All language subtitles for La race des seigneurs

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Original subtitles

¿Qué hora tienes?

La misma que tú, 6:16.

A casa de la señora, Louis.

No estás siendo razonable.

¿Y cuándo dormimos?

Mañana por la noche.

Hay sesión nocturna en el Parlamento.

Por eso.

¿Qué dijo el Primer Ministro?

Rápido, Louis.

Se la ve mucho.

Demasiado.

Lo sé.

¿Entonces?

El Primer Ministro me ofreció dos puestos.

Dos puestos avanzados.

Asuntos Sociales y Planificación Industrial.

¡Casi nada!

Y podría usarlos en las próximas elecciones.

Miras hacia el futuro.

Mucho más lejos.

Las 7.

Espera media hora, Louis.

Luego vamos a la sede.

- Buenos días, señor. - Buenos días, Simon.

- ¿Ya levantado? - Sí.

¿Café, huevos y yogur?

Recuérdeme pasar hoy por la clínica entre las 12 y las 2.

Esta casa no va mucho contigo.

¿Diga?

No, soy Dominique.

¿Quién es?

Collard.

Voy.

¿Qué hora es?

¿Y el café?

Los huevos llevan su tiempo. Las 8 y cuarto.

Buenos días, señor Secretario Confederal.

¿Tuvo buen viaje?

Sí, espero verle más adelante.

Oiga, si ve a Severan, quiero que hable con él.

Nos vemos.

¿Y bien?

Dice que Severan va a hablarnos de nuevo de sus dudas.

Es la primera oportunidad de Severan para alinearse con la mayoría.

Su primera oportunidad de ser nombrado Secretario de Estado.

No olvides sus ideas.

Cree más en ellas que en el Estado.

Somos un partido minoritario desde el 52. ¿No es suficiente?

Si Severan acepta,

no creo que el resto del partido esté obligado a seguirle.

No, están obligados a seguir a Mollet.

Y los socialistas, tiroteados entre la multitud en St. Isaiah.

Y obligados a seguir a Miterrand a Argelia.

Bueno, yo pido mucho menos.

Así que deberían estar contigo.

¿Qué tienes en mente?

Me pareces muy pragmático.

Demasiado realista, tal vez.

Puedo sumarme si lo ves de esa manera...

Deberías pensar en eso,

y sólo en eso.

Medont no está en nuestra circunscripción.

Que te aproveche.

¿Sí?

No, soy Dominique.

Sí, cierto.

Sí, pero ya se hicieron interesantes concesiones.

Un segundo, voy a ver.

¿Quién es?

Farginot. Está con Villard.

Ya han oído las noticias.

Quieren hablar contigo.

Están muy preocupados.

Diles que no puedo.

Hablaré con ellos en la sede.

A las 2:30.

"¡No necesitamos nazis!"

Esto lleva así 4 meses.

Y que siga.

Es nuestra oportunidad.

Es tu opinión.

"¡No necesitamos nazis!"

¿Qué hago?

Sigue.

¡Es un ministro!

No lo creo.

¡Mira!

Vamos.

¿Estás bien?

Sí.

Louis, eres un profesional.

Fui chófer del General dos veces.

Primero estaba ocupado, pero ahora no hay nadie.

¿Y qué? No cambia, es tu padre.

Hará lo que quiera, para eso es tan liberal.

Liberal de izquierdas.

¿Sabes qué es un liberal izquierdista?

Un derechista vuelto del revés.

Y tú eres un falso estalinista a tiempo parcial.

También del revés.

Pequeño burgués, mejor que vayas cambiando.

Lo que interesa a tu izquierdista es su lindo trasero.

Nunca tendrás uno igual.

Y esto te fastidia, ¿eh?

¡Comportaos o fuera!

¡Ya estoy harto de ti y de tus memeces políticas!

Aterrizaremos en el aeropuerto Da Vinci de Roma...

a las 11:45 de la mañana, hora local.

Volaremos a una altitud de unos 20.000 pies...

a una velocidad de crucero de 800 km/h.

El capitán Vitello y su tripulación les desean buen viaje.

Gracias.

¿Es usted modelo?

¿Se nota?

Sí.

¿Es usted Julien Darndiet?

Sí.

¿Se nota?

DIOS ME GUARDE DE MIS AMIGOS,

QUE DE MIS ENEMIGOS YA ME ENCARGO YO

¿Tiene muchos amigos?

Sí.

Sí, aquí llega.

Llamada urgente para usted, señor.

- El Ministro del Interior. - Cógelo, Dominique.

- Hola, Brissot. - Buenas tardes.

Deprisa, que te esperan.

Están al acecho, querrás decir.

No tengo nada que decir.

Son del Figaro.

El señor Darndiet ofrecerá mañana una rueda de prensa.

Buenas tardes.

Hablé con Severan. Estará aquí para comer.

Perfecto.

Esto tiene mala pinta.

¿Por qué? Nunca me negó nada.

Dale tiempo.

Llamaron de Interior, por tu hijo.

¿Qué ha hecho?

Fue arrestado y encarcelado,

tras amenazar al dueño de un restaurante.

Vaya hijo tienes.

Me encargué de que le soltasen, y a su amigo.

Nuestro socio del sur parece un tanto dubitativo.

