Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¡Ann, espera!
Señorita Ann, mire esa goleta. Es igual a la que el tío My tenía.
- ¿Le gustan los botes, Srta. Ann? - No.
Bueno, sí, algunos, Donny.
- Es Ann Freeman, señora McKay. - Sí, te estaba esperando, pasa.
Él es Donny Mitchell. Donny, ella es la señora McKay.
¿Cómo está, señora?
Pasen, pasen, no pueden quedarse ahí todo el día.
- ¿Cuántos años tienes, Donny? - Voy a cumplir trece años.
- Pequeño para tu edad, ¿no? - No, señora.
Aquí tengo los reportes de los lugares donde estuvo viviendo.
Después de que su padre se ahogara, vivió con su tío,
el Capitán My Mitchell de Port Clyde.
El capitán se perdió hace tres años, durante una tormenta.
Desde entonces Donny ha estado bajo la tutela del Estado.
Buenos antecedentes. Ha tratado de escaparse tres veces, ¿por qué?
- Puedo explicarlo... - Granja Elkins, hace 8 meses.
¿Por qué te escapaste?
No me gustaba la granja.
Aprendiz de Manuel Santo, tendero, seis meses; se escapó.
- ¿Por qué? ¿Tampoco te gustaba? - No.
Quizá no te guste estar aquí.
- Le agradará, es diferente. - Deja que conteste él.
¿Y bien?
No lo sé. Me imagino que sí.
- ¿Sí, qué? ¿Escaparte? - No.
No, señora.
¿Puedes cortar leña?
Sí, señora.
Es un buen chico, señora McKay. Quiere aprender.
Y necesita su guía.
¿Quieres ver tu habitación, Donny?
Sí, señora.
Allá arriba.
La puerta a la derecha, al terminar las escaleras.
Ann, que quede claro que acepto al chico a prueba.
Si se porta bien, me quedo con él. Si no, se marcha.
Que sea del Estado no tiene nada que ver.
Solo quiero a alguien que me ayude en las tareas.
- Es un buen chico y... - ¿Qué haces ahí, husmear?
No soporto que husmeen. Si quieres oír algo, baja y escucha.
No creo que fuera su intención, señora McKay.
Verá... él ha pasado momentos muy difíciles.
Él no nos lo dijo, pero...
tuvimos información que Santos, el tendero portugués, lo trataba muy mal.
Nuestra junta directiva lo está investigando.
Pobre diablillo.
Por eso se lo traje a usted.
Ya ha criado a sus propios hijos.
No voy a criar a nadie más. No me queda afecto que dar.
- Claro. - Él cumplirá con sus tareas.
- Por supuesto. - Saluda a tu madre de mi parte.
Lo haré. Adiós.
¿Te gusta tu cuarto?
Sí, señora.
Baja. Déjame verte.
Nada ganamos comportándonos como perros extraños.
Yo no soy un perro.
Nadie dijo que lo fueras,
pero estás actuando como si yo te fuese a encadenar.
Nadie está tratando de aprovecharse de ti.
Haz tu parte y yo haré la mía.
Y si hay algo que no te guste, dilo, porque yo lo haré. ¿Entendido?
Sí... señora.
No fue mi intención parecer dominante.
Ve y lávate para que cenemos.
Está bien.
El lugar se ve precioso, mamá.
Odio verte en una habitación alquilada en Bellport.
No está mal, si te gustan las habitaciones alquiladas.
¡Oiga, señorita Ann!
¡Atrápelo!
¡Fuera en segunda!
Aquí está el periódico, mamá.
Anímate, cariño. Todo saldrá bien.
Gracias, mamá.
Trataré de venir el sábado.
¡Ann!
¡Ann Freeman!
Buenos días, señora Thatcher.
- ¿Vas... para el muelle? - Sí, señora Thatcher, suba.
Bonita mañana, ¿no?
Supongo que sí.
¿Qué dijiste, Ann?
No dormí en toda la noche.
¡Es Tom!
¡Estoy loca!
Tiene un día de retraso.
Y la tormenta de anoche, te digo que...
Vamos, señora Thatcher...
no debe cruzar el puente antes de llegar a él.
No es tan malo como piensa.
Probablemente todo esté bien.
Ellos salen en esos botes, dicen que regresarán...
y uno espera...
No hay mujer en este pueblo
que no haya perdido a un esposo, a un hijo, a alguien....
El señor Thatcher tiene mucha experiencia como langostero...
y se necesita más que una pequeña brisa para volcar a un bote de esos.
- Sí, pero yo... - No...
Su esposo es un marinero inteligente.
Pudo haber atracado en Nueva Escocia. Papá solía hacerlo.
Muchos lo hacen, ¿no?
Supongo. Sí, me imagino que sí.
No se me había ocurrido eso.
Lo siento, Ann, me agité demasiado.
Él llegará, señora Thatcher, ya lo verá.
Gracias, Ann. Muchas gracias.
Joe Sanger.
- Tu revista agrícola. - Oh, gracias.
Joe Sanger.
Señor Joe Sanger.
- Don Joe Sanger. - También para mí.
Por lo menos recibí una cuenta. ¡Cielo santo! ¿A quién tengo de socio?
A mí, ¿a quién crees? Oye, Hod, mira esto.
"¡Crié a mi familia a base de nueces!". Dice Leroy Helton.
- Frutos secos, ¿eh? - ¡No, nueces!
Qué cosa, ¿eh?
Genial. Pero tú preferías los pavos, Joe.
Los pavos se comen estas cosas.
