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Qué bien. Mis cuentas de rosario no estropearon tu apetito.
Tú y yo tenemos un problema.
¡No! Cuéntame.
Sin mí, la Dra. Lorraine Colavito no es doctora.
No es terapeuta. Es una traficante de pacotilla.
¿Tú hiciste todo eso?
No tenía ni sombrero.
Asombroso.
Walt, dejé un tubo de ungüento en tu mesa de noche.
Eres la mejor, Nance.
Me rozo fácilmente.
- ¿Qué haremos? - ¿Tienes que preguntar?
- Enmendaremos esto. - Soy la mitad de este negocio.
Bueno, 70-30. Le pongo sombrero a un burro.
No digas más.
La autoría es lo que hace funcionar al capitalismo.
De otro modo, somos China.
- Así es. - Esto es lo que sugiero.
Tú y yo no saldremos de aquí hasta que hagamos un acuerdo
que te beneficie a ti y a mí.
- ¿Qué hay de Lorraine? - ¿Qué tiene?
Tienes... Sí.
¿Y Anthony?
Fue a la escuela.
Bien. Debemos hablar.
Esa suele ser mi línea.
Sí, ella debe irse.
Después de lo que sufrió, ¿quieres echarla?
Llevarla al veterinario y sacrificarla.
Danny, nadie vio venir esto.
¿Nadie? ¿A cuántos de tus padrastros enterró?
- Se quedará. - ¿Es todo? Sandra...
Causó un asesinato-suicidio. ¿Qué más quieres?
No puedo explicártelo. Tú no creciste con una familia.
Crecí en un hogar.
¿Y sabes qué? Gracias a Dios por servicios infantiles.
- Hola. - Hola.
Estaré en mi cuarto.
Mírala.
- Está destrozada. - Sí...
Es Jackie Kennedy con sesos en su vestido.
Empácala en una caja y llama a mensajería. Tiene que irse.
¿Danny?
No.
Maravilloso. Estamos en la tele.
- ¿Qué? - Aparqué afuera de la Mansión Mahnanga.
Gracias a Dios. Ahora bajo.
Abuela, debo irme.
Pásala bien.
- ¿Ya cagó? - Aún no.
Genial, lo hará durante mi turno.
No tires toallitas al excusado.
Pasé años rezando para que llegara a mi vida un hombre
que no fuera mandón ni criticón.
Y mira esto. Mis oraciones fueron respondidas.
A la próxima, seré más específica.
- ¿Cómo está Frank? - Estreñido.
¿Y el Valle de la Muerte?
Debo deshacerme de mi suegra.
¿Un consejo sabio?
Haz que parezca un accidente.
Tienes a Texans con menos tres y a Jets con más siete.
Suerte con eso.
¿Y quieres apostar por Vikings-Packers sobre 51 con Seattle-Tampa Bay menos 47?
Así es, nena. Quinientos cada uno.
Ya está.
- Tienes una linda voz. - No.
¿No quieres salir hoy?
- ¿Qué? No. - ¿Segura?
Tengo una casa en la playa.
Inhalamos droga, miramos el atardecer.
Qué linda oferta, pero tengo pareja.
- Yo también. - ¿No te importa que tenga 67 años?
Suerte, 112.
- ¿Tienes apuestas? - Sí, toma.
Parece nota de rescate. ¿Quién te enseñó a escribir?
- Si quieres, las meto yo. - No.
¿Sabes algo del contacto en Orange County?
- ¿Por? - ¿Cómo que por?
- Es nuestro socio. - ¿Y?
No es raro preguntar si han hablado.
- No he sabido nada de él. - Gracias.
¿Y mi Red Bull sin azúcar?
- Me lo tomé. - ¿No viste mi nombre?
De hecho, sí.
- Las apuestas de la mañana. - Gracias.
¿Ves, Hector? Así escribe un adulto.
¿Y mi hermano?
En una llamada.
Asesinato-suicidio, Sandra. Asesinato-suicidio.
Lo vi en la tele esta mañana. El tonto saludaba al helicóptero.
- Alguien... - ¿Tú qué tal?
Estoy bien. Un poco sola.
Lo siento. Entre la abuela y Frank, estoy abrumado.
No contestas el teléfono.
- No empieces conmigo. - Cuando empiece contigo, lo sabrás.
- Se acabó el jabón. - ¿Parezco conserje?
Ahí está mi equipo de ensueño.
¿Qué?
Los llaman Cleveland Browns,
pero cuando muerdan la almohada el lunes en Pittsburgh,
¡los llamaré mis perras!
