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Despacito acá, por favor. Despacito.
Despacio acá. Por favor, despacito.
Ahí está.
No, la acompaño yo.
¡No se puede pasar! ¡Atrás!
Tranquila, mi amor.
Vení, yo te llevo. Vení.
Tranquila.
Señora, ya se la llevaron. Salvador fue con ella.
Gracias, Diego. Andá.
Resistí, Dianita, por favor.
- ¿Estás contenta? - ¿Qué?
¿No era esto lo que buscabas? ¿Jodernos la vida a mí y a Diana?
Le llenaste la cabeza de mierda,
sin que te importe absolutamente nada su adicción
ni la estabilidad mental y emocional que tiene.
No hables como si Diana estuviese loca, no está loca.
¿Y vos qué carajo sabés de su vida si hace un siglo que no la ves?
Sé mucho y sé también que vos no sos ajeno a todo esto.
Mi hija está peleando por su vida.
No voy a oír tus pendejadas. Andate.
¿Cómo está Diana?
Todavía no sé nada.
¡Papá!
Le voy a contar a todo el mundo quién sos y qué hiciste.
- Hola. - Hola.
Necesito ver un minuto a Celina.
Por favor, no vengas más.
- Es un minuto. Paso y me voy. - Celina se está muriendo.
No sé, arreglate de otra manera.
Puta madre.
Diana nació acá.
En esta clínica.
Llegó un mes antes.
A las tres de la mañana, después de un parto eterno.
Con la cabeza para arriba, por supuesto.
Nació haciendo quilombo.
Y todavía la sigue peleando.
Yo te diría que más bien me sigue peleando a mí.
Desde hace mucho tiempo.
Lo mejor de Buenos Aires me homenajea...
y ella lo rompe todo.
Bueno, Salva,
los hijos vienen a rompernos el GPS. Ya tendrías que saberlo.
- Delfina es un amor. - Sí, Delfina es un amor.
Pero últimamente me la complica, ¿eh?
Diana siempre fue complicada.
Espero que esto que le pasó le sirva para reflexionar, ¿no?
Te juro que a veces me arrepiento de haber sido padre.
Es muy agotador.
Estar siempre tan cuestionado por todo.
Decime una cosa.
¿Qué tiene que ver Sabrina con todo esto?
No sé.
Diana me vino con...
no sé qué historia delirante.
Echando culpa de cosas viejas
que Sabrina le metió en la cabeza, por supuesto.
¿Qué cosas?
Delirios.
Delirios.
Hola, hola, hola.
Se estiró la muestra, ¿no? Menos mal que no fue Sofi.
¿Qué te pasa?
- Diana... - ¿Diana qué? ¿Qué le pasó?
Se cayó de...
- ¿De dónde? - Se cayó de un primer piso.
No. No...
- La dejé sola. - Bueno, bueno, tranquila.
Tranquila, mi amor.
- ¿Qué te puso? A ver. - No, me muero.
¿Qué te puso? ¿Qué te puso?
¡Chau, ma!
- Hola, ¿qué tal? - Hola.
Vengo a ver a Diana Carvallo.
- Sí. ¿Usted quién es? - Sabrina, una amiga.
Ah, no. Lo siento.
Solo pueden pasar familiares.
Pero es una amiga de toda la vida.
- Es como si fuera mi hermana. - Entiendo.
Son políticas del hospital. No la puedo dejar pasar.
Sabri.
- Ey. - Hola.
- ¿Tampoco te dejaron pasar? - No.
Solo familiares, dicen.
Un garrón esto, boluda.
¿Qué onda? ¿Ustedes estaban con ella antes de la muestra?
Sí.
Llegó medio para el culo y los chicos no quisieron darle nada.
Estaba desesperada, pero no le dimos nada.
Igual viste cómo es.
Trajimos sus cosas, pero ni está su viejo.
Okey.
Yo, si quieren, me las quedo y se las entrego a la familia.
¿Segura?
Les voy contando. Cualquier cosa, les mando un mensaje.
