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El día que se paró el tiempo, desde entonces,
Laura ha tenido visiones y cosas raras.
La última vez que un cirujano me abrió,
no quedé muy satisfecho.
Se llamaba Santiago Figueroa.
-Ayúdala, cara guapa.
Le han hecho un tac,
le han encontrado una mancha en el cerebro.
-¿Es un tumor?
¿Qué quiere que hagamos? Curarla.
¿Eso qué es? El corazón.
Cuando vi que nos espiaban, le puse un localizador.
(GRITA)
No sabes cuánto te estoy echando de menos.
Dice que él también a ti, pitufa.
Te dije que no se podía intervenir en los asuntos de los humanos.
Iago, tienes que hacer algo.
Te dije que no establecieras relaciones más allá de la misión.
¿Iago?
¿Una caca? Me ha mandado la caca, Papu.
Te dije que nadie podía conocer
la verdadera identidad de Andrés Vargas.
Proporciónele una cura a Laura y regresaré a la Pasarela.
¿Tú sabes quién es Manuel Márquez?
La medicina.
¿Te das cuenta de lo que eso supone?
¿Estás dispuesto a renunciar a ella?
(MENDIETA GRITA)
Menudo día más completito, con terremoto y todo.
(LAURA) Andrés...
Eres tú...
Ay, perdona...
Perdona, me han encontrado algo en la cabeza
y estoy peor de lo que pensaba. Laura...
No, no, de verdad, déjalo, olvídalo.
Sabe quién soy.
¿De qué está hablando, señor Márquez?
De Laura, que lo sabe, Iago. ¿Qué es lo que sabe?
Te lo estoy diciendo, que sabe quién soy.
Quién soy en realidad. ¿Cómo?
No tengo ni puta idea, pero acaba de llamarme Andrés.
Y usted, ¿qué le ha dicho?
¿Qué le he dicho? Pues...
Le he dicho que no.
¿Le ha dicho que no?
Pero ¿por qué cojones le he dicho que no?
¡Me cago en mi puta vida!
¡Señor Márquez!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
(Motor estropeado)
Vamos.
No me jodas.
Me cago en la batería y en el padre que la fundó.
No pienso dejarle solo, señor Márquez, suba.
Cómo te gustan estos bichos.
No lo sabe usted bien. Tira, tira.
¿Qué haces aquí?
Soy yo, mi amor.
Estoy vivo.
¡Mamá!
¡Mamá, qué haces!
Mis hijas...
Nuestras hijas.
¿Qué les digo yo ahora?
Nada, a las niñas, no puedes decirles nada, cariño.
Ni a ellas ni a nadie.
Pero ¿por qué?
Bueno, ya tendremos tiempo de hablar de eso.
¡Mamá!
¿Qué coño hace?
Tengo que irme.
No nos quitan ojo.
Ahora que empiezo de cero,
que el tiempo es uno, que el tiempo es incierto.
Abrázame fuerte, amor, te lo ruego,
por si esta fuera la última vez.
Venga, a dormir, que es muy tarde.
A dormir y un huevo, mamá.
¿Qué ha sido eso? A mí me ha parecido un beso.
-Pero vosotras, ¿desde cuándo sois tan cotillas?
Desde que te vas a cenar con María y luego te pegas el lote con Márquez.
¿Alguien me lo explica?
Estoy muy cansada, me voy a dormir.
Tócate el toto, que nos ha dejado tiradas.
(LEE) "Andrés
y Laura."
Ha habido muchos besos en la historia de Vallecas,
pero el suyo con la señora Laura los supera a todos.
¿Sabes una cosa?
Que me gustaría casarme de nuevo con ella.
Y también me gustaría que tú fueras el padrino.
El traje ya lo tienes.
Sería un honor, señor Márquez.
¿Pasa algo?
Sé por qué su mujer le ha reconocido.
¿Por qué?
Por la misma razón por la que está enferma.
La mancha.
¿Y?
Y cuando usted la cure y la mancha desaparezca de su cerebro,
todo volverá al punto de partida.
O sea que se olvidará otra vez de mí.
Usted volverá a ser Manuel Márquez para ella.
¿Y no hay...? ¿No hay otra forma de hacerlo?
Las cosas deben volver a su ser.
Es lo más sensato.
No me hables como un delegado de la puta Pasarela, Iago.
Mírame a los ojos
y dime que renunciar al amor de mi vida
es lo más sensato.
Todos tenemos que renunciar a algo. Me importa una mierda los demás.
La Pasarela es como la banca, señor Márquez, siempre gana.
Lo siento muchísimo,
pero si no la cura pronto, Laura no sobrevivirá.
(MENDIETA GIME)
(Pitido)
Has hecho un buen trabajo.