Así es. Estamos aspirando todos los puntos con Pittsburgh, ¿sí?
Y cuando les paguen, no olviden darle duro a "me gusta"
y mostrar su respeto, ¿de acuerdo?
Soy Loco de Roco, su colega del año de la AFC, División Norte.
¡Maldita sea!
¿Qué demonios? ¡Estoy al aire!
¿En serio? Estoy por transmitir mi selección.
Páganos y te dejamos en paz.
Déjenme terminar y les doy el dinero.
Tiene una selección.
Como si vendieras anticonceptivos.
Bien, Nación Loco Roco. Saben que estoy ardiendo con mis totales.
Diecisiete y uno. ¿Qué?
Es algo sin precedentes. Está documentado. Apelmazado.
El domingo en la tarde tendrán las mejores ofensivas del juego.
Dallas y Detroit. Ciudad Motor y el equipo de EE. UU.
Las Vegas los coloca en un tremendo 57.
¿Qué? Pero el público no está asustado.
Esos idiotas lo impulsaron hasta 58.
Por eso ustedes y yo, escuchen, ustedes y yo...
Escuchen, comeremos del lado opuesto del buffet.
Iremos por debajo, debajo.
Vendan a su esposa, a sus hijos, a la casa.
Vendan el columpio y cójanse a la nana e inviertan cada centavo
en el total del siglo de Loco Roco.
Denle duro al botón de "me gusta" y suscríbanse.
Miembros platino, hablo de ustedes.
No despierten el lunes con el pene empapado en la mano
y digan: "Debí escuchar a Roco".
No, escuchen ahora.
Hagan lo que les digo, ahora. ¡Loco Roco fuera!
¿Qué les parece?
Creo que nos debes 42,000.
Maldición.
¡Mamá!
¿Te das cuenta de que tenemos un montón de efectivo fresco?
¿Llamamos a Largo?
No se me ocurre nada más.
Sr. Colavito, ¿cómo puedo ayudarlo?
Tenemos más dinero necesitado de hogar.
- Seguro puedo arreglarlo. - ¿Mañana?
De hecho, estoy en Sacramento poniendo a trabajar su inversión inicial.
- ¿Qué tal el lunes? - Nos vemos.
¿Es un mono?
No, es un niño con una especie de casco protector.
Pobre. Nos vemos el lunes.
Sonaba como un mono.
¿Qué demonios?
¿Acaso es broma?
No.
Walt, tenemos un problema.
¡Maldita sea!
¿Quién sabía de esto?
Tú, yo y Hector.
¿Hector?
- Mierda. - Efectivamente, mierda.
- ¿Le contaste a alguien? - No.
Yo tampoco.
Esto me gano con aficionados.
Oye, yo no soy el problema.
¿Y yo lo soy?
Bueno, uno de ustedes, idiotas, abrió la boca.
- Y ahora estamos arruinados. - Solo hay un idiota.
Y es ella.
Niños. Malditos niños.
Cielos.
Avergüenzas al sombrero.
- Mierda. - ¿Qué?
- Es el auto de Janelle. - ¿Quién?
La mamá de mi otro bebé.
- ¿Le dijiste dónde vives? - ¡No, carajo!
Te propongo algo.
Yo voy a tu casa si tú vas a la mía.
Qué bien.
- Adelante. - Bien. Te toca.
Buen trabajo, nene.
Buen trabajo.
- ¡Hola! Qué linda sorpresa. - ¿Verdad?
¡Creo que será un quarterback, Rayfield!
Yo esperaba que fuera un abogado judío.
¿Cuándo ibas a decirme dónde vives?
Vamos a saludar a Frank.
También hace popó en su pañal.
Vivo en Brentwood.
¿Y nosotros vivimos en Pico Boulevard?
Pico no está mal.
Un criminal sexual registrado vive abajo.
¿Qué quieres de mí, Janelle? Intento hacer feliz a mi abuela.
Sí, bueno, mi abogado dijo
que Ray Jr. tiene derecho al mismo nivel de vida que su padre.
¿Tienes abogado?
- ¿No oíste? - Lo acordamos.
Un abogado querrá saber en qué trabajo.
Podríamos acabar en la calle.
¿Vas a decirme que esto es justo?
La vida no es justa, Janelle.
- Fue un rollo de una noche. - Fue un finde.
- Ambos éramos adultos. - ¡Yo iba en secundaria!
¿Sabes qué?
Le daré tu nueva dirección a las otras mamás de tus bebés.