El sur siempre votó a Bibert. Sus votantes son míos.

No me abandonarán.

Eso espero.

¿Cuántos hay abajo?

Unos 30.

¿También Baginot y Villard?

- Sentados. - Desde luego.

Hemos tenido una tarde ajetreada.

Mejor hablar con ellos.

Oí que aceptaste el puesto de Secretario de Exteriores.

Ni me lo ofrecieron.

¿Vamos con ellos o no?

Ya sabes qué quiero.

Ah, nosotros... El poder.

Algo te habrán ofrecido.

Te lo explico en la reunión.

¿Qué garantías tienes?

¿Lo pondrán por escrito?

Bernard es peligroso.

Oficialmente, no tiene nada que prometerte.

Y cuando han logrado la mayoría, los partidos que les ayudaron...

descubren que les han burlado.

Ni siquiera estaremos en la Comisión de Finanzas.

- Estás loco. - No, nos están emboscando.

Estáis mal de la cabeza.

Los trabajadores en huelga, tropas en las calles...

el franco devaluado...

y no hacéis más que reñir.

Si Bibert nos viera ahora.

Tienes toda la razón.

Hay mejores cosas que hacer.

Ojalá pudiese dejarlo todo.

¿Diga?

Renée.

Disculpe. ¿Está la señora Renée Vibert, por favor?

Sí, Julien Darndiet.

¿Renée?

¿Puedo ir ahora?

Sí.

Solo con azúcar, por favor.

Sol, vacaciones.

La costa, cielos azules, aire puro, palmeras y flores amarillas.

Un pequeño bufete de abogados, ganarse la vida...

¿Te atrae, eh?

Me encantaría.

Quiero hacer el amor contigo.

Ahora.

Adelante.

¿Y si viene alguien?

Tanto mejor.

Mira quién está aquí.

Pareces cansado, Julien.

¿Puedo fumar?

Claro.

Jean, no olvides traer miel.

No, señora.

Ella está por todas partes.

¿Qué tal está?

No lo sé.

Eso es nuevo.

Buenos días, señor Darndiet.

Buenos días, Jean.

No has cambiado nada.

Mis piernas sí han cambiado.

El café con azúcar es tuyo.

Muchas gracias, Jean.

¿Qué tal va tu mujer?

Bien.

Me alegro.

Pero sigue en la clínica, sedada.

Cuidado, Julien.

La gente habla de tu hijo.

¿En la prensa?

No. Tranquilo.

¿Cómo haces para enterarte de todo?

La gente habla, y yo escucho.

¿Una tostada?

Es muy difícil hacerme abandonar.

¿Tú?

Me necesitas.

Yo te hice lo que eres, Julien.

Te conozco profundamente.

¿Qué quieres?

Una cita discreta, hoy, con Paul Renard.

Pero conoces a Renard tan bien como yo.

Hasta trabajaste para él aquí

cuando era Ministro de Justicia.

Concierta la entrevista. Es para mejorar mi posición.

Hoy no es nadie.

Sí y no.

¿Te gustaría que él confirmase las promesas que te hicieron?

No se te escapa una, ¿no?

No en lo que a ti concierne.

Gracias.

Llevas mucha prisa.

Deberías haber esperado por Severan.

¿Para qué? Pensamos igual.

No estoy segura.

Es mi amigo.

Un amigo que te cuesta votos no es amigo.

Querido Paul, buenos días.

¿Y tú?

Haz algo por mí.

Habla con el señor Darndiet tan pronto puedas.

¿Antes de comer?

Vaya, eres un ángel, cielo.

Sí. Gracias.

12:45. Debes apresurarte.

Gracias.

Una cosa, Julien.

Eso de tener una amiguita modelo, Creezy...

En tu posición...

Está bien.

Pero si terminas al frente de un gran ministerio,

ya no está bien.

No seas celosa.

Y tú no seas idiota.

- Julien. - ¿Sí?

Te saliste con la tuya con tus lágrimas de cocodrilo.

Esos carteles ya son una obsesión. ¿Seguro que...?

Lo sé, lo sé.

Doctor Renard, por favor.

¿Esto son negocios?

Todavía no estoy seguro.

Hola, soy Darndiet. ¿Puedo hablar con Collard?

Dame.

Hola.

Voy a casa de Renard.

Si Severan llega antes que yo, no le dejes solo.

No quiero que Ferdinand y Villard le pongan en mi contra.

¿Lo entiendes?

Ya lo creo.

Julien.

Ven.

¿Por qué?

Porque...

¿Porque qué?

No tengas miedo.

La criada se fue.

Te creía más osado.

En esto, no.

Darndiet, creo que lo entiendo.

Vas hacia la cima.

Tu último discurso fue perfecto.

Ni una palabra de más, ni una de menos.

Tienes talento como orador.

Sólo necesitas un poco...

una conducta más reservada.

En privado, digamos.

Siempre aprecio sus consejos, señor.

Paul. Disculpa, ¿molesto?

Claro que no, cielo.

Vuelvo en un segundo.

Buenos días.

La conocí en un striptease.

Esa es la cuestión.

Y ya ves, estoy casado.

Claro. Comprendo.

¿Es verdad que aceptaría volver a Finanzas?

El franco está enfermo, como yo.

Soy un viejo terriblemente cansado.

