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Original subtitles

BREATHLESS

Soy yo, querida.

Estoy en grandes aprietos.

Tengo más problemas de los que puedo solucionar sola.

Necesito que vengas.

Por todos los cielos, no es nada que quiera hablar por teléfono.

¿Quieres venir y ya?

Hoy es un bonito día, amigos.

Es 1981:

Pasaron 145 años exactamente

desde que nuestro gran estado de Texas declarara su independencia

y les traigo canciones sobre Texas.

Esto es la 97.9 Country,

atacándolos como una serpiente de cascabel.

Lorna.

Vine ni bien colgué el teléfono.

Por todos los cielos,

¿qué le ocurrió a Dale?

Dale está bien.

Sólo le di en la cabeza con la sartén de hierro de mamá.

No es nada que una bolsa de hielo no pueda solucionar.

Por Dios, Lorna.

¿Por qué?

Sólo trataba de tener una conversación cortés

entre dos personas casadas,

pero ya conoces a Dale.

No se puede tener un debate civil con él sin que las cosas se pongan feas.

Pues a Dale nunca le interesó la conversación cortés, eso es seguro.

Olvídate de Dale.

Tengo asuntos más urgentes de que ocuparme que su cabeza golpeada.

¿Qué ocurre?

Es una historia de locos, Chiquita,

de verdad. No vas a creerla.

No, ya me conoces, Lorna. Yo las creo...

probablemente por eso me meto en tantos problemas.

¿Te enteraste de esto? SIGUE SIN HABER SOSPECHOSOS

¿El robo bancario en el condado Rojo?

Pasó hace dos días y está en todos los noticieros.

La Policía sigue buscando al responsable.

No puedes encender la tele sin oír algo al respecto.

Un hombre con una media sobre la cabeza

entró a Ahorro y Préstamos Waldorf,

arrojó un bolso al mostrador,

le apuntó con un revólver al cajero y le dijo:

"Buenos días. Es hora de que brilles.

Llena el bolso, tírate al piso y todo saldrá bien".

Dicen que desapareció mucho dinero.

$100.000, en efectivo.

No creí que hubiera tanto dinero en todo el estado de Texas,

y mucho menos en un banco del condado Rojo.

- Adelante, fuma uno mío. - No, esas cosas te matarán.

Esos cigarrillos livianos que fumas

también te matarán pero más lentamente.

No me acoses por tratar de conseguir tiempo extra en esta tierra

por si ocurriera algo que valga la pena.

Ahora cuéntame sobre este gran robo.

Yo sé quién lo hizo.

¿Qué cosa?

Sé quién lo hizo, Chiquita.

Parece que a Dale se le olvidó comunicarme

ciertas actividades desagradables de los últimos días.

¿Dices que Dale robó ese banco?

Eso mismo digo.

Lorna, que un hombre haya robado tiendas un par de veces

en sus días salvajes y rebeldes no lo vuelve ladrón de bancos.

- Cinco. - ¿Cinco?

Robó cinco tiendas.

Ya era hora de que se graduara a algo más importante.

¿Cómo estás tan segura de que fue él?

¿Sabes por qué lo llaman "Condado Rojo"?

¿Por qué?

Debido al mineral de hierro en el suelo,

que hace que toda la tierra sea roja allí.

Lorna, él pudo haber pisado esa tierra en cualquier lado.

Las suelas de esas botas están más rojas que la cara de un indio al sol.

Eso es suelo del condado Rojo, con seguridad.

Y Dale no tiene nada que hacer en el condado Rojo,

sin mencionar que yo sólo tengo un par de pantimedias

que no puedo encontrar.

Usó las de su propia esposa.

¿Puedes creer qué cara tiene?

Probablemente pensaba que nunca me enteraría.

Dios, si la idiotez fuera tierra,

Dale cubriría como un acre.

Entonces llamé al Sr. Gale, en Gale e Hijos...

ya sabes, donde él trabaja vendiendo alacenas modulares.

¿Sabes qué me dijo?

"Espero que te guste Gardendale, Lorna".

¿Gardendale?

Queda cerca del condado Lamar.

Parece que Dale pidió una transferencia dos días atrás.

¿Qué cosa?

¿No es divertidísimo?

Pensó en irse de la ciudad sin despertar sospechas.

No se necesita mucho para cruzar a México desde allí.

- Hijo de perra. - Lo mismo opino yo.

$100.000, Chiquita.

Es muchísimo dinero.

Y él no iba a compartir ni un centavo.

¿Qué vas a hacer?

Pensé que prefería repartir ese dinero con una buena amiga

a dejar que un marido ladrón se lo llevara.

Estoy de acuerdo.

- Sólo una cosa. - ¿Cuál?

¿Dónde está el dinero?

Es lo que voy a averiguar.

- ¿Qué diablos? - Bienvenido, cielo.

¿Qué ocurre?

Lo siento, Dale, pero tenemos asuntos urgentes de qué hablar

y necesito el beneficio de las ataduras.

Ya sabes cómo te pones.

Suéltame ya mismo

o te bajaré todos los dientes de a uno a la vez, Lorna.

No hace falta que te pongas difícil, Dale.

Necesito que hables y que estés calmado.

Te voy a dar calmado.

¿Qué te dije?

No confesará fácilmente.

¿Qué diablos hace aquí?

Necesitaba una amiga.

Cuando descubres que el hombre que amas no es más que una serpiente,

a veces una amiga es todo lo que tienes.

Amén, Lorna.

¿De qué están hablando?

Hablamos del gran robo en el condado Rojo.

¿Creíste que no me enteraría?

Yo...

- Pregúntale por el dinero. - ¿Dónde está el dinero, Dale?

¿Qué dinero?

Los $100.000 en efectivo que confiscaste de Ahorro y Préstamos Waldorf.

No sé nada de ningún Ahorro y Préstamos Waldorf.

Tampoco sabías nada de la serie de robos a tiendas

- tres años atrás. - Así es.

Y sí sabías.

Hasta robaste la tienda de forraje de Ophenius Dunn, Dale.

Él era el segundo esposo de mamá.

¿Creíste que no te identificaría?

Pues no esperaba que lo hiciera ya que usa anteojos trifocales.

Serví mis tres años. Pagué mi deuda con la sociedad.

Maldito seas, Dale.

Me lo juraste. Me miraste a los ojos

y me diste tu palabra de que habías acabado con la delincuencia.

