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Lo único que podemos hacer es que no sufra.
Son muchos muertos. Muchos de ellos compatriotas nuestros.
Mate, Mate.
Quiero ofrecerle un salvoconducto para que se vayan del país.
Estamos ganando la guerra al comunismo. ¿No te has enterado?
No bailaré sobre la tumba de nadie.
¡Puta! ¡Puta!
Me están pidiendo que libere comunistas.
Por los amigos que no olvidan.
No podemos seguir viviendo con miedo.
A partir de ahora, empezaremos a organizarnos como un partido político.
Ya son miles los inscritos en el partido.
Y vamos a ser muchos más.
El pueblo necesita una voz que lo represente.
Patria me dijo que la respuesta en el sur ha sido impresionante.
Tanta adhesión nos puede ayudar a que la OEA nos reciba.
Hay que interceder por los presos.
Lo estamos intentando, pero no hemos recibido respuesta.
Ni siquiera sé si han recibido nuestra petición.
Nos van a tener que atender.
No somos cuatro locos que no representan a nadie.
Somos un partido político. Sin duda, la primera minoría opositora.
No se van a poder negar.
- Son ellos. - Son ellos, ¿verdad?
Fuera. Vamos fuera. ¡Fuera!
¡Manos arriba!
¡Manos arriba!
- ¡Déjenme! - ¡Mate!
Camina, camina.
¡Suéltame!
¡Suban!
¡Liberen a las hermanas Mirabal!
¡Desgraciado! ¡Libérenlas! ¡Suéltenlas!
Perdón.
Me duele mucho.
Sáquennos de aquí.
No gastes energías. No nos van a liberar.
¿Por qué nos trajeron aquí?
No tengo ni idea.
A Manolo y a Leandro los van a torturar hasta matarlos.
Igual que a papá.
No hables así, que no...
no sirve de nada.
Trajeron a todos los del movimiento y ellos no están aquí.
Quiero salir de aquí, por favor.
¡No podemos más!
No puedo respirar.
¿Qué cuenta? Eres un preso. Entra ahí. Cállense la boca.
¡Animales!
¿Qué dices?
- Mira. - Dejad de montar bulla.
No quiero oír un llanto más.
Señores,
difícilmente en otros países encuentren establecimientos penales como este
en los cuales se respetan los derechos humanos de los reos.
Aquí trabajan, se les paga,
estudian, se reforman.
Una cárcel donde hay presos políticos
nunca puede ser considerada como una cárcel modelo.
¿Qué dice? ¿Presos políticos?
Aquí no hay de esos.
General Trujillo, hablemos seriamente.
Óigame, señor, yo siempre hablo en serio.
A ver.
¡Oye, tú! Tú, ven.
Diles a los señores por qué estás preso.
Me condenaron por atraco a mano armada, generalísimo.
¿Ven?
Ese es el tipo de presidiario que van a encontrar aquí.
Ladrones, asesinos, violadores, pero no presos políticos.
En la República Dominicana no sabemos qué son los presos políticos.
- ¿No es así, Joaquín? - Así ha sido siempre, general.
¿Y las hermanas Mirabal?
¿Acaso ellas tampoco están encarceladas?
- Bueno, lo de las hermanas Mirabal... - Espera.
Mire, se lo voy a explicar.
Las hermanas Mirabal son unas comunistas peligrosas
que deberían estar tras las rejas y tirar la llave.
Pero no, no lo están.
Sí, señor, pero le recuerdo que los vientos están cambiando
y que tanto la Iglesia
como las prensas internacionales están presionando.
Mire,
si me vuelve a mencionar a las hermanas Mirabal,
tendré que decirle otra vez que no están detenidas.
No olvide que, en esta visita, la República Dominicana se juega el apoyo
de los países que conforman la Organización de los Estados Americanos.
Senador Butler, no olvido.
Esa es una de las cosas que me caracterizan.
No olvidar.
¿Te acuerdas de la canción que te cantaba de niña?
