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Me conociste sacando un billete a Canadá.
Sabes perfectamente que tengo algo pendiente con eso.
Me apetece de verdad, tío.
- Además, en Berlín... - hay que llevar bigote.
Qué bueno estás, Markus.
Debe de ser la hostia pensar solo en uno mismo.
Óscar, tú crees que me quieres, pero no.
No es verdad.
Vamos preparando una carga de Adiro de 300 y 2 de Ticagrelor.
Doctor... - Ahora mismo viene una compañera.
-Estamos.
¿Cómo estás?
Pero ¿cómo estás de verdad?
Estoy jodido.
Me voy a ir.
¿Seguro?
Quería veros, os he visto y ya está.
¿Qué ha pasado? - ¿Qué ha pasado?
Me parece raro, ¿no?, que con 35 años no tengas novia, ni hijos.
¿Y seguís hablando, aunque sea rollo colegas y eso?
Hasta antes del confinamiento sí, ahora ya no.
La pandemia la pilló en Francia y creo que sigue allí.
♪ Si digo que no te quiero. ♪
"Bonjour".
Ay, que no quería yo interrumpir.
Buenos días. - Buenos días, Silvi.
¿Qué tal todo? ¿Bien?
Sí. Todo controlado.
A ver por aquí.
A ver. - Mira.
Cuéntame. - Los Jeannot pagarán en efectivo.
Así que coge cambio, no te olvides. - Vale.
- Madame Bernard. - Ajá.
Eh... La madame Fleure.
Y monsieur Dupont. Bueno. - Vale, genial.
¿Qué tal la salsa?
Le he echado tabasco, como me dijiste, pero ven a probarla.
Seguro que está increíble. A ver. - Espera, toma.
Sí, dame. A ver.
A ver.
¡Mmm!
Perfecta.
¿Sí? - Increíble. Van a flipar.
Sí.
¿Te sigue doliendo la cabeza? - Estoy embotadísima.
Pero no hay Paracetamol, se habrá terminado. Bueno, es igual.
Me sabe fatal dejarte sola con todo esto hoy.
Qué no.
Mira, tira,
que vas a perder el avión.
Es que me sale el toc, esta manía mía de controlarlo todo.
Descansa, amiga. Y disfruta. - Jo.
Muchas gracias. - Nada.
Lo dicho, pasadlo bien.
- Chao, Silvi. Feliz Año. - Chao.
Sí, ya está, ya está.
♪ Me voy a inventar un plan. ♪
-♪ Para escapar hacia delante.
♪ Me voy a inventar un plan
♪ para escapar hacia la delante.
♪ Ven.
♪ Ven.
♪ Sabes que esto es
♪ lo único importante.
♪ Y sabes que no es
♪ lo mío suplicarte.
♪ Pero ven.
♪ Ven.
♪ Pero ven. ♪
Joder.
-♪ Pero ven.
♪ Ven.
♪ Y sigo... ♪
- Yo estoy por aquí liada. - "¿Y para cuánto tienes?".
Bueno, calculo 11:00, 11:30 más o menos.
Quedamos en el bistro este que os dije, que es supebonito.
- "¿Pillamos paraguas?". - Que pilléis, os lo dije.
Mira, de hecho, el río está ultradesbordado.
- Os va a encantar verlo así. - "Nos lo dijo Manu ayer".
"Vamos saliendo para allá". - Vale. Luego nos vemos.
- "No tardes". - Que sí.
- "Besos". - Chao.
-♪ Si luego resulta
♪ que hay dudas.
♪ Y si luego resulta... ♪
♪ ...que hay dudas.
♪ Será perfecto. ♪
♪ Será perfecto
♪ para volvernos a escapar.
♪ Adelante.
♪ Adelante. ♪
Ana, de Délices españolas.
Joder, de puta madre.
Silvia, amor. Nada, que ya debes estar volando.
Nada, que espero que te lo pases bien. Antes estaba un poco seca.
Es que no me encontraba bien. Todo controlado por aquí.
