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Sigues aquí tras tanto tiempo.
ANTERIORMENTE EN
Mi amiga hará desaparecer todos los pensamientos aterradores.
¿Cómo se llama?
Aludran.
Te está reteniendo.
Quiero que me digas lo que sabes de Perrin Aybara.
No lo hemos visto.
- ¡Mamá! - ¡Una de ustedes es bruja!
Ellas están en el campamento.
Bain, Chiad y yo entraremos a escondidas.
- ¡Perrin! - ¿Y su madre?
¿Tú hiciste esto?
El tiempo de cuidarlo terminó, Egwene Sedai.
Cada noche, aparece en mis sueños.
¿Viajarías conmigo en el Sueño?
¿Es por algo que viste en Rhuidean?
- ¿Y vale la pena arriesgarse? - Sí.
¿Ya se metió la reina a tu cama, Rahvin?
Luego coquetean.
Sammael.
Un brazalete.
Liandrin está buscando el collar.
Vamos a ponerle su collar al Dragón Renacido.
TANCHICO HACE 95 AÑOS
A él no le gustará que llores así.
No le gustan los gritos.
¡Que te calles, gusano!
Aludran.
Ese es tu nombre.
Tiene tu cara de zorra.
Dámelo.
Ahógalo.
¡No!
¡No!
Largo.
Por favor.
¿Podría ayudarme?
Tengo que salir de la ciudad.
- Por favor. - Quítate.
Por favor.
Tienes lo que te mereces, puta.
Ayuda por favor.
Vete a mendigar a otra parte.
Alguien ayúdeme.
- ¡Quien sea! - Lárgate.
¡No se alejen de mí!
Hola.
Liandrin.
Así te llamas, ¿no?
¿Quieres que te ayude?
LA RUEDA DEL TIEMPO
Ahí estás.
Andas muy escurridiza desde que huiste de la Torre.
Señora Lanfear.
Es difícil fingir obediencia desde la Sede Amyrlin.
Hice lo que me pediste.
Me quedé en la Torre todo lo que pude.
Extrañas estar allá, ¿verdad?
Extrañas sentirte importante.
¿Necesitas algo más de mí?
¿Qué haces en Tanchico?
Es mi hogar, ama.
¿Trabajas para él?
¿Para quién?
Rahvin.
No sabía que él podía influir en el Ajah Negro.
Todas le éramos Ieales a Ishamael,
pero me enteré que murió.
Tratar de ponernos en contra
sería una jugada arriesgada, Liandrin.
Mi grupo me es leal y yo te soy leal.
Pídeme lo que sea, ama.
Cinco hermanas del lado de la Sombra,
imposible dejar pasar algo tan valioso.
Rahvin debió atrapar a una.
Alguien que cree ser más lista de lo que realmente es.
Hubiera apostado que eras tú.
¿Qué debo hacer cuando la encuentre?
Matarla.
O la próxima vez que entre a tus sueños, te arrepentirás.
Tienes hasta mañana.
Ahora...
les voy a enseñar algo que los Elegidos
preferirían que no vieran.
Es el Hombre Encadenado, una estatua que precede incluso a Tanchico,
pero solo una parte se erige todavía en el puerto.
Es un hombre capaz de encauzar, controlado por dos Aes Sedai.
Las que hallaron el brazalete dijeron
que el otro y el collar están aquí, ignoran dónde.
Tenemos uno de tres objetos.
Así que, sigan investigando, extiendan su búsqueda.
Necesito el collar y el segundo brazalete mañana
o nuestra ama se disgustará.
¿Y la hermana Azul?
Ispan Shefar.
Pelo oscuro con una raya blanca. De... ¿Saldaea?
No, esa es Jeaine Caide, del Verde.
¿Eso qué importa?
Liandrin nos llevará al resto.
No venimos a buscar a Liandrin, Nynaeve,
sino al Ajah Negro.
Y, lo que es aún más importante, el collar. Si lo hallan antes,
- Rand... - No.
Lo encontraremos.
¿El velo es necesario?
Chicas, ¿listas?
