All language subtitles for Da.Vincis.Demons.S01E06.The.Devil..1080p.DSNP.WEB-DL.DD+5.1.H.264-playWEB_track5_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian Download
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

¡Es una locura!

Pero... ¿cómo puede ser?

En aquella cueva...

- ¿Cómo...? - ¡Libérame!

¿Cómo pude verme a mí mismo...

...si no era aún yo mismo?

Los Hijos de Mitra están ligados a vuestro destino

desde mucho antes de que nacierais, Leonardo.

El tiempo es un río,

hay miembros de nuestra fraternidad que han aprendido a navegar,

corriente arriba y abajo.

Pensaréis que no erais aún vos mismo, pero en todo momento sois

tanto el niño que fuisteis como el sabio que algún día seréis.

- Eso no es una respuesta. - Nunca os prometí respuestas.

Para eso tendréis que hallar el Libro de las Hojas.

Respuestas a preguntas que atormentan a todo hombre.

Y preguntas que os atormentan a vos.

- ¿El destino de mi madre? - Y más.

Hablo de vuestro destino.

Por más que goce del entretenimiento,

vinimos a contratar a los mercenarios del Duque,

no a verlos vencerse sin sentido.

¿Aguamiel, buenos señores?

Desde luego.

La endulzamos con un poco de miel. "El orgullo del Ducado de Urbino".

¿Un poco de miel?

Bebéosla, demontre.

¡Bravo! ¡Bravo!

¡Medici! ¡Urbino!

Luchas como un hombre que hace mucho que no entra en liza.

- Muchísimos años. - Sí.

Federico da Montefeltro, Duque de Urbino.

Piero da Vinci.

¿Leyendo? Madre...

Este manual me lo regaló Gentile Becchi.

Aún lo lloras.

¿En qué puedo servirte, cuñada?

Celebramos un desfile en Martedi Grasso en unos días.

Confiaba en que me acompañaras.

Debes perdonarme, pero debo desenmascarar una conjura.

Becchi me encomendó descubrir al espía que hay entre nosotros.

Pero las pruebas contra Becchi eran abrumadoras.

Testimonio de la habilidad del espía. Es un verdadero genio.

Participaré en la francachela sin ti entonces.

Me conmueve tu dedicación.

El que teniendo tantas oportunidades

estés tan empeñado en obrar rectamente,

quizá sea tu cualidad más atractiva.

¿Mi señora? Es la hora.

Mi torturador privado ha llegado.

Sabéis que no hay más remedio.

Dos veces diarias debo engullir esta poción,

si quiero tener un hijo varón tras mis previos fracasos.

Decid a Giuliano qué contiene,

yo no oso pronunciarlo.

Leche de burra, cuerno de cabra en polvo, testículos de toro.

Giuliano, podrías ahorrarme

esta atrocidad líquida si engendrases un hijo.

Si no tenemos pronto un heredero varón en nuestro linaje,

la casa de Medici empezará a parecer una inversión inestable.

Cada uno tiene un deber, ya veo.

Salut.

Ahí está.

La lógica dicta que la tierra esté al oeste.

¿Creéis que la mera identificación de una dirección cardinal

es cuanto precisáis para hallar vuestra meta?

Es cuanto preciso ahora.

Podríais invertir cien vidas viajando hacia el oeste, ¿no es así?

El mapa que Avraham ben Yosef trajo a Florencia no es el original

sino una reproducción plagada de anotaciones

que solo un hombre puede descifrar: el cartógrafo que lo copió.

- ¿Otro hijo de Mitra? - Se llama Salomón Ogbai.

Lo apodamos "el Abisinio".

Afortunadamente, no ha muerto.

Aún... no.

Aún debéis salvarlo.

Su comitiva fue brutalmente interceptada

cuando viajaba por orden del sultán otomano.

Un señor de la guerra ferocísimo lo tiene cautivo.

El Abisinio no puede ser liberado con la diplomacia,

ni con un rescate.

Se requiere una zorrería y una inventiva que solo vos poseéis.

Tiempos delicados. Tengo un compromiso con Florencia.

Vuestro destino se encuentra en otra parte, Leonardo.

Salvad al Abisinio mientras aún respire.

- Dadme tiempo para meditar. - Ya lo habéis meditado.

En verdad, vuestro viaje ya se ha emprendido.

El tiempo es un río.

Ya habéis tomado la decisión.

La tomáis todas las veces.

Os hizo lo de la moneda, ¿no?

¿Sois el cartógrafo?

