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música
¿Quién eres?
¿Quieres dinero?
¿Cuánto quieres?
No quiero dinero.
Solo que confiesen a la policía lo que hicieron.
No te entiendo.
Atrapaste a uno de los que le robaron el coche a Adrián.
Tu jefe lo anunció y te dio el crédito que mereces.
¿Por qué estás enojado?
El caso todavía no se ha cerrado.
Falta el otro saltante.
Y Quirino hizo mal en precipitarse y dar la noticia.
Bueno, a mí me pareció oportuno
que aclarara el lío que se armó
alrededor de Adrián y mi padrino.
Y también estoy contenta por Omar y Elena.
Aunque ya nada va a devolverles a su hijo,
Tobías va a recibir justicia
tal como tú le prometiste a su mamá.
Sí, todos los días recuerdo mi promesa.
Por eso no voy a descansar hasta que absolutamente
todos los responsables estén tras las rejas.
Y yo estoy segura que tú vas a atrapar
al delincuente que iba manejando.
Yo no sabía que habían más involucrados.
¿Me quieres contar?
Hola, Omar.
Germán Torres, jefe de campaña de Enrique Ferrer.
Mire, mi jefe me ha enviado
porque prometió apoyarlos en todo.
Entonces he venido a pagar la cuenta
del hospital, que está a su nombre.
Como ya se los dije, no queremos dinero.
Queremos que mueva sus influencias
para atrapar al maldito ese que iba manejando
cuando atropellaron a mis hijos.
Cuente con ello.
En serio.
Pero pedí la cuenta del hospital
y le pido por favor, acepte este apoyo.
No sé.
Mireya está pasando por una desgracia
muy grande, Omar.
Como para todavía tener que gastar
sus ahorros.
¿Sí tiene idea cuánto más o menos cobran
por día en este hospital?
No.
No he tenido tiempo.
Mi cabeza ha estado en otros lados.
Pero yo estaría dispuesto a venderle
el alma al diablo con tal de conseguir
lo que sea para salvar la vida de mi hijo.
Veo que usted es un padre ejemplar.
Mire.
Esta es la cantidad que tendría que usted pagar
hasta el momento.
Imaginaba que iba a ser mucho, pero tanto...
Esto alcanza para un buen terreno.
Así es.
Es por eso que el candidato insiste
en que se deje a ayudar.
Acepte, Omar, por favor.
Te dejé la dosis exacta de analgésicos
para que no sientas molestias,
pero es necesario que estés pendiente
a cualquier dolor o malestar.
Pero ¿no me dijo que ya estaba bien?
Sí, y confío que así será.
Pero por el tipo de accidente que tuvo,
es necesario seguir monitoreándolo.
Yo voy a estar pendiente de él día y noche.
No quiero que te canses.
No te preocupes por mí.
Ánimo, Daniel.
Eres muy afortunado.
Pronto podrás hacer tu vida normal.
¿Normal?
¿Sin mi hermano?
¿Usted cree que algo va a ser normal
después de todo lo que pasó?
Perdón, yo no quise decirlo así.
Daniel, me refiero
a la fortuna de que no tenga secuelas graves.
Yo perdí a mi hermano.
Esa es la secuela más dolorosa.
Y me va a acompañar hasta el día de mi muerte.
Los dejo. Con permiso.
Perdóname.
Ya sé que no debes hablar del caso.
Pero si hay algo que puedas compartirme
para ayudar a Daniel y a Elena,
por favor, dímelo.
Pensé que el apoyo psicológico
que les dabas, ya había terminado.
Pues no.
Y no pienso dejarlos.
Hoy en la mañana que hablé con Elena,
me pareció que...
que se siente culpable por la muerte de su hijo.
Veo que eres muy profesional.
Sí.
Igual que tú.
¿Sabes?
Admiro esa pasión que tienes por hacer justicia.
Pero me parece que a veces
eres demasiado exigente contigo mismo.
Y por lo que veo en esas fotos,
no toda la vida has sido un desastre
con las corbatas, ¿verdad?
Eran otras épocas.
Yo fui socio de un despacho de abogados.
Y me iba muy bien.
Pero pasó algo terrible que me cambió la vida.
Te refieres a lo que le pasó a tu hermana y a tu sobrina.
Perdón, Gaby, me contó algo.
No me dio detalles y tampoco te los quiero pedir.
No quiero ser inoportuna.
