All language subtitles for The buccaneer - 1938 - Cecil B. DeMille - Spanish

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Original subtitles

LOS BUCANEROS

JEAN LAFITTE El último de los bucaneros, es conocido en el mundo

a través de las inmortales palabras de Byron:

"Dejó el nombre de Corsario para otros tiempos.

Ligado a una virtud y miles de crímenes"

Tres Presidentes americanos condenaron, perdonaron

y volvieron a condenar a este pirata.

Pero la suerte puso en sus manos el destino de los Estados Unidos,

durante la lucha por su existencia en la Guerra contra Gran Bretaña en 1812.

PALACIO DEL PRESIDENTE EN WASHINGTON.

AGOSTO 1814

¡Srta. Dolly! ¡Srta. Dolly!

¡Váyase, Srta. Dolly, váyase!

¡El presidente Madison y el General, ambos...

me dijeron que le dijera que se marchase!

- ¿Qué ha sucedido? - ¡Dolly, te lo advertí!

¿Está bien el Presidente?

Sí, pero nuestros soldados huyen de Blandensburg.

¡La batalla ha terminado, Srta. Dolly!

¡Eso es increíble!

John, trae los abrigos de las damas.

- ¡Estábamos tan seguros de ganar! - ¡Sí!

Srta. Dolly, los ingleses viene hacia aquí.

¡Van a atacar Washington!

¡Veo sus bayonetas detrás de mi!

Paul, retira el retrato del general Washington.

Tráelo.

- !Dolly!, ¡qué vamos a hacer?. - Mantener la calma

- Será mejor que huyamos. - Sí, tal vez.

James, prepara el carruaje de la Sra. Madison.

- Sí, mi amo.

Lo siento, Sra. Madison.

Sr. Crawford, debe de perdonar a una anfitriona sin suerte.

Me temo que se haya llevado una mala impresión de mi hospitalidad.

Usted tiene toda mi admiración.

Creo que debería ser Presidenta.

Buenas noches, querida. Lo hemos pasado estupendamente.

- No sé lo que digo. - Yo tampoco.

- Adiós, querida. - Adiós.

¿Crees que esto será el final?

Será tu final si no te apresuras.

Gracias a Dios tenemos caballos rápidos.

Buenas noches, Sra. Madison.

¡Dolly, no pierdas el tiempo!

Daniel Carrol, hablas como un esposo.

Dios mío, lo olvidé.

¡Dolly, regresa!

¡Debe de estar loca!

¡James!

¡Dolly, te estamos esperando!

- ¡Abre la puerta del carruaje, James! - Bien.

¡Ójala no espere demasiado!

Esto es una muestra del estado del país, Sr. Crawford.

Aún no ha visto la guerra en Nueva Orleans.

Bueno, no. Apenas hay americanos allí..

la mayoría son franceses y españoles.

Se hacen llamar criollos.

¿Dónde está la Sra. Madison?

- ¡Ya voy! - ¡Rápido, Dolly! ¡Rápido!

¡Ya voy! Date prisa con ese cuadro.

- Váyase cuanto antes, Sr. Crawford. - Sí, eso haré.

¿Quieres que te hagan prisionera?

¡Los oficiales británicos son muy apuestos!

Aquí está el retrato.

- Ponlo aquí dentro. - ¡A toda prisa, conductor!

¿Por qué diablos regresaste?

¿Qué es eso?

¡La Declaración de Independencia!

¡Rompan filas!

- ¡Felicitaciones, Almirante! - ¡Hola Crawford!

Esperaba encontrarle aquí...

pero no en el Palacio Presidencial.

Pasen, caballeros.

Puedo informarles mientras terminan de cenar.

- ¿Te gusta jugoso, Ross? - Sí, por favor.

Es la última comida que se servirá aquí.

Es una lástima quemar todo esto, Almirante.

Venganza, Ross. Los yanquis quemaron York.

- ¿Quieres un poco? - No, gracias.

Las órdenes eran quemar sólo los edificios del Capitolio.

Veré que así sea, General.

Engaña a tus yanquis, Ross. Cuando luchábamos contra Napoleón...

nos declararon la guerra.

Recuerde que les forzamos a servir en nuestra armada.

- ¡Deberían estar halagados! - Bueno, no lo están.

Pasa la carne.

No quisiera interferir, pero debo regresar a Nueva Orleans esta noche,

si puedo lograrlo.

Se le paga por lograrlo.

Sí, Nueva Orleans. Ése es nuestro próximo trabajo.

Y el último.

Esa ciudad controla el Mississippi.

Y el Mississippi nos lleva al Océano Pacífico.

¿Contra quien tendremos que enfrentarnos allí?

Un general llamado... Andrew Jackson,

y algunos cazadores de ardillas.

Les espera en Mobile.

Sr. Crawford. ¿Qué punto sería nuestro mejor acercamiento

a Nueva Orleans?

Pues, ¡desde el mar!

Nueva Orleans está a 160 km del mar.

Sí, lo se. 160 Kms de pantanos.

No podemos caminar a través de eso.

No, señor, pero hay una manera de atravesarlo.

Aquí está Nueva Orleans.

En estos pantanos existen diversas vías fluviales...

que son controladas por hombres de Barataria.

- ¿Hombres de Barataria? - ¿Quienes son?

Hombres que tienen barcos propios.

- Hombres sin bandera, señor. - ¿Piratas?

Bueno... Corsarios.

Un hombre llamado Jean Lafitte es su jefe.

- ¿Jefe? ¿Qué es eso? - Es su líder.

Lafitte puede invadir Nueva Orleans...

sin que los yanquis ni siquiera les vean llegar.

¿Cómo dices que se llama ese hombre?

Lafitte. Se le puede comprar.

¡Entonces, cómprelo!

Sí, señor.

¡Mire, señor. Es una vista magnífica!

Vamos a verlo.

¡Díos mío, qué resplandor!

¡Una vista extraordinaria!

Hermosa, hermosa.

¡Ha cometido una barbaridad, Almirante!

No me gusta su comentario.

Ni a mí que queme edificios públicos.

¡Tampoco a la Corona!

Si me permite, señor, este es un edificio público.

Así es. Así es.

Sargento.

Aquí tiene.

¡Caballeros, les doy una Nueva Orleans británica!

- ¡Bravo! - ¡Espléndido!

¡Una Nueva Orleans británica!

PUERTO DE NUEVA ORLEANS A HAVRE

El barco americano más rápido, el Corinthian, sale hoy

Recompensa de $5000 por Jean Lafitte, vivo o muerto.

No quiero ir... quiero quedarme...

dónde el río me canta

Voy a ver a mi padre, se está muriendo y...

...voy de regreso.

- ¿Su nombre? - Gretchen der Liphorst.

Sí, va a Holanda a..

- ¿Qué es esto? - Doornspijk aan Zuider Zee.

Vuelve a por tu equipaje y te llamaremos cuando sea la hora de zarpar.

Landtloper

Landtloper, no hagas eso. ¡Landtloper! ¡Landtloper!

¡Detente!

- Ven aquí. - Gracias por salvar mi vida.

- No te hará daño - No.

Y yo que pensé que lo haría.

Holandesa, ¿eh?

Me gustan las holandesas.

Eres muy bonita, ¿sabías?.

¡Gracias por decírmelo!

Eres valiente, ¿eh?

- Así le gustan a Gramby. -Vamos, todos a bordo.

Cuidado, pesa mucho.

Lleven todo a la cabina del capitán.

Espero que navegue lejos de la costa... con todo ese oro.

Bueno, Duquesa. ¡Cuidado con las ráfagas!

- Mi baúl. - Su tía Charlotte...

me matará si sabe que la he ayudado.

No lo hará si no se lo dices.

Él no está aquí. Dijo que estaría aquí.

Marie, esto es una locura.

- Espera a estar enamorada. - ¡Marie, aquí arriba!

¡Allí está! ¡Charles, Charles!

- ¡Marie! - ¡Charles!

Marie, querida.

Perdón.

¿Y el Capitán? ¿Dijo que todo estaba bien?

Nos casará cuando estemos lejos de la costa.

No sé si me siento feliz o asustada.

- Yo lo estoy más. Gangas en el Templo.

Gangas en el Templo.

Zarparemos antes de que tu tía se entere.

Está bien, hay ventas en el mercado.

- Nunca se pierde una - Subamos a bordo, cariño.

Espera, no me he despedido. ¡Annette!

Annette, me temo que no sé...

Esa miniatura de mamá.

¿Querrías dármela, Annette?

Claro, cariño.

Guárdala hasta que regreses. Adiós, atolondrada.

Te envidio, Charles.

Si no cuidas bien de mi hermana, te atormentaré en tus sueños.

- Adiós. - Adiós, Annette.

Vamos a embarcar.

Señorita, se le ha caído esto.

No, gracias, muchachita

Venta de bienes

Gretchen, embarca ya. Es hora de zarpar.

- Henry, ven aquí. - ¡Landtloper! ¡Landtloper!

- Sube su baúl. - Vamos, o perderemos el barco.

Mal perro.

- Bueno, ¿llevas todo ahora? - Sí.

¡Señorita!. Plata, plata verdadera.

Una docena de ellas y sin obligación de pagar.

Me lo dio un chino pobre justo antes de morir...

...pero no tienes que beber té de ellos.

Es el mayor cáñamo de Manila...

..ya sabe, cuerda.

Espera a que tu madre sepa que estabas hablando con este piloto.

Vamos, cariño.

No es muy popular, Sr. Lafitte.

Una recompensa por mí de quinientos dólares.

El gobernador tiene buen sentido del humor.

Recompensa de 500 dólares por la captura de Jean Lafitte Vivo o Muerto

Mi nombre es Crawford...

senador de la Legislatura de Louisiana.

No pensaría recoger esto, ¿o sí?

No, no, no.

- Vine a comprar su jerez. - Oh, está por aquí.

