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Original subtitles

- Perdone. -¿Señora?

El aire está muy seco. ¿Tienen bálsamo labial?

Tenga, señora.

¿Necesita alguna otra cosa?

No, estoy bien así.

El desayuno, señora.

Déjelo en el salón.

¿Cuánto llevas trabajando aquí?

Seis meses.

¿Y te gusta?

Sí.

¿Por qué?

¿Por qué qué?

¿Por qué te gusta?

Bueno,

trabajamos muchas horas,

pero está bastante bien pagado y el hotel es precioso.

¿Y los huéspedes?

¿Qué les pasa?

¿Son de tu agrado?

Bueno,

me gusta ponerme a disposición del huésped.

Entonces,

¿cuál es tu primera impresión?

Veo que ya hay un problema.

Sorprendí a uno de los camareros mirándome en el baño esta mañana.

Me estaba duchando.

Y es uno de los mejores que tengo.

Qué puedo decir.

Ha sucumbido a tus encantos.

¿Estás intentando halagarme?

Sí.

Pero veo

que no eres muy receptiva.

Soy como todo el mundo.

Los halagos me gustan cuando no esperan nada a cambio.

Nos ocuparemos del camarero inmediatamente,

pero perdona si te digo

que no es más que un detalle.

¿En serio?

Sí.

Un detalle que algunos clientes valoran, por cierto.

Y lo sabes, ¿verdad?

Al igual que tú, trabajé en control de calidad hace años.

Tiburones, así nos llamaban.

Sé cómo diseccionarás mi trabajo

y evaluarás la satisfacción de los clientes.

Pero, por favor,

no te cortes.

El grupo me ha pedido que lleve a cabo una reforma integral en esta ala,

pero sin cerrar el establecimiento.

Escucha.

¿No es increíble?

Un silencio casi total.

No hemos recibido ni una sola queja ni un comentario, nada.

Como si no estuviera pasando.

Me gustaría visitar el templo Wong Tai Sin mañana por la mañana.

Bien, señora. Pero le informo

de que hay muchos turistas en esta época del año.

Supongo que preferirá no hacer cola en la entrada.

No, no con este calor.

Claro que no.

También me gustaría ver el Pabellón de Bronce,

pero creo que solo se permite la entrada a los hombres.

Yo me encargo de eso, señorita Arnaud.

Langosta azul, cebolleta y brotes de soja

salteados en una crema de sésamo con un toque de wasabi.

Todo cocinado a fuego lento en un caldo tradicional.

¿Y eso qué es?

El chef se ha tomado la libertad de añadir una emulsión de mango.

Sabe cuánto le gustan.

¿Le apetece algo de beber, señora?

- Un agua con gas. -¿Con hielo y limón?

Su agua, señora.

Uno, recogida en el aeropuerto.

Puntualidad, amabilidad, discreción.

Calificación: verde.

Dos, traslado.

Sedán, impecable.

Ligero perfume de jazmín, nada demasiado fuerte.

Temperatura ideal.

Un aspecto negativo.

La conducción fue brusca, a tirones a veces,

ligera sensación de incomodidad. Calificación: naranja.

Tres, llegada al hotel.

El personal fue

preciso, eficiente y rápido.

Calificación: verde.

-¿Hola? -¿Sí? ¿Quién es?

Soy yo.

Ah, ¿me has llamado?

No, me has llamado tú.

Ah, sí, sí.

Perdona, estoy un poco adormilada. ¿Qué tal estás?

¿Dónde estás?

En Hong Kong.

¿Es bonito Hong Kong?

Sí, muy bonito.

¿Sales a hacer turismo?

Estoy en el hotel, sobre todo.

Ah, no. No uses ese tono, por favor.

Vives una vida de lujo y ensueño. Disfrútala, cariño.

- Déjalo ya. - Déjalo tú.

Disfrútalo todo. Los olores, los colores...

Las flores deben de ser espectaculares.

Anhelo ese calor maternal desde que te conocí.

Estoy perdido, estoy confuso.

He tenido las marcas de tus uñas en la espalda mucho tiempo.

Me sorprende que no hayas notado nada.

Pues espera a ver lo que te voy a hacer esta noche.

Perdón.

Esto está muy lleno hoy.

¿Te estamos molestando?

No, me gusta escuchar conversaciones que no debo oír,

pero que escucho a menudo porque viajo sola.