El ratoncito Miguel
El ratoncito Miguel
Aquí ha venido
Muy contento a bailar
Porque el gato Misifú
Dormido en la casa está
Sin sospechar
Esta fiesta de hoy
Silencio, no hay que gritar
No se vaya a despertar
Bailemos sin alborotar
Porque también el ratón
Suele tener corazón
Para cantar, para reír, para bailar
La cosa está
que horripila...
¡Cállense!
Y mete miedo de verdad...
¡Silencio, coño!
Y usted verá...
¡Silencio! ¡Silencio, joder!
Cómo de hambre un ratón se morirá
No hay queso ya...
¡Silencio!
Y mucho menos una lasca de jamón
Vamos a ver...
¡Que se callen, joder!
Quién va a arrancarle a Misifú el corazón
Vamos, fuerte.
¡Diablos! Eso sí que no me lo esperaba.
¿Qué estás haciendo aquí, chica?
Alguien necesita tus servicios.
¿Quién?
Arantxa.
No, no, no, no.
- No, no, no. Con ella no quiero nada. - Necesita urgentemente salir del país.
Dale con el puño derecho. Dale.
Basta de guantes por hoy, tigres.
- Nos vemos mañana temprano. - Atención, muchachos, recojan.
Si no la sacas, la van a matar.
Parece que olvidaste lo que le hizo al Zurdo, ¿verdad?
Ella no mató al Zurdo.
- Pero sí fue responsable. - Ella sufrió más.
Sí, pero el Zurdo está muerto en una caja y ella, feliz en su caja de la televisión.
Arantxa se lo dijo.
Ella hizo todo lo que estuvo a su alcance,
pero él no iba a parar.
No es mi responsabilidad, Gretchen.
Además, no soy el único que saca gente de esta isla.
Lo sé.
Pero eres el único en el que confío.
Por favor, Kid.
El Zurdo la amaba.
Él la hubiera salvado.
Mi país siente preocupación por las fuertes denuncias
que ustedes, al igual que buena parte del mundo libre,
expresan sobre el Gobierno de la República Dominicana.
Canadá es una nación que respeta la libertad,
y por eso no hemos dudado en facilitar este encuentro
que considero imprescindible.
Bueno, nosotros, antes que nada, queríamos agradecerle, señor embajador,
a su país, a ustedes, señores,
haber tenido la valentía de mantenerse al margen de la agenda
que nos quieren imponer aquellas personas que defienden otros intereses.
Y a usted, monseñor, por habernos devuelto la ilusión
al ver que su Iglesia ha decidido, por fin, abrir los ojos
y, como Jesús, defender a los que más sufren.
Sirva aclarar que no estoy aquí en representación de la Iglesia Católica.
Estoy aquí por voluntad propia.
Bueno, y nosotros se lo agradecemos.
Bueno, lo importante aquí y ahora son los presos políticos.
Estuvimos en la cárcel de La Victoria. Trujillo nos llevó en persona.
¿Y?
No había nadie encerrado por política.
Pero ¿qué pensaron?
¿Que les iban a enseñar a todos los presos?
¿Que les iban a mostrar los métodos de tortura para sacarles información?
Yo le describí lo que hemos visto.
Eso no significa que crea a Trujillo, señora Mirabal.
Pero, como bien sabe,
otros miembros de la comisión basarán su informe
pura y exclusivamente en lo que han visto.
Entonces déjeme contarles lo que no han visto.
Lo que les hacen a esos presos en La 40, en La Victoria
y en otros tantos centros de torturas que hay en este país.
Yo he estado dentro y he tenido la oportunidad de ver sus métodos.
Los ponen en la silla eléctrica,
les arrancan las uñas,
les aplican electricidad en las partes íntimas a los hombres
y a las mujeres las violan en manada.
Mis hermanas estarán siendo torturadas en este momento
porque están en manos de esos asesinos.
Trujillo dice que sus hermanas están en Cuba, entrenándose.
¡Eso es mentira!
No podemos perder más tiempo, señores.
Cada minuto que pasa aumentan las víctimas.
Aquí tienen los nombres de todas y cada una de las personas presas.
Este país, señores, y su pueblo no aguanta más.
Si, como dicen, defienden los derechos humanos y la democracia,
creemos que ha llegado el momento de que presionen a sus países
para que intervengan en defensa del pueblo dominicano.
