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¡Gustav!
No me puedo creer que vayamos a ir a cenar a casa de tu madre.
¿Qué te pasa con el paraguas?
¿Te da miedo que te ataque una nube cargadita?
Más bien el monstruo mensajero que tiene mi madre.
¡Me acosa para que vaya a visitarla!
Lo pillo, gran águila. Voy de camino.
Deja de hacerme sentir culpable.
Ya llevas mucho tiempo en Villainvierno.
Seguro que desea volver a verte. Y juzgar mis decisiones.
También tiene muchas ganas de conocer a mis dos mejores amigos.
Pero creo que deberíais alegraros un poco.
¿Qué? Pero ¿por qué?
Eh... A mi madre le gusta mantener las apariencias.
Yo qué sé. Poneos esto. Vale.
Oh, mi hogar.
Parece que fue ayer cuando me comí
mi primera comadreja timbre justo aquí.
Igual debería declinar su oferta otra vez.
Ah, ah. No pienso volver a casa con el estómago vacío.
¡Gusi! ¡Mi pequeño monstruito!
¡Te pillé!
No puedes dejar tirada a tu madre, Gusi.
Estás en forma, mamá.
Espero que tus amigos sean un poco más espabilados que tú.
¿Pastel de remolacha?
¿Esto no huele a entrañas humanas?
¡Mi favorito!
Ya adoro a tus amiguitos monstruosos, Gusi.
Vamos, pasad todos a cenar. Gustav.
Ese pastel no lleva entrañas humanas.
Lo que ha olido es nuestro cuerpo.
¿Se puede saber dónde nos estás metiendo?
Vale. Mi madre no sabe que vivo en Villainvierno.
¡Ah! Y le he dicho que mis dos mejores amigos
son monstruos. O sea, vosotros.
¿Qué? ¿Sabes que nos acabas de poner en peligro mortal?
Pero si os hecho unos disfraces capaces de engañar a cualquiera.
¡A cenar!
Afilaos las uñas, Gusi y compañía.
Nos hemos quedado sin carne humana, pero hecho uno
de los platos favoritos de Gusi: entrañas de comadreja
y pudín de roña de los pies. Coméoslo antes que estas moscas.
¡Ñam!
Mis estómagos de monstruo están deseando comérselo.
¿Estoy oliendo a gentecilla?
Porque me apetece mucho comer humanos.
-¿Con qué, abuelo? ¿Con las encías?
-Las tengo muy afiladas.
Gus, tu abuelo ya nos conoció como humanos y no le importó.
¿De qué va?
Su memoria es como la de los quesos suizos de Reno,
está lleno de agujeros y de aire.
Hola. Aquí los amigos monstruosos de Gustav.
¿Quién es Gustav? -Tu pequeño gran Gusi.
¿Recuerdas? -Vagamente.
Pero juraría que sus amigos huelen demasiado a limpio.
Como los humanos.
Seguramente estás oliendo a los humanos
que se han comido hace un rato.
Sí. Yo a unos gemelos para almorzar.
¡Ñam! ¿Lo ves?
Además, Gusi jamás sería amigo de ningún humano.
Si no... Me desheredarías. Lo sé.
Entonces tendría que ponerme el cono del rechazo.
Oh, ¿esto es batido de leche de murciélago?
Me lo voy a beber y a dejar de hablar.
¡Pues todos a comer!
A ver. No solo nos comerán si nos pillan,
¿sino que también Gustav tendría que ponerse un cono de berro?
Respeta su cultura, Osmo.
Es el cono del rechazo.
No sé cómo hemos pensado que esto era una buena idea.
La cosa va bastante bien, chicos.
Recordad: solo tenéis que fingir para salir con vida.
Normalmente me gusta probarlo todo,
pero estoy seguro de que esto acabaría matándonos.
¿Verdad? Pero tengo un plan.
¡Vaya! Si que coméis vosotros.
Sabía que os gustaría. Tomad, un poco más.