No hay nada en las arcas.

Desempolvan el viejo monumento, lo aumentan con bonos...

llamados "libres de impuestos"...

y, tan pronto las arcas vuelven a estar llenas...

devuelven el monumento a la oscuridad...

y traen a los tecnócratas y forma oscura de verlo todo,

con las cabezas perforadas como tarjetas informáticas.

No, se acabó.

Pero, tú...

Bueno, por lo que a mí concierne,

para librar batallas necesito tener garantías.

Tranquilo, Darndiet,tranquilo. Si Severan evita la ruptura del partido,

su coalición cuenta con el beneplácito del partido,

las promesas que hizo el Primer Ministro...

serán cumplidas, con certeza.

De eso dependo.

Esta vez ganarás.

Pero por favor, Darndiet, no más habladurías, escándalos...

ni mujeres espectaculares.

Estás rodeado de enemigos,

ansiosos y listos para espiarte.

- ¿En quién puedo confiar? - En ti mismo.

¿Y bien?

Es un asunto frágil, pero puede funcionar.

¿Qué tal el viejo Renard?

También frágil, pero también en el negocio.

Buenas tardes. 3 docenas de rosas rojas, por favor.

No, salmón.

- ¿Para enviar? - No, ya las llevo yo.

Y además...

Todas estas, que las manden sin tarjeta.

¿A la señora?

Sí.

Las 2 en punto.

Empezamos en media hora.

¿Te llevas las flores?

¿No vienes?

No.

Pero hace 3 días que no la ves.

Lo sé.

Pon una escusa. Di que me retuvieron en el Parlamento.

No me creyó.

- Louis, calle Montparnasse 23. - Bien, señor.

- Llegaremos tarde. - ¿Y qué?

A veces, Dominique...

A veces me da igual.

¿Qué ocurre?

¿Creezy?

Estás cansado de ella.

Abre, Florence, sé que estás ahí.

¡Abre!

- ¿Dónde está? - ¿Estás loco?

- ¿Dónde está? - No lo sé.

- ¿Dónde está? - No lo sé.

Y aunque lo supiera, no te lo diría.

Te espera noche tras noche,

y noche tras noche estás ocupado.

Debería preocuparte.

Eres grotesto.

Mírate.

Ese aspecto deberías haber tenido antes.

¡Payaso! ¡Cabrón!

¡Hijo de puta! Eso eres tú, cabrón.

¿Diga?

Sí.

Collard.

¿Qué pasa? Vamos allá.

¿Dónde estás?

Severan llegó hace 20 minutos.

Mal tiempo.

Sí, pero mejor date prisa.

Voy para allá.

Collard es un buen hombre. Es hora de mostrarle nuestra gratitud.

Nada muy importante.

para que no se le suba a la cabeza la responsabilidad.

Es joven, y causa gran impresión.

Graduado en Ciencias Políticas.

Lo justo para un director de gabinete.

- ¿Qué tiene que ver con Collard? - Nada.

¿Quieres pararte ahora?

Tienes que aguantar hasta mañana.

- Severan está aquí. - Lo sé.

- Buenas tardes. - Hola.

- ¿Y Dominique? - En camino.

¿Estás bien?

Sí, no pasa nada.

Absorbidos, diluidos, fundidos.

Dirán que nos hemos vendido, y baratos.

Si nosotros, no hay equilibrio...

y llegará el retroceso.

¿Fue un paseo agradable?

¿Qué decías?

Nada.

Escuchaba y te esperaba.

Sabes muy bien qué ha ocurrido.

Sabes cuál ha sido mi propuesta.

La mayoría pierde más de 20 escaños.

Tu apoyo es crucial.

Si rechazamos lo que se nos ofrece,

el presidente buscará apoyos en la derecha.

Con un gobierno más conservador,

...el retroceso sería todavía peor de lo que puedan pensar.

Sí, cierto... pero...

Sí, pero...

Una frase de derechas.

Cierto.

Pero me temo que no.

No he pensado en nada más en las últimas 2 semanas.

Y mi conclusión es...

Deberíamos permanecer en la oposición.

Opinaría de otro modo si pudiésemos cambiar nuestra política fundamental.

Pero lo que me habéis pedido que haga,

cerrar filas con las multinacionales,

apoyar a un sistema capitalista...

Eso no puedo hacerlo.

En todo caso, nuestros seguidores no lo tolerarían.

No se puede cambiar nada.

No se puede cambiar nada.

No se puede cambiar un gobierno sin formar parte de él.

Podría cambiar más...

como Secretario de Asuntos Sociales...

que votando en el Parlamento contra leyes...

contra leyes ya aprobadas desde hace 20 años.

Sí, eso ya lo hemos oído.

Eso es justificar la ambición y la traición.

Como en la última república.

¡Dios mío! ¿Es que no veis que el mundo ha cambiado?

Tú eres quien ha cambiado.

Creezy, si contestas abandono todo.

¿Está bien tu mujer?

Sí, y mi amante también.

Si no me apoyas, abandono.

No hay nada que pueda hacer.

No así.

¿Ni en lo personal?

Ni así.

Llevamos años trabajando juntos.

Hacia una única meta.

Me parecía ejemplar.

Pero ahora me obligas a escoger.

Puedo vivir mal,

sin mis amigos.