Solo las dejas caer y te haces rico.
¿Así tal cual? ¿Diez centavos por cada nuez?
¡Sí, claro!
No, no, a estas cosas hay que...
No quiero molestar a un millonario, pero tenemos que ir a comer.
- Trae los comestibles. - ¡Sí, claro! Casi los olvido.
Nos vemos en el muelle, Joe. Tengo algunas cosas que hacer.
Está bien.
- Oh, Ann. - Hola, Hod.
Espera.
El romper nuestro compromiso no va a iniciar una pelea, ¿verdad?
- No veo por qué. - ¿Seguimos siendo amigos?
Claro, Hod.
- Aún tenemos una cita esta noche. - ¿Una cita?
Hoy es viernes, ¿lo recuerdas? Vamos a ir a cenar.
No, Hod. Mañana tengo que trabajar.
- ¿Cambiaste de trabajo? - No, ¿por qué?
Cuando quedamos en salir, también tenías que trabajar.
Está bien, tenemos una cita.
Pero sólo como amigos, ¿lo prometes?
Por supuesto, solo hablaremos del clima.
- Y chismes locales. - Prometido, te busco a las 7 en punto.
Todavía tengo el anillo.
¡Hod!
No estaba pensando en eso, en serio.
Pero no lo pude devolver.
Tendré que quedarme con él,
a menos que encuentre a alguien más.
¿A quién?
- ¿Qué? - Nada.
¿Cambiaste de opinión?
¿Cambiaste tú de opinión?
Tú sabes que yo no serviría trabajando en el pueblo.
Solo soy un pescador de langostas.
Jamás seré otra cosa. Y tú lo sabes.
Hod, tú puedes ser lo que quieras.
Está bien, Ann, lo haré.
- ¿Qué? - ¡Aceptaré el trabajo en Bangor!
Sería un poco difícil por un tiempo, pero...
lo solucionaríamos.
No, Hod. No funcionaría.
Y... no fue justo de mi parte pedírtelo.
Dices una cosa
- y yo trato de hacer lo que quieres... - Ya lo sé.
Lo siento Hod, pero... no serías feliz.
Y al tiempo, supongo... que yo tampoco lo sería.
¡No hables así, Ann!
¡Nos tendríamos el uno al otro! Todo tiene solución.
¡No, Hod! El matrimonio tiene que perdurar.
Te amo, Ann.
Y tú me amas.
¿No es cierto? ¡Tú lo sabes!
Hod, esto no es justo, es...
La música se acabó.
Tendrás que darme tiempo para pensar.
Está bien.
Mala suerte.
Sabía que alguien los había asustado.
No me eches la culpa a mí.
Se estaban alimentando.
Pero lo hiciste bien.
Quizá regresen.
De nada me serviría. No tengo más cartuchos.
¿No eres el chico nuevo de Mary McKay?
Sí, el del Estado, huérfano.
Soy Hod Stilwell.
¿Cómo llegaste hasta aquí?
Remando.
- ¿Es suya la isla? - Sí.
No te preocupes, puedes venir cuando quieras.
¿Dónde aprendiste a manejar una arma de esa manera?
Me enseñó mi tío My.
¿Tu tío My? ¿Hablas del capitán My Mitchell que vivía en Port Clyde?
¿Por qué?
Por nada. Sólo lo mencioné.
Yo también me llamo Mitchell.
Donny Mitchell.
Pensé que había una conexión.
Yo pesqué con el capitán My varias temporadas.
- ¿Sí? - Sí, hace años.
También conocí a tu padre.
Él manejaba las armas muy bien, ¿no?
Mi tío My decía, que era el mejor tirador en el condado.
Traté de decírselo a Elkins, el granjero, pero...
ya nadie se acuerda de mi padre.
¿De dónde sacaste esa idea?
Muchos aún recuerdan a tu padre.
Habla con mi socio, Joe Sanger.
Él y tu padre fueron compañeros de barco hace unos años.
Sanger...
- Él es portugués, ¿no? - Sí, ¿por qué?
- No me gustan los portugueses. - Vamos, escucha, hijo...
Tu padre y tu tío no aceptaban que nadie les hablara de nadie.
Tengo que irme. Tengo tareas.
Cuando regreses a tierra firme será muy tarde para hacerlos.
Las tareas pueden esperar.
No soy un caballo.
Oye...
Tengo un par de lindas aves.
Puedes usarlas.
¿Ves?
¿Qué quiere por ellos?
Nada. Se me ocurrió que la señora McKay no se preocuparía si...
Bueno, un buen par de buenas aves es... un par de buenas aves.
Sí...
Nos vemos.
Gracias.
Regresa cuando quieras. Hablaremos de tu padre y de tu tío My.
Seguro.
Gracias de nuevo.
- Gracias a Dios que llegaste. - Oí el mensaje en la oficina.
Vine lo antes posible. ¿Cuál es el problema?
Es Donny, no lo he visto desde esta mañana, no sé dónde está.
- ¿Qué ha hecho? - Le regañé por no cortar leña.
Antes del almuerzo ya no estaba y vi que la sierra estaba rota.
- ¿Cree que le pasó algo? - ¿Creer? He pensado en todo.
Cuando no vino a almorzar, supuse que llegaría a cenar.
Oye, Hod. ¿Hay un bote junto a nuestra plataforma?
Sí, debe haberlo traído la marea.
Asegúralo con el gancho, Joe.
- ¿Qué habrá sucedido? - No lo sé.
Déjalo, lo recogeremos después. Hay dos langostas aún vivas.
