All language subtitles for El diablo a todas horas (2020) (Dual+Subt.)(1080p)

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Original subtitles

NETFLIX PRESENTA

Si le preguntas a la gente dónde están Knockemstiff, Ohio

o Coal Creek, Virginia Occidental,

la mayoría no podría señalarlos en un mapa.

Pero les aseguro que igual estarían ahí.

Cómo y por qué tanta gente de esos míseros lugares termina vinculada

tiene mucho que ver con esta historia.

Algunos dirán que fue pura suerte,

otros jurarían que fue intención de Dios.

Pero yo diría que, tras ver el resultado,

fue un poco de ambas.

En 1957, uno tardaría unas diez horas

en conducir desde Coal Creek hasta un pueblo papelero

en el sur de Ohio llamado Meade.

Al llegar a Meade, Knockemstiff estaba a un corto viaje en auto.

En 1957, unas 400 personas vivían en Knockemstiff,

casi todas emparentadas por alguna calamidad olvidada por Dios,

ya sea lujuria, necesidad o simple ignorancia.

Hacía nueve años que los Russell rentaban uno de los Apartamentos Mitchell.

Pero muchos vecinos aún los consideraban forasteros.

Hola, papá.

Hoy vienes conmigo, muchacho.

Hace años, Willard había armado una cruz gastada

sobre un árbol caído en un pequeño claro detrás de su casa.

Todas las mañanas y las tardes iba a hablarle a Dios.

Su hijo sentía que su padre luchaba contra el diablo a todas horas.

Ahora reza por…

lo que pasó hoy.

Recuerda, sé sincero.

Nada de tonterías, se dará cuenta.

Cuando rezaba, su mente solía regresar a la guerra en el Pacífico Sur,

y al día en que él y un par de soldados encontraron el cuerpo

del sargento de artillería Miller Jones.

ISLAS SALOMÓN, PACÍFICO SUR DOCE AÑOS ANTES

Mierda.

Mierda.

¿Qué dice?

Miller Jones.

¡Mierda!

Debemos hacer algo.

Los japos lo dejaron ahí.

Próxima parada: Meade, Ohio.

Por favor.

Gracias.

Justo antes de que Willard se enamorara,

el hombre que le cedió el lugar también conoció el amor.

- Perdón. Olvidé las llaves. - Está bien.

Junto a la ventana.

¿Qué le traigo?

Jamón y queso.

Jamón y queso.

- Bien. - Eres nueva.

¿Tan obvio es?

Mi hermano me consiguió el empleo…

Jamón y queso.

¿Saca fotos?

En los años siguientes, Carl llamaría a Sandy "carnada",

y ella a él "tirador".

Solo cuando veo una sonrisa digna de fotografiarse.

Ambos llamaban a sus víctimas "modelos".

Tendré que pensarlo.

¿Qué te sirvo?

El plato del día es pastel de carne.

Solo café y una rosquilla.

Gracias.

- Se ve muy bien. - ¡No!

- Vete. Ya te lo dije. - Vamos.

La próxima, te sacará la policía.

Buen cristiano.

- Perdón. - ¡Malditos paganos!

Tomaré mi descanso afuera.

Bien.

¡Está bien!

Gracias, Dios te bendiga.

¿Necesitabas algo más?

No, estoy bien.

Fue un buen gesto lo que hiciste.

Algunas personas a veces necesitan ayuda.

¿Entiendes?

Sí.

¿Volviste de la guerra?

No, estoy de paso.

Voy a Virginia Occidental.

Mi gente es de Coal Creek.

Qué pena.

Tienes un rostro bonito.

Bueno…

fue un placer.

Igualmente.

¿Los japos se comían a sus muertos?

- ¿Dónde oíste eso? - Lo leí en el periódico.

Es muy bueno.

Tengo tres más en la caja.

- ¿Sí? - Sí.

Y tengo algo más para ti, tío Earskell.

Dicen que esta es el arma que usó Hitler para volarse la cabeza.

Aún sabes decir burradas, ¿no?

¿Crees que me mintieron?

Sí.

Pero es un lindo regalo.

- Sí. - Gracias.

Es alemana.

Es una Luger.

¡Llegaste!

Dios, estaba muy preocupada.

No estuvo tan mal.

No estuvo tan mal, mamá.

Te pediría que le agradecieras a Jesús conmigo…

pero huelo el licor en tu aliento.

Sí, lo sé…

pero necesitaba celebrar.

Estoy enamorado.

¿Cómo se llama la chica?

No sé su nombre.

Earskell.

¿No sabes su nombre?

Le dejé un dólar de propina.

¿Qué?

¿Por una taza de café?

Seguro no lo olvidará.

Sé que te gusta esta mesera.

Pero hay una chica de la iglesia que quiero presentarte.

No quiero ir a la iglesia, mamá.

Descansa.

Te sentirás mejor por la mañana.

Aunque no podía mirar una cruz sin pensar en Miller Jones,

nunca contó lo del marine crucificado.

- Bienvenidos. - Willard.

Helen se sentará con nosotros.

Pasa, Helen.

Hola, ¿cómo estás?

Willard acaba de regresar.

Bienvenido a casa.

Ya pasaron cuatro días.

Willard no sabía que Emma había prometido

que a cambio de traerlo a casa sano y salvo,

él se casaría con Helen Hatton.

La familia de la niña había muerto en un incendio,

y ella se había quedado sola.

¡Santo cielo!

- Hace calor, ¿no? - Amén.

Y hará más calor.

Hoy dos muchachos de Topperville dirigirán el servicio.

De acuerdo.

Según me dicen, tienen un buen mensaje.

Que pasen. Muchachos, vengan aquí.

Denles la bienvenida.

Bienvenidos.

Bienvenidos.

¿Ves al de la silla de ruedas?

Bebió estricnina o anticongelante, por eso no puede caminar.

Qué bueno verte. Gracias por venir.

Probaba al destino.

Creo que fue demasiado lejos.

Gracias, reverendo.

Me llamo Roy Laferty,

y él es mi primo, Theodore.

¡El Espíritu Santo visitará esta pequeña iglesia

que lleva su nombre sagrado!

¿Te has lavado

en la sangre…?

¡Vamos, Theodore!

¿A qué le temen más?

Si su peor miedo son las ratas…

Satanás les dará suficientes.

Eso es, diles, niño.

Hermanos y hermanas…

las verán carcomiéndolos cuando ustedes no puedan moverse.

Y nunca cesará.

Un millón de años

en la eternidad.

Ni intenten comprenderlo.

Vamos, Señor.

¡Nadie puede concebir una miseria semejante!

¿No?

¡Sepan, hermanos y hermanas, ningún hombre ha sido tan malvado,

- ni siquiera ese tal Hitler… - Así es.

…para imaginar cómo Satanás hará pagar a los pecadores

el día del Juicio Final!

¡Sí!

- ¡Así es, amigos! - ¡Alabado sea el Señor!

Amén.

Les diré algo, amigos.

Antes de hallar al Espíritu Santo…

yo les temía a las arañas.