Y es verdad.

Ya no me meto en problemas.

Quizá no sea bonito, pero soy honrado.

¿Ah, sí?

Te lo juro.

Sólo la alegría de las alacenas modulares me mantiene ocupado.

Entonces me dirás de buen grado

qué hay en las suelas de tus botas.

¿Qué?

¿Sabes por qué lo llaman "Condado Rojo", Dale?

Debido al mineral de hierro en el suelo.

¿Mineral de hierro en el suelo?

Qué imaginación febril tienes, Lorna.

¿Me imaginé esto?

¿De dónde rayos sacaste ese cachorrillo?

De donde saco todo do que tratas de ocultarme:

De debajo del piso del baño.

Jamás lo había visto en mi vida.

Estás mintiendo.

¿De dónde sacas eso?

De que no me dices más que mentiras.

Mentías antes de aprender a hablar.

Sólo la pura verdad ha cruzado estos labios.

Entonces me dices que no sabes nada de ningún robo.

No sé nada de ningún robo.

¿Y nunca habías visto esta arma?

Correcto.

Ay, por favor. ¿Dónde están mis sedantes?

¿Qué estás mirando?

Tienes las piernas de tu mamá.

Mamá tiene piernas muy bonitas.

Son largas y blancas como chocolatines Milkibar.

Siempre quise acostarme con tu mamá.

- Maldita sea, Dale. - Soy un hombre honesto.

Lo juro por Dios,

si tienes el más mínimo aprecio por tu vida,

sugiero que me digas dónde está ese dinero,

pues no me hago responsable de mis acciones.

- Aguarda un momento. - ¿Qué?

- No puedes matarlo. - ¿Por qué diablos no?

Hablamos de mucho dinero, Chiquita.

Correcto.

Y Dale aquí presente

es sumamente pertinaz.

Vamos.

Necesitará mucho convencimiento para extraerle esa información.

Lorna, supongo que es tu marido.

Mátalo nomás. No es asunto mío.

Espera.

No hace falta ponerse beligerantes.

¿Listo para hablar como gente civilizada?

Ya me conoces... Soy muy civilizado.

Cariño, me asustaste.

- Tú robaste ese dinero. - Yo no lo robé.

- Maldición. - Yo robé ese dinero.

Maldita sea, Dale, ¿por qué diablos lo hiciste?

Está en mi sangre.

Parece que no puedo permanecer alejado de instituciones

que contienen cantidades importantes de papel moneda.

Por Dios.

Pero iba a decírtelo todo en el momento apropiado.

¿Y cuándo iba a ser? ¿Cuándo te hubieras ido?

Jamás me tuviste la más mínima confianza, Lorna.

A eso me refiero. Ese es uno de mis problemas.

Pensé que una mujer no tenía que llenar su linda cabecita

con problemas financieros.

Y yo... me ocupaba de ellos.

De todos modos, es asunto de hombres.

Tú deja que el viejo Dale se ocupe de los detalles,

y todo saldrá muy bien.

Nada jamás sale muy bien cuando tú estás involucrado, Dale.

Admito que el destino ha jugado en mi contra en el pasado,

pero siento que los vientos de la buena fortuna

finalmente soplan a mi favor.

Al diablo con tus vientos, Dale.

Sólo me importa ese dinero.

¿Dónde está?

En un lugar seguro.

Sólo desátame y te llevaré directo a él. Te contaré todo.

Eso es imposible.

Esta vez tendremos que cooperar, Lorna.

Esto es un intercambio.

Él no va a hablar.

No, no creo que lo haga.

Tendrás que dispararle de nuevo.

- Creo que lo haré. - Aguarda un momento.

Si algo aprendí estando casada contigo durante 17 años,

es que te conozco como la palma de mi mano.

Un momento.

Me di cuenta de que tú robaste ese dinero...

y puedo determinar dónde lo escondiste con o sin tu ayuda.

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

No puedo creerlo.

¿Qué?

Está en esta casa, ¿verdad?

- No. - ¿El dinero está aquí?

No es cierto.

Por Dios.

Déjaselo a Dale.

¿Quién sería suficientemente estúpido para dejar el dinero robado

en su propio domicilio?

No está aquí, lo juro por Dios y todos los ángeles.

¿Qué te dije, Chiquita?

Me casé con un mentiroso, traidor...

Diablos.

Lorna.

¿Sí?

¿Acabas de matar a Dale?

Creo que sí.

Dios mío, Lorna.

Dios mío.

Yo... yo... no sé qué pasó.

Sólo sostenía el arma como...

Por Dios, suéltala, ¿quieres?

No fue mi intención.

Todo este asunto me pone tan nerviosa.

- El arma se disparó. - Por Dios.

Dale está muerto.

Pues ya lo veo, Chiquita.

Dios mío, Lorna, mataste a Dale.

De acuerdo.

Y ahora, algo realmente especial.

Muy bien, entonces.

De acuerdo. Lo hecho, hecho está.

Todo saldrá perfectamente bien.

Debemos mantener la calma.

Qué bonito.

Así está mejor.

No es momento de perder el control.

Tenemos un cadáver.

¿Qué se supone que hagamos?

Pues no lo sé, Chiquita.

Nunca había lidiado con un cadáver.

Yo pensé que sí, porque tú lo mataste.

Pues fue un accidente.

Tenemos una terrible situación entre manos, Lorna.

Por Dios.

Yo... yo...

no soporto que me mire así.

- ¿Harías algo? - ¿Yo?

Creo que tengo algo.

Esto servirá.

Toma.

No. ¿Qué quieres que haga con eso?

Ponla sobre su cabeza, ¿quieres?

Hazlo tú. Tú... espera un minuto.

No puedo soportar que me mire así.

- ¿Por qué no lo haces tú, entonces? - Porque lo maté.

Tú tienes que poner la bolsa sobre su cabeza.

Por Dios, ¿quieres ayudarme?

¿Tengo que hacerlo todo yo?

PÓNGALE UNA SONRISA A LAS ALACENAS MODULARES

Pues así está mejor.

¿Mejor?

Esa bolsa no oculta el hecho

de que hay un muerto debajo de ella.

Yo nunca terminé la secundaria.

Sólo dame un momento para pensar.

¿Qué diablos crees que estás haciendo?

Llamaré a la Policía.

¿Te has vuelto loca?