- Igual. Avisame. - Dale.
- Gracias. - Gracias.
- Gracias por todo. - Avisá, ¿eh?
¿Viste esto? Están todos con este tema.
Sí, es amiga de Sabri. Estaba ahí. Vio todo.
Vemos tomas de un equipo del canal
que estaba cubriendo el evento
en el que Diana Carvallo, de 30 años, saltó desde un primer piso.
Y circularon en redes sociales
algunos videos grabados desde los celulares de los invitados.
¿Y ella? ¿Quién es?
Ella es Paula.
Era una amiga nuestra, estábamos las tres juntas todo el día.
Creo que puede haber tenido algo con Salvador.
O sea que este hijo de puta hizo esto miles de veces.
Podrías empezar por ahí, ¿no?
Buscarla, hablar con ella.
- No lo sé. - ¿Por qué no?
Porque no. Hablé con Diana, y mirá cómo terminó.
No.
Eso no es tu culpa. No te hagas cargo. Salí de ahí ya.
No puedo no hacerme cargo.
Cuando revolvemos las aguas, pasan estas cosas, Sabri.
Sale un montón de mierda a flote. Vos lo sabés bien.
Sí, lo sé.
Esta vez es distinto, Diana es mi amiga y ni siquiera puedo verla.
Entonces, lo mejor que podés hacer por ella es seguir adelante.
No me digas que te frenan un par de enfermeros porque no te creo.
Te vi entrar en lugares mucho peores.
Creo que tengo a tu Paula Llanos.
¿Cómo?
Me sonaba la cara de algún lado.
Le hicimos una nota el año pasado. Ahora usa el apellido del marido.
Paula Kazinsky, directora comercial de Com & Pex.
¿Es ella?
No lo puedo creer, sos una genia. Mandame todo.
Se va a poner bien, Salva, como siempre.
No sé esta vez.
Yo debería haber hecho algo.
Es una adulta.
Todo alrededor de mi vida se viene bien al carajo.
Salvo vos, mi amor.
Perdoname. Con todo lo que trabajaste para esta muestra.
Nada se derrumba. Todo lo contrario.
Desde anoche que no paran de llamar por teléfono.
Y cada vez hay más gente interesada en comprar tu obra.
La gente está enferma.
Te lo iba a contar en unos días, pero...
hoy me llamaron para organizar una gira
por varios puntos de Latinoamérica, Europa, Nueva York...
Todavía está pendiente el Museo de Estocolmo.
¿Qué? ¿Nos vamos de viaje de nuevo?
No, por ahora, son planes a futuro.
¿Cómo está Diana?
Estable. En un rato voy a verla.
- ¿Te puedo acompañar? - No, no podés.
- ¿Por qué no? - Porque lo digo yo.
Hasta ahora, solamente me dejan entrar a mí.
Cuando esté un poco mejor, vemos.
- ¿Eh? - Sí.
- Buen día. - Buen día.
Ay, no, no. No puedo desayunar.
No pierdo la esperanza.
¿No tendrías que estar trabajando vos?
Cancelé todos los pacientes de hoy. Me quiero quedar acá.
Ah.
- ¡Dolly! - Ah, sí. Sabrina.
- Vino anoche. - ¿Y cómo no me dijiste?
Bueno, estabas durmiendo. Era muy tarde.
No, no era tan tarde, Dolly.
Bueno, si estabas durmiendo, era.
Te altera, te hace mal. ¿Qué hacés? ¿Qué vas a hacer?
Llamarla. ¿Qué te parece?
¿Llamarla? Pero ¿para qué? No le debés nada a esa chica.
¿Vos qué sabés?
Bueno, evidentemente, no sé nada.
¿Qué no me estás diciendo?
Yo me equivoqué con ella hace muchos años.
- En el pasado, ¿sí? - Sí.
Concentrate en tu presente.
Te hace mal, te hace mal.
¿Vos quién sos para decirme lo que a mí me hace mal,
lo que a mí me hace bien o qué carajo me hace qué? ¡Dolly!