¿No es así, Theodore?

Era un mocoso

que se escondía bajo las faldas de mi madre,

que soñaba con arañas…

desovando en mis pesadillas.

Estaban…

colgando en sus redes…

esperando.

Tenía miedo todo el tiempo, despierto o dormido, no importaba.

¡Así es el infierno, hermanos y hermanas!

- ¡Gracias al Señor! - Sí.

¡Los demonios me acechaban!

¡Amén!

¡Hasta que el Señor me dio fuerzas!

¡Amén!

¡Hermanos y hermanas…

mirad!

¡El Señor me cuida ahora!

¡Amén!

¡Recuerden mis palabras!

¡El Espíritu les quitará sus miedos si así lo desean!

Las arañas fueron un buen toque.

Esta noche no podré dormir.

Ojalá Helen se hubiera ido con nosotros.

Tal vez habría venido,

si le hubieras prestado más atención.

Un buen hombre le daría una buena vida a Helen.

A Emma le preocupaba que pasara algo malo

si no cumplía su promesa a Dios.

Esa tarde, Helen conoció al hombre con quien se casaría.

Bendígame, reverendo.

Bendígame.

La mente de Willard ya estaba a cientos de kilómetros.

Ya voy.

No tengo prisa.

- Pero si eres… - No sé tu nombre.

Charlotte, pollo con guisantes.

Ahora vuelvo, cariño.

Soy abogado.

Los bienes raíces no son lo mío…

pero tengo propiedades en Meade y Knockemstiff.

Inversiones a largo plazo.

No hay lavabos aquí, señor Dunlap.

No hay agua corriente.

Hay un pozo atrás.

¿Qué opinas, Arvin?

Aunque en años no había hablado con Dios,

ni un solo pedido, ni una alabanza

desde que encontró al marine crucificado,

Willard sentía brotar en su interior

la necesidad de resarcirse con su creador

antes de que algo malo le pasara a su familia.

Antes de que llegaran los niños,

en mi cuarto había silencio.

Oí a alguien decir mi nombre,

"Ven aquí,

pequeña Bessie".

¿Adónde fuiste?

Estaba mirando la tierra.

¿Qué te parece?

Es linda.

La renta está bien para lo que es.

Si seguimos ahorrando,

podríamos comprarla.

¿No sería genial?

Un hogar para Arvin.

Yo nunca tuve eso.

Todo está bien, mamá.

Hallamos una casa en un valle llamado Knockemstiff.

Arvin cumplió un año

y tiene mucho césped donde jugar.

Ahorraremos para comprar la casa.

Las cosas serán difíciles por un tiempo.

Pronto iremos a visitarte.

Tu hijo, Willard.

Posdata…

Necesito volver a rezar.

"Pronto iremos a visitarte.

Tu hijo, Willard.

P. D.: Necesito volver a rezar".

- ¿Seguro que pueden cuidar a Lenora? - Claro, no te preocupes. Dámela.

- ¿Adónde van? - Vamos a dar una vuelta.

Para salir un poco de la casa.

Aunque no lo sabía, ya no volvería a ver a Lenora.

Siete años después, hallaron el cuerpo de Helen enterrado en el bosque.

Podríamos caminar.

Podemos rezar al aire libre y adorar los árboles.

Lo que quieras, Roy, pero ¿y Theodore?

Theodore estará bien en el auto.

Así es. No se preocupen por mí.

Tal vez duerma una siesta.

Solo seremos tú y yo.

En 1957,

Arvin Eugene Russell tenía nueve años.

Era el único niño en el autobús que no era pariente de alguien.

Tres días antes, otra vez había vuelto a casa con el ojo morado.

Hoy vienes conmigo, muchacho.

¿Tiene algo para depositar, señor?

Es la segunda vez que esos malcriados lo molestan. Está mal.

Serán más grandes que tú.

Pero la próxima vez que lo hagan, quiero que tú lo termines.

¿Entiendes?

Sí, señor.

Ahora reza por lo que pasó hoy.

Recuerda,

sé sincero, sin tonterías.

Se dará cuenta.

Tienen una reunión de renacimiento.

Sería un buen momento para visitar a su mujer.

¿Papá?

Es momento para el Señor.

Para nadie más. ¿Entiendes?

- Debe estar en la cama, esperándome. - Cállate, Lucas.

¿Me dices que no te gustaría?

Vamos, imbécil. Está pesado.

Arvin tenía miedo, pero los cazadores no fueron a su casa ese día.

Yo quería hacer silencio

y pensar

en lo que dijiste.

Antes de encender las luces.

Justo antes

de que llegaran los niños.

En mi cuarto había silencio,

oí a alguien decir mi nombre…

"Ven aquí, mi…

- Arvin. - …Bessie.

Arvin.

Vamos a cargar gasolina.

No puedes pasar todo el día aquí.

Sal de ahí, Jack.

¿Puede venir Jack?

Vamos, Jack.

Oye.

¿Me traes azúcar?

ALMACÉN

Sube la ventana.

¡Hijo de perra!

- ¡Mierda! ¡Oye, tranquilo! - ¡Lo va a matar!

¡Oye! ¡Vamos! ¡Suéltalo!

¡Basta! ¡Lo matarás!

¡Mierda!

Stubbs, ¡ven aquí!

Vete de aquí. ¡Vamos!

¡Vete de aquí!

¿Recuerdas lo que te dije?

¿Sobre los niños que te golpearon?

A eso me refería.

Debes elegir el momento adecuado.

Sí, señor.

Hay muchos inútiles desgraciados.

¿Más de 100?

Sí, al menos 100.

¿Quieres un chocolate?

Tenemos que comprar azúcar para mamá.

Arvin recordaría este día

como el mejor que había pasado con su padre.

¿Qué chocolate te comprarás?

Un Charleston Chew, sí.

¿Mamá?

¿Mamá?

¿Mamá?

¿Mamá?

¡Papá!

¡Mamá!

¡No! ¡Charlotte!

Escúchame. ¡Charlotte!

¿Qué quiere decir?

Los resultados no son buenos.

La morfina aliviará el dolor, pero…

no hay cómo destruir el cáncer.

Hablemos abajo.

Los doctores no pueden ayudar a tu mamá.

Él puede salvarla.

Sí, si rezamos con fuerza.

El Señor puede hacer lo que sea

si se lo pides bien.

¿Sí?

Sujétate fuerte.

Y reza con todo tu ser.

Señor,

por favor, salva a mi esposa.

Destruye el cáncer dentro de ella, Señor.

Necesitamos tu ayuda, Señor.

Necesitamos tu ayuda, y sé que puedes hacerlo.

Sé que puedes.

Por favor, Señor.

Reza, maldita sea.

- ¿Quieres que muera tu mamá? - No, señor.

Entonces, ¡reza!

Señor, por favor, ¡salva a mi mamá!

¡Quita el cáncer que hay en ella!

¡Necesitamos tu ayuda!

¡Ahora reza!

- Reza, ¿sí? - ¡Sí, Señor!

¡Salva a mi mamá, Señor!