Puedes irte.
(JADEA)
¡No, no! ¡No, por favor! ¡Por favor, no! ¡Por favor, no!
(Grito)
-¿Y los polis de esta mañana? -Ahora te cuento.
¿Estás lista?
-Si necesitas cualquier cosa, estamos aquí fuera.
-Gracias, Cristina. Pasa.
-¿Me puedo sentar? -Claro.
¿Quieres un café o algo? -No.
-Bueno, pues aquí tenemos tu nueva vida.
Necesitábamos un lugar alejado en el que nadie te conociese.
Vas a vivir en un pueblo pesquero que se llama Bermeo, Vizcaya.
-¿Has visto, criaturita? Nos llevan a vivir frente al mar.
-Hemos conseguido un apartamento y un trabajo.
En un supermercado.
Era lo que querías, ¿no?
-Y luego, ¿qué?
¿Cómo que "y luego qué"?
-Tú ponte que yo me voy a vivir a... a donde tú dices.
-Bermeo. -Eso, vale.
Ahora estoy yo en mi apartamento, tranquilita, con mi niña,
mi trabajito en el supermercado.
-Vuestro paradero es absolutamente confidencial, Inma, te lo aseguro.
Ahora lo más importante: tu nueva identidad.
A partir de hoy, te llamas María del Carmen Sánchez Trujillo.
Aquí tienes un resumen de tu biografía.
-¿Mari Carmen?
(ASIENTE)
¿Y no me puedo yo llamar Letizia, como la reina?
-No, no puedes,
porque ahora mismo todos los documentos ya tienen Mari Carmen.
-Ea, pues a joderse con Mari Carmen.
-A ver, Inma, es muy importante que, de momento,
no le cuentes nada de esto a nadie.
-Por eso tranquilo, no me queda nadie.
-Mañana, a primera hora, te llevamos al juzgado, a declarar.
Te he asignado dos agentes que ya conoces.
-¿El señor y la niña? -El señor y la niña.
Échale un ojo a todo eso, que ahora vengo.
Nos hemos quedado solas, chiquitina,
pero tú verás que vamos a estar bien.
Mari Carmen...
(GRABACIÓN) "Buenos días, cielo, mi ángel.
Ahora mismo, estás dormida y yo estoy grabándote esto.
Vale que no soy Machado ni Lorca,
pero voy a intentar decirte lo que siento, ¿de acuerdo?
Lo que siento al ver tus ojos es que podría vivir en ellos.
Lo que siento al verte sonreír es que me rompes en mil pedazos.
Lo que siento al... (LAURA) ¡Andrés!
-¡Ya voy, cariño!
Esa voz que escuchado es la tuya, tú me obligas a cortar. Bueno..."
¿Qué pasa? (CHISTA)
"Feliz cumpleaños, te amo.
Eres la mujer de mi vida".
¿Con quién habla?
Son las cintas de papá.
No sé, igual lo de la cabeza le está afectando.
(Timbre)
Bueno, el que faltaba ya.
Pero ¿cómo tienes el valor de presentarte aquí?
Yo también me alegro mucho de verte, Susana.
Hola, Bea.
¿Está vuestra madre en casa?
Sí, sí está.
Márquez, ¿tú te has enterado de que mi madre está enferma?
Pues claro, claro que me he enterado.
¿Y qué pasa, que te da igual?
¿Qué quieres, joderle la vida?
Vale, Susana, déjale pasar.
-Sí, Susana, que pase.
Como en esta casa nos contamos todo, ¿no?
Así, a lo mejor nos enteramos de algo de lo que pasa.
-Estáis muy pesaditas las dos.
¡Que se lo mete en el cuarto!
Con dos cojones.
Pero ¿mamá?
Vamos, yo lo flipo.
Pobrecitas.
Creen que me he vuelto loca.
Por eso he venido.
Porque te conozco y sé que has pasado la noche en vela
preguntándote si esto era un sueño o una alucinación.
¿Y qué es?
Esto es real, Laura.
Estoy aquí, contigo.
Pero esto no puede estar pasando.
No es posible.
Sí, sí que es posible.
"Yo sé que estás cabreada conmigo por no haber querido
ir contigo al concierto ese,
pero sé que con los años tú me vas a perdonar.
Espero que esta grabación ayude por lo menos un poquito.
Mira, da igual el tiempo que pase, da igual, mi amor,
porque lo único que yo quiero es verte envejecer junto a mí.
Te amo".
Ay, mi vida.
Pero ¿qué hablan? ¿Qué están hablando?
Igual no están hablando.
Susana, Susana, tranquila, era broma.
Ni puta gracia, Bea, ni puta gracia.