¿Eres francesa?

Sí.

Me encanta tu acento.

¿Es tu primera vez aquí?

Perdone.

Mi tarjeta está desmagnetizada.

Yo me ocupo.

Es la segunda vez. Tengo prisa.

Lo siento, señora.

¿Está teniendo un mal día?

Podemos usar la mía.

La suya no me da acceso a donde debo ir.

Pero gracias.

¿Qué me puede decir del personal?

Muchas cosas.

¿Ve a esa chica?

A Lin se le dan fatal las matemáticas.

Tiene que volver a contarlo todo para que le salgan las cuentas.

Nian es el que se está remangando.

Es atractivo y le saca partido con los clientes.

Mientras que Mo Shu es demasiado tímido.

Debería abrirse un poco.

¿Cuánto hace que trabaja aquí?

Soy parte del mobiliario.

Trabaja muchas horas.

Porque lo pedí.

Me gusta pasar tiempo con ellos.

Pasará tiempo conmigo también los próximos días.

Entendido, señora.

Ella es Zelda.

Una habitual de la piscina.

No lee mucho y nada incluso menos.

¿Dónde va?

Ya lo verá.

¿Qué hay ahí?

Una caseta.

Atención al cliente, conserjería.

Cada petición se atiende meticulosamente.

El personal tiene en cuenta las exigencias particulares del cliente

y se esfuerza en ofrecer una respuesta a medida,

incluidos privilegios especiales.

Sensación predominante,

comprensión,

respeto.

Calificación: verde.

Hace frío en mi suite y he intentado subir la temperatura, pero no funciona.

Lo siento mucho.

¿A qué temperatura está el termostato?

Veintiún grados.

Enseguida le envío un técnico.

Perdone.

Perdone, eso no está permitido.

Hacen que te encargues de todo en este hotel.

No trabajo para el hotel, trabajo para el grupo propietario del hotel.

¿Y usted?

Soy un viajante internacional frecuente.

Un FIT. ¿No llaman así a sus clientes más preciados?

Se les aplican las mismas reglas.

¿Por qué sonríe?

Parece muy estricta con las reglas, pero no siempre las cumple, ¿no?

Dígame una cosa.

¿Qué piensa un hombre que está ante una puerta cerrada

cuando no sabe realmente si es deseado?

Si la abre, o comete una transgresión o cumple los deseos de alguien.

No lo sé.

Nunca he estado en esa situación.

Pero tiene imaginación.

Depende de quién esté detrás de la puerta, supongo.

¿Me permite?

Repasemos los últimos FIT, por favor.

Tenemos muchos clientes habituales ahora mismo.

Un 35 %.

La señorita Jane Duane está aquí, la diseñadora.

Fijaos en que ahora viaja sola.

Ya no está con su anterior asistente, con quien mantenía una relación.

Tiene un perro. No solemos permitirlos,

pero que el chef prepare comidas también para el perro.

Entendido.

También tenemos al Sr. Kwan, en viaje de negocios.

Le conocemos muy bien.

Es un ogro.

Le gusta todo, lo quiere todo y todo nunca es suficiente.

Rodeémosle de personal

y consintámosle para que se olvide de pedir demasiado.

¿Y este quién es?

Kei Shinohara. Su ficha está vacía.

Un hombre que cultiva el anonimato.

No sabemos nada sobre él.

Se aloja con nosotros regularmente.

Como siempre, le hemos dado la habitación 2701.

Como siempre, no duerme en ella.

-¿Nunca? - Nunca.

¿Qué estás buscando?

¿Perdón?

Estaba observando tu mirada.

Solo dos tipos de clientes frecuentan los hoteles de lujo.

Los que van de caza y los que huyen.

Yo huyo.

He venido a Hong Kong con una directora.

La habrás visto.

Es alta, con el pelo moreno muy corto y un lunar justo aquí.

¿Te suena?

Creo que no.

Bueno,

si te encuentras con ella, no se lo digas.

Odia pasar inadvertida.

¿A qué te dedicas?

Perdona, creo que no me he presentado, ¿no?

Todo el mundo me llama Sir John.

Soy productor. He venido a grabar un anuncio para Selecto.

¿Sabes qué es Selecto?

No.

Es un yogur.

No un perfume.

A mi directora hay que recordárselo.

Se cree una artista.