Son disfraces. Hay de hombres.
No exageres con las cuentas.
- ¿Qué? - El número de cuentas fija tu precio.
Admiro tu confianza,
pero creo que esto sería mejor.
Lo que sea que esté haciendo el Ajah Negro, no debe ser legal.
Necesitarán ladrones y criminales.
Así que iremos al mercado nocturno.
Mat, busca juegos de cartas, haz conversación, a ver qué oyes.
Min, usa tus visiones.
Nynaeve y yo nos encargaremos de lo que requiera más sutileza.
¿Siempre es así?
Sí, las dos.
Prometiste no entrar al Tel'aran'rhiod sin nosotras.
Una Aes Sedai no puede mentir.
No soy Aes Sedai, también mentí sobre eso.
Necesito saber cómo detenerla en el Tel'aran'rhiod.
No podrás vencer a un Depravado de la Sombra ahí.
Es en tus propios sueños cuando eres más fuerte.
Es ahí donde podría haber alguna oportunidad.
Te me escondes.
Ahora me tienes miedo.
¿Qué viste en Rhuidean?
¿Qué quieres?
Tendrías que estar alejando a Egwene de él.
Eso hago.
Si la fuerzas, no cederá.
Me preocupa que intentes seguir siendo útil
para que no me deshaga de ti.
Enviaré una sorpresita.
Deja que lo maneje él.
Sé que eso te cuesta trabajo.
¿Adónde vamos?
Estaba buscando a Egwene.
Estudia con las Sabias, aprende sobre nuestra gente como deberías hacer.
¿Así cultivan fruta en el desierto?
Este alero le da sombra a las rocas todo el día,
así no se evapora el agua.
No solo sabemos danzar las lanzas.
Alsera.
¡Rand al'Thor!
Son mis calabazas. Mira qué grandes están.
- Las estás cuidando muy bien. - Lo sé.
No sabía que los Aiel eran buenos granjeros.
Y buenos pastores también, a decir de la cabra que probé.
Mi hermana es la que cuida de las cabras. Es la cabrera.
¿Qué cuidan los pastores?
¿Pasto?
Also así.
Podemos trabajar juntos.
¿Qué es esto?
- ¿Es tu pala? - ¡Mi lanza!
Entreno para ser Doncella.
No puedes tocarla.
Me deshonras, Rand al'Thor.
Por deshonrar tu ji,
tienes mi toh.
Cosecharás mi jardín cuando estén maduras.
Solo entonces habrás pagado tu toh, Rand al'Thor.
Pudiste haberme ayudado.
Respondiste bien, hombre de las tierras húmedas.
Lo suficiente.
¡Regresaron!
Perrin está lastimado. Ayúdenlo a bajar.
Métanlo. Ahora.
- ¿Qué pasó? - Lo apuñalaron.
Ve por Alanna Sedai. Rápido.
Necesita Curación.
No pasa nada, estarás bien.
Apúrate. La necesitamos.
No está en condiciones de curar a nadie.
Esta cataplasma aliviará el dolor y detendrá la infección.
Trajimos a las chicas, pero Natti...
Mi padre...
decía que un líder puede cuidar de los vivos o llorar
por los muertos,
pero no ambas cosas.
¿Qué tengo que hacer para echar un vistazo debajo?
El mejor secreto por revelar será el rostro tras el velo...
El tan mortal como la chispa de un Iluminador.
Te apuesto el río Andahar a que no tienes idea
de qué hacer para que nos quitemos el velo.
Dicho como una verdadera tarabonesa.
Pues sí, soy de la península de Calpene.
No estoy seguro de que esta sea la pieza adecuada para mí,
pero ¿vendes joyas? ¿Como un collarcito?
Que haga juego con el brazalete del que te hablé.
Como por aquí.
¿Para ti o para una mujer?
No, es para un hombre.
Un hombre grande y fuerte como yo.
Algo plateado.
Te diré algo.
Te daré un poco de esto,
si me encuentras algo como eso.
Los héroes arriban a diario
para prestar juramento al Cuerno de Valere,
el premio más sagrado de la Leyenda.