Lo llevaremos a tierra firme cuando vayamos.
¡Santa María! ¿Qué pescamos?
- ¡Donny! - ¡Jonás se tragó a la ballena!
Buena cosa que esas langostas no podían usar sus pinzas,
o estarías hecho pedazos. ¿Qué hacías ahí?
Sólo quería un par de langostas.
Entiendo.
Donny, muchos se ganan la vida con las langostas.
No debes robar su pesca ni sus plataformas.
- No sabía que era suyo. - Peor aún.
Un hombre no se cuida de sus amigos, esto te llevaría preso.
Un muchacho como tú, a un reformatorio.
¿Qué hubiera hecho tu tío si te encuentra haciendo esto?
Me imagino que darme una buena paliza.
Eso es lo que necesitas, una buena zurra.
- Puede hacerlo, si quiere. - Yo no haría eso.
Pero haré algo similar. Sube al bote.
¡Vamos, sube al bote! ¡Vamos!
Hola. ¿Está el sargento Wilson?
¡Donny! ¿Dónde has estado?
Ha estado conmigo.
Ven aquí. Estamos llamando a la policía para que te busque.
- ¡Donny! ¡Estás empapado! - Hola, Ann.
Sí, está mojado. Tuvo un pequeño accidente. Cayó al agua.
- Así es como uno se moja. - Sube y quítate esa ropa.
Criar niños es un problema, ¿verdad, Mary?
¡Niños! Tiene el cerebro de un gigante para fastidiarme.
No trataba de fastidiarte, Mary. Tenía miedo.
- ¿Miedo de qué? - De ti.
Me contó lo de la sierra rota.
Dijo que la había roto por accidente.
Yo le creo.
No quiso regresar porque tenía miedo de decírtelo.
Era sólo una sierra.
Lo sé, pero a él debe haberle parecido más. Es muy sensible.
Las cosas no han sido fáciles para él. Debes tener paciencia con un niño así.
La paciencia no es una de mis virtudes.
Con los niños, o quiero golpearlos, o quiero abrazarlos.
Él aún no ha cenado.
Ya que lo mencionas, Mary, yo tampoco.
Es el mismo trabajo para uno que para dos.
- Señora McKay. - ¿Sí?
Ya que lodo está bien, regresaré a Bellport.
Gracias por haber venido, Ann.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Tienes que irte ya, Ann?
Bueno...
Es un largo viaje y no quiero llegar muy tarde.
Te acompañaré al coche.
¿Estás enfadado?
Eso fue rápido.
Pero parece haber tenido éxito.
¿Cuándo es la boda?
- Nada como indagar, ¿verdad? - No.
Me temo que no habrá ninguna.
¿Por qué no?
No lo sé.
Me imagino que ella no quiere casarse con un langostero.
Una chica lista, tal vez.
- ¿Qué buscas? - Él vino de diente de león.
- ¿No preparaste este año? - Claro que no, sal de ahí.
¿Permites que un hombre se refugie del frío y no le invitas nada?
Está bien, está bien, al otro lado.
A mí no me sirvas.
Claro que no. No quiero pervertirte.
Mary...
¿Estás permitiendo que Donny te preocupe?
Por supuesto que no.
Él es tan agradable como un toro de dos años.
Su vida ha sido difícil.
Igual a la de todos.
- La vida no es un paseo. - Quizá.
Yo podría ponerlo a trabajar en mi bote los sábados, Mary.
Le pagaría a 25 centavos la hora.
Muy listo, ¿no? ¿Planeasteis esto entre los dos?
No, se me acaba de ocurrir. Es una buena idea.
Puede ganar lo suficiente para pagar la sierra.
¿Quién dijo que había que pagarla? ¡Donny!
- ¡Donny! - Sí, señora.
¡Baja ahora mismo! ¡La cena está lista!
Si viene con nosotros el sábado debe levantarse muy temprano, sobre las 5.
Está bien, está bien, estará listo.
¡Oye, un momento! ¡No lo desperdicies!
¡Hod, espérame!
Creí que te ibas a ir.
No me iría sin toda mi tripulación.
- Hola, Joe. - Hola.
- ¿Te gusta esto? - Claro.
¡Tonterías!
Despertar a la medianoche, romperte la espalda todo el día por las langostas.
Suelta la bolina, Joe.
- Donny, suelta en popa. - Sí, señor.
Señor Witmore.
- ¿No es la señora Thatcher? - Así es, señorita Freeman.
El bote del señor Thatcher zozobró en una tormenta.
El viernes encontraron el cuerpo.
¿Puedes venir con nosotros la próxima semana, Donny?
Claro.
Tienes muchas cosas que hacer para la señora McKay.
¡Y las haré todas!
Mucha leña que cortar.
La cortaré, seguro que lo haré.
Podría ser algo difícil...
con sólo una hacha, ahora que rompiste la sierra.
Sí...
pero lo haré.
- Hod, ¿qué piensas? - ¿De qué?
Con uno de éstos siembro un acre de patatas en un día.
Quizá consiga dos y lo haré todo en medio día.
- ¿Quién quiere sembrar patatas? - ¿Qué te parece?
Nada mal.
- ¿Cuántas? - Seis.
Son grandes.
Conseguiré una granja, y jamás volveré a oler las carnadas.
Me iré a Connecticut.
¿No hay olores en Connecticut?
No, nadie huele en Connecticut.
¡Un pez! ¡Un pez!
¿Dónde vas? ¡Quédate en el bote!
Hod, enganchó algo, quizá una ballena.