Pero no podría vivir sin ideas.

Una vez, empecé a escribir una novela.

"Retrato de un político."

Se basaba en ti.

No era mala.

Entiendo que decidiste no acabarla.

Así es.

¿Crees que deserto?

Sí.

¿Crees que deberíamos seguir por caminos separados?

Ni lo había pensado siquiera.

No se te habría ocurrido nada concreta.

- Entramos... - Eso nunca sucederá.

Mandar es saber lo que es la suciedad...

Estar de mierda hasta el cuello.

¿Es de Hitler?

Tienes mala memoria.

Sartre. Manos Sucias.

Perdona.

Estás perdonado.

Disculpe, llamada de su madre.

Le gustaría hablar con usted. Parece urgente.

Disculpa.

¿No cambiarás de opinión?

Eso me deja 12 horas para convencerte.

No es mucho.

Cierto.

Es cuestión de si yo quiero.

Pero no sé si de verdad quiero.

Es hermoso.

Creo que me gustan los hombres.

Te deseo.

¿Por qué no nos quedamos aquí?

Sólo un día más.

En el bolsillo izquierdo de mi chaqueta.

Mi agenda.

Míralo tú misma.

¿Y bien?

Muy apretada, ¿no?

Sí.

Mira.

A las 9:30 salgo hacia París.

Eso siempre se puede cancelar.

Te devolverán el importe del billete.

A las 12 del mediodía, Orly, Dominique.

- ¿Quién es? - Un amigo.

¿Tu secretario?

Mi mano derecha.

Cita con Collard, Severan, a las 12:30.

Para planear la estrategia electoral.

¿Es algo vital?

Seguramente.

A la 1:30, Renée Vibert.

Renée... ¿Es mujer?

¿Importante?

Sí.

Pero no es lo que crees.

¿Tiene muchas ganas de verte?

Desde luego.

Muy bien. Entonces esperará otro día.

A las 4:00 Betty, en la clínica.

Mi mujer.

¿Está enferma?

Se recupera de una depresión.

Es culpa mía.

¿Está descansando?

Sí.

A las 6, el Express.

¿Lees el Express?

¿Te han difamado?

No, pero podrían.

Vaya...

A las 7:30, mamá.

Qué raro que escribas "mamá".

No parece propio de un Ministro.

No lo soy.

Si tomas el vuelo a las 7:30, llegarás a las 9.

Ella deberá esperar hasta entonces.

En resumen.

Quitando la visita de tu madre,

no tiene ningún sentido que vayas mañana a París.

Mañana, solamente.

Di que sí.

Sí.

Lo siento, no puede seguir.

Han bloqueado la Avenida de Versailles.

Le incendiarán el coche.

Sólo son unos metros.

Puedo ir a pie.

Nunca supe muy bien cómo criarte.

Pero con tu hijo estoy perdida.

Tan pronto Betty salga de la clínica, podrá volver a casa.

Vi a Betty.

Le duele que te mantengas alejado.

Digo que está herida,

pero no dijo una palabra.

Lo vi en sus ojos.

Allí no es feliz, ya lo sabes.

Arrestaron a Attalan.

Supongo que también lo sabes.

No sé cuándo come.

Nunca llega a casa antes de las 6 de la mañana.

Y el chico ha perdido mi única llave.

Es una gran responsabilidad.

Sí, ya lo sé.

Lo sabes.

Pero no tienes tiempo.

Si quieres, le dejo una nota.

¿Sabes?

Attalan es un hombrecito.

Sabe la verdad.

Hasta está orgulloso.

Es lo que no comprendo.

Y es lo que tanto me preocupa.

¿Necesitas dinero?

No, no antes de final de mes.

¿No quieres dejarle una nota en su cuarto?

No.

¿Has dormido bien?

Me cuesta dormir desde que tu padre murió.

¿Tomas algo?

Renée.

Sí.

¿Puedo ir a verte?

Bien.

Voy para allá.

Tengo que irme.

No quiero que me reproches que...

Nadie lo hará.

Nadie te reprocha nada, mamá.

- Las 3 de la mañana. - Gracias.

No me gusta la política.

Ni a mí.

Es lo contrario de lo que escucho y leo.

O lees mal, o escuchas mal.

Si odias lo que haces, debes ser el mejor en ello.

Sólo es soportable cuando tienes éxito.

No es cierto.

No tiene por qué tener sentido.

¿Por qué no?

El amor es distinto.

¿Amor?

Se me escapó la palabra.

Nunca lo pretendí.

Dijiste amor. Ahora no te vuelvas atrás.

Dilo otra vez.

Te quiero mucho.

Vamos.

Te amo.

Las 3 pasadas.

¿Te importa?

- La señora está en el despacho. - Gracias, Jean.

Llevas 20 años mirando el reloj.

El tiempo todavía no se ha detenido.

Escucha.

Si vamos a dar las manos con los comunistas,

es porque nuestro socialismo es ante todo humano.

Y porque hemos mantenido aparte la dialéctica marxista

nos hemos convertido en el verdadero bastión contra la reacción.

Leon Blum, Congreso de 1920.

El socialismo se distancia del comunismo. La misma conclusión.

Desde luego.

Pero incluso entonces estaban equivocados.

Ahora, ¿qué puede decirse de ti?