¡Quita el cáncer que hay en ella!

Y no llores, ¿me oyes?

¡No llores! ¡Reza con todo tu ser!

Señor, ¡perdona a mi esposa!

No me la quites.

No me la quites.

No me la quites.

Todo estará bien.

Dios nos escuchará.

Se encargará de mamá.

¿Estás bien?

Hay habitaciones cómodas atrás si quieres compañía.

Estoy bien.

Pensó que tal vez se esperaba de él algo más

que oraciones y honestidad.

Dios solía pedirles a los hombres que hicieran sacrificios

para probar su fe.

Papá, ¡no!

Papá, ¡no!

¡Papá!

Señor, este es el perro de mi hijo.

Lo amábamos.

Él lo amaba.

Ahora es tuyo.

¡Resucítalo!

¡Salva a Charlotte!

Todo saldrá bien, Arvin.

Todo estará bien.

Podríamos ir de viaje.

Visitar a tu abuela en Coal Creek.

Puedes conocer al tío Earskell.

Y a la niña que vive con ellos.

Tiene casi tu misma edad.

Tal vez nos quedemos un tiempo.

¿Arvin?

Ojalá estuvieras aquí, Jack.

Cuando papá se duerma…

te bajaré y te enterraré como corresponde.

Como hicieron con mamá.

Ya no lo haré más, ¿me oyes?

¡No rezaré!

¿Me escuchas?

Dije que no lo haría más.

¿Me escuchas?

Un policía puede ganar dinero si tiene cuidado…

y no es ambicioso.

Quiero irme de mi casa, Lee.

Te lo dije, cariño,

es cuestión de tiempo.

Y no más estacionamientos.

No más vasos de Pepsi. Solo una cama.

Sí.

La gente de aquí me quiere.

Lo sabes, cariño.

Sí.

Ganaré las elecciones.

Conseguiré…

un lugar cómodo en Brewer Heights.

Se ven…

Eso estuvo bien.

- ¿Está todo en el vaso? - Sí.

¿Alguien cerca de Knockemstiff?

ALGUACIL

Suboficial Bodecker, ¿está por ahí?

Llamó Hank de…

- Mierda. - ¿Puedes ir a ver?

- ¿Puedo ir contigo? - ¿Estás loca?

¿Escuchaste lo que dije? Tengo una elección por delante.

¿Y bien?

Espero que no sea por esos mirones por los que llamas.

Ojalá lo fuera. Se trata del papá de este niño.

¿Qué pasa, hijo?

Está muerto.

Y hoy enterraron a su pobre mamá.

Es una lástima.

¿Eso es sangre?

No.

Alguien nos dejó un pastel.

- Está ahí. - Cielos.

¿Qué es ese olor?

Maldición, muchacho.

¿Qué rayos es esto?

Un tronco de oración.

¿Para rezar?

Sí.

Pero no anda muy bien.

¿Lenora?

Ya viene mamá, Lenora.

No pasa nada.

No pasa nada.

Está la cena.

¡Tengo el Espíritu Santo en mí! ¡Estoy listo para usarlo!

¡Señor!

¡Habla!

¿Roy?

He estado pensando…

Quizá el Señor quiere que salgas.

¿Cómo puedes estar cerca de Dios si no sales de ahí?

Al Señor no le gusta la oscuridad.

¿Roy?

Una araña había mordido a Roy durante un sermón,

su cabeza se había hinchado como una calabaza.

De acuerdo.

Disfruta tu cena.

Mientras le bajaba la hinchazón,

se había convencido de que era una prueba del Señor.

A ver si estaba listo para algo más grande.

Se encerró en el armario dos semanas a esperar una respuesta.

Olía peor que el baño de una gasolinera.

Señor, ¿eres tú?

¡No tengo miedo!

¡Confío en ti!

¡Gloria a Dios!

¡Te oigo! ¡Sí, estoy aquí!

Helen. Qué gusto me da verte, cariño.

Tanto tiempo, ¿no?

¿Está todo bien?

Sí, ya todo está bien.

Roy finalmente se compuso.

Me da gusto oír eso.

"P. D.: Necesito volver a rezar".

- ¿Seguro que pueden cuidar a Lenora? - Claro. No te preocupes. Dámela.

- ¿Adónde van? - Vamos a dar una vuelta.

Para salir un poco de la casa.

Eso es.

Sí.

Creo que este lugar está bien, ¿no?

Sí.

El Señor está aquí, cariño. Puedo sentirlo.

Dios te ama, Helen.

Lenora…

Dios…

He escuchado tu palabra.

Helen…

te resucito…

con la gracia de Dios en mí…

¡Te resucito!

¡Regresa!

¡Dios!

¡Es hora!

¡Resucita! ¡Regresa!

¡Regresa, espíritu! ¡Resucita!

¡Dios!

Resu…

¡Dios!

¡Resucita!

¡Haz algo!

Ahora, resu…

Podría decirle a la policía…

que fue un accidente.

Apuñalaste a tu esposa en el cuello.

Intentaste resucitarla y enterraste su cuerpo.

No fue un accidente.

Pareces un loco que mató a su esposa.

Ve hacia el sur.

Lejos de las autopistas,

estaremos bien.

¿Dónde estamos, Roy?

¿Roy?

¿Roy?

¿Roy?

¿Adónde?

- Coal Creek, Virginia Occidental. - Te dejaremos cerca.

Soy Carl, ella es Sandy.

¿No es un primor?

Señor, le agradezco mucho.

No entiendo a los que no recogen extraños.

Es algo bueno ayudar a alguien.

Parece cristiano.

Carl enseñaba en la escuela dominical.

¿No, cariño?

Así es.

Sí.

¿Cómo te llamas?

Roy.

Roy Laferty.

¿Qué hay en Virginia Occidental?

Vuelvo a casa a ver a mi hija.

Amigo, despierta.

Oye, despierta.

Quiero mostrarte algo.

¿Qué?

Te daré algo bueno, amigo.

Vamos.

Dije que te daría algo bueno.

Quiero tomar fotos de tu feo rostro junto a una dama bonita.

Le gustan los sementales desgarbados como tú. Anda.

¿Qué es todo esto, señor?

Vamos, por Dios santo.

Presta atención, ya te dije.

Tú te cogerás a mi esposa, y yo tomaré fotografías.

¿Su esposa?

Vamos.

Nunca había oído algo así.

Lo creía un buen cristiano…

Cierra la boca y quítate la ropa, hijo.

¡La he pasado muy mal!

¿Quieres que estas manos te toquen?

Vamos, dulzura.

Tomaremos unas fotos y luego el grandote nos dejará en paz.

Mujer…

mírame.

Harás lo que te diga, hijo de perra.

Claro que no.

Santo cielo.

Carl, quizá deberíamos irnos.

- Olvídalo. - Tengo frío, Carl.

¡Sé que hace frío!

Roy miró las nubes que pasaban

y pensó si así sería morir.

Si flotaría en el aire.

Lo predicó durante años, pero aún no sabía qué esperar.

Solo una cosa.

Sí, ¿qué?

