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Zulu
Dale caña. No seas tímida.
Aprieta, anda.
Perdonad, chicos. ¿Qué decíais?
Sí, nos gustaría expandir nuestra operación
hasta la zona de Santa Barbara.
Sí, así que necesitaríamos personal adicional,
una nueva oficina, etcétera.
Y, ahora mismo, nos falta liquidez,
así que estamos buscando un préstamo a corto plazo.
- Decidme un número. - Dos.
-¿Cientos? -¿Mil?
Dinero esfínter.
Tiempo muerto, Olga.
Voy a... secarme la ceja.
Es mucho pedir, pero será a corto plazo y estamos dispuestos a pagarte de más.
- Vaya, ahora me siento insultado. -¿Por qué? ¿Qué?
¿Qué clase de hombre les presta dinero a sus amigos y les cobra intereses?
Os lo diré. Un schmegeggy.
En yiddish significa schmuck, que en yiddish significa "capullo".
Bueno saberlo.
Solo intentábamos mostrar cierto respeto.
Olga, ¿puedes darnos un minuto?
Gracias.
Lo creáis o no, representó a Rusia en las Olimpiadas.
-¿Hockey masculino? - Danny, no te pases.
Vale, este es el trato.
Olvidémonos de esa tontería del préstamo.
Llamemos a esos dos millones lo que realmente son.
Una inversión.
-¿En qué? - En vuestra operación.
¿Quieres parte de nuestra casa de apuestas?
- Pequeña. -¿De cuánto?
- Cincuenta... y uno por ciento. -¿Qué?
Si queréis mostrar respeto, con eso bastará.
Sí, pero serás el dueño mayoritario y trabajaremos para ti.
¿Y qué tiene eso de malo? Soy un tío majo.
Nadie dice que no, es que estamos acostumbrados a dirigir nuestro negocio.
¿Vuestro negocio? ¿Qué sois, zapateros?
Mirad esto con cierta perspectiva, chicos.
Crearemos una supercasa que se extienda
desde los campos de cebolla de Oxnard
hasta los laboratorios de metanfetaminas de Calexico.
-¿Cuándo puedes conseguirnos el dinero? -¡Muy bien! Eso ya me gusta más.
¿Puedo extenderos un cheque? Es broma. Dios.
¿Qué sentido tiene ser delincuentes si no nos reímos?
APOSTANDO
DINERO ESFÍNTER
¿Hola?
En la segunda planta, Walt.
¿Mi coche estará bien en el aparcamiento?
- Tranquilo. - Hay un hombre
en una tienda de campaña.
Ah, sí. Es el Viejo Jimmy. Tranquilo.
¿Puedes responder por la persona invisible
- con la que habla el Viejo Jimmy? - Venga, sube ya.
-¿Qué narices hace aquí? - Imagino que comprobar su inversión.
Ya odio esto y ni siquiera ha empezado.
Intenta relajarte y ser educado.
En algún punto del camino encontraremos la forma de darle por culo.
-¡Ahí está! -¡Chicos!
-¡Colega! - Muy bien.
Así que... esta es vuestra central, ¿eh?
Sí, es esta.
Sí, aunque se me viene a la cabeza la palabra "zulo".
Intentamos mantener un perfil bajo.
Misión cumplida.
- Ven. Te enseñaré cómo funciona todo. - Sí.
¿Qué tenemos aquí?
Estas son las cuentas y estos son los movimientos...
Y aquí está el total de esta semana.
¿Qué sistema operativo usáis?
-¿No lo sabes? -¿Ray?
- No lo sé, pregúntaselo a tu hermana. - Por el amor de Dios.
He comprado el 51 % de un puesto de limonada.
Bueno, un puesto de limonada que no paga impuestos.
Si no te gusta cómo hacemos negocios,
te devolveremos tus dos millones encantados.
Genial. Por favor, hacedlo.
Llamaré a Lorraine y le preguntaré cuál es el sistema operativo.
