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Salvador y mi marido eran amigos de la infancia.
Cuando él murió, Salvador me ayudó mucho.
Así nos enamoramos.
Empezamos a viajar juntos.
Y nos transformamos en una familia.
Y también trabajamos juntos.
Él pinta, yo soy su marchand.
Nunca vivimos con Diana.
Tuvimos un par de encuentros y, sinceramente, no muy buenos.
Pero Salvador necesita mi ayuda y...
es mi deber después de todo lo que él hizo por nosotras.
Salvador es como un padre para mi hija.
¿Ya está? ¿Terminaste?
Porque, por mí, te podés ir, ¿eh? No tenés que estar acá.
- ¿Necesita algo más? - No.
¿No?
Gracias.
Avisame si necesitás algo.
¿Mejor?
Vos le dijiste que se vaya, que ella no tiene que estar acá.
¿Quién tiene que estar acá?
Y... mi papá.
¿Me querés contar algo de la relación tuya con tu papá?
No sé. Siempre tuvimos una relación...
especial.
Cómplice.
¡Venga!
- Te amo, Sabrina. - Yo más.
A vos también.
De hecho, siempre lo consideré un amigo.
Aparte de su rol de padre.
Él nunca fue de esos típicos papás que te están diciendo
qué es el bien, qué es el mal, qué está bien, por dónde ir. No, él...
dejó que yo siempre experimente y me dé cuenta sola de las cosas.
¿Te saco un traguito, pa?
Mmm... qué rico.
Convidá la cerveza, nena.
Yo soy un desastre.
Pero aprendí de él.
Vos decís que eras un desastre.
¿A qué edad eras un desastre?
¿Quince? ¿Dieciséis?
A los 17 era un descontrol total ya.
- Pobre. - ¿Pobre?
Y sí, pobre.
No era una chica fácil de frenar.
¿Y él lo intentó?
Quizá le gustaba que yo sea así.
Basta. ¡Salvador!
¡No! ¡No, cortala!
No me quise dar cuenta
de lo que estaba pasando.
No quería.
Él no estuvo nada más con Sabrina.
Estuvo con Paula también, que...
era una amiga de la adolescencia.
Y seguro estuvo con otras que... que no sé.
¡No!
¡Basta!
Allá está.
La respuesta es no. No acepto tu renuncia.
¿Qué pasa, Sabrina?
Pensé que estabas absorbida por Carvallo, focalizada, investigando.
No.
Estoy... Estoy perdida, Alejo, y no...
No sé. No soy ni periodista, creo.
Dejate de joder.
Es que es verdad, no... No encuentro las palabras.
No tengo fuentes.
Si no puedo escribir con esto, ¿cómo voy a hacer para escribir lo otro?
No tengo ni punto de partida.
Tenés tu propia historia, ¿no?
No lo sé.
Escuchame.
La gente como vos y yo...
a veces la cagamos con la familia, con los amigos, con los amores.
Pero, cuando tenemos una historia para contar,
te hablo de una historia de verdad,
una historia con verdad como la que vos tenés acá,
lo único que hace falta es que te pongas a escribir
desde tu propio lugar, desde tu propia historia,
tu verdad, Sabri.
Y, a partir de ahí, cada cosa va a caer en su lugar.
- Gracias. - Te está sonando el teléfono.
Uh. Mi psicóloga.
Bueno, te dejo.
Chau. Contá conmigo.
Gracias. Perdón.
- Hola. - Hola, Sabrina.
Soy Dolly. Te llamo porque Celina tuvo una crisis.
- ¿Qué? - Sí.
- Sí. Está muy mal. - ¿Cuándo?
Anoche. Se está muriendo.
- Hola. - Hola.
- ¿Todo bien? - Sí.
Ay, abrazame, por favor.
¿Cómo te fue?
Bien.
¿Y Diana? ¿Cómo quedó?
- Fue feo dejarla ahí. - Ya lo sé, amor.
Gracias por ocuparte.
No sé. Es como si la hubiéramos abandonado.
No. ¿Por qué?
No sé. Quizás deberíamos haber intentado...
no sé, que esté con nosotros en casa.
¿En casa cómo?
No, imposible.
A ella le va a hacer bien estar unos días ahí, tener algún tipo de...
diagnóstico psicológico. Vos misma me lo dijiste.
Sí.
Sí, tenés razón. Sí.
- ¿Qué estás pintando? - Algo nuevo.
- ¿Puedo verlo? - Por ahora no.
Bueno, pero quiero ser la primera en verlo.
Como siempre.
Sí, sí. Mandale saludos a tu familia.
- Le mando. Acaba de entrar. - Pa.
Quedamos en eso, perfecto. La semana que viene nos vemos seguro.
Dale.