Mi amigo, Vincent Nolte, esperaba un cargamento...

de amontillado del 93.

Nunca llegó.

Probablemente una tormenta.

O los ingleses. Su flota se ha movido en estas aguas.

¿Sí?

Debo tener cuidado.

Vuelvo a navegar esta noche.

Dijo Amontillado del 93, ¿no es así, senador?

Sí

AMONTILLADO 93

Los ingleses son buenos amigos.

Ellos consideran que usted vale más de 500 dólares.

- ¿Eso cree? - Lo sé.

¿Eso le interesa?

Profundamente.

Regrese de su viaje dentro de quince días...

tendrá visitantes en Barataria.

Mercado de ladrones.

No entiendo cómo las autoridades lo permiten.

Dices eso, tía Charlotte, pero siempre vienes.

- Eres impertinente. - De un caparazón de tortuga.

Su cabello brillará como el mío.

Fresco, y sin obligación de pagar.

Sólo un dólar español, un dólar.

Dulce perfume de Arabia.

Madame... Madame...

la mejor seda.

¿Ha conseguido todas estas cosas honestamente, señor?

- ¿Acaso no parezco un hombre honesto? - No.

Parece que hubiera matado a alguien.

¿Yo? ¿Yo, Dominique You, el cañonero del Emperador?

Señora.

Napoleón.

Al empezar la batalla, él vino hacia mi y me dijo...

Eso costará ocho.

"Dominique" dijo. "¿Está listo tu cañón?"

Por un dólar más se lleva este sostén para ramos. Tómelo...

Y yo le dije: "Señor, estoy listo".

"Bien", dijo Napoleón. "Comencemos la batalla".

- He vuelto. - Sí, ya veo.

Sí, es estupendo verte.

Sr. Lafitte.

- Tres dólares españoles. - Me gusta mucho.

Señora.

Dulce, ¿verdad?. Como el aliento de los ángeles.

Su olor es más parecido al linimento.

Oh, no, no. Imposible.

Contemple.

Perdón, señora, tiene razón. Es linimento.

Si esto no la contenta... ¿puedo mostarle algo de encaje?

¿Me lleva con Ud. para robarme?

No, usted es la joya que yo poseería.

Jean.

Annette.

Tu cabello es más suave que los rayos del sol...

que bailan sobre seda...

y tus ojos son como manantiales.

Jean, tenía terror de no poder llegar a verte...

y terror de verte. ¿Qué vamos a hacer?

Tú te casarás conmigo.

¿Harás las invitaciones detrás de los carteles de recompensa...

del gobernador Claiborne?

Puedes tener las orejas del gobernador como regalo de bodas.

Jean. ¿Nunca hablarás en serio?

Cada hora que pasa, estás en peligro.

Cada minuto que estoy contigo.

Y cada minuto que no lo estás. Temo por ti.

La vida es una comedia...

...para aquellos que piensan.

Pero no podemos escondernos toda la vida.

Quiero que vengas a mi casa como otros hombres que...

- ¿Qué son más respetables? - Que son más honrados.

¿No lo entiendes?

Quiero estar orgullosa de mi amor.

No hay nada que compartir.

Tengo riqueza. Tengo Barataria.

"Barateur" significa "Barato".

Es un auténtico reino, con mil hombre y barcos que navegan...

por todo el Caribe y el Golfo. Puedo darte cualquier cosa.

Menos dignidad.

Tú puedes darme eso. Tú amor me traerá eso.

Y yo quiero salvar ese amor.

Es por eso por lo que no volveré a verte.

Hasta que...

¿Hasta que sea respetable?

Ya has dicho eso antes.

Sí, pero esta vez lo digo en serio.

Annette...

...tienes razón, pero ya es tarde para cambiar.

Mi cabeza tiene precio. ¿Qué puedo hacer?

Dejar esta terrible vida.

No, la ley no me perdonará sólo porque intente ser bueno...

o porque quiera casarme con una muchacha adorable.

Hace que un criminal pague por su crimen...

eso está bien y es justo...

... y desecha a los piratas inmediatamente.

No me creen si les digo que no soy un pirata.

Pero has hecho mil veces lo imposible.

Puedes hacerlo una vez más por mí.

Cuidado, va a disparar.

Un cambio justo.

- Es el Gobernador. - Vámonos de aquí

Dominique, no.

Ni acero ni plomo.

- Ghet. - ¡Ghet, Ghet!

- ¡Ghet! - Ghet!

Le mostraré, Sr. Gobernador por qué la Aduana está vacía.

Se me paga como Cobrador de Puerto, pero es Lafitte el que lo hace.

Aquí tiene, hasta hacen publicidad.

Es una vergüenza. Ese pirata es más Gobernador que yo.

Puedo verlo Usted mismo, Sr. Gobernador.

Sr. Gobernador.

- Hace dos horas estaban aquí. - Lo sé, lo sé.

- Buenas tardes, Sr. Gobernador - Bonito día, Sr. Gobernador.

¿Pueden explicarme, damas y caballeros, por qué les encuentro aquí

con las manos llenas de objetos de contrabando?

¿Puedo ayudarle, Su Excelencia?

Eres inteligente, muy inteligente, Lafitte.

Un halago de Ud., Sr. Gobernador, es un gran honor.

- ¡Teniente! - ¡Cuidado!

Una llamada de mi parte y aparecerán cien hombres.

El miedo de herir a alguien...

evita que lleve a este canalla ante la justicia.

Están llevando a la quiebra al Gobierno...

al ser clientes de estos piratas.

Esos objetos son robados.

Estos delincuentes tienen puesto precio a sus cabezas.

Léales el cartel.

"Ofrezco diez mil dólares por las orejas del Gobernador".

Firmado, Jean Lafitte.

No tendrá nada de que reírse cuando acabe con Ud.

Será la primera vez que no me ría.

Sigues vivo, porque la Legislatura me ha negado...

los hombres para acabar contigo.

Pero el general Andrew Jackson va a llegar a Nueva Orleans.

Respeto al general Jackson.

Dijo que no habría lugar para bandidos.

¿Te ríes ahora de eso?

No... Pero tiene bandidos más grandes que hacen verdaderas fortunas...

con la venta de azúcar y algodón a los ingleses.

Todos tenemos fallas...

pero yo he respetado la bandera norteamericana...

...y nunca he atacado un barco que llevase esa bandera.

Buenos días.

¡Transporta ese cargamento, Peg Leg!

Bájale ese aparejo a Gramby. ¡Muchachos, moveos!

¡Tirad! ¡Tirad!

Dadle vida a esos brazos muertos.

¡Aléjate, Mouse!

¡Aquí viene!

- ¡Tarsos! Abre esto. - Sí, señor.

Diamantes.

Sólo libros, capitán Brown.

- Llévalo allí. - Sí, capitán.

¿Quién quiere besar a la novia?

¿Y que le entre el escorbuto? Regresa a tu lugar, Mouse.

Moveos, muchachos. ¡Alejémonos!

¿Qué dirá el jefe de esto?

- No obedeceré más las órdenes de Lafitte. - Yo tampoco.

- ¡Cuidado con ese barco! - ¡Allí viene!

¡Listos con el botín!

Mantén la boca cerrada...

o te cortarán la garganta.

Puedes confiar en Gramby.

¡Moveos!

Dominique, ¿qué te parece?

Una fragata, y está en llamas.

- ¿Sí? - Sí.

¿Qué sucede?

Por la sangre de mil cerdos.

Eso es hermoso.

Hermoso.

- ¿Qué es? - El Largo de Haendel.

Jefe. El capitán Brown acaba de atacar un barco mercante.

- ¿Tiene un buen botín? - Bueno... es norteamericano.

- ¡Norteamericano! - Sí.

¿Dónde?

A dos puntos fuera de proa...

y está en llamas.

Estas son malas noticias.

Vamos a cubierta.

Sí, jefe.

Prepárate para bajar del barco cuando pierda el camino.

- No enciendas ninguna luz. - Sí, jefe.

- Llévala rápido! - Sí, jefe.

Preparado para bajar del barco.

¡Oro!

- Quita tus garras de encima. - Sólo estaba...

¡El Capitán ha dicho que no!

¡Cabeza de cerdo podrida de carne con gusanos!

¡Déjame salir!

- Aléjate, Tarsos. - ¿Qué es eso?

- Mouse, ¿eres tú el que ha ladrado? - No, señor, yo no ladro.

Sal de ahí.

¿La has traído del Corinthian, eh?

Claro. La vi y la cogí.

Irá allí dónde han ido los otros.

De acuerdo, déjamela a mí.

No, tiene lengua, ¿verdad?.

Una lengua puede ser mala cosa.

Un testigo hará que nos cuelguen.

¿Qué decís? ¿Me la dejáis a mí?

Brown tiene el mando.

- Me ocuparé mañana de ella. - Yo me ocuparé ahora.

Por aquí, muchacha.

- Vamos, rápido. - ¿Adónde?

¿Adónde?. La tabla te llevará rápidamente al cielo.

Nunca se han quejado al respecto.

No

Por favor.

¿Por qué quiere que muera?

No eres mejor que el resto.

Déjeme volver al bote.

No diré nada. Haré todo lo que me diga.

Por favor...

amable Capitán.

Vamos, muchacha. Estás perdiendo el tiempo.

No le hará daño.

Él no puede hablar.

No puede decir que asesina a gente.

Muchas gracias.

Vamos.

Levántate, muchacha, y sigue caminando.

- En pie. - Vamos, sal ahí fuera.

Pobre perrito.

Recoged la tabla. Vamos, a trabajar. ¡Listos!.

¡Elevad los remos!

Nunca antes había oído un pez que ladrase.

¡Aquí está!

Conque un pez que ladra.

Oye, yo también tengo uno aquí.

Es una sirena o una rata acuática.

Mirad, aquí está la rata.

¿Y cómo llama a este tipo de pez, jefe?

¿Caballa rosa?

El Capitán Brown responderá a eso.