Tuve un cliente...
al que un narco le...
robó unas tierras y le mató un hijo.
Así que lo ayudé para que ese infeliz se fuera a la cárcel.
Pero el fiscal que llevaba el caso se vendió
y el tipo salió libre.
Durante el juicio...
yo saqué a la luz mucha información sobre ese tipo.
Y quiso vengarse.
En ese entonces...
mi hermana vivía conmigo.
Tenía siete meses de embarazo.
Y el tipo las mató.
Mató a Claudia y...
y a mi sobrina.
Lo siento mucho.
Eran inocentes.
El tipo confundió a Claudia con mi esposa y...
el maldito me pudo haber buscado a mí.
Pero sabía que la vida de mi familia me importaba más.
Caí en depresión.
Fallé en el trabajo.
Vivía consumido por la culpa.
Hasta que un día decidí...
que lo único que me iba a traer un poco de paz...
era hacer justicia.
Y ahí fue cuando me hice fiscal.
Decidí que nunca me iba a vender.
Que iba a traer a la ley a todos los criminales posibles.
Te admiro todavía más, Roberto.
Porque ese deseo de hacer justicia demuestra
que eres un hombre bueno, sensible...
que se preocupa por los demás.
Y eso casi no se ve hoy en día.
Es la única forma...
que encontré de honrar la memoria de Claudia y...
y de mi sobrina.
Y lo estás haciendo.
Pero a veces es muy a pesar mío.
Porque no es fácil.
Y el trabajo en el despacho...
no era nada comparado con lo que me toca
trabajar en la Fiscalía.
Y bueno, ni te cuento de la diferencia de lo que me pagan.
Y eso lo resintió Karina.
Y ahí empezaron la mayoría de nuestros problemas.
Pero no la culpo, ¿sabes?
ríe
Perdón, perdón por...
por abrumarte con mis asuntos.
Al contrario, muchas gracias por contármelo.
Y quiero que sepas que puedes contar conmigo.
De verdad.
Con cuidado, Dani.
Me va a costar mucho estar en esta casa.
Sabiendo que...
que tu hermano ya no va a estar aquí.
Nunca.
Todo me lo hubiera imaginado.
Menos que Toby se iba a ir tan joven.
Bueno, pues...
yo ya me voy.
¿En serio?
Ya le cargué mucho la mano a Susy
y pues tengo que atender la tienda.
Adiós.
Te ayudo, Daniel, a llegar a tu cuarto.
No te preocupes, pa.
Yo puedo solo.
Que te vaya bien.
Gracias.
Por el café y por escucharme.
Soy buena en eso.
A veces hasta me pagan.
Toma.
Sí me sorprendió que te contara lo de mi hermana.
Tal vez no debí haberte confiado eso porque...
¿Por qué?
¿Porque apenas nos conocemos?
¿O porque yo trabajo para ti?
Perdón si estoy mezclando lo laboral con lo personal...
No, no, no.
Mejor, cuéntame algo tú.
¿Por qué dices que Enrique Ferrer
es como un padre para ti?
Mis papás fallecieron cuando yo tenía seis años,
en un accidente.
Y mi abuela Chofi se quedó a cargo de mí.
Pero en aquel entonces ella tenía cáncer
y en lo que se recuperaba, mis padrinos me cuidaron.
Fueron ocho años.
- ¿Tanto? - Sí.
Sí, el cáncer de mi abuela era muy agresivo.
Y mis padrinos me hicieron la vida menos difícil
hasta los 14 años.
Por eso conoces a los hijos del candidato.
Así es, ellos...
¿Sabes qué? Nunca hicieron ninguna
distinción conmigo.
Siempre me trataron como una hermana más.
Pato, por ejemplo, es lo máximo.
Es mi mejor amigo, lo amo con todo mi ser.
Y Adrián...
él es como mi muñequito.
Lo cuido, lo adoro.
Los dos son como hermanos para mí.
¿Y con Enrique?
Mi padrino, él es lo máximo.
Estoy feliz de que esté contendiendo por la presidencia.
Necesitamos más gente como él, que es humilde,
es trabajador, bueno para los negocios.
Y sobre todo, honrado.
¿Me veo bien? Porque mi mamá me va a llevar a comer.
¡Ay, guau!
Te ves preciosa.
¿Y me va a abandonar con la investigación, oficial?
Pero usted se queda para apoyarlo, ¿verdad?
Y pueden comer juntos.
- Eh... - Eh...