Se llama Lenora.

¿De qué mierda hablas?

Mi pequeña.

Lenor…

- Vamos. - La pareja recién estaba empezando,

y Carl seguía afinando detalles.

Santo cielo…

Tendría que ser más selectivo con sus modelos

si quería que Sandy participara.

Tomaré algunas fotos mientras dure la luz.

COAL CREEK, VIRGINIA OCCIDENTAL, 1957

Buen día, señora.

- ¿Es Emma Russell? - Sí.

- Si firma estos papeles, el niño es suyo. - Bien. Deme eso.

¿Arvin?

Ven, dame la maleta, es pesada.

Cariño,

nos alegra mucho que estés aquí.

Él es…

tú tío Earskell.

Hola.

Ella es Lenora.

Lenora es tu hermanastra.

Hola, Arvin.

Hola.

Aquí vamos.

Aquí viene.

- Feliz cumpleaños, Arvin. - Feliz cumpleaños, cariño.

- Feliz cumpleaños. - Ay, no.

Feliz cumpleaños a ti.

Feliz cumpleaños.

Muy bien.

Pide un deseo antes de que se apague.

Parece un pastel muy rico.

- ¡Arvin! - Está bien, aguarda.

Gracias.

Bueno…

Esto era de tu papá.

¿Qué es?

Es el arma de Willard.

Creo que es hora de dártela.

Es una Luger alemana.

La trajo de la guerra.

No me gustan las armas, pero él querría que la tuvieras.

Es el mejor regalo que me han dado. Gracias, tío Earskell.

Te vendría bien una escopeta.

Esto es lo único que tengo de él…

gracias.

El tiempo sí que pasa.

De rodillas.

Los chicos de la escuela molestaban a Lenora por ser devota

y tener marcas en la cara.

Eres tan fea que tendría que cubrirte la cabeza para tener una erección.

Gene Dinwoodie, Tommy Matson y Orville Buckman

la habían arrinconado detrás de la escuela.

Seguro te cogiste a tu hermano, incestuosa.

¡Por favor, paren! ¡Basta!

¡Maldita sea!

- ¡Suéltenme, carajo! - ¡Basta!

¡Suéltenme! ¡Mierda!

Arvin la amaba como a su propia hermana.

- Incestuoso. - Haría todo para protegerla.

Sin importar el clima,

Lenora iba a la tumba de su madre luego de la escuela.

Algunos días incluso leía la Biblia en voz alta

e imaginaba que su madre la oía.

Aunque él no rezaba,

Arvin solía llevarla y hacerle compañía.

¿Arvin?

Fue un milagro que no fueras al hospital.

Hay muchos inútiles desgraciados.

Dios, Arvin, dices eso casi desde el día que te conocí.

Porque es cierto.

Tal vez deberías rezar por ellos. No te haría mal.

Tú rezas suficiente por todos, ¿y de qué te sirve?

¿Sabes qué te serviría?

No andar sola detrás de la escuela, ya te dije.

Maldito Gene Dinwoodie.

¿Nunca piensas en…

cómo terminamos huérfanos y en la misma casa?

No.

Además, quizá tú no seas huérfana.

Para todos aquí,

tu papá debe andar por ahí vivo y coleando.

Un día de estos podría bajar bailando por esa colina.

Eso espero.

Rezo todos los días por eso.

¿Aunque signifique que hizo algo?

Ya lo perdoné.

Un nuevo comienzo.

Es una locura.

No, no lo es.

¿Y tu padre?

¿Qué pasa con él?

Sé lo que hizo mi papá.

Entonces…

perdónalo…

Podría regresar.

Cállate. Los dos sabemos que eso no pasará.

Perdón por mencionarlo.

Está bien.

Te agradezco que siempre me acompañes.

Sé que preferirías hacer otra cosa.

Somos familia. Debemos cuidarnos.

¡Lenora! ¡Arvin!

¡Vengan aquí!

Me iré por un tiempo.

Rezaré por ti.

Mientras tanto…

el hijo de mi hermana, de Tennessee,

vendrá a ocupar mi lugar.

Se graduó de uno de esos…

colegios bíblicos.

Agradecería que lo hicieran sentir bienvenido.

Dile a tu abuela que lleve comida al próximo sermón.

Claro.

¿Qué harás después de la escuela?

Cliff Baker dice que podría trabajar en el asfalto

del tramo Greenbrier de la Ruta 60.

Sí.

Quizá haga eso. ¿Tú?

Mi papá quiere que me quede aquí.

Es mejor que ir a Vietnam, supongo.

Sí, supongo que sí.

Todos dicen

que les gusta cómo los preparo, pero…

Solo cómprale un filete.

Sabes que no puedo pagarlo.

Abuela, deja de preocuparte. Es solo un predicador.

Todo el mundo te quiere, lo sabes.

Serán hígados de pollo.

Gusto en conocerlo.

Gusto en conocerlo.

Mucho gusto, reverendo.

Un gusto.

Un gusto.

Emma era una de las mejores cocineras del condado.

Cuando la gente alababa su comida,

ella respondía que no supo freír un huevo hasta que halló al Señor.

Y que él era quien guiaba su mano

y hacía que todo saliera bien.

Bien.

Estoy muy nerviosa.

Quítate la gorra.

Hola.

Encantada, reverendo.

Emma Russell.

Igualmente. ¿Qué tiene ahí?

Mientras Preston Teagardin saboreaba el jugo

de los hígados de pollo,

sintió que un sermón se avecinaba.

Bendecidos…

quienes tienen hambre…

y sed…

de justicia.

Ojalá le gusten, reverendo.

A Preston le encantaba cómo lo escuchaban y se aferraban a cada palabra.

Agradecía que, hace años, su madre decidiera que sería predicador.

Nunca ganaría una pelea,

pero podía recitar el Apocalipsis hasta dormido.

Amigos…

no hay duda…

de que aquí somos todos gente humilde.

Amén.

Han sido muy amables conmigo

y les agradezco la bienvenida de corazón.

Sí.

Pero amigos…

la pobre alma…

que trajo hígados de pollo en ese plato desvencijado…

me inspira a rezar por ella antes de comer.

Claro que…

algunos estamos mejor que otros.

Y veo…

mucha carne blanca y roja sobre esta mesa.

Y sospecho que quienes trajeron las bandejas

a veces comen muy bien.

Pero los pobres…

deben traer lo que pueden pagar.

Así que esos órganos…

son una señal…

de que debería,

como nuevo predicador de esta iglesia,

sacrificarme,

para que hoy ustedes puedan comer carne buena.

Y eso es lo que haré, amigos.

Me comeré estos órganos.

Porque me amoldo al buen señor Jesús cuando me da la oportunidad.

Y hoy…

me ha bendecido con otra oportunidad

para seguir sus pasos.

Amén.

No te preocupes por ese imbécil presumido.

Apuesto a que no tiene un centavo.

Nunca me había sentido tan avergonzada. Me habría metido debajo de la mesa.

- Iré a hablar con él. - No, Arvin.

Nada de eso.