¿Y qué vas hacer?
¿Prohibirle que vuelva a ver a Márquez?
Pues sí. No.
Pues sí. Pues sí.
Le pongo una orden de alejamiento y a cascarla.
Susana, siéntate.
Siéntate y dame el café.
A lo mejor es cosa de familia,
porque te recuerdo que tú estabas igual hace dos días.
Que no sabías si estabas con David, con Iago o con los dos.
Pero yo no tengo un tumor en la cabeza.
(Puerta)
Cuidad de vuestra madre.
(Puerta)
No se la ha dado.
No.
Y eso que ha ido hasta allí solamente para eso.
No era el momento, estaban las niñas delante.
Señor Márquez, no me mienta.
Si no le ha dado la cura a su mujer,
no ha sido porque sus hijas estuvieran en casa.
Necesito despedirme en condiciones, Iago.
Es lo único que pido.
Va a ser muy duro perderla otra vez.
A tomar por culo la boda.
Lo entiendo.
Al menos usted tiene la oportunidad de despedirse.
Me voy a comisaría.
Le acompaño.
Así me da un poco el aire.
Tú hace mucho que no vienes por aquí, ¿no?
Sí, mucho, mucho.
Tenía ganas de hacer una visita, saludar a... ¿A quién?
A... A Cristina.
¡Cristina! Hola.
Ah, que sois uña y carne, ¿no? Bueno, tampoco...
¿Y no quieres saludar también a David?
No sé, igual te apetece. A David no.
Ya, me lo imaginaba.
Escucha, no es buen momento para hablar con Susana,
tiene un rebote impresionante.
No he venido a hablar con Susana, señor Márquez.
Lo que tú quieras, solo te digo que hoy está tibia.
Márquez. Perdón.
Sí.
Este chico ha venido a denunciar la desaparición de su descapotable.
Y... ¿Cómo era?
Un coche antiguo rojo del 66. Eh...
Muy bien.
¿Habéis mirado en el descampado de la iglesia?
Suelen dejarlos allí, no me preguntes por qué.
Susana...
Vale, gracias, Gema.
Susana, ya sé que todo esto es muy difícil y, no sé,
quizá está siendo todo muy precipitado,
pero quiero que sepas que yo quiero mucho a tu madre.
Lo sabes, ¿verdad?
Y no solo a tu madre, también a Bea y a ti.
Os quiero mucho a las dos.
Te vas a reír de tu puta madre.
Oye, oye, ¿qué está pasando aquí?
¿Le has pegado?
No, a mí no me ha pegado nadie. ¿Cómo que no te ha pegado?
Si estás sangrando.
Susana, ¿has sido tú?
¿Estás de coña o qué?
Pues te voy a tener que abrir un expediente por agresión.
No vas a abrir expediente porque te repito
que no ha pasado nada.
Márquez, no me toques los cojones, que estoy haciendo mi trabajo.
A ver, ¿alguien ha visto algo?
¿Lo ves? Nada, no ha pasado nada.
Me estáis tocando mucho los huevos, los dos.
-¡Sebas!
Es él.
Es Andrés.
Dios mío.
Pero, ¿cómo puede ser?
¿Cómo es posible?
Tú... ¿Tú desde cuándo lo sabes? ¿Cómo te has enterado?
¿Cómo...?
-Felines. -¿Te lo contó Felines?
¿Quién coño es Felines?
-Es una historia muy larga.
-¿Y a María?
¿A María se lo has contado?
-No, nadie lo sabe.
Solo nosotros dos, nadie más.
-Es que no entiendo cómo has hecho para...
Para no volverte loco.
-Pues he renunciado a hacerme todas esas preguntas.
-Pero...
-Lo importante es que Andrés está con nosotros,
lo demás me importa una mierda.
-Yo necesito un poco de tiempo,
necesito un poco de tiempo para asimilar todo esto y...
-Claro, claro, venga.
¿Vamos a dar un paseo? -Venga.
Gracias. ¿Me vas a decir qué te pasa?
¿O vas a seguir con morritos? Vas a flipar.
Acabo de ver la hostia que le has dado a Márquez, de flipar,
voy sobradita.
¿Sabes lo que vi yo?
Ayer vi a mi madre pegándose el lote
con Márquez en el portal de mi casa.
Flipo.
Flipas.
Pues no es lo peor porque esta mañana,
este señor se ha presentado en mi casa,
mi madre le ha cogido la manita y se lo ha metido en el cuarto.
Joder, qué raro.
Pero raro.
Está irreconocible, María, de verdad.
Y le preguntamos y no nos cuenta nada.
Pasa de nosotras como de la mierda.
No os ha contado nada.
Bueno, Susana, cálmate, que tu madre no está loca.
