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Zulu
Esto es ridículo.
¿Cuánto tiempo va a estar mudando pelo?
Suficiente para abrigar a todo Villainvierno.
Bonita funda para hachas. ¿Puedo?
Toda tuya, amigo. Y piensa en mí cuando tales algo.
¡Oh! Me vendría bien algo así.
Ya me he congelado 37 veces esta temporada
y estamos en verano.
¡Oh!
Es decir... ¡Oh!
Aquí tiene, invita la casa.
¡Gracias!
Qué amables. Haciéndole regalos al vejestorio del botín oculto.
Espera, ¿qué botín? Sí, solo queríamos ayudar.
¡Ja! A mí no me engañáis. Seguro que sabéis
que está escribiendo el testamento. En fin...
¿Has oído eso, Rita? ¿Un botín?
¿Te imaginas que Ukko tuviera un tesoro escondido?
¡Oh, un archivo!
¡Tachín!
Suciedad.
Fuera de mi jardín.
No confío en la gente que ha nacido en este siglo.
¡Oh, no! ¿Significa eso que tenemos que llevarnos otra vez
todos los regalos?
¿Regalos? ¿Por qué no lo habéis dicho antes?
Sí lo he hecho. Es un detallito
para que no se congele. De nuestra parte.
Para usted.
Vuestro amable acto no caerá en el olvido.
De hecho, me pilláis ahora mismo escribiendo mi testamento
en este tronco y no acabo de decidir
a quién dejarle mis preciadas posesiones.
Bueno, ya nos veremos por ahí.
¿Qué podría tener un hombre como Ukko?
Un armario con dedos de los pies no.
Solo él lo sabe y nosotros tenemos que descubrirlo.
Me pregunto a qué afortunado acabará dejándole Ukko su tesoro.
¿Qué quieres decir con eso de afortunado?
No es nada.
¿Y esa manía de dejar las conversaciones a medias?
Ese tesoro tiene que ser mío.
Gracias, Ukko. Disfrute de su bufanda.
¡Oh! ¿Qué haces aquí?
Ayudar a un señor mayor.
¿Es que es un delito? No.
Pero ¿por qué te comportas de manera tan extraña?
Yo podría decir lo mismo de vosotros dos.
Y esas bufandas son mías, así que las regalo yo.
¿Más visitas? Vaya, ni que hubiésemos vuelto
a los locos años de 1820.
Me gustaría poder terminar de escribir mi testamento,
pero tengo demasiada madera que cortar.
Yo, Roca Dura, vivo para cortar leña.
Madera es mi segundo nombre.
¿Te llamas Roca Madera Dura? Qué ridículo.
Permítame, Ukko. No, a mí.
Hay más que suficiente para todos.
Yo, Roca Dura, odio oficialmente cortar leña.
Pues qué pena.
Supongo que tendré que seguir haciéndolo yo.
Solo espero que no me pase nada malo
antes de terminar mi testamento.
Ya casi hemos terminado.
Y solo me he clavado un par de astillas.
Si yo tuviera la energía que tenéis los jóvenes,
haría todas mis tareas en un plis plas.
¡Nosotros las hacemos!
Vamos, pequeñas comadrejas, no es vuestra casa.
Roca Dura quiere dormir.
¡Oh!
¿Tenéis las piñas?
Recolectadas y encurtidas en vinagre,
como usted nos pidió, alteza.
¿Habéis sacado a las comadrejas de la torre?
Ya no están. Pero nunca las olvidaré.
Y tú qué.
Impresionante, una perla.
¿Y bien? ¿Ha terminado ya el testamento?
Todavía no, me he agotado solo de trabajar tanto.
Pero volved mañana, hay que ordeñar a mi gato.
Mañana pienso ordeñar a ese pato a tope.
De eso nada. pienso ordeñarlo yo.
Y pasteurizarlo también.
Ah, ¿sí? Pues yo voy a hacer queso de pato.
Sí, claro.
¿Con esas manazas gordas de monstruo?
¿Cómo te atreves?
Esperad, esto no está bien.