Un momento.
Cuando la Sombra caiga,
el Cuerno será la salvación
en la lucha postrera y solitaria contra la caída
de la larga noche.
Las montañas montan guardia, y los muertos harán guardia,
pues la tumba no es barrera a mi llamada.
Pues la tumba no es barrera a mi llamada.
¡Bravo!
- ¡Thom Merrilin, carajo! - No.
¡No! Thom, espera.
Soy yo. ¿Me recuerdas? Mat Cauthon. ¿No te acuerdas?
¿Cómo olvidarte?
Me abandonaste cuando luchamos contra un Fado.
¡Sí! Sí, fui yo, y no estás muerto.
Solo mírate. Te ves genial.
No. Oye, suéltame.
No sé en qué estén metidos tú y tu amigo el pelirrojo,
pero no me involucres.
Ya pagué un precio muy alto, ¿sí?
Thom, espera.
Dios, ¿qué fue lo que me enseñaste?
Las mejores lecciones de vida, cuestan.
Ven, vamos por un trago, yo pago.
Te diré una cosa,
si tienes suerte, quizá te diga quién tocó el Cuerno de Valere.
- Sobre los recuerdos de Mat... - Son cosa suya y mía.
Qué bueno que estamos compartiendo.
- Frunces el ceño. - Claro que no.
Lo haces. Es sospechoso.
Así es mi cara.
Serías una gran Aes Sedai.
Ya ni modo.
Aquí tienen.
Toma.
¿No vas a beber?
Son para ti.
Relájate, suéltate el pelo.
Gracias.
Y... ¿cómo funcionan tus visiones?
¿Estás viendo el futuro de todos los que están en el bar?
De algunos.
A veces.
Normalmente, cuando menos lo deseo.
En momentos como este, cuando lo necesito,
no veo nada.
¿Y estás bien con eso?
Me ha costado casi toda mi vida darme cuenta que no depende de mí.
- ¡Oye! ¡Tú! - ¿Qué quieres?
Conociste a una mujer hermosa, ¿verdad?
¿Cabello oscuro con una raya blanca? ¿Una que viste de verde?
¿Cómo lo sabes?
Te vas a casar con ella, lo veo en el Entramado.
- Mejor ve a decirle. - Pero ni la conozco.
Apenas la vi en el centro de la ciudad.
Ha de estar trabajando en la propiedad Lounalt.
Claro, además es rica.
Bien por ti.
Bueno, esa fue gratis,
pero si tienes amigos que quieran saber qué les depara el futuro,
aquí estaré.
¿Jeaine Caide se casará con ese?
No, lo matará.
¿Sí?
Vi a la pequeña niña hoy.
No sé qué le hiciste, pero fuiste prolija.
Parece... contenta.
Según mi experiencia, los más felices son los que menos saben.
¿Crees que podrías tejer algo más preciso?
¿Algo que prefieres no recordar, hermana?
En la Era de la Leyenda, quizá.
Ahora...
solo los Elegidos podrían hacerlo.
Buenas tardes, señora.
Inténtalo de nuevo, Egwene. Sácame.
- No puedo. - De nuevo.
- Tu sueño es tu dominio, Egwene. - No funciona.
Visualízalo claramente y haz que sea así. Ordénalo.
De nuevo.
¡No, no no!
Egwene.
Seamos sinceras, de mujer a mujer.
¿Te gustó lo que viste anoche
o lo preferías cuando era un simple pastor?
Rand no sabe qué eres.
Claro que sí, y tú lo sabes.
Si Rand supiera que me lastimaste...
Lo sabe todo.
Nos sacó, no pudimos regresar.
Mírame, Egwene, mírame.
En tu sueño, tú tienes el poder.
Lo que creas es lo que será.
Si crees ser más poderosa que ella, así será.
Si crees que no te puede lastimar, no lo hará.
¿Me entiendes?
Intentémoslo de nuevo.
No me diriges la palabra desde Rhuidean.
He estado escuchando.
¿Qué viste en los Anillos, Moraine?