Vuelvan a sentarse.

¿Nunca habíais visto a una mujer?

¿Y el resto de la gente de ese barco...

...les embarcó, Sr. Brown?

¿En cuantos barcos les puso?

En ninguno.

Los botes parecen estar aún en la cubierta.

¿Recuerda mi orden, Sr. Brown?

Todos deben de tener una oportunidad para salvar su vida.

Ya no seguiremos más tus órdenes, Lafitte.

¿Es así, Sr. Brown?

Se le prohibió abordar barcos con bandera americana.

Esa es la bandera que tengo.

Somos hombres sin país, Sr. Brown...

... hombres lanzados al mar.

Tal vez seamos americanos algún día...

pero usted no, Sr. Brown.

Porque voy a ahorcarlo.

No va a ahorcar a nadie, Sr. Lafitte.

Puede ser un mono vestido de seda...

...pero en el fondo es otro apestoso pirata como nosotros.

Has dado tu última orden.

Escucha, Lafitte. hemos soportado demasiado de ti.

¿Alguna otra queja? ¿eh?

Dominique, ata sus brazos.

¡Beluche, Lobo! Aquí está el collar.

Te arrancaré las tripas...

maldito.

¿Quién más quiere participar?

¿Tú, Hans? ¿Jock?

- ¿Tú, Mouse? - Maldición, no jefe.

- ¿Tú, Tarsos? - ¿Yo? No.

Lleva a ese hombre a popa.

Lamento perderlo, Sr. Brown.

Era uno de mis mejores capitanes.

Señor Gramby, tú eras el segundo al mando.

- Soy Gramby, peleo duro... - Y bebes duro...y tu muerte será dura.

¡Dominique! Átalo.

- No olvidaré esto. - Creo que sí lo harás.

Tú también fuiste un buen oficial, Gramby.

Lamento perder a un buen oficial.

No pido a nadie por mi vida. Soy Gramby.

- Sí, lo sé. - Tú.

Tú matas y matas.

Nadie más debe morir hoy.

Nadie más.

Estoy tan cansada.

¿Qué dices, Gramby?

¿Obedeces las órdenes o no?

Sí, obedezco.

¿Sí, qué?

Sí, jefe.

Todas las manos al tensor. Preparen la verga.

Gramby, ordena que bajen esa vela.

Será para Brown, cuando lo pongas de costado.

Pongan rumbo a Barataria.

¿Cuál es la cuenta?

Tres hundidos, dos hundiéndose y ocho que flotarán.

Jefe, Jefe. ¿Qué hay de la pequeña?

- Llévala a bordo del Raven. - Bien, jefe.

Ella es lo único que queda del Corinthian. Un testigo.

Yo sigo mis propias órdenes.

Es americana. Está a salvo

Pero nosotros no estamos a salvo de ella.

- ¿Qué te sucede, Tim? - He perdido mi oreja.

- En el combate, ¿eh? - Sí, si.

No hay gran cosa que valga la pena oír.

Pero tenía un pendiente de diamante en ella.

Oh, eso es diferente.

Ahora nunca la recuperarás.

- ¡Beluche! - ¿Sí, jefe?

Lleva todo lo del Corinthian a Nueva Orleans.

- ¿A Maspero´s, jefe? - No debe venderse nada.

...tomado de ese barco.

- Lo sé. - ¿Quién es ella?

- Es malo llevarla a tierra. - ¿Hablará?

Pónganla en un cuarto con explosivos.

Nos contagiará la fiebre textil.

- Tal vez no viva tanto. - Cerrad la boca.

Ahora escucha. Sólo estarás a salvo con el Jefe.

Quédate con él, ya sabes, como un pez piloto.

Rápido.

No se preocupe, jefe, no se verá nada.

- Buenos días, Sr. Lafitte. - ¿Cómo está?

Bien, gracias, pero estos hombres...

dicen que les doy la fiebre textil.

- ¿Has oído eso? - Sí

No es un caballero.

Dominique, dice que no eres un caballero.

- Tengo camarones, jefe.

No, se lo digo a usted.

- ¿Qué le hace pensar eso? - Sus anillos me lo dicen.

¿Qué sabe de los anillos?

Un anillo, es un caballero...

... dos anillos, es un hombre vanidoso y tonto.

Ahora que me ha iluminado con mis defectos, váyase.

Dominique, mantén a esta urraca fuera de mi vista.

Los llevaré a su casa, jefe.

No me ha dicho que es la fiebre textil.

Es una cuerda, los hombres mueren colgados de una cuerda.

Sí, lo recuerdo.

- Cuidado. - Mala suerte.

- Ha visto demasiado. - Sí.

Cerrad la boca o soltaré el seguro...

...hasta que resbalen los cables.

¿Por qué le dijiste al jefe que no es un caballero?

Has pisado su gran callo.

Este es un asunto serio, mi pequeña seta venenosa

- Lo intentaré de nuevo. - Bien.

¡Scipio!

¡Hola Papeete!

- Bebé. - Hermoso día.

Hermoso.

Scipio.

Ponlo en mi joyero.

¿No sabes que un caballero usa un sólo anillo?

Sí, jefe.

Gusta. Gusta.

¡Estiba!

¡Estiba!

- Scipio, saca fuera estos animales. - Sí jefe.

¡Démelo!

Bueno.

No me encuentro a salvo y los hombres...

Los hombres tienen razón.

Eres una amenaza andante.

Ven aquí.

¿Qué les sucede a tus pies?

- Crujen. - Lo sé, pero, ¿por qué?

Porque han estado en el Océano.

Bueno, sácalos del Océano.

Está en la casa de un caballero.

¿La casa de un caballero?

Con razón en Nueva Orleans se ríen de usted.

Se ríen de...

¿Cómo lo sabes? ¿Has estado en sus casas?

Sí, trabajaba allí.

¿Y se reían de mí?

También te tenían miedo.

¿Pero se reían de mí?

Es esa clase de risa la que pone clavos en los ataúdes.

Tienes suficiente insolencia para decirme que no soy...

Bien, ya que tienes tanto sentido común...

...puedes quedarte y ser útil.

¿Qué sabes hacer?

Sé cocinar, pero no lo haré.

Ciertamente no lo harás.

- ¿Qué más? - Sé coser, pero no lo haré.

¿Sabes comer?

- Sí, gracias. - Pero no lo harás.

Scipio, ¿dónde está la llave del fregadero?

- ¿Cómo te llamas? - No es asunto suyo.

Gretchen.

Muy bien, Gretchen.

Aquí está la llave del armario de las escobas

Ahora bien...

¿Sabes fregar?

Sí, pero...

Hola, jefe.

Aún estoy aquí.

- ¡A las armas! - ¡A las armas!

- ¡A las armas! - ¡A las armas!

- El guerrero inglés Sophia. - Sí. Podemos alcanzarle.

No, están enviando un barco con bandera de paz.

Encierra a tu sirena mientras estén aquí los ingleses.

Vamos, vamos.

¡Beluche! Conduce aquí a esos oficiales.

A la orden, jefe.

Ven aquí. El jefe ha dicho que te encierre.

¿Qué he hecho?

Durante seis días he fregado y fregado y...

Y puedes seguir fregando cuando los caballeros se hayan ido.

¡Me encierras porque me tienes miedo! ¡Lo he oído!

Temes que les hable a esos generales británicos..

...y lo haré si me encierras!

¡No, mi capullo rosa, no lo harás si te encierro!

Por favor, Dominique, ¿no te gusto?

Me gustas, mi querida...

...pero entra o te arrojaré dentro yo mismo.

¡No entraré y no puedes obligarme!

Mi angelito, me partes el corazón, pero te mostraré si puedo o no.

¡Basta! ¡Basta!

¡Basta!

¡Te mataré si no te detienes!

¡Suéltame!

¡Déjame salir! ¡Déjame salir!

¡Si no me dejas salir, nunca volveré a hablarte!

Que los santos me perdonen, mi gorrioncito...

pero si no te callas, nunca volverás...

... a hablarle a nadie.

¡Déjame salir!

Aquí está el Jefe.

Sr. Lafitte. Soy el capitán Lockyer, de la fragata británica Sophia....

El Capitán McWilliams. El Sr. Rogers.

¡A su servicio, señores!

Por cómo nos miran, asumo que no reciben muchas visitas.

Algunos lograron llegar, pero pocos consiguieron marcharse.

¡Pasen, caballeros, pasen!

Bueno, por...

Venimos con asuntos urgentes... Sr. Rogers...

Tenemos cartas importantes que mostrarle.

Nunca hablo de negocios antes de la cena.

- Siéntense, caballeros - Pero...

- Por favor. - Gracias, señor, gracias.

Muy bien.

Disculpe, pero esto parece el plato real de España.

Sí...

me llegó desde España.

Pero es demasiado chillón para ser de buen gusto.

Hay hombres que veneran este plato, caballeros.

Es un hombre maravilloso, Sr. Lafitte.

- Gracias. - Es francés, ¿verdad?

Yo no tengo nacionalidad.

Soy corsario...

...bajo la bandera de Cartagena.

En esta guerra deseará estar del lado ganador.

El lado en el que yo esté será el ganador, Capitán.

¡Déjenme salir! ¡Déjenme salir!

¡Ayuda! ¡Ayuda!

¡Romperé la puerta!

¡Ayuda! ¡Ayuda!

¡Oh, es la batata! ¡Batata!

Es la patata, ya sabe, cuando es dulce.

Entonces...

¡Estúpido!

Si se nos une contra los americanos...

y nos guía hasta Nueva Orleans,

cada petición suya será cumplida.

- Es una oferta generosa. - ¡Generosa!

¿El rango de Capitán de la Marina Real...

tierras para usted y sus hombres...

...y treinta mil dólares en oro?

¿Igualarán esta oferta los americanos?

No

¡Sólo han ofrecido quinientos...

...por mi muerte!

Bueno, les ofrecemos también un indulto para todos.