Que la situación actual es diferente.

Es lo que Severan se empeña en no ver.

Renée.

Eres la única que puede convencer a Severan.

Puedes hacerle ver que tu marido me habría seguido.

Sabes que eso no es verdad.

Él no cometería tal error dos veces.

Aparte de tú y yo, nadie sabe que no es verdad.

¿Quieres que haga hablar a un muerto?

Sí.

¿Incluso que haga mentir a un muerto?

Sí.

Das vergüenza.

No, nací para mandar y estoy orgulloso de ello.

No se desaprovecha semejante oportunidad.

¡Vaya elocuencia!

Me encanta que dependas de mí.

Tu amor por el poder te hace odiar depender de otros.

Hasta de mí.

Debo proponerte algo. Por tu propio bien.

¿Y cuál es mi bien?

Si rompes con Creezy,

que arruina tu reputación, te traeré a Severan.

Trato hecho.

¿No te estás precipitando?

En absoluto. Ella ya me ha dejado.

Como ves, no te hago concesión alguna.

¿Sufres?

No.

Estoy perdido.

Tú no, Julien.

¿Por dos tetitas, dos piernas largas y una sonrisa?

Cuando tengas el poder, tendrás a la que quieras cuando quieras.

Creezy se burla del poder.

Niña tonta.

Tal vez.

- ¿La amas? - Hasta la muerte.

No.

Es un amorío.

Llego 15 años de amoríos.

Me enloquece.

La amo.

La amo.

Las 7:10.

¿Todavía me amas?

Tranquilízate.

Estoy tranquila y cansada.

¿Por qué no estás cansado?

¿Quieres que te canse yo?

Ahora no.

Tengo que hacer una llamada.

Pasa mucho.

- Mejor habla con el Ministro de Comunicaciones... - Es un memo.

Tengo que parar en mi casa.

Siempre tienes que ir a alguna parte.

Trabajas mucho.

Y el caso es que no tienes nada que ganar.

Todas esas palabras de amor de anoche no eran ciertas.

Te las devuelvo.

¿Por qué dices eso?

Porque es verdad.

Estoy bien cuando me haces el amor.

Es bonito.

Eso me hizo feliz.

Y estoy satisfecha.

Dijiste que tú también me querías.

¿Es verdad que todos los hombres lo dicen cuando tienen sexo?

Sí. Pero yo era sincero.

¿Por qué dices que no me quieres?

Para saber si te afecta.

No te afecta.

Te viste y te vas.

Sí, me visto.

Y me voy.

Pero te quiero.

Yo me quedo.

Y no te quiero.

Déjalo ya, Creezy.

Pero sé que,

si sigues viéndome, sufrirás.

Sufrirás endiabladamente.

¿Qué te pasa, Creezy?

Supongo que yo también sufriré.

¿Qué pasa?

Vas a sufrir mucho más de lo que piensas.

No hay opción.

Está en las cartas.

Y soy la única a la que llamarás una y otra vez.

Y yo no estaré.

O no contestaré.

Quizá hasta puedas intentar suicidarte.

Déjalo.

O te abandonarás. Lo perderás todo.

Y ya nadie te conocerá.

Serás pasado.

¡No te quiero!

Julien.

Te quiero.

Soy una imbécil.

Sí.

Pero...

¡Espero llamadas importantes!

Quéjate al Ministro de Comunicaciones.

Cabrón.

¡Cabrón!

La amo.

Odio verte así.

Me vuelvo atrás en el trato.

Recupera a tu mujer objeto.

Te traeré a Severan.

¿Y si no quiere?

Tú déjame a mí.

Las 8.

A casa.

El señor Collard llamó. Llámele de inmediato.

Me ocuparé de eso.

¿Cenará fuera, señor?

No.

- El señor Allen también está aquí. - ¿Dónde?

En su cuarto. Y su cuñada está en el de atrás, señor.

¿Es todo?

- Buenas noches, Simone. - Buenas, Julien.

Betty casi no tiene ropa.

Piensan mantenerla allí una semana o dos más.

Entiendo.

No te molestaré mucho.

- No molestas. ¿Y Allen? - Aquí.

Me gustaría recordarte que esto no es el baño.

Llevo 2 semanas sin verte y sólo me dices eso.

¿Oye, Collard? Un segundo, por favor.

Collard.

Parece que Severan ha vuelto.

Pidió que reuniésemos al comité a las 10.

Antes de la asamblea de esta noche.

Genial. Allí nos veremos.

Todo listo. En la sede dentro de 2 horas.

¿Qué?

Me voy a la clínica. ¿Algo que decirle a Betty?

Que iré a verla mañana.

Si no estás seguro...

Simone, lo prometo.

- Tenemos que hablar. - Ahora?

Sí.

De acuerdo.

- Dominique. - Las 8 y 20.

No. Ten la bondad de llevar a Simone a la clínica.

- Acabo de pedir un taxi. - Oh no, ni hablar.

Entonces nos vemos en la sede.

- ¿Puedo? - Gracias.

Un poco de prisa, voy a necesitar la cuchilla.

Adelante, no tengo prisa.

A ver, ¿qué sucede?

Mis amigos creen que te estás volviendo un traidor.

Eso es un tanto retórico, ¿verdad?

Pues di que hablaste con el Primer Ministro.

