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Desde hace 50 a�os se encuentra en Zakopane
La sede del Servicio Voluntario de Rescate de los montes Tatra.
En un libro enorme, la Cr�nica del Servicio de Rescate,
se registran todas las operaciones de rescate,
desde la primera hasta el presente.
Esta pel�cula narra la historia de la m�s dif�cil de ellas.
"LOS HOMBRES DE LA CRUZ AZUL"
La historia de esta misi�n es una historia eral.
Los peque�os cambios introducidos en la historia por los autores de la pel�cula
no alteran de forma significativa su curso ni su sentido.
Entre los protagonistas est�n los verdaderos h�roes del evento.
Los autores quieren dedicarles a ellos la pel�cula,
Los partisanos de monta�a de los d�as de guerra y los voluntarios
del equipo de rescate de los montes Tatra, los hombres de la Cruz Azul.
Ocurri� en Febrero de 1945.
Los habitantes de la regi�n de Podhale disfrutaban de sus primeros d�as de libertad.
A�n era una libertad precaria.
A unos cuantos kil�metros de aqu�, en Eslovaquia,
a�n resist�an unas cuantas tropas alemanas.
En Zakopane estaban instaladas algunas patrullas dispersas
del ej�rcito ruso.
Fue entonces cuando lleg� a Zakopane un m�dico eslovaco, el Doctor Juraj.
�D�nde est� el comandante ruso?
Misza, Misza, aqu� Kola, aqu� Kola,
�Puedes o�rme?
Contesta.
Aqu� Misza, Camarada Comandante.
Ma�ana pasar� por 2735 un equipo de rescate polaco,
La contrase�a 7232.
La contrase�a del m�dico partisano,
el Doctor Juraj.
A petici�n del Doctor JuraJ, los monta�eros de mayor experiencia,
Los rescatadores de Tatra, fueron enviados aqu�.
En los montes Tatra, en el lado alem�n
hay un hospital para partisanos gravemente heridos.
Deben ser rescatados inmediatamente o estar�n condenados a muerte
si no es por las balas alemanas, ser� por sus heridas.
Deben ser rescatados.
El mayor rescatador, por edad y experiencia, era Stanislaw Lasa.
Su opini�n fue crucial.
Chicos, tenemos que ir all�.
Chicos, tenemos que ir all�.
A mi hospital.
"Hospital", �se da cuenta de qu� tipo de hospital es �ste?.
�Sabe usted qui�nes son los heridos?
Jano Holesza est� de guardia. Un partisano eslovaco.
Se le orden� permanecer en guardia despu�s de que su unidad abandonara.
Es el �nico que mantiene la guardia. Y lo hace. D�a y noche.
Los dem�s nunca salen de la caba�a.
Repiszczak, fue gravemente herido. No puede doblar la pierna...
Maksym Olejnikow, un paracaidista ruso.
Oficial de enlace. Congelaci�n de grado 3. Ambas piernas.
Bozenka, mi hija adoptiva.
Es nuestra enfermera.
Y Siediakow... Tikhon, tambi�n es ruso.
Tres a�os luchando con los partisanos. Herido de bala en el pulm�n.
Ha pasado un mes escupiendo sangre.
... A finales de diciembre Holesza estaba de guardia, como siempre.
Parec�a que los alemanes se hab�an instalado definitivamente en el valle
Estaban preparando un puesto de avanzada al oteo lado de la monta�a.
Desde ese d�a quedamos aislados del mundo exterior.
Pod�amos hacer fuego s�lo de noche.
Podr�amos haber sido descubiertos por una patrulla en cualquier momento.
Est�bamos indefensos,
Lo �nico que pod�amos hacer era esperar a que llegara ayuda.
S�lo esperar...
En esta situaci�n estuvimos hasta Navidad...
Celebramos, en la medida de lo posible, una fiesta de Navidad partisana.
El estado de Maksyms me preocupaba cada vez m�s.