¿Enloquezco?
A veces.
¿Mato a Egwene?
A veces.
¿Te mato?
A veces.
Pensé que saldríamos sabiendo más, no menos.
Sí sé más.
¿Y tú?
También.
Sé qué es eso.
El Sakarnen.
¿Cómo controlas tanto Poder
cuando lo tienes?
¿A qué te refieres?
Siento como si me ahogara, como si...
Cuando me entrego completamente,
es como si me llevara consigo y no fuera a quedar nada de mí.
No te entregues.
El Saidin no es el Saidar. La mitad masculina...
Es el Poder Único.
Si he aprendido algo de los Aiel y Renegados,
es que las Aes Sedai no saben todo sobre eso.
Si no luchara contra eso, aunque sea un instante, desaparecería.
Siempre está ahí.
Incluso ahora.
Me...
Me llama, me atrae.
A veces no...
No aguanto...
y quiero sentirlo.
Rand.
Rand.
¡Rand!
No te entregues.
Te ves bien.
Esas hierbas de montaña son fuertes.
Dos Ríos es un lugar especial.
Sí, así es.
Nunca hablas de dónde provienes.
No, no lo hago.
Soy de Saldaea.
Familia militar.
Mis dos padres eran generales,
y mi hermano y yo éramos soldados.
Mi hermano...
Te hubiera agradado.
¿Qué le pasó?
Mi madre...
Todavía no lo puedo creer.
El año pasado me dijo que era Amiga Siniestra.
Quería que hiciera el Juramento a la Sombra.
Sabía que, si me quedaba y no lo hacía, moriría.
La idealizaba.
No sé, supongo que me preocupaba que, si me quedaba, quizá...
Pero te fuiste.
Esa noche.
Me uní a la Cacería.
- Pero tu hermano, él... - No debí contarle sobre ella.
Fue valiente y bueno.
Debí saber que trataría de detenerla.
Ella lo mató.
A su propio hijo.
Huí, y mi hermano pagó el precio.
Sé cómo se siente.
Imposible.
Mi esposa, Laila...
La primera vez que llegaron los trollocs,
nunca habíamos luchado contra nada, menos contra monstruos.
Traté de protegerla.
Fue un accidente, pero...
lo hice.
La maté.
Ella eligió pelear.
¿Peleaba bien?
Sí.
No le quites su honor haciendo un duelo tan largo.
Cuida de los vivos, ¿sí?
Siempre pienso que...
aún significa algo que no me uniera a la Sombra.
Hay tanta oscuridad en este mundo, Faile,
pero cuando te miro...
solo veo Luz.
Llegaron los refuerzos.
¿Qué sucedió?
Tuve problemas con unos trollocs.
Nada que no pudiéramos manejar.
Me dicen que han tenido problemas con la amable gente de Dos Ríos.
Quizá pueda ayudarles con eso.
Tu amigo cabeza hueca es el jodido Dragón Renacido.
¿Y tú eres el Sonador del cuerno?
YO MISMO NO LO CREERÍA SI NO...
- ¿Y aprendiste la Antigua lengua? - Sí, carajo.
Sí, supongo que sí.
Están moviendo el Entramado o el Entramado los mueve a ustedes.
Como sea, sostengo lo que dije antes.
No quiero que me involucres, en nada.
Thom, espera. Nos vendría bien tu ayuda...
No me involucraré.
- Buscamos a una Aes Sedai, Liandrin. - Me da igual.
- ¿Liandrin Guirale? - Sí.
Aléjate de ella, muchacho.
Tu cara lo dice todo, igual que tu pelo.
Eres como una Aiel.
¿Qué hace aquí la heredera de Andor?
Thom, ¿la conoces?
Estuve en la corte de su madre hace mucho.
Ya me voy.
Thom.
No deberías beber si no aguantas.
No estoy tan ebrio como para no reconocer a la heredera de Andor.
No tienes dos dedos de frente si crees que la heredera de Andor
estaría con alguien como tú.
En nombre de la Luz, ¿dónde andabas, floja?