- ¡Un indulto completo! - ¡Bueno!

Compraremos sus barcos.

Claro...

Claro que devolverá cualquier bien inglés...

que tenga en su poder y...

Me has encerrado.

Pero olvidas que tengo la llave.

¿Quién es esta jovencita?

¡Pasa, Gretchen, pasa!

Estos caballeros son oficiales de la Marina Británica.

Mandan en grandes barcos de guerra.

Les interesa saber quién eres.

Ciertamente no eres americana.

¿Eres holandesa?

Sólo diles...

...quién eres.

¡Soy amiga del Sr. Lafitte!

- ¡Dominique! ¿Sí?

Tal vez sea mejor que te hagas cargo de mi amiga.

Y bien, ¿para cuándo necesitan una respuesta?

Ahora.

Entonces, eso significa que pronto atacarán Nueva Orleans?

Sr. Lafitte, ésta será su única oportunidad.

Cuando arribemos a Nueva Orleans, ya será demasiado tarde.

Disponemos de 16.000 soldados y 50 barcos...

... un armamento que nos da total confianza en nuestro éxito.

¿Una oportunidad?

¿Y si no lo hago?

Inglaterra es un buen amigo, pero un mal enemigo.

Si se niega, mis órdenes son destruir Barataria.

¡Y lo haré!

Necesito una semana para responder.

¿Una semana para decidir?

En temas como este, mis hombres también deciden.

Sí.

Somos una República, y debemos votar.

¡Somos una República y él es el Rey!

¡Dominique! Ale, ale.

Una semana.

Buenos días, caballeros.

Esta guerra no significa nada para nosotros.

Pisamos sus pies...

... y la luz del día brilla.

¡Cierra la boca, Mouse!

Pertenecemos al mar. Barataria no es nuestro hogar.

Digo que se la devolvamos a quienes les pertenecía al principio.

¡Le daremos la vuelta a la cola del león británico...

hasta que trepe como un mástil yanqui!

Los británicos tienen barcos y armas, ¿verdad?

¿Qué puede machacar a los barcos y a las armas?

¡Whisky Monogahela!

¡Caballeros! ¡Caballeros!

Caballeros, no puedo luchar contra...

Su Majestad Británica. Si me atrapa...

...me colgará de lo alto.

Vivirás más bajo la bandera norteamericana.

Inglaterra les hace huir.

¡Tonterías! Estoy en contra de Inglaterra.

- ¿Por qué? - Porque no me gusta el té.

América está muerta Se está haciendo pedazos.

Inglaterra llevó al gran Napoleón al exilio.

Bueno, ¿qué posibilidad tiene este Andrew Jackson?

Detendremos a los ingleses.

¡Inglaterra sacudirá a América como a un perro!

¿Cómo lo sabes?

Los británicos son justos con nosotros.

¡Ofrecen oro y tierras!

¡Sí! ¡Oro!

¡Así se habla!

¿Qué obtendréis de Claiborne?

Sólo una barra de hierro y sangre de desayuno...

Eso obtendréis ¡El gato y el trabajador!

¡Pero Inglaterra ofrece un indulto completo!

¿Quién está a favor de Inglaterra?

¡Cerrad la boca!

El jefe aún no ha decidido.

¡Basura de la tierra!

¡Ratas de alcantarilla!

Cada país del mundo os ha vomitado.

No hay ninguna tierra que podáis llamar vuestra.

¿Qué te parece?

¡Tú, Jacques!

¿Te gusta estar aquí?

El aire es dulce, ¿no?

¡Diferente al hedor de las alcantarillas dónde estabas!

¡Tú, Hans... que saqueas a los muertos, ladrón de tumbas...

que se escabulle de Hamburgo!

¡Miguel, el insignificante carterista de Madrid!

¡Mouse!

¡Desertor!

¿En qué agujero te esconderás para escapar?

¡Tú, Dominique!

El cañonero preferido de Napoleón, ¿verdad?

¡El valiente Gramby!

¡Cuenta la historia de Pensacola, de la monja que rezó por tu alma...

con tu cuchillo en su garganta!

Yo soy el más podrido de todos porque soy vuestro jefe.

Todos nosotros, la prole cobarde del mundo...

lanzados a través de un mar que es demasiado decente para retenernos.

Desembarcamos en la única costa que nos permitió quedarnos: Louisiana.

Una Louisiana de musgo largo que cuelga de los árboles

como el cabello gris de una madre.

¿Y qué la hacemos? Robamos y matamos.

¡Pero ella aún deja que nos quedemos!

Ahora, por vez primera, esta madre nos necesita.

Un enemigo peligroso está desembarcando.

La han oído llorar, ¿y qué proponen hacer?

¡Ir con los británicos a lamerles la mano que temen morder!

Louisiana no ser rendirá. ¡Y América tampoco!

Es una nación joven, poco preparada y con pocos defensores.

¡Pero le daré todo lo que tengo!

¿Quién lucha conmigo por América?

¡Yo, Dominique You!

¡Yo, Gretchen Van de Lipshorst!

¡Tontos ciegos!

Son documentos importantes.

Representan la seguridad de los Estados Unidos, Sr. Gobernador.

Dispongo de un ejército que luchará para usted.

Son ovejas negras, pero quieren volver al redil.

Quizá pueda quitar esa recompensa que ofreció por mis orejas.

Ambas están a salvo, señor.

Queremos luchar por Louisiana.

Les llevaré hasta el general Jackson. Necesita hombres.

- Ya sé su respuesta. - Bien.

Estaré en Barataria.

No esperaba esta muestra de lealtad por parte de usted, Lafitte.

El mundo depara sorpresas. Jackson y Lafitte juntos.

Nueva Orleans está a salvo. Buenos días, señor.

- Reúna al Consejo. - Sí, Su Excelencia.

Mademoiselle, con todo mi corazón.

Son adorables, Jean, pero no deberías estar aquí.

- ¿No debería? - No.

Quiero decir, sí. Es decir, me alegra que estés.

No, no, espera. Obsérvame

¿Qué ves?

Un hombre al que quiero mucho.

- ¿Y qué más? - No debes estar aquí.

¿Pero nada más?

- Un hombre muy apuesto. - Siempre has sabido eso, ¿eh?.

Ahí, ahora.

¿No notas en mi alguna diferencia?

¿Estás más relleno de cintura?

No, no...

En todo caso, estoy más esbelto.

- ¿Qué es? - Soy respetable.

- Jean - Sí, querida, soy respetable.

Dulce tonto, ¿qué estás diciendo?

Querida. Soy amigo del gobernador.

Salvaré Nueva Orleans.

- Jean, por favor. - No, de verdad.

Lafitte, Claiborne, Jackson... esos nombres harán historia.

Querido, cuéntame.

Con 200 hombres, usaré uniforme de Capitán...

... con 500 soy Coronel, y con mil soy General.

El Gobernador agradece mi lealtad.

Somos uña y carne. Es decir...

...somos hermanos.

Bésame.

- Eres un lindo idiota. - Me amas.

Compraremos una casa y un anillo.

- ¿La casa del Gobernador? - Sí, será nuestra casa.

- No está nada mal. - ¿Qué?

- Ser respetable. - ¿Y cómo puedes tú juzgar eso?

- Tía Charlotte. - Annette. Ve a ver si falta algo de la plata.

Madame, he encontrado algo más valioso que la plata.

Jean me ha traído buenas noticias.

Váyase de esta casa.

- Tía Charlotte. - Madame...

...¿me acusa de ladrón?

Tiene razón.

Sr. Lafitte, devuelva eso.

Me ha cogido con las manos en la masa.

Adiós, Madame.

Anexaré Louisiana a Barataria.

Adiós querida. ¡Hasta la victoria!

Estoy orgullosa de ti, Jean.

Yo estoy orgulloso de mí.

¡Annette!

Tu hermana huyó con un granuja y ahora tú.

Marie lo amaba y es feliz.

Feliz, tonterías. No sabemos nada de ella.

Jean no es así y además...

...voy a casarme con él.

Que vas a...

Tráeme un poco de jerez.

No puede haber dudas...

Mira el papel.

No tiene insignia británica. Ninguno tiene sello.

- Son falsos. - Apenas creíbles.

-Comisión en la Marina Real. - ¡Maldito!

El trata con los ingleses.

Atrae a Jackson para que los británicos...

desembarquen en Mobile.

Es sentido común.

- ¿Qué le diremos a Lafitte? - La respuesta es esta, Gobernador.

Los piratas muertos son los mejores.

- Tiene mi voto. - De acuerdo.

- Yo también. - Claro, claro.

Es exactamente mi idea.

¡Hans! ¡Hans, vamos, hazlo tú!

No, no, hombre.

No tienes cabeza. Escucha.

¿Entiendes?

- Basta, te digo. - ¿Qué ha hecho, Tarsus?

Él no ha cantado el Yankee Doodle.

¡Mátame, porque si no lo haces te corto la maldita cabeza por esto!

- Está bien... - ¿No te gusta?

Hermosa, hermosa.

¿Tú también cantas, eh Pappeete?

Dominique. Vete a Nueva Orleans y bloquea Bayou Catalan.

Bien.

¿Conoces el por qué de las estrellas y las barras?

Pues, es por el...

Dominique. ¿Sabes por qué tiene quince estrellas

...y quince barras?

Claro que lo sé.

Es por el...

Bueno, el...

Es porque al jefe Presidente le gustó más así.

Los dos son muy muy malos americanos.

Cada estrella y cada barra es un estado.

Los cosen juntos y son los Estados Unidos de América.

Ciertamente.

La he hecho para usted.

- Es un regalo. - Gracias.

Espléndido, espléndido.

Pensaré en ti cuando estés...

...¿Cómo se llama ese lugar?

- Doornspijk ann der Zuide... - Dominique.

¿Para cuántos hombres hay munición? ¿Para 300?

Tal vez más. Y 8000 piedras para mosquetes.

Abre el cuarto de la pólvora.