Nos estamos peleando por ordeñar un pato.
Tienes razón, Osmo. Esto es un desastre.
Vamos a hacer un pacto.
Quien gane debe repartir la fortuna con los demás.
Nuestra amistad es más importante.
¿Cómo has hecho esa perla? Conocí a una almeja gigante.
Cosas que pasan. Vamos a por las mochilas.
Esos niños creen que se van a quedar mi fortuna.
Será mejor que no les cuentes que todo esto es una estrategia.
En este pueblo hay más payasos que no en circo.
Ya lo creo que sí.
Recordad, hay que disimular.
Vamos a demostrar quién es el bobo.
¿Habéis vuelto a por más? Qué amables.
¡Oh!
¿Necesita que le traigamos algo?
Ya voy a por algo de comer.
¿Está cómodo?
Puedo ahuecarme un poco más. ¿Sabes qué?
Necesito un sitio nuevo para pescar.
Permítame.
No necesito más ayuda. Lo hacemos gustosos.
Podemos estar aquí día y noche, atendiendo todas tus necesidades.
Sois muy amables, pero no quiero ser una carga.
Lo único que necesito ahora mismo es...
Ver la puesta de sol a solas.
¿Y si le traemos aquí la puesta de sol?
Eso es imposible.
Hace al menos cinco cosas imposibles al día.
¿Y ahora qué dice? Pues diría que...
¡Cuidado!
Niños, estáis intentando acabar con este viejo
para quedaros con mi fortuna.
Pues no a propósito, las cosas se han dado así
por su testamento falso.
¿Qué quieres decir con eso de falso?
A mí no se me escapa nada.
Se ha aprovechado de nosotros todo este tiempo, admítalo.
Bien, supongo que mi engaño ha acabado pasándome factura.
Hasta engañé a ese bobo Anders tres veces.
Pero sois tan a avariciosos que habéis dejado que os engañe
por una fortuna que ni existe.
Dicen que la fortuna no existe.
Lo único que tengo es esta cabaña destartalada.
Y ahora la voy a perder.
Lo tengo bien merecido. Supongo que sí fuimos avariciosos.
Sí. Pero no vamos a permitir
que pierda tu cabaña destartalada.
Digo... Preciosa.
Esto tiene que girar de alguna forma.
¡Como una tabla de surf!
Chicos, a la derecha.
A la izquierda.
Un poco a la derecha. A la izquierda.
Derecha. Izquierda.
¿Qué?
Vamos demasiado rápido.
Perdemos el control, hay que intentar frenas esto.
Olvide el testamento falso. No,
por fin le voy a dar un buen uso.
Vaya puñado de cabezas de arenque.
Volveremos a colocar la cabaña donde estaba, prometido.
Aunque igual tardamos un año. O 10 o 15.
¿Estáis de broma? A un viejo como yo
les viene de maravilla vivir en el centro.
¿Sabéis qué?
Os habéis esforzado mucho estos días
y creo que sí os puedo compensar de una manera.
Pillados.
Esto era lo único que el viejo tenía.
Y ahora es nuestro.
Siempre he soñado con tener mi propio terrenito de barro.
¿Qué? ¿Por qué estáis tan contentos?
Solo es barro.
Pensad en todo el snowboard que puedo hacer desde aquí.
O las excavaciones arqueológicas.
Yo podría plantar un pino.
O incluso dos pinos.
¡Dejad ya de disfrutar!
¡Ay, la naturaleza!
¡Qué majestuosa!
Disfrutad del aire puro.
Qué cosquillas...
Claro, porque La naturaleza te ha entrado por la nariz.
Puede que la naturaleza sea majestuosa,
pero también es frágil. ¡Eh!
¿Es que no me has oído decir lo de "frágil"?
Es pequeña e indefensa.
Esta planta debería tener la oportunidad
de crecer y sobrevivir.
Eh... creo que eso no es una planta.
¡Ja!
¡Para! ¿Qué haces?
Lo que mejor se me da... Le proporciono leña
a Villainvierno desde que era como ese abeto de ahí.
Pues no te vas a llevar al pequeñín.