Fue un accidente. El arma sólo se disparó.

Chiquita, estamos en Texas.

No hay accidentes.

Están los vivos y los muertos.

Tú no quisiste matarlo.

¿Quién va a creerlo?

Tenemos un cadáver atado a una silla y $100.000 perdidos.

Nos veremos muy bien en la corte explicando esa historia.

¿Nos? ¿Qué quieres decir con "nos"?

Yo no maté a nadie.

¿Crees que les importará aclararlo?

Tú estabas aquí cuando ocurrió, y sólo necesitan saber eso

para encerrarnos a las dos durante mucho tiempo.

¿Crees que fue algún tipo de defensa propia?

Pues yo no soy policía ni nada,

pero tenemos a un hombre atado a una silla.

Él no parece una amenaza inmediata, ¿verdad?

Dios santo, Chiquita.

No sé nada de defensa propia.

Que nosotras sepamos, podría ser homicidio en primer grado.

Mira, ese dinero está aquí, en alguna parte.

Nos espera una vida nueva.

Puedo prometerte que no la pasaré en una maldita celda.

Sabes...

recuerdo algo que oí cuando niña.

¿Qué cosa?

Mi papá trabajaba en los yacimientos petrolíferos de Houston

antes de que nos mudáramos aquí.

Esto fue hace mucho tiempo.

Él había comenzado a trabajar como capataz

cuando uno de los pozos en que trabajaba explotó.

Tres hombres fueron enterrados vivos.

Trataron como locos de rescatarlos.

Papá dijo que podía oírlos pidiendo ayuda el primer día.

Pero para el segundo día...

no oyeron nada de nada.

Pensaron en desenterrarlos

y darles un entierro apropiado, ¿verdad?

Pero cuando llegaron a ellos,

no quedaba mucho para hacer hacer nada apropiado.

¿Qué pasó?

Insectos.

¿Insectos?

Los insectos de Texas llegaron a ellos.

No digas.

Ah, sí.

Esos insectos de Texas pueden atravesar una lata

si contiene algo sabroso.

Tienen mandíbulas como cortadoras de césped.

No dejaron nada.

Nunca creí que los insectos pudieran hacer eso.

Así son las maravillas de la naturaleza, Chiquita.

Entonces estás pensando...

Estoy pensando,

¿qué tal si enterrara a Dale allá afuera como esos trabajadores?

- Continúa. - Lo más probable es

que nadie lo halle jamás de forma reconocible.

Hay mucho desierto allá afuera.

Lleno de todo tipo de criaturas carnívoras.

Claro. La tierra a la tierra, polvo al polvo y todo eso.

No es una mala idea para nada.

Pero tendrá que esperar.

¿Por qué?

Porque debemos hallar ese dinero.

Y creo que no tenemos mucho tiempo.

Ten cuidado.

Dale les temía a las ratas.

Hay ratoneras por toda la casa.

- Espero que la estén... - No hay más que ratoneras allí.

Sigue buscando.

Y ahora una gran canción para mejorar aún más su día.

¿Cómo estás tan segura de que el dinero está aquí?

Porque conozco a Dale. El dinero está aquí. Estoy segura.

$100.000.

Ni puedo imaginarme cómo podrían verse.

Sí, es más dinero del que han visto en este pueblo.

¿Alguna vez has pensado qué harías con semejante cantidad de dinero?

Escapar de este lugar, por empezar.

¿Has pensado en ir a algún lugar especial?

Nunca lo pensé realmente.

Supongo que creí que nunca saldría de aquí.

Yo sólo pienso en salir de este pueblo.

Sabes, dicen que Odessa puede ser muy bonita

si sabes recorrerla.

Parece que tenemos compañía.

Santo cielo, Chiquita. Son las autoridades.

¿Cómo llegaron tan rápido?

¿Quién más que Dale robaría un banco

y se ocultaría en su propia casa con todas las pruebas?

Te dije que era sólo cuestión de tiempo

antes de que sospecharan que me había casado con un verdadero tonto.

¿Qué vamos a hacer?

Diablos. Vamos. Tú empuja y yo tiro.

Vamos.

Cielos.

Empuja.

Lo tienes. Cielos.

Eso es. De acuerdo.

No sabía que se descomponían tan rápido.

De acuerdo.

- Limpia eso un poco. - De acuerdo.

Cielos. Deprisa.

¿Cómo me veo?

- Sangre. - Por Dios.

Diablos.

Buen día, Sheriff Cooley.

Buen día, Lorna.

¿Qué puedo hacer por Ud.?

Parece que tienen una fiestita.

Nada de fiestas, Sheriff.

Sólo vino una buena amiga mía a visitarme.

¿Te molesta si pregunto cuál es la ocasión especial?

Dos amigas no necesitan una ocasión especial

para compartir una charla y limonada casera.

La última vez que me fijé, la amistad no es algo ilegal.

¿Puedo ayudarlo en algo, Sheriff?

Sí, ¿está Dale?

No. Dale salió.

¿Ah, sí?

Estoy bastante seguro de que esa es su camioneta.

Pues hoy no se la llevó.

De hecho, Dale decidió ir a caminar para despejarse.

Hace calor para caminar, ¿no?

Ya conoce a Dale, Sheriff.

Le gusta hacer lo que le da la gana.

¿Para qué necesita ver a mi querido esposo?

¿Por casualidad has sabido de ese asalto en el condado Rojo?

¿El gran robo?

El mismo.

Está en todos los noticieros.

Lo primero que se me ocurrió cuando me enteré

fue visitar a Dale...

ya sabes, con su flagrante predisposición a los robos.

Los tiros no van por ahí, Sheriff.

Dale hace mucho que cambió sus hábitos delictivos

por el gratificante mundo de las ventas de alacenas modulares.

Sí, eso me dicen.

¿Cómo va todo en Gale e Hijos?

Pues los negocios han estado un poco lentos,

a decir verdad,

últimamente no hay mucha demanda para las alacenas modulares.

Respecto a esa limonada...

me vendría bien un vaso.

No es buen momento, Sheriff.

Es un día de chicas.

No quiero arruinarlo hablando

de las transgresiones delincuentes pasadas de Dale.

Esto no tomará mucho. Sólo tomaré un vaso de limonada,

y echaré un vistazo.

Sheriff Cooley,

si algo aprendí de los problemas pasados de Dale con la ley,

es que necesita circunstancias exigentes

para entrar a mi casa sin una orden de registro.