Probablemente sea Windows algo.
-¡Gran D! -¿Carl?
-¿Qué estás haciendo? -¿A ti qué te parece?
- Estoy sacando la basura. - No lo entiendo.
- Soy tu nuevo vecino. -¿Has comprado esto?
Lo he robado.
Amueblado, en perfectas condiciones...
Solo he tenido que remoquetar
la zona donde la antigua dueña se voló los sesos.
¿Voy a vivir al lado de un poli?
Cuando estoy en casa, no soy el inspector Lurtsema. Solo soy Carl.
Que seas un criminal de poca monta
no debería impedir que compartamos desbrozadora.
¿Carl?
- Nena, estoy aquí! -¿Quién es esa?
Mi nueva mujer.
Ven a cenar.
Sí, espera. Este es Danny, nuestro vecino.
Danny, ella es Sunny.
No, no tienes que inclinarte, y menos con este mono.
No reverencia.
Lo creas o no, he financiado la casa, pero ella es 100 % mía.
- Qué fuerte. - No tuve suerte
casándome con tres norteamericanas,
así que, para la cuarta, quería algo más de gratitud.
¿Lo ves? Sonríe, asiente... Es lo que todo hombre quiere.
Me alegro por ti.
- Bienvenidos al barrio. - Sí.
El domingo celebraré una barbacoa de inauguración
y me gustaría que tu familia y tú nos acompañarais.
Genial, lo intentaremos.
Vendrán sobre todo polis, pero muchos de ellos son ludópatas degenerados,
- así que serás muy popular. - Estupendo.
- Vale, allí nos vemos. - Vale.
Es un cabronazo, pero es mi cabronazo.
Me encanta.
Vamos.
¿Sabías lo de Carl?
Sí.
¿Y no se te ocurrió comentármelo?
No.
Un poli corrupto ha comprado la casa de al lado.
Por cierto, muchísimas gracias, Wendy.
¡Supéralo!
Me gustaban Nathan y Helen. Nos daban limones de su árbol.
Bueno, la próxima vez que los negros se amotinen,
ya me darás las gracias porque tu vecino poli
estará en el jardín con una escopeta del calibre 12.
Es terrible. Tú eres lo que va mal en este país.
Mamá, ahora estás en LA. No puedes centrarte en una sola raza.
Aquí nos amotinamos todos.
Sí. Lo siento. Había olvidado aquella vez que los suecos
se volvieron locos e intentamos escondernos debajo de la cama.
¿Sabes? La mujer de Carl no le desautoriza.
Sonríe, asiente, incluso hace reverencias.
Tú solo te inclinas si se me cae dinero al suelo.
Que te jodan.
Joder.
Rebobina. Ha hablado durante todo el programa.
¿Repollo?
Lo has olido.
Desde la entrada. Abuela, sabes que no tienes que cocinar.
Podemos pedir algo.
-¿No te gusta cómo cocino? - Me encanta.
Pero no quiero que te sientas obligada a hacerlo.
Mi cabeza solo frena mientras estoy cocinando.
- No me quites eso. - Vale.
-¿Estás durmiendo mejor? - No.
No dejo de tener pesadillas sobre Frank.
-¿Qué pasa con él? - Es difícil de explicar.
Es como si intentara venir hacia mí, pero no pudiera.
¿Qué quieres... decir?
Pues no lo sé.
Ray, tenemos que hablar.
- No es un buen momento. -¿Qué estáis haciendo?
Yo, cocinar. Tú no estás haciendo una mierda.
-¿Qué? - Parece que nuestra situación
ha dado un giro a mejor.
-¿Te marchas? - Prueba otra vez.
-¿Me marcho yo? - Ray, vuelvo a estar embarazada.
Espera. ¿Qué? ¡No! No, no, no. Espera, espera.
No, no, no, no. Pero si solo fue una vez.
Ay, Dios. ¿Sabes lo que significa eso?