No, pero no está bien.
Y con lo que le han encontrado en la cabeza...
No sé, parece otra.
Deja que hable con ella, ¿vale?
María, que si le pasa algo a mi madre, yo...
No, no, a Laura no va a pasarle nada, ya lo verás.
(Puerta)
Susana, conmigo.
Gracias.
Bueno, qué,
¿estáis dispuestos a dejar de comportaros como dos gilipollas
y empezar a hacer vuestro trabajo?
Por mí, no hay ningún problema.
Cojonudo, pues venga.
Acabamos de emitir una orden de búsqueda
y captura contra Augusto Mendieta.
Ya era hora.
Sí, ya era hora.
Tenías razón, Márquez, resulta que era el jefe de Palacios
y el cerebro de todo esto,
mandó asesinar al exmilitar, a Lola, a los cuatro gitanos.
Es una acusación muy grave. Sí.
Pero tenemos un testigo dispuesto a declarar en su contra.
La viuda del Pollo. Exacto.
Hay que llevarla a los juzgados.
Pero máxima discreción.
Yo cada día me fío de menos gente en esta comisaría,
no sé si me seguís.
Te seguimos.
Pues salís ahora, pero una cosa,
sois los únicos que sabéis de todo esto, ¿ok?
Entendido.
Pues iros a preparar, ahora os traigo a la testigo.
Ah, y una cosa,
tened mucho cuidado ahí fuera.
Solo te ha faltado decir lo de que ahí fuera
no reparten chucherías.
(GRUÑE)
(LADRA)
Yo también te he echado de menos, Papuchi.
(Música)
"¡Susana!
Hola, encantada, yo me llamo Susana,
pero puedes llamarme Shakira.
Hace cuatro días que te conozco y aquí tu amigo el guapo no deja
de aparecerse por todas partes. ¿Qué pasa?
¿Qué no has probado el tequila?
Ese licor te va a cambiar a la vida.
Oye, te queda muy bien el albornoz, "playboy".
¿Le suena este chico?
¿Cómo te llamabas? Iago.
Soy el hombre perfecto para ti, soy atento, generoso, sincero.
Y muy bueno en las artes amatorias.
De otro planeta. Lo dijiste tú".
(Ladridos)
Ahora sí que la he perdido para siempre, Papu.
Hola, cariño, ¿tienes hambre?
-Señor.
-Habla.
-La Policía tiene una testigo que va a declarar en su contra.
-La embarazada.
-Van a trasladarla a los juzgados esta misma mañana.
-Ya sabes lo que tienes que hacer.
-Sí, señor.
A ver, te voy a ayudar, anda.
Perdón por el puñetazo, me he pasado tres pueblos.
No importa.
Sí, sí importa, Márquez.
Pero no me arrepiento, porque te estás portando muy mal.
Mi madre está enferma
y te estás aprovechando de eso para volver con ella.
¿Tú crees que yo sería capaz de hacer algo así?
Sí.
Sí, porque cuando quieres mucho a alguien,
eres capaz de hacer cualquier cosa.
A mi madre le costó cinco años superar la muerte de mi padre,
cinco años.
Hasta que llegaste tú.
Y entonces, volvió a ser feliz.
Muy feliz.
Hasta que la jodiste.
Lo sé. No, no lo sabes.
No sabes una mierda porque no estabas. La dejaste tirada.
Mi madre ahora lo que necesita es estar tranquila, con su familia.
Y curarse.
Así que, por favor, si la quieres, de verdad, déjala en paz.
Yo no puedo hacer eso.
De todo lo que yo digo,
¿qué es exactamente lo que tú no entiendes?
Mira, Susana... Mira Susana ¿qué?
No te reconozco,
Márquez, ¿por qué haces todo esto? ¿Qué pasa?
Tu madre se va a curar.
¿Y tú qué coño sabrás?
Confía en mí, te lo pido por favor.
Ni tu madre está tan enferma...
Ni yo soy quien tú crees que soy.
¿Cómo?
Tenéis que iros ya.
-Así que ustedes sois mis ángeles de la guarda.
Otra vez.
No tardes, Márquez.
Una cosilla, inspector. (GRITA)
Yo te mato, Pollo.
Sí.
Pero si ya estoy muerto.
Vamos a ver, esta movida tiene que salir de 10.
Eh, cuídamela.
Que sí, hombre, que sí, que no seas pesado.
-Mira, ahí estaba la tienda de Ramón el guarro,
¿te acuerdas?
-Bueno, pues ahora es una tienda de móviles.
-Bueno.
Nos comíamos el bocata justo antes de entrar a la discoteca.
-Atún y vodka con naranja.
-Sí. -Estaba riquísimo.