La licenciada no es parte de la Fiscalía,
así que no la comprometamos, por favor, oficial.
Sí, el fiscal tiene razón.
Yo me tengo que ir a seguir trabajando
mi tesis, pero nos vemos pronto, oficial Champiñón.
Eso.
Muy bien. ¿Y te portas bien?
¿Promesa?
Bueno, nos vemos.
- Nos vemos... - Adiós.
carraspea
Tendría que haberlo consentido más...
regañarlo menos.
Hiciste lo que tenías que hacer, ma.
No.
suspira
Tu papá me reclamó que por mi necedad
Toby entró a esa universidad.
Y por eso fue a esa fiesta.
Es mi culpa que haya tenido ese accidente.
- llora - No, no, no, ma, no.
Fue un accidente.
Pude haber pasado en esa fiesta,
o en otra, con otros compañeros.
No es tu culpa.
música
música
Tú fuiste, ¿verdad?
Tú fuiste la que dejó el anónimo.
¿Por qué te escondes?
¿Perdón?
No, no, no sé de qué me habla.
Yo estoy buscando el número 50 de esta calle.
El 50 es el número de mi casa.
¡Ay!
Usted debe de ser doña Sofía.
Soy Natalia, mucho gusto.
Hablé con usted hace poco por teléfono
porque le quiero rentar un cuarto en su pensión.
- ¿Natalia? - Sí.
¡Ay, Natalia!
Es verdad, ahora me acuerdo.
Ay, discúlpame, pero es que
me han estado gastando muy malas bromas.
Pero por favor, pasa, pasa. Te voy a enseñar tu cuarto...
No se preocupe, gracias.
¿Por aquí?
Ándele.
Ma, tienes que comer algo.
A mí me consta que Toby te amaba muchísimo.
No estoy tan segura.
Es normal no estar de acuerdo en todo, menos con Toby.
Dilo con todas sus letras.
Nos peleábamos demasiado.
Pero siempre terminaban reconciliándose.
Además, estaba bien que lo regañaras.
Él era muy fiestero.
Me duele mucho que tu papá me recrimine
que yo haya hecho todo para que ustedes
entraran a esa universidad.
A ver, ma, hazme un favor.
No escuches a mi papá cuando él está enojado,
no piensa.
Además, Toby era muy feliz en la universidad.
Tenía muchos amigos.
llaman a la puerta
Voy a abrir.
Hola, Daniel.
¿Está tu mamá?
Bueno, pues verás que el cuarto no es
muy amplio, pero eso sí, está muy limpio.
La casa es bonita y la comida es buenísima.
Ay, pues esto es justo lo que necesito.
Ya le di mis referencias, datos fiscales,
la transferencia ya está lista.
Pues ahora sí que nada más me traigo mis tiliches y listo.
Ay, Luciana, mira, es mi nieta.
Quiero que conozcas a Natalia, es nuestra nueva inquilina.
Hola. ¿Qué tal?, mucho gusto.
Por cierto, ni te he preguntado que trabajas, estudias...
Ah, estudié Ciencias de la Comunicación.
O sea que soy chismosa profesional y hablo mucho.
Pero bueno, me ganó la vida editando
videos para influencers , hago fotografía,
relaciones públicas, sopa de cebolla, muchas cosas.
Oye, si sabes hacer todo eso,
también podrías tener un canal de videos, ¿no?
Sí, sí, lo tengo.
Bueno, me lo cerraron.
Eh... publicaba conspiraciones,
marcianos, casos sin resolver.
¿En serio?
Oye, yo amo la novela policiaca.
- Tengo mi colección de libros. - ¿En serio?
- Sí... - Yo tengo toda mi colección
de películas y mi álbum de estampitas de terror galáctico.
Chofi, con Natalia podemos retomar los domingos
de cine en casa.
Pero ni siquiera le hemos preguntado
si tiene tiempo, sus horarios... - Perdón, tienes razón.
Yo trabajo desde mi computadora.
Soy dueña de mi tiempo.
Y si quieren, también les puedo ayudar
a resolver quién le manda los anónimos.
¿Recibiste más anónimos, Chofi?
Ay, perdón. Abrí mi bocota, qué imprudente.
Está bien, no te preocupes.
Sí, acabo de recibir uno.
Pero bueno, pues ya que dices que eres muy chismosa,
pues mejor te explico, ¿verdad?