Si no puedes soportar a esa mujer, ¿por qué trabajas con ella?

Es una pregunta excelente.

Me temo que el problema es en parte culpa mía.

La contraté para sus primeros trabajos, me he lucrado con su ascenso

y desde entonces se ha convertido en una figura vital

y muy arrogante, además.

Solo quiere que la deseen.

Pero el deseo viene

y va.

Evoluciona.

Y también desaparece.

A ver si lo adivino.

¿Te dedicas a las finanzas?

Exactamente.

Enhorabuena.

¿Sabes por qué lo he sabido?

He notado una cierta rigidez,

seguridad y un poco de ironía.

Es una mezcla que se suele encontrar en el mundo de las finanzas.

No te lo tomes a mal.

Perdona.

Hemos recibido tu informe.

Verde,

más verde.

Los resultados del Rosefield son excelentes.

Hoy por hoy, cualquier ajuste sería menor.

Si el problema no es funcional, será que la visión general es deficiente.

-¿Te refieres a la dirección? - Sí, Margot Parson.

Lleva mucho tiempo en el grupo.

¿Qué hago con ella?

Hemos bajado un puesto en el Merchant.

No la podemos trasladar.

Despedirla nos costaría mucho.

Así que cuento contigo.

¿Quieres que encuentre un fallo?

Una mala administración sería lo mejor.

Buscaré.

Nadie es perfecto.

Cuando se busca, se encuentra.

¿No hace demasiado calor aquí para leer?

Por eso tengo los pies en el agua.

Me gusta sentir el sol sobre la piel.

Y...

que la piedra me queme un poco el culo.

¿Vienes mucho aquí?

Sí.

Vivo cerca.

¿A qué te dedicas?

¿Para ganarme la vida?

Sí, para ganarte la vida.

Estudio literatura.

CUMBRES BORRASCOSAS

¿No me crees?

"Desde luego, esta es una comarca preciosa.

En toda Inglaterra,

no creo que pudiera haber dado con un lugar

tan completamente alejado del bullicio de la sociedad.

Un paraíso perfecto para misántropos.

Y el Sr. Heathcliff y yo

formamos el dúo perfecto

para repartirnos la desolación".

A fuerza de leer las primeras páginas,

acabas por memorizarlas.

Creo que me merezco un diploma.

Puedo leer para ti en un sitio más tranquilo

si quieres saber qué pasa después.

Mejor que una habitación, ¿verdad?

¿Sabes por qué me gusta este sitio?

La idea de que me puedan ver.

Aunque normalmente nadie suele venir.

Normalmente.

Me gustó cuando me estabas mirando.

Hizo que fuera más intenso

al sentir tu mirada sobre mí.

Te gusta el peligro.

¿A ti no?

La verdad es que Margot me ha dicho que no me acerque a ti.

¿Habláis a menudo?

Hablamos a veces.

Hizo bien en advertirte sobre mí.

¿Por qué?

Porque este tipo de comportamiento se tolera, pero no se permite.

¿Cuál es la diferencia?

El riesgo.

¿Te da placer?

¿Por qué no iba a darme?

Siempre intentas clasificarlo todo y a todos, ¿no?

Me doy este lujo.

Placer cuando lo quiero

y donde lo quiero.

Quizás sea el único lujo que la gente pueda ofrecerse a sí misma

tanto como quiera.

Por eso siempre intentan prohibirlo.

¿No te parece?

Siéntate.

Vamos.

Quiero que sigas mirándome.

Tómate tu tiempo.

Sí.

Déjate llevar.

Céntrate en mí.

Céntrate en mí, por favor.

¿A qué te dedicas?

¿Para quién trabajas?

¿Por qué no duermes en el hotel? ¿Qué haces por la noche?

¿Por qué no sabemos nada de ti?

-¿Es un interrogatorio? - En toda regla.

-¿Por qué debería contestar? - Porque no dejo de pensar en ti.

Soy ingeniero en EOW,

una empresa que construye presas de contención

para evitar inundaciones.

Y como cada vez hay más,

mis conocimientos han aumentado de valor.

El fin del mundo

tiene sus ventajas.

Viajo continuamente a distintos sitios,

según el proyecto.

Digo que vivo en Nueva York,

aunque hace una eternidad que no lo piso.

Aquí dirijo un estudio sobre el nivel del agua del río de las Perlas.