Desde hac�a tiempo me preocupaba que padeciera gangrena.
Tendr�a que ser operado,
amputarle los dedos.
Cierra la puerta.
Hace fr�o.
Ese d�a tom� una decisi�n.
Su �ltima posibilidad de salvaci�n pasaba por amputarle los dedos.
Y el �nico medicamento que ten�amos en el "hospital"
era yodo.
Bien, Maksym
Estoy preparado.
Vamos, muchachos, nos pondremos en marcha al amanecer.
Stanislaw Byrcyn llevaba 50 a�os recorriendo las monta�as
pero por primera vez se estaba preparando para una expedici�n as�.
- �Eres t�, pap�?. - Duerme, hija m�a, duerme.
�A le caseta!.
Una cruz azul en su brazalete es el s�mbolo del servicio de rescate.
Es la insignia de los rescatadores.
Szanislaw Byrcyn lleva 50 a�os de servicio con la cruz azul.
A la caseta, Bass. A casa.
�A la caseta, Bass! �Va a le caseta!
A la caseta, Bass.
Ve a la caseta. Hijo de puta.
A la caseta. A la caseta, Bass.
- Buenos d�as. - �Bienvenido!.
��nete a nosotros, t�o! Si�ntate con nosotros, t�o.
La cr�nica del servicio de rescate de los montes Tatra se refiere
a esta expedici�n, fechada en enero de 1945. Comienza as�:
Viajamos en trineo en la primera parte del viaje.
cogimos tres toboganes, 10 pares de esqu�s
y equipo de rescate para nosotros y los heridos.
En el primer trineo iban el Doctor Juraj, el viejo J�zek y Tadek,
un experto en traves�as invernales.
Stanislaw Lasa, Staszek Marusarz y Romek iban en el segundo.
Bass, ven aqu�, ven aqu�, Bass.
Ven aqu�, ven aqu�.
Bass.
Ah� es donde el camino nos lleva... a Eslovaquia.
A trav�s de dos cadenas monta�osas y una l�nea de franta.
Desde aqu� tenemos que ir a pie o esquiando, una de dos.
J�zek delimit� la ruta junto con Juraj,
que dirigi� la expedici�n. S�lo �l pod�a guiarnos por all�.
El camino que deb�amos tomar era dif�cil
incluso en tiempos de paz.
Las laderas eran propensas a sufrir avalanchas
y en enero hab�a fuertes nevadas.
Ahora, cada paso que d�bamos nos acercaba a la guerra.
Cuando alrededor del mediod�a el cielo se despej�,
atravesamos la primera cordillera.
Ahora nos enfrent�bamos a las m�s duras y y peligrosas laderas.
A las 12:30 p. m. Llegamos al Zmarly Zleb (corredor sin vida)
Bass, Ven aqu�, Bass, ven aqu�. En pie, vamos.
En pie, Vamos.
Bass, Bass, ven aqu�, Bass, Bass.
Bass. Ven aqu�.
Ven aqu�, Bass.
Aqu�, Bass. Vamos, Bass.
Ven aqu�.
�Avalancha!
Tuvimos much�sima suerte.
La parte central de la avalancha no nos pill�.
S�lo nos atraparon los laterales.
Bass, Bass, buen perro, buen perro,
Bass, Bass, perro valiente.
Buen perro.
Bass, Bass, ven aqu�.
�Alto!
�Alto!. �Contrase�a!.
"Estaci�n de tren".
Encontramos a la �ltima patrulla sovi�tica de la zona
a las cinco de la tarde, en la c�spide de la segunda cordillera.
Tuvimos que cambiar la ruta,
para evitar el fuego de las ametralladoras.
El valle estaba dentro del alcance de los disparos de las patrullas rusas.
Por otra parte, los alemanes patrullaban la zona sin obst�culos.
En la parte inferior del valle hab�a un puente peatonal,
una especie de frontera...