Sí, he hablado con el Primer Ministro.

Generalmente, el gobierno habla con la oposición.

¿Qué te pasa?

¿No has pensado en los miles de votantes que...

ya nunca volverán a creer en ti?

Nunca es mucho tiempo.

Si las ideas importasen, no jugarías con las palabras.

Encontrarías el camino al gobierno sembrado de compromisos.

Y es un camino muy largo para un soñador.

Odias que te hable así, ¿verdad?

No lo sé.

Si te parece fácil venir aquí

y hablar de las cosas y tratar de que nos entendamos,

mucho te equivocas.

Contigo, me dan miedo las palabras.

Porque sé cuánto odias algunas palabras.

Sobre todo si las pronuncio yo.

¿Cuáles?

No sé.

Amor, tal vez.

Ternura.

¿Ves? Ya estás con las muecas.

¡Mierda, las 9:15! ¡No tengo tiempo para afeitarme ni ducharme!

Nunca tienes tiempo.

Creí que tu cita era a las 10.

Eso es.

Pero tengo una cita antes.

¿Puedo ir contigo?

No.

Imposible.

¿Y qué les digo a mis amigos?

Bueno... Podrías decirles lo cabrón que soy.

Pero no lo eres.

No lo creo.

Pero es lo más sencillo que puedes decir.

¿Por qué?

Mira... En general...

y en política en particular,

uno no puede justificar su esfuerzo hasta haber terminado.

El trabajo monótono..

que tienes que hacer.

Y no te encojas ni por un momento

si te escupen.

Tienes que seguir.

Debes seguir hasta haber alcanzado tu meta.

- ¿Y cuál es la tuya? - La mierda.

Lamento molestarle. ¿Me recuerda?

Claro. Le vi en la televisión el otro día.

Estuvo estupendo. El lunes por la noche...

Eso es, sí. Bueno, la señorita Creezy ha salido de la ciudad y...

- ¿Quiere la llave? - Sí, si no tiene inconveniente.

- Tenga. - Gracias, ahora se la devuelvo.

Julien tiene un gusto impecable para las flores.

Listo. La cena está servida.

¿Algún sitio especial?

- Donde tú quieras. - Quiero sentarme al lado de Julien.

¿Y Frank?

Empezaremos sin él.

Vamos.

Nuestro encuadernador también está en huelga. Un desastre.

Estas huelgas acabarán con la industria de la moda.

¿Cómo se gana exactamente la vida?

Negocios.

Públicos.

Puede servir el vino.

Sí. ¿Burdeos o champaña?

Burdeos con la comida.

Gracias.

- Burdeos. - Burdeos.

Voy yo.

- Hola, amigos. - Ah, ahí está.

Echad un vistazo.

Mirad eso.

Una, dos, tres.

Oh, no es muy sutil.

Con esa expresión, nunca sabría que eras tú.

Y aquí está el mejor.

La obra maestra.

El tráfico estaba terrible.

Supongo que es usted el famoso Julien Darndiet.

Yo no pensaría en muchos hijos, demasiado apretado.

¿Desde cuándo piensas en tener hijos? No lo sabía.

¿Cuál prefieres?

La pelirroja. Ya sabes que me chifla el color.

¿Y tú?

No lo sé.

Tiene el original.

Creo que el anfitrión debería responder.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Dijiste que me mostrarías las diapositivas de Roma luego.

¿Qué ocurre?

Me encanta Italia.

Allí estaré.

No.

Sí. Lo siento mucho.

Seguid sin mí.

¿Volverás tarde?

Espero impresionarles.

Lo siento.

Te vas por causa de una cena, ¿de acuerdo?

No. Me voy porque Dominique me necesita para algo.

¿Te parecen desagradables?

No, no te preocupes.

Te llamaré mañana.

Vete a la cama, y no me esperes.

Hasta luego.

- Perdonad. - Buenas noches.

Disfrutad de la fiesta.

Siempre en camino.

Hola.

Hola.

Todos han llegado. Antes de pasar, llama a la señora Bibert.

Sí.

¿Es cierto que aceptará el puesto que le ofrecen en el gobierno? Sí.

¿Es cierto que aceptará el puesto que le ofrecen en el gobierno?

No haré declaraciones hasta después de la reunión.

Debes haber presionado mucho a Severan.

Si aceptamos, ¿qué nos queda? ¿El lado más débil?

Ah, benditos los puros de corazón.

Deja la Biblia fuera de esto, no estamos en catequesis.

Mi trabajo está en juego. Tengo derecho a saberlo.

Quítateme de delante.

Tendrás noticias mías.

Cuando quieras y donde quieras.

Si te quedas con Creezy, que es sólo asunto mío,

hablaré de esos negocios inmobiliarios, que son asunto de todos.

¡Fuera de aquí, memos!

¿Quién te crees que eres?

¡No tienes derecho!

¡Fuera!

Ten.

Perdona, Renée.

Parece que hay movimiento por ahí.

Sí, un número circense...

Mira, Julien...

Severan ha puesto ciertas condiciones antes de aceptar.

Quiere que te comprometas, como primer acto formal,

a aumentar las pensiones de los jubilados en un 100%.

Y ampliarás la cobertura social a las madres...

al total del salario durante el periodo de embarazo.

