Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Dutch
Esperanto
Ewe
Filipino
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Igbo
Indonesian
Interlingua
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Samoan
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Somali
Sundanese
Swahili
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Urdu
Uzbek
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Óyeme, Ódinn, Padre Supremo de los Dioses.
Convoca a las sombras de eras pasadas,
de cuando las nornas hilanderas regían el destino de los hombres.
Oye de la venganza de un príncipe,
saciada en las puertas ardientes de Hel.
Un príncipe destinado al Valhöll.
Óyeme.
ATLÁNTICO NORTE
895 d. C.
Está aquí.
Está aquí.
¡Madre, padre está aquí!
¡Nunca entres a mis aposentos sin invitación!
El rey, señora. El rey.
Vamos.
Ódinn lo trajo a casa.
¡Salud, Rey Cuervo!
cuervo de guerra, ¡salud!
¡Salud, señor mío!
¡Salud, cuervo de guerra!
¡Salud, rey!
¡Sigue, hermano!
Caminen.
¡Salud, rey Aurvandil, cuervo de guerra!
¡Salud!
Como un perro de batalla que regresa a su amo,
vengo a que los rizos rubios de mi reina me encadenen.
Estamos unidos para siempre, mi señor.
Príncipe Amleth,
ya eres demasiado mayor para que te salude como a un niño.
Salud, señor rey.
Pero un padre nunca es demasiado mayor
¡para un buen abrazo! Cuánto te extrañé, hijo mío.
¿Y tu hermano no nos honrará con su presencia?
No te preocupes por Fjölnir. Pronto se unirá a nosotros.
Esto lo encontré alrededor del cuello de un príncipe.
Pero estaba destinado a este príncipe.
-Llévalo siempre, con mi amor. -Gracias, padre. Mi rey.
Fjölnir.
Fjölnir ha vuelto.
Llegó la bestia.
Salud, señor rey.
Sírvanle una copa a este fiero verdugo de hombres,
para que pueda brindar por él.
Acepta mi copa, pariente mío.
Mi señora.
Miren cómo la copa de la reina se humedece por más hombres que su rey.
¿Con qué metal se podría comprar un fragante sorbo?
¿Con plata dulce o hierro duro?
¡Silencio, perro!
Por Freyr, ¡calumnias a tu señor y a tu patrona!
Por favor, hermano. Es solo una chanza. Una chanza.
Heimir es largo de lengua, pero es un amigo profundamente leal.
Ven, hermano.
Aquí hay uno que necesita tu protección más que yo.
Thórir.
¡Thórir!
¡Mi hijo! ¡Por mi hermano, el cuervo de guerra!
¡Por el reino de Hrafnsey!
¡Skál!
El enemigo dio una probada a mi hígado.
¿Estás herido?
Casi tanto como para designar a Amleth mi sucesor.
Hoy vi su inocencia.
Hay que abrirle los ojos a lo que le espera.
Es un niño.
Tiene la misma edad que tenía mi abuelo cuando ascendió al trono.
Eso fue diferente. Antes tuvo que matar a su tío.
No has visto a tu reina en toda una estación.
Ven. Déjame llevarte a nuestra cama.
No.
Reza para que mis espíritus de la suerte me guíen a muchas más batallas
cuando haya vencido a esta herida. Me niego a morir de enfermedad
o a vivir la larga vida de un penoso anciano.
He de morir por la espada.
Moriré con honor.
No te inquietes.
Morirás en combate, mi señor.
Las puertas de Valhöll te esperan, lo sé.
Este es el mismo camino que recorrí con mi padre,
y él con el suyo.
Ahora, debemos andarlo nosotros.
Ódinn.
No tengas miedo, Amleth. Haz lo que yo.
¿Quién ladra?
¿Ladran los lobos del Altísimo?
¿O ladran los chuchos del pueblo?
Háganme caso, perros de dos patas.
Beban el hidromiel del conocimiento,
para aprender lo que significa vivir y morir con honor,
ser muerto en combate
y recompensado en la muerte con el abrazo de las Valkyrjur.
Las doncellas guerreras los llevarán a las relucientes puertas de Valhöll.
Son perros que desean ser hombres.
Demuestra que no eres un perro.
No solo eres un hombre, sino que cenas como un rey.
Y tú, niñito, ¿qué eres?
Huelo a un discípulo avezado.
En todo paso hay que mirar alrededor,
espiar alrededor...
Pues el enemigo podría estar agazapado.
Bastante sabio debe ser cada hombre, y lo bastante sabio para ser tonto.
-Bastante sabio para ser tonto. -Dime, ¿cómo perdió Ódinn el ojo?