- Lo que pasa es que... - Es por un fraude que dicen
que cometió mi papá hace 22 años.
Su papá no cometió ningún fraude.
Él es inocente.
Te lo juro por mi vida.
Y bueno, pues si crees que no somos personas honorables,
estás en todo tu derecho de no rentar el cuarto.
Uy, pues para haberse robado todos esos millones
que dicen, pues disimulan bastante bien
esto de rentar cuartitos.
Ay, ojalá todos pensaran con esa lógica.
Y bueno, ¿qué?
¿Te quedas o te vas o...?
¿Y perderme de platicar con otra conspiranoica?
No, eso sí sería un crimen.
Ay, además, por fin voy a dormir en una cama.
Llevo un mes durmiendo en el sillón de un amigo
y ya está su perro me odia por quitarle su lugar.
Aquí también tenemos un perrito, se llama Galleta.
Y no te va a quitar ningún lugar, te lo aseguro.
- ¿Quieres una agüita? - Ay, sí, gracias...
Nos vemos al rato, ¿eh?
Siéntate, siéntate.
Perdóneme, doña Elena.
Tendría que haberle dicho quién era yo
y de verdad me siento muy mal por no haberlo hecho.
No te preocupes.
Sé que tu novio es dueño de la camioneta
con la que atropellaron a mis hijos,
pero pues él no tuvo nada que ver.
Eso es lo que importa.
Lo demás ya da igual.
Ma.
Si no vas a comer, ve a descansar un rato.
Yo te llevo.
Ay, hijo, tú no puedes ni con tu alma.
Pero te puedo acompañar.
¿Nos esperas un momento?
Aquí está el informe que allanó Joaquín.
Pero en resumen, la mujer nos recibió
con un rollo que corroboraba la historia de su marido.
Seguramente el abogado Dueñas la instruyó sobre qué decir
y qué no.
Aunque nosotros sepamos que está mintiendo,
en el expediente solo podemos poner lo que ella dijo.
Nos falta la declaración de la novia de Adrián.
Según la señora Elena,
antes del atropellamiento ni siquiera sabía quién era.
Y ahora ha visitado el hospital con mucha frecuencia.
Sí, está muy sospechoso que de la noche a la mañana
le haya nacido ir a visitar a Daniel Saldaña.
O tiene un gran corazón,
o sabe algo.
O peor aun.
Su novio la mandó al hospital
para ver si Daniel iba a despertar o no.
Hola.
- ¿Te ayudo? - No,
no es para tanto.
Siéntate.
Gracias.
- Te ayudo. - No pasa nada.
Oye, te agradezco de todo corazón que hayas venido.
Y disculpa a mi mamá.
Ella era...
es más alegre.
Solo que ahora está deshecha y agotada.
Me imagino que tú también.
¿Y cómo se te ocurrió venir a visitarnos?
El profesor Mateo nos dijo que ya habías salido del hospital.
Y me alegró mucho.
De verdad.
Bueno, te dejo descansar.
No, no, no.
Espera.
Yo te quiero...
te quiero preguntar algo.
Mi mamá me contó que estuviste muy al pendiente
de mí en el hospital.
Me preguntó qué tan amigos somos.
¿Por qué ibas?
Si tú y yo apenas si nos hablamos en clase.
Eh...
me preocupé por el accidente.
Y no quería que te pasara lo mismo que a él.
Tobías recibió todo el impacto.
Yo tuve suerte,
pero hubiera preferido que él fuera el que sobreviviera.
No digas eso.
Vas a estar bien.
Con o sin Toby.
Eh...
si necesitas mis apuntes de la universidad,
con gusto te las paso.
Ya me voy.
Gracias por venir.
música
música
hablan a la vez
¡Santi!
Santi, Santi.
Santi.
Santi.
susurra Santi.
¿Cómo estás, primo?
Oye, ¿no te ha llegado algún video interesante?
No.
No, y ni ganas de ver nada.
Estoy sacado de onda con Álex.
Anda toda seria.
No le pareció que mi papá arreglara lo del mecánico.
Bueno, pues te aguantas.
Ahorita no te puedes pelear con Alexandra.
No, para nada.
Yo la quiero.
Pero sí me puso mal.
Y con todo esto ni ganas de...
Oye, ¿no ubicas a alguien de la uni que le digan...
...Santiago?
¿Santino?
Santino.
Mm.
Conozco un cuate de Ciencias de la Comunicación
que se ha apellida Santibáñez.