Soy la persona que te está cuidando. Esa soy.
Soy la que se ocupa de vos.
¿A qué hora lo van a hacer?
- Hola. Perdón. - Me avisan.
- Hola. - ¿Qué tal? Vengo a ver a Paula.
- Sí. Tu nombre, por favor. - Sabrina Correa.
Disculpame, pero acá no te tengo agendada.
No, es que somos amigas de la infancia
y yo justo pasaba por acá y me mandé para verla.
Ah, claro.
Entiendo. Lo que pasa es que ella no suele recibir gente
fuera de agenda.
Claro. El tema es que me voy de viaje y es importante.
- Qué justo. - Marta, la torta.
Sí, ya voy.
No, es que, mirá, te recomiendo lo siguiente.
Llamá acá, va a ser más fácil, ¿sí?
- Paso al baño un minutito. - Sí, es por allá.
Sí, sí, la presentación quedó perfecta. El tema... Disculpá, ¿necesitás algo?
Paula, soy Sabrina Correa. ¿Tenés un minuto?
Ahora te llamo, ¿sí?
¿Qué pasó? ¿Mi secretaria te dejó entrar?
No, no me dejó.
Me dijo que estabas ocupada, pero me mandé igual.
No sé qué necesitás, pero no es un buen momento. Estoy trabajando.
Es...
saber de esto.
No sé si te acordás de estos bocetos.
Esa sos vos.
- ¿Quién te dio esto? - Diana.
Te pido que te vayas.
¿Por qué?
Es un segundo. Es saber tu historia con Salvador, nada más.
¿Mi historia con Salvador?
¿Sabés lo que me costó a mí reponerme de eso, volver a mirarme al espejo,
volver a comer? No quiero entrar ahí otra vez.
Me imagino, pero, Paula, hay chicas que están pasando por lo mismo.
Por favor, lo hablé con Diana. Me vine hasta acá. Te busqué, te encontré.
¿Diana? A ella nunca le importé y a vos tampoco. Me dejaron sola.
Paula, éramos chicas. No digas eso.
- Diana sabía perfectamente. - Paula.
- Perdón. ¿Está todo bien? - Sí, sí, está todo bárbaro.
¿Podés acompañarla hasta la puerta?
No. Es que termino de hablar una cosa. Es un minuto.
Es importante, por favor.
La próxima vez que te aparecés así,
viene Seguridad y te saca.
Por favor.
Perdón, Paula.
Sí, acá estoy.
- Hola, qué sorpresa. - ¿Cómo estás?
- Bien. - ¿Puedo pasar?
No, disculpame. Estaba saliendo.
No te preocupes. Es breve lo que tengo para decirte.
Estoy muy interesada en estas piezas.
¿De dónde sacaste esas fotos?
Eh, voy a hacerte una oferta muy buena por todas.
No sé de qué me estás hablando.
Diez mil dólares por pieza.
Ahora mismo, en efectivo, por las de formato pequeño, ¿no?
Al óleo grande podés ponerle el precio que consideres.
Mirá, no sé cómo entraste a mi casa,
pero andate ahora o te denuncio.
Tranquila.
La oferta va a seguir en pie. Podés buscarme cuando quieras.
- Ale... - Patri, ¿cómo estás?
- Bien. - ¿Bien?
¿Qué onda el día hoy? ¿Sí?
¿Poca gente? Bien. Está muy bien.
- Hola. ¿Qué tal? - ¿Qué tal?
Bien. Vengo a ver a Diana Carvallo.
¿Familiar?
- Sí, su hermana. - Su documento, por favor.
- ¿No tiene el mismo apellido? - No.
Porque somos hijas de distintos padres.
Ella es hija del famoso, yo no.
Pasillo a la izquierda, al fondo. Terapia Intensiva, box cuatro.
- Gracias. - De nada.
Me tendría que haber quedado con vos.
- Hola. - ¿Qué tal?