- ¿Floja? ¿Quién te crees...? - Lo merezco
por tener a una ebria como aprendiz.
¿Otra vez empezó con que es la heredera de Andor?
La vez pasada dos hombres trataron de obtener dinero
de su rescate y se lo robó,
y regresó con lo suficiente para comprar un bote y se bebió el resto,
como siempre hace.
¿Eres aprendiz de juglar?
Entonces, cántanos algo.
Está bien.
Sí, pues...
La canción que todos en esta gran ciudad se saben es...
"Las colinas de Tanchico".
"Las colinas de..."
¿Segura?
¿Te la sabes o no, anciano?
¿Anciano?
Me la sé.
Adelante.
Esta es la historia de un mozo de veinte,
un joven de Tarabon muy pudiente.
Esa es mi chica.
- ¡Adelante! - Vamos, canta.
Del amor que buscaba no encontró nada.
Ahora las colinas de Tanchico son sus aliadas.
Con una no andas, con tres ya no aguantas,
pero dos te desarman, ¡ey!
Las colinas de Tanchico.
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
Estas colinas con una tripulación acaban.
Estas colinas a hombres creaban.
Las colinas de Tanchico.
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
¿Qué les pareció la heredera de Andor?
¡Esa es mi amiga!
¡Es mi amiga!
¡Tú! ¡Mantente lejos!
Qué cruel.
Debo admitir que creo que me la estoy pasando bien.
Por primera vez en...
Ya ni sé.
Te favorece el relajarte.
¿Mejor que el velo?
Nynaeve al'Meara, ¿era una broma?
Creo que sí.
Y regresó.
Perdón, es que...
Es la ciudad.
¿Crees que por eso es como es? Liandrin.
¿Dijiste Liandrin?
- ¿La conoces? - Cualquiera de mi edad la conoce.
¿La has visto?
Yo no,
pero todo el clan Lounalt desapareció hace unas semanas.
Según los rumores, fue Liandrin.
Su fantasma.
¿Por qué no te invito una ronda y me cuentas todo lo que sabes de ella?
Perdón, ¿te desperté?
Estás escudada.
¿Qué haces?
He estado experimentando con tus tejidos.
¿Crees que pueda sacarte así la información?
Sé que encontraste algo.
Te iba a decir.
Dime.
El collar está en el Palacio de la Panarch.
- ¿Dónde? - No sé exactamente dónde,
pero cuando vayamos, lo encontraremos.
- Tengo aliados poderosos. - Sé que sí.
Pero no necesito la ayuda de ningún Elegido,
porque me convertiré en uno.
Liandrin, no. ¡No!
Ispan...
Regresaste, bien.
Dime...
¿qué averiguaste?
Maksim...
- Es hora. - No.
No, Alanna.
No te dejaré ir.
Eres todo lo que tengo.
Oímos que Alanna Sedai salió herida por salvarnos.
Queríamos agradecerle.
Así es.
Vengan aquí.
Alanna, mira. Te encanta que te agradezcan.
Aún está lastimada.
Creí que las Aes Sedai curaban.
A otros, sí...
pero no a sí mismas.
¿Pueden...?
¿Pueden encauzar?
Chicas...
Cierren los ojos.
Visualicen una flor en su mente.
Pueden verla.
Sentirla.
Cada vena de cada hoja.
Son la flor.
Ahora...
ábranla.
Bien.
Visualicen las heridas cerrando.
Como tejer lana.
Sangre a sangre,
hueso a hueso,
músculo a...
Te lo dije.
Te dije que había encauzadoras en estas montañas.
Tengo que saberlo.
Tus ojos. ¿Por qué son tan dorados?
Soy lo que llaman un Hermano Lobo.
Yo... los entiendo.
Y ellos me entienden.
¿No te parece raro?
Sí,
pero no me importa.
Te toca.
La Cacería del Cuerno,
¿fue solo la excusa para huir de Saldaea?
¿O sí lo buscas en serio?
Claro que es en serio, y lo voy a encontrar.
- ¿Qué es tan gracioso? - Perdón.
