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SECRETOS, MENTIRAS Y MONSTRUOS A LA VISTA
Ah, Chromey, pero qué guapo eres. ¡Menuda belleza!
-Un tipo al que admirar. -¡Alcalde Chrome!
Tenemos varios avisos de avistamientos de monstruos.
Sí, ya lo sé.
La mitad son tuyos. Aunque, a veces, también tengo la sensación
de tener un monstruo delante de las narices.
Seguro que no será nada.
Espere.
¿No quiere ver las actualizaciones secretas
-que le he hecho a su estatua?
Puede que las piernas parezcan muy finas,
pero son completamente móviles, como las suyas.
Y le he añadido un canto tirolés a mil decibelios
para que cualquier monstruo vuelva a la Montaña de los Monstruos.
De acuerdo, pero también te pedí un pecho más masculino,
aunque no demasiado grande, porque no quiero parecer
-un frailecillo. -¡Todavía hay más!
El asiento de la sala de control reconoce la huella de su trasero.
¡Oh! Qué cómodo.
Espera, ¿de dónde has sacado la huella de mi trasero?
¿Otra vez actualizando tu estatua, Chromey?
Sí, pero solo es un arreglillo estructural en la zona del pecho.
¿Tú no te ibas a pescar?
Sí, pescar... Eso es lo que voy a hacer ahora mismo.
No creas que no sé lo de tu lata metálica enorme, Chromey.
-Mamá, ¡feliz día de pesca!
¡Gracias, Rita! ¡Pásalo bien con Osmo!
No creas que no sé lo de tu amiguito raro,
el del buzón.
¡Dejad de saludar! Mi madre se trae algo entre manos
e intuyo que no tiene nada que ver con pescar.
-Oh...
RITA: Prueba A: mi madre se ha dejado todo su material de pesca.
Prueba 9: aquí detrás tenía escondido su amuleto
y ya no está.
Vale, pero rebobina; creo que te has saltado
unas cuantas cosas entre la prueba A y... ¿la prueba 9?
¿Podrías prestar atención a mi teoría loca de la conspiración?
¡Yo sí! El sargento McYeti, listo para el caso.
Siento haber llegado tarde. He repartido montones de cartas.
Y ahora, déjame. Tengo que echarle un vistazo de cerca a esto.
¡Más cerca! ¡Más cerca! ¡Uh!
Me acabo de cargar las pruebas...
¡Hala! Qué buen detective, sargento.
Esto parece un mapa de la Montaña de los Monstruos.
Pero ¿por qué va a tener esto mi madre?
Porque es un poco rara.
¿Recuerdas aquella vez que pensamos que era un monstruo?
En episodios anteriores de El imparable Yellow Yeti,
la madre de Rita invocó al Consejo de los Monstruos,
o eso pensamos nosotros.
Después, la cosa se puso todavía más rara,
con esos ojos rojos de monstruo, aunque ella dijo que eran lentillas.
Pero ¿realmente conocemos a nuestra lady Lydia?
Si es que ese es su verdadero nombre...
En realidad, solo es Lydia,
pero tenemos que encontrarla y descubrir qué oculta.
Esto pinta a aventura...
¡Pues a por la aventura!
Pero primero tengo que entregar todas estas cartas.
¡Uy!
¿De verdad crees que tu madre es un monstruo?
No lo sé. Pero si lo es, yo sería medio monstruo
-y tú un cuarto de monstruo. -¡Uh, sí!
Vale, el mapa lleva hasta aquí. Esperad. Yo conozco este sitio.
¡Ah!
-¿Emmer? -Ah, hola, Rita.
-¿Gárgata? ¿Mamá? -¡Ah!
¿Quieres unas monstruosetas frescas?
¿Qué estáis haciendo aquí? ¡Y juntas!
Ah... Ya hablaremos de eso durante el almuerzo.
Osmo, deja de jugar con la comida.
-Es ella la que juega conmigo,
tía Lydia.
A ver, Rita, tengo que contarte algo.