-Esta cena me ha recordado a la época en la que monstruos
y humanos nos sentábamos juntos a la mesa.
¿En serio? ¡Sí!
Los humanos eran el plato principal.
-Todo el mundo ha escuchado ya esa historia, abuelo.
A ver, yo prefiero que hablemos de recuerdos más bonitos.
Como cuando mi Gusi era un pequeño monstruo meoncete.
¡Mamá, no hace falta!
¡A callar! Mentiría si dijese que no me preocupaba mi Gusi.
¡Era demasiado dulce para ser un monstruo!
La primera vez que Gusi intentó asustar a un gatito,
este estornudó...
y acabó asustándolo a él.
Bah, o la cita en su graduación de monstruo.
¿Qué te pasó con Tentachloe? Era una chica muy escamosa.
¡Pues que me comió! Y tuve que pasarme la graduación
en mitad de una digestión, ¿lo dejas ya?
No, no pares ahora.
¡Sí! Quiero saber más cosas sobre el pequeño Gusi.
Ya basta de hablar de mi Gus, habladnos de vosotros.
Ahm... Bueno, somos normales.
Asustamos a animales hasta que explotan de miedo.
Desde gatitos hasta cocodrilos.
Convertimos pueblos en bufés, pero dejando un superviviente
para que lo reconstruya todo y podamos volver más adelante.
¡Oh, pero qué buena vida!
¿Y los humanos saben diferente de un pueblo a otro?
Sí. Sí... No... Sí.
¿Mmm?
-Gusi, me he fijado en que tienes los dientes y las garras
poco afilados. Además, tienes el pelo cuidado y te huele a flores.
¿Comes bien? Porque ya sabes lo que digo siempre.
"Tres humanos al día evitan ir a la enfermería",
pero lo dejé cuando me fui a vivir a Villainvierno. ¡Uy!
¡¿Vives con humanos?!
Mamá, ya sabes lo que tenemos que hacer.
¡No, no! Es que soy...
el monstruo supremo de Villainvierno.
Sí, uno no puede aterrorizar a los humanos
si se los come a todos. ¡Por favor, no me desheredes!
Prepárate para que te coman, es imposible que se traguen esto.
¡Es alucinante!
Siempre esperé que te convirtieras en un monstruo de éxito, Gusi,
pero no esperaba que tanto.
¡Estás reinventando la manera en que los monstruos
aterrorizan a los humanos!
-Espera, ¿qué dices que es Gusi?
Vale, tenemos que largarnos de aquí cuanto antes.
No quiero que me deshereden. Nos parece bien.
Nosotros no queremos que nos coman. Aunque, si tuviese que comernos
algún monstruo, preferiría que fueras de tu familia.
Gracias, colega. Y ahora toca pirarse.
¿Qué dices que es?
¡Gusi es el monstruo supremo de Villainvierno!
-¿Y quién es Gusi?
Mis amigos y yo tenemos que volver a Villainvierno.
Esos humanos no van a comerse solos. ¿Verdad?
Todavía no os podéis Ir.
No sin disfrutar de los tradicionales juegos
monstruosos de vuestra familia.
¡Ay, no! ¡Claro que sí!
A ver si los monstruos de ciudad aún recuerdan de dónde vienen.
-¡Ay! Como en los viejos tiempos. Y tus amigos,
que vengan como miembros honoríficos de la familia.
¡Qué bien!
Prometo que esto acabará pronto.
Esforzaos para no hacer nada demasiado humano.
¿Cómo? ¡Somos humanos!
A ver, con esa actitud no se llega a ningún lado.
¡Hop, hop, hop, hop!
¡Un punto para mi pequeño Gusi!
¡Y otro punto para mi Gusi!
¡Vamos, Gusi, vamos!
-¡Un punto para los amigos monstruos de Gusi!
¡Así se bebe de los cráneos de nuestros ancestros!
-¡Oh! Os debo quitar los puntos.
¡Un puto para mi Gusi! O sea, ¡que ha ganado!