A mi parecer, no hay ninguna.

Entonces supongo que voy a necesitar

conseguir una orden de registro.

Dicen que al juez Wallace le gusta ir a cazar en esta época del año.

¿Conoces al juez Wallace?

Pasé más tiempo con ese hombre que con mi propio esposo

durante todas esas presentaciones en la corte unos años atrás.

Es un hombre increíble

con gran amor por el aire libre.

El tercer esposo de mi mamá a veces caza con él en el condado Lamar.

¿Realmente tiene el corazón

de interrumpir la cacería de un juez

sólo para conseguir una orden de registro?

El juez Wallace tendrá que conformarse.

Bueno, entonces,

supongo que regresará cuando consiga su orden.

Sólo me quedaré a esperar a tener esa orden de registro en mis manos.

¿Qué diablos está haciendo?

COMITÉ DE RETIRO DEL CONDADO CLARK

SOLICITUD DE RETIRO

Pronto ya habrás terminado con todo esto, viejo.

Así será.

Tenemos que mantener la calma.

No hay mucho tiempo.

¿Cuánto tiempo crees que le lleve conseguir esa orden?

Pues no lo sé. Un día, unas horas.

Lo que sé es que Dale no puede estar aquí cuando él regrese.

Pues enterrémoslo en alguna parte y dejemos que los insectos se ocupen.

- Santo cielo, Chiquita. - ¿Qué?

Pues las circunstancias han cambiado.

Ese era un buen plan, pero ya no lo es.

Tenemos un sheriff allá afuera

que nos vigila en este mismo momento.

¿Qué se supone que hagamos, mover un cadáver debajo de sus narices?

Tienes razón.

Tienes razón. La situación se ha complicado.

Escapemos y ya.

Subámonos al auto y escapemos a toda velocidad

antes de que alguien se dé cuenta de algo.

¿Has perdido la razón?

¿Cuánto tiempo crees que pase antes de que nos alcancen?

Es excelente si quieres una de esas persecuciones a alta velocidad,

pero yo no estoy a favor de tratar de superar

a un ejército de patrullas en tu viejo Pacer.

La maldita cosa necesita una transmisión nueva.

Quería llevarlo al mecánico y...

Por todos los cielos, Chiquita.

No es momento de hablar de mantenimiento de autos.

Sólo trataba de ayudar.

No hay necesidad de ser hostil.

Sólo debemos hallar una solución sensata.

¿Qué sugieres?

¿Y si pudiéramos...

hacer desaparecer a Dale

sin salir de la casa?

Cuando Cooley regrese con su orden de registro,

registrará y no hallará nada.

Ni a Dale ni al dinero...

¿y qué va a pensar?

Continúa.

Él creerá que Dale se ha ido...

que se llevó el dinero consigo, dejando atrás a la pobre Lorna.

Es una conclusión muy sensata, conociendo a Dale.

Cooley andaría persiguiendo a un hombre que no existe.

Le tomará mucho tiempo darse cuenta,

si es que lo hace.

Mientras tanto...

Mientras tanto, hallamos el dinero

y ni bien miren para otro lado...

Escapamos a conseguirnos una vida nueva.

Eres rápida.

Me gusta adónde vas con esto.

- Pero... - ¿Pero?

Maldición, Lorna, ¿cómo hacemos desaparecer a Dale?

Ese es nuestro problema.

Creo que acaba de ocurrírseme un modo.

- ¿Cómo? - No te gustará.

Dímelo.

No te gustará ni un poquito.

Lorna, si tienes una salida de este lío,

te agradecería que lo compartieras conmigo.

Bueno, ¿sabes cómo creo ser un ama de casa bastante eficiente

cuando surge la necesidad?

El Día de Gracias pasado,

la familia de Dale planeaba ir al condado Farwell

a ese buffet especial de $6,99 en el motel Rosa de Texas.

Llegaron a Odessa cuando empezó una tormenta de arena.

La patrulla caminera cerró todos los caminos.

Dijeron que las vacas eran levantadas de los campos

y que volaban por el aire como pequeños mirlos.

Era una tormenta increíble.

Entonces, a último momento,

decidieron pasar el Día de Gracias con nosotros.

Algunos no tienen modales.

Por favor, así son los parientes de Dale.

Y ya sabes cómo se pone su madre.

Esa mujer sólo sabe criticarme.

Entonces...

sólo tuve unas horas para limpiar toda la casa

y ponerla en orden.

Es decir, no era un bonito motel Rosa de Texas ni nada,

pero maldita sea, tenía la casa limpia

y un pavo de 35 kilos con todas las guarniciones

en esa mesa para las 9:00.

Ahora,

una mujer tiene cantidad de herramientas a su disposición

para arreglarlo todo rápidamente.

Tomemos este cuchillo eléctrico, por ejemplo,

con mango ergonómico para operarlo con facilidad

y hoja de acero inoxidable de 30 cm para cortar los huesos más duros.

No me imagino que los huesos de este pavo sean más duros

que los de un ave de 35 kilos.

El hombre era un cobarde, por amor al cielo.

No estarás sugiriendo...

Es exactamente lo que estoy sugiriendo.

¿Piensas en cortar a Dale?

Pues yo nunca estudié ciencias ni nada,

pero creo que cuanto más pequeños los pedazos,

más fácil será deshacernos de él.

¿Con un cuchillo para pavos?

Chiquita, si no lleváramos tanta prisa,

me gustaría hacer las cosas con un poco más de fineza.

Pero no hay mucho tiempo.

Mira,

haremos que Dale desaparezca rapidito,

sin dejar rastros,

como si nunca hubiera existido.

¿Sabías...

que sólo un chorrito de quitaóxido

puede hacer desaparecer casi todo?

¿Se te ocurre otro modo de salir de este problema? A mí no.

Diablos, Lorna, él es tu marido.

Si tú quieres cortarlo, por mí está bien.

Pero yo no picaré a un hombre.

Supongo que el buen Señor

querría que me ocupara de este problema yo misma.

Realmente lo creo.

Por otro lado,

no creo que al buen Señor le molestara demasiado

si le pidiera ayuda a mi mejor amiga, dadas las circunstancias.

Por todos los cielos, Lorna,

no picaré a ningún hombre.

Al hombre le gustaban las botas bonitas.