Detr�s de �l estaba la tierra controlada por los nazis.
El camino atravesaba un bosque, a lo largo de una escarpada monta�a.
Para Lasa la expedici�n fue especialmente dura,
ten�a 60 a�os... pero fue de todos modos.
Tuvimos que dejar los esqu�s aqu�.
Y nos vimos obligados a dejar tambi�n a Bass;
de otro modo habr�a ladrado a los alemanes.
No quer�amos dejar huellas en los caminos ocupados,
as� que decidimos recorrer v�as totalmente sin caminos.
Era mejor que encontrar una patrulla Nazi.
Poder transportar a los heridos por esa ruta
estaba fuera de duda.
El cansancio ya era notable en todos.
Llev�bamos 14 horas en camino.
Cuando todos nosotros llegamos al fin a nuestro destino,
J�zek trat� de hacer recuento.
Tadek - presente...
Romek - presente...
Byrcyn -...
Juraj...
Wawrytko... J�zek...
Maruserz...
Staszek...
S�, Staszek Lasa qued� rezagado.
Tadeusz fue a buscarlo.
Est�bamos ahora dos menos.
pero no pod�amos esperar...
... �Ayuda! �Ayuda!
�Ayuda!�Ayuda!
�Ayuda!.
�Ayuda!.
�Ayuda!.
Bass, Bass
Staszek, Staszek
No est�bamos muy lejos de la caba�a.
Ascendimos la escarpada ladera
permaneciendo lo m�s lejos posible de la avanzada alemana.
Era cerca de medianoche.
�Alto!
Soy yo, Bernard.
Bernard.
doctor.
�Bienvenido!.
En la caba�a pudimos descansar hasta el amanecer.
Bozena estaba haciendo cebada para cenar,
Lo que quedaba de cebada
despu�s de haberla racionado cuidadosamente durante tantos d�as.
Las cucharas de Repiszczaks finalmente resultaron �tiles.
Tichon llevaba semanas fumando una pipa llena de musgo.
Partimos de regreso al romper el alba.
Ahora el ascenso parec�a mucho m�s f�cil.
Maksym Viajaba en un trineo. En el oteo iba Tichon.
El tercero, de repuesto, era para Repiszczak,
que estaba cojeando.
Apagamos los restos de la fogata en el "hospital".
Esa es una caba�a alemana.
Y aqu� est� la �nica v�a posible para trineos.
Despu�s de una subida de tres horas entramos en un claro.
La avanzada alemana estaba a tres horas de nosotros.
Ahora podr�amos caminar con m�s seguridad.
Tomamos una ruta de regreso m�s f�cil y corta.
por desgracia...
desde ese lugar en adelante est�bamos expuestos completamente,
visibles desde kil�metros a la redonda.
�Mirad!
Dame el arma, ayuda al Doctor.
Est�bamos en el fondo del valle. Nuestra subida final comenzaba aqu�.
Atravesando el puente sal�a un claro sendero,
uno bueno para los trineos.
Ten�amos que frenar a los alemanes en el puente,
o ninguno de nosotros saldr�a con vida.
Otros dos nos dejan, Byrcyn y Holesza.
Para que los otros puedan seguir.
Al final llegamos al lugar donde el d�a anterior
hab�amos dejado los esqu�s.
�Staszek!.
Los alemanes lanzaron un cohete de se�ales.
El cohete se�al� la direcci�n.
Holesza.
Byrcyn.
�Holesza!
�Byrcok!. �Byrcok!.
Y este es el final de nuestra historia real
sobre un peque�o episodio al final de la gran guerra.
La mayor�a de estas personas no llevaba uniformes,
ni son mencionadas en los despachos.
S�lo se registran sus nombres, y esta historia,
en la cr�nica de la Cruz Azul,
escrita con tinta corriente sobre un papel ya amarillo.
FIN
Subtitulado por Grupo-CineParaGourmets
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