Aprendiendo la magia secreta de las mujeres.
Nunca intentes entender los secretos de las mujeres,
pero siempre hazles caso.
Son las mujeres quienes conocen los misterios de los hombres,
las nornas, quienes hilan y tejen en su pozo del destino.
-Vive con honor. -Vive con honor.
-Protege tu estirpe. -Protege tu estirpe.
¿Sabes lo que significa eso, Amleth, hijo de Aurvandil?
Si caigo por la espada del enemigo,
¡debes vengarme o siempre vivir en deshonra!
¡Lo haré, padre, lo haré! ¡Mi espada no descansará
hasta beber la sangre de su cuello abierto!
Vive siempre sin miedo,
porque tu destino está dispuesto y de él no hay escape.
Júralo.
Lo juro.
Esta es la última lágrima que derramas por debilidad.
Te será devuelta cuando más la necesites.
Ahora, contempla como un hombre.
Acércate, Amleth,
y contempla en nuestra sangre el árbol de los reyes.
¡Padre!
¡Huye! ¡Huye!
¡Vengan por su carroña, perrada!
Sostienes con asombro la mirada de tu hermano.
Sabía bien que eso harías.
Qué pena que nunca te fijaras antes en los ojos del bastardo.
Ahora, mira con cuánta presteza blande su espada tu hermano.
Hazlo, hermano, hazlo.
Pero sabe que portar un brazalete robado no convierte a un bastardo en rey.
Empapado en mi sangre,
pronto resbalará de tu brazo como una serpiente.
Tu reino no durará.
Que esta traición atormente todas tus noches,
hasta que una venganza flamígera se alimente de tu muerte.
Hazlo.
¡Hazlo!
¡Al Valhöll!
¡El rey Aurvandil ha muerto!
-¡Viva el rey Fjölnir! -¡Que viva el rey Fjölnir!
¡Salud, señor rey! ¡Que viva el rey!
¡Tráiganme la cabeza del niño!
¿Lo ven?
-¡Por ahí! -¡Córtenle el paso!
Lo haré lentamente.
¡Viva Fjölnir el sin hermanos!
¡Que viva el rey Fjölnir!
¡Viva Fjölnir!
¡Salud, rey Fjölnir!
El rey Fjölnir se ha conseguido una reina.
¡Fjölnir!
¡Fjölnir! ¡Mi señor!
¡El niño!
El niño.
El niño está muerto. Murió en el mar.
Sí. Se hundió como una piedra.
¡Te vengaré, padre! ¡Te salvaré, madre!
¡Te mataré, Fjölnir! ¡Te vengaré, padre!
¡Te salvaré, madre! ¡Te mataré, Fjölnir!
¡Te vengaré, padre! ¡Te salvaré, madre!
¡Te mataré, Fjölnir! ¡Te vengaré, padre!
¡Te salvaré, madre! ¡Te mataré, Fjölnir!
TIERRA DE LOS RUS
AÑOS DESPUÉS
Vuestras almas de oso arderán en cuerpos de hombres.
Hijos del lobo Fenrir, liberaos de vuestra carne.
Lobos aullarán en la tormenta de Ódin.
Guerreros caerán por el zarpazo del oso.
¡Lucharemos hasta el Valhalla!
Hasta recobrar nuestra forma humana.
Impávidos, beberemos sangre de las heridas de nuestros enemigos.
Unidos en la furia, sembraremos de cadáveres los campos de batalla.
El Padre de Guerra lo ordena: ¡Transformad vuestra piel, hermanos!
¡Lobos sanguinarios, berserkers, desatad vuestra furia!
¡Al Valhöll!
¡No!
¿Qué haces? Ven aquí, ven.
Estos salvajes serán buenos esclavos.
¿No te parece, Björnulfr?
Nos fue bien.
Mejor que nunca.
Desde que te encontramos de niño,
supe que tenías el corazón de hierro helado.
¡Son demasiado débiles! ¡Quiero a los fuertes! ¡No a los débiles!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
Toca, idiota. ¡Toca!
Merodea en las sombras, verdugo de mi gente.
Ocúltate.
A pesar de que tus hermanos me robaron los ojos,
te veo.
No soy hermano de nadie.
No basta con ser el hombre que nunca llora,
príncipe Amleth.
El príncipe que rechazó su destino.
Una bestia a quien no le importa nada.
Una bestia que exprime lágrimas de los ojos de los hombres.
Recuerda por quién derramaste tu última lágrima.
Recuerda el juramento que hiciste para corregir el mal.
Recuerda al Rey Cuervo. Recuerda.
