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Sabes que te quiero, querida.
Te quiero.
¿Qué has hecho?
¿Qué has hecho?
AEROPUERTO INTERNACIONAL DE PUERTO PRÍNCIPE
Llegaron de Francia cinco días antes.
En sus equipajes,
los pedazos rotos de una historia de amor.
Al venir aquí,
pensaron que el tiempo arreglaría las cosas.
El buen tiempo, al menos.
Diccionario de sinónimos.
HOTEL DEL REY CHRISTOPHE
- ¡Achille! - Sí.
¡Las maletas!
¿Qué te parece?
Qué torpe.
Discúlpeme.
Por favor, no tiene importancia.
Soy el director del hotel.
Me apena no haber estado a su llegada.
Estaba en Granadinas. ¡Melchior!
No, porque…
Ya he bebido demasiado.
Prepárenos un uppercut.
Es un golpetazo. Una línea de bourbon y una gota de coñac.
- Es muy fuerte. - Fuerte es el poco estilo que tiene.
Es de los buenos. Lo llamo de usted.
Ciao, Elvis.
Buenas noches, doctor.
¿Elvis?
Me llamaban así en el club.
Imitaba a Elvis Presley.
Se me ha quedado.
¿Y usted? ¿Está de vacaciones
o ha venido a otra cosa?
Lo intento…
No sé. Una historia que ocurra aquí.
- ¿Policial, como siempre? - No.
No como siempre.
Gracias.
En género…
para ganar el Goncourt.
Exacto.
Leí el que ocurría…
¿dónde era? No me acuerdo.
No me gustó demasiado, la verdad.
Aunque, bueno, yo soy público…
¿Quién toca el piano? ¿Yo? ¿Dónde está Johnny?
- Está comiendo. - ¿Todavía?
Voy a llevarle el postre.
¿Cenamos juntos?
Por qué no.
Tengo que ir a por mi mujer.
¿Qué hacéis? ¿Contar moscas?
¿No hay nadie en la terraza? Venga, a la terraza.
Así que uppercut.
Estoy como una cuba.
Ya lo sé, pero él no me cree.
Disculpe.
Qué vergüenza de borrachos.
¿Qué haces?
Darme un baño.
¿¡Otro!?
- Ya van dos. - No, ya van 22.
No haces más que ir de la bañera a la piscina.
¡Ni has salido a la calle!
- ¿Vienes a cenar? - No.
- ¿Qué te pasa? - Nada.
Estoy bien.
Píntate los labios.
Al menos una vez.
En fin.
¿Qué te iba a decir? ¿Vienes a cenar?
¡No!
Te acabo de decir que no
hace 30 segundos.
Pues nada, estoy abajo.
He pedido que nos hagan un menú.
No puede bajar ahora.
Se ha empeñado en llamar a sus padres a Nueva York.
Cuando queremos hablar con alguien, es mejor coger la bici.
El señor y la señora Chenier,
Philippe Devignat, Alan Kolber…
¿Te esperamos o no?
Me encantan sus libros. ¿Los has leído?
¿Dónde transcurría ese
en el que dos enanos estrangulaban a un productor?
Una malta.
El hielo aparte.
Y agua aparte.
Melchior,
¿los clientes le cuentan sus vidas?
No es algo obligatorio.
Bien.
EJERCICIO 17
DIVERSIDAD DE CONCENTRACIÓN
OBLIGA A LA REFLEXIÓN PERSONAL
LA ESCRITURA Y EL PERSONAJE
- ¿Vamos a divertirnos? - ¿Qué propone?
¡No sé! Un doble mixto.
¡Vamos!
- ¿Dónde vamos, exactamente? - Yo le llevo.
No pasa nada. Melchior, prepare una goma.
Jefe, una goma no.
Es ginebra con champán y cerveza con azúcar. Lo borra todo.
Igual es mejor que se acueste.
¿Vamos a dormir?
Venga, vamos a acostarlo.
- ¿Estás bien? - Sí, gracias.
- ¿Qué quieres tomar? - Una ginebra.
- ¿Me ha dejado marca? - Sí.
- ¿Dónde? - Ahí, jefe.