Sube la pólvora a los barcos.

Pero Doornspijk aan der Zuide Zee ya no es mi hogar.

Sí lo es, y regresarás allí.

Jacques te llevará con los holandeses.

- No puedes quedarte aquí. - Claro que me quedaré aquí.

Los cañones de Nueva Orleans...

¿Qué? Ve a hacer tus maletas.

Entrégaselos a Jackson. Los necesitará.

- Iré contigo. - Yo voy a ir a la batalla.

- Las mujeres no saben que es esto. - No sabes nada de mujeres.

¿Y algún hombre sí?

Le enviaré una carta al general Jackson...

y dígale que puede contar con Dominique, el cañonero de Napoleón.

Dile cuántos barcos tenemos y pregúntale dónde nos encontraremos.

Sí.

¿Por qué quieres que regrese a Doornspijk ann der Zuide Zee?

No pueden encontrarte en Nueva Orleans.

¿Tal vez yo pueda cuidar de esta pequeña grosella?

¿Y poner una soga en tu cuello?

Dile a Jacques que se prepare.

- ¿Por qué no quieres irte? - ¿Quién es?

Es una dama adorable que vive en Nueva Orleans.

¿Por eso quieres me vuelva a casa?

Eres un poco tonta, ¿verdad?

Si

Lo sabía antes de que lo dijeras.

Te reunirás con el barco en la boca del río.

- Te entregaré dinero. - Su cabello es muy bonito.

Me iré, jefe.

¡Jefe, jefe!

¡Jefe!

Americanos. Dos barcos.

Se nos unen. Te lo dije. ¡Ahora son amigos! ¡Vamos!

Dales la bienvenida. Tenemos una bandera.

¿Por qué se quedan ahí parados? ¡Recibid a los americanos!

A los barcos, muévanse. Llévenlos hacia la costa.

Un cuarto menos cuatro.

- Dirija con cuidado. - Sí, señor.

- Esa es la casa de Lafitte. - Ya la veo.

¡Fuego!

¡No! ¡No!

¡Somos amigos!

¡Nos atacan!

¡Nos volarán en pedazos! ¡Deténgalos, jefe!

No saben que somos amigos.

Mataré a esos marineros.

- ¡No dispares! - Sólo una llama pequeña.

- ¡No dispares! - ¡Ellos nos están disparando!

Se detendrán si no disparamos.

¡Lindos amigos tienes, Lafitte!

No hagáis nada hasta que no lo diga.

Aquí, dame eso.

Dame la bandera.

Sí, jefe, buscaré la bandera.

- ¿Devolvemos el fuego? - No hagas fuego.

- Yo no. - ¡Gramby, aléjate del cañón!

Un disparo, jefe, sólo un disparo.

- Hundiré ese barco - Atrás, te digo.

- ¡No lo hagas! - ¡Que esos malditos dejen de dispararnos!

- ¡Sácanos de esto! - ¿Dónde está la bandera?

¡Dejen de disparar, somos amigos!

¿No lo ven? ¡Americanos!

Saca a todos de aquí. Que regresen a los pantanos.

Que se escondan allí.

¡Todos de regreso a los pantanos!

- ¡Regresen a los pantanos! - ¿Dónde está esa bandera?

¡La tengo!

¡Dame esa bandera!

¡Esto hará que dejen de disparar!

¡Basta!

¡Spike, están ciegos!

¡No pueden ver que tenemos la misma bandera!

Al demonio con sus órdenes. Dame fuego.

Les atacaremos.

- El jefe dijo que no. - Ahora les mostraremos...

¡Corre, corre!

Corre si no quieres que tu piel se seque al sol.

Quítate.

¡Quítate!

Soy Dominique, el gran cañonero de Nap...

¡Dominique!

Dominique. ¿Estás herido?

Sólo mis pies.

Espera, Dominique, yo te ayudaré.

¿Por qué no me cantas "Yankee Doodley" ahora?

Estoy atrapado. Vete, sálvate tú...

mi renacuajito.

Ve. Vete por favor, vete.

Date prisa.

Les dejamos entrar y nos disparan.

Están matando a buenos luchadores.

¡No pueden apuntar derecho!

¡Aquí está tu marca!

¡Jefe, corra!

¡Ese fue un buen tiro!

¡Su propia bandera!

¡Su propia bandera!

Las quince estrellas y las quince barras.

¡Jefe, regrese!

¡Regrese!

No hay nada por lo que regresar.

¿Qué te parece? ¿Dónde está Lafitte?

Mouse se lo comió todo.

Te atraparé, maldito americano.

Le enseñarás a volar a un cerdo.

Te atravesaré con un pincho.

Cuando recupere las piernas te mataré...

con una pala.

Los dos seréis colgados.

Vamos fuera.

Plata. la guardaré para recordarte.

Sangre de perro, devuélveme mi medalla.

Lleva al grandullón al bergantín. Le interrogaré.

Vamos.

Diles a los británicos que saquen a sus hombres...

Oye. ¿Me tratarás de forma justa?

Por supuesto. Prosigue.

del lago Borgne a Bayou Catalan...

y luego por el pantano hacia la plantación de Villere.

Esto está a 13 Kms de Nueva Orleans.

¿No es lo suficientemente cerca para ti?

Por la sangre de mil cerdos, si me cuelgan, estoy colgado

pero yo no hablaré.

¿Dónde está Jean Lafitte? Bueno...

...¿quién sabe?

¡Eh! ¿Qué es eso?

un búho.

Has remado todo el día, jefe.

¿Tal vez quieras dormir un poco?

Han salido las estrellas.

No para aquellos hombres que yacen en la arena.

¿No puedes olvidar tus pensamientos?

No

Colgarán a todos los hombres que capturaron hoy.

Y hay un día de juicio en Nueva Orleans.

No debes pensar en eso.

¿Dónde está tu perrito?

Ya no existe.

¿Le mataron, eh?

¿Cómo a mis hombres?

Tal vez, jefe.

Hicieron a tus hombres lo que tú has hecho a otros.

- No, eso no es cierto. - Lo vi en el Corinthian.

- Esas no fueron mis órdenes. - Pero tú eras el jefe.

Sí, eso es cierto.

Soy el jefe y soy responsable...

de cada hombre que murió en Barataria...

...y alguien tendrá que pagar por eso.

Es en lo único que piensas, en luchar y matar.

¿No sabes que existe una cosa... llamada amor?

Sí, pero eso se fue.

Ahora no puedes casarte con la mujer... de la fotografía, ¿verdad?.

No hagas preguntas tontas.

El amor no es una pregunta tonta.

- ¿Qué sabes tú de eso? - Mucho.

- Estoy enamorada. - Sí. ¿De quién?

De ti.

No sé si inclinarme ante ti o golpearte con este remo.

No importa sea lo que sea.

Te amo.

Cuando crezcas conocerás a alguien...

No, yo ahora soy más adulta de lo que tú nunca serás.

Te pasas toda tu vida luchando.

La lucha es para niños...

...no para hombres.

Pero te amo...

...porque eres un niño muy malo.

Ahora ya es demasiado tarde para eso.

Es tarde para mí, y... demasiado pronto para ti.

No. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para amar.

Oh, Jefe.

Conozco una vida que nunca soñaste pudiera existir.

Te ríes cuando menciono Doornspijk aan der Zuider Zee...

pero allí hay una vieja casa...

sobre un pequeño río, donde los tulipanes son...

- Yo envenenaría tu río. - No, no jefe.

Cada día saludamos a una cigüeña que anida en el techo.

Eso trae buena suerte.

Y todo el día el molino canta.

Ese es un dulce sueño, Gretchen, y te doy las gracias por él.

No me des las gracias, llévame a él.

¿Y dejar a mis hombres pudriéndose en las celdas y en los pantanos?

¿Nada te hará olvidar?

No, la sangre de mis hombres...

...es mi propia sangre.

Dame eso. Iremos a Nueva Orleans.

Liberaré a mis hombres.

Tendrás que matar a más gente para hacerlo.

Jackson debe de estar al corriente de esto.

¡Ahí está el general Jackson!

¡Buenas noches, General!

¡El buen Hickory!

Esos espantapájaros no podrán contra los ingleses.

¿Estos son nuestros defensores?

Voy a cerrar con llave mi gallinero.

- No parecen soldados. - ¡Hurra por el General!

Lo llevaré a la cena, ya verás.

General Jackson, nos gustaría...

que cenase mañana en mi casa.

Acepto, Madam, pero con una condición.

¿Una condición, señor?

Si mañana estoy vivo.

- No es maravilloso. - ¿Deberías verlo en la batalla?

- ¿Qué hace? - Pelea como...

No tienen suficientes mosquetes.

- Eso he oído. - No parece un ejército.

No hay ni un sólo par de botas decentes.

No somos gallos, no luchamos con los pies.

Caballeros, les digo los que dijo Wellington.

A mi realmente me causó terror.

Los británicos están en Borgne.

16.000 soldados marcharán hacia aquí esta noche...

...pero no saben por dónde vendrán.

General Jackson. Mi sobrina, Annette de Remy.

Srta. de Remy.

He oído cosas maravillosas...

...del "Viejo Hickory".

Srta. Remy. Me han puesto sobrenombres mucho antes de que usted naciera.

Bueno, Hickory rima con victory.

Ah, senador Crawford, le felicito.

El Comodoro y usted hicieron carne picada de Lafitte.

Gracias. Nos hemos deshecho de ellos.

¿Pero qué...?

¿Qué le sucedió a Jean Lafitte?

No está entre los prisioneros...

pero hubo muchos muertos.

Pero, ¿por qué Srta. de Remy?

Tía Charlotte, quiero ir a casa.

Si, querida, por supuesto. Buenas noches.

¿Qué opina del general Jackson?

Es el fin que esperaba y el que se merece.

Creo que debemos rendir la ciudad.

Esa es la sugerencia más nefasta que he oído.