Dieciocho años de manutención.
- Más la universidad. -¡No!
¡Frank ha encontrado la forma de volver!
¿Cómo dice?
Está ahí dentro. Noto su espíritu.
-¿Ray? - Me piro.
Voy a cuidar bien de ti y vamos a criar a este niño con amor incondicional.
-¿Ray? -¿Te gusta el repollo?
Frank adoraba el repollo.
Necesito que le llevéis esto a Walt Disney en Newport.
Puedo hacerlo yo. No le necesito.
- Quiero que lo hagáis los dos. -¿Por qué?
No necesito un motivo. Hacedlo.
-¡Jesús! ¿A ti qué coño te pasa? - No lo sé.
Un poli, una suegra, una mujer, la WNBA...
-¿Cuánto tiempo tienes? - Vale. Vale.
Vamos, conduzco yo.
- Yo feliz de conducir. - Igual no quiero que seas feliz.
¿Qué te pasa?
- Estoy bien. - Ray.
Si te lo digo, voy a hacer el ridículo y no estoy de humor.
Vamos. No puede ser peor de lo que me está pasando a mí.
-¿Quieres apostar? -¿Cien pavos?
Hecho. Janelle está preñada.
Mierda.
Gracias. Y la cosa empeora.
-¿Doble o nada? - Dale.
Mi abuela cree que el bebé es la reencarnación de Frank.
¡Mierda!
Gracias.
Estoy cansado. ¿Tú estás cansado?
Tengo ganas de llorar.
-¿Qué podemos hacer? -¿Costa Rica?
- Tal vez le compren su parte a Walt. - Llámales.
¿Sabes? Yo diría que, si nos gusta lo que vemos ahí abajo,
tampoco tenemos por qué volver.
Oye, antes de entrar ahí, tenemos que arreglar esto.
- No hay nada que arreglar. Me engañaste. - Por última vez, no te engañé.
Así que ¿estoy paranoico por pensar que Walt y tú os deshicisteis de mí?
Si estás paranoico, Héctor, es porque fumas demasiada maría
y tu cerebro es como unas putas gachas.
Ah, ¿sí? Hagamos el crucigrama del New York Times, tú y yo.
Veremos el córtex cerebral de quién está mejor.
¿Te he perdido? Es la parte del cerebro que piensa.
Donde acumulas los Twinkies.
Toma.
Necesito contarlo.
¿En serio?
¿Cómo sé que no habéis cogido un billete de cien
y os lo habéis gastado en Cheesecake Factory?
Bien, cuéntalo.
Tienen una carta genial.
- Bonitas vistas. - Gracias.
Sí. ¿Te sabes ese viejo chiste de Jesús? "Veo mi casa desde aquí".
Yo veo mi barco desde aquí.
Ah, ¿tienes un barco? Guay.
Sí. Esa preciosidad del tercer atracadero.
¿Y sueles sacarlo mucho al mar?
No. No. No es esa clase de barco.
Todo bien.
No cojáis nada de camino a la puerta.
Era mi sombrero.
- Era mío. Yo te dije que te lo pusieras. -¡Bien! Fue idea tuya.
-¡Gracias! - Hector, tiene el sombrero.
¿Qué te dice eso?
Que me timasteis y sigues haciendo negocios con él.
No, significa que nos ha timado a los dos.
- Explícate. -¿No es obvio?
Es el dueño de los trasteros
donde, de repente, desaparecieron todas las setas,
y el sombrero indica que fue él el que las robó.
- Y nos enfrentó entre nosotros. - Divide y vencerás.
- Mierda. - Sí.
Siento mucho haberte culpado.
Yo también lo siento.
Incluso cuando te odio, te quiero.
-¿Qué? - Ya me has oído.
Aquí tienen.
- Gracias. - Gracias.
Tenga.
Por la nueva correa que tenemos alrededor del puto cuello.
Chinchín.
¿Qué vais, a casaros?
Solo estamos saliendo.