¡Sí!
¡Ay, bien hecho, Gusi! No puedo estar más orgullosa de ti.
-Lo has hecho genial, hijo.
Sigo siendo un verdadero monstruo.
¡Abrazo de grupo!
¡Uy!
¡Ah! Estos espías humanos estarían intentando descubrir
nuestros puntos débiles para poder recuperar Villainvierno.
Espera. Podemos explicarlo. Venga, ¡explicadlo, chicos!
¿Gusi? Haz que paguen por su traición.
¿Desterrándonos?
Nos parece bien. ¡No! ¡Comiéndoos!
Empieza por los dedos de los pies y luego...
Acabó en los globos oculares para que vean cómo me los como.
Ya lo sé, mamá.
¿Me puedes dejar un globo ocular, gran Gusi? Son muy nutritivos.
Lo siento.
¡Gustav, no!
¡Tú no eres así, Gus!
Ya lo sé. Le decía a mi madre. ¡Por Dios!
Lo siento, mamá, pero no soy el monstruo supremo
de Villainvierno.
Puede que algún día llegue a serlo, pero no como humanos,
¡y menos a estos!
La verdadera y monstruosa realidad es que son mis amigos
y los he traído para demostrarnos que mi vida es genial con ellos.
Entonces, vas a tener que pasar la vergüenza de ponerte el cono
del rechazo. Ay...
¡No, para! Yo nunca me avergonzaría de mi pequeño Gusi.
Salvo porque es un poco blandengue y se pone unos disfraces ridículos.
Sí, ¿verdad? Gracias.
Yo siempre te querré, mi pequeño grandullón Gustav.
Dame un abrazo. Y, esta vez, sin sorpresas.
Oh...
Prometo venir a verte más, mamá. Genial. Y trae a tus amigos.
Son muy especiales y han arriesgado sus pequeños y sabrosos
corazoncitos humanos viniendo aquí.
¡Qué fuerte estás! Oye... ¿Podemos irnos ya?
Sí, porque el abuelo tiene las encías bien afiladas.
¡Un segundo, por favor!
¿Es que no ves que es un momento muy especial?
Vale...
Oye, ¿qué es tan urgente, Osmo?
Mi padre tiene un aviso y quiere que me vaya con él.
A mí ¿qué?
Quiere una de esas charlas padre e hijo conmigo.
Me parece que al tío no le preocupa.
¡Vaya ritmo!
¡Ey! Que no te engañe, Rita.
Así es como se va mentalizando.
Y por los soniditos que hacen, diría que esta va a ser gorda.
¡Ay! Y todo porque este, mi primer pelo en la barba.
A ver... ¿Es invisible?
¡Eh! No sabía que te estabas dejando perilla.
Te estás convirtiendo en todo...
Me sobra con escuchar a mi padre dándome la chapa
sobre lo que conlleva crecer. ¡Gus, escóndete!
¿Listo, jovencito? Ayuda...
Vaya. Ha sido un poco raro.
Ni siquiera sé qué está pasando.
¡Ya hemos llegado!
En las entrañas de esta preciosa bestia...
Aquí el agua del glaciar acaba de madurar.
Estas cañerías solo necesitan alguien que las guíe un poco...
¡Ah! Y hablando del tema...
Igual solo necesitan tres comidas calientes
y algo de calderilla. ¿A qué sí, cañerías?
Cuidado. Tienes que ser delicado con las herramientas.
Esto es como bailar una balada.
Sí, claro. Vale. Vamos a darle caña al asunto.
¡Eso es!
Estás creciendo muy rápido, hijo. ¡Ay!
Y ahora que tienes 12 años... Yo diría 8, ¿eh?
No recuerdo mis primeros cuatro cumpleaños.
¡Técnicamente, no cuentan! Es buen momento para...
¡Evadirse! ¡Me encanta esa palabra!
Escucha, hijo, hay algo que...
Ay...
¡Hola! ¿Cómo ha ido?
¡Ah!