No lo pierdas, Donny.
Sácalo. Sigue tirando, sigue tirando.
No aflojes la cuerda.
Parece que tiene algo grande.
- ¿Estás bien? - Sí.
- ¿Necesitas ayuda? - No, puedo con él, creo.
¿Qué piensas, Hod? ¿Tal vez un tiburón?
No creo, no lucha como un tiburón, más como un halibut.
No cede.
Sigue trayéndolo.
Sigue, Donny.
Sácalo.
¿Lo veis?
Ahí está. ¡Santo cielo!
Es un halibut, parece una montaña.
¡Santa María! ¡Qué pescado!
Halibut...
7 langostas...
cuarenta...
Suma 57.80 dólares.
- Un buen día, Hod. - No estuvo mal.
Un precioso halibut.
No sabía que estaban picando.
Depende quién esté pescando, Nick.
- ¿Lo sacaste tú? - No.
- ¿Joe? - No, mi nuevo socio Donny Mitchell.
Un enorme pescado, hijo.
¿Mitchell?
¿Eres familia del capitán My, o de Johnny Mitchell?
El capitán My era mi tío, John, mi padre.
Aquí tienes tu parte, Donny. 1.25 dólares por las horas.
El pescado es 4.50; hacen un total de 5.75 dólares. Aquí tienes.
En efectivo y de inmediato.
Cielos, jamás había ganado tanto.
¡Y divirtiéndome!
Mucho dinero, hijo. ¿Qué te vas a comprar?
Voy a comprarme una nueva...
sierra.
¡Señorita Ann!
¡Rápido, señorita Ann! ¡Mire lo que pesqué!
- Hola, Hod... - Hola, Ann.
- Joe... - Hola, señorita Ann.
Un pescado enorme, ¿verdad?
- ¿Lo pescaste tú, Donny? - Sí.
Y lo hizo solo. No le ayudamos una pizca.
Es un halibut. Pesa 80 kilos, y mire el dinero.
- 5.75 dólares. - Eso es mucho dinero.
- Creo que yo debería salir a pescar. - Una gran idea. Ven con nosotros.
Necesito más ayuda a bordo, si es que sabes cocinar.
- Eso no lo garantizo. - No pesque, siembre patatas.
- ¿Vendrá a pescar con nosotros? - Lo pensaré, Donny.
Oye, ve a mi coche y espérame.
Pero tengo que ayudar a lavar la cubierta.
- Creo que Joe puede hacerlo solo. - Oh, no estoy seguro.
No, quiero hablar con Hod. Ve y espérame.
Sí, señora.
- Ojalá no hubieras hecho eso. - ¿Qué?
El muchacho acaba de pasarlo muy bien y tú lo has arruinado.
Lo siento. De eso es que quería hablarte.
No debiste haberlo llevado contigo.
¿Qué puede pasarle... estando conmigo?
¿En un barco en alta mar? Muchas cosas.
En su misma casa podría caerse y romperse el cuello.
- No fuimos muy lejos... - Oh, no, Hod.
Yo también crecí aquí y lo sé.
Muchos de los que viven en este pueblo han perdido a alguien.
- Ya lo sé, pero... - Lo sabes. ¿Pero realmente lo sabes?
Vosotros salís...
pero le pedís a las mujeres que esperen, vigilen y recen.
Pregúntales a ellas si en alta mar hay peligro.
Ann, ¿estás hablando de Donny o de ti misma?
Hablo de mi responsabilidad.
Si algo le pasara a Donny nunca me lo perdonaría a mí misma.
Supón que él quiere ir... y yo quiero llevarlo.
Entonces me forzarás a llevarlo a otra parte.
Lo siento, Hod, pero así tiene que ser.
Oye, Hod, ¿vamos a quedarnos aquí toda la noche?
Tengo hambre.
El bello...
océano azul...
Hola, chaval. ¿Cómo estás?
Bien.
¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en la iglesia?
- ¿Por qué no estás tú? - ¿Yo?
Yo estuve a las 6, no te preocupes.
La misa no comienza hasta las 10.
¿Qué dices? Hay misa a las 6, a las 7 y a las 8.
Tenemos muchas misas.
¡Oh! La otra iglesia, ¿no?
¿Qué haces?
Reparando las trampas, siempre estoy reparando las trampas.
Acepta mi consejo. ¿Quieres ser pescador? No lo seas.
Consíguete una bonita granja.
Oye, chaval...
Ven aquí.
Te mostraré una cosa.
Visón.
¡CRÍA VISONES!
¡Haga fortuna con fantásticas pieles!
- Prefiero pescar. - Espera, no lo has oído todo.
Este tipo vende a mamá visón y a papá visón por 100 dólares.
- Me gusta más pescar. - Está bien. Escucha...
Cuando los pequeños visones crecen, hacen abrigos como estos, ¿ves?
No me gustan las chicas.
No mires a la chica. Mira el abrigo.
¿Sabes cuánto cuesta el abrigo? 10.000 dólares. Piensa en ello.
Cielos, eso es más que un bote langostero.
- Sí, así es. - ¡Joe!
- Hola, Hod. - Hola, Donny. ¿Cómo van las trampas?
Pronto estarán listas.
- Tu casa es muy bonita, Hod. - Sí.
- ¡Joe! Esta entrada es muy pequeña. - Lo arreglaré.
- Hod, debo preguntarte algo. - ¿Qué, Donny?
Bueno, se me ocurrió, bueno, mira...
- Joe y tú vivís solos, se me ocurrió... - ¿Qué se te ocurrió?