- ¿Querés venir al club? - No.
¿Estás bien? ¿Qué te pasó?
Algo muy feo.
Ay, no me asustes. Contame.
Prometeme que no te vas a enojar.
Lo voy a intentar.
Es importante.
Te lo prometo.
Me enamoré de alguien.
¿Y? No es feo enamorarse de alguien.
No, pero esto sí es feo.
Entonces, seguí hablando, por favor. No me asustes.
Salvador.
Delfina, seguí, por favor. ¿Salvador qué? No entiendo.
Que es él.
- ¿Que es él qué? - Que me enamoré de él.
Y él de mí.
No sé. Y tuvimos algo.
¿Cómo tuvieron algo? ¿Qué significa “tuvimos algo”?
No te enojes. No te enojes, por favor te lo pido. Dejame que te explique.
Yo me enamoré mucho de él.
Y yo pensé que él también se había enamorado de mí.
Pero, no sé, ahora me dice que no lo llame más, que no lo moleste.
Hoy vino a buscarme al colegio la periodista, tu amiga.
La que estuvo acá en casa.
Me dijo que Salvador le hizo lo mismo a ella cuando era más chica.
Que lo denunciara.
Pero yo no puedo.
Yo no quiero que lo siga haciendo con más chicas como yo,
pero yo no puedo denunciarlo. Yo lo amo a Salvador, papá. Yo no...
No sé qué debería hacer tampoco, pero yo no puedo denunciarlo.
Nada, nada. Vos no tenés que hacer nada, mi amor, nada.
Quedate tranquila.
Yo me voy a ocupar.
¿Cómo estás?
¿Cómo mierda querés que esté?
Lo meto en mi casa y se coge a mi hija en mi propia cara.
Y vos encima le llenás la cabeza.
¿Estás manejando?
¿Quién carajo te dio permiso para meterte con mi hija?
Hijo de mil putas, lo voy a matar.
No, esa no es la forma. ¿Dónde estás?
No, no, no. No hagas ninguna estupidez. Volvé al auto.
- ¿Qué hacés acá? ¿Por qué no te vas? - No me voy a ir. Volvé al auto.
Este tipo va a pagar por lo que hizo. Es una mierda.
Es una mierda. Sí.
Pero tu hija no se va a sentir mejor porque le pegues.
Es peor. Se va a recuperar y le va a cagar la vida a otra chica.
- ¿Qué carajo tengo que hacer? - ¡Golpearlo no!
Denunciarlo a la Justicia. Eso tenés que hacer. Por abuso.
No. ¿Cómo lo voy a denunciar?
No pienso exponerla a eso, no pienso exponerla a Delfi.
Le voy a cagar la vida si hace eso.
No. No hablar le va a cagar la vida. Creeme a mí.
Es un hijo de puta.
Es un hijo de puta, sí.
No me mires así. Haceme el favor.
Andá a tu casa, abrazala a tu hija. Ella te necesita.
Pero este sorete la va a pagar.
La va a pagar esta mierda, hijo de mil putas.
Un segundito, por favor.
- Dale, tranqui. - Es la amiga de mi hija.
- ¿Qué hacés acá? - ¿Te incomodo?
Sí.
¿Podrías dejarnos en paz a mí y a mi familia? Por favor.
Tu recuerdo de mierda me persigue.
¿Y sabes cuál es mi miedo más grande?
Que mi hija crezca y se cruce con un hijo de mil putas como vos.
Estás delirando de nuevo, Sabrina.
Ves cosas donde no las hay.
Yo estaba seguro de que no ibas a parar hasta lastimarme.
Y mirá, acá estás,
humillándote sola. Ya nadie te cree.
Vos y yo sabemos qué fue lo que pasó.
Solo falta que el resto se entere.
Ojalá que encuentres la tranquilidad
que tanto andás buscando.
Yo te aseguro que por acá no es.
Perdón. ¿Seguimos?
Dale, seguimos. 0-15.
¿Vamos, Caro?
Vamos. Como veníamos.
Vamos.
- ¿En qué te puedo ayudar? - Necesito hacer una llamada.
- Felicitaciones. - ¿Por?
Acabo de hablar con la gente del Museo de Estocolmo
y confirmaron tu retrospectiva para octubre.
- Mentira. - Sí.
Y todo gracias a mi marchand favorita.
Bueno, ¿vamos? Parece que hay mucha gente ya.
- Nina no está lista todavía. - No. ¿En serio?
- Bueno. - A ver.
Gracias por estar siempre en todos los detalles.
Las espero abajo.
- ¿Hola? - Hola, Javiera.
¿Qué pasa, Diana? Nos estamos yendo.
- Quiero hablar con vos. Escuchame. - ¿Qué necesitás?
Mi papá te está usando.