Y también sabía usarlas.

Cielos. Por Dios. Chiquita, no puedo hacerlo.

- ¿Qué cosa? - No puedo. No puedo hacerlo.

Yo lo quería.

Sé que a veces era un hijo de perra,

pero juro por Dios que lo quería.

No te acobardes ahora, Lorna.

Por Dios, ¿cómo pude haber hecho algo tan terrible?

- A veces me compraba rosas. - Lorna.

Me las traía. Y podía ser tan dulce.

Lorna, sólo cálmate, cariño.

- ¿Qué hice? - Sólo cálmate, Lorna.

Cálmate ya.

Ahora no es tiempo de recuerdos. Tenemos trabajo que hacer.

Por Dios. Lo siento tanto.

Dios mío, ¿alguna vez podrás perdonarme?

Ay, por favor.

Por Dios.

Él era tan dulce.

Dios mío.

Maldita sea, Lorna, deja de lloriquear.

Ahora, si no nos apresuramos a limpiar esto,

nos meteremos en todo tipo de problemas.

Él me llamaba su rosita amarilla.

Y yo era su dulce rosa del desierto.

Lo quise más que a nadie. De verdad. Dios.

Sólo dame ese cuchillo.

Él era tan bueno conmigo cuando no estaba siendo una basura.

Dios mío.

Qué bien la estamos pasando, ¿eh?

Dale, ¿podrás perdonarme alguna vez? Por favor, perdóname.

Por Dios.

Pues enmantécame el trasero y llámame panecillo.

¿Dónde aprendiste a usar un aparato eléctrico así?

En taller de manualidades.

- ¿Taller de manualidades? - Sí.

¿Recuerdas en julio pasado,

cuando me despidieron del trabajo?

No tenía nada que hacer salvo sentarme frente a un ventilador roto

a embriagarme todo el día.

Fui al taller de manualidades.

¿Para qué diablos fuiste al taller de manualidades?

Supongo que siempre me gustó cortar cosas.

Aparentemente.

PÓNGALE UNA SONRISA A LAS ALACENAS MODULARES

¿Ahora qué?

"La licuadora Corona, modelo 15D,

fácilmente tritura hielo sin quemarse

usando una técnica revolucionaria

de pulsos a intervalos regulares".

Así es.

¿Quieres fijarte?

¿Se supone que se mueva así?

Ay, Dios.

Cielos.

Párala.

Rayos.

Dios santo, mira mi cielorraso.

Dios bendito.

DISOLVENTE DE ÓXIDO ÁCIDO CÁUSTICO

PELIGRO VENENO DESTAPACAÑERÍAS PARA EL HOGAR

Pues que me cuelguen.

Llevo meses pidiéndole a Dale que arreglara esto.

No puedo creer que lo hiciera.

Típico Dale, haciendo las cosas a medias.

¿No sabe que una mujer necesita

que sus electrodomésticos funcionen bien?

Diablos.

¿Qué más tenemos que limpiar?

Muchísimo, Lorna.

¿Por qué no quemamos al hijo de perra?

BAR IGUANA AZUL

¿Cómo va todo en la Iguana Azul?

Hay muchísima actividad.

Rose renunció en mayo y aún no hallan su reemplazo.

Yo trabajo todos los sábados.

Supongo que interfiere con tu vida social.

Me las arreglo.

Apuesto a que sí.

Cielos.

Ve por algo para apagar este infierno.

Por Dios.

Apresúrate.

¿Estás bien, Chiquita?

No estoy bien.

No lo he estado desde que mataste a Dale.

Mira este lugar.

Míranos.

Pues...

no es nada que una buena barra de jabón no pueda limpiar.

¿Jabón?

Necesitaremos algo más que jabón para limpiar todo esto.

Por Dios.

Earl, maldita sea.

Me mataste del susto.

Juro por Dios que Dale ama a ese perro

como si fuera su propio hijo.

Earl, basta.

Esparcirás esto por toda la casa.

Dios mío, sal de aquí.

Agarró la mano de Dale.

Bien.

Espero que vuelva y se lleve el resto.

SE INVESTIGA GRAN ROBO EN CONDADO ROJO

¿Por qué diablos ríes tanto?

Cielos, Chiquita,

deberías verte. Estás terrible.

Pues tú te ves fantástica.

¿Esta sangre me hace ver gorda?

Dios.

Cielos.

Demonios, Lorna,

no sé cómo saldremos de esta,

pero fue un placer conocerte.

Ha sido una aventura de locos.

Que me cuelguen.

Este lugar parece ser la escena

de la Segunda Batalla de Bull Run.

No traten de ser muy inteligentes.

A las mujeres no les va muy bien cuando tratan de serlo.

Mi papá siempre me dijo

que el buen Señor nunca quiso que las mujeres estén sin hacer nada...

pues sólo causa problemas.

Y Uds. han causado bastantes aquí.

Hay más sangre derramada aquí que agua en el Río Grande.

¿Qué diablos haces aquí?

¿Lo conoces?

Sí, ella me conoce bien.

¿No es verdad, Lorna?

Y también te conozco a ti.

¿Estás sorprendida?

Permíteme presentarme.

Me llamo Maurice Doucette y sé cosas.

Sí, por ejemplo sé que te llamas Tillie Belle,

pero te dicen Chiquita pues eres tan menudita, maldita sea.

Sí, te gusta fumar cigarrillos livianos.

Te gusta el Jack Daniels seguido de Coca Cola.

Trabajas lunes, martes y miércoles en el bar Iguana Azul

en la calle Principal.

En las últimas semanas, también has estado tras la barra los sábados,

como hasta medianoche, me parece.

Sí, ¿se me olvida algo?

Ah, sí.

Te gusta pintarte las uñas de los pies rojo fuego.

- Muy bonito. - ¿Cómo sabes todo eso?

Cómo lo sé no es tan importante como por qué lo sé.

¿No es verdad, Lorna?

¿De qué rayos está hablando?

Uds. dos tienen mucho de qué hablar.

Y tendrán todo el tiempo del mundo una vez que me haya ido, ¿sí?

Eso, claro, luego de que consiga lo que vine a buscar.

¿Y qué sería?

Ay, Lorna, me decepcionas.

Creí que me habías contratado pues sabías de mi reputación.

Sabes que soy bastante bueno en lo que hago,

como descubrir cosas.