-¿Vacaciones o negocios? - Ambas cosas.
Rápido, ¿cuál es la línea de KC en Tampa?
KC menos ocho.
- Lo sabía, joder. - Sí, no puedes mentirle a un mentiroso.
Soy Mickey Smith y este es mi socio, Lou Smith.
-¿Cómo estáis? - Qué mundo tan pequeño.
Danny Smith. Este es Ray Smith.
Probablemente, todos del mismo pueblecito de Irlanda.
Cielo, necesitamos otra. Ve trayendo más.
Operamos fuera de Boston. Worcester, Revere, Framingham.
Nosotros en Los Ángeles.
-¡Vaya! -¡Vaya!
¿Quién es el capullo más famoso que ha apostado con vosotros?
¿Qué os parece? ¿Ese crío de 90210?
- No. Charlie Sheen. - Le adoro, joder. Es la bomba.
- Winning! - Winning!
Había un tipo que solía gritarnos eso por teléfono
siempre que había tenido una buena semana.
Ahora está muerto.
Cielo, ¿qué vamos, en un puto avión de carga o qué?
¡Venga! ¡Sírvenos de una vez! ¡Ponnos una copa!
Señor, no puede hablarme de ese modo, ¿vale?
#MeAlso.
¿Adónde vais con el carrito?
JODER A WALT POLIS - PICAHIELOS
Vale, número uno. Traicionarle y conseguir que le arresten.
¿Por setas en California?
Son igual de ilegales que los muffins de arándanos.
- Entonces, el... picahielos. -¿En serio? ¿Y ya?
No oigo que propongas nada.
Esperaba que se nos ocurriera algo un pelín menos medieval.
- No me refiero a matarle. - Entonces, ¿qué?
Insertamos el picahielos entre la sexta y la séptima vértebra
y pasará el resto de su vida conduciendo una silla de ruedas con la lengua.
¿Cómo lo sabes?
- Porque lo sé. -¿Qué más?
Bueno, si quieres jugar al softball con él,
averigua qué le gusta y quítaselo.
Hizo bastante hincapié a la hora de presumir de ese estúpido barco.
Sí, yo estuve a bordo. Está enamorado de él.
¿Estuviste a bordo? ¿Por qué estuviste a bordo?
- Héctor, olvida el pasado. - Tienes razón.
Pero sigue escociendo.
Entonces, ¿vais a Costa Rica a hacer un depósito, una retirada?
Vete tú a saber. Nos han jodido,
así que vamos a echarle un vistazo a una casa de apuestas de allí.
No es el fin del mundo. Nosotros estamos con Spread 'Em.
Nos fuimos de Rumble cuando Vantage se fue a la mierda.
Por favor, no os lo toméis de forma personal, pero...
¿no os sentís como unos jodidos pringados?
Un poco sí me ha ofendido.
Sí, renuncias a cierto control, pero mira la parte positiva.
Recuperas tu puta vida.
Desde que movimos ficha,
he visto todos los partidos de hockey de mi hijo Tommy.
Eres un buen padre. Es un buen padre.
Bueno, segunda familia.
- Aprendes de la primera. - Claro.
Si necesitáis contactos, podemos presentaros a gente.
Gracias, pero tenemos una reunión con Omni.
¡Omni! Lo haréis de cine.
Os vais a forrar.
Mientras tanto, deberíais probar el género local.
Voy a daros un consejo.
Evitad a las putas del mercado al aire libre,
porque la última vez que estuvimos allí
mi querido Louey acabó con una ETS chunga.
Mi matrimonio vuelve a ir bien, pero buf...
Tuve que comprarle a Sheila un puto Range Rover.
-¡Vaya zorra! - Disculpadme, chicos. Ahora vuelvo.
¿Qué coño le pasa a ese tío? Es su tercer viaje al baño.
Próstata.
- Sí. Yo igual. - Yo ya no tengo. Qué alivio.
Por un chorrito sano.