Solo me falta madame Bernard, que creo que me está vacilando,
me está cambiando la hora todo el rato.
Pero bueno, que va a estar todo bien, ¿vale?
Venga, te mando un beso.
Y besitos a la familia. Chao.
-♪ Será perfecto
♪ para volvernos a escapar.
♪ Adelante. ♪
Es que hay unos murales, al parecer, que...
Hey. - Hola.
Hey.
¿Cómo habéis dormido? - Bueno.
Reguleras. - Yo he descansado.
¿Con ganas de Lyon? - Vamos.
Sí, ¿no?
¿Por qué traes eso?
Ah, es la comida de una clienta, es que me ha retrasado la entrega
y no quiero dejarlo fuera. Es especialita. Madame Bernard.
Madame Bernard. - Sí.
¿Dónde está mamá? - Ahora baja. Va despacito.
Bueno, ayer me decía que este es el primer viaje que hace sin papá.
-Bueno, como no tenemos prisa, podemos esperar a ver si baja mamá.
Yo saldría cuanto antes, aquí anochece muy pronto.
Yo tengo que esperar a la señora, ya os lo he dicho.
¿Cuánto? - No sé. Iba a la peluquería.
Tengo que estar allí en 50 minutos.
Hora y diez, más o menos, calculad. - No jodas.
Bueno, así tenemos margen para ver si baja mamá.
Depende de dónde vayáis. Si queréis ir al Croix Rouge...
¿Qué? - Entonces...
Vais tirando, os llamo y me uno. - Vale.
- Hacemos eso. - Sí, sí.
Sí, sí. Perfecto. - Muy bien.
- ¿Qué? - Vendrá Manu, ¿no?
No lo sé, no creo. Tiene curro.
Pero tendrá que comer.
Eh... Supongo que comerá, sí, claro.
Ay, es majísimo, ¿eh? - Sí, es muy majo.
¿Y no dices nada? - ¿Qué quieres que diga?
Vamos a ver, Ana, como que tienes el puto tío más increíble del mundo.
Qué tonta eres.
- Lo importante, que es muy listo. - Sí.
-Es encantador, es inteligente, me gusta mucho para ti, Ana.
- Y muy guapo. - Vale, ¿os doy su número?
¿Quedáis con él? - Yo me lo apunto. Dámelo.
Va, chicas, ¿queréis ir a la Croix-Rousse sí o no?
Quiero saber si está cerca. - Muy cerca.
Vale. - Hay que cruzar...
Quiero ir al anfiteatro.
Que sí. Qué pesada. - Cariño.
Ya, joder, pero vamos a ver.
Lo que no vamos a hacer va a ser subir para bajar.
Va a llover todo el día. ¿Parará?
No sé. Aquí nunca se sabe.
Es probable que no.
¿Qué haces, Ro? - Pues ya ves.
¿Ya te lo han confirmado? - Sí, sí.
Menopausia precoz. - ¿Cómo no me dices nada, Ro?
Joder, Ro, lo siento muchísimo. ¿Cómo lo llevas?
Pues ahí voy, forrándome a pastillas para la circulación,
para los sofocos, para los huesos...
Triptófano. - Sin esa, mata a los gemelos.
Te lo juro. 180 euros al mes. - Madre mía, vaya dineral.
Es una pasta. ¿A que sí?
Yo estoy alucinando. Hablando con Elena, me dijo que se dejaba
300 euros al mes. Es una barbaridad. - ¿A Elena le pasa esto también?
Sí.
Y está jodida, ¿eh? - ¿Ah, sí?
-Está engordando un montón.
¿Le has contado lo mío también? - No. ¿Por?
Bueno, no sé, como me estás contando lo suyo, igual no le mola
que vayas contándolo por ahí, ¿no?
Tampoco creo que esto tenga que ser un secreto.
A lo mejor, cuanto te toque, no te apetece contarlo por Instagram.
-Pues yo creo que sí. Se lo voy a contar a todo el mundo
hasta que lo cubra la Seguridad Social.