No duermo en el hotel

porque no me apetece.

Pero dejo que la empresa me pague la habitación y el café

porque cuanto más les cuesto, más valgo para ellos.

¿Así es como se define el valor de una persona?

Deberías saberlo mejor que yo.

Es curioso. Me da la impresión de que cuanto más contestas, menos sé.

Porque no sabes cómo preguntar.

Vale.

Háblame del avión.

¿Qué pensabas cuando esperabas a aquel hombre?

Estaba absorta por la espera.

Por el suspense.

Hace falta más que el deseo para dar ese paso.

También hace falta valor.

¿Estabas pensando en él?

No.

Pensaba en si aceptaría la invitación.

Una cuestión de orgullo.

¿Entonces pensabas en ti misma?

Sí, a lo mejor.

¿Cómo empezó?

¿Le hiciste una paja para excitarle?

No, ya la tenía dura.

¿Te gustó su polla?

Al principio no se la vi.

Me giré contra la pared,

me levanté el vestido

y me aparté la ropa interior para que me penetrara.

Y entonces pude sentir su polla.

Pensé que se parecía a él.

Gruesa, decidida.

¿Hay algún otro...

detalle que puedas recordar?

Llevaba los zapatos relucientes.

Pero tenía las uñas...

mordidas hasta la piel.

Sus dedos me apretaban tan fuerte que casi me dolía.

¿Y su olor?

Al principio no lo noté.

Entonces, en un momento dado, cuando estaba...

dentro de mí,

percibí un olor

como a pimienta.

Empezaron a sudarle las manos.

Su sudor desprendía ese olor picante.

¿Era desagradable?

No.

Vivo.

¿Habló?

No.

Me susurró para que nadie lo oyera.

¿Y qué susurró?

"Métetela, toda hasta el fondo".

Y aceleró el ritmo.

Su cuerpo chocaba contra el mío

y marcaba un tempo repetitivo.

Yo notaba su piel húmeda, su...

Su aliento sobre mis hombros al ritmo de sus embestidas.

Y el ruido...

Siempre el mismo.

Era como el sonido de un tren

o de una máquina funcionando a toda velocidad.

Entonces empezó a ir más y más rápido.

Mi cadera chocaba con el lavabo. Él no...

Él ni se dio cuenta.

Estaba totalmente concentrado

en mi culo

y en su pene duro.

Tac, tac, tac, tac.

Hasta que se corrió.

Solo duró unos minutos.

¿Los estabas contando?

Puede que sí.

Puede que sí.

Solo hablas de él.

Porque no tengo nada más que decir.

Cuando saliste,

tu cara era diferente.

Tenías una mirada triste.

Parecías vacía.

No tiene nada que ver con él.

La tristeza es mía. Tengo que irme.

Muy bien.

Me sorprendió mucho que el Sr. Heathcliff muriese de repente.

Y que después la historia continúe.

Ha sido inesperado,

pero ahora mismo hablan de vientos de 90 km/h.

¿Eso es fuerte?

Soportable.

Ah, perdóname un momento.

Hola, amigos míos. ¿Qué tal estamos?

- Genial, gracias. - Están de suerte.

Ya no es temporada, pero ahora mismo,

van a poder ver una auténtica tormenta.

Cuando llegan tan tarde, las llaman perezosas

y las perezosas son ladronas que absorben todo lo que pueden al cielo.

- Has guardado tus cosas, ¿no? - Sí.

Perfecto.

- Por favor, por aquí. - Venga.

- Vamos. - Siéntense.

-¿Las perezosas son peligrosas? - No, para nada.

No es más que un espectáculo maravilloso.

No había oído hablar de las perezosas.

Solo existen aquí.

¿Aquí en el Rosefield?

Correcto.

Pero ya verás que no miento.

Arrasan con todo a su paso.

Siéntate.

Espero que te guste la oscuridad.

Deberías ir a ver el ala que están reformando.

El problema viene de allí.

¿Cómo lo sabes?

Porque lo sé.

Señoras y señores, enseguida volverá la luz.

Pero mientras, quiero contarles una breve historia

sobre nuestro maravilloso y célebre chef,

el metre Xiao.

Una vez me pidió

que probara sus platos con los ojos cerrados

para que me concentrara en el sabor

y solo en el sabor.