Por eso la gente llama a Maurice Doucette,

detective privado.

Pero debo admitir que me sorprende cómo salieron las cosas aquí.

Maldita sea.

Sabiendo lo que sé, esperaba algo completamente distinto.

Verán, creí que quizá una de Uds.

o, diablos, incluso las dos estarían muertas

y que Dale estaría en viaje a México.

En cambio, aquí está el pobre Dale.

Más muerto que el jefe Billy Bowlegs de la Tercera Guerra Semínola,

mientras que Uds. dos la pasan como nunca.

Diablos, nunca pude entender a las mujeres.

¿Por qué dice que lo contrataste?

Porque lo hice.

Así es. Lo hizo.

Contrató al mejor investigador privado del país.

¿No es verdad?

¿Por qué contratarías a un investigador privado?

Para atrapar a ese hijo de perra de Dale engañándome.

Sí, y lo logré.

Pesqué al marido infiel con las manos en la masa.

Como dije, soy el mejor.

Siempre supe que era un perro traidor.

Supongo que necesitaba una confirmación oficial.

Pues me alegra poder serte útil.

Pues lo fuiste. Ahora puedes irte.

Ay, no, no, no, no, no. Mi trabajo aquí no está terminado.

¿Realmente creíste que iba a dejar pasar esta cuestión del robo,

a cobrar mis $200 y desaparecer? ¿Eh?

¿De qué estás hablando?

Hablo del viejo y querido Dale

escapándose con $100.000 de dinero del condado Rojo.

Rayos.

Es mucho dinero.

Me gusta el dinero.

Me consigue ropa bonita. Me gusta la ropa bonita.

Pues eso es excelente.

¿Qué, robó ese banco bajo tus narices?

No. Eso no.

No caí en la cuenta hasta que vi el periódico esta mañana.

Entonces todo tuvo mucho sentido.

- ¿Qué cosa? - Diablos, cuando pasas todo tu tiempo

siguiendo a un hombre a diario,

llegas a saber cosas sobre él.

Y tras leer lo del robo,

pude armar el rompecabezas.

Sí, Dale sirvió dos años en la penitenciaría de Lovelady

por robo a mano armada.

El hombre usó un Smith & Wesson modelo 29

con culata especial Río de palo de rosa para todos los asaltos.

Es la misma arma descrita en el periódico

y la misma que está aquí.

Y luego están las botas.

- ¿Botas? - Sí, así es.

Verán, yo soy buen conocedor de botas.

Puedo apreciar un buen espécimen de calzado a medida al verlo.

Y la primera vez que posé la vista en las botas de Dale

supe que nunca había visto un par así.

¿Qué tienen que ver las botas de Dale con el robo?

Permítanme aclararlo.

Yo visité Ahorro y Préstamos Waldorf tras leer sobre el robo.

Sí, y me hice amigo del cajero.

Es un anciano,

muy orgulloso de ser parte del gran robo.

Él me dijo que estaba parado en su ventanilla

cuando este bandido se le acercó

y demandó el dinero.

Dice que el hombre actuaba como si fuera dueño del mundo

y, diablos, con el par de botas que llevaba puestas,

podría haberlo sido.

Entonces le pregunté:

"¿Cómo eran las botas?"

Me respondió que el hombre llevaba puesto

el mejor calzado que había visto de este lado de Abilene:

un gran par de botas,

hechas de cuero de avestruz

con pierna suave de cuero de vaca cosida a mano.

Eran unas botas especiales

y usaba un revólver con culata especial Río de palo de rosa.

No todos los días se ve a un hombre

cometer robo a mano armada con sus cosas favoritas.

Maldita sea, Dale.

Eso es, claro, a menos que estuviera ocupado con...

¿cómo voy a decir esto?

Actividades menos agradables.

¿No es verdad, Chiquita?

No sé de qué hablas.

No tienes que seguir haciéndote la tonta, Chiquita.

Sé que te acostabas con Dale.

Él no me sorprendió. Pero tú...

No sabía que caerías tan bajo.

Somos amigas de toda la vida. Qué vergüenza.

Lo juro, Lorna, ni siquiera lo toqué.

Hiciste mucho más que tocarlo.

Sí, tras tu turno en la Iguana Azul,

Uds. dos fornicaban como conejos.

Anda, dile lo que hizo.

Ella no miente.

Verás, tengo fotografías bastante reveladoras

de Uds. dos, tortolitos, conociéndose íntimamente

en el asiento trasero del auto de Dale

estacionado detrás de la Iguana Azul...

un espectáculo de mucha clase.

¿Cómo?...

¿Qué, cómo lo sospeché?

Dale nunca fumaba otra cosa que esos cigarrillos apestosos

que olían como el demonio.

¿Adivina qué hallé en el cenicero de su auto?

¿Qué?

Cigarrillos livianos.

Diablos.

Dale en su vida fumó cigarrillos livianos.

- Mucha gente fuma livianos. - ¿Ah, sí?

¿Y cuántos trabajan en la Iguana Azul?

Dejaste pistas por todo el auto de Dale.

Pero luego yo hallé una tremenda prueba comprometedora.

Y es realmente increíble.

Un pasador de pelo.

Viene gratis con esa odiosa laca que usas...

¿cómo se llama? Laca Colosal. ¿Cómo dice la canción?

Con laca Colosal

su pelo luce espectacular.

Debes haberlo perdido en uno de sus encuentros apasionados.

¿Creíste que no iba a descubrirlo?

Vi cómo te miraba.

Diablos, Lorna,

no sé cómo ocurrió.

¿No sabes cómo ocurrió?

Pues yo te diré cómo.

No podías ir a cautivar a cualquier hombre de la tierra.

Tenía que ser el mío.

Dale no era gran cosa, pero era mi marido.

Creí que éramos grandes amigas.

Así es. Eso no cambia.

Claro que sí.

¿Y el dinero?

¿Y lo que dijiste de hallar el dinero y dividirlo entre nosotras?

- ¿Estabas mintiendo? - ¿Y tú?

Suficiente.

Tendrán todo el tiempo del mundo para discutir

cuando ya me haya ido, pero denme lo que vine a buscar.

El dinero, maldita sea. ¿Dónde está el dinero?

- ¿Ves lo que hiciste? - ¿Lo que hice?

Si hubieras confiado en mí, no estaríamos en este predicamento.

¿Confiar en ti?