Y siempre quedábamos ahí.
-Andrés, Santos, tú y yo.
Tres futuros policías para mí solita.
-¿Laura?
-Sigue ahí.
-¿Axl, como el cantante de Guns N'Roses?
-Aquí no pone "Axl", Sebas. -No, ¿verdad?
-No.
Aquí pone "Andrés por Laura".
-Pues menudo macarra tu novio, estropeando el mobiliario urbano.
-Pero por amor.
Esto lo escribió la primera noche que pasamos juntos.
-El concierto de Loquillo.
-No, ese fue el primer beso.
Y aquí fue la primera cita.
Me había puesto guapísima,
con un vestidito rojo que me quedaba...
No veas cómo me quedaba.
-Con unas flores verdes.
-¿Te acuerdas?
-¿No me voy a acordar?
Con ese no fallabas.
-Sebas...
¿Pues te puedes creer que él apareció media hora tarde,
Con una pachorra.
Leyendo un libro, haciéndose el interesante.
-Pues ya te digo que el que estaba nervioso era él.
-Esa noche me dijo que estas letras estarían aquí para siempre.
Como nosotros.
-Y tenía razón.
Ni me mires.
Hay tensionsita en el ambiente, ¿no?
¿Y eso?
Mejor ni preguntes.
Pues aquí, este señor se está aprovechando
de que mi madre está enferma para seducirla.
Digo yo que hay que ser rastrero.
Por favor, qué feo.
Hay que ser cabrón. Pero feo.
Y encima dice que la quiere, ¿lo ves normal?
Eso dicen todos cuando te quieren pasar por la piedra.
Y luego, si te he visto, no me acuerdo.
Unos guarros.
Si yo te contara.
Esa es su versión. Esa es la verdad.
(LEE) "Para Susana".
¿Esto es tuyo?
No. Inma, hazme el favor.
(LEE) "Hola, Susana,
te escribo esto porque no soy capaz de decírtelo a la cara..."
Para, para.
¿De verdad te estás aprovechando de la madre de esa chiquilla?
Pero, por favor, pues claro que no.
Está aquí el Pollo, está aquí, ¿a que sí?
No, esta vez no está.
¿Y no me lo puede llamar?
Es que esto no funciona así,
aparece y desaparece cuando le viene en gana.
Eso es muy de mi Pollo.
(LEE) "Querida Susana,
te escribo esto porque no soy capaz de decírtelo a la cara".
¡Bueno!
"No quiero seguir mintiéndote.
Pero tampoco puedo contarte la verdad.
Así que, ya ves, parece que hemos llegado a un callejón sin salida".
Un callejón sin salida...
"Pronto tendré que irme otra vez.
Y, aunque te quiero más que a mi vida, tengo que dejarte.
Hay algo demasiado grande que nos impide estar juntos.
Solamente puedo decirte que tengo una misión que cumplir.
Eres la mujer de mi vida, eso lo sé.
Gracias por enseñarme lo que es el amor.
Antes solo lo sabía por las coplas.
Te quiero y te querré toda mi vida.
Recuerda que siempre nos quedarán las luces rojas".
Tú a mí no me dejas.
Que me ha dejado.
¿Qué?
Que me ha dejado, tu sobrino me ha dejado por carta,
que es peor que por WhatsApp. ¿Te ha dejado mi Iago?
Sí, tu Iago, tu Iago me ha dejado.
No sé qué pasa en vuestra familia, tenéis el gen cabrón.
Los hombres son todos unos mierdas.
Amén.
Menos mi Pollo, en paz descanse. Es verdad, tu Pollo, no.
A lo mejor el chico tiene una muy buena razón.
Una razón buenísima, se tiene que ir a una misión,
como los Vengadores.
Os podéis ir los dos a tomar por culo, vaya.
¡Agachaos!
¡Agáchate, agáchate!
Sálvela, inspector.
Solo usted puede hacerlo.
¿Qué cojones crees que estoy haciendo, bailando una sardana?
¿Qué coño dices?
Susana, dame tu pistola.
Quédate con ella, ¿me oyes?
¡No, no, Márquez, te van a masacrar!
Confía en mí, soy el puto amo.
Márquez, no.
¡Márquez, no!
Vale, voy a salir, le tengo que ayudar.
Quédate aquí.
(DEJAN DE DISPARAR)
(Pasos)
Pero ¿qué coño?
¿Estás bien?
¿Yo?
De puta madre.
Mucho músculo y poca puntería.
Venga, vámonos de aquí. ¿A dónde vamos?
A un sitio seguro, venga.
¿Estás bien?
Vale.
Vamos.
(Sirenas de policía)
Mierda.
Esto es un puto caos.