Pero no puedo hacer tales promesas.

Para prometer algo, has de conocer el precio.

Di ahora que lo harás y deja la música para luego.

La idea es que lo prometas hoy y lo cumplas mañana.

¿Pero cómo?

Negocia con lo que tienes que ofrecer.

Cierra el trato con el precio alto; impresiona a tus seguidores.

Ahora depende de ti.

Un beso.

Renée...

¿Qué?

¿Cómo convenciste a Severan?

Dime cómo te convenzo a ti.

Bueno, eso es... distinto.

Es como tú lo ves.

Hasta mañana, espero.

Claro, hasta mañana.

- Date prisa. - Sí, ya voy.

Gracias.

Julien Darndiet nació en Vallors, en la región minera de Vallonsien.

Su padre era un contable...

cuya temprana muerte dejó a Julien como responsable

de una familia con cinco hijos.

Su infancia fue breve.

A los 14, cambió sus libros de texto por un casco de minero.

Enfrentado a una realidad dura, comenzó, con los compañeros de su padre,

su actividad sindical,

aunque sin estar todavía políticamente comprometido.

Pudo completar en casa su formación en el tiempo...

restante entre el dedicado a su trabajo y a su actividad sindical.

Circunstancias fortuitas definirían su futuro.

En su experiencia sindical, halló una filosofía de vida.

En un encuentro casual, halló el compromiso político.

Henry Bibert, fundador del Partido Republicano Unido,

se quedó impactado por la sinceridad del joven Darndiet,

y le hizo su protegido.

No había tarea degradante ni misión exigente para él.

El discípulo de Bibert ascendió rápido en las filas del partido.

Su ardor, convicción, sincero desinterés y admiración por...

Henry Bibert fueron claves.

Un segundo encuentro casual cambió su vida.

Betty D'Orvar tenía medios para apoyar su causa,

la posición desahogada para recompensar su valentía.

la felicidad, seguridad material y mental

transformaron al joven militante en un hombre realizado.

Una interesante personalidad y un atractivo debutante,

a quien hoy todo el mundo admira.

Un hombre menor habría comprometido sus ideales...

y perdido su eficacia entre tanta riqueza.

Pero Julien Darndiet la convirtió en una ventaja,

dedicando con mayor ahínco su tiempo y talento a su meta,

la efectividad política.

ahora más gratificante a causa de su felicidad personal.

Por su abrumadora imparcialidad, su afán por la justicia

y su increíble reserva de energía,

Julien Darndiet es una de las razones por las que Henri Vibert dijo:

"Denme tres meses y obraré milagros."

El mundo cambiará, desde luego, con hombres como Julien Darndiet.

Por fidelidad a sus ideales y visión de futuro,

Julien Darndiet es el único hoy que tiene lo que hace falta

para hacer de este país y del mundo un lugar mejor...

en el que usted y sus hijos vivan, amen y sean felices.

Es bueno. Estilo popular.

Tal vez algo extraño.

Para eso se hizo.

¿Qué tal?

Es él, sin duda.

Vámonos.

Para estar tan orgulloso de tu puntualidad, llegas tarde.

Espero que tengan la bondad de disculparme.

Te disculpamos. Sabemos lo ocupado que estás.

Presionaste a Renée para que hablase conmigo.

Y funcionó: cedo.

No gustosamente.

Pero cedo, porque Renée siempre tiene razón.

Hasta ahora la ha tenido.

Voy a dejar algo claro.

Es absurdo pensar que este acuerdo con la mayoría

...me asusta.

Deseo apoyarlo.

Pero con dos condiciones...

¿Cuáles?

Quiero probar a nuestros votantes que no los abandonamos.

Gracias de su parte.

¿Me das tu palabra

de que, una vez seas Ministro de Asuntos Sociales,

duplicarás las pensiones de la tercera edad?

¿Nos prometes

que, durante tu primer año de mandato,

harás todo para extender la seguridad social

a todo trabajador asalariado y asegurarás a las madres

contra toda pérdida salarial...?

Llevas 6 meses prometiéndome esas vacaciones en Marruecos.

Cancelé todos los compromisos.

Tenía ofertas de dos revistas americanas.

Y me hicieron pagar 2.000 dólares, en compensación.

Oh, no.

Eso da igual, se pueden recuperar.

El dinero no es problema.

No quiero estar sola.

Son las fiestas y todos se han ido.

Dijiste que también nos iríamos nosotros.

Estoy sola en la ciudad.

Todos mis amigos han salido.

Te lo pedí hace tres días.

Te pedí que me lo garantizases y juraste que sí.

Están todos escuchando.

Dejé pasar la ocasión de irme con Florence.

No, solamente.

Y lo que es más,

no puedes ni llevarme a cenar.

Julien, sé qué hiciste con tu madre y con tu mujer.

No creas que voy a ser la tercera.

¡Déjame hablar!

No tengo la culpa de que lleves tanta prisa.

Quiero que sepas que voy a dejarte.

Te quiero.

Y te dejo para siempre.

Llamaré a cualquiera.

Y me acostaré con cualquiera.

Porque es imposible quererte, Julien.

Imposible.

¡Escucha, déjame hablar!

Voy ahora mismo. Pondré cualquier pretexto.

Llegaré en 45 minutos.

No cuelgues todavía. No...