El pasado 8 de julio,
la agrupación de extrema izquierda autodenominada 14 de Junio...
No tengo que aclarar que con ese nombre homenajean
a los comunistas caídos en el intento de invasión.
Escuchen, oigan.
Les decía que el pasado 8 de julio
anunció su salida a la vida pública
y el 30 de julio organizaron una asamblea constitutiva.
¿Y quiénes son los líderes?
Pues bien.
Manuel Tavares Justo.
Su esposa y también abogada, Minerva Mirabal Reyes.
Y Leandro Guzmán, quien también es el tesorero
y esposo de María Teresa, la hermana de Minerva Mirabal.
Y ustedes pidiéndome que sean liberados.
No, a ver.
¿Por qué mejor no abrimos las puertas de palacio
y me los sientan en la silla presidencial?
Yo decía lo que decía porque me pareció que tener a la OEA de visita
a la vez que tener a las hermanas Mirabal en la cárcel...
No sé. Admitamos que nos equivocamos.
A veces me siento tan solo, ¿sabes, Negro?
Me siento rodeado de incompetentes
que no pueden solucionar un conflicto
y propensos solo a joder,
dando opiniones acerca de lo que decido.
Bueno, creo que tengo una solución para este problema.
Si me permite.
Hable.
Generalísimo, si las liberamos,
la OEA se va a tranquilizar.
Nos va a quitar de encima todas esas presiones que nos tiene.
Pero he dicho una y mil veces que no estaban detenidas.
Ahora no sé qué excusa voy a usar.
Yo daré con la solución.
Pero escúchenme bien.
Todos. Todos vamos a tener que hacer sacrificios,
y grandes,
para mejorar la imagen de la república.
Vamos a darle un regalo a esos norteamericanos de mierda,
a ver si paran con su historia de que aquí hay nepotismo.
Por lo tanto, Negro...
vas a tener que dejar la presidencia.
Este momento es un momento para el cambio.
- Y se acabó. - Pero... Rafa... Rafael...
Rafael.
Es muy bonito, ¿verdad?
Muy bonito.
Ven, vamos a tomar una copa. Ven.
Gracias.
Pilar.
- Pero qué ilusión. Estás aquí. - Hola.
- Este es mi amigo Julio César. - ¡Hombre! Julio César.
- ¿Oíste hablar de mí? - Sí.
Y es posible que incluso salga en el libro.
¿Tú qué crees?
Espero salir bien parado.
¿Viniendo de Arantxa? Seguro.
Pero no te preocupes, no está tu nombre en el libro.
Estoy deseando leerlo.
Ahora te consigo uno, pero este es especial para ti.
Tienes una dedicatoria.
¡Qué honor! Gracias, Pilar.
Bueno, hoy me toca hablar a mí.
Estoy un poquito nerviosa.
- Va a ir muy bien. - ¡Mira! Está Dedé allí.
Dedé, ¿te acuerdas de Arantxa?
Cómo olvidarla.
Bueno, tienes un asiento en la primera fila.
Ah, no. No, no.
- Buscaremos un sitio para estar juntos. - Sí.
- Sí, mejor. - Mejor juntos.
- Deseadme suerte. - Suerte.
Estoy cansado.
Muy cansado.
¿Qué pretende esta gente?
Creen que el poder es algo simple,
que es cuestión de tomarlo y listo.
Ni se imaginan el esfuerzo constante, diario.
El poder es determinación.
Es fuerza.
Pero es también negociación permanente.
Pero a veces la negociación fracasa, generalísimo.
Rechazaron un muy generoso salvoconducto
y siguieron adelante.
A mí ya se me acabaron los recursos diplomáticos.
Pero tú no eres un diplomático.
A esos los tengo respirándome en el cuello a pesar del consejo del vicepresidente.
"A los tibios los vomita Dios".
Anda. ¿Y ahora me vas a sacar la Biblia?
Lo que quiero decir es que esos consejos lo pueden llevar a la inacción.
Y como usted sabe, la inacción lleva a la derrota.
A ver.
Dime lo que me tienes que decir sin vueltas.
Liberamos a las Mirabal.
¿Qué?