Creía que había que rescataros.

- Así será. - ¿En el futuro?

Cuanto antes os desembaracéis de "presente" y "futuro",

antes seréis el hombre que necesitamos.

¿Todos los hijos de Mitra son tan incapaces de hablar llanamente?

Admito que en ocasiones podemos ser inescrutables, pero vos también.

Quería conocer al célebre Da Vinci a la luz del día.

Somos otros si el infierno se desata.

¿Y cuándo será?

El infierno llega cuando el mal excede

nuestra creencia de conquistar.

¿Me preguntáis cuándo llegaréis a ese punto?

No sé deciros. De vos depende.

Nos acaezca lo que nos acaezca, no eludáis la tarea.

Creo que estaré a la altura de la misión.

Si algún día alguien me dice cuál es la misión.

Parece que es cierto

lo que los Hijos de Mitra vaticinaron.

Y estáis más cerca cada día, artista.

- ¿Más cerca de qué? - Del despertar.

- ¿Adónde me conducís? - ¿Conduciros?

- Maestro, sois vos quien nos conduce. - ¿Qué?

Nos despertasteis con

una lista de encargos.

Comprar más magnesio,

obtener brebajes alcohólicos de Oriente, adquirir tres caballos.

- Teníais un plan, ¿no lo recordáis? - Sí, sí.

Lo recuerdo.

- Pero ¿cuánto llevamos...? - Días.

Hablando de un extranjero al que raptaron.

El Abisinio.

Es como... Es como una especie de despertar.

Me he perdido parte del viaje.

- ¿El viaje adónde? - No es adónde.

Es cuándo.

"El mal de este mundo".

Hay algo extraño en el castillo.

¿Qué es esto?

Algo que construí en prisión.

- ¿De quién es este reino? - Los lugareños lo llaman Tepes.

¿A este venimos a enfrentarnos?

¿El que tiene a tu cautivo es el Empalador?

Perdí el ojo derecho en combate.

Y también el puente de la nariz.

Ya.

Inteligente.

Es deslumbrante.

¿Por qué estamos aquí?

- Piero... - ¿Puedo...?

Los dos estados papales flanquean tus tierras y las mías.

Mientras vigilemos a Roma con un ojo,

necesitamos tener otro... ojo,

siempre en la propiedad septentrional del Papa,

a no ser que el reino del norte sea de nuestra propiedad.

¿Y cómo sería eso?

Si nos aliásemos, Florencia y Urbino,

podríamos hacernos con el territorio papal que hay entre nosotros.

Me anexionaría la ciudad de Bolonia y su entorno

y tú doblarías tu capacidad portuaria en el Adriático.

Golpe audaz pero ¿por qué no yo?

Yo tengo el ejército, ¿qué me ofreces tú?

Dinero, claro, de la mayor banca que existe en toda Europa.

Porque ambos hemos sido... bendecidos.

Te he asustado, ¿verdad?

Eso estará bien, Medici.

No debería provocar así a mi ahijado, pero me gusta probar a los hombres.

Eres un valioso aliado.

Hace demasiado que no comando a mis hombres.

Pues nuestra propuesta es muy oportuna.

Los turbantes están clavados a los cráneos.

Todos turcos.

Tiene algo contra los otomanos.

Su bravura contra los turcos le valió 13 años en prisión.

Pero como ninguno de nosotros es turco, no tenemos nada que temer.

¿No crees que podrían tomarme por turco?

¿Cómo sé que no ha perdido vista?

Porque os he visto a leguas de distancia.

Y aunque fuera ciego, podría oír el estrépito que organiza

este tártaro desde más lejos si cabe.

- No soy tártaro. - ¿Qué eres entonces?

- Único. - ¡Único!

Los escarabajos también se creen únicos.

Tu linaje mestizo habla más alto que tus palabras.

Dios creó muchos castigos para la humanidad:

Terremotos, volcanes, plagas y cánceres,

pero peores que todos esos son

los turcos y los tártaros y los mestizos como tú.

"Ave, Vladislaus Dracul Filius, voivoda.

Partium Transalpinarum".

Príncipe de Transilvania y Valaquia, hijo de Vlad II,

conocido como Vlad Dracul o Vlad el Dragón,

vos sois Vlad III, el Hijo del Dragón o,

como se dice en vuestro idioma, Drácula.

Impresionante.

Habéis nombrado todos mis títulos,

pero decidme quién sois y qué hacéis aquí.

Soy el maestro Leonardo.

