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Zulu
¡Ihad!
¿Oyes algún pez?
Creo que oigo algo.
Ay.
Ya estoy listo.
Hagamos agujeros en el hielo.
¿Qué?
¿Eso no te duele?
No sé.
Tardó tres horas en notar el dolor.
Pues dentro de tres horas la cosa se va a poner interesante.
¿Sabes que hay una pescadería en el pueblo?
Pero esto es más divertido.
Tú y yo vamos a tener que hablar sobre lo que es divertido o no.
¡Oh!
Lo tengo, lo tengo.
¡Uh! Pesa más de lo que parece.
¡Uh!
¡Ah!
¿Qué os pasa?
Así saludan los monstruos.
-Es estupendo. -Genial.
Yo soy Gustav, él es Osmo y ella Rita.
Yo soy Octavia.
Y vosotros dos sois muy monos.
¿Y qué estáis haciendo por aquí?
Pescando cosas.
Peces, pescando peces.
Y a ti.
No es que tú lo seas.
Solo digo que...
Qué mono.
Tengo que volver al agua.
No quiero secarme. Así que os veo luego.
No si te cojo primero.
O sea, si te veo primero.
Pues aquí tenéis algo con lo que llenar la barriga.
Adiós.
Sí, pescado para una semana.
Sí.
Oye, Gustav.
¿Es cosa mía o he visto brillar la chispita de los monstruos?
Oh, Rita, por favor.
Eso es una locura. Es una locura.
Sí, claro.
No, Octavia.
Nunca había conocido a un monstruo amable aparte de mí.
Pasaré días cortando pescado.
¿Necesitas ayuda, tía Lydia?
No voy a dejar que me arrebates la diversión.
He oído que por aquí pedían más pescadito.
Bueno, es usted un pescador maravilloso, señor...
-Pescador Ted. -Pescador Ted.
Mamá, un pescado se ha escapado.
¿Escapado? Sobre mi cadáver.
Octavia.
-Gusi, Osmo, Rita. -¿Gusi?
Estaba pensando en cómo ver a mis nuevos amigos
y caí en que las cañerías llegan hasta el lago.
Así que, pin, pon, y aquí estoy.
¿Qué hacemos ahora?
Empecemos por correr.
¿Pero dónde están?
Oye. Tienes muchos.
¿Y no te gustaría tener dedos en los pies?
Fascinante.
Parece una siremonstrua.
Me pregunto cuánto tiempo podrá estar fuera del agua.
Mira a esos dos, no se conocen de nada
-y ahí están, riéndose a carcajadas.
Pareces celoso.
Ella tiene algo raro que...
Solo es un poco diferente.
Tú también eras diferente cuando llegaste aquí.
Ya, y la gente decía que yo tenía algo raro.
-¿Quién decía eso? -Pues tú.
Ah, sí.
Bueno, vale.
No le voy a tener celos a Octavia.
Tú solo mira.
Estoy deseando verlo.
Muy bien.
Lo estáis haciendo genial.
Ay.
-¿Estás bien? -Pues claro.
Solo me lo estoy pasando bien con mis amigos.
Oye, ¿puedes comprobar si se me está saliendo el cerebro por el oído?
¡Sí, equipo monstruo!
Recuerda, no pierdas de vista el premio, Gustav.
No lo pierdas de vista.
Rocíame, me estoy secando.
-¿Has visto eso? -Ajá.
¿Qué le has puesto?
Está delicioso.
Mostaza de comadreja.
Espera. Las comadrejas no hacen mostaza.
La hacen si las aprietas lo suficiente.
Gracias, cielo.
¿Piedra, papel o tijera?
El papel envuelve a la piedra. Sí.
Oh, es como el que garras, barro, cara de monstruo.
Vamos a enseñárselo.
Garras, barro, cara de monstruo.
La garra puede con la cara.
Bueno, es diferente.
Oh, ¿quieres rociarme un poco más, Gusi?
Oh, ah.
Ah... Rita, ¿me echas una mano en la cocina?
Necesito coger un palillo.
¿Necesitas ayuda para coger un palillo?
Son muy puntiagudos.
Son buenos niños.
Pero ya va siendo hora de ponerse en modo monstruo.
¿Monstruos?
Voy a ser sincero, Rita.
Al principio estaba un poco celosillo.
A los hombres no nos gusta reconocerlo.
Técnicamente, todavía no eres un hombre.
Pero ahora veo que esos dos son una pareja de monstruos geniales
destinados a ser amigos.
Supongo que ya es hora de dejar ir a Gustav.
Octavia es la amiga que todos necesitaríamos.
Me alegro por Gustav.
¿Y cuándo nos los comemos?
-¿A quiénes? -O los humanos.
Los ponemos tiernos con el voleibol
y les damos de comer para engordarlos.
Qué hambre tengo.
Estoy deseando untarles la mostaza de comadreja.
Pero son mis mejores amigos.
Pero son mis mejores amigos.
¿Has olvidado la primera regla de los monstruos?