Dame la goma.
Al día siguiente, parecían recién casados.
Él había alquilado un coche clásico de los 60,
y hablaba de Cary Grant y Grace Kelly.
Ella sonreía.
¿Quién habría dicho que hacían el amor tan poco y tan mal?
¿Quién habría dicho que, aquella noche, Alan…
David se pilló la cogorza del siglo?
Él mismo pensaba que bebía demasiado,
pero de forma pasajera.
Él se lo dijo.
Pero ella no respondió.
Sin embargo,
su mirada se detenía ocasionalmente en David.
Pero siempre a lo lejos.
Y ella no decía nada.
En cuanto a la diferencia de edad,
él solo los veía como años perdidos.
Porque estaba loco por ella.
Aquella mañana, un joven la tocó al pasar por la acera.
Ella…
Ella lo abofeteó.
David respiró aliviado.
Se había casado con ella un año antes.
- ¿Y usted? - Lo mismo.
¿Me ayudas, por favor?
Ella lo…
Ella lo abofeteó.
David respiró aliviado.
- ¿Te gusta? - ¿Quién?
Mi hermana, Lola.
¿Por qué me lo preguntas?
Creo que me vas a dejar por ella.
Bravo, Johnny. Muy bien.
Señor Alan, está listo.
Eso espero…
Es un tipo muy raro. Vive solo.
Cuando le preguntamos dónde vive, responde:
"Escúchame, amigo,
al final del pueblo hay un puente,
después, la carretera hace zig-zag. Yo vivo en el zag".
¿A qué te dedicas?
Desde que estoy aquí,
a mirarte.
Eso ocupa todo mi tiempo.
Por lo demás,
trabajo en el Diner's Club.
Soy muy importante.
Está al revés.
Ya lo sé.
Siempre fumo así. Es mejor para…
- ¿Qué pasa? - No lo sé.
Lo hemos repetido mil veces. ¿A qué viene todo esto?
¡Venga, aplaudid, inútiles!
- ¿Qué pasa? - Es para usted.
- ¡No! - Sí.
Se me había olvidado que era mi cumpleaños.
Vamos a ver…
No voy a soplar yo las velas.
Sino… No voy a decir mis empleados,
sino mis colaboradores.
Achille, Hippolyte,
Jean-Marcel, Toussaint… ¡Gracias, amigos! ¡Adelante!
¿Sois idiotas? ¡Esto es seda! ¿Quién ha espolvoreado moca?
¡No pasa nada!
Jefe, ¡una canción!
¡Una canción!
- ¿Y bien? - Dime.
¿Qué me cuentas?
¿Qué te cuento?
Nada.
¿Y tu amigo?
Tenía otra fiesta.
¿No te ha llevado?
Qué reloj de pulsera
más bonito.
¿Lo vende?
No.
¿Qué vas a hacer?
Acostarme.
¡Lola!
Jefe, han llegado el comisario y su mujer.
Champán, en seguida voy.
¡Champán!
¡Bravo!
Su boca…
Su boca pintada…
Disculpe, ¿podemos hacer la habitación?
¿Podemos hacer la habitación?
¿Qué hora es?
Las 15:12.
¿Achille?
Dígame, señor.
No, nada.
¿Puedes abrir las ventanas?
En seguida.
- ¿Está mi mujer en la piscina? - No lo sé, no llevo las gafas.
¿Dónde tienes las gafas?
Se las he dejado a mi novia para conducir.
Llama al señor de la habitación 31 y dile que ya voy.
¿Qué va a dónde?
A la pista de tenis. Habíamos quedado.
Empate a treinta.
Bien jugado.
¡Ladrón!
- ¡Suélteme! - ¡Ladrón!
¡Que me suelte!
¡Es un ladrón!
¡Ha robado en la cocina durante el apagón!
¡Frutas, pollos, hasta pescado vivo!
¡Se llama Eustache!
Lola…
Ven.
No.
Bésame.
Bésame primero.
Lola…
Mírame.
- ¿Te gusta? - ¿Quién?
Mi hermana, Lola.
¿Por qué me lo preguntas?
Creo que me vas a dejar por ella.
Busco…
No lo sé.