Pues yo qué sé, la verdad.
Peor es lo de follar.
No me apetece nada.
-Coño, es que no estás quedando con nadie.
Irene, que no me masturbo.
- ¿En serio? - Nada. Nunca.
- Es un drama. - Ostras.
Pero, quiero decir, que es temporal, que no...
no se va a quedar así esto, Ro.
¿No? - Seguro, sí.
Claro, no.
Es normal que te sientas rara. Pero que...
Y se va a pasar, está claro.
La gente folla, ¿no?
Hombre, claro que sí. Perdón, ¿eh?, pero mamá...
A ver, perdón, pero es que ella no se baja del barco nunca.
Mamá es un caso aparte. - Mira, hablando de mamá. Mami.
Sí, ya está Ana. Dime.
¿Cómo?
Ay, no, mamá.
Pero, mamá, que estamos en Lyon.
"Sí, sí, sí, lo sé".
Mira, no nos vamos muy lejos. Damos un paseo cerquita,
comemos en un sitio bonito. - ¿No quiere venir?
Vale.
Vale, mamá.
Pues... - Pásamela.
Hacemos una cosa. Cuando tú quieras, nos llamas.
No. Dame el teléfono. - Y te unes. Vale.
Que me lo... - Un besito.
Tía. - Que no viene. ¿Te lo dije o no?
Irene, te estaba pidiendo el teléfono.
Ana, da igual, no iba a venir. - No, claro.
Si no insistes, no viene. - ¿No la insisto?
Le insisto todos los días.
Ya está aquí la santa. Santa mártir. No, hombre.
¿Qué? - Da igual, Irene, déjalo.
Estoy con ella todos los días. - Sí, recuérdamelo otra vez.
Toma el móvil. Llámala. - Sí, la quiero llamar.
Venga. - Ana, de verdad, escucha.
¿Qué? - Casi no sale de casa.
Le cuesta todo muchísimo. No va a venir.
¿Cómo que sin salir de casa? ¿Por qué no me lo contáis?
Bueno, porque...
No queríamos preocuparte.
Porque estás ocupada, porque está lejos.
Ana... - Llamamos y nos decís donde estáis.
De puta madre Lyon.
Mamá.
Hija, ¿qué haces aquí?
¿Por qué no vienes?
¿Para qué?
¿Para amargaros el paseo? No.
Mamá, nos lo amargas si te quedas aquí.
Además, que me duele muchísimo el cuello y está lloviendo.
Ha parado ya de llover.
Mamá, ¿para qué ha venido?
¿Por qué organizamos todo esto y compramos los billetes? ¿Para qué?
Bueno, pues porque entonces me apetecía.
¿Y ahora ya no te apetece?
Hija, últimamente me apetecen muy poquitas cosas.
Muy bien.
Después de un año y medio, venís a Lyon a verme,
conseguimos juntarnos las cuatro,
decidimos pasar el fin de año juntas después de lo de papá
y te quedas en este piso leyendo. No entiendo.
Eso es.
Luego os llamo para la cena.
Nada, imposible, que no sale.
Ah, joder.
Ah, perdón.
Que nada, que no sale, que se queda en casa.
Luego os llamo, cuando termine mis movidas.
Sí.
Joder.
Vamos. Joder.
Que sí, que sí, coño.
Bueno, tranquila.
Que sí.
Mierda, joder.
Claro que sí. Llámela, llámela, venga, llámela.
¡Que me deje en paz!
Muy bien, pues llame a Silvia. Llame a Silvia. Llámela.
Llámela. ¿Qué?
Respira.
No puedo, no puedo.
Respira. Coge aire. - Que no puedo.
Coge aire.
Coge aire.
Retenlo cinco segundos.
Y ahora, suéltalo, poco a poco, contando hasta cinco.
Muy bien.
Otra vez. Coge aire.
Suéltalo.
¿Mejor? - Sí.
¿Qué haces aquí?
Ya ves.