Louis, no te vayas. Salgo en 10 minutos.

Buenas noches. ¿El señor Remco, por favor? Es urgente.

- Julien Darndiet. - Muy bien, señor.

Gracias.

¿Qué tal?

Mal.

Transmita mis disculpas al Primer Ministro.

No puedo quedarme para la entrevista.

Nada grave, espero.

No, bueno, es...

Sólo entre nosotros.

Mi hijo ha intentado suicidarse.

¡Dios mío! Lamento oír eso.

Sí, debo ir al hospital.

Sí, desde luego. ¿Quiere una escolta de motoristas?

No, muchas gracias.

- Al Primer Ministro le afectará mucho. - Sí, lo sé.

Gracias.

A París, rápido.

- ¿No está la señorita? - No ha vuelto todavía.

¿No dijo nada?

No, no sé.

¿A dónde fue?

Señor, no puedo saber todo lo que hace.

Sí.

Lo que nos importa...

es tener la certeza...

de que nuestro apoyo al gobierno...

servirá a la causa de quien nos apoya.

Bajo esas condiciones, lo apoyamos.

Pero que quede muy claro...

que nadie nos privará de nuestra libertad.

Somos demócratas.

No tenemos ni la disciplina militar de los comunistas,

ni la vocación de someternos a la mayoría.

Nunca nos someterán.

Desde luego que no.

Quiero dejar claro...

Soy y siempre seré un amigo,

vigilante, en particular, de la observancia a esas condiciones.

Nunca seremos obstáculo para quien nos parezca justo.

Pero nunca seremos cómplices,

de aquellos que pretendan

lo contrario a nuestras esperanzas.

No contemplo para nada la concesión.

Nuestra aceptación es moral.

Basada en el sincero deseo de buscar juntos el mismo fin.

Podemos superar a tiempo nuestras diferencias.

Nunca se romperá nuestra unidad mientras no alcancemos nuestros objetivos.

Nuestra decisión de apoyarles

se basa en nuestra voluntad de mantener la unidad del partido.

Lamento manifestar mi opinión de esta forma,

como una especie de ultimátum

Pero es esto,

o nada.

Veo difícil hallar una grieta entre nosotros.

Pero detecto una brecha creciente en el seno del partido.

Ya la vi venir.

Confío en que comprendan la gravedad de tal división.

Quiero que lo comprendan todos ustedes.

Y olviden el tono agresivo que estoy empleando.

Pero ya no tenemos tiempo de jugar con palabras,

ideales o sentimientos.

¿Qué ocurre?

- ¿Quieres que me vaya? - No.

Ven conmigo.

Déjala en paz.

Se acabó. Ya no quiero.

Tienes que comprenderlo. Debes dejarme.

Vamos, lo siento.

Todos conocemos tus sentimientos.

Por lo que a mí respecta, espero que nunca cambien.

¿Y bien?

Por mí está bien.

Lo conseguiste. Le comunicaré las noticias.

No hace falta. Asistirá a la asamblea.

La sesión empieza en 15 minutos.

Mejor informar primero a los miembros del gabinete.

Creo que esto merece un brindis.

Es momento de agradecérselo a Renée antes de reunirse.

Oh, sí.

La llamaré.

- ¿Sí? - Creezy.

Lo he intentado todo el día.

Escucha.

Creezy, te quiero.

Espero que me perdones.

Si quieres, me divorciaré.

Nos casaremos, si quieres.

¿Estás sola?

Sí, no hay nadie.

¿Dónde estás?

En la sede del partido.

La reunión acaba de terminar.

Habrá otra, pero...

Ya me sustituirá alguien.

¿Qué? ¿Sustituirte?

Oye, Julien. ¿Qué hora es?

Las 11:20.

Si a medianoche...

no estás aquí...

Si tus asuntos te retienen una vez más,

ya no verás mi ventana iluminada cuando llegues,

y sabrás que me he ido al fin del mundo.

Y no te veré nunca.

Te lo juro.

- ¿Collard va a la asamblea? - Sí, y yo también.

Bueno, si hubiese alguna votación,

tienes mi bendición.

¿Llamaste a Renée?

No, la llamaré desde el coche.

¿No sería más sentado ir?

- Me da igual. - ¿No te importa?

- Eso es. - ¿He oído bien?

Que no tendrá tiempo de asistir a la asamblea.

Exacto. No tengo tiempo.

Pero el Presidente está en el Elíseo,

esperando tu respuesta personal.

¿Ahora?

Sí, ahora mismo. En plena noche.

¡Al Elíseo!

Un último esfuerzo.

Al presidente no parece importarle la hora.

¡Ahí está!

¿Alguna declaración?

¿Todavía no ha hecho declaraciones, señor?

¿Va todo bien?

Sí, coincidimos en todo lo esencial.

Renée al teléfono.

¿Por qué no me llamaste tú mismo?

Tenía que ver antes al Presidente.

Lo conseguí. Todo fue muy bien.

Luego te lo cuento.

Ven enseguida.

Quiero saberlo todo.

Ahora mismo no puedo, Renée. De verdad.

Julien, algo me debes, ¿no crees?

Es que no te entiendo.

Muy bien.

Felicidades, señor Ministro.

La amo.

No.

Sí.

Volveré andando, Dominique.

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