Vengo a ver a mi hija. Box cuatro.
- Soy Salvador Carvallo. - Sí, claro. Sé quién es.
Acaba de pasar la hermana, así que le voy a pedir, por favor,
que, cuando vaya, le diga que salga. Por políticas del hospital,
no puede haber más de una persona a la vez.
¿La hermana?
Sí. Sabrina Correa.
- Gracias. - De nada.
¿Qué hacés acá?
Necesitaba verla.
¿Para esto también tenés que mentir?
No cambiás más vos.
¿Y qué querías que hiciera si me prohibís verla?
No, no prohíbo nada.
Son las reglas del hospital. No fabules, por favor.
No estoy fabulando.
Vos no te das una idea...
de cuánto me duele...
ver que mi hijita se haya lastimado así, de esta manera.
¿Por qué tuvimos que haber llegado a este punto?
Sabrina, por favor, pensé que estaba todo bien
entre nosotros.
- Yo quedé muy mal, Salva. - Y sí.
Sí, yo también.
La pasé muy mal. Fue una muy mala época aquella.
Es que las cosas que me hiciste no... no tienen perdón.
Me asustás, Sabrina.
- Hablás como si yo fuese... - ¿Yo te asusto?
¿Yo te asusto a vos?
¿Por qué volvés a esa Sabrina,
que tanto daño se hizo y que tanto daño le hizo a tanta gente?
Reconocé algo
de lo que hiciste, ¡una cosa!
Pensé que lo habíamos hablado.
Hablamos muchísimo en aquel momento.
- Yo no te hice nada. - Sí me hiciste.
Y no cambiaste porque seguís haciendo lo mismo. Te vi.
Te vi.
Vos no estás bien, Sabrina.
Sí estoy bien. Yo no miento.
Y, si alguna vez mentí, fue porque vos me lo pediste, nada más.
- Necesitás atención de nuevo. - No me digas así. No estoy loca.
- Tranquila. - ¡No me digas "tranquila"!
- Odio que me hagas eso. - Silencio.
Perdón, silencio.
No puede haber más de un familiar por vez.
La señorita ya se va.
Y, además, no es familiar de mi hija.
Gracias, Franquito. Sos un amor.
No pasa nada. Ahí por el living, por favor.
Ahí, despacito, contra la columna.
Ahí, parado contra la columna.
¡Cuidado arriba, cuidado arriba!
Ahí está.
Muchas gracias.
Chau, buenas tardes. Chau, chau.
Bueno, ¿te parece bien ahí?
A ver. Y no sé. Tiene que ser un lugar que estén bien seguros,
que no se vean.
- Sofi no está, no va a pasar nada. - Ay, por favor te pido.
Si querés, venite a cenar esta noche y los acomodamos dentro de la oficinita.
Dale.
Dale, mejor. Pero, mientras, cuidado, ¿eh? Esto acá se resbala, mejor no.
¿Son todos de Salvador?
Todos originales, de cuando posaba para él.
¿Y te los está reclamando o algo de eso? ¿Por eso la urgencia?
No, no, él no. Él no.
La mujer. Me hizo una oferta. Me dio miedo.
Estoy un poco paranoica.
¿Qué onda con ese Salvador, Iris?
Ay, es un divino, es un amor.
- Tremendo lo de la hija. - ¡Ay, por favor!
Es un demonio esa hija. Pobrecito él.
Hacerle eso esa noche, justo su noche.
Le estaría pasando algo.
¡No! No.
Siempre quiso llamar la atención. No sabés lo que eran con Sabrina.
Iban de acá para allá y ella la tenía, pero...
Así.
No, nunca me habló mucho de ella.
Mejor.
Si la hubieras conocido en esa época, no serías mi yerno.
Mirá lo que es ese. Por favor, lo amo.
¡Dolly!
¡Dolly!
- Hola. - Salvador.
No me sorprende verte.
- ¿Qué pasó? - ¿Qué pasa?
¿Me ves muy cambiada? ¿Muy distinta?