No es el predicador que esperaba.

Ese no es un predicador. Es malo como los de la radio.

Seguro que quería todos los hígados de pollo para él.

Por eso lo hizo.

¿Viste cómo los engullía?

No hables así, Arvin.

Teagardin está aquí porque el Señor lo envió.

Ese predicador es algo ostentoso.

¿No vienes?

No, tengo cosas que hacer antes de ir a casa.

¿No podemos ir después de ver a mamá?

No, ve, luego regreso.

Anda.

…en el umbral de un gran evento.

Dios dijo que próximamente estaremos en el umbral del paraíso.

Pero algo anda mal.

Y les digo que debemos tener poder de oración

y poder de espíritu.

En Vietnam del Sur, los soldados luchan con armas.

pero nuestro espíritu…

¿Quién anda ahí?

Lenora Laferty, predicador Teagardin.

¿Has estado llorando?

No es nada.

A veces me pongo mal.

En la escuela se burlan de mí,

y el año próximo mi hermano no irá más.

Yo era como tú a tu edad.

Lleno del Señor.

Los otros niños…

me molestaban mucho.

¿Y usted qué hacía?

Bueno…

fue una época difícil.

Solo eran celos.

Envidia.

Saca lo peor de la gente.

Sobre todo de los jóvenes.

No sé si tienes que ir a algún sitio.

Pero quizá…

podríamos dar un paseo.

Hay un lugar tranquilo adonde me gusta ir a rezar.

Como su padre años antes,

Arvin siempre elegía el momento con cuidado.

Sabía que le iría mejor

si no enfrentaba a todos los desgraciados a la vez.

¿Qué fue eso?

Nada. Debe estar mal cerrada.

Quítate las pantaletas.

Cierra esa puerta.

Mejor que valga la pena.

¡Basura!

¡Basta!

¡Hijo de perra!

Oye, Orville, arráncalo. No creo que sean las bujías.

No. Oye, Gene, ¿quieres otro dulce?

No, gracias.

¡Oye, aguarda!

¡Aguarda! ¡Lo siento!

¿Quieres tu maldito dulce?

¿Quieres el dulce? ¿Eso quieres?

¡No!

Toca a mi hermana otra vez…

y te mataré.

¿Me entiendes?

Sí.

- ¿Entiendes? - Lo siento.

Aquí podemos sentir al Señor, ¿no?

Es amable de su parte venir hasta aquí.

Lenora…

¿Te has abierto por completo al Señor…

con el reverendo Sykes…

u otro predicador?

Una vez…

el reverendo Sykes lloró conmigo.

No me refiero a eso.

¿Te has mostrado

como el Señor te hizo?

¿Como vine al mundo? No.

- ¿No? - No.

Mostrarte

como el Señor hizo a sus hijos,

es entregarte a él…

con él de testigo.

Eso es tener valor.

¿Me quito la ropa?

Reza conmigo.

Señor, Lenora se mostrará ante ti.

Mírala, Señor, como tú la hiciste.

Se presenta ante ti ahora.

Dale la fuerza.

Estamos juntos…

ante el Señor.

Amén.

Amén.

Lamento no haber venido.

Está bien.

Sé que debes querer hacer otras cosas.

Puedo ir sola a partir de ahora.

Como hace años le pasó a su madre,

Lenora sintió la misma fuerza que atrajo a Helen hacia Roy Laferty.

La niña imaginó que podía tocar el amor que emanaba del predicador.

MEADE, OHIO. TRES MESES DESPUÉS

La 33 a Athens, la 50 a Clarksville…

la 79 a Pittsburgh.

33, 50, 79.

33, 50, 79.

¡Púdrete, Carl!

Mierda.

Mierda.

Era el verano de 1965,

y la pareja se preparaba para el que sería su decimocuarto viaje.

Hacía tiempo, Carl había decidido

que lo mejor eran los jóvenes y apuestos autostopistas.

¿Qué carajo pasa?

No podía dormir.

Y saliste para…

Para cargar el auto temprano.

No cargamos temprano, Sandy, es una regla.

¿Me estás engañando?

- No. - ¿Trabajo?

No.

Mañana iré a la ciudad por negocios.

¿Crees que llevaré el auto lleno de maletas?

Comprar una cámara no es un negocio.

¡Ya voy, maldita sea!

- Entraré si no contestas. - ¡Jesús!

- No te ves bien. - Dormía.

¿Qué quieres?

¿Qué buscas?

Deja de desordenar mi cocina.

¿Tienes dulces?

¿Estás sobrio otra vez?

¿Vas a algún lado?

No es asunto tuyo, hermano mayor,

pero me iré de vacaciones.

A Carolina del Norte.

¿Qué haces aquí?

He recibido muchas llamadas

sobre chicas que desaparecieron de Tecumseh.

Dijeron tu nombre un par de veces.

Es mentira.

Se acerca otra elección, Sandy.

El viejo Matthew hace todo lo posible para hacerme quedar mal.

¿Carl es tu proxeneta? ¿Ese hijo de perra?

No, trabaja, hace repartos.

¿Repartos?

¿Para quién?

No tengo idea.

Pero trae dinero a casa, no te pido a ti.

¿Es Leroy?

Vete de aquí, Lee.

Ya verá ese hijo de perra.

Deja lo tuyo hasta después de las elecciones, ¿sí?

No finjas que haces todo bien.

Soy la ley aquí, hermanita.

Y eso marca la diferencia.

Cody Hamilton,

un carpintero de 20 años de pesca en Virginia Occidental.

¿Qué mierda estás haciendo, Sandy?

BAR TECUMSEH

Hola, Lee. Sandy ya se fue.

La mitad de este basurero le pertenece a Leroy.

Revisaré las habitaciones.

Lee, no hay nada ahí.

Déjame pasar.

Policía.

Cuando quien te da dinero pregunta por qué pareces un bebé,

le dices quién es la puta.

Bodecker creía que la gente era como los perros:

cuando empiezan a cavar, no quieren parar.

Primero sería que la hermana del alguacil era una puta,

luego, todos los sobornos y otras cosas que acumuló

desde que se puso la placa.

Y si no tenía cuidado,

alguien se enteraría de sus tratos con Leroy.

Amigo mío.

Tanto tiempo.

¿Qué te traigo?

Café. No me quedaré mucho tiempo.

¿Juguete nuevo?

Es un arma inglesa.

Es muy rara. Tiene balas especiales.

No es rastreable.

No es rastreable.

¡Lo siento!

Dicen que el alguacil tiene el ojo puesto en las chicas de Tecumseh.

Eso me costará dinero.

Que yo pierda dinero te costará tu parte.

No tuvo nada que ver contigo.

Ahora sí.

Bobo, ¿has golpeado a alguien que me genere dinero?

No.

Nunca se me ocurrió siquiera pensarlo.

Mi contrincante va por ahí

diciendo que no me ocupo de Sandy.

No comas mis sobras.

Dame el sobre.

Me debes dinero.

Lo que perderé en el bar.

Idioteces.

No perderás nada ahí.

¿No?