Recuerda que contiene el salado océano
que debes navegar hasta el confín del mundo.
Alimenta el río helado del odio que corre por mis venas.
Te llevará a una isla en el norte
de la que manará un lago ardiente,
escupido por la cima de una montaña negra.
Ahí, ahogaré al asesino de mi padre.
Sigue la cola de la zorra hasta la morada del antiguo,
en busca de la espada del destino que iguala a tu furia brutal.
¿Por qué hablas de mi fortuna, bruja?
Porque donde acaba tu camino de cenizas,
otra iniciará su viaje.
Un rey doncella.
Libérame.
No puedes escapar del destino que las nornas han hilado.
Ahora, ¡vete!
Estos esclavos van a Upsala.
Esos, al mercado en Kiev.
Envíenlos a Constantinopla.
Y estos, fuertes, sobrevivirán hasta la base de Fjölnir, en Islandia.
¿Quién es el tal Fjölnir?
Fjölnir el sin hermanos. Así le dicen desde que mató a su hermano,
el deshonrado rey Aurvandil, el cuervo de guerra.
He oído hablar de él. ¿Por qué sus esclavos van a Islandia?
Fjölnir reina en Hrafnsey.
Huyó a esa frontera desolada con su mujer y su hijo,
cuando el rey Haraldr de Noruega se apoderó de su reino.
Fjölnir mató a su hermano para nada. Ahora es ovejero.
Padre.
No te preocupes. Cuando vea a tu dueño,
le daré las gracias por el calor que me has dado.
Tráiganme esas dos cuerdas.
Tu piel de oveja no engaña, hombre del norte.
¿Qué dices, encantadora?
Si quieres ser un esclavo, oculta tu astucia.
-Demuéstrale al pastor que eres una oveja. -Le mostraré al pastor su muerte.
¡Agárrenlo fuerte!
¡Manténganse de pie!
¡Toma mi mano!
¡Te tengo!
Te vengaré, padre. Te salvaré, madre.
Te mataré, Fjölnir.
ISLANDIA
¡Ahí!
Déjala.
¡Caminen!
¡Que se pudra!
¡Se lo comerán las gaviotas! Tienen hambre.
¡Muévete, cerdo!
¿Por qué viajar de polizón a este lugar infernal?
Esta tierra alberga maldad.
Mi destino me trajo aquí a recuperar lo que me fue robado.
¿Qué te fue robado?
Una madre, un padre, un reino.
¿Este es tu reino?
El traidor que robó mi reino huyó hasta aquí cuando otro rey se lo arrebató.
Me iré de aquí cuando haya acabado con él.
Soy Olga, del bosque de abedules,
y también juro escapar de esta isla.
-Tendrás que enfrentar muchos enemigos. -Igual que tú.
Pero tú los enfrentas solo.
Tu fuerza les quiebra los huesos a los hombres.
-Mi astucia les quiebra la mente. -¡Cállense los dos!
¡Sigan caminando!
-¿Por qué estamos haciendo esto? -¿Qué?
-Esto. -¿Qué?
Es trabajo de esclavos. Eres el jefe.
Este es tu templo
y yo soy el heredero de este dominio sagrado.
Ningún hombre sabe si celebrará las siguientes fiestas de Yule como rey
o como esclavo.
Es mejor prepararse para los dos.
Y, para mantenerlos a raya, al menos demuestra a tus esclavos
que eres tan fuerte como ellos.
Pero nadie nos está viendo.
Ve a buscarnos un poco de suero de leche. Piensa en lo que dije.
-Mantén el escudo en alto. -Eso hago.
-Que no... -¡Que sí!
¡Que no!
¡Ataca, Hjalti!
No. ¡No!
¡Fjölnir, mi señor!
Su cargamento ha llegado.
Bien. Veamos.
-¿Dónde están los demás? -¡Levántense!
-¡Levántense! -¡Levántense!
¡De pie, cerdos!
¡Pónganse en fila, desgraciados!
Dan vergüenza. No pueden ni mantenerse de pie.
No sobrevivirán el invierno. Véndanlos a todos.
Déjenme ver a este.
Hemos tenido peores.
No me impresionas.
Apesta.
Nunca me mires a los ojos, esclavo.
Bien, ¿y cómo llaman a semejante bestia en tierras de los rus?
Me llamo Björnulfr.
Por el solo nombre se sabe que es fuerte como un oso.
Pero si eres tan poco fiable como un lobo, juro que te sacrificaré yo mismo.
Este se queda. Desháganse de los demás.
Pero madre necesita dos para la cocina y una para lavar ropa.