Una frase divertida para librarme.
¿De qué?
De haber tenido todo este placer,
sin…
¿Sin dármelo a mí?
No es culpa tuya, soy yo la que no disfruta.
Un ron, por favor.
¡Eustache, el balón!
¡Eustache!
CASA TOTO
¡La de verde! ¡Dame de beber!
¡De beber!
¡No me jodas!
¡No puede ser!
¡Ven aquí!
¡Dame de beber, joder!
- Hola, jefa. - Hola, Prosper.
¡Hola, Toto!
¡Me tienes que mirar a mí! ¿Qué haces?
Vigilar a esas dos.
Céleste y Scarlett.
Pensaba que eran putas.
Precisamente. No quiero que aquí se venda nada más.
- ¡Déjalas! - Vamos a ver.
¿Qué quiere el señor?
Un uppercut, por cambiar.
¿Un qué?
Ron, bourbon, coñac, ¡y listo!
Aquí no lo hacemos.
¡Que sí!
¿No quiere un ron?
Tu ron no está bueno.
¡Pues no has parado de beberlo!
¿Qué quieres de esta chica?
¡Lárgate!
¡Tranquilidad!
¡Al ataque!
¡Señora Toto!
¡Señora Toto!
¿Cuánto te debo?
¡Al ataque!
¡Toma!
¡Que os den por culo a todos!
- Dame dinero. - No tengo.
Claro que tienes. Dame dinero.
No hay dinero, amigo.
Está aquí el dinero.
¡Aquí! Quiero el dinero.
Que me sueltes. ¿Qué haces?
Tienes ahí el dinero. Quiero el dinero.
- ¿Qué haces? - Quiero dinero.
- ¡Que me dejes! - Dame dinero.
- ¡Déjame! - Quiero dinero.
¡Que me sueltes!
¡Quiero el dinero!
Dame el dinero.
Dame el dinero.
Dame el dinero.
Ya sabes que te quiero, querida.
Te quiero.
¿Qué has hecho?
¿Qué has hecho?
¿De escapada, señor Kolber?
¿Qué tal?
¿Qué haces ahí?
Vigilar a los jardineros.
No hacen nada si no estamos encima.
Mira lo que me ha regalado Melchior por mi cumpleaños.
MANOS ARRIBA, ALAN KOLBER
Fíjate. Es uno de los primeros.
Lo ha encontrado en el aeropuerto.
¡Ya llevo cinco muertos!
- Disculpen. - Cuidado.
¿Qué te he dicho?
Tres para cargar una rama. ¡Muchachos!
No sois suficientes, os falta alguno más.
Ya voy, señor Presley.
Puede conmigo.
- Hola. - Buenos días.
¿Y el señor Kolber?
Están en Jacmel hasta mañana. Acaban de marcharse.
Gracias.
Ya le dije que el plato quemaba.
Cuidado.
¿Qué te pasa? Pareces preocupado.
Déjame.
- ¿A qué hora es el vuelo? - No hay para mañana.
- ¿Entonces? - No lo sé.
He empezado tu libro.
¿Por qué?
Porque sí.
¿Y bien?
Escribe lo que quieras de mí. Pero la otra es Anne-Marie. Mi hermana.
Más o menos, sí.
Más más que menos.
Más fría, más dura, más seca.
No mereció la pena vivir con ella cinco años.
No pensé que te disgustaría.
No lo necesito para ser tu mujer.
Hola.
Es bonito el sur.
Muy bonito, sí.
Hay que tener cuidado con las conchas en el agua.
No nos hemos presentado.
Soy Théophile Bijou.
Bijou.
Y mi prometida.
Lucette Beulemans.
¿Dónde le he visto antes?
Ya me acuerdo. En el cumpleaños de Elvis.
Sí.
Y anoche también,
en el barrio Beccaro, cuando degolló a ese señor.
¿Qué dice?
- ¿De qué va esto? - Nací allí.
Y, pese a todo,
aún vivo allí.
Y lo vi.
¿No me diga?
¿Me vio?
¿Tiene alguna prueba?
Sí.
El casco de la botella.
Con sus huellas.
Fue en defensa propia.