Mi padre se ha congelado. Bueno, lo he congelado yo.
¿Has congelado a tu padre? ¡Qué fuerte!
Habría que llevarlo al médico.
¡Qué pena que en Villainvierno solo tengamos un estetoscopio!
¡Vaya!
El doctor Marronazo, médico y cómico a media jornada.
¡Toma que toma, pastillas de goma!
¡Este marronazo me ha dejado helado!
Tu padre es ahora un helado.
En fin, solo intentaba romper un poco el hielo.
¿Lo pilláis? ¡Toma ya!
Tu nuevo personaje necesita un poco más de trabajo, Gus.
Déjamelo a mí.
Ajá... Por suerte para Ned, como villainverniano,
es genéticamente resistente al frío con un 51% de grasa de ballena.
¡Ah, genial! Entonces, estará bien.
En fin, voy a buscar un secador. ¡Mala idea!
Una vez intentaron descongelar a una niña en la sauna
y salió de allí arrugada como una pasa.
¿Te refieres a Pasiflora, del colegio?
Se llama Henrietta. ¡Por eso siempre me mira tan mal!
Creo que tu padre me está retando a un concurso de parpadeo.
Has perdido. Otra vez.
Ay, otra vez. No, espera.
Está intentando comunicarse en morse.
¿Qué, y tú cómo sabes código morse? Es el tercer idioma
de Villainvierno después del escaliche. A ver.
Yo creo que intenta decirnos...
qué está bien...
y que cuando esto se solucione,
seguiréis con...
vuestra conversación.
No te quedes como un pasmarote y vuelve al trabajo.
La bañera de Cavity se está convirtiendo
en una piscina de olas, sin mencionar los baños del colegio,
que están... ¡Agh! Que no se pueden ni mirar.
Me temo que su fontanero se ha congelado, alcalde Chrome.
Eso ya lo veo, doctor. Bueno, quien sea usted.
Pero trabaja para Villainvierno
y las cañerías obstruidas no esperan a nadie jamás.
Así que, Osmo, a darle al trabajo de Ned
mientras él te supervisa como pueda. Andando.
Eh... ¿Quieres que adopte un perrito?
No. ¿Que me case con un perrito? ¿Por qué no las dos cosas?
Los perritos son adorables.
¡Me encantan!
No, creo que esta diciendo...
Ah... "Tú puedes con esto, hijo".
Y hay más: "Qué bien, te estás convirtiendo
en un jovencito capaz de superar cualquier reto y...".
Vale, ya has fastidiado el momento.
Eh, no mates a la mensajera.
Me quedaré contigo para ir traduciendo
y para verte sufrir.
Vaya, gracias. Muy amable. Pero ¿cómo vamos a trasladarlo?
En tuberías de aprendiz de fontanería.
¡A vuestro servicio!
¡Vamos que nos vamos!
Un poco jóvenes para ser fontaneros, ¿no?
Ya le ha salido un pelo en la barba.
¡Enhorabuena!
Ya eres un hombre.
Así que a trabajar.
"Como fontanero y como a tu padre,
sabía que este día llegaría".
¡Para! Rita, eres mi prima, ¿recuerdas?
Y también la intérprete de tu padre.
Así que acostúmbrate.
Oye, Tim, ¿le echas un ojo a la bañera?
No es mala forma de hacerlo. ¡Ah!
"Eso son las tuberías diciéndote que el pelo corporal
es un agente de... obstrucción natural".
Perdón. Es época de muda.
¡Ya está, ya está, lo tenemos!
Solo tenemos que escuchar a las cañerías, ¿verdad?
¡Lo hemos petado!
Es decir, arreglado.
Sois los peores fontaneros del mundo.
Solo una estrella.
Os mandaré la factura.
El siguiente encargo va a ser un poco raro.
Sentimos no haber venido a clase, señor Fog.
Es que hemos tenido una emergencia familiar.
Bien, porque aquí tenemos una emergencia en los baños.
Las cañerías se están volviendo locas.