Camina.
-Y dos hombres para la cosecha. -Está bien.
Estas dos ayudarán en la cocina y esta con la ropa.
Y elijan dos hombres para trabajar en los campos.
Y ella también se queda.
Que sus brazos se mantengan blancos y su cabello, largo.
Piensas en fugarte, ¿no, Oso Lobo?
Incluso si lograras escapar de esta granja,
acabarías siendo carroña para las zorras azules y las selkies.
Esta isla es un erial. Será mejor que duermas.
¡Vete!
¡Fuera! ¡Fuera!
¡Fuera!
Maldita ladrona.
Largo. ¡Largo!
¡Largo de aquí!
¡Lárguense! ¡Váyanse ya!
¡Largo!
Te vengaré, padre.
Te salvaré, madre.
Te mataré, Fjölnir.
Aquí. ¡Rápido!
Ve a mear.
Ahí.
Deténganse.
¡Tú! ¡No te quedes ahí parado! ¡Muévete!
¿No tienes sesos? Date la vuelta.
Cierra la puerta.
¿Lo encontraste? Lo que perdiste.
En la casa, hoy, ¿estaba ahí?
Encontré eso y más.
Es una pesadilla.
Entonces debes despertar.
Es una pesadilla para ellos.
¡Tú!
¡Tú, mujer! ¡Ven con nosotros!
No debes estar aquí. Fjölnir quiere tenerte cerca.
Si me pierdes, ¿irás a buscarme también? ¿Me buscarás?
Que vengas.
Siéntate, Amleth, hijo de Aurvandil.
¿Nuestra amiga comegallinas te habló de mí?
No.
Alguien mucho más locuaz.
Un viejo tonto.
Pobre Heimir.
Habla de los días pasados y de los días por venir.
Fjölnir le cortó la lengua
y le sacó los ojos antes de matarlo,
pero yo le hice unos nuevos.
Qué buen amigo. Has de saber que también te vengaré.
Por desgracia, debes dirigirte a mí,
ya que no le hice orejas nuevas.
Ellas también sucumbieron a la espada de Fjölnir.
¡Ya basta! Sabes por qué he venido.
Sigues siendo una bestia embozada en piel de hombre.
-Al grano, brujo. -¡Como quieras, esclavo!
Profeta ambulante.
Despierta, ahora,
de tu asesinato.
¡Óyeme!
¡Heimir está aquí!
Hola, niño.
Busco el arma que las nornas del destino eligieron para mi venganza.
Escúchame.
Forjada por los armeros más mortíferos
que arrastrándose salieran de debajo de las entrañas del gran gusano,
una espada hecha del más guardado y raro hierro,
adornada con los huesos de los jötnar.
Es liviana en la mano de su poseedor pero, como el colmillo de un dragón,
su mordida jamás pierde filo, ni se quiebra, ni se dobla.
Su hoja solo puede saciarse con sangre humana.
Es una llama de guerra como ninguna otra.
Su nombre es Draugr.
La No Muerta.
Está destinada.
¡Draugr!
Mas su naturaleza es complicada,
porque solo puede desenvainarse en la oscuridad de la noche
o ante las negras puertas de Hel.
Las puertas de Hel. Ahí será justa mi espada.
Hasta entonces, disfrutaré alimentar a Draugr en la noche eterna.
Entonces, también disfrutarás el momento en el que debas elegir
entre la bondad para los tuyos o el odio hacia tus enemigos.
Eso no me costará nada. Mi corazón solo sabe de venganza.
Enséñamela.
Tienes que hacerle una visita al dueño de Draugr, el morador del montículo.
Fíjate bien en la luz de la luna llena,
pues las sombras no son hospitalarias.
¡Fíjate bien en la luz de la luna llena!
Thórir elegirá al más fuerte.
Demostraremos que los hombres de Hákon Barba de Hierro son de fango y agua.
Fango será lo único que quede de ellos.
¡Rakki!
Rakki.
Rakki. Lleven a Rakki a la casa.
-Y ustedes dos... -Rakki, ven.
-Casi amanece. Váyanse a dormir. -Sí, mi señor. Rakki.
Despierta, tú. Tráemela. Sabes a quién me refiero.
Sí.
Despierta, Olga. Despierta. Levántate.
El cabello de una valquiria,
en la cabeza de una perra salvaje eslava.
Un poco de sangre.
¡Ramera impura!
La corregirás, o las dos acabarán bajo tierra.
Agradece a las nornas que la marea de mujer es
la única sangre que hoy corre en tu casa, cobarde.
Soy un tonto.