Me agredió.
Tendría que haberlo denunciado.
No tiene ningún testigo.
Solo tú.
¿Saben ya qué van a tomar los señores?
¿Te apetece el menú?
Sí, pero sin la fritura.
Dos menús. Y agua mineral.
Sin hielo.
Muy bien, caballero.
Puedo hacerle un favor por 50 000 dólares.
Y todo suma. Hasta el silencio.
¿Sabe de quién depende?
De usted.
¿Para cuándo?
Cuando puedan. Es por ustedes.
Cuando lo tengamos, le devolveremos el casco de la botella
y nos iremos de las Antillas.
Quiero que Théophile conozca Bélgica.
Pensamos en construir.
¿De dónde saco el dinero?
De su editor, amigos…
Con un nombre, no me preocuparía.
No estamos en Francia.
No podemos meter 50 000 dólares aquí.
Ya.
Lo sabemos.
Hemos pensado
que pueden enviar la cantidad a Guadalupe.
Es decir, a Francia.
Cuando llegue el momento, llaman a este número.
Tome.
Cogeremos el avión juntos
y haremos el intercambio en la escala, a dos horas de aquí.
¿Cuánto son 50 000 dólares?
Espere, no es una tontería.
Actualmente son…
No vamos a pelearnos por las comas.
Son 360 000 francos.
Que hablen ellas.
Ve por ahí.
- ¡Por ahí! - ¡Joder!
- ¿Qué hay ahí? - El mar.
Vaya cara.
Te deseo al verte así. Y de otras formas.
Pues ven a por mí.
¿Por qué siempre yo?
Sigue.
Sigue.
Has parado tú.
Quiero que me digas…
¿Qué?
¿Qué pasó en realidad?
- ¿Cuándo? - Anoche.
Te lo he dicho…
Sí, que fue un accidente, y no te creo.
Sigue.
Tampoco tienes que creerlo tú. ¿Qué pasó en realidad?
¡Así!
Se me tiró encima.
Yo cogí lo primero que vi
¡y él se rajó el cuello con la botella rota!
Estás tú encima.
Estabas tú encima porque querías matarlo.
Porque no pudiste matar al que se acostó conmigo.
Soy un asesino.
¿No?
Es lo que querías.
¿Por qué?
¿Por qué?
Nos queda mucho para los 360.
Me adelantarán 100 000.
Y, además,
tengo que firmar otros tres libros.
Llamaré a mis padres a París.
¿Qué le dirás a tu papaíto?
Que es para mí.
Vale.
No se ha cortado, no me ha pasado.
Ya lo sé.
¿Qué hago? ¿Cuelgo?
- No. - Vale.
Lo intento de nuevo.
- ¿Oiga? - Sí.
- Lo siento, no hay señal. - Mierda.
Dice que no hay señal.
Lo intentaré desde el hotel.
¿Qué le había dicho?
¿Lo ha visto? Con su tabaco.
Conozco a Eustache.
No es solo un ladrón, ¡también asesino!
Me lo ha dicho el comisario Redoux.
Ha matado a uno donde las putas para robarle el reloj.
Se lo cargó con un casco de botella. Sangró como un pollo.
O algo así me han dicho.
Hace bien estando a la sombra, se charla mejor.
¡Si no paro, jefe!
¡Menudo tirano!
Bueno, lo han detenido. Está tras los barrotes.
A mí no me ha sorprendido.
"Quien hace un cesto, hace un ciento".
Alexandre.
Te llamo para pedir ayuda y no paras de hablar de ti.
Ya sé que hay que reinvertir lo que se gana.
No tienes dinero, pero es mentira. Te lo devolveré.
Sí, eso he dicho. Discúlpame.
No me cambies de tema.
Te hablo como puedo.
No te lo puedo explicar.
No oigo bien, esto está lleno de gente.
Necesito que me ayudes y me dices que no…
Vale. No pasa nada. Un beso a mamá.
Sí.
¿Es aquí la fuga?
Vengo con el técnico.
¿La fuga es aquí?
Me han dicho que hay una fuga en la terraza.
Pero no saben si es abajo o aquí.
¿Es aquí?