Ya, eres un monstruo, lo sé.
Siguiente pregunta: ¿por qué nunca me lo has contado?
¡No seas boba! Yo no soy ningún monstruo.
-Pero sí me criaron ellos. -¡Es cierto!
Lydia y yo nos criamos juntas.
Nos dejábamos la ropa, pero a mí no me quedaba bien.
Te estarás preguntando qué estoy haciendo aquí.
¿Por qué no me has contado lo de tu familia de monstruos?
¡Ni siquiera es un secreto malo! ¡Mola! Es superguay.
Tú tampoco me has contado nunca lo de tu amigo, el yeti.
Ay, ¿quién narices será ese?
Pero si no vas disfrazado.
Tus disfraces ya no son lo que eran,
-Gustav.
Y también sé lo del intercambio monstruo-humana
que hiciste con Emmer, Rita.
En episodios anteriores de El imparable Yellow Yeti...
Rita y Emmer se intercambiaron en secreto,
pero parece que sus madres se dieron cuenta.
Yo me puse celoso porque el disfraz de Emmer era mejor que el mío.
Después Rita se convirtió en un monstruo que gruñía así.
-¡Corta! Deja ya de recapitular.
Oh, perdón. Es que quiero que todo quede bien claro.
Todos estos secretos y mentiras han dejado frito mi cerebro de yeti.
Ya te digo. No puedo creer que me hayas ocultado esto, mamá.
Perdona. Tenía que hacerlo.
Ya sabes que debemos mantener a los monstruos ocultos
en Villainvierno, y es por su propio bien.
Además, tu padre y Rufus están trazando un plan secreto.
¿Más secretos? ¡Se acabó! ¡No quiero saber más!
-Me voy a dar un paseo solita. -¡Espera!
Sé que necesitas tiempo para pensar, pero llévate esto.
El amuleto te guiará hasta las respuestas que buscas,
como una vez me guio a mí.
¡Oh!
Pues... se ha ido.
¡Oh, Rita, espera!
Chicos, la montaña es muy grande.
¿Por qué no exploráis por una zona en la que yo no esté?
Porque los amigos no se abandonan y tu madre nos ha obligado a venir.
¡Dejad de seguirme! Me voy a casa, donde sé quién es quién.
Eh...
Vale, amuleto, si me quieres guiar hasta las respuestas que busco,
empieza diciendo cómo narices vuelvo al lugar al que pertenezco.
¿Eh?
-¡Ah! -Ahora esto sí que es una aventura.
¡Uh! Yo siempre he querido vivir una aventura.
Nos cruzaremos con un mago o un unicornio.
Nunca he comido unicornio.
¡Ah!
¡Eh! Esto es allanamiento.
¡Eh! Voy a mi casa.
-Eh... -¿Rita? ¿Eres tú?
¿Ritoño? ¡Me alegro de verte!
¿Puedes ayudarme a pasar por aquí?
¡Oh! ¿Por qué mi Rita nos da de lado?
¡No lo sé! Pero nosotros no le daremos de lado a ella. ¡Ah!
¡Eh! Esas confianzas, colega.
-¡Gracias, Ritoño! -¡Espera!
¿A cuántos monstruos tengo que eludir para poder estar sola?
-Ah...
¿Cómo estáis? Bienvenidos al Trivial de los Monstruos.
Aquí, el presentador, Herber.
Podéis cruzar este puente si respondéis a unas preguntas.
¿Y qué pasa si lo hacemos mal?
Os echaré de comer a esa ranáguila de allí.
Espera, ¿no nos recuerdas, Herb?
Te salvamos de un conejito asesino en el ayuntamiento. Nos debes una.
En episodios anteriores de El imparable Yellow Yeti...
¡Ya vale de recapitular!
Sí, me acuerdo, pero mi trabajo es vigilar este puente
y no quiero que mi jefa se enfade.
-¿Quién es tu jefa? -La ranáguila.
-¡Oh! -Ya.
Tiene sentido.
Primera pregunta: ¿de cuántos colores puede ser un yeti?