Si yo estuviera aquí todo el día, trabajaría en el bote.
- ¿Hablas de mudarte conmigo? - Sí, claro.
Lo siento, Donny, yo no podría hacer eso.
A la señora McKay no le importaría. Le pagué la sierra.
Lo siento, no podría hacerlo. No creo que...
La escuela termina en breve. Trabajaré todo el verano.
Hod, es una buena idea, el chico quizá...
Olvídalo. Vámonos, Joe. Disculpa, Donny.
- ¿Vamos a salir? - Sí.
Ayer todo estaba bien. Dijiste que yo era tu socio.
Tienes razón, Donny. Ayer dije eso.
Pero algo ocurrió y tenemos que disolver la sociedad.
- La pesca no va muy bien, y... - Fue la señorita Ann...
Ella no tuvo nada que ver con esto. Vamos, Joe.
- Listo. - Es precioso.
¿Dónde lo ponemos para que Donny no lo vea cuando llegue?
En la despensa.
Espero que Donny no vea a Martin trayendo el helado.
Ya me ocupé de eso.
Lo mandé al zapatero por mis zapatos.
Y le pedí que entretuviera a Donny hasta las 5 en punto.
- ¿Sospecha algo? - No, no lo creo.
Quiero que esto sea una sorpresa.
Probablemente no ha tenido una fiesta desde que su tío murió.
TRANSPORTE DE LA COSTA
¿Puedo ayudarte?
- No. - ¿Piensas viajar?
- No. - Dime.
- ¿No vives con Mary McKay? - Sí.
Saluda a Mary de mi parte, ¿quieres?
Dile que soy Dan, el taxista.
COMPRAVENTA HOPKINS.
Parece nueva.
Nunca la he usado.
¿Cuánto quieres por ella?
Quiero venderla...
por 7.50 dólares.
¿Necesitas el dinero para algo en especial?
Te doy 4 dólares.
Necesito los 7.50.
No puedo darte más.
Deme los 4 dólares.
¿Donny? ¿Eres tú?
Sí, señora.
- ¿Trajiste mis zapatos? - No, dijo que estarán listos a las 5.
Está bien. Iremos más tarde.
Sube a tu cuarto y quédate allí hasta que te llame para cenar.
¡Ese zapatero tiene el cerebro de una mosca!
5.35 dólares.
Señora McKay.
Señora McKay.
- Señora McKay. - ¿Quién es?
Soy Martin, de la farmacia. ¿Puedo verla un momento?
Pasa. Él está arriba.
¿Lo traigo cuando ya estén en la mesa?
Sí, pero ahora vete, antes de que te vea y sospeche algo.
Regresaré con tiempo suficiente.
¡Donny!
¡Donny!
¿Te estás escondiendo, Donny?
Ann.
- Arriba no está. - ¿No está?
Apuesto a que volvió a por los zapatos.
Le dije que se quedara en su cuarto.
Parece que habrá vientos fuertes, Hod.
No creo que sean tan fuertes.
Está lloviendo en Hazlett Rock. No llegará hasta aquí.
Aseguremos el bote.
Aquí viene Nick Driver. ¿Qué querrá?
No puede ser él. Está en Portland.
Es su bote.
Hola.
Eh, Hod.
- ¿Qué? - ¡Es Donny!
- ¡Oh, no! ¿Qué estará haciendo aquí? - Seguro que es él.
Cuando nos vio dio media vuelta.
Quizá nos esté buscando.
No, anda paseando. Los botes lo vuelven loco.
Va rumbo a mar abierto.
Es un chico gracioso. No le gustan los visones.
Suelta el bote.
- Acabo de asegurarlo. - Vuelve a soltarlo.
El chico no ha venido hasta aquí.
Hod, ¿qué es eso?
Creo que vi algo.
¡Allá esta! El chico está en peligro.
¡Donny!
¡Donny!
¡Donny!
- ¡Mira, zozobró! - ¡Una cuerda, rápido!
- ¿Sigue allí? - Lleva la popa hacia él.
Lleva el bote lo más cerca que puedas.
No dejes que el mar te lleve hacia las rocas.
Comienza el giro ahora.
Hacia estribor.
Llega de costado.
¡Donny!
Te lanzaremos una cuerda.
¡Aquí va!
¡Donny!
Agárrala con ambas manos.
¡Con ambas manos!
¡No, Donny!
Agárrala con ambas manos.
¡Aléjate de las rocas!
A toda máquina.
¡Vamos, Joe!
¡Cuidado!
¡Vamos hacia las rocas, Joe!
¡Esta ola es enorme, cuidado!
¡Santa María! ¿Cómo hicimos eso?
No lo sé...
Me imagino que nuestro destino es morir en la horca.
- ¿Lo viste? - No.
Se acabó la fiesta sorpresa, ¿verdad?
No podíamos esperar más. Los niños tenían hambre.
- ¿Cree que habrá ido a por sus zapatos? - No. Habría vuelto a la media hora.
Debimos haberle dicho lo de la fiesta.
Eso lo hubiese arruinado. Quería ver la cara que pondría.
Ese es el problema, nosotras también nos divertíamos.
¡Donny! ¡Hod, estaba contigo!
Sí, otra vez.
¡Donny!
- ¡Está mojado! - Sí, volvió a caerse al agua.
Siempre que te caes, acabas mojado.
¡Sorpresa!
Bien, volved a vuestro sitio. Donny bajará en un minuto.
Donny, sube a cambiarte de ropa antes que te dé una neumonía. ¡Deprisa!