Que no nos vean los humanos.
¿Y la número 2?
Si te ven, te los comes.
Una pregunta hipotética.
¿Y si me niego a que nos los comamos?
Tendrías que comerte a ti por incumplir el código
de los monstruos.
Ya te digo.
¿Me disculpas un segundo?
-Hola, colega. ¿Dónde...?
Ah, mímica.
Vale.
En la despensa.
Corazón. Morder.
No, no, es dedo.
Golpe en el pecho. Boca de pez.
Yo.
Octavia.
Quiere...
Comerse a Osmo.
Octavia quiere comernos a nosotros.
¡Oh!
Y quiere que yo os coma también.
Bueno, te sugiero que no lo hagas.
No es una regla de monstruo.
Si no os como, me comerá a mí.
Así que después de todo lo que hemos vivido,
vas a elegir el bando de tus colegas, los monstruos.
Te dije que me daba mala espina.
-Yo te dije que me debo mala espina. -No mientas.
-Yo te dije que me la daba. -Mientes tú.
No, y deja de llamarme mentiroso.
-Nos come. -Nunca haría eso.
Sé cómo escapar. Lo soñé una vez o lo vi tallado
o en una pintura rupestre.
Gusi.
Gusi.
Vale, fingid que os estoy cocinando.
¿Ese es tu plan?
¡Cocinaos ya!
¡Gusi!
¡Oh! ¡Madre mía!
La cena está lista.
Estoy haciendo mi famoso chile de niños.
No los cortes mucho.
Me gustan los tropezones grandes.
Y a mí morder una cabeza y notar cómo cruje.
Um...
Oh, no olvides la mostaza de comadreja.
¡Tachán!
Un segundito.
-¡No, no, no, no, no!
Odio que hagan ese ruido.
Pararán enseguida.
Oh, rocíame, por favor, Gusi.
-Me seco. -Un segundo.
Tengo que ir a por la salsa de chili.
Rápido. Necesito agua.
Creo que tiene que estar por aquí.
Nos los podemos comer cómo están,
-pero rocíame ya. -Oh, se me acabó.
-Rellénala rápido. -No, va a ser que no,
y tampoco nos comeremos a mis amigos.
Chicos.
¿Qué tipo de monstruo eres tú?
El que tiene sus propias normas, bonita.
¡Oh!
¡Oh!
¡Esto no ha terminado aquí!
Bueno, creo que no volveremos a ver a Octavia.
Choca esos cinco.
Lo de golpear el hielo me ha hecho mucho daño.
¡Ay! ¡Ay, qué alivio!
Oye, ¿no le di al hielo solo cuatro veces?
Un vídeo no es posible.
Parece que tenemos que aprender.
Me dijisteis que haríamos galletas.
Relájate, Gus.
Quiero decir, Rodrigo.
Los vídeos son lo último antes de las galletas.
Oh.
"Ah, la querida savia de Villa Invierno
que descubrieron en la Montaña de los Monstruos
unos leñadores de antaño.
Se rumoreaba que a los monstruos les encantaba.
Pronto la savia pasó a ser algo deseado por monstruos y humanos
debido a sus pegajosas y deliciosas propiedades.
Pero un fatídico día de 1917, algo salió mal.
No sabemos por qué los monstruos se deshicieron de aquellos barriles,
pero los resultados fueron catastróficos."
Eh, qué pegajoso.
"Los villainvernianos solo tenían una opción,
mantenerse unidos."
¡Estamos juntos!
¡Estamos juntos!
¡Estamos juntos!
¡Estamos juntos!
"Y desde entonces en Villa Invierno se celebra aquel espíritu de unión
con una gran fiesta."
Feliz día de la Inundación de Savia.
Coged todos una galleta y recordad que...
¡Estamos juntos!
¡Hala!
¿Y todo esto por el día de la Inundación de Savia?
Mira, hay barrilitos rellenos de savia.
Ojalá pudiera vivir de nuevo el día de la Inundación de Savia
por primera vez.
Quiero ser el leñador que se quedó pegado al árbol.
Y yo.
¡Oh!
Los niños fingen ser leñadores de antaño. Alucinante.
Feliz día de la Inundación de Savia.
Estamos juntos.
Por cierto, las piruletas valen dos chrome, señorita.
Um...
Vale, tengo que aprender sobre las tradiciones
del día de la Inundación de Savia.
No te preocupes, novato.
Son muchos los nuevos que cometen errores.
Oh, Kiminen, es el niño de la película.
Ahora que lo pienso, eres el primero que comete un error tan tonto.
En fin, disfruta del festival.
Kiminen, comienza la ceremonia inaugural.
Y por ser el más viejo y veterano, te llevas el puntapié.
Esto es un ultraje.
Tranquilo, Kiminen.
Hablo de la bota dorada del honor.
Pero si llevamos ya 50 años dándotela.
Siempre eres el superviviente más viejo
y siempre tenemos la misma conversación.
Sí, me encanta la tradición.