¡De siete! Rojo, naranja, amarillo...
No, ocho. Es que no conoces a mi prima café con leche.
Ese es su color. Y su nombre artístico.
Amuleto, ¿cómo puedo evitar esto?
¡Ah!
¡Cúbrenos, Gus!
Estamos a salvo.
Sí, pero la ranáguila te ha cambiado el peinado.
Chicos, por favor, ¿qué parte de "quiero estar sola" no entendéis?
Pues yo diría que todo. Rita, pareces estar perdida.
Yo no había visto estos sitios y soy un monstruo de verdad,
sin ánimo de ofender.
No me ofendes, Emmer,
pero es el amuleto quien me guía a casa.
¿Lo ves? Se mueve.
-Ah... Ay.
-¡Ay! -¡Cuidado!
¡Allá van una panda de amigos pesados! ¡Oh!
¡Venga, Rita, únete!
¡Ah!
Chicos, mirad esto de aquí.
¡Sí! ¡Hala! Esto es muy... ¡Artístico!
La forma en la que los garabatos se encuentran le da un toque de...
¡No! Monstruos y humanos vivían en armonía.
Oh, sí, claro. Eso era lo que íbamos a decir. ¡Esperad!
¿También cantaban juntos?
O eso o se quedaron todos de piedra, como yo ahora mismito.
¿Por qué me ha traído el amuleto hasta aquí?
Yo quiero ir al lugar al que pertenezco, a casa.
Yo tenía tu edad cuando descubrí este lugar
y esperaba que el amuleto te ayudara a llegar hasta aquí también.
¿Mamá? Espera, ¿me has seguido hasta aquí?
Siento haber sido tan reservada, Rita,
pero quizá el amuleto te ha traído aquí
para que comprendas nuestro pasado
y así podamos proteger nuestro futuro.
Mamá, esto es muy fuerte. Ya verás cuando le cuente a todos
que los monstruos y los humanos vivían juntos.
¿Quieres decir que por fin podré pasearme desnudo
-por Villainvierno? -¿Sin que te conviertas
-en hamburguesas de yeti? -En Villainvierno,
todavía no están listos para eso, y menos tu padre, Rita.
¡Oh, oh! ¿Qué ha hecho ahora?
Por eso he venido a visitar a Gárgata,
para advertirle de que en Villainvierno
hay una nueva defensa antimonstruos,
un artilugio gigante que canta canciones tirolesas.
¿Un artilugio gigante que qué?
No, no, no, no os preocupéis; no dejaremos que nadie os haga daño.
-¿Verdad? -Nunca jamás de los jamases.
Confiad en mí: estaré vigilando de cerca a mi Chromey.
Vale, veamos qué puede hacer esta baratija.
Llévame a casa... ¡Uy!
¿Eh? Ay...
Ay... ¿Eh? Tiene correo.
AL ESTILO DE UKKO
RITA: Me llamo Rita Chrome y vivo en Villainvierno.
Tengo 12 años y creo que la preparación es la clave
para triunfar, y hoy me siento preparada para ganar
mi tercera medalla de oro en la paticompetición
de poses de patinaje de Villainvierno
con mi espectacular número.
Uh, ja. ¡Uh, ja!
-¡Uh, ja! -Eh... ¿De qué va esto, Rita?
Me preparo para la paticompetición de poses de patinaje. ¡Ja!
Pero dime, ¿qué te Gustav disfrazado de plátano?
Tenía hambre, así que me he vestido usando mi instinto o mi tripa.
-Sí. -Eso es nuevo.
Lo más irónico es que ir vestido así le está dando todavía más hambre.
Me toca. Deseadme suerte.
Buena suerte.
Cavity y su tienda, gangas para toda menda.
Salto doble lateral y tirabuzón a una pierna.
Un salto con movimiento de tijera.
Giro de cabeza de 360 grados.
Y el gran final,
salto triple con giro en el aire y doble cruce bajo las piernas.
Ahora a ver ese tremendo aplauso.