Nuestras propiedades corren peligro.

Pensemos en nuestras familias.

Piensan en cualquier cosa menos en su país.

Si entregan Nueva Orleans a los británicos...

...el lugar caluroso será sobre sus cadáveres.

No conseguiremos rechazar a los británicos.

¿Por qué no?

¿Con hombres rústicos como este?

Esos hombres rústicos son luchadores, no dandis.

- Aquí tienes tu pastilla, Andy. - Ahora no, señor Peavey.

¡Latour!. Tú y Butler llevaréis el algodón por Chalmette Road.

Sí, General.

Te sentirás mal sin tu pastilla.

Nueva Orleans nos apoya.

Pero sólo dispone de tres mil hombres.

Y dispone de poca munición para ser disparada.

General, es demasiado terco para enfrentarse a los hechos.

Ya nos enfrentamos a los hechos en Lexington y en Valley Forge.

Si sólo nos diera una idea de sus planes.

Si mi caballo supiera mis planes, me lo contaría.

Damas y caballeros.

Es para mí un honor esta lujosa bienvenida.

Sé que muchos de ustedes son franceses.

Muchos de ustedes nacieron en España.

Pero ahora, todos son americanos.

- ¿Qué podemos hacer, General? - ¿Cómo podemos ayudar?

Necesitamos pólvora, comida, necesitamos piedras...

para los mosquetes, pero sobre todo...

...necesitamos que luchen.

Y lo haremos, señor.

Tendrá todo lo que necesite, General.

Puede contar conmigo, Señor.

- Esta ciudad es suya. - Gracias. Gracias a todos.

Debo rogarles que me disculpen.

- Cuente con Louisiana - ¡Magnífico, mi General!. ¡Magnífico!.

Me gusta. Voy a buscar mi mosquete. Vamos.

Quiero alistarme con usted...

¿pero que cree que va a pasar?

Antes de entregar la ciudad la quemaré.

- No será así. - No, señor.

Empiezo a distinguir a mis amigos de mis enemigos.

Hay una autoridad civil.

Declaro la Ley Marcial, y por Dios que seguirán mis órdenes.

La Legislatura discutirá sobre la entrega de la ciudad.

¿Lo hará? ¡Sr. Peavey!

¡Sr. Peavey!

Señor, creo que usted está con el enemigo.

Mejor con el enemigo que con usted.

- Es mejor entregar la ciudad. - ¿Qué te molesta, Andy?

Muéstrales la salida.

Salgan rápido.

- Buenas noches, señor.

¡Yo soy el mejor cuando hay que luchar, eh!

Transmite al general mis órdenes.

- Sí, señor. - Andy, voy a cocinarte un pavo

- No tengo hambre. - Tienes que comer, si no es así...

no podrás dormir, y luego no podrás luchar.

No gracias.

Quiero estar un rato a solas. Cierra la puerta, Sr Peavey.

Quédese dónde está y no avise a su guardia.

Llamaré a mi guardia cuando esté listo.

Parece estar buscando una salida fácil para su vida.

Tal vez, pero antes hablaremos.

¿Quién es usted?

Me llamo Lafitte.

¿El pirata?

Soy corsario.

Con un precio a su cabeza.

No quiero saber nada de hombres de su clase.

En este momento, no está en posición de ser exclusivo.

Es usted un diablo insolente.

¿Qué quiere?

Las vidas de mis hombres.

¿Por qué debería dar una herradura por sus vidas?

Entre otras cosas, para salvar la suya.

Entonces me niego.

Sus hombres son piratas que contaminan esta ciudad...

...y no me gustan las amenazas.

¡Y a mi no me gusta hablar!

¡Firmará una orden para que les liberen!

No dispare, Sr. Peavey.

Es un viejo truco, General.

Mantendré mis ojos sobre usted.

Como desee.

Sr. Peavey. Éste es el Sr. Lafitte, el pirata.

Buenas noches, Sr. Lafitte.

¿Presiono ahora el gatillo, Andy?

¿Tienes algo que decir antes de que responda a la pregunta de Mr Peavey?

Bueno, tengo algunos bienes personales...

de los cuales podría deshacerme....

unas 8.000 piedras

¿Piedras? ¿Piedras de mosquete?

- ¿Dónde? - Dónde está la pólvora

¿Cuánta pólvora?

Treinta barriles.

Suficiente para hacer funcionar nuestro cañón durante una semana.

Ponga su arma sobre la mesa, Sr. Lafitte.

Salga, Sr. Peavey.

¿No quieres que le ate primero, Andy?

No, gracias.

¿Todo va bien?

¡Vete!... Y cierra la puerta.

¿No estarás mintiendo sobre esas piedras?

No.

Y tampoco miento sobre mis hombres.

Las piedras. ¿Están en la ciudad?

Cuando el último de mis hombres quede libre...

se lo diré.

Por Dios que me agrada usted, Lafitte.

Necesito esa pólvora, necesito esas piedras...

pero no obtendrá esa orden de liberación.

hasta que Gabriel sople su cuerno.

¡Es demasiado tiempo, General!

Si me disparas en la cabeza...

viviría lo suficiente para matarte.

¿Cuántos hombres tienes?

Suficientes para ganar esta batalla.

¿Dónde están?

En los pantanos, y en prisión.

¡Prisión! Bueno...

Son hombres que viven cuando luchan...

Desertores de todas las naciones bajo el Sol.

Tengo a un cañonero de Napoleón, el granuja más oscuro...

y también el que mejor dispara.

Todos luchadores.

El ejército de infierno.

¡Todos con las manos manchadas de sangre!

Igual que un soldado.

Un soldado lucha por su país.

¡Eso era lo que pedíamos, y nos respondieron con balas!

No me lo pidió a mí.

¡Ahora se lo pido!

¿Adónde pretendes ir? Ahora está ocupado.

Debo ver al general Jackson.

Ahora no puede hablar con nadie.

¿Qué es lo que sucede?

Mi General... es increíble, pero es verdad...

¡Los ingleses han llegado!

Habla en inglés, hijo.

Yo soy el único que ha podido escapar.

Ven aquí, muchacho. Siéntate.

- Reed, ¿qué es lo que quiere? - No lo sé, señor.

¡Todo el ejército británico, mi General!

General: éste es el Sr de Villere.

Los británicos están en la plantación de su padre.

- ¿Dónde está? - A 13 Kms de la ciudad.

- ¿Están armados? - Sí, todo el ejército.

Mantendremos la posición en el Canal Rodrequez.

¡Sr. Peavey!

Llame al oficial de guardia.

- Que se reúnan los soldados. - Bien, Andy.

¡Butler!

Marcharemos de inmediato por Chalmette Road.

- Chalmette Road - Sí, señor.

¡Mayor Hines!

De orden para que sus soldados ensillen y cabalgue adelante.

Sí, mi General.

Cuiden de este muchacho.

- Denle una copa de vino. - Sí, señor

Venga aquí general Coffee.

Consiga todos los hombres que puedan estar disponibles

¡Cuerpo de la muerte, necesito hombres!

¡En el pantano y en prisión!

¿Cuál es tu precio, Lafitte?

Un indulto por cada uno de mis hombres.

¿Y para ti mismo?

Una hora de ventaja.

Es una ganga.

Háganme un permiso para entrar en prisión.

¡Latour!

Mis saludos para el Mayor Plauché.

Su batallón mantendrá la posición frente a la plantación de McCarty.

Sí, mi General.

Lafitte. Saca a tus diablos de prisión.

Si Crawford no ha entregado ya la ciuad.

¡Si logra que esa Legislatura se rinda!

No lo harán si Crawford no está allí.

Entonces, por las plagas de Egipto, es preciso que no esté allí.

¡Sabía que me agradaría Ud., mi General!

¡Eh, están soltando a Gramby!

- Está saliendo. - ¡Nos ha engañado!

¿Qué has contado, Gramby?

¡Esto está hecho para los que sois como vosotros!

Sí, señor. ¡Lo que ordene el general Jackson!

¡Es el jefe!

¡Tiene las llaves!

¡Silencio, hombres, silencio!

Veamos cual es la causa por la que os reunís antes de la batalla.

Carcelero, se ofrece una recompensa por la cabeza de este hombre.

¿Por qué no la cobra usted mismo, Sr. Crawford?

El dinero sucio se le pega con facilidad.

Tire ese mondadientes, Sr. Crawford.

¡Mondadientes!

¡Ahora, todos atrás!

¡Entrad!

Gramby, ponte de espaldas a la celda.

Tarsus, pon tus brazos alrededor de éste.

Tú de espaldas a este.

¡Dominique!

Recuérdale que esto no es asunto suyo.

Sé gentil, hombretón, o tocarás el arpa.

¡Guardia, abra la puerta!

Aquí está la llave, Sr. Crawford.

Ahora decidamos quién la va a usar.

Me enfrentaré en duelo contigo mañana.

¡No, no, Sr. Crawford!

¡No les dio a mis hombres en Barataria una invitación formal para ser asesinados...!

¡Pero aquí está la suya!

¡No seas tonto, Lafitte!

Puedo utilizar a un hombre cómo tu y pagarle bien.

¡Va a pagarme bien!

¡Le tengo! ¡Voy a matarle!

¡Fish Hook, suéltalo!

¡Oh, Jefe!

Le pido disculpas, Sr. Crawford.

Su código ético es tan malo como el suyo.

¡Terminarás en la horca!

¡No, Sr. Crawford, pero usted sí!

¡Córtelo, jefe!

¡Abra la puerta, jefe!

Gracias. Abre la puerta.

¡Ahora, Gramby!

Tarsus, déjalo ir.

Oye, Tarsus, te digo que lo sostienes... con demasiada fuerza.

¡Basta, hombres, basta!

¿Queréis salir? ¿Queréis salir del cabildo?

¡Sí!

¡Por supuesto!

¡Bien, bien! ¡De acuerdo! ¡De acuerdo!

¿Quién luchará por América?