Olvidé su traje nuevo.
Un buen escenario para llegar después de lo sucedido.
Es lo que quisiera saber. ¿Qué sucedió?
Ven. Te lo diré.
Mira, Ann. Donny robó el bote de Nick y zozobró en Hazlett Rock.
Es un milagro que este aquí.
- Trataba de escaparse. - ¿Escaparse?
- ¿Adónde? - No lo sé, Boston... Fuera del estado.
¿Qué importa?
Lo importante es que seguirá intentándolo.
Pero, no lo entiendo.
Mira, Ann. Donny es hijo de un pescador.
La pesca está en su sangre.
Lo traes aquí y le prohíbes que salga a la mar.
¿Qué esperabas que hiciera?
Te lo dije, Hod. ¡Soy responsable ante el Estado!
- Es mi deber. - Lo sé. Ya me lo dijiste.
Me dijiste muchas cosas...
pero hay algo que no me dijiste.
¡Tienes miedo, Ann! ¡Miedo del mar!
¡Te aterroriza!
Está bien. ¿Y si así es?
Lo siento, Ann. Siento tener que decirlo.
Es una horrible lucha para ti, pero afecta a la vida de otras personas.
¡Afecta a la vida de Donny!
Eso no es justo.
El muchacho puede salir bueno o salir malo.
La decisión te corresponde a ti.
¿Qué sucede? ¿Por qué no hacen lo que dice el libro?
Ven aquí, Hod.
- ¿Ya hay bebés? - No, ese es el problema.
Quizá a mamá no le guste papá o a papá no le guste mamá.
- Quizá ambos se llamen Charlie. - No, este se llama...
¡Hod! ¡Hod!
Hola, Donny.
La señora McKay me dio permiso para venir hoy después de la escuela.
La señorita Ann dijo que podía trabajar para ti en el bote.
- Me alegra escuchar eso. - ¿Permitirás que vuelva?
Hay algo que tenemos que solucionar.
¿Qué es, Hod?
El bote de Nick Driver...
¿Quién lo va a pagar?
No hay problema. La señora McKay ya le pagó.
Donny.
¿Te parece correcto que alguien pague por tus errores?
El bote de Nick Driver era muy valioso.
Si él lo hubiese reportado, podrías haber terminado en un reformatorio.
Si me llevas en tu bote y puedo trabajar...
¿Te gustaría tener un socio que no paga sus deudas?
Eso es lo que digo.
Si me dejas trabajar los sábados cuando no hay escuela,
devolveré hasta el último centavo.
Lo prometo, Hod.
Me parece razonable.
Trabajaré fuerte y haré todas mis tareas.
Lo haré, Hod.
Bueno...
El sábado por la mañana a las cinco y media.
¡Gracias, Hod! ¡Gracias!
Iré a casa...
a decírselo a la señora McKay.
Eso es terrible.
- Terrible. - ¿Qué sucede contigo?
Tienes razón, Hod. Ambos son Charlie.
No podemos hacer nada más que esperar.
Aquí viene.
Asegúrate que sea el chico, antes de que lo acuses.
¡Señora McKay!
Es el chico.
Donny, ven aquí.
Este es el señor Harris, de la oficina del sheriff.
Este es el Sr. Hopkins. Dice que tú le vendiste una cámara, ¿es verdad?
Dime la verdad.
Sí, señora.
¿Dónde la conseguiste, Donny?
- De la Farmacia Martin. - ¿Te la dio el señor Martin?
No.
Y entonces te llevaste la cámara cuando no miraba nadie
y se la vendiste al señor Hopkins por 4 dólares. ¿Correcto?
Sí, señor.
Oh, Donny....
Señora McKay, lo llevaré ante las autoridades juveniles en Bellport.
Donny, no puedo decirte que no te dolerá.
Dolerá mucho.
Comenzábamos a entendernos.
Donny... haré todo lo que pueda para ayudarte.
No se lo digan a Hod.
Pero él querrá ayudarnos.
¡No se lo digan... por favor!
¡Prometan que no lo harán!
Lo prometo.
No se lo diremos a Hod, Donny.
Lo prometo.
14 galones y medio. Ponlo en mi cuenta, Chris.
De acuerdo, Hod.
¿Lo encontraste, Joe?
No.
No hay nadie en casa...
- Está cerrada. - ¿Cerrada?
En la Oficina de Correos me dijeron que Mary se había ido a Portland.
¿Portland?
Qué extraño.
El chico no dijo nada sobre mudarse.
Quizá se le olvidó. Recogí el correo.
Vamos.
Navega tú, Joe.
"Granja Reynolds Silver Fox".
- Es para ti. - Sí.
Oye, Joe.
- Recibí una carta del muchacho. - ¿Donny?
- Sí. Está en Ferriston. - ¿Qué dice, Hod?
Su escritura es casi ilegible.
Dice que el estado lo envió a una granja en Ferriston.
¿Una granja? Muy bien. Quizá me dé trabajo.
Dice: "Quería que supieras por qué...
no pude ir el sábado.
Me siento muy solo...
aquí en la granja.
Salgo muy poco.
- Saluda a Joe". - Saludos para Joe, ¿eh?
Eso es bueno. Sí, el chico está bien.
Es raro que Mary McKay se haya ido así.
Apartado Postal 317, Ferriston.
No dice con quién está.
Es un niño. Él no sabe.
Apartado Postal 317, Ferriston.
Cualquier granja allá tendría Entrega Postal Rural.
Ojalá sea una granja buena.
¿Qué es lo que siembran en Ferriston?