¿Qué? ¡Venga ya! Pero si ha sido perfecto.
Sí, perfectamente predecible.
Rita, la competición de este año es de estilo libre.
Hay que ir mezclando movimientos sobre la marcha.
¿Estilo libre? ¿Sobre la marcha? Pero si así es perfecto.
¿Y lo siguiente? ¿Mezclar palabras, eh?
Oh, oh, Rita va a cortocircuitar.
Tendría que haberme puesto el disfraz de médico.
¡Uy! ¡Oh!
¡Ah, ah!
-¡Eso es! -¡Oh!
Vaya, eso sí que es estilo libre.
Más libre que estilo, pero nos ha valido.
Por eso yo siempre le hago caso a mi instinto.
Gracias, instinto.
¿Yo predecible? ¡Uy!
Pero si ni siquiera me he puesto los guantes morados hoy.
Estos son violetas. ¿Veis?
No pasa nada. Así es nuestro grupo.
Y yo soy el alocado, Osmo el ayudante del alocado
y tú eres la nada alocada y totalmente predecible Rita.
-¡Ay! -¿Qué? Era un cumplido.
Se acabó. Voy a planear un número de estilo libre
que os va a dejar a todos con la boca abierta.
Primer paso.
Tranquilidad, Ritita.
El estilo libre no se planea.
Tienes que dejarte llevar.
-Sigue tu instinto. -Dame comida.
Instinto, vamos a la Cabaña de la Piña.
-Osmo nos invita. -¡No!
No pienso seguir tu instinto roba primeros premios, Gus.
Esta Rita va a encontrar su propio estilo. Ya veréis.
Vale, Rita, tú puedes con el estilo libre.
Solo tienes que seguir tu instinto. ¡Oh!
¡Ay! ¡Oh! Dime algo, instinto. Hazme impredecible.
¿Eh?
¡Guau! Menudos movimientos.
Qué libre y sin ningún esfuerzo.
Oye, tú eres como un bailarín, pero del hacha.
¿Cuál es tu secreto? Pues mira, nunca lo había pensado.
El hacha y yo somos... Eh...
No sé, intentar explicar nuestra técnica
es como explicar cómo funciona la respiración.
-No se puede. -Pues claro que se puede.
Metes aire por la nariz y después lo echas por la boca.
En fin, deja que mi hacha y yo te enseñemos cómo se hace.
Y después...
Se me ha olvidado cómo se respira.
No pasa nada. Tranquilo.
Estás gafada, Rita.
♪ Pastel, pastel, pastel ♪
Hola, señora Pastel Atómico.
¿Cómo es capaz de hacer sus pasteles sin seguir ninguna receta?
Llevo haciendo esto tanto tiempo que me sale solo.
Siento que tengo una conexión telepática con mis pasteles.
Verás, este pastel me dice que necesita un poquito de jengibre.
Este necesita savia.
Y este pide a gritos mi ingrediente secreto.
¡Ay!
¿Le echamos canela o unas agujas de pino por encima?
No sé. Rita nos lo elige todo mientras tú haces alguna tontería.
No tengo ni idea de lo que quieres decir.
-¿Por qué no te ríes? -¡Ay!
Cuando imitas a las morsas,
Rita se ríe tanto que siempre le sale savia por la nariz.
Y eso es lo que me hace reír.
Y luego yo me parto de risa.
Rita es la savia que pega los panes de nuestro sándwich de la diversión.
Y ahora nos ha dejado para seguir su instinto.
-Nos hemos vuelto aburridos. -¡No!
Seguro que podemos hacer algo.
Bueno, pues le he frito el cerebro al leñador
y la señora Pastel Atómico le habla a los pasteles.
Puede que sean los jueces quienes hayan hecho
su trabajo mal conmigo. ¿Eh?
¡Eh, cuidado!
¡Oh! No puedes detener a Ukko.
No puedes detener a Ukko.
¡Eh, Ukko, espere!
¿Carámbanos? Chupémoslos para dar nuestra opinión.