Liberamos a Minerva Mirabal y a sus hermanas,
pero a sus maridos los trasladamos a Puerto Plata.
Todos sabemos que el camino a Puerto Plata es muy largo y accidentado.
Cada vez que quieran ir a visitarlos, conllevaría un riesgo muy alto.
En una clara demostración de paz y entendimiento
en función de los valores democráticos de esta nación,
se ha procedido a la liberación de las activistas opositoras, Minerva...
Tranquila, mi niña. Tranquila.
Esto también pasará, mi hija.
¿Sabes adónde voy?
Supongo que al canal de televisión, señora.
No.
- Tengo orden de llevarla de la casa al... - Pensaba que las órdenes te las daba yo.
Señora, con todo el respeto que merece, ahora mismo puedo ser su chofer,
pero cumplo órdenes del generalísimo.
No creo que el generalísimo tenga problema
en que me lleves a rezar de camino al canal.
- ¿A qué iglesia quiere que la lleve? - A la de Santa Bárbara.
No sabía si venías.
Temo que nos estén vigilando.
Puede ser.
Tenía que verte, papá.
Porque puede que sea la última vez.
¿Cómo?
El viernes me voy del país.
Pero ¿qué dices?
Pero ¿cómo vas a salir tú del país?
Te conoce todo el mundo.
Lo sé, pero es gente que se dedica a eso. Confío en que no correré mucho riesgo.
Me gustaría que Dalmira y tú vinierais conmigo.
No.
Sí, papá. No puedes quedarte en este infierno.
Sí puedo, sí puedo. Lo necesito, Arantxa.
Llevo media vida huyendo, hija. Ya no quiero más.
Tú mejor que nadie conoces las consecuencias de todo esto.
Yo ya no soy de ninguna parte.
Aquí, al menos, he encontrado un propósito,
algo por lo que luchar por fin.
¿Tú no entiendes que te van a matar?
Hay una cosa que sí puedes hacer.
Han liberado a Minerva, pero yo no me fío.
Estoy seguro de que el Chivo está tramando algo contra ella.
Así que, por favor, búscala
y ofrécele el espacio que habías reservado para Dalmira y para mí.
Díselo.
Dile que es de mi parte, ¿sí?
Te lo prometo.
Gracias.
Cuídate mucho, papá.
Tu madre estaría muy orgullosa de ti.
Y yo también lo estoy.
No te olvides nunca.
Ánimo.
Y cuídate. Cuídate, por favor.
Buenas tardes. Gracias a todos por venir.
Con su permiso y en honor a las Mariposas,
voy a hacer la presentación en español.
Vamos a situarnos.
25 de noviembre, 1960.
Tres hermanas.
Tres madres de niños pequeños. Tres mujeres jóvenes.
Minerva, Patria y María Teresa.
Ellas son las verdaderas protagonistas de este libro, con Minerva a la cabeza,
una de las primeras mujeres de ese país que consiguió licenciarse en Derecho.
Líder, política, activista
y posiblemente la primera presidenta mujer de República Dominicana.
Lo primero que quiero hacer es agradecerle a Bélgica Adela Mirabal Reyes,
conocida por todos como Dedé, su presencia aquí.
Gracias, Dedé.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL GRITO DE LAS MARIPOSAS
Ella me ha ayudado mucho
y he de decir que, para mí, ha sido un honor escribir este libro.
Y algunos de los aquí presentes lo saben muy bien.
Aquí están mis llaves.
¿Estás segura de que puedes conducir?
Sí.
Ten cuidado. Que no te vayan a seguir.
No te preocupes. Gracias.
¡Dejen eso!
- ¡Dámelo! - ¡No!
¡Déjenlo!
Gracias.
Nos apresaron con María Teresa y Leandro,
pero solo nos liberaron a ella y a mí.
Anoche nos enteramos
de que los trasladaron a la cárcel de Puerto Plata.
Es muy lejos.
Estamos gestionando para ir a verlos.
¿No tienes miedo?
Claro.
Temo por él.
Temo por ellos.
¿Y por ti, Minerva?
¿No temes por ti?
No.
Bueno, sí.
No sé cómo explicarlo.