Estos son mis compañeros Nico y Zoroastro.

Nos envía Lorenzo de Medici de Florencia.

Toda Italia se maravilla de vuestras victorias sobre los otomanos,

y mi Señor desea la amistad y busca el consejo militar

para la mayor gloria de Florencia y de Valaquia.

Sabréis que esta tierra ha sido asolada por la guerra

y algo peor que la guerra.

Hablaremos más,

cenando.

Mientras no se nos cene.

¿Conque ahora vendemos entradas para los baños papales?

Ha surgido un asunto urgente.

¿Tan urgente como para mancillar esta cámara con su presencia?

Sé dónde encontrar rameras si las quiero.

Es mejor que oiga la noticia directamente de sus labios.

Vengo de Florencia, Santidad.

¿Vuestra ausencia de la ciudad no suscita sospechas?

Mi tía de Siena me proporciona una coartada.

Y nadie importante me añorará en Florencia.

¿Qué hay del ingeniero bélico de Lorenzo

con el que el Conde parece tan fascinado?

Da Vinci ha partido de la ciudad.

Ningún hombre sabe hacia dónde.

¿Ni ninguna mujer?

Yo no.

El propio Lorenzo ha dejado Florencia.

Está de embajada ante el Duque de Urbino.

Con crédito fresco de sus tratos con Fernando e Isabel,

busca crear una nueva alianza militar.

El arrogante calculador.

Lejos de rendirse ante los intentos de debilitar su gobierno,

Lorenzo trata con los más reputados mercenarios de la península.

Y sé lo que el canalla hará con ellos.

Él y Urbino marcharán sobre el norte.

Juntos saquearán nuestras tierras que rodean Bolonia y se las repartirán.

¿Cómo lo sabéis, Santo Padre?

¡Porque es exactamente lo que yo haría, cobarde!

¡Fijaos en vosotros!

Tenéis tal miedo a darme esta noticia

que os ocultáis tras esta zorra florentina.

¿Cómo me va a extrañar que Lorenzo se me resista tanto

viendo la calidad de mis aliados?

Solo tratamos de servir a vuestra gloria.

No tenemos el beneficio de vuestra guía divina.

¿Guía? ¿Queréis guía?

¿Recordáis qué probó que fui escogido por Dios?

Muchas cosas, Santidad.

Fue cómo sobreviví a un ahogamiento de niño.

A ver qué tal os va a vos.

Santo Padre.

Un Dios amoroso muestra clemencia.

¿Osáis cuestionarme?

¿A la piedra sobre la que se alza la palabra de Dios?

¡Besad este anillo!

Me han arruinado el baño.

Me da igual cómo.

Acabad con la casa Medici antes que yo con vos.

¡La cena espera!

¿Cómo vamos a liberar al cautivo de un sitio así?

Si lo supiera, sería Da Vinci.

Se os han caído unas monedas.

Os habéis fijado en el dinero.

Los sultanis, una divisa

con el nombre del pagano de Oriente.

Así permito a mis soldados probar su lealtad a mí.

Dejo los sultanis en el suelo ante ellos y, ¿sabéis?

- Las monedas nunca, jamás, se tocan. - ¿De verdad?

Caen al suelo al azar.

¿Notaríais la ausencia de una?

No se me pasa nada.

Por favor, ahora, ¿un poco de vino toscano para sentiros como en casa?

Gracias, gracias.

Pero estoy muy impresionado con vuestra hospitalidad tan pronto

tras vuestra reciente huida de la cautividad.

Estoy como en casa en un calabozo.

De niño, mi padre nos envió a mí y a mi hermano

como rehenes del sultán turco.

Sus prisiones convirtieron a mi condenable hermano

a la causa de los turcos, pero no a mí.

Aprendí a no confiar y a sobrevivir al dolor,

a mazmorras, perros,

hasta al rayo que me dejó esta maraña de cicatrices.

Ahora paso todas mis horas de vigilia

resistiéndome a mi hermano,

Vuestras victorias contra ellos han sido reconocidas por el Papa.

Si vamos a brindar, levantemos las copas por quien me ayudó

a salir de la mazmorra, el mismísimo Portador de la Luz.

- ¿Quién, mi señor? - Lucifer.

El Portador de la Luz.

El más hermoso de los ángeles.

¿Y cómo os ayudó Lucifer?

Como yo, Lucifer se rebeló contra un tirano.

Como yo, fue abandonado y traicionado por el Dios que amaba.

Hice un pacto con Lucifer para obtener mi libertad

y regresar a mi trono por última vez.