Aunque odio admitirlo, tenía razón.

Así que, por favor, compruébenlo ustedes mismos.

Enseguida volverá la luz. Gracias.

¡Oh, Dios mío!

Está inundado.

Todas las lonas han salido volando.

Voy a necesitar tu ayuda esta noche.

Vamos, dense prisa.

Dense prisa, por favor.

Por las escaleras, por favor.

¿Ven la puerta?

Por las escaleras, gracias.

Vale, ilumínenlo todo.

Tiene que haber por todas partes, que haya de sobra.

¡Más rápido, por favor!

Pare, es demasiado triste.

¿Puede cantar algo más...

inesperado?

¿No tengo los ojos muy hinchados?

Estás deslumbrante.

¿Sí?

Estaba en la cama cuando me han dicho que venga.

¿Te han dicho que vengas?

Sí.

Gracias.

¡Espera!

¿Sales con este tiempo?

¿Quieres un coche?

Creo que la tormenta está amainando,

pero gracias.

¡Quédate!

Deberías salir.

Conoces las altas exigencias del grupo.

El hotel fue alcanzado por una tormenta.

Lo sabemos, pero ¿qué tiene que ver?

La Sra. Parson es muy diligente.

Es la responsable del Rosefield Palace

y de su caída en el ranking más importante del sector.

Y tú eres la responsable de rectificar el problema.

¿Has encontrado el fallo o no?

- Aún no. - Entonces tenemos un problema.

Necesito tiempo.

Sabes que en nuestra industria a nadie le sobra el tiempo.

Te enviaré la evaluación lo antes posible.

Mañana.

Que pases un día estupendo.

Tú también.

Qué relación tan cordial.

Nunca te he visto ponerte algo así.

Siempre lo llevo conmigo, pero nunca me lo pongo.

¿Por qué no?

No se ha dado la ocasión apropiada.

Mira cómo encuentro la ocasión apropiada.

¿Ves?

Sé por qué las guardas.

¿Por qué?

Porque son gratis.

A pesar de tus aires,

tú y yo venimos del mismo sitio.

A lo mejor.

Y nos asusta regresar ahí.

Siempre.

A menudo me digo que dejaré este trabajo cuando me apetezca.

Soy de las que lo hacen por elección.

Después me dedicaré a otra cosa.

Al menos es lo que me digo a mí misma ahora.

Podría ser asesora, ¿verdad?

¿Asesora de qué?

De todo.

Tengo mi propia ciencia.

Me haces sentir bien.

¿Qué haces?

Para que pienses en mí.

Perfecto, gracias a todos.

Que tengáis un buen día.

¿Estás disfrutando de tu estancia?

¿Por qué? ¿Te molesta mi presencia?

No, al contrario.

Me estoy acostumbrando.

Pero has prolongado tu tiempo aquí y me lo preguntaba.

¿Sigues buscando un fallo fundamental que no existe?

¿O para sorpresa de todos, has optado por pasártelo bien?

¿Qué es realmente lo que estás buscando?

El muy enigmático señor Kei Shinohara.

Le hemos visto esta mañana temprano.

¿Qué puede contarme de él?

Se le da muy bien evitarnos.

Nunca le vemos la cara realmente.

¿Ve? Ni ahí

ni ahí.

Déjeme que pruebe otra cosa.

2701, ¿no?

-¿Qué? - Normalmente,

las tarjetas magnéticas nos revelan los hábitos de cada cliente.

Vienen buscando aventura, un cambio de aires,

pero acaban haciendo lo mismo todos los días.

Pero este hombre no tiene ninguna rutina.

Aparece, desaparece, reaparece

en cualquier sitio.

Está persiguiendo un fantasma.

Este cliente nunca duerme aquí.

Siempre está limpio, no hay mucho que hacer.

Se pueden ir, gracias.

¿Me estabas esperando?

Has desaparecido.

He tenido trabajo, está aumentando el nivel del agua.

¿Por qué sonríes?

He tenido un día interesante.

¿Y eso?

He visitado la habitación 2701.

¿Y qué tal ha sido?

Estimulante.

¿Quieres uno?

Quédatelo.

Ayúdame.

No sabía que ella estaba aquí.

¿Me está mirando?

Al fondo, con un vestido blanco.

No, en absoluto.

¿Sabes lo que me ha hecho hacer hoy?