Camus dice que encontrar una razón para vivir...
también es encontrar una razón para morir.
Creía que la razón eran tus hijos.
También,
pero no puedo soportar dejarles un futuro tan negro.
No quiero que vivan en medio de tanta desigualdad y violencia.
Entonces vente conmigo.
Cruzaremos en barca a Haití y luego una avioneta a Puerto Rico.
Está todo arreglado. Solo hay que esperar el momento, Minerva.
¿Y dejar a Manolo y a mis hermanas?
Trujillo no está obsesionado con ellos,
está obsesionado contigo.
Arantxa, no puedo abandonar la lucha ahora.
Se lo debo a Manolo, se lo debo a mi país, a mis compatriotas, a mis compañeros.
Se lo debo a mi familia.
A mi papá.
¿Te acuerdas de cuando nos conocimos?
Claro que sí.
Ojalá volviera el tiempo atrás, que se congele justo ahí, justo.
Mira,
sé que las cosas no han sido fáciles para ti.
Desde siempre.
Pero confío en que vas a rehacer tu vida de la mejor manera posible.
A tu manera.
Y gracias por pensar en mí y en mis hijos.
Y por arriesgarte a venir hasta aquí.
Gracias.
Prométeme...
que te vas a cuidar mucho.
Por ellos.
- ¿Tienes sed? - No.
Arantxa. ¡Arantxa!
- Has estado muy bien, Pilar. - Arantxa.
Ha sido injusto lo de Dedé.
- Pero si supiera lo que me has contado... - ¡No, no! Mejor que no.
Hay cosas que no tiene por qué saber.
¿Sabes qué? Tengo la sensación de que no me estás contando algo,
y es algo esencial.
¡Pilar!
Somos amigas.
El libro está escrito. No lo voy a reescribir.
Mañana a las cinco en el bar del hotel.
Tengo claro que lo mejor para mi patria
es dar un paso al costado,
dejando de lado cualquier situación personal.
Y es en ese sentido,
como considero que lo mejor para nuestro pueblo,
es dejar la presidencia de la república
en manos de quien hasta el momento era nuestro vicepresidente,
quien es, sin duda alguna,
un hombre probo
para llevar adelante las acciones de gobierno.
Haberlos enviado tan lejos es una provocación.
Lo sé.
Por eso insisto en que no deben ir.
Mamá, no insistas.
Minerva, el que ama el peligro en él perece.
La ruta de Salcedo a Puerto Plata no es segura.
No hay ruta segura.
Además, nos están esperando.
Es una locura.
Pero ¿qué quieren que hagamos?
Ustedes no han pasado por la cárcel.
No se imaginan lo que significa que tus seres queridos no vayan de visita.
Yo sí he tenido un marido en la cárcel.
Y he perdido un ser querido.
Mamá, entiéndeme.
El partido se sigue fortaleciendo.
Es importante dejárselo saber a ellos para darles fuerzas.
Te entiendo, mi hija,
pero tengo una sensación de peligro aquí en las tripas.
Ustedes son mis niñas, no quiero que les pase nada malo.
- Ya no somos niñas. - Pero son lo único que tengo.
Mamá, va a ir todo bien. Confía en tus hijas.
Mírame.
Rufino se ofreció a llevarnos.
Nos vamos a ir temprano y despacio.
Todo va a ir bien.
- ¿Cenamos las cinco? - Yo no puedo.
¿Por qué?
Jaime sale muy cansado del campo.
No le he hecho de cenar, ni a los niños.
Bueno.
¿Y tú adónde vas?
Voy a empezar a preparar la cena.
Minerva...
Ya le di la medicina de la fiebre, Patria.
No, es otra cosa.
Me gustaría acompañarlas.
No, Patria. No te expongas.
Tienes que estar en tu casa con tu marido y tus hijos.
Pero ya le pedí permiso a Pedrito.
Mamá tiene razón.
Aunque nunca voy a admitirlo delante de ella, es peligroso.
Para Manolo y Leandro es importante
que sepan que estamos luchando juntas, como siempre.
Por su libertad.
Nuestra libertad.
Te lo vengo diciendo. No puede ser así. Menudo descarado.