¿Y sabéis qué?

No me resulta difícil vivir sin alma.

¡Lucifer!

Y qué casualidad lo de Da Vinci.

Ese diablo tan listo se va cuando llego con preguntas para él.

No sé adónde ha ido.

Guardas bien sus confidencias.

Seguramente engañaría a cualquiera, Excelencia, pero no a vos.

Aunque,

si intentaseis sonsacármelo, me vería incapaz de impedíroslo.

¿Quizá deberíamos discutirlo en otro sitio?

¿Algo más tranquilo?

Hasta que deje de serlo.

¡Las puertas de la ciudad cierran!

¡Dos minutos para el toque de queda, perillán!

Si no os largáis ya a casa, pasaréis la noche aquí.

A quienes se pille tras el toque de queda

van a mi librito, e ir a mi librito significa

tener que explicar sus transgresiones al juez.

Perdonadme, no os había visto con la rabiza.

- ¿Vuestro "librito"? - Mi contabilidad.

Para los cerdos sobre todo.

¿Quien viole el toque de queda?

Desde el día que se declaró.

¿Si se revisase se vería quién ha estado fuera

cuando no debería?

Sí, supongo. Si se es puntilloso con el castigo.

Llevadme a ellos.

Uno podría pasar semanas hojeando los registros.

Pues estoy de suerte.

Según mi hermano pierdo el tiempo.

¿Vuestro secreto, señor?

Es cuestión de saber qué mezclar.

Limaduras de hierro aquí, magnesio allá, y demás.

Me resulta ingenioso.

Quizá el ingenio que aportáis a la corte de Lorenzo

pueda beneficiarme también.

En fin, dado que me agasajáis con vuestro truco circense,

os devolveré la cortesía con una diversión de mi cosecha.

Veréis, sin un alma que me lastre, veo en la oscuridad.

No pueden matarme.

Puedo gozar de ciertos entretenimientos

que me habrían hecho palidecer hace años.

Este es el último del séquito de un embajador turco

que fue tan idiota como para abordarme.

No pierdo nunca la oportunidad de recordar a los turcos

la niñez que me proporcionaron.

¿Es el hombre que buscamos?

Desencadenadlo.

Demuestra ser más fuerte que tus amigos.

Derrota a los perros y serás libre.

Y no me creas tan inhumano

como para no darte una oportunidad.

Toma un cuchillo de mantequilla.

Esto... es justicia.

Bien, ¿pedimos el plato principal?

No puedo comer.

Mis gustos no son universalmente compartidos, cierto.

- Retirémonos. - Pero antes,

vos nos habéis honrado con vino de nuestra patria,

conque os honramos con el licor tradicional de Valaquia.

¿Habéis traído... tuica?

Nuestro amo florentino no repara en gastos

para demostraros su admiración por vos, mi señor.

¡Por Vlad III!

¿Cuándo has dudado si tomar una copa, amigo mío?

Por Vlad III.

Por Vlad III.

Bien.

Para vuestros hombres y sirvientas.

- Sí. - Bien.

Toma.

Para ti.

Y para ti.

- Conducid a sus amigos a una alcoba. - Para ti.

Cuando hayan brindado por mis invitados,

el artesano y yo charlaremos más.

¿Y sus perros que nos han divertido?

Nos habéis agasajado muy bien esta velada.

Para ti.

Y para ti, la última gota.

Hermoso, ¿no es cierto?

Por esto tenía tal ansia por regresar al castillo de Poenari.

Desde esta altura, casi puedo olvidar

las décadas que los turcos me tuvieron bajo tierra.

- Es una pena que fuera el último. - Hay otro.

Su señor, Salomón Ogbai.

El nombre "Ogbai", en amhara, significa "no te lo lleves".

Sí.

En efecto.

Por plegarme a servirlos, me tomo mi tiempo con el Abisinio.

Lo tengo listo para mis caprichos privados.

Invento nuevas torturas solo para él.

Hay una ventana cercana a donde lo encierro.

No puede ver las vistas, conque le dije que recrearía el paisaje para él

si me proveía del material

para una miniatura apropiada.

Estas son las almenas de las torres que hay frente a mi ventana

talladas en la propia carne del Abisinio.

Hay una frontera que jamás dejará de explorar: la agonía.

¿Puedo confiaros una confesión?

Sí, sí.

Si os place, voivoda.

Sé que estoy loco.

En efecto.

¿Podríais decirme cómo podría no estarlo?