Se me predijo que mataría al asesino de mi padre en un lago ardiente.
Hasta que ese día llegue,
atormentaré al hombre que hizo mi vida un infierno.
Duerme bien, espada nocturna.
Sí, estamos sedientos de venganza,
pero no podemos escapar a nuestro destino.
¡Pónganse en fila!
¡Apúrense!
-¡Rápido! -¡No pierdan el tiempo!
Esos son para el festín...
-¿Adónde nos llevan? -Hablan algo del festín del jefe.
Anoche lo vi contigo.
Entonces, sabes que el toque de Fjölnir no se quedará en mí cuando me vaya.
Te defendiste bien.
Y yo encontré el frío hierro que lo derribará.
-¿Cuándo lo harás? -Cuando deba.
Hasta entonces atormentaré esta granja, como un cadáver vuelto de la tumba.
-Fjölnir cree que Amleth murió hace mucho. -Sí, pero ¿y tu madre?
Se deleitará con la angustia de Fjölnir. Solo finge amarlo para proteger a su hijo.
Pero ¿no querrá...?
Cuando la libere el niño vendrá con nosotros, si es necesario.
-Me regresaron a la cocina. -¡Björnulfr!
-Nuestro plan tendrá que esperar. Vete. -¡Björnulfr, muévete!
¡Tú, atrás!
¡Rápido!
Thórir, mi señor, nos falta un hombre.
No soy un niño. Mi cabello es mío.
Conozco hombres mayores que necesitan que una mujer les cuide el cabello.
¡Pónganse en fila!
Podrás celebrar después de los juegos, esclavo. ¡Dense prisa!
Mi señor.
Thórir, mi señor.
¿Sabes luchar, esclavo?
Mírame a los ojos, esclavo.
Te pregunté si sabes luchar.
¿Qué son esos?
¿Nunca has visto un knatttré?
Para cuando anochezca, ya te habrás cansado de ellos.
¡Jueguen por sangre!
¡Eres una deshonra para tu familia! ¡Necesitamos más hombres!
¡Vamos!
¡No! ¡No!
-¡Gunnar! -¡No!
¡Paren el juego! ¡Párenlo ya!
¡No lo toques!
-¡Gunnar! -¡Paren el juego!
¡Gunnar!
¡Enano estúpido!
¡No!
-Gunnar. -Despierta.
Niño tonto. Despierta.
-Gunnar. -Gunnar.
Despiértate, vamos. Despierta, Gunnar. ¡Despierta!
Gunnar.
-Despierta. -Gunnar.
-¡Despierta! -No.
Despierta.
¿Ganamos?
Hablas como el auténtico hijo de un jefe.
Es un niño valiente, un jovencito valiente.
Tú.
Ven conmigo.
Demostraste ser valiente y leal.
Cuando volvamos a la granja, se te concederán ciertos privilegios.
Tu trabajo será menos oneroso. Mandarás a otros en sus faenas,
y, Björnulfr,
en recompensa por ganar para nosotros, te dejaré elegir una mujer propia.
Incluso puede ser esa perra eslava a la que te he visto mirando.
A mi padre le resultó muy obstinada.
Pero has de saber que nunca te concederemos la libertad.
Un esclavo de baja cuna nunca puede desprenderse de su hedor.
Sí.
Gracias.
-Te extrañaremos. -Limpiando el cagadero.
-Por mi hijo, Gunnar. -¡Por Gunnar!
-¡Skál! -¡Skál!
Olga.
Me encontraste.
¿Estabas perdida?
Solo si estabas buscándome.
Madre Tierra, escucha la plegaria de tu hija.
Muéstrame cómo destruir a los que nos esclavizan,
a liberar mi amor de su fuego y su dolor.
¿Qué haces?
Aquí, donde los hilos del destino nos han unido,
abrazados bajo los árboles, aquí hablo con la Tierra.
¿Y qué te dice?
Cómo llegar a tu madre.
Mi magia de la tierra avivará las llamas de tu espada.
Mañana por la noche, tú y yo
iniciaremos la pesadilla
y traeremos el caos a la vida de Fjölnir.
EL FILO DE LA NOCHE SE ALIMENTA
Terminen.
Vuelve al establo.
Acá, acá.
Tú.
Los siervos de Freyr. Colóquenlo a los pies de nuestro señor.
Debilucho.
No teman. Son los primeros de muchos.
-No. -¡Por favor! ¡Te liberaremos!
Encontraré a los que hicieron esto.
Los encontraré ¡y les sacaré los ojos!
¡Y les cortaré la lengua!
¡Cenarán en Hel!
Mira, padre.