Cuatro muertos y dos agentes desaparecidos.
-Y la testigo también.
Esa gente no se anda con tonterías.
-Ya, pero si han dejado el coche ahí tirado...
Tiene que ser porque se han escondido en algún sitio.
-Van con una embarazada, no pueden estar muy lejos.
Hoy nos vamos a saltar la dieta, Papu, estoy un poco tristón.
(Puerta)
¡Llega pronto, señor Márquez! ¡Susana!
¿Se encuentra bien?
¿Qué ha pasado?
Qué no ha pasado, Iago.
Qué no ha pasado.
¿Necesitas algo?
(Ladridos)
Papuchi.
Espera.
¿Mejor así?
¿Tú qué crees que ha pasado?
Ha sido una trampa.
Eran los hombres de Mendieta,
no sé cómo, pero sabían nuestra ruta.
¿Quién es ese tío?
No tengo ni idea, pero cuando lo encuentre,
se va a cagar.
(Teléfono)
David.
No, no podemos fiarnos de nadie.
De David sí. No, de David tampoco.
Nada, joder.
Habla con los de Delitos Cibernéticos,
que accedan al móvil de Susana, que la localicen ya.
María. -Sí.
-Mucha discreción, ya me entiendes.
-¿De verdad crees que hay un topo en comisaría?
-Sí.
Es muy raro, pero siempre van un paso por delante.
Ahora mismo,
tú y Susana sois las únicas personas en las que confío en esta comisaría.
-Gracias, David.
(Música)
-Señor.
-Habla.
-La testigo ha escapado.
Iba con ese policía.
-El inspector Márquez.
-El mismo, señor.
-No se llama así, ese hombre no es quien dice ser.
-¿A qué se refiere?
-Acabad lo que habéis empezado.
Hola, soy yo.
Quiero que me localices al inspector Márquez inmediatamente.
Estás herida. No me toques.
Toma, bebe un poco de agua.
Este va a ser el de la carta. El mismo.
Iago, ven conmigo un momento.
Has dejado a Susana.
Qué quiere que le diga, señor Márquez.
Soy un truhan.
De no comprometerse, estilo Papuchi.
Papuchi, mis cojones.
Es una pena, hacíais una pareja muy bonita.
¿Yo con ese?
Pero si parece Forrest Gump.
Mira, ¿o no parece Forrest Gump?
Sé que lo has hecho por salvar a Laura.
Son órdenes de arriba.
Gracias, Iago.
De verdad, gracias.
¡Ah!
¿Qué? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa, Inma? ¿Qué? ¡Márquez!
¿Qué pasa? Creo que he roto aguas.
No me jodas.
No pasa nada.
Por aquí.
No te preocupes.
Tranquila.
Túmbate, que igual estás mejor. ¿Estás bien?
(GRITA)
No, no está bien.
Aguanta, aguanta, Inma.
Márquez, sal, que voy a ver.
Sal, sal.
¡Por favor, fuera, esa puerta!
La puerta, venga.
Venga.
Inma, relájate.
(INMA GRITA)
Bueno.
Hay que llevarla a un hospital.
No creo que dé tiempo porque ha dilatado muchísimo
y la cabeza está fuera ya prácticamente.
No me jodas, no me jodas. Sí.
Iago, ve a por agua caliente y toallas.
¡Venga, vamos!
Vale.
Igual así estás mejor, ¿vale?
Pero ¿ustedes sabéis lo que estáis haciendo?
Sí. No, sí, bueno.
Venga, lo estás haciendo muy bien, Inma.
Dame la manita.
¡Vamos, vamos!
Respira hondo.
Respira.
Respira.
Eso es.
Respira.
Usted tiene experiencia en esto, ¿verdad?
Eh, sí, bueno, la que tengo con mis hijas.
La primera, con Susana, cuando nació.
Vale. Va a estar muy bien.
Haga usted caso a mi tío y sople como si fuera una vela.
Así.
Bueno, pues venga, vamos allá.
Venga.
¿Vamos allá?
Vamos.
(GRITA)
Eso es.
(GRITA)
Tranquila, tranquila.
Adelante.
-¿Tienes algo?
-Un dolor de cabeza de cojones. Siéntate.
María, ¿cuándo tuvimos la primera filtración?
-La muerte del exmilitar.
-Sí, pero eso no fue una filtración
del todo porque ahí Palacios era a la vez policía y asesino.
-Y asesinado.
-Se murió el perro pero no la rabia.
Los hombres como Mendieta no apuestan todo a una sola carta.
Tú y yo tenemos que averiguar cuál se guarda en la manga.
-¿Sospechas de alguien?
Le salvó la vida a Susana.