Señores, perdón por la tardanza.
Me he quedado impactado dos cuadras atrás en la televisión de un bar.
¿Han visto la renuncia del Negro?
- Sí, eso vimos. - Sí. Cambian un títere por otro.
Estamos aquí porque vamos a matar al titiritero.
Ahora que ha llegado Salvador, podemos dar inicio.
¿Los conoces a todos?
Conozco al general, a Álvaro.
¿Y al Vasco? Claro que lo conozco.
Bueno, él es Luis.
Es un antiguo militante, así que podemos hablar en total confianza.
¿Somos conscientes del objetivo que nos hemos trazado?
Para lograr un objetivo como este, es necesario un plan.
Un plan concreto.
No voy a atribuirme la autoría de esto
porque fue concebido por un compañero, militante,
compañero de luchas, de mucho sacrificio, Álvaro.
Pero, señores, tienen que saber algo.
He sido partícipe de un atentado fallido años atrás.
Un atentado que se cobró muchas vidas, muchas familias, mucha sangre.
Pero esta vez es diferente.
Estoy completamente seguro de que esta vez no vamos a fallar.
Asiento. Discutamos la logística.
No hay demasiado que discutir. Solo hay que poner una fecha.
Tal vez el acto de posesión de Balaguer podría ser el momento indicado.
Nos parece muy pronto.
- Te veo muy ansioso, Vasco. - Puede ser.
Creo que deberíamos evitar un momento donde haya participantes de otros países.
De todas maneras, no creo que vengan demasiados.
No hay muchos presidentes que quieran tomarse una foto con el Chivo.
Los pocos que queden al final se van.
Sí, así es.
No podemos poner los carros por delante de los bueyes.
Para establecer una fecha,
debemos tener bien claro y aceitado nuestro plan de ejecución.
¿Qué tienes pensado, compañero?
Denles un abrazo a los dos de mi parte.
Claro que sí.
¿Cómo están los niños?
Te extrañan, pero están bien.
Escúchame. No debemos dejar que esto debilite el partido, Minerva.
No, todo lo contrario.
Estas injusticias nos unen aún más.
En unos días, vamos a tener una asamblea
donde vamos a definir las próximas acciones.
Me gustaría estar allí, luchando.
No van a poder tenerte mucho más tiempo aquí.
Ahora lo que tienes que hacer es mantenerte firme
y no mostrarles debilidad.
Deberíamos hacer algo grande.
Aprovechar que los ojos están puestos en nosotros.
Tranquilo, Manolo.
Estamos trabajando para eso. Cada día somos más.
Mírame.
No me arrepiento un segundo del camino que escogimos.
Tú me escogiste a mí, mi amor.
Somos uno, Minerva.
Lo vi muy abatido.
Manolo es fuerte, pero Leandro no está acostumbrado a esto.
- Tengo miedo de que no pueda aguantar. - Tranquila.
Ellos son hombres fuertes.
Y ustedes también son mujeres fuertes.
Todo va a ir bien.
No los van a tener encerrados mucho más tiempo.
Los van a tener que liberar. Mucha gente se está moviendo.
Ya no aguantan tanta barbaridad.
- Algo está pasando. - Buen día.
Comando, necesito pasar, por favor.
- ¿Qué pasa? - ¿En qué puedo ayudarle?
Tengo que pasar por un contratiempo.
Corran.
¡Agárralas, que no se escapen!
¡Síganla!
- ¡Ahí van! - ¡Patria!
- ¡No, no, no, no, no! - ¡Quieta, quieta!
- ¡Suéltenme! - ¡Tengo una!
¡Minerva!
¡No! ¡Suéltenme!
¡Ayuda! ¡Nos van a matar!
¡Alto!
¡Alto!
¿No quería parar?
¡No!
¡Vamos!
Patria.
- Minerva. - Patria.
Minerva.
¡No, no!
¡Ya, déjela!
¡No, no! Patria...
¡No!
No, Patria.
Son cuatro los fallecidos. Un hombre identificado como Rufino de la Cruz
y las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal.
El accidente ocurrió...
cuando el Jeep en el que viajaban cayó por un barranco...
Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro
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