¿Y lo sabes porque eres una mierda como todos los que trabajan para mí

o porque toda Meade sabe que eres corrupto?

Esa es tu paga hasta que estemos a mano.

Ya sal de mi restaurante.

Bodecker sabía que Leroy y su recadero, Bobo,

lo matarían pronto si seguía causando problemas.

Tenía que pensar en las elecciones

y no podía cargar ningún lastre.

Mi bar está prohibido, la puta de tu hermana también, ¿entiendes?

Gracias por parar.

¿Cómo te llamas?

Soldado Gary Matthew Bryson.

Qué lindo nombre.

Hablas como en el ejército.

Relájate, muchacho.

¿Cómo te dicen?

Gary.

Así se llamaba mi papá, en casa soy Gary Matthew.

Matthew es de la Biblia, ¿no, Carl?

Todo es de la Biblia.

El viejo Matthew es uno de los apóstoles.

Sabías que tu nombre es de la Biblia, ¿no?

No íbamos mucho a la iglesia cuando era niño.

Pero te bautizaron, ¿no?

Claro.

No somos paganos. Solo no sé mucho sobre la Biblia.

Bien.

Dios sabe dónde podría terminar quien no se salvó.

Ahora, parece que en Vietnam.

Es hermoso, ¿no?

Todos esos árboles tan altos.

Es una buena foto.

Claro que sí.

Eres un buen chico, Gary.

Gracias por el almuerzo.

¿Comemos?

¿Qué quieres, Gary?

Salchicha.

¿Salchicha?

¿Quieres queso?

Sí, por favor.

De acuerdo.

Gracias.

Aquí tienes.

¿Gary?

No, gracias.

¿No bebes?

No me cae bien.

Me causa problemas.

Anda.

¿Dices que no beberás un trago…

con una belleza como ella?

Qué diablos.

Sí.

Eso te despertará.

- Toma. - No, tú bebe otro.

- Salud. - Salud.

Tengo una idea.

Ya que quizá no volvamos a vernos…

grabemos esto para la posteridad.

- ¿Una foto? - Eso mismo, una foto.

- Claro. - Así me gusta.

Te diré algo, soldado.

Recuéstate

sobre esa manta que tienes junto a ti.

¿Así?

Así.

Ahora, sostén esa botella

como si fuera tuya.

¿Así?

Te duermes con Ferlin.

No me gusta el góspel.

Le hicimos un favor.

Igual lo iban a matar en Vietnam.

Maldita sea.

- Era solo otro modelo. - Te dije, ya no me gusta esto.

¿No puede molestarme cómo lloran?

No digo que te guste,

pero las lágrimas lucen en las fotos.

Lo que Sandy no entendía

era que, para su forma de pensar,

esta era la verdadera religión.

Solo en presencia de la muerte,

podía sentir la presencia de algo como Dios.

¡No!

¡Por favor!

No toques…

No toques la cámara, hijo.

El maldito enfermo.

¿Vamos a un motel?

Comemos unos filetes y nos relajamos unos días.

¿Qué te parece?

El soldado Gary Matthew Bryson no se reportará a Fuerte Eustis.

Pero no es un cobarde, lo mataron.

¿Lo mataron?

Está enterrado junto al río Mechums, descuartizado en una maleta.

- Le daré con mi supervisor. - No hablaré con nadie.

En mis lecturas

conocí casos

de pecados.

Donde alguien se enfermó tanto…

por un pecado

que sintió que era tan terrible

que…

comenzó a imaginar cosas.

Hace tiempo, leí una historia…

sobre personas.

Gente pobre.

Que apenas

podía escribir…

creían que eran…

el presidente

o…

una celebridad de Hollywood

como Ava Gardner.

No entiendo de qué habla.

Hablo de que es normal.

El libro dice…

que se trata

de no entender.

Piénsalo.

¿Cómo…

podría ser

el papá…

si lo único que hicimos fue estar con el Señor?

¿Llegaste tarde?

Jugué cartas en el garaje de Elder Stubbs.

¿Ganaste?

No.

Lo vi a Fred Dinwoodie.

Dijo que su hijo ya está mejor.

Creo que te excediste.

No ha vuelto a molestar a Lenora.

Ni él ni sus cobardes amigos.

Debo ir a verla. Ha estado sintiéndose mal.

Cuídala por mí mientras vamos a la iglesia.

Lenora ya no le pedía a Arvin que fuera a la tumba de Helen.

A él no le molestaba.

Su mente siempre volvía a Willard y el tronco de oración,

y a su pobre perro Jack.

Además, había conseguido empleo en la carretera

y estaba ocupado ganando dinero.

Nunca falté a la iglesia.

Estoy muy avergonzada.

No tienes de qué avergonzarte.

El Señor te perdonará por faltar un domingo.

Seguro que Jesús también tuvo mañanas malas.

Te quiero, Arvin.

¿Qué tal si vamos…

a la tumba de tu mamá cuando estés mejor?

¿Te parece bien?

El buen libro…

está lleno

de hombres

y mujeres buenos

que tienen delirios.

Eva en el jardín.

Noé…

desnudo, ebrio.

Avergonzando a su familia.

El ídolo que los judíos veneraban en el desierto.

Y hasta el mismo señor Jesús tuvo delirios en el desierto

que solo por su fe…

y su fortaleza…

pudo superar.

Alabado sea Jesús.

El delirio del Señor en el desierto fue un juego…

del supuesto "Diablo".

¡Y lo que el Señor experimentó…

fue un delirio que le habría impedido salvarnos!

¡Pero no se dejó engañar!

Nuestros delirios nos hacen pecar.

Golpear a una madre o una esposa por algo que uno creyó que dijeron.

Faltar a tu empleo o al servicio dominical.

Eso es. Usted lo dijo.

Una niña…

siente algo por un tipo y le entrega su regalo sagrado.

¡Delirios!

Blasfemar al Señor en tu mente y en tu corazón

por un mal que te hizo otra persona.

Es cierto.

¿Dice que no…

recuerda todo lo que hicimos en su auto?

Digo que es una locura

venir a la casa del Señor y decir estas barbaridades.

Mi consejo para ti, niña…

es que te deshagas de él.

Porque si no…

tú, una madre cualquiera,

y su pequeño hijo bastardo,

vivirán en la casa de esa pobre anciana que te crio.

Al menos, piensa en ella.

Morirá de la vergüenza.

Vamos.

Anda.

Lenora supo que estaba cometiendo un error.

La abuela no se avergonzaría,

y ella y su bebé estarían bien.

¡Dios mío!

¡No!

¡Abuela!

¡No!

¡Abuela!

¡Abuela!

Nadie sabría que no fue una suicida

ni que en el final estaba en paz con su creador.

Ay, Señor.

Hay cosas que no podemos entender.

Tómala en tus brazos.

¿Nadie…

dirá una plegaria o…?

¿Podemos hablar, Arvin?

- Sí, nos vemos. - Sí.

Hasta mañana.

¿Sobre qué?

Se trata…

de Lenora.

¿Qué pasa?