Pero se llama Alejandro.
Santibáñez.
Claro.
Vamos a buscar al tal Santibáñez en las redes sociales.
¿Tienes una chela?
Sí, sí, ahí agarra en el refri.
- Tráeme una a mí, ¿eh? - Va.
Tenía razón, jefe.
En la base de datos no hay ningún alias con el tal Frijol.
Te dije que ese supuesto cómplice era pura mentira.
¿Por qué esta alusión a Espinosa en personas de interés?
Casualmente...
es quien cuida a mi hija.
Y resulta que es la ahijada del candidato Ferrer.
Es que justo Joaquín hoy me la mencionó.
Se acaba de mudar a la casa de huéspedes
de la abuela de Luciana.
¿Vive en el mismo lugar que Luciana?
Sí.
Y le sugerí a Joaquín que se aleje de ella,
por la relación que tiene Luciana con la familia Ferrer.
Pero no me hizo caso.
Acá entre nos, fiscal.
Joaquín cree en la inocencia de Adrián.
O es lo que ella le hizo creer.
Y lo que pretendía hacerme creer a mí.
¿Cómo, usted habló con Luciana del caso?
No, no. Por supuesto que no.
Pero ella me empezó a tocar el tema.
Y me dijo con mucha seguridad
que sabía que Adrián no tenía nada que ver.
¿Será que lo está haciendo porque cree en él,
o porque también lo está encubriendo?
Ya sabemos de lo que es capaz el candidato.
Así que no sería ninguna sorpresa que esté utilizando
a su ahijada para espiar los pasos que damos.
Imagino que le va a pedir a Luciana
que deje de cuidar a Gaby.
No. Todo lo contrario, Jiménez.
Le voy a seguir el juego a Luciana.
A ver hasta dónde es capaz de llegar.
Y el que te presta su sillón para dormir,
¿es solo un amigo o un prospecto para ser algo más?
¿Tú crees que quien me presta su sillón
para dormir es una señal de amor?
Uy, no. Te falta vivir, amiga.
¿Y tú?
¿Tienes alguien por quien suspirar?
Pues, de hecho, sí.
Hay un hombre que me encanta.
Se llama Roberto.
Nos gustan las mismas cosas.
Ya empieza a tenerme más confianza.
Bueno, hasta me río de sus chistes, que son pésimos.
Pero hay un problema.
Que él es mi jefe.
Le cuido a su hija mientras termino la maestría.
Pero si es un hombre libre, apapachable,
pues ¿qué esperas? Vas... - ¿Qué? ¿Yo?
Ay, no, no, no, no.
A mí me gustan las cosas a la antigüita.
Él tendrá que dar el primer Paso.
Si de verdad te interesa, ¿por qué lo piensas?
Y si no funciona,
pues se los mandamos a los marcianos y listo.
¡Papi!
Le pedí a mi mamá que me comprara este disfraz,
por si tengo que ir de agente encubierto.
ríe
¿Tú te disfrazaste de princesa, o así de guapa eres siempre?
¿Eso es un halago?
Porque todavía no te salen.
Pero es en serio.
Te ves particularmente guapa hoy.
Gracias.
Ya sé.
Les voy a hacer un hechizo para que sean
príncipe y princesa.
No, mi amor, yo tengo un compromiso de trabajo
y ya habíamos dicho que no.
Ándale, mami, hechizo es rápido.
Júntense.
Más juntos.
Ahora sí.
Ahora que me acuerdo...
se me olvidó mi varita mágica.
Voy a buscarla.
Roberto, yo quiero aprovechar para decirte algo.
Todo este enfrentamiento que tienes con Enrique...
Roberto, es mi jefe.
Que estés sospechando de él todo el tiempo
me pone una situación muy incómoda.
Me siento entre la espada y la pared.
- Eso lo puedo entender. - Qué bueno.
Porque si ya agarraste al culpable y ya se demostró
que Adrián es inocente,
ya puedes hacer las paces con Enrique.
¿Qué?
No tiene nada de malo.
Ya agarraste al culpable y a mí me ayudaría muchísimo
que le pidieras una disculpa a Enrique.
La investigación no se ha cerrado.
Ya sé que falta que agarres uno de los cómplices,
pero eso es aparte.
¿O me vas a decir que dudas de la confesión
del tipo que tú encerraste?
Sin comentarios.
Ya.
No me quieres apoyar, como siempre.