Un padre arranca a un niño de su hogar, de cuanto conoce,

y lo entrega a las garras de su peor enemigo.

A menudo somos lo que hacen de nosotros nuestros padres.

Tanto si nos gusta como si no.

Sí.

En mi caso, desde luego, para mal.

Mi padre me enseñó que la crueldad

es la única divisa del universo.

Y ahora soy el hombre más rico de toda la Cristiandad.

- Dios mío, si es cierto. - ¿Sí?

Me dijeron que llevabais

libros y más libros a tus aposentos.

No sabía si habían saqueado la bodega.

- Soy fácil de embromar. - Solo a veces.

Al menos tú tienes una afición.

¿Y cuál es tu nueva afición?

La obsesión por los expedientes da su fruto.

Los registros de las guardias

de todos los cuarteles.

Quien saliera

por la más mínima razón constará aquí.

Incluido el espía que crees que incriminó a Becchi.

Reíos, pero aquí hay misterios que resolver.

¿Por qué no cesan de aparecer símbolos del zodiaco?

Este. Es el símbolo de Capricornio, creo.

Y este es Acuario.

Con ciertos súbditos florentinos delicados,

sus nombres son símbolos

en lugar de anotarlos claramente como infractores del toque de queda.

Esta fecha, recuerdo que una larga noche de francachela

me interrogaron camino de casa. ¿Este es mi símbolo?

Siendo tan atlético,

Sagitario es una clave natural para vos.

Decidme la identidad de cada símbolo.

Lo ignoro, está en el despacho del capitán Dragonetti.

Pues obtenedlo para mí.

Becchi estaría orgulloso.

El hombre que venimos a salvar ya estará muerto.

No, no, aún no.

Pero debemos apresurarnos a salvarlo ya.

Hazlo tú.

- Yo podría dormir una semana. - Yo también.

Es porque todos estamos intoxicados.

¿Qué?

Bebe un poco de este antídoto.

Ese perro nos puso algo en las bebidas.

No.

Fui yo.

No hay nada que te prives de hacernos en tu maldita busca.

Yo adulteré la tuica antes de llegar.

Sabía que todos deberíamos tomarla para convencerlo de que era seguro.

Y ahora todos, incluidos los perros,

estarán desmayados.

¿Listos?

- ¿Cómo sabes adónde vamos? - Una mera observación arquitectónica.

El Abisinio, me lo indicó él mismo, en cierto modo.

- ¿Queremos saber qué quieres decir? - No.

La verdad es que no.

Por aquí.

¿Estás seguro, maestro?

No.

¿Qué pone ahí?

"No me llevéis".

Esto es justicia.

Por Vlad III.

Despídase de este mestizo.

Nico, ve a por los caballos. Nos reunimos fuera.

Este.

Cuidado, cuidado.

Ese y ese otro.

Despacio o se cortará.

No es...

No es él.

No es Vlad.

¡Mierda!

Sois un necio arrogante, ¿verdad?

He resistido todos los venenos y drogas conocidos.

He combatido al Imperio Otomano.

¿Os creéis que moriría a manos de un mero florentino?

Maldito mestizo.

¿Qué tal esta aplicación militar?

¡Zo, despierta, despierta!

¡Zo!

La vida...

La vida es una trampa, ¿no creéis? De la que os voy a liberar.

Curioso.

No podéis matar a un hombre sin alma.

Debéis iros.

No eludáis la tarea.

No estéis en Florencia en los próximos días.

No habléis con Lorenzo ni con nadie de la ciudad.

Creo que puedo ir a Siena

e inventar una excusa para explicar mi ausencia.

Pero ¿por qué?

Ya habéis visto lo que pasa cuando se cuestionan los planes del Vaticano.

Lo he visto.

No habléis con nadie por el camino.

Y procurad que nadie hable con vos.

No habrá problema.

Tengo una estrategia.

- Que la sigan. - Desde luego.

Y que luego, discretamente, la maten.

Ya se ha agotado el valor que tenía para nosotros.

Es un obstáculo por su afecto hacia Da Vinci.

¿Lo ha ordenado Su Santidad?

Hacedlo extramuros de Florencia.

Que no haya relación con Roma. Que parezca obra de bandidos.

Y que le claven estacas en los ojos.

Ha visto demasiado.

Tenemos poco tiempo antes de que despierten.

- ¿Cómo os hicieron esa herida? - Hay cosas más urgentes que explicar.

- ¿Sabíais que pasaría? - Sabía que podía ser.