Vine aquí y no a tu casa para no…

cargar a tu abuela.

¿"Cargar"? ¿Con qué?

Bueno…

Dudley, el forense…

No conozco ningún Dudley.

Es un borracho, pero no es un mentiroso.

¿Sabías que Lenora estaba embarazada?

Eso es mentira.

Ese hijo de puta miente.

Créeme…

Dudley no miente.

Me habló en privado para que le contara a tu familia.

Creo que hizo bien.

Si dije algo inapropiado…

no fue mi intención.

El pastor no dijo nada por ella.

No para quienes se suicidan.

Tío…

Arvin quería poder despedirse,

pero para ellos sería mejor no saber nada si la policía iba a buscarlo.

Debes ser bueno con la abuela.

Apenas ha salido de su cama desde el funeral.

Sí.

La abuela te necesita.

¿De acuerdo?

Querida abuela:

te escribo porque no puedo despedirme de frente.

Te amo y siempre recordaré todo lo que has hecho por mí.

Lo que voy a hacer, lo haré

porque debo hacerlo, no porque quiera.

Por favor, no me busques.

Con amor, tu nieto,

Arvin.

Disculpe.

Disculpe.

¿Predicador?

¿Tiene tiempo para un pecador?

He actuado mal y quiero reivindicarme con el Señor.

Para eso estoy aquí.

He cometido…

actos lujuriosos.

Sí.

Eso puede ser un gran problema.

Sobre todo para los jóvenes.

Cuéntame.

Tengo una esposa bonita.

Hace casi todo lo que le pida.

Pero la trato muy mal.

¿Cuando dices "todo",

a qué te refieres?

Tal como lo dije.

A veces, cuando me la está…

chupando…

me excito tanto que empiezo a forzarla.

¿Alguna vez vomitó?

Tienen como un gatillo en la garganta.

Ese no es mi problema.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Un tipo con el que trabajo tiene una hija.

Muy joven, recién empezó la secundaria.

Un día la subí a mi camioneta y la llevé al bosque, y…

tuve sexo con ella.

¿Ella se resistió?

No.

Pero el problema es…

que luego de probarlo, nunca era suficiente.

Seguí llevándola allí siempre que podía.

Le quitaba la ropa.

Y la hacía rezar antes de empezar.

¿Por qué no te quitas la gorra?

A veces hasta…

me guardaba sus bragas.

Las olía…

mientras se iba en su bicicleta.

Y luego iba a casa con mi esposa

y le pedía un pastel para celebrar.

¿Qué diablos es esto?

¿Has estado espiándome?

He visto todo lo que hizo las últimas semanas.

No se cansa de la niña Reaster, ¿no?

¿Hizo eso con mi Lenora?

Así que…

¿El nieto de Emma?

Muy bien.

No hagas algo que lamentarás.

¿Por qué no bajas el arma…

y hablamos?

Adelante, hable.

No fue mi culpa.

Y Lenora…

era como…

la niña Reaster.

No me dejaba en paz.

Pero quiero que sepas que yo…

rezo por el alma de esa niña

cada noche.

¿También reza por el alma de su bebé?

Yo no tuve…

nada que ver en eso.

Ella me dijo…

que había sido un muchacho…

¡No me mienta!

Mentiras…

Las mentiras…

las dijo ella.

Se le ocurrió que yo era el padre.

Que me haría cargo de todo.

¡Maldita sea!

¡Escúchame!

¡No me haré cargo de ningún hijo bastardo!

Eso me arruinaría.

Lo entiendes, ¿no?

Demonios.

Escúchame.

Ella…

deliraba.

Estaba loca.

¿Sabes?

No, ella estaba sola.

No, amigo.

¡Por favor!

¡Por favor, Dios!

Rayos.

¡Rayos!

Mierda.

Mierda.

Tenía que alejarse de ese lugar y de cualquier otro que llamara hogar.

Pero, de repente, sintió una fuerza que lo atraía de vuelta a Knockemstiff.

Sin importar lo que sucediera,

quería hacer las paces con las cosas de su padre

que lo perturbaban.

Vamos.

Mierda.

Buen día, Lee.

Hola, Bobo.

Lamento venir tan temprano.

Iba camino al trabajo y…

quería hablar contigo.

Pensaba en el arma que me mostraste.

¿Quieres huevos revueltos?

Sí.

Beberé café, si tienes.

Enseguida.

¿Está Leroy?

Está arriba.

El arma está en el comedor.

No está nada mal.

Es una buena pieza.

¿Me la venderías?

Acabo de comprarla.

Pero todo tiene un precio, supongo.

Nunca sé cuánto poner…

de agua y café.

¿Es más agua que café

o más café que agua?

"Bobo, ve a hacer esto".

Él va y lo hace.

Es simple.

Tú también.

¿Carl?

Lo veo.

¿Carl?

Ni sabemos adónde va.

¿Carl?

Maldita sea, Carl.

Va a Ohio. Nadie de nuestro pueblo. Es tu regla.

Veamos adónde va, Sandy.

Buenos días.

¿Adónde vas?

A Meade, Ohio. ¿Conocen?

¿El pueblo papelero?

Sí, ese mismo.

Pasaremos por ahí.

¿Para qué vas a Meade?

- De visita. - ¿Tienes familia?

No, viví ahí hace mucho tiempo.

Seguro no ha cambiado mucho. Los pueblos no cambian.

¿Dónde viven ustedes?

En Chesterfield.

Vamos a Chicago, Illinois.

Nos gusta recoger extraños por el camino.

Conocer gente nueva, ¿no?

Claro que sí.

Mierda.

Mi vejiga ya no funciona como antes.

Necesito…

parar y orinar en algún lado.

¿No hay problema?

Claro.

Debería haber un camino por aquí.

- ¿Aquí? - No, más adelante.

Despacio. Gira a la derecha.

Muy bien.

Aquí.

Aquí está bien.

No tardaré.

Rayos.

Será un bello atardecer.

Deberás tener paciencia mientras tomo algunas fotos.

Dame la llave.

No te preocupes. Atrás tenemos licor y…

Sandy es buena compañía.

La idea de matar a Carl y fugarse con el muchacho

cruzó la mente de Sandy.

Él era joven, pero podría funcionar.

Escucha, hijo. ¿Por qué no…?

¡Mierda!

¡No! ¡Cálmate, por favor!

¡No quiero dispararte! ¡Baja el arma!

- No quiero disparar. - ¡Perdón!

- Carl, ¿sandalias o tacones? - Tacones.

Los asesinos seriales no son muy confiables.

Carl además era muy paranoico.

El comportamiento de Sandy antes de salir lo inquietaba,

y pensó que sería mejor que solo él tuviera un arma cargada.

La pobre Sandy estaba condenada.

Su arma tenía balas de salva.

Jim Lacey.

New Burlington, Indiana.

La cara más simétrica que fotografió Carl.

Esta foto significaba mucho para él. Jim había sido el primero.

Alguacil Bodecker, aquí Howser. Adelante. Cambio.

¿Alguacil? Denunciaron un doble homicidio en la 506.