¿Te apetece que demos un paseo?
¿Sí? - Mejor.
Vamos por ahí.
Vale, pero ¿la bici qué hago? - Déjala, está bien ahí.
No la va a pasar nada.
Estás toda manchada. - Ya.
¿Cuánto hace que no nos vemos?
Casi dos años. - Mucho. Tranquilamente, sí.
Qué fuerte.
¿Cómo estás? - Bien.
Muy bien.
Hasta que me enteré, bastante bien.
¿Desde cuándo lo sabes?
Ayer por la noche me hice la prueba.
Dicen que la ciudad es muy bonita. No he estado nunca.
Es preciosa.
Yo creo que a ti te encantaría.
Ya sabes que yo con los franceses...
No son como los parisinos. - Joder.
Qué cabrona eres.
No he dicho nada.
¿Cómo era?
Un café olé, "s'il vous plaît".
Se dice así, café olé.
"Café au lait".
"Café au lait". - "Café au lait".
París moló, ¿eh?
París moló bastante, sí.
Oye, ¿y cómo es tu vida aquí? - ¿Mi vida?
Sí, digo, ¿qué haces? Aparte de llorar en la calle.
Tengo un catering. - No es raro.
Délices españolas.
Qué original.
Te estás riendo de mi catering. - No.
Después de todo, me vine a Lyon. - Sí. Me lo contaste.
La pandemia me pilló en casa de Silvia y me instalé allí.
Ella curraba en un restaurante, yo la ayudaba con los pedidos
y, al final, decidimos montárnoslo por nuestra cuenta.
Te pega. - No me pega nada.
Se me da muy bien, ¿eh? Y me gusta.
Me gusta mucho.
¿Y esta niebla de repente? - Ya.
Es muy raro. - Qué bonito esto, ¿no?
Sí.
Es muy bonito, pero el río está al borde de la inundación, tío.
- ¿Y es normal? - En época de lluvia sí.
De hecho, el invierno pasado
fue la primera vez que lo vi y flipé,
pensaba que nos ahogábamos todos.
Pero luego, siempre baja.
Bueno, pero no es preocupante, ¿no? No pasa nada.
Bueno, no pasa hasta que pasa.
Esa frase es muy mía.
Joder, me gustaría preguntarte tantas cosas, tío...
¿Cómo qué?
No sé.
Si sigues en el hospital.
¿Y tus amigos cómo están? ¿Palo y Ross siguen juntas?
Guille.
Y si estás con alguien.
¿Estás con alguien?
Da igual, prefiero no saberlo.
Pues yo sí que quiero saber.
A ver, ¿cómo es Manu?
¿Manu? - Ajá.
Muy buen tío.
Es...
es listo, es sensible, no sé, me... me cuida bien.
Le importa cómo pienso.
Parece un reproche. - Perdón.
Perdón, perdón, no quería que fuera un reproche.
A ti también te importaba cómo pensaba
y lo que me pasaba.
¿Le quieres?
Sí.
Creo que sí.
Entonces... - ¿Entonces qué?
Llevamos ocho meses, tío.
Es pronto, joder.
Y que no solo es eso, tío. También...
pues sí, me gusta mucho Lyon, pero yo no me había planteado
quedarme aquí tampoco.
Y además, creo que mi madre me necesita.
Y Délices Españolas está muy bien, pero yo qué sé, ¿sabes?
No sé si...
Bueno, ahora te sientes ahogada.
Pero...
siempre baja.
Sí, ¿no?
Agh.
Qué raro, joder. Es que...
Debería tener claro como que no quiero tenerlo, ¿no?
Pero no lo tienes tan claro. - No.
No.
¿Sabes? El día que...
que pasó, yo estaba como,
no sé, tenía un día triste, estaba pensando en mi padre, como...
¿Sabes lo que hice? Me puse su...
El último audio que me mandó, como en bucle.
Ha sido fuerte lo de mi padre.
¿Y sabes aquello que dices? Joder, estaba allí y pensaba:
"Pues si pasa, que pase, ¿sabes?".