Mira lo que les han hecho a mis valientes amigos.
¡Monstruos cristianos!
¡Monstruos!
¡Monstruos!
Sinbarba, ¿tú hiciste esto?
¡Contéstame! ¡Contéstame!
¡Basta!
Hijo.
Recupera la calma.
Eran buenos muchachos.
Por Freyr, que los vengaremos.
Llévenselo.
¿Thórir tiene razón? ¿Habrán sido los cerdos cristianos?
Su dios es un cadáver clavado a un árbol.
Pero ¿por qué?
Estos muchachos nunca se metieron con ellos.
¿Y cómo consiguieron armas?
No.
Estas heridas no son de nuestro mundo.
Este espíritu perturbado volverá a cabalgar.
Empuña una hoja hambrienta.
Váyanse. Prepararé un sacrificio.
¡A lo suyo, malditos cristianos bebesangre!
Hagan lo que les dice.
Váyanse.
-Tengo las setas. -Esta noche no.
Los espíritus cabalgarán y derramarán más sangre.
Oscuro espíritu femenino, amaina.
Lleva esta ofrenda a tu ama
y guarda a tu rabioso sabueso de cadáveres.
-Rakki. -¡Rakki!
¿Qué pasa, Rakki?
¡Rakki!
¡Abajo, Rakki!
¡Rakki! Rakki...
¡Rakki! ¡Rakki!
Libérala.
Parece que Freyr mismo ha decidido quién es apropiado para el sacrificio.
Su sangre me cegó...
-Esperemos que su hambre se haya saciado. -Esto no es obra de mi dios.
Esto es hechicería de troles.
Esta noche se armarán para defender la granja,
ya que este es su hogar también.
¿Cómo confiar en que nos protegerán?
Ven, perro.
Tu padre no quiere una rebelión de esclavos envalentonados.
-No dudes de su sabiduría. -¡Caminen!
Que broten los sueños negros.
¡Oigan, esclavos, me gustan sus palos!
Sí. Suerte combatiendo al demonio con esa cosa.
Trae.
¿Tienes hambre?
¡Esta noche, la comida eres tú!
Salgan a tomar el aire. Yo terminaré esto.
Vayan.
-¡Apártense de nosotros! -¡Corran!
¡Una diablesa!
No los toquen. No los miren a los ojos.
Los espíritus de la noche les entraron por la piel y cabalgan su mente.
¡Thórir! ¡Largo, Dísir!
¡Salgan de él!
Nos encontraremos contigo antes del alba.
Padre.
Vete.
-Tu espada es larga. -Deja de bromear.
Soy tu hijo.
¿Amleth?
Estás con vida. Todavía.
Una vida de muerte.
Pero juré sobrevivir hasta este momento.
Mañana cumpliré mi deber con honor.
Solo entonces sabré si vivir me gusta o no.
-Digno hijo de tu madre. -Y de mi padre.
He venido a vengar al rey Aurvandil,
a ahogar a mi tío traidor en su sangre hasta que muera
y a liberarte.
Veo que heredaste la simpleza de tu padre.
¿Qué dices?
Que nunca lamenté su muerte.
Eras su reina.
Tu padre me toleraba
porque le di un hijo.
No.
Solo sentía afecto por la plata y por montar a sus rameras.
No supe si tuvo corazón suficiente para quererte a ti.
Silencio.
Era un cobarde que simulaba ser rey. No era nada,
sino otro soberbio, lujurioso tratante de esclavos.
¡Contén la lengua!
-Escupes al rostro de tu esposo muerto. -Pero su hermano...
Qué gran hermano.
Un bastardo no se avergüenza de sí mismo ni de su oficio.
Tu tío me amaba, aunque conocía bien mi pasado.
Amleth.
Todavía crees el cuento de hadas que te conté.
"La noble prometida que venía desde Bretaña".
Nunca empecé siendo su prometida.
Todas volvemos fácilmente a convertirnos en princesas
cuando las bestias nos hacen sus esposas.
Sí.
Tú fuiste engendrado por la fuerza. Gunnar fue recibido libremente, con amor.
No.
Y quiero que sepas
que fui yo quien le imploró de rodillas
a Fjölnir que matara al rey Aurvandil.
Apreté mis labios
contra su fuerte y dulce mano,
la besé y se lo imploré.
Y para que nunca llegara este día,
Fjölnir ordenó que te mataran con el consentimiento de tu propia madre.
Pero lo vi.
Vi que Fjölnir te llevó a cuestas.
Gritabas.
¿Gritaba? Estaba riéndome.
¡Mentira!