¡Ya oímos eso antes!

¡Basta de Yankee Doodley!

¿Volverán a atacarnos?

¡Yo no!

Como queráis.

Si no lucháis por América os colgarán.

Si lucháis por América, Jackson os dará la libertad.

¡Ah, bueno! ¡Jackson!

¡Yankee Doodley es una buena canción!

- ¡Jackson es bueno! - ¡Eso es lo que digo!

¿América? ¡Es mi país!

¡Viva América!

¡Escuchad!

¡Dominique! ¡Beluche!

Los dos sois capitanes del ejército americano.

¡Jefe!

Formad las tripulaciones de vuestros barcos.

Id a Maspero´s. Buscad las armas.

- A la orden, jefe. - ¡Yo buscaré mi cañón!

¡Buscad todos los cañones! ¡Vé como el sheriff!

¡El sheriff!

¡Formen! ¡Horse Face! ¡Jason! ¡Buscad los caballos!

¡Caballos para el cañón! ¡Hans! ¡Rafael!

Id al pantano. Reunid a los hombres.

Sí, jefe. Buscaremos a todos.

¡Tú cogiste mi medalla, eh!.

¡Pirata!

¡Yo cogeré tu espada!

¡Lafitte os llama!

¡Lafitte os llama!

¡Rápido, rápido, hombres!

¡Yo iré con vosotros!

¡No!

¡Lleva la pólvora!

¡Dominique!

¡Moved las piernas, llevad rápido la pólvora!

¡No, no, mi calabacita, no!

¡Poned las piedras en el primer vagón!

Las mujeres no deberían ir a la batalla.

Los que se ocupan de la pólvora van.

Quiero estar con el jefe.

Oye, anímate con ese equipo, basura de ron.

¡No!

No, tú te quedas aquí encerrada.

¡No me quedaré encerrada!

Lo diré en voz alta.

Se lo diré a todos.

"¿Os enterasteis de lo del Corinthian?ª

¡Cállate, gallinita tonta!

¿Me vas a llevar?

De acuerdo, de acuerdo. Te llevaré.

Sí, pero si te matan, me romperá el corazón.

¡Pero nos ahorraremos problemas!

Lafitte avanzará con el cañón.

Espera, ¿quién se ocupa de la pólvora?.

Reparte esas piedras, hijo.

Son piedras piratas, pero son claramente bienvenidas.

¡Oye! ¿Dónde está la línea de batalla?

Estás parado sobre ella.

Caballeros de Nueva Orleans, han respondido bien.

Le doy las gracias, señor. Le doy las gracias.

Sr. Peavey. Como siempre cargando el morral antes de luchar.

Mientras aún tenga boca para comer, Andy.

General, soy Vincent Nolte.

Sus hombres se están llevando mi algodón.

- ¿Éste es su algodón? - Sí, señor.

Entonces, supongo que no le importará defenderlo.

¿Puedes echarle una mano al juez?

Sí, señor.

¿Cree que pueden detener al ejército británico, mi general?

Están defendiendo sus hogares.

¿Quién defenderá el centro de la línea?. ¡Ahí!

- Lafitte y sus hombres. - No hay señales de ellos.

Deben de estar en Nueva Orleans saqueándola.

Han tenido que reunir a los hombres que tenían en los pantanos.

¡Hagan que sus corazones dejen de latir y escuchen!

¡Despejen eso!

Dejen paso al cañón.

Jason, pon esa palanca debajo del eje.

Sí, jefe.

¡Inclinaos y partid los remos!

No perdáis el tiempo.

¡Moveos a toda velocidad!

¡Los yanquis nunca han visto un cohete Congreve!

Se ha escrito un poema sobre el brillo rojo del cohete.

- ¿Alguna vez lo ha oído? - No

¡Fuego!

¿Qué es eso? Balas de cañón que explotan.

- Es su señal, Butler - Sí, señor.

Hay que detenerlos.

¡No abran fuego! ¡No quiero un solo disparo!

¡Es extraño luchar sin disparar!

- Abra fuego. - Sí, mi General.

El centro es suyo, Sr Lafitte.

¡Bien, bien, bien!

¡Marchen al frente!

¡Carguen rápidamente!

Manténganse agachados

¿Dónde ponemos la pólvora?

¡En sus armas, tonto!

¿Ponemos carga doble?.

No, carga simple.

¡Buscad pólvora!

- ¿Dónde? - ¡Ahí está la pólvora!

¡Pólvora!

¡Clarice!

¡Mi pequeña Clarice tiene hambre!

¡Pólvora!

¡Pólvora!

¿Les damos metralla?

A discreción, hasta que se acerquen.

¿Disparamos? No, no. No abráis fuego.

¡Dominique! ¡Trata de callar a esa batería!

Ahora un poco hacia la derecha.

¡Clarice, sé fiel a Dominique!

¡Fuego!

¡Hermoso, Clarice, hermoso!

Creí que habíamos anulado su batería.

¡Descuida, lo haremos!

¡Se están acercando lo suficiente!

¡Mira lo que le he hecho a la pólvora!

Pon este cubo.

¡Oye muchacho, trae la pólvora!

¿Quieres hacernos pedazos a todos?

¿Qué demonios haces aquí?

¡Me ocupo de la pólvora!

¡Si te gusta más esto que yo, es que eres un tonto!

Lávate la cara.

¡Todos sois tontos, todos vosotros!

¿Qué te sucede? ¡Regresa a tu puesto!

¡Todos sois unos tontos! ¡Vamos!

¡Vamos, hombres! ¡Vamos!

¡Hace saltad por los aires a estos malditos americanos!

¡Fuego!

¡Vamos!

¡No podéis detenernos! ¡Qué Dios salve al Rey!

¡Vamos, hombres, colocad de nuevo ese fardo!

¡Ahora de nuevo a vuestros puestos!.

¡Fuego!

- ¡Andy, siguen viniendo más! - ¡Llama al general Coffee!

Son buenos soldados...

...pero no están disparando tan rápido.

Mi general. Las baterías están sin balas de cañón.

Que busquen balas británicas detrás de las líneas.

Estoy ocupado, Andy.

Una botella de whisky para el que traiga una bala de cañón.

¿Mongahela?

¡No todo el mundo!

¡Tarnation, regresa aquí!

¡Volved a vuestros puestos!

¡Los británicos están avanzando!

¡Pólvora, mi cerdito rosa, pólvora!

¡Pólvora!

¡Cargad rápido! ¡Les estamos frenando!

¡Les estamos frenando!

¡Disparad, ratas de mar, disparad! ¡Disparad!

Todos en la ciudad están felices, salvo tú, mi gorrioncito.

¿Por qué no?

Por todas partes se escucha: "Lafitte, Lafitte"

¡El gran Lafitte! ¡El gran Lafitte!

¡El valiente Lafitte!

Sus piratas han salvado la ciudad.

No nos colgarán

Sabes. Esta noche darán el Baile de la Victoria.

El gran Baile de la Victoria. ¿Y para quién?

¡Para Lafitte!

Bueno, claro que Jackson también estará allí.

Pero el Baile de la Victoria es para

- ¡Ella también estará allí! - ¿Quién?

¡Con un adorable vestido!

Y él, él será su héroe.

¡Y tal vez la bese!

¡Y entonces ella se casará con él!

Así es como es, ¿no?

Bueno...

Te diré, mi pequeña cucaracha, cómo arreglaremos eso.

Te casarás con Dominique, ¿eh?

Dominique, el gran cañonero de Napoleón... ¡De Jackson!

Y tú, la muchacha de la pólvora....

se casará conmigo, el héroe de la batalla.

Y me condecorarás con un gran beso, ¿eh?

Eres un héroe, Dominique.

Eres mi héroe.

Mi querida...

¡Pero yo amo al Jefe!.

¿Así que... no quieres casarte con el gran cañonero?

No

Pero te daré el beso.

No puedo evitar amarle.

Él dice que mis zapatos crujen...

¡Pero él hace que mi corazón cruja también!

Bueno, ¿qué es lo que quieres?

Yo...

¡Quiero ir al Baile de la Victoria!

¡Quiero llevar un vestido más hermoso que el de ella!

¡Quiero brillar con joyas más hermosas que las que ella tenga!

¡Quiero mi cabello tan bonito que el de ella parezca heno!

¡Quiero estar tan magnífica y brillante que él

ni siquiera la mire cuando yo pase!

¡Quiero hacer que me ame!

¡Dominique!

Por favor, no.

Bueno...por favor...

¡Por los diablos!

¿Y quién puede darle esto a mi patatita?

¡Yo!

¡Yo! ¡Dominique You!

¡Yo tengo más joyas que nadie!

Aquí está la llave.

¡Abre!

También tengo los más hermosos vestidos.

Parecerás una reina.

¡Dominique!

Aquí.

¿Ves?. Tengo todo lo que deseas.

¡Dominique!

Bonito, ¿eh?

¡Mira!

¡Hermoso, hermoso!

¡Mi cerdito rosa!

¡Todo el pueblo de Nueva Orleans se une en un compromiso...

General Jackson y le hacen entrega...

de esta corona de laurel, símbolo de la inmortalidad...

como agradecimiento a su brillante liderazgo...

...hacia una victoria casi increíble!

¡Viva el general Jackson!

Gracias, damas y caballeros, gracias.

Son muy amables al hacerme entrega de esto, y lo acepto...

en nombre de los valientes hombres que merecen...

el laurel de su país.

¡Capitán Jean Lafitte!

¡Felicidades, capitán Jean Lafitte!

¡Hubiéramos estado perdidos sin usted, mi Capitán!

Su ejemplo fue una inspiración para todos nosotros.

¡Capitán Lafitte!

He escrito al Presidente recomendándole a usted para que sirve a nuestro país

¡General!

¡Felicidades, Capitán!

Un mal enemigo, Su Excelencia...

es un buen amigo.

¡General Jackson!

Sus oficiales son brillantes y valientes.

