí.
Y que ya no podrán huir.
Cuando los soldados de Napoleón quisieron matar al empecinado, también los ayudaste
por el bien de la humanidad.
Les ayudaba con la esperanza de que la guerra terminara antes.
Para que España cambiara.
Para bien.
Cuando me enteré de que iban a matar al empecinado, quise avisarle, pero ya fue
tarde.
El ministerio os tiene engañados, Amelia.
Preservan el pasado, pero es la historia.
Y a veces es una mierda de historia.
¿Te imaginas la cantidad de errores que podrían corregirse?
Claro que España ganó a Napoleón.
¿Y para qué?
Para que Fernando VII anulara una constitución que tantas vidas costó
mientras él estaba de vacaciones en Bayona.
Para que volviera y matara héroes como el empecinado.
Para que nuestros mejores hombres, Goya, Jovellanos, tuvieran que exiliarse.
No te muevas.
No me vas a disparar.
Cuéntame algo más de mí.
Te juro que lo haré.
Pero no ahora.
A buenas horas, Espínola.
Tranquilo, lo de fuera está solucionado.
Y esto lo arreglo en un pispás.
A ver, ¿algún habla español?
Sí, este.
Pues escucha con atención, porque es la última vez que te lo digo.
Tengo cien hombres más en los pasillos y todos tus compañeros están muertos,
así que rendíos y se os tratará con honor.
¿Me entiendes?
¿Y tú entender esto?
No, o sea, hasta el rabo todos toros.
¡Diego!
¡Despierta!
¡Diego!
¡Diego!
¡Diego!
¡Diego!
¡Diego!
Nosotros no rendimos nunca.
Solo obedecer órdenes Führer.
Eso se puede arreglar.
Dejáete apuntar a mi jefe o le remano el pescuezo.
Hay que avisar a Ernesto cuanto antes.
Bien.
Que alguien traduza.
Lo haré yo.
Perfecto.
Dígale que vuelvan a Montserrat.
Que de camino llame a su jefe para que le diga a Hitler que todo ha sido un sueño.
O lo que le dé la gana.
Pero que no quiero volver a verles ni en fotografía.
Si mi jefe no quiere...
Entonces solo le diré dos cosas.
Gembarth.
Un Anna.
Mane Eltern.
Exacto.
Sus padres.
Mandaré un comando para que los eliminen antes de que se conozcan.
Y el señor Himmler no nacerá.
Vayan con ellos inmediatamente.
Yo estoy Espínola.
Puede regresar a las Flandes.
Y es detento el teléfono.
Descuide.
Vos sois Espínola.
El que rindió Breda.
El mismo.
Un honor luchar junto a un grande de España.
Vos también sois grande.
Aunque no tengáis título.
No.
Sí.
Sí.
Sí.
Sí.
No.
No.
No.
No.
No.
No.
No
aceptan los acuerdos.
Dime lo que me quieras decir.
Si lo decís por Lola podéis estar tranquila.
No os voy a hacer ningún reproche.
No me puedo creer lo que estoy oyendo.
Seguro que Lola fue una buena agente del ministerio.
Hizo que los alemanes cayeran en la trampa.
Pues sí.
Hemos salvado el ministerio, la puerta y la puta historia.
Esto ya está.
Pues explotadla.
Nosotros llevaremos a los prisioneros hasta su coche.
No, no, no.
Espera.
Hay que inmortalizar este momento.
Tú al suelo.
Toma.
Anda, que no voy a presumir cuando tenga hijos de foto con Himmler.
Ver la cara de un alemán perdiendo.
Qué placer.
Pues que se acostumbren que cuando llegue Luis Aragonés se van a enterar.
Ese tal Luis Aragonés es otro grande de España como Espínola.
Eso es.
Venga, va, silencio y estaros quietos.
¡Patata!
Soy Amelia Folk.
Viajo por el tiempo y acabo de luchar contra el ejército de Hitler.
Una gran victoria.
Aunque no hay victoria sin víctimas.
Tengo los datos que me pidió.
Gracias.
Seguro que no le traerá problemas.
Me da lo mismo.
Ya le dije que le debía una.
Y los Vázquez siempre pagamos nuestras deudas.
Iván.
Hijo mío.
Padre.
Sí,
soy yo.
Juan.
Juan había descubierto el futuro.
Y no pudo soportarlo.
¿De verdad no quiere quedarse a trabajar con nosotros?
Agradezco su oferta, pero prefiero volver a mi tiempo.
Si tiene algo que decirme, dígamelo.
Le advierto que si vuelve, no le espera nada bueno.
Voy a morir, ¿verdad?
No importa.
Quiero ver a mi niño crecer.
Aunque sea un solo día más.
Eso vale más que lo que me pueda pasar.
Gracias por todo.
Suerte.
Yo, como Juan, también quise saber de mi futuro.
En la tienda me dijeron que mi casa estaba abandonada.
Y que no se sabía nada de mi familia.
Así que solo me quedaba una manera de saber algo.
Nunca debía hacerlo.
Sí.
Hay un tipo en la puerta con una citación judicial a mi nombre.
Como responsable máximo del ministerio.
Eso no es posible.
Este ministerio es secreto de Estado.
Vengo a defender los intereses de los descendientes directos de Rabino Abraham
Levy, autor del libro de las Puertas.
¿Erais vos?
Protegeréis a mi familia.
Cinco días.
Ni uno más.
Al día siguiente este ministerio dejará de ser un secreto.
¿Y qué vamos a hacer?
Deben viajar a 1491 para salvar a la Rabino de la Hoguera.
Pues entonces, ¿a qué esperamos?
No es tan fácil.
La puerta 148 está en un permanente bucle temporal.
O sea, como el día de la marmota, pero medieval.
En pie, entra a su excelencia el inquisidor general, don Tomás de
Torquemada.
Tengo que enviarle una misión a la que jamás quisiera tener que haberle enviado.
Perdón.
Fijaos.
No puede ser.
¿Usted quiere a mi hija Amelia?
Claro que la quiero.
Estoy aquí, cenando con ustedes.
¿Pero esto qué es?
Abraham Levy está bajo mi protección.
Creo que solo nos queda una posibilidad.
Y usted sabe a lo que me refiero.
¡Huy!
¡Guardia!
¡Obedece!
Ningún hombre se queda atrás.
¿Pero qué se cree?
Que no me gustaría que estuviera aquí en lugar de estar a punto de ser quemado en
la hoguera.
Destruye el diario.
Esta misma noche.
¡Guardia!
¡Guardia!
¡Guardia!
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