¡Y yo qué sé, Achille, joder!
Soy un asesino, ¿no?
Parece que era lo que querías, Lola.
Lo que buscabas.
Pero ¿por qué?
Mi dulce mujer.
Mi mujer dura.
¿Por qué?
A la comisaría.
¿Puedo llamar?
No es su teléfono.
Marco yo.
¿A qué número?
Al 60682. Señora Kolber.
- ¿A quién espera? - Al comisario.
¿Para qué?
Para confesar un asesinato.
- Con la señora Kolber. - ¿Tenía cita?
No.
Voy a buscarlo.
No lo coge. Siéntese.
Es imposible.
No tengo ese dinero.
- Puedo darte 30 000. - ¿Y 35 000?
No intento discutir, de verdad.
Tengo 20 000 abajo, en la caja fuerte.
Vivo aquí todo el año.
Y puedo pedir prestados 10 000.
Al director.
Entonces, ¿30 000?
Soy la señora Burns. Con el director, por favor.
Gracias.
¿Elvis? Soy la señora Burns.
Sí, todo perfecto.
Elvis, necesito un favor.
¿Cómo? De acuerdo.
Necesito que me deje 10 000 dólares.
Quiere que le hable en inglés,
pero siempre me dice que vaya más despacio porque no entiende.
Pues sigo en francés.
Necesito que me deje 10 000 dólares,
es lo que le decía.
¿Sí?
Es usted un salvador.
¿Puedo bajar ahora?
De acuerdo, bajo.
Elvis es encantador, pero está desesperado.
Desde que su mujer se fue con el doble de Paul McCartney.
Es una historia terrible.
¿Quiere un té?
No me gusta, gracias.
- ¿Y otra cosa? - No, gracias.
Espérame aquí, entonces.
No te he preguntado
por qué necesita tanto dinero con tanta prisa,
¿me lo dirás?
No.
¿Diga?
Sí.
No sé qué decirle, le preguntaré a mi…
a Théophile.
Sí.
Porque…
Es mucho menos dinero.
Un momento, le voy a preguntar.
¿Lo tiene en dólares?
No cuelgue.
¿Hola?
Dice que está de acuerdo.
Pero tiene que ser ya. Vaya al aeropuerto.
Al aparcamiento.
Pasillo B.
¡No, B!
De beso.
Too much!
De verdad.
¿Tengo el ojo rojo?
No.
¿Sabe qué?
Es el cuarto desde esta mañana.
Una vieja que se entrega cada vez que hay un crimen.
Un australiano masoquista. Ese nos da igual.
Y, hace 20 minutos,
un pobre parado que necesita casa y comida.
Un clásico.
Pero usted…
Yo, ¿qué?
¿Por qué estoy aquí?
¿Tiene algo contra los negros?
No, ¿por qué?
¿Y por qué habría matado a ese, entonces?
No quería matar a un negro.
- Quería matar a alguien. - Un negro es alguien.
¡No me joda! Estaba como una cuba.
Quería matar a alguien porque me mataron a mí.
¿Quién le ha matado?
Si no es indiscreción.
- ¿Todo bien, comisario? - Sí.
¿Le digo una adivinanza?
¿Quién intentó atropellarlo el martes en la calle Saint-John Perse?
¿No dice nada?
Usted no ha matado a nadie.
El asesino está abajo.
¿Cómo está tan seguro?
Porque el asesino está abajo.
Lo condenarán a muerte.
No sé si sabe,
que aquí también
hacen falta pruebas para acusar a alguien.
Incluso a uno mismo.
¿Tiene alguna prueba?
Sí.
¿Sí?
Voy a buscarla.
He dicho la verdad.
La verdad.
¡Me la pela la verdad!
Hasta otra, Johnny Walker.
Suba y vaya despacio.
Se ha ido sin dejar ningún mensaje.
Cien, 150, 200, 250, 300, 350…
¿Y su compañero?
¡Calla! Que me voy a liar.
Mil… Está facturando.
Mil… Ya son 16 000.
A ver, 50, 100, 150…
y 200, 250, 300…
¡y 350, 400, 450, 500!