Y ha pasado.
Lo siento mucho por lo de tu padre.
Mañana cumples 36.
Coño.
Felicidades.
Felicidades.
Muchas gracias.
¿Me vas a escribir?
¿Tú qué crees?
¿Ana?
Me he venido a estar contigo.
¿Te importa?
No.
¿Cómo va ese cuello?
Ahí sigue, fastidiando.
Entonces, te tengo que hacer un masaje.
¿En serio? Ay, qué bien.
¿Qué lees? - Nada, una tontería.
Pero me entretiene.
A ver, te bajo un poco esto. - Sí.
Es el lado izquierdo, ¿vale? - ¿Aquí?
A ver.
No. Ahí, ahí, ahí, ahí. Sí.
Buah, está superenganchada. - Ya lo sé, ya lo sé. Más fuerte.
Ahí, ahí, así.
No sé cuántos vales tuyos tememos por casa.
¿Los guardabas? - No, no, yo no.
Tu padre.
"Vale por un masaje de media hora". Luego, al final, eran cinco minutos.
Y nos cobrabas 100 pesetas.
Ay, qué gusto.
Sí, dale, dale. Ahí.
¿Adónde han ido tus hermanas?
A ver los telares.
Ay, vaya. - ¿Qué pasa?
No, que eso precisamente sí me apetecía verlo.
Vaya por Dios, qué casualidad.
Pues venga, mañana te llevo. - Vale.
Pero vamos, más que turismo, lo que sí que me apetece
es ver tu casa, tu barrio, la escuela de cocina.
Pues para eso hay que echarse a la calle.
Bueno, pues mañana.
Venga.
He traído quiche para comer. - Ay, muchas gracias.
Tienes cara de cansada.
Ya, es que he madrugado mucho para cocinar.
Os va bien, ¿no? - Ajá.
Sí, nos va muy bien.
¿En serio? - Que sí.
Porque si necesitas dinero, ya sabes. - No necesito. Lo estamos petando.
Ay, petando.
¿Cuánto te crees que cobramos por una paella para ocho personas?
¿Una paella para ocho personas? Pues no sé.
No sé. 200 euros. - El doble.
¿El doble? ¿En serio? - Sí.
Qué barbaridad.
Millonaria a los 36 años.
Sí, 36 años, pero vamos, yo a veces me sigo sintiendo
como si tuviera 20 y estuviera de Erasmus en Lyon.
¿Sí? - Sí.
Es que sigo haciendo las mismas cosas, mamá.
Sigo pensando igual, sintiendo igual.
No sé.
Luego, también me da la sensación de que hay muchas cosas
que no he hecho. - ¿Cómo que no?
¿Y el catering? - El catering está muy bien,
pero me refiero a cosas,
no sé, cosas importantes, vitales, ¿sabes?
Ya, sí.
Bueno, ya está.
¿Ya? - Sí, sí, sí. Ya está.
Si llevo poco tiempo. - Que ya está.
A ver.
Yo sé que soy muy bruta y que te he metido caña.
Ay, mamá, no, por favor. - Que sí. Es verdad.
No hago más que decirte que no eres consecuente.
Dices inconstante.
¿Qué más da inconstante o consecuente?
Pero mírate,
en Lyon, independiente.
Has levantado un negocio en plena pandemia.
Bueno, ya ves tú. - A tu hermana Irene
la sacas del escenario y no sabe hacer la O con un canuto.
Mamá, te cuida como nadie.
Pero tú puedes hacer lo que quieras, Ana.
¿Y sabes por qué?
Porque la cabeza... A ver, la cabeza hace mucho ruido y...
Pero esto,
esto, esto, esto,
las tripas,
a estas hay que hacerles caso siempre.
Mira, yo creo que me das un poco de envidia.
Por eso me cabreo tanto contigo.
Desde chiquitina tenías tanta intuición...
¿Qué dices, mamá? ¿Intuición yo? - Ajá.
¿Por qué?