Quiero decir que podrías habérmelo preguntado.

¿Preguntarte si te acuestas con mi marido?

Seguramente no estaríamos en el lío que estamos ahora.

¿Cómo se suponía que supiera que él iba a robar un banco

en medio de esta investigación?

Es tu marido. ¿No se supone que las esposas sepan estas cosas?

¿Quieren cerrar el pico las dos?

Dios, estoy hasta aquí con la cháchara de mujeres.

Es suficiente para volver loco a un hombre perfectamente cuerdo.

¿Te molesta?

Tratamos de tener una conversación importante.

Pues la tendrán en el infierno

si no me dicen dónde está ese dinero.

¿Crees que soy estúpida?

¿De qué hablas?

Hay una patrulla estacionada allá afuera.

Si respiras raro, el sheriff Cooley cruzará por esa puerta

más rápido que una mosca sobre el estiércol.

No hace falta ser hostiles.

No sabemos dónde está el dinero.

- Díselo, Lorna. - Por una vez dice la verdad.

Hemos puesto la casa patas arriba y no hallamos nada.

Podría haber jurado que Dale ocultó el dinero aquí.

Ella dijo que lo conocía como la palma de su mano.

Supongo que la esposa siempre es la última en enterarse.

No les creo ni por un momento.

¿Por qué mentiríamos?

Porque son mujeres. Es algo natural.

Una de las dos sabe más de lo que dice.

Simplemente aún no determino cuál de las dos.

¿De qué hablas?

Maldita sea. Deja de hacerte la tonta.

Sé cómo ocurrió todo.

Yo sé con seguridad

que Dale subió del lado del pasajero cuando se escapó en el auto.

Sí, así es. Del lado del pasajero.

El cajero del banco lo juró.

La última vez que me fijé, no estábamos en un país del Commonwealth.

No, señor, aquí conducimos por la izquierda,

como Dios manda.

Y eso significa que alguien más conducía ese auto

en el momento del robo.

Yo creo que una de Uds. es su cómplice.

Tú fuiste parte de esto desde el principio.

Muy bien, pero yo sólo conducía el auto.

Tomé prestado el Corvair de Rose para que la ley no nos hallara.

No puedo creer lo que estoy oyendo.

Dale dijo que haría que valiera la pena si tan sólo lo ayudaba.

En cambio, sólo planeaba escapar sin siquiera despedirse.

¿Qué es tan cómico?

Que también te traicionó a ti.

Eso consigues por dejar a un perro adúltero a cargo del dinero.

Simplemente me prometió la luna.

¿Y tú le creíste?

Engañaba a su propia esposa. Por Dios, eres más tonta de lo que pensaba.

Cállense. Cállense. Cállense. Cállense. Cállense.

Cállense.

Uds. son compañía sumamente interesante, ¿de acuerdo?

Y me encantaría quedarme a oír más sobre la alegría del sagrado matrimonio

y las recompensas de la verdadera amistad,

pero llevo cierta prisa.

Quiero el dinero.

Me importa un rábano lo que tengan que hacer,

pero o me lo dan o las mataré a las dos aquí y ahora, lo juro por Dios.

- Espera un segundo. - ¿Qué?

Se me ocurrió un lugar donde no hemos buscado.

¿Adónde?

Pues es bastante estrecho.

No creo que pudiera guardar nada allí.

Pues no, apuesto... no me sorprendería si lo hubiera puesto allí.

De hecho, nada de todo este maldito asunto podría sorprenderme ya.

Muéstrame.

¿Adónde lleva?

Afuera.

Puedo oír las ratas corriendo por las paredes por la noche.

Dame un destornillador, ¿sí?

No, yo haré los honores.

Probablemente tienes un arma guardada allí.

Qué inteligente eres.

Mi papá siempre decía que confiar en las mujeres

es como acariciar a una serpiente esperando que no muerda.

Maldita ratonera.

Maldita sea.

Ay, Dios.

Ay, Dios. Dios.

Maldita seas.

Mi papá me lo advirtió.

¿Crees que fue defensa propia?

Por supuesto.

Yo estoy de acuerdo.

Brindaré por eso.

Aquí tienes.

Hijo de perra. Maldita sea.

¿Sabes lo que creo?

¿Qué?

Que no tenías intención

de dividir nada a medias conmigo.

Eso es lo que creo.

Tú sabías que me acostaba con Dale a tus espaldas,

y si sé algo de ti, Lorna,

es que no te resulta fácil perdonar.

Creo que ibas a llevarte todo ese dinero

y simplemente escapar.

¿Y sabes qué más creo?

Creo que sabes dónde está el dinero.

Tienes razón.

Yo sé dónde está ese dinero.

¿Sí?

Seguro.

¿Por qué no bajas las armas?

Y hablaremos de ello.

¿Crees que soy estúpida?

Chiquita, la inteligencia nunca ha sido lo tuyo.

Bueno, entonces, por favor,

impresióname con tu perspicacia.

¿Dónde está el dinero?

Tranquila.

¿Notaste algo peculiar

sobre las uñas de mi querido esposo esta mañana?

No puedo decir que jamás les haya prestado atención. ¿Por qué?

Pues si lo hubieras hecho,

te habrías dado cuenta de que había todo tipo de tierra debajo de ellas.

¿Tierra?

¿Viste mis margaritas afuera?

Sí. ¿Qué con ellas?

¿Crees que es fácil cultivar

margaritas ganadoras de premios en este terrible calor?

No lo sé.

Pues déjame decirte,

necesitas habilidad para la jardinería

y la perfecta combinación de tierra para macetas

para cultivar esas flores.

No es coincidencia que me eligieran

Miss Dedos Florales del condado Clark dos años seguidos.

Con demasiado abono,

tienes plantas enfermas donde crece todo tipo de pelusa.

¿Alguna vez has visto una hoja de margarita

afectada por hongo de miel?

No puedo decir que sí.

Espero que nunca la veas.

Es algo que no olvidarás fácilmente.

Maldita sea, Lorna.

No sólo hablamos de tierra.

Hablamos de partes iguales de abono y humus

y de muchísimo carbón.

Es tan negra como una bujía quemada y huele terrible.

Yo reconocería mi mezcla especial de tierra en cualquier parte,

y las uñas de Dale estaban cubiertas en ella.

Así es.

Ese dinero está allá afuera debajo de mis margaritas.