Cien, 200…
trescientos, 400, 500, 600…
y 700, 800, 900, 1000.
Cien, 200, 300, 400, 500, 600, 700…
y 800, 900 y 1000.
y 600, 700, 800, 900, 1000.
Y 1000, 30 000. Perfecto.
Pare ahí.
Solo me queda darle esta obra de arte.
- Buen viaje. - Muchas gracias.
¿Van a Europa?
Primero a Estados Unidos.
Zorra.
Te jodes.
Muñequita, ¿te vienes conmigo?
¡Puta loca!
¿Hola?
¿Hola?
¡Hola!
¿Qué pasa?
Todavía no ha dado ni tono.
No sé qué hacéis en vuestro país con el teléfono.
¿Y ustedes?
¿Cómo usáis el teléfono si no está enchufado?
Gracias.
Toto.
¿Hola?
Con la señora Kolber, por favor.
¿Y eso?
¿Y Melchior está ahí?
Sí.
Melchior.
Oye, Melchior, el tipo ese…
El cliente que me…
al que molesté cuando no estaba yo muy bien.
Théodore Bijou,
¿se llamaba así?
Sí, soy el señor Kolber, buenos días, Melchior.
¿Sabe dónde vive o no?
¡Es Théophile!
- Sí… - Vive donde mi hermano mató a Lepetion.
¿Lo conoce?
Sí, ahora nos vemos, Melchior.
Por desgracia, sí, lo conozco.
Casi tengo un hijo suyo.
Pero para mí,
mi hijo es Eustache, mi hermano.
Lo crie yo,
me prostituí por él.
Y va y se pelea con Kleber
y le corta el cuello.
El comisario estará contento.
¿Por qué?
Porque…
Mi hermano y el comisario estaban
enamorados del mismo chico. El de los auriculares.
Ahí estás.
En fin…
Le cobraré solo la mitad de la botella.
Solo puedes responder sí o no.
Esta noche haremos A Chorus Line.
La de contabilidad no puede.
Tiene mal las rodillas.
¿Te gustaría remplazarla?
¿Sí o no? Respóndeme ya.
Vale, no pasa nada.
"Soy un asesino, ¿no?", dijo David.
Parece que es lo que querías.
Lo que buscabas.
Pero ¿por qué?
Mi dulce esposa,
mi mujer dura, ¿por qué?
AHORA
Ahora mismo,
puedo contestarte
porque estás
conmigo
al otro lado del espejo.
AUTOBÚS - SALIDA
SALIDA
¿Diga?
Le paso al señor Théophile Bijou.
Hay que castigar a las mujeres.
¿De acuerdo?
¿Ha venido a matarme?
¡La señora Kolber en el bar! Invita la casa.
¿Qué le apetece?
- Lo mismo. - ¿Que quién?
Que mi marido.
Me he quedado sin nada.
El casco de la botella estaba ahí.
Mi coche,
estaba ahí.
Mi mujer,
estaba ahí.
Su pasaporte estaba ahí.
Ya no hay nada.
Hay que castigarlas.
A la suya también.
¿Por qué le ha dado el dinero a la mía?
¿Cuándo?
Ahí.
Alan, ya no lo tengo, me he deshecho de él.
¿Dónde estás?
¿Qué haces?
Te vas a venir conmigo.
Y les vas a decir que el asesino soy yo.
Que me has visto.
Sí.
Está bien.
¿Por qué?
Porque, si no,
van a ejecutar a otro.
A Eustache. ¿Lo entiendes?
Eustache es inocente.
Se lo diré.
Voy a decírselo.
Pero no puedo ir así.
No.
Venga.
Ve a vestirte.
porque estás conmigo al otro lado del espejo.
¿Diga?
¿Lola?
Ayúdame, Lola.
Ayúdame, Lola.
Tengo que hablar contigo.
Tengo que decirte algo.
Se lo contó todo.
Lola vivía con su secreto desde la adolescencia.
En esta soledad en la que él se había unido a ella.
Fue muy difícil,
y lo sigue siendo.
Pero, hoy en día, están juntos. En el mismo lado del espejo.
Y, de momento,
para toda la vida.
Subtítulos: María Cárcamo Ramos
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