-Lo sé, pero también sé que es el primero en llegar
a la escena del crimen siempre.
Con el friki de su sobrino.
-No, no puede ser.
Es amigo de Sebas, y Sebas tiene muy buen ojo para estas cosas.
-María, no me jodas.
Dime que Manuel Márquez no oculta algo y lo quitó de la lista.
(Puerta)
Adelante.
-Inspector, hemos localizado el móvil de Susana.
-¿Dónde?
-La dirección coincide con la del inspector Márquez.
-Gracias, Gema.
Vamos.
"Hola, mi amor, feliz cumpleaños.
Mira, cariño, tengo aquí a dos personitas
que quieren decirte algo, ¿de acuerdo?
A la de una, a la de dos y a la de tres...
¡Mamá, felicidades!
Soy Susana, ¿vale?
Felicidades, mami.
Feliz cumpleaños, mi ángel.
Te quiero".
Le echo muchísimo de menos.
-Ya lo sé, cariño.
¿Me vas a echar la charla?
-No, no me voy a poner en modo Susana.
-Gracias.
-Pero Márquez nunca va a ser como papá.
(Timbre)
Tu Romeo.
-¡Serás tonta!
Óscar...
Hola, Laura.
Qué sorpresa.
¿Puedo pasar?
Sí, claro, perdona.
Pasa, pasa.
Hola, Santos.
Hola, Bea.
¿Cómo estás?
Pasa.
Son tus preferidas.
Sí, margaritas.
No sabía que salieras hoy.
Me han adelantado el permiso y... Y quería darte una sorpresa.
Pues una sorpresa sí que ha sido.
¿Te apetece un café?
Descafeinado, gracias.
¿También has dejado el café?
Y el tabaco.
Puestos a quitarme un vicio, pues...
Me los quito todos, ¿no?
He echado mucho de menos esto. Óscar, no.
Y también te he echado mucho de menos.
Óscar, por favor. Vale, vale.
Laura, ¿qué te pasa?
Soy yo.
Tu marido.
Estoy haciendo todo esto para poder estar juntos.
Sí, eso ya lo sé.
Entonces, ¿qué te pasa?
(GRITA)
¡Venga, que ya está!
¡Último empujón!
¡Vamos, que ya está aquí la cabecita!
¡La velita, la velita!
¡Ya está, ya está, ya está!
Ya está.
Ya está.
Ya está, ya está.
Ya está aquí, ya está aquí.
Ay, mi amor, ya está aquí, criaturita.
(Llanto de bebé)
Márquez, el bebé...
Es que me recuerda tanto a mi primera hija.
Con mami, venga, aquí está.
Uy, qué pequeña es.
Señor Márquez.
¡Ah!
Iago, Iago.
Susana, sé que no es el mejor momento.
Pero esta herida habría que curarla.
¿Ahora te vas a preocupar por mí?
Siempre me voy a preocupar por ti.
Ven conmigo.
Que no coja frío el bebé.
Está aquí su padre, os dejo.
Mi niña, por Dios.
Si tanto te preocupo, ¿qué significa esto?
Que no podemos estar juntos.
Anda, ¿no me digas?
Pensaba que era una carta de amor.
Cómo no me he dado cuenta, con las cosas que dices,
por ejemplo, "parece que estamos en un callejón sin salida".
O esta, que me encanta, "siempre nos quedarán las luces rojas".
Pero mi parte preferida es lo de la misión.
¿Qué misión, Iago? ¿Qué misión? ¿Quién eres, el capitán América?
¿Iron Man?
¿La Patrulla Canina?
Lo siento mucho, Susana.
Sientes pollas.
Que me has dejado por carta, que eres raro hasta para eso, Iago.
Si te miro a los ojos, no lo puedo hacer.
No, no me vengas de buenazo.
Que a ti lo que te faltan son cojones,
para contarme la verdad y para hacer que esto funcione
y cojones para dejarme tirada.
(Pasos)
(Timbre)
(Radio)
(Puerta)
(SUSURRANDO) Iago.
Quédate con Inma.
(Puerta)
(Puerta)
(Puerta)
(Puerta)
(MARÍA) ¿Estás ahí?
¡Somos de los buenos!
Es María.
¿Estás bien? Sí, estoy bien.
Estamos muy bien los dos, gracias por preguntar, María.
¿Venís solos?
Los agentes están abajo asegurando la zona.
¿Qué hacéis aquí? ¿Aquí?
Pues nada, de copas, no te jode.
¿Y la embarazada?
Es que no sé por dónde empezar.
Pues por el principio.
No hay prisa.
Tengo un par de horas todavía antes de volver al centro.
Al centro al que ingresé para poder estar contigo.
Bueno, vale ya, Óscar.