¡Chinchín!
Danny Colavito y Ray Ballar para ver a Nick Quatrani.
Yo solo quiero verte a ti.
Calma.
Les está esperando. Síganme.
Vale. Lo entiendo.
Son como dos gatitos luchando en una funda de almohada.
Jesús.
He visto el futuro y no somos nosotros.
Sr. Quatrani, sus invitados están aquí.
Gracias.
-¿Qué? - No me lo creo.
La crème de la crème por fin se sube a un avión
y me honra con su augusta presencia.
- Nick, de Costa Rica. - Menuda operación tenéis aquí.
Gracias. Es un mundo nuevo, chicos.
Los ordenadores, las criptos, logaritmos, algoritmos, tengo ritmo...
Venid, sentaos. ¿Café?
- Por favor. - Gracias.
Muy bien.
Bueno, contadme, chicos. ¿Qué tal la vida en los States?
No sabría decirte. Vivimos en California.
Sí, debería volver a visitar a mi hermana,
pero tengo una úlcera péptica. No puedo comer comida de prisión.
El secreto está en pedir kosher.
Un momento. Tú estuviste en Folsom, ¿verdad?
Me gusta decir que viví en una comunidad vallada.
Te lo voy a robar. Bueno, ¿hablamos de negocios?
- Dale. - Caballeros...
¿Qué porcentaje de vuestras vidas pasáis al teléfono?
Yo no tengo vida.
Mi teléfono podría ser un supositorio.
Por eso pregunto. Podríamos liberaros de todo eso.
Fijamos la línea, pasamos a la acción y nos ocupamos de las apuestas.
-¿Y nosotros? - Ya habéis hecho lo más duro.
Traernos a vuestros clientes.
Y seguimos trabajando en efectivo, así que habrá recogidas y pagos.
¿Podríais ayudarnos a echar a nuestro tercer socio?
Intuyo que no es bienvenido, ¿verdad?
Es una verruga maligna.
Cosas que pasan.
Sí, hubo un tiempo en el que se podía meter a un tío así en un barril
y licuarlo con ácido.
- Mi mujer vio ese programa. -¿Qué programa?
Da igual. Continúa.
Bien, os adelantaremos lo que necesitéis.
Nos pagaréis con los beneficios, tarifas razonables...
-¿Prima más uno? - Sí, algo así.
¿Qué me decís, chicos?
Vamos. ¿Iréis al baile conmigo o qué?
¿Puedes darnos unos minutos? Por supuesto.
Vamos a dar un paseo. Tal vez te compremos un ramillete.
Qué emoción.
¡Está abierto!
Estoy ocupado. Más vale que sea bueno.
Lo es.
Capullo...
- Creía que íbamos a ir de buenas. -¿De buenas con qué?
-¿En serio? ¿Tenemos que explicártelo? - Por favor.
- Llevo dos cuartos de mi Bowel Blow. -¿Tú qué?
Mañana tengo cita con el urólogo. Necesita el camino despejado.
Sabemos que fuiste tú el que robó las setas.
Y el sombrero.
¿Qué os pasa con ese sombrero?
Admítelo, Walt.
Como estoy a punto de cagarme lo más grande, vale. Sí.
Soy culpable de los cargos. ¿Hemos terminado?
No, qué va.
-¿Ves tu barco ahí abajo? - Sí, ¿por qué?
Te encanta, ¿verdad?
Volveré a preguntártelo. ¿Por qué?
Mira.
-¿Qué estoy viendo? - Mierda. Volveré a intentarlo.
Le has dado a Instacart. Cierra eso.
Vamos allá.
¡No!
No, no, no, no. No. No, no, no. No, no.
¿Qué opinas, nos metemos en la cama con ese tío?
No creo que tengamos elección.
Sí.
Me siento tan sucio...
-¿Qué? - Justo delante, doce en punto.
-¿El de los churros? - Una en punto.
¿Estás de coña?
¡Gregory!
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