A.P. 317 no es Entrega Rural.
"Salgo muy poco."
¡Eh, Joe! Sigue hacia el oeste, hacia Bellport.
- ¡Bellport! ¿Qué vamos a hacer allí? - Quiero averiguar algo.
- Lo siento. - No se preocupe.
¡Ann!
Hola, Hod.
Esta mañana recibí una carta de Donny.
- ¿Y cómo está? - Parece no estar muy contento.
¿Dónde está?
- ¿No te lo dijo? - Dice algo de una granja en Ferriston.
Pero me dio un Apartado Postal.
¿Es eso correcto?
Sí, es una granja, cerca de Ferriston.
¿Con quién se está quedando Donny? Me gustaría verlo.
Tú debes saberlo. Es tu responsabilidad. Lo pusiste allí.
- ¿Dónde está? - No puedo decírtelo.
¿No puedes o no lo harás?
Prometí que no lo haría.
¿A quién?
Creí que cuando permitiste que Donny trabajara en mi bote,
habías vencido tu miedo, pero veo que no.
Dijiste que te lo llevarías y lo hiciste.
¡No lo hice, Hod!
Por favor, debes creerme. Eso no tiene nada que ver.
¿Dónde está?
No puedo decírtelo.
- Lo averiguaré a mi manera. - ¡Espera, Hod!
Sé que no me crees, pero te he dicho todo lo que puedo.
¡Te lo advierto!
¡Sólo lo lastimarás!
¡Cielo santo!
- ¡No está! - ¿Qué?
- ¿Es una marsopa? - Ya verás qué marsopa...
- ¡Hod! ¡Eres tú! ¡Joe! - Hola, Josh.
Bienvenidos, pasen, siéntense.
¡Ya era hora de que vinierais a visitarme! ¿Por qué no lo habéis hecho antes?
- Si te levantaras de esa silla... - ¿Qué escondes ahí dentro?
Oh, me paso el día sentado.
Contando tu dinero como un millonario.
¿Millonario? ¡Tonterías! Con impuestos y menos horas de trabajo...
Está bien, está bien... ¿Necesitáis algo?
No, Josh, nada de eso, tú eres la figura política por aquí.
¡Figura! Miembro del Comité Nacional del Partido.
Oficial del Condado.
¿No son asombrosas las funciones que uno asume por su comunidad?
No se lo diremos a nadie, Josh.
Oh, tú... pescador sardinero...
- Creí que querías una granja. - Pronto. Ya lo verás.
- Quiero preguntarte algo, Josh. - Dispara.
¿Puedes averiguar a quién pertenece el A.P. 317 en Ferriston?
¿Ferriston? Claro.
¿Contestaste a un anuncio matrimonial?
Jenny, comunícame con la Oficina de Correos en Ferriston,
con Bill... Bill Murray.
Tengan.
- No, gracias. - ¡De los buenos!
Sin obligación para votar.
¿Hola?
Hola, Bill...
Soy Josh... Bien.
Sí, sí.
Sí, seguro que sí.
Oye, Bill...
¿Sabes a quién le pertenece el apartado de correos 317?
17.
¿Qué?
No, es para un amigo.
Sí... Bueno, gracias, Bill.
Seguro.
El Reformatorio Estatal.
¿El qué?
- Josh, ¿recuerdas a Johnny Mitchell? - ¿A Johnny? ¡Claro!
Trabajamos con él, ¿no, Joe? En el bote de My Mitchell, ¿verdad?
- Sí, en el Emily T. No me acordaba. - Es el hijo de Johnny.
Está en este reformatorio, en Ferriston.
Ayúdame a sacarlo.
Nada fácil de hacer. De un reformatorio...
¿Y qué harías con él si se pudiera?
Lo adoptaría.
- ¿Adoptarlo? - Sí.
¿Quieres ayudarme?
Hod, puedes quedarte con el astillero, si quieres, pero...
Me lo quedaré con una condición.
Que esa silla esté incluida.
Seré enterrado con ella.
- Haré lo que pueda. - Muchas gracias.
- Fue un placer verte. - Lo mismo digo.
- Adiós, Josh. - Adiós, Joe.
- Es un buen puro de políticos. - Sí.
No olvidéis regresar, muchachos.
Jenny. Comunícame con Hank Wilson en Ferriston.
No, mejor aún, con Claude Lutz en Bellport.
En el palacio de justicia, creo. Sí.
Bien, Charlie...
Tienes una pluma...
y tienes una casa.
Ahora, haz lo que dice el libro.
¡Josh Hovey!
- Hola, Josh. - Hola, Hod, hola, Joe.
- Precioso bote. - Sí.
Bueno, Hod. Llevó su tiempo, como te dije,
y quizá tenga que votar por el juez Tate el año próximo,
pero te conseguí una audiencia.
- ¿Para cuándo? - El martes.
En el palacio de justicia de Bellport. No será fácil, Hod.
El niño fue arrestado por robo. Robó una cámara y la vendió.
Está bajo la custodia del estado y con malos antecedentes.
Sigue mi consejo y trata de conseguir toda la ayuda que puedas.
La necesitarás. Ya hice todo lo que pude.
Tate es estricto... pero es justo.
Gracias, Josh.
Lo mejor que podemos hacer es intentarlo.
Me gusta este lugar.
Envidio a la persona que posea una isla.
- ¿Quieres venderla? - No, tú sigue con lo tuyo.
¡Está a la venta! No pensarás que es mío, ¿o sí?
Será mejor que regrese. Vamos, muchachos.