No puedo dejar que esto siga.
Dame eso.
Se lo iba a dar a sus hermanas,
pero, verás,
ese es mi amigo Mat Cauthon.
Y ese...
Es el Cuerno de Valere.
Sí.
El verdadero Cuerno de Valere.
Sí.
Y ese es tu amigo.
Mat.
Tocando el Cuerno.
¿Tu amigo encontró el Cuerno y lo tocó?
Sí.
- ¿Y apenas me lo dices? - Nunca se dio el momento.
Dejaste que parloteara sobre el bendito Cuerno.
Perrin Aybara.
Eso no es justo.
Lamento interrumpir.
¿Oí que necesitabas Curación?
Cuidado.
Mira eso.
Es muy bonito.
No, no lo hagas.
Con tres ya no aguantas,
pero dos te desarman, ¡ey!
Las colinas de Tanchico.
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
¿Nynaeve?
Estas colinas con una tripulación acaban.
Estas colinas a hombres creaban.
Las colinas de Tanchico.
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
Hola.
Hola.
¿Y lo de ser sutil?
Estaba pasando desapercibida.
Y este es Thom Merrilin, mi viejo amigo.
¿Amigo?
Sí, acaba de salvar a Elayne del sueño eterno.
No llamé la atención.
- Bueno, ¿averiguaron algo? - Sí.
Sabemos dónde está Liandrin, en la vieja mansión Lounalt.
Parece que la pintó de rojo hace unas semanas.
¿Vienes?
- Lo siento... - No encontré el collar,
pero sí un brazalete como el del dibujo.
- ¿Dónde estaba? - ¿Trabajas para los Lounalt?
No, mi padre tiene una tienda en el puerto viejo.
Le gusta coleccionar cosas.
Dice que algunas cosas podrían valer algo.
Hoy es tu día de suerte. Toma esto.
Gracias.
Es...
Toma.
¿Es el segundo brazalete? ¿También hay dos collares?
¿La experta en la historia de Tarabon
no conoce al Encadenado de Tanchico?
Es una estatua en el puerto, solo queda el hombre,
pero también había dos mujeres con esos brazaletes.
Él estaba de rodillas con el collar en el cuello.
¿A quién esperas?
¿A Sammael?
Actuará pronto, lo sé.
Qué impaciente.
¿O a Rahvin?
¿No te dijo que el Mundo de los Sueños era peligroso?
Espera, tú...
¿Quién eres?
No soy nada.
La araña que quitas de tu falda y en la que no vuelves a pensar.
Vamos, dime qué le ibas a contar a Rahvin
y le diré de inmediato.
¡Es Liandrin!
¡Se enteró de Nyomi!
¡La mató!
Quiere ser Elegida.
Y dos de los cinco que el Gran Señor busca están en Tanchico.
Mañana esperaremos afuera de la propiedad Lounalt.
Y vemos adónde va Liandrin.
Lo siento, no necesitamos nada. Gracias.
Pero yo sí.
Vengan debajo de la luz, donde pueda verlas claramente.
Unas jovencitas,
apenas unas novatas.
Pero fuertes, las dos.
Sobre todo tú.
Te bloqueaste.
¿Por qué?
Me da miedo.
Mi poder.
Todo ese poder. Creo que lo odio.
En mis tiempos, te hubiéramos quitado ese miedo a golpes.
No importa.
Me sirve de momento.
Vamos, siéntense.
¿Alguna Aes Sedai las acompaña?
Solo somos nosotras.
No somos Aes Sedai, sino Aceptadas.
La Amyrlin nos encargó buscar
a Liandrin y al Ajah Negro.
¿Y qué han averiguado?
- Sus nombres. - Sus nombres.
Ispan Shefar, Jeaine Caide, Nyomi...
Sé sus nombres.
¿Saben qué buscan?
El collar seanchan.
Pero este es para un hombre,
el Dragón Renacido, creemos.
- No dejaremos que se lo pongan a Rand. - No.
¿Saben dónde está el Dragón?
No, pero te lo diríamos si supiéramos.