Karina, lo único que te estoy pidiendo
es que abras bien los ojos.
Enrique y su perro fiel Germán te están mintiendo.
- A ti y a todos... - Ay, basta.
Ahí, fiscal. Para.
¿Sabes qué?
Dile a Gaby que se me hizo tarde, que me tuve que ir.
Karina, no te pongas así.
- Tampoco quiero discutir... - Yo tampoco quiero discutir.
Sé que eres un hombre muy juicioso.
Solo te pido que...
pienses en lo que te acabo de pedir.
Hazlo por mí.
Ya encontré mi varita mágica.
¿Y mi mamá?
Se tuvo que ir, princesa.
Pero ¿sabes qué? Te dejó un beso.
¿Qué? No, es más, 500.
¿Quieres que los contemos?
¿Y ahora con quién hago el hechizo?
Perdón por venir así sin avisar,
pero Gaby insistió en que nos quiere hacer
un truco de magia.
Acepto encantada.
Ya avancé bastante en mi tesis,
así que tengo tiempo para ustedes.
Voy a hacer el hechizo rápido
para que no te vayas a ir como se fue mi mamá.
Siéntense ahí.
Bueno, lista.
Siéntense juntitos.
Más juntitos.
¿Más?
Supe que Joaquín Rivas es tu inquilino.
Y me enteré porque es parte de mi equipo de investigación.
Sí, algo así me contó.
Ya dejan de hablar del trabajo y júntense más.
- ambos ¿Más? - Sí.
¿Ahí está bien?
Agárrense de la mano.
Eso, así.
Mírense bonito.
Ahora sí, les voy a hacer el hechizo
para que sean amigos por siempre.
Qué bueno saber que ya agarraron a uno de los asaltantes.
Oye, ¿Pato ya supo todo el relajo que se armó
con El robo de la camioneta?
Patricia habló con Luciana y ella le explicó
lo que pasó con la camioneta.
Luciana. ¿Por qué con Luciana?
¿Por qué no contigo, conmigo?
¿Qué no se dan cuenta que Luciana no es de la familia?
También habló con mi mamá, pero cuando ya Luciana
lo había calmado.
De no ser por eso, Patricio ya estaría aquí apoyándonos.
Y... perdón, tengo que pasar al baño, no me tardo.
Bueno.
¿Luciana lo calmó?
¿O más bien Inés lo convenció de no venir?
Por lo de la preferencia de Patricio.
Mi hermana no soporta que su hijo sea gay.
¿Eso qué tiene que ver?
Todo.
Yo conozco muy bien a mi hermana.
Le debe preocupar muchísimo tener
que dar explicaciones sobre el tema.
Está chapada a la antigua, igual que mi papá.
Eso sí. Imagínense que les toquen ese tema
en una entrevista.
Lo va a tener que contestar.
Ni modo de que finja que no convive con otros gays.
¿Con otros?
Ahí está Germán.
Ay, no me digan que no se habían dado cuenta de sus gustitos.
Va a ver qué pasó con mi primo.
¿A poco tú tampoco te habías dado cuenta?
No.
¿Qué te dijo el padre de tu hija?
Nada.
Qué mal que pienses esto justo ahora que estamos juntos.
A ver, a ver.
No te pongas así.
Si quiero llevar la fiesta en paz con él, es por ti.
Para que no te esté molestando, como eres cercana a mí.
Bueno, pero él no sabe qué tan cercana.
ríe
Y así quiero que estemos siempre.
Sí sabes lo que significa este video, ¿verdad?
Estamos peor que al principio.
- Ya, Germán, relájate... - No es que no te puedes tomar
todo la ligera, Memo.
- Entiende... - Si esa persona quisiera
publicar el video, ya lo hubiera hecho.
Lo único que quiere es que Adrián y yo
nos entreguemos, pero no se quiere involucrar, entiende.
Yo no estaría tan seguro, fíjate.
Germán,
pensemos tantito.
Si esa persona entregara esa prueba,
sería muy fácil saber quién es.
Se estaría evidenciando.
Lo único que está haciendo es cubrir sus espaldas.
Bueno, tenemos que quedar con esa persona,
entonces lo más pronto posible, Memo.
Yo ya sé quién es. Pásame el teléfono.
Yo ya sé quién es.
Se llama Fabiola Merceño.
Ya sé quién es, ¿qué tiene que ver con todo esto?
Es una chava con la que salí, pero no pasó nada.