Srta. de Remy, le presento al Capitán Lafitte...

que se ha ganado el respeto de todo el ejército.

¡De toda la ciudad, Capitán Lafitte!

Su respeto, mademoiselle, significa todo para mi.

Cualquiera de los hombres de Nueva Orleans me envidia esta noche.

Por supuesto. Eres aquí el héroe.

No, no, es porque te tengo a ti.

Y eres tan hermosa.

No te detengas.

Me gustaría encontrar un lugar dónde estuviéramos a solas

¡Capitán Lafitte, estamos tan orgullosos de usted!.

¡Su artillería funcionó espléndidamente, Lafitte!

¿Qué voy a hacer con esto, Andy, dárselo al jefe?

Verá, Mayor, mi ordenanza se ocupa de mis posesiones más queridas.

Ya veo, General.

Capitán Dominique You y señorita.

¿Me permite su sombrero?

No, no, vete.

Felicidades, Capitán Dominique.

- ¿Me otorga el placer? - ¿Su hija, capitán?

No.

¡Ah, Capitán Dominique!

¡Tiene ojo para la belleza!

Bueno, Napoleón y yo tenemos ojo para la belleza.

¿Me concede el honor?

Bueno, joven...

- Es muy bonita, Capitán. - Si

¿No la he visto antes en algún lugar?

No lo sé.

Ahora, ¿como puedo responder a eso?

Oye, ¿de quién es?

Se lo han dado a Andy.

¿Jackson?

¡Hombre equivocado!

¡Dilo de nuevo!

¡De acuerdo, de acuerdo! ¡La próxima!

¿Así que conoces a todos?

¿Conoces al gran capitán Lafitte?

Por supuesto, pero tú tienes mi devoción.

¿Me lo presentarás, por favor?

¡Mi romance termina antes de comenzar!

Pero sus deseos son órdenes.

¡Jean, soy tan increíblemente feliz!

Me alegro, querida.

Y ahora que he ganado el respeto de la ciudad...

invitaremos a todos.

- ¿Les invitaremos a dónde? - ¡A nuestra boda!

Que todos estén allí y sean bienvenidos.

¿Incluso el Gobernador Claiborne?

¡El será el padrino!

Querida, tus cabellos son como los rayos de Sol.

¿Y mis ojos?

¡Son más profundos que los manantiales de Devon!

He oído hablar tanto de este capitán Lafitte.

La Srta. de Remy.

Esta es la señorita...

- Y este es el capitán Lafitte. - ¡Oh! ¡Es usted el capitán Lafitte.!

¡Ya nos conocemos!

Nunca olvidaré la primera vez en el Océano.

¡Si que aparece en lugares extraños, señorita!

Realmente es un hombre adorable y malvado.

- ¿No le parece? - Sí, parece ambas cosas.

Pero más que nada malvado.

Me halaga, señorita. ¿Bailamos?

Pero no ha admirado mi peinado.

Es un interesante broche para la cabellera.

¿Y mi vestido, no le excita?

¡No tanto como su presencia, señorita!

¡Ahora está jugando conmigo!

Es un hermoso vestido, y sé dónde lo mandó hacer.

¿Usted?

¡Oh, si!

En la feliz París.

No, no...en Nueva Orleans.

Su modisto hizo uno igual para mi hermana Marie.

- ¿Marie? - Sí.

Tenía las mismas cuentas y adornos y, bueno era igual.

Lo encargó para su boda en el Corinthian.

- ¡El Corinthian! - Sí

Bueno, ha sido un placer conocerla.

Gracias.

- Vamos ahora a bailar. - Sí, bailemos.

¡Qué graciosa muchacha!

Annette, ¿tu hermana estaba en el Corinthian?

Sí.

Pobre tía Charlotte, estaba tan enojada.

¿Por qué estás así, Jean?

- ¿Has oído algo de Marie? - No, no, nada. No

Sí. Esa muchacha estaba en cubierta con Marie.

Navegaba en...

¡Jean, debo ir a preguntarle!

¡Annette!

No. No quiero bailar. Debo irme ¡Por favor, suélteme!

No te dejaré hasta que me digas dónde vives.

¡Doornspijk aan der Zuider Zee!

¡Claro!. Es la muchachita holandesa. Discúlpeme.

Insisto en que terminemos antes de que regrese...

Bueno. ¡No la reconocí con ese vestido tan hermoso!

- No, no. Se está equivocando. - Espere un minuto.

Embarcó en el Corinthian. ¿Cómo ha podido regresar tan pronto?

Mi hijo está en ese barco ¿Tiene algún informe?

Ni una palabra. Venga conmigo un momento.

Pero yo...

Sr. Gobernador. Puse a esta señorita a bordo del Corinthian.

Habrá volado de regreso.

¿Ha enviado ya el Corinthian algún mensaje desde La Habana?

Aún no.

¿Se cayó por la borda?

¡Si!

Sí, así fue. Me caí, chapoteé y luego nadé

Bueno, buenas noches.

¿Fue nadando todo el camino de vuelta?

Oh, no.

Él. El me recogió.

¡Por favor, ahora tengo que irme!

Así que él te recogió. ¿Un hombre de Lafitte?

Sí, yo, Dominique You.

Yo rescaté a esta pequeña caballa.

¿Qué hacía cerca del Corinthian?

Iba remando en una barca de pesca. Es así.

¿Dónde está el Corinthian? ¿Dónde dejaste a mi hermana?

No lo sé. no lo sé.

¿Pero cómo...?

- ¡Llevas su miniatura.! - No, es mía.

Tiene la fotografía de mi madre.

- ¿Cómo la conseguiste? - ¡La encontré! ¡Por favor!

¡No, no es verdad!

¡Tía Charlotte! ¡Tía Charlotte!

¡Sr. Gobernador, lleva puesto el vestido de mi hermana!

¿Qué sucede? ¿Qué ha ocurrido?

- Esa muchacha iba en el Corinthian. - Lafitte la trajo.

El Corinthian está desaparecido.

Esa muchacha iba en él.

- Jefe. Buscaré a los hombres - No, no más sangre derramada.

Saca a esa muchacha del cuarto. Trae el Raven. Lleva a los hombres a bordo.

A la orden, jefe.

Venga conmigo, jefe.

- Me quedaré aquí. - ¡Jefe! ¡Jefe!

Saca a los hombres de la multitud.

Sí, jefe.

¿Qué le ocurrió al Corinthian?

- ¿Dónde están los pasajeros? - ¿El Corinthian fue atacado por Lafitte, verdad?

- No, él nunca haría eso. - Habla.

Gobernador. Deje ir a esa muchacha.

- ¿Por qué? Ella ha sido testigo. - Yo también.

Yo estaba allí.

¡Lo admite!

Lafitte jamás hundiría un barco nuestro.

- ¿Cree que puede salir de esta, Lafitte? - No creería la verdad, si se la contase.

No pudiste haber hecho eso. Jean. Dímelo y te creeré.

Caballeros...

el Corinthian se hundió...

y todas las almas que iban en él, menos una...

se perdieron.

Mi hijo iba en ese barco.

Tú no lo hiciste, Jean.

Tú no.

¿Qué diferencia hay, Annette?

Yo era el jefe.

- No. - Déjeme que le ayude.

No

¡Todos los pasajeros murieron!

- ¡Buscad una cuerda! - Voy a buscarla.

¡Caballeros!

- Esa es una buena cuerda. - Sí, lo sé.

- ¡No puedo dejarlo! - Ven, ven.

- ¿Qué van a hacer con él? - Vámonos

Dadle a ese caballero, Doublehead...

Van a colgar a tu amigo el francés.

¿Qué?. ¡Por Júpiter!

Fuera hay un árbol con una rama fuerte.

¡Caballeros!. La ciudad queda bajo la Ley Marcial.

- Esto está fuera de la ley. - ¡El hundió el Corinthian!

¡Un barco americano!

- ¡Todos murieron! - Esto no es asunto suyo.

¡Yo estoy aquí al mando!

Lafitte. ¿Eres responsable del hundimiento del Corinthian?

Soy...

...responsable.

¡Es suficiente!

- ¡Un minuto! - No defienda a este hombre.

¡No, señor!

Pero hice un trato con él.

Se unió a nuestras fuerzas y luchó con nosotros.

Le prometí un indulto para sus hombres...

y una hora de ventaja para él...

...y tendrá esa hora de ventaja.

¡Quítenle esa cuerda!

Atrás, caballeros.

¡Atrás!

Déjenle el camino libre.

Su hora ha comenzado, Lafitte...

y si lo atrapan...

será colgado por lo que ha hecho...

pero le felicito, señor...

...por lo que ha hecho por su país.

Gracias...

..Mi General.

- A un lado, caballeros. - Le cogeremos.

Son sólo sesenta minutos.

No llegarás a ver la segunda hora, Lafitte.

Usarás un uniforme de madera.

Así no tendrás que pagarme todo lo que te pasé de contrabando.

Señorita...

...yo no sabía nada de su hermana.

Por su fe en mí le estoy agradecido...

pero no soy merecedor de ella.

Caballeros

Les dejo una Nueva Orleans americana.

Bueno, ¿qué bandera izamos, jefe?

No tenemos bandera.

- ¿Adónde vamos? - Derechos a...

- Derechos a mar abierto. - Derechos a...

Bien, mi Capitán. Hacia delante.

¡Dirijan el tensor! ¡Suban la vela!

¡De lleno a la bordada del puerto!

Dirijan el...

- Suban la vela mayor. - Suban la vela mayor.

Gretchen.

No deberías haber venido.

- Voy allí dónde va mi jefe. - Pero vamos a mar abierto.

Esta cubierta bajo nuestros pies es nuestro único país.

Bueno...

... es una buena cubierta.

Y nuestro puerto de destino será, tarde o temprano...

...el fondo del mar.

Yo también estaré allí...

...con usted, jefe.

Eres graciosa, ¿eh?

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