¿Tú te acuerdas de aquel verano en Chiclana
que tu padre se quedó en Madrid?
Tenías un amigo.
Que erais uña y carne. - Hostia, Diego Cebrián.
¡Hala, Diego Cebrián!
¿Te puedes creer que lo vi en Facebook y...
y colgaba como cosas de Vox?
Qué horror. - Ya.
Tú eras un mico.
Tendrías, no sé, 8 o 9 años.
Y un día, estábamos
el padre de Diego y yo
sentados en la toallas, hablando, riéndonos.
Ligando, ligando. - No, bueno, el caso
es que llegaste tú,
te plantaste delante de nosotros,
pusiste así,
los brazos en jarra,
nos miraste muy seria
y soltaste: "Esto no me está gustando nada".
Es que era un canteo.
Os estaba viendo todo el mundo. - No, no. Todo el mundo no.
La única que se dio cuenta eras tú. - Bueno...
Que sí. A ver, a ver. - Perdón, pero...
No, no, es que no se habían enterado ni tus tías, ni tus hermanas.
Es que, si me apuras, ni yo. - Mamá...
No, no, ni yo. A ver, yo notaba que... que algo pasaba.
No sé, que nos llevábamos bien, que era un hombre encantador.
¿Os liasteis?
Sí.
¿En serio?
En serio.
Pero un momento. Pero ¿os liasteis? - Sí, sí, nos liamos, nos liamos.
¡Guau!
Hostia, qué fuerte. - Pero que fue un chimpún de verano,
que tampoco...
Hostia.
Qué fuerte. - Ya.
Bueno.
Mi niña más lista que el hambre.
Y ahora, ¿me vas a contar qué es lo que te pasa ti?
¿A mí?
Sí, a ti.
Cuando termine el curso, me quiero ir unas semanas a Madrid.
Te quedas en casa.
¿Es que sabes qué me pasa, mamá? Que estando aquí...
se me olvida un poco lo de papá, ¿sabes?
Ya. A mí me pasa todo el rato.
Hace un momento, con la novela,
estaba leyendo un párrafo que me ha gustado y...
Y me he girado
para comentarlo con él.
Es que yo realmente llegué y...
es que a los dos días ya estaba como normal, ¿sabes?,
como saliendo, riéndome. - ¿Y qué ibas a hacer?
¿Encerrarte en cuarto a llorar? - No, pero no sé, no sé, es raro.
Mira, tus hermanas me llaman todos los días para preguntarme
cómo estoy para decirme que tengo que salir, hacer cosas...
Mamá, porque quieren verte bien. - Si ya lo sé, ya lo sé, Ana.
Pero...
ya no voy a estar bien.
Es imposible que esté bien.
Imposible.
Y no pasa nada.
Así que si tú te ríes, te emborrachas, sales,
tampoco pasa nada.
Vale.
¿Vale?
¿Seguro? - Ajá.
Bueno.
Voy al baño, que tengo pis.
¿Sabes una cosa?
Iba a dejar el despacho.
¿En serio?
Sí. - No sabía.
Yo que pensaba que era un caso perdido, pero...
unas semanas antes,
me dijo que ya estaba cansado.
Y que me quería llevar a África,
al Ngorongoro.
Cuéntame lo de la croqueta.
- ¿Lo de la croqueta ahora? - Por favor.
- No, por favor. - Sí, mamá, lo quiero escuchar.
Bueno, a ver.
Pues estábamos cenando en casa de la tía Julia
esas croquetas tan ricas que hacía. - Estaban buenísimas.
Con esa carne de cocido, que eran tan ricas.
Y había sobrado una, la de la vergüenza.
Y todo el mundo la queríamos, claro.
Entonces, a tu tía Julia no se le ocurre mejor idea
que apagar la luz y decir: "Que la coja el más rápido".
Y entonces, en la oscuridad se oye...
"Cas".
Se encienden las luces, nos miramos,
nadie mastica.
Y, de repente, veo a tu padre con toda la cara roja.