Estaba probando, porque todavía no estoy
muy seguro si me gustan las mujeres.
Pues la dejé muy ardida, y evidentemente
todo esto, lo del videíto, lo está haciendo
para vengarse de mí.
Nada como estos taquitos para terminar este maravilloso día.
Están buenísimos, ¿no?
Papi.
¿Alguna vez vamos a regresar de la casa,
o mi mamá y tú ya no se quieren?
Tu mamá y yo siempre nos vamos a querer.
Porque somos tus papás.
Entonces vuelve a la casa.
Quiero estar contigo y con mi mamá, como antes.
Los tres juntitos.
música
¿Tu mamá te dijo algo, Champiñón?
¿O por qué así de repente quieres que regresemos
a vivir los tres juntos?
No, ella no me dijo nada.
¿Y cómo la has visto últimamente?
Es decir, ¿la has visto sola o con alguien más?
Tú quieres saber si tiene novio.
No, no tiene.
Y siempre me anda diciendo que con tanto trabajo,
nada de novios.
¿Por qué no nos dijeron que alguien más nos vio esa noche?
Porque no vimos a nadie, solamente pasó un coche
que estaba gritando estupideces con que mi primo y yo
éramos pareja. - De todos modos, ese video
es un peligro para todos, Memo.
Enrique se va a poner furioso.
No, no, no.
Eh...
no le cuentes, por favor.
Tengo que hacerlo, Memo.
Germán, yo puedo solucionarlo.
Confía en mí, no quiero que mi tío
siga pensando que soy un bueno para nada.
A mí no me engañas.
Tú todavía te comes tus dulcecitos, ¿no?
Yo quiero trabajar en la campaña.
Con ustedes.
Contigo.
Pero si mi tío sigue pensando que soy
un bueno para nada, que no sirvo,
pues no me va a dejar.
No puedo poner algo tan delicado en tus manos, Memo.
Yo sé.
Yo sé que no me vas a dejar solo.
Por eso estoy aquí.
No deberías confiarte tanto.
No hagas que te ruegue.
Por favor.
Hay muchas cosas que podemos hacer juntos.
Pero por algún lado tenemos que empezar.
¿Qué voy a hacer, Galleta?
¿Qué voy a hacer?
¿Qué pasa?
¿Qué tienes, hija?
Tenías razón, abuela.
Me estoy enamorando de Roberto.
Y él sigue queriendo a su ex.
Y su hija quiere que vuelvan a hacer una familia.
Ay, mamita.
Buenos días.
Y para hacerte honesto, yo pensé que te ibas a tomar
más tiempo a decidirte.
Memo me animó.
Dice que es mejor mandar una señal
de que no tenemos nada que esconder.
Yo estoy totalmente de acuerdo con eso.
Por favor, tienes que esforzarte mucho.
No te vayas a poner nervioso,
porque te van a hacer una y otra y otra, la misma pregunta.
Y tu versión tiene que ser exactamente la misma.
- Sí entendiste, ¿verdad? - Sí.
Oye.
Fíjate que Alexa anda muy bajoneada.
Y con tanto estrés, creo que nos convendría mucho
ir a Tepoz unos días.
Yo creo que es buena idea que se relajen un poco.
¿Y tú crees que a Luis le va a dar permiso a su hija?
Yo lo convenzo.
Su mamá hasta quiere que él se disculpe conmigo.
Tú solo préstame a tu chofer y las llaves de la casa.
- Lo voy a pensar. - Gracias, pa.
Los dejo, porque tengo clase a las ocho.
¿Qué te pasa?
Si has dicho cinco palabras en todo el desayuno,
han sido muchas.
Pasa...
que quiero que seamos honestos.
Y que no nos sigamos mintiendo.
Fabiola.
Ven acá.
Ven acá.
Si te crees tan valiente,
¿por qué no le mandas ese maldito video a la policía?
Mándaselo.
Listo, muy bien.
- Pues llegamos. - Qué bien.
- Aquí es. - Ay.
¿Qué pasó?
- Ay, no... - ¿Qué pasó, qué pasó?
Se me acaba de romper el tacón.
Y ahora no puedo caminar.
Papá.
¿Esa no es Luciana?
Está con un señor.
Ni vas a tener que caminar. Yo te llevo.
- Confía en mí, Luciana... - Joaquín, no.
- Confía en mí... - Ay, no, qué pena.
¿Cómo crees?
No, te voy a apretar...
música
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