¿Sabías dónde estaba el dinero todo este tiempo?

Claro.

Ni bien me di cuenta,

ya no necesitaba que Dale siguiera vivo así que le disparé en la cabeza.

¿Qué cosa?

Ya me oíste.

Lo maté como a un perro. No fue ningún accidente.

Lo quise muerto ni bien me enteré lo de Uds. dos.

¿Asesinaste a Dale?

¿A propósito?

Diablos, hasta una buena mujer se harta.

A decir verdad,

quería meterte una bala en tu estúpida cabeza

ni bien cruzaste por esa puerta.

Pero habría arruinado la diversión.

¿Diversión?

¿Cuál diversión?

Verte cortar al bastardo de tu amante con un cuchillo para pavos.

¿Qué?

Perra chiflada.

Debí haber sabido que te traías algo entre manos.

Dale siempre dijo que eras una pava

que habían dejado demasiado tiempo en la estufa.

Tarde o temprano ibas a explotar.

Bueno,

entonces la bala no debe haberlo sorprendido.

Ay, por todos los cielos, ¿has visto esto?

Maldita sea, Dale... en mi alfombra favorita.

Todo lo que ese hombre hacía era ensuciar.

Maldita sea, Lorna.

Las autoridades están allá afuera.

Tenemos pedazos de Dale por todos lados

y te estoy apuntando con dos revólveres.

¿Cómo crees que saldrás de esto, eh?

Acaba de ocurrírseme algo hace sólo un momento.

Aún no ultimo los detalles, pero creo que tendrá que servir.

Por todos los cielos, ¿qué?

No hay resentimientos, Chiquita.

Así funciona el mundo a veces.

Algunos pierden para que otros puedan ganar.

Hola.

Apresúrense con esa orden de registro, ¿quieren?

Vamos en camino, Sheriff.

Están escuchando 97.9 Country.

Vamos.

Esperen allí.

Tengo la orden. Abran la puerta.

Abran la maldita puerta.

Muy bien, voy a entrar.

Baja tu arma.

Ella me apuntó.

- Por Dios. - ¿Qué diablos pasó aquí?

Parece obra del mismo demonio.

He sido testigo de uno o dos episodios sangrientos

en mi tiempo como sheriff del condado Clark.

Cuatro años atrás, Ed Crawford mató a su esposa con un martillo,

le arrancó los ojos y los tiró al triturador de basura,

pues dijo que ella lo miraba raro.

Fue un baño de sangre.

Pero esto...

jamás en mi vida había visto algo así.

Me alegra haber pedido el retiro temprano.

Un hombre tiene que saber cuándo tirar la toalla.

¿Cuántos muertos cree que hay, Sheriff?

Qué sé yo, Alguacil.

Asumo que este es Dale

o alguna parte suya.

¿Qué tal eso?

Creo que también es él.

Sí, este está básicamente terminado.

Qué desastre.

¿Qué le parece? ¿Ella los mató a todos?

No creo que jamás sepamos qué demonios ocurrió aquí,

pero ella definitivamente fue la única sobreviviente.

Cuesta creerlo. Es tan menudita.

El dinero es un motivador increíble, alguacil.

¿Adónde cree que fue el dinero?

Los $100.000 del robo tienen que estar en alguna parte.

Sí, es dinero manchado de sangre.

Mejor se queda donde está sin causarle más problemas a nadie.

¿Hay posibilidad de que el dinero esté por aquí?

Me parece que alguien ya anduvo buscándolo.

Este lugar está patas arriba.

Encontré un dedo, Sheriff.

"Para Lorna.

Con amor, Dale".

¿Cree que sea de la esposa?

Pues es Lorna, con seguridad.

Lo que queda de ella.

Qué modo de morir, ¿no?

Que Dios la acoja en Su magnífica gracia.

Amén.

Pues tiene que haber gente que haga esto.

Sí, sí, bueno, no somos nosotros, créeme. Ya tuve suficiente.

¿Quién les dará cristiana sepultura?

Me importa un comino.

Dios bendito, deja que alguien más lo limpie todo.

Pobres diablos.

No querría estar en sus botas.

Es un gran desastre que deben aclarar.

Un gran desastre.

- Dios mío. - Sí.

COMITÉ DE RETIRO DEL CONDADO CLARK

SOLICITUD DE RETIRO

Si alguna vez fue el momento indicado para irme...

¿Cómo está, Sheriff?

¿Creyó que volvería a verme alguna vez?

Podría haber jurado que estabas muerta, Lorna.

Pues me alegra oír que les hice pensar lo peor.

Sugiero que alejes esa arma de mi cabeza.

¿Por qué no me obliga, Sheriff?

Sé que es mejor no molestar a una mujer armada.

Pues eso es algo que Dale nunca aprendió.

Sí.

Tengo algo que mostrarte.

¿Te gusta mi peinado?

Muy bonito.

¿Qué te pareció la sorpresita que dejé

para el departamento del sheriff del condado Clark?

Les diste a los pobres diablos algo que descifrar.

Quería que pareciera el peor baño de sangre de la historia del condado Clark.

Nadie podrá decir jamás qué pasó allí dentro.

Pero hablarán de ello durante mucho tiempo.

Eso es seguro.

Y todos se preguntarán como alguien tan dulce como Chiquita

pudo haber hecho algo tan diabólico,

cómo pudo haber matado a dos hombres grandes,

a su mejor amiga,

haberla desmenuzado,

sin dejar nada más que su dedo anular.

Y todo el mundo se va a preguntar

qué pasó con el cuerpo de la pobre Lorna.

Sí, el desierto del oeste de Texas

es un lugar terriblemente grande con muchas criaturas hambrientas.

No se sabe qué le ocurrió.

Cómo me alegra no haber sido quien te enojó,

porque reaccionas muy mal cuando eso pasa, mujer.

He sabido guardar rencor.

Aquí tienes, cariño.

¿Cómo lo tomó Chiquita?

Se dio cuenta de en qué se había metido ni bien vio mi arma.

Sabía que la habían engañado.

Ay, Emmett,

no me queda anular para que pongas el anillo.

Pues eso no nos hará menos casados, nena.

Siempre fuiste tan caballero, Emmett.

Me haces sentir muy bien sobre mí misma.

Desde el primer momento en que te vi supe que eras distinto a Dale,

que eras un hombre de verdad.

Un hombre de verdad.

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