¿Y tu anillo?
Esto va a ser difícil.
¿Quién es?
Ya lo sabes
Joder, Laura.
Es que no me lo puedo creer.
No, por favor,
mírame a la cara y dime que no has vuelto con Manuel Márquez.
Es que no, no es...
No es, sí es, pero no es... ¿Es o no es? No lo pillo.
Es muy difícil de explicar, no lo vas a entender.
Claro que lo entiendo.
Lo entiendo de puta madre.
Vamos, que no hace ni dos días que he salido por esa puerta
y te has metido con él en la cama.
No me hables así. ¿Cómo quieres que te hable?
Te has reído en mi cara, me has faltado al respeto, joder.
Mira, mira,
yo todavía lo llevo puesto porque todavía somos marido y mujer.
Es que no me puedo creer que hayas vuelto con él
después de la que te hizo.
Mira, pensaba que podíamos comportarnos como...
¡¿Cómo quieres que me comporte?! ¡Eh, dímelo!
¿Cómo se comporta alguien a quien le han puesto los cuernos? ¡Dime!
Basta. Vete, fuera de mi casa. No, de eso nada.
Que te ha dicho que te vayas, Santos.
(Puerta)
Mamá, ¿estás bien?
-Sí, cariño.
Sí, no pasa nada.
¡Mamá, mamá, mamá!
¡Mamá, por favor, mamá!
¿Estás bien? -Como si me pasara un tren encima.
-No me extraña, hija. Ya ha pasado lo peor.
Pero qué niña tan bonita.
Hay que llamar a una ambulancia y llevarlas al hospital.
Chicos, vamos a bajar, llamad a una ambulancia.
Susana, ¿vamos?
Sí, voy con vosotros.
Señor Márquez,
¿puede venir un momento?
¿Seguro que estás bien? Sí, sí no es nada.
¡Márquez, bajamos! Ahora voy.
Joder, Pollo, ¿tú otra vez? ¿No te cansas de dar sustos?
Muchas gracias por salvar a mi familia, inspector.
Es usted un buen poli.
Y una comadrona cojonuda.
Y tú seguro que vas a ser un padre cojonudo también.
En modo fantasma.
Muchas gracias a ti también, cara guapa.
-Quieto.
-Yo, que tú, no lo haría.
(Llanto de bebé)
¡Vamos, andando!
-Venga, vamos, vamos. -Vale, vale.
¡No me toques, coño!
Venga, hostias, no tengo todo el día.
Al suelo, de rodillas.
Todos.
Coged las armas.
Pollo, tienes que irte.
No, yo me quedo aquí con mi familia, inspector.
Claro que sí, con un par.
(Llanto de bebé)
Sí, tú tócame, que ya verás qué risa luego.
Es una pena, pero no hemos venido a por ti.
-No vais a llegar muy lejos, hijos de puta.
-Ya lo veremos.
A ver, por favor, esta mujer se está desangrando,
tenemos que llevarla al hospital.
No hemos venido a por ella.
¡No, no! -¡Suéltalo!
La madre que me parió.
Tranquilo, Pollo.
¡Se lo han llevado! ¡Se lo han llevado!
¿Estás bien? A ver...
¡Se lo han llevado!
Central, central, ¿me recibe?
¿Qué...? Los hombres de Mendieta.
Central.
¡Se lo han llevado! ¡Se lo han llevado!
¡Urgencias!
¡Sí!
Sí, por favor, necesito una ambulancia.
Mi madre... Mi madre está desmayada, por favor.
Calle Navas, 25.
Por favor, necesito una ambulancia.
Mi madre no reacciona, por favor.
(DIRECTORA DE LA PASARELA) La humanidad entera está en peligro.
La eterna lucha del bien contra el mal
ha llegado a su momento crucial.
No te mueras, mamá.
Mamá, por favor.
Laura...
Y solo vosotros podéis detener lo que parece inevitable.
Los tres gilipollas.
Hay un túnel debajo del edificio Victoria.
Está aquí.
Han estado a punto de matar a Susana y a Márquez.
¡Han secuestrado a una niña recién nacida, joder!
Estoy harto y cansado, muy cansado,
de dar un paso adelante y dos atrás.
Cada vez que parece que voy a recuperar a mi familia,
pasa algo.
Y acabo por perderlas de nuevo.
Después de esta misión,
quiero morir.
El grupo Alfa se dirigirá a la entrada del túnel
del edificio Victoria.
Y el resto al punto indicado en el mapa.
¡Iago, no!
Te estaba esperando, Santiago.
Tú vas a ser el primero en contemplar las puertas del infierno.
¡Fuera, Iago, fuera!
¡Andrés!
(Disparo)
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