- Eh, Josh, ¿cuánto te ha costado? - ¿El bote?
No, nadie querría eso. ¡El silbato!
Hasta luego, Josh. Gracias.
- Adiós, Josh. - Adiós.
¿Dónde está Joe?
Nos íbamos a ver aquí.
Probablemente esté adentro, donde puede sentarse.
¿Qué me dices de esa Ann Freeman?
- ¿Puedes confiar en ella? - No lo sé.
Pienso que no objetaría la adopción, pero...
no estoy seguro, Josh.
- Buenos días, juez. - Hola, Hovey, ¿cómo estás?
Bien. Quiero que conozca a mi amigo.
Señor Stilwell, este es George Tate.
- ¿Qué tal, señor? - ¿Qué tal? Siéntese.
Señorita Freeman. Soy el juez Tate. Siéntese, por favor.
Como esto es algo familiar, no tenemos que ser tan formales.
Siéntese aquí, señorita Freeman.
Acérquese más, señor Stilwell.
No creo que eso le moleste.
Generalmente manejo estos asuntos en la cámara
pero el chico está ahí y no quiero infundirle esperanzas.
Ésta es la posición del señor Stilwell
para adoptar a Donald Mitchell en el estado de Maine,
sentenciado al reformatorio el 3 de junio de este año.
Y ahora, señor Stilwell,
ya que es poco usual que un hombre adopte a un niño,
¿podría darme algunas de sus razones?
Conozco muy bien a este niño.
Conocía a su padre y a su tío.
Creo que puedo darle más ventajas que el reformatorio estatal.
No discutiremos sobre las instituciones estatales, señor,
las cuáles tienen una excelente trayectoria,
y cuyos problemas usted no está en posición para discutir.
Le pido disculpas.
¿Es usted económicamente apto para cuidar al niño?
Creo que sí.
Soy langostero.
Tengo mi propia casa... mi propio bote...
No tengo una enorme cuenta bancaria, pero...
me gano la vida.
¿Llego tarde?
Señora, esta es una audiencia privada.
- Si usted no está interesada... - Estoy muy interesada.
Donny Mitchell vivió en mi casa.
- ¡Mary McKay! No te reconocí. - Hola, Walter.
- Pasa, Mary. - No quise interrumpir...
No, sólo discutíamos un asunto.
El señor Stilwell ha solicitado adoptar al joven Mitchell.
Es lo mejor que podría pasar. Lo han llevado por todos...
- Un momento, Mary. - Nada de un momento.
¡El muchacho debe ser tratado con justicia!
- Mary, siéntate y escucha. - Walter...
te conozco desde bebé y siempre me has agradado,
pero si impides que este niño consiga un buen hogar, yo...
Mary, la Corte decidirá qué es lo mejor para el niño.
Yo no me opongo a la adopción.
¿Quieres decir que vine desde Portland para nada?
¿Por qué me llamaste?
¿Podrías sentarte?
Aún no hemos escuchado la opinión de la Junta de Bienestar Social.
Señorita Freeman.
Su Señoría...
Creíamos que el niño debía aprender
una ocupación en tierra firme,
por lo tanto actuamos según eso.
Pero estábamos equivocados.
Todo intento para distraerlo del mar,
terminó en insubordinación.
Sí, continúe.
Había algo tan arraigado en él...
tan fuerte y convincente era esa atracción hacia el mar...
que resultó inútil luchar en contra de ella.
Yo lo intenté...
y fallé.
Donny necesita amor...
consejos...
de alguien en quien confía.
Y más ahora, después de lo que le ha pasado.
Estoy segura de que recibiendo estas cosas...
él llegará a ser un buen ciudadano...
con una profesión útil y honorable.
La Junta aprueba la adopción.
- Bueno, su Señoría... - No hagamos conclusiones.
Simpatizo con su punto de vista, pero...
en un caso como este, mi responsabilidad es grande.
Antes de tomar una decisión, debo saber qué piensa el niño.
Vamos, vamos.
No hay nada de qué asustarse, Donny.
Todos son viejos amigos.
Ya conoces al señor Stilwell, a la señorita Freeman y a la señora McKay.
Donny, el señor Stilwell quiere que te vayas a vivir con él.
Quiere adoptarte y convertirte en su hijo.
¿Te gustaría?
No.
¡Donny!
¿No quieres vivir con Joe y conmigo?
¿Trabajar en el bote cada día, ser mi socio?
No.
Pero, ¿por qué?
Tengo mis razones.
- Perdone, señor juez. ¿Puedo hablar? - Sí.
Donny...
Ven a vivir con Hod y conmigo,
y Joe no comprará la granja, ni criará visones.
Se quedará contigo.
Pescaremos todos los días.
¿De acuerdo, Donny?
Donny...
ven aquí.
Ven aquí, quiero hablar contigo.
- ¿Hod te agrada? - Sí.
¿Entonces por qué no quieres vivir con él?
Porque estoy en un reformatorio. Esa es la razón.
Porque robé una cámara.
Pero eso ya lo sé, hijo.
- ¿Lo sabes? - Claro.
¿Y no te importa?
Claro que no.
Pero lo hice después de que me dijeras que no lo hiciera.
Lo sé, Donny.
Cometiste un error...
y ya has pagado por ello.
Todos cometemos errores.
Lo importante es no volver a cometerlos.
- Suelta amarras, Joe. - Está bien.
- Donny, llévanos a casa. - Sí, señor.
Suelta el cabo de popa, Joe.
¡Muy bien, capitán!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.