Toma nota, patito.
No está mal.
Este es el mejor.
Vale. Ahora vamos a movernos un poco, patito.
Quiero aprender, señor mayor rarito.
Me encanta lo que hace.
Por cierto, ¿qué está haciendo?
Cosas de Ukko.
-¿Me enseñaría? -Claro. Así haremos algo nuevo.
Vale, empecemos por las vueltas.
Marearse un poco hace que las neuronas se suelten.
-¿Y hacia qué lado tengo...? -Toma, tú la llevas.
Niños, hoy tenéis la oportunidad de convertiros
temporalmente en nuestra nueva Rita.
¿Por qué? ¿Rita se ha cansado de ser Rita?
La verdad es que no la culpo.
Oh, ya te gustaría a ti ser Rita.
Pero dudo mucho que tengas lo que hay que tener.
¿Qué es?
Su "rictosidad", claro.
¿Listos? Las audiciones empiezan en 9, 2, 5, 1.
No, no, Rita no da grititos, se ríe así.
¡Siguiente!
¿Cuántas remolachas podría chafar Rita si Rita fuera capaz
de chafar remolachas?
Inútil. ¡Siguiente!
Ingrediente favorito para el batido: ¿canela o agujas de pino?
-¿Agujas de canela? -¡Ah! Rita jamás diría eso.
¿Para qué narices has venido? Siguiente.
Creo que va siendo hora de aceptar nuestro propio moco.
-Nadie es como nuestra Rita. -Primero, esa expresión no existe.
Segundo, tienes razón. ¿Y qué hacemos ahora?
¡Lo tengo!
Va siendo hora de que yo haga mi mejor papel.
¡Rita!
¡Toma ya! Ahora a luchar.
¡Pillado, Ukko!
Me has pillado por sorpresa,
que es la única forma de pillar al viejo Ukko.
Eso significa que es la hora.
¿La hora de qué?
No sé. ¡Vamos allá!
Un momento. ¿Qué se supone que tengo que hacer?
-Comer. -¡Mi instinto!
Lo he oído.
-¡Sí! -¡Yuju!
¡Eso es!
Atención, Rita.
No sé yo, Gus. ¿Qué es lo que ha cambiado?
Solo me entraba este guante.
Rita se enfadará mucho cuando vea todos los ponchos que le he roto.
Espero que estés listo para la diversión.
No recuerdo cómo es pasarlo bien desde que Rita se fue.
No te preocupes.
Vamos a jugar al pinball de hielo usándote a ti de disco,
pero con un giro típico de Rita.
Me llamo Grita y vivo en Villainvierno.
Normalmente soy un yeti,
pero hoy soy una niña de 12 años muy preparada.
La idea es lanzar a mi amigo Osmo desde todas las esquinas
de esta pista para que después vuelva volando a mis brazos.
Eso simbolizará que, aunque los amigos se alejen,
siempre vuelven a reunirse.
¡Qué poético!
Vale, grandullón, lánzame.
¡Oh!
¡Ah!
Ukko, pare. Por allí.
Sí.
¡Ay, ay!
Osmo, ¿qué ha pasado?
Grita me ha lanzado muy fuerte. ¡Ayuda!
¿Qué debo hacer? ¿Dejarme llevar o ceñirme a un plan?
-Las dos cosas. -Gracias, instinto. Tienes razón.
Aquí vamos con un popurrí de ambas cosas.
Oh, nos has salvado, Rita.
Y con estilo.
Estilo libre. Toma.
Te mereces esta maravillosa taza de oro más que yo.
Sí, Rita. ¿Dónde has aprendido a dejarte llevar así?
No os lo vais a creer, de Ukko.
No, no, en el fondo tiene mucho sentido.
Y así es como se rompe el hielo para pescar un poco.
Ukko ha vuelto a hacerlo.
Soy el hombre de los planes. ¡Sí, Señor!
Espera, ¿todo lo que hemos hecho hoy lo planeó Ukko
para poder salir a pescar?
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