- ¡Ay! Cortala, Diana. - Escuchame un segundo.
Está con vos para estar cerca de Nina.
¿Qué?
Sí, es así. Es un abusador.
Fue así toda la vida.
Estuvo con todas mis amigas en la adolescencia.
También sé que lo hizo con otras chicas.
Ma, ya estoy.
¿Vamos?
- Hola. - Hola. ¿Dolly?
- Pasá. - Gracias.
Está arriba en el segundo cuarto.
Okey.
Buenas noches.
Hola. ¿Qué tal?
- Hola. - Ay, hola.
- ¿Quería decirme algo? - Sí.
Ella sabe que estuvo muy mal.
Se siente en deuda con vos.
Celina no fue tu analista por casualidad.
Ella y Salvador eran amigos.
La manipuló como a todas.
De todos modos, ella me ayudó mucho en su momento.
Y ahora también volvió a ayudarme, así que...
prefiero quedarme con eso.
Gracias por contarme.
- Y sí... - Era lo que hablábamos.
- Vení. - ¿Qué pasa?
Mamá.
Mamá, ¿qué pasa?
No te entiendo. ¿Por qué nos tenemos que ir? ¿Me podés decir algo?
Subite al auto.
Dios, qué papelón.
Qué papelón. ¿Cómo te vas a ir así?
¿Qué te pasa?
- Necesito que me ayudes. - Decime.
Tengo algo que es tuyo.
Creo que lo tenés que tener vos.
Ya lo vi.
Estoy preocupada por Nina.
- ¿Querés que hable? - Sí, por favor.
Sí.
No entiendo qué hacemos acá.
- Tu mamá sabe todo, Nina. - ¿Todo qué?
- Lo de Salvador. - No pasa nada con Salvador.
- Yo sé lo que estás viviendo. - Vos no sabés nada.
- Me quiero ir ya. - No.
Mirá esto.
Esta soy yo.
En el 2007, si no me equivoco.
¿A vos también te pintó?
Yo sé lo que se siente, Nina,
que un hombre como Salvador te busque por el colegio,
te lleve en una moto a toda velocidad.
Esto es distinto.
Estamos enamorados.
Yo pensaba lo mismo.
Te juro que es distinto.
Te voy a contar mi historia
porque me parece que está bien que la sepas.
Cuando yo era chica... Tenía 16,
igual que vos.
No tenía papá, igual que vos.
Y Salvador se las arreglaba para...
para que mi mamá estuviera más pendiente de él que de mí.
Y no fui
una amante.
Yo sentía que era mi amigo, mi psicólogo,
mi papá.
Y, con todas las chicas con las que hablé,
era exactamente igual. Porque no sos la única.
Hubo otras antes de mí y después también.
Lo que quiero que sepas, Nina,
es que lo que vos viviste con él
nunca fue amor.
Fue abuso.
¿Sabés quién estuvo antes que vos?
Delfina.
Mentira.
Me hubiera dicho.
¿Vos le dijiste?
¿Vos también te tatuaste?
Dijo que lo dibujó para mí.
Pero ¿sabés qué es lo bueno?
Que vos podés ser la última.
Vos podés denunciarlo.
Puede ser anónimo, podés hablar.
Yo te voy a acompañar.
Vos podés cambiar la historia.
Ahí viene, ahí viene.
- Ahí viene, ahí viene. - Ahí viene.
Ahí sale.
¿Qué están haciendo ustedes acá?
¿Es responsable, Carvallo?
¿Qué tiene para decir de la denuncia?
¿Qué denuncia?
La denuncia que hizo su hijastra por abuso.
Por el amor de Dios. ¿Abuso? ¿De qué hablan?
- ¿Niega haber abusado de ella? - ¡Afuera!
Esta es propiedad privada.
- ¿Lo niega? - ¡Afuera, por favor!
- ¿Niega haber abusado de ella? - ¡Afuera, por favor!
No quiere dar la cara.
En este momento no puedo atender. Deje su mensaje...
El video se viralizó rápidamente
poniendo al prestigioso artista en el foco de la controversia.
Nina Dubois está acá para denunciar por abuso sexual
a su padrastro, el artista plástico Salvador Carvallo.
No es la primera menor de edad
en sufrir un abuso por parte de Salvador.
En los próximos días, seguramente muchas mujeres más...
¿Qué es toda esta locura?
No sé. Explicámelo vos.
Vos me conocés, Jorge.
Yo no soy un abusador.
Esta Sabrina
quedó resentida.
Está utilizando a Nina. Es impresionante lo que está haciendo.
¿Delfina también está resentida?
¿Todo lo que me contó es mentira?
Entonces, si te contó,
también te debe haber contado que lo que pasó entre nosotros
fue consentido.