El alcalde Chrome me ha entregado este bosque
para que pueda proporcionarle a Villainvierno
leña de la mejor calidad.
Bien, pero no puedes cortar a mi amiguito
si lo planto en Villainvierno.
Oh...
Eso dice la ley de la madera.
¡Coge tus patines, Rita! Nos vamos al hielo.
No sabíamos qué nos apetecía hacer, así que hemos pensado
que podemos darle una vuelta mientras patinamos.
Lo siento, no puedo. Voy a organizar una ceremonia
para plantar un árbol en la plaza del pueblo.
¿Una ceremonia? ¿Para eso?
Con un poco de amor,
este pequeño arbolito crecerá y se convertirá
en un pino majestuoso que vivirá para siempre
en Villainvierno. ¡Eh! ¿Podéis cuidar a mi pequeño
mientras me preparo?
¡Ah! Sabía que había olido por aquí
el tufillo de la responsabilidad.
¡Venga! Tengo que cavarle un buen agujero.
Los primeros años del desarrollo de un árbol son cruciales.
¿Y les vas a poner nombre también? ¿Por qué no lo llamas Ritoño?
Una mezcla de "retoño" y "Rita".
¡Oh! Qué bien. Pues aseguraos de que Ritoño está a salvo.
Nos vemos en dos horas en la plaza.
¡Oh! Esto es importante para Rita,
así que tenemos que hacer un buen trabajo de vigilancia.
Bueno, pues muy buena vigilancia. ¿Y ahora qué?
Es imposible que a un arbolito le venga mal
pasar un rato patinando.
¡No!
¡Lo tengo!
¡Eso es un pez, Gustav!
¡Oh! Vaya, ¿y ahora qué hacemos? Falta muy poco
para la ceremonia de Rita.
¡Oh! Mi abuelito vive en la Montaña de los Monstruos,
y tiene buena mano. ¡A la Montaña de los Monstruos!
¡Oh, abuelo!
¡Oh, mi nietito Gusi! ¿A qué se debe este grato placer?
Estábamos cuidando de este árbol y no sabemos qué le ha pasado.
Bueno, por suerte, estoy muy centrado en la jardinería
desde que mi pequeño Gusi me prohibió que siguiese
comiéndome a sus invitados...
¡Ah!
Echadle un chorrito pequeño de esto y quedará como nuevo.
¡No!
Mi tarifa es un invitado...
¿Dónde están?
Como le haya pasado algo a Ritoño...
Escucha, todo va bien, pero Ritoño no se encuentra muy bien.
Y lo bueno es
que tenemos el remedio.
Vale, solo hay que echarle un chorrito.
Así se salva el medio ambiente.
Estamos aquí reunidos porque mi hija
quiere regalarte al pueblo algo muy profundo.
Y, como es mi hija, esto es como si yo os estuviese
haciendo ese regalo... Voy directa al grano.
Durante eones, la naturaleza ha resistido
a las inclemencias del tiempo y al apetito de los castores,
pero ahora...
¡Aquí está Ritoño!
¿Eso es todo?
A mí me parece una ramita.
Ritoño es mucho más que una ramita.
¡Ritoño es el árbol de la libertad!
Pues sí: mira cómo se largan todos libremente.
¡Au!
¡El árbol de la libertad vengo a regar! ¡Porfa,
que lo dejen en paz!
¡Bah, porque agua le voy a echar, y así podrá...! ¿Madurar?
Hala,
¡Ritoño! Sabía que crecerías.
Igual hemos encogido nosotros; a mí me aprieta la ropa.
¿Hola?
¿Eh? ¿Dónde estoy?
¿Dónde estoy?
¿Mi retoñito es un monstruo arbóreo?
¿Y cómo?
Te has pasado regándolo.
¡Ah!
¡Espera! ¿Adónde vas?
Al bosque, al que pertenezco. Por cierto, ¿qué es un bosque?
Un lugar lleno de leñadores, pájaros carpinteros
y más leñadores.
Oh... ¡Quiero conocerlos a todos! ¡No!
No, no, no; te acabará...
ese tipo.