Me ha hecho cambiar los envases por los de otra marca

y pegarles nuestra etiqueta.

Dice que le gusta más su forma.

¿Qué vas a hacer?

Nada.

Nada de nada.

No voy a entrar en sus jueguecitos.

¿Conoces el Fenwick?

No.

No es mío.

Qué curioso.

Creía que era una leyenda.

Lo llaman el bar de la futura novia por una costumbre que hacen allí.

Está reservado a los más ricos y todos tienen que llevar diamantes.

Diamantes de verdad.

Y dicen

que los ponen en fila

en la barra

delante de las chicas por orden de tamaño y quilates.

Y cada chica puede quedarse todos los que se pueda tragar.

Claro que es peligroso.

Los diamantes están compuestos de carbono puro, como el grafito.

Son indisolubles en el ácido. Indisolubles y muy afilados

porque todos tienen un corte biselado.

Y cuanto más grande y más caro sea el diamante,

más peligroso es.

Dicen que luego las chicas se ponen los diamantes en anillos en los dedos.

Como trofeos.

Prueba de su coraje.

O de su vanidad.

¿Crees que es verdad?

Es probable.

Me gustaría ir y averiguarlo.

- A mí también, pero... - Pero ¿qué?

Me da miedo.

Esa exquisita sensación.

¿Sí?

Hola, señorita Arnaud. Hay un mensaje para usted en recepción.

¿De quién?

No lo sé, es un sobre. Yo no estaba aquí cuando lo dejaron.

CUMBRES BORRASCOSAS

UN SOUVENIR

¿Dónde está la señora Parson?

Lo siento, señora. No lo sé.

Te estaba esperando.

Has echado a Zelda del hotel.

¿A quién?

Venga ya.

Por favor, toma nota para tu informe.

Me han informado de la presencia de escorts en la piscina.

Chicos y chicas de compañía que se hacen pasar por clientes

para vender sus servicios.

Les he dicho que abandonen el recinto.

Consentías implícitamente la presencia de acompañantes.

¿Has llegado muy lejos para demostrarlo?

Sí.

¿Por pura profesionalidad?

Quién sabe.

¿Sabes lo que hice cuando llegué aquí por primera vez?

Cambié la música de ambiente.

La nuestra es muy especial.

Ti, ta, ti, ta, ta...

Me costó mucho tiempo encontrarla.

Quería una melodía

que impusiera un ritmo,

pero de forma discreta.

Ti, ta, ti, ta, ta...

Así es como todo el mundo camina aquí.

Puede parecer que la música acompaña los pasos, pero no.

Los guía.

Los clientes llegan y, de repente...

ti, ta, ti, ta, ta...

Bajan el ritmo.

Ligeramente, te llevamos al salón de té.

El olor de los pasteles te abre el apetito.

Tienes hambre.

Te sientas, pides

y, a través de la ventana a la bahía,

tus ojos absorben el paisaje.

La flora exótica te recuerda que estás de viaje.

Un bocado a un pastel

y el azúcar se deshace en tu boca liberando la dopamina.

Y entonces,

un joven o una chica pasa por delante

con la misma zancada lenta...

ti, ta, ti, ta, ta...

hacia la piscina.

El vaivén de sus pasos despierta tu deseo.

Un ligero escalofrío te recorre la espalda.

Y el sol te calienta el ánimo.

Vas hacia las tumbonas.

Y la música...

La música ha parado, pero continúa en tu cabeza.

Como una cuenta atrás.

Ti, ta, ti, ta, ta...

Metes un pie en el agua,

pides una copa para superar tus últimas inhibiciones

y el placer ya está ahí,

atravesando todos los poros de tu piel.

Mantiene cautivo al cliente.

El huésped se levanta

y sigue al acompañante.

Así que sí, la práctica se tolera aquí,

pero no está autorizada.

Yo también fui un tiburón.

Sé cómo es cuando el animal entra a matar.

Estás muy orgullosa de tu musiquita.

No, no lo estoy.

Soy la arquitecta del sistema.

Me obligaron a hacerlo.

Y son ellos los que esperan que nos peleemos.

Pero yo...

Yo no lo haré.

Porque no quiero.

¿Podemos ir a este sitio, el Fenwick?

¿Lo conoce?

Sí, sí.

Suba.

Lo siento, no podemos pasar.

Está ahí.

¿Qué?