Con una cara de agobio...
El pobre la había cogido y...
¡Hala la croqueta!
De los nervios, la había tirado por los aires.
Os echo mucho de menos.
A los dos.
Te has quedado dormida. - Sí.
¿Qué hora es? - Las 15:00.
¿Al final te animas? - Sí.
He hablado con tus hermanas.
Están en La Fourvière.
Además, está despejado.
Mamá.
Sí.
Que sí que me pasa algo.
Bueno, que es un plástico, es un plástico.
Pero ¿esto dónde está? ¿Muy lejos? Con esta lluvia...
No, mamá. - Estoy empapándome.
¡Dios, me estoy mojando! - ¡Ay, qué horror!
¡Ay! - Ay, no, espera, espera.
Vamos a meternos ahí. - ¿Dónde?
En el "traboule". - ¿Eso qué es?
Ahora lo verás. - Ay.
Corre, corre, corre. - Cuidado, cuidado.
Ay, en todo el charco. - Vale, vale, vale.
¿Te has mojado mucho? - Bueno, un poco, sí.
¿Y la luz?
Ah, mira, aquí.
¿Qué es esto? - Mira, ven, ya verás.
Son pasadizos que servían como atajos para llegar al río.
Ah. Los usaban antiguamente
para proteger la telas de la lluvia.
Ajá.
Pero vive gente, ¿no? - Sí, mira.
De hecho, hay que estar en silencio para no molestar a los vecinos.
Es curioso, me gusta.
Ven, vamos para allá.
Uy.
- ¿Qué? ¿Vamos? - Vamos.
¡Ah! - ¡Ay!
Cuidado. ¡Ay, ay!
Ro.
Hola otra vez.
¿Qué? ¿Os ha pillado el chaparrón o qué?
Sí, a nosotras también.
Sí, estoy con ella.
- "Bueno, ¿y cómo está? - Está bien.
"Al final la has convencido".
Oye, nos vamos para casa. ¿Qué vamos a hacer con esta lluvia?
"Sí, vamos a casa ya".
Venga, vale. Venga, nos vemos ahora.
"Ahora nos vemos".
Chao. Un besito. Chao.
¿Sí? - Sí, van para allá.
Muy bien.
Hey.
Una vez estuve aquí, así, como Manu, como dos horas.
Pero ¿tu padre también de Lyon?
Sí, sí. Mis padres también.
¿Qué hacen? ¿En qué trabajan?
Ana, ¿dónde están los cubiertos? - Tercer cajón.
Ah.
De pequeña daba clases de francés.
- Sí, coge esos. - Son de colores, son bonitos.
Cuando iba al cole, tenía un... Mamá. - ¿Qué?
¿Cómo se llamaba el profe de francés? - Jerome.
- No. - Guillaume.
Guillaume. - Guillaume.
¿Tú lo tenías, Ana? - Si yo no di francés. Ojalá.
Guillaume.
Y Guillaume era un tío que venía de un pueblo de París,
que muy buen profesor no tenía que ser, porque no me entero de nada.
Porque tú estabas a otra cosa. - Total.
Este vino está buenísimo.
Me tiene enamorada. - ¿Te gusta?
Lo hacen unos amigos de Manu. Es vino natural.
Podríamos ir a ver los viñedos. Buen plan.
- Un planazo. - Sí, ¿no?
Planazo. - ¿Te apetece?
Vamos. - Está un poco lejos, eso sí.
¿Cómo?
Tengo un amigo que nos deja una...
"Voiture"... ¿Cómo? - Ana, "voiture".
Que tenemos coche. - ¡Olé!
Súper.
Mira. He decidido no conducir. - Claro. ¿Cómo que no?
Me va a tocar conducir a mí entonces, ¿no?
Princesita, tú...
-Me encanta esa canción.
¿La conoces? - Sí, la conozco.
¿Te la sabes?
A ver.
No, no. - ¡Isabel!
No, no, qué va.
¡Olé!
¡Olé!
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