Tenía que arriesgarme por el Libro de las Hojas.

Espada.

¿Habría que ver las heridas?

Ya no se puede hacer nada. Y no quiero acabar mis días aquí.

Voy a escupir al cuerpo de Vlad.

Ya, si supieras dónde está.

- ¿Dónde está? - ¡Vámonos!

Se lo habrán llevado.

Averigüémoslo.

Debéis probar esto, Camilla.

Os gustará más que a vuestro hermano.

Desde luego tenéis una sonrisa más dulce.

¿Deseáis miel?

"El orgullo del Ducado de Urbino".

He llegado a acuerdos con su duque.

Con una fuerza así,

me apenan quienes dañen a Florencia.

Andáis muy ocupado con ese asunto.

Federico de Montefeltro es un personaje pintoresco sin duda.

¿Nos habéis invitado para jactaros de vuestra alianza?

No recuerdo haberos invitado, signor Baroncelli.

Quizá no hayáis llegado a comprender por qué traté con Urbino.

Creéis que Roma cuidará de los Pazzi, pero cuando todo se dice y se hace,

Roma solo cuida de... Roma, y vosotros, ambos,

sois hijos leales de Florencia.

¿No creéis que ha llegado el momento de unirse en nuestra República,

no de dividirse más?

Mi hermano, Giuliano, tiene una mente testaruda,

pero un buen corazón.

En tiempos esperamos verlo con capelo cardenalicio,

pero nuestra actual relación con la Iglesia lo imposibilita.

Y, aun así, los jóvenes como Giuliano precisan un futuro.

Sería un buen esposo para Camilla, ¿no es cierto?

¿Alguien quiere miel?

Adiós.

Arrivederci.

Tanto si los Pazzi acceden a la unión como si no, tengo una duda:

¿Se lo habéis consultado a vuestro hermano?

Los intereses de Giuliano son los intereses de Florencia.

Pero retiraré los objetos frágiles de la sala antes de sacar el tema.

Es la hija de nuestros enemigos, signor.

Hay quien diría que lo arrojamos a los lobos.

No subestiméis a mi hermano, Piero.

No damos de comer a esos lobos, los domamos.

¿Sabíais que iba a proponerlo?

Tenía un indicio, dado que la idea fue mía.

- ¿Has bebido el elixir? - Tranquilo.

Dicen que los hijos concebidos con frustración nacen amargados.

Ya, comprenderás que me inquiete esa liga de diablos que nos rodea.

Es un plan brillante contra los Pazzi.

No estás preparado para otro asalto.

El físico dice que esta posición es más adecuada

para engendrar un heredero varón.

Los hombres prefieren las posiciones que tapan la cara de las mujeres

para que sean incapaces de hablar.

¿Cómo dices, querida?

¡Por favor!

Era la jaula.

Era la jaula, era la jaula.

Las palabras del cartel, "no me llevéis",

no era una befa, sino una advertencia.

Vlad construyó el dispositivo para evisceraros al liberaros.

Para abrir una herida incurable.

¡Debí darme cuenta!

- ¡Perdonad! - No importa.

Debo hablaros de la llave que buscáis.

¿La llave que abre la Bóveda Celestial?

Sí, aguarda en Roma,

para que la toméis.

Y cuando tengáis ambas llaves...

Vuestra madre, Caterina,

está viva.

Nos guarda el Libro de las Hojas.

Más allá de donde se pone el sol.

En una ciudad de piedra.

Habita en la tierra de mi carta.

Necesito que descifréis la carta.

Y conseguiréis lo que necesitáis.

Tomad.

Aquí está el secreto para descifrar el mapa.

No sobreviviré para ir con vos.

Debéis cortar mi carne

y llevárosla... cuando muera.

El turco me dijo que os salvaría.

Y lo haréis.

Algún día.

Pero no hoy.

Pero hay mucho que debéis aprender antes.

Sí, sí.

Debéis aprender que todo es posible,

incluso la derrota.

Debéis... aprender.

¿Qué? ¿Qué?

¿Qué?

¿Qué?

¿Qué debo aprender?

Maestro, se ha ido. Maestro...

¿Qué debo aprender?

¿Debo aprender...?

¡Joder!

Ya he estado aquí.

- No, es imposible que lo conozcas. - No, no.

Aquí es donde conocí al Abisinio.

Me advirtieron.

Creía que podía resolver las cosas. Estoy deseándolo.

"El infierno llega cuando el mal de este mundo

excede nuestra creencia de poder conquistarlo".

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.