Ya que estás aquí, ¿qué hacemos?
Debería matarte. Y a todos tus seres queridos.
Pero me amas.
Los hijos aman a sus madres y las madres aman a sus hijos.
Y le salvaste la vida a tu hermano. Tú.
Tú amas.
Tú
amas.
Solo yo sé quién eres.
Y estás urgido de venganza,
hijo del salvajismo.
Si matas a Fjölnir...
Si matas a Thórir,
y si eres tan indómito como para matar a mi Gunnar...
Serás mi nuevo rey, Amleth,
y juntos
reinaremos.
¡Perra!
Tu boca y tu mente hieden a tu fétido padre.
-¡Tendrías que haber muerto con él! -¡Tus palabras son veneno!
¡Yo soy tu muerte!
¡Muere!
¿Dónde está tu madre?
Dime.
¿Dónde?
Es tan malvada como Fjölnir.
Acabaré con él y con todo lo que ella ama.
¡Me convertiré en una tormenta de hierro y acero!
¡Cobraré venganza!
Y más.
¿Qué hacemos ahora?
Debo irme a las colinas.
Mi madre ya sabe quién soy. Pronto lo sabrán todos.
-Iré contigo. -No.
No deben saber que estás involucrada en esto.
-Por la mañana me cazarán. -¿Por qué?
¿La mataste?
Jamás mataría a una mujer. Ni siquiera a ella.
-Thórir murió a manos de mi furia. -Pues, ya era hora.
¿Mañana por la noche regresarás a matar a Fjölnir?
Si las nornas del destino lo permiten.
Y pase lo que pase mañana, prepárate para huir.
Su corazón.
Su...
Su corazón. ¡Le quitó el corazón!
¿Qué maldad es esta?
¿Qué maldad se come el corazón de nuestros jóvenes valientes?
Freyr, ¿me oyes?
Compórtate.
Sé un hombre frente a tus inferiores.
Aquí no hay ningún espíritu maligno.
Te lo dije. Yo te lo dije.
Lo hizo mi hijo maldito Amleth.
-Nos deshicimos de él cuando era niño. -Tienes que creerme.
Está aquí. La progenie de Aurvandil sigue viva.
Temo que lo guió hasta aquí el cuervo espíritu de tu hermano muerto.
-Eso no es posible. -Piénsalo.
Mató a tus hombres, mató a tu hijo mayor
y no descansará hasta que estés bajo tierra
y nuestro Gunnar yazca muerto a tu lado.
Es Amleth.
Ningún dios puede ayudarte con esta tarea.
Tienes que buscar a mi hijo y matarlo con tus propias manos.
Que mis palabras sean la piedra de afilar de tu furia amarga,
porque las maldades de anoche no fueron obra de un solo hombre.
Busca a los esclavos que se alían con él.
¡Encuéntralos!
¡De rodillas!
¡Al suelo!
¡Al suelo, todos!
No sé, ni me importa,
si ese esclavo fue cómplice en la muerte de mi hijo,
pero este es el fin que les espera a todos,
si no confiesan lo que saben.
¿No?
Veo que ya no te da miedo la sangre de una mujer.
Tú. Por supuesto que eres tú.
¡Fjölnir!
¡Déjala!
¡Te ofrezco el corazón de tu hijo a cambio de su vida!
Soy Amleth, el Oso Lobo,
hijo del rey Aurvandil, cuervo de guerra,
¡y soy su venganza!
¡Mátenlo!
¡Tráiganmelo!
-¡Mátenlo! -¡Es mío!
A fin de cuentas,
eres igual a tu padre.
La maldad engendra maldad.
¿Cómo sabes que es el corazón de tu hijo,
y no el de un perro rabioso muerto hace dos noches?
¿Dónde está?
No puedes matarme.
Aunque me atacaras con tu espada, no me haría ningún daño.
No ha llegado mi hora. Moriré en batalla.
¿Dónde está el corazón de mi hijo?
Ódinn, el Padre Supremo, vencerá a tu Dios de las erecciones.
Témele.
¡Silencio!
Volveré por tu corazón.
Y tu madre y yo nos lo comeremos.
Ódinn, deja que la Valquiria, tu doncella guerrera,
me lleve volando a tus relucientes puertas.
Veo a mi padre y a mi madre.
Veo a mis parientes muertos.
Veo a mi amo en el salón de Freyja.
Me dice que me acerque a él.
Esta noche, termina nuestro duelo por Thórir.
Que el néctar del cuello de este veloz corcel
te lleve pronto al árbol más alto de las hilanderas de guerra, hermano.
Ahora eres nuestro único heredero.