¿Desde cuándo?
Hace seis meses.
¿Se puede hacer algo?
¿A qué viniste?
Vine a hablarte de Sabrina Correa. ¿Te acordás?
Sí, claro.
Me preocupa.
Sabrina estaba perfectamente
hasta que volviste a aparecer.
¿Aparecer? Volví al país, a mi país.
Fue ella la que apareció.
¿Te puedo ayudar en algo?
Sacándote la careta.
¿Qué careta? Vos estuviste ahí.
Fuiste su terapeuta.
Sabías perfectamente que ella estaba obsesionada conmigo.
- ¡Era una nena, Salvador! - No.
Fue un error y me arrepentí. Y vos lo sabés.
No soy un monstruo, Celina. Vos me conocés.
Yo creí conocerte.
Y confié en vos.
Y no es la única, Salvador.
- No es la única. - Estás desvariando.
¿Qué pasa?
Mi amor, ¿estás bien? ¿Qué pasó?
- ¿Qué pasa? - Todo bien.
Estoy bien, estoy bien. Salvador...
ya se iba.
Se está yendo.
- ¿Sí? - Todo bien.
- Te acompaño. - Que te mejores.
¡Hijo de puta!
¡Amor! ¿Qué pasó?
- ¡Hijo de puta! - ¡Ey, mi amor!
¡Ey, ey, ey! Pará.
¡Ey, mi amor!
¡Sabri, Sabri!
- ¡Soltame! - Pará, pará.
Pará un segundo.
Tranquila, tranquila.
Ya pasó, amor.
Tranquila, mi amor, tranquila.
Tranquila. Ey.
Bueno, bueno, bueno.
♪ Observo mi mundo y el presente me abraza, ♪
♪ mi niña y mi esposo bailan en la terraza. ♪
♪ Brindo por la vida, por lo conseguido. ♪
♪ Celebro con los míos este sueño cumplido. ♪
♪ Pero siempre quiero más, nunca me es suficiente. ♪
♪ Sigo en la carrera, la meta es diferente. ♪
♪ Se va la luz en el ambiente y se tiñe de oscuro. ♪
♪ Una sombra me persigue y siento que me anulo. ♪
♪ Vuelve la ansiedad, el estrés, el hedor, ♪
♪ el dolor por errar, por no hacer lo mejor. ♪
♪ Otra vez ese olor, el color de esa tez, ♪
♪ es la sombra del monstruo viniéndome a ver. ♪
♪ Caigo en el desdén, me oculto en el tesón, ♪
♪ escapo del amor por si vienen cuando cambia. ♪
♪ Te cito a conversar, la oscuridad me atrapa. ♪
♪ Tengo que luchar, ser la luz que le delata. ♪
♪ Pero escapa y se camufla, cambia de forma, ♪
♪ mata y nos ensucia, veneno si te roza. ♪
♪ Rozo la locura y no quiero caer al pozo. ♪
♪ Culpable de la herida que convirtió en un esbozo. ♪
♪ El odio me atraviesa y pinto de venganza ♪
♪ cada lienzo que rompo, cada falsa esperanza. ♪
♪ Mi furia no alcanza, no me sirven las lanzas. ♪
♪ Y esta soledad me busca y se abalanza. ♪
♪ Nada que perder, ya vas por ganar, ♪
♪ ser la voz de una y de todas las demás. ♪
♪ Que la Justicia sea quien coloque en su lugar ♪
♪ a quien dibuja cuerpos haciéndolos sangrar. ♪
♪ Y ahora soy libertad y, con la cicatriz, ♪
♪ me enfrenté a la herida para ser feliz. ♪
♪ Me voy a levantar como una emperatriz, ♪
♪ haciéndote caer y cuidando mi raíz. ♪
♪ Y ahora soy libertad y, con la cicatriz, ♪
♪ me enfrenté a la herida para ser feliz. ♪
♪ Me voy a levantar como una emperatriz, ♪
♪ haciéndote caer y cuidando mi raíz. ♪
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