Sí, claro.
¿Averiguaron algo más sobre este brazalete o el collar?
Hoy encontramos el segundo brazalete.
¿En serio?
Qué listas.
Vamos, tráemelo.
Te resistes.
Deberías estar orgullosa.
Lograste lo que el Ajah Negro no pudo.
Rahvin las quiere muertas.
Mis Hombres Grises trataron dos veces
y fallaron, pero me gusta que no gane.
Y tú...
Hoy demostraron serme muy útiles.
Tal vez regrese... para verlas otra vez.
- Eso nos haría muy felices. - Sí.
¿Y me dejarás hacer lo que quiera?
¿Me obedecerás por completo?
Buena chica.
No recordarán nada de lo que sucedió aquí.
Excepto que toqué a la puerta incorrecta...
y seguí mi camino.
La puerta incorrecta.
¿De qué hablábamos?
No recuerdo.
Estábamos en... la cama, creo, luego...
Espera.
Había una mujer...
Se equivocó de habitación.
Y se fue.
Creo.
Me duele la cabeza.
Tal vez bebimos demasiado.
Deberíamos esconder el brazalete.
Elayne...
El brazalete.
¿Dónde está?
Nynaeve...
tu cara.
Egwene.
Ella es...
una de los Renegados, Rand.
Debí decirte.
Lo siento.
¿Por qué lo sientes?
¿Por mentirme?
¿Por traicionar mi confianza?
¿O por acostarte con una Renegada?
¿Cómo pudiste ser tan tonto?
Hay tanto que no entiendes.
Sobre mí, sobre todo esto.
Ojalá pudieras.
¿Entender?
Vinimos al Yermo para escapar de ellos.
Y todo este tiempo,
has estado con ella, todas las noches.
¡Vine por ti!
Conociste a las Sabias y es como si no existiera.
Eso es lo que haces.
Es lo que siempre has hecho.
¿La amas?
Entonces, ya empezó.
La locura.
Si así es más fácil de digerir, créelo.
Ambos sabemos la verdad.
No me quieres a mí.
Incluso en Dos Ríos...
siempre hubo algo que quisiste más.
Incluso ahora...
Soy... el Dragón Renacido,
y no soy suficiente.
Siempre respetaré eso de ti.
¿Sabías...
lo que me hacía todo este tiempo?
¿Qué...? ¿De qué hablas?
No me mientas, Rand.
No me mientas.
Egwene...
No sé de qué estás hablando.
Mis sueños...
en los que la sul'dam me torturaba.
Era tu Lanfear.
Ha sido ella todo este tiempo.
No lo sabía.
Te ablandaste, Lews Therin.
¡Salgan!
Alsera...
Estaba arriba.
¿Alsera?
Alsera.
Oye, Alsera...
¿Alsera?
¿Alsera?
La vida es un sueño del que debemos despertar.
No.
Respira.
Respira.
Respira.
Respira.
¡Respira!
Rand, está muerta. No puedes curar a un muerto.
¡Puedo hacer lo que sea!
Pero las profecías dicen...
Según las profecías...
Soy destrucción...
pero también creación.
Respira, Alsera.
Respira.
¡Respira!
- Alsera, ¡respira! - Rand.
Respira.
Rand, no puedes hacerlo.
Rand.
Debe haber miles.
Este no es un grupo de ataque.
Es un ejército.
Pronto, Ojos dorados deberá liderar a su gente a la guerra,
ya sea que quiera o no.
Esta es la historia de un mozo de veinte
Un joven de Tarabon muy pudiente
Del amor que buscaba no encontró nada
Ahora las colinas de Tanchico son sus aliadas
Con una no andas, con tres ya no aguantas,
pero dos te desarman, ¡ey!
Las colinas de Tanchico
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
Estas colinas con una tripulación acaban
Estas colinas a hombres creaban
Las colinas de Tanchico
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
Estas colinas con una tripulación acaban
Estas colinas a hombres creaban
Las colinas de Tanchico
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
Las colinas de Tanchico
Las colinas de Tanchico, ¡ey!
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