Repórtese.

Lo siento, es una mierda.

¿De qué hablas?

Tu hermana y su esposo.

Dos disparos a Carl.

Uno a Sandy.

Parece una nueve milímetros.

Sandy disparó una vez, pero…

tenía balas de salva.

Santo cielo.

¿Lee?

Dame unos minutos con ella.

Ella siempre había tenido problemas,

pero Lee culpaba a Carl por cómo había empeorado.

A pesar de todo, ella aún era su hermanita.

Pero el alguacil no podía evitar pensar en su situación.

Pensó en la foto que halló de ella

y en lo que encontrarían si él no se adelantaba.

Reverendo Roy Laferty,

Durham, Carolina del Norte.

Aunque el pobre desgraciado no había servido de modelo,

Carl insistía en llevar un registro tanto de sus éxitos como de sus fracasos.

¿Qué tal?

Parece que estás de viaje.

- Sí. - ¿Adónde vas?

Había una casa con granero en la colina. Era de un abogado. ¿La conoce?

Claro que sí.

En los Apartamentos Mitchell.

¿Sigue allí?

Que me parta un rayo.

Eres el chico Russell, ¿no?

Pensaba ir a ver el lugar ya que estaba por aquí.

Lamento decirte esto, ese lugar se quemó hace unos años.

Creen que fueron unos niños.

Nadie vivió ahí luego de ti y tus padres.

Ya vine hasta aquí, podría ir a mirar.

Claro, cruza por el campo de Clarence.

No dirá nada.

Nunca le agradecí por la noche que murió mi papá.

Fue muy amable conmigo, quiero que sepa que nunca lo olvidé.

Tenías la cara llena de pastel.

Bodecker creyó que era sangre.

¿Te acuerdas?

Sí, recuerdo todo lo que pasó esa noche.

No es el policía que esperaba.

Una pena lo de su hermana.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Hallaron muertos a su hermana y su esposo.

Cerca de Meade.

Vuelve a verme.

Beberemos una cerveza.

Lo haré.

Lee, te llamó el alguacil Thompson, de Lewisburg, Virginia Occidental.

Que lo llames cuanto antes.

Sí, hace dos días balearon a un hombre.

Un predicador.

Y sospechamos que fue un chico que vivía por allí.

¿En serio?

¿Cómo lo mató?

De dos disparos.

Una pistola. Probablemente, una Luger que él tiene.

- ¿Una nueve milímetros? - Así es.

¿Cómo dijo que se llamaba?

No lo dije, pero es Arvin Russell.

Tengo entendido que sus padres murieron allí.

El padre se suicidó y ha estado viviendo aquí

con su abuela y su tío.

No creo que sea peligroso.

Por lo que dicen, el predicador merecía que lo mataran.

¿Anda en auto?

Tal vez.

Tiene un viejo Chevy 3100 del 54.

No sé si llegaría hasta allí.

Podría estar haciendo autostop.

Cabello oscuro, apuesto. Callado.

¿Quién enterrará a Jack?

No lo sé.

No sé quién querrá tocar esa cosa.

Mira, niño…

mi papá no hizo nada como lo que hizo tu papá,

pero nos dejó a mi mamá, mi hermana y a mí.

Fue a la fábrica de zapatos un día y nunca volvió.

Tuvimos que olvidar al desgraciado.

Algunos nacieron solo para ser enterrados.

Arvin pensó en los días previos a la muerte de su madre,

cómo Willard anhelaba que viviera.

Su padre habría hecho lo que sea por salvarla.

A la mierda la sangre y el hedor, el calor y los insectos.

Lo que sea.

Arvin se dijo a sí mismo.

Parado en la iglesia de su padre, se dio cuenta

de que no había tenido opción.

Willard tuvo que ir adonde había ido Charlotte.

¡Arvin Russell!

¡Sé que estás por aquí!

¡Soy el alguacil Bodecker!

¡Tengo algunas preguntas!

¡Lo siento!

El maldito pájaro me asustó.

¡No quiero lastimarte!

¡Y sé que no quieres lastimarme!

¡Sal para que podamos hablar!

Bien.

Me imaginé que vendrías aquí.

¿Recuerdas la noche que me trajiste aquí?

Fue horrible lo que hizo tu papá.

¡Maldita sea, muchacho, no juegues conmigo!

¡Baje el arma, alguacil! ¡Le estoy apuntando!

¡No puedo hacer eso!

¡Déjela en el suelo y aléjese!

¿Qué?

¡Déjela en el suelo y aléjese!

¿Me matarás como a mi hermana y ese predicador en Virginia?

No soy una mala persona.

¡Ese predicador no era bueno!

¡Le hizo tanto daño a mi hermana que se suicidó!

¡No tuve opción!

¡Odio ser quien se lo diga, pero su hermana…

y su esposo tampoco eran buenos!

Aquí tengo una foto de ella abrazando a un muerto.

¡Suelte el arma y le mostraré!

No tuve opción.

Iban a matarme, lo juro.

Le rogué que bajara el arma.

Lo siento.

Aunque Arvin sintió que pasaron horas

mientras el alguacil luchaba por su vida,

murió en pocos minutos.

…en el sur de Vietnam. Había un…

Gracias.

Creí que nadie me recogería.

¿Mal día?

…irán a la guerra.

Sí.

¿Adónde vas?

Aún no lo sé. ¿Adónde vas tú?

A Cincinnati.

- ¿Cincinnati? - ¿Te sirve?

Hoy, el presidente Johnson…

Sí, tenía ganas de ir ahí.

…conferencia de prensa en la Casa Blanca para comunicar su decisión

de aumentar

el número de tropas estadounidenses en Vietnam del Sur.

Explicó la razón de sus actos con estas palabras históricas.

Queremos convencer a los comunistas

de que no pueden vencernos

por la fuerza de las armas

ni por un poder superior.

No es fácil convencerlos.

Arvin no quería quedarse dormido junto a un extraño,

y mientras luchaba por no dormirse,

su mente comenzó a divagar.

Pensó que quizá la ley reconocería que había hecho un bien.

Quizá lo perdonarían.

Quizá hasta volvería a ver a su abuela y al tío Earskell.

O quizá era muy arriesgado.

¿Qué pasó?

Tal vez conocería a una muchacha y formaría una familia, como su papá.

Mientras pensaba, no estaba seguro de si iba hacia atrás o hacia delante.

Sabía que, donde sea que estuviera,

era más agradable que Knockemstiff.

Sin peleas ni gritos ni dolor.

Luego la idea de alistarse llegó a su mente.

Ya no estaba seguro de si pensaba en él o en Willard.

No quería ir a la guerra como su padre.

Pero era bueno peleando.

Quizá pertenecía ahí.

La abuela le decía que rezara y él se reía de ella.

Quizá ella sabía algo que él no.

En este momento, necesitaba dormir

y se sintió afortunado de que alguien lo llevara.

Los pasos que daremos…

BASADA EN LA NOVELA DE DONALD RAY POLLOCK

Subtítulos: Nora G. Glembocki

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