Tenemos un problema, mayor.
¡Alguien podría ver a Ritoño!
¡Ah!
No abras la boca y compórtate...
como un árbol.
¡Ah!
¡Es precioso!
-¡Qué alto!
-¡Magnífico!
-Oh...
No te muevas.
¿Cómo es posible que la ramita haya crecido tanto
en una sola noche?
-No lo entiendo. Parece que la niña ha dado con el Santo Grial
de los leñadores.
-Parecen majos... ¡Quiero más cumplidos!
¡Vamos con ellos!
¡De eso nada! A la gente de por aquí
no les gustan los monstruos, ni siquiera los monstruos arbóreos
de la libertad. Oh... ¿Monstruo?
¡Bien! Sigues aquí...
No me he movido en toda la noche...
Lo sé, pero estaré todo el día aquí para ayudarte a convertirte
en el mejor árbol de la libertad.
Oh...
-¡Oh!
¡Yuju!
Oh... Oh...
-¡Oh!
¡Ay! Au...
Hoy lo has hecho genial, Ritoño.
Gracias, pero no sé si aguantaré un día más así.
Estar aquí todo el día hace que me sienta
como una... ¡planta de interior!
Yo me ocupo de eso.
Hay que darle al árbol de la libertad más espacio
o no sobrevivirá.
Vaya... Claro. Nos quedaríamos sin libertad.
No, de ahora en adelante, nadie podrá acercarse
a menos de 50 metros. Rufus y el leñador
se asegurarán de que así sea
montando guardia las 24 horas del día.
¿Qué? ¿Por qué el leñador?
Porque domina la madera.
¿Lo ves? ¿No te gusta más así?
Oh, no sé si lo de la valla me gusta más.
Pero así estás a salvo; nadie podrá hacerte daño.
¿Quién quiere verme batir mi récord con el hacha?
Oye, creo que Ritoño no es feliz.
Lo siento. Pensaba que podía mantenerte a salvo,
pero todo lo que he hecho te ha traído infelicidad.
¿Oh? ¿Qué? No, no... Me estabas protegiendo.
Lo entiendo. Me quedaré aquí sin moverme para siempre. ¡Oh!
¡Se acabó! ¿Me ayudáis a sacar a Ritoño de este zoo?
¡Sí! Pero vamos a necesitar un plan maestro
con el que distraer a Rufus y al leñador.
¿Quién anda ahí?
Acercaos todos a ver un magnífico e increíble
espectáculo de magia.
Si algo os parece sospechoso, venid a distraeros
viendo mi espectáculo de magia, y así olvidaréis
todas vuestras sospechas.
¡Vamos allá, chicos! Necesito entretenerme.
¡Venga, nos vamos de aquí!
¿Veis la bola invisible que tengo en la mano?
¡Sí, claro! Está ahí.
¡Pues voy a hacerla desaparecer! Una, dos...
¡Oh! ¡Uh! ¡Un espectáculo de magia!
-¿Eh? Los árboles de la libertad no hablan.
¡Corre! ¿Eh, qué? ¡Para!
¡El árbol de la libertad se escapa!
-Mi trabajo se vuelve más interesante.
Espero que hayáis disfrutado del espectáculo. ¡Recomendadlo!
¡Por supuesto que sí! -Lo recomendaremos a todos.
¡Oh, oh!
¡Oh!
¡Al bosque!
¡Nos están cogiendo!
Camuflémonos entre los árboles.
¡Por aquí! ¡Venid!
¡Soy un monstruo arbóreo!
¡Sí, eso es! No soy un niño.
Ritoño, lo siento.
No tenía derecho a colocarte así, en mitad de Villainvierno.
Pero ahora me has dado la oportunidad de ser libre,
así que toma esto para que puedas recordarme.
¡Gracias!
Hola. ¿Qué tal? Soy Ritoño.
Hala, qué musgo tan bonito. Eres precioso.
Voy a llamar a esta rama... Ramrita, la rama de la confianza.
¡Qué sed tengo! ¡Que alguien me riegue!
¡Ya!
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