El momento de pesadumbre
ha terminado.
El momento de venganza atizada por la furia,
¡está comenzando!
Esto no es el Valhöll.
No te cargué tan lejos.
No soy una valquiria.
Los sueños del más allá deben esperar.
Además, aún no he terminado contigo.
Mi destino me trajo a Islandia a cumplir mi juramento de venganza.
Pero mi destino
no me preparó para encontrarte.
Siempre creí que debía recubrir mi corazón con piedra.
Jamás imaginé que se lo abriría a un hombre del norte.
Te sacrificaste para que yo pudiera huir.
Y tú volviste por mí.
Nunca me había sentido unido a nadie.
Al menos, desde que era niño.
Maldigo la maldad de tu madre.
Mató a mi pasado.
¿No será que tus nornas del destino devanaron otro hilo para que lo sigas?
¿Qué te dicen tus Dioses de la Tierra?
Que, vaya a donde vaya, debo llevarte conmigo.
Tengo parientes en Orcadas.
Busquemos cómo viajar a salvo hasta allá.
Juntos.
Pero realmente no creo que hayas apagado tu deseo de venganza.
El odio es lo único que conozco.
-Pero ojalá pudiera liberarme de él. -Eso lo eliges tú.
Descubramos nuestro futuro.
Bienvenidos, viajeros.
La cubierta de esta bestia de madera será lo único que pisarán durante 21 días.
Si los espíritus de la fortuna nos sonríen.
Esperaba más hombres de Fjölnir. Su hijo vendría con nosotros.
Thórir partió temprano
en su propia nave.
¡Leven el ancla!
¡Arríen la vela!
-Aseguren los obenques. -Ya están asegurados.
-A favor del viento, timonel. -¡A la orden!
Tu herida.
No es nada en comparación con lo que hemos sufrido.
Ya me había olvidado de ella.
La sangre de mi familia.
Mi propia sangre está dentro de ti.
Eres la fuente de la que nuestra dinastía brotará.
No quería que lo supieras
hasta que pudiera confiar en que nuestro hijo estaría a salvo.
Mientras Fjölnir viva, nuestros hijos nunca estarán a salvo.
Si supiera de esto, te cazaría con todo el fuego de los dioses.
No puede esperar.
Basta.
-Ahora es un hilo vivo el que nos une. -Fui un tonto.
Quería huir contigo de mi destino.
Mi visión me muestra que tendrás dos.
Y mi espada los salvará.
Pero tienes que venir con nosotros. ¡Tienes que hacerlo!
Se me profetizó que debería elegir
entre la bondad hacia los míos y el odio hacia mis enemigos.
Entonces, mira la esperanza que hay ante nosotros.
Elijo ambas cosas.
Llévala a Orcadas.
Mis parientes te pagarán nueve veces el valor de este anillo.
¡No! ¡No! ¡Amleth!
¡Serás madre de un rey!
-No podemos escapar a nuestro destino. -¡No!
¡Amleth!
¡Cabalgad conmigo, hijas del viento del norte!
¡Llevadme con los míos
a las costas de los ancestros de mis hijos!
¡Allí haré crecer en vuestro honor un bosque de abedules,
un ramaje insondable donde danzar,
al son de vuestra tempestad, embriagada de vuestra brisa!
¡Está por aquí! ¡Avísale a Fjölnir!
¡Es él!
¡Bloqueen la casa!
El niño que una vez cazaste te comió la nariz.
El lobo ya creció. Ansía comerse el resto.
Oigas lo que oigas, tienes que permanecer escondido.
Mantenlo a salvo.
-Manténganse a salvo a los dos. -Eso haré.
Tengan su libertad,
y hagan con ella lo que deseen.
¡Fjölnir!
¡Jamás!
En el corazón.
Gracias.
¡Madre!
Te veré en las puertas del Hel.
En las puertas del Hel me encontrarás.
Y ahí morirás,
a manos de quien mató a tu padre.
PUERTAS DEL HEL
Muertos por la espada,
todos nos volveremos a ver en la fortaleza del Padre Supremo.
Yo te vengaré.
Honraré nuestra sangre.
Cortaré los hilos del destino.
Yo te vengaré.
Honraré nuestra sangre.
Cortaré los hilos del destino.
Yo te vengaré.
Honraré nuestra sangre.
Cortaré los hilos del destino.
Yo te vengaré.
¡Mi sangre perdurará!
¡El Valhöll me espera!
El hilo que nos une no podrá romperse nunca.
Estamos a salvo.
Ahora, cruza el umbral.
EL HOMBRE DEL NORTE
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.