¿El Fenwick?

-¿Está ahí? - Sí.

-¿Está seguro? - En ese edificio.

-¿Qué va a tomar? ¿Algo dulce? - No.

- Almendra, coco... - No.

No tengo hambre, busco un sitio que se llama el Fenwick.

¿Sabe dónde está?

No inglés.

¿El Fenwick? Acaba de hablar en inglés.

Perdone.

¿Sí?

¿El Fenwick está aquí?

No lo sé.

¿No está aquí?

No lo sé.

Lo siento.

¿Conoce este sitio, el Fenwick?

¿No?

¿Conoces este sitio?

¡Por favor!

¿Podéis volver?

Hola.

-¿Qué quiere? - Busco a uno de sus clientes.

- No tenemos clientes. - Perdone, por favor.

¿A quién busca?

Kei Shinohara.

No tienes derecho a estar aquí.

Y nunca hablarás de este sitio.

Abre la puerta.

Al final has salido.

Por invitación tuya.

Y has venido por educación.

O por huir del hotel como tú.

Me sorprende que te hayan dejado entrar.

He dado tu nombre.

Siéntate.

¿Por qué ese club es clandestino? El mahjong no es ilegal.

Para los tramposos,

los contadores de cartas,

ese sitio es lo único que les queda.

-¿Y por qué vas tú? -¿Yo?

Voy por el ambiente.

Todo el mundo juega con un ojo puesto en el de al lado, eso me gusta.

Nunca te he visto tan animado.

Pero no sé si vas ahí para ganar

o para quemarlo todo.

O solo por la emoción.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales?

Hace dos

o quizás tres años.

No me acuerdo.

¿Eres...

impotente?

Agoté todo el deseo.

No como,

no duermo.

Construyo presas sabiendo de sobra que el océano acabará ganando.

¿Así que ahora es tu turno de hablar de tristeza?

Sí, supongo.

¿Mañana empiezas temprano?

¿No?

No.

Buenas noches, miembros del comité.

Según lo estipulado, os presento mi informe del Rosefield Palace

y la opinión sobre Margot Parson.

Gestión de personal, óptima. Calificación: verde.

Gestión de los recursos, óptima. Calificación: verde.

Gestión de huéspedes, óptima. Calificación: verde.

Gestión de crisis, óptima. Calificación: verde.

Gestión global y aptitud de Margot Parson, óptima.

Calificación: verde.

¿Vas a hacer que te despidan?

Sí.

¿Lo vas a dejar todo?

¿Por un impulso?

¿Te sorprende?

Sí.

¿Sabes qué vas a hacer ahora?

¿Y te asusta?

Estoy aterrorizada.

-¿Qué haces? - Vamos a celebrarlo.

Ten cuidado, es fuerte.

No lo bebas muy rápido.

¿Cuándo te vas?

Dentro de unas horas.

Hasta entonces, no tengo nada planeado.

¿Qué haces por las noches cuando no estás jugando?

Deambular.

Me gustan las...

horas muertas que paso aquí.

¿Quieres que te lo enseñe?

¿Me das tu número?

¿Para qué? ¿Me vas a llamar?

No.

Puedes quedártelas.

Ven conmigo.

¿Primera vez?

Sí.

¿Puedo preguntarte algo?

Sí.

Cuando estuviste en mi habitación,

¿qué hiciste?

Me metí en tu bañera y bebí el agua.

¿Te bebiste el agua?

Sabía a ti.

Qué bonito.

¿El qué?

No la pulsera. Esto.

¿De qué estáis hablando?

De ti.

Le pareces muy atractiva.

Quiere acostarse contigo.

¿Y te lo ha dicho así sin más?

Sí.

¿Y a ti qué te parece?

La decisión es tuya.

No iré sin ti.

Dile que se acerque.

Dile que me quite la ropa interior.

Dile que me lama hacia arriba.

-¿Te gusta? - Sí.

Dile que...

me chupe el pezón.

¿Y eso?

-¿Te gusta? - Sí.

Sí, me gusta.

Me pone mucho.

Dile que ponga las manos entre mis muslos.

¿Quieres más?

Sí.

Ya.

¿Lo quieres?

Sí, lo quiero.

Así.

¡Sí!

Así.

Más rápido.

BASADO EN EL PERSONAJE DE EMMANUELLE ARSAN

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