Jaque y mate, cabrón.
- Hola. - Hola.
¿Estás ocupado?
¿Por qué? ¿Te ayudo a empacar?
Necesito que me escuches.
Siento mucho lo que pasó.
Y sé que nada que yo diga lo arreglará.
- "Adiós" sí. - Danny...
No sabes cuántas veces
he reproducido en mi mente los eventos recientes.
Quizá si me hubiera puesto algo más recatado...
- ¿Es tu solución? ¿Esconder la mercancía? - No lo sé.
Busca una explicación.
- Es una tragedia griega. - Ya. ¿Podemos pasar página?
Quiero beber, caer en la piscina, golpearme la cabeza y morir.
Dame otra oportunidad.
- Puedo ayudarte con Anthony y Sandra. - ¿Cómo?
Bueno, como sabes, Anthony es un niño muy especial.
Anthony, no. Sandra.
Bueno, eso es fácil. Aparte de mí pecadillo,
se han estado llevando bastante bien, ¿no?
- Supongo. - Muros delgados.
No he oído palabras duras.
En realidad, no.
¿Cómo va todo en el dormitorio?
- Bien. - Los muros son delgados.
Para una pareja de su edad, son fantásticos.
- Sí. Bien. - ¿Y qué ha cambiado?
¿Es por ti, dices?
Digo que tengo un efecto estabilizador en mi hija.
Cuando no esto, tiende a comportarse de modo extremo.
- ¿Por ejemplo? - No sé.
Estuvo brevemente comprometida con un condenado a muerte.
Bromeas, ¿no?
Y claro, está aquella vez que traficó drogas en su vagina.
- Cielos. - ¿Crees que te casaste con Marie Osmond?
- Sabía que había cosas, pero... rayos. - Créeme.
Me querrás aquí.
¿Te importa si le dices a Sandra que esa fue mi idea?
No lo haría de ningún otro modo.
¿Sabes? Estaba pensando que quizá deberíamos
descartar como una anomalía lo que sucedió con los vecinos
y dejar en paz a tu madre.
¿Te dijo algo?
No, solo intento hacer lo correcto.
Danny. Gracias.
No es nada.
Perdón.
¿Quién vive en Costa Rica?
Una cuenta en el extranjero. Quiere hacer negocios.
¿Debes contestar?
No.
¿Qué opinas?
- ¿Quieres que se levante tu serpiente? - Sí, un montón.
Vamos, puedes hablar más sucio.
No puedo, me da vergüenza.
Inténtalo.
Bien.
- Jódete, perra. - No, así no. Así...
"Te cogeré tan duro que te destrozaré la vagina".
¿Eso quieres?
No literalmente. Es solo charla sucia. Es divertido.
De acuerdo.
Estoy tan furioso con tu vagina que la haré trizas.
- Solo quítate el traje de baño. - Sí.
¿Que hará mi vagina malvada si no puedo quedarme?
No querrás saberlo.
Creo que sí.
Dame un minuto.
Danny, por Dios. Ven y cógeme.
Ya voy, carajo.
Atención, por favor.
Gracias. Soy Walt Dinty. Gracias a todos por venir.
Sí.
La expansión de la conciencia,
el anhelo por la verdad, los cuales son derechos divinos de todo ser humano,
han sido monopolizados por la izquierda,
los liberales y hasta los hippies pedófilos.
Eso cambiará hoy.
Con psilocibina cultivada en Estados Unidos, cada uno de nosotros
podrá mirar el rostro blanco y los ojos azules de Dios
y dirá: "Sabía que te veías como yo".
Así que, sin más preámbulos, les quiero presentar
a una egresada de la facultad de investigación psicodélica de Stanford,
su Sherpa en su ascenso por la montaña espiritual,
la prestigiosa Dra. Nancy Rinpoche.
Decidí tomar el mejor camino, menos tráfico.
No sé si es el mejor camino, pero arreglé todo con Janelle.
¿Parecerá un accidente?
No, le ofrecí la casa de huéspedes.
¿Vivirás con tu exnovia y ella te verá ir y venir?
La casa de huéspedes tiene su entrada.
Carajo.
Podrías mudarte a Pico.
¡Rayfield!
Rayos, debo ir a limpiarle la caca a un anciano.
Pobre desgraciado.
¿Y si cojo de nuevo?
¿Qué pasa?
Se fue, Rayfield.
El Señor se lo llevó. Ahora está con los ángeles.
¿Por qué la almohada?
Por nada.
Subtítulos: Patricia Flores Figueroa
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