¡Oh! -Oye, Osmo,
la cosa te ha ido bastante mal desde que dejaste los estudios.
Hola, Pasi... Digo, Henrietta. ¡Uh!
Vale. Biología.
¿Por dónde íbamos?
¿Alguien lo sabe?
Tú, niño nuevo.
El tío Ned dice que la fontanería se parece a la biología.
Estupendo. Parece que ese bloque de hielo sabe mucho.
Por favor, vosotros seguid mientras yo salgo a almorzar.
¿Por qué no deja de cambiarme la voz?
"Es la pubertad, amigo".
¿Y qué es la pubertad?
-Las uñas de los pies me hacen gracia.
"Eso no es una pregunta, pero a mí también.
Es como el primer paso para ser adulto".
Rita, por favor, deja de traducir a mi padre.
Pero tienen curiosidad.
Y yo por saber cómo se ponen las cosas.
¿Y si Ned se queda congelado hasta que Osmo sea mayor?
"Pase lo que pase, siempre seré el papá de Osmo
y estaré a su lado para guiarle". ¿A la academia de fontanería?
¡Ay! ¡Ah, ah!
Bueno, ha sido divertido, pero creo que va siendo hora de descongelar
a tu padre y de enfrentarte a su charla de padre e hijo.
¿Ya, por qué?
Si todo va bien.
Bueno...
Vaya, esta situación es tope de rara.
Venga, Osmo, tenemos que acabar con esto.
Pero no quiero que me dé una indigestión.
Pues tápate los oídos, porque pienso traducir
todo lo que diga tu padre estés listo o no.
"Hijo, ahora que ya eres mayor,
dubi didabi didú.
hay algo que deberías saber".
¡Ah! ¿Eso es una avalancha?
¡No, es el tubería apocalipsis!
Y es todo culpa tuya, Ned.
No sé que has hecho en la caldera del pueblo,
pero vas a congelar todo Villainvierno.
Oh, no, qué mal.
Creo que eso lo he hecho yo cuando he toqueteado las tuberías.
Parece que la caldera ha hecho demasiado presión.
Metáfora. Y al final no han podido
aguantar más. Metáfora.
Así que han estallado. Metá...
Vale, para, ya lo pillo.
He metido la pata.
Lo siento, papá.
Esta vez sí que quiero escuchar tu charla.
Pero ahora mismo tengo que salvar... ¡Ah!
¡Qué pasada, vamos, vamos!
¡Ay, no!
¡Está vivo!
¿Qué hacemos?
No lo sé. El tío Ned está diciendo que escuches.
Pero ¿el qué?
¡Oh! Creo que ya lo sé.
Gracias, papá.
¡Vamos, vamos, habladme tuberías!
Qué interesante. Estás taponada, ¿eh?
Vamos, dime algo.
¿Ah, sí? ¡Oh!
Vale, creo que con esto servirá.
Oh, sí que estaban habladoras.
¡Has salvado Villainvierno!
¿De verdad?
El orgullo que papá siente por mí ha hecho que se derrita el hielo.
En realidad, ha sido el vapor que has liberado,
que estaba muy caliente. Pero sigo estando orgulloso.
Buen trabajo, hijo.
Oh, oh. Tenemos otra emergencia de fontanería.
Aquí viene la fuga.
Vale. A ver, dime de qué querías hablar.
Eh... ♪ Tu, turú. Hap, hap. ♪
Cuando me salió mi primer pelo en la barba,
mi padre me dio un sabio consejo de fontanería
que ahora yo voy a darte a ti.
La derecha oprime, la izquierda libera.
Eh...
¿La derecha oprime?
¿De eso iba tu charla?
¡Ay, papá! Voy a tener que darte una charla de hijo a padre
sobre cómo dar buenas charlas de padre a hijo.
¡Osmo, tienes que ayudarme!
♪ Subidubi, dubi, daba. ♪ Mi madre acaba de encontrarme
un pelo en la pierna.
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