Yo sé que esto puede chocarte, Jorge.
- Salvador, es una nena. - No.
Es una mujer,
que me deseaba y yo la deseaba a ella.
Te cogiste a una pendeja de 16 años.
- Te va a caer todo el peso de la ley. - ¿La ley?
¿Vos me estás hablando de ley?
Vos vivís todo el tiempo tratando de encontrar
una nueva oportunidad para romper la ley, Jorge.
Si Delfina hubiese tenido 18 años,
¿hubieses reaccionado distinto?
¿Qué hacés acá?
¿A qué viniste? ¿A que te pida disculpas?
Yo no soy culpable de nada.
Yo no forcé a tu hija.
Delfina me quiso coger. Todas y cada una de las veces.
Sos un hijo de puta.
Un monstruo.
Vas a terminar en la cárcel, te lo aseguro.
Estás acabado.
A veces cuesta darse cuenta.
La palabra "víctima" nos parece lejana.
Sobre todo, cuando sos adolescente y el mundo se abre frente a vos
y creés que lo que estás viviendo es amor.
Desde ese sentimiento nuevo y absoluto, el límite nunca es claro.
Pero no hay manera de que para ese adulto el límite sea confuso.
Javiera, una declaración.
Si lo cruza, sabe perfectamente lo que está haciendo.
Mucho más si lo repite una y otra vez
eligiendo muy bien a sus presas.
Mucho tiempo creí que había estado enamorada de un hombre
que me amaba y que tenía unos años más que yo.
Salvador me convenció de eso.
Pero, en realidad, era una adolescente
que estaba siendo manipulada por un adulto.
Ahora yo también soy una adulta y tengo los recursos,
y, sobre todo, la red de contención para hacer escuchar mi voz.
Estoy con vos, mi amor.
Salvador Carvallo me manipuló a mí,
a su hija,
a mi madre, a su esposa...
a todas las mujeres que estuvieron cerca de alguna de sus presas.
Fui parte de su colección.
Fui de su propiedad, su obra de arte siniestra.
Una colección que, a partir de la denuncia, va sumando más piezas.
- Yo también quiero sumarme. - Ahora me animo a contarlo.
No se queden calladas.
Piezas de todas partes del mundo.
Yo también fui una de las víctimas.
Podemos pelear juntas.
Nada es igual una vez que se habla.
Hablar duele
porque la verdad duele.
Pero ese primer paso de una es un primer paso de todas a vivir mejor.
♪ Observo mi mundo y el presente me abraza, ♪
♪ mi niña y mi esposo bailan en la terraza. ♪
♪ Brindo por la vida, por lo conseguido. ♪
♪ Celebro con los míos este sueño cumplido. ♪
♪ Pero siempre quiero más, nunca me es suficiente. ♪
♪ Sigo en la carrera, la meta es diferente. ♪
♪ Se va la luz en el ambiente y se tiñe de oscuro. ♪
♪ Una sombra me persigue y siento que me anulo. ♪
♪ Vuelve la ansiedad, el estrés, el hedor, ♪
♪ el dolor por errar, por no hacer lo mejor. ♪
♪ Otra vez ese olor, el color de esa tez, ♪
♪ es la sombra del monstruo viniéndome a ver. ♪
♪ Caigo en el desdén, me oculto en el tesón, ♪
♪ escapo del amor por si hieren cuando cambia. ♪
♪ Te cito a conversar, la oscuridad me atrapa. ♪
♪ Tengo que luchar, ser la luz que le delata. ♪
♪ Pero escapa y se camufla, cambia de forma, ♪
♪ mata y nos ensucia, veneno si te roza. ♪
♪ Rozo la locura y no quiero caer al pozo. ♪
♪ Culpable de la herida que convirtió en un esbozo. ♪
♪ El odio me atraviesa y pinto de venganza ♪
♪ cada lienzo que rompo, cada falsa esperanza. ♪
♪ Mi furia no alcanza, no me sirven las lanzas. ♪
♪ Y esta soledad me busca y se abalanza. ♪
♪ Nada que perder, la paz por ganar, ♪
♪ ser la voz de una y de todas las demás. ♪
♪ Que la Justicia sea quien coloque en su lugar ♪
♪ a quien dibuja cuerpos haciéndolos sangrar. ♪
♪ Y ahora soy libertad y, con la cicatriz, ♪
♪ me enfrenté a la herida para ser feliz. ♪
♪ Me voy a levantar como una emperatriz, ♪
♪ haciéndote caer y cuidando mi raíz. ♪
♪ Y ahora soy libertad y, con la cicatriz, ♪
♪ me enfrenté a la herida para ser feliz. ♪
♪ Me voy a levantar como una emperatriz, ♪
♪ haciéndote caer y cuidando mi raíz. ♪
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