Hola, niños. Os he traído vuestras botas.
El niño nuevo ni siquiera sabe que las botas
son para beber de ellas.
Ignóralos, Osmo.
¡Au!
Disculpas, amigo.
Se me ha escapado.
Es hora de cantar a la tirolesa.
Se nota mucho que no eres villainverniano de verdad.
A ver, Anders, no hace falta que digas en voz alta
-lo que todos pensamos. -¡Eh!
-Que es mi primera vez. -Como alcalde,
es un honor pediros oficialmente que alcéis vuestra bota.
Pasa de Anders y sigue buscando el espíritu de Villa Invierno.
Estamos juntos.
No, Gustav.
No hacemos ese sonido sin más.
¿Lo ves? Nadie lo hace bien al principio.
Pero yo sí lo haré.
Pienso demostrarle a todo el pueblo
que soy un villainverniano de verdad.
Y entonces se enterarán.
Se arrodillarán frente al rey Osmo y me adorarán.
-¿Sabes que lo has dicho en voz alta? -Sí, sí, sí.
-¡Hurra! -¡Yupi!
-¡Hurra! -¡Bien!
Estoy en la cima de la bota.
No sabéis lo que os perdéis, chicos.
Porque te nos has colado, Osmo.
Hay gente que no comprende el espíritu del día
de la Inundación de Savia.
Ha sido una pasada.
Pero deberíais aprender a estar juntos.
¿Sigues intentando comprender las costumbres de Villa Invierno,
niño nuevo?
Tu padre me ha enviado a por ti para participar en la cadena de la unión.
¿De qué va todo eso?
La familia del alcalde dirige la cadena de la unión.
Y yo estaré en el centro de la cadena,
porque me han elegido Estrella del Año otra vez.
Y seré quien avise de la inundación.
¿Vais a recrear la inundación?
Es de mentira, bobo.
Vamos, Rita. He traído pañuelitos por si las manos
nos sudan al cogérnoslas.
Lo siento, tengo que irme.
-¿Estaréis bien si os dejo solos? -Claro.
Vamos a descansar antes de la celebración de esta noche.
¿Verdad, Rodrigo?
Um...
Bobo de Anders,
piensa que mola mucho con su inundación falsa.
Yo les voy a demostrar que soy un villainverniano de verdad
con una auténtica recreación de la inundación de savia.
Por cierto, ¿de dónde has sacado 99 barriles de savia
con tan poco tiempo?
He pedido favores a varios monstruos.
-Ya. -Gustav, ¿eres tú?
Osmo.
Rita.
¿Cómo nos has encontrado?
Siguiendo vuestras huellas.
Un momento. ¿Y todos esos barriles de savia?
Ay, no.
Ay, sí.
A partir de hoy Osmo será conocido para siempre
como el villainverniano que de verdad sabía celebrar
el día de la Inundación de Savia.
Ya.
Me gusta la idea, pero no me encanta la idea
porque acabarás con la ciudad.
Oh, bien visto.
Escucha. Nadie espera que lo sepas todo sobre el pueblo.
Acabas de llegar.
Oh, es ese Anders con su...
No es un villainverniano de verdad.
Le voy a coger la mano a Rita.
Llevo los pantalones hasta los sobacos.
Esa es una buenísima imitación.
Anders.
No podría cogerle la mano mucho tiempo.
Aunque las tiene muy suaves.
Oh.
Venid los dos conmigo.
Quiero estar con mis amigos cuando llegue la inundación.
Vale, puede ser divertido. Pegaste.
¡Oh!
¡Uy!
Um...
¡Oh!
Ya hemos esperado demasiado a Rita.
Como Estrella de este año,
digo que ha llegado el momento de comenzar.
Mirad, ciudadanos de Villa Invierno,
un gran río de savia viene hacia nosotros.
El chico tiene razón.
Es una actuación.
Villainvernianos, recordad todos
que estamos juntos.
Estamos juntos.
¡Estamos juntos!
¡Estamos juntos!
¿Qué hacen?
-Que se suelten y salgan corriendo. -No lo harán.
Cantar juntos es la tradición de Villa Invierno.
-El sentido de esta fiesta. -No tenemos elección.
Vas a tener que lanzarme.
¿Qué? Osmo, no lo hagas.
Buena suerte, colega.
¡Juntos!
Viene un río de savia de verdad.
¡Estamos juntos!
-¡Estamos juntos! -Vale.
Pues corred juntos.
El niño nuevo tiene razón.
Corremos juntos. Corremos juntos.
-Osmo.
Ha funcionado.
Has salvado a nuestro pueblo.
Eres todo un villainverniano.
Estás un poco loco, pero eres uno de nosotros.
Gracias, Rita.
Aunque se me ha ido un poco de las manos mi primer día
-de la Inundación de Savia. -No pasa nada.
A veces es bueno que alguien anime el cotarro.
Abracito.
¿Soy el único que no puede moverse?
Creo que me ha caído savia en el